Conectando con nuestras herencias familiares (transgeneracionalidad)

Cuando se habla de transgeneracionalidad o de “transmisión de generación en generación”, muchas veces nos llegan a la mente las tradiciones y la cultura que rodea a un individuo, aquello que naturalmente se replica y se continua como perpetuación de la identidad cultural. Sin embargo, cuando en psicología, y especialmente en la corriente sistémica hablamos de transgeneracionalidad, se agudiza un poco más en el término y nos enfocamos en temas muchos más profundos y en ocasiones sensibles, que, en algún momento de la historia familiar, pudieron haber quedado “ocultos”, “olvidados” o en muchas ocasiones “cerrados”, temas que aunque no se hablen, están presentes y juegan un papel importante en las dinámicas familiares establecidas o por establecerse.

Transgeneracionalidad, definiendo el concepto

Es importante diferenciar la transmisión intergeneracional, de la transmisión transgeneracional. La primera de ellas se refiere a pautas y experiencias directas entre padres e hijos, y la segunda de ellas, confirma la “herencia psicológTransgeneracionalidadica”, aquello que marca el mundo simbólico y relacional de una generación y afecta directamente a tres o más generaciones. Por lo cual este tema favorece el reconocimiento de los antepasados, e igualmente invita a un proceso donde se puede aliviar y descargar el sufrimiento y el dolor transmitido.

Un tema estudiado ya por Freud y Jung, sin embargo partir de los años 70, aparecen autores que se interesan de este fenómeno generando estudios de importancia y vigencia contemporánea. Entre ellos están Abraham y Torok, Faimberg, Kaës,  Baranes, Green, Bowen, Framo, Boszormenyi – Nagy, Jodorowsky, Barudi, entre otros.

La mayoría de los autores refuerzan la idea de que aunque la cultura y la época de desarrollo del individuo influyen en su patrón conductual, es la familia y las experiencias vividas en ella, quien determinará la organización psicológica y representacional de un individuo. La familia puede ser el espacio donde se pueden proveer experiencias constructivas tales como el amor, la confianza, la identidad y pertenencia, tradiciones, vínculos seguros, patrones relacionales sanos; sin embargo pueden presentarse igualmente experiencias contrarias y destructivas para un individuo, tales como maltrato, abuso sexual, abandono, humillaciones, entre otros.

Abraham y Torök  explican que:

Estas experiencias se representan en  palabras que no pudieron ser dichas y en algunas ocasiones se pueden convertir en escenas que no pudieron ser rememoradas, las lágrimas que no pudieron ser vertidas son conservadas en secreto. La necesidad del secreto no proviene de la vergüenza del sujeto, sino de la vergüenza del objeto de amor, (el padre o madre, o antepasado), que hizo vivir la experiencia como secreta y vergonzosa.

Lo que Rand define como Cripta, que se representa “cuando una experiencia difícil por ser dolorosa o vergonzosa no se procesa, se convierte en trauma, el cual queda congelado. Y esta va a matizar no solo una parte sino todo el psiquismo de una persona. Esto quiere decir que la persona va a organizar su vida en torno a la cripta (pensamientos, sentimientos, conductas). (Cp Tapia y Velez. Revista de Psicología, 8(16), 45-52 (2011)).

Transgeneracionalidad

Se puede observar  con frecuencia en la atención de familias, como la historia vivida en la infancia de los padres y abuelos, se repite muchas veces en sus patrones de crianza. Estos mitos, hitos o legados fungen como una especie de estructura, que a través de las experiencias propias se van cubriendo con otros matices, pero que sin embargo se rigen a través de sus “vigas estructurales”. Como por ejemplo experiencias de maltrato de padre/abuelos en su infancia,  usualmente son replicados por éstos de manera casi automática. Lo que también se representa en experiencias devastadoras, tales como el abuso sexual o el abandono. Afortunadamente, no en todos los casos estas negligencias se replican, más bien se hacen conscientes y  son sanadas, entran en juego otras capacidades personales que hacen que una persona decida no continuar con esos legados familiares vividos.  Abriendo espacios que facilitan la descarga del dolor que sus antepasados aquejaron.

Razón por la cual el telescopaje juega un papel fundamental; fue descrito ya por Faimberg, quien lo explicaría a grandes rasgos como la aparición o representación del sufrimiento familiar a través un síntoma como medio de “denuncia”, un síntoma sin causa aparente y que movilizará a todo el sistema familiar. Este síntoma es un medio de “sacrificio” que funciona como catalizador y comunicador del sufrimiento y de la carga transgeneracional.

Aunque la “herencia psicológica” es un regalo de nuestros antepasados, es cada individuo quien decide aceptar, transformar o denegar de ella. Sería como, al hacerlo consciente, lograr poner el sello personal en lo que la vivencia se refiere. Como ya explicaba Rozenbaun

“El niño nace ya con una historia genética, vincular y emocional, hereda la carga de recomponer a la familia a partir de alianzas y los linajes de los que ha nacido, por tanto hay una historia que lo pre – existe de la cual puede: ser heredero transmisor con nuevos desarrollos, o, ser prisionero de ella.”

Aquello que no se habla, aquello que se niega o se oculta, toma mayor fuerza y se vuelve más grande, hasta que en algún momento ya no pueda ocultarse más, y empiece a manifestarse de diversas maneras, ya sea a través del cuerpo, con manifestaciones somáticas, a través de nuestras relaciones adultas insatisfactorias, a través de sueños o experiencias oníricas,  entre muchas otras formas de representarse. Con el objetivo de hacer consciente su presencia para que se procese y de esta manera se logre bajar el efecto patológico y paralizador. Esto puede suceder sin aviso alguno en las generaciones siguientes a aquellas que vivenciaron “el trauma”.

Es muy importante observar y reconocer esas herencias,  se puede observar en experiencias constructivas en diversos ámbitos, tanto personales como sociales, o por el contrario expresado a través de “trancas” o “síntomas”, como se explica anteriormente.  Ambos matices dan la oportunidad de sacar a la luz aquello que nos compone, le da voz a aquello que está dentro del linaje  psicológico, para así “abrir la cripta” y reorganizar o reconstruir aquello que aqueja y no nos permite avanzar, logrando desatar esos nudos del pasado, descargando el peso y el dolor de las experiencias que le corresponde a generaciones anteriores.

Psicogenealogía. El poder del árbol genealógico

Una vez que vamos identificando y reconociendo esta herencia, es importante siempre hacerlo de manera segura en un espacio protegido, que permita no solo confrontar, reconocer y encarar el “fantasma, la cripta, la trampa” entre otros términos utilizados, sino que también ofrezca la oportunidad de abordarlo,  fomentando la sanación de heridas y la reconciliación con aquello que promueva el crecimiento y la conciencia. Desde la visión de la Psicogenealogía, liderado por Jodorowsky, se propone el estudio de nuestros antepasados a través del árbol genealógico, lo que permite tomar conciencia, para  que un individuo se convierta en el “sanador de su familia”. Es decidir dar un paso adelante a través del estudio de nuestro propio árbol  lo que podrá ayudar a  romper con la circularidad de la repetición o transmisión de la herencia psicológica, y finalmente el trauma perderá valor patógeno.  Esto es importante hacerlo en compañía de personas capacitadas para recibir esa carga dolorosa y transformarla en un espacio de construcción y de contacto pleno con la conciencia. Para esto es ideal realizar un proceso de psicoterapia personal.

Transgeneracionalidad

Al tener frente a ti tu árbol genealógico, determina momentos o características importantes tales como: episodios dolorosos, secretos, legados, repeticiones, personalidades, reconocer a quien me parezco, o a quien siempre me han dicho que me parezco, ¿se repiten algunos nombres, profesiones, patologías médicas? ¿Algunos de mis familiares presenta o presentó un síntoma aislado? ¿Existe repetición de estilos de crianza? ¿Quién es diferente a todos los demás? ¿Que hace que me sienta parte de esta familia?, Cuando pienso en la familia de mi padre/madre, ¿qué imagen se me viene a la mente? ¿Cómo es la relación de pareja de mis padres/abuelos? ¿Creo que he descubierto un secreto familiar? ¿Qué tipo de ideología religiosa/política/moral rige a mi familia? ¿Yo la sigo?. Fechas importantes tales como aniversarios, muertes, accidentes, bodas, ¿existen acontecimientos actuales importantes cercanos a estas fechas descritas? ¿Me avergüenzo/enorgullezco de alguna característica de mi familia?, esta serie de preguntas permitirá abrir un espacio de conocimiento, de manera de observar cómo estas dinámicas se han replicado en otras áreas de tu vida, como esto que pertenece al pasado te afecta directa o indirectamente en tu vida presente.

Esta herencia psicológica es siempre un tesoro, y contactar con él permite saber con qué sigues viajando hoy en día, no solo para poder enfrentar temas de dolor, sino también para reconocer aquellos legados que te ayudan a continuar y a avanzar. Un árbol sano, como decía Jodorowsky, permite la transformación, la mutación y el avance, un árbol enfermo buscara que siempre crezcan ramas sobre heridas, perpetuando así el dolor. Conocer e investigar la historia de tus padres, de tus abuelos, de tus bisabuelos te permitirá comprender y entender características presentes en ellos, te ayudara a conectarte con espacios antes no explorados que podrán ser asociados a aspectos actuales de tu vida que quizás hasta ahora no te hacían sentido, o que de otra manera creaban ruido en ti, y de alguna forma se manifestaba.

De manera tal que la invitación es siempre a reconocer  nuestros antepasados, quienes promovieron  tenerte hoy en día en este plano presente. Construyeron para ti un legado, te lo entregan como tesoro de bienvenida en este mundo.  Ahora tú en este plano, tienes la oportunidad de agradecer por este regalo único, y de continuar con tu camino. Si en algún momento decides encarar estos “asuntos no resueltos del pasado”, te darás cuenta que esto te otorgará el poder de avanzar y llegar a la conciencia que permita que tu promuevas la continuación de un árbol sano y nutritivo, marcando una diferencia que también generará un legado, pero donde tus descendientes tendrán la oportunidad de abrirse nuevos espacios y de expandir la conciencia y promover planos más sanos y enriquecedores.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=2&v=xaibXFC-KhI

De manera que tu sello personal ayude a sanar el pasado, a sanarte en el presente, y a mirar el futuro. Es una oportunidad que te brinda el presente, para re-significar, dar un sentido más constructivo de lo que causó dolor. Se presenta en el ahora, ya que es el momento que estás preparado para poder confrontar lo que te aqueja, no era antes ni después, es el ahora el momento preciso. Y así poder aligerar la valija con la viajas hoy, y decidir dejar contigo aquello que te facilitará el camino del crecimiento y el autoconocimiento.

Termino con un pensamiento tibetano:

Camina, pero sin compulsión; indaga, pero sin ansiedad; sigue la senda, pero sin urgencia de resultados. El camino ya es la meta”.

Referencias bibliográficas sobre transgeneracionalidad:

¿Sabes qué es el apego?

apego.1
De apegar.
1. m. Afición o inclinación hacia alguien o algo.

El término apego en castellano alude a la preferencia hacia “algo” externo, al hecho de encariñarse independientemente de que sea alguien que acabamos de conocer, un familiar, una mascota, o esos objetos con los que llenamos los cajones y que nos resistimos a tirar por lo que nos recuerdan. Sin embargo, cuando se habla de Apego en el campo de la Psicología o la Psicoterapia, hablamos de algo más profundo, de una importancia esencial en nuestra existencia como seres humanos.

Al hablar de nuestro mundo afectivo, me impulsa a ir más allá de términos y teorías, y tratar de evocar vivencias. Tal vez hayas leído antes acerca del apego, de su papel en la primera infancia, de su influencia en el desarrollo, de sus patrones y estilos; o tal vez sencillamente nunca hayas oído hablar de él. Sin embargo, es algo que conoces de cerca: forma parte de ti desde que naciste.

apego expresado en ternura

Te propongo algo.

Piensa en una persona que ha sido muy valiosa en tu vida, pero que por ese motivo que tú sabes, no está presente actualmente; cierra los ojos. Probablemente observes en el cuerpo alguna sensación, con mayor o menor grado de intensidad, la mayoría la sentimos por dentro, a unos centímetros arriba del ombligo, o en el lado izquierdo del pecho, en la garganta… El apego se expresa en el cuerpo, en las emociones, y también en nuestra mente, en forma de recuerdos o deseos. Quizás te confunde porque usas distintos nombres. Palabras como amor, cuidado, ternura, cariño, o bien necesidad, dependencia, nostalgia, incluso odio, rabia, dolor… y en cierta forma, el apego puede tener un poco de todo eso. El júbilo ante un reencuentro esperado; la sensación de calidez al estar en compañía y sintonía con alguien que valoramos; el enfado o la desesperación cuando nos sentimos abandonados por personas queridas; la melancolía y la huella en nuestros pensamientos cuando echamos de menos. También todo esto tiene relación con el apego.

Muchos lo descubren cuando se interrumpe, nos invade entonces una angustia conocida por prácticamente todo ser humano, un intenso malestar psicológico y físico, que a veces perdura durante meses, años… En algunos momentos, es literalmente como una adicción, cuya sustancia adictiva proviene de una relación. El apego nos influye profundamente a todos, y se produce y actúa aunque no nos demos cuenta, inconscientemente, no es algo que necesite un consentimiento mutuo, no es como agregar a alguien que acabamos de conocer a nuestra agenda del móvil.

Si hay una característica que nos distingue como especie es nuestra impresionante capacidad de crear lazos afectivos. Una potente capacidad de vinculación fue decisiva a lo largo de la evolución de nuestros antepasados, asegurando la supervivencia a través de la cohesión del grupo y su defensa, y especialmente, facilitando el cuidado y protección de las crías (nuestro cerebro es nuestra mejor “arma” evolutiva, pero a cambio pagamos el precio de la maduración más lenta del reino animal).

Cuando hablamos de Apego, nos referimos a un conjunto de elementos psicológicos, biológicos y emocionales, que a grandes rasgos nos otorgan la capacidad de vincularnos y que influyen en la formación, evolución y pérdida de dichos lazos emocionales. No se puede definir el amor como concepto sin ser subjetivo, pero en cierta forma se podría afirmar que se refiere a nuestra capacidad de amar y de poder ser amados.

Para John Bowlby (1907-1990), el padre de esta teoría, el apego íntimo es el centro de nuestra vida, de la cuna a la tumba. La Teoría del Apego, en palabras de su creador,

«es una forma de conceptualizar la tendencia de los seres humanos a crear fuertes lazos afectivos con determinadas personas en particular, y un intento de explicar la amplia variedad de formas de dolor emocional y trastornos de personalidad tales como la ansiedad, la ira, la depresión o el alejamiento emocional.»(Bowlby, 1977)

Aclarando la polisemia del apego

El término inglés Attachment utilizado en la teoría de Bowlby, se traduce al castellano por Apego. Veamos a continuación ciertos conceptos básicos de la teoría en los que aparece el término, y que ayudarán a su comprensión:

  • Relación de apego: vínculo afectivo que se establece con una figura significativa (o figura de apego); se infiere por la tendencia estable a lo largo del tiempo de buscar su proximidad y contacto. En la primera infancia resulta de vital importancia la relación con la madre, con un papel destacado por una cuestión biológica (gestación, cuidado temprano, lactancia,… pero progresivamente otras figuras, como el padre, ganan relevancia); asimismo, el bebé tiende a preferir instintivamente los estímulos por los que reconoce a la madre (olor, tono de voz, formas de la cara, etc.). La función fundamental de las figuras de apego es la de regular las necesidades fisiológicas, psicobiológicas y afectivas básicas.

Los intercambios en estas primeras relaciones se convierten en un eje básico sobre el que se desarrolla el cerebro y sobre el que emerge el psiquismo: nuestra personalidad, nuestra autoimagen, nuestra sexualidad,  nuestra forma de relacionarnos, nuestra expectativas sobre los demás, nuestra capacidad de calmar emociones propias y captar las de los otros… Las relaciones con las figuras de apego son también un punto de inflexión para nuestras mayores dificultades, la aparición de problemas psicológicos y emocionales.

A lo largo de la vida se vancapas de relaciones de apego añadiendo nuevas relaciones de apego, que nos siguen influyendo en distintas formas y grados de importancia, y sobre los que nos apoyamos para poder sentirnos protegidos, cuidados, apoyados: de alguna forma, cubiertos. Algo así como las distintas capas de una cebolla como en la imagen, donde nosotros somos el pedúnculo floral (el centro) y las capas internas son las relaciones más cercanas (madre-padre y a medida que nos alejamos al exterior hermanos-abuelos-profesores-amigos, etc.). Cuando las personas de las capas más internas no están disponibles, nos desplazamos a las demás, aunque el protagonismo de las interiores es mayor, podemos formar fuertes vínculos con otras personas.

La relación íntima de pareja se suele convertir en la capa más interna en la etapa adulta.

Cuando la relación de apego se siente como una base segura, puesto que sabemos que la figura de apego estará disponible aunque haya una separación y que será capaz de reconfortarnos y calmar nuestras necesidades, se despliegan otros sistemas de comportamientos, que permiten por ejemplo, la exploración del ambiente, la interacción social, el juego, y en definitiva la continuidad del desarrollo del infante. La seguridad sentida es un estado emocional que también aparece en etapas posteriores, y está vinculada al apego seguro.

  • Conducta de apego: patrones de conducta instintivos, con una base neurobiológica, activados y modulados en la interacción con las figuras de apego a lo largo del tiempo (es decir, la genética no asegura que se establezca la capacidad de vincularse). Estos patrones impulsan al niño a la búsqueda de proximidad y protección de sus figuras de apego, según las necesidades del momento. El deseo de contacto con la figura de apego no es constante, sino que depende de la aparición de factores internos (miedo, sensaciones corporales displacenteras, hambre, daño físico, etc.) y externos (ausencia de la madre, estímulos aversivos o asustadores, etc.). La meta de la conducta de apego es acceder y asegurar la presencia y la regulación de cualquier necesidad.
  • La separación de dichas figuras pone en marcha una reacción afectiva observable, que sigue un patrón constante y universal. Este patrón presenta tres fases que aparecen a medida que la separación se prolonga en el tiempo. El niño separado de su figura significativa manifiesta, en el primer momento, irritabilidad, protesta, enfado; si la separación continúa, aparece desesperanza, apatía, tristeza, se vuelve ensimismado; y, finalmente, si la separación es lo suficientemente larga, se produce desapego. Estas  fases se mantienen a lo largo de la vida, aunque se expresan de forma diferente según las experiencias individuales, y se activan  ante amenazas de pérdida o por la pérdida real; tienen una relación directa con las fases de duelo.

Según la calidad, la sensibilidad y la continuidad de las respuestas aportadas por las figuras de apego, los niños pueden necesitar desplegar estrategias para adaptarse a las diferentes respuestas afectivas y buscar un equilibrio que reduzca la tensión creada por las necesidades (seguridad, refugio, calmar miedo, etc.).  Los diferentes patrones o estilos de apego estudiados en niños por el pionero equipo de Mary Ainsworth y sus colaboradores (que llamaron seguro, inseguro-evitatativo y inseguro-resistente) a partir del trabajo de John Bowlby, son básicamente estrategias de adaptación ante la separación o pérdida de las figuras de apego. Estas estrategias pueden verse como un continuo que abarcan desde un polo de comportamientos que minimizan las expresiones de la conducta de apego (evitativo), hasta otro polo de amplificación de las conductas de apego y la demanda de atención (ansioso-resistente).  Si ninguna de las estrategias resulta satisfactoria o las condiciones externas son tan desbordantes para el niño que no puede soportarlas, podría elaborar respuestas de desorganización, gravemente perjudiciales para su desarrollo.

El apego en nuestra mente

La idea central de Bowlby es que los patrones o estilos de apego ante las separaciones, sean éstas breves, prolongadas o definitivas, y en cualquier momento del ciclo vital, provienen de esquemas internos y defensas psicológicas establecidas en la primera infancia para combatir la angustia y el dolor psíquico. Por lo tanto, el apego no es sólo unos patrones de conducta, como aclara más específicamente una de las principales investigadoras de la teoría,

«El apego se manifiesta a través de patrones de conducta específicos, pero los patrones en sí mismos no constituyen el apego. El apego es interno… Este algo internalizado que llamamos apego tiene aspectos de sentimientos, de memorias, de deseos, de expectativas, y de intenciones, todos los cuales… sirven como una especie de filtro para la percepción e interpretación de la experiencia interpersonal, como un molde que configura la naturaleza de una respuesta externamente observable”. (Mary Ainsworth, 1967)

El apego y el vínculo de un bebé cogiendo la manoDentro de las relaciones de apego se crean determinados esquemas internos, que funcionan a modo de «plantillas» emocionales y que influyen en la manera que nos relacionamos, como nos vemos a nosotros mismos y  a los demás durante el resto de las etapas vitales. Por último, a pesar de la importancia de los primeros vínculos, dichos esquemas son maleables. Si han sido problemáticos, las relaciones posteriores ofrecen una nueva oportunidad, de sanar, de (potencialmente) amar, sentir y poder pensar liberados de los lastres: oportunidad solamente posible dentro de un vínculo de apego seguro.

Fuentes:

  1. Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23 ed.). Consultado en http://www.rae.es

Oniria: el mundo de los sueños I

Sueños, miedos, pesadillas y represión de la angustia

Los sueños tienen en ocasiones tal intensidad que son capaces de invadir nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra conciencia con impresiones turbadoras. Esto pasa cuando los sueños presentan escenas tan vívidas que nos dejan secuelas emocionales muy potentes durante todo el día e incluso no los olvidamos a lo largo de toda nuestra vida. Podemos despertarnos deprimidos, contentos, enfadados, sorprendidos, y esto es un fiel reflejo de nuestros pensamientos más profundos que muestran nuestra personalidad y el modo en que experimentamos el mundo.

El miedo es un fuerte inhibidor de conductas, pero en otras ocasiones es un potente aliciente que empuja a la acción. A veces las reacciones se producen de forma instintiva, transformándose en impulsivas e irreflexivas, pareciendo entonces su expresión más una descarga que una acción premeditada. Cuando el miedo es irracional y no es atendido de forma consciente, puede ser dañino tanto para uno mismo como para los demás. Es una manera de salir rápidamente de una situación que nos mantiene incómodos y paralizados, pero se puede convertir en actos dolorosos. Sin embargo, si se observa con consciencia, permite obtener una salida positiva y esta nueva posición aporta una visión diferente, más amplia.

Las pesadillas, muy relacionadas con el miedo, son exteriorizaciones de sentimientos angustiosos y de desazón, y son vividos con tanta intensidad y las imágenes son tan amenazadoras que el sujeto suele despertarse en mitad del sueño. A los pocos minutos de despertar, estos sentimientos desaparecen, pero en otras ocasiones inundan nuestra mente a lo largo del día. Muchas de nuestras pesadillas representan rasgos o aspectos de nuestra personalidad que no nos gustan, además de situaciones, experiencias, sentimientos o pensamientos más profundos. Sus mensajes suelen tener significados muy valiosos, ya que traen a la conciencia información desagradable que se muestra en forma de aviso o alerta para que el sujeto atienda a dicha llamada de atención.

pesadilla

Normalmente suelen aparecen en momentos de encrucijadas existenciales donde el sujeto está inmerso en numerosos cambios profundos y de algún modo se resiste a ellos; en situaciones en las que se tienen problemas importantes con los parientes o las parejas; cuando perdemos a un ser querido; en situaciones en que negamos miedos en nuestras relaciones personales; o cuando tenemos que abandonar a personas cuya ausencia nos parece insoportable; etc. Las pesadillas muestran esta información de manera encubierta, exteriorizando contenidos más o menos inconscientes.

Nuestro inconsciente tiene numerosos conocimientos que es capaz de reprimir o de expresar de diversas maneras. La represión es un mecanismo automático que tiene como función suprimir la angustia del sujeto, pues cuando éste no es capaz de afrontar una situación angustiosa, recurre a este mecanismo que le permite tranquilizarse momentáneamente, ahorrando así energía que de otro modo alimentaría la fuerza de su miedo.

De ahí que en muchas ocasiones los sueños expresen estos contenidos reprimidos aunque lo hagan de forma críptica y encubierta. Los sueños son medios de información importante sobre lo que pasa dentro de nosotros, y esta «censura´´ es posible descifrarla desde uno mismo. Pero aunque no podamos recordar los sueños o no sepamos descifrar qué es lo que nos quieren decir, el mero hecho de soñar ya es útil, pues a través de ellos podemos expresar emociones, experiencias, melancolías, anhelos, etc, que están presentes en nuestra existencia, en el aquí y ahora.

Yo sueño, ¿y tú?

Los sueños, en los cuales no siempre interviene la atención consciente, son uno de los principales elementos que aportan gran cantidad de información a los seres humanos sobre sí mismos. Toda información que se presenta en ellos, es traída al presente, reflejando lo que la memoria procesa in situ.

En los sueños se proyectan nuestros conflictos, miedos, alegrías y asuntos pendientes, en fin, nuestra personalidad en su totalidad y por ello es interesante conocer cuáles son los mecanismos oníricos que nos permiten vernos en otra dimensión y que nos facilitan información sobre nuestras realidades existenciales. Si observamos los mensajes de los sueños, nos observamos a nosotros mismos.

sueños

Las últimas investigaciones nos muestran que la función principal de los sueños es fijar en la memoria la información que hemos ido recibiendo a lo largo del día. Según las experiencias que tengamos en los momentos de vigilia, así fijará dicha información nuestro cerebro durante la noche, y en ocasiones nos brindará la maravillosa experiencia de enviar esta información a nuestra conciencia más dormida en forma de historia o acontecimiento onírico. Si nuestra experiencia durante el día no ha sido especialmente buena, no es de extrañar que durante la noche podamos tener una pesadilla. Y esto sucede así periódicamente, por lo que nuestra pesadilla puede reflejar experiencias o miedos del pasado que quedaron fijados en la memoria mucho tiempo atrás, trayéndolo al presente y entumeciéndonos del mismo modo.

En la fase MOR, nuestras neuronas se encargan de fijar la información que hemos procesado durante nuestra experiencia en el día, de ahí que podamos reconocer que los sueños son funcionalmente importantes para la adquisición de conocimiento. Dicha función aparece durante el primer año de vida y un dato curioso es que el niño desde que nace tiende a soñar un 70-80% del tiempo en que duerme, el cual va reduciéndose al finalizar el primer año hasta llegar a un 10- 15% en la edad adulta. Pues bien, durante este primer año de vida del hijo, la madre sueña hasta un 60-70% del tiempo que duerme, y algunos científicos (Descamps et al.) afirman que esto ocurre porque la madre acompaña a su hijo en esta función de aprendizaje, construcción y terminación del sistema nervioso. Es decir, cuando el niño necesita menos tiempo de maduración del sistema nervioso y por tanto menos tiempo de producir sueño, la madre también lo disminuye, dándose lugar de forma inconsciente y biológica una intensa intercomunicación entre ambos.

Es un acompañamiento maravilloso, en donde trabajan juntos cerebro con cerebro, pero la pregunta que surge es ¿esto trasciende más allá de la adolescencia y la adultez? Aun está por descubrir.

 

Cuando todo se derrumba: 10 pensamientos sobre el sufrimiento y la evasión del dolor

Como diría Jung, no existen las casualidades. Y eso es lo que me parece haber pasado esta semana. Conocía a  Pema Chödrön gracias a Virginia Gawel, psicóloga argentina de la que me enamoré, gracia a que Enrique, blogger de esta web, compartió un video sobre ella en nuestra página de Facebook.

Estas coincidencias son maravillosas, ya que si estás atento, te llevan a lugares a los que no esperabas llegar. Pero que evidentemente, debías alcanzar.

Las enseñanzas de Pema están llenas de sabiduría, que podemos aplicar a nuestra vida diaria y a la terapia, tanto si la impartimos como si la recibimos. Como bien sabe cualquier buen terapeuta, “sólo podemos reconocer lo que estamos sintiendo si nos hallamos en un espacio abierto y libre de juicios”.

Y como pacientes, antes o después debemos entender que “el sufrimiento empieza a disolverse cuando cuestionamos la creencia o la esperanza de que hay algún lugar donde ocultarse.”

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Pema Chödrön

Pema Chödrön es una monja budista occidental, nacida en Nueva York en 1936. Antes de hacerse budista, tuvo una vida que bien podría parecerse a cualquiera de nuestra vidas. Casada dos veces, divorciada dos veces, madre y abuela, «enferma» de fatiga crónica, etc. Esto ha hecho que viviera en más de una ocasión cómo «todo se derrumbaba», y que sea capaz de expresar sus enseñanzas con un humor y una sabiduría que nos puede llegar a todos.

Uno de sus últimos libros es «Cuando todo se derrumba«, y aquí os dejo 10 pensamientos que puedes encontrar en el libro, y que sin duda pueden llegarte al corazón.

Pema Chodron

 Diez pensamientos de Pema Chödrön:

“El miedo es la reacción natural al acercarse a la verdad.”
 “Cultivar una mente ecuánime, que no se aferra a tener razón ni a estar equivocada, te llevará a un estado de ser presidido por la frescura. La cesación última del sufrimiento procede de ese estado.”
“Tener aunque sólo sea unos segundos de duda respecto a la solidez y la verdad absoluta de nuestras opiniones, incluso el simple hecho de tomar conciencia de que tenemos opiniones, nos introduce a la posibilidad de la ausencia de ego. No tenemos que hacer desaparecer nuestras opiniones y no tenemos que criticarnos por tenerlas. Simplemente hemos de ser conscientes de lo que nos decimos a nosotros mismos y ver cuánto de ello no es más que nuestra percepción personal de la realidad, que puede ser compartida o no por los demás.”
Pema Chödrön
 “Sólo en la medida en que nos acontece la aniquilación una y otra vez podemos hallar en nosotros aquello que es indestructible.”
“Cuando nos aferramos agresivamente a nuestras propias opiniones, por muy válida que sea nuestra causa, simplemente estamos añadiendo más agresión y violencia a nuestro planeta, y por tanto aumentando su dolor. Cultivar la no agresión es cultivar la paz.”
“Si realmente supiéramos la infelicidad que causa en este planeta nuestra evitación del dolor y nuestra búsqueda del placer, si entendiéramos que este hecho nos hace desgraciados y corta nuestra conexión con nuestro corazón y nuestra inteligencia básicos, practicaríamos la meditación como si se nos estuviera quemando el pelo.”
 “El sufrimiento empieza a disolverse cuando cuestionamos la creencia o la esperanza de que hay algún lugar donde ocultarse.”
 “Sólo podemos reconocer lo que estamos sintiendo si nos hallamos en un espacio abierto y libre de juicios.”
“Cuando vivimos una gran decepción, no sabemos si ahí se acaba la historia; también podría ser el principio de una gran aventura.”
“Relajarnos en el momento presente, relajarnos en la ausencia de esperanza, relajarnos en la muerte, no resistirnos al hecho de que las cosas se acaban, de que las cosas pasan, de que no tienen sustancia duradera, de que todo está cambiando constantemente: éste es el mensaje básico.”

Y para los que estéis tratando de entender la felicidad, esta charla es maravillosa 😉

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Si te ha gustado, aquí podrás encontrar una entrevista a Virginia Gawel en la que habla de Pema y de este libro. ¡Que lo disfrutes!

Pema Chödrön

Fuente: Virginia Gawel

Adicciones: ¿una enfermedad?

El consumo de sustancias forma parte de la historia del ser humano, sin embargo nuestra percepción sobre las mismas se ha modificado conforme al cambio en las costumbres y normas que han sufrido las diferentes culturas y sociedades. Un claro ejemplo es el consumo de cocaína; cuando en el siglo XIX se empleaba en contextos no sólo lúdicos sino laborales y éste era aceptado, deseado e incluso indicador de trabajador responsable. En la actualidad, se percibe este consumo como marginal, vergonzoso y signo de debilidad.

Debido a esta evolución en la forma de entender el consumo en la sociedad, es necesario ofrecer una visión desvinculada de los prejuicios propios de modelos más reduccionistas.

adicciones

Adicciones: modelos explicativos

En nuestra cultura, existe una amplia gama en cuanto a la forma de entender las diferentes adicciones: desde un modelo moralista en el que se etiqueta a la persona como “débil” o “incapaz de controlarse”, tendiendo a culpabilizar a aquel que lo sufre, hasta un modelo médico, en el que se entiende a la persona como enferma, pese a no existir evidencia de anormalidades físicas o condiciones bioquímicas. En ambos casos, parece que el foco se encuentra en la persona, identificando que hay algo malo en ella, de forma permanente, crónica y que sólo un milagro, ser divino o fármaco puede curar.

Otras formas de entender las adicciones han surgido a partir del estudio, a través de técnicas de neuroimagen, de los efectos de las drogas a nivel cerebral. Entre estos modelos destacan el modelo de dependencia física y el modelo del sistema de recompensa.

El modelo de dependencia física, explica la búsqueda de drogas como medio para evitar el malestar que produce abandonarlas. Sin embargo, este modelo obvia las razones por las que se mantiene el consumo en drogas que no producen sensaciones de abstinencia.

El modelo del sistema de recompensa, explica el consumo como consecuencia de un aprendizaje por condicionamiento operante (se asocia una determinada conducta con un premio o experiencia gratificante), sin necesidad de la existencia de enfermedad. La razón por la que el consumo resulta gratificante, se debe al sistema de recompensa cerebral, en donde la dopamina cumple un papel primordial. Aquellos hábitos que consideramos adictivos, se deben a que éstos producen la liberación de dopamina en regiones cerebrales que regulan la emoción, motivación y sentimientos de placer del mismo modo que la producen conductas como comer, ganar dinero o practicar sexo. En concreto, el poder adictivo de las drogas se debe a la sobrestimulación artificial, liberando hasta 10 veces más cantidad de dopamina, produciendo sensaciones como la euforia. Así, la persona asocia el comportamiento de consumo con el placer, siendo una gran motivación para repetir el consumo, dejando a otros placeres en un segundo plano, ya que éstos no logran alcanzar la sobrestimulación deseada. Sin embargo, esta sobrestimulación artificial a través de químicos no se da en adicciones como las compras compulsivas, apuestas, etc.

En este último modelo también se admite la adicción como una enfermedad debido a los cambios neuronales que se producen en el cerebro o por la falta de autocontrol percibida por el individuo. Sin embargo, gracias a la experiencia y la capacidad de plasticidad del cerebro, los cambios estructurales y neuronales se dan con independencia de la aparición de un trastorno,  por lo que este argumento no parece ser motivo suficiente como para justificar que es una enfermedad.

adicciones

 

Adicciones como asidero

Si logramos evadirnos del fundamentalismo de estos modelos, podremos entender la adicción como un síntoma fruto de un malestar. Así, el consumo sería un comportamiento que se mantiene porque alivia esa sensación. En el caso de las sustancias psicoactivas se ve claro, pero esto también puede observarse en las adicciones comportamentales, por ejemplo en el sexo, donde el placer físico alivia el malestar psicológico.

Por lo tanto, ante un malestar determinado, el sujeto emplea el consumo como una respuesta que alivia, no buscando otra alternativa de respuesta más adaptativa para lograrlo. Dado los efectos reforzantes que tienen las conductas adictivas en cuanto al alivio que logran en la persona, éstas se mantienen en el repertorio de conducta, creando hábitos y fortaleciendo una rigidez en la respuesta que se generalizará a otras situaciones conflictivas o en las que se puedan dar el malestar.

Sin embargo, el problema es mucho más amplio que el mero consumo de sustancias o conductas problemáticas. Normalmente, antes de que se den este tipo de conductas, el autoconcepto suele estar deteriorado entre otras causas debido al fracaso o problemáticas que surgen en el ámbito escolar/laboral, familiar y la subsecuente inestabilidad relacional. Además en muchas ocasiones las personas no tienen percepción del problema y se sienten satisfechos con lo que hacen, por lo que este bajo criticismo favorece que se mantenga:

  1. La conducta adictiva.
  2. Los problemas que generaron la adicción.
  3. Los problemas que surgen de la conducta adictiva.

En definitiva, la función de la conducta adictiva no es más que la de evitar a corto plazo el dolor. No obstante, lo que libera es poder enfrentarse a aquello que produce ese dolor, sin depender de factores externos que simplemente son un apoyo para poder lidiar con la realidad.

Hatha Yoga, el origen de las asanas

padmasanaCuando hablamos de yoga en occidente, la primera imagen que nos viene a la cabeza suele ser la de una persona en una posición extraña (asanas), ya sea haciendo el pino sobre su cabeza  o sentada con las piernas cruzadas de un modo que puede parecer imposible, o cuanto menos lesivo para la mayoría de seres humanos.

Cada vez más se está tratando de cambiar esta percepción. Podemos encontrar en internet multitud de artículos en los que se habla del yoga, entendido como práctica espiritual, como técnica para controlar la mente o como método para restablecer la salud física.

Desde el punto de vista de los grandes yoguis, tales como Swami Sivananda, Sri Aurobindo, Paramahansa Yogananda… el yoga es una ciencia.

Una ciencia, a diferencia de una filosofía, implica una metodología práctica, una tecnología. Y toda tecnología precisa de herramientas que, en el caso del Hatha yoga, dan origen a las asanas, pranayamas, meditación, y otros métodos de introspección.

Estas herramientas sirven a un fin, no son el objetivo per se. Por hacer una analogía con un tema que me resulta cercano:

En fotografía precisamos de una herramienta que es la cámara (el cuerpo). Podemos conocer nuestra cámara en profundidad, todas sus funciones y posibilidades, pero si no conocemos el comportamiento de la luz (mente) este conocimiento no sirve de nada.

Aun teniendo el conocimiento teórico, puede que las fotos carezcan de vida, pues quien crea una foto es la persona que está detrás de la cámara, detrás de la mente. Observando y reconociéndose a sí misma en aquello que tiene delante. Esto es lo que hace de una fotografía algo más, algo mágico, algo vivo y eterno, aunque nunca llegue a materializarse… Este es el objetivo del yoga, la presencia, la ciencia de la inmortalidad.

La verdadera espiritualidad consiste en ver más allá de nuestras limitaciones, y es por eso que a los sabios en India se los conoce como rishis (videntes).

Fueron estos rishis los que descubrieron que absolutamente todo en el universo es energía vibrando a diferentes niveles. La ilusión del mundo material está causada por una percepción limitada de nuestra mente.

A pesar del esfuerzo que se está haciendo hoy en día por devolver al yoga su significado original, sigue habiendo una visión materialista en lo que a la parte más básica del Hatha Yoga se refiere, las posturas corporales o asanas.

En la actualidad la inmensa mayoría de la literatura relacionada con las asanas, está orientada a hacer una descripción biomecánica de las mismas. Si buscas un libro sobre el tema, es altamente probable que las encuentres clasificadas en función de su efecto a nivel físico, ya sean aperturas de caderas, torsiones, flexión hacia delante y hacia atrás…

2100 asanas

Es como consecuencia de esta visión que cada vez proliferan más estilos de yoga alejados de la tradición. Implican cientos de asanas que permiten estirar, fortalecer y en definitiva crear un cuerpo más sano, pero al mismo tiempo se alejan del propósito original.

Muchas de estas “nuevas asanas” nos ayudan a poder realizar las asanas tradicionales. Gracias a la incorporación de elementos como cinturones, bloques, bolsters, etc. podemos acercar el mundo del yoga a personas de todas las edades y condiciones físicas. De modo que salirse de la tradición está justificado, ocasionalmente, siempre que se recuerde el motivo por el que se está haciendo.

¿Qué es exactamente lo que dice la tradición sobre las asanas?

Si nos vamos a la raíz de este sistema, podemos comprobar que el termino Hatha significa “sol (ha) y luna (tha)”. Hatha yoga es la unión entre el sol y la luna. Una representación simbólica que hace referencia a la polaridad de la energía, al aspecto positivo y negativo de la misma.

Anatomía energética

Los rishis descubrieron que la energía se comporta de una forma determinada, y que esta polaridad tiene un efecto concreto sobre cómo fluye en nuestros cuerpos. Establecieron así nuestra anatomía energética. Determinaron que el prana (la forma con la que denominaron a la energía) se mueve a través de canales llamados nadis. Y que en diferentes puntos donde estos nadis convergen, el prana se concentra de forma notable. A estos “vórtices energéticos” los llamaron chakras.

Se dieron cuenta también, de que posicionando el cuerpo de una forma concreta, podían controlar el prana dirigiéndolo conscientemente a los diferentes chakras, y que cuando la energía se concentraba en estos puntos, podían acceder a estados mentales que aportan armonía, equilibrio y paz interior. Este es el origen de las asanas.

Para acceder a estos estados es necesario permanecer en las asanas durante un tiempo determinado, de forma estática, inmóviles. El yoga nunca fue planteado para realizarse en movimiento.

Imagina que quieres ver un programa en la televisión. Además del aparato físico, necesitas una antena orientada en una posición concreta para poder captar la señal. ¿Qué es lo que sucede si cambias la posición de la antena constantemente? Seguramente te pierdas el programa.

Del mismo modo nuestro cuerpo funciona como una antena, y el programa son esos estados mentales que buscamos en yoga. Si no paras de moverte, tendrás buena salud y una sensación de calma interna creada por el ejercicio físico, pero te estarás perdiendo la esencia de esta maravillosa práctica.

Las asanas fundamentales pueden encontrarse en textos clásicos como Hatha Yoga Pradipika o Gheranda Samhita. Algunos libros de Swami Sivananda como «Asanas» o «Kundalini Yoga» explican el funcionamiento de la energía en las diferentes posiciones. En «Asana, Pranayama, Mudra y Bhanda» de Swami Satyananda vienen, un poco superficialmente, las correspondencias de cada asana con sus respectivos chakras.

 

Resurrección del complejo de Edipo: un nuevo caso de GSA

Según el Diccionario de Psicoanálisis (Laplanche & Pontalis)  el conflicto de edípico  se refiere

al agregado complejo de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores.

Este concepto acuñado y desarrollado por Freud tras inspirarse en la tragedia griega,  tiene en la actualidad su manifestación en un nuevo caso de GSA.

El fenómeno GSA o Atracción Sexual Genética, término introducido en los EEUU a finales de los 80 por Bárbara Gonyo, ocurre cuando Familiares de Primer Grado crecen separados y se reúnen en la edad adulta, pudiendo darse tanto en relaciones filiares  (padres e hij@s) como fraternales (entre herman@s).

Las declaraciones sobre la historia de amor  entre Kim West de 51 años y Ben Ford de 32, madre e hijo, que se reencontraron en 2014 después de 30 años, tras haberlo dado en adopción, ha abierto de nuevo el debate sobre los juicios morales y legales de este tipo de relaciones, sobre todo cuando los miembros de éstas  llegan a mantener relaciones sexuales (GSA-I. Genetic Sexual Atraction Incest).

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Teorías relacionadas

La investigación psicológica acerca de los orígenes y consecuencias de este fenómeno es escasa, aunque desde el punto de vista teórico, encontraríamos varias líneas que apoyarían o refutarían la hipótesis de la GSA como un proceso natural o por el contrario, como un fenómeno de involución socio genético.

Por un lado Lacan concuerda con  Sigmund Freud, en la interpretación del incesto como un impulso básico de la psique humana, ya que en el inconsciente de todo ser humano (hombre o sea mujer) se encuentra el deseo de volver a la unidad con la madre. siendo el tabú del incesto una creación socio cultural  que reprime dicho impulso para proteger la especie y asegurar la exogamia como evolución de la selección natural .

Por otro lado, los estudios sobre la atracción sexual genética (GSA) realizados por el Dr. Maurice Greenberg ( Reino Unido, 1995) demostraron que el vínculo familiar primario que se creaba desde la infancia gracias al contacto y al apego no estaba presente en este tipo de personas GSA, por lo que al encontrarse en la etapa adulta, la necesidad de crear ese vínculo que se había quedado vacío y estancado, se manifestaba como una fuerte atracción afectiva, y en muchos casos, sexual.

Esta atracción afectiva sexual entre familiares podría concordar también con las  investigaciones de Byrne (1971), en las que se corrobora una relación lineal directa entre semejanza y atracción (a mayor semejanza entre las personas, mayor es la atracción), o los últimos estudios de los investigadores médicos israelíes que aseguran que el origen de la atracción sexual responde a una impronta sexual genética presente en los dos miembros de la pareja, apuntando que la  estadística demostró que las parejas que en algún momento sintieron atracción física compartían genes en común.

Captura

Un aspecto importante a tener en cuenta si nos basamos en la Teoría del Apego, es la necesidad natural y biológica del vínculo temprano con la figura de apego, por lo que cuando éste se interrumpe por una separación y/o abandono (procesos de adopción, divorcios, migraciones, etc.) los sentimientos y deseos inconscientes de conectar a un nivel profundo y de vinculación permanecen en estado latente en el interior de la persona. De ahí que, cuando tiene lugar el reencuentro en la edad adulta, la necesidad de unirse y afianzar la conexión original interrumpida,  pueda activarse de forma intensa.

Los casos de GSA entre madre-hijo:

No siempre los casos de GSA conlleva a la consumación de relaciones sexuales, como así lo afirma en el periódico The Guardian el psicoterapeuta, Joe Soll  cuando insiste que el reencuentro, en edad adulta no hace sino recrear el lazo afectivo que se establece entre una mujer y su bebé.

La relación materno filial es muy sensual, pero no definimos como romance o enamoramiento cuando una madre está amamantando, acunando, acariciando o intercambiando miradas profundas con su retoño. A menudo la gente que experimenta GSA me cuenta que lo único que quieren es acurrucarse juntos. Hay una urgencia en recuperar esa intimidad que debió de haber existido y fue denegada”. 

Así pues, la separación en los primeros años de vida, confirmaría la ausencia del llamado Efecto Westermarck o Impronta Sexual Inversa, por el cual las personas que viven cerca durante los primeros años de sus vidas se vuelven insensibles a la atracción sexual entre sí, asegurando a la especie contar con una mayor variedad genética, en apoyo a las teorías darwinistas.

¿La repulsa del Incesto como repuesta biológica o creación socio moral?

Si bien existe evidencia de consentimiento del incesto o matrimonios entre hermanos en las antiguas monarquías (véase biografía de Cleopatra u otros monarcas europeos, incas o hawaianos)  por lo general el incesto y la unión vincular entre parientes ha sido y sigue siendo condenada desde el punto de vista social y legal, siendo todavía un tabú y relacionándose de forma general erróneamente con el abuso sexual infantil.

Cleopatra y Ptolomeo

El miedo acerca  del riesgo de tener hijos cuando tu pareja comparte tus mismos genes corrobora el rechazo ante la idea generalizada de «ir en contra de la naturaleza».

A este respecto, la activista Keith Pullman, creadora del blog Full Marriage Equality apunta que » por supuesto que existe riesgos a tener en cuenta, sobre todo cuando hay una alguna malformación genética”, pero señala,

«si la familia es genéticamente sana, el porcentaje de que los hijos salgan bien alto. Además, es importante subrayar que sexo, matrimonio y reproducción son tres cosas diferentes y la objeción a la hora de reproducirse no debería evitar que la gente tenga relaciones sexuales o se case”.

Reflexiones y líneas de apertura:

 Lo que está claro, es que aún hoy la sociedad tiende a tapar y silenciar todo lo relativo a la GSA, a pesar de que los casos estudiados en reencuentros en familias donde ha habido adopción, va en aumento (casi un 50% según las estadísticas), siendo muy escasa  la investigación y la intervención psicoterapéutica que ayude a las personas en esta situación.

Lejos de emitir juicios morales y ateniéndome sólo desde el punto de vista del tratamiento psicológico desde mi posición humanista, la comprensión y empatía por las personas que están viviendo el proceso se hacer indispensable debido a que las consecuencias a nivel psicológico y social pueden ser, si no encuentran el apoyo necesario devastadoras, debido a entre otras cosas: las creencias acerca del bien y el mal, la confusión acerca del conglomerado de sentimientos, el miedo al rechazo del entorno, los propios sentimientos de culpa, la estigmatización social y las posibles consecuencias legales.

Cada situación es diferente y si echamos la vista atrás, en todas las épocas históricas ha habido quién ha rechazado y ha condenado las relaciones afectivo-sexuales que estaban «no normalizadas» dentro del pensamiento social  de la cultura dominante.

 Aún queda mucho por investigar en esta línea, pues la controversia está servida, pero casos como el de Kim West y Ben Ford  ponen de manifiesto una realidad cada vez más extendida y requiere no seguir mirando hacia otro lado, sino por lo contrario, la necesidad de contribuir a una revisión integral de las perspectivas biológicas, socioculturales, legales y psicológicas, que ayude a que estos casos sean entendidos y atendidos.

Por último me gustaría despedirme de vosotros con una frase de un antiguo profesor de la universidad cuando estudiaba la asignatura de Psicoanálisis y que me ha venido a la mente a colación del título del post:

«Freud no está vigente pero sí presente»  

¡Qué razón tenía!

Referencias bibliográficas:

  • Laplanche, Jean y Jean-Bertrand Pintalis, Diccionario de Psicoanálisis, Paidos. Edición 2007
  • Silvia Ubillos Darío Páez Elena Zubieta Psicología Social, Cultura y Educación Capítulo XV: Relaciones íntimas: atracción, Amor y Cultura.
  • Carly Sullens y Julie DeNeen:  GSA El riesgo Oculto en los encuentros AFIN nº 51 Junio 2013

Fuentes:

Emociones y música, un viaje a través de la tristeza

Tiene John Dewey una frase que dice así:

“La emoción es la fuerza móvil y cimentadora; selecciona lo congruente y tiñe con su color lo seleccionado.”

Las emociones nos acompañan y nos mueven en nuestras acciones, siendo el motor de nuestros procesos conscientes.  El estado emocional en el que nos veamos sumidos en un determinado momento, dará un color, una atmósfera peculiar a nuestras elecciones, creaciones, pensamientos.

En algunas ocasiones podemos observar a través del arte esta conexión especial a través de las obras que observamos, leemos o escuchamos, en las que el artista deja reflejada en ella sus emociones más profundas.

Pollock

Cuando nuestro estado emocional es muy extremo, es más fácil que esto queda palpado en el lienzo o la partitura, como se puede ver en las obras de grandes genios que hoy me gustaría compartir. Grandísimas obras que fueron creadas en momentos de especial dureza, donde la tristeza era una constante en la vida de sus autores. Tristeza que dejó como legado en más de una ocasión, la pieza culmen en la vida de dichos artistas.

(Instrucciones del post: escuchar antes de leer)

La tristeza hecha sinfonía: Tchaikovsky y la “Patética”

La Sinfonía número 6 de Peter Ilytch Tchaikovsky fue compuesta en al año 1893, año de la muerte del magnífico compositor. Había nacido en su mente varios años antes pero no fue hasta 1892 cuando tomó forma en su mente. Aquí puedes escucharla:

https://www.youtube.com/watch?v=S-qUvQCMNDw

Después de haberla escuchado no es  sorprendente leer que cuando la compuso se hallaba  en Londres, lejos de su hogar, deprimido por la soledad y la nostalgia. Tenía una personalidad dada a la melancolía, y cuando se encontraba lejos de su patria experimentaba a menudo fuertes sentimientos de tristeza. Desde Londres escribió a su sobrino una carta en la que le decía:

Sufro tormentos que no pueden expresarse con palabras (hay un trozo en mi nueva sinfonía, la sexta, donde creo haberlos expresado adecuadamente”.

En otra carta le confesó:

 “No me sorprendería en lo más mínimo que esta obra fuera acogida desfavorablemente por la crítica. No sería la primera vez que esto me sucediera. Por lo que a mí respecta, la considero la mejor de cuantas he compuesto y, especialmente, la más sincera de toda mi obra. La quiero como jamás he querido a cualquiera de mis anteriores creaciones”.

Fue su hermano menor quien le sugirió el nombre, “patetícheskaya” que en ruso significa “emotiva”. La obra se estrenó sin gran acogida del público y la crítica, que perplejos no supieron reaccionar ante la pieza. Es significativo decir que Tchaikovsky murió una semana después de su estreno. Podría decirse que la obra fue un réquiem prematuro escrito para él mismo.

La tristeza hecha música: La Patetica

20 días después de su estreno volvió a interpretarse, esta vez con una mejor acogida.

 Claro de Luna: la tristeza del desamor

Claro de Luna, es una de las obras más representativas de Beethoven.

 

Cuando publicó la Sonata, ésta venía acompañada del siguiente epígrafe:

«Sonata casi una fantasía para clavecín o piano, compuesta y dedicada a la señorita condesa Giulietta Guicciardi, de Ludwig van Beethoven. Op. 27, n.º 2. Publicado en Viena en casa de Giovanni Cappi, Michaelerplatz N º 5.»

¿Quién era la tal Giulietta Guicciardi? Antes de responder a esta pregunta conviene hacer un repaso de la vida del compositor. El padre de Beethoven, alcohólico reconocido, dispuesto a hacer de él un niño prodigio de la talla de Mozart, dedicó muchos esfuerzos a hacer de su hijo un compositor de éxito. Es mucho lo que se ha escrito sobre las duras condiciones a las que fue sometido el Beethoven niño, lo que se tradujo en una personalidad extrema, de carácter a veces difícil, agravada por sus problemas de salud, y más adelante, su famosa sordera. Se le atribuyen varios romances, aunque no llegó a casarse, y es que en más de una ocasión la familia de la mujer en cuestión se opuso al matrimonio.

Claro de Luna Giulietta Guicciardi

Y ahí es donde aparece Giulietta Guicciardi. La hija del conde Guicciardi fue alumna del compositor, y parece que sus sentimientos hacia ella fueron más allá. En una carta que el músico escribió a Franz Gerhard Wegeler, amigo de la infancia, le confesaba:

«Al cabo de dos años he vuelto a disfrutar de nuevo algunos instantes de felicidad y por primera vez creo que el matrimonio podría hacerme feliz, pero desgraciadamente no es ella de mi posición y no puedo pensar en casarme.»

En efecto la familia de ella se opuso y  terminó casándose con un conde, más acorde a su posición social. El músico cayó en una profunda melancolía por la imposibilidad de casarse con la joven, gracias a la cual compuso una de las composiciones musicales románticas más bonitas de la música.

Franz Schubert «No existe la música alegre»

La vida de Schubert fue trágica desde el comienzo. De los 13 hermanos que fueron, 10 murieron al nacer, y su madre murió al dar a luz al último de ellos. Su mala relación con su padre le hace abandonar su casa natal, encontrándose solo en el mundo. No logró alcanzar la independencia económica con sus composiciones, no se casó nunca, y de hecho, no mantuvo relaciones amorosas duraderas. En los últimos años de su vida contrajo sífilis, y su ya de por sí temperamento triste se agravó. En 1824 escribió a su amigo Leopold Kupelwieser:

«En una palabra, me siento el hombre más infeliz, más miserable del mundo. Imagínate un hombre cuya salud ya no mejorará nunca y que en su desesperación sólo empeora todo en lugar de mejorarlo, imagínate un hombre cuyas más brillantes esperanzas han quedado reducidas a nada, al que la felicidad del amor y la amistad no ofrecen otra cosa que sumo dolor, al que el entusiasmo (al menos estimulante) por la belleza amenaza con desaparecer, y pregúntate si no es éste un hombre miserablemente infeliz. Mi tranquilidad ha desaparecido, mi corazón está oprimido, no lo encuentro nunca; así ahora puedo cantar todos los días, pues todas las noches, cuando me voy a dormir, confío en no despertar ya nunca, y cada mañana me anuncia sólo la misma pena del día anterior». 

En una ocasión le preguntaron:«Señor Schubert, ¿ es verdad que Ud compone únicamente música triste?», a lo cual respondió: «¿ Existe acaso otra?»

Y para muestra un botón: las tres últimas sonatas del compositor, compuestas durante su último mes de vida, las cuales fueron rechazadas en la época, y hoy en día son consideradas como unas de las piezas más maduras del compositor. Aquí la sonata D 959:

https://www.youtube.com/watch?v=98MZpEBbJrU

 

 

 

En resumen, esos momentos de tristeza y melancolía que atravesaron grandes genios de la historia de la música nos han dejado como legado maravillosas obras con las que disfrutar. Sólo podemos decir: gracias.

La dictadura de la Felicidad

 “Inside out”, llamada en España “Del revés” ha supuesto un hito en la divulgación entre el gran público de los últimos avances en la investigación del terreno de las emociones.

Por si fuera poco esta película nos trajo un tema inaudito en lo que se supone que es un producto dirigido al público infantil – Una reflexión sobre el mito y el dogma de la felicidad –

La felicidad es un mito porque es un estado difícil de definir y se podría decir que imposible de conseguir (al menos en este plano de existencia), podemos sentir momentos de alegría, sin embargo una felicidad sostenida en el tiempo, un estado beatífico en el que no existe la perturbación y el dolor… Eso es otra historia. Y tal vez solo a través de una vida dedicada a encontrar la paz sea posible alcanzarlo.

Las cosas son muy distintas para las personas que vivimos en sociedades postmodernas, que sufrimos el trabajo o peor aún, el paro, que intentamos tolerar las relaciones con otros seres humanos o peor aún, la soledad. No es previsible que, entre tanto ruido, alcancemos la paz de espíritu y el desapego que requiere esta felicidad mítica que hemos construido como una especie de paraíso perdido al que presuntamente debemos retornar.

Además de este carácter mítico la felicidad también se ha convertido en un dogma de nuestras sociedades, Desesperados ante el declive de los grandes valores tradicionales y huérfanos al encontrarnos sin sustitutos adecuados. Hemos elevado la felicidad al altar de aquello que todos buscamos, que todos DEBEMOS buscar.

Inside out happiness hitler

Es en ese sentido en el que la película muestra toda su agudeza, el personaje de alegría no es más que un reflejo de una tendencia social que proscribe la tristeza, las personas cada vez toleran menos la tristeza en sí mismas o en los demás.

Y sin embargo nos encontramos en un momento en el que mucha gente se está sintiendo triste,  los índices de depresión y conductas suicidas están más altos que nunca, podemos inferir que debido a los estragos de la crisis económica mundial.

Es perverso este sistema, obliga al individuo a ser feliz mientras le hunde en el pozo de la depresión.

Así, está película, al admitir la importancia de la tristeza y darle su lugar en la vida emocional de la niña, enseña una valiosa lección, acerca de esa cosa de la que los gobiernos hablan tanto y predican tan poco a la hora de crear las leyes de educación. La inteligencia emocional.

La paradoja es que si nos permitimos estar tristes cuando corresponde, si somos auténticos, en definitiva, si rechazamos el dogma y el mito de la felicidad, entonces conseguiremos ser más felices.

Crecimiento físico, mental y emocional ¡Comienza el viaje!

Una inquietud que tienen muchas personas que empiezan a hacer este camino de desarrollo personal es la preocupación de cómo, cuándo y hacia dónde encaminarse. Al principio, lo normal es que nadie lo tengamos claro. Vives tu vida más o menos «anestesiado», y un día la crisis existencial se abre paso. Y a partir de ahí no sabemos qué hacer. Es importante saber cómo es el proceso del crecimiento, tanto físico, como mental o emocional.

En la vida «crecemos físicamente» de forma automática mientras alimentemos correctamente nuestro cuerpo. No somos conscientes de este fenómeno. Y lo mismo ocurre con nuestro «crecimiento mental», para el cual deberíamos haber recibido una  enseñanza básica, pero ninguno lo hemos hecho… El «crecimiento emocional», que normalmente se ralentiza en torno a los siete años, no recibe una atención verdadera a medida que nos adentramos en la edad adulta (y tampoco lo hace en ninguna otra etapa de nuestra vida).

Lo bueno es que los seres humanos somos notablemente adaptables en nuestra relación con el mundo físico, pero por desgracia, nos hemos ido empequeñeciendo poco a poco en términos emocionales. Lo que nos ha permitido sobrevivir, pero desgraciadamente, no de la mejor manera posible. El turbulento estado de la realidad actual es una muestra fehaciente de que el mundo es el patio de recreo de unos absolutos inmaduros emocionales.

crecimiento

 

¿Presencia física o mental?

La presencia física es una experiencia que tiene lugar cuando aprendemos a fijar la conciencia en el cuerpo físico. La mayoría de las personas cree que ocupamos este cuerpo, pero no es así. Pensar acerca del pasado o del futuro significa que tenemos que entrar en la esfera de lo mental.

La esfera mental no está confinada a la ubicación de nuestro cuerpo físico, sino que se extiende tan lejos como seamos capaces de pensar. Si pensamos en un amigo que se encuentra en otro país, o regresamos en la memoria a la última vez que estuvimos con él, quizás supongamos que seguimos aún dentro de nuestro cuerpo físico, pero no es así. Estamos allí donde nuestro punto de atención se ha proyectado. O como diría un yogui, la energía está donde está la atención.

Decididamente no estamos presentes físicamente. Quizá esté ocurriendo algo justo delante de nuestros ojos y puede que no seamos conscientes de ello, simplemente porque estamos perdidos en nuestros propios pensamientos. La presencia física sólo tiene lugar cuando entramos conscientemente en la conciencia del instante presente.

 

Cuerpo físico

El cuerpo físico, si bien refleja sintomáticamente nuestras experiencias pasadas y nuestras proyecciones futuras, está siempre presente al cinto por ciento. Está ciento por ciento presente en su funcionamiento, dado que el corazón sólo late en el ahora. Cuando experimentamos la presencia física, podemos sentir nuestro propio latido cardíaco.

Normalmente, como no sea que os pase como a mí, que prácticamente siempre siento mi corazón, lo más cerca que la gente está de esta experiencia es por defecto: cuando estamos a punto de tener un accidente o cuando alguien nos da un susto. En los instantes que siguen a una situación así, la conciencia entra plenamente en el cuerpo, y somos capaces de sentir el bombeo de la sangre a través de las venas y los latidos del corazón en el pecho. Sin embargo, cuando nos pasamos la vida en esa esfera mental que llamamos tiempo, ni siquiera somos conscientes de que tenemos un corazón, y mucho menos somos capaces de escucharlo o sentirlo.

 

Claridad mental

El paso del «crecimiento» consiste en fijar nuestra conciencia en el cuerpo físico. Después habrá que alcanzar una determinada claridad mental y un manifiesto equilibrio emocional.

 

Crecimiento emocional

La consecución del equilibrio emocional, obteniendo primero la presencia física y luego la claridad mental, es el sendero que da paso efectivamente al crecimiento emocional.

Puede que sea uno de los logros más difíciles de conseguir en este mundo. Porque la necesidad de crecer emocionalmente rara vez encuentra apoyo, y mucho menos comprensión, en las personas que nos rodean. No es un viaje en el que nos vayamos a sentir bien al principio. Y será más arduo cuánto más dormidos estemos emocionalmente.

Este viaje lo que pretende es que sintamos «de verdad». Y sentir «de verdad» puede suponer en un principio la experiencia de que estamos emocionales reprimidos, como con el miedo, la ira o la tristeza.

Para hacer este viaje debemos comprometernos en el empeño de nuestro crecimiento personal por encima y más allá de que podamos comprender la razón por la cual esto es tan importante y necesario. La comprensión mental rara vez forma parte de la integración emocional. Y como en cualquier viaje a lo desconocido, sólo podremos ver dónde hemos estado y por qué determinadas circunstancias se han desarrollado como se han desarrollado cuando lleguemos a algún punto culminante y podamos pararnos a reflexionar.

¡Comienza el viaje!

 

Fuente: El proceso de la presencia
Foto: Steve Carter