Cuando el adulto quiere ser niño y al niño se le trata como a un adulto

El adulto se ha olvidado de ser niño. Y eso le pone muy triste.

«Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan)» (Antoine de Saint Exupéry)

Así dicta el libro de El Principito. Un relato corto del aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, que fue publicado por  primera vez el 6 de abril de 1943 y que es actualmente una de las obras más reconocidas de la literatura universal.

El relato, –sin hacer spoiler a quien aún no haya tenido la suerte de leerlo- muestra entre sus mensajes,  a los adultos desprovistos de su esencia natural, absorbidos por la materialización, el pensamiento lógico-racional y desprovistos de la inocencia y la inteligencia intuitiva y valiente de un niño.

A su vez, la diferencia de visión del mundo que rodea a ambos es abismal. La naturalidad y espontaneidad de los niños choca con la frialdad y desconfianza del adulto, en lo que lo más importante del mundo son las cifras (ya sean en euros o en likes), la estabilidad, el no perder el tiempo y dedicarse principalmente a las llamadas «cosas serias y lógicas». Y así a medida que crecemos inexorablemente nos volvemos incapaces de ver más allá de lo limitado que es nuestra propia concepción de las cosas.

El mundo de lo posible se vuelve imposible. El poder ilimitado de la imaginación, el amor por la incertidumbre y la confianza en nuestra intuición, dan paso a una inteligencia que tiene que controlarlo y saberlo todo de antemano. Y así, vamos poco a poco convirtiendo en argumentaciones aquello que «Sabemos», simplemente por el hecho de que tenemos la certeza-justamente inexplicable- de que es cierto.

Recuerdo un adulto que me decía que le resultaban ridículos los niños pequeños porque no se podía razonar con ellos y eran poco inteligentes.

El Principito

El Principito

 

Adultos y niños creativos

Indiscutiblemente la creatividad está sobrevalorada. Se cree ingenuamente que es algo exclusivo de un grupo selecto de genios, en lugar de verlo como lo que realmente es: una habilidad que todos los seres humanos tenemos de expresarnos de forma única y exclusiva.

La creatividad está íntimamente relacionada con la imaginación, y como dice Hugh Mc Leod:

«todos nacemos creativos, a todos nos dan una caja de lápices de colores en la guardería»

Sin embargo, otro error fundamental de los adultos al respecto es asociar únicamente la creatividad con las artes plásticas, la música, el baile y la poesía.

Si bien éstas ramas tuvieron un auge importante y eran bien consideradas en su apogeo, con el dominio del pensamiento racionalista, se instauró en el inconsciente colectivo la falaz idea de considerar todo lo relacionado con estos menesteres como algo poco productivo y hasta de «menor categoría» que las ciencias exactas.

El estudio de StrategyOne, realizado entre más de 5.000 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Japón muestra la relación existente entre la creatividad y el crecimiento económico

La habilidad creativa tanto en el adulto como en el niño es mucho más amplia que el escribir poesía, hacer un bonito dibujo o crear una historia. Desde la psicología congnitiva esta capacidad implica generar un cambio fuera de lo establecido, desarrollar pensamiento divergente y encontrar soluciones efectivas a problemas planteados saliéndose del «esquema mental», entre otras muchas cosas. Ello incluye su aplicación por ejemplo en el marketing, la cocina, el deporte, la medicina, ingeniería y por supuesto, en la economía.

Así de claro era Albert Einstein en su frase célebre

«En tiempos de crisis la creatividad es más importante que el conocimiento»

Guille-Mafalda

Guille-Mafalda

Escuelas diseñadas por adultos creativos

La necesidad de que los sistemas educativos que están diseñados por adultos que no hayan olvidado qué es ser niño, es inminente.

Focalizarse en un curriculum productivo sin tener en cuenta la productividad que genera la propia creatividad. ¿Qué sentido tiene?

Un porcentaje muy alto de las personalidades más influyentes del siglo XX eran fracasados escolares, lo que debe ser motivo de reflexión para el docente: Albert, Stephen Hawking, Craig Vender, Larry Ellison, fundador de Oracle, Bill Gates, Steven Jobs, fueron malos estudiantesy excelentes profesionales.

Un sistema educativo infantil que no tenga en cuenta la voz de los infantes, es como un complejo directivo sólo de hombres debatiendo propuestas sobre la Ley de Igualdad.

Párate un segundo a pensar: además de sujetar papeles, ¿qué otros usos podría darle a un clip?Un niño es capaz de pensar en unos doscientos, mientras que en la edad adulta esta cifra se reduce a unos 15 o 20. Son los resultados de un estudio realizado por el educador y conferenciante británico Ken Robinson.

Aquí os dejo uno de sus mejores monólogos acerca de cómo las escuelas matan la creatividad.

 

5 piezas clave de la Creatividad

Son muchos los estudios y los autores que han desarrollado investidaciones sobre las piezas clave de la creatividad y daría ciertamente para otro artículo del blog. En este caso, simplemente nos ceñiremos a un barrido rápido de algunas de las más destacadas.

  • Dimensión inqusitiva: referida a la capacidad de cuestionamiento, de pensamiento divergente, al desafío de supuestos. Investigación.
  • Persistencia: atreverse a perseguir una meta. Poner el foco en el objetivo y no perderse en los caminos. Aceptación y cierto gusto por la incertidumbre.
  • Novedad: no basta con que sólo haya imaginación, que es condición sine quanun, sino que es necesario que lo creado sea novedoso, peculiar y distintivo.
  • Social: la creación tiene un componente colaborativo, de compartir lo que se ha producido. Se alimentan mutuamente la creación misma y el feedback de lo creado.
  • Pasional: sin pasión no hay motivación.

Reflexión:

La creatividad puede y debe aprenderse y re-aprenderse. Es un hábito. Sólo que en muchas escuelas se considera un ‘mal hábito’, como diría Sternberg, en su libro Inteligencia Exitosa.

«La curiosidad sobre la vida en todos sus aspectos continúa siendo el secreto de los grandes creativos»

(Leo Burnett)

Y yo os pregunto: ¿Y qué es la vida si no un gran misterio?

Fuentes:

Marina JA, Marina E. El aprendizaje de la creatividad. Barcelona: Ariel; 2013.

Robinson K. Busca tu elemento. Aprende a ser creativo individual y colectivamente. En: Robinson K, ed. Barcelona: Empresa Activa; 2012.

Chakras y evolución

En lugar de intentar comprender los chakras a través de descripciones de terceras personas, debemos experimentarlos por nosotros mismos, obteniendo así conocimiento personal.

Los chakras trabajan como centros de intercambio entre las dimensiones física, astral y causal. A través de ellos la energía sutil de las dimensiones astral y causal puede ser transformada en energía para emplearla en la dimensión física.

Cuando los chakras son activados, uno puede no solo llegar a ser consciente de realidades superiores existenciales, si no que puede obtener el poder de entrar en estas dimensiones y desde ahí apoyar y dar vida a las dimensiones inferiores.

Toda forma, sonido y color tienen una determinada frecuencia. Del mismo, cada pensamiento tiene su propia frecuencia, que puede ser baja o elevada. Vibraciones inferiores son destructivas (miedo, odio, ira…), mientras que las elevadas son constructivas (amor, compasión, piedad…)

Nuestra actitud y forma de pensar son el resultado de la frecuencia a la que funciona nuestra mente.

Cuando los chakras son despertados, la mente cambia automáticamente. Los valores cambian y la calidad de nuestras relaciones y nuestra capacidad de amar mejoran inmensamente.

Los chakras existen en los diferentes cuerpos (koshas). En muchas de las practicas de kundalini debemos concentrar nuestra atención en los puntos gatillo localizados en la espina dorsal, mientras que en otras es mas fácil concentrarnos en los Kshetram, que pueden considerarse reflejos de los puntos gatillo originales, cuando concentramos la atención en ellos se crea una sensación que pasa a través de los nervios hasta el cerebro.

Mooladhara no tiene reflejo mientras que el resto tienen homologos directamente en frente de ellos en el mismo plano horizontal. Swadistana se encuentra en la zona del pubis, justo por encima de los órganos genitales. Manipura en el ombligo, anahata en el corazón, vishudhi en el hueco de la garganta y Ajna en el centro del entrecejo (conocido como bhrumadhya).

Chakras como camino evolutivo

Los chakras están simbolizados por flores de loto. El loto se desarrolla en tres niveles: lodo, agua y aire. Brota en el fango, crece en el agua en un esfuerzo de alcanzar la superficie y eventualmente alcanza el aire y la luz directa del sol. Del mismo modo, el hombre debe pasar a través de tres etapas en la vida espiritual, que representan su existencia en tres diferentes niveles: Ignorancia (fango), ambición y esfuerzo (agua) e iluminación (aire).

El loto simboliza el crecimiento humano desde los niveles inferiores de conciencia a los estados superiores de conocimiento. La culminación del crecimiento del loto es una bella flor. Del mismo modo, la culminación de la búsqueda espiritual de un hombre es el despertar y florecimiento de todo el potencial humano.

La evolución humana consiste en realizar el camino a través de los diferentes chakras. Comenzamos desde Mooladhara y vamos hasta Sahasrara.

Mooladhara es el primer “nivel de conciencia” en los seres humanos, y el mas elevado del resto de los animales. Por debajo de Mooladhara existen otros chakras conocidos como patalas que representan la evolución del reino animal. Estos centros no funcionan en los seres humanos.

Sahasrara es el punto mas elevado de la evolución humana y el primer paso hacia la evolución divina. Por encima de Sahasrara existen otros chakras llamados lokas, y representan estados superiores de conciencia.

La evolución completa se divide en tres fases: Tamasica (animal), Rajastica (humana) y Satvica (Divina).

El hombre es consciente del tiempo y el espacio y tiene ego. Puede pensar, puede saber que está pensando, y puede saber que sabe que está pensando. Esto se debe a la evolución del ego. Un animal no tiene esta capacidad, es su instinto el que le guía en su evolución.

Una vez que shakti (la energía) supera manipura ya no hay forma de volver atrás. El estancamiento en un chakra ocurre cuando hay una obstrucción en sushumna o en uno de  los chakras superiores. Kundalini puede permanecer en un Chakra durante años o incluso durante una vida entera.

Despertar los chakras es muy importante en la evolución humana y no debe ser confundido con el misticismo u ocultismo. Nuestro estado mental actual no nos permite controlar todos asuntos de la vida diaria, el propósito de despertar los chakras, sushumna y kundalini está relacionado precisamente con esto, tomar control sobre nuestras vidas.

 

Auroville ¿La ciudad del futuro?

Debería haber en alguna parte sobre la tierra un lugar que ninguna nación pudiese decir: «Es mío»; donde todo ser humano de buena voluntad que tuviera una aspiración sincera pudiera vivir libre como ciudadano del mundo y obedeciendo a una sola autoridad, la de la suprema verdad; un lugar de paz, de concordia, de armonía donde todo instinto de lucha en el hombre fuera usado exclusivamente para vencer la causa de sus sufrimientos y sus miserias, para superar sus debilidades y su ignorancia, para triunfar sobre sus limitaciones y sus incapacidades; un lugar donde las necesidades del espíritu y el interés de progreso prevalecieran sobre la satisfacción de los deseos y las pasiones, de la búsqueda de placeres y de goce material.

¿Qué es Auroville?

Auroville

Así empieza el sueño se Auroville, como se describe en su página web . Pero ¿Qué es Auroville? ¿El sueño de un millonario filántropo ruso? ¿Una utopía descrita por algún autor de principios del siglo XX?

Nada de eso. Auroville es una ciudad de pequeño tamaño situada en la India, en el estado de Tamil Nadu. Este lugar no es una más de las miles de pequeñas ciudades que pueblan el subcontinente indio. Auroville fue fundada en 1968 por Mirra Alfassa, discípula de Sri Aurobindo con la idea de ser un lugar en el que imperase un modo de vida diferente. Una sociedad en la que todos pudiesen estar unidos en la diversidad bajo las enseñanzas de Aurobindo y Alfassa.

mirra alfassa

Aurobindo, uno de los líderes espirituales de oriente que más impacto ha tenido en el mundo occidental es considerado por los residentes de Auroville como un inspirador de su ciudad, que de hecho toma su nombre en un juego de palabras en el que Auroville sería al tiempo la ciudad de Aurobindo y la ciudad de la aurora (en francés). Mirra Alfassa, conocida como «la madre» por sus seguidores, fue una francesa que se convirtió en una de las más estrechas colaboradoras del gurú. Durante años estuvo al cargo del ashram de Aurobindo que la consideraba como a una igual. Ella fue la lider de Auroville desde su fundación hasta su fallecimiento en 1973.

Auroville fue diseñado en origen con la forma de una galaxia, aunque con posterioridad se desarrolló de forma orgánica sin respetarse la idea original, a excepción del centro de la ciudad: el Matrimandir, una esfera dorada cuyo interior fue concebido como un lugar de recogimiento y conexión con la divinidad. En la actualidad ha desarrollado una fórmula administrativa particular bajo la fundación Auroville y es dirigida por varios órganos de gobierno en los que participan los residentes de la ciudad. Su población oscila en torno a los 2500 habitantes de más de 30 nacionalidades diferentes.

La ciudad se rige por la carta de Auroville (una suerte de constitución para la ciudad) creada por Alfassa, los cuatro principios de la carta son los siguientes:

Auroville no pertenece a nadie en particular, Auroville pertenece a la humanidad en su conjunto, pero para vivir en Auroville hace falta ser servidor voluntario de la consciencia divina.

Auroville será el lugar de la educación permanente, del progreso constante, y de la juventud que nunca envejece.

Auroville quiere ser el puente entre el pasado y el futuro. Aprovechando todos los descubrimientos exteriores e interiores Auroville se lanzará audazmente en el futuro.

Auroville será el lugar de una investigación material y espiritual para dar una manifestación viva a una unidad humana concreta.

¿Qué hay que hacer para vivir en Auroville?

Auroville

Si quieres convertir Auroville en tu nueva ciudad tendrás que trasladarte allí por tres meses como un voluntario. Después de estos tres meses puedes quedarte durante un año y medio como periodo de prueba. A partir de ese momento puedes ser considerado un auroviliano y se te recomienda que busques una ocupación por la que serás remunerado, además de una casa en alquiler. También puedes construir tu propia vivienda, pero eso requiere un desembolso mayor. En Auroville por el hecho de ser residente cuentas con el acceso a multitud de servicios: médico, escuela, clases de yoga, etc… Al más puro estilo socialdemócrata, vamos.

Muchos residentes van a Europa o América la mitad del año para huir del calor de la estación seca y, al mismo tiempo, poder costearse su estancia en Auroville, o tal vez para vivir en la civilización de la que huyen durante un periodo cada año. De vuelta a sus países de origen dónde encontrarán todos los horrores y comodidades de la sociedad capitalista de consumo.

Lo que si parece recomendable antes de decidir trasladarse a un lugar como Auroville, o a cualquier comunidad de tipo «espiritual» es conocer el pensamiento de su fundador, así la lectura de los textos de Sri Aurobindo y Mirra Alfassa sería fundamental para saber si este es el sitio adecuado. En cualquier caso, siempre puedes hacer una visita a esta curiosa ciudad si pasas por Tamil Nadu y visitas la cercarna y hermosa ciudad de Pondicherry.

Mientras tanto la ciudad seguirá con su experimento innovador. El ideal de Auroville busca la autosuficiencia, el autoabastecimiento, el equilibrio. Por ahora parecen metas complicadas. La producción de alimentos se encuentra todavía muy debajo de lo necesario para sustentar a toda la población, sin embargo se siguen buscando nuevas fórmulas y tal vez en este asunto la tecnología, si la aceptan, les eche una mano.

Un sueño hippy, antisistema, revolucionario, loco… Al final de todo esto uno sigue haciéndose la misma pregunta ¿Qué es Auroville? ¿Una utopía imposible que nunca será autosuficiente? ¿Un grupo de locos jugando a la aldea global? ¿O la primera ciudad de un nuevo mundo?

Más información en www.auroville.org

Aprender a escucharnos y a escuchar… ¿sabemos?

¿Saben los psicoterapeutas escuchar y acompañar el proceso de otra persona?

Llevo casi dos años con la formación para ser psicoterapeuta de la rama gestáltica. Y siempre había considerado esta profesión más o menos «fácil». Sólo hay que escuchar al paciente, acompañarle y mostrarle su potencial para afrontar la vida desde el autoapoyo, y no desde la dependencia de la ayuda del ambiente. Parece fácil, ¿no?

Gracias a la formación y a la experiencia que tengo como paciente siempre he intuido las dificultades para afrontar esta tarea tan «fácil»… pero nunca las he vivido tan de cerca como en uno de los talleres de la formación: La escucha. Fue un shock que me ha llevado a replantearme qué es lo que realmente necesita un psicoterapeuta para poder ESCUCHAR en un proceso terapéutico.

 

coraza

 

Cómo podemos aprender a escuchar

Lo primero que debemos tener claro es que la formación de un psicoterapeuta no acaba nunca. Ni la formación ni el proceso personal que debe recorrer.

Para poder “estar” delante de alguien como terapeuta es muy importante haber hecho nuestro proceso personal. Tenemos que estar en contacto con nuestra biografía y nuestra historia.

Y para ello debemos recorrer todos estos pasos…

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1. Trabajo con la biografía:

Se trata de limpiar y conectar con el niño interior contenido (el niño contrae sus emociones para sobrevivir). Hay un niño rabioso, triste, dolido… dentro de nosotros. El niño se ha acorazado. Vivimos una falsa “adultez”. Tenemos un niño dentro muy contenido que no sabe manejar sus emociones. El adulto tiene problemas de comunicación, de relación, etc.

La persona va a terapia porque está en crisis. Se ha encontrado en una situación que lo desborda. Su “coraza” ha encontrado un límite. El terapeuta ha tenido que ver su coraza, vivir su coraza y limpiar su coraza.

Vivimos condicionados. Vivimos de forma fóbica. Tomamos decisiones solo para evitar nuestra herida, no de forma “libre”. Hacemos circunvalaciones en nuestra vida, con mucha frustración, para no tocar esa herida. Estamos huyendo de lo que creemos que nos va a dañar. Y cada vez esa situación se repite más.

Cuando vamos a terapia podemos hacer un “parón” en esa huida hacia delante. Nuestros mecanismos de defensa ya no funcionan y por eso entramos en crisis.

Tenemos que hacer mucho trabajo familiar. Ver qué papel nos ha colocado la familia y donde hemos elegido colocarnos nosotros mismos. Y desde esa posición vivimos nuestra vida. No somos “libres”. Tenemos un posicionamiento “descolocado” en nuestra familia. Y ese posicionamiento se va repitiendo en el trabajo, en nuestra familia, con los amigos…

Debemos ver dónde estamos colocados. Y ver cómo se repite ese “rol” en todos los aspectos de nuestra vida.

 

2. Vínculo familiar:

También es un trabajo fundamental. Se hace un trabajo de limpieza y de desidentificación.

Si yo estoy condicionado por la figura de mi madre, o de mi familia… ¿entonces quién soy yo realmente? Esta pregunta nos lleva a la búsqueda de nuestro Ser Interior.

Nos desdidenficicamos del papel que tenemos en la familia. Y que vamos repitiendo allí donde vamos.

 

3. Desarrollar el testigo interior:

Necesitamos desarrollar un testigo interior como terapeutas. Estar delante de un paciente sin identificarnos con nosotros mismos y ver qué pasa con nosotros en cada momento.

Esto nos obliga a SOSTENER LA HERIDA NARCICISTA. Saber que vamos a errar, que nos vamos a equivocar. Que podemos dañar al paciente.

 

4. Trabajar con el caracter:

Necesitamos conocer nuestro carácter. Qué mecanismos usamos, cómo distorsionamos al paciente, etc. Vamos a distorsionar al paciente a través de nuestra herida (eneagrama). ¿Qué nos pasa a nosotros con respecto a la persona que tenemos en frente? ¿Le vemos desde el miedo, la ira, etc.?

Necesitamos conocer nuestro carácter y ver cómo influimos al otro. Cuanto más sabemos de nuestro carácter menos usamos la coraza. Si conozco mucho a mí “tres” (enegrama), puedo ir desarrollando más otras facetas. Si vemos cómo estamos “estrechos” en nuestro personaje, podemos ir ampliando nuestra personalidad.

Se trata de ser más flexibles y de tener más registros. De esta forma seremos capaces de ayudar a más gente. Si somos muy rígidos sólo vamos a poder ayudar a gente que sea compatible con nuestro carácter. Cuanto más “amplios” seamos, más capaces seremos de acompañar a más gente.

Puede pasar que te lleguen pacientes que “toquen” un área que todavía no hemos resuelto nosotros mismos. En ese caso o derivamos al paciente, o nos toca solucionar ese tema en nosotros mismos. El terapeuta “empuja” al paciente para que le haga ampliar sus propios registros.

 

5. El proceso terapéutico:

Como terapeutas debemos haber pasado por todo el proceso terapéutico. Como mínimo de cuatro años, para haber pasado por todas las fases. Nuestros pacientes pasarán también por esas fases y debemos saber enfrentar al paciente. Nuestros pacientes un día desconfiarán de nosotros, y debemos ser capaces de sostener eso.

  1. DESCONFÍO DEL TERAPEUTA
  2. NO SÉ SI ME SIRVE
  3. ESTOY PLETÓRICO
  4. VUELVO A ESTAR DEPRIMIDO
  5. SIENTO QUE NO AVANZO

 

6. Vivir la relación terapéutica:

Lo que realmente sana en la terapia es la relación terapéutica. Tenemos que poner consciencia en lo que está pasando en la relación terapéutica.

Cuando estamos con un paciente tenemos que buscar nuestra herida para empatizar con él. Si yo he vivido un proceso terapéutico en el que me han “sostenido” en mi dolor, yo podré hacerlo con mis pacientes.

El proceso terapéutico “repara” el uso de los mecanismos neuróticos que usamos. La manipulación, el acting, etc.

ACTING: El paciente se siente mal pero no se atreve a decirlo. Y hace cosas que son expresión de sentimientos que no se atreve a expresar. Y se van al inconsciente y allí se disocian. El paciente se puede sentir herido con el terapeuta pero no se atreve a decirlo. Y entonces hace cosas como olvidar ir a la terapia, no pagar, no llamar cuando no puede ir, etc.

Esto pasa también en la pareja o en la familia. Usamos un montón de recursos neuróticos porque estamos “dirigidos” por el inconsciente. Por todas esas emociones que no nos atrevemos a expresar.

 

escuchar

 

Cómo es eso de «escuchar»

La mayoría de las personas nunca se han planteado cómo es la escucha. Y menos la escucha de un psicoterapeuta. Pero podemos diseccionar esta práctica para comprenderla mejor.

En terapia Gestalt hay tres tipos de escucha que el terapeuta debe dominar y practicar al mismo tiempo. Y aunque no lo parezca, no es tarea fácil…

 

1- Escucha empática (te escucho a ti):

Somos espejo de lo que nos dicen lo más objetivamente posible. El protagonista es el paciente. Nos quedamos en lo obvio.

 

2- Asimilación (me escucho a mi):

El protagonista soy yo. Lo que el paciente dice se pone en contacto con lo que yo siento, con mi historia. Aquí entra lo que a mí “me viene” mientras escucho. Lo que yo siento…

¿Cómo lo asimilo?

1- ¿Lo escupo?: Proyecto. No lo aguanto y lo proyecto en la otra persona.

2- ¿Me lo trago?: Introyecto. No lo aguanto pero lo hago mío sin darme cuenta.

3- Masticación: Es el proceso sano. No lo escupo ni me lo trago. ¿Qué me pasa?, ¿qué siento?, ¿qué me está tocando a mí?

 

3- Devolución o contacto en la relación (tu y yo):

El punto uno y el punto dos en conjunto generan una hipótesis en mí. Aparecen los recursos, lo creativo. Tengo que tener confianza en lo que me “viene”. Tenemos que deshinibirnos, tener mucha confianza en nosotros. Tenemos que ser capaces de tirarnos a la piscina.

El paciente es “estático”, no sabe cómo moverse. Tenemos que tener confianza en nosotros para ayudarle a moverse. Es un momento más de confrontación. Y de movilización del paciente.

¿Qué nos puede ayudar a desarrollar esta escucha? ¿A tener «devoluciones» creativas que ayuden a moverse al paciente?

  • Aquí y ahora
  • Atención
  • Romper el discurso mental
  • Vaciarse
  • Meditación
  • Concentración
  • Ampliarnos para poder escuchar nuestras limitaciones

 

Sin duda la devolución es el aspecto más difícil de la escucha. Ya que pone en juego la confianza en uno mismo, el ego, la responsabilidad… “Tiro la piedra…” y me quedo ahí. Me hago cargo, no me escondo. Soy capaz de sostener lo que muevo en el paciente. No me paralizo ante el miedo de la responsabilidad. También conlleva el afrontar cuando me he equivocado y estar presente. No es fácil sostener que puedo hacer daño al paciente. Y de hecho seguramente que antes o después lo haré.

Si desarrollo esa presencia interna y la responsabilidad me doy permiso cada vez más a mover “cosas”. Para esta fase necesitamos hacer el trabajo personal con el carácter y el vínculo familiar.

El niño por la socialización va perdiendo energía vital. Reprime esa energía. El trabajo de la terapia consiste en ir liberando esa energía. Liberar el enfado, el dolor, la ira… Y si el terapeuta no lo ha hecho, le va a costar mucho poder acompañar al paciente en ese camino. Toda limpieza biográfica es liberar energía para el terapeuta.

El terapeuta debe ser capaz de tocar todas las emociones. Por lo menos “escanear” todas las emociones y ver qué le pasa con ellas. Si un terapeuta no es capaz de transitar el miedo, nunca podrá acompañar a un paciente a través de su proceso. Si un terapeuta no ha transitado sus propios duelos, nunca podrá acompañar a sus pacientes en los suyos.

 

¿Qué ocurre si no escuchamos «bien»?

Puede ocurrir que no sepamos escuchar «de verdad». Si no soy capaz de escuchar al paciente y de escucharme a mí mismo, no podré poner la emoción en juego para hacer una devolución con valor. Debemos desarrollar esa intuición interna que nos haga más creativos.

Si no nos damos tiempo a sentir, nos precipitamos y podemos hacer interpretaciones que no son valiosas para el paciente. La interpretación no es una herramienta de la Gestalt. La interpretación es invasiva. En Gestalt se proponen experiencias para que el otro explore y llegue él mismo a sus conclusiones.

 

Foto: Cassidy Kelley y Alice Moore.

¿Por qué las madres mueren en los cuentos infantiles?

Hace unos días Roxana Palacios publicó un post en este mismo portal llamado “Yo vivo por mis hijos” en el que hablaba de la relación que se crea entre el niño y sus padres desde incluso antes de su nacimiento.

Me gustaría resaltar una frase:

“Hay un momento en el que el bebé es realmente todo para la madre, y es necesario que sea así para su supervivencia. Sin embargo, debe haber un corte o límite entre ambos.”

Esta separación efectivamente es vital, y es algo que los cuentos de hadas llevan enseñándonos desde hace miles de años. Quizá nos vendría bien repasar estas viejas historias para rescatar su sabiduría.

El papel de los cuentos

Uno de los primeros artículos que escribí en Psiquentelequia, trataba sobre la función moralizante de los cuentos infantiles.  Desde hace 1.300 años (y con casi total seguridad más), los cuentos de hadas han servido para enseñar a niñas y niños (sobre todo a las primeras) lo que deben hacer y lo que no. Lo que es deseable, y lo que hay que evitar.

Una primera visión por encima, podría hacernos creer que las moralejas de los cuentos iban dirigidas esencialmente a la infancia, pero si nos adentramos un poquito más descubrimos que también los adultos podemos aprender muchas cosas de estas viejas historias.

Disney: el asesino de las madres

La separación de la que habla Roxana tiene su máxima expresión cuando vemos que en una gran cantidad de historias creadas para el consumo infantil, la figura de la madre, del padre (o de ambos) no existe.

Vamos a hacer un breve repaso de la filmografía de Disney para ponernos en situación. He seleccionado las películas más representativas de la casa, cuyos protagonistas son humanos,  y a no ser que se me haya despistado alguna, están presentes todas las archiconocidas princesas Disney:

  • Blancanieves: madre muerta.
  • La Cenicienta: madre muerta.
  • Alicia en el País de las Maravillas: padres ausentes en el cuento (esperemos que estén vivos).
  • Peter Pan: no solo no tiene padres, sino que lidera una pandilla de niños “perdidos”, es decir, huérfanos.
  • La Bella Durmiente: separada de sus padres desde que nada. Suponemos que ella creería que habían muerto.
  • La Sirenita: madre muerta.
  • La Bella y la Bestia: madre muerta.
  • Aladín: de él sabemos poco. La madre de Yasmin por el contrario sí que sabemos que ha fallecido.
  • Pocahontas: madre muerta.
  • Tarzán: ambos padres muertos.
  • Lilo y Stich: ambos padres muertos.
  • Tiana y el Sapo: madre muerta.
  • Enredados: separada de sus padres al nacer.
  • Brave: ¡Increíble! ¡Ambos padres vivos y con buena salud!
  • Frozen: padres muertos.
  • Big Hero: padres muertos.
  • Vaiana: madre y padre con vida.

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De los personajes de la imagen tan solo Mérida y Mulan han crecido sabiendo que su madre está viva, las demás o eran huérfanas o creían serlo. Faltaría añadir casos como la madre de Bambi o la muerte de Mufasa que tantísimo nos hicieron llorar.

¿Es acaso la factoría Disney una vil y perversa empresa que odia a las madres del mundo entero?

Si viajamos atrás en el tiempo podemos hacer otro repaso a la literatura infantil y observar por ejemplo los cuentos recopilados de los Hermanos Grimm:

  • Hansel y Gretel
  • Caperucita Roja
  • La Cenicienta
  • Rapunzel
  • La Bella Durmiente
  • Blancanieves
  • La niña de los Fósforos

Otra vez más la orfandad está presente en la mayoría de las historias.

¿Cuál ha sido el éxito de la literatura infantil más importantes de los últimos tiempos? El mago más famoso de todos, Harry Potter también era huérfano. Huérfanos son también Lucy, Edmun, Susan y Peter, protagonistas de la adaptación de los libros de Lewis Las Crónicas de Narnia. Huérfano era Frodo, héroe del Señor de los Anillos, y así podríamos seguir. ¿Azar? Ni mucho menos. Estas muertes son un símbolo de la transición sana de la infancia a la adolescencia.

La muerte de la inocencia

Cuando somos pequeños, dependemos para sobrevivir de nuestros padres.  Las personas, como mamíferos que somos hemos dependido de nuestras madres para sobrevivir nuestros primeros meses de vida cuando éramos amamantados. Nuestra cultura además ha delegado en las mujeres el cuidado de los bebés y de niños y niñas pequeños. En el reino animal y en el caso de los mamíferos, suele ser la hembra la encargada de enseñar a las crías lo que deben hacer. Por eso en los cuentos la figura de la madre es la peor parada, porque han sido ellas las responsables de cuidar y educar.

En ese periodo de nuestra vida nuestros padres no son solo unos seres que nos proporcionan cuidados externos. Son las persona que se encargan de mostrarnos lo que debemos hacer y lo que no. Interiorizamos las voces de nuestros padres y con ella configuramos nuestra voz interior, nuestro pepito grillo.

Y ojo, que esta voz es necesaria para sobrevivir. Cuando refleja la existencia de peligros reales no distorsionados, es la responsable de que el cachorro de león no se aleje de la leona con la consiguiente probabilidad de ser devorado. Es la responsable de que un niño pequeño busque a su madre cuando está con desconocidos: nos brinda protección.

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Pero llega un momento en nuestro desarrollo vital en el que debemos desprendernos de esa voz. Y es aquí donde aparece la necesidad de dejar huérfanos a los niños en los cuentos infantiles.

En estas historias la muerte de la figura materna, en algunos casos la paterna también, representa la muerte de nuestra madre interior, nuestra guía infantil. Cuando nos adentramos en la adolescencia los esquemas con los que vemos el mundo cambian drásticamente. Ya no es sano quedarse paralizado al amparo de esta voz que te dice “no hagas eso”, “no es seguro”. Es necesario matarla. Así, tal cual.  Si no lo hace, el cachorro del león no aprenderá a cazar y se convertirá en un adulto independiente. Si no lo hacemos y no nos alejamos de esa seguridad infantil nos convertimos en adultos miedosos y fácilmente manipulables.

El nacimiento del héroe

¿Qué ocurre cuando muere la madre, la inocencia, la guía interna o como prefieras llamarlo? Básicamente se da la oportunidad para que nazca el héroe.

Las lobas, tal y como cuenta Clarissa Pinkola en su archifamoso libro  “Mujeres que corren con los lobos”,  son unas buenísimas maestras.

La loba protege a sus cachorros con garras y dientes, pero cuando llega el momento, es ella quién les obliga a enfrentarse al peligro de cara, amenazándoles incluso con gruñidos si no quieren hacerlo. La loba se aleja para que el cachorro lobo crezca, porque sabe que con ella al lado seguirá siendo un cachorro.

 

En muchas historias infantiles la muerte de los padres marca el fin de la infancia y el inicio de las responsabilidades de la vida adulta. Cuando muere  la madre de Bambi, él debe abandonar los juegos de la infancia. Una vez perdida la inocencia y la seguridad de esa voz que le protegía se da de bruces con su padre, quien encarna la transición a la vida real. “No va a volver” le dice, y al protagonista no le queda más remedio que afrontarlo, abandonar la primavera y meterse de lleno en el invierno inhóspito como metáfora de la adolescencia.

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Si los padres de Harry siguieran vivos difícilmente este habría tenido la necesidad de ser valiente, y sin la necesidad de ser valiente difícilmente hubiera hecho todas las cosas maravillosas que hizo. Esta historia en particular se acerca al niño y le dice: “puedes solo”.

Brave, aunque es cierto que tiene padres, debe enfrentarse a su madre para lograr la independencia, es decir, para lograr ser una adulta fuerte e independiente. Y es que la madre de Brave representa el modelo de padres sobreprotectores que no dejan morir esa guía que han interiorizado sus hijos para que creen ellos una propia.

Por lo tanto, esta guía interior que recoge los cuidados y protección de nuestros padres tiene que apagarse para que el adolescente  pueda explorar los peligros que le acechan. Por su puesto que lo hará con miedo, y muy probablemente se lleve algún mordisco, pero es la única manera que tenemos de crecer y convertirnos en protagonistas de nuestras historias.

¿Qué ocurre si no dejamos morir la inocencia?

Si la loba no obliga a la cría a salir al bosque ella sola por mucho miedo que tenga, no aprenderá a cazar, será débil y torpe, y probablemente no sobreviva demasiado.

Si no obligamos a los pequeños a enfrentarse al mundo de cara, tendremos una generación de personas miedosas, con ninguna tolerancia la frustración, dependientes, manipulables… ¿os suena?

Porque ya lo estamos viviendo: por primera vez en EEUU los adultos jóvenes prefieren vivir con sus padres antes que independizarse.; las tasas de depresión aumentan en la población adolescente (que ya es igual a la de la población adulta), estamos regresando a unos niveles de puritanismo que no dejan de sorprenderme,  etc.

Las señales están ahí. De nosotros depende dejar de sobreproteger a la infancia.  Permitir que se equivoquen, que se caigan y se levanten ellos solos, porque pueden hacerlo. Reconocer en las viejas historias de hadas la imperiosa necesidad de dejar espacio.

 

 

¿Somos todos responsables de la crianza de un niño?

Que son las Competencias Parentales.

 

Como en artículos anteriores, el centro de las líneas que van a leer a continuación son: los niños y jóvenes. Y ¿porque se intenta enfatizar en la infancia?, ya que está demostrado que niños felices y protegidos se convertirán en adultos, que protegerán a otros y que por consecuencia, aportaran de manera positiva en su comunidad.

 

El término competencias parentales es un término relativamente moderno, se desarrolla en el ámbito de la crianza y sobre todo se resalta la capacidad que tiene ambas figuras parentales (padre y madre) como figuras que impactan directamente en el crecimiento del niño, y por resultado enfatiza la responsabilidad que tienen éstos en el desarrollo saludable del niño. Y este término no solo se enfoca en los padres, debido a los cambios observados en los estilos de familia, este término se extiende a toda aquella persona que participa activamente en la crianza de un niño. En caso de que existiese la incapacidad física o psicológica de un padre o madre para ejercer plenamente su parentalidad, aparecen actores claves que pueden reemplazarles, como los abuelos, padrinos, tíos, entre otros. Estas figuras también pueden fungir como protectores y como responsables de los cuidados y de la crianza de este niño, niña o joven.

 

Entonces, ¿Qué son las competencias parentales?

 

Es un concepto que se basa en el buen trato en la crianza, por lo que su foco fundamental son los vínculos que se establecen entre madre – hijo, padre – hijo, cuidador – hijo. Es decir es un término que se concentra en las relaciones vinculares.

 

Barudy (2005, 2010), hace mención a dos maneras de parentalidad:

 

  • La parentalidad biológica, directamente relacionada a la capacidad biológica de poder ser madre o padre, la procreación o la capacidad de dar vida.
  • La parentalidad social, (y en donde centra la mayoría de sus investigaciones) relacionada directamente con la capacidad de proteger, educar y socializar a los niños.

 

Por lo cual las competencias parentales, son aquellas habilidades de responsabilidad y compromiso, orientadas al cuidado, a la protección y a la orientación para responder de manera oportuna a las necesidades de los niños, niñas y jóvenes, según la etapa de desarrollo y contextos socioculturales.

 

Barudy, hace mención especial a que las competencias parentales, y el ejercicio de las mismas están relacionadas directamente a las historias propias de vida de cada padre o madre, quienes adquieren estilos de crianza y establecen relaciones vinculares según ellos mismos lo haya vivido durante su infancia. Es decir así como ellos vieron como les protegían (o no), como les Educaban (o no), y como les socializaban (o no) sus padres, ellos tomaran esos recursos para poder ejercer su propia parentalidad.  Por lo cual las competencias parentales están directamente relacionadas a la parentalidad social, razón por la cual el término se amplía a la persona que se determina como cuidadora principal los niños, niñas o jovenes (madres, padres, abuelos (as), tíos (as), padrinos (madrinas), entre otros). (Barudy y Dantagnan, 2006)

 

Barudy, quien se desarrolló como profesional de programas de la red de protección a la infancia, desarrolló un manual de evaluación de competencias parentales, a través de las experiencias de daño emocional y psicológico, sufrido por niños, niñas y jóvenes que había sido víctimas de malos tratos y negligencias graves durante su desarrollo.  Por lo que enfatizaba en que la detección y la protección de los niños, niñas y jóvenes maltratados de manera oportuna,  el apoyo terapéutico para la reparación de sus carencias y lesiones emocionales es una forma efectiva de prevenir lo que se conoce como la transmisión transgeneracional de los malos tratos (Barudy J. 1998). Este investigador y profesional observó a lo largo de su práctica clínica que las historias de vida de los padres estaban directamente relacionadas a la manera como estos ejercían su parentalidad. De allí, se puede hablar sobre la repetición de patrones transgeneracionales. Para profundizar en esto recomiendo leer el artículo Conectando con nuestras herencias familiares (transgeneracionalidad)

 

Evaluación de las competencias parentales

 

 

Aunque suene raro, y desconocido para muchos de nuestros lectores, existe un manual que nos permite evaluar las competencias parentales en una persona que ejerce el rol de cuidador en un niño. Generalmente se realiza en ámbitos más legales y posterior a una denuncia o la participación de un programa de intervención familiar, es decir, posterior al daño ocasionado a un niño, niña o joven.

 

En nuestra práctica clínica, lamentablemente vemos como día a día, muchos niños y jóvenes crecen en ambientes y contextos negligentes, abandonantes y mal tratante. En este sentido, al evaluarse el daño emocional y psicólogo que esto produce va directamente relacionado a evaluar a aquellos adultos que son los responsables por su bienestar. Por lo cual Los Psicólogos, Psiquiatras, Asistentes o Trabajadores Sociales, y aquellos trabajadores de programas sociales nos vemos en la dura tarea de detener las vulneraciones sufridas a estos niños, alejando toda fuente de dolor y daño y promoviendo adultos más sanos y responsables.

 

La base principal de la crianza es el apego que se desarrolla entre el niño y sus padres o cuidadores. Sin embargo cuando estos padres han tenido una historia de trastornos en el apego con sus figuras principales de apego los cuales fueron sus padres o cuidadores en la infancia esto producirá dificultades en el ejercicio de su parentalidad. Aunque no es algo determinante, sino, y como refieren los autores, estas lesiones afectivas pueden ser reparadas a través de vinculaciones de apego adulto, principalmente a través de relaciones reparadoras en su vida adulta, para esto es muy provechoso la psicoterapia, para sanar esas heridas infantiles y promover un nuevo paradigma en el ejercicio de su parentalidad. Es decir, de potenciar al máximo la Resiliencia propia de este ser humano, que vivió una historia de dolor y de desprotección emocional.

 

 

Las competencias parentales tanto para el padre, para la madre o para el cuidador designado, son habilidades dirigidas principalmente “al buen trato”, es decir, es la capacidad que tiene la persona que cuida y que está encargado de la protección de un niño, de soltar, quizás sus historias infantiles de mal trato de desprotección, para poder establecerse en un nuevo paradigma, el del “buen trato, de la crianza basada en el respeto”. Esto no solo tendrá un impacto en el niño (a), sino también en su cuidador. Un niño feliz y protegido, será un adulto que hará feliz y protegerá, por lo cual tiene un impacto no solo en la persona sino en la comunidad en la que se desenvuelve.

 

Es importante que el padre, madre, o la persona encargada del cuidado del niño tenga en cuenta distintas funciones en el ejercicio de la crianza, Barudy y Dantagnan, 2010:

 

  • Necesidades nutritivas, de afecto, de cuidados y de estimulación: esta característica se basa principalmente en facilitar un espacio SEGURO de crecimiento para el niños, en donde no solo las necesidades básicas se cubran, como son la alimentación y el abrigo, sino donde se estimule y se promueva una exploración del mundo a través del acompañamiento respetuoso u estable, lo cual permita hacer desarrollar al niño un apego seguro.

 

  • Necesidades socializadoras: el desarrollo de la identidad del niño se basa en los modelos ofrecidos por sus padres o cuidadores, la manera como estos gestionan sus emociones, como éstos se relacionan con personas externas al grupo familiar, como se desarrollan las jerarquías dentro del grupo familiar, el sistema de normas y valores, son los recursos que el niño irá asimilando para un futuro ejercicio de su sociabilidad.

 

  • Necesidades de protección: Basados en el respeto, es la capacidad del padre de poder establecerse como una figura que evite las lesiones y los daños tanto emocionales y psicológicos que puedan ser causados por experiencias traumatizantes.  Igualmente enfocados en la capacidad de desarrollar en los niños, niñas y jóvenes según su edad y etapa normativa la capacidad de protegerse a sí mismo en caso de no encontrarse con sus padres, desarrollar capacidad e toma de decisiones, de gestión de emociones y de enfrentar situaciones adversas.

 

  • Desarrollo o potenciación de la Resiliencia: Es decir, que el niño desarrollo habilidades y potencie sus recursos personales, que en caso de sufrir alguna experiencia traumática o lesionadora, esta no detenga su desarrollo. Que el niño desarrolle recursos que le permitan salir fortalecido de las adversidades.

 

De ésta manera que,  según Barudy y Dantagnan (2010) , las competencias Parentales puede ser evaluadas en dos componentes fundamentales:

 

  • Las capacidades parentales: relacionado a los recursos emotivos, cognitivos y conductuales que los padres o cuidadores disponen y que les facilita vincularse de manera adecuada y oportuna con sus hijos. Es decir que respondan efectivamente a las necesidades de los niños, niñas y jóvenes a fin de crear un vínculo fuerte entre ellos que permita el desarrollo de un apego seguro. Igualmente que les permita desarrollar Empatía, es decir, que los padres o las personas encargadas del desarrollo sano del niño puedan identificarse y entender o sintonizar con las emociones y necesidades del niño, niña o joven.

 

  • Las habilidades parentales: son aquellos recursos relacionados a la función socializadora y educadora, donde el principal componente es el estilo de crianza que utilice este padre, generalmente tomado de modelos familiares heredados. En consecuencia, su estilo para ejercer la norma y la verticalidad en la crianza, está igualmente relacionado al vínculo, más sin embargo aquí entra en juego los modelos sociales y familiares de crianza, y la capacidad de participación en redes sociales y externas a lo que se refiere al grupo familiar, como estos se relacionan y participan en su comunidad y como aprovechan los recursos de la misma.

 

La clave: Un niño que haya recibido una crianza  Bien Tratante será un Adulto Sano

 

 

Quienes trabajamos en programas de intervención familiar, nos damos cuenta que la intervención oportuna y la reparación de aquellas lesiones emocionales y psicológicas, permitirá a este niño, niña o joven volver a confiar en el mundo adulto, y por consecuencia, ayudarle a romper con ciclos familiares, que le permitan un futuro  con mejor pronóstico.

 

Siempre hay que asegurar que se puede potenciar a estos padres que han sido disminuidos en sus competencias parentales. Aquellos padres con historias de malos tratos y negligencias en su infancia, tengan la oportunidad de sanar esas heridas que se ven reflejados en sus patrones de crianza, a través de un proceso terapéutico que le permita re vincularse de manera más sana con su hijo, reparando así el daño causado por la repetición de las heridas familiares.

 

Sin embargo en algunos casos, estos padres ya cuentan con una condición incapacitante, ya sea de tipo psicológico o físico, y es aquí donde la red familiar es de suma importancia. Aparecen entonces, aquellos abuelos, tíos, o familiares resilientes, que son capaces de asumir el rol de la parentalidad social y ejercer la función de crianza de mejor manera, de manera que se garantice el desarrollo sano e integral de este niño, niñas o joven.

 

En algunas ocasiones más graves, donde el niño, niña o joven no cuenta con redes familiares sanas y protectoras, y el riegos social es muy alto, donde las vulneraciones y negligencias no pueden detenerse, entra en acción la activación de redes  de protección a fin de salvaguardar a este niño, niña o joven, a través de procesos de adopción o en consecuencia la institucionalización de este niño, niña o joven. De manera de detener inmediatamente la vulneración y garantizar así la protección del niño, niña o joven.

 

Somos todos responsables de una infancia saludable

 

 

 

No solo los padres son los responsables, la familia, la comunidad y cada uno de los ciudadanos somos responsables de fomentar una infancia saludable y protegida.

 

Si en alguna ocasión somos testigos de alguna vulneración grave de Derechos, nuestro deber como ciudadanos es: DENUNCIAR, así sea de manera anónima. Y mucho más cuando se trata de niños, niñas o jóvenes. Si eres testigo de malos tratos, negligencias, abusos, abandonos, trabajo infantil, entre otros, DENUNCIA! El no hacerlo te convierte en cómplice!

 

Todos los países que Firmaron la Declaración en la Convección de los Derechos del Niño, son responsables de brindar una sociedad basada en el Interés Superior del Niño, y debe desarrollar una serie de estrategias que garanticen el desarrollo sano de los niños, niñas y jóvenes. Desde todos los ámbitos. Somos nosotros, los ciudadanos, los responsables de obligar a los Estados a cumplir sus funciones, así que somos actores activos.

 

Existe un sistema de protección que tiene recursos y herramientas para detener alguna vulneración y promover una infancia protegida: Úsalos. La denuncia facilitará la activación de estas redes. Estos programas de protección subsidiados por el Estado tienen la obligación de garantizar la protección de ese niño, niña y joven el cual esta siendo objeto de abuso o de vulneración. Los profesionales de estos programas deben hacer un rápido diagnóstico a fin de establecer su intervención para restituir los Derechos, y así promover una vida familiar mas saludable. Ten la firme creencia que la no detención de las vulneraciones o abusos en la infancia generaran huellas irreparables en estos niñas, niños o jóvenes, produciendo así una edad adulta llena de dolor y de enfermedades psicosociales, en la mayoría de los casos.

 

Todos somos responsables de aportar a nuestra comunidad relaciones basadas en el respeto, en el buen trato hacia el otro, de manera que promovamos una convivencia pacífica, promoviendo así la cultura de la paz.

 

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=YQa-4R_q9jk

 

También recomiendo leer los siguiente artículos: 

 

Padre – Hijos – Abuelos: el trío La La La:

http://psiquentelequia.com/padres-hijos-abuelos/

 

Es la hora de Papá:

Es la hora de Papá

 

 

Bibliografía recomendada para la profundización del tema:

 

  • Barudy, J.; Dantagnana, M. (2005), Los buenos tratos a la infancia. Parentalidad, apego y resilencia. Gedisa. Barcelona.
  • Barudy, J.; Dantagnana, M. (2010), Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Manual de evaluación de las competencias y la resiliencia parental. Gedisa. Barcelona.
  • «LOS BUENOS TRATOS Y LA RESILIENCIA INFANTIL EN LA PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO”http://infanciacapital.montevideo.gub.uy/materiales/BARUDY_Competencias_parentales.pdf