Que es primero, la madre o la mujer?

Este título abre una discusión que puede llegar a ser polémica. Situación por la que he atravesado varias veces en conversaciones con mi círculo más íntimo (familia, amigos). Pero también una reflexión que he hecho luego de muchos años como terapeuta.

Una pregunta que me hace revisar mi historia y mis legados familiares:

  • ¿Cómo se vive la maternidad en mi familia?
  • ¿Qué rol tiene la mujer en mi familia?
  • ¿Qué ha pasado cuando alguna de mis primas o tías han intentado romper lo esperado y han hecho cosas distintas?

 

Esto me invita a ver cómo ha vivido la experiencia de la maternidad mis primas, amigas, y personas cercana a mí, y sobre todo como me siento ante eso, que cosas suceden en mí. Pero también pienso, no sólo se trata de cómo mi familia ha construido el rol de la mujer y el ideal de una madre, sino también en que cultura y en que etapa social e histórica hemos crecido, lo que empuja a la familia en general a construir este tipo de “realidades”, a las que “no se cuestionan” sino que se “introyectan o asumen sin oponerse” considerándolas como correctas.

 

Qué difícil es para una mujer cumplir con los roles impuestos por una sociedad más bien patriarcal, donde se espera que sea una mujer trabajadora, independiente, pero además se obliga a ser una madre excepcional, sin errores y sobre todo abnegada al 1000% con relación a la crianza de sus hijos. Una vez escuche “olvídate de ser mujer como por 15 años, el día que quedaste embarazada primero están tus hijos y después tú”, (aclarando que no soy madre, la persona que me lo dijo se lo decía a sí misma) Pero, ¿será realmente así?.

 

MADRES A TIEMPO COMPLETO

 

Este tipo de ideas ha sido reforzado por generaciones. Ciertamente la maternidad es una experiencia maravillosa que cambia la vida, pero porqué debe convertirse en una experiencia aisladora donde solo debe cumplirse un rol 24/7?, en pocas palabras ¿porque anularse como mujer?. En esto, además de la familia, y de la cultura donde se desarrolla se suman los medios de comunicación,los cuales han hecho un trabajo sistemático que encapsular cada día más los roles de género, y perpetúa los estereotipos de lo que es la maternidad. Por ejemplo el siguiente:

Es un pequeño ejemplo de cómo la sociedad en la que vivimos evalúa la maternidad. Es una cosa o la otra, pero las dos juntas quizás no funcionen. ¿Por qué plantear la experiencia de maternidad como un polo opuesto a lo que es ser mujer e individuo?

 

Amor desmedido y desinteresado.

 

Ciertamente la madre es una figura única e irrepetible en la vida de un niño. Cuando el niño nace depende directamente de la madre quien provee lo más importante para sobrevivir, el alimento. Pero también el abrigo y el amor alimentan, razón por la cual el cuidado de una madre los primeros años de la vida de un niño son fundamentales para su crecimiento y la formación de su seguridad psicológica y salud física y emocional.

 

Tener este aspecto claro hace que una madre se comprometa con su responsabilidad en la crianza y entienda que su rol como protectora y formadora es fundamental para el desarrollo de sus hijos. Pero en algunos casos, pareciera que esto conlleva directamente a olvidarse a ellas como mujer.

 

Y en este aspecto la sociedad también tiene responsabilidad. Cuando un niño nace generalmente el regalo de las personas que van de visita van dirigidos al bebe, ¿y que pasa con la mamá?; cuando el niño va creciendo y hablamos con una mujer, lo primero que preguntamos es ¿Cómo están los niños? ¿Cómo va la escuela?. Cuando entablamos una conversación con alguien que sabemos que es madre las primeras preguntas para comenzar una conversación se centran en: los niños. Lo cual sin querer igualmente encaminamos a esa mujer a olvidarse ellas como individuos y nos relacionamos a través del rol que están desarrollando: ser madre.Entre líneas le estamos diciendo, «primero madre, después mujer».

 

Es raro ver que una persona le pregunte, ¿Cómo estás tú? ¿Qué tiempo has tomado para ti?, ¿sigues bailando, o en tu curso de pintura, yoga, deporte? Es decir, asumimos que si es madre, su foco de atención y en lo que está concentrada su vida es en eso mismo: ser mamá. Y la tarea es mucho más asumida cuando la familia es monoparental, es decir cuando la mama es mama y papa a la vez, cuando hay condiciones especiales en sus hijos tanto físicas como psicológicas, entre otras situaciones.

 

Pero qué pasa cuando empezamos a ver que hay madres, que no se desconectan de su esencia de mujer, es decir que no se de olvidan de ellas como individuos y se siguen desarrollando en otras área de interés, donde solo invierten tiempo en ellas (aunque sea solo por un rato) y pueden separarse del rol de madre?

 

 

¿Mujer primero, madre después?

 

Es así antes de ser madre fuiste mujer, pero, ¿cómo vivías la experiencia de ser mujer? Eso es importante ya que a partir de allí podemos partir para revisar como estas viviendo la experiencia de de ser madre, si decides ser lo algún día, o si ya lo eres actualmente.

 

He visto como aquellas madres que dedican tiempo a divertirse o a realizar actividades fuera del hogar son enjuiciadas y reprendidas por una sociedad, que responde a la vivencia patriarcal de lo que es la mujer. Expresiones como estas son comunes:

 

“se escapa cada vez que puede hacer yoga, es que no quiere encargarse de los niños”, “pero como va a empezar a trabajar tan pronto, si los niños están muy pequeños”, “Deja a los niños solos con el papa y ella se va a reunir con sus amigas, que irresponsable”, “no le ofrezcas que no vaya, sino va a aprovechar quedarse en casa y te va a dejar a los niños a ti”

 

Frases como estas las he escuchado en diversas ocasiones en donde realmente es enjuiciado cuando una madre dedica tiempo para ellas y no involucra a sus hijos en esas actividades.

 

Sin embargo, no se escapa de la realidad que algunas mujeres viven la experiencia de la maternidad con apegos más bien evitativos, distantes y poco conectados con sus hijos. Aquellas mujeres que  habiendo decidido ser madres (de manera planificada o no), les cuesta conectarse con los cuidados prioritarios y muestran conductas negligentes como abandonos, distanciamientos o delegación de responsabilidades en terceros.

 

son aquellas mujeres que también están polarizadas, pero en este caso al extremo contrario.

 

 

 

 

LA PALABRA CLAVE: EQUILIBRIO

MADRE Y MUJER A LA VEZ

 

La clave es el equilibrio, saber fusionar ambas sin que una anule a la otra. SI, hablo en plural, ya que todos tenemos diversas facetas dentro de nosotros mismos. de manera que la invitación es a integrar cada unas de nuestras partes para que una no controle ni domine, sino que una parte de nosotros se complemente con la otra.

 

  • Para lograr esto es importante SOLTAR LAS CULPAS!!!!. sentir culpa es una manera de sabotaje a los procesos de crecimientos y de reconocimiento personal, la culpa es la amiga que siempre se queja, la que es negativa y la que frena el avance. Si te dejas acompañar siempre de las culpas, seguirá una parte de tí anulando a la otra.

 

  • Evitar entrar un extremo. Nos se trata de solo ser mujer, ni de solo ser madre, se trata de saber equilibrar ambas en ti.

 

Recuerdo una madre a la que le dije una vez “has hecho un trabajo maravilloso con tus hijos, son adultos ya responsables de sus vidas, sanos, felices e independientes, pero ahora que se fueron de casa, que pasara contigo? a lo que siguió un espacio de silencio y unas lágrimas continuas, ya que era primera vez en su vida que no tenia a nadie a quien cuidar, y no sabia como empezar a atenderse a sí misma.

 

Muchas mujeres pasan 20, 25 y hasta más años de sus vidas siendo madres, y una vez que los hijos se emancipan y se van de casa, no saben qué hacer, ya que no han desarrollado otras facetas de su vidas más que ser madres. Y aquí es donde llegan las complicaciones, ya que suelen desarrollarse patologías como depresiones, ansiedades, o empiezan a generar síntomas físicos porque no saben encontrarse en otra forma que no sea realizando la labor de madre.

 

Razón por la cual es importante recordar, que antes de madre fuiste mujer, y que aunque tus hijos siempre serán tus hijos, en algún momento ellos volaran fuera de casa, por lo que la pregunta es: vas a esperar ese momento para verte a ti al espejo? para reconocerte y para descubrir tus necesidades, sueños y motivaciones?

 

Tus hijos también necesitan verte desarrollándote en diversas áreas de tu vida, lo cual será para ellos fuentes de aprendizajes, de ejemplo y sobre todo de admiración. Esto también fortalecerá el vínculo que se establece entre madre – hijo y ayudara a desarrollar en ellos seguridad por el mundo externo y capacidad de aventurarse a explorar el mundo con confianza.

 

Recuerda que la clave es la integración, el equilibrio entre la posibilidad de ser una buena madre y de reconocerte como mujer, con necesidades y motivaciones, con sueños y con ilusiones.

 

Invito a leer este cuento recopilado por la Autora Pinkola Estes, donde de manera magistral nos ayuda a conectarnos con nuestra esencia más profunda y nos invita a regresar a nuestras raíces y profundidades psicológicas. se llama Piel de Foca y pueden encontrarlo en su libro Mujeres que corren con lobos

 

Ser madre definitivamente es un plus, pero también fortalecerá tu ser realizar las actividades que te gustan y que complementan tu felicidad y equilibrio interno. Realizar un curso recreativo, estudiar, salir con las amigas, etc. Sean cuales fueren tus intereses, no los olvides, reconcíliate con ellos y magistralmente hazte un espacio para ellos, protégelos, porque al proteger esos espacio también estas protegiendo tu salud mental y emocional, lo que traerá consecuencias positivas tanto con la relación con tus hijos, como con el resto de tu vida.

 

 

Música y estados alterados de conciencia

La propuesta inicial de hoy puede que te resulte intensa. Quizá sea ese el objetivo. Tienes a continuación un enlace para escuchar una música concreta. Una vez que la hayas puesto en marcha, puedes cerrar los ojos, colocar una mano en tu corazón, sentir su latido, su intensidad y ritmo, y con el dedo índice de tu otra mano, imaginar que es un lápiz o pincel con el que empiezas a dibujar en el aire aquello que te nazca profundamente: puede ser un lugar que sientas seguro, puedes dejarte llevar por la intuición, etc. Una vez que la música acabe, permanece un instante en el silencio, observando las sensaciones de tu cuerpo, tus emociones, etc. Ahora puedes abrir los ojos. ¿Sientes que ha habido cierta desconexión de la realidad? ¿Ha cambiado algo respecto a la percepción de tu cuerpo? ¿Y en cuanto a la percepción del tiempo y el espacio? Quizá tu conciencia ha experimentado un cambio respecto a su estado habitual.

 

Los estados de la conciencia

Habitualmente describimos la conciencia como esa capacidad humana que nos permite darnos cuenta de lo que nos rodea, y de lo que nos sucede interiormente. En cierto modo, va ligada a aquello que percibimos (e implica a nuestros sistemas de percepción, interior y exterior) y la interpretación que hacemos de ello (nuestra capacidad reflexiva). En general, la asociamos a un estado de vigilia, de “estar despiertos”, frente al sueño, que se considera otro estado de conciencia con sus respectivos tipos.

Es difícil distinguir de forma objetiva los diferentes estados de conciencia posibles en la mente humana a partir de pruebas de neuroimagen o de electroencefalografía. Estas herramientas permiten estudiar el correlato anatómico o funcional a partir de lo que el propio sujeto describe, o de lo que es posible describir del mismo si no puede aportar esa descripción. Es por ello un campo difícil de estudio, especialmente en lo relativo a determinados estados alterados en los que se pierden dos parámetros subjetivos importantes: nuestra identificación con el cuerpo, o la identificación con nuestras percepciones. En cierto modo, puede producirse un desdibujamiento de nuestra individualidad para expandir nuestra conciencia.

 

 

Los estados alterados de conciencia pueden aparecer ante determinadas circunstancias excepcionales, como un trauma psicológico, trastornos del sueño, epilepsia, fiebre, etc, pero también pueden ser inducidos por determinadas sustancias, como son las drogas psicotrópicas, determinadas prácticas (meditación, deprivación sensorial) o ciertas experiencias grupales en las que la música suele jugar un papel importante.

 

Música y estados de conciencia

Para profundizar en el poder que tiene la música de facilitarnos determinados estados de conciencia distintos al habitual, que nos permite llevar nuestra vida diaria, me basaré en el libro publicado en 2006 por David Aldridge y Jörg Fachner, ”Music and altered states: consciousness, transcendence, therapy and addictions”, en el que hace referencia en varios momentos al trabajo de Rouget sobre música y trance.

En este libro, recogiendo aportaciones de otros autores, se habla de que los estados alterados de conciencia se caracterizan por presentar cambios en el pensamiento, en el sentido del tiempo, en la expresión emocional y la imagen corporal, distorsión en las percepciones, pérdida del control y reducción de la vigilancia, con cambios en los significados atribuidos, reestructuración visionaria de la realidad, y percepción oceánica de inmensidad, entre otros rasgos.

 

 

Tradicionalmente se ha hablado del trance y el éxtasis como formas alteradas de la conciencia. Si bien existen discrepancias respecto a su definición exacta, Rouget, citado por Aldrigde y Fachner, indica que el trance proviene de una sobreestimulación sensorial (ruido, música, olores, agitación), en la que el componente corporal facilita la entrada en otro estado de conciencia, mientras que el éxtasis proviene de una deprivación sensorial (silencio, ayuno, oscuridad) en el que estados de meditación o contemplación facilitan la inducción de estados alterados.

Si conectamos con la práctica inicial planteada al comienzo de este artículo, hemos partido de una deprivación del sentido de la vista, con una estimulación auditiva a través de la música, y también la estimulación táctil (mano en corazón) y cinestésica (movimiento del dedo).

 

Música y trance

Desde los orígenes de la Humanidad, la música ha jugado un papel importante en la inducción del trance, al proporcionar una atmósfera adecuada y evocar procesos de identificación cuando se aplica en grupos. Si bien no hay una música concreta que provoque un trance, sí parece que hay rasgos comunes que parecen facilitarlo:

  • Formas musicales simples, con variaciones mínimas y muchas repeticiones, que facilitan la percepción de constancia y monotonía.
  • No hay fórmulas rítmicas o melódicas concretas, pero sí progresiones graduales, con aceleración continua en velocidad y volumen.
  • Tiende a haber, a nivel vocal, glisandos (deslizamientos vocales) lentos y un rango tonal estrecho (no suele haber gran separación entre las notas más graves y más agudas).
  • Suele haber un timbre constante, grave, con modulaciones a tonos agudos puntualmente.

Si pensamos en los mantras, seguramente veremos que se adaptan bastante a esta descripción. Aquí mostramos un ejemplo.

 

 

Música, terapia y estados alterados de conciencia

A raíz de lo expuesto, podemos considerar que la música es un recurso que facilita el acceso a otros estados de conciencia que quizá podrían ser útiles en el ámbito terapéutico. Aldridge y Fachner hablan de tres formas de lograrlo:

  • Empleo de visualización guiada mientras se escucha cierto tipo de música: es la base de un modelo en musicoterapia denominado GIM, por sus siglas en inglés (Guided Imagery in Music). Con ojos cerrados, y dejándose llevar por la música, aparecerán imágenes mentales que serán fruto, en gran medida, del inconsciente del individuo, y que pueden ampliar la capacidad de interpretación de la realidad para facilitar la resolución de los conflictos por los que se acude a terapia.
  • Inducción del trance con empleo de la voz e instrumentos (especialmente, percusión): la actividad motora que tiende a ser repetitiva pasado un tiempo inicial de rodaje facilita ese estado de trance que permite desconectar de la realidad y entrar en un mundo imaginario o conectar más profundamente con uno mismo.
  • Combinación de técnicas de hipnosis y música, empleando la sugestión para lograr ciertos objetivos terapéuticos, y teniendo a la música como recurso aliado.

 

Música y alteraciones profundas de la conciencia

Se ha empleado la música a nivel hospitalario en personas en coma o con otras alteraciones profundas de la conciencia. En una próxima publicación se ahondará en los estudios que recogen las evidencias disponibles a este respecto.

 

A modo de conclusión

A partir de la bibliografía consultada, y de mi experiencia, tanto de acompañamiento de otras personas como la mía propia, voy dándome cuenta de que, quizá, los cambios más profundos en nuestra interpretación de la realidad, la cual se basa fuertemente en el anclaje e identificación con nuestro yo, se producen cuando somos capaces de acceder a otros estados de conciencia que nos permiten alejarnos del ego y observar de forma más distante y panorámica el escenario de la vida que nos rodea. Realmente, un proceso de autoconocimiento o de terapia no es más que una ampliación de nuestra perspectiva para flexibilizar nuestra adaptación al entorno y lograr mayor serenidad en nuestro recorrido vital.

 

Referencias bibliográficas

  • Aldridge, D; Fachner, J. (2006). Music and altered states: Consciousness, transcendence, therapy and addictions. Londres: Jessica Kingsley Publishers. Recursos sonoros disponibles en: http://www.jkp.com/uk/music-and-altered-states.html

 

Reconciliarse con la autocompasión

Una vida con mindfulness implica una disposición a experienciar y sentir intensamente aquello que sucede en el interior de uno y en su entorno con una mente abierta libre de prejuicios. Ésto parece sencillo y saludable pero, sin embargo, estar libre de prejuicios, no realizar reproches o culpabilizar suele ser una de las razones principales por la cual mucha gente no logra alcanzar un estado de calma. Los “no debería estar sin hacer nada”, “tendría que estar trabajando”, “si hubiera hecho los recados ayer”, etc. son un obstáculo en la práctica del minfdulness del que podemos liberarnos a través de practicar la autocompasión.

Las emociones que surgen en una situación en la que mantenemos nuestra mente abierta, nos ofrecen información incluso a las personas más racionales. Si buscamos de forma activa atenderlas y no sólo soportarlas, podemos ser conscientes de su expresión a través, por ejemplo, de sensaciones corporales, comportamientos o pensamientos que surgen durante el ejercicio de atención. Por increíble que parezca, atender y escuchar las emociones da mejores resultados que evitar pensar sobre ello o rumiar, ya que en vez de lograr aliviar el dolor, se mantiene un estado de preocupación en donde no se suele encontrar la salida.

Buscando la introspección: dificultades con las que nos encontramos

  1. Crear un espacio en el que te permitas experimentar el momento presente

Comienza ofreciéndote un momento para expandir la consciencia, sintiendo y percibiendo, mientras sabes que estás sintiendo y percibiendo. Puedes pautar un hueco libre de tu agenda o un momento más pausado del día, para facilitar su práctica y, una vez se convierta en un hábito, instaurarlo en otros momentos de tu rutina.

  1. Distanciar de uno mismo un pensamiento, sentimiento o problema

Darte cuenta de la experiencia implica ser consciente de las sensaciones que surgen y, gracias a los aprendizajes pasados, aparecen pensamientos con los que uno se identifica, por lo que en ocasiones, aceptar la experiencia tal y como es resulta demasiado complicado.

La aceptación no es decirse que todo va bien, es aceptar que algo existe, que ya está aquí. No tiene que gustar o agradar para ser aceptado.

Un ejemplo sencillo: ¿alguna vez una paloma te ha manchado la cazadora con sus excrementos? Si es así, sabrás que puedes limpiarlo inmediatamente con un pañuelo, pero lo que provocará es que la mancha se extienda. Sin embargo, si decides esperar a que seque un par de minutos, la mancha desaparecerá más rápida y fácilmente, con menos esfuerzo por tu parte. Así, dejar de luchar contra algo suele ser más eficaz que dejar que nos maneje la impaciencia y el sentimiento de urgencia.

Con respecto a este sentimiento de urgencia, el mindfulness ayuda a diferenciar lo importante de lo urgente. Dado que lo urgente (mandar un correo, responder al teléfono), suele ocupar mucho espacio en detrimento de lo importante, el mindfulness propone prestar atención a dichos impulsos sin acompañarlos de una respuesta a los mismos. Prestando atención a estos impulsos nos damos cuenta de que a veces no son importantes, ni interesantes ni necesarios. Simplemente se basa en la rutina de actuar o escapar ante la incomodidad, aliviando los impulsos con acciones. Percibir la aparición de estos impulsos más claramente, nos ayudará a entender respuestas más complejas como preocupaciones o rumiaciones.

Te propongo que dejes que suene el teléfono durante unos minutos y que percibas todas las respuestas que se producen en tu cuerpo. Desde el surgimiento de esa necesidad por responder, hasta los diversos pensamientos (“quién estará llamando”, “voy a ver quien es, simplemente por curiosidad”, “espero que no sea ninguna emergencia”, etc.) o acciones que surgen en tu cuerpo (mueves los pies y manos mostrando impaciencia o nerviosismo, resoplas, hablas en alto, etc.).

Una vez los sentimientos son percibidos por el cuerpo, surgen de inmediato los pensamientos que los acompañan. En muchas ocasiones no aprobamos nuestros sentimientos, por lo que también nos desaprobamos a nosotros mismos. Esto tiene que ver con la identificación que hacemos con nuestros pensamientos y sentimientos de forma que aquello que uno lleva consigo parece definir su esencia. Así, en vez de percibir “pienso que soy egoísta por lo que hice”, percibo “soy egoísta”.

Estos sentimientos no son difíciles de por sí, sin embargo, convivir con ellos implica cierto sufrimiento por los pensamientos y conductas que los acompañan, especialmente cuando estos sentimientos son fuertes e intensos. Como comentaba al principio, las emociones nos proporcionan información, nos indican cómo vivimos una cierta situación pero eso no implica que nos informen de la realidad.

En esta diferenciación de lo urgente y lo importante, el mindfulness permite el compromiso con acciones que realmente importan a uno y a desligarse del esclavismo que produce el dejar de responder inmediatamente a lo urgente.

Qué es la compasión y cómo puede ayudarme a amplificar mi experiencia

La compasión es el sentimiento que surge ante la necesidad de aliviar el dolor de una persona que se encuentra sufriendo, por lo que la autocompasión es la necesidad que surge de aliviar el dolor que uno sufre. Este sentimiento implica afecto, amabilidad, comprensión y una actitud amorosa hacia uno mismo, por lo que los mensajes de autocrítica no deberían tener lugar.

Sin embargo, cuando ponemos en práctica el mindfulness lo que aparece es una voz autocrítica que te señala: “estás perdiendo el tiempo, ¿por qué no haces algo de provecho?”, “deberías estar trabajando”, “no se puede ser tan blando”, etc. Por ello, cuando tenemos algún problema y las cosas nos salen mal, es importante comprobar qué nos decimos a nosotros mismos.

Ante las dificultades, la mayoría de las personas nos autocriticamos, nos insultamos, y en casos extremos, nos culpabilizamos y podemos ser muy autodestructivos con nuestros mensajes.

La voz que aparece en estas circunstancias es la que denominamos voz autocrítica y cuanto más frecuente e intensa sea, más complejo resulta trabajar con el mindfulness. Por ello, si mostramos este tipo de dificultades, una primera ayuda para poder llegar a permitirnos crear un espacio en el que aumentar la consciencia sería el desarrollo de frases autocompasivas hacia uno mismo.

Estas frases no suelen salir el primer día, ya que no estamos acostumbrados a formularlas, sino que van a ir surgiendo en diferentes períodos de la meditación. Asimismo, es posible que nos cueste un tiempo decidir la estructura general de las frases, pero en general, si las sentimos profundamente tenderemos a mantenerlas durante años. Algunos ejemplos de frases compasivas podrían ser: “ojalá todo te vaya bien”, “ojalá puedas tener salud”, “espero que te sientas seguro”, etc.

Es importante no confundir la autocompasión con un sentimiento de pena, indulgencia, egoísmo o debilidad ya que en la autocompasión, entendemos que el sufrimiento forma parte de la vida, y que por lo tanto, ante ciertas situaciones es normal sufrir. Asimismo, no se busca sentirse víctima de las circunstancias o ser una persona pasiva ante los problemas, sino que entendemos que sólo escuchando a lo que sucede en nuestro cuerpo podemos encontrar la manera de solucionar o dar fin al sufrimiento.

En nuestra cultura hemos interiorizado que si queremos cambiar tenemos que ser muy críticos con nosotros mismos, de manera que esto nos sirva de estímulo, de motivación. Sin embargo, el cambio depende de que se tengan claros los beneficios de la nueva conducta y los costes de no cambiar.

Sí, la compasión puede facilitar que nos permitamos no hacer

La no acción no es impuesta, sino que es permitida por la propia persona. Ante el ruido que provocan los pensamientos de reproche ante el no dedicarse a lo “urgente”, una vez se logra ofrecer ese espacio para uno mismo, llega la calma. De alguna forma, la no acción es el silencio después del ruido. Es observar los pensamientos e impulsos que surgen en un momento dado. El darte este tiempo de entender produce liberación y cambio en la relación con el mundo. Examinar la experiencia del momento con paciencia y cariño y desde una actitud comprensiva hacia uno mismo, compasiva, permitirá que llegue la calma, aunque como todo, requiere de entrenamiento.

Confesiones de un adolescente imaginario

El adolescente  necesita manual de instrucciones para ser entendido, o eso dicen…

Hace unas semanas terminé de ver la serie de «13 reasons why» (Por trece razones, en español) que cuenta la historia de Hannah Baker, una adolescente que se suicida. Antes de hacerlo, graba unas cintas de cassete en las que explica sus 13 razones -asociadas a 13 personas- para morir y se encarga de que éstos mismos las escuchen y respondan a la propia conciencia de sus actos.

No puedo negar mi conmoción y el revuelto estomacal-emocional tras finalizar cada capítulo y súbitamente me vi reflejada en la protagonista, en su amiga, en su enemiga, en el orientador… y sentí un gran sentimiento de tristeza y nostalgia por mi adolescente pasada. Aquella a la que no escuché y que tampoco fue escuchada.

Entonces me puse a pensar en cuántos cursos, psicoterapias y libros se han escrito sobre el niño interior y qué pocos sobre el adolescente. O al menos qué pocos para el adolescente. A éste se le estigmatiza más que se le escucha, se le protege más que se le comprende. Y se le pregunta ¿qué ha sucedido? más que ¿cómo te sientes?

Por esto pensé en un artículo diferente, dedicado a todos ellos. A través de las voces recopiladas -de algunos adolescentes de blogs anónimos, otros imaginarios, así como la mía propia escrita en diarios- deseo reflejar el mundo interno, el inconsciente submarino, de un adolescente confuso.

Ya no sirve la frase «son cosas de adolescentes» sin asumir que: si no fuimos comprendidos en nuestro periodo de vacío existencial, poco podremos hacer para comprenderles ni para darles voz.

Yo al menos se lo debo a la adolescente que fui.

Aquí van algunas de sus voces:

MIEDO AL RECHAZO Y BULLYING

En la adolescencia lo que yo creo que soy, lo que experimento y entiendo como «mí-mismo» es un constante intercambio entre yo y mi mundo. Una dialéctica constante entre el haciadentro y el haciafuera para formar la identidad. El adolescente confuso, buscando la respuesta más importante de su vida: ¿Quién soy? se encuentra muchas veces con el espejo deforme y corrupto de un entorno social que fomenta y tolera el bullying y el ciberacoso y que le devuelve una mirada del sí mismo carente de sentido y nada positiva.

«No me aceptan en la escuela. Hay un límite en el número de insultos que una persona puede soportar. Me odian por lo que soy. Pero la verdad es que a quien realmente odio es a mí misma. No entiendo cómo he dejado que me afecte tanto lo que me hacen. Me doy asco» (B.R)

Hannah Baker, protagonista de 13 reasons why dice:

“Facebook, Twitter e Instagram nos han convertido en una sociedad de acosadores.»

Algo tan del siglo XXI como las redes sociales y algo tan atemporal como la angustia y el miedo ante la mirada del otro. Hannah se pierde en el laberinto de lo que dicen de ella, lo que cree que dicen de ella, lo que saben los demás y lo que imagina que saben. Se desdibuja, se pierde. No se encuentra ante el espejo. Y sin identidad ¿quién somos?

La mayoría de los adolescentes, independientemente de su estrato social, carece de un concepto definido de sí mismo. Ante un conflicto como el bullying es frecuente ver cómo muchos ignoran las verdaderas necesidades, normalizan la situación, niegan sus obligaciones, o las evaden por miedo; ya que su energía está más orientada a obedecer al más fuerte que al ayudar a la víctima. Como dice Horario Krell, director de ILVEM (Brain Training Method)

«Se puede esperar poco de una sociedad donde prima la conveniencia egoica sobre la autorrealización, el -¡sálvese quien pueda!- sobre los valores morales.»

adolescente bullying

adolescente bullying

LA NECESIDAD DE ENCAJAR

Al llegar a la adolescencia vamos construyendo nuestra identidad conforme vamos sintiendo la necesidad de descubrirnos. El ansia de tener respuestas ante cuestionamientos existenciales tales como: ¿quién soy?, ¿cómo debería ser? nos produce una angustia y necesidad de encajar que dificulta la autenticidad ante los demás.

Algunos adolescentes en lugar de ir construyéndose por medio de las características que poseen y que deciden interiorizar y asumir como propias, eligen o toman algo que ya está construido sin partir de algo propio. Cayendo en esa trampa, su identidad resulta inestable y frágil (debido a que no es realmente genuina) pudiendo quedarse atrapado en una personalidad débil y una identidad que nunca se forjó adecuadamente.

La confusión al elegir el rol más apropiado puede provocar una falta de identidad estable. En el período de identidad vs confusión de roles, es palpable una gran presión por ser un individuo único e irrepetible, no una copia de los demás.

«Estoy planeando cambiar, ¿en qué sentido? en todos, pero no sé qué modelo seguir, sé que quiero ser el que mejor notas saca de la clase, como en un pasado lo fui, quiero ser el más guapo (aprovechando que me voy a poner lentillas) quiero ser más gracioso y más social, en resumidas cuentas, quiero ser perfecto. No es la primera vez que lo intento puesto que ya lo intenté una vez y vi que no conseguía nada. Otra cosa que no sé es si cambiar en el sentido de creerme superior a todos, ser más chulito y eso, o ser perfecto sin ir presumiendo por así decirlo. ¿Qué debo cambiar? ¿Debo cambiar? ¿Creerme superior? ¿Cómo ser admirado?» (D.A)

«Tengo un carácter cerrado, no me gusta llorar en público, ni que me pregunten sobre mis cosas. Mucho menos contar qué me pasa, pues paso de que me juzguen o se rían de mí. Aparento ser fuerte, eso dicen de mí. ¿Pero sabes un secreto? No lo soy para nada y a veces me canso de fingir. «(A.M)

Los amores adolescentes son un intento por definir su propia identidad, proyectando sobre otra persona la imagen que tienen de su propio yo, para así verla reflejada y con más claridad. De no forjar una aceptada identidad y autoconocimiento, la búsqueda de amarse y comprenderse a uno mismo derivará siempre en la necesidad del reflejo del otro para llevarlo a cabo.

«Me pregunto si algún día encontraré a mi alma gemela, alguien que me comprenda y me acepte como soy. El problema es que soy demasiado complicada, porque lo mismo pienso una cosa y pienso la contraria al mismo tiempo. Así que si ni yo misma me entiendo, no sé cómo lo va a hacer alguien. Además no soy de las que suele gustar a los chicos, y dudo que llegue a importar tanto a alguien alguna vez como para querer e interesarse en saber cómo soy realmente» (S.G)

ADOLESCENTE Y PADRES

La adolescencia es la época en la que las y los jóvenes definen su posición ante la familia, sus compañeros y compañeras y la sociedad donde viven.

El espacio con los iguales es un espacio de libertad, donde encontrar el sentido de pertenencia. En sus descargas hormonales de acción, de palabras, de gestos, de secretos, hay una afirmación implícita: «espacio despejado- aquí no hay adultos»-. Esto no implica que no haya jerarquías, reglas o sanciones, ya que en el  grupo de los pares también lo hay, pero no son las mismas que las de los adultos, de quienes debe aprender a separarse y diferenciarse.

Los y las adolescentes comienzan a tomar riesgos y a experimentar; se comportan con tabúes y secretos ante la familia. Temen ser descubiertos y al mismo tiempo les gusta crear cierta sensación de misterio. Necesitan proteger su intimidad sin ser invadidos, pasando de un mundo centrado en la familia a un mundo centrado en los iguales.

«De repente entra mi madre, acto seguido apago el monitor (como de costumbre) y me dice: ¿qué estás escribiendo? ¿es una especie de diario o algo así? ¿me lo enseñas? Ha estado un buen rato intentándo sonsacarme y obligándome a encender la pantalla, pero por fin al final se ha ido. Menos mal… si me pilla.. me muero. Parece ser que tendré que extremar la seguridad en este ordenador, menos mal que mis padres no saben casi nada de tecnología.» (D.A.)

Quieren ser vistos y a la vez ser invisibles. Esa es la verdadera paradoja.

«La verdad es que es muy arriesgado escribir un blog anónimo contando tu vida, para mí sería el fin del mundo si algún conocido descubriese este blog, tengo mucho miedo. Quiero que este blog se haga más popular, pero con límites.» (D.A.)

ADOLESCENTE Y BÚSQUEDA DEL SENTIDO DE LA VIDA

En el joven son normales los períodos de profundas preocupaciones por determinar qué es lo verdadero, qué es lo falso, qué es lo bueno, qué es lo malo, qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. Las mentiras y las traiciones se viven como altavoces emocionales.

«Y fueron sus palabras agujas clavándose en mi pecho. Y fueron sus caricias, cristales inyectándose en los dedos. Locura, pasión deseo. Desengaño, incertidumbre, tormento» (L.F.)

En la adolescencia se ensalzan los sentimientos, se dinamizan los encuentros sociales, el sexo se amplía a sexualidad con-un otro-. Aparecen los ingredientes asociados al propio sentido de la vida.

«Hoy no os puedo escribir mucho más porque me tengo que ir ya mismo. Suerte con vuestras vidas por que la mía tiene una felicidad mediocre» (D.A.)

Cuando el sentimiento de falta de sentido y vacío existencial aparece en el adolescente, los adultos no saben cómo actuar. Vivimos en una sociedad de consumo que se «adolescentaliza ella misma»  y que sólo prentende la satisfacción de las necesidades inmediatas, ignorando, descuidando y frustrando la más humana de todas las necesidades, y pieza fundamental en el puzzle de los adolescentes: la de búsqueda de sentido.

«El espejo de mi alma hecho pedazos. Una lucha inconsciente me domina. Debate entre la vida y la muerte. Y aunque busco nunca encuentro la salida» (L.F)

Victor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido denomina neurosis existencial al fracaso para encontrar un significado en la vida, el sentimiento de que no tiene ninguna razón para vivir, luchar, de que uno es incapaz de encontrar una meta, una directriz en la vida, el sentimiento que aunque te esfuerces, nada tiene sentido.

El adolescente vuelve al sí mismo, explorando la paradoja del mundo interno, viviendo en la dualidad como eje de oposición, de afirmación y resistencia al mundo. Es el momento egotista, contradictorio y oscilante, que tanto agrede como se agrede, que tanto sueña y ansía, como rechaza y se retira.

«O te acercas o te alejas. O me buscas o te escondes. Pero no juegues más y ¡decide! sombra de tentaciones. Pues de mí te estás llevando mis más tiernas ilusiones» (L.F.)

REFLEXIONES

Sí, visto esto no puede negarse que la adolescencia es una etapa de duelos (duelo de los padres, duelo del cuerpo, duelo del rol infantil, duelo del primer amor) y aunque no todos los adolescentes lo manifiestan con igual intensidad o conciencia, no siempre se puede hacer caso omiso con un simple: «ya se le pasará»

Sin embargo, no es sólo una etapa difícil, es también un pozo de creatividad y sensibilidad. Una oportunidad de crecimiento, de posibilidades, de dirección y propósito. Un quehacer continuo y dinámico. Hay que observar y aprender de la valentía de los adolescentes que poseen ideales y valores relativos al destino, a la sexualidad y al amor, que renuevan el camino sentido del verdadero encuentro entre personas: viviendo más que teniendo.

Tenemos que impulsar  la posibilidad de descubrirse, de pulir sus recursos personales para que desarrollen una identidad genuina que les permita afrontar la vida con más fortaleza, responsabilidad, libertad y resiliencia.

A fin de cuentas, si me preguntasen ¿y cuál crees que es el sentido de la vida? Diría sin titubear: LA VIDA SENTIDA.

Y de eso precisamente…los adolescentes saben mucho.

 

Referencias bibliográficas:

Frankl, Victor E. El hombre en busca de sentido. Erder, 2013

Fuentes:

-Greenberg. L, Rice.L, Elliott.J. Facilitando el cambio emocional,Paidós, 1993

-www.logoforo.com/crisis-de-adolescencia.

-diversos blogs anónimos.

Surya Namaskar – Los saludos al sol

La palabra sanscrita Surya significa “sol”, la palabra Namaskara puede significar “saludo” o “veneración”. Por lo tanto esta practica es mas conocida como saludo al sol. Pese a que aparece mencionada en los Rig y Yayur Vedas, esta practica no forma parte del Yoga tradicional. En estas escrituras ancestrales, Surya Namaskara no tiene la misma forma que hoy en día. La practica que conocemos hoy es una evolución que se ha incorporado siglos mas tarde debido a sus efectos beneficiosos sobre el cuerpo y la mente.

A nivel físico revitaliza todo el cuerpo, suelta las articulaciones, estira la mayor parte de los músculos, hace que los órganos internos reciban un masaje (mejorando su funcionamiento) y activa los sistemas respiratorio y circulatorio. Elimina la sensación de fatiga y nos ayuda a tomar conciencia de nuestro cuerpo, por lo que es una practica magnifica para comenzar el día. Este es el mejor momento para realizar saludos al sol, al amanecer. Seguido de el atardecer.

El sol hace posible la vida en la tierra, calienta y da luz a todos los que habitamos en ella. Por ello muchas culturas ancestrales desarrollaron sus religiones basadas en la veneración a este astro. Los griegos con el dios Apolo, los egipcios con Osiris o los persas con Mithras. Pero el sol no solamente era venerado por su poder y su naturaleza material. El sol es un símbolo de inmortalidad, muere cada noche para volver a nacer la mañana siguiente. Al mismo tiempo simboliza la iluminación espiritual y el conocimiento, la luz en la oscuridad de la ignorancia. Representa la esencia que existe en todas las cosas del mundo material.

Los saludos al sol se basan en cinco aspectos esenciales: Las posturas físicas, la respiración, la presencia, mantras y la relajación. En cuanto a la parte física se compone de doce posiciones que representan los símbolos del zodiaco, cada una de ellas haciendo referencia a un aspecto diferente del sol: como amigo, fuerza, belleza…

Las respiración fluye de forma natural creando un hilo conductor para las diferentes posiciones. La presencia es la clave para que cualquier cosa que hagamos se convierta en Yoga, de modo que mantener la presencia durante cada una de las asanas y durante las transiciones entre ellas es fundamental para obtener todos los beneficios de esta practica.

Cuando realizamos Surya Namaskar como una practica aislada debemos de recordar siempre terminar en Shavasana y dedicar al menos 5 minutos para relajar por completo el cuerpo.

¿Condenados a la psicopatía?

¿Qué ocurre cuando nacemos en un ambiente decididamente marcado por la psicopatía?

Recientemente nos hemos encontrado con dos impactantes noticias que podrían ser los dos lados de un mismo espejo. Las dos han tenido lugar en Italia con la Mafia como telón de fondo.

En la primera historia, María, una joven perteneciente a uno de los importantes clanes de la Mafia calabresa, se suicidaba como consecuencia del rechazo social provocado por su apellido. María se graduaba con buenas calificaciones en la Universidad de Reggio Calabria, sin embargo al comunicar a su novio y amigos quién era, estos decidieron no asistir a su graduación. Tan fuerte fue el peso del rechazo social que María se quitaba la vida seis meses más tarde. La historia es particularmente desoladora porque María había decidido vivir una vida diferente a aquella que tenían sus familiares, marcada por estancias en la cárcel, muertes, crimen y violencia.

La segunda historia la hemos conocido esta semana y muestra la cara opuesta. En ella, el joven Alex de 15 años asesina a punta de pistola a su amigo Francesco de 19, a causa de un like en una foto de facebook de la novia del primero. Da la casualidad de que Alex es hijo de un capo de la ‘Ndraguetta, la misma organización criminal con la que estaba relacionada la familia de María.

Estas dos historias nos llevan a la pregunta que se planteaba al principio. ¿Qué sucede cuando una persona nace en u ambiente en el que la psicopatía es la norma? ¿Es posible escapar y tener una vida normal o estas personas están condenadas a repetir los errores de sus familiares?

Por desgracia, en la mayoría de los casos resulta muy difícil escapar de un ambiente criminal sin tener perturbada de alguna manera la percepción del bien y del mal o sin asumir un gran conflicto interior.

psicopatía

Los orígenes de la psicopatía no están claros. Parece que existen determinadas estructuras neuronales que están estructuradas de forma diferente en aquellas personas que será psicópatas, sin embargo estos datos vienen en su gran mayoría de estudios realizados después de la muerte o después del crimen y no existen medidas realizadas en la infancia que permitan contrastar si se han producido cambios en la estructura cerebral o si esas características que determinan la psicopatía estaban ya presentes desde el nacimiento. Sabemos que el cerebro es plástico y no se mantiene inalterado por lo que nuevos estudios de tipo longitudinal serán precisos para esclarecer este asunto de forma definitiva.

Si aceptamos la hipótesis cultural, por la que yo me inclino, encontramos en los casos descritos varios elementos que generan una gran confusión en el niño. Estamos hablando de familias en las que el crimen y la violencia están justificados, pero en las que, al tiempo, existen relaciones afectivas entre sus miembros y conductas que podrían calificarse como «morales» o de apoyo mutuo. En definitiva, la eterna contradicción que a tantos ha fascinado en las películas dedicadas a este tema, como «el Padrino».

Se genera, de esta forma, en el núcleo familiar un código moral diferente a aquel que rige en el resto de la sociedad. Los niños nacidos en estas familias crecerán con gran confusión cuando sean capaces de comprender la contradicción. Algunos aceptarán este código como válido, como es el caso de Alex, mantendrán la importancia del honor y el derecho a asesinar a aquel que ose interponerse en el camino de su deseo. Otros, como María, buscarán la alternativa contraria, intentarán huir del ambiente familiar y buscarán una vía de desarrollo personal diferente a aquella que dicta el código de la familia en la que han nacido. Esto supone un esfuerzo extraordinario y un conflicto interno muy importante porque implica, no solo una confrontación directa con todo el orden normativo familiar sino también el rechazo de un código moral que se nos ha inculcado desde niños y la «traición» de este código en pro de una vida que se rija por la moral existente fuera de la familia.

mafia

Por este motivo el caso de María es especialmente triste. Ella realizó una proeza, se enfrentó al código moral de su familia, buscó ser una persona distinta de aquella que estaba predestinada a ser. Sin embargo la sociedad no perdona, no olvida tan fácilmente a sus muertos y es natural. El miedo es muy poderoso. María lo sabía y por eso no reveló su identidad hasta que estuvo segura de que sería aceptada, de que encontraría el apoyo que necesitaba. Se equivocó. Ella daba la espalda a su familia y el mundo le dió la espalda a ella. Entre dos tierras María se quitó la vida.

Seguramente habría bastado una persona que le diese esperanza y María se habría liberado de su condena. La mayoría de las personas que nacen en condiciones como estas repetirán las conductas de sus padres, pero una pequeña porción buscará la luz.

A ellos debemos tenderles la mano.

 

 

Curiosidad ¿El mejor de tus instintos?

La curiosidad es una de esas cosas que tiene mala fama. Algo así como la piña en la pizza, pero sin merecerlo. Lo hemos escuchado todos desde pequeñitos: “la curiosidad mató al gato” (1). Lo que no nos desvelaron, como apuntó Saramago,  es si lo que descubrió el gato mereció la pena…

La represión de la curiosidad en nuestra cultura

Si te paras a pensar, verás que es una cuestión que aparece una y otra vez en nuestras historias, mitos, religiones, etc. Por ejemplo, según la religión judeocristiana el pecado original  se desató por la curiosidad de Eva, lo que la llevó a desobedecer a Dios para adquirir sabiduría. Gracias  a su curiosidad ellos son expulsados del paraíso y nosotros castigados, por los siglos de los siglos.

Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzarsabiduría ,tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.

andora Thomas Benjamin KenningtonSi para las religiones judeocristianas Eva fue la primera mujer de la existencia, en la mitología griega la primera mujer en llegar al mundo fue Pandora,  creada por Zeus para castigar a los mortales. Zeus quería castigar a Prometeo, quien había robado el fuego de los dioses para entregárselo a los hombres. Para ello ordena crear a Pandora y el resto de dioses le otorgan diversos dones. Entre ellos nos interesa especialmente el que recibe de Hera, (la mismísima esposa de Zeus): la curiosidad. Este regalo marcaría el destino de la humanidad para siempre, ya que presa del deseo no puede evitar abrir la vasija entregada por los dioses desatando todos los males del mundo.

Tenemos por lo tanto un elemento en común: los hombres vivían felices y comían perdices hasta que por culpa de nuestra amiga la curiosidad se desata la tragedia. No es la avaricia, ni el ansia de poder lo que mueve a los protagonistas de los mitos, es la necesidad de saber, aun arriesgando la propia vida.

También en la literatura como tantas otras veces, ya sea mediante el folklore popular y los cuentos trasmitidos generación tras generación o mediante las publicaciones formales, la curiosidad no ha salido muy bien parada. Tenemos por ejemplo el mito de Fausto. La primera versión conocida data de 1587 cuando el editor Francfort, Johann Spies publicó un libro llamado “Historia del doctor Johann Fausto” inspirado en la vida real de un nigromante de la época. La historia cuenta cómo Fausto vende su alma al diablo a cambio de 24 años de sabiduría. La obra muestra os peligros de la ciencia, de la curiosidad por llegar más lejos y adquirir conocimientos.

Especialmente escalofriante es el relato de Barba Azul. La historia cuenta cómo Barba Azul se casa con una joven a la que prohíbe entrar en una de las habitaciones de la casa en la que vive. Finalmente la mujer decide entrar a ver qué esconde encontrando los cadáveres de las anteriores mujeres asesinadas por su esposo, desatando su furia. A continuación podrás leer la moraleja que añadió Perrault:

De lo dicho se deduce,
si el cuento sabes leer,
que al curioso los disgustos
suelen venirle a granel.
La curiosidad empieza,
nos domina, y una vez
satisfecha, ya no queda
de ella siquiera el placer,
pero quedan sus peligros
que has de evitar por tu bien.

 

¿Moraleja? No quieras saber más de la cuenta o te meterás en líos.

En fin, podemos afirmar que la curiosidad ha sido tratada de una manera bastante peyorativa a través de las producciones culturales de nuestra historia. (Ya su encarnación como característica casi en exclusividad femenina es otro tema…)

 

Curiosidad de Alicia

 

Pero, realmente ¿es tan mala como nos la han pintado?

Curiosidad y psicología

Para empezar si te hiciera la pregunta ¿eres curioso? aunque podamos establecer ciertos grados, lo cierto es que en el momento de nacer todos y cada uno de nosotros somos curiosos. Todos hemos nacido con un fuerte sentido de la curiosidad y de hecho la psicología ha intentado darle una explicación desde sus diversas teorías a través del tiempo.

Willian James, uno de los padres fundadores de la psicología estadounidense, creía que la curiosidad es una emoción que unida otra emoción primaria, el miedo, nos impulsa. La curiosidad nos hace acercarnos a nuevos estímulos, y el miedo hace que lo hagamos de manera prudente para no lastimarnos. El problema de estas primeras teorías era averiguar si la curiosidad es un instinto primario o si está motivado por otro impulso de orden superior.

Para dar respuesta a esta pregunta Freud plantea la curiosidad como impulso sexual. La curiosidad nece como consecuencia de la necesidad frustrada de los niños de conocer más a fondo su propia sexualidad a la edad de 3 a 5 años. La presión social les obliga a abandonar esta exploración sexual  provocando (entre otras cosas), que esta curiosidad sexual se manifieste como una curiosidad por el mundo en general.

 

 

Si bien es cierto que la psicología no se ha puesto de acuerdo en explicar por qué somos curiosos, lo cierto es que se han hecho interesantes descubrimientos sobre ella que pueden ser aplicados a diversos campos como la educación.

Por ejemplo en un estudio publicado en 2014 observaron que cuando algún tema despierta nuestra curiosidad somos mejores en el aprendizaje de esa información. Lo realmente interesante es que comprobaron que una vez despertamos nuestra curiosidad procesamos mejor la información que no está relacionada con ese tema específico. Este fenómeno tiene mucho que ver con los nuevos estilos de educación, cada vez más aceptados, en los que las áreas del currículum no se estudian de manera aislada, sino que se trabaja por proyectos. En el mismo proyecto se trabajarán conceptos de muchas áreas distintas, matemáticas, lenguaje, música, y la curiosidad que alguno de ellos despierta se “contagiará” a las demás. Este fenómeno ocurre porque cuando sentimos curiosidad se activa el hipocampo. El hipocampo es importante para la adquisición de nuevos recuerdos y también se relaciona con el circuito de recompensas cerebral. Cuando el hipocampo se activa parece que pone al cerebro en estado de alerta en el que las probabilidades de aprender y retener información son mayores.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Si has convivido con niños pequeños habrás vivido situaciones como esta en más de una ocasión. Bucles infinitos de preguntas que parecen no tener fin. Y ocurre porque como decía antes la curiosodad es inherente al ser humano.

Qué pasa si tu hijo, tu hermano pequeño o tu alumno te sale con un: ¿Por qué el cielo es azul? ¿Cuántas estrellas hay en el universo? Lo primero es decir sin rubor alguno que no lo sabes.  De verdad, no pasa nada por no saber cuál era era el dinosaurio más grande o por qué brilla el sol. Debemos aprovechar esos momentos de curiosidad para fomentar en los más peques una sana e importantísima capacidad: el pensamiento crítico. Vivimos en la era de la desinformación. Tenemos un mundo de conocimientos a nuestro alcance, y sin embargo cada vez somos más ingenuos. Nos “la cuelan” constantemente.  Así que lo ideal sería admitir que aunque no sabemos, podemos buscar  la respuesta  juntos.

A modo de chascarrillo, os contaré que esto es precisamente lo que hizo el padre del pequeño Lucas cuando su hijo llegó a casa con los deberes del cole. ¿Cuántas estrellas hay en el universo? ¿Se han enviado animales a la luna? Son algunas de las preguntas que tenía que responder. Ni corto ni perezoso escribió a la NASA y el resultado fue:

Conclusión: haz de la curiosidad una fiel aliada

¿Por qué deberíamos intentar despertar un poco más nuestra curiosidad? Para empezar, porque como dice el magnífico Ken Robinson:

La curiosidad es el motor del logro.

Por que antes de cualquier creación es necesario que la mente creativa que le da forma se interese por descubrir algo más sobre el tema. Como hemos visto antes, la curiosidad hace que nuestro hipocampo se active, y como está íntimamente relacionado con los centros del cerebro que segregan dopamina y te hacen sentir bien, es un poderosísimo reforzador positivo. De hecho, la psicología ha comprobado que la motivación íntrínseca de rezaliar una tarea (la motivación que viene dada por el hecho de disfrutar haciéndolo) es mucho más poderosa que la motivación extrínseca (la que viene dada por premios externos).

Porque la curiosidad es una excelente aliada del pensamiento crítico. Aprender desde jóvenes a acercarse al mundo que nos rodea con curiosidad va de la mano a hacer preguntas. Aunque nos hayan intentado hacer creer que «ser preguntón» es molesto, lo cierto es que deberíamos cuestionarnos todo. No dar nada por sentado. Y lo mejor es que resulta relativamente sencillo desarrollar estas capacidades en el alumnado. Se ha visto que el simple hecho de hacer preguntas bajo la forma «¿por qué?» en lugar de «¿qué?» mejora las habilidades metacognitivas de los niños.

Para terminrar, en el libro “Mujeres que Corren con los Lobos”, Clarissa Pinkola analiza el relato de Barba Azul y dice sobre la curiosidad:

«Formular la pregunta apropiada constituye la acción central de la transformación, no solo en los cuentos de hadas sino también en el análisis y en la individuación. La pregunta clave da lugar a la germinación de la conciencia. La pregunta debidamente formulada siempre emana de una curiosidad esencial acerca de lo que hay detrás. Las preguntas son las llaves que permiten abrir las puertas secretas de la psique

(1) Por cierto la expresión “La curiosidad mató al gato” proviene del inglés, de la frase: “Care killed the Cat”, entendiendo “care” como excesiva preocupación. Los registros apuntan a que aparece de la mano de William Shakespeare (como actor, no como autor) allá por el año 1598. Con el paso del tiempo la expresión fue modificándose hasta su forma actual.

Referencias:

Entendiendo el sufrimiento mental intenso. Psicopatología o cuadro clínico de intenso sufrimiento mental (Parte 1)


Hace una semana tuve la suerte de asistir a una clase de Psicopatología del psiquiatra y terapeuta gestalt Nacho Peña. En este primer artículo podréis navegar en el origen del sufrimiento mental intenso

psicopatologia

 

1. Petición de ayuda

Cuando una persona llega al psicoterapeuta (o psiquiatra) con una petición de ayuda, muchas veces el profesional no tiene ni idea de lo que le está ocurriendo. Y lo que es peor, no tiene ni idea de lo ocurre  «dentro» de esa persona, a nivel fisiológico… ¿Qué está causando que haya algo que falle en su cerebro?

Generalmente, esta petición de ayuda está motivada por alguna de estas tres razones:

PETICIÓN DE LA AYUDA CONSCIENTE (POR PARTE DEL PROPIO INDIVIDUO):

1- Elevado nivel de ansiedad (estrés) à Intranquilidad, angustia, preocupación permanente por la vida, descontrol constante, sensación de amenaza, alerta, hiperactivación ansiosa… Todo esto causa mucho desgaste energético, que puede llegar a ser crónico.
Le emoción más presente es el miedo.

2- Desvitalización (depresión) à Pérdida de la energía, de la vitalidad, tristeza profunda, pérdida del placer.
La emoción más presente es la tristeza.

PETICIÓN DE LA AYUDA POR PARTE DE LA FAMILIA:

3- Desconexión de la realidad à Pérdida de contacto con la realidad. No hay conciencia de la enfermedad. Perciben las señales de una manera anómala (me persiguen, etc.).

En los dos primeros casos (estados de exceso de activación y de falta de activación), hacemos muchas cosas para desviarnos de esos estados de sufrimiento. Son distracciones para olvidar esos estados ansioso-depresivos. El individuo sabe que está mal, tienen conciencia de su estado, pero trata de desviar el sufrimiento.

Esto lo hace a través de:

Adicciones: Juego, bebida, drogas, fármacos, sexo, relaciones disfuncionales, conductas de riesgo, tecnología, RR.SS., series de televisión… Son conductas que nos llevan a no pensar ni sentir los conflictos. Maneras de ausentarnos de nuestras situación.

Trastornos de alimentación

Estas conductas para enmascarar los estados ansioso-depresivos pueden ser más disfuncionales que la propia “neurosis”.

 

2. Principio de normalidad

El primer problema con el que nos encontramos en la sociedad actual es que hemos separado la mente del cuerpo. En la antigüedad y en otras culturas (chamanes, indígenas…) no hay esta separación. Se sana a la persona, no a su cuerpo a su mente.

Al separar lo psíquico de lo somático tenemos un problema, porque la persona realmente es un todo. No podemos dejar de lado lo somático en un trastorno mental.

Con Descartes se produjo por primera vez esta separación:

Cuerpo: lo “somático” (Sustancial. Se puede ver. Lo podemos conocer)

Alma: lo “mental” (Insustancial. No lo vemos. Sólo sabemos lo que nos cuenta la persona)

Descartes es la primera persona que se preguntó cómo es posible que uno de los planos pueda afectar al otro. Llegó a la conclusión que en nexo entre los dos planos estaba en la glándula pineal.

 

3. Tres niveles de funcionamiento

Existimos a través de tres niveles de funcionamiento:

1- Funcionamiento somático (cuerpo) à A su vez hay dos subniveles:

– Sensorial: Siente lo que pasa fuera y dentro del cuerpo (órganos de los sentidos)

– Expresivo: Nos relacionamos con el entorno (órganos motores)

2- Funcionamiento cognitivo (mente) à Recuerdos, pensamientos, emociones, conciencia… Es el mundo de lo subjetivo.

3- Funcionamiento emocional (cuerpo + mente) à Oscila entre lo somático y lo cognitivo. Se ha hecho esta división:

– Somático: Afectos

– Cognitivo: Sentimientos

En el plano emocional, fluctuamos constantemente entre lo somático y lo cognitivo.

Proceso emocional del miedo:

1- Puede empezar a nivel cognitivo (percepción de amenaza proveniente te un recuerdo traumático).

2-  Esto obliga a poner en marcha una respuesta defensiva a nivel somático (ansiedad). Tenemos varias respuestas posibles: huida, enfrentamiento y congelación. Muy parecida al mundo animal. Esta respuesta viene dada por la segregación de las hormonas cortisol y adrenalina por parte de la amígdala.

3-  Estas hormonas modifican la actividad corporal. El cuerpo se activa para responder activamente al peligro. Es la AFECTACIÓN de la emoción del miedo. Presión arterial, hiperventilación, latido del corazón más rápido, etc.

4-  Se desconectan todos los órganos y sistemas que no son requeridos: Sistema digestivo, reproductor, etc.

5-  Todo este cambio corporal lo sentimos como el SENTIMIENTO de la emoción del miedo. Esa modificación somática se representa a nivel cognitivo como una sensación global de miedo.

Todas las emociones tienen una representación corporal (afectos) y cognitiva (sentimientos).

El primer desencadénenle siempre es a nivel cognitivo, tenemos que “captar” una amenaza, pero esto puede ocurrir a nivel inconsciente. Es lo que ocurre en los ataques de pánico. No podemos asociar el miedo ni el desencadenante corporal a ningún peligro real.

A los animales no les ocurre eso. Siempre hay una amenaza real. En el hombre, el 99% de las crisis son amenazas cognitivo-fantaseadas. No distinguimos una amenaza real con una amenaza imaginada (o incluso inconsciente).

 

4. Emoción, cuerpo, mente. La pata más vulnerable

Estas son las tres patas del funcionamiento humano. Por diferentes razones una pata puede ser más vulnerable que las otras dos. Y esto puede ocurrir por razones somáticas, del desarrollo fetal, genético, etc.

Si nos imaginamos como una banqueta con estas tres patas, el “peso” existencial de nuestra vida caería sobre esta banqueta. Y en todos los casos, una pata se romería antes que las otras dos. A cada persona se le “rompe” una pata antes. Esa es nuestra pata más vulnerable.

– Pata somática más vulnerable: Trastornos somáticos, enfermedades físicas, cáncer, sistema inmunológico deprimido, etc.

– Pata emocional más vulnerable: Síndromes ansiosos (miedo), síndromes depresivos (tristeza). La ira actúa de forma compensatoria para salir del miedo o la tristeza.

– Pata cognitiva más vulnerable: Existen muchos niveles de psicosis. Desde los lapsus de pérdida de la realidad que todos sufrimos, hasta la esquizofrenia o los trastornos delirantes.

Si sufrimos ansiedad, a una persona le puede causar una infección (1), a otra una depresión (2) e incluso una perdida de la realidad.

La reacción sería la siguiente:

– Emociones muy intensas (ansiedad)

– Pérdida de la realidad (psicosis)

– El cuerpo no responde bien (cáncer)

Pero esto no son más que los síntomas, la punta del iceberg. Los síntomas no nos dicen nada de lo que está pasando dentro de la persona. Son sólo un piloto de alarma, de emergencia. Nos indica que algo “por debajo” no está funcionando bien.

Tenemos que investigar qué ocurre a nivel estructural, por debajo de los síntomas. Y ese nivel estructural es la personalidad de la persona.

 

5. Estructura de personalidad

 

ESTRUCTURA DE PERSONALIDAD: No sabemos casi nada de esta estructura. Esta engloba los tres niveles (corporal, emocional y cognitivo). En terapia podeos aprender algo de nuestra estructura de personalidad, pero muy poco.

La estructura se queda formada a los tres años de vida y es estable en el tiempo. Condiciona nuestro comportamiento. Permanece inalterada durante toda la vida. No podemos alterar esta estructura. En terapia lo que hacemos es poner conciencia sobre ella y flexibilizarla un poco.

La estructura surge para poder relacionarnos con el entorno, para darle una continuidad a nuestra personalidad. Nos ayuda a relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. Si cada vez que nos encontramos con una persona se comportase de forma diferente esto sería muy estresante para nosotros. El poder prever cómo nos vamos a comportar nosotros y los demás nos permite relacionarnos.

Esta estructura es lo que conocemos como el autoconcepto. Y cuanto más amplia sea nuestra conciencia sobre él, más libre seremos.

 

6. Existencia: ¿Dónde «nace» la psicopatología?

Venimos a este mundo a “existir”. Y para poder existir, tenemos que hacer dos cosas:

1- Promover la vida (potencial, crecimiento…)

2- Preservar la vida (protección, supervivencia, no “morir”)

Cualquier ser vivo hace esto. Crecer, desarrollarse y preservar la vida. Es una analogía de lo que llamamos en Gestalt el CONTACTO-RETIRADA.

1- Si el entorno es seguro, nutriente: Cognitivo, mental o emocionalmente, entramos en CONTACTO

2- Si el entorno es inseguro, peligroso: Cognitivo, mental o emocionalmente, entramos en RETIRADA

Si el entorno es inseguro, peligroso, la célula se cierra, se protege. Si es nutriente, nos abrimos. Es un equilibro entre promoción y preservación.

A nivel metafórico, los seres humanos relacionamos esto con:

– Entorno nutriente: placer (promueve la vida)

– Entorno inseguro: dolor (miedo por preservar la vida)

Lo que hacemos desde que nacemos es buscar el placer y evitar el dolor. Desde que nacemos hasta que morimos.

¿Y cómo aprendemos qué es lo que nos da placer o nos provoca dolor? En los humanos se aprende a través de la madre, ya que le bebé es totalmente indefenso y dependiente.

El problema es que la madre enseña al bebé lo que es doloroso y placentero desde su propia experiencia. Desde sus interpretaciones, sus miedos, sus introyectos…

Por ejemplo, una madre que sufrió hambre en su infancia, le dará mucha comida al bebé, porque considera que eso es placentero. Pero si el niño se siente saciado, y le dan demasiada comida, llorará. Y la madre no comprenderá lo que le ocurre, empezará a ponerse nerviosa, a sentir ansiedad, y puede reaccionar de una forma agresiva con el niño. Aquí es donde empieza el “lio” en el bebé.

“Mi cuerpo me pide una cosa, pero me madre (la cultura) me está dando otra”. El niño acepta lo que la madre le marca como placentero para evitar el estrés. Y empieza a confundir el placer con el dolor. El niño deja de escuchar a su cuerpo para complacer a su madre. Porque su madre es la supervivencia para él. En este momento empezamos a convertirnos en personas neuróticas.

– Entorno inseguro: Cómo sea el entorno del bebé es algo fundamental en su desarrollo. Si está en un entorno nutriente, seguro, el niño se abrirá y podrá afrontar su sistema de promoción (apertura). Si está en un entorno estresante y agresivo va a hiperdesarrollar su sistema de preservación (cierre). Una situación se estrés continuada en el tiempo lo llevará a una preservación crónica y se mantendrá siempre cerrado.Así desarrollará mecanismos de defensa como la refroflexión y la proyección, que representan a una persona cerrada “en su mundo”. La proyección hace que pongas lo que hay dentro de ti, fuera. De forma que todo lo que ves es una proyección de tu mundo interno. La proyección es cuando diriges la energía que debería ir hacia fura, hacia tu interior.

– Entorno nutriente: Puede pasar también lo contrario, y que el niño no aprenda a cerrarse, a protegerse. Así vive en una excesiva apertura. Está demasiado “fuera” y no hace caso de lo propio. Su problema es que no saben cuidarse a sí mismos.En este caso desarrollar los mecanismos de introyección (todo lo de fuera me lo trago sin masticarlo) y de confluencia (confundo mis propios deseos y necesidades con los de los demás).

 

7. Personalidad y entorno

La personalidad está formada por:

1- Temperamento à Es la estructura biológica. Lo heredamos de nuestros padres. Nacemos así (genética)

2- Carácter à Es nuestro sistema defensivo. La forma en que nosotros nos abrimos (nutrición) o nos cerramos (defensa) al ambiente. Es la estructura de relación con el ambiente.

– Entorno negativo à Genera un carácter rígido, sólido, cerrado, etc.

– Entorno positivo à Genera un carácter abierto, flexible, etc.


CARÁCTER:

En terapia no podemos modificar la estructura biológica, el temperamento. Pero sí podemos modificar el punto de contacto con el entorno, el CARÁCTER. Si somos muy cerrados, aprendemos a abrirnos y a conectar con el entorno. Si somos muy confluyentes e introyectos, aprendemos a a protegernos, a cerrarnos.

En terapia también aprendemos a discriminar entre lo placentero y lo doloroso. Aprendemos a escuchar nuestro cuerpo otra vez, como al nacer. Aprendemos a discriminar entre lo que es bueno y malo para nosotros.

TEMPERAMENTO:

PERIODO INTRAUTERINO: Los trastornos mentales tienen mucho que ver con el segundo y el tercer mes de embarazo. En ese periodo se están formando las neuronas y sus conexiones. Lo que la madre vive durante esos tres primeros meses en términos de estrés puede configurar una estructura temperamental determinada.

Las hormonas del estrés de la madre llegan al feto y el feto considera que el entorno es hostil incluso antes de nacer. De esta forma desarrolla una atrofia en el cerebro que le lleva a ser un niño ansioso, en estado de alerta, hiperactivo, etc. El niño llega al mundo en estado de alerta, con una excesiva protección hacia el entorno. El niño tiene un exceso de estrés y responde al entorno como si este fuese muy hostil.

 

8. Crisis sintomática

Si el entorno es positivo, el niño crecerá de forma sana. Estás personas llegarán al final de su vida sin necesitar un médico o un psicólogo. No experimentarán “síntomas”.

Si al contrario, la persona se relaciona mal con el entorno (porque no se nutre o no se defiende), experimentará síntomas. Si no frenamos lo negativo o cogemos lo positivo el organismo se desregula. Y esto se convierte en una CRISIS SOMÁTICA.

Hay varios niveles de crisis sintomática:

– Síndromes ansiosos (alerta, ansiedad)

– Síndromes psicóticos (perdida de contacto con la realidad)

– Síndromes de desvitalización (perdida de energía vital)

Estos síntomas, a su vez generan:

– Síndromes somáticos (Todos los síntomas están en el cuerpo)

Por ejemplo, una persona que desarrolla una paranoia psicótica está viviendo síntomas psicóticos y a la vez síntomas somáticos (disfunción en áreas neuronales)

La medicación actúa sobre los síntomas somáticos, no “curan” la raíz del problema, porque no sabemos qué lo que está fallando detrás de estas enfermedades. En una depresión aguda con intentos de suicidio, no sabemos qué está pasando a nivel cerebral. La medicación modifica algo de la estructura química del cerebro y el paciente mejora, pero no sabemos qué está pasando. Si le dejamos de dar la medicación volverá a empeorar.

¿QUÉ ES LO QUE OCURRE?

– El cuerpo falla à Falla porque no se adapta bien al ambiente. No se nutre o no se defiende.

– Crisis sintomática:

1- Síntomas somáticos (Más del cuerpo)

2- Síntomas cognitivo/emocionales (Más de la mente)

Todos los síntomas representan una mala adaptación al ambiente. El organismo se desregula y sufre entres psico-bio-social. Psico (carácter) + Bio (temperamento) + Social (entorno).

A este nivel hay una correlación entre el estrés psicosocial, que suele estar de la mano, y el estrés social (del entorno). Dependiendo de tu nivel de vulnerabilidad biológica, necesitarás más o menos estrés social para desarrollar una psicosis.

Si has nacido con una vulnerabilidad biológica alta (genética) necesitarás muy poco estrés para desarrollar una psicosis. Y esto puede pasar en cualquier momento. En cambio, si eres fuerte biológicamente, necesitarás mucho estrés para desarrollar la misma psicosis.

 

 9. Niveles de trabajo

Con la expresión sintomática: Es lo que avisa de la desregularización del organismo.

– Con la estructura de personalidad y lo que ocurre con el entorno: Es donde realmente está el problema.

Si los síntomas son muy intensos, incapacitan a la persona para poder hacer un proceso terapéutico para trabajar con la estructura de personalidad.

Por eso hay veces que el primer paso es la medicación. Alguien muy deprimido sólo quiere morirse, no le puedes hablar de terapia. No tiene capacidad para entender lo que le está pasando. Una vez que está un poco contenido ya podrá trabajar a nivel de la personalidad y el entorno. Y ya será capaz de dar significado a lo que le está ocurriendo.



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Paradojas Pragmáticas: la comunicación imposible

Se entiende por paradoja como una contradicción que resulta de una deducción correcta a partir de premisas igualmente correctas. Es uno de los conceptos más interesantes para cualquier ciencia puesto que suponen un reto a la lógica al afirmar al mismo tiempo algo y su contrario; una paradoja muy famosa es la del hombre que asegura: “estoy mintiendo”. Si fuera verdad, se incumpliría el supuesto de que está mintiendo, mientras que si estuviera mintiendo significaría que está diciendo la verdad y por lo tanto, que no está mintiendo.


Una paradoja de este tipo se conoce como Paradoja Pragmática, en la que el contenido en sí mismo es irrelevante (pues a menudo resulta absurdo) y lo que realmente importa es que en el marco de la interacción entre dos personas, este tipo de enunciados sitúan al que recibe el mensaje en una posición insostenible. Esto se observa en multitud de situaciones cotidianas, como unos padres que le piden a su hijo que no sea tan obediente (cuando la forma de conseguirlo pasa por obedecer a esta petición), el miembro de una pareja al otro le pide que le quiera (cuando querer ha de ser una conducta espontánea y verse forzado a hacerlo no se consideraría “verdadero querer”) o cuando has de elegir entre dos opciones y automáticamente alguien te dice: “¿la otra no te gustó?”.

La Teoría del Doble Vínculo

En Psicología muchos estudios como el desarrollado por Bateson, Jackson, Haley y Weakland en 1956 (“Toward a Theory of Schizophrenia”) relacionan este estilo de comunicación entre padres e hijos como un factor explicativo del origen de la Esquizofrenia. Básicamente los componentes de este estilo de comunicación son:


Dos personas que participan en una relación intensa y prolongada de gran valor para ellas (ejemplo padres-hijos, cuidados, cautiverio, amor, grupos ideológicos…)
Mensajes paradójicos del tipo: para obedecerme has de desobedecerme
No se permite que una de las personas abandone esta comunicación: ni abandonándola, ni obviando su contenido, ni expresando su carácter contradictorio.


Esta es la teoría que se conoce como Doble Vínculo, que postula que una persona que sea sometida a mensajes de este tipo será castigada puesto que sus opciones de respuesta pasan por desobedecer obedeciendo y “ser rebelde o estar loco” u obedecer desobedeciendo y “ser malo”. Cuando esta situación ocurre de forma sistemática hasta el punto de que la persona lo interioriza como algo habitual, se establece un círculo vicioso: un doble vínculo provoca una conducta disfuncional que a su vez crea un doble vínculo que vuelve a provocar otra conducta disfuncional, de tal forma que se perpetúa dicho doble vínculo y se establece como un patrón natural de interacción.


En esta situación, lo que a priori podría parecer como una persona que ha enloquecido (en la teoría del Doble Vínculo se relaciona con la Esquizofrenia pero en desarrollos posteriores se amplía a otros trastornos), no es más que una persona que ha encontrado como única vía posible de interacción con su entorno un estilo de pensamiento, emoción y conducta que le aporte un cierto sentido. Habría que añadir entonces dos características para que las paradojas pragmáticas de la comunicación resulten patológicas:


• Que este estilo de comunicación se mantenga en el tiempo de forma sistemática
• Que la conducta paradójica impuesta por el Doble Vínculo constituya a su vez un nuevo Doble Vínculo


¿Qué posibles reacciones puede tener la persona ante este tipo de comunicación?

Ante una comunicación paradójica en la que cualquier respuesta es por definición imposible que satisfaga al que comunica, tres reacciones son posibles: por un lado se podría considerar que no se es capaz de encontrar una solución porque no está considerando todas las opciones posibles, teniendo que recurrir a considerar fenómenos más improbables, dispares o fantasiosos. Por otro lado se podría apelar a la literalidad del enunciado eliminando cualquier intento de razonarlo, pareciendo que se actúa de forma absurda. Por último, se podría recurrir al aislamiento como forma de protegerse frente a una situación sin salida, intentando eliminar las interacciones con los demás. No es difícil pensar en los correlatos clínicos que nos encontramos en psicología de estas tres formas de reacción posible.

Comunicación Paradójica

Un caso concreto que podría ser un subtipo de esta última forma de reaccionar, serían todas aquellas personas que para intentar no comunicar, lanzarían mensajes indeterminables porque afirman en sí mismo que no afirman nada (del estilo de “estoy mintiendo”). Esto es una forma muy sutil de intentar no comunicar nada utilizando una paradoja, puesto que resulta imposible no comunicarse. Cuando una persona quiere “no comunicarse” con otra, indirectamente se está comunicando (le comunica que no quiere comunicarse): por ejemplo una persona en el tren si al ver que su compañero de asiento le va a hablar y decide ponerse los cascos con música, implícitamente le está comunicando que no quiere comunicarse, aunque sea de forma no verbal, con gestos, expresión de la cara… No comunicarse es imposible porque incluso la postura corporal, la colocación en el espacio o la actitud son formas de comunicación. Sin embargo, una paradoja en la que se afirma que no se afirma nada al final resulta en sí misma una peculiar manera de lograr comunicarse sin comunicar nada.

Conclusiones sobre las Paradojas Pragmáticas

Lo increíble de las paradojas pragmáticas que se dan en la comunicación es que permiten explicar el desarrollo de diversos estilos de interacción aparentemente alterados, que en nuestra sociedad catalogamos como trastornados, pero que en realidad responden a un intento lógico de sobrevivir a un enunciado imposible. Llegados a este punto, para hacer un aprendizaje experiencial sobre las implicaciones de las paradojas pragmáticas, solo me queda pedirle al lector que no lea este artículo. Buena suerte.

Referencias Bibliográficas:

Watzlawick P., Beavin Bavelas J., Jackson D., Teoría de la Comunicación Humana, Biblioteca de Psicología: textos universitarios, Editorial Herder. Edición 1995