Amo tu vulnerabilidad

La vulnerabilidad está infravalorada.

La vulnerabilidad duele, sí.

Pero la percepción -sesgada- y el significado -unívoco- que le hemos otorgado, hace que duela más.

Desde el plano etimológico, la vulnerabilidad viene del término latino vulnus, que puede traducirse como “herida”; la partícula –abilis, que es equivalente a “que puede”; y finalmente el sufijo –dad, que es indicativo de “cualidad”. De ahí que vulnerabilidad queda definida como “la cualidad que tiene alguien para poder ser herido”

Vulnerabilidad y cerebro humano

Cuando nacemos la vulnerabiliad con la que un bebé vive su primera infancia marca sin lugar a dudas la forma en la que construye su coraza para protegerse, del mundo interno primero (pues hasta el año aproximadamente no existe una clara diferenciación del yo), y del mundo externo después.

Cuanto más se inhiban la emociones más profundo será el daño. Cada vez son más las pruebas de que hay una secuencia en la maduración individual del cerebro que sigue una secuencia evolutiva.

Según la teoría de los tres cerebros, de Mc Lean; es el cerebro visceral el que predomina en las últimas fases del embarazo y en la primera etapa postnatal, el sistema límbico el que empieza a operar en los primeros vínculos de apego. El neurocórtex sin embargo, es el que más tiempo precisa para desarrollarse, no siendo hasta alrededor de los 6-7 años, que se desarrolla el pensamiento cognoscitivo lógico.

Esto nos hace pensar que como el cerebro visceral sostiene los recuerdos de vulnerabilidad como una impronta de supervivencia, lo que el niño experimenta como amenaza y angustia, a una edad temprana, queda grabado con una intensidad mucho mayor y con mayor resistencia a su desactivación.

los tres cerebros

los tres cerebros

 

Vulnerabilidad y miedo

A la vulnerabilidad le sostiene el miedo. El miedo a exponernos frente a un otro, el miedo a dejarnos ver, el miedo a no ser perfectos y por consiguiente, a no ser aceptados ni dignos de amor.

Por ello aprendemos desde muy pequeños a ponernos armaduras pensando que nos protegen de ser heridos y desarrollamos estrategias de control dignas de la CIA para esconder lo que en realidad nos aterra.  Pero al miedo no lo mata el control, sino el amor.

Cuando la conexión con el ser que somos queda interrumpida por lo que que debemos ser y lo que debemos hacer, el sentimiento básico de confianza queda bloqueado y perdemos autenticidad.

Nos ponemos armaduras pensando que nos protegen, pero sólo evitan que seamos vistos. Y si no somos vistos tal y como somos, no podremos ser aceptados ni amados, tal y como deseamos.

Tienes que elegir: si no te la quitas, es posible que consigas que no te hieran, pero tampoco sabrás lo que es ser acogido en la tristeza o abrazado en la indefensión. Si no te la quitas, puede que no conozcas los infiernos de tu inconsciente, pero tampoco conocerás el paraíso de tu conciencia.

O te conectas contigo o te desconectas del mundo.

armadura vulnerabilidad

armadura vulnerabilidad

 

La vulnerabilidad esconde la semilla del sentir. Si no asumes el dolor de tu herida, tampoco sentirás la alegría de sanarla.

Si tomas la rosa, tomas la espina. Ese es el trato.

«si a causa de tu miedo
sólo buscarías la paz del amor y su placer,
entonces es mejor que te cubras tu desnudez
y vayas del suelo de trillar del amor,
en el mundo sin estaciones donde reirás,
pero no con toda tu risa, y llorarás,
pero no con todas tus lágrimas.»

(Khalil Gibrán)

La vulnerabilidad exige exponerse a lo desconocido, aceptar la incertidumbre y confiar en el transcurso de la vida. Supone atravesar el miedo al miedo y verse frente al espejo con total transparencia.

Vulnerabilidad y vergüenza

Existe un miedo presente en cualquier ser humano capaz de desconectarse y deconectarnos con el otro. Ese miedo tiene un nombre bien conocido por todos: es la vergüenza.

Venimos a este mundo con el impulso unitario del amor, con la certeza de que formamos parte de algo más grande que uno mismo individualmente, y en esa búsqueda de ese amor incondicional -merecedero por el simple hecho de existir-, nos topamos con el miedo al rechazo y con el sentimiento de la vergüenza al no sentirnos dignos de ello.

De entre todos los sentimientos del niño herido, la vergüenza tóxica según el psicólogo y autor del libro Volver a casa, -John Bradshaw-, es el que mayor relación guarda con la vulnerabilidad.

Este autor la define como:

«el sentimiento de ser imperfecto, incapaz y no dar la talla. Es mucho peor que la culpa. Pues con la culpa, has hecho algo mal pero puedes remediarlo. Con la vergüenza tóxica es que hay algo mal en ti y no hay nada que puedas hacer para remediarlo. Eres inadecuado e imperfecto.»

No soy lo suficientemente atractivo/a, no soy lo suficientemente valiente, no soy lo suficientemente adinerado/a, etc. Cualquiera puede sentirse avergonzado por no sentirse suficiente frente a algo.

La vergüenza es pues un mecanismo universal de desconexión con el que nos protegemos de la vulnerabilidad. Es el sentimiento intensamente doloroso de creer que somos imperfectos y, por lo tanto, indignos de amor y de aceptación.

 

Vulnerabilidad y valentía:

Para poder ser aceptados por nosotros mismos y consecuentemente por los otros, tenemos inevitablemente que dejarnos ver y asumirnos en las imperfecciones.

Frente a la vergüenza de ese sentirse imperfecto, se manifiesta el derecho propio de lo que nunca puede ser despojado: la dignidad. Una dignididad entendida como la certeza de ser merecedor de amor y pertenencia.

Brené Brown es profesora investigadora en la Universidad de Houston. Ha dedicado los últimos diez años al estudio de la vulnerabilidad, el coraje, la autenticidad y la vergüenza.

En esta charla que dio en TED y que os muestro a continuación, habla -a partir del minuto 9′- de cómo aceptar nuestras vulnerabilidades e imperfecciones desde un lugar de autenticidad y dignidad.

Sólo quien tiene el coraje de asumir la imperfección y la autenticidad de mostrarse como realmente es y no como debería o se supone que debería ser, tiene el valor de vivir en paz con su vulnerabiliad.

Recuerda:

«Si te escondes tras la armadura

por miedo a sentir debilidad,

yo te miro a los ojos y te digo

amo tu valiente vulnerabilidad»

Y tú ¿cuándo vas a empezar a amarte?


Bibliografía:

-Brené Brown. Frágil. El poder de la vulnerabilidad. Ed. Urano. 2013

-Juan José Albert. Ternura y agresividad. Carácter, gestalt, bioenergétiva y eneagrama. Ed. La llave. 2015.

Referencias:

-Bradshaw, John. Volver a casa. Recuperación y reindicación del niño interior. Ed. Gaia. 2015

Conectando con el presente

El presente está de moda. Hablamos del presente, escribimos libros acerca del presente, hacemos películas acerca de vivir el presente… y seguimos sin vivir el presente. Este artículo-reflexión es una «pillada» infraganti a mi mismo fuera del presente y la posterior reconexión.

Hace unas semanas, Yaiza Leal me invitó a colaborar en su proyecto «Mentes curiosas». La propuesta consistía en y grabar una entrevista y, en medio de ella, me pillé tratando de convertir el presente en algo correcto y apropiado, me vi tratando de responder a las preguntas queriendo impactar y gustar. Al darme cuenta, automáticamente dejé de buscar respuestas acertadas. Creemos que si hacemos esto todo será un auténtico desastre, pero es mentira: el presente tiene sus propias respuestas y… ¡son increíbles!

El presente es aquello que pasa desapercibido entre que llevamos los niños al colegio y pensamos que vamos a hacer de cenar, es aquello que pasa desapercibido entre que escuchamos una pregunta y buscamos la mejor forma de contestar.

Puede sonar muy espiritual, pero es ciencia en estado puro. Las personas funcionamos con imágenes mentales constantemente. Imagina que estás en tu primer día de trabajo. Llegas a la oficina y te llueve de golpe un aluvión de información: nombres, lugares, claves, personas, programas… Lo más probable es que lleguemos a casa con la cabeza como un bombo, como si nos hubiera pasado un camión por encima; necesitamos unas semanas de adaptación para acostumbramos al nuevo trabajo. ¿Y en qué cosiste esa adaptación? Adaptarse consiste en crear asociaciones, en conectar imágenes mentales y, para crear imágenes mentales, tenemos que prestar atención a las cosas. “Fulanita se encarga del marketing” o “este software sirve para hacer pedidos”. “Software” es una imagen mental que representa a un programa de ordenador concebido para llevar a cabo una tarea concreta, y a él le asociamos una idea “hacer pedidos”. Aunque también sirva para llevar la contabilidad o para enviar a un cohete a la luna, para nosotros únicamente servirá para hacer pedidos.

 

 

Una vez que nos hemos adaptado, dejamos de ver las cosas como son y de hacer caso a los detalles. Al utilizar imágenes mentales para sustituir la realidad reducimos el consumo energético, y esto es lo que hace que después de dos o tres semanas no lleguemos tan cansados del trabajo a casa. ¡Es increíble! ¡Nos hemos adaptado!… y al mismo tiempo hemos convertido el trabajo en una imagen mental. En este punto es cuando la novedad desaparece.

Lo que ocurre a nivel neuronal es muy interesante. Una vez la adaptación ha tenido lugar, nuestra percepción individual de la realidad deja de construirse con la información que nos llega del exterior y pasa a ser controlada por las imágenes mentales. A partir de ese momento, vivimos desconectados del mundo, y la vida pasa a ser una sucesión de imágenes mentales donde el presente pasa desapercibido. Cada vez que usamos una imagen mental el cerebro discrimina el 99,8% de la realidad. Estamos en el mundo de nuestras ideas. Cuando tomas consciencia de esto, te abres a que el presente hable por ti. ¿Y esto que significa? ¿Empezar a decir frases del Dalay Lama? No. Significa ver las cosas de una forma que nunca antes la habías visto, sin protección, sin imágenes mentales, significa dejar de buscar la mejor respuesta. En resumidas cuentas, vivir el presente significa ser tu mismo.

El presente tiene sus propias respuestas… ¡Y son increíbles! Siempre nos sorprenden porque, como no tratan de impresionar a nadie, son originales, ellas mismas y tienen la capacidad de transformar el mundo que vemos.

Por si a alguien le pica la curiosidad, aquí dejo la entrevista que causó todo el revuelo.

Música al comienzo de la vida (II): el embarazo como experiencia de vínculo sonoro

Seguramente, has podido acompañar en algún momento de tu vida a una mujer embarazada, ya sea familiar o amiga. O quizá eres tú misma quien ha vivido esa experiencia o la estás viviendo en este momento. Creo que es una de las experiencias más mágicas que puede vivir un ser humano, ya sea por sentir en las entrañas el desarrollo de un nuevo ser, o por sentir su vida a través del vientre de la mujer que está embarazada. Pero, ¿es posible que el pequeño perciba ya lo que ocurre en su entorno?, ¿incluso lo que queremos decirle con nuestras palabras?, ¿es posible que sienta la música y le mueva tal cual la sentimos los que estamos al otro lado?

 

¿Puede escuchar el feto?

La respuesta, claramente, es sí. Entre las semanas 10ª y 12ª de gestación, comienzan a diferenciarse las células especializadas en la audición en el interior del oído. Sin embargo, junto con el resto de componentes del oído, no serán anatómicamente funcionales hasta la semana 20ª, aproximadamente. El sistema auditivo se vuelve funcional entre las semanas 25ª y 29ª de gestación, cuando se produce la conexión entre los receptores del oído y las estructuras cerebrales, tanto del tronco encefálico como del lóbulo temporal de la corteza.

 

 

El feto y el bebé prematuro tienen una capacidad limitada de modular o reducir una señal auditiva intensa. En las semanas 25ª a 26ª de gestación, un ruido elevado captado a través del útero, o bien en una unidad de cuidados intensivos neonatales, puede alterar la función del sistema nervioso autónomo, de modo que se vería afectada la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, el patrón respiratorio, la motilidad gastrointestinal y el nivel de oxígeno. Aquí comprobamos la gran importancia de los elementos acústicos para la salud del feto y del bebé prematuro.

Alrededor de las semanas 28ª-30ª, se refinan las conexiones del oído con la corteza del lóbulo temporal del cerebro, y así se perfecciona la capacidad de recibir, reconocer y reaccionar ante el lenguaje, la música y los sonidos ambientales. Todo ello indica que ya tenemos una memoria fetal de los sonidos que percibimos en esa etapa de nuestra vida, especialmente de la voz de nuestra madre, de música sencilla, o de sonidos comunes del entorno. Se ha demostrado que este aprendizaje intrauterino de sonidos, voces y música comienza alrededor de la semana 32ª de gestación. Pueden reconocer la voz de la madre o una melodía concreta, y ser capaces de discriminarlas de otras tras el nacimiento. Para que el feto pueda reconocer una voz o melodía, es necesario que mantenga sus ciclos de sueño, especialmente la fase REM (fase de movimiento rápido de los ojos). El sueño en esta fase origina las ondas cerebrales necesarias para crear sinapsis de larga duración en la corteza auditiva y en los núcleos del tronco encefálico que se convertirán en las memorias auditivas.

 

 

Todos los sonidos del habla, musicales y ambientales no solo son procesados en las áreas auditivas y del lenguaje de la corteza, sino que tienen conexiones directas con el sistema límbico, estructura responsable de las emociones. De este modo, una parte de nuestra memoria emocional como fetos es registrada y almacenada como memorias auditivas, en el sistema límbico. Así, se ha demostrado que ya a las 34ª a 36ª semanas es posible distinguir diferentes estados de ánimo o cualidades emocionales en el habla y la música, que se retienen como parte de las memorias acumuladas.

 

¿Beneficia la música al feto?

En un estudio publicado en 2012 en Estados Unidos, se analizó una muestra de 329 mujeres embarazadas por primera vez, de menos de 20 semanas de gestación. Se dividió esta muestra de forma aleatoria en dos grupos: un grupo experimental, que escuchaba una música grabada durante una hora antes de dormir, y un grupo control, que mantenía sus rutinas habituales al acostarse. Tras los partos, se evaluó a los bebés en su segundo día, mediante la escala de evaluación de conducta en el neonato de Brazelton (BNBAS), una herramienta de referencia a nivel mundial. Los bebés nacidos de madres expuestas a la música tuvieron una puntuación significativamente mejor en 5 de los 7 apartados de esta escala: habituación, orientación, rango de estado, regulación del estado y estabilidad del sistema nervioso autónomo, y rendimiento motor.

El beneficio de la música puede llegar al feto de forma directa, o indirectamente a través de la influencia que ejerce a través de la madre, sobre su estado emocional. Casi todos los trabajos publicados hacen alusión a la música grabada, pero la práctica habitual indica que la música en vivo también ejerce este efecto positivo.

 

¿Influye la música en la salud psicológica de la mujer embarazada?

Se ha demostrado que la música aporta beneficios psicológicos a la mujer embarazada, en cuanto a reducción del estrés, ansiedad y depresión. La reducción del estrés, a su vez, puede originar un descenso en las hormonas maternas relacionadas con el mismo y a una mejora en el entorno prenatal para el feto.

La investigación que aborda el canto durante el embarazo es escasa y se resume a programas de educación prenatal en los que el canto es una más de entre diversas actividades realizadas para reforzar el vínculo prenatal. En Irlanda, el proyecto Lullaby (nana) de Limerick encontró que la participación en grupos de canto beneficiaba a las mujeres en cuanto al refuerzo de su confianza, que una de las participantes describía como “encontrar mi propia voz”. Es probable que esta característica tenga un beneficio sustancial para las nuevas madres, y la bibliografía sobre la transición hacia la maternidad coincide en que la confianza materna es un precursor de un buen ajuste parental.

 

¿Qué es el canto prenatal?

Tal como indica García Hurtado en su libro, el canto prenatal engloba todo tipo de canciones y ejercicios vocales que la mujer puede cantar durante su gestación “con el fin de tomar conciencia de su cuerpo y de su respiración para eliminar el estrés, apaciguar el dolor y favorecer la relajación.” Existen varias metodologías estructuradas para llevar a cabo este tipo de canto, con origen en Francia, a partir de Marie Louise Aucher en la década de 1960 y 1970, continuada en la actualidad por Marie-Laure Potel, pero también está muy desarrollado en Italia. Además, en los últimos años se ha introducido el canto carnático, que es una adaptación europea de la forma de cantar vocalizaciones durante la meditación en el sur de la India.

 

 

¿Qué es la musicoterapia focal obstétrica?

El musicoterapeuta argentino Gabriel Federico ha sido el impulsor de un modelo de trabajo denominado Musicoterapia focal obstétrica (MTFO). Realiza un seguimiento a través de toda la gestación, permitiendo que la mujer embarazada exprese y reciba a través de la música y los sonidos todo su mundo emocional. Busca acompañar a la madre en su proceso personal de adaptación a la maternidad con el fin de reforzar su bienestar. También se centra en la estimulación auditiva del feto, así como en el refuerzo del vínculo entre este y sus progenitores.

Los principales recursos musicales que emplea este enfoque son la relajación a través del movimiento, la visualización creativa guiada por la música, el baño sonoro, el masaje vibracional, la improvisación con instrumentos musicales, o la estimulación prenatal musical.

 

 

A modo de reflexión final …

Más allá de las evidencias científicas que van respaldando el papel de la música desde nuestra concepción, considero que podemos mirar y sentir nuestra propia esencia humana, de la que fluye ese canto que nos conecta con nuestro corazón, y con nuestras entrañas … y es ahí donde el nuevo ser que está formándose recibe nuestro amor más profundo, cuando ese sonido que emite nuestro cuerpo guiado desde nuestro alma lo envuelve con la vibración más hermosa.

 

Referencias bibliográficas

  • Arya, R., Chansoria, M., Konanki, R., Tiwari, D. K. (2012). Maternal music exposure during pregnancy influences neonatal behaviour: an open-label randomized controlled trial. International Journal of Pediatrics, 901812. doi: 10.1155/2012/901812.
  • Carolan, M., Barry, M., Gamble, M., Turner, K., Mascareñas, O. (2012). Experiences of pregnant women attending a lullaby programme in Limerick, Ireland: a qualitative study. Midwifery, 28(3), 321-8.
  • Carolan, M., Barry, M., Gamble, M., Turner, K., Mascareñas, O. (2012). The Limerick Lullaby project: an intervention to relieve prenatal stress. Midwifery, 28(2), 173-80.
  • Chang, H. C., Yu, C. H., Chen, S. Y., Chen, C. H. (2015). The effects of music listening on psychosocial stress and maternal-fetal attachment during pregnancy. Complementary Therapies in Medicine, 23(4), 509-15.
  • Federico, G. F. (2013). Viaje musical por el embarazo. Editorial Kier.
  • García González, J., Ventura Miranda, M. I., Manchon García, F., Pallarés Ruiz, T. I., Marin Gascón, M. L., Requena Mullor, M., y cols. (2017). Effects of prenatal music stimulation on fetal cardiac state, newborn anthropometric measurements and vital signs of pregnant women: A randomized controlled trial. Complementary Therapies in Clinical Practice, 27, 61-67.
  • García González, J., Ventura Miranda, M. I., Requena Mullor, M., Parron Carreño, T., Alarcón Rodriguez, R. (2018). Effects of prenatal music stimulation on state/trait anxiety in full-term pregnancy and its influence on childbirth: a randomized controlled trial. Journal of Maternal-Fetal and Neonatal Medicine, 31(8), 1058-1065.
  • García Hurtado, M. (2015). Embarazo y prevención. Estimulación prenatal auditiva. Punto Rojo Libros.
  • Graven, S. N., Browne, J. V. (2008). Auditory development in the fetus and infant. Newborn and Infant Nursing Reviews, 8(4), 187-193.
  • Liu, Y. H., Lee, C. S., Yu, C. H., Chen, C. H. (2016). Effects of music listening on stress, anxiety, and sleep quality for sleep-disturbed pregnant women. Women Health, 56(3), 296-311.
  • Potel, M. L. (2011). Le chant prenatal. Éditions Désiris.

 

¿Porqué leerles a nuestros hijos?

 

¿Una realidad compartida no?,  los dispositivos digitales y tecnológicos son una realidad, nos han permitido llegar a lugares impensados y  cambiar la manera en que nos comunicamos, haciendo que esta sea más efectiva y rápida, pero también ha cambiado la forma de vincularnos los unos con los otros. Para bien  o para mal, los dispositivos digitales son ya un miembro más de la familia, pero, ¿es saludable para nuestros niños la cantidad de tiempo que pasan junto a los teléfonos, televisores y computadoras?

 

Aunque el foco de este artículo no está en responder la pregunta anterior,  en esta ocasión centraremos nuestra  atención en un  antiguo habito del que si se conocen datos y del cual se ha subrayado muchas veces los beneficios que conlleva: La lectura.

 

Siempre he recomendado a mis familiares, amigos y pacientes la estimulacion a traves de la lectura desde muy temprana edad, pero en muchas oportunidades he escuchado: “si esta pequeñito, no se va a enterar”, o “es muy inquieto, aunque quiera no me va a escuchar”, o el más común de todos  “es que no tengo tiempo”. Y a consecuencia, las tecnologías han suplantado nuestras voluntades y nos han facilitados la tarea de “tranquilizar y educar a nuestros hijos”. Y es lamentable ya que perdemos de vista los beneficios de esta hermosa y maravillosa práctica educativa.

 

He querido realizar este articulo para refrescar un poco la memoria acerca de lo beneficioso que es para nuestros niños la lectura, y entre más temprano se realice mucho mejor:

 

 

LEER A NUESTROS HIJOS

EL DESARROLLO DE LA CREATIVIDAD

Es uno de los aspectos más importantes de la lectura, a través de los cuentos los niños tienen la oportunidad de IMAGINAR, por lo cual de CREAR. Cuando se le lee a un niño se obliga a su cerebro a representar en imágenes todo aquello que se va relatando, ya sea personajes (rostros, vestimentas, personalidades, expresiones emocionales), ambientes y escenarios, momentos y tiempos, conexión con otros sentidos,   es decir se invita a su cerebro a crear y a estructurar el mundo del cuento a través de su imaginación.  Esto es muy estimulante y está relacionado con el desarrollo y la permanencia de la creatividad en su cerebro adulto. Hay investigaciones que confirman que el cerebro de un niño que ha sido expuesto a la lectura desde temprana edad, es un cerebro más estimulado y creativo, por consecuente puede desarrollar mejores estrategias de resolución de problemas, de innovaciones en ideas, tiene vinculación directa con el éxito escolar, y sobre todo es un cerebro que paradójicamente es menos manipulable, ya que suele desarrollar pensamiento crítico y pensamiento global.

 

 

LA ESTIMULACIÓN DE SU INTELIGENCIA  (DESARROLLO NEUROLÓGICO)

El cerebro es el más beneficiado de la exposición a la lectura. Cuando un niño escucha un cuento (personajes, momentos, emocionalidad), o cuando lee, el cerebro se estimula y establece la activación de numerosas conexiones neuronales, todo esto está relacionado con el punto anterior, con la creatividad, cuando el niño obliga a su cerebro a IMAGINAR, pone en marcha una serie de funciones que lo estimulara  y lo hará más receptivo a nuevos aprendizajes.

 

Esta es una diferencia directa a la exposición de las imágenes brindadas por la televisión o por los mecanismos digitales, debido a que aquí, los personajes, los ambientes y los momentos ya están elaborados, por lo que el niño no se ve obligado a imaginar,  no hay nada que crear, ya que todo está dado, el niño solo se limita a recibir lo ya elaborado o creado, por lo que la activación cerebral no es la misma, y se dejan de estimular otros sentidos a través de los cuales el niño logra aprender.  El niño necesita de TODOS sus sentidos para integrar el mundo, de lo contrario estamos LIMITANDO su experiencia y por consecuencia, limitando la capacidad de desarrollo de su cerebro.

 

A NIVEL VINCULAR – EMOCIONAL CON LOS PADRES

 

Una de las primeras razones para leer a nuestros niños desde temprana edad, es que la lectura permite abrir un espacio único para fortalecer el vínculo con ellos, es un momento de intimidad donde los padres o cuidadores tienen la oportunidad de promover valores a través de un espacio recreativo muy estimulador para los niños, se obtiene toda su atención y puede establecer un vínculo único y especial con ellos. Puede promoverse como un espacio familiar especial, donde se perpetuaran recuerdos y momentos emocionales únicos.

 

DESARROLLO SIMBÓLICO – SOCIAL

 

 

En la escucha de la lectura o en el ejercicio de ella, los niños pueden ir identificando personajes, a través de ellos, pueden empezar a organizar el mundo social y simbólico. Es un espacio donde el niño (a) a través de los personajes planteados aprenden acerca de los valores que representan los mismos e igualmente se muestra una manera de relacionarse con ellos. Los personajes y las relaciones que se presentan en los cuentos permiten a los niños ir organizando e introduciendo aspectos que van a ir formando su personalidad, pueden ver como los personajes logran emocionarse, logran resolver problemas, entre otras situaciones sociales que pueden irse representando a través de los cuentos.

 

Con la presentación los cuentos, el niño tiene la oportunidad de poder desarrollar el pensamiento crítico, a través de la identificación con una u otra característica de los personajes, es decir, logra aprender a integrar distintas características de los personajes con sus características propias, muy probablemente eso también puede suceder con los personajes brindados en las series de la televisión infantil, sin embargo cuando un niño va imaginando a un personaje en una situación determinada, como sucede en los cuentos, se ve forzado a agregar una cuota personal para terminar  la imagen y así poder organizarla en su mente, por lo que va a poder permitir adquirir de lo imaginado a la formación de su personalidad y de su visión crítica de las relaciones sociales.

 

DESARROLLO DEL VOCABULARIO

 

 

Este es un beneficio  indudable de los efectos de la lectura en el desarrollo de un niño. Estimulan de tal manera que su vocabulario podrá crecer de manera prodigiosa, su lenguaje y la comprensión lingüística del niño se verá aventajada, generando un impacto directo en su cerebro. Esta tendrá beneficios tanto a nivel neuronal como también a nivel social, ya que un niño que tiene comprensión lingüística amplia desarrolla también empatía y reconocimiento de las experiencias emocionales de los otros, puede «leer» mas fácilmente al otro y por consecuente podrá desarrollar una mejor inteligencia emocional.

 

ÉXITO ESCOLAR.

 

Finalmente la exposición temprana a la lectura también es un predictivo del éxito escolar de un niño (a). Hay estudios que demuestran que un niño que ha sido expuesto a la lectura a temprana edad, 2-8 años, tiene mejores proyecciones escolares, reconocen más fácilmente sus intereses, logran organizar de mejor manera las actividades académicas, y por consiguiente tiene mucha más probabilidades  de tener éxito escolar ante niños que no han sido estimulados con la lectura en tempranas edades.

 

¿NECESITAS MAS RAZONES?

Acoso escolar ¿A las puertas de una sociedad psicópata?

Últimamente tengo una  sensación bastante pesimista en lo que  a nuestro futuro  se refiere. Lo llamaría desesperanza (en el mejor de los casos), y es que sólo hay que pararse a observar un poco para ver cómo en la prensa por ejemplo, cada vez hay más delitos cometidos por niños y niñas que muchas veces ni siquiera han cumplido los 15 años. El acoso está cada vez más presente en los colegios e institutos siendo la escalada de violencia cada vez mayor.

La semana pasada varios “chavales”, el mayor con 14 años, fueron acusados de violar a un compañero de colegio de 9 años. Ante cosas como esta sólo puedo preguntarme ¿Qué clase de sociedad hemos construido para que un niño  de 9 años sufra una violación en el patio del colegio?

 

acoso escolar

 

La gran pregunta qué me inquieta es ¿Qué está pasando con los acosadores? ¿Qué lleva a niñas de 14 y 13 años a acosar a una compañera hasta el punto de la tortura física?

En Estados Unidos un adolescente de 15 años se enfrentará a cadena perpetua por haber matado y violado a una niña de 9. ¿Nos encontramos ante las primeras señales de un inminente cambio en el trato judicial que le damos a los menores? Esto sería necesario si este tipo de conductas fueran cada vez más frecuentes, hasta el punto de tener que plantearse cómo abordarlas desde lo legal, lo que cambiaría de manera drástica la manera en la que entendernos la infancia hoy en día.

El acoso en España

Según la fundación ANAR, en 2016 se registraron 1.207 casos de acoso escolar, lo que supone un aumento del 240% desde 2015 (aunque no se debe exclusivamente a que se hayan dado más casos sino a que también se han denunciado más).

Un dato que resulta realmente inquietantes es lo siguiente:

La edad de los acosadores cada vez es más baja, siendo la media de edad de los acosadores 11 años.

 

 

Además los motivos del acoso también han sufrido un cambio. Si bien la principal causa del acoso son las diferencias físicas , la agresividad de los acosadores ha pasado de un 10,7, a un 20,5%. La falta de empatía también es clave. hemos pasado de un 3,2 a un 13,5%. Hemos vivido por tanto un aumento de la violencia y la falta de empatía.

 

¿Se está «psicopatizando» la infancia?

Uno de los conceptos más difíciles de abordar desde la psicología es el de la psicopatía. ¿Qué define a un psicópata? Según la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades elaborada por la OMS), los criterios para su diagnóstico con los siguientes:

  1. Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatía.
  2. Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones sociales.
  3. Incapacidad para mantener relaciones personales duraderas.
  4. Muy baja tolerancia a la fustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando incluso lugar a un comportamiento violento.
  5. Incapacidad para sentir culpa y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.
  6. Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.
  7. Irritabilidad persistente.

¿Son los acosadores y todas las dimensiones que rodean al acoso, un reflejo de la psicopatía presente en nuestro entorno? Según los datos arrojados por los últimos estudios sobre el acoso en nuestro país muchos de estos puntos se cumplen (y se cumplen cada vez con más fuerza).

La psicología y la medicina han intentado encontrar los motivos que subyacen a la psicopatía ¿El psicópata nace o se hace?

Algunas teorías defienden que existen anomalías y diferencias biológicas en el cerebro de estas personas, y otras teorías defienden que el ambiente traumático en el que crece el individuo es el que origina el problema. Sea cual sea el motivo, y si entendemos que somos organismos que crecemos en un ambiente determinado que moldeará nuestras conductas, influyendo en nuestra determinada dotación biológica, la sociedad en la que nos movemos actualmente está fomentando una serie de conductas de carácter psicópata que se traduce en el aumento de este tipo de violencia.

Según mi reflexión particular, un reflejo más de la crisis de valores que atraviesa nuestra sociedad hoy en día. Crisis que espero sepamos atajar antes de tener que enfrentarnos a debates más graves, como por ejemplo la posibilidad de juzgar a los menores por las mismas vías que los adultos, debate que ya ha sido planteado fuera de Europa, y es de suponer, no tardará en atravesar nuestras fronteras…

 

Bibliografía:

Volver a empezar

Pedro J. Ramírez y Ágatha Ruíz de la Prada hace un tiempo rompieron su relación de pareja. La crónica rosa española se sorprendió. ¿Cómo es posible este divorcio tres meses después de tomar la extraña decisión de casarse?

Después  de haber atravesado más dificultades de las que una pareja normal suele enfrentar y cuando ya parecía que lo que se aproximaba era la tranquila vejez y los nietos correteando, la crédula y sorprendida Ágatha se encuentra soltera (y enfadada) otra vez.

En los divorcios el elemento económico parece fundamental. No es barato divorciarse ni mantener más de un núcleo familiar. Así vemos, una vez más, la determinante relación entre la estabilidad matrimonial y la bonanza económica. La pobreza une muchas veces por necesidad. No hay más que ver el precio del alquiler en Madrid. Cada vez menos personas pueden ser solteras empedernidas.

volver a empezar

En el caso de Ágatha y Pedro J. la cuestión económica, evidentemente, no es un problema. Simplemente se ve que él se ha enamorado (de una mujer más joven, eso sí). Estas cosas suceden y a todas las edades. El amor no es un privilegio exclusivo de la adolescencia, aunque fructifique con mucha pasión en esa época. Esta es una lección importante. Muchas personas consideran que con la edad el corazón (y los genitales) se secan, pero nada más lejos de la realidad. El amor puede existir más allá de los 65, en ocasiones generando graves tensiones en parejas preexistentes de larga duración. Es una buena reivindicación plantear estas cosas pues en ocasiones la soberbia de la juventud reinante ignora la vida emocional de sus mayores.

Con bastante frecuencia en este tipo de rupturas maduras participa una tercera persona, en ocasiones (muchas) bastante más joven. ¿Es el espejismo de la juventud que atrapa al marido o la esposa? ¿La posibilidad de vivir una segunda oportunidad?

El que se va -enamorado- lo tiene más sencillo. Tendrá que construir una vida nueva y reestructurar su agenda de amistades, tal vez en ocasiones lidiar con la culpa y los reproches del abandonado y otros miembros de la familia que pudieran aliarse con él.

El gran peso, sin embargo, queda para el que es abandonado. Cuando el amor troca en odio la ira anima al corazón durante un tiempo y existe el riesgo ¿o la suerte? De acabar como en “El club de las primeras esposas”. Pero tarde o temprano el odio acaba y queda la soledad.

Ese es el momento de volver a empezar. Después de un divorcio maduro las amistades y los miembros de la familia pueden sostener durante un tiempo el ánimo y es muy importante apoyarse en el círculo social cercano para reconstruir la vida.

Las horas muertas y la abundancia de tiempo para uno mismo puede ser un problema pero también una oportunidad. Es la ocasión de encontrar nuevas aficiones y oportunidades de crecimiento personal, el cultivo de aquello para lo que nunca se tuvo tiempo.

¿Y una nueva pareja? A veces, por venganza o por desquite, se busca con celeridad un nuevo acompañante. No suele ser una idea muy acertada. Es necesario tomarse un tiempo para el duelo y cerrar la herida en la autoestima y en el apego. El otro riesgo los constituye el miedo. Algunas personas se incapacitan para volver a amar ante la traición sufrida. Temen que les suceda lo mismo y la paranoia no permite que ninguna potencial pareja pase de un par de citas.

Por todo esto es muy importante elaborar el duelo. Y si después del duelo el amor termina por aparecer, hay que decir «bienvenido sea» y asumiendo el riesgo volver a empezar.

Realidad: de la lucha constante a la rendición y la aceptación

Desde hace unos meses hay un tema que me fascina especialmente… La realidad. A simple vista parece un tema simple, que según la Wikipedia nos remite «al término lingüístico que expresa el concepto abstracto de lo real.». Y si vamos un poco más allá, eso real, se refiere «en filosofía a lo que es auténtico, la inalterable verdad en relación -al mismo tiempo- al ser y la dimensión externa de la experiencia«.

No pretendo ser tan ambiciosa como para entrar a analizar la realidad en términos filosóficos, aunque seguro que algo así nos daría para mucho. En este caso, me fascina el concepto de realidad en cuento a nuestra realidad psicológica en contraste con la realidad de «ahí afuera». Lo que  nosotros vemos y percibimos en contraste a esa «inalterable verdad».

¿Somos capaces de alcanzar esa «inalterable verdad»? Mucho me temo que estamos muy lejos ni siquiera de acercarnos a esa verdad. Y mucho me temo, también, que la gran mayoría, sino todos, de nuestros problemas, nacen de esa verdad aplastante de que jamás alcanzamos a rozar la verdad.

Llegados a este punto hay dos temas que hay que abordar: En un primer momento se da nuestra percepción errónea de la realidad y en un segundo momento, se da una continua lucha entre esa percepción errónea y la verdad inalterable. Si conseguimos llegar más allá, llegará el momento de la rendición y la aceptación.

 

realidad

 

Nuestra percepción errónea de la realidad

Según Fritz Perls, «los instrumentos de la percepción evolucionan al servicio de nuestros intereses; por ello el problema debería ser: ¿existe el mundo per se o existe tan sólo en cuanto están implicados nuestros intereses?

Para nuestros fines suponemos que existe un mundo objetivo partiendo del cual el individuo crea su mundo subjetivo: de acuerdo con nuestros intereses se eligen partes del mundo absoluto, pero esta selección se ve limitada por el alcance de nuestros instrumentos de percepción y por las inhibiciones sociales y neuróticas».

Una realidad objetiva como puede ser un maizal, puede diferir mucho de las cientos de realidades subjetivas que de él se desprenden. Un comerciante lo analizará en función del beneficio, un pintor se emocionará con sus luces y sus sombras, un agrónomo sólo verá la química del suelo… ¿Y qué tienen en común todas las realidades que surgen de una «verdad objetiva»? Lo único que tienen en común es el interés específico de cada realidad subjetiva.

Las diferentes personas tienen diferentes esferas de interés. Se muestran interesados por los objetos del mundo «aptos» para satisfacer sus diferentes necesidades, y sólo por coincidencia ese maizal es un objeto común a sus diferentes esferas de interés.

La realidad que importa es la realidad de intereses: la realidad interna y no la externa. Las necesidades específicas de cada uno dictan intereses específicos. Y esos intereses nos mueven y conforman nuestras realidades subjetivas.

Esos intereses responden siempre a necesidades de nuestros organismo (en un río, el sediento verá primero el agua donde el pintor está fascinado por los reflejos del sol sobre su superficie). Y la relación entre las necesidades de nuestro organismo y la realidad corresponde a la relación entre cuerpo, alma y mente. La imagen de la mente desaparece en cuanto se satisface la necesidad del organismo (una vez que ha bebido, el sediento borrará de su mente la imagen del agua fresca cayendo por su garganta). Sucede exactamente lo mismo con nuestras realidades subjetivas: desaparecen en cuanto ya no se requieren. Una vez que hemos resuelto el crucigrama, pierde nuestro interés.

Y esto lo podemos corroborar en nuestra vida cotidiana constantemente. Si vamos andando por nuestra ciudad, probablemente no veremos los buzones de Correos hasta que necesitemos enviar una carta. Otro ejemplo sería cuando nos compramos un coche nuevo… lo empezaremos a ver por todas partes.

«De esta forma, no percibimos, al mismo tiempo, la totalidad de lo que  nos rodea. No miramos al mundo como ni nuestros ojos fueran las lentes de una cámara fotográfica. Seleccionamos los objetos de acuerdo con nuestros intereses y estos objetos se muestran como figuras destacadas contra un fondo borroso». 

Esta primera parte ya nos dice algo importante. Ni de lejos captamos la realidad tal cual es. Primero, porque nuestros sentidos no nos lo permiten (no somos cámaras fotográficas). Y segundo, porque sólo «vemos lo que nos interesa».

 

La lucha contra la realidad

Hay una frase de Fritz Perls, que me llamó poderosamente la atención la primera vez que la leí: «Si la mente aceptara la realidad en su totalidad, no necesitaríamos una mente».

Así es cómo últimamente concibo nuestra mente. Un instrumento cuya función es luchar contra la realidad en función de todos los mecanismos de defensa que nos hemos ido forjando durante toda la vida. Y en función de nuestras limitaciones físicas para percibir la realidad.

La mayoría de las filosofías orientales afirman que la única vía de alcanzar la felicidad es, simplemente, aceptar la realidad. Y aún así, la mayoría de nosotros ni siquiera llegamos a acercarnos. Después de años de terapia como mucho podemos alcanzar a ver nuestra propia distorsión y nuestras resistencias a aceptar. Que no es poco… Nuestra realidad se manifiesta a través de las distorsiones que nos hemos tragado, nos hemos contado y nos seguimos contando. Todo lo que entra en «nosotros» son elementos que percibimos aptos, decentes, acordes a nuestras ideas y valores… ¿Y dónde queda la realidad?

Sobre esta «lucha» contra la realidad podemos hablar mucho, pero qué mejor para entenderlo que algunos ejemplos sencillos que seguramente todos hemos vivido…

Vemos como una persona recibe un cumplido, «Qué guapa estás hoy». E inmediatamente esta persona se pone tensa, y empieza a justificarse… «Es que hoy he ido a la peluquería», «es este vestido que estoy estrenando», etc. En la mente de esta persona no «cabe» la idea de ser guapa. O no se considera guapa, o no se considera digna de recibir cumplidos. Pero ambas cosas están muy lejos de la realidad. Que es que alguien ha percibido que es guapa. Esta persona está luchando con la realidad de ese momento, en vez de aceptarla.

Otro ejemplo lo vivimos miles de veces al día en «nuestra cabeza». Tenemos un pensamiento, como por ejemplo, que queremos correr una maratón. En seguida se pueden agolpar muchos pensamientos del tipo de «tu no puedes hacerlo», «eres demasiado viejo», «tendrías que haber entrenado toda la vida», «es demasiado tarde». Objetivamente, ninguna de esas afirmaciones tienen nada que ver con la realidad. Seguramente hay personas que han corrido una maratón siendo más viejas, sin haber entrenado toda la vida, etc.

Y aquí viene otra vez la lucha contra la realidad. Lo único que ocurre en ambos casos es que no aceptamos la verdad. Sería mucho más honesto que pudiéramos decir, «me gustaría correr una maratón, pero la verdad es que no estoy dispuesto a hacer los sacrificios necesarios para hacerlo». Y ni siquiera esta es una verdad que encaja al 100% con la realidad, pero al menos está más cerca…

Esta es la forma en que nacen la mayor parte de nuestros «sufrimientos», de nuestras neurosis. Invertimos demasiada energía alimentando mentiras y sobre todo, luchando contra la realidad. Hemos dedicado tantos años montando nuestro castillo de naipes, que nos aterra tirarlo abajo, y contactar simplemente con lo que hay. Aceptar simplemente la realidad.

 

La felicidad en la aceptación

La filósofa Mónica Cavallé habla mucho del camino de la aceptación. Afirma que paradojicamente el intentar cambiarnos a nosotros mismos, el forzarnos a ser mejores, a alcanzar un ideal que nos hemos «inventado»… produce sufrimiento y neurosis. Cuando ese sufrimiento se hace demasiado grande, entramos en una crisis que nos puede llevar a rendirnos, a aceptar que «no sabemos». Y ese cambio de percepción puede cambiarlo todo.

Muchas teorías filosóficas defienden este camino de la aceptación: aprender a querer y aceptar las cosas tal y como son.

 

– Heráclito: «Para Dios toda cosa es hermosa, buena y correcta. Los hombres, en cambio, consideran que algunas cosas son correctas y otras incorrectas».

– Estoicismo: Vivir en armonía con la realidad. Nuestro objetivo es la aceptación lúcida de la realidad.

– Epicteto: «En esto consiste la educación filosófica. En aprender a querer cada una de las cosas tal y como son. No pretendas que los sucesos sucedan como quieres, sino quiere los sucesos como suceden, y vivirás sereno».

– Marco Aurelio: «A la naturaleza que da y quita todo, el que está instruido y es discreto dice: dame todo lo que quieras, quítame lo que quieras. Esto lo dice sin animosidad contra ella, sino sólo obedeciéndola y teniendo buena fe.»

– Spinoza: «Es posible una alegría constante, un sentimiento de máxima alegría, pero sólo cuando nuestra voluntad quiere lo que es. En la aceptación del orden de las cosas».

– Nietzsche: En uno de sus libros utiliza esta cita de Emerson, «El poeta y el sabio consideran amigas y sagradas todas las cosas. Útiles todas las vivencias. Santos todos los días. Divinos todos los hombres.»

 

«En el universo el sufrimiento se debe a la no aceptación. La esencia de la sabiduría es la total aceptación del momento presente. La armonía con las cosas en el modo en que suceden. Un sabio ni quiere que las cosas sean distintas de como son. Él sabe que considerando todos los factores las cosas son inevitables. Es amigo de lo inevitable y por lo tanto, no sufre. Puede que conozca el dolor, pero este no lo alterará. Si puede hará lo necesario para restablecer el equilibrio perdido, o dejará que las cosas sigan su curso.

Entre las orillas del dolor y del placer fluye el río de la vida. Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida, y se estanca en las orillas, se convierte en un problema. Fluir con la vida quiere decir aceptación. Dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va». 

Nisargadatta

 

¿Qué es la aceptación? Mónica afirma que la aceptación es «la capacidad de estar con lo que hay. De concienciar todas las dimensiones de nuestra experiencia. De no resistirse a la experiencia plena de lo que sucede fuera o dentro de nosotros. De permitir su total desenvolvimiento. Aceptar es concienciar. Mirar y sentir absolutamente todo sin resistencias y sin censuras.»

«Autoaceptación es asumir lo que somos aquí y ahora. Es la disposición a enfrentar, a mirar, a asumir, a vivenciar todas las dimensiones de nosotros mismos. Todos los aspectos de nosotros mismos y de nuestra experiencia sin negación, sin rechazo, sin reproche, sin censura. Y esto equivale también a fluir con la experiencia personal y a dejarnos ser lo que somos». 

Y ahora que sabemos qué es aceptar… ¿Que es lo que nos impide aceptar? Siempre es lo mismo. La mente que dice no. Como antes mencionaba Perls, si aceptaramos todo lo que hay, no sería necesaria la mente. La mente no «ataca» con pensamientos como «esto  no debería ser como es». Lo que nos impide aceptar son nuestras ideas fijas sobre cómo deberían ser las cosas.

Y la mente está llena de estas ideas: ideales, juicios, expectativas rígidas… Tengo una imagen ideal del mundo y de mí mismo y me perturbo porque el mundo no me devuelve esa misma imagen. ¡El mundo no es cómo debería ser! Y en mi perturbación crónica percibo nobleza y elevación. Esto, como diría Perls, es lo que llamamos neurosis. Cuando no logro «encajar» mi realidad con la realidad. Carl Rogers también afirmaba que la neurosis es la distancia entre el yo verdadero y el yo ideal.

Este juego entre lo que es y lo que debería ser es lo que hace que empecemos a rechazar nuestra experiencia presente. Pero toda experiencia puede ser «concienciada» y aceptada. Incluso nuestro resistencia a aceptar puede ser aceptada.

Para seguir profundizando en la aceptación, os recomiendo este video:

 

 

Fuentes:

  • El arte de ser, de Mónica Caballe
  • Yo, hambre y agresión,  Fritz Perls

¿Desde dónde te comunicas?

Muchas veces cuando los y las profesionales de la psicología hablamos de comunicación nos centramos en técnicas útiles que nos sirvan para transmitir el mensaje deseado de la manera más eficaz posible. Para ello nos centramos en fórmulas y estrategias que nos faciliten la recepción del mensaje emitido y nos permitan, con ello, mejorar la comunicación. Sin embargo a menudo nos encontramos con dificultades a la hora de poner en práctica dichas estrategias ya que se activan emociones de elevada intensidad, tanto en el emisor como en el receptor, que dificultan el proceso de la comunicación.

 

¿ Y por qué me pasa eso si yo sé racionalmente lo que quiero transmitir?

 

Para poder dar respuesta a esta pregunta primero tenemos que hablar de los diferentes estados del yo. Desde el Análisis Transaccional se plantea un modelo para comprender la personalidad humana, las relaciones y la comunicación. Este modelo de los estados del yo o modelo PAN fue desarrollado por Eric Berne y propone la existencia de 3 estados del yo dentro de cada uno de nosotros:

 

COMUNICACIÓN

 

Cuando nos comportamos, pensamos y/o sentimos de maneras que copian a uno de nuestros padres u a otros que fueron figuras parentales se dice que estamos en el estado padre del yo.

 

Cuando nos comportamos, pensamos y/o sentimos en respuesta a lo que sucede alrededor aquí y ahora se dice que estamos en el estado del yo adulto.

 

Cuando utilizamos formas de comportamiento, pensamientos o sentimientos que utilizamos cuando éramos niños se dice que estamos en el estado del yo niño.

 

Estos estados del yo están presentes a cada momento de nuestra vida diaria y podemos pasar de uno a otro en una fracción de segundo. Dependiendo desde que estado del yo nos vivamos a nosotros mismos la comunicación irá dirigida en un sentido o en otro. Pongamos un ejemplo: María va en el coche camino a una reunión de trabajo. Durante el trayecto está atenta a las señales de tráfico y a los conductores que pasan a su lado, en ese momento María está en su estado del yo adulto. De pronto un conductor pasa por su lado y se incorpora delante de ella a gran velocidad obligando a María a reducir la marcha y a comprobar si venía alguien por detrás, María sigue en su estado del yo adulto. Una vez que ha hecho la maniobra pone gesto de desaprobación y comenta para sí misma “hay personas a las que no se les debería dar el carnet de conducir, son un peligro”, en este momento María ha pasado a su estado del yo padre ya que está reproduciendo la reacción que veía en su padre cuando ella era pequeña. Continúa la marcha hasta llegar a la oficina y darse cuenta de que llega 15 minutos tarde y tenía una reunión importante. En este momento María empieza a sentir como el corazón se le acelera y empieza a experimentar angustia, María ha pasado a su estado del yo niño ya que siente la misma angustia que sentía cuando llegaba tarde a clase y sus profesores le reprendían por ello. Finalmente María se da cuenta de que su jefa es una mujer razonable y entenderá que ha llegado tarde a causa del tráfico ya que no es una conducta habitual en ella. Así María se tranquiliza y vuelve a su estado del yo adulto.

 

Es decir, en función del estado del yo pensaremos y experimentaremos distintas cosas y en función de eso nos comunicaremos con nosotros mismos y con los demás de diferente manera. Cuando en una conversación con otra persona nuestra reacción emocional es desproporcionada con la situación experimentada probablemente se deba a que estamos en un estado del yo niño o padre. Cuando esto ocurre la comunicación se dificulta y pocas veces termina en algo satisfactorio para ambas partes.

 

¿ También me puede pasar esto con mi pareja?

 

En el mundo de la pareja esto ocurre a menudo, haciendo que los miembros de la pareja puedan discutir acerca de lo mismo en repetidas ocasiones sin llegar a ninguna conclusión. Cuando esto ocurre genera mucha frustración e impotencia en la pareja, junto con la sensación de que la otra persona no nos comprende y de que esa situación nunca cambiará. En estos casos estaríamos delante de lo que se conocen como transacciones complementarias entre estados del yo niño o padre que son diálogos infinitos que llevan al mismo punto y a repetir una y otra vez la misma discusión con contenidos diferentes.

 

Entonces, ¿qué puedo hacer?

 

La solución a estas situaciones parte de llamar a nuestro adulto para que se ponga a los mandos. Para eso ayuda enormemente describir la situación como si de un observador externo se tratase sin hacer ningún juicio de valor (estado del yo padre). Esto nos ayuda a entrar en contacto con la situación actual impidiendo que generalicemos a otras situaciones pasadas ya que cuando hacemos eso, la conversación se hace tan grande en cuanto a contenidos y tan cargada emocionalmente que resulta imposible poder darle solución. Y es en estas discusiones cuando empezamos a hablar con nuestra pareja de quién hace la compra esta semana y terminamos, no sabemos muy bien cómo, discutiendo acerca de aquello que ocurrió hace 2 años cuando…

Tomar conciencia de lo que sentimos y de lo que pensamos es el paso previo para poder afrontar cualquier situación de comunicación con otra persona. Al hacerlo nos responsabilizamos de nuestra actuación para con nosotros mismos y para con el otro y esto nos permite expresar lo que realmente está pasando, haciendo que podamos llegar a una conclusión adecuada en el aquí y ahora.

 

comunicación

 

Referencia bibliográfica:

Stewart y Joines,  AT HOY Una nueva introducción al Análisis Transaccional, Editorial CCS. edición 2007.