Reintegrando lo bueno que hay en nosotros mismos (y estamos proyecto hacia fuera)

Hace unos meses empecé a leer “Un curso de milagros”. Cada día leo unas páginas, y cada día encuentro algo que me hace entender un poco mejor lo que ya se está integrando dentro de  mí.

Cuando te explican qué son las proyecciones, y cómo nuestra realidad es una “constante proyección”, generalmente lo entendemos a nivel cognitivo. Pero raras veces cala en nosotros de verdad. Como con la mayoría de “comprensiones” importantes en nuestra vida, tiene que ser vivido. Tiene que ser comprendido a nivel mental, emocional y corporal.

Y cuando pasa esto,  llega un momento en el que empiezas a “ver” en proyecciones. Todo es una proyección, tu mismo eres una proyección de otros, y los otros son tus propias proyecciones. Y esto es mágico, ya que tenemos el maestro siempre ante nuestros ojos. Si quieres saber quién eres, cómo eres, y qué tienes que integrar… sólo has de observar lo que sucede ante ti. Hasta las cosas inanimadas son buenos maestros. Párate, baja las revoluciones de tu pensamiento, y diviértete viendo la película de tu vida.

proyección

 

La proyección en “Un curso de milagros”

Básicamente nos dice que cuando no encontramos con alguien… “tal como lo consideres a él, así te consideras a ti mismo. Tal como pienses en él, así pensarás de ti mismo. Nunca te olvides de esto, pues en tus semejantes, o bien te encuentras a ti mismo, o bien te pierdes a ti mismo”. Cada encuentro es una oportunidad para salvarnos, para integrar algo dentro de nosotros.

El único objetivo que realmente hay en nuestra vida es conocernos a nosotros mismos. No hay nada más que buscar. Todo el mundo está buscándose a sí mismo y buscando el poder que cree haber perdido. El problema con que nos encontramos es que no es posible “encontrarnos” a nosotros mismos, si no es a través de otros. Nuestro ego nos miente tan bien, nos mentimos tan bien a nosotros mismos, que nuestro referente solo no es posible para conocer nuestra realidad.

“Siempre que estás con alguien, tienes una oportunidad más para encontrar tu poder. Tu poder están en él porque son tuyos. El ego trata de encontrarlos únicamente en ti porque no sabe dónde buscar”.

En Gestalt también se hacen muchos ejercicios de proyección para conocerse a uno mismo. Y contrario a lo que pudiera parecer, nos cuesta más ver los elementos positivos que proyectamos en otros y creemos que nosotros no tenemos, que los elementos negativos.

 

Reapropiarse de todo lo bueno que hay en nosotros, pero que no vemos

Si alguien te cae mal, provoca tu enfado o te “chirría”, está claro que ahí hay algo que está resonando en ti. Hay un elemento “negativo” que no queremos ver en nosotros mismos y estamos proyectando en el otro. En los últimos meses he tenido muchas “comprensiones” de este estilo, y generalmente no me cuesta nada asumir estos descubrimientos, como mi deslealtad a mi misma, el miedo, la vergüenza, la culpa, la ira… Y tantos otros.

Pero es algo muy distinto asumir que nos hemos “separado” de nuestros atributos “positivos”. Que hemos renegado de nuestra ternura, la confianza, la coherencia, la dulzura, la seguridad… Estos “descubrimientos” suelen venir acompañados de amargura y tristeza. Porque nos hace conscientes de las cosas a las que tuvimos que renunciar, probablemente en nuestra infancia, para poder sobrevivir.

Y son mucho más difíciles de identificar. Es fácil ver cuando una persona nos “chirría”, y preguntarnos: “¿Qué hay de mi misma en esta persona?”. Tratar de ver las partes positivas alienadas es complejo, porque no hay nada que nos chirría, y generalmente tenemos que atravesar tabúes que no todo el mundo está dispuesto a ver.

Generalmente estas alienaciones las vamos a identificar cuando nos enamoramos. Y no hablo de una relación estable, de nuestro novio/a o marido/mujer. Me refiero a los enamoramientos que se presentan en nuestra vida diaria, que pueden durar minutos, y que no tienen nada que ver con nuestra pareja o nuestra vida “romántica”. Por eso, si queremos ver estas proyecciones, tenemos que aceptar primero que nos enamoramos cada día, de muchas personas, al margen de nuestra pareja.

Todos hemos vivido el encontrarnos con alguien y sentir un flechazo. Y sentir verdadero amor o atracción hacia esa persona. Que puede ser un compañero de trabajo o el camarero de un bar. Sentimos un flechazo, una verdadera atracción. Lo que generalmente solemos hacer es desviar corriendo la mirada, apartar la vista y hacer como que no ha pasado nada. No nos gusta que algo nos desestabilice, y reaccionamos tratando de devolver la calma a nuestro organismo.

El truco aquí es no hacerlo. Aguantar un poco más de lo que estaríamos dispuestos, para ver a dónde nos lleva esa conexión, y luego preguntarle a nuestro corazón, como ya comenté en otro post. La pregunta aquí sería: “¿Qué he escondido, a qué he renunciado o qué me han quitado, que me está mostrando esta persona?“. Aunque no os lo creáis, en seguida van apareciendo las palabras en tu mente. Es inmediato.

No hace falta que lo hagáis en el momento, lo podéis hacer más tarde. Os tumbáis en un lugar cómodo, y os relajáis. Pensáis en esa persona, os concentráis en ella, y os hacéis la pregunta. Lo podéis hacer también con personas del pasado.

Seguro que la respuesta os sorprenderá. Y ya os advierto que enfrentarte a todas esas cosas “buenas” que estamos proyectando en otros, porque pensamos que no están en nosotros, es doloroso. Pero es el único camino para poder volver a apropiarse de ellas.

Por eso me gusta tanto la biodanza, porque se dan cientos de oportunidades para verte a ti mismo en el otro. En cada clase unos te despiertan la rabia, otros la dulzura, otros la pasión… Y no significa que te tengas que pelear con ellos, o tengas que tener sexo con un compañero. La “magia” de desvanece al terminar la clase. Pero durante el encuentro con el compañero, vives intensamente todas esas emociones y sensaciones en tu cuerpo. Si tuviera que describir qué es para mi la biodanza, diría que es el integrador más potente que hay. Todo lo que no eres capaz vivenciar en el día a día, lo integras en la biodanza.

“Biodanza más que una terapia es La Ceremonia del encuentro humano.” Ronaldo Toro

Ilustración: https://www.youtube.com/watch?v=hdXNlXm51AI

Las capas de la neurosis según la terapia gestalt

Aunque realmente es difícil “dividir” en niveles algo tan “abstracto” como la neurosis, los humanos tenemos la tendencia a clasificarlo todo, y de un gran constructo como este, hacer piezas más pequeñas y asimilables en nuestra mente limitada.

Fritz Perls, en varias de sus publicaciones, hizo una estructuración de la neurosis en cinco etapas o estratos. Todas las personas somos neuróticas, así que asumiendo que eres una persona, estarás en alguno de estos niveles, o lo más probable, en todos ellos a la vez ?

 

Primera capa de la neurosis: Los clichés

Según palabras del propio Fritz, la primera capa es la de los clichés. Al encontrarnos con alguien, intercambiamos clichés: “Buenos días”, apretón de manos y todas las señas sin significado propias de un encuentro casual.”

 

Segunda capa de la neurosis: Juegos y roles

Detrás de estos clichés, está la segunda capa, la capa donde jugamos y representamos roles: “la persona muy importante, el matón, el bebé llorón, la niña encantadora, el niño bueno… cualesquiera que sean los roles que queremos representar. Son los estratos superficiales, sociales, los estratos del como si… 

Actuamos como si fuéramos importantes, como si fuéramos tontos, como si fuéramos alumnos, como si fuéramos damas, como si fuéramos prostitutas, etc. Las actitudes “como si” nos exigen siempre estar a la altura de un concepto o fantasía creada por nosotros o por los demás, ya se trate de una maldición o de un ideal. Lo que ustedes llaman un ideal es para mí una maldición: un intento de apartarse de uno mismo. Su resultado es que la persona neurótica reduce su vivir para sí misma de tal manera que pueda realizarse: en lugar de ello, quiere vivir para ser un concepto, para la realización de ese concepto… No queremos ser nosotros mismos; no queremos ser lo que somos, sino alguna otra cosa, y el fundamento existencial de este ser otra cosa es la experiencia de la insatisfacción… Viene luego la religión… debemos ser hermosos y maravillosos… Se considera todo como si  no debiera existir tal como es… No se nos permite sentirnos cómodos con nosotros mismos, de modo que enajenamos esas desdeñadas cualidades y creamos los agujeros, los huecos, la nada donde algo debería haber: y allí donde falta algo erigimos ese objeto falso. Nos conducimos como si poseyéramos realmente esa cualidad exigida por la sociedad y que a la postre se convierte en una exigencia. A esto denomino… estrato falso, estrato que comprende estos roles, los juegos del opresor y el oprimido, los juegos del control.”

Gestalt neurosis

 

Tercera capa de la neurosis: Impasse

“Si trabajamos y atravesamos esta etapa de jugar roles, si quitamos los roles, ¿qué vivenciamos entonces? Vivenciamos la antiexistencia, vivenciamos la nada, la vaciedad. Esto es el impasse, la sensación de estar atascado y perdido. El impasse está marcado por una actitud fóbica: la evitación. Somos fóbicos, evitamos el sufrimiento, especialmente el sufrimiento de la frustración. Estamos mal acostumbrados y no queremos atravesar la puerta del infierno del sufrimiento: permanecemos inmaduros, continuamos manipulando el mundo en vez de sufrir los dolores del crecimiento. Ésta es la eterna historia.”

 

Cuarta capa de la neurosis: Implosiva / explosiva

La capa detrás del impasse no deja de ser muy interesante: “la capa de la muerte o implosiva. Esta cuarta etapa aparece como la muerte o como el temor a la muerta… nos encogemos, nos contraemos y comprimimos, en una palabra: implotamos. Una vez que logramos un contacto verdadero con lo muerto de este estrato implosivo, entonces ocurre alto también muy interesante…Esta implosión se convierte en una explosión. La capa de la muerte retorna a la vida, y esta explosión es el nexo con lo auténtico de la persona, que es capaz de vivenciar y expresar sus emociones. Hay cuatro tipos fundamentales de explosión desde la capa de la muerte:”

  1. La explosión de pena genuina en el caso de que se haya sufrido una pérdida importante o una muerte que no haya sido asimilada
  2. La explosión hacia el orgasmo en personas bloqueadas sexualmente
  3. La explosión hacia al ira
  4. La explosión hacia la alegría, la risa.

Estas explosiones conectan a la persona con la personalidad auténtica, con el verdadero “yo mismo”.

“En cada momento de la terapia tenemos que atravesar este estrato implosivo para llegar al sí mismo auténtico… Le explosión es el último estrato neurótico y tiene lugar cuando atravesamos el estrato implosivo. A mi entender, esta progresión es necesaria para ser auténtico”.

 

Quinta capa de la neurosis: Autenticidad

Y aquí ya no hay neurosis. Somos auténticos… Y para que poder llegar a esta quinta etapa, a ser una persona “sana”, lo más importante que hemos de hacer es capaces de atravesar el impasse.

“Cuando no se atraviesa el impasse, cuando se rechaza la experiencia de vacío, éste queda estéril, no surge nada nuevo. Pero si se atraviesa el vacío, si a través de la explosión el individuo se conecta con su personalidad auténtica, sin rechazar lo que hay ni aferrarse a ello, el vacío se vuelve fértil, la respuesta a la situación será orgánica y creativa.”

fritz perls gestalt

 

Fuente: “Gestalt: Terapia de autenticidad”, de Pedro de Casso