El Pez Arcoiris (y la negación de la belleza)

El Pez Arcoiris es un cuento infantil escrito por Marcus Pfister. Es el cuento más famoso del escritor e ilustrador suizo, y suele ser uno de los libros que encontramos sí o sí, en cualquier escuela infantil. De hecho, forma parte de la santísima trinidad de los cuentos infantiles (junto con Elmer, y A qué sabe la Luna).

La belleza maldita

El relato cuanta la historia del Pez Arcoiris “el pez más hermoso de todo el océano”. Un día uno de los demás peces le pide una de sus escamas y él se niega, espantado con la idea. A partir de ese momento el resto de peces le hacen el vacío y el pobre Pez Arcoiris se ve abandonado a una vida de marginación y soledad.

Tal es su desesperación que acude a ver al pulpo, el más sabio del mar, quien le dice:

“Escucha mi consejo: regala a cada pez una de tus brillantes escamas. Entonces, aunque ya no seas el pez más hermosos del océano, volverás a estar muy contento.”

La única solución que tiene el Pez Arcoiris para volver a nadar con el resto de peces del océano es renunciar a sus escamas, las que le convierten en un pez raro y excepcional, único en el océano. Como podrás imaginar, termina regalando todas sus escamas menos una, de tal modo que todos los peces terminan siendo iguales. Y vivieron felices por siempre jamás. Fin.

 

Pez Arcoiris

 

La moraleja del relato es: tienes que renunciar a tus escamas, a lo que te hace único, compartiéndolas con los demás, para que te quieran.

En la literatura infantil moderna hay muchos más relatos en lo que se desprecia la belleza excepcional. Otro de los libros que mencioné al principio es el de Elmer. Elmer es un precioso elefante de colores que está dispuesto a renunciar a su excepcionalidad para ser aceptado por el resto de elefantes.

Recuerdo que hace años, cuando terminé de ver Shrek me pareció una película más que apta para los niños, con un mensaje muy positivo: da igual la apariencia, lo que importa es lo que llevas dentro, etc, etc.

Años después, ya en la universidad en clase de literatura infantil alguien habló muy mal de la película. Su crítica era la siguiente: si se quieren tanto, ¿por qué tiene Fiona que renunciar a ser una princesa humana y hermosa, para poder estar con Shrek? Y tenía razón…

¿Por qué es malo que el Pez Arcoiris sea mucho más guapo que el resto de peces? ¿Por qué les decimos a los niños que es mejor que todos tengamos una belleza “equitativa” antes de que alguno resalte sobre los demás?

¿Tenemos algo en contra de la belleza?

El Ideal de Belleza

La RAE define la Belleza Ideal como: “prototipo o ejemplar de belleza, a la que tienden ciertas formas de la realidad en continua búsqueda de la belleza en sí”.

Para el ser humano siempre ha existido un ideal de belleza. Aunque con el devenir de los siglos el prototipo de belleza haya evolucionado, lo cierto es que bien podríamos afirmar en el caso masculino por ejemplo, que el prototipo de belleza que estaba presente hace más de 500 años podría aplicarse hoy en día sin problemas.

Ideal de belleza

 

El David fue bello, es bello y seguirá siendo bello, del mismo modo que el pez Arcoiris es más bello que el resto de sus amigos los peces.

Lo que me llama la atención es que la moraleja en estas historias postmodernas no es “no seas un cretino con los demás por ser más bello”, sino que considera inaceptable la existencia de un ideal de belleza. Es necesario destruirlo para que todos seamos igualmente bellos.

Igual que en muchas series de televisión se ataca y ridiculiza al listo o al culto, quien es representado como un pedante o inadaptado, en estas historias la belleza se muestra con claras connotaciones negativas.

En 1990 la escritora feminista Naomi Wolf publicó su libro “El mito de la belleza” en el cual expone cómo las mujeres (es un fenómeno casi exclusivo de nuestro género) sentimos tanta presión por alcanzar un ideal de belleza inexistente por culpa de los medios de comunicación de masas, que incluso llegamos a enfermar en nuestro intento.

Este libro tuvo una repercusión inmediata e importantísima, y a raíz de su publicación se disparó la alarma sobre el peligro de la anorexia y otras enfermedades de este tipo. Si bien otro sector del feminismo alertó sobre las cifras infladas que expone  Wolf en su ensayo, todo el mundo occidental compró rapidísimo la idea. Modelos, actrices, la prensa…  pasaron a ser acusadas de fomentar la enfermedad entre las adolescentes.

Pero lo cierto es que antes de 1990 existían modelos de belleza muy parecidas a las de ahora… ¿Qué cambió? ¿La mayor exposición gracias a la televisión, revistas, y más tarde Internet, puede explicar el fenómeno?

Y otra vez… la frustración

Yo creo que son varios los factores que intervienen, y creo que no es justo culpar exclusivamente a las actrices o actores de Hollywood o a los modelos que vemos en las revistas, de la crisis que atraviesan los adolescentes desde hace ya 3 décadas.

Consideraría a la frustración por ejemplo, un elemento mucho más importante. Cuando les leemos a los niños historias como la del Pez Arcoiris, les lanzamos un mensaje muy dañino.

En lugar de decirles que todos los peces pueden ser felices viviendo juntos (unos más guapos, otros más feos) les decimos que la belleza trae la infelicidad, y que es en su renuncia donde encontraremos de nuevo la alegría. Pero igual que quien es muy atractivo no puede renunciar a serlo, quien no posee este tipo de belleza, difícilmente la tendrá.

Si a esto le sumamos el mensaje “misterwonderfulniano” tan de moda actualmente de que podemos hacerlo todo, de que “podemos ser como queramos” la frustración está asegurada. Rápidamente, según mi opinión, incurrimos en el delito de decirles a los niños que “todos somos iguales”, como si nos diese miedo asumir las diferencias.

Como dice Elisabeth Badinter “toda militancia choca con la dificultad de asumir la diversidad de la realidad”. Del mismo modo que los relatos infantiles parecen haber superado la idea de la princesa desvalida que necesita de un príncipe para ser salvada, considero que sería igual de importante aparcar de una vez por todas la idea de menospreciar lo extraordinario.

Y no puedo terminar sin compartir una de las pocas opiniones que no le dan 5 estrellas en Amazon al cuento. Perfecto resumen en mi opinión…

 

Acoso escolar ¿A las puertas de una sociedad psicópata?

Últimamente tengo una  sensación bastante pesimista en lo que  a nuestro futuro  se refiere. Lo llamaría desesperanza (en el mejor de los casos), y es que sólo hay que pararse a observar un poco para ver cómo en la prensa por ejemplo, cada vez hay más delitos cometidos por niños y niñas que muchas veces ni siquiera han cumplido los 15 años. El acoso está cada vez más presente en los colegios e institutos siendo la escalada de violencia cada vez mayor.

La semana pasada varios “chavales”, el mayor con 14 años, fueron acusados de violar a un compañero de colegio de 9 años. Ante cosas como esta sólo puedo preguntarme ¿Qué clase de sociedad hemos construido para que un niño  de 9 años sufra una violación en el patio del colegio?

 

acoso escolar

 

La gran pregunta qué me inquieta es ¿Qué está pasando con los acosadores? ¿Qué lleva a niñas de 14 y 13 años a acosar a una compañera hasta el punto de la tortura física?

En Estados Unidos un adolescente de 15 años se enfrentará a cadena perpetua por haber matado y violado a una niña de 9. ¿Nos encontramos ante las primeras señales de un inminente cambio en el trato judicial que le damos a los menores? Esto sería necesario si este tipo de conductas fueran cada vez más frecuentes, hasta el punto de tener que plantearse cómo abordarlas desde lo legal, lo que cambiaría de manera drástica la manera en la que entendernos la infancia hoy en día.

El acoso en España

Según la fundación ANAR, en 2016 se registraron 1.207 casos de acoso escolar, lo que supone un aumento del 240% desde 2015 (aunque no se debe exclusivamente a que se hayan dado más casos sino a que también se han denunciado más).

Un dato que resulta realmente inquietantes es lo siguiente:

La edad de los acosadores cada vez es más baja, siendo la media de edad de los acosadores 11 años.

 

 

Además los motivos del acoso también han sufrido un cambio. Si bien la principal causa del acoso son las diferencias físicas , la agresividad de los acosadores ha pasado de un 10,7, a un 20,5%. La falta de empatía también es clave. hemos pasado de un 3,2 a un 13,5%. Hemos vivido por tanto un aumento de la violencia y la falta de empatía.

 

¿Se está «psicopatizando» la infancia?

Uno de los conceptos más difíciles de abordar desde la psicología es el de la psicopatía. ¿Qué define a un psicópata? Según la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades elaborada por la OMS), los criterios para su diagnóstico con los siguientes:

  1. Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatía.
  2. Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones sociales.
  3. Incapacidad para mantener relaciones personales duraderas.
  4. Muy baja tolerancia a la fustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando incluso lugar a un comportamiento violento.
  5. Incapacidad para sentir culpa y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.
  6. Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.
  7. Irritabilidad persistente.

¿Son los acosadores y todas las dimensiones que rodean al acoso, un reflejo de la psicopatía presente en nuestro entorno? Según los datos arrojados por los últimos estudios sobre el acoso en nuestro país muchos de estos puntos se cumplen (y se cumplen cada vez con más fuerza).

La psicología y la medicina han intentado encontrar los motivos que subyacen a la psicopatía ¿El psicópata nace o se hace?

Algunas teorías defienden que existen anomalías y diferencias biológicas en el cerebro de estas personas, y otras teorías defienden que el ambiente traumático en el que crece el individuo es el que origina el problema. Sea cual sea el motivo, y si entendemos que somos organismos que crecemos en un ambiente determinado que moldeará nuestras conductas, influyendo en nuestra determinada dotación biológica, la sociedad en la que nos movemos actualmente está fomentando una serie de conductas de carácter psicópata que se traduce en el aumento de este tipo de violencia.

Según mi reflexión particular, un reflejo más de la crisis de valores que atraviesa nuestra sociedad hoy en día. Crisis que espero sepamos atajar antes de tener que enfrentarnos a debates más graves, como por ejemplo la posibilidad de juzgar a los menores por las mismas vías que los adultos, debate que ya ha sido planteado fuera de Europa, y es de suponer, no tardará en atravesar nuestras fronteras…

 

Bibliografía:

Pensamiento divergente ¿qué tal se te da?

Comencemos con una pregunta un poco extraña:

¿Cuántos usos posibles se te ocurren para un clip?

Test pensamiento divergente

 

Sería fantástico que le dedicaras un ratito, ¿5 minutos? a encontrarlos. Si estás en la media se te ocurrirán entre 10 y 15 usos. Si eres un genio del pensamiento el número ascenderá hasta 200 ¡felicidades!

Esto es lo que encontraron los autores del libro «Breakpoint and Beyond: Mastering the Future Today«  Geoge Land y Beth Jarman. El test partía de una simple pregunta: ¿Cuántos usos se te ocurren para un clip o sujetapapeles? 

Pero lo maravilloso del experimento es que se realizó de manera longitudinal, a lo largo de 15 años.

De las 1.500 personas que participaron en el estudio, el 80% de los que alcanzaron el nivel genio eran… ¡niños de jardín de infancia!  Continuaron con el experimento y repitieron la misma pregunta cuando tenían 10 años. Entonces, solo el 50% alcanzó el nivel genio. Por último les volvieron a preguntar siendo adolescentes, a los 15 años, y como podrás imaginar el resultado es desalentador: solo el 35% alcanzó el máximo nivel.

¿Qué les pasó a estos niños para su capacidad de pensar divergentemente? La conclusión de los autores es que les pasó la escuela. Pasaron a ser «educados».

¿Qué es el pensamiento divergente?

A grandes rasgos podríamos diferenciar dos tipos de pensamiento: convergente y divergente.

El pensamiento convergente está basado en la lógica y trata de dar una respuesta correcta a un problema. Si has respondido a la pregunta del clip «sujetar juntos varios papeles» habrías puesto en marcha tu pensamiento convergente.

El pensamiento divergente actúa sin límites, y busca múltiples respuestas a un problema. Es un tipo de pensamiento que se alimenta de la creatividad.

Normalmente las personas ponemos en marcha uno u otro según la situación determinada, y nuestras experiencias previas. Mi madre por ejemplo, hace gala de un gran pensamiento divergente cuando se le rompe algo en casa. En serio. Tú dale una alcayata, un poco de cinta aislante y un trozo de cartón y te soluciona cualquier desperfecto. Ríete tú de Mac Gyver…

 

 

Sin embargo en las escuelas lo habitual es fomentar el pensamiento convergente. Si tienes niños pequeños en casa, verás que es muy habitual cuando comienzan a aprender a sumar y a restar, que el maestro o maestra, solo dé por válidas las respuestas que se obtengan siguiente un determinado esquema.

¿Por qué es importante el pensamiento divergente?

De un modo práctico, se podría decir que el pensamiento divergente es importante porque es necesario de cara a los futuros puestos de trabajo. El tipo de sistema de producción que impere en un país hará que se más importante fomentar uno u otro. Con el desarrollo de la educación gratuita universal se perseguía formar empleados para la incipiente industria, por lo que el tipo de pensamiento que se favoreció fue el convergente.

 

 

 

Pero ahora mismo, si asumimos que dentro de unos años el trabajo más rutinario y especializado va a estar cada vez más informatizado, los jóvenes de hoy tendrán que enfrentarse a otro tipo de retos en el futuro.

 

 

Con internet y las (ya no tan nuevas) TIC desarrollándose a un ritmo vertiginoso, lo que se premia cada vez más es eso: ser capar de dar soluciones rápidas a problemas repentinos y volátiles. Los nichos de mercado son cada vez más breves, así que a no ser que tengas la idea y tomes la iniciativa bien rápido, probablemente a otro se le ocurrirá.

Otra respuesta menos práctica, pero desde mi punto de vista más importante, es que este tipo de pensamiento fomenta la crítica y la reflexión. Cuando solo eres capar de vez un lado del cubo y te olvidas de los matices grises, los demás se tornarán extraños, pero cuando tienes una visión global del conjunto puedes tomar decisiones desde el acercamiento, alejándote de los peligrosos extremismos.

Por último me gustaría hacer hincapié en la relación que tiene este modelo de pensamiento con una de la que considero una de nuestras mejores herramientas: la creatividad.

La creatividad

La creatividad es la fuerza creedora por excelencia. Una herramienta que está a nuestro alcance desde que nacemos, y que como afirma Kevin Robinson: «la creatividad se aprende igual que se aprende a leer«. Y la creatividad va de la mano del pensamiento divergente. Las personas creativas no se contentarán con buscar una sola respuesta correcta. Serán capaces de encontrar nuevos caminos y alternativas.

Hace unos días el magnifico divulgador Christophe Galfard dio una charla en Madrid en la que hizo un resumen de su libro: «El Universo en tu mano«. Galfard habló del poder de la creatividad y la imaginación, y del poder que ellas han tenido en los mayores descubrimientos de los últimos tiempos. Al preguntarle en una entrevista por la ciencia afirmó:

«su herramienta es la imaginación, y eso es pura locura. A través de la imaginación descubrimos nuevos mundos, nueva materia, nuevas partículas, nuevos aspectos del espacio tiempo».

Las creatividad, el buscar soluciones novedosas a problemas conocidos, nos ha permitido llegar a lugares que ni siquiera podíamos imaginar.

Pero ¿Se puede entrenar el pensamiento divergente?

Robinson afirma que el pensamiento divergente y la creatividad se pueden enseñar igual que se enseña a leer o escribir. Requiere un trabajo, un ejercicio constante de entrenamiento.

Y lo mismo que a escribir aprendemos escribiendo, a ser creativos aprendemos creando. Pintando. Construyendo. Grabando. Las posibilidades son infinitas. La buena noticia es que a las personas, curiosas por naturaleza, nos encanta crear si estamos en el entorno adecuado. Las escuelas son un espacio perfecto para llevar a cabo este tipo de actividades, pero no es el único lugar. En casa, basta con dejar de lado un rato los instrumentos de ocio más extendidos en la actualidad, los electrónicos, para dar cobijo a lápices y herramientas.

Y para terminar, esta frase que encaja perfectamente con los tiempos locos que corren…

 

 

Inteligencia Artificial, Apple en busca de psicólogo

En la web de Apple podemos ver desde el pasado mes de abril una oferta de trabajo que dice así:

La gente mantiene conversaciones serias con Siri. Hablan con ella de todo tipo de cosas, inclusive cuando han tenido un día estresante o tienen algo serio en mente. Recurren a Siri cuando tienen una emergencia o cuando quieren ser guiados hacia una vida más sana. ¿No te parece interesante mejorar a Siri en estas áreas psicológicas?

Y dice después:

Estamos buscando a gente (…) para llevar a Siri al siguiente nivel.

Interesantísima frase la de «llevar a Siri al siguiente nivel«.

Inteligencia Artificial: el siguiente nivel

Lo que en los inicios de la ciencia ficción parecía un campo destinado en exclusividad a la ficción futurista, llena de neones y de asiáticos con ropas imposibles, está cada vez más cerca y tiene un aspecto diferente. Parece que la nueva Inteligencia Artificial que estamos creando tiene poco que ver con crear robots fríos y artificiales al servicio del hombre, y más con crear artefactos que palíen otro tipo de carencia: la de la proximidad del otro, ¿el alivio de la soledad tal vez?

Y no hablo desde el punto de los «androides». La idea del robot que siente emociones como las nuestras existe desde siempre, (casi siempre con fatal desenlace). Pero ¿qué pasa con nosotros? ¿Cuando dejamos de crear seres metálicos para que fueran nuestros esclavos, para crear «algo» con lo que conectar emocionalmente?

Esto es precisamente lo que hacía tan interesante al pobre Theodore de Her, que llegó al punto de enamorarse de su SIRI particular.

 

Her Theodore

 

Es una idea  que parece cada vez más factible. ¿Podría ser eso cierto? ¿Crearemos Inteligencias Artificiales para amar?

¿Es este el siguiente nivel del que habla Apple? No estoy diciendo que Apple quiera desarrollar una tecnología con este fin, sino que busca humanizar, «emocionalizar» nuestros dispositivos. Parece que ya no nos basta con que nuestro móvil nos diga el tiempo que va a hacer mañana en Alcobendas. Queremos que nos lo diga con cariño.

Como apuntaba Enrique Schiaffino al hablarnos del transhumanismo cada vez vivimos más pegados a nuestros dispositivos y más involucrados en entornos virtuales

… quizá solo sea cuestión de tiempo el nacimiento de esta nueva humanidad que fuerce los límites de la naturaleza y la evolución hacia una nueva era, que probablemente tenga un poco de los ideales mundos del futuro y también de las tenebrosas distopías imaginadas por el cine y la literatura de ciencia ficción.

 

Hacia la Inteligencia Artificial de Hollywood

A grandes rasgos podríamos decir que existen dos tipos de IA made in Hollywood.

Las primeras son aquellas que podemos llamar «robot».

Hablamos del adorable R2-D2 y el no tan adorable C-3PO  como máximos exponentes en el cine.

 

star wars androides

 

Después tenemos los androides que siendo creaciones humanas, no están conformes con su existencia.

Su máximo exponente podría ser el Roy Batty interpretado por Rutger Hauer, quien nos regaló una de las escenas más famosas del cine:

 

 

Estos son desde mi punto de vista más interesantes. Nos hablan de los peligros de jugar a ser dioses. ¿Podemos dotar de conciencia a una máquina? Desde que se comenzara a desarrollar la Teoría Computacional de la Mente allá por los años 30 a partir de los trabajos de Alan Turing ha sido un habitual en la psicología establecer una analogía mente – ordenador para tratar de explicar cómo funciona nuestra mente.

El problema sobreviene cuando en estos 80 años el funcionamiento de la mente humana sigue siendo un misterio, pero los ordenadores no han dejado de avanzar en su desarrollo.  Como advertía el robot David en Prometheus, ¿llegaremos demasiado lejos en nuestra tarea de crear conciencia?

Sin duda un tema interesante. Por ahora nos encontramos todavía en la fase SIRI, pero quién sabe si en poco tiempo tenemos en nuestro bolsillo una versión real del OS1 de la película HER.

 

 

Como apunte final, si te interesa el desarrollo de la Inteligencia Artificial desde la ciencia ficción, te recomendaría la película de Alex Garland  Ex Maquina, o la más reciente serie de HBO,  Westworld.

Curiosidad ¿El mejor de tus instintos?

La curiosidad es una de esas cosas que tiene mala fama. Algo así como la piña en la pizza, pero sin merecerlo. Lo hemos escuchado todos desde pequeñitos: “la curiosidad mató al gato” (1). Lo que no nos desvelaron, como apuntó Saramago,  es si lo que descubrió el gato mereció la pena…

La represión de la curiosidad en nuestra cultura

Si te paras a pensar, verás que es una cuestión que aparece una y otra vez en nuestras historias, mitos, religiones, etc. Por ejemplo, según la religión judeocristiana el pecado original  se desató por la curiosidad de Eva, lo que la llevó a desobedecer a Dios para adquirir sabiduría. Gracias  a su curiosidad ellos son expulsados del paraíso y nosotros castigados, por los siglos de los siglos.

Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzarsabiduría ,tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.

andora Thomas Benjamin KenningtonSi para las religiones judeocristianas Eva fue la primera mujer de la existencia, en la mitología griega la primera mujer en llegar al mundo fue Pandora,  creada por Zeus para castigar a los mortales. Zeus quería castigar a Prometeo, quien había robado el fuego de los dioses para entregárselo a los hombres. Para ello ordena crear a Pandora y el resto de dioses le otorgan diversos dones. Entre ellos nos interesa especialmente el que recibe de Hera, (la mismísima esposa de Zeus): la curiosidad. Este regalo marcaría el destino de la humanidad para siempre, ya que presa del deseo no puede evitar abrir la vasija entregada por los dioses desatando todos los males del mundo.

Tenemos por lo tanto un elemento en común: los hombres vivían felices y comían perdices hasta que por culpa de nuestra amiga la curiosidad se desata la tragedia. No es la avaricia, ni el ansia de poder lo que mueve a los protagonistas de los mitos, es la necesidad de saber, aun arriesgando la propia vida.

También en la literatura como tantas otras veces, ya sea mediante el folklore popular y los cuentos trasmitidos generación tras generación o mediante las publicaciones formales, la curiosidad no ha salido muy bien parada. Tenemos por ejemplo el mito de Fausto. La primera versión conocida data de 1587 cuando el editor Francfort, Johann Spies publicó un libro llamado “Historia del doctor Johann Fausto” inspirado en la vida real de un nigromante de la época. La historia cuenta cómo Fausto vende su alma al diablo a cambio de 24 años de sabiduría. La obra muestra os peligros de la ciencia, de la curiosidad por llegar más lejos y adquirir conocimientos.

Especialmente escalofriante es el relato de Barba Azul. La historia cuenta cómo Barba Azul se casa con una joven a la que prohíbe entrar en una de las habitaciones de la casa en la que vive. Finalmente la mujer decide entrar a ver qué esconde encontrando los cadáveres de las anteriores mujeres asesinadas por su esposo, desatando su furia. A continuación podrás leer la moraleja que añadió Perrault:

De lo dicho se deduce,
si el cuento sabes leer,
que al curioso los disgustos
suelen venirle a granel.
La curiosidad empieza,
nos domina, y una vez
satisfecha, ya no queda
de ella siquiera el placer,
pero quedan sus peligros
que has de evitar por tu bien.

 

¿Moraleja? No quieras saber más de la cuenta o te meterás en líos.

En fin, podemos afirmar que la curiosidad ha sido tratada de una manera bastante peyorativa a través de las producciones culturales de nuestra historia. (Ya su encarnación como característica casi en exclusividad femenina es otro tema…)

 

Curiosidad de Alicia

 

Pero, realmente ¿es tan mala como nos la han pintado?

Curiosidad y psicología

Para empezar si te hiciera la pregunta ¿eres curioso? aunque podamos establecer ciertos grados, lo cierto es que en el momento de nacer todos y cada uno de nosotros somos curiosos. Todos hemos nacido con un fuerte sentido de la curiosidad y de hecho la psicología ha intentado darle una explicación desde sus diversas teorías a través del tiempo.

Willian James, uno de los padres fundadores de la psicología estadounidense, creía que la curiosidad es una emoción que unida otra emoción primaria, el miedo, nos impulsa. La curiosidad nos hace acercarnos a nuevos estímulos, y el miedo hace que lo hagamos de manera prudente para no lastimarnos. El problema de estas primeras teorías era averiguar si la curiosidad es un instinto primario o si está motivado por otro impulso de orden superior.

Para dar respuesta a esta pregunta Freud plantea la curiosidad como impulso sexual. La curiosidad nece como consecuencia de la necesidad frustrada de los niños de conocer más a fondo su propia sexualidad a la edad de 3 a 5 años. La presión social les obliga a abandonar esta exploración sexual  provocando (entre otras cosas), que esta curiosidad sexual se manifieste como una curiosidad por el mundo en general.

 

 

Si bien es cierto que la psicología no se ha puesto de acuerdo en explicar por qué somos curiosos, lo cierto es que se han hecho interesantes descubrimientos sobre ella que pueden ser aplicados a diversos campos como la educación.

Por ejemplo en un estudio publicado en 2014 observaron que cuando algún tema despierta nuestra curiosidad somos mejores en el aprendizaje de esa información. Lo realmente interesante es que comprobaron que una vez despertamos nuestra curiosidad procesamos mejor la información que no está relacionada con ese tema específico. Este fenómeno tiene mucho que ver con los nuevos estilos de educación, cada vez más aceptados, en los que las áreas del currículum no se estudian de manera aislada, sino que se trabaja por proyectos. En el mismo proyecto se trabajarán conceptos de muchas áreas distintas, matemáticas, lenguaje, música, y la curiosidad que alguno de ellos despierta se “contagiará” a las demás. Este fenómeno ocurre porque cuando sentimos curiosidad se activa el hipocampo. El hipocampo es importante para la adquisición de nuevos recuerdos y también se relaciona con el circuito de recompensas cerebral. Cuando el hipocampo se activa parece que pone al cerebro en estado de alerta en el que las probabilidades de aprender y retener información son mayores.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Si has convivido con niños pequeños habrás vivido situaciones como esta en más de una ocasión. Bucles infinitos de preguntas que parecen no tener fin. Y ocurre porque como decía antes la curiosodad es inherente al ser humano.

Qué pasa si tu hijo, tu hermano pequeño o tu alumno te sale con un: ¿Por qué el cielo es azul? ¿Cuántas estrellas hay en el universo? Lo primero es decir sin rubor alguno que no lo sabes.  De verdad, no pasa nada por no saber cuál era era el dinosaurio más grande o por qué brilla el sol. Debemos aprovechar esos momentos de curiosidad para fomentar en los más peques una sana e importantísima capacidad: el pensamiento crítico. Vivimos en la era de la desinformación. Tenemos un mundo de conocimientos a nuestro alcance, y sin embargo cada vez somos más ingenuos. Nos “la cuelan” constantemente.  Así que lo ideal sería admitir que aunque no sabemos, podemos buscar  la respuesta  juntos.

A modo de chascarrillo, os contaré que esto es precisamente lo que hizo el padre del pequeño Lucas cuando su hijo llegó a casa con los deberes del cole. ¿Cuántas estrellas hay en el universo? ¿Se han enviado animales a la luna? Son algunas de las preguntas que tenía que responder. Ni corto ni perezoso escribió a la NASA y el resultado fue:

Conclusión: haz de la curiosidad una fiel aliada

¿Por qué deberíamos intentar despertar un poco más nuestra curiosidad? Para empezar, porque como dice el magnífico Ken Robinson:

La curiosidad es el motor del logro.

Por que antes de cualquier creación es necesario que la mente creativa que le da forma se interese por descubrir algo más sobre el tema. Como hemos visto antes, la curiosidad hace que nuestro hipocampo se active, y como está íntimamente relacionado con los centros del cerebro que segregan dopamina y te hacen sentir bien, es un poderosísimo reforzador positivo. De hecho, la psicología ha comprobado que la motivación íntrínseca de rezaliar una tarea (la motivación que viene dada por el hecho de disfrutar haciéndolo) es mucho más poderosa que la motivación extrínseca (la que viene dada por premios externos).

Porque la curiosidad es una excelente aliada del pensamiento crítico. Aprender desde jóvenes a acercarse al mundo que nos rodea con curiosidad va de la mano a hacer preguntas. Aunque nos hayan intentado hacer creer que «ser preguntón» es molesto, lo cierto es que deberíamos cuestionarnos todo. No dar nada por sentado. Y lo mejor es que resulta relativamente sencillo desarrollar estas capacidades en el alumnado. Se ha visto que el simple hecho de hacer preguntas bajo la forma «¿por qué?» en lugar de «¿qué?» mejora las habilidades metacognitivas de los niños.

Para terminrar, en el libro “Mujeres que Corren con los Lobos”, Clarissa Pinkola analiza el relato de Barba Azul y dice sobre la curiosidad:

«Formular la pregunta apropiada constituye la acción central de la transformación, no solo en los cuentos de hadas sino también en el análisis y en la individuación. La pregunta clave da lugar a la germinación de la conciencia. La pregunta debidamente formulada siempre emana de una curiosidad esencial acerca de lo que hay detrás. Las preguntas son las llaves que permiten abrir las puertas secretas de la psique

(1) Por cierto la expresión “La curiosidad mató al gato” proviene del inglés, de la frase: “Care killed the Cat”, entendiendo “care” como excesiva preocupación. Los registros apuntan a que aparece de la mano de William Shakespeare (como actor, no como autor) allá por el año 1598. Con el paso del tiempo la expresión fue modificándose hasta su forma actual.

Referencias:

¿Por qué las madres mueren en los cuentos infantiles?

Hace unos días Roxana Palacios publicó un post en este mismo portal llamado “Yo vivo por mis hijos” en el que hablaba de la relación que se crea entre el niño y sus padres desde incluso antes de su nacimiento.

Me gustaría resaltar una frase:

“Hay un momento en el que el bebé es realmente todo para la madre, y es necesario que sea así para su supervivencia. Sin embargo, debe haber un corte o límite entre ambos.”

Esta separación efectivamente es vital, y es algo que los cuentos de hadas llevan enseñándonos desde hace miles de años. Quizá nos vendría bien repasar estas viejas historias para rescatar su sabiduría.

El papel de los cuentos

Uno de los primeros artículos que escribí en Psiquentelequia, trataba sobre la función moralizante de los cuentos infantiles.  Desde hace 1.300 años (y con casi total seguridad más), los cuentos de hadas han servido para enseñar a niñas y niños (sobre todo a las primeras) lo que deben hacer y lo que no. Lo que es deseable, y lo que hay que evitar.

Una primera visión por encima, podría hacernos creer que las moralejas de los cuentos iban dirigidas esencialmente a la infancia, pero si nos adentramos un poquito más descubrimos que también los adultos podemos aprender muchas cosas de estas viejas historias.

Disney: el asesino de las madres

La separación de la que habla Roxana tiene su máxima expresión cuando vemos que en una gran cantidad de historias creadas para el consumo infantil, la figura de la madre, del padre (o de ambos) no existe.

Vamos a hacer un breve repaso de la filmografía de Disney para ponernos en situación. He seleccionado las películas más representativas de la casa, cuyos protagonistas son humanos,  y a no ser que se me haya despistado alguna, están presentes todas las archiconocidas princesas Disney:

  • Blancanieves: madre muerta.
  • La Cenicienta: madre muerta.
  • Alicia en el País de las Maravillas: padres ausentes en el cuento (esperemos que estén vivos).
  • Peter Pan: no solo no tiene padres, sino que lidera una pandilla de niños “perdidos”, es decir, huérfanos.
  • La Bella Durmiente: separada de sus padres desde que nada. Suponemos que ella creería que habían muerto.
  • La Sirenita: madre muerta.
  • La Bella y la Bestia: madre muerta.
  • Aladín: de él sabemos poco. La madre de Yasmin por el contrario sí que sabemos que ha fallecido.
  • Pocahontas: madre muerta.
  • Tarzán: ambos padres muertos.
  • Lilo y Stich: ambos padres muertos.
  • Tiana y el Sapo: madre muerta.
  • Enredados: separada de sus padres al nacer.
  • Brave: ¡Increíble! ¡Ambos padres vivos y con buena salud!
  • Frozen: padres muertos.
  • Big Hero: padres muertos.
  • Vaiana: madre y padre con vida.

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De los personajes de la imagen tan solo Mérida y Mulan han crecido sabiendo que su madre está viva, las demás o eran huérfanas o creían serlo. Faltaría añadir casos como la madre de Bambi o la muerte de Mufasa que tantísimo nos hicieron llorar.

¿Es acaso la factoría Disney una vil y perversa empresa que odia a las madres del mundo entero?

Si viajamos atrás en el tiempo podemos hacer otro repaso a la literatura infantil y observar por ejemplo los cuentos recopilados de los Hermanos Grimm:

  • Hansel y Gretel
  • Caperucita Roja
  • La Cenicienta
  • Rapunzel
  • La Bella Durmiente
  • Blancanieves
  • La niña de los Fósforos

Otra vez más la orfandad está presente en la mayoría de las historias.

¿Cuál ha sido el éxito de la literatura infantil más importantes de los últimos tiempos? El mago más famoso de todos, Harry Potter también era huérfano. Huérfanos son también Lucy, Edmun, Susan y Peter, protagonistas de la adaptación de los libros de Lewis Las Crónicas de Narnia. Huérfano era Frodo, héroe del Señor de los Anillos, y así podríamos seguir. ¿Azar? Ni mucho menos. Estas muertes son un símbolo de la transición sana de la infancia a la adolescencia.

La muerte de la inocencia

Cuando somos pequeños, dependemos para sobrevivir de nuestros padres.  Las personas, como mamíferos que somos hemos dependido de nuestras madres para sobrevivir nuestros primeros meses de vida cuando éramos amamantados. Nuestra cultura además ha delegado en las mujeres el cuidado de los bebés y de niños y niñas pequeños. En el reino animal y en el caso de los mamíferos, suele ser la hembra la encargada de enseñar a las crías lo que deben hacer. Por eso en los cuentos la figura de la madre es la peor parada, porque han sido ellas las responsables de cuidar y educar.

En ese periodo de nuestra vida nuestros padres no son solo unos seres que nos proporcionan cuidados externos. Son las persona que se encargan de mostrarnos lo que debemos hacer y lo que no. Interiorizamos las voces de nuestros padres y con ella configuramos nuestra voz interior, nuestro pepito grillo.

Y ojo, que esta voz es necesaria para sobrevivir. Cuando refleja la existencia de peligros reales no distorsionados, es la responsable de que el cachorro de león no se aleje de la leona con la consiguiente probabilidad de ser devorado. Es la responsable de que un niño pequeño busque a su madre cuando está con desconocidos: nos brinda protección.

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Pero llega un momento en nuestro desarrollo vital en el que debemos desprendernos de esa voz. Y es aquí donde aparece la necesidad de dejar huérfanos a los niños en los cuentos infantiles.

En estas historias la muerte de la figura materna, en algunos casos la paterna también, representa la muerte de nuestra madre interior, nuestra guía infantil. Cuando nos adentramos en la adolescencia los esquemas con los que vemos el mundo cambian drásticamente. Ya no es sano quedarse paralizado al amparo de esta voz que te dice “no hagas eso”, “no es seguro”. Es necesario matarla. Así, tal cual.  Si no lo hace, el cachorro del león no aprenderá a cazar y se convertirá en un adulto independiente. Si no lo hacemos y no nos alejamos de esa seguridad infantil nos convertimos en adultos miedosos y fácilmente manipulables.

El nacimiento del héroe

¿Qué ocurre cuando muere la madre, la inocencia, la guía interna o como prefieras llamarlo? Básicamente se da la oportunidad para que nazca el héroe.

Las lobas, tal y como cuenta Clarissa Pinkola en su archifamoso libro  “Mujeres que corren con los lobos”,  son unas buenísimas maestras.

La loba protege a sus cachorros con garras y dientes, pero cuando llega el momento, es ella quién les obliga a enfrentarse al peligro de cara, amenazándoles incluso con gruñidos si no quieren hacerlo. La loba se aleja para que el cachorro lobo crezca, porque sabe que con ella al lado seguirá siendo un cachorro.

 

En muchas historias infantiles la muerte de los padres marca el fin de la infancia y el inicio de las responsabilidades de la vida adulta. Cuando muere  la madre de Bambi, él debe abandonar los juegos de la infancia. Una vez perdida la inocencia y la seguridad de esa voz que le protegía se da de bruces con su padre, quien encarna la transición a la vida real. “No va a volver” le dice, y al protagonista no le queda más remedio que afrontarlo, abandonar la primavera y meterse de lleno en el invierno inhóspito como metáfora de la adolescencia.

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Si los padres de Harry siguieran vivos difícilmente este habría tenido la necesidad de ser valiente, y sin la necesidad de ser valiente difícilmente hubiera hecho todas las cosas maravillosas que hizo. Esta historia en particular se acerca al niño y le dice: “puedes solo”.

Brave, aunque es cierto que tiene padres, debe enfrentarse a su madre para lograr la independencia, es decir, para lograr ser una adulta fuerte e independiente. Y es que la madre de Brave representa el modelo de padres sobreprotectores que no dejan morir esa guía que han interiorizado sus hijos para que creen ellos una propia.

Por lo tanto, esta guía interior que recoge los cuidados y protección de nuestros padres tiene que apagarse para que el adolescente  pueda explorar los peligros que le acechan. Por su puesto que lo hará con miedo, y muy probablemente se lleve algún mordisco, pero es la única manera que tenemos de crecer y convertirnos en protagonistas de nuestras historias.

¿Qué ocurre si no dejamos morir la inocencia?

Si la loba no obliga a la cría a salir al bosque ella sola por mucho miedo que tenga, no aprenderá a cazar, será débil y torpe, y probablemente no sobreviva demasiado.

Si no obligamos a los pequeños a enfrentarse al mundo de cara, tendremos una generación de personas miedosas, con ninguna tolerancia la frustración, dependientes, manipulables… ¿os suena?

Porque ya lo estamos viviendo: por primera vez en EEUU los adultos jóvenes prefieren vivir con sus padres antes que independizarse.; las tasas de depresión aumentan en la población adolescente (que ya es igual a la de la población adulta), estamos regresando a unos niveles de puritanismo que no dejan de sorprenderme,  etc.

Las señales están ahí. De nosotros depende dejar de sobreproteger a la infancia.  Permitir que se equivoquen, que se caigan y se levanten ellos solos, porque pueden hacerlo. Reconocer en las viejas historias de hadas la imperiosa necesidad de dejar espacio.

 

 

Lenguaje, pensamiento y cultura ¿Debemos decir “niñas y niños”?

Querida lectora, si por algún casual resultara que has sido (o eres) estudiante de psicología, te habrás topado más o menos a mitad de tus estudios con una “maravillosa” asignatura llamada “Psicología del Lenguaje”. Uno de los temas recurrentes de la misma se centra en estudiar la relación entre lenguaje y pensamiento. Como el dilema del huevo y la gallina se preguntan ¿Qué existe  primero, lenguaje o pensamiento? Seré sincera y admitiré que no recuerdo ya gran parte de lo “estudiado” pero hace un mes más o menos a raíz de una película, volvió a mi mente la pregunta ¿condiciona nuestro lenguaje la manera en que pensamos?

Porque si al fin y al cabo vivimos en una sociedad en el que el pensamiento guía nuestras decisiones (amigas psicoanalistas permitidme la licencia de esa afirmación) creo yo que estaría bien conocer si existen trampas o limitaciones en cómo pensamos.

Más concretamente vengo pensando últimamente sobre si el lenguaje de nuestra amada lengua es sexista o no, porque si así fuera, y resultara que el lenguaje influye en el pensamiento, ¿estaré boicoteando a mis pobres neuronas cuando hago uso de ese lenguaje?

Poniéndonos en antecedentes: la película.

Comencemos por el principio. La película de la que hablaba es “La llegada” (prometo que no haré demasiados spoilers). En ella Amy Adams interpreta a una brillante lingüista que por el bien de la humanidad tiene que encontrar un modo de comunicarse con unos alienígenas recién aterrizados.  Según avanza la película queda claro que los extraterrestres tienen un modo muy peculiar de pensar, y su modo de entender el tiempo (de manera circular) está íntimamente relacionado con su lenguaje, también circular. Es decir, para los extraterrestres su manera de hablar y de comunicarse está íntimamente relacionada con su manera de pensar y de entender la realidad y viceversa.

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Amy Adams La llegada

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Claro está que hablamos de una película (y de ficción además) pero en un momento dado ella menciona una teoría que de ciencia ficción no tiene nada: la hipótesis de Sapir-Whorf.

Lenguaje y cultura

Antropólogos y lingüistas han estudiado está relación entre lenguaje, pensamiento y cultura, y se postulan dos hipótesis que tratan de encontrar una respuesta:

  • Hipótesis de Sapir-Whorf: esta hipótesis mantiene que la lengua de las personas influye en su pensamiento. Personas que hablan distintas lenguas experimentan distintos mundos de pensamiento. En su versión más “fuerte” (totalmente abandonada hoy en día) la lengua de una persona determinaría por completo la forma en la que conceptualiza la realidad. La hipótesis whorfiana débil es la que cuenta con mayor evidencia. Viene a decir que la lengua de un hablante tiene cierta influencia en cómo este analiza y recuerda la realidad. En igualdad de condiciones, ante un mismo suceso personas parlantes de diversas lenguas enfocan las situaciones de manera distinta.
  • Desde el construccionismo social por el contrario se defiende que el contexto de una persona y su situación social moldearán los contenidos de su lengua.

Se han realizado numerosos estudios intentando demostrar la validez de una frente a la otra, y como suele ocurrir, los resultados sugieren que ambas tienen cierta razón.

Niños y niñas. Lectores y lectoras.

A lo mejor te ha ocurrido que has leído el primer párrafo de este post y te ha resultado extraño que comience con un “querida lectora”.

Para poder abarcar a todos los que estén leyendo estas palabras podría haber escrito  “lectoras y lectores” pero caeríamos en una duplicación que atentaría contra una de las características que hacen de nuestro idioma un gran recurso: la economía del lenguaje. Cuantas menos palabras usemos para construir una oración, mejor que mejor. Así que caemos en utilizar el sustantivo en masculino “lector”. Pero al fin y al cabo,   por estadística pura y dura probablemente el 50% de las personas que lean este post serán mujeres así que si quiero dirigirme al total de los lectores, ¿por qué no decir lectoras?

¿A lo mejor hay alguna regla gramatical que explique por qué utilizar el sustantivo masculino cuando nos referimos a ambos sexos? Sí y no. La Real Academia Española lo explica aquí.

“El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones”.

En resumen, podrías estar dirigiéndote a un grupo en el que hubiera 30 niñas y un solo niño, y gramaticalmente lo correcto sería decir “niños”. Pensando sobre el tema me ha venido a la memoria un recuerdo de algo que viví hace algunos años. Estudiaba magisterio en la universidad y en clase éramos unas 60 chicas y ¡un solo chico! Una profesora nos llamó la atención dirigiéndose al grupo con un “chicas” para después pedir disculpas al susodicho por haberle metido en el saco.

El lenguaje cómo reflejo social

¿Y en España qué ocurre? En España, desde 1713 existe un organismo llamado la Real Academia Española que  tiene como misión principal: “velar por que los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”. Cada cierto tiempo los académicos elaboran una nueva versión del diccionario, la última en 2014.

Cuando se iba a proceder a dicha revisión, se hicieron algunos grupos de trabajo uno de ellos encargado de realizar un análisis para comprobar si efectivamente el diccionario era machista o no.

Aunque parezca sorprendente, hasta hace poco más de dos años se encontraban definiciones como las siguientes, que por fortuna desaparecieron:

  • Femenino: débil, endeble.
  • Huérfano: dicho de una persona de menor edad: a quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre.

Aun así, la RAE recibió muchas críticas. Se negaron a eliminar definiciones tan sexistas como:

  • Sexo débil. Conjunto de las mujeres.
  • Sexo feo. Conjunto de los hombres.

sexo débil rae

 

Cuando le preguntaron al respecto a Pedro Álvarez (silla Q del organismo) dijo.

 “Se trata de que el Diccionario sea mejor, no menos machista, sino de que lo que diga sea verdad. Lo que no se puede pretender es cambiar la realidad a través del Diccionario. Si la sociedad es machista, el Diccionario la reflejará. Cuando cambia la sociedad, cambia el Diccionario”.

El académico se posiciona pues por la segunda de las teorías que mencionaba: el lenguaje refleja lo que ocurre en la calle. Mala noticia niños y niñas, según la RAE España es un país machista.

Esta es la postura que toman muchas personas y alegan que la lengua no es un instrumento que pueda y deba ser modificado al antojo de ciertos colectivos, en este caso las feministas. La lengua es un bien tan preciado que debería mantenerse al margen.

Sin embargo la lengua puede ser un instrumento realmente útil en según qué circunstancias:

Lenguaje gay en Indonesia

El idioma nacional de Indonesia recibe el nombre de “bahasa”. Muchos varones homosexuales en Indonesia hablan bahasa gay o “lengua gay”. Aunque Indonesia es el cuarto país más grande del mundo, y además  su población está repartida en aproximadamente 6.000 islas, el bahasa gay se habla prácticamente en todo el país. Tiene un vocabulario distinto en el que se ridiculizan algunas palabras relacionadas con el mundo político, se juega modificando palabras mediante prefijos, etc.

Indonesia es un estado muy (pero que muy) homófobo, donde por ejemplo el verano pasado fueron detenidos dos hombres por subir a Facebook una foto en la que aparecían sin camiseta acusados de compartir contenido pornográfico. Un país donde el gobierto pidió a Whatsapp que eliminara algunos emoticonos que consideraba aberrantes.

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manifestación Indonesia

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El bahasa gay, tal y como señaló Tom Boellstorff (profesor del departamento de antropología de la Universidad de California) es  utilizado como una herramienta por un colectivo que es menospreciado, atacado y discriminado continuamente. Una herramienta que les ayuda a sobrevivir en una situación tan complicada, favoreciendo la cohesión del grupo y permitiéndoles mofarse de aquellos que les oprimen.

Poco les preocupará a los indonesios estar mancillando la estructura y los contenidos de su idioma, para ellos luchar por sus derechos está por encima.

Conclusión

Más allá de cómo interfiere el lenguaje que usamos en cómo pensamos, no cabe duda de que el lenguaje es una manifestación de la cultura que contiene creencias y saberes compartidos por  todos sus hablantes. Es a través del lenguaje que empezamos a construir nuestro conocimiento del entorno, así que me parece un tema sobre el que deberíamos por lo menos, reflexionar.

Igual que me parece lógico que hace años, cuando las mujeres vivían (generalmente) apartadas de la vida pública, se empleara el género masculino para designar la totalidad, me parece lógico que hoy en día intentemos generar oraciones inclusivas en las que nos veamos reflejados ambos sexos, o por lo menos abandonar aquellos usos del lenguaje que son marcadamente sexistas.

El debate de la duplicación de palabras pare refeirse a ambos sexos seguirá abierto, y por desgracia nos seguirá «chirriando» cuando lo escuchemos. Pero el simple hecho de que se abra el debate ya me parece significativo. Una oportunidad para dar voz en un debate abierto a aquell@s que no han tenido voz hasta hace muy poco.

Afirmar que el lenguaje permanece inalterado hasta que un grupo de catedráticos deciden editar una nueva versión del Diccionario me resulta tan absurdo como  afirmar que nuestro pensamiento no cambia continuamente. Los adolescentes de hoy en día tienen un modo de asomarse al mundo y de analizar sus distintas partes que difiere mucho del pensamiento de sus abuelos.

Yo por mi parte empezaré a utilizar el femenino cuando me dirija a un grupo en el que vea que la mayoría somos mujeres, y si hay algún hombre en el grupo que se sienta ofendido… ofendido se quedará.

Referencias Bibliográficas:

  • González Labra, M.J. Psicología del Pensamiento. Sanz y Torres. Edición 2012.
  • Miller, Barbara Diane. Antropología Cultural. Pearson. Edición 2011.

Los peligros de la pornografía

El porno es una de las industrias que mueven más dinero en todo el planeta. Hace tres años Business Pundit publicaba en su portal un listado con los negocios más lucrativos a nivel mundial entre los que estaba presente la industria de la pornografía. Es muy difícil saber cuánto dinero genera, sin embargo las cifras estimadas son de 97 billones de dólares. En España se calcula que los ingresos generados por la industria del porno se mueven en torno a los 400 millones de euros.

Para darse cuenta de la magnitud de su difusión he aquí algunas cifras:

  • El 43% del total de usuarios de internet ve material pornográfico.
  • Cada segundo hay 3.000 personas viendo porno.
  • El 10% de los consumidores se declaran adictos. 

El mundo de lo erótico y lo pornográfico ha estado presente siempre en nuestra cultura, pero es desde hace varias décadas con la llegada de los medios de comunicación de masas en un primer momento, y de internet después, cuando la industria del pono se masifica y se convierte en un producto de autoservicio fácil, barato (cuando no gratuito) y cómodo. Por todos estos datos me parece absolutamente necesario parar un segundo a reflexionar sobre algunas cuestiones como:  ¿Qué efectos tiene en nuestra manera de relacionarnos con la sexualidad? ¿Tiene consecuencias en nuestras relaciones de pareja? ¿Existe la adicción al porno? ¿Qué relación tiene el porno con la cultura de la violación? 

La pornografía en la adolescencia

Desde la llegada de internet al grueso de los hogares, la pornografía se ha convertido en uno de los primeros acercamientos que tienen los adolescentes con la sexualidad.  Del mismo modo que ha quedado más que demostrado cómo exponer a los más jovenes a la cultura del «cuerpo perfecto» promocionado por los medios y la publicidad puede tener consecuencias muy negativas en el desarrollo de su autoestima, la exposición a cierto tipo de pornografía también tiene sus inconvenientes.

Con el acceso a internet en todos los hogares, el acercamiento de jóvenes a este tipo de materiales se produce desde unas edades muy tempranas. Cuando un adolescente que jamás ha mantenido relaciones sexuales se expone a la pornografía, está formando de manera inconsciente expectativas de lo que debe ser el sexo en realidad, con las consiguientes frustraciones que acarrea después, tanto para ellos como para ellas. Expectativas generadas por patrones irreales en la mayoría de los casos que muestran conductas sexuales que poco tienen que ver con la realidad.

La pornografía en las relaciones de pareja

Hace tan sólo unos meses se publicaban los resultados del estudio longitudinal llevado a cabo por Samuel L. Perry llamado «Does Viewing Pornography Reduce Marital Quality Over Time? Evidence from Longitudinal Data» en el que ha estudiado durante 8 años la relación entre el consumo de pornografía y las relaciones maritales. Desde 2006 hasta 2014 analizaron datos tomados de la Encuesta Social General que se lleva a cabo en USA, en la cual se recogen las opiniones de los americanos sobre un amplio abanico de temas.

Los resultados muestran que las personas que empezaron a ver porno eran más propensas a divorciarse durante el tiempo de seguimiento del estudio, casi el doble en el caso de los hombres, crecen del 6 al 11%, y casi el triple en el de las mujeres, del 6 al 16%. Los datos también sugieren que cuando las mujeres dejan de ver pornografía sus tasas de divorcio caen del 18% al 6%, algo que no ocurre con los hombres.

El sociólogo Patrick F. Fagan ha estudiado el tema y en 2009 publicó un artículo llamado «The Effects of Pornography on Individuals, Marriage, Family and Community» en los que desarrolla la idea de que cuando un hombre consume habitualmente pornografía puede comenzar a buscar lo mismo en su vida real, con la consiguiente insatisfacción al no encontrarlo. El buscar ese ideal del «sexo ficticio-perfecto» haría que de algún modo el sexo real no sea tan espectacular como se piensa que debería ser.

¿Hasta qué punto somos capaces de abandonar nuestra vida real, en la búsqueda de un ideal sexual perfecto?

Los fans de Big Bang Theory recordarán esta escena, cuando Howard tiene que elegir, entre pasar el rato con una fantasía, o con una mujer real bastante más alejada de su patrón ideal.

Fantasía sexual
Katee Sackhoff: Me gustaría saber por qué estas aquí fantaseando conmigo cuando podrías estar con una mujer real esta noche.     
Howard Wolowitz: Te refieres a Bernadette?
Katee Sackhoff: No, a la princesa Leia. Por supuesto que me refiero a Bernadette.  Es una chica maravillosa y realmente le gustas. 
Howard Wolowitz: Ya lo sé, pero ella no es tú.   
Katee Sackhoff: Yo no soy yo. La verdadera yo está  Beverly Hills saliendo con un hombre alto, rico y guapo… el caso es que tienes una mujer maravillosa en tu vida y la estás ignorando para pasar tus noches en una bañera con una imagen mental y una manopla.  

La adicción a la pornografía

La adicción a la pornografía es un tema del que no se suele hablar, pero que existe. Gary Willson expone sus ideas en esta charla Ted en la que se manejan ideas muy interesantes.

 

 

El porno pone a nuestro alcance una cantidad ingente de «amantes» desechables a golpe de un click, y es debido a esa enorme cantidad de estímulos que cada vez necesitamos más y con mayor intensidad. Cuando la gente pasa mucho tiempo consumiendo pornografía su cerebro cambia. La dopamina es la principal responsable.

dopamina

El deseo sexual dispara la producción de dopamina, pero si esta situación es muy frecuente también hace que nuestro sistema nervioso se desensibilize. Esto se traduce en que necesitamos mucha más dopamina para alcanzar los mismos efectos, lo mismo que ocurre con la mayoría de drogas de abuso. Y este proceso lleva aparejados bastantes problemas más allá de la adicción en sí misma: problemas de eyaculación precoz, impotencia, incapacidad para establecer relaciones reales, etc, han sido encontradas como efectos secundarios de la adicción en multitud de estudios.

La buena noticia es que estos efectos sobre nuestro cerebro son 100% reversibles una vez abandonada la adicción.

La pornografía como reflejo del patriarcado

A principios de año Susan Sarandon dio unas declaraciones en el festival de Cannes que no dejaron indiferente a nadie. La actriz arremetió  contra la indutria pornografica cuando dijo que:

«La mayoría de la pornografía es brutal y no parece placentero desde un punto de vista femenino».

Y es que lamentablemente la pornografía «barata» que consumimos (quitando excepciones) no es más que el reflejo de un sistema en el que el goce femenino ha estado subordinado al placer del hombre, cuando no olvidado completamente. Mujeres que alcanzan el éxtasis más absoluto con prácticas que en la vida real nos dejan más bien indiferentes. Donde los preliminares (¡Ay,  los preliminares!) brillan por su ausencia, y donde la mujer es con mucha frecuencia humillada.

Para luchar contra todo esto y abrir nuevos caminos aparecen figuras como Erika Lust, directora de un porno más relista, pensado para el disfrute de hombres y mujeres, en el que se reflejan unos estereotipos mucho más ajustsdos a lo que sería una relación sexual verdadera, sin renunciar por ello al componente erótico y fantástico de este tipo de películas. Tal y como dice la propia Erika:

“Más de la mitad de mi público es masculino. A ellos también les gusta la atracción, el buen gusto, el respeto. Sin olvidar el hecho de que una película más cuidada no significa, en absoluto, que sea menos sexy o explícita. A excepción de lo ilegal y violento, todo está permitido”.

Conclusiones

Si has llegado hasta aquí puedes estar pensando que este post es toda una declaración en contra de la industria de la pornografía. En parte sí, y en parte no. Creo firmemente en la afirmación de la sexualidad, de lo erótico y de la función que tiene la pornografía en nuestra cultura. Si a día de hoy tuviera en mis manos prohibir este sector tal y como existe en la actualidad mi respuesta sería un tajante NO.

Sin embargo creo en las posibilidades de crear material con un contenido sexual de calidad. En el que la mujer tenga un papel equiparable al del hombre, que no promueva estereotipos machistas ni haga apología de la violación. Un material en el que todos podamos vernos reflejados.

Creo también en una educación sexual de calidad, que vaya más allá de la prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual, en las que se hable abiertamente del mundo del porno, mostrando sus limitaciones y bondades.

 

Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) de Steve Hayes

La Terapia de Aceptación y Compromiso o ACT (por sus siglas en inglés: Acceptance and Commitment Therapy), es uno de los planteamientos surgidos en los últimos años que ha experimentado un mayor desarrollo y que cuenta con una mayor evidencia empírica.

Encuadrada dentro de las nuevas terapias de la conducta, emerge como un modelo de trabajo contextual, que recoge elementos de muy diversos enfoques, desde la terapia cognitiva, pasando por el mindfulness, como caracteriza a las terapias de tercera generación. Desarrollada en primer momento por Steve Hayes en Estados Unidos, ha demostrado ser eficaz para diversos trastornos, desde la depresión, pasando por los trastornos de ansiedad, y se muestra especialmente útil en el tratamiento de enfermedades ligadas a dolor crónico.

Una breve introduccióna a las terapias de la «Tercera Ola»

Antes de explicar qué es eso de La Terapia de Aceptación y Compromiso, me parece recomendable explicar brevemente el marco en el que surge dentro de la histora de la psicología.

Cuando decimos  «Terapias de la tercera ola«, o de «tercera generación«, estamos hablando de un nuevo grupo de terapias que surgen en el mismo momento, y que comparten perspectivas similares. Del mismo modo que las terapias de segunda generación, las terapias cognitivas, bebieron  de la teoría conductista, las nuevas terapias de las que hablo han nacido de la tradición de la Teoría Cognitivo Conductual.

Se caracterizan poque en vez de centrarse en el contenido de los pensamientos, su frecuencia o intensidad ponen el foco en el contexto y en la función que los eventos psicológicos como pensamientos o emociones tienen para cada persona. Por ello en los últimos años el término «Terapias Contextuales Cognitivo-Conductuales» va ganando terreno frente al de Terapias de Tercera Generación.

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Terapias Tercera Generación

 

Tal y como dice Steve Hayes, padre de ACT, las terapias de tercera generación

 «tienden a buscar la construcción de repertorios amplios, flexibles y efectivos en lugar de tender a la eliminación de los problemas claramente definidos, resaltando cuestiones que son relevantes tanto para el clínico como para el cliente. La tercera ola reformula y sintetiza las generaciones previas de las terapia cognitivas y conductuales y las conduce hacia cuestiones, asuntos y dominios previa y principalmente dirigidos por otras tradiciones, a la espera de mejorar tanto la comprensión como los resultados.»

ACT, Steve Hayes y el nacimiento de una nueva teoría

Ha ocurrido en muchas otras ocasiones, que a raíz de un intenso sufrimiento han nacido teorías que cambiarían el desarrollo de la psicología. Ocurrió con Milton Erickson, quien tuvo un largo historial de problemas médicos a lo largo de su vida; Aaron  Beck y su difícil infancia, etc. En el caso que nos ocupa fueron los ataques de pánico sufridos a partir de 1978 los que llevaron a Steve Hayes a desarrollar una de las teorías que más interés ha despertado en los últimos años: la Terapia de Aceptación y Compromiso, o ACT.

Tal y como cuanta en la charla de TED que podéis ver a continuación, cuando comenzó a «sufrir» los ataques de pánico hizo lo que su mente racional le pidió que hiciera: luchar contra ellos; negarlos; esconderse de ellos. Pero los ataques continuaron cada vez con mayor intensidad y dolor, hasta que cambió el enfoque con el que se enfrentaba a ellos. En lugar de huir del dolor, «lo experimentó». Y es que uno de los pilares de su teoría es precisamente: la aceptación del dolor como un aspecto natural de la experiencia humana. Una vez que hizo su promesa «no volveré a huir de mi mismo» fue cuando pudo comenzar a avanzar.

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Cuando Hayes comenzó a sufrir sus ataques de ansiedad la TCC era la teoría de referencia. Lo que le hubieran pedido hacer, sería intentar atacar y sustituir sus pensamientos y creencias negativas por otros más adaptativos y realistas. Pero se dió cuenta de que eso no funcionaba para él, y se propuso hacer algo diferente: no cambiar el contenido de sus pensamientos, sino cambiar la manera en la que se relacionaba con ellos, de manera que no controlaran sus actos.

De manera muy simple, si por ejemplo un chico acude a terapia porque piensa «todas las chicas me encuentran desagradable», desde un acercamiento cognitivo-conductual, se cuestionaría este pensamiento incapacitante: ¿de verdad que TODAS las veces que has hablado con una chica le has parecido desagradable? ¿No puede ser que a veces haya sido así, y a veces no?  Lo que Hayes plantea es cambiar la manera en la que nos relacionamos con esos pensamientos a través de prácticas inspiradas en la meditación, que nos permitan observar los pensamientos como algo que ocurre fuera de nosotros, sin enredarnos en ellos. 

ACT intenta quitarle poder a los pensamientos.

Pensamientos

Otro aspecto interesante de la terapia es que considera que muchos de los trastornos psicológicos provienen del esfuerzo por reducir su intensidad. La persona que sufre un trastorno psicológico experimentará lo que se denomina en psicología evitación experiencial (podrá su empeño en huir del dolor). La evitación se mantiene principalmente por dos motivos. En un primer momento porque cualquier conducta que llevemos a cabo para huir del dolor, y que consiga distanciarnos de él en quedará reforzada (por ejemplo alguien que sufre agorafobia y evita salir al exterior. Quedarse en casa le proporciona alivio, así que no sale, pero esto no hace más que agravar el problema). Una segunda variable es de carácter sociocultural, y tiene que ver con las creencias transmitidas a través del lenguaje. Por ejemplo alguien que atraviesa una depresión, probablemente se enfrentará a personas que le digan cosas del tipo: «tienes que centrarte en las cosas buenas de la vida«, «debes intentar no pensar en cosas tristes«, sobre todo en una sociedad como la nuestra que tiende a barrer debajo de la alfombra las emociones «feas» como nos contaba Enrique en su post «La dictadura de la Felicidad«.

 

ACT: aspectos fundamentales de la teoría

Son 6 los pilares sobre los que se cimienta la terapia:

Aceptación

La aceptación comienza con el reconocimiento como algo propio y normal del malestar, las emociones negativas o los sentimientos que nos resultan desagradables. Se trata de no huir o enmascarar la realidad por dolorosa que sea. La principal meta de ACT es entender que nuestra vida es significativa y valiosa aun cuando suframos.

Defusión cognitiva (en contraposición a la fusión cognitiva)

Supone desactivar el poder del lenguaje, de los pensamientos y demás cogniciones. Por ejemplo, una persona que tiene problemas en el trabajo «soy un inútil» y este pensamiento podría llegar a dominar su vida y sus relaciones causándole un intenso malestar. ACT trata de hacer entender a los pacientes que los pensamientos sólo son pensamientos, y en ningún caso son hechos. Entenderlos así nos aporta una gran liberación, al no estar sujetos a leyes autoimpuestas que con formas monstruosas guian nuestras decisiones.

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 Pensamientos

Yo en perpectiva

Íntimamente relacionado con la defusión cognitiva, sería el siguiente paso. Una vez comprendemos que no somos lo que pensamos, o lo que sentimos, supone vernos a nosotros mismos como observadores de nuestra existencia, sea agradable o desagradable. Todas las cosas que sentimos, el miedo, el dolor, la ira, la felicidad, etc, son aspectos periféricos de nosotros mismos, pero en ningún caso nuestra esencia.

Momento presente

Lleva implícito un esfuerzo por experimentar lo que nos ocurre, en contraposición a la explicada anteriormente evitación experiencial. En la terapia se distinguirían cuatro pasos:

  • Notar la presencia de un malestar.
  • Identificarla con una etiqueta verbal.
  • Dejarlo estar observando desde la distancia.
  • Entrar en contacto con ella, dispuesto a experimentar la experiencia tal cual es.

 Identificación con valores

Una de las patas más importantes de ACT es averiguar ¿qué persona quieres llegar a ser? ¿qué es significativo para nosotros? Si bien en las terapias conductuales tradicionales el objetivo de la misma era la eliminación del malestar, de los pensamientos negativos, las emociones incapacitantes… en ACT se hace necesario esteblecer un objetivo vital que surje después de aceptar e integrar el sufrimiento. Cuando alguien sufre un trastorno psicológico es frecuente que sienta que ha perdido las riendas de su vida, y la terapia debe conseguir que se vuelva a hacer cargo de la misma, eligiendo el rumbo que quiere seguir.

Compromiso de acción

Como se puede adelantar, este no es un trabajo sencillo. Requiere adentrarse de lleno en el dolor, y esto solo podrá hecerse si existe un fuerte compromiso por parte de la persona de que así sea.

ACT: evidencia empírica

La Terapia de Aceptación y Compromiso ha sido utlizada para tratar muy diversos trastornos, desde la depresión, pasando por adicciones, trastornos de ansiedad, psicosis etc. teniéndo los mismos resultados que la TCC.  Se postula como una de las alternativas más interesantes a la hora de abordar el dolor crónico. Al tratarse de enfermedades crónicas, es la aceptación del sufrimiento lo que permite reducir el impacto que éste tiene sobre la vida del paciente.

Al ser una terapia que nace de la tradición conductual, resulta un poco difícil saber qué parte de la misma es la responsable de su éxito. La TCC intenta actuar sobre la frecuencia de las cogniciones negativas, mientras que con la ACT se ataca directamente su credibilidad. De este modo el lenguaje pierde su literalidad lo que podría explicar por qué funciona en casos de psicosis, ya que las alucinaciones perderían credibilidad.

Otros trabajos han mostrado que es la flexibilidad psicológica que promueve esta terapia, entendida como la capacidad para estar abierto a las experiencias presentes, adaptando nuestra conducta en función de nuestros valores personales, lo que favorece el éxito terapéutico.

Fuentes:

  • Entrevista: The Third Wave of Therapy, publicada en la revista Time, febrero de 2006.
  • Lecciones de Terapia de Conducta. Vallejo Pareja, Miguel Ángel ; Comeche Moreno, María Isabel. Ediciones Dykinson. 2 edición del 2016.