El buenismo psicológico, la cara oculta de las buenas intenciones

El buenismo está de moda.

Todo el mundo quiere ser una buena personaHay quien lo resalta a modo de slogan en las entrevistas de recursos humanos o quien afirma que desea que se lo escriban como frase memorable en la lápida.

Sin embargo, ¿es el buenismo completamente auténtico y desinteresado o se mueve a la vez por mecanismos inconscientes que reprimen otros rasgos socialmente peor vistos como pueden ser la envidia, la vanidad o el conformismo?

Origen del término buenismo

Si nos vamos a la RAE nos encontramos que el término buenismo hace referencia a la actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia.

El uso de la palabra buenismo está inspirada en la expresión inglesa  do-gooder, literalmente «hacedor de bien, el que hace el bien», empleada igualmente de forma satírica para aquellas personas que procuran hacer buenas obras a fin de ganarse el reconocimiento de los demás.

Desde el punto de vista histórico, el término buenismo fue acuñado despectivamente en los últimos años por grupos mediáticos para criticar ciertas políticas de auxilio social y redistribución de la riqueza.

Actualmente es muy frecuente encontrarnos en consulta a personas que se quejan de ser excesivamente buenas hasta el punto de obtener resultados negativos para sí y para su entorno.

Lo que el buenismo esconde

En el ámbito psicológico hay que diferenciar entre persona buena, demasiado buena y buenista. Siendo esta última la que más hostilidad esconde detrás de su aparente incondicionalidad.

¿Y qué es lo que hay en el fondo del comportamiento buenista?

Lo que veremos desde fuera será una máscara de abnegación y generosidad, sumisión en pro del otro, amplia sonrisa y gran amabilidad.

Sin embargo, debajo del disfraz se esconde es una necesidad desmesurada de gustar, de caer bien, de que les quieran y se les reconozcan… a cualquier precio.

Esto lleva consigo sentimientos de miedo al rechazo y al abandono que de manera inconsciente activará mecanismos de manipulación maquillados de altruismo y benevolencia.

Los 3 buenismos: ayudador, mártir y huérfano

No todos los buenistas son iguales ni se sirven de las mismas artimañas para conseguir sus objetivos y proteger su imagen social.

Basándome en la literatura de los arquetipos me he animado a  personalizar los diferentes tipos de buenismos agrupándolos en tres: el ayudador o servicial, el mártir y el huérfano. Veamos sus características más importantes.

El buenismo ayudador o servicial

Guarda relación con la conducta de una persona que pone sobre sus hombros responsabilidades que no le corresponden.

En un principio, la relación oferta una gran ayuda y alivio de carga en el otro, pero a la larga logran generar fuertes lazos de dependencia y de sentido de invalidez en la persona a la que ayudan.

Las personas buenistas serviles suelen presentar amplias dosis de necesidad de control y cierto toque de vanidad

» tranquilo déjame, que yo lo hago por ti» (*-mensaje oculto: que tú no sabes hacerlo correctamente-*. )

De ese modo, se las ingenian para que las cosas se hagan a su modo y evitar enfrentarse a su dificultad de delegar en los demás.

Evidentemente tarde o temprano en los momentos en los que esa responsabilidad sea excesiva, no tardará en salir a la luz el reproche y el reclamo hacia aquellos a los que ha ayudado de no obtener la recompensa que estaba esperando.

«Con lo que he hecho por ti y mira ahora no me echas una mano cuando lo necesito…ni un triste gracias. No vale la pena cargarme con todo»

En otros casos, el buenista ayudador se disfraza de moralista ofreciendo consejos y opiniones que no se le han pedido

«Yo que tú…lo digo por tu bien…ya verás como me das la razón y te alegras de haberme hecho caso»

El Buenismo mártir

Hace referencia a una conducta de autosacrificio que renuncia y se pria de muchos de los bienes y privilegios en pro de los demás.

Este buenismo dignifica el sacrificio y la resignación, muy presentes en nuestra cultura cristiana.

Los buenistas mártires ceden en sus intereses ante otros ocultando su incapacidad de decir no y de correr tras sus verdaderos deseos.

Creen que hay más virtud en el renunciar que en el recibir y tras esa generosidad aparentemente inmaculada se esconde un sentir de superioridad y orgullo.

En muchas ocasiones, su excesiva complaciencia en la renuncia genera en el otro sentimientos de culpa y egoísmo, como pago por haber tenido que ceder sin deserarlo verdaderamente.

El buenismo huérfano

Es el que más ternura y compasión desprende por ser una persona de apariencia bondadosa, tranquila y dócil.

En su mirada hay incluso una expresión de fragilidad que proyecta la actitud de esperar ser rescatada y e incluso ser perdonada por su negligencia, disfrazada de inocencia o torpeza.

«Perdona, no lo hice a propósito…no volverá a pasar»

Las personas buenistas huérfanas esperan que ocurra algo externo que les ayude a cambiar o a mejorar sin tener que esforzarse demasiado, ya que dentro de sí guardan grandes sentimientos de carencia y de incapacidad.

Se suelen mostrar ante el mundo como el niño/a bueno/a que no ha roto nunca un plato, pero aprovechando esa aparente fragilidad para volverse dependientes y caprichosos.

En ocasiones, como complemento a ese sentimiento de horfandad pueden llegar a idealizar y ver como héroes a personas que luego abusan de ellas por exceso de poder, lo que puede convertir su conducta en negligente.

Reflexión final

Haciendo honor a la teoría de los Opuestos de Jung, si yo soy bueno buenísimo, tiene que haber un malo malísimo: el otro.

Detrás de las emociones benevolentes del buenismo se esconden también emociones hostiles, propias de cualquier ser humano. Ambos polos coexisten dentro de nosotros, el egoísta y el bienhechor.

Quizá el secreto esté en dar lo mejor de nosotros mismos sin llegar a consentir ni desgastarnos. En coherencia con mis límites y prioridades. Preguntándome siempre antes de decir SÍ al otro: ¿Quiero? ¿Puedo? ¿Debo? Si es así, adelante.

 

 

 

Relaciones consentidas: sexo con sentido

Estoy tumbada en tu cama. Ha sido una quedada agradable entre amigos, aunque por momentos, un poco tensa. El vino ha ayudado a relajarme y a sentirme más cómoda y distendida. No es la primera cita ni la segunda, pero aún hay algo que me inquieta cuando nos quedamos los dos a solas.

No sé bien lo que es, pero a la mente me viene el cuento de Barba Azul: «no pases, no cruces la puerta. No te fíes». Algo en el estómago se cierra y se congela, pero no le hago caso y no capto las señales. Siempre es igual: no escuchamos la voz sabia del cuerpo. ¡Siempre quiere aguarnos la fiesta!¡Dejadme divertirme, -les susurro a mis tripas-no seais desconfiadas!

Comenzamos a besarnos, a morder la piel y a dejar caer la ropa. Poco a poco caen también los minutos y las palabras. Pasamos de caricias lentas a velocidad desmesurada. Poco recuerdo de los entremeses. Mucho del primer plato: frío. Muy frío.

Y de repente me estremezco. Recuerdo a mi ex, estoy en duelo. Le echo de menos y ya no quiero tenerte dentro. No fue a propósito, su imagen viene y me desconecto. Te pido que pares por favor, que me angustio, que no puedo… ni quiero… seguir en ese momento.

Pero mi NO se hizo mudo. No lo escuchas. Me dices: «tranquila, cálmate» y sigues moviéndote como si realmente no me escucharas. Lo intento de nuevo, te vuelvo la cara y manoteo  tu cuerpo para apartarlo. Más te empujo, más me aprietas.

Me desenergetizo, me vuelvo laxa, inmóvil y me echo a llorar. No sé si de impotencia, de vergüenza o de miedo. Pero ahí estoy: desnuda y frágil debajo de ti. Y tú como si nada. 

Paras sin terminar el orgasmo. Te me quitas de encima como quien se sacude una lapa. Me dices que te he desconcentrado y que soy una egoísta. Que parezco una cría y que no quieres saber de mí ya nada. Yo sigo llorando, tratando de explicarte, mientras mi cuerpo está temblando y no entiende lo que pasa. Me miras con desprecio y me dices que me vaya de tu casa.

Salgo. Son las 4 de la mañana.

Violaciones que no ocurren en la calle

Una mujer es violada cada ocho horas en España. Son datos oficiales del Ministerio del Interior que indica que en 2015 se computaron, al menos, 1.127 forzamientos.

¿Cuántos de todos ellos ocurrieron tras un primer consentimiento y una negativa posterior? ¿Cuántos de ellos son silenciados por un concepto de violencia sexual obsoleto y patriarcal?

Las conversaciones en los medios de comunicación giran en torno al sexo, aunque recordemos que la violación no es una relación sexual es una imposición de poder, que aumenta el estado de excitación sexual a través de forzar a un otro.

Por mucho que la vox populis opine que si al inicio de la interacción hubo consentimiento entonces no hay forzamiento, lo cierto es que el consentimiento es algo PROCESUAL, no algo fijo e inamovible. ¿O acaso si yo doy consentimiento para que mi hijo vaya a una excursión el viernes por la tarde y el viernes por la mañana decido que es mejor que no vaya por las condiciones del tiempo, está obligado a ir igualmente?

Lo que ambos consienten en primera instancia es una relación sexual placentera, divertida y cuidadosa. En el momento en que ese escenario cambia y la persona se siente forzada e incómoda, el consentimiento anterior queda absolutamente invalidado.

La sentencia del caso de La Manada ha abierto nuevamente la brecha del debate acerca de lo que en la Ley se entiende por violación, dejando ver cómo el inconsciente colectivo dominante sigue teniendo una imagen en la cabeza del «típico violador callejaro».

Así lo expresa claramente Samuel Mir, autor y director del film «Para» que muestra lo que ocurre cuando quien te viola es la persona con la que tienes una cita.

 

Parece que sólo podemos llamarlo así cuando desnudan a una mujer en la calle, la fuerzan sexualmente y la dejan tirada en una esquina. Pero hay muchas más formas y puede hacerlo tu pareja, tu amante, tu amigo o tu ligue de una noche”-señala.

Samuel Miró, quien ideó la trama a raíz de una experiencia personal similar, recuerda cómo él se sintió forzado en un determinado momento a continuar el coito cuando quería parar mientras estaba teniendo sexo casual con una chica.

«Yo, que peso cien kilos, pude zafarme y le pedí que se fuera. Pero pensé que, si la situación hubiera sido al revés, la mujer no hubiera podido pararme a mí. Un hombre hubiera seguido”.

Y es que algunos maltratos sexuales son más fáciles de identificar que otros. Cuando un desconocido trata de forzar a una mujer a mantener relaciones sexuales con él, generalmente la mujer identifica el maltrato. Sin embargo, cuando el maltrato proviene de una persona conocida, este es más difícil de identificar, includo para la víctima, que tiende a sentirse culpable y avergonzada.

El papel del porno como educador sexual

En la actulidad, con el acceso a Internet -tan fácil como quien compra chicles-, los y las adolescentes ya no tienen que descifrar el porno codificado del Plus ni ver a escondidas las revistas de Interview del vecino.

Nuestro entorno hipersexualizado, utiliza la sexualidad como medio de venta y como medio de humor. Todos creemos saber mucho de sexo, pues estamos expuestos a situaciones sexualizadas constantemente y, sin embargo, muy pocas veces se trata la sexualidad como vía para trabajar las habilidades sociales, el respeto, el cuidado, la confianza o la seguridad en uno mismo.

 

violencia sexual en la publicidad

El porno y la publicidad, -entre otros-, ha hecho mucho daño tanto a  hombres como a mujeres. Traslada un modelo de relación desigualitario en el que la mujer cumple una función de objeto sexual pasivo y receptivo disponible para el hombre siempre y se perpetúan los estereotipos de género llevados al extremo: el hombre es el que tiene el deseo sexual permanentemente y la mujer quien responde a ese deseo masculino.

Dicho contenido distorsiona lo que es la sexualidad y enquista estereotipos de género y prácticas sexuales no consentidas e insactifactorias para ambos.

En el disfrute mutuo está el placer

En esa búsqueda de lo positivo del sexo, basándose en el consentimiento placentero, y no en la parte negativa ni en el miedo. Erika Lust, pionera del cine porno feminista, lanzó junto a Pablo Dobner, su marido, el proyecto The Porn Conversation, una serie de recursos para ayudar a los padres a dar un paso más en la temida charla de sexo con sus hijos y hablar abiertamente de porno con ellos.

La web contiene herramientas en inglés, alemán, español e italiano divididas en función de la edad: menores de 11 años, de entre 11 y 15 y mayores de 15. A través de los recursos que ofrecen, los padres pueden tratar cuestiones tanto de desmitificación del porno como las relacionadas con el género y el cuidado mutuo.

  «El sexo siempre es mejor cuando lo haces con alguien en quien confías y que te trata con respeto” destaca Erika Lust.

Es contra el «mal sexo»: sexo insatisfactorio, mecánico, deshuamanizado y falocéntrico, –que limita nuestras zonas erógenas a los genitales, nos reduce a simples recipientes de fluidos y sirve únicamente de descarga tensional- donde hay que poner el foco en la educación sexual.

Todos merecemos reveindicar una buena sexualidad, disfrutable para ellos y para ellas. Y sobre todo deseada y satisfactoria, no sólo consentida.

Hay que dejar que el sexo fluya, que surja, que se transfome a cada minuto cuerpo a cuerpo. Que nazca, crezca y muera en cada acto, con total libertad. La sexualidad es comunicación y se trata de que por fin, tanto los hombres como las mujeres podamos comunicarnos en relaciones sexuales consentidas y con-sentido, por el mero hecho de quererlas y merecerlas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amo tu vulnerabilidad

La vulnerabilidad está infravalorada.

La vulnerabilidad duele, sí.

Pero la percepción -sesgada- y el significado -unívoco- que le hemos otorgado, hace que duela más.

Desde el plano etimológico, la vulnerabilidad viene del término latino vulnus, que puede traducirse como “herida”; la partícula –abilis, que es equivalente a “que puede”; y finalmente el sufijo –dad, que es indicativo de “cualidad”. De ahí que vulnerabilidad queda definida como “la cualidad que tiene alguien para poder ser herido”

Vulnerabilidad y cerebro humano

Cuando nacemos la vulnerabiliad con la que un bebé vive su primera infancia marca sin lugar a dudas la forma en la que construye su coraza para protegerse, del mundo interno primero (pues hasta el año aproximadamente no existe una clara diferenciación del yo), y del mundo externo después.

Cuanto más se inhiban la emociones más profundo será el daño. Cada vez son más las pruebas de que hay una secuencia en la maduración individual del cerebro que sigue una secuencia evolutiva.

Según la teoría de los tres cerebros, de Mc Lean; es el cerebro visceral el que predomina en las últimas fases del embarazo y en la primera etapa postnatal, el sistema límbico el que empieza a operar en los primeros vínculos de apego. El neurocórtex sin embargo, es el que más tiempo precisa para desarrollarse, no siendo hasta alrededor de los 6-7 años, que se desarrolla el pensamiento cognoscitivo lógico.

Esto nos hace pensar que como el cerebro visceral sostiene los recuerdos de vulnerabilidad como una impronta de supervivencia, lo que el niño experimenta como amenaza y angustia, a una edad temprana, queda grabado con una intensidad mucho mayor y con mayor resistencia a su desactivación.

los tres cerebros

los tres cerebros

 

Vulnerabilidad y miedo

A la vulnerabilidad le sostiene el miedo. El miedo a exponernos frente a un otro, el miedo a dejarnos ver, el miedo a no ser perfectos y por consiguiente, a no ser aceptados ni dignos de amor.

Por ello aprendemos desde muy pequeños a ponernos armaduras pensando que nos protegen de ser heridos y desarrollamos estrategias de control dignas de la CIA para esconder lo que en realidad nos aterra.  Pero al miedo no lo mata el control, sino el amor.

Cuando la conexión con el ser que somos queda interrumpida por lo que que debemos ser y lo que debemos hacer, el sentimiento básico de confianza queda bloqueado y perdemos autenticidad.

Nos ponemos armaduras pensando que nos protegen, pero sólo evitan que seamos vistos. Y si no somos vistos tal y como somos, no podremos ser aceptados ni amados, tal y como deseamos.

Tienes que elegir: si no te la quitas, es posible que consigas que no te hieran, pero tampoco sabrás lo que es ser acogido en la tristeza o abrazado en la indefensión. Si no te la quitas, puede que no conozcas los infiernos de tu inconsciente, pero tampoco conocerás el paraíso de tu conciencia.

O te conectas contigo o te desconectas del mundo.

armadura vulnerabilidad

armadura vulnerabilidad

 

La vulnerabilidad esconde la semilla del sentir. Si no asumes el dolor de tu herida, tampoco sentirás la alegría de sanarla.

Si tomas la rosa, tomas la espina. Ese es el trato.

«si a causa de tu miedo
sólo buscarías la paz del amor y su placer,
entonces es mejor que te cubras tu desnudez
y vayas del suelo de trillar del amor,
en el mundo sin estaciones donde reirás,
pero no con toda tu risa, y llorarás,
pero no con todas tus lágrimas.»

(Khalil Gibrán)

La vulnerabilidad exige exponerse a lo desconocido, aceptar la incertidumbre y confiar en el transcurso de la vida. Supone atravesar el miedo al miedo y verse frente al espejo con total transparencia.

Vulnerabilidad y vergüenza

Existe un miedo presente en cualquier ser humano capaz de desconectarse y deconectarnos con el otro. Ese miedo tiene un nombre bien conocido por todos: es la vergüenza.

Venimos a este mundo con el impulso unitario del amor, con la certeza de que formamos parte de algo más grande que uno mismo individualmente, y en esa búsqueda de ese amor incondicional -merecedero por el simple hecho de existir-, nos topamos con el miedo al rechazo y con el sentimiento de la vergüenza al no sentirnos dignos de ello.

De entre todos los sentimientos del niño herido, la vergüenza tóxica según el psicólogo y autor del libro Volver a casa, -John Bradshaw-, es el que mayor relación guarda con la vulnerabilidad.

Este autor la define como:

«el sentimiento de ser imperfecto, incapaz y no dar la talla. Es mucho peor que la culpa. Pues con la culpa, has hecho algo mal pero puedes remediarlo. Con la vergüenza tóxica es que hay algo mal en ti y no hay nada que puedas hacer para remediarlo. Eres inadecuado e imperfecto.»

No soy lo suficientemente atractivo/a, no soy lo suficientemente valiente, no soy lo suficientemente adinerado/a, etc. Cualquiera puede sentirse avergonzado por no sentirse suficiente frente a algo.

La vergüenza es pues un mecanismo universal de desconexión con el que nos protegemos de la vulnerabilidad. Es el sentimiento intensamente doloroso de creer que somos imperfectos y, por lo tanto, indignos de amor y de aceptación.

 

Vulnerabilidad y valentía:

Para poder ser aceptados por nosotros mismos y consecuentemente por los otros, tenemos inevitablemente que dejarnos ver y asumirnos en las imperfecciones.

Frente a la vergüenza de ese sentirse imperfecto, se manifiesta el derecho propio de lo que nunca puede ser despojado: la dignidad. Una dignididad entendida como la certeza de ser merecedor de amor y pertenencia.

Brené Brown es profesora investigadora en la Universidad de Houston. Ha dedicado los últimos diez años al estudio de la vulnerabilidad, el coraje, la autenticidad y la vergüenza.

En esta charla que dio en TED y que os muestro a continuación, habla -a partir del minuto 9′- de cómo aceptar nuestras vulnerabilidades e imperfecciones desde un lugar de autenticidad y dignidad.

Sólo quien tiene el coraje de asumir la imperfección y la autenticidad de mostrarse como realmente es y no como debería o se supone que debería ser, tiene el valor de vivir en paz con su vulnerabiliad.

Recuerda:

«Si te escondes tras la armadura

por miedo a sentir debilidad,

yo te miro a los ojos y te digo

amo tu valiente vulnerabilidad»

Y tú ¿cuándo vas a empezar a amarte?


Bibliografía:

-Brené Brown. Frágil. El poder de la vulnerabilidad. Ed. Urano. 2013

-Juan José Albert. Ternura y agresividad. Carácter, gestalt, bioenergétiva y eneagrama. Ed. La llave. 2015.

Referencias:

-Bradshaw, John. Volver a casa. Recuperación y reindicación del niño interior. Ed. Gaia. 2015

Rupturas con elegancia: si te vas a ir cierra la puerta, por favor

Las rupturas son un acto de responsabilidad que pretenden ser el remedio o la salida a un estado de tensión, desequilibrio o estancamiento de lo que fluía y ya no fluye. Por desgracia, muchas veces olvidamos la parte que se refiere a «responsabilidad» y sólo nos quedamos en el acto, en el «quitárnoslo de encima».

Llegamos, tocamos y nos vamos. Como si del crimen perfecto se tratase: «no dejamos ni huella».

La ruptura de cualquier tipo de relación ( amistad, laboral, pareja, etc.) se expresa finalmente mediante una acción física, pero es un proceso tanto intrapsíquico como interrelacional que va desde:  un malestar e inquietud individual y/o de la relación, pasando por la necesidad de cambio, el desacople de la relación, la crisis manifiesta y no resuelta, la quiebra, el post síndrome de abstinencia y la transformación vínculo.

Sin embargo, será la madurez emocional de los miembros implicados, la capacidad de autocrítica, el apego desarrollado y lo integrado de anteriores duelos, lo que se reflejará en cómo nos posicionemos y vivamos la ruptura.

A otra cosa mariposa

Decidir de forma responsable y madura alejarte de una relación en la que antes estabas de manera más o menos presente, no es baladí, es una decisión cuanto menos incómoda y cuanto más dolorosa, que demuestra un compromiso y un respeto con uno mismo y con la persona con la que estábamos relacionándonos. Por ello dedicarle un tiempo a darle el valor que merece minimizará los efectos en ambos.

«No le dije nada. Simplemente desaparecí poco a poco. Yo creo que tuvo que darse cuenta, porque antes nos escribíamos prácticamente a diario y de repente dejé de contestar… pero sólo hemos estado 5 meses juntos  y no teníamos nada, yo lo dejé bien claro desde el inicio».

Una cosa es no tener una etiqueta que «certifique» que se es pareja y no forzar las cosas y otra esconder nuestra incapacidad de afrontar maduramente una decisión legítima como la de cortar lo que había, con una racionalización defensiva del tipo «no éramos nada»

El trabajo con las gestalts inconclusas son uno de los motivos por los que más se acercan a mi consulta en los últimos años. Es en el propio espacio de la terapia donde acompañamos al paciente a concluir e integrar esos vínculos que bien no cerraron o bien lo hicieron de una manera traumática por el hecho de no haber sido conscientes de la importancia que tenía a nivel intrapsíquico e interpersonal. Muchas veces estas rupturas conectan con los episodios de despedidas no resueltas en la propia infancia, reforzando aún más los bloqueos y aumentando los mecanismos de defensa.

Quizá para una de las partes pueda ser más doloroso que para la otra, pero ambos han estado danzando en esa unión durante ese tiempo. Recordemos que si uno no es capaz de asumir sus propias motivaciones y sentimientos reales con honestidad, y en su lugar tiene miedo de expresarse por salir herido o dejar herido al otro, no encontrará un espacio donde poder sanar las heridas relacionadas con el apego y el rechazo. Las dos heridas, según la filosofía zen, más relacionadas con el sufrimiento.

 

Algo similar pasa en esas díadas de amistad simbióticas y que de la noche a la manaña, una de las dos partes hace un «abracadabra» y desaparece como el humo, sin poder asumir la otra parte que esa etapa -por el motivo que sea- ya no continua igual, está caduca y que es mejor tomar distancia y evolucionar por separado.

Actualmente, tal y como acertadamente exponía el sociólogo Zygmunt Bauman  en «El amor en tiempos líquidos» las relaciones entre las personas se hacen y deshacen con una facilidad que a veces resulta abrumadora. Los lazos afectivos parecen haber adquirido un cierto carácter industrial. Las relaciones se valoran por su utilidad (¿me encajas? ¿me sirves? ¿me convienes? ¿me complementas?) y se desechan cuando no son rentables.

Recuerdo mientras escribo el bello paisaje de El Principito que enmarca un poco la reflexión que trato de trasladar a este escrito:

Principito: – ¿Qué significa «domesticar» ?

Zorro – Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa «crear lazos…»

Principito: – ¿Crear lazos?

Zorro: – Claro. Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo…

Principito: – Comienzo a entender . Hay una flor… creo que me ha domesticado…

/…/

Zorro: – Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante. Los hombres han olvidado esta verdad. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…

Principito: – Soy responsable de mi rosa… – repitió el principito a fin de recordarlo.

 

ruptura

 

¿Significa esto entonces que tengo que estar «atado» al otro por el simple hecho de que compartimos un lazo en su momento? Aunque técnicamente así sería por la Ley del entrelazamiento cuántico, a nivel práctico y saludable: absolutamente no.

Sólo se trata de ser responsable con lo que ambos construyeron y ritualizar en la medida de lo posible el cierre del mismo. Ya haya sido una relación de pareja, de amantes, de amistad (o incluso laboral).

 

ruptura

 

Si el tipo de relación lo merece y ha habido respeto y madurez aún siendo poco el tiempo el transcurrido juntos, el darle al uno la oportunidad de escuchar las motivaciones, las reflexiones y los sentimientos que están debajo de la decisión y a su vez oír del otro lo que siente respecto a esa determinación, -con la que puede estar de acuerdo o no- es darle un sentido a lo (mucho o poco) que significó ese tiempo y espacio interno compartido.

Emancipación emocional y diferenciación del self en las rupturas:

En este marco también parece importante tener en cuenta el concepto acuñado por Bowen en su estudio sobre los sistemas familaires, cuando hace referencia a la diferenciación del self. Ya vimos en este otro artículo»  Pareja equilibrada: juntos pero no revueltos cómo estar sanamente diferenciado supone encontrar el equilibrio entre las dos fuerzas vitales básicas: la individualidad y la conexión con otros. Esto implica poder estar emocionalmente próximo a los demás sin que ello suponga fusiones o pérdidas de identidad.

Bowen señala en este sentido, que a nivel intrapsíquico diferenciarse consiste en :

«tener la capacidad de tomar conciencia y distinguir los pensamientos de las emociones, viviendo éstas con la intensidad que conlleven y pensando a su vez con claridad antes de actuar.»

Así, una persona con alta diferenciación del self asume la responsabilidad de sí misma y de sus acciones, al mismo tiempo que es capaz de escuchar y apreciar los puntos de vista del otro sin que ello conlleve reactividad o sumisión. Es capaz de sostener sus propias emociones y pensamientos sin echarlos fuera, reprimirlos o negarlos.

Por el contrario, un nivel bajo diferenciación del self implicaría perder la capacidad de pensar con claridad, actuando o bien de forma reactiva movido por la intensidad emocional y la ansiedad culpando al otro o así mismo; y o bien adoptando una actitud excesivamente racionalizadora, distante y fría. Evitando el contacto y la comprensión tanto de las emociones propias como ajenas.

Veamos un ejemplo de los efectos de una ruptura de los miembros con un nivel bajo de diferenciación del self en la letra de esta canción de Gotye (el vídeo contiene la letra completa en español).

«pero no tenías que cortar todos los lazos conmigo, hacer como que nunca ha pasado y que no fuimos nada. Y ni siquiera necesito tu amor, pero me tratas como a un extraño, y eso resulta tan duro. Supongo que ya no lo necesito, sólo eres alguien a quien yo solía conocer»

En este caso la ruptura se produce a través de una emancipación física pero sin diferenciación real, puesto que él en este caso, se queda enganchado y fusionado en la historia, desbordado por el recuerdo emocional de la relación romántica. Y ella por el contrario, desconecta de todo contacto personal significativo, optando por el cut-off emocional, que en palabras de Bowen se manifiesta en:

«una negación abrupta del apego, un pseudo-control de las emociones y un fingimiento de elevada autonomía. «

Por doloroso que pueda ser, tener una conversación para terminar una relación de manera madura puede enseñarnos mucho acerca de uno mismo y sentar las bases para las siguientes relaciones.

rupturas

Cerrando el círculo: aprendizaje de la impermanencia en las rupturas.

Si la ruptura es un acto de responsabilidad para con el otro, también lo es para con uno mismo.  La necesidad de cuestionar el vínculo y aceptar la reorganización de la imagen de uno mismo de un modo autocrítico y positivo es importante para evolucionar y cerrar sin fisuras.

Cuando la reconciliación no es posible y la decisión es inamovible, una ruptura asumida con responsabilidad puede ayudarnos a:

  • Aceptar los sentimientos de culpa, vergüenza, decepción, tristeza, abstinencia, liberación o miedo como parte de la honestidad que necesitamos para transitar  la siguiente etapa de nuestra vida.
  • Abrazar con humilidad y gratitud aquello que hemos aprendido a través del espejo del otro ya que las relaciones nos muestran más de nosotros mismos que del otro. Sobre todo, las repeticiones nos están señalando algún punto ciego, una asignatura de vida que no hemos aprobado (como en el colegio) y por ello la volvemos a repetir.En palabras de Carl Gustav Jung: “Lo que no es reconocido se convierte en destino”.
  • Soltar sin temor lo que no nos pertenece más para estar abiertos a recibir  lo que tenga que llegar que de seguro, volverá a enseñarnos a amar-nos más y mejor.

 

Referencias bibliográficas:

Bowen, M. De la familia al individuo. La diferenciación del sí mismo en el sistema familiar. Barcelona. Paidós

Zygmunt, B. Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. S.L. Fondos de cultura económica de España.

Fuentes:

Antoine de Saint-Exuperi El Principito, Salamandara Publicaciones y ediciones Salamandra.

Moreno, A. Manual de terapia sistémica. Principios y herramientas de intervención. Bilbao. Desclee de Brouwer

 

 

 

Confesiones de un adolescente imaginario

El adolescente  necesita manual de instrucciones para ser entendido, o eso dicen…

Hace unas semanas terminé de ver la serie de «13 reasons why» (Por trece razones, en español) que cuenta la historia de Hannah Baker, una adolescente que se suicida. Antes de hacerlo, graba unas cintas de cassete en las que explica sus 13 razones -asociadas a 13 personas- para morir y se encarga de que éstos mismos las escuchen y respondan a la propia conciencia de sus actos.

No puedo negar mi conmoción y el revuelto estomacal-emocional tras finalizar cada capítulo y súbitamente me vi reflejada en la protagonista, en su amiga, en su enemiga, en el orientador… y sentí un gran sentimiento de tristeza y nostalgia por mi adolescente pasada. Aquella a la que no escuché y que tampoco fue escuchada.

Entonces me puse a pensar en cuántos cursos, psicoterapias y libros se han escrito sobre el niño interior y qué pocos sobre el adolescente. O al menos qué pocos para el adolescente. A éste se le estigmatiza más que se le escucha, se le protege más que se le comprende. Y se le pregunta ¿qué ha sucedido? más que ¿cómo te sientes?

Por esto pensé en un artículo diferente, dedicado a todos ellos. A través de las voces recopiladas -de algunos adolescentes de blogs anónimos, otros imaginarios, así como la mía propia escrita en diarios- deseo reflejar el mundo interno, el inconsciente submarino, de un adolescente confuso.

Ya no sirve la frase «son cosas de adolescentes» sin asumir que: si no fuimos comprendidos en nuestro periodo de vacío existencial, poco podremos hacer para comprenderles ni para darles voz.

Yo al menos se lo debo a la adolescente que fui.

Aquí van algunas de sus voces:

MIEDO AL RECHAZO Y BULLYING

En la adolescencia lo que yo creo que soy, lo que experimento y entiendo como «mí-mismo» es un constante intercambio entre yo y mi mundo. Una dialéctica constante entre el haciadentro y el haciafuera para formar la identidad. El adolescente confuso, buscando la respuesta más importante de su vida: ¿Quién soy? se encuentra muchas veces con el espejo deforme y corrupto de un entorno social que fomenta y tolera el bullying y el ciberacoso y que le devuelve una mirada del sí mismo carente de sentido y nada positiva.

«No me aceptan en la escuela. Hay un límite en el número de insultos que una persona puede soportar. Me odian por lo que soy. Pero la verdad es que a quien realmente odio es a mí misma. No entiendo cómo he dejado que me afecte tanto lo que me hacen. Me doy asco» (B.R)

Hannah Baker, protagonista de 13 reasons why dice:

“Facebook, Twitter e Instagram nos han convertido en una sociedad de acosadores.»

Algo tan del siglo XXI como las redes sociales y algo tan atemporal como la angustia y el miedo ante la mirada del otro. Hannah se pierde en el laberinto de lo que dicen de ella, lo que cree que dicen de ella, lo que saben los demás y lo que imagina que saben. Se desdibuja, se pierde. No se encuentra ante el espejo. Y sin identidad ¿quién somos?

La mayoría de los adolescentes, independientemente de su estrato social, carece de un concepto definido de sí mismo. Ante un conflicto como el bullying es frecuente ver cómo muchos ignoran las verdaderas necesidades, normalizan la situación, niegan sus obligaciones, o las evaden por miedo; ya que su energía está más orientada a obedecer al más fuerte que al ayudar a la víctima. Como dice Horario Krell, director de ILVEM (Brain Training Method)

«Se puede esperar poco de una sociedad donde prima la conveniencia egoica sobre la autorrealización, el -¡sálvese quien pueda!- sobre los valores morales.»

adolescente bullying

adolescente bullying

LA NECESIDAD DE ENCAJAR

Al llegar a la adolescencia vamos construyendo nuestra identidad conforme vamos sintiendo la necesidad de descubrirnos. El ansia de tener respuestas ante cuestionamientos existenciales tales como: ¿quién soy?, ¿cómo debería ser? nos produce una angustia y necesidad de encajar que dificulta la autenticidad ante los demás.

Algunos adolescentes en lugar de ir construyéndose por medio de las características que poseen y que deciden interiorizar y asumir como propias, eligen o toman algo que ya está construido sin partir de algo propio. Cayendo en esa trampa, su identidad resulta inestable y frágil (debido a que no es realmente genuina) pudiendo quedarse atrapado en una personalidad débil y una identidad que nunca se forjó adecuadamente.

La confusión al elegir el rol más apropiado puede provocar una falta de identidad estable. En el período de identidad vs confusión de roles, es palpable una gran presión por ser un individuo único e irrepetible, no una copia de los demás.

«Estoy planeando cambiar, ¿en qué sentido? en todos, pero no sé qué modelo seguir, sé que quiero ser el que mejor notas saca de la clase, como en un pasado lo fui, quiero ser el más guapo (aprovechando que me voy a poner lentillas) quiero ser más gracioso y más social, en resumidas cuentas, quiero ser perfecto. No es la primera vez que lo intento puesto que ya lo intenté una vez y vi que no conseguía nada. Otra cosa que no sé es si cambiar en el sentido de creerme superior a todos, ser más chulito y eso, o ser perfecto sin ir presumiendo por así decirlo. ¿Qué debo cambiar? ¿Debo cambiar? ¿Creerme superior? ¿Cómo ser admirado?» (D.A)

«Tengo un carácter cerrado, no me gusta llorar en público, ni que me pregunten sobre mis cosas. Mucho menos contar qué me pasa, pues paso de que me juzguen o se rían de mí. Aparento ser fuerte, eso dicen de mí. ¿Pero sabes un secreto? No lo soy para nada y a veces me canso de fingir. «(A.M)

Los amores adolescentes son un intento por definir su propia identidad, proyectando sobre otra persona la imagen que tienen de su propio yo, para así verla reflejada y con más claridad. De no forjar una aceptada identidad y autoconocimiento, la búsqueda de amarse y comprenderse a uno mismo derivará siempre en la necesidad del reflejo del otro para llevarlo a cabo.

«Me pregunto si algún día encontraré a mi alma gemela, alguien que me comprenda y me acepte como soy. El problema es que soy demasiado complicada, porque lo mismo pienso una cosa y pienso la contraria al mismo tiempo. Así que si ni yo misma me entiendo, no sé cómo lo va a hacer alguien. Además no soy de las que suele gustar a los chicos, y dudo que llegue a importar tanto a alguien alguna vez como para querer e interesarse en saber cómo soy realmente» (S.G)

ADOLESCENTE Y PADRES

La adolescencia es la época en la que las y los jóvenes definen su posición ante la familia, sus compañeros y compañeras y la sociedad donde viven.

El espacio con los iguales es un espacio de libertad, donde encontrar el sentido de pertenencia. En sus descargas hormonales de acción, de palabras, de gestos, de secretos, hay una afirmación implícita: «espacio despejado- aquí no hay adultos»-. Esto no implica que no haya jerarquías, reglas o sanciones, ya que en el  grupo de los pares también lo hay, pero no son las mismas que las de los adultos, de quienes debe aprender a separarse y diferenciarse.

Los y las adolescentes comienzan a tomar riesgos y a experimentar; se comportan con tabúes y secretos ante la familia. Temen ser descubiertos y al mismo tiempo les gusta crear cierta sensación de misterio. Necesitan proteger su intimidad sin ser invadidos, pasando de un mundo centrado en la familia a un mundo centrado en los iguales.

«De repente entra mi madre, acto seguido apago el monitor (como de costumbre) y me dice: ¿qué estás escribiendo? ¿es una especie de diario o algo así? ¿me lo enseñas? Ha estado un buen rato intentándo sonsacarme y obligándome a encender la pantalla, pero por fin al final se ha ido. Menos mal… si me pilla.. me muero. Parece ser que tendré que extremar la seguridad en este ordenador, menos mal que mis padres no saben casi nada de tecnología.» (D.A.)

Quieren ser vistos y a la vez ser invisibles. Esa es la verdadera paradoja.

«La verdad es que es muy arriesgado escribir un blog anónimo contando tu vida, para mí sería el fin del mundo si algún conocido descubriese este blog, tengo mucho miedo. Quiero que este blog se haga más popular, pero con límites.» (D.A.)

ADOLESCENTE Y BÚSQUEDA DEL SENTIDO DE LA VIDA

En el joven son normales los períodos de profundas preocupaciones por determinar qué es lo verdadero, qué es lo falso, qué es lo bueno, qué es lo malo, qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. Las mentiras y las traiciones se viven como altavoces emocionales.

«Y fueron sus palabras agujas clavándose en mi pecho. Y fueron sus caricias, cristales inyectándose en los dedos. Locura, pasión deseo. Desengaño, incertidumbre, tormento» (L.F.)

En la adolescencia se ensalzan los sentimientos, se dinamizan los encuentros sociales, el sexo se amplía a sexualidad con-un otro-. Aparecen los ingredientes asociados al propio sentido de la vida.

«Hoy no os puedo escribir mucho más porque me tengo que ir ya mismo. Suerte con vuestras vidas por que la mía tiene una felicidad mediocre» (D.A.)

Cuando el sentimiento de falta de sentido y vacío existencial aparece en el adolescente, los adultos no saben cómo actuar. Vivimos en una sociedad de consumo que se «adolescentaliza ella misma»  y que sólo prentende la satisfacción de las necesidades inmediatas, ignorando, descuidando y frustrando la más humana de todas las necesidades, y pieza fundamental en el puzzle de los adolescentes: la de búsqueda de sentido.

«El espejo de mi alma hecho pedazos. Una lucha inconsciente me domina. Debate entre la vida y la muerte. Y aunque busco nunca encuentro la salida» (L.F)

Victor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido denomina neurosis existencial al fracaso para encontrar un significado en la vida, el sentimiento de que no tiene ninguna razón para vivir, luchar, de que uno es incapaz de encontrar una meta, una directriz en la vida, el sentimiento que aunque te esfuerces, nada tiene sentido.

El adolescente vuelve al sí mismo, explorando la paradoja del mundo interno, viviendo en la dualidad como eje de oposición, de afirmación y resistencia al mundo. Es el momento egotista, contradictorio y oscilante, que tanto agrede como se agrede, que tanto sueña y ansía, como rechaza y se retira.

«O te acercas o te alejas. O me buscas o te escondes. Pero no juegues más y ¡decide! sombra de tentaciones. Pues de mí te estás llevando mis más tiernas ilusiones» (L.F.)

REFLEXIONES

Sí, visto esto no puede negarse que la adolescencia es una etapa de duelos (duelo de los padres, duelo del cuerpo, duelo del rol infantil, duelo del primer amor) y aunque no todos los adolescentes lo manifiestan con igual intensidad o conciencia, no siempre se puede hacer caso omiso con un simple: «ya se le pasará»

Sin embargo, no es sólo una etapa difícil, es también un pozo de creatividad y sensibilidad. Una oportunidad de crecimiento, de posibilidades, de dirección y propósito. Un quehacer continuo y dinámico. Hay que observar y aprender de la valentía de los adolescentes que poseen ideales y valores relativos al destino, a la sexualidad y al amor, que renuevan el camino sentido del verdadero encuentro entre personas: viviendo más que teniendo.

Tenemos que impulsar  la posibilidad de descubrirse, de pulir sus recursos personales para que desarrollen una identidad genuina que les permita afrontar la vida con más fortaleza, responsabilidad, libertad y resiliencia.

A fin de cuentas, si me preguntasen ¿y cuál crees que es el sentido de la vida? Diría sin titubear: LA VIDA SENTIDA.

Y de eso precisamente…los adolescentes saben mucho.

 

Referencias bibliográficas:

Frankl, Victor E. El hombre en busca de sentido. Erder, 2013

Fuentes:

-Greenberg. L, Rice.L, Elliott.J. Facilitando el cambio emocional,Paidós, 1993

-www.logoforo.com/crisis-de-adolescencia.

-diversos blogs anónimos.

Cuando el adulto quiere ser niño y al niño se le trata como a un adulto

El adulto se ha olvidado de ser niño. Y eso le pone muy triste.

«Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan)» (Antoine de Saint Exupéry)

Así dicta el libro de El Principito. Un relato corto del aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, que fue publicado por  primera vez el 6 de abril de 1943 y que es actualmente una de las obras más reconocidas de la literatura universal.

El relato, –sin hacer spoiler a quien aún no haya tenido la suerte de leerlo- muestra entre sus mensajes,  a los adultos desprovistos de su esencia natural, absorbidos por la materialización, el pensamiento lógico-racional y desprovistos de la inocencia y la inteligencia intuitiva y valiente de un niño.

A su vez, la diferencia de visión del mundo que rodea a ambos es abismal. La naturalidad y espontaneidad de los niños choca con la frialdad y desconfianza del adulto, en lo que lo más importante del mundo son las cifras (ya sean en euros o en likes), la estabilidad, el no perder el tiempo y dedicarse principalmente a las llamadas «cosas serias y lógicas». Y así a medida que crecemos inexorablemente nos volvemos incapaces de ver más allá de lo limitado que es nuestra propia concepción de las cosas.

El mundo de lo posible se vuelve imposible. El poder ilimitado de la imaginación, el amor por la incertidumbre y la confianza en nuestra intuición, dan paso a una inteligencia que tiene que controlarlo y saberlo todo de antemano. Y así, vamos poco a poco convirtiendo en argumentaciones aquello que «Sabemos», simplemente por el hecho de que tenemos la certeza-justamente inexplicable- de que es cierto.

Recuerdo un adulto que me decía que le resultaban ridículos los niños pequeños porque no se podía razonar con ellos y eran poco inteligentes.

El Principito

El Principito

 

Adultos y niños creativos

Indiscutiblemente la creatividad está sobrevalorada. Se cree ingenuamente que es algo exclusivo de un grupo selecto de genios, en lugar de verlo como lo que realmente es: una habilidad que todos los seres humanos tenemos de expresarnos de forma única y exclusiva.

La creatividad está íntimamente relacionada con la imaginación, y como dice Hugh Mc Leod:

«todos nacemos creativos, a todos nos dan una caja de lápices de colores en la guardería»

Sin embargo, otro error fundamental de los adultos al respecto es asociar únicamente la creatividad con las artes plásticas, la música, el baile y la poesía.

Si bien éstas ramas tuvieron un auge importante y eran bien consideradas en su apogeo, con el dominio del pensamiento racionalista, se instauró en el inconsciente colectivo la falaz idea de considerar todo lo relacionado con estos menesteres como algo poco productivo y hasta de «menor categoría» que las ciencias exactas.

El estudio de StrategyOne, realizado entre más de 5.000 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Japón muestra la relación existente entre la creatividad y el crecimiento económico

La habilidad creativa tanto en el adulto como en el niño es mucho más amplia que el escribir poesía, hacer un bonito dibujo o crear una historia. Desde la psicología congnitiva esta capacidad implica generar un cambio fuera de lo establecido, desarrollar pensamiento divergente y encontrar soluciones efectivas a problemas planteados saliéndose del «esquema mental», entre otras muchas cosas. Ello incluye su aplicación por ejemplo en el marketing, la cocina, el deporte, la medicina, ingeniería y por supuesto, en la economía.

Así de claro era Albert Einstein en su frase célebre

«En tiempos de crisis la creatividad es más importante que el conocimiento»

Guille-Mafalda

Guille-Mafalda

Escuelas diseñadas por adultos creativos

La necesidad de que los sistemas educativos que están diseñados por adultos que no hayan olvidado qué es ser niño, es inminente.

Focalizarse en un curriculum productivo sin tener en cuenta la productividad que genera la propia creatividad. ¿Qué sentido tiene?

Un porcentaje muy alto de las personalidades más influyentes del siglo XX eran fracasados escolares, lo que debe ser motivo de reflexión para el docente: Albert, Stephen Hawking, Craig Vender, Larry Ellison, fundador de Oracle, Bill Gates, Steven Jobs, fueron malos estudiantesy excelentes profesionales.

Un sistema educativo infantil que no tenga en cuenta la voz de los infantes, es como un complejo directivo sólo de hombres debatiendo propuestas sobre la Ley de Igualdad.

Párate un segundo a pensar: además de sujetar papeles, ¿qué otros usos podría darle a un clip?Un niño es capaz de pensar en unos doscientos, mientras que en la edad adulta esta cifra se reduce a unos 15 o 20. Son los resultados de un estudio realizado por el educador y conferenciante británico Ken Robinson.

Aquí os dejo uno de sus mejores monólogos acerca de cómo las escuelas matan la creatividad.

 

5 piezas clave de la Creatividad

Son muchos los estudios y los autores que han desarrollado investidaciones sobre las piezas clave de la creatividad y daría ciertamente para otro artículo del blog. En este caso, simplemente nos ceñiremos a un barrido rápido de algunas de las más destacadas.

  • Dimensión inqusitiva: referida a la capacidad de cuestionamiento, de pensamiento divergente, al desafío de supuestos. Investigación.
  • Persistencia: atreverse a perseguir una meta. Poner el foco en el objetivo y no perderse en los caminos. Aceptación y cierto gusto por la incertidumbre.
  • Novedad: no basta con que sólo haya imaginación, que es condición sine quanun, sino que es necesario que lo creado sea novedoso, peculiar y distintivo.
  • Social: la creación tiene un componente colaborativo, de compartir lo que se ha producido. Se alimentan mutuamente la creación misma y el feedback de lo creado.
  • Pasional: sin pasión no hay motivación.

Reflexión:

La creatividad puede y debe aprenderse y re-aprenderse. Es un hábito. Sólo que en muchas escuelas se considera un ‘mal hábito’, como diría Sternberg, en su libro Inteligencia Exitosa.

«La curiosidad sobre la vida en todos sus aspectos continúa siendo el secreto de los grandes creativos»

(Leo Burnett)

Y yo os pregunto: ¿Y qué es la vida si no un gran misterio?

Fuentes:

Marina JA, Marina E. El aprendizaje de la creatividad. Barcelona: Ariel; 2013.

Robinson K. Busca tu elemento. Aprende a ser creativo individual y colectivamente. En: Robinson K, ed. Barcelona: Empresa Activa; 2012.

Padres, hijos y abuelos: El trío Lalala

Ya sabemos el dicho ese de «tres son multitud» y el de «donde hay patrón, no manda marinero». Y es que con la llegada del primer bebé, cuando los padres se convierten en abuelos… la ilusión y la tensión toman el timón a partes iguales.

Hay que tener en cuenta que con el nacimiento de un/a hij@, no sólo aparecen los roles parentales, si no que «nacen» también los roles de los abuelos y las abuelas. Y ante este nuevo estatus, lo que antes servía, ahora no. Hay que desmontar y volver a construir. Como los playmobil.

Con la llegada de la tercera descendencia, en realidad, toda la estirpe se vuelve un poco loca, siendo el bebé el centro de todos los miedos inconscientes y deseos escondidos en ambas generaciones. Así pues, la avidez de infancia puede, si no se toman medidas, crear tensiones y amplios desacuerdos.

Contextualizando el terreno

Teniendo en cuenta la diversidad, -porque excepciones siempre las hubo y las habrá-, por lo general en España gozamos de un tejido familiar muy rico y de unas relaciones intergeneracionales que son más cercanas y cálidas que en otros países europeos. Esto tiene muchas ventajas como, por ejemplo, la fuerte red de apoyo informal que existe entre los miembros de las familias, que supone,- todo hay que decirlo- una descarga de peso ante la deficiente conciliación laboral/familiar de este país. Por otro lado, también la rica tradición de costumbres, recuerdos e historias que se transmiten de abuelos a nietos, enriquece la identidad de las propias raíces.

 

tradiciones

tradiciones

Sin embargo, esta situación tiene también su parte negativa, porque esta cercanía en la que los límites son a veces difusos cuando no hay un bebé por medio, tiende a querer mantenerse en status quo cuando los hijos pasan a ser padres y los padres, abuelos. La nueva familia creada con el bebé      ( lo que llamamos familia nuclear) necesita tener muy claro que es un nuevo sistema con un núcleo independiente, con sus fronteras propias y emancipado de las familias de origen, ambos miembros respectivamente.

De no ser así, el equilibrio homeostático anterior puede verse afectado. Así lo expresa el mediador familiar Ignacio Tornel:

«hay riesgos asociados a este fuerte tejido de familia extensa. La nueva familia creada debe partir con la premisa previa de que si no se mantiene el equilibrio de los lindes, el terreno está abonado para el conflicto».

Las cosas claras y cada uno en su lugar

Uno de los grandes desafíos a la hora de fortalecer el nuevo núcleo familiar es establecer una jerarquía adecuada, donde los roles y las expectativas de todos los miembros estén  «en su sitio«.

Minuchin (1986), reconocido terapeuta familiar de la corriente sistémica, señaló que los miembros de una familia se relacionan de acuerdo a ciertas reglas que constituyen la estructura familiar.

En cada estructua familiar se pueden observar lo que él denominó límites, definidos como:

» reglas que definen quiénes participan y de qué manera lo hacen en la familia y que tienen la función de proteger la diferenciación del sistema» (Minuchin, 1986)

Éstos se clasificarían, según el autor en a) claros, todos saben lo que se debe hacer y qué se puede esperar. Propio de las familias funcionales b) difusos, donde las reglas no son claras ni firmes, sino ambivalentes y permiten muchas intromisiones e invasiones, con confusión de roles. Propio de las familias aglutinadas o dependientes y c) rígidos, con unas reglas demasiado tajantes que no permiten la entrada ni salida de miembros en el núcleo familiar. Propio de las familias desligadas.

Los límites son muy importantes para un funcionamiento familiar adecuado, principalmente en los periodos de cambios vitales, como es el nacimiento de un bebé.

De este modo, los nuevos padres pueden desarrollar sus funciones sin intromisiones ni invasiones en su función pero a su vez, permiten también el enrequicimiento que nace del contacto frecuente con otros subsistemas, como es el caso de los abuelos.

 

defensa padres

defensa padres

Cada etapa requiere de nuevas reglas de interacción familiar, tanto al interior como al exterior del sistema familiar. Sin embargo, hay familias que pueden permanecer atoradas en una etapa, a pesar de que el sistema familiar requiere de una transformación ante nuevas situaciones y establecer los límites claros, flexibles y funcionales.

Por ejemplo, si los límites en una familia con un nuevo bebé, son claros y respetados, los padres como equipo tendrán una autonomía consensuada para decidir o elegir lo que ellos como responsables de la educación del bebé deseen, sin que los abuelos (tanto de una parte como de la otra) intenten entrometerse queriendo convertirse en pseudopadres, y al mismo tiempo, manteniendo buenas relaciones interpersonales con ellos, permitiendo el derecho propio de disfrutar de la alegría del abuelo/a.

Las tres abuelas

Los abuelos pueden representar verdaderos desafíos para los padres primerizos, pero lo cierto es que su relación con los nietos es de vital importancia, siendo con frecuencia, los momentos que se pasan con los abuelos, bonitos recuerdos de la niñez que merece la pena seguir conservando. Por no nombrar el hecho que tener a los abuelos cerca en familias en las que ambos padres trabajan, es un recurso muy útil.

Sin embargo, en otras ocasiones, la presencia de un abuelo o abuela intrusivo /a o controlador/a, puede dar lugar a verdaderos quebraderos de cabeza.

Helene Deutsch, importante psicoanalista, describió en su obra, tres tipos de abuela:

Por lado las que continúan su maternidad a través de sus nietos, que son sentidos como los más pequeños de sus hijos. Estos le ofrecen una extensión de su maternidad bajo nuevas circunstancias y con nuevas posibilidades, lo que puede provocar luchas internas con la madre biológica del bebé, al inducir de manera inconsciente una intromisión excesiva de la abuela en la tarea educativa de los padres.

El segundo tipo es el de la abuela que acepta su estado como un don que le llega, mediante la identificación con su hija o su nuera, lo que pude abrir paso a una rivalidad latente por la atención del hijo.

El tercer tipo es el llamado abuela por excelencia, aquella que se siente más libre que en cualquier otra fase de la vida, y quizá enfrenta la vida con la misma tranquilidad que un niño pequeño. Se ha liberado de sus propias miedos y deseos inconscientes. Representa tan sólo un peligro para los esfuerzos pedagógicos de la madre, ya que mima a los niños, pero sus mimos son un acto de sabiduría y bondad.

 

Esto es, los padres tienen que hacer malabares entre ser autoritarios y ser amigos pero los abuelos puede enfocarse sólo en ser «amigos» y empaparse de la alegría de sus nietos sin el estrés que supone sentir que se están equivocando en su educación.
Concentrarse en aclarar estos puntos clave y limitar los roles, muchas veces permite a los padres ayudar a reducir la intrusión de los abuelos sin heridas ni sentimientos de culpabilidad. Y reducir, al mismo tiempo, la sobrecarga de algunos abuelos ante las demandas excesivas de los padres en el cuidado de los nietos.

Mantener el equilibrio padres/abuelos

Hay que tener una cosa clara: los abuelos pueden aportar, pero los padres tienen la última palabra.

La participación excesiva de los suegros o abuelos en la crianza de los niños para algunas parejas puede resulta molesta. De igual forma, muchos abuelos se sienten rezagados de la vida familiar al no contar con el apoyo de la nuera o del yerno a la hora de aportar sus conocimientos en el bienestar de los nietos.

De acuerdo con la psicóloga Annie de Acevedo:

«los padres de la pareja se involucran en la crianza de los pequeños porque cuentan con más experiencia que sus hijos y, por consiguiente, creen que lo hacen por su bien, para prevenir de un peligro.»

En la mayoría de los casos es así, pero es importante, no obstante, ante los sentimientos de falta de autonomía o invasión en la toma de decisiones de la pareja, replantear las funciones y expectativas de todos los miembros de la familia para encontrar un nuevo equilibrio.

Hay que hacerles entender de una manera asertiva, firme pero amable, que los abuelos ya criaron y educaron de la mejor manera que supieron y pudieron hacerlo a sus hijos. Unos con más acierto y otros con menos. Del mismo que ahora los nuevos padres tienen que hacer con sus hijos: educarles lo mejor que saben y pueden (con sus aciertos y sus errores).

Según Marcela Ariza, directora del Instituto de la Familia, las funciones principales de los abuelos serían las siguientes:

  • Dar consejo, principalmente si se lo piden y asumiendo que un consejo no es una orden ni tiene porqué ser llevado a cabo.
  • Transmitir valores familiares, recuerdos y tradiciones.
  • Ser un compañero de juegos, hasta donde el estado de salud lo permita.
  • Ser un modelo de envejecimiento y ocupaciones.
  • Ayudar en momentos puntuales, como divorcio, enfermedad, cuidado puntual de los nietos para las salidas de los padres como pareja.

Reflexión

La meta es tratar de hacer posible para que el bebé pueda disfrutar del mayor tiempo de calidad con sus abuelos, sin que ésto suponga un conflicto para la educación del mismo. Así pues, los problemas entre los abuelos/padres necesitan ser apartados del camino y tratados por los adultos con diligencia para que no sea el nieto el que sufra las consecuencias por exceso o por defecto.

Los abuelos, -con sus más o sus menos-, están para jugar, consentir, mimar, volver a ser niños con sus nietos y dar una mano a los padres. Son los encargados de transmitir las tradiciones, costumbres, anécdotas, recuerdos e historias de generaciones propias de esa familia en particular.

En la medida de lo posible, no les privemos de este derecho a los nietos.

 

Fuentes:

Minuchin, S. Técnicas de terapia familiar. Paidós. 2007

Satir, Virginia. Nuevas relaciones humanas en el núcleo familiar. Ed. Pax Mexico. 2015

Referencias:

Pereira, E. en https://dreduardopereiraastudillo.wordpress.com/2011/06/14/relacion-suegra-nuera-y-el-rol-de-la-abuela/  Psicopatología femenina

Bello, D. en http://www.abcdelbebe.com/etapa/nino/12-a-24-meses/comportamiento/consejos-para-evitar-conflictos-con-los-abuelos-en-la-crianza  ABC del Bebé

¿Cuántas ex parejas soy capaz de soportar?

¿Quién no sabe de alguien con una o varias ex parejas? Vivimos en un momento en el que es habitual haber tenido varias relaciones a lo largo de nuestra historia vital. Con todo lo que eso conlleva.

A diferencia de otras épocas, hemos «aparentemente» transmutado los valores del Amor Romántico relacionados con el mito de la exclusividad, la media naranja y el compromiso por y para siempre.

Pero esto sólo ha sido en parte ilusorio, ya que por un lado hemos integrado la libertad que nos otorga el poder de determinar el inicio y el cierre de una relación, sin tener en cuenta que cuando rompemos con alguien físicamente, nos llevamos con nosotros una mochila cargada de toda la carga energética vivida en la anterior relación.

Y ahí, de frente a mi nueva pareja, desayunando cada mañana con sus ex y con los míos, el mito vuelve a hacer su aparición cuan fantasma en un cajón de la coqueta de noche.

¿Cómo me las apaño para lidiar con tantos vínculos anteriores llenos de emociones y de recuerdos?

El duelo con las ex parejas

La separación implica un fuerte impacto emocional.  Si bien los sentimientos y posiciones ante ella son diferentes dependiendo de cómo y quién ha tomado la decisión, es ineludible afirmar que cuando se comparte la vida en todas sus dimensiones con otra persona, se establece un Nosotros asumido que de repente, deja de serlo.

La cotidianeidad es testigo del vertido de necesidades, expectativas, miedos e ilusiones en forma de energía que se pusieron en esa relación y en el constructo mental que decidimos hacer de ella. La ruptura de ese equipo, formado por un tiempo determinado, conlleva inevitablemente un sentimiento de pérdida, que reactiva de manera inconsciente aspectos relacionados con todas las anteriores pérdidas vividas.

Existen dos pérdidas a diferenciar: la primera es la perdida tangible y concreta que es la persona físicamente hablando y que es, como en cualquier adicción, casi la más fácil de sobrellevar.

La segunda es la perdida intangible: que consiste en los sueños, las ilusiones, las expectativas, las promesas repetidas de compañía y de amor incondicional, la lucha, la culpa, las reconciliaciones, la seguridad e invulnerabilidad de la relación, la autoestima, la confianza, la noción reconfortante del futuro compartido y la sensación de fracaso por haber apostado por un presente con significado pleno.

 

pasado

pasado

En definitiva, la sensación de pseudo completud que repara y abastece las propias carencias infantiles.

No es sólo la pérdida de la persona, sino todo el significado latente que el otro ha puesto en esa relación. Si además con ese/esa ex hemos sido padres, entonces el vínculo residual es aún más complejo y ambiguo

Visto esto se hace imprescindible acompañar la nueva etapa de un duelo real o simbólico. Entendiendo este tránsito como la redistribución y reabsorción de la energía psíquica y emocional que hasta entonces estaba concentrada en una única representación ajena al yo (el otro-la otra).

Freud refiere la importancia de llevar a cabo correctamente este proceso para integrar el objeto amoroso dentro de un contexto pasado-pasado y no estancarse en un pasado-presente.

«El duelo normal vence la pérdida del objeto» (Freud)

Tres son multitud

¿Qué ocurre si no interiorizamos y recolocamos bien a nuestras ex parejas interiormente cuando empezamos una nueva relación? Que puede tener diferentes efectos. Veámoslos.

  • La repetición en la elección de una pareja similar a la anterior con la que dar continuidad a lo que quedó abierto y sin cerrar.

Singmund Freud lo llamó compulsión de repetición y lo definió como

«Proceso inconsciente en el cual el sujeto se sitúa activamente en situaciones penosas, repitiendo así experiencias antiguas, sin recordar el prototipo de ellas, sino al contrario, con la impresión muy viva de que se trata de algo plenamente motivado en lo actual.»

(Jean Laplanche & Jean-Bertrand Pontalis. Diccionario de Psicoanálisis)

Con ello se establece una comparación inevitable entre la anterior relación y la actual, en un intento de acoplamiento de la nueva pareja al molde de la anterior para que responda las expectativas frustradas.

  • La búsqueda de una persona completamente diferente a la imagen mental que tengo de mi ex pareja

Del mismo modo que la anterior, sería una lealtad negativa hacia la energía depositada en la otra relación, sólo que en esta ocasión, de carácter contrario. Pero que trae igualmente el recuerdo vívido en la idealización de la nueva relación en contraposición con las ex parejas.

En ambos casos se produce una falta de atención y de presencia esencial en la nueva relación por seguir estando con un pie en el pasado y otro en el presente.

 

Veamos esto. Si mi conciencia, -con mis pensamientos y energía-, está enfocada por el motivo que sea, en algún aspecto sin integrar de la relación anterior, no puedo por mucho que lo desee, estar viendo claramente a mi nueva pareja, pues sólo puedo ser consciente de lo que mi atención ilumina en el presente, no en el pasado.

«La atención es el primer elemento del buen amar. Si no se nos hace caso, somos seres anónimos, sin nombre» (Sam Keen)

 

  • El Síndrome de Rebeca.

Por muchos y muchas es conocido el argumento del libro (y posterior film de Alfred Hichcok) que dio lugar al denominado síndrome de Rebeca.

Al poco tiempo de perder a su esposa Rebeca, el aristócrata inglés Maxim de Winter (Laurence Oliver) conoce a una joven humilde de la que se enamora. Tras la boda se van a vivir a la mansión inglesa de Manderley, donde el viudo y la fallecida vivieron. Pronto la nueva señora Winter se dará cuenta de que no puede borrar en su marido el recuerdo de su difunta esposa, cuya sombra sigue presente en la casa, en su ama de llaves, y también en los pensamientos de su marido.

Entre los sentimientos que engloba este síndrome es el de los celos retroactivos: los celos que radican en el pasado de la pareja, especialmente en sus relaciones amorosas anteriores, y que pueden llegar incluso a la obsesión compulsiva por saber detalles íntimos de las relaciones anteriores de la pareja.

Esto nos lleva al dilema planteado en muchas parejas que vienen a consulta: ¿Es conveniente hablar de los ex con mi nueva pareja? ¿Existe una diferencia real entre sinceridad y sincericidio?

Muchos terapeutas de pareja coinciden en que no es necesario hablarle en profundidad acerca de nuestro pasado sentimental a nuestra pareja actual, al menos no durante el primer año de relación, que es cuando el estadío de enamoramiento está germinando. Pero coinciden también que tampoco se puede hacer como si el pasado nunca hubiese existido, negándose a hablar de ello con evasivas y cortinas de humo. Esto es especialmente complicado cuando tenemos hijos en común y tenemos que relacionarnos (normalmente) obligatoria y convenientemente con el otro progenitor.

Como advierte la doctora Frische:

» La madre de los hijos siempre tendrá un lugar especial en la vida del hombre y el padre de los hijos siempre estará en la mente de la mujer, hay que ser consciente de eso”

Esa relación que vincula padres/hijos de ser sana, ha de seguir exisitiendo. Lo que no significa que sea necesario mantener las fotos familiares de las ex parejas presentes en la casa ni compartir vacaciones todos juntos.

 ¿Quien se fue a Sevilla perdió su silla?

Por último quería destacar el enfoque que hace Bert Hellinger a este respecto desde la teoría de los Órdenes del Amor dentro del método terapéutico de las Constelaciones Familiares.

Estos Órdenes del Amor son un conjunto de premisas que se deben respetar para que la familias funcionen y sus miembros sean felices y estén satisfechos con la relación. Estas premisas nos obligan a prestar atención a varios puntos importantes: orden, pertenencia y equilibrio entre dar y tomar.

Enfocándonos en el primero de los puntos, Bert Hellinger se dio cuenta de que existen unas leyes universales que rigen todos los sistemas vinculares (familiares, organizacionales,etc) sea cual sea su país o su cultura. Dentro de un sistema habría pues, un orden que hay que respetar para que pueda prevalecer la armonía y cada uno pueda ocupar el lugar que le corresponde.

orden

ex parejas en orden

A la vez, todas las personas son importantes, tanto las que están presentes hoy en día como las que estuvieron presentes en el pasado. Y eso incluye a las ex parejas (tanto propias como del otro) Todas estas personas deben tener un espacio integrado dentro de nosotros aunque no formen parte de vuestro día a día actual. Si no le damos este espacio a través del duelo y la transmutación, es muy probable, a la luz de la teoría de Hellinger que el fantasma del recuerdo esté presente en forma de boicotedor, o con la aparición de un tercer miembro con el paso del tiempo.

En resumidas cuentas,

“Con amor, sólo con amor, no basta. Tiene que estar en orden”                           (Bert Hellinger)

 

¿Qué significa integrar mi pasado y el de mi pareja?

Principalmente mirar a mi historia personal  y la de mi pareja con respeto, sin enganche positivo o negativo con mi ex pareja. Aprender a aceptar que las personas aparecen y se van justo cuando deben hacerlo (ni antes ni después) y agradecer que sois quienes sois ahora en este camino porque ello os llevó hasta encontraros.

Sólo de esta manera, lograrás estar totalmente presente en una nueva relación.

 

Referencias bibliográficas:

Hellinguer, Bert. Órdenes del Amor. Cursos seleccionados de Bert Hellinguer, Ed. Herder, 2011.

Jean Laplanche & Jean-Bertrand Pontalis. Diccionario de Psicoanálisis, Ed. Paidós, 1996.

Fuente:

Aragón Daza; R. Alberto y Mendez Sandoval, Miguel Alexander Duelo, ruptura de pareja http://psicopsi.com/duelo-ruptura-de-pareja

Caos: de la confusión a la creatividad

Caos es una palabra que solemos asociar a un estado confuso, agotador, desagradable. Muy comúnmente suscitando reacciones de miedo, inseguridad, bloqueo y hasta pánico.

Si nos remitimos a la RAE, Caos sería definido como:

  1. m. Estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos.
  2. m. Confusión, desorden.
  3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos deterministas con gran sensibilidad a las condiciones iniciales.

Lo sorprendente del término, es como ha evolucionado en el inconsciente colectivo su significado, ya que de de las tres definiciones se han enfatizado (¿a propósito?) la segunda y tercera definición, obviando la importancia de la primera.

Ahora bien, prestemos atención a su etimología. Caos procede del latín “chaos” y a su vez del griego “χαος” (chaos) que significa abertura.

Más concretamente: espacio que se abre’, o ‘hendidura’, y procede del verbo χάω, que en formas derivadas significa ‘bostezar’, ‘abrirse una herida’ o ‘abrirse de una caverna’.  Incluso indagando en la mitología podemos apreciar como una importante tradición filológica considera que Caos es la hendidura o resquicio situado entre el cielo y la tierra, algo que se abre entre dos opuestos.

A pesar de la antigüedad del término Caos  y su exponente en la literatura mitológica más antigua, su ‘aparente opuesto’ Cosmos, ha sido siempre el hijo predilecto para la Ciencia, -algo así como en la parábola de Caín y Abel-, siendo sólo relativamente recientes las investigaciones realizadas en el campo de la Teoría del Caos, que le han otorgado el lugar que le correspondía al hermano mayor de Cosmos.

caín y abel

caín y abel

Un poco de historia

El interésde la Ciencia por el Caos comenzó con investigaciones realizadas en el campo de la física, la química, la meteorología, la matemática y la biología, pero cada vez más, demuestra su utilidad en el campo de la sociología, la economía, la educación y la psicología.

Los estudios del Caos, la complejidad y los nuevos acercamientos a la totalidad pueden asociarse a nombres como Popper (1996), Lorenz (2000), Capra (1996), Allen (1996), Marmgren (1998), Briggs y Peat (1994), Poincaré (1963), Bohm (1980), Gleick (1988), Mandelbrot (1982), Ruelle (1991) y, por supuesto,  Prigogine (1994, 1997, etc). En el campo de la psicología y la psicoterapia tenemos Meara (1999) y a Manuel Almendro ( 2002),  entre otras personalidades.

Su inquietud comenzó a cuestionar la imperante visión determinista y reduccionista de la realidad, que percibe a ésta como una serie de sistemas aislados unos de otros (cerrados), en los cuales las influencias se llevan a cabo de forma lineal,siendo todo efecto de una causa que puede ser predecida con exactitud y por lo tanto controlada y manipulada.

Como podemos observar, la ciencia  ha reconocido el Caos desde siempre, pero con la esperanza de que el caos fuese la excepción a la regla del orden y que con el tiempo, ampliando nuestros conocimientos y nuestros métodos algún día todo sería predecible y causalmente conocido.

Ahora sabemos, gracias a los estudios sobre la complejidad y la totalidad, que el Caos es más la regla que la excepción. 

Teoría del Caos: algunas pinceladas

La Teoría del Caos trataría de explicar  las variaciones y fluctuaciones que se producen en un sistema vivo, abierto y dinámico, muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales.

Pequeñas variaciones en dichas condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro, imposibilitando la predicción a largo plazo.

Tal y como lo explica el doctor en psicología y autor del libro Psicología del Caos, Manuel Almendro:

«Que todo apunte en una dirección no implica necesariamente que deba ser así. Multitud de variables que no pueden ser controladas tienen un claro efecto particular y único en cada circunstancia que ocurre en nuestra vida. El Caos es pues indeterminación, ni lo sabemos ni lo podemos llegar a saber.»

El siguiente vídeo tratará de explicároslo de manera más sencilla y divertida en 7 minutos.

Así pues, a partir de unos antecedentes X  que nos ocurre en nuestras vidas, podemos tratar de explicar lo sucedido (la cadena de eventos hacia atrás) pero no predecirlo con total seguridad, ya que existe una dependencia total de las condiciones iniciales y a pesar de eso, nos es imposible predecir qué sucederá, pues lo mental, lo psicológico, está sujeto a la incertidumbre, es decir a la impredictibilidad.

Es importante aclarar que caos no significa azar en absoluto. El azar es un concepto abstracto matemático, y no existe como tal en la naturaleza. Sin embargo el caos como fluctuaciones cíclicas que van del orden al desorden se encuentra en la naturaleza misma, y a diferencia del azar – que es ciego y carente de intencionalidad- dentro del propio caos existe un verdadero orden intencional, aunque este no es lineal y por lo tanto, no predecible a priori.

¿Significa esto que estamos irremediablemente sujetos a la incoherencia desordenada de nuestras vidas?

No. Significa más bien saber que muchas de las situaciones que percibimos como ordenadas y lineales es debido a nuestra propia percepción como observadores (no existe observación  independiente del observador) que le «impregna» dicho orden para darle un sentido y satisfacer la necesidad intrínsica que tiene la mente humana de querer completar lo incompleto, explicar lo que inexplicable, ordenar lo desordenado y llenar lo vacío.

Sistemas altamente sensibles

La vida, ya no parece ser una excepción a las leyes de la naturaleza. El ser humando forma parte de la naturaleza misma, y como tal, tiene en cuenta sus Leyes. Más que ser «un estado» y «lineal» (un ser ya hecho y con pasado-presente-futuro programado) el ser humano es un «ser en proceso» y por lo tanto, emergente.

Esta capacidad de ser fuente continua de transformación donde brotan nuevas direcciones (bifurcaciones o salidas emergentes) que conllevan a un nuevo progreso o evolución, a una nueva diferenciación de las estructuras iniciales, es lo que hace maravilloso el indeterminismo del caos.

El caso de Khalil Rafati que salió hace poco a la luz en los medios de comunicación, es un claro ejemplo de cómo funciona esta autoorganización en nuestras vidas de un modo no predecible.

 

el indigente drogadicto-que-se-hizo-rico

el indigente drogadicto-que-se-hizo-rico

En su exposición del Efecto Mariposa, como concepto propio de la Teoría del Caos, Lorenz nos dice:

“Una consecuencia inmediata de la dependencia sensible en cualquier sistema es la imposibilidad de realizar predicciones perfectas, o ni siquiera mediocres, suficientemente alejadas en el futuro”

Nos  es imposible saber hasta qué punto las condiciones actuales fueron fuertemente influenciadas por algo que nos pareció insignificante, o que incluso no fue captado de manera consciente, dado que lo que rodea al ser vivo va desde lo más perceptible hasta lo más sutil, y es justamente esto último lo que suele ser pasado por algo y lo que provoca el verdadero efecto mariposa.

multibifurcación-caos

 

Es lo que ocurre por ejemplo con el tiempo atmosférico y lo que llamamos ironía de la vida cuando habíamos visto en el telediario que haría un sol estupendo y nos ha caído una lluvia de campeonato.

«El aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas» (Edward Norton Lorenz)

La Teoría del Caos en nuestras vidas

Ahora bien, ¿en qué me puede servir a mí entender cómo funciona el caos es mi día a día?

Esta sería una muy buena pregunta y cuya respuesta asumo acorde a la que da Manuel Almendro

«Entender como funciona el caos presupone adoptar una posición de humildad frente a la naturaleza de las cosas, ya que dejamos de jugar a ser dioses intentando controlarlo todo y nos permitimos ser «vividos» por la vida.»

No desde de una posición derrotista o inactiva, sino siendo conscientes  y aceptando que la necesidad compulsiva de control de lo que nos sucede -a nosotros y al entorno- es un mecanismo que nos aleja del equilibrio psicológico más que cercanos a él.

Otra ventaja de aceptar esta postura es dar una explicación de la no-explicación, lo que produce un descenso de la ansiedad a nivel general. Es abrirnos a aceptar la incertidumbre, a reconocer nuestra necesidad compulsiva a salir de ella y admitir nuestra incapacidad para hacerlo completamente, con la esperanza de no tener que enfrentarnos al temido vacío.

Es más, volviendo a la definición de la RAE, si caos es el estado anterior al orden, entonces éste de convierte en el prerrequisito para la autoorganización y vuelta al equilibro. Es como si fuera necesario desorganizar para organizar, en una secuencia de movimiento de desorden-orden-desorden.  El caos pues, no es el «enemigo», algo contra lo que tenemos que resistirnos y luchar hasta desgastarnos, sino más bien, la antesala a la autoorganización.

 

caos-portada

caos-orden las dos caras de la moneda

 

Esta autoorganización es considerada por Prigogine como la transición del orden al caos. Es como la esperanza del proceso que impide el establecimiento de certezas y no predetermina ni programa el futuro -aunque pueda imprimir una dirección movible a medida que los procesos avanzan-.

En los momentos de crisis personales se produce una ruptura interna, una inadecuación entre la persona y su forma de vida, entre ella y su entorno y una incapacidad de relacionarse a través de los modelos aprendidos, de su guión de vida y hábitos de comportamiento, etc. En ese momento se produce un corto circuito, una ruptura del fluir, y incoherencia entre lo que la persona piensa-siente-hace (los tres sistemas nucleares). Cuando esa «inadecuación» llega al máximo rompiendo con el orden considerado como «normal», se presenta lo que llamamos crisis emergente, el caos. Es en este momento de máxima inestabilidad donde la autoorganización puede permitir al individuo una transformación de los propios procesos, un nuevo encaje resolutivo del individuo consigo mismo y con el contexto.

 

crisis-caos

ruptura interior-crisis-caos

Así es como lo describe Manuel Almendro

«Los sujetos enfermamos por ese desorden natural pero también nos es posible curarnos precisamente a través de ese mismo desorden.»

Recordemos por último esa analogía mitológica que suponía la Caos como la hendidura entre el Cielo y la Tierra. ¿Y si en el afán egóico de empeñarnos en huir, romper, controlar y salir de ese estado de Caos estás obviando el hecho de que ese mismo estado es el que te llevará a la transformación y el re-equilibrio en tu vida?

Para terminar comparto esta preciosa y esperanzadora reflexión de Prigogine

La T. del Caos «permite a la naturaleza (incluido el ser humano) a abandonarse a un juego creativo, producir algo nuevo, no contenido implícitamente en sus estados precedentes. Su destino está abierto. Su futuro ya no está determinado por su presente ni por su pasado. La melodía no está compuesta de una vez para siempre. Se elabora sin cesar… A partir de ahora, el mundo puede estallar de creatividad.”  (Prigogine)

Fuentes:

-Almendro, Manuel. Psicología del caos. Editorial: La Llave, 2002.

-Asociación de Academias de la lengua española. Caos. Recuperado en http://dle.rae.es/?id=7HD3hMJ

-Spire, Arnaud: El pensamiento de Prigogine: La belleza del Caos. Editorial: Andrés Bello, 2001

Referencias bibliográficas:

-Martínez Robles, Yaqui Andrés. Teoría del Caos y Psicoterapia Gestalt: Nuevas aproximaciones a la configuración de la totalidad. Un voto a favor del indeterminismo. Revista Figura-Fondo Nº10

 

 

Equidad doméstica en una terapia de pareja

Hablemos de equidad.

Ser mujer y terapeuta de pareja no tendría porqué resultar una dificultad a la hora desarrollar la labor profesional, pero a veces si resulta un hándicap. Sobre todo cuando en consulta hay que abordar uno de los temas principales en los que las parejas piden asesoramiento. Estoy refiriéndome al famoso y trillado tema: reparto de las tareas domésticas.

Por muy manido y revisado que resulte el asunto, en esta ocasión me gustaría comentaros la responsabilidad que los y las terapeutas de pareja tenemos en el abordaje de este área cuando nos piden ayuda, si queremos ofrecer un contexto de intervención adecuado.

Antes de empezar, es necesario acudir al término equidad, por diferenciado y complementario al de igualdad.

Equidad, según la RAE es:

  1. f. Igualdad de ánimo. 2. f. Bondadosa templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.3. f. Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva.4. f. Moderación en el precio de las cosas, o en las condiciones de los contratos.15. f. Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.»

Así pues, desde la perspectiva de equidad de género, se deben tomar en cuenta las condiciones diferentes y desiguales de las que parten mujeres y hombres frente al tema a tratar y plantear opciones para que ambos puedan desarrollarse de igual forma con las mismas oportunidades.

Sería pues poco profesional, -como confieso me ocurrió en los inicios-, que el o la terapeuta reencuadrase este tipo de demandas pasando por alto el examen a fondo de los programas de feminización y masculinización que han aprendido cada uno de los miembros de la pareja en el terreno del reparto de las tareas domésticas.

 

etica

 

Examinar los factores relacionados con el género en un proceso terapéutico significa, en  palabras de la famosa psicóloga de Peggy Pag:

«prestarle especial atención al sistema personal, familiar, y socio político de cada quien. Revisando los hábitos y creencias implícitas tomadas como «verdades normalizadas» afianzadas por la tradición y mantenidas por el condicionamiento de género».  

En este sentido, no basta con sugerirle a la pareja que elabore  un cuadro semanal donde pueda escribir el reparto de tareas asignadas a cada uno, ni mucho menos aún decirle a ella (o rol feminizado, en el caso de parejas no hetero), que si quiere que su pareja «le ayude, deje que lo haga a su modo«.

Este tipo de intervenciones descontextualizadas, sólo pueden efectuar pequeñas adaptaciones o cambios de conducta a corto plazo, pero no transforman la base de las actitudes y conceptos de identidad de género asociados y que mantienen de manera importante el sistema de desigualdad entre ambos.

Programas asumidos por el condicionamiento de género

Veamos un ejemplo de un proceso de feminización y masculinización con un caso práctico de una pareja heterosexual sin hijos/as:

Vanesa (nombre no real): – «¡Siempre tengo que estar rogándole! Me pone enferma. Parece que lo hace por mí. Yo también trabajo fuera y cumplo con mis obligaciones. Tengo que estar revisando siempre sus tareas, cargándome más o volviéndolas a hacer. Y si encima no se lo pido, puedo encontrarme con que no están hechas y me tengo que enfadar. Esto no es igualdad, somos una familia con dos trabajos.»

Eduardo (nombre no real): – «Cuando trato de ayudarle, siempre está detrás mía. Ya tengo un jefe en el trabajo, no puede estar ordenándome lo que es cosa suya. Nunca te gusta como hago las cosas y te pones como una fiera histérica cada vez que toca el día de limpieza.»

Como podemos observar, más allá de lo que a simple vista podría ser un posible reajuste a la hora de pedir las cosas o un ajuste de normas, se trata de algo más: la percepción de satisfacción de la pareja está asociada a la desigualdad de poder y a la inequidad.

Según el psicólogo y especialista en parejas Aaron T. Beck, el término «dos trabajos» no sería del todo correcto, ya que se trata de tres trabajos: dos de los trabajos son remunerados e individuales (no suponen conflicto) y otro de ellos es no  remunerado y  que debe ser común (supone conflicto).

Así vemos en este caso ejemplificado de Vanesa y Eduardo, cómo la erosión de la pareja en esta área se debe en parte, al choque de los dos mapas del mundo interno que han sido fruto de la programación de género.

Es posible que leyendo esto haya muchos miembros de parejas heterosexuales que no se sientan identificados, eso está bien. Cuantas más excepciones haya mucho mejor para conseguir la igualdad. Pero recordemos que las individualidades no amenazan las estadísticas y los programas de género hablan por sí solos cuando evidencian que el reparto igualitario de tareas sólo se alcanza cuando la mujer trabaja y el hombre está desempleado. Aunque si es el caso contrario, las mujeres suelen encargarse de más de un 97% del trabajo.

Parte de esta programación está el considerar  el cuidado de los hijos como trabajo reproductivo y no como trabajo productivo, por lo tanto no se incluye en el cómputo -como ocurre con las tareas domésticas- en el total de horas trabajadas.  Sin embargo, estas actitivades no sólo son un trabajo que conlleva muchas horas y cansancio sino que además resta horas de ocio individual, debiendo ser consideradas como parte del reparto equitativo y en su defecto, un trabajo «por cuenta propia» con una factura como la que ofrece la web todo no incluido.

 

educación genero

educación genero

 

Mapas del mundo interno

Veamos ahora la forma en la que los protagonistas de nuestro ejemplo intentaron solucionar el problema, yendo por partes -como dijo Jack El Destripador-

Por un lado Vanesa que ha sido condicionada como mujer para sentir que no tiene derecho a pedir lo que es justo y necesario de una manera firme pero asertiva.  Al tiempo  que sus creencias inconscientes asocian el pedirlo como un acto egoísta  dificultándole la capacidad de negociar desde una posición de fortaleza y autoconfianza. Ella también está con un pie entre la educación patriarcal y el cambio, con sentimientos de culpa por «tener que pedir ayuda».

En su defecto, desarrolla métodos encubiertos e indirectos de comunicar y expresar sus necesidades; tales como ironizar, ponerse a la defensiva, hipervigilar, criticar o reprochar. Todos ellos sin resultado.

Ante esa comunicación encubierta, el hombre (o rol masculinizado)  le etiqueta de manipuladora, obsesiva de la limpieza e inestable emocional.

Por su parte Eduardo, que ha sido condicionado como hombre para sentirse sensiblemente cuestionado con «dar la talla» ante cualquier acción que se asemeje a una posible dominación por parte de la mujer, ve afectada su autonomía y  autoimagen, al interpretar el acto igualitario del reparto de tareas como expresión de subordinación o como un acto de generosidad genuino.  Al mismo tiempo su programación como solucionador de problemas se ve amenzada ante la crítica y la desvalorización de lo que él entiende como ayuda generosa por su parte.

Ante ello, la mujer (o rol femenizado) lo etiqueta como egoísta, pasivo, insensible, machista.

 ¿Qué necesitamos cambiar?

Revisión de la identidad de género:

– En el caso de ellas-o rol femeninizado-, es importante ayudarles  a buscar formas más eficaces de situarse en una posición de igualdad desde la firmeza asertiva y negociadora sin caer en la reacción esporádica pero sin resultados duraderos.

Si nosotras mismas no creemos en el derecho propio de negociar la normalización de una corresponsabilidad, si creemos que la hipervigilancia, los gritos a destiempo y la exigencia son los mejores modos de conseguir la tan ansiada equidad, entonces, es que estamos repitiendo los mismos patrones de dominación que detestamos, pero a la inversa.

El objetivo primordial es no caer en dos de las principales posiciones especialmente nocivas para las relaciones de pareja: la sumisión o la dominación y así no contribuir con estos patrones al mantenimiento y perpetuación de las desigualdades en la lucha por el poder.

– En el caso de ellos – o rol masculinizado-, es clave que desde una posición de apertura y no de actitud defensiva o evasiva, puedan hacer ellos mismos autocrítica y cuestionarse el valor de la corresponsabilidad en el trabajo doméstico como un ámbito más en el que describir y expandir su identidad.  Integrar la corresponsabilidad en la pareja no se trata de un añadir un rol complementario, sino de asumir un rol que les correponde.

Reparto equitativo: compartir es más que ayudar

– Según las recomendaciones de muchos estudiosos en el tema de la terapia de pareja desde la perspectiva de género, tal reparto de trabajo tiene que tener en cuenta cuatro aspectos básicos:

  1. la dificultad, 2. el tiempo necesario, 3. el desgaste que suponga 4. periocidad

Esta clasificación está hecha con el fin de que el número de tareas no sea la única variable a tener en cuenta, sino también el desgaste físico-emocional y el tiempo empleado.

Hacer el reparto por responsabilidades y no por tareas.

Ejemplo: si vamos a coger una responsabilidad como es la comida que conlleva muchas tareas subyacentes (planificar la comida, ir a la compra, preparar la receta y vigilar la comida) y además es diaria tendremos que equiparla con otra tarea similiar y no por ejemplo con limpiar el baño que es algo semanal y con menos tareas desglosadas.

El hacerlo de este modo y no por tareas facilita también que tengamos que depender de la pareja para elaborarla (ej: si yo me encargo de la comida pero tú de hacer la compra estoy a expensas de ti).

– La remuneración económica de cada miembro no es tener en cuenta a la hora de hacer el cómputo del reparto. ¿Por qué? muy sencillo y sin entrar a hablar en la desigualdad de género que también se da en este área y que  nos darían para otro post, es por el simple hecho de que uno de los miembros gane más que el otro no hace que éste miembro esté más cansado ni que tenga menos horas de ocio. Si hay desigualdad económica, se tendrá que llegar a pactos a ese respecto en otras áreas si se quiere, pero nada tiene que ver con la distribución de tareas domésticas y los factores a tener en cuenta.


– Por último, se recomienda también que este reparto si se quiere pueda ajustarse con periocidades de tiempo en intervalos (semanal, trimestral y semestral) en lugar de hacerlo con un día concreto de limpieza (ej: los sábados). Esto ayuda en parte a que pueda adaptarse a los ritmos de épocas laborales más estresantes en uno de los miembros de la pareja.

Beneficios de la equidad doméstica

Si bien la lucha de la mujer por el acceso digno al panorama laboral ha dado algunos frutos, así como ha aumentado la conciencia de una parentalidad positiva, aún en una investigación publicada en 2009 por Alicia Moreno y Beatriz R. de la Vega, se afirmaba que:

«La distribución de roles, la desigualdad en el reparto de las tareas, y sobre todo el poco poder en la toma de decisiones, es uno de los aspecto más influyentes en el aumento sintomatología depresiva en la mujer dentro de una pareja».

La participación conjunta en la toma de decisiones y en el reparto de  responsabilidades implica mayores niveles de equilibrio en la pareja , menor número de escalada de conflicto, aumento de refuerzos positivos hacia el otro y mayor tiempo libre individual y compartido.

ocio

 

Precisamente, explica el psicólogo Carl Rogers como la desaparición progresiva de  distribución rígida de roles, es uno de los elementos que contribuyen al éxito de una pareja:

 «Seguir ciegamente las expectativas de los propios padres, de una religión o cultura, equivale a condenar al desastre a una pareja en desarrollo. En las parejas que parecen más enriquecedoras y satisfactorias, los roles juegan un papel cada vez menor, hasta que acaban por desaparecer y volverse flexibles».

Por último otro de los efectos positivos destacados, según el estudio realizado por el «Laboratorio del Amor», del doctor John Gottman, (Univ. de Washington), es el aumento del deseo sexual.

Tal y como dice Gottman:

«interpretar esta equidad como un signo reciprocidad y atención hacia la pareja promueve  una mayor afectividad y atracción entre ellos, así como estimula el ambiente de tranquilidad para el encuentro íntimo entre ambos.»

Para reflexionar

Si como terapeutas queremos actuar desde un punto de vista ético y justo,  tenemos que revisar nuestras propias «mochilas», es decir, cuestionar nuestro propio mito de la «neutralidad».

Todo psicólogo y psicóloga tiene un contexto en el que se crió y un marco sociocultural-político en el que vive. De no trabajarse debidamente podremos caer en el autoengaño y esto se reflejará en los prejuicios, actitudes y valores con los que analizaremos e intervendremos sobre el caso.

No está de más, desde una coherencia moral y ética, hacer revisión de los mismos con el fin de no ser sujetos pasivos que fomentemos de manera, consciente o inconsciente, los valores de una cultura aún hoy día discriminatoria, que no les favorece a ellos ni a ellas.

Y mucho menos, a la pareja.

 

Fuentes:

  • Marianne Walters, Betty Carter; Peggy Pap & Olaga Silverstein La Red Invisible. Pautas vinculadas al género en relaciones familiares. Paidós. 1991
  • Moreno Fernández, A., Rodríguez Vega, B., Carrasco Galán, M.J. & Sánchez Hernández, J.J. (2009). Relación de pareja y sintomatología depresiva de la mujer: implicaciones clínicas desde una perspectiva de género. Apuntes de Psicología, 27.
  • http://www.observatoriogeneroyliderazgo.cl/index.php/las-noticias/2105-compartir-las-tareas-domicas-mejora-incluso-la-vida-sexual-de-la-pareja