Agradecimiento a mis cuarenta

 

Velas

 

Hoy cumplo 40 años, entro en lo que en Psicología del Desarrollo llaman la adultez. Atrás queda la infancia, la adolescencia y la juventud, tres etapas pasadas y una nueva por descubrir.

Ayer recapacitaba sobre ello y lo primero que me ha venido es una necesidad de agradecimiento. Y como si fuera un vendaval, en mi mente han comenzado a aparecer una serie de personas, espacios, lugares, palabras, momentos, a modo de fotograma, en distintos colores, ráfagas muy fugaces, destellos de amarillo, marrón, verde….  como si al tomar conciencia de que se acerca mi cumpleaños, de quién soy, el automático de la memoria me ha empezado a lanzar mensajes y recuerdos. 

Agradecimiento, esa es la palabra, y mientras la escribo, se me saltan las lágrimas, me sale el llanto y se me hace un nudo en la garganta. En este momento, aquí y ahora, agradecer es lo que necesito en mi vida.

Sentada en mi escritorio, el rincón de la casa que considero mi espacio, rodeada de libros, taza de té, fotos, desorden, pies descalzos, primavera que llega, la noche que todo lo calma, me siento más yo, me siento en mi lugar de escucha.

Agradecimiento a este espacio que me acoge, que me da sentido y calor, a todos los libros que leí completos, a los que dejé a medias porque no entendí, porque no me engancharon y a los que tanto me gustaron, prometí volver a leer y nunca lo hice. Gracias por crearme mundos a los que he escapado, por hacerme sonreír cuando estaba depre y por darme páginas y páginas de entendimiento en mi búsqueda.

Y porque el mundo está lleno de polaridades, agradezco también a esos escritos que quemé en una hoguera, encima de la tierra que los vio nacer y que me dieron libertad para volver a empezar, para escribir nuevos renglones y dibujar nuevos escenarios de mi vida.

 

 

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Gracias a mi familia. Mujeres y hombres del campo, trabajadores de la tierra, luchadores en un mundo de escasez, de guerra y de hambruna. Sé que os debo una mirada lenta, conoceros, saber de vuestras vidas, fechas, reconocerme como parte de vosotros; saber quién hay bajo los filtros de las pocas fotos amarillentas que conservo en los álbumes familiares.

Gracias Papa, por enseñarme a querer la tierra, las plantas por mostrarme que las cosas sencillas, son sencillas, y no necesitan de más adornos, están bien así y a que los árboles hay que hablarles desde el corazón y tocarle las hojas y acariciarlos para que den fruto.

A Mamá porque me gustaba y me gusta verte cantarina, por tu alegría, por decir lo que piensas sin que la lengua te pese, por la espontaneidad y la creatividad para montar de un pantalón viejo un delantal. A los dos, por quererme, por darme la vida, la vida que tengo, la vida que soy.

A los bizcochos de manzana de tía Bibi, por tu ternura, porque te llevo en mi corazón, porque estás conmigo en muchos momentos de mi vida. A mis amigos con los que crecí y sigo creciendo. A los que ya no son mis amigos por entender que en la vida, los caminos se cruzan y a veces se separan. A mis amores, desamores, novios, parejas, ex parejas, princesas y príncipes que pasaron por mi vida y yo por la de ellos, porque aprendí a distinguir entre amor, pasión, deseo, ternura, cariño, celos, infidelidad, amistad con roce, sin roce y todo a la vez mezclado. Un sinfín de emociones que hoy me hacen vivir el amor con mayor libertad y conciencia.

A los viajes que he podido hacer, que he disfrutado, a los países que se me han quedado grabados en la piel y a la gente con la que he compartido. Gracias México, Chile con vosotros renací unas cuantas vidas, me quitasteis las arrugas. Nani, Miguel, Vanesa, Cintia, Fausto, Santiago, Cintia, Gisela, Ingeniosos… a la Cordillera, con mayúscula por tu fuerza, tu grandeza, porque eres el gran santuario de altura, a Nestor por tu manera de vivir en libertad, a Juan, Trekking Club por enseñarme que no hace falta buscar fuera, que todo está dentro y que la montaña es un lugar sagrado donde los dioses nos saludan al caminar, y la senda, un laberinto donde hay que seguir con confianza, intuición y amor

A mi familia de gestálticos, satianos y exploradores, por quererme como soy, por hacerme crecer, porque sois muy bonitos. Juan Shambhala, Marien, Sonia, Rocio, Rafa, Sonia 8 bicicletas, sois todo corazón y melón.

Al cielo que miro, a los balcones con flores, a Alberto por crecer juntos, por tu escucha, por cuidarme, a Vanesa porque ser mamá es la sangre en tus venas… y qué se yo de eso, Ernesto por tu confianza infinita, a Tango, a los Joses, María, Regina, Diego…

A Estrella, mi estrella, con la que hablo, la que me escucha, la que me ve, con la que me dejo ser. A Claudio, Maribel, Olga, María, Gerardo …

 

A mis maestros, a cada uno de vosotros, que me habéis ayudado a ser quien soy, a cumplir mis 40…tanto, tanto… gracias a la vida. 

 

 

 

 

 

¡Quiero mi zanahoria!

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¿Cuál es tu zanahoria?

 

Es un nuevo coche, un ascenso en el trabajo, tener una vida perfecta, conseguir pareja, o tal vez es, encontrar la felicidad, viajar a la Antártida o terminar una prueba ironman. ¿Qué sueños, proyectos y deseos tienes?

Muchos de nosotros, entre los cuales me incluyo, tenemos idealizaciones, motores en nuestra vida que nos impulsan para avanzar, saltar situaciones y superarnos. Incluso dentro de las técnica del Coaching trabajamos con un lenguaje orientado a objetivos, acompañamos para conseguir lo que quieras y alcanzar tus sueños, transformándolos en en visión mediante la acción.

Posiblemente si te paras a pensar, encuentres a tu alrededor, un campo lleno de zanahorias que te gustaría conseguir. Hoy quiero pararme a reflexionar sobre si esa zanahoria que tanto ansiamos, es ecológica o por el contrario lleva demasiados pesticidas dañinos para nuestro cuerpo y mente.

Me estoy refiriendo en concreto a que en muchas ocasiones, ese ideal que imaginamos, es un introyecto adquirido de nuestros padres, aquello que ellos no pudieron alcanzar y nosotros como hijos debemos esforzarnos para conseguir, está movilizado por la culpa, por los ideales de la sociedad, por la empresa en la que trabajo o por tantos otros factores.

Es un ideal bastante tirano, que nos mueve hacia la acción, hacia el hacer y nos separa del contacto con nuestro ser. Como apunta Reyes en su libro El origen de la infelicidad:

 

«La zanahoria es la trampa que desea el conejo, pero que en realidad es su perdición» . (Reyes, 2015).

 

Su perdición porque una vez conseguida, nuestra mente vuelve a concentrarse en otro ideal casi inmediatamente (Reyes, 2015). Por tanto, nos requiere un esfuerzo continuo.

En ciertos caracteres, (psicopáticos, eneatipos 6 y 3 del Eneagrama), esta tendencia al esfuerzo se acentúa aún más. Son muy esforzados, no encuentran su sitio en el trabajo, en la familia, en la vida y todo se convierte en un esfuerzo para conseguirlo. Les cuesta rendirse y reconocer sus propios límites. Hay una mirada hacia el futuro desde el miedo al fracaso y desde el qué van a pensar de mi. Si me rindo, habré fracasado, no puedo doblegarme ahora, no puedo doblar mis rodillas, van a ver mi debilidad.

En lo que he podido ir explorando en mi propio carácter y en el de personas a las que he acompañado en sesiones de coaching y terapia, detrás de este esfuerzo tan intenso hay un tirano, un policía al que le cuesta doblegarse, y sobre todo, una gran desconexión con su ser real. Dificultad para abrir el corazón y mucho apoyo en el exterior, en cuestiones que nada tienen que ver con él o ella. Una obligación por hacer todo bien de cara a la galería.

 

¿Qué puede ayudarnos para conectar con nuestro equilibrio?

 

Fundamentalmente, contactar con nosotros mismos desde la ternura, desde el amor y la aceptación de nuestros límites. Mirarnos al espejo y tener la valentía de ver nuestra vulnerabilidad. Trabajar la espontaneidad como una manera de decir lo que pensamos, sin medias tintas, y sin ocultarnos bajo nuestro caparazón de frialdad.

Recoger las proyecciones que lanzamos, culpabilizando a otros y bajar el tono de la culpa que sentimos dentro de nosotros mismos. Responsabilizarnos de lo que queremos y de lo que somos.

 

Una zanahoria ecológica

 

Por ello creo que es importante que  recordemos que cualquier objetivo que queramos marcarnos en nuestra vida sea real, alcanzable, medible y en mi opinión, por encima de todo, que sea ecológico. Es decir, que lo que queremos alcanzar está en sintonía y equilibrio con nuestro SER y con nuestro entorno. Que hagamos el planteamiento desde el cuidado y amor.

 

Y qué hay de nuestra felicidad

 

Reyes, plantea en su libro algunas ideas:

 

«Podemos aprender a vivir sin zanahoria, con la libertad de aquel que no la necesita o perseguir la zanahoria sin que nuestra felicidad dependa de ello». (Reyes, 2015).

 

Que nuestra felicidad no dependa de factores como tener una casa más grande, una profesión de mayor prestigio, una pareja más perfecta, ser más alto o más delgada, etc. Dejar de proyectar a un futuro incierto y volver a confiar, con una mirada en lo único que tenemos, el presente.

 

Bibliografía:

Adorna Castro, R. (2015). El origen de la infelicidad. Bilbao. Desclée De Brouwer.

Albert Gutiérrez J.J. (2014). Ternura y Agresividad. Barcelona. La Llave.

 

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El mapa de tus creencias no es el territorio 

El mapa de tus creencias no es el territorio

Las creencias

«Yo no valgo, soy el mejor, soy un fracasado, no voy a conseguirlo, soy feliz, puedo con ello…» son algunos ejemplos de creencias. Las reglas bajo las cuales vivimos. Al igual que los valores, son pilares en nuestra vida. Las construimos basándonos en nuestra experiencia y actuamos como si fueran ciertas. Las creencias, los valores y nuestros objetivos constituyen las principales características de nuestros mapas mentales. Con ellos creamos nuestra realidad. Actuamos como si esos mapas fueran ciertos, cuando son solo una forma de interpretar la realidad. Generalmente los hemos creado en la infancia, influenciados por nuestros padres y el entorno familiar en el que hemos vivido e interactuado.

 

El mapa no es el territorio

 

 

Pero «el mapa no es el territorio«, una cosa es el mundo y lo que en él pasa, y otra muy distinta es el mapa con el que lo interpretamos. Lo que nos suele pasar es que actuamos como si estos mapas fueran  verdades absolutas y, ciertamente, puede que esos mapas sean buenos para nosotros, nos empoderen y nos proporcionen libertad para actuar; es lo que llamamos  creencias poderosas. O puede que, por el contrario, sean mapas arrugados, con información insuficiente y llenos de peligros que nos limiten nuestras posibilidades; es lo que llamamos creencias limitantesNuestra forma de actuar dependerá en gran medida de si tenemos una creencia poderosa o limitante.

 

Eligiendo nuestras creencias

 

Lo mejor de todo esto es que podemos elegir nuestras creencias y educarnos para ponerlas a nuestro favor. Eso si, suele suceder que detrás de cada creencia hay mucho que personalmente hemos invertido. Nuestro mundo tiene sentido con ellas, nos proporcionan seguridad y certidumbre. O a veces nos recreamos en el desastre por ejemplo en frases como «ya te lo dije». Es una manera de confirmar nuestra creencia.

 

¿Tienes dificultades para conseguir tus deseos u objetivos?

Si tu respuesta a lo anterior es afirmativa, revisa tus creencias. Generalmente en consulta, detrás de la consecución de un objetivo hay alguna creencia limitante que es necesario traer a la luz para avanzar. Suelen estar ocultas y no ser conscientes. En ocasiones, basta con ser capaz de expresarla, ponerle palabras. De esta sencilla manera ya le estamos quitando carga a la creencia, además de ser el primer paso para explorarla.

¿Podrías identificar en este momento alguna creencia que te esté limitando? Algunas de ellas podrían ser:

  • No lo voy a conseguir
  • Tengo que trabajar duro para ganar mucho dinero y poder vivir
  • No puedo vivir sin móvil
  • No soy una persona flexible
  • No puedo confiar en nadie
  • La gente tiene más suerte que yo
  • No merezco lo que tengo
  • Nadie me va a querer
  • No soy feliz

 

Cambia tus creencias y continúa avanzando

 

En coaching trabajamos a partir de creencias potenciadoras. Principios que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos.

  • Confío en mi y en los demás
  • Quiero ser feliz
  • Me lo merezco
  • Yo lo valgo
  • Creo en mis capacidades
  • Puedo aprender

Algunas notas para cambiar nuestras creencias

 

  • Una cuestión de lenguaje: convierte la creencia limitante en temporal y en permanente la positiva. Por ejemplo, no es lo mismo decir «no puedo confiar en nadie» que «para esta situación concreta, no puedo confiar en ciertas personas». O convierte la creencia positiva «estoy feliz» en «soy feliz».

 

  • Supón que la creencia limitante que tienes es falsa. ¿Qué diferencia observas?, ¿vale la pena la diferencia?

 

  • Reformula tu mismo/a tus creencias:

Escribe la creencia que te limita (por ejemplo: yo no valgo).

– Piensa en qué tiene de positiva esa creencia para ti, a pesar de que te está limitando. (Si pienso que no valgo no tengo que esforzarme). 

– ¿Qué te gustaría creer en lugar de esa creencia? (Yo valgo).

Reformula tu creencia, para ello escribe la nueva creencia que te gustaría. (Yo valgo y puedo hacerlo). Ten en cuenta lo siguiente:

 

Plantea la frase en positivo. No coloques en la frase: «no, nunca, ninguno/a. 

Utiliza verbos en presente, como si la acción estuviera ocurriendo en este preciso momento. No la formules en tiempo pasado.

 

Medita si esta reformulación perjudica en algo o en alguna de tus relaciones. ¿Te sientes cómodo/a con ella?

-Piensa en alguna situación que hayas vivido o estés viviendo. ¿En qué hubiera cambiado o cambia la situación teniendo esta nueva creencia? ¿Hay diferencia?

– Lleva la creencia limitante a tu baúl de viejas creencias. (Siempre estará disponible ahí si la necesitas).

-Incorpora esta nueva reformulación a tu vida, !actuando! ¿En qué próxima situación te comprometes a utilizar esta nueva creencia?

 

Recuerda que la acción te dará retroalimentación y aprendizaje para continuar avanzando hacia tus objetivos y metas.

Olvídate del fracaso, tan solo aprende. No puedes decir que has fracasado a menos que abandones.

Tienes todos los recursos a tu alcance, !despierta a ellos y ponte en marcha!

Y por encima de todo… lo estás haciendo lo mejor que puedes ahora y aún puedes hacerlo mejor.

 

Bibliografía:

Coaching con PNL. Joseph O’ Coonor. Andrea Lages. editorial Urano. 2005.

 

 

 

Encuentros con el miedo – Capítulo segundo – Hermana duda

 

Hermana duda

 

He querido comenzar este post, con «Hermana Duda», una canción de Jorge Drexler, que a mi modo de ver, viene a cantarnos sobre la duda, la indecisión y «el reguero de cabos sueltos» , que en ocasiones nos solemos hacer cuando nuestro amigo el miedo se acomoda en nuestra casa y nos apaga la luz.

Y es que, este amigo, nos mantiene siempre en alerta. Si, ahí está nuestro miedo. Recordándonos que debemos ser cautelosos, mantener nuestras relaciones y el entorno exterior controlado, estar vigilantes ante cualquier posible peligro, a no perder lo que tenemos, lo que somos o lo que creemos ser.

¿Y qué hacemos nosotros? Utilizamos hábilmente nuestra mente imaginando acciones futuras. Pensamos qué puede pasar, dónde, con quién. Tenemos conversaciones con personas, nos enfrentamos a gigantes, monstruos, conjuramos, recreamos toda una estrategia alrededor de escenarios ficticios… todo para prever lo que pueda pasar, el «y si…».  Todo para mantener nuestro estado de control y de prevención ante lo que pueda pasar. A veces, después de un rato dándole vueltas a un tema que traemos al pensamiento, a mí me pasa que termino con la cabeza cargada, como metralla, siento dolor, cansancio, incluso  he experimentado cómo mi visión es menos nítida, nublada.

 

La Angustia

 

Parece que en lugar de tener una mente ayudadora, la volviéramos en nuestra contra. Hay otro efecto que suele sumarse a este nubarrón de la cabeza: el dolor de estómago. Crees que algo te ha sentado mal en el estómago, pero no. Realmente lo que tu tripa te está diciendo es que la tienes llena de angustia. Una angustia que alimentamos con nuestros pensamientos y que siempre está buscando, un enemigo, un culpable y en muchos casos te culpa a ti mismo.

Este estado, que muchos de nosotros estamos acostumbrados a soportar, nos proporciona un caldo de cultivo ideal para paralizarnos porque cada acción que emprendamos, puede ser un error irreparable, por tanto, mejor no actuar, no decidir, de esta manera no tendremos que sentir la culpa o el propio castigo.

Así  podemos estar horas y horas, pasando de la cabeza al estómago, del control mental y las racionalizaciones a la angustia, argumentando y contra argumentando, buscando nuevas causas y desenlaces a nuestras fantasías futuras, para estar preparado ante un futuro que imaginamos hostil, incierto, arduo, fantasmagórico, lleno de sombras y voces.

 

 

Los «y si…» de la indecisión

 

En el decálogo del miedo hay muchos «y si…»: y si no me van a creer, y si me rechazan, y si la relación se termina, y si mi jefe me despide… son los «y si…» de la indecisión. Los que nos paralizan y nos dejan temblando delante del autobús de nuestra vida que está pasando, en este preciso instante y que no somos capaces de tomar, por si hay otro que nos deja más cerca de casa, o por si vendrá otro detrás más moderno y con mejores asientos. (también hay muchos «por si acaso…» en el decálogo del miedo). Es toda una trama laberíntica que nos inventamos y en ocasiones, nos cuesta discernir entre los hechos reales y los imaginarios.

 

¿Para qué necesito la indecisión?

 

Pero ¿para qué necesito ser indeciso?. La vida está llena de decisiones. Estar en la indecisión, también es una decisión y tiene su beneficios. Si estás indeciso con algún tema y llevas rumiandolo tiempo, quizás pueda ayudarte a aclararte un poco más preguntarte:

  • ¿Qué beneficios obtengo al no tomar una decisión?
  • ¿Qué estoy dispuesto a perder y qué no estoy dispuesto a perder con esta decisión?
  • ¿Qué es lo peor que te puede ocurrir si…?

Probablemente, encontremos que nos sentimos más cómodos en la incomodidad de no decidir que en tomar las riendas y la responsabilidad de nuestra vida. Mostrar nuestra verdad, lo que realmente somos y queremos ser. Ser honestos con nosotros mismos y cambiar el flujo energético que nos provoca la angustia y nos bloquea para tomar decisiones.

 

Ir contra lo que nos da miedo

 

En ocasiones, vamos contra nuestro propio miedo. Al contrario que en un estado fóbico donde lo que intentamos es apartarnos de la imagen, persona, idea o pensamiento que tenemos delante, la contrafobia nos lleva justo hacia aquello que nos da fobia, hacia aquello que nos da miedo. Podemos estar sintiendo mucho miedo, pero por fuera tener un aspecto feroz e intimidar al otro. Son los momentos de nuestra vida, donde, aún con las piernas temblando, nos colocamos la armadura y nos enfrentamos al mundo.

Reconozco que en mi vida, este tipo de miedo está muy presente y a veces me ha ayudado a avanzar. Yo lo vivo como si estuviera delante de un precipicio, a gran altura y me lanzo con los ojos bien cerrados y gritando. Una vez hecho, toda la angustia y la energía acumulada, la libero y siento relajación.

A veces, y más aún en personas donde la contrafobia está muy integrada en su carácter, el efecto puede ser doloroso, tanto para si mismo como para los demás. La acción va acompañada de agresividad y no siempre se consigue canalizar.

 

Coraje, espontaneidad, confianza para actuar

 

 

Hay que tener coraje, fuerza interior y sobre todo, confianza, para sentir el miedo y aún así, actuar como sea. Cuando digo, como sea, me refiero a actuar con lo que venga, validando la espontaneidad, la decisión, equivocarse, volver a equivocarse, no acusarse a uno mismo por la decisión tomada o la acción realizada y a aceptar las consecuencias. Más aún, tener la confianza de que el error se puede recomponer y se pueden pedir disculpas. La casa se puede restaurar y aprender de ello. Esto es vivir y estar despierto.

Esto es lo que mi maestra, Estrella Martín, sabe mostrarme cada día que voy a verla y yo intento refugiarme en mis racionalizaciones para no conectar con mi propio deseo. Porque finalmente, la indecisión, nos prohíbe el deseo.

 

«Tanto se medita, que termina escapando. Para agarrar el deseo, soltar el escudo y la lanza, cuando lo que toca es el contacto con lo que sientes, puede ser un camino a explorar».

 

Referencias bibliográficas:

  • 27 personajes en busca del ser. Claudio Naranjo. Ediciones La Llave.
  • Eneagrama para terapeutas. Carmela Ruiz de la Rosa. Desclée de Brouwer.

 

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¿Tienes una actitud creativa para resolver tus problemas?

En este post, abordo la creatividad desde el punto de vista de la actitud y cómo ésta nos puede ayudar a resolver problemas.

Todos los días nos enfrentamos a distintos tipos de retos o pruebas a las que responder. Para cada uno de nosotros, los retos pueden ser distintos y algunos quizás podamos compartir, como por ejemplo hacer del mundo un lugar mejor, mejorar nuestra calidad de vida, enmendar una terrible injusticia, etc.  Si lo piensas detenidamente, seguro que hay alguno que merece tu atención en este preciso momento, ¿cierto?.

 

 

Factores a tener en cuenta

 

¿Qué pueden tener en común personas como Steve Jobs, Ludwig Van Beethoven, Picasso y Marie Curie? Todos tiene un rasgo común. Han sido personas muy creativas. Piensan de manera divergente y tienen ciertas características comunes:

  • Factores cognitivos, que dependen de los conocimientos. Aunque que una persona sea muy inteligente no implica que sea muy creativa.
  • Factores de personalidad psicológicos, que dependen de la personalidad del individuo, de su motivación y de sus emociones.
  • Factores de contexto en el que se mueve, la influencia de la familia, de los padres, del colegio, de los amigos, etc.

Las personas de los ejemplos anteriores son muy reconocidas, pero, ¿significa esto que el resto de personas no podemos ser creativas? En absoluto. La creatividad es un músculo que se trabaja constantemente tanto a nivel personal como profesional y que también implica un poco de esfuerzo por nuestra parte.

Hay algunos aspectos a tener en cuenta si queremos desarrollar este músculo tan potente:

  • La perseverancia: requerimos esfuerzo continuo para conseguir nuestro objetivo, sea cual sea. Por ello, es importante el nivel de compromiso que queremos adquirir con nosotros mismos para conseguirlo.
  • La persistencia: Edison, nos podría hablar hoy en día sobre ello y de sus más de 200 intentos hasta que inventó la bombilla. “Cada una de las 200 bombillas que no funcionaron me enseñó algo a tener en cuenta para el intento siguiente”. 
  • Innovar y crear toma riesgos: siempre que emprendemos un nuevo camino, hay ciertos riesgos que hay que tomar.
  • El incorformismo: desde el punto de vista de la transgresión, la predisposición a opinar de manera distinta a pesar del posible juicio de la sociedad o del otro.
  • El individualismo: parece un valor negativo, ¿verdad?, pero en este caso no lo es. Tiene que ver con no dejarnos embaucar por «la marea», es decir, por las tendencias dominantes. Estar dispuesto a tener ideas propias, atravesar los convencionalismos. Expresar emociones, curiosidad, preguntar sin miedo, etc.
  • La capacidad para jugar: el juego es exploración e innovación tanto a nivel personal como también profesional. En este sentido, empresas como Google y Pixar, han visto claramente que para innovar, es necesario proporcionar a los empleados lugares y espacios de juego y que inspiren a las mentes creativas.

 

El proceso creativo en el ámbito de la empresa

 

De igual forma, las empresas no pueden quedarse pensando en el momento ideal para innovar. Están en continuo cambio y transformación. Las últimas tendencias de gestión de la innovación se han basado en diversas filosofías, como Lean Start-up,Blue Ocean o Design Thinking. El uso de la creatividad para impulsar la innovación. Pero si no es algo que hayamos trabajado de manera personal como una habilidades propias, difícilmente podremos ponerlas en práctica en nuestro entorno laboral, aunque hay algunos procesos y técnicas que nos ayudan a hacerlo.

Encontrareis en Internet numerosas referencias relacionadas, por ejemplo, con la técnica Design Thinking. Por contextualizar brevemente: «es una disciplina que pretende aplicar el proceso de diseño como enfoque holístico para la resolución de problemas. Capacidad de mezclar el pensamiento convergente y divergente en ciclos de desarrollo iterativo de las ideas, ampliando o cerrando el flujo de información en relación a la necesidad del momento. Es decir, enfrentar los desafíos como si de un diseñador se tratase».

Steve Jobs lo traduce en estas palabras:“Design is not just what it looks like and feels like. Design is how it works“ (Diseño no es solo como parecen y se sienten las cosas. Diseño es cómo funcionan).

Es decir, utilizar no solo el pensamiento deductivo tradicional (soluciones válidas a escoger), sino también explorar el pensamiento adductivo o divergente (soluciones a explorar no descubiertas hasta ahora).

 

Cuando llevamos a cabo una técnica creativa (como Desing Thinking), es importante tener en cuenta:

  • Colaboración: es un trabajo colectivo y una actitud de apertura hacia cualquier que tenga algo que aportar. Muy importante el no juicio.
  • Integración: observar e integrar la perspectiva de todos de manera global. Todos tenemos que vernos reflejados en el planteamiento del problema, en el trabajo para resolverlo y en la solución.
  • Interprertar: definimos ideas válidas y posibles. No únicas. Nadie tiene la verdad absoluta. Muy importante ser humilde, saber escuchar y no imponer.
  • Exploración: fomentar la visualización de ideas espontaneas para descubrir otros caminos no planteados o vinculados.
  • Experimentar: realizar prototipos para testear todo lo que queramos llevar a la práctica.
  • Iteraciones: no es un proceso lineal, es un proceso iterativo que reformula y replantea para construir una solución final. Es un proceso vivo como la propia naturaleza. Es cambiante, por tanto, volvamos a ello cuantos veces necesitemos.
  • Cocreación: foco en las personas. Trabajar por las personas. Dejando a un lado la tecnología y el mercado.

La actitud creativa requiere:

  • habituarse a vivir en la incomodidad
  • Actitud de punto de salida
  • Filtro de conocimiento
  • Aplicadores de conocimiento
  • Colaboración

Si cumplimos con estas «reglas» estaremos en disposición de desarrollar ideas y soluciones coherentes y efectivas. De innovar en nosotros mismos como persona. De crear valor sobre nosotros mismos de una manera clara, sencilla. La innovación parte de cada uno de nosotros como individuo y debe ir hacia nosotros. En definitiva, es una técnica que surge para ayudarnos, no para complicarnos la vida.

 

El valor de innovar es natural al cambio

 

Ser creativo es parte de nuestra naturaleza. Ésta siempre busca soluciones creativas. Explicaba Robert Dilts que algunos estudios registraron hasta 1.000 movimientos de un bebe. Pero, ¿qué ocurre?. Ni la escuela, ni la vida, ni la sociedad están para que ese bebe sea algo diferente, sino para homogeneizar a las personas. Es más seguro y además cuesta menos dirigirlas.

 

Walt Disney contaba en sus oficinas con el rincón para soñar. Un lugar donde queda fuera la parte crítica y realista que nos habita. Sin juicios. La crítica despiadada es el mayor enemigo de la creatividad. Robert Dilts lo explica con más detalle en el siguiente vídeo.

 

 

El proceso de innovación es algo natural. Entender la necesidad de evolucionar, de transformarnos es entender la evolución de nuestra propia especie. Nosotros, como personas y también las empresas evolucionamos en el valor que aportamos.  Es éste valor que aportamos (a la sociedad, la empresa, en la pareja… ) lo que nos indica si estamos en crisis o no. Si estamos actualizados o si necesitamos un «reseteo». En la mayoría de las situaciones, la pérdida de valor viene de la propia persona o empresa. Nuestra forma de ser y de hacer nos impide dar más valor a nosotros mismos y a la sociedad.

 

«Innovar es poner en valor el conocimiento de forma acelerada. Es algo sistémico, como fruto de una metodología, actitud. Si se hace dentro del ámbito profesional es innovar, si es desde el ámbito persona, es emprender. (Actitud vital) algo con lo que la persona nace. La innovación es algo más profesional o empresarial». Antonio Flores. La actitud innovadora.

 

Comenta Antonio Flores en su libro La actitud innovadora, que la inteligencia es la capacidad de transformar conocimiento en valor, como respuesta adaptativa a las transformaciones del entorno. El pensamiento creativo es el que te permite ver tu entorno de forma diferente, encontrar posibilidades donde solo había rutina, consenso en lugar de incomprensión y acción en vez de muchas ideas en un cajón. El pensamiento innovador sirve para generar y gestionar ideas nuevas y recicladas, y construir valor eficazmente, convirtiéndolas en resultados.

 

Creando espacios de fluidez para posibilitar el cambio

 

La única constante que encontramos en la naturaleza, en la empresa, en la vida, es el cambio. El valor que aportas tú ha de adaptarse a ese cambio. Para ello debe haber pasión, motivación, estar emocionalmente involucrado. Solo así encontraremos la motivación que necesitamos.

 

«La pasión por resolver problemas es lo que crea el potencial para obtener
resultados extraordinarios». Gary Hamel

 

La importancia de una educación integradora

 

Esta actitud creativa debería de ser trabajada desde la infancia, en las escuelas. Pienso que es fundamental que los educadores puedan experimentar, conocerse y desarrollarse personalmente a través de la conciencia para convertir las aulas en espacios de fluidez, de transformación personal y grupal, dando cabida a la parte emocional, espiritual y corporal. Es decir, siendo y dejando ser para poder transcender los ideales de la sociedad patriarcal. Integrar cuerpo – emoción y mente en el proceso creativo de conocernos. Llegar a una educación, como dice Claudio Naranjo para la evolución personal y social.

«Respuestas correctas», especialización, estandarización, competencia estrecha, adquisición ávida, agresión, desapego. Sin ellas, nos ha parecido
que la máquina social no podría funcionar. No debemos culpar a las escuelas de crueldad cuando sólo han cumplido con lo que la sociedad les ha pedidoPero la razón por la que necesitamos una reforma radical de la educación es que las demandas de la sociedad están cambiando radicalmente. No cabe duda de que las características humanas que hoy en día se inculcan dejarán de ser funcionales. Ya se han tornado inapropiadas y destructivas. Si la educación continúa siendo como solía, la humanidad terminará destruyéndose tarde o temprano.”  Cita Del libro Cambiar la educación para cambiar el mundo. Claudio Naranjo.

 

Bibliografía:

  • La actitud innovadora. Antonio Flores. Pocket Innova.
  • Desing Thinking. Innovación en los Negocios. MJVPress. 2016.
  • MOOC Creatividad y Pensamiento Lateral. UOC – Miriadax. 2018.
  • Cambiar la educación para cambiar el mundo. Claudio Naranjo

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La creatividad como medio para la transformación

Si en el artículo anterior hablaba sobre el miedo, hoy me apetece compartir el momento en el que me encuentro, explorando el lado opuesto, la creatividad.

 

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¿Cuál es mi relación con la creatividad?

 

Y es que, aunque parezca mentira y me cueste creerlo, yo he nacido creativa. El simple hecho de mi nacimiento, ya fue un acto creativo. ¿Te habías parado a meditarlo? Tú también eres un ser creativo por naturaleza. Lo que me ocurre cuando actúo sin miedo, cuando entro en contacto con la confianza y dejo el control, es que me encuentro con que soy una persona muy creativa. Uy!, esto también llega a asustarme un poco porque eso significa que soy un ser libre y responsable 100% para diseñar, crear y actuar con todas sus consecuencias.

El mismo hecho de estar escribiendo este artículo ya está siendo un acto creativo en sí mismo y para realmente expresar qué me pasa a mí con la creatividad, he tenido que dejar de lado una serie de libros que para lo único que me ayudaban era para darme seguridad y estructura a lo que voy diciendo. ¿No es esto mismo una contradicción si estoy hablando de creatividad?

A ver si me explico, tenemos la capacidad de ser creativos, nacemos creativos, pero conforme vamos creciendo vamos enterrando esta capacidad. Es como si conforme vamos cumpliendo años, a la vez, va muriendo nuestro lado creativo, el más puro, la propia creación de lo que somos.

Pero tampoco es tanto así. En mi vida, he tenido muchos momentos creativos, por ejemplo, si busco en mi memoria, tener pareja ha sido un acto de creatividad, tener un hijo/a lo es (aunque aún no lo he experimentado), viajar a lugares desconocidos, coger caminos distintos para llegar a casa, etc. Hay muchos momentos creativos en mi vida, tengo la capacidad para ello. Seguro que en tu vida, también los hay, ¿verdad?.

Pero parece que soy un poco estrecha de miras por mi propio autoconcepto. “No puedo, no valgo, esto es un error, no puedo fallar”. En definitiva hay algún miedo detrás.

Y si reflexiono un poco más, ¿en qué momentos me siento creativa? Pues me siento creativa cuando dejo de pensar y actuar como lo hago habitualmente. Cuando me desarmo como un Lego, cuando pongo la casa patas arriba, cuando desordeno, descoloco, cuando me des-estructuro, cuando digo cosas sin sentido… En todos esos momentos me siento creativa.

 

Experimentar la locura, ir más allá de mi propio auto concepto

 

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Esto parece un poco loco. Hay algo (o mucho) de dionisíaco en la creatividad. Algo que nos invita a experimentar la locura y a dejar atrás el juicio. Y es que la creatividad tiene que ver más con nuestra parte instintiva que con nuestra parte social. Va más allá de nuestro propio ego, de nuestro propio auto concepto.

Si confío en mí, ensancho… abro miras, soy capaz de sorprenderme a mí misma.

Cuando juego y me divierto también me siento creativa, tanto en el trabajo como en mi vida personal. Lo que me pasa es que en ocasiones siento angustia (otra vieja amiga) y un cierto vértigo. Porque si doy rienda suelta a mi creatividad, tendré que buscarme la vida, no estoy en mi zona de confort, surge lo desconocido, la incertidumbre en lo que va a pasar. Esto son códigos que siguen frenando nuestra capacidad y nos generan angustia existencial. ¿No te parece?, ¿Te pasa a ti lo mismo?. Desde nuestra zona de confort vamos a dar lo mismo de nosotros mismos, es mi zona segura.

 

Creatividad: energía de creación y destrucción

 

Hay un tema muy energético en la creatividad. Para sentirla, primero, digamos  que hay que invocar esta energía que curiosamente es la misma que la energía de destrucción solo que al contrario. No se puede construir sin antes destruir, siempre hay algo que se destruye y se crea. Es ley de vida, en todos los momentos estamos conviviendo con la creación y la destrucción, la vida y la muerte. En el vacío encontramos  una mente abierta y sin juicios, un caldo de cultivo estupendo para experimentar la creatividad. Cuando nos vaciamos de pre conceptos, ideas o prejuicios, nos abrimos al ser creativo que llevamos dentro. La creatividad es también un lenguaje de contradicciones, paradógico, muy simbólico, conectado en ocasiones con el alma; es un lenguaje que invita a la exploración, a perderse, a buscar nuevas alternativas.

 

El efecto einstellung y otros enemigos de la creatividad

 

¿Qué me impide ser creativo? Nos pasa que vamos adquiriendo ciertos hábitos que nos hacen sentir cómodos y justamente esta comodidad es la que entorpece la creatividad. ¿Has oído hablar del efecto einstellung? Es una palabra alemana que significa “instalación”, “ajuste”. En psicología, el efecto einstellung significa la tendencia de la mente a adoptar la solución más habitual. La más conocida y la que nos genera mayor seguridad. Te habrás escuchado en muchas ocasiones diciendo “esto debe ser así”, “más vale malo conocido que bueno por conocer”, “siempre me ha funcionado de esta manera”…. Este tipo de actitud es anti-creativa en la vida.

Abraham Luchins, uno de los psicólogos fundadores de la Terapia Gestalt, quien demostró esta tendencia en la mente a utilizar el mismo esquema mental para resolver problemas. Pero además del evento einstellung, hay otros enemigos para mantener una mente creativa, alguno de ellos ya los he mencionado anteriormente:

  • El perfeccionismo: está bien querer mejorar, siempre y cuando tengamos en cuenta que la perfección no existe.
  • El miedo: este es el más conocido y más antiguo. ¿A qué tenemos miedo cuando desarrollamos nuestra creatividad? ¿A equivocarnos?, ¿a hacer el ridículo?, ¿a ser juzgado?.

Un ejemplo práctico es el de Albert Adrià, cocinero y hermano de Ferran Adrià. Cuenta en este breve vídeo de abajo, cómo se abordaba el proceso creativo en el taller de elBulli para el proyecto «Ferran Adrià. Cómo influye el miedo en la creatividad.

 

La creatividad en el ámbito profesional

 

La creatividad está siendo un tema de relevancia en las empresas de hoy en día. La transformación digital, la robotización y la posibilidad de que muchos trabajos sean sustituidos por máquinas, está provocando que los perfiles creativos sean cada vez más demandados para potenciar la innovación, el pensamiento crítico y la resolución de problemas complejos.

El Foro Económico Mundial, que en 2015 la situó en el décimo lugar en su lista de competencias clave, ahora nos indica que en 2020 (en dos años más), será la tercera competencia más demandada por las empresasHoy en día son muchas las técnicas que se usan para fomentar la creatividad por ejemplo juegos con Lego, Desing Thinking, etc.

La creatividad ha sido muy estudiada a lo largo de la historia por expertos. Por ejemplo:

«La creatividad es la inteligencia que se divierte». Albert Einstein

«La creatividad es la capacidad mental para visualizar, anticipar y generar ideas».  Alex Osborn 

Para mí, la creatividad es un proceso de creación y de destrucción que me ayuda en mí día a día a adaptarme al medio con mayor flexibilidad. En base a tu relación con la creatividad, ¿cómo la definirías? ¿Qué es para ti la creatividad?

 

Pensamiento convergente y divergente

 

Si hablamos de creatividad, es esencial hablar del pensamiento convergente y divergente. Términos que vienen del psicólogo Joy Paul Guilford, conocido por sus trabajos sobre inteligencia humana. Estaba convencido de que la creatividad y otras actitudes se pueden desarrollar mediante la educación.

El pensamiento convergente tiene que ver con el mundo racional, causa – efecto, prueba – error. Es un pensamiento secuencial. Nos planteamos si una idea funcionará o no, pero no cómo nos gustaría que funcionara. Es un pensamiento que desarrollan filósofos, los científicos o matemáticos. Es necesario, por ejemplo, si queremos llevar una idea a la realidad.

Por otro lado, el pensamiento divergente, es un proceso mental que permite producir numerosas ideas a partir de un estímulo único. Buscamos alternativas ante una misma realidad. Aquí requerimos de fluidez, flexibilidad y originalidad. La fluidez de ideas, verbal y de expresión.

La originalidad es la capacidad para producir ideas remotas, muy locas y la flexibilidad, la capacidad de practicar la fluidez. Flexibilidad para replantear una situación, reinterpretar, cambiar. Necesitamos flexibilidad para pensar fuera de la caja de confort (Out of the box).

 

¿Quieres poner a prueba tu creatividad?

 

Sommer + Sommer

Test Sommer + Sommer

 

Comparto con vosotros algunos ejercicios que he ido encontrando y probando para poner a prueba la creatividad. Encontrareis muchos más en la red. Los podéis hacer solos, en pareja, con amigos o con vuestros hijos. La idea es experimentar. Coge papel y lápiz y dedícale unos minutos.

  1. Test sobre creatividad: ¿Quieres saber cuál es tu lado del cerebro más dominante? Realiza el auto test de creatividad SOMMER+SOMMER.
  2. Escribe todos los usos que se te ocurran de un cinturón, hasta el más raro que se te pueda ocurrir. (Imaginación al poder).
  3. ¿Que frases se te ocurren que comiencen con las siguientes letras? A … H …. O….. L
  4. Este ejercicio es para ayudarte a conocer mejor tu relación con la creatividad.
  • Piensa en el último problema que hayas resuelto. ¿Cómo lo hiciste? Ahora piensa en una manera creativa de solucionarlo.
  • Pon un temporizador en 10 minutos y haz una lista de cosas que harías si no tuvieras que hacerlas a la perfección.
  • Escucha música relajada, coge papel y lápiz y tómate tu tiempo para responder a la siguiente pregunta en primera persona:
    • ¿Hay algo que me de miedo cuando pienso en mí mismo como un ser creativo? Si es que sí, anota esos miedos.
    • Cuando termines, imagina que esos miedos son de un amigo y que te los está contando a ti. ¿Qué le podrías decir a tu amigo respecto a estos miedos que te está contando?

 

Bibliografía:

  • J.P. La naturaleza de la inteligencia humana. Buenos Aires; Paidós. 1977.
  • Maslow, A. La personalidad creadora. Barcelona. Kairós. 1982.
  • MOOC Creatividad y Pensamiento Lateral. UOC – Miriadax. 2018.
  • No es lo mismo. Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárate. LID editorial. Edición 5.

Encuentros con el miedo – capítulo primero

Vivimos en un momento de la historia donde prácticamente parece una exigencia no sentir miedo. Los medios de comunicación nos transmiten incesantemente comunicaciones contradictorias. Por un lado, mensajes atemorizantes, violentos, que activan nuestro mecanismo de defensa y nos mantiene en alerta. Por otro nos muestran superhombres y supermujeres valientes, héroes y heroínas que no temen a nada. La publicidad se encarga de hacernos consumidores de fórmulas atractivas para no detenernos en el miedo o sencillamente para obviarlo y no sentirlo.

En otras ocasiones, tenemos miedo a no ser capaces de arreglárnoslas en el mundo, de no poder salir adelante por una falta de capacidad y habilidades. Otras, entramos en pánico ante una situación nueva en la vida, sobresaltándonos y tambaleándonos ante los cambios ya sean laborales o personales. 

 

La sociedad del hacer insaciable

 

Y desde este punto de vista, aquel que siente miedo, es un «cobarde”, para el que el aburrimiento está prohibido. Hay que evitarlo porque cuando comenzamos a sentirnos aburridos, nos angustiamos (señal de que nos estamos acercando a nuestro miedo). Pero preferimos continuar en el hacer insaciable para no conectar con lo que realmente nos ocurre.

Son innumerables las estrategias que usamos para apartar el miedo de nuestros pensamientos. Hay quien hace yoga, sale a correr, baja a tomarse una cerveza, toma tranquilizantes, sale de compras, comer hasta la saciedad, ver series infinitas, etc.

Si bien es cierto que algunas de estas fórmulas pueden funcionan, al menos de manera momentánea, ¿qué grado de conciencia tenemos realmente de estas acciones? y sobre todo, ¿están siendo una solución real y consciente a lo que siento y necesito o están actuando de manera superficial, a modo de tapadera?

 

Amar y respetar nuestro miedo como a nosotros mismos

 

Ocultar el miedo es congelar una de las emociones más básicas, perdiéndonos la oportunidad de aprender y crecer con ella como si de una relación de pareja se tratase. Yendo más allá, es necesario amar y respetar nuestro miedo si queremos amarnos y respetarnos a nosotros mismos. Es importante conocerlo, escucharlo, dar un primer paseo por el parque, entrar en amistad, tener una buena conversación con él y sobre todo, darnos el permiso de sentirlo y aceptarlo sin juicio. 

Todas las emociones tienen una intención positiva en nosotros, incluso las llamadas negativas como son el miedo, el asco, la tristeza y la rabia. Además, éstas son indicadoras de nuestros procesos de cambio y transformación. Entonces, ¿para qué necesito ocultarlo?. ¿Qué hay específicamente detrás de él?. 

Darnos el espacio y el tiempo para reconocer nuestro miedo, nuestras dudas e incertidumbres, es el comienzo para empezar a atravesarlo. Además, tenemos la capacidad y el poder de decisión para tener una relación más íntima con esta emoción de una manera más consciente, integrándola y poniéndola a nuestro favor, dándole el lugar que nosotros queremos que ocupe en nuestra vida. 

En este sentido, quizás podéis preguntaros, ¿cuál es el plan de acción que tengo que emprender para superarlo?, ¿Cuál es la receta?. Si os soy sinceros, yo aún no la he encontrado y dudo mucho que exista una marmita con la pócima mágica. 

 

Mi experiencia personal con el miedo

 

Como yo lo veo y como lo voy experimentando, es un trabajo de fondo que comienza por no hacer nada. Aparcar los planes de acción y comenzar a observarme y escucharme. El miedo anida en nuestra mente y en nuestro cuerpo, por tanto, para comenzar a explorarlo, podríamos hacernos algunas cuestiones como:

  • ¿En qué parte de mi cuerpo siento el miedo?
  • ¿Qué espacio ocupa en mi cuerpo?
  • ¿Qué pensamiento me viene a la mente cuando tengo miedo?

 

Relación del miedo con la exigencia y la excelencia

 

 

El miedo es una emoción íntimamente ligada a la exigencia. Cuando nos dejamos arrastrar por él, nos volvemos desconfiados, dubitativos, controladores, reaccionamos ante la mínima sospecha, intentamos controlar la situación o incluso nos paralizamos. Vemos los errores como una fuente de fracaso, nos negamos a recibir feedback y en nuestro entorno se genera una energía hostil. 

Qué distinto es ver la vida desde la excelencia. Cuando nos transparentamos con nosotros mismos, con lo que hay, con lo que sentimos, emprendemos el camino de la confianza. Encontramos aprendizaje en cada error, buscamos la mejora continua, escuchamos al otro, somos proactivos, innovadores, agradecemos y y nos alegramos de estar vivos cada día, generando un clima positivo y en paz.

 

La senda del guerrero

 

Hace unos años, mi amigo Juan me regaló Shambhala, un libro bellísimo que me encantó. El autor, Chógyam Trungpa, nos habla sobre la senda del guerrero o el camino de la valentía, como un sendero abierto a todo ser humano que procure una existencia auténtica que transcienda el miedo. Un guerrero no solo de mente, sino también de corazón.

Esta última parte, la del corazón, por lo general la solemos tener menos explorada. Es la parte “blandita” y que nos hace conectar con nosotros mismos. Suele pasar que cuando conectamos con él, a través de una meditación o simplemente estando presentes, descubrimos que este corazón está vacío y mirando hacia fuera. Es un corazón adormecido.

Si comenzamos a explorarlo y metemos la mano dentro de nuestro pecho, encontraremos algo blando, tierno, sensible y muy probablemente, encontraremos tristeza dentro. No tiene por qué ser a algo particular, puede ser una tristeza generalizada, muy en el fondo, a lo lejos, está ahí y también nuestro miedo a sentirla y a encontrar nada, simplemente vacío interior 

 

El  verdadero guerrero atraviesa la tristeza

 

Pero si no somos capaces de sentir esa tristeza, la valentía que podamos experimentar, será frágil como una cáscara de nuez. Hay que ser un verdadero guerrero para atravesar esa tristeza. Uno de los primeros pasos de ese guerrero, es conectar con su propia vulnerabilidad, provocada al verse con el corazón al descubierto. Dejándose tocar por otros, mostrando su miedo y también su tristeza. Siendo y sintiendo quién es. Dejando de hacer para comenzar a ser. Es ahí cuando podemos ver nuestra excelencia más genuina. Distinguiendo entre lo que hacemos, lo que somos y lo que podemos llegar a ser. 

 

Reconocer el miedo no es causa de depresión ni de desánimo. Porque poseemos el miedo tenemos también, potencialmente, derecho a la vivencia de la intrepidez. La verdadera intrepidez no consiste en reducir el miedo, sino en transcenderlo. Shambhala, la senda sagrada del guerrero. Chógyam Trungpa.

 

La valentía comienza por reconocer el miedo y transcenderlo

 

Por tanto, la valentía comienza por reconocer ese miedo y transcenderlo. No solamente desde un plano mental que nos ayude a entenderlo, sino también desde el corazón, desde la ternura y la aceptación de nuestra realidad.

Trabajar la intrepidez es trabajar con la vulnerabilidad humana, con nuestros corazones. Todo guerrero tiene detrás un corazón tierno y vulnerable a su servicio y al de la humanidad. La verdadera valentía, el arrojo para traspasar ese miedo, viene de la mano esa ternura, de estar dispuestos a abrirnos, sin resistencia ni timidez a afrontar el mundo y a compartir nuestro corazón. Igual que cuando declaramos nuestro amor en pareja.

 

El miedo como compañero de viaje

 

 

Recuerdo con mucho cariño las palabras de uno de mis maestros, Gerardo Ortiz, Psicólogo y Terapeuta Gestalt, mexicano, discípulo de Claudio Naranjo, con muchísima experiencia llevando grupos. Nos contaba en uno de sus talleres a los que asistí durante una estancia en Chile, que a pesar de llevar muchos años viajando e impartiendo talleres por el mundo, seguía sintiendo miedo. Meras especulaciones de lo que iba a encontrarse y lo que pensarían sobre él.

Su receta era bien sencilla. Dentro de su maleta, siempre dejaba un hueco libre para meter una cajita con su miedo y con él, viajaba siempre. Escuchar este comentario, me sirvió enormemente para darme cuenta de que había estado negando mucho tiempo mi propio miedo y que esa negación me había convertido en una persona que realmente no era ni estaba disponible ni para mí ni para los demás. 

 

La aceptación como camino de transformación

 

 

Aceptar el miedo a ser y a vivir está siendo mi camino de transformación. Respetando que es parte de mi ser y de que juntos, desde el encuentro, podemos llegar mucho más lejos que desde la pelea y la evitación. Desde este reconocimiento, puedo construir mi realidad acorde con lo que soy y con lo que quiero llegar a ser.

Os dejo con unas palabras del libro Shambhala que espero os inspiren tanto como a mi. 

La clave del camino del guerrero es no tener miedo a ser quienes somos. Esto es en última instancia la definición de valentía. No tenerse miedo a sí mismo

Esa mentalidad de temor

ha de ser puesta en la cuna de la benevolencia

y amamantada con la leche profunda y brillante de la inmutabilidad eterna.

En la sombra fresca de la intrepidez,

abanicadla con el abanico de felicidad y gozo.

A medida que vaya creciendo, 

con diversos despliegues de fenómenos,

conducidla al patio de recreo auto existente.

Cuando sea mayor,

para impulsar la confianza primordial,

llevadla al campo de tiro al arco de los guerreros.

Cuando sea aún mayor, 

para despertar la naturaleza de sí primordial, 

dejadle ver la sociedad de los hombres

que posee belleza y dignidad.

Entonces esa mente temerosa

podrá convertirse en la mente del guerrero,

y esa confianza eternamente juvenil

extenderse por el espacio sin principio ni fin.

En ese momento, verá el Sol del Gran Este.

 

Referencias bibliográficas:

  • Shambhala, La senda sagrada del guerrero. Chögyam Trungpa. Kairós. Edición 11.
  • No es lo mismo. Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárate. LID editorial. Edición 5.
  • 27 personajes en busca del ser. Claudio Naranjo. Ediciones La Llave. Edición 6.
  • Terapia Gestalt. La vía del vacío fértil. Francisco Peñarrubia. Alianza Editorial. Edición 2.