¿El Poder nos transforma?

Independientemente de que hablemos de poder político, económico o empresarial, lo que sucede normalmente con las personas que consiguen un alto cargo y lo desempeñan durante un periodo de tiempo prolongado es que sufren un cambio tanto en su forma de pensar como de actuar.

 

Abuso de poder

 

«El poder corrompe; el poder absoluto corrompe absolutamente todo´´ Dalberg-Acton (1834-1902)

 

Todos estamos al tanto de la cantidad de noticias sobre corrupción política en nuestro país. Parece que ni uno solo se puede librar de dichos escándalos. Y nos resulta cada vez más evidente que todos están relacionados con el abuso de poder.

No solo encontramos desfalcos en la política, pues si miramos a otras entidades como la FIFA, la banca o el Tribunal Constitucional, están cargados de nepotismo y ausencia de control por parte de las autoridades. Y esto solo refleja una cosa: las personas cuando poseen un cargo poderoso, amplían su rango de actuación debido a su cambio de estatus y a sus sentimientos de omnipotencia.

 

Habitamos mundos distintos

La diferencia entre tener  poder o no, hace la diferencia en el estilo de vida. Aquellas personas que poseen poder, viven en un mundo completamente diferente al resto de la sociedad.

Normalmente las personas poderosas se muestran con más libertad de actuación, más influyentes y esperando conseguir recompensas constantemente. Mientras que las personas menos ricas o «sin poder´´ tienden a centrarse en las necesidades de los demás, a comportarse más cohibidos y a ser más sensibles al castigo.

De este modo, las personas poderosas se ajustan menos a las normas sociales, lo cual nos hace cuestionarnos si en su caso realmente poseen mayor margen de maniobra en beneficio propio.

 

 «… el hecho de que los gobernantes actúen de manera pérfida y sin escrúpulos, forma parte de un ejercicio del poder exitoso. Es más seguro ser temido que ser amado.´´ Nicolás Maquiavelo (1469-1527, El Príncipe)

 

Cuando hablamos de maquiavelismo en psicología, hacemos referencia a un rasgo de la personalidad que se caracteriza por el interés exacerbado en la apariencia propia y en la influencia en los demás, buscando el beneficio propio a través de los otros. Además, las personas que se caracterizan por este rasgo marcado, suelen presentar altos grados de narcisismo y psicopatía, lo cual da lugar a la denominada «triada oscura de la personalidad´´.

 

Donald Trump

 

Estos conceptos toman forma en la sociedad en la que vivimos cuando observamos a los altos dirigentes tratando de conseguir sus propios objetivos a pesar de los límites éticos y legales.  Siendo su principal interés el codiciar los bienes materiales y tratar de ejercer dominación sobre la sociedad.

 

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Rasgos prosociales

A pesar de todo esto, la realidad refleja que se suele mostrar cierta actitud de rechazo y desconfianza hacia aquellas personas que demuestran querer conseguir ascender a costa de cualquier precio. Es más, las personas de élite que presentan una actitud maquiavélica, suelen recibir un mayor numero de criticas negativas por parte del resto, siendo consideradas menos capaces de ocupar cargos de responsabilidad.

 

Escalamiento

 

Sin embargo, en contraposición a esto, las personas que se muestran comprometidas con el grupo, con las normas sociales, con alta extraversión y bajo neuroticismo, tienden a ganar influencia en los demás y a ascender en la jerarquía. Se tratan de rasgos prosociales que facilitan la comunicación y la mediación en el conflicto.

Desde diferentes datos aportados por numerosos estudios psicosociales, se derivan conclusiones como que las personas que alcanzan determinado poder en la sociedad, suelen sobrestimar sus propias capacidades y actuar más libremente. Su manera de pensar se torna estereotipada, no tienen tan presente el punto de vista de los demás y le pierden miedo a los riesgos al sentirse más respaldados.

Aquí encontramos el complejo supuesto de la «paradoja del poder´´ bajo el cual subyace la hipótesis de que las capacidades que hacen que una persona logre cierto prestigio, se pierden cuando transcurre un tiempo prolongado en dicho puesto.

Esto implica que la ganancia de autoridad influya en nuestro pensamiento y conducta. Por ejemplo, las personas poderosas pasan de atender a los pequeños detalles a tener una visión más abstracta del mundo. De esta manera, políticos, directores de bancos o de grandes empresas se preocupan por deshacerse de un paquete de acciones, cerrar una filial o arreglar un parque, y no de cómo se encuentra el inversor financiero de su empresa o qué necesidades tienen los albañiles que levantan el suelo de las calles.

 

Distancia psicológica

 

Todo ello responde al modo en el que conceptualizan la realidad, es decir, la distancia psicológica que establecen entre ellos y los objetos, las personas y los acontecimientos. Esto esta determinado no solo por los vínculos personales que se tengan con una entidad concreta, sino también por la distancia espacio-temporal, siendo lo cercano percibido de forma más detallada, mientras que lo lejano se entiende de manera más abstracta.

Ninguna de las dos maneras es mejor o peor, puesto que depende de la situación y de los rasgos de personalidad. Lo que se trata de dar a entender es la sustitución de un tipo de pensamiento por otro de forma constante. Es decir, el pensamiento de personas de altos estatus suele ser bastante más abstracto a la media. Así, el gran escándalo de las preferentes pudo ser, ya que los afectados eran personas completamente ajenas a los responsables.

Por tanto, el  pensamiento de altos directivos presenta menor implicación personal con el detalle. El poderoso es poco altruista y se preocupa más por su propio bienestar que por el de los demás. Contempla a sus subordinados como un grupo abstracto, prestando poco interés por sus necesidades y opiniones.

 

Doble moral

Otro de los rasgos que encontramos en este tipo de personas es la doble moral. Por lo general el poder también transforma los juicios y esto claramente lo percibimos en las normas que se aplican a sí mismos los directores y altos cargos de la sociedad y las que le aplican a sus subordinados.

Nada que ver tiene la libertad que uno se toma cuando sabe que tiene poder frente a aquellos que saben que están bajo el cargo de un superior.

 

Subordinados

 

Un claro ejemplo de esto es el famoso experimento que todos conocemos de la Prisión de Stanford que llevó a cabo el psicólogo Philip Zimbardo en el año 1971. En él se puso a prueba el ejercicio del poder en prisión con un grupo de voluntarios a los que dividió por azar en presos y carceleros. El resultado fue cuanto menos escandaloso aunque muy esperado. El juego de roles desembocó en un maltrato reiterado y evidente, lo cual obligó a detener el experimento.

 

 

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La sensación de poder y control hacen que la persona se muestre más activa y emprenda acciones en las que jamás se podría haber imaginado. Es una sensación que va acompañada de un sentimiento de fuerza que antes no se creía poseer. De este modo, incluso surgen aptitudes del sujeto que permanecían ocultas.

Sin embargo, aquellas personas que son más proclives a atender a las necesidades de sus subordinados y a establecer reparticiones equitativas en el ejercicio social, suelen implicarse personalmente mucho más en situaciones de poder. Por lo que las personas que se muestran altruistas con los demás, pueden llegar a comportarse del mismo modo a pesar de alcanzar puestos de poder importantes.

Pero una cosa hay que tener clara y es que este comportamiento prosocial depende de varios factores: primeramente los rasgos de personalidad y la opinión que se tenga sobre uno mismo, además de la cultura tanto individual como política y de empresa. Por lo que podemos decir que el poder corrompe, pero también puede darse el caso de no tener por qué, sobre todo si los rasgos de la personalidad son claros y sólidos, los objetivos están bien definidos y son alcanzables y la influencia externa no es demasiado perniciosa.

 

 

¿Prescindimos del alma en el s. XXI?

Cabe la posibilidad de que el día de mañana podamos prescindir del concepto de alma. La idea de una entidad espiritual ha acompañado toda la vida al ser humano, pero muchos son los que se plantean desde hace un tiempo que podemos comenzar a despedirnos de ella.

Es bien sabido que el concepto de «alma´´ ha contenido numerosos significados, siendo uno de ellos la esencia de aquello que mantiene nuestro cuerpo con vida. Entre otras cosas, el hecho de creer en la existencia del alma, ayuda a millones de personas a perder el miedo a la muerte, ya que a través de ella pueden abordar temas que trascienden más allá de la existencia terrenal.

  <<El alma es inmortal y migra pasando de una forma de vida a otra>> 

                                                         (Pitágoras de Samos, filósofo y místico, 570-510 a.C.)

Repasando la idea de alma

A pesar de la transformación que ha ido sufriendo este concepto a lo largo de la historia, está claro que nunca ha desaparecido ni de nuestro lenguaje cotidiano ni de nuestras mentes.  Normalmente solemos tener expresiones como: «no había ni un alma en la fiesta´´ o «salió corriendo como alma que lleva el diablo´´y aún hoy por hoy hay personas que conciben el alma teñida de connotaciones fastasmagóricas y esotéricas, haciendo de esta entidad un «algo´´ que pertenece al más allá.

Sin embargo, en los avances científicos dentro del campo de la psicología, vemos que todas aquellas hipótesis ambiguas que pudieran contener sentidos espirituales, han ido desapareciendo progresivamente. El objetivo ha sido siempre la constatación empírica que ha ido sustituyendo la «ciencia del alma´´ (como en ocasiones se ha denominado a la psicología) por la «ciencia sin alma´´ o ciencia empírica.

La reminiscencia de las tradiciones antiguas que consideraban el alma como parte esencial de la existencia humana, se sigue manteniendo en nuestro imaginario colectivo. El ser humano está necesitado de una instancia duradera que le confiera cierta identidad, y muchas veces esto se nos escapa de la realidad material en la que vivimos sumergidos. Tanto es así que hasta conferimos a animales, plantas u objetos un núcleo espiritual que los mantiene con vida y que les es esencial para su propia existencia.

 

 

Este hecho descansa sobre la creencia de que nuestros «estados mentales´´ pueden continuar después de la muerte, conformando así el concepto de alma. De este modo le conferimos dicha capacidad espiritual a casi todos los seres vivos u objetos que nos generan apego.

 

¿Como vemos el alma?

Dentro de las diferentes representaciones del alma que han existido en épocas y culturas pasadas, la que mas ha predominado ha sido considerarla como una esencia inmortal que define el concepto del sí mismo. Cuando afirmamos que «alguien no tiene alma´´, normalmente hacemos referencia a aspectos de su personalidad o forma de ser/actuar. 

Por otro lado también solemos darle ciertas características espaciales a este concepto, siendo capaz incluso de cambiar su forma o apariencia,  de separarse del cuerpo o localizarse en el espacio. Esto es bastante paradójico teniendo en cuenta su naturaleza no corpórea.

 

Experiencia extracorpórea

 

Claramente se trata de un intento de cosificar algo que ni si quiera es un objeto y lo hacemos con la intención de hablar de estados mentales que no podemos comprender o afrontar si no es con metáforas o sentido figurado. 

A pesar de tratarse de un error categorial que aparenta carecer de toda lógica posible, las personas no solemos tener problemas para aceptarlo. Es entonces cuando surgen numerosas cuestiones sobre cómo puede influir el alma en nuestro cuerpo. Ya Descartes hablaba de la ubicación del alma en la epífisis, lugar físico que permitía conectarse con el cuerpo. 

Pero como contraposición, sobre todo para aquellos más escépticos, encontramos el dualismo intuitivo con el que nos hemos criado a lo largo de toda nuestra vida. Desde pequeños aprendemos a diferenciar los estados mentales de lo material, ya que muchas de las cosas que pasan por nuestra mente no se encuentran reflejadas en la realidad. Esto dificulta la concepción del alma como parte influyente en el cuerpo, pues se trata de materias distintas y la mente racional no puede percibir el alma en ninguna parte.

 

Concepto metafórico

 

Sin embargo, si seguimos cuestionándonos, ¿qué es lo que hace que mi cerebro actúe por si mismo? parece difícil encontrar una clara respuesta. Podemos rescatar  la idea del Primer motor inmóvil de Aristóteles, ¿pero dónde se encuentra? Parece ser que nadie lo ha visto… y hasta ahora nuestro cerebro no aparenta poseer ninguna instancia autónoma que determine sus decisiones conscientes y comportamientos. ¿Entonces cabría aquí la posibilidad de incluir el alma dentro de la fórmula? Algunos piensan que si, otros no tanto (si a la ciencia nos remitimos).

Si creemos o no, es subjetivo

En muchas ocasiones hemos podido escuchar la expresión «ha vendido su alma al diablo´´ y lo que podemos deducir de ella es el significado subjetivo de que alguien ha faltado a sus principios por un beneficio mayor. 

Son algunos los estudios que revelan que la creencia o concepción del alma atañe al modo en cómo pensamos sobre nosotros mismos y los demás. Es decir, parece que el alma puede servir como un refugio para nuestro autoconcepto y percepción del mundo. 

Por otro lado, el alma nos permite perder el miedo a la muerte, porque si nos paramos a pensar en qué será de nosotros cuando «pasemos al otro mundo´´ seguramente nos podamos imaginar o vagando por la penumbra de la noche, en el limbo o siguiendo una brillante luz. De algún modo nos imaginamos desde fuera y esto refleja nuestra necesidad de compensar de algún modo la idea de la propia inexistencia. 

 

Ascensión del alma después de la muerte

 

Nuestro cerebro automáticamente se disocia de la idea de muerte, ya que si estuviésemos pensando en nuestro ultimo día durante todos los días, no seríamos capaces de vivir tranquilos. Y cuando se nos ocurre pensar en la muerte, nos contamos la «historia´´ heredada culturalmente, de nuestra permanencia en algún otro lugar inmaterial. Imaginarnos cómo es estar muerto, excede nuestra capacidad representacional. Es evidente que nuestra mente retrocede ante la posibilidad de no existir.

A todo esto cabe añadirle que somos capaces de aceptar que hace cien años no existíamos. Pero no aceptamos con mucho gusto la idea de no existir dentro de cien años. Este podría ser uno de entre los varios motivos que nos facilitan la creencia de poseer un alma que además de persistir en el mas allá, nos mantiene vivos en el presente. 

«SI EL ALMA ES INMORTAL, NUNCA DESAPARECERÉ…´´

Objeción científica 

Desde la ciencia podemos encontrar cada vez más explicaciones de sucesos próximos a la muerte o experiencias como el dejà-vu, que descartan por completo el concepto de alma o del mas allá. Como consecuencia, dentro de este terreno va avanzando  la comprensión de la mente desde fenómenos basados en leyes naturales.

Incluso en el campo de la filosofía encontramos especialistas que afirman que en este siglo no tiene por qué haber problemas para despedirnos de la idea clásica de un alma inmortal. Parece que la neurociencia cognitiva ayuda en esta idea, puesto que dilucida con precisión el modo en el que el cerebro lleva a cabo sus funciones mentales. 

 

 <<He diseccionado muchos cadáveres y nunca he hallado un alma>>

                                                                (Rudolf Virchow, médico, 1821-1902)

 

Evidentemente este avance repercute en el modo en el que percibimos nuestros procesos mentales y la idea de que pueda existir un mas allá va siendo difícil de argumentar con «tanta facilidad».

En sus inicios, se consideraba al alma como una entidad superior a la consciencia, comprendiendo un principio vital para la vida. Sin embargo con el paso de los siglos, hemos ido obteniendo mas información sobre el funcionamiento fisiológico del cuerpo y de la mente, por lo que se ha ido desechando este constructo como medio de explicación de las funciones vitales. Hoy en día empleamos el concepto de alma como sinónimo de psique, lo cual la destierra de toda connotación extrasensorial. Esto demuestra que el concepto seguirá transformándose con el paso del tiempo. 

Entonces nos surge la cuestión de si estos avances implican que el alma vaya quedando cada vez más encapsulada en el ámbito de la fe… Algunos profesionales afirman que el alma inmortal hoy ya solo es un concepto teológico, pero a pesar de ello sigue habiendo personas que se aferran a ella porque les hace sentir mejor o porque les aporta unidad personal y cierto auroconcepto de sí mismas. 

Cierto o no, la creencia en el alma no podemos fundamentarla con argumentos concluyentes, lo que hace que algunos se refuercen en ideas como que ya estamos inmersos en un proceso en el cual nos estamos deshaciendo de la creencia en el alma y en el mas allá. La ciencia aboga por sustituir viejos enfoques por otros nuevos que se presentan mas explicativos y empíricos. De este modo, el avance se determina eliminando los supuestos errores de hipótesis aparentemente obsoletas. 

Como conclusión 

Podremos decir que los concepto de alma, cerebro y consciencia han ido cambiando sus sentidos y significados a lo largo de la historia. Pasando por funciones religiosas, metafísicas, culturales y científicas, se han ido adaptando a los tiempos de guerras, tratados y descubrimientos científicos. 

Todo esto refleja que este proceso todavía no ha llegado a su fin. Nuestra comprensión se ve comprometida y seguirá evolucionando en función de los avances científicos, clínicos y filosóficos.

Arte y creatividad en la terapia

¿Cómo podemos concebir el arte y la creatividad en la terapia? 

Hace ya un tiempo atrás que se viene discutiendo cuáles son las formas en que podemos entender la figura del terapeuta. Por un lado podemos escuchar aquellos que alaban su capacidad técnica, su sólido conocimiento teórico y lo científico de su metodología de trabajo. Pero por otro lado, los hay que dan especial importancia a su creatividad, sus recursos expresivos y su intuición.

Sin embargo y a pesar de todo, lo ideal es que podamos superar la tan perseverante dicotomía entre terapeuta técnico y terapeuta intuitivo. Ambos extremos forman parte de la misma polaridad y encasillarse en uno de ellos implica mantener un pensamiento lineal y limitador. La oposición entre ambos caracteres es más aparente que real y alienarse supone una caricatura de un terapeuta mecanizado y técnico, o bien de un pseudochamán.

 

Arte y ciencia se unen

 

Podemos extrapolar esta discusión a una dicotomía mucho más antigua: la ciencia y el arte como realidades irreconciliables. Aquellos que tienen una mente discursiva sostienen que el arte carece de cualquier lógica y rigor, como si no fuera también una herramienta que integra el azar, lo irracional y lo espontáneo en su aplicación. Mientras que los que tienen una mentalidad más artística, pasan gran parte de su vida conectados a este tipo de experiencias de exploración.

Si bien es cierto, no podemos negar que la instrucción técnica es necesaria en la formación del terapeuta, pero hay que aprenderla para después olvidarla. Por ejemplo, en las academias de arte el aprendiz conoce las herramientas básicas que le aportarán mayor libertad de expresión, ya que sin ellas estaría más limitado, pero es necesario que más adelante sea capaz de abandonarlas porque si no se limitará en su creación. Podemos encontrar numerosos artistas académicos que no se atrevieron a atravesar sus propios límites y permanecen en terrenos conocidos y seguros.

 

Terapia y arte

Desde la corriente humanista, siempre se ha contemplado la creatividad como una expresión natural del ser humano, donde se da paso a la salud en lugar de sublimar la patología. Entre otras cosas ha venido defendiendo desde sus orígenes, una visión holística del sujeto donde se integra cuerpo-mente, cuerpo-espíritu y mente-espíritu.

En palabras de Rollo May:

«El proceso creativo es un encuentro entre el creador y su entorno: el pintor encuentra el paisaje. La intensidad del encentro, la absorción del creador en el acto creativo y su transformación del entorno y de sí, determina la calidad del proceso creativo, que siempre involucra a la persona entera, en un proceso no irracional, sino mas bien suprarracional, una experiencia mística de unión entre lo individual y el cosmos…»

 

Implicacion del artista

 

La terapia y el arte también comparten el juego. En el caso del arte y el juego, ambos potencian la libertad y la despreocupación, del mismo modo que la terapia grupal de enfoque gestáltico, donde se invita a los sujetos a mostrarse tal cual son, libres y sin tratar de controlarlo todo. Además pone especial énfasis en la espontaneidad, la ampliación de conciencia y la expresividad.

De este modo podemos concebir a la terapia como un espacio de creación en el cual se puede jugar con conciencia plena. Esto sirve como antídoto a los juegos sociales que tenemos en la vida real (juegos convencionales y automáticos que a veces incluso son falsos). Así el juego y el arte en la terapia son expresiones directas de la pulsión de vida.

A pesar de que a la terapia se le considere un lugar artificioso, en ella se puede dar un nivel de verdad (tratando de buscar y vivir la autenticidad en un lugar seguro).

Son muchos los pacientes que no se permiten jugar, siendo incapaces de experimentar el estado de reposo que posibilita la elaboración de cualquier cosa creativa. El mismo hecho de jugar es una terapia en sí misma. Tanto el juego como el arte son estancias intermedias entre el interior de uno mismo y aquello que se encuentra fuera. Es un «como si…´´ que puede revelarse más auténtico que todo aquello que consideramos realidad.

 

Juego y salud

 

Cuando decimos «como si…´´ hacemos alusión al teatro, y la terapia gestalt tiene como una de sus funciones principales permitir que el sujeto pueda recrear su vida y ponerla en escena en un espacio donde se le permita comunicarse sin ser juzgado.

La corriente gestáltica ha sido una de las pioneras en proponer la terapia como un arte haciendo referencia no solo a las técnicas que se emplean, sino también a la actitud del que las aplica. Esta actitud se caracteriza por la libertad interior y la confianza en el impulso.

Claudio Naranjo afirmaba lo siguiente:

«…La psicoterapia con sus reglas, técnicas y rituales, está en contra de la psicoterapia como arte… La enseñanza de la gestalt es que no hay reglas: solo toma de conciencia. Atención y espontaneidad, o mejor aún: percatarse y naturalidad. La naturalidad no es impulsividad, sino… una espontaneidad controlada: hay mucho de eso en el arte Zen…»

Se ha dicho en numerosas ocasiones que el terapeuta gestáltico es un artista y dicha afirmación se ha hecho de forma trivial cuando realmente es algo serio y profundo.

 

Todos somos creadores

Es necesario que seamos capaces de desmitificar el arte y considerar la creatividad como una parte esencial del ser humano. El escritor José Saramago dice:

»Eso de ser un creador no es algo que esté limitado a unas cuantas actividades profesionales muy especiales. Si uno está plantando un árbol, o está haciendo algo con sus manos, usando unas herramientas, todo eso es creación en un sentido amplio. Escribir libros es como hacer sillas. Las sillas tienen que ser solidas y, si quieres, estéticas y hasta hermosas. Pero estás haciendo sillas. No le des más vueltas… Todos tenemos manos muy parecidas, iguales y las usamos. Las manos sirven para escribir La divina comedia o para matar.»

 

Esta es la cuestion…

 

Esta concepción artesanal de la creatividad es muy adecuada también para el oficio de la terapia, puesto que es más cercana a la tradición gremial (el aprendiz que observa hacer al maestro) que a la transmisión académica de información. Realmente la terapia tiene mucho de vocación (lo que te llama a… lo que te atrae…) y una vocación como tal compromete al que la lleva a cabo, tanto en responsabilidad como en la habilidad de responder a lo que le llama.

El pintor Ramón Gaya afirma lo siguiente:

«El arte ha sido visto como la meritoria inclinación de unos cuantos –de esa clase de personas que llamamos artistas- … pero la realidad es otra: la creación artística no es un asunto personal del artista, ni un asunto privado entre el artista creador y el consumidor de su obra, tampoco se trata de algo social, general… sino algo extensamente humano, del hombre común… Sólo él sabe recibir la realidad entera y escuchar esa voz original, antigua, perenne, esencial y obedecer a ella… esa voz suena para todos, y lo que pide (porque viene a pedir, a exigir-nos) lo pide a todos.»

 

El terapeuta como artista

La terapia es como un lienzo en blanco, una obra de arte por realizar, en donde el encuentro se caracteriza por un conjunto de temores, riesgos y posibilidades. Es necesario que tanto el paciente como el terapeuta se desprendan de sus preconceptos para poder alcanzar otros estados de conciencia. Tanto el terapeuta como el pintor o el poeta, crean a partir de un punto cero en donde el vacío proporciona libertad interior. Esto requiere liberarse del:

  1. Autoconcepto: la actitud creativa implica la disolución del autoconcepto, del yo-carácter.

J.A. Valente:

«Reivindico el misticismo o la aniquilación del yo como premisas para la actividad creadora. El poeta debe hacer tranparente el universo y para ello precisa vaciarse de su ego. El escritor debe abrir al lector los horizontes sin interferencias personales.»

Pablo Palazuelo:

«Mi pintura tiene que ver con la vida de los humanos, con la aspiración de ser más de lo que somos, de progresar… pero eso solo ocurre saliéndote de ti, dejando atrás lo que tú eres. No como residuo sino como semilla… es la ambición de ir más allá de todas las formas.»

  1. Conocimiento intelectual: para que el terapeuta pueda partir de un punto cero (o vacío fértil) es necesario que se desprenda de su seguridad intelectual y teórica. Sólo basta quedarse cinco centímetros por encima o por debajo de la obra para que ésta fracase. A lo largo de este camino de renuncia por lo que uno sabe, paradójicamente el conocimiento se torna un «no saber´´, en un «hacer´´. Los terapeutas noveles se pierden en la incomodidad de la conversación interna y constante sobre cómo proceder técnicamente en la terapia, lo cual les impide entrar en contacto real con el paciente. Sus mentes discurren a lo largo de teorías psicodiagnósticas, rompiéndose el contacto con el paciente y creando un vacío estéril y falso que es rellenado por el intelecto. Por tanto, la máxima del Zen es «saber abandonar la mente en pos de los sentidos´´, tratando de rescatar lo emocional.

 

Entrega y receptividad

Tanto la búsqueda del artista como la del terapeuta implican serenidad. Muchos creadores hablan de calma, relajación, receptividad, etc, como condiciones necesarias para que la obra de arte emerja:

Juan Uslé:

«La pintura es un medio lento y especialmente apropiado para indagar en los problemas eternos del hombre, en la soledad, en el amor… la calma que se precisa tanto para hacerla como para disfrutarla es lo que nos da lugar y tiempo para pensar y conocernos.»

Francis Bacon:

«Esas imágenes surgen como caídas del cielo, por pura casualidad, soy más un médium que un pintor… no me considero dotado; sólo soy receptivo…»

Anthony Hopkins:

«Le debo mucho al método Stanislavski, que dice que lo único que nos permite poder representar un personaje es la relajación. Así que, aunque es asombroso, en los momentos más tensos un artista puede permanecer tranquilo…»

En definitiva, el terapeuta como buen artista, debe tratar de buscar su propio estilo siendo uno mismo. Su desarrollo artístico no solo se basa en un compendio de teorías o técnicas brillantes y originales, sino también en su desnudamiento interior, en aras de autorregularse desde un vacío que le permita construir creativamente. Esto lo consigue transitando desde el apoyo externo al autoapoyo, confiando en su propia autenticidad, en la rectitud de la naturaleza y en que el cambio se da verdaderamente cuando uno es lo que es y no cuando trata de ser otra cosa.

 

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Referencia bibliográfica

  • Peñarrubia, Terapia Gestalt: La vía del vacío fértil. Alianza Editorial, Madrid, 2012.

Sueños: cosas curiosas que te gustaría saber

Vamos a adentrarnos de nuevo al interesante mundo de los sueños:

 

capacidad onírica

capacidad onírica

 

¿QUIEN SUEÑA Y CUANTO?

Realmente todos soñamos. Desde los ciegos de nacimiento, hasta los gatos y los pájaros (los cuales tienen la fama de no tener alma). Incluso el feto a partir de los siete meses de gestación ¡¡aun sin haber podido almacenar las percepciones visuales ni reprimido los deseos prohibidos del Superyo!!

 

sueño intrauterino

sueño intrauterino

 

Soñamos más o menos unos 100 minutos cada día, siendo el soñar mucho más importante para la supervivencia que el simple hecho de dormir profundamente. Sin embargo, no todos soñamos la misma cantidad. Por ejemplo, en el caso de los esquizofrénicos en periodos de crisis, presentan un sueño muy pobre a lo largo de la noche. Esto es debido a que deliran mucho durante el día (se sumergen en un mundo inconexo del medio que les rodea, lo cual agota su fantasía). Pero esto no significa que sus sueños sean de peor calidad que el de las demás personas.

Por otro lado cuando se abusa del alcohol se puede llegar a dar un déficit importante en la tasa de sueño. Pudiendo llegar incluso a suprimirse. Por ello los alcohólicos agudos tienden a compensar esta falta de capacidad de soñar «ofreciéndose» a una crisis de delirium tremens. Por otro lado, los somníferos (barbitúricos) que se toman para «poder dormir», disminuyen claramente nuestra dosis normal de sueño, lo cual los hace nocivos bajo un uso prolongado.

 

TODOS NOS PREGUNTAMOS PARA QUÉ SOÑAMOS

Es durante la noche que se fijan nuestros recuerdos en la memoria. Pero hay una clara diferencia a tener en cuenta. A través de numerosas investigaciones se ha podido constatar que durante la fase de sueño con sueños (sueño paradójico) se registra todo el material mnésico diurno que está cargado de emociones. Mientras que se registraría durante la fase de sueño sin sueños todos los recuerdos no cargados de emoción.

Una de las funciones estrella de los sueños, es que sirven como vía de reprogramación genética. Es decir, cada noche realizamos una «lectura molecular» que nos permite revisar las lecciones del «Gran libro de la vida» a través de historietas (sueños). Esta capacidad onírica la hemos desarrollado a lo largo de la historia de la humanidad y es una herencia que mantenemos generación tras generación.

 

 

DE ESTE MODO PODRÍAMOS DECIR QUE EL SUEÑO ES EL CORDÓN UMBILICAL DE LA ESPECIE

 

Ponemos al día nuestro inconsciente colectivo con la información que hemos experimentado durante el día. Así aseguramos la integración de nuestra memoria individual en nuestra memoria colectiva. Esta noción del sueño nos permite despsicologizarlo para poder devolverle de nuevo su carácter universal como puerta de entrada a la diversidad de las culturas. Es a través del sueño que podríamos acceder al conocimiento de nuestras vidas anteriores (creencia que se ha mantenido por siglos en oriente).

Por otro lado, podríamos decir que el sueño nos permite armonizar mejor el comportamiento social adquirido y el comportamiento instintivo básico. Pongamos un ejemplo que lo aclare: los gatos cuando sueñan, normalmente lo hacen sobre caza y ataque, mientras que los ratoncitos sueñan con huir constantemente para no ser cazados. Esto representa comportamientos instintivos programados para la supervivencia de la especie. Para que os hagáis una idea, hasta los esquimales sueñan con serpientes, a pesar de que nos resulte especialmente difícil encontrarlas en su clima (lo cual corrobora el concepto junguiano de los arquetipos).

 

SUEÑO Y EXCITACIÓN SEXUAL

Todas las parejas sabemos que cuando soñamos nos puede acompañar una excitación genital. Se traduce en la congestión del clítoris en la mujer o la erección del pene en el hombre. Esto suele ocurrir en más de un 60% de las veces. Además la excitación precede a la aparición del sueño en unos dos minutos y luego se mantiene como máximo durante unos 20 minutos más. Y se da tanto en el recién nacido como en el anciano.

 

excitación sexual durante el sueño

excitación sexual durante el sueño

 

Cabe añadir que dicha excitación se hace especialmente clara en el ultimo periodo de sueño de la mañana (que es el más largo, comprendiendo 36 minutos antes de despertarse frente a los 10 minutos al principio de la noche). Además es independiente del contenido del sueño, es decir, no es necesario estar soñando con una escena sexual para tener excitación.

Después de unos cinco días de privación del sueño, pueden aparecer comportamientos hipersexuales, así como bulimia, irritabilidad, delirio paranoide y delirio sexual en el peor de los casos. Como bien hemos comentado anteriormente, el sueño es un regulador esencial de estas conductas instintivas.

 

DURACIÓN DEL SUEÑO

Es a partir de los pájaros que podemos encontrar la capacidad de soñar, ya que esta se limita a las especies superiores o de sangre caliente. ¡Los insectos y crustáceos no conocen qué es eso de soñar!

El tiempo de sueño estimado en los pájaros y herbívoros en libertad es más o menos de un 5% del tiempo total de sueño; las vacas llegan a triplicarlo, lo cual las hace estar más expuestas a ser cazadas, ya que los estímulos necesarios para poder despertarse tienen que ser tres veces más elevados durante el sueño paradójico que cuando no estamos tan ocupados en fases de sueño sin sueños. Sin embargo es cierto que el umbral del despertar depende de las características del estímulo: por ejemplo un ligero maullido despierta al gato, del mismo modo que el llanto de un bebé procedente de otra habitación despierta a una madre o el susurro al oído del nombre de un individuo dormido acaba desvelándole.

 

 

EL SUEÑO PARADÓJICO (CON PRODUCCIÓN DE SUEÑOS), ES EN REALIDAD MAS PROFUNDO QUE EL SUEÑO DENOMINADO «PROFUNDO», AL CONTRARIO DE LO QUE NOS HEMOS IMAGINADO SIEMPRE 

 

Entre los mamíferos podemos diferenciar los cazadores de los cazados. En el caso de los segundos (que suelen ser los herbívoros y granívoros) consumen gran parte de su tiempo nutriéndose, duermen poco y sueñan todavía menos (5% del tiempo total de sueño). Mientras que los cazadores se nutren muy deprisa, duermen más tiempo y sueñan más (20-30% del tiempo de sueño). Nosotros caemos en el grupo de los cazadores, gozando de un 20% de nuestro tiempo soñando y fundamentalmente soñamos con agresión y sexualidad. Esto nos permite revisar nuestros comportamientos de seducción (reproducción) y ataque (combate), que permiten el mantenimiento de la especie.

Algunos datos curiosos que deberíais saber: las mujeres que están encinta tienden a duplicar su capacidad de soñar para acompañar al feto, alargándose este aumento durante el periodo de lactancia. Cuando dos personas comparten la misma cama, también sueñan con frecuencia al mismo tiempo (¡nos sincronizamos hasta para soñar!). Las pesadillas solo afectan a un 4% de la población adulta y rara vez aparecen durante el sueño REM (periodo de aparición de los sueños), lo cual sucede del mismo modo con el sonambulismo.

 

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ENFOQUE GESTÁLTICO: IR Y VENIR ENTRE LA MATERIA Y EL ALMA

La Psicoterapia Gestalt no solo se centra en la realidad encarnada del cuerpo, sino también presta especial interés por las fantasías espontáneas. Siempre se balancea en un «ir y venir´´ constante entre la realidad de la situación presente que rodea al sujeto y la fantasía evocada tras un recuerdo del pasado. Se pasa del cuerpo a la mente, de la materia al alma, en busca de un darse cuenta genuino cuando se trabajan situaciones inacabadas o mecanismos que se endurecen con el paso del tiempo.

En el caso del psicoanálisis encontramos que se trabaja con la fantasía elaborada por parte del paciente, pero en pocas ocasiones es confrontada con la realidad. Y el conductismo se centra especialmente en la confrontación constante de los síntomas que provoca la realidad cotidiana. Sin embargo la Gestalt trabaja con este ir y venir de uno a otro, permitiendo una escapada hacia lo imaginario y un regreso a la tierra firme de la realidad social del paciente tratando de encontrar puntos de unión entre ambos ambientes.

Esta «lanzadera o shuttle´´ (termino que empleaba Fritz) entre la fantasía y la realidad, suele ser muy útil en pacientes psicóticos o límites que se encuentran en situaciones de recaídas. Es posible permitirles «volar´´ a lo largo de su imaginario mental, pero siempre manteniendo aterrizajes periódicos y controlados en la realidad del momento presente. El terapeuta va acompañando al paciente a lo largo de su viaje y se mantiene especialmente atento a los momentos de conexión con el mundo exterior cada vez que sea necesario salir de la fantasía del mundo interno del paciente. Estos ajustes en el itinerario del viaje, permiten la toma de contacto con el aquí y ahora.

 

 

RECUERDO, ANGUSTIA Y FUNCIÓN TERAPÉUTICA DEL SUEÑO

El sueño es en sí mismo terapéutico, incluso antes de que sea interpretado por cualquier persona. Pero este hecho no implica que el sueño tenga que ser recordado conscientemente. No todos recordamos lo que soñamos, y mucha gente vive esto como una desventaja. Pero que no cunda el pánico, pues lo que hay que tener claro es que este hecho no es imprescindible para poder gozar de un buen sueño nocturno. Y no hay que empeñarse en adoptar un modelo de «soñador que recuerda sus sueños» para ser plenamente uno mismo. Independientemente de que recordemos o no, el sueño siempre será una vía regia de expresión, lo cual ya es de por sí terapéutico.

Normalmente olvidamos los sueños muy rápido y solo un 5% de «privilegiados» se acuerdan de haber soñado tras despertarse. Tan solo ocho minutos después de levantarnos, el recuerdo del sueño se esfuma y este olvido responde a un proceso natural, de lo contrario estaríamos coleccionando recuerdos todas las noches durante toda la vida.

Entonces, ¿es útil forzar la puerta hacia el recuerdo de los sueños? ¿O tenemos que culpabilizar a los «no soñadores»? Está claro que no. Si el sueño resurge a la superficie es porque tiene la necesidad de respirar a fuera y de ser atendido por su soñante. En este caso sí es interesante prestarle la atención que merece.

 

sueño y angustia

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Freud reconocía que los sueños tienen «poder de curación y alivio» y Jung los consideraba agentes terapéuticos que «corrigen una falsa conciencia». A través de los sueños podemos darle forma a las tensiones que hemos vivido durante el día, teniendo un efecto de desomatización de la angustia. Es decir, el sueño tiene la función de autorregular las tensiones psicoafectivas internas y al confrontar las situaciones estresantes, facilita la digestión de los traumas.

De este modo, los sueños repetitivos son reactivaciones constantes de situaciones traumáticas que tienen como finalidad el elaborar mejor la angustia. Así se va atenuando la carga emocional que envuelve el recuerdo. Pero si no se resuelve el conflicto interno, el sueño no dejara de repetirse.

También es interesante apuntar que los sueños que tenemos en una misma noche se entrelazan entre , es decir, es como si soñáramos lo mismo a lo largo de la noche. Podríamos comprobar tras despertar a un sujeto varias veces en distintos momentos, que vuelve a hacer el mismo sueño constantemente, solo que las circunstancias aparentes van variando dentro de una «unidad dramática» que versa sobre el mismo tema.

 

LO IMAGINARIO, LO SIMBÓLICO Y LO REAL

Cuando realizamos un sueño dirigido que surge de forma espontánea, el terapeuta acompaña al paciente para que vaya encarnando el relato verbal y las imágenes de lo soñado. Esto da lugar a una amplificación de la imaginación interior del sujeto, al poner en acción corporal su producción mental onírica. El sujeto se identifica más fácilmente con ello y este paso de lo mental a lo corporal en la escena terapéutica permite desarrollar de forma progresiva una relación entre lo imaginario, lo simbólico y lo real.

 

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De este modo podemos considerar al sueño como un camino real cargado de elementos concretos que representan fragmentos de la personalidad del paciente. Para poder sanar la inquietud interior, hace falta juntar estos fragmentos del sueño y permitir que el sujeto los integre en su totalidad. No se trata de interpretar lo que acontece en la trama onírica, sino de traer a la vida presente lo soñado, reviviendo las situaciones como si se estuvieran produciendo en la actualidad. Es ponerlo en acción en lugar de contarlo como si se tratara de una historia pasada. Así el paciente se implica mucho más.

Por otro lado, uno no tiene por qué depender de un terapeuta para poder realizar este trabajo. Si alguien quiere elaborar un sueño de forma individual, no tiene más que escribirlo, hacer una lista de los elementos que aparecen, de los detalles y sensaciones y después trabajar con cada uno de ellos. Cuando digo trabajar, me refiero a convertirse verdaderamente en cada uno de esos elementos empleando la propia imaginación.

Algo curioso es el hecho de que los sueños que preceden o siguen a una sesión de terapia no son solamente una proyección (mecanismo defensivo que consiste en sacar a fuera algo que es propio de uno mismo) donde el cliente proyecta en un sueño realidades que le son propias; sino que también se puede considerar retroflexiones en toda regla (mecanismo defensivo en donde el paciente dirige hacia sí mismo aquello que necesita hacerle al otro) es decir, el durmiente se dice cosas a si mismo que no quiere decírselas claramente al terapeuta. En ambos casos esto representa una perturbación en la frontera de contacto entre el cliente y el terapeuta.

 

trabajo terapéutico

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En definitiva podemos observar que el maravilloso mundo de los sueños es la escena interior donde se manifiestan nuestros sentimientos, emociones, recuerdos, fantasías temidas o deseadas, tomas de conciencia, etc. Por ello iluminar este espacio conlleva la amplificación de los procesos internos inconscientes. Es otra manera de explorarnos profundamente, siempre y cuando nuestro inconsciente nos brinde, a la luz de la conciencia, una de estas historietas que elaboramos durante la noche.

 

¡Feliz sueño!

 

Referencia bibliográfica:

  • Ginger S., Ginger A. 1993. La Gestalt: una terapia de contacto. 2a ed. México, Manual Moderno.

El Cerebro y la Gestalt

¿Podemos establecer relación entre el Cerebro y la Gestalt?

Las reacciones emocionales son procesos que empleamos a diario y sobre los que hay que prestar especial atención si queremos saber más en relación a lo que ocurre en las sesiones de terapia. Podemos decir que las emociones son la toma de conciencia de ciertos procesos vegetativos. Es decir, ser conscientes de la consecuencia del sistema límbico cuando es estimulado por el exterior o por representaciones internas. Así, una emoción sentida es darse cuenta de un neurotransmisor circulando por nuestro cerebro.

 

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La herencia arcaica del ser humano no solo se limita a las disposiciones cognitivas actuales que posee, sino también a los contenidos de las huellas mnémicas relativas a la vivencia de las generaciones anteriores. De este modo, nuestra constitución intelecto-emocional también se ve mediada por la información heredada transgeneracionalmente. Por ello, todos nosotros somos el resultado de lo que nos formamos en el presente y lo que poseemos de nuestros ancestros. Nuestro cerebro emocional (o cerebro difuso) se superpone al cerebro cableado que se encarga de las funciones sensoriomotoras, cognitivas y racionales, y su estudio nos permite no solo conocer el alfabeto que esconde, sino también su gramática y sintaxis.

Nuestro cerebro sigue siendo hoy en día un continente a explorar, cuyos recursos van siendo conocidos poco a poco en un terrero subterráneo apasionante. Sigue en vías de desarrollo este eterno infinito de la complejidad, puesto que podemos considerarlo una de las estructuras complejas (por no decir la que más) de cualquier universo. Imaginaos, si nuestra estructura de conocimiento estuviera extendida en un libro, la precisión del contenido seria tal que no se toleraría ni una sola falta de ortografía en una obra de 500 páginas. Por una sola errata todo el libro seria anulado sin piedad. Pero no se trata de un libro programado con anticipación, sino más bien un cuaderno en blanco que vamos escribiendo a cada momento del día.

Si bien es cierto, los arboles de nuestra inteligencia están plantados desde antes de nuestro nacimiento (vida intrauterina) pero sus ramificaciones crecen sin cesar posteriormente, ampliándose del orden de unas 20.000 conexiones sinápticas por neurona a través de nuestra actividad mental asociativa y emocional. Múltiples uniones interneuronales se siguen dando a lo largo de toda la vida, y especialmente durante las sesiones de Gestalt se estimulan las relaciones entre diferentes capas y zonas del cerebro, al centrarse en vivenciar las experiencias emocionales desde la movilización corporal.

 

Breve pincelada sobre el inconsciente

Nuestro verdadero inconsciente es una estructura viva que se ha ido forjando a lo largo de miles de millones de años de evolución humana. Si nos alejamos del concepto clásico freudiano, podemos adentrarnos en la complejidad biológica de las células que lo conciben, en la cuales se encuentra almacenada tanto la información de nuestras propias experiencias de vida como las huellas de los eventos del mundo desde su creación, así como nuestro patrimonio genético. Además comprende tanto las capas corticales del cerebro como estructuras subcorticales más profundas y su concepto se acerca más al de inconsciente colectivo de Jung como a los conceptos actualmente desarrollados por las corrientes transpersonales. Sea como fuere, de algo de lo que estamos seguros es de que cada uno tenemos una inmensa cantidad de información almacenada precozmente desde el estado fetal, distribuida en una red neuronal compleja que se encuentra en continuo reajuste.

 

¿Qué es eso de que tenemos varios cerebros?

Pues bien, no es que tengamos varios cerebros dentro de nuestro cráneo, sino más bien que cada región cerebral tiene sus funciones específicas, pero todas están a su vez conectadas entre sí. Trabajan en equipo a pesar de tener cada una su papel. Por ejemplo:

 

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El cerebro reptiliano es el centro de los instintos, regulando nuestras reacciones agresivas, alimentarias y sexuales que permiten la supervivencia del ser humano. En relación a la Gestalt, podemos establecer el símil de que esta área cerebral se centra en el equilibrio homeostático, el cual vigila el aquí y ahora de nuestro medio interno.  Además interviene como un activador energético de nuestras emociones.

El cerebro límbico sin embargo se ocupa de procesos memorísticos (hipocampo) y de la modulación de las emociones (amígdala). De este modo, permite que los aprendizajes se consoliden mejor al conferirles una coloración emocional concreta, siendo las experiencias positivas mas reforzadas en la memoria. De este modo la memoria y la emoción están especialmente asociadas, siendo la emoción la que favorece el registro de cualquier aprendizaje. Así, en el trabajo en Gestalt, cualquier manifestación de una emoción concreta tiende a favorecer el afloramiento de recuerdos asociados a esta, pero a la inversa también ocurre, yendo un recuerdo seguido de la emoción que le acompaña.

Las terapias psicocorporales y psicoemocionales actúan movilizando las capas profundas del centroencéfalo (límbico + reptiliano), mientras que las psicoterapias puramente verbales trabajan a nivel superficial de la corteza cerebral, pudiendo distinguir de este modo las «psicoterapias de corazón» y las de la «cabeza».

Por último la neocorteza (materia gris) se centra en la actividad reflexiva y creativa del ser humano, así como en la imaginación y la voluntad. Particularmente las áreas frontales son los órganos encargados de mantener la atención consciente, permitiéndonos a su vez poder planificar proyectos concretos o tomar decisiones. De este modo, las lesiones en estas áreas provocan una dependencia excesiva al mundo exterior, siendo abolida la frontera-contacto dando lugar a una clara confluencia biofisiológica. Además frenan las respuestas casi automáticas, favoreciendo la capacidad de decir «no» a las situaciones que no nos convienen. En psicoterapia Gestalt se trabaja con frecuencia el «si» y el «no», la responsabilidad de la elección libre.

 

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Si queremos mantener de forma duradera las huellas de un trabajo terapéutico, lo que debemos hacer es movilizar las capas profundas del centroencéfalo, favoreciendo el surgimiento de la emoción en paralelo a la explicación verbal y su registro. Esto siempre favorecerá la toma de conciencia del individuo, potenciando su creatividad y el surgimiento de nuevas ideas y proyectos. Mediante este tipo de intervención, el paciente vivencia un recuerdo cargado de emoción asociado a una experiencia nueva y positiva. Esto pondrá sobre el campo de trabajo la posibilidad de arreglar recuerdos del pasado desde el contacto directo con la emoción, reapropiándose por ejemplo de secuencias infantiles, o reconstruyendo figuras parentales reajustando las piezas que faltan en el mosaico vital, etc.

 

Hemisferio izquierdo VS Hemisferio derecho: ¿Compiten o se complementan?

Ya sabemos que el cerebro se caracteriza por una clara dismetría interhemisferica tanto a nivel anatómico como funcional. Esto es un síntoma evidente de la evolución y la diferenciación se da desde antes del nacimiento. El hemisferio izquierdo es sobre todo verbal, lógico, analítico y «científico», mientras que el derecho es «mudo», espacial, analógico y artístico, estando más relacionado con la orientación, el esquema corporal, las imágenes, la música, etc. De este modo podemos decir que «pensamos con el cerebro izquierdo y soñamos con el derecho».

 

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El hemisferio derecho es muy solicitado en Psicoterapia Gestalt (al estar más relacionado con la orientación en el espacio y la emocionalidad), mientras que el izquierdo lo es más para psicoterapias esencialmente verbales (rige la orientación en el tiempo, así la sucesión lineal de los acontecimientos y su encadenamiento, favorecen el compromiso). Podemos considerar que las psicoterapias que implican lo corporal y lo emocional son «psicoterapias del cerebro derecho» puesto que existe una estrecha relación entre la movilización corporal, la emoción y la producción de imágenes.

Sin embargo, no podemos negar que ambos hemisferios están interconectados de forma permanente, trabajando en conjunto con la información que llega del exterior. Es decir, la información llega al mismo tiempo a ambos hemisferios, pero cada uno escoge aquello que le corresponde y lo trata en función de su especialización, para más tarde intercomunicarse de nuevo entre sí con las conclusiones necesarias para emitir una respuesta única.

 

Las mujeres la lógica y los hombres la emoción

Nunca nos abandona el gran dilema tratado a lo largo de la historia de la psicobiología neurocientífica en relación a los rasgos de diferenciación intersexual. Somos lo mismo pero no iguales, y esto es una realidad constatable. Parece que los hombres desde siempre han tenido más éxito en labores de dominio espacial mientras que las mujeres se han sentido más competentes en pruebas verbales. Pero, ¿esto es del todo así? Pues bien, parece que algunos estudios han definido que las mujeres tienen más conexiones interhemisfericas, lo cual les permite tener un desarrollo bilateral mayor, mientras que los hombres presentan una dismetría más acentuada con un desarrollo importante del hemisferio derecho tras la pubertad.

 

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Pero rompiendo con prejuicios estereotipados, podemos afirmar que el cerebro femenino además de ser más verbal, es también más lógico, analítico y científico, mientras que los hombres son más sintéticos, más artísticos y están (a pesar de las creencias culturales) más directamente ligados a las emociones!! Además, siempre se ha asociado la creatividad al hemisferio derecho, pero investigaciones recientes dejan ver que al contrario, éste está relacionado con el reconocimiento de la información común y estereotipada de la vida cotidiana (familiar y personal) frente al hemisferio izquierdo que rescata y procesa los elementos novedosos y originales impulsando así la actividad creativa. Por tanto, la verdadera creatividad implica a ambos hemisferios necesariamente.

Por último, existen numerosas técnicas que permiten la activación aumentada de un hemisferio cerebral frente al otro. De este modo, si el hemisferio izquierdo está inactivo, la percepción de las imágenes y las emociones se refuerzan, mientras que si es el hemisferio derecho el que no está sobreactivado, la fluencia verbal aumenta. Así, la Escuela de Palo Alto desarrolló técnicas que permitían liberar mayormente la actividad del hemisferio derecho: mediante la relajación, la meditación, la visualización o técnicas de logolalia (hablar lenguas con palabras inventadas tratando de comunicar a través de la entonación; técnica empleada en el adiestramiento de perros por ejemplo) que provocan una confusión del cerebro izquierdo gracias a la ráfaga de palabras incoherentes, etc.

Esta activación del hemisferio derecho (típica de la corriente Gestáltica Californiana) permite una movilización mayor de las emociones y del soporte físico de la persona, dejando un poco a un lado la interpretación y expresión verbal de las vivencias de los pacientes (intelectualización). Pero esto no implica que la nieguen o la supediten, sino que se trabaja frecuentemente bajando de la cabeza al corazón, rompiendo con la línea imaginaria (ubicada metafóricamente a la altura del cuello) que disocia o separa la una del otro.

 

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Referencia bibliográfica:

  • Ginger S., Ginger A. 1993. La Gestalt: una terapia de contacto. 2a ed. México, Manual Moderno.

Os cuento mi historia: Fritz Perls, el padre de la gestalt y un niño terrible

 

A estas alturas y después de tanto tiempo, las personas que mejor me conocen se han sentido orgullosas de mi en numerosas ocasiones, pero en otras muchas se han podido avergonzar por mi actitud. Sé que no soy perfecto, aunque lo he deseado siempre y a veces incluso lo he creído fervientemente. Dependiendo del periodo de mi vida que os relate, seguramente penséis que soy un genio inspirado o más bien la reencarnación del mismo diablo.

Como todo ser humano, tengo de todo y lo mejor que puedo hacer es responsabilizarme de quien soy. Reconozco en mí que me he llegado a mostrar egoísta, narcisista, orgulloso, avaro, incluso colérico y paranoico; además me considero un ser »perverso polimorfo» en el plano sexual; un seductor insaciable aunque no sea muy agraciado físicamente, pero me compenso con ser algo cómico, exhibicionista y voyeur. Me he entregado a drogas como el LSD y otras variantes psicodélicas, además de que fumo tres paquetes de Camel a diario. No he sido un hijo ejemplar, como marido tampoco llegué a «dar la talla» y como padre he dejado mucho que desear. Si bien, en el plano profesional la gente me admira, pero yo me siento un psicoanalista mediocre y no muy buen escritor. Es más, muchos de los textos que hoy en día leéis, han sido escritos por colegas y allegados que considero lo hacen mejor que yo (como mi querida Lore o A. Levitsky).

 

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Los que ven virtudes en mí, me han devuelto cosas tan intensas como que tengo buen sentido de observación, así como una buena intuición y una cultura amplia. Yo solo sé, que lo que sé ha sido por pura curiosidad y ganas de superación constantes. Soy bastante creativo y vital y no abandono el sentido de autocrítica, aunque a veces me cueste aceptar ciertos neuroticismos propios. Pero lo que si rescato como eje principal en mi trato con los pacientes es que siempre me he abrazado alrededor del problema existencial de cada uno de ellos. Me he considerado un artista haciendo esto, y como buen artista ya sabemos todos que no somos muy puritanos y quizá lleguemos a ser algo raros. Aunque esto de mí siempre me gustó.

Podría resumir mi vida como una experiencia siempre agitada, en lo que respecta a mis sentimientos y resentimientos así como mi comportamiento, relaciones sociales y desplazamientos geográficos. Me considero un judío errante y algo desorganizado con mis documentos y textos.

Bueno, después de esta introducción, voy a pasar a relataros mi itinerario de vida, el cual puedo calificar como bastante tormentoso y que me llevó a ser un personaje fuera de lo común:

 

ALEMANIA

• En 1893: Un 8 de julio vine al mundo después de un parto complicado en donde tuvieron que emplear fórceps para sacarme de dentro de mi madre. Nací en un ghetto judío a los alrededores de Berlín. Cuando yo llegué, ya habían dos hermanas mayores esperándome y unos padres un poco sombríos.

 

Mi padre Nathan, era negociante de vinos y después se hizo corredor de comercio lo cual le obligaba a desplazarse con frecuencia y era evidente que iba acumulando las infidelidades. Siempre fue encantador y seductor, irresistible para las mujeres, pero también era colérico, violento y orgulloso (rasgos que perfectamente puedo encontrar en mi mismo). Era militante de la francmasonería y soñaba con convertirse en un gran maestro de su logia.

 

Mi madre Amalia, era una judía practicante que provenía de buena cuna y que respetaba las tradiciones kasher y el shabbat. Le apasionaba el teatro y la opera (pasiones que yo heredaría para mantenerlas toda la vida).

 

Mis padres vivían en un clima de conflicto permanente, en donde frecuentaba el odio, las disputas e incluso los golpes.

 

Mi hermana mayor Else, era ciega, lo cual siempre ha hecho que mi madre la sobreprotegiera. Reconozco que siempre esto me ha provocado unos celos terribles y me hacia ponerme agresivo con ellas. Ni si quiera lloré cuando supe que ambas perecieron en el campo de concentración.

 

Y mi segunda hermana Grete, siempre fue muy marimacho. Vivió durante casi diez años conmigo y mi mujer en Nueva York sirviéndonos en nuestra casa.

 

Con el paso del tiempo fui desarrollando un odio profundo contra mi padre ya que siempre me trató como un «tarugo de mierda que estaba destinado a acabar mal».  Dudaba hasta de si era mi padre realmente y deje de tratarme con él hasta tal punto que ni acudí a su entierro. Ahora después de tanto conocimiento se que siempre me he mostrado hostil ante las figuras paternas, por eso nunca termine de llevarme bien con Freud (aquí ya tenéis el por qué).

 

• Hacia 1903: a la edad de 10 años comencé a revelare. En el colegio me volví bastante insoportable y me negaba a aprenderme las lecciones y a hacer los ejercicios. Tanto era así que comencé a falsificar mis notas y molestaba a las mujeres de mí alrededor (me escondía bajo sus faldas). Mi madre me pegaba con frecuencia con un látigo o con una paleta de madera, y acabé rompiendo ambas cosas, rebelándome contra ella. Llegué incluso a lanzarle objetos cada vez que trataba de pegarme.

 

• En 1906: con 13 años me expulsaron de la escuela por mala conducta y me fui con mi nuevo compañero, el cual me inició en el tema de la masturbación e incluso me facilitó el encuentro con una prostituta. Tras esto mi padre decidió meterme a trabajar en una boutique de dulces y de ahí decidí por mi cuenta inscribirme de nuevo en los estudios en un colegio liberal en donde se interesaban mas por los alumnos que por las materias. En este nuevo colegio pude desarrollar mi gusto por el teatro, lo cual me duró toda la vida y hoy en día podemos encontrar reflejado en la terapia gestáltica.

 

Durante mi adolescencia seguí formándome en teatro y realice más tarde mis estudios en medicina en Berlín. Durante toda mi vida, mi gran sueño era convertirme en director de teatro aunque siempre me consideré un mal actor. Y no fue hasta los 75 años, que pude encontrar mi propio estilo.

 

• En 1914: al comenzar la guerra, me eximieron del servicio militar porque tenía una malformación cardiaca. Esto condujo a que me mandaran al servicio auxiliar y a los 22 años entré en la Cruz Roja como voluntario.

• En 1916: me enviaron durante 9 meses a la guerra de las trincheras en el frente en Bélgica. Esto me hizo experimentar situaciones especialmente traumatizantes ya que veía a mis propios compañeros exterminando a golpes a los soldados enemigos. Por mi condición de judío, me persiguieron y me llevaron a los puestos más peligrosos, y me vi expuesto a gas venenoso además de que me hirieron con una granada, lo cual me hizo acabar hospitalizado. Esto me produjo numerosas secuelas y manifestaba signos claros de despersonalización e indiferencia total al entorno que me rodeaba.

• En 1920: a los 27 años y tras la guerra, pude obtener mí doctorado en medicina concretamente en neuropsiquiatría. Pero a pesar de mi carrera, seguí teniendo especial interés en el teatro y por ello frecuentaba los cafés izquierdistas de la contracultura. Fue en estos lugares donde conocí al gran Salomon Friedlaender (filosofo expresionista) que me inspiró significativamente. Es en esta época cuando desarrollo el concepto de «vacío fértil».

 

• De octubre de 1923 a abril de 1924: viajé a Nueva York con la intención de obtener el título equivalente en medicina pero me encontré con una competencia muy grande entre los profesionales, además de problemas con el idioma y regresé bastante frustrado y sin ningún resultado.

• En 1925: aun con 32 años seguía en la casa de mi madre viviendo. Cada vez me iba tornando más inseguro de mi mismo y me veía feo, débil, encorvado y despreciado por mi padre. De la guerra me quedó una secuela crónica físicamente y tenía grandes dudas sobre mi potencia sexual además de que estaba obsesionado con la masturbación.

En esta turbulenta época de mi vida conozco a Lucy, una mujer casada que me sedujo en muy poco tiempo. Con ella comencé a descubrir los placeres de las diferentes caras de la sexualidad (tríos, exhibicionismo, homosexualidad, etc). Esto me permitió transgredir todos los tabúes, lo cual me provocaba un placer especial.

 

• En 1926: siento la necesidad de entender todas las emociones que estas experiencias me brindaban (excitación frente a culpa) y decidí comenzar un psicoanálisis con Karen Horney, la cual me recomienda que me aleje de Lucy y que cambie de ciudad de residencia. Así me mudé a Francfort donde comienzo a trabajar como medico asistente de Goldstein. Allí conozco a Lore Posner con la que empecé un noviazgo de más de tres años.

 

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• En 1927: en Francfort continuo un segundo análisis con Clara Happel durante un año. Tras esto me mudé a Viena y comencé mi andadura como psicoanalista. Al siguiente año decidí regresar a Berlín para seguir trabajando de psicoanalista y también comienzo un tercer análisis con Eugen Harnick. En esta ocasión estuve unos 18 meses de análisis, cinco veces a la semana. Pero decidí interrumpir la terapia cuando Lore y yo nos comprometimos en matrimonio.

 

• En 1929: nos casamos a pesar de estar su familia en contra. Para aquel entonces yo tenía 36 años y ella 24. Al siguiente año comencé un cuarto y último análisis con el que yo consideraba el mejor de todos, Wilhelm Reich. Esta fue la terapia que mas me ayudó y la que me inspiró principalmente en la génesis de la terapia Gestalt.

 

• En 1931: nace mi primera hija Renate, lo cual me tranquilizó puesto que creía que era estéril. Esto me enorgulleció y me mantuvo unido a mi familia durante los primeros cuatro años. Pero cuando nació mi segundo hijo, Steve, comencé a descuidar a toda la familia hasta los últimos días de mi vida. Mientras tanto tenia numerosos pacientes en consulta, pero tras la toma de poder de los nazis, tuve que huir de Alemania.

 

• En 1933: debido a la persecución de los judíos, emigré a Holanda dejándolo todo atrás. Al ver que no conseguía el permiso de trabajo en Amsterdam, acepté una propuesta laboral en Sudáfrica que me llegó a través de Ernest Jones (amigo y biógrafo de Freud).

SUDÁFRICA

• En 1934: durante las tres semanas de viaje en barco, estuve practicando mi inglés para perfeccionarlo. Más adelante nos instalamos en Johannesburgo donde fundamos el Instituto Sudafricano de Psicoanálisis. Allí tuvimos numeroso clientes tanto Lore como yo y pudimos mantener una buena calidad de vida. Aun en esta época me regía por las normas ortodoxas del psicoanálisis, haciendo terapias cinco veces a la semana, durante 50 minutos y sin ningún contacto visual o físico con el paciente. Pero con el paso del tiempo me fui dando cuenta de que me estaba convirtiendo en un «cadáver calculador´´ como el resto de los analistas que conocía.

• En 1936: tiene lugar el Congreso Internacional de Psicoanálisis de Praga al que acudía con especial dedicación y en el cual me lleve tres grandes decepciones que me marcaron para toda la vida:

 

Estuve preparando mi trabajo sobre las «Resistencias orales´´ como investigación complementaria a los trabajos de Freud y la bienvenida que recibí de él fue muy traumatizante para mí. No prestó atención a mi obra y esto provocó mi ruptura definitiva con su escuela. A pesar de mi rechazo hacia esta persona, nunca saqué su fantasma de mi vida.

Por otro lado, me volví a encontrar con Reich (el cual fue mi psicoanalista durante más de dos años) y ni si quiera me reconoció ni se interesó por mi vida. Y por último, la fría acogida que me dieron el grupo de psicoanalistas de aquel entonces en relación a mi investigación sobre la influencia de la oralidad en los primeros años de vida, fue el choque final.

 

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• En 1940: Terminé mi primer libro «El yo, el hambre y la agresividad´´ que escribí en colaboración con mi esposa (ella redactó incluso algunos capítulos) y a la que le dediqué un agradecimiento en el prefacio en la primera edición. Prefacio que después decidí retirar en ediciones posteriores porque exigí la paternidad total de la obra. La consideraba más mía que suya. Tras sacar mi obra a la luz, me exigieron que renunciara a ser miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional, pero me negué, puesto que aunque no compartiera los principios ortodoxos, el psicoanálisis era mi primera escuela.

• En 1942: inicia la Segunda Guerra Mundial, y decidí alistarme en la armada en Sudáfrica como médico oficial de psiquiatría (durante 4 años). Pasaba poco por casa y mis aventuras sexuales aumentaban crecientemente. Empecé a perder el interés por mi familia y cada vez les pegaba más y me enfadaba por cualquier cosa (comencé a reproducir el comportamiento de mi padre).

NUEVA YORK

• En el verano de 1946: con 53 años decidí dejarlo todo de nuevo. Abandoné a mi familia, mi lujosa casa en Sudáfrica y mis pacientes, en busca de nuevas experiencias. Cuando llegué a Nueva York, recordé lo poco que me gustaba la competencia profesional que allí había, además de que no me recibieron con los brazos abiertos los psicoanalistas ortodoxos que me tachaban de desviado. Es cierto que siempre fui sucio y desordenado, y que coqueteaba abiertamente incluso hasta con mis clientes. Pero esto no impidió que encontrara apoyo en Karen Horney, Eric Fromm y Clara Thompson (ex alumna de Ferenczi) para reconstruir una nueva clientela rápidamente. Un año después mi familia se unió a mí en la nueva residencia.

 

En aquel entonces seguía empleando el diván en mis sesiones de terapia, pero poco a poco me fui interesando más por las terapias de grupo, y comencé a plantearme que la mayoría de terapeutas debían darse cuenta de que la terapia individual y de larga duración ya estaba obsoleta.

 

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• En 1950-51: constituimos el Grupo de los Siete y publico Gestalt Therapy el primer libro de Terapia Gestalt que dio inicio a esta nueva práctica.

• En 1952: creo junto a mi mujer el primer Instituto de Gestalt en Nueva York y en el 54 el de Cleveland. Poco a poco le fui cediendo la dirección de estos centros a Laura mientras peregrinaba por todos los EEUU proclamando mi nueva teoría. Trabajaba con grupos abiertos y talleres de demostración, codeándome con numerosos terapeutas y recogiendo buenas ideas y técnicas a lo largo del camino: la toma de conciencia de Charlotte Selver, el psicodrama de Moreno o la cientología de Ron Hubbard.

 

Aun no había ideado la famosa técnica de la «silla vacía´´ y me seguía manteniendo en una terapia más verbal en búsqueda de la toma de conciencia de lo experimentado en el pasado. Me centraba en el contacto directo y genuino con el paciente en el presente, trabajando identificaciones con los elementos de los sueños y eliminando proyecciones toxicas que interrumpían el proceso. Mis compañeros de NY y Cleveland comenzaron a criticar mi manera de proceder en terapia, lo cual hizo que les fuera cediendo progresivamente la dirección de ambos institutos.

FLORIDA

• En 1956: comencé a estar desalentado y cansado de mi relación con Laura y de viajar tanto. Tenía problemas de corazón y deseaba retirarme para irme a vivir a las playas de Miami. Al llegar allí me encontré solo y deprimido. Nadie me conocía y me mudé a un pequeño departamento en el que apenas entraba la luz. Hacía grupos de trabajo con pocas personas en el salón de mi casa y comía todos los días en un restaurante judío cercano. No tenía amigos y por primera vez en mi vida renuncié a cualquier actividad sexual por miedo a padecer de un infarto de miocardio.

• En diciembre de 1957: se me apareció como un milagro una clienta, Marty Fromm, con la que comencé un intenso romance. Ella tenía 32 años y estaba infelizmente casada. Entró en tratamiento conmigo porque afirmaba que nunca hacia el amor con su marido y que padecía de frigidez. Retomamos juntos el gusto por la vida y se convirtió en la mujer más importante de mi vida. La inicié en todos los placeres del sexo y llevábamos a cabo todas las fantasías más osadas.

 

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Más adelante empecé a experimentar con el LSD en busca de experiencias nuevas y cada tres días «viajaba´´ hacia otros mundos bajo los efectos de estas drogas psicodélicas. Pero un día estallé en una paranoia cónica latente. La droga me aportaba una «conciencia cósmica´´ lo cual me hizo pensar que definitivamente estaba loco. Marty no soportó más mis delirios y celos patológicos y me abandonó por un amante mucho más joven que yo.

VIAJES

• En 1959-60: comienzo un nuevo periodo errático. Vuelvo en varias ocasiones a California y Los Ángeles y ando vagabundeando por las calles como un drogadicto sin rumbo fijo. Pero Jim Simkin (uno de los primeros pacientes que tuve en Nueva York) me llegó a convencer de que dejara la droga.

• En 1962-63: con 70 años ya, decidí hacer un viaje alrededor del mundo durante 18 meses. Estuve un tiempo en Israel, en un pueblo «beatniks´´ de jóvenes artistas que lo único que hacían era no hacer nada y sentirse orgullosos de ello. Me inicié con la pintura y cuando me aburrí de estar allí me fui a Japón para quedarme un par de meses en un monasterio zen. El zen me atraía por tratarse de una religión sin dios, pero me decepcioné al ver que cada mañana se postraban ante un gran Buda para invocarlo. Sentí que mi búsqueda de la iluminación fue un completo fracaso. De este modo deduje que tanto el budismo zen como el psicoanálisis generaban psicoanalistas y monjes, lo cual me hizo enterrarlos en sus lápidas en lo más profundo de mi basurero.

 

ESALEN

• En diciembre de 1963: junto con Michael Murphy dimos forma a Esalen, una propiedad en Big Sur, California, en donde comenzamos a hacer conferencias con artistas y escritores de renombre como Aldous Huxley o Paul Tillich. Pero en este lugar no se hacía más que beber, fumar y llevar a cabo experiencias con drogas y homosexualidad, lo cual me hizo reaccionar y querer darle una nueva cara a este lugar.

• En abril de 1964: comencé con talleres de demostración y programas de formación en Gestalt, pero no tuvo mucho éxito desde el principio (solo 4-5 participantes en los primeros talleres).

• En 1965: con 72 años, ya estaba muy fatigado y con problemas de corazón. Tuve que acudir a una fisioterapeuta muy buena que consiguió corregirme los problemas de espalda, lo cual me hizo ganar algunos años de vida.

 

Dos años más tarde mis talleres seguían siendo poco exitosos (12 alumnos máximo) por lo que construimos una residencia circular de madera en lo alto de un acantilado para poder realizar los talleres allí. Tenía una gran sala cubierta por una alfombra gruesa no muy agradable, puesto que estaba inundada de colillas y quemada, en una atmosfera continua de humo.

 

 

• En 1968: se produce el gran movimiento de los estudiantes y los hippies californianos que reclamaban el vivir en libertad, la liberación de tabúes, el placer del cuerpo, el derecho a la desnudez, etc. Es entonces cuando la sociedad estaba preparada para acoger el mensaje de la psicología humanista y de la Gestalt.

 

Ya tenía 75 años y mi fotografía comenzó a aparecer en los grandes seminarios americanos. Incluso llegué a salir en la portada de Life proclamado como «el rey de los hippies´´.

Es a partir de este momento cuando en cada seminario que daba, se amontonaba la gente para recibir mis presentaciones. Enumeraba a varios voluntarios por orden y los hacía sentarse en la silla caliente con una silla vacía a su lado. Trabajaba los problemas existenciales de las personas a través de sus sueños y experiencias y los problemas parecías desaparecer por arte de magia. Me filmaron y grabaron y numerosos especialistas de todas partes venían a Esalen a ver mis demostraciones: Eric Berne, Alexander Lowen, Gregory Bateson, etc.

 

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Pero a pesar de todo esto, yo seguía sintiendo unos celos tremendos por los éxitos de mis colegas y quería ser el único Maestro en la psicología. De hecho, soñaba con montar un Kibboutz de Gestalt en donde se pudiera vivir la Gestalt en comunidad durante las 24 horas. El cometido era ya no solo superar la terapia individual, sino también la grupal, haciendo de la Gestalt un modo de vida.

COWICHAN (CANADÁ)

 

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• En junio de 1969: adquirí un viejo motel de pescadores a la orilla del lago Cowichan en la isla de Vancouver. Una treintena de discípulos se trasladaron conmigo a esta nueva residencia. Allí impuse mi ley: nada de niños ni perros, no quería nada ni nadie que nos pudiera perturbar. Fuimos para allá para vivir en comunidad realizando trabajos colectivos, terapias y formaciones. Es entonces cuando viví verdaderamente feliz, dándome cuenta de que estaba en paz y que ya no necesitaba pelearme con otros.

• En marzo de 1970: tras regresar de un viaje de ocio por Europa, decidí dirigir algunos talleres en Chicago y es ahí donde fallecí por causa de un infarto. Además, la autopsia reveló que padecía un cáncer de páncreas.

 

En el discurso fúnebre, Paul Goodman me criticó abiertamente aludiendo que siempre estuve traicionando a la Gestalt tradicional con mis aventuras a lo largo de Norte América. Esto provocó que más adelante, Abraham Levitsky organizara una segunda ceremonia con el fin de reparar mi imagen.

En fin, esta ha sido mi vida, y aunque algunos lo quieran o no, a pesar de no haber sido el único teórico de esta nueva corriente, si que he sido el mayor portavoz de ella y su principal creador. He sido muy criticado por Gestaltistas contemporáneos, pero no se puede negar que he dejado un fuerte legado con sello personal. Hoy en día, los EEUU considera la Gestalt como uno de los métodos de terapia y desarrollo personal más innovadores al otro lado del Atlántico.

 

REFERENCIA BILIOGRAFICA

  • Ginger S., Ginger A. 1993. La Gestalt: una terapia de contacto. 2a ed. México, Manual Moderno.

¿Cómo estudiamos? técnicas básicas de aprendizaje

LA VUELTA AL COLE

Ahora, con la gran esperada »vuelta al cole» resurgen los intereses (siempre perennes) sobre el modo en que los alumnos aprenden sus lecciones. Es frecuente escuchar en los medios de comunicación la carga de estrés que los jóvenes de hoy en día tienen en sus estudios. ¡¡Son demasiados conocimientos para tan poco tiempo!! Por ello, durante más de un siglo de investigación se han estado realizando experimentos muy concretos para poder formular modelos de aprendizaje eficaces. Modelos que abaraten tiempo y permitan una mejor asimilación de la información. ¿Y cuál ha sido el resultado de tanto estudio? Pues bien, no existen formulas mágicas. Entonces, ¿cuáles pueden ser las estrategias o atajos que tanto ansiamos y que facilitan esta obligación a veces estresante?

El axioma radica en aprender a aprender de la forma más efectiva posible. Es fácil plantear la pregunta. Y más cuando se sabe que hoy día no existen modelos plenamente definidos a la hora de concretar cuál es la mejor manera de estudiar.

En la actualidad debemos asimilar más conocimientos que antaño, y no aprendemos mejor que los antiguos alumnos. Pero mantengamos la calma, no todo está perdido. Existen tantas formas de aprendizaje como capacidades y conocimientos posibles. Así, los psicólogos del aprendizaje están en constante trabajo para descubrir las vías más idóneas que nos permitan potenciar nuestras posibilidades.

 

EL ARTE DE APRENDER SIN FIN…

En épocas pasadas se consideraba que una persona había finalizado sus estudios tras acabar la educación escolar y la etapa de formación profesional o superior. Sin embargo hoy en día radica el lema de »Estudia durante toda la vida». La ciencia avanza y uno tiene que estar en constante actitud de actualización. Además el modo de estudiar también ha ido modificándose con el tiempo. Han apareciendo nuevos tipos de interacción con las materias a través de la era tecnológica en la que estamos sumergidos. Esto deja ver claramente que con anterioridad el procedimiento de aprendizaje era más estable (en el sentido de memorizar la lección, por ejemplo) mientras que ahora los alumnos tienen mayor libertad para manejarse con los contenidos.

 

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En nuestra sociedad donde prima el conocimiento, experimentamos una continua lluvia de información que nos llega desde muy diversas vías. Esto implica que tengamos que estar adaptándonos constantemente a los nuevos avances técnicos, a formas de comunicación cambiantes y a métodos de trabajo novedosos. Debemos formarnos de manera activa y creativa. De este modo tenemos que estar en constante renovación con el fin de adquirir nuevas competencias y mantenernos »al día».

 

ERRORES CLÁSICOS A LA HORA DE ESTUDIAR

Si tenemos que estudiar un examen para febrero, comenzamos a planificar cómo y cuándo estudiaremos las lecciones para poder alcanzar nuestro objetivo. Cada uno nos forjamos, de forma personal, la manera en que creemos que va a ser más fácil retener la información.  Pero no es lo mismo estar motivado para aprender y aprobar que estar motivado solo para superar la materia y seguir adelante.

Cuando estudiamos, empleamos métodos que se corresponden con nuestros talentos, aunque en la mayoría de las ocasiones no somos conscientes de ello. El problema surge cuando empleamos sistemas de aprendizaje erróneos (los cuales también pueden pasar desapercibidos a nuestra conciencia). Estos sistemas erróneos más que ayudarnos  entorpecen la adquisición de nuevos conocimientos. De este modo pasemos a definir cuáles son los cuatro errores que solemos cometer a la hora de estudiar:

 

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  • Error número uno: Cuanto más mejor. Normalmente los alumnos tratan de estudiar el mayor contenido posible de una tacada, engullendo cada lección y su contenido. Sin embargo, un aprendizaje distribuido en el tiempo da lugar a mejores resultados. Por ejemplo, si estamos estudiando un idioma, es más efectivo aprender un listado de diez palabras cada día que una lista de cincuenta en una sentada.

 

  • Error número dos: Ir a piñón fijo. Muchas personas se dedican a subrayar los textos que le resultan más importantes y a repetírselos una y otra vez hasta acabar memorizándolos. Pero es la variedad la que permite fijar mejor los conocimientos a largo plazo. Por ejemplo, en lugar de repetir la lección infinidad de veces, es más productivo leer el texto, recitarlo en voz alta, escucharlo, incluso poner en práctica lo aprendido.

 

  • Error número tres: Miedo a equivocarse. Cuando tenemos miedo a parecer tontos evitamos la autoproducción, como puede pasar cuando estamos aprendiendo una nueva lengua y tratamos de expresar lo que queremos decir. Uno de los factores más comunes y que interrumpen el proceso de aprendizaje es la timidez. Es importante saber que la repetición activa de lo aprendido, aunque uno tienda a equivocarse, es especialmente efectivo.

 

  • Error número cuatro: Marcar sin pensar. Perdemos mucho tiempo tratando de almacenar numerosos datos, sin digerirlos ni desarrollarlos en profundidad. Si realmente trasladásemos lo aprendido a otros ejemplos, o los recitásemos a otras personas, conseguiríamos un aprendizaje más enriquecedor y duradero. Por ejemplo, entender una fórmula matemática es más útil que aprendérsela de memoria.

 

ESTRATEGIAS EFICACES PARA ESTUDIAR

Cuando pensamos en poder recordar bien los datos de un determinado autor que seguro sale en el examen de oposición, nos surge cierta curiosidad en saber cómo hacerlo mejor. Podríamos decir que ésta es la gran cuestión cuya respuesta todos queremos conocer. Si bien es cierto, una técnica determinada puede ser muy útil para una persona mientras que para otra, con aparentes similitudes, puede no servirle de mucho.

Esto dependerá de numerosos factores idiosincrásicos relacionados con cómo cada uno se ajusta creativamente a su método de estudio. Por ello, ¿pueden formularse reglas generales validas para todo el mundo? A esta cuestión solo le corresponde una respuesta: cada proceso de aprendizaje apenas se asemeja a otro.

En relación a los factores de personalidad hablaremos más adelante. Mientras tanto centrémonos en qué estrategias de estudio parecen ser eficaces de forma general:

 

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CINCO ESTRATEGIAS ÚTILES

  • Autoevaluación

Una manera segura de retener la información es expresándola de forma activa, siendo beneficioso explicarle a otra persona lo aprendido y dejarse acribillar a preguntas. Esto permitiría sacar a la luz el contenido que aún queda por aprender.

Inclusive, la autoevaluación surte efecto incluso cuando no se tiene mucho conocimiento sobre algo. La preparación mental antes de un aprendizaje, ayuda a incorporar nuevos conocimientos a los ya existentes.

  • Aprender en porciones manejables

Ir aprendiendo en dosis pequeñas proporciona un aprendizaje más duradero que »tragarse» una gran cantidad de información de una sola vez. Se debe distribuir el plan de estudio en segmentos manejables. E ir introduciendo de forma regular momentos de descanso entre cada unidad didáctica, así como fases de comprobación de lo ya aprendido.

  • Preguntarse por qué

¿Cuál es el motivo por el que la tierra gira alrededor del sol? ¿Por qué los ojos se adaptan rápidamente a la oscuridad? ¿De dónde proviene el número pi? Argumentar un dato determinado para poder reflexionarlo sin conformarse con simplemente saberlo, hace que las respuestas se fijen mejor en la memoria. De hecho, los pedagogos saben que no sirve de nada bombardear a los alumnos con respuestas prefabricadas, sino que es mejor que las infieran por sí mismos.

  • Saber lo que (aun) no se sabe

¿Qué tiene que ver este contenido nuevo con lo que ya se? ¿Me recuerda a algo? ¿Cómo encaja en mis conocimientos previos? Aquí nos estamos centrando más en el trasfondo de la información que en el mismo contenido. De este modo el alumno aprende a abrirse camino por entre la jungla de conocimientos que posee, dándose la posibilidad de que conozca lo que todavía no conoce.

  • Aprender de forma variada

Como ya hemos comentado anteriormente, estudiar con diversos métodos afina mejor el aprendizaje. Por ejemplo: leer, subrayar, anotar conceptos clave, explicar la materia a otra persona, autoexplicarse las interrelaciones de la información, etc.

 

¿Y QUE HAY DE LA PERSONALIDAD?

¿Cómo poder aprender a manejar una buena reunión de negocios o simplemente flirtear con una persona que te resulta atractiva? Parece ser que en la tranquilidad reside la virtud. Las personas que se mantienen en un estado más calmado internamente, son capaces de controlar mejor su acción. Además les permite poder exponerse de forma repetida ante la misma situación, acabando por dominarla con destreza. Esto tiene relación directa con el rendimiento en los estudios. Las personas más tranquilas se concentran más y son más eficaces.

No solo el aprendizaje parece depender del tema, la situación o la finalidad. También existen factores de la personalidad que influyen en él. Por ejemplo, las convicciones que uno tiene sobre sus propias capacidades mentales, determinan el grado de eficacia en el aprendizaje. Es decir, según nos juzguemos y autoevaluemos nuestro rendimiento, así dará sus resultados. Lo cual implica que si tenemos un bajo concepto de nuestras aptitudes de aprendizaje, esto mermará el grado de éxito. La falta de autoconfianza reduce la capacidad de retención memorística.

Por otro lado, las motivaciones intrínsecas (que surgen de dentro a fuera, como es el caso de la curiosidad) favorecen más el aprendizaje exitoso que las motivaciones extrínsecas (como pueden ser los elogios o el reconocimiento). Pero hoy en día este tema sigue estando en entredicho ya que existen estudios que avalan que el prestigio y el dinero pueden estimular el aprendizaje aunque solo sea un medio para conseguir una recompensa mayor.

¿Estudiar con música? Parece ser que las personas más extravertidas estudian mejor con música de fondo que las introvertidas. Pero cabe señalar que la sonorización tiene en su conjunto una influencia más obstaculizadora que facilitadora. Esto se debe a que la exposición constante a un efecto sonoro facilita la distracción, lo cual debilita la concentración durante el aprendizaje. De hecho, podemos enmascarar peor la música con letra que la instrumental, puesto que la primera interfiere en la información léxico-semántica del contenido a aprender.

Otros estudiantes precisan caminar, tumbarse o estar sentados mientras estudian. Existen estudios sobre cognición corporizada que afirma que la actividad motora también facilita el aprendizaje. Hablan de un efecto de precalentamiento, donde la actividad motora da lugar con frecuencia a efectos mentales al estimular el cerebro. Si bien es cierto, esta información sigue bajo estudio ya que el complejo proceso de asimilar nueva información precisa más elementos.

 

ALGUNAS REGLAS DE ORO

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  • Quien quiere aprender, debe elegir. Lo importante es no solo limitarse a ello, pero saber diferenciar la información relevante dentro del contenido completo, proporciona un aprendizaje exitoso. Por lo cual, saber lo que es esencial ayuda a no perderse entre infinidad de datos anecdóticos y afinar mejor la puntería sobre lo que se debe conocer sin falta. Cierto es que el aprendizaje no solo depende de saberse lo importante de la materia, sino que requiere de numerosos factores, como por ejemplo disponer del tiempo suficiente para poder estudiar.

 

  • Quien quiere aprender, debe relacionarTodo aquello que aprendemos a cada momento no se encuentra aislado de la información general que ya poseemos. Cualquier dato (de la índole que sea) se armoniza y asimila en una red básica de conocimientos adquiridos anteriormente. Así un nuevo paso de baile o una palabra en otro idioma, cuando se retiene en la memoria, es porque comparte lazos con otras informaciones relacionadas entre sí. Es importante saber que la capacidad de adquisición de nueva información no tiene fronteras fijas. Siempre estamos aprendiendo cosas nuevas a lo largo de la vida y en muchas ocasiones de forma inconsciente. Algo interesante es saber que las personas acostumbradas a estudiar son capaces de retener mejor la información debido a que tienen más conexiones establecidas a nivel neuronal. Por ello »quien más tiene, mas retiene».

 

  • Quien quiere aprender, debe olvidarSe sabe que la red neuronal es plástica, es decir, es cambiante a lo largo de la vida. Esto indica que la memoria no se rige por mecanismos rígidos de adquisición y asimilación de la información, sino más bien necesita desechar datos antiguos para poder asimilar los nuevos. Lo viejo se olvida, se reconstruye, se sustituye, se mejora, para dar paso a nuevos conocimientos más completos y recientes. Y cada vez que recuperamos dicha información, se presenta con algún cambio. Del mismo modo, aprendido no es sinónimo de recordado, por lo que si nos interesa mantener una información a largo plazo, debemos ponernos a prueba durante el aprendizaje. Esto se puede conseguir aplicando la información a la realidad, recordando bajo situaciones de estrés, practicando la concentración en otros ambientes, etc.

 

  • Quien quiere aprender, debe sentirLas emociones nos acompañan en prácticamente todos los aprendizajes que adquirimos. Si no recordamos el nombre de la ciudad a la que viajamos este verano, sentimos algo de rabia. O si nos emocionamos profundamente en el pasado con una obra de teatro, la recordaremos con claridad a lo largo de toda la vida. Una de las estrategias más efectivas en el aprendizaje es asociar los datos que estamos estudiando con sentimientos positivos. Pero entonces nos preguntamos cómo se hace esto cuando uno está estudiando Estadística II en su carrera. Pues bien, puede parecer complicado a primera vista, pero siempre existen caminos para hacer el aprendizaje agradable. Por ejemplo con juegos de pregunta-respuesta, aplicando en la práctica lo estudiado, evaluandola información con otra persona, etc. No debemos infravalorar factores como la creatividad o la diversión a la hora de estudiar.

 

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A esto cabe añadirle que estudiar en compañía resulta más provechoso que aprenderse una lección a solas, ya que el respaldo emocional que proporciona un amigo hace más sencillo el proceso. Y a pesar de que las escuelas no potencien este método, es muy provechoso llevarlo a cabo fuera de ellas.

Por ultimo aquí os dejo un breve reportaje  de Eduardo Punset y Shlomo Breznitz que aborda aspectos tan importantes como es el ocuparnos de nuestra salud mental:

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA

  • 2009. H. Pashler et al. Learning styles: Concepts and evidence. Psychological Science in the Public Interest, vol. 9, págs. 105-119
  • 2010. A. Owen et al. Putting brain training to the test. Nature, vol. 465, págs. 775-778
  • 2013. Dunlosky et al. Improving student´s with effective learning techniques. Psychological Science in the Public Interest, vol. 14, págs. 4-58

 

¿Te acuerdas de…? El multiverso de la memoria humana

«Puedo recordar todo lo que sucedió aquel día como si fuera ayer… aunque hace ya diez años de ello, puedo recordar perfectamente el sabor de aquella comida, pues jamás olvidaré dónde me encontraba en aquel momento».

A la mayoría de nosotros nos cuesta a veces recordar qué es lo que cenamos la noche anterior o cuál fue el perfume que elegimos antes de salir de casa, pero quizá rememoremos con detalle el menú del convite el día de nuestra boda (una fecha señalada)­ que tuvo lugar varios años atrás. Entonces ¿por qué algunas memorias quedan grabadas en piedra y resisten inolvidables al paso de los años, mientras que otras son frágiles y desaparecen en minutos?

En un estudio realizado en el año 1977, Roger Brown y James Kulik, de la Universidad de Harvard, publicaron que 79 de 80 estadounidenses entrevistados recordaban vívidamente las circunstancias en las que se encontraban 14 años antes cuando escucharon que John F. Kennedy había sido asesinado. Estos resultados han sido replicados en numerosos estudios que han estudiado eventos similares de singular importancia, observando las características de la persistencia o la precisión de las memorias formadas en determinadas circunstancias. En inglés este tipo de memorias se denominan memorias fogonazo (flashbulb).

 

RECUERDOS QUE PERDURAN

Algunas remembranzas resultan mucho más vívidas que otras. Con el nombre de memorias fogonazo (flashbulb) nos referimos a memorias especialmente vigorosas que se generaron en respuesta a una experiencia única con una alta carga emocional. Por ejemplo los atentados del 11 de Septiembre de 2001. Todos tenemos memorias personales muy intensas relacionadas con acontecimientos importantes en nuestra vida, como un accidente o una boda. En otros casos la persistencia de la memoria requiere atención y esfuerzo por nuestra parte como el aprendizaje de distintas materias durante la formación académica.

 

Los numerosos datos revelan que los sucesos que han sido asociados a momentos de alta carga emocional, tienden a ser recordados de forma espontánea con una intensidad concreta. Pero en otros casos, la formación de los recuerdos no se realiza de manera inconsciente, ya que requiere esfuerzo por parte del individuo para poder retener cierta información. Es decir, su persistencia solo se consigue mediante la repetición. ¿Cuántas veces tuvimos que repasar la tabla de multiplicar o la lista de capitales europeas para posteriormente poder recordarlas?

Cuando nos paramos a pensar en ¿qué es eso de los recuerdos? Surgen numerosas respuestas y a su vez cuestiones relacionadas con el tema. La ciencia se ha centrado durante muchos años en poder localizar los recuerdos en el cerebro humano y hoy por hoy son muchos los resultados obtenidos gracias a los avances tecnológicos de la época. Así podríamos definir la memoria  de forma general como la capacidad que tiene el sistema nervioso de retener información acerca de las experiencias pasadas, de manera que puedan ser condicionadas las conductas futuras. Sin embargo, el concepto de memoria es mucho más complejo que esto, ya que hoy sabemos que engloba capacidades muy diversas pudiendo distinguir diferentes tipos de memoria:

  • Memoria explícita o declarativa: tales como nuestros recuerdos de gentes, lugares y cosas.
  • Memoria implícita o de procedimiento: que incluyen distintas formas de aprendizaje inconsciente, motor o perceptivo.

A su vez, estos tipos de memoria requieren la participación de diferentes circuitos neuronales y se localizan en distintas regiones del cerebro. Pero llegar a esta conclusión no ha sido nada sencillo. Mediante el estudio de pacientes con lesiones cerebrales muy dispares, experimentos con animales de laboratorio y técnicas quirúrgicas y farmacológicas, se ha podido identificar el sustrato anatómico de distintas formas de aprendizaje y memoria en los humanos, acabando con la idea inicial de un sustrato completamente deslocalizado que se mantenía al principio del siglo XX. Por tanto podemos concluir hoy en día que el cerebro es un conglomerado de circuitos especializados que llevan a cabo distintas funciones.

Tras algunos datos teóricos pongamos un ejemplo:

La neuropsicóloga Brenda Milner estuvo trabajando en uno de los casos más relevantes de la historia de la clínica neurocientífica, en particular con un paciente conocido como H.M. que parecía presentar una importante lesión cerebral en el lóbulo temporal.

H.M. LA HISTORIA DE UN HOMBRE SIN HISTORIA

A la edad de 27 años H.M. fue sometido a una operación quirúrgica experimental y arriesgada con el objetivo de curarle de los ataques epilépticos cada vez más frecuentes e intensos que sufría desde su niñez a causa de un accidente en bicicleta. Dicha operación consistió en la extirpación quirúrgica de la región del cerebro en la que los médicos consideraban que se encontraba el foco de su epilepsia, una parte del lóbulo temporal que incluía el hipocampo. Los resultados de la intervención fueron sorprendentes: tras la operación, el cerebro de H.M. había perdido la capacidad de formar nuevas memorias. En palabras del cirujano responsable: «intentamos acabar con su epilepsia, pero acabamos con su memoria´´. La operación tuvo lugar en 1957; en los decenios siguientes H.M. gozó de buena salud y fue objeto de numerosos estudios neurológicos y psicológicos. La investigación realizada reveló que el paciente era incapaz de formar nuevos recuerdos de la gente que había conocido tras la operación, incluso de las enfermeras que veía a diario y así continuó hasta su muerte en 2008 a los 82 años. Lo más interesante del caso es que a diferencia de lo observado en los episodios de amnesia clásica, la mayoría de los recuerdos de H.M. previos a la operación seguían intactos. Además aunque su cerebro era incapaz de adquirir nuevas memorias de tipo declarativo, no estaba cerrado a otras formas de aprendizaje, tales como la adquisición de nuevas habilidades motoras. De esta manera se demostró que los distintos tipos de memoria se alojaban en sustratos anatómicos diferentes.

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Este caso le condujo a la identificación del lóbulo temporal en general y el hipocampo en particular como componente imprescindible para la adquisición de nuevos recuerdos acerca de personas, eventos o cosas, es decir, memorias de tipo explícito o declarativo. Sin embargo, una vez que la memoria ha sido adquirida y consolidada, el hipocampo deja de ser necesario. Por mecanismos que aún se desconocen, se produce una transferencia de la información desde el hipocampo hacia centros corticales. Por ello las lesiones hipocampales no repercuten en los recuerdos consolidados previos al daño.

Además de este avance, otros estudios han podido dilucidar circuitos neuronales que subyacen a otros tipos de memoria. Por ejemplo la amígdala, el estriado o distintas regiones de la corteza cerebral desempeñan una función clave en la memorias de tipo emocional, motora o procedimental. Pero, ¿de qué están hechos los recuerdos? ¿qué es lo que debemos buscar cuando hablamos de ellos? La identificación de la naturaleza física de los recuerdos ha sido un tema recurrente de estudio a lo largo de la historia, pero no fue hasta finales del siglo XIX que se postuló la primera hipótesis cargada de validez científica basándose en la intuición del neuroanatomista aragonés Ramón y Cajal, padre de la neurociencia moderna y premio Nobel en Medicina y Fisiología en 1906. El autor enunciaba ya para el año 1894 que:

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«El ejercicio mental facilita un mayor desarrollo de las estructuras nerviosas en las partes del cerebro en uso. Así, las conexiones preexistentes entre grupos de células podrían ser reforzadas por la multiplicación de terminales nerviosas´´

En la actualidad, esta hipótesis es la que explica la visión del problema en cuestión. La mayoría de los neurocientíficos piensa que los mecanismos de plasticidad sináptica (capacidad para modular o cambiar la fuerza de las conexiones entre neuronas, las sinapsis, y en consecuencia las propiedades y funciones de circuitos neuronales en respuesta a estímulos externos y a la experiencia previa) representan el sustrato celular para la formación de los distintos tipos de memoria: desde las formas más simples de aprendizaje no asociativo que observamos en sensibilizaciones en animales de laboratorio, hasta las elaboradas formas de memoria declarativa de los humanos. Resulta admirable que Ramón y Cajal pudiera inferir esa idea a partir de lo observado en las imágenes estáticas de sus preparaciones en microscopía. Finalmente la hipótesis cajaliana sobre la plasticidad sináptica encontró una definición más formal cincuenta años después en palabras de Donald Hebb (1904-1985), reconocido psicólogo canadiense cuyo postulado se considera hoy en día la explicación más razonable de lo que ocurre en nuestro cerebro cuando aprendemos: «Cuando el axón de la célula A excita a la célula B, y repetida o persistentemente interviene en su activación, algún tipo de crecimiento o cambio metabólico tiene lugar en una o ambas células…´´.

DATOS CURIOSOS

MEMORIAS DE CARACOL. CUANDO EL TAMAÑO IMPORTA

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El caracol marino Aplysia califórnica se ha ganado un puesto destacado en la historia de las neurociencias. Su sistema nervioso, formado por unas 20.000 neuronas organizadas en una docena de ganglios, es muy simple si lo comparamos con los más de 10 mil millones de neuronas que constituyen nuestro cerebro. Pese a semejante simplicidad, el caracol exhibe una variedad de comportamientos innatos y adquiridos que van desde el aprendizaje no asociativo al condicionado. Por ello, Eric R. Kandel, de la Universidad de Columbia, ha dedicado buena parte de su carrera científica a investigar las bases celulares y moleculares de estas formas básicas de aprendizaje. La accesibilidad de su sistema nervioso y el gran tamaño de sus neuronas, las mayores observadas en el reino animal, han permitido identificar con gran detalle los circuitos neuronales que regulan comportamientos concretos y estudiar cómo el aprendizaje y la formación de memorias afecta y da lugar a cambios físicos en conexiones especificas dentro de estos circuitos. Mucho de lo que conocemos hoy en día acerca de las bases celulares y moleculares de la memoria se lo debemos a este animal. Pese a la diferencia en número de neuronas y complejidad, parece que los mecanismos moleculares básicos que subyacen al aprendizaje y la memoria en este molusco están altamente conservados en los mamíferos.

anders gefragt : Eric Kandel, Medizin-Nobelpreis 2000

 

 

Labilidad de la memoria autobiográfica

En la conferencia de Helmut Schnatz realizada hace unos años, saltó el escándalo. Entre los asistentes al acto había muchas personas mayores de Dresde, testigos directos del horrible ataque sufrido por su ciudad los días 13 y 14 de febrero de 1945. Excitados, contaban que, tras el derrumbe de los edificios, los aviones británicos habían ido a la caza, en vuelo rasante, de los que huían de las llamas hacia las orillas del Elba o el gran parque. Schnatz, historiador riguroso, explicaba pacientemente que los hechos desmentían ese recuerdo. Los bombardeos levantaron tal columna de fuego, que era imposible que los pilotos volaran sobre la ciudad a baja altura para atacar a las personas una a una. El análisis de los planes de ataque y de los partes de las incursiones aéreas británicas no ha suministrado tampoco ninguna prueba de tales cazas del hombre. Aunque lo expuso con precaución y prudencia, el investigador consideraba la historia del vuelo rasante un mito que se perpetúa hasta hoy en el recuerdo de muchos ciudadanos. Pero los oyentes se hallaban indignados, pues ¿es que no habían visto con sus propios ojos los «plateados cazas Mustang´´ y a las personas que huían despavoridas?

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Los recuerdos, a pesar de ser falsos, encierran una gran densidad emotiva. Han adquirido tal importancia para ellos que ya no quieren perder estos sentimientos y otros asociados. En último término, se trata de sucesos que fueron decisivos en sus vidas y no podrían olvidarlos nunca. Paradójicamente es probable que esta intención haga que lo vivido se transforme de mil modos, pues toda evocación de un recuerdo, tiene también como consecuencia su almacenamiento refundido. En él se archiva el contexto de cada situación de evocación, por lo cual el recuerdo original puede enriquecerse o corregirse con nuevos matices y centrarse o incluso transferirse a determinados aspectos.

Quien comenta con otros participantes, sucesos compartidos, acusa la influencia de los demás en su retrospectiva personal. Por ejemplo, en casos de vivencias tan duras como conlleva una guerra, los sociólogos observaron que los relatos se estandarizan en el formato en que otros también lo recuerdan. Muchas de las transmisiones de los sucesos guardan un patrón similar, pareciendo que todas las personas hubieran vivido lo mismo en una determinada fase de sus vidas. Esto saca a la luz que los testigos de vivencias bélicas pueden presentar recuerdos muy diferentes a los que documenta la historia. Los habitantes de una ciudad bombardeada se constituyen en comunidades de recuerdo que se intercambian relatos y al mismo tiempo los modifican y configuran hasta que todos disponen de un fondo de historias similares. Ciertamente, todas ellas se basan en experiencias equiparables, sin embargo, con frecuencia han sido modificadas, adulteradas y creadas en la comunicación.

Los estudiosos de la memoria saben que las informaciones de episodios singulares e incluso desarrollos completos de sucesos, pueden integrarse en contenidos de memoria preexistentes. Se pueden alimentar falsos recuerdos a partir de fuentes muy diversas que trascienden lo vivido por uno mismo: narraciones de otras personas, novelas, documentales, películas, ensoñaciones y fantasías. Se trata de un fenómeno de amnesia de las fuentes: se recuerda el suceso en cuanto tal, pero se confunde la fuente de la que procede el recuerdo. Con el paso del tiempo, se intensifica esta tendencia del cerebro a recordar como parte de la propia biografía las vivencias de otros.

Pero ¿pueden equivocarse estos ojos? Lo relevante de tales reminiscencias importadas es que: «Están casi vivas delante de los ojos como si hubieran pasado ayer´´. De este modo las representaciones visuales de acontecimientos pasados, poseen subjetivamente la mayor fuerza de convicción. Los sucesos, para quedar almacenados después en la memoria, no necesitan pasar antes por la retina. Los sistemas neuronales de procesamiento de las percepciones visuales y los de lo fantaseado e imaginado, se solapan de manera parcial. Stephen M. Kosslyn, de la Universidad de Harvard, demostró en 1995 que la corteza visual primaria se activa de forma similar cuando los probandos ven objetos y cuando sólo se los representan.

Los sucesos se acogen en la historia propia con tanta mayor facilidad cuanto mejor se integran en el sentimiento general de fondo. Por ejemplo, la vivencia directa de la guerra deja tras de sí huellas emocionales muy profundas. Esto lo demostró Joseph LeDoux: se establecen conexiones sinápticas firmes entre las células nerviosas de la amígdala (la central de las conexiones emocionales), que desencadenan una rápida reacción afectiva. Así, determinados estímulos que recuerdan la vivencia primigenia, promueven la liberación de neurotransmisores en el cerebro, y con ello provocan las señales corporales de alarma que están ligadas con el engrama del recuerdo (se empieza a temblar, a sudar, a tener miedo y a buscar protección).

La conciencia puede asignar esta traza de memoria emocional a sucesos muy distintos, no vividos, si bien perfectamente asimilables a nuestra trama de sentimientos. Los recuerdos traumáticos no tienen por qué ser ni «más verdaderos´´ ni «más auténticos´´ que los otros, pero los sentimientos a ellos ligados contienen la huella emocional del acontecimiento de aquel entonces. El quid de la cuestión es que los testigos contemporáneos no pueden llegar a saber por si mismos si algo es un recuerdo verdadero o falso, pues para la persona que los rememora, ambos se perciben enteramente igual. De este modo, aunque los testigos tengan recuerdos muy diferentes de los que documentan los hechos históricos, no significa que mientan o que suplanten el ayer, sino que cuando guardan una imagen, lo hacen con una fuerte carga emocional, la cual apenas cambiará con lo aprendido más adelante. Cabe añadir que tales conflictos entre los recuerdos pueden transmitirse a través de generaciones. Así la transmisión oral del pasado demuestra que a pesar de que el abuelo o la abuela cuenten una historia determinada, los oyentes llegan a su propia versión de lo narrado. Es como si se tratase de un caleidoscopio, en donde los elementos y rasgos de las historias se transforman en una nueva constelación. Por tanto cada uno va incluyendo en la estructura de la narración sus propios sentimientos, formando diferentes collage basados en la identidad del que recuerda.

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Una memoria superior

Si pensamos por un momento ¿qué es lo que hemos desayunado esta mañana? Seguramente no nos suponga el más mínimo esfuerzo responder con acierto a la pregunta. Pero ¿podríamos decir que es lo que comimos el 29 de septiembre de 2003 una vez despiertos y duchados? Ciertas personas son capaces de satisfacer esa curiosidad. A partir de un momento concreto de su infancia o juventud se muestran capaces de describir con pelos y señales cada instante de su vida. Saben al dedillo en que día de la semana cayó una fecha concreta del calendario, qué hicieron en esa jornada y las noticias que leyeron en el periódico.

A esto le llamamos memoria autobiográfica superior o hipertimesia, cuya denominación proviene de la unión de los dos términos griegos: híper, que significa «sobre o por encima de´´ y timesis, «recordar´´. Existe una gran dificultad en investigar el origen de dicha capacidad ya que se conoce un número reducido de personas que dispongan de ella. La ciencia trata de buscar en su cerebro el secreto de tan asombrosa capacidad. Veamos un ejemplo:

 

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hipertimesia

En el año 2000 se inició la historia de este síndrome cuando una mujer de los Ángeles, que por entonces tenía 34 años, contactó en su búsqueda de ayuda por internet con James McGaugh, de la Universidad de California en Irvine. Price remitió al investigador un correo electrónico en el que le narraba su insólita habilidad, la cual le permite conservar los primeros recuerdos de su más tierna infancia y almacenar en el cerebro cada día de su vida desde el 5 de febrero de 1980. Según explicaba, los recuerdos del pasado no le surgen cuando desea recordar conscientemente, sino que literalmente la avasallan cada vez que tropieza con una fecha. A primera vista muchas personas soñarían con poseer un don semejante, pero a Price le resulta una carga.

McGaugh quedó fascinado por el caso. A lo largo de los cinco años posteriores a leer el mensaje de la joven, estudió con minuciosidad el asunto. Se basó en múltiples pruebas de inteligencia y de memoria para comprobar los conocimientos de la paciente sobre días concretos del pasado. Según averiguó, la memoria de Price destacaba sobre todo en relación al calendario: en diez minutos era capaz de poner fecha a todos los domingos de Pascua entre 1980 y 2003, equivocándose tan solo en una de ellas por dos días; también se acordaba de lo que aconteció en su vida cada uno de esos días. El equipo de McGaugh contrastó una parte de esa información con las anotaciones del diario personal que esta mujer escribe meticulosamente desde su adolescencia.

El cerebro de Price también almacena los acontecimientos de trascendencia pública con sus respectivas fechas, siempre y cuando le interesen personalmente. Así lo observaron los investigadores al preguntarle sobre eventos relevantes recogidos en un libro sobre historia norteamericana contemporánea. La paciente acertó todas las fechas, a excepción de una: el día de la ocupación de la embajada de EE.UU. en Irán a finales de los años setenta del siglo pasado. Posteriormente se descubrió que el dato que aparecía en el volumen era incorrecto. Price tenía razón.

 

McGaugh y su equipo comprobaron que esa capacidad inusual no se basaba en un cálculo mental de fechas de calendario como sí se ha descrito en algunas personas autistas con síndrome del sabio o savant. Estos sujetos son capaces de calcular datos exactos dentro de un periodo de tiempo de hasta 40.000 años. Price, en cambio, solo recordaba hechos desde 1980: desde entonces, su memoria autobiográfica trabaja de forma misteriosamente exacta. En pruebas de memorización posteriores, los investigadores descubrieron que el cerebro de esta paciente escondía otros enigmas: era capaz de recordar palabras con la misma perfección.  Reconocía 50 términos que le acababan de mostrar sin equivocarse. No obstante obtuvo un resultado por debajo de la media en pruebas menos estructuradas como recitar de memoria listados de palabras. La paciente reconoce que en casa pierde a menudo las llaves, así como que apunta muchas cosas del día a día para no olvidarse.

Además, al contrario de lo que podría pensarse, la inteligencia de Price se ajusta a la media de los mortales. Le cuesta sobre todo las pruebas de pensamiento abstracto y de anticipación relacionadas con las funciones ejecutivas  del lóbulo frontal (las cuales califican los procesos mentales que sirven para la gestión y adaptación flexible del comportamiento humano; entre estos destacan el control de impulsos, la planificación de acciones o la regulación emocional). Nunca obtuvo notas destacables durante su vida de estudiante y siempre necesitó esforzarse mucho, en especial para aprender de memoria poesías o datos históricos.

De momento no existen instrumentos estandarizados para poder estudiar la Hipertimesia, lo cual implica que los investigadores no hayan podido aclarar hasta ahora el por qué de esta extraña capacidad memorística. Los estudios que se han hecho en pacientes como Price se han basado en métodos ideados en un inicio para evaluar a pacientes con trastornos de memoria. Pero lo que si se ha contrastado con grupos control, es que las áreas cerebrales relacionadas con la memoria autobiográfica se encuentran localizadas en el polo temporal. Existen diferencias en un total de nueve regiones cerebrales entre las que se han hallado mediante tomografía por resonancia magnética (TRM) las siguientes: el lóbulo temporal del telencéfalo (giros inferior y temporal medial o polo temporal), el fascículo unciforme y lóbulo frontal. Se ha comprobado que el fascículo unciforme conecta el lóbulo frontal con el temporal y ejerce una función clave en la memoria autobiográfica. Existe un estudio de un paciente que padeció una lesión en el fascículo unciforme a causa de un accidente en bicicleta, lo cual le produjo un daño en esa zona y como consecuencia la incapacidad de poder recordar episodios pasados de su vida. Sin embargo la memoria semántica (su conocimiento del mundo) se hallaba en su mayor parte intacta.

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También se habla de regiones como la amígdala y el hipocampo, los cuales desempeñan funciones sobresalientes en este tipo de pacientes. Las conexiones que existen entre ambas estructuras cerebrales se presentan mayor de lo usual y además facilitan la remembranza: las emociones tienen gran importancia en la capacidad de recordar, por ello recuperamos mejor los acontecimientos con trascendencia emocional que los estímulos neutros. La amígdala carga de emociones a los recuerdos, con lo que les confiere una gran relevancia personal. Pero si bien es cierto, la investigación sigue sin saber el origen de esta capacidad, por lo que queda abierto pensar si estas alteraciones cerebrales son las que causan dicha habilidad o bien, si el uso regular de ésta habilidad transforma el cerebro.

 

EL SINDROME DE KORSAKOFF

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Sé que esta mañana cuando abra la puerta de la habitación 1037 del servicio de neurología, volveré a encontrarme con una situación difícil de creer. «Vaya, otra vez alguien nuevo…´´, exclamará el paciente desde la cama. La escena se ha repetido en diez ocasiones. Aunque el dialogo se reitera, él cree siempre que es la primera vez:

  • ¿Hace mucho que está aquí?
  • Un día o dos, no más. Va siendo hora de que vuelva a casa – contesta el señor F.
  • Espere… ¿Dónde estamos?
  • Vaya pregunta, pero, eh… al verlo vestido así, yo diaria que… ¿en el hospital?
  • Si, así es. ¿Sabe que día es hoy?
  • El señor F. se rasca la frente…
  • Bueno, yo creo que debemos estar en verano.
  • Sí, ¿de qué año?
  • ¿1999?
  • Le extiendo el periódico. El señor F. frunce el ceño. En la primera página se lee la fecha del 21 de Julio del 2001.
  • ¿Qué broma es esta? – exclama.
  • Me llaman por teléfono y dejo al señor F. muy perplejo. Vuelvo minutos más tarde a su habitación.
  • Ah, otra vez, alguien nuevo… – profiere. Hay tanta gente aquí…
  • Procuro no hacer las mismas preguntas, acompañadas de la entrega del periódico. No habrá novedad en las consabidas respuestas.

El señor F. es un paciente singular. Aunque viva diez veces seguidas un mismo suceso, será para él, de ahora en adelante, una experiencia nueva. Cada mañana se despierta en el hospital y se asombra de estar allí. Cada día encuentra la fecha en el periódico y se entristece, para luego olvidarse. A cada visita del personal, aunque observa a las mismas personas, las recibe como extraños, se presenta y después nombre y cara de los saludados se borran de su memoria. Es como si su vida se hubiera detenido en el verano de 1999. Ninguna traza del nombre, del aspecto, nada de lo que habla con la gente deja la menor huella en su memoria. Hace un año y medio que el señor F. está en la habitación 1037.

El olvido del paciente parece total y absoluto. No es capaz de retener durante más de un minuto información que se le ha transmitido por vía oral o escrita. Esta amnesia evoca la de ciertos pacientes que sufren la enfermedad de Alzheimer, que olvidan de inmediato lo que se les acaba de decir y que plantean sin cesar las mismas preguntas. Sin embargo, el problema del señor F. es diferente; es un caso de amnesia que apareció de repente, hace año y medio:

El señor F., soltero, era técnico de mantenimiento y tenía una arraigada inclinación por la bebida. Bebía con desmesura y prescindía a menudo de la comida. Hasta que cierto día pierde el equilibrio, empieza a ver doble y su mente comienza a desvariar. Llega al hospital en un estado de confusión mental. Un análisis de sangre fue suficiente para emitir un diagnóstico: carencia grave de vitamina B1. Unas perfusiones de esta sustancia le devolvieron la vista y el equilibrio, pero había perdido para siempre la memoria. Padecía el Síndrome de korsakoff.

Sergei Korsakoff (1854-1900) describió el síndrome que llevaría su apellido a finales del siglo XIX. El médico ruso había observado la enfermedad entre los bebedores de vodka. Años más tarde se estableció una relación entre dicha amnesia y la carencia de Vitamina B1, o tiamina, inducida por el alcohol y la malnutrición. En general, tras una fase aguda en la que se asocian confusión mental, parálisis de los nervios motores de los ojos y perdida de equilibrio y de la coordinación de los movimientos, los pacientes salen de ese estado con una amnesia completa. En adelante no fijarán ya nada en su memoria. Con mucha frecuencia, la amnesia afecta incluso a los hechos que precedieron a la crisis aguda. Puede suceder también que al sujeto se le borren todos los recuerdos correspondientes a un periodo de años o decenios. Además, se sume en un pasado más o menos lejano, en el que permanece prisionero por un tiempo indefinido; el olvido le impide modificar sus impresiones en función de los datos del entorno.

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Las lesiones cerebrales de quienes padecen este síndrome se suelen analizar post mórtem o con técnicas de formación de imágenes, como la resonancia magnética nuclear (RMN) in vivo. Las lesiones afectan sobre todo a ciertas estructuras, pequeñas y alojadas a ambos lados de la región media del cerebro: los cuerpos mamilares. El volumen total de las zonas dañadas no supera el medio centímetro cubico de materia gris. Para entender la razón de ésta singular amnesia, es necesario entender cómo los cuerpos mamilares se integran en los circuitos de la memoria. Se sabe que la memorización de los hechos sigue una secuencia precisa:

Las informaciones entran por el Hipocampo (así llamado debido a su parecido con el caballito de mar), que se encuentra en la zona interna de los lóbulos temporales; todas las informaciones recibidas por el cerebro mientras ocurre algo, se dirigen a esta estructura que se activa según una configuración neuronal característica del acontecimiento, lo que constituye una especie de código de almacenamiento y de recordatorio del mismo; el propio hipocampo está conectado a su vez a los Cuerpos mamilares, al Tálamo y a la Circunvolución del Cíngulo, creando un Bucle o circuito de Papez (James Papez, 1883-1958).

 

DATOS CURIOSOS

El neurólogo y escritor Oliver Sacks evoca en su libro «El hombre que confundió a su mujer con un sombrero´´ el caso de un hombre de 49 años que pensaba tener todavía 19 y se creía aun radiotelegrafista del ejército norteamericano. Cada mañana se sobresaltaba de miedo al mirarse en el espejo y descubrirse mucho más viejo que la imagen de sí mismo que guardaba en su memoria. Otros pacientes olvidan que han cambiado de profesión, que se han casado o que han tenido hijos.

¿SABIAS QUE….?

En Australia, donde antaño la frecuencia del síndrome de Korsakoff era la más elevada (a causa del alcoholismo causado por la cerveza), el enriquecimiento obligatorio con vitamina B1 de la harina industrial ha hecho que el número de casos disminuya a la mitad. Esta vitamina es esencial para el funcionamiento de las neuronas y, en particular, las de los cuerpos mamilares, que son cruciales para la creación de los recuerdos de la vida.

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Todos los elementos del bucle son indispensables para la fijación de los recuerdos a largo plazo. Cualquier tipo de destrucción del hipocampo por infección, traumatismo, accidente cerebrovascular, o por enfermedad como el Alzheimer, da lugar a una amnesia grave. En el síndrome de Korsakoff, resultado de una carencia de tiamina, la amnesia es idéntica, con la diferencia de que el hipocampo sigue intacto. En este síndrome son los cuerpos mamilares los que están destruidos debido al déficit de vitamina B1.

Todavía se desconoce por qué la carencia de esta vitamina destruye las neuronas de los cuerpos mamilares y de otras estructuras cerebrales. Entonces nos surge la cuestión de ¿Por qué algunas de estas células mueren en caso de carencia y otras no? Lo ignoramos… Lo único que conservamos de momento es el conocimiento de que la destrucción de los cuerpos mamilares impide la activación normal del hipocampo cuando se trata de crear nuevos recuerdos.

¿Qué le ocurre al sujeto cuando sufre lesión en  los cuerpos mamilares? Mantiene su capacidad de percibir el momento presente gracias a las zonas cerebrales cuya función es independiente del circuito de Papez. Sin embargo ese instante presente es barrido para siempre por las sensaciones siguientes: las zonas sensoriales no pueden guardar mucho tiempo en la memoria el contenido de las sensaciones, y en ausencia del circuito de Papez, no se inscriben en la historia a largo plazo del individuo. Se borran automáticamente tras unos instantes. De este modo los pacientes que sufren este síndrome lo olvidan todo, o por lo menos es la impresión que dan. Aun así siguen recordando su nombre, el de sus padres, qué es un perro o un tractor, cómo se usa un tenedor o cómo se conduce un coche. Es decir, que este circuito solo interviene en un tipo de memoria: la memoria episódica o de las experiencias vividas.

Los conocimientos sobre el mundo que nos rodea o la memoria semántica, no se resienten. Los pacientes reconocen el entorno y comprenden el significado de las palabras. Esta memoria depende de otras regiones cerebrales que se alojan en la cara externa de los lóbulos temporales. La memoria semántica está separada del circuito de Papez, es decir, de todo contexto espacio-temporal. Del mismo modo ocurre con la memoria procedimental, la cual nos permite aprender a montar en bici o conducir un automóvil. Por ello estos pacientes nunca olvidan ciertos ejercicios como esquiar o tocar un instrumento musical. La memoria procedimental se ubica en estructuras profundas del cerebro que se conectan con zonas motoras, como la sustancia negra, el núcleo caudado o el lenticular, que gobiernan los aprendizajes motores. Ni la memoria semántica ni la procedimental están asociadas a un momento dado en el tiempo o a un lugar en particular. Esto se muestra en que sabemos montar en bicicleta sin que sea necesario acordarse ni en qué fecha precisa ni dónde aprendimos a hacerlo. Los pacientes con el síndrome de Korsakoff por tanto son capaces de aprender comportamientos nuevos pese a su olvido inmediato. Pueden adquirir competencias particulares como la lectura y la escritura especular, o incluso jugar al tenis. Es curioso que cada vez que lo intentan, declaran que nunca en su vida han realizado este ejercicio, pero sus resultados mejoran cada día. También pueden aprender a orientarse en lugares nuevos.

Existen experimentos llevados a cabo por Claparède (1873) en donde observaba a pacientes con este síndrome que eran capaces de recordar dónde se ubicaba el baño dentro del hospital aun diciendo que no conocían donde se encontraban; o el caso de otra paciente con la que este autor había puesto de manifiesto su memoria emocional mediante un experimento curioso: un día, ocultó una aguja en la palma de su mano y después se la estrechó a la paciente, recibiendo ésta un pinchazo doloroso, lo cual hizo que a pesar de que al cabo de unos minutos olvidara el incidente, más adelante se negara a darle de nuevo la mano al médico, interiorizando el dolor asociado al apretón de manos.

Parece que todos estos aprendizajes, que se inscriben en el ámbito motor, emocional, espacial o incluso verbal se desarrollan en el registro inconsciente. El paciente dispone de ciertas informaciones y habilidades técnicas  que puede usar de manera juiciosa, aunque sin tomar conciencia de ello. Sin embargo la memoria afectada por este síndrome (memoria episódica) es por encima de todo una memoria explicita, de la que uno tiene conciencia.

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El estudio de este complejo síndrome nos ha permitido manifestar que la memoria humana está formada por diversos componentes localizados en varias regiones del encéfalo. No obstante, lo duro del caso es que no hay cura para las personas que lo sufren. No existe de momento manera alguna de hacer funcionales las estructuras afectadas en el hipocampo de estos enfermos. El señor F. no escapará a esta triste suerte y continuará amnésico hasta el fin de sus días. No podrá vivir fuera de un centro especializado, tendrá siempre 42 años en su cabeza y guardará la impresión de vivir en alguna parte hacia la mitad del verano de 1999…

Una mirada hacia los malestares invisibles de la vida cotidiana

Hoy por hoy se ve natural esperar a que tu hijo aprenda a escribir, puesto que es una señal de un salto cualitativo en su autonomía debido a que accede a otra forma de comprensión de códigos de la cultura para manejarse, al mismo tiempo que se ve natural vestirlo, bañarlo o «hacerle los deberes´´. Se ve natural pedirle responsabilidad al mismo tiempo que se le recoge sus cosas, así como despertarle por las mañanas o imponerle gustos en su ropa. Pero si cabe, se ve natural hoy en día que incluso después de haber superado la crianza, muchos padres y madres se sigan postulando como «padres y madres de crianza´´ de hijos ya mayores, achacando la causa a los tiempos de trabajo que éstos últimos tienen, así como a las prisas o al trajín de la vida diaria.

Frente a esto, la autonomía es un punto clave en la crianza de los hijos, pues «todo lo que un niño, niña o adolescente puede hacer, tiene que hacerlo, ya que es capaz de ello´´. Sin embargo podemos ver que hegemónicamente se postula que «todo lo que quieren, pueden conseguirlo…´´, lo cual implica que se inhabilite un espacio adulto para los padres en relación a ejercer la autoridad necesaria que pueden aplicar para ayudar a crecer a sus hijos de forma saludable y autónoma. Esto facilitaría la ausencia de sentimientos de inseguridad en los hijos además de que evitaría desgastes en las relaciones familiares cuando se es capaz de repartir responsabilidades en función de la edad. Favorecer el desarrollo de la autonomía en los niños, niñas y adolescentes, es todo un reto hoy en día en la sociedad en la que vivimos y tanto las familias como los diversos profesionales y ámbitos institucionales deberían ocuparse de este asunto con especial dedicación.

En nuestro contexto social actual observamos con frecuencia un gran deterioro de la vida cotidiana con los mayores niveles de fragmentación social jamás conocidos, en donde observamos la suplantación de las redes socio-afectivas por redes cibernéticas, que provocan una cierta precarización subjetiva y relacional.

De todo esto podemos sustraer que los procesos de un crecer saludable se ven seriamente afectados, ya que en la actualidad observamos una clara apología al cumplimiento inmediato de deseos, baja tolerancia a la frustración, desprestigio de las normas, falta de esfuerzo, dificultad adulta de poner límites adecuados, inmediatez que niega la posibilidad de procesos, etc. Todo esto a su vez dificulta el proceso de aprendizaje, quedando el desarrollo de niñas, niños y adolescentes supeditado a las promesas constantes de abastecimiento absoluto y a los efectos de la sobredosis de estimulación, lo cual hace que la capacidad de inter-reaccionar suplante a la capacidad de inter-relacionarse. Entonces como resultado tenemos en casa o en el colegio a chicos que hablan mucho, escuchan poco y piensan nada. Chicas y chicos que son el resultado de esta formación social y no de trastornos forzosos como el TDAH o de apego independiente.

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Los roles asignados a mujeres y hombres, la falta de creación de más espacios de reflexión familiar y laboral, el tiempo, las prisas, el consumismo masivo, el abuso telemático junto con el desprestigio de las normas y la indigencia de futuro, provocan un importante descoloque en la crianza de los hijos, generando malestares en la vida cotidiana que resultan paradójicamente invisibles ante nuestros ojos.

Malestares de la vida cotidiana ¿qué son?

Estos malestares se traducen en lo que llamamos Normalidad Supuesta Salud (NSS) que son aquellos malestares que la gente tiene y de los que no es consciente, puesto que no existe aparente relación entre el problema y sus causas, ya que estas últimas son «invisibles´´ y se dan de forma automática. El no poder establecer relación entre la consecuencia y la causa ya de por sí genera malestar, puesto que uno piensa que «no se siente bien con su vida en general, pero no entiende el por qué si se supone que todo lo que hace es lo correcto…´´ entonces ¿Cómo podemos leer estos malestares de la vida cotidiana? ¿Estas causas que parecen invisibles? Veamos definición y algunos ejemplos:

«Los Malestares De la Vida Cotidiana son aquellos que la gente sufre y que habitualmente no analiza ni cuestiona porque los considera normales. Aquellos que no generan demanda explícita, no tienen un interlocutor profesional válido, engrosan la cultura de la queja y para los cuales no existe un campo de intervención especifico; brindándose las respuestas habituales desde enfoques terapéuticos-asistenciales que, o bien tienden a medicalizarlos, psiquiatrizarlos o categorizarlos como pertenecientes a grupos de riesgo social; o bien a incluirlos en acciones preventivas inespecíficas, quedando la mayor parte de las veces en tierra de nadie… Estos implican grados importantes de consenso social y mantienen unida a una sociedad en el plano de la subjetividad colectiva, y a pesar de ir en contra de procesos saludables, perduran y se mantienen por su aparente normalidad´´.

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Cuando hablamos de NSS hacemos referencia a un conjunto de malestares que genera nuestra sociedad y que se expresan a través de conductas individuales pero que realmente trascienden lo individual. Mirtha Cucco (2006, p.32) los define como sigue:

 Os pongo algunos ejemplos de NSS:

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«Cuando preguntamos ¿Qué es ser buena madre? Se suele responder: «pues… la que se desvive por sus hijos´´, «la que ama sin medida´´, «la que lo da todo´´; y sin embargo, desde lo saludable se podría pensar que tener un hijo o una hija no significa tener menos vida («desvivirse´´), no implica no poner límites («sin medida´´), ni tampoco un grado de abastecimiento absoluto («darlo todo´´). Pero en realidad, ¿Qué es lo que queda valorizado desde el imaginario social? ¿Qué consecuencias acarrean en la salud estas dependencias?

 

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« ¿Qué es ser un buen padre? El que siempre es fuerte, está presente y además es buen trabajador porque nunca se cansa. Sin embargo parece que la problemática del hombre es silenciosa, ya que el peso del trabajo  aparenta invisible. El hombre no puede entrar en contacto con sus emociones, no cuida su cuerpo y no va al médico, forzando su capacidad porque él puede con todo. Todo esto es así para que sea un trabajador eficaz, y como es un peso que «no se ve´´, entonces no se habla de ello.´´

 

La construcción de la subjetividad en una formación social determinada depende del contexto socio-histórico en el que se dé, determinando qué es lo que está bien o está mal y la manera en la que el sujeto debe formarse en función de las herramientas sociales de las que dispone.

Este contexto socio-histórico va formando un imaginario social, pero ¿qué es eso de imaginario social? Pues bien, se trata de todas aquellas características, comportamientos, sentimientos y pensamientos que un individuo debe cumplir para formar parte de la sociedad «ideal´´ a la que pertenece. Por ejemplo: dentro de nuestro imaginario social existe tanto un componente material como otro imaginario; así, un billete de 500€ y un folio son papel igualmente, pero para la sociedad el billete es valioso mientras que el folio no lo es…; por ello el imaginario social hace referencia a un consenso social que define lo que es un billete y que además tiene valor, diferenciándolo de lo que no lo es. Se trata de una significación imaginaria social que también se transmite en ¿Qué es ser un buen profesor, una buena persona o una familia feliz? Al tratarse de imaginarios invisibles y consensuados, se convierten en automáticos en nuestros comportamientos, generando malestares significativos sin aparente causa.

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Así, todo sistema social busca la construcción de un sujeto ideológico buscado para que la sociedad pueda funcionar. Realmente esto no es ni bueno ni malo, sino que se trata más bien de guiones de comportamiento que hacen que la sociedad encaje y se perpetúe. La cuestión radica en que existen constantes contradicciones en los padres cuando se trata de construir sus vidas y criar a sus hijos, pues surgen sentimientos de malestar y de estar confundidos cuando creen que todo lo están haciendo bien. Esto refleja con claridad que no son capaces de establecer relación entre los guiones de NSS (que aparentan ser comportamientos correctos) y el malestar que padecen, debido a que da la sensación de que no existe relación entre causas-consecuencias/guiones-malestares/bien hecho-malos resultados.

Esto lo podemos ver reflejado en quejas como:

«Vengo a que me den una fórmula para que mis hijos me obedezcan´´.

«Necesito solucionar el desasosiego familiar, todos los días mi casa es una batalla campal´´.

«Quiero ayudarles a crecer y que se sientan seguros, pero… con las prisas cotidianas te pasas corriendo todo el día y esto me agobia´´.

«Tiene 13 años, es pura rebeldía y confrontación, no sé qué hacer´´.

«Estamos siempre en tensión, me gustaría encontrar una manera de reírnos más y poder disfrutarnos, pues siempre estamos centrados en los problemas del día a día´´.

 

¿Qué les pedimos a nuestros hij@s y qué les brindamos como sociedad?

Les pedimos que sean creativos e inteligentes, pero les ofrecemos un constante bombardeo de imágenes y publicidades que anulan su capacidad de pensar.

Deseamos que quieran aprender y sean curiosos, pero los entregamos a una sobre-información que ni si quiera son capaces de procesar.

Nos encantaría que fueran buenos estudiantes, pero les llenamos la vida y el tiempo con una educación vana y vacía.

Les requerimos que sean sanos, pero les deslumbramos con una gran variedad de alimentos y productos nocivos.

Les demandamos estabilidad, pero promovemos la evasión y el cumplimiento inmediato de deseos, valorando los resultados pero no los procesos.

Les exigimos que sean buenas personas, pero los entregamos a un mundo competitivo y frívolo.

Les pedimos que piensen en su futuro, pero les ofrecemos un mundo sin lugar para sus proyectos ni para ellos mismos.

Tanto los chicos como las chicas tomamos las herramientas y recursos que tenemos a nuestro alcance para desenvolvernos en la vida y así construirnos, por ello es importante que trabajemos desde el primer momento para poner a su alcance todo aquello que necesiten para crecer de forma saludable.

malestares de la vida cotidiana

Cuando hablamos de la crianza de un hijo, nos viene a la mente que se trata de una ardua tarea repleta de aventuras, retos y complicaciones. En la mayoría de los casos, tanto los padres como las madres se aquejan de estar desconcertados y repletos de contradicciones cuando se plantean el modo en el que crían a sus hijos en su vida cotidiana. Se escuchan afirmaciones del tipo: «es que los niños de hoy en día vienen muy resabidos, y como todo depende de cómo los eduques… pues pueden acabar siendo un claro reflejo de sus padres´´ o «es que mira como manda hoy este enano, cuando antes no decía ni mu… a mí me bastaba con una mirada de mi padre para callarme…´´. Entonces nos planteamos ¿Es que vienen así los niños? ¿Es cuestión de la educación? ¿Qué papel juegan los vínculos con los padres en la crianza? ¿Influyen de alguna manera las nuevas tecnologías, los nuevos espacios o los tiempos del trajín cotidiano? Es cierto que los padres emprenden la crianza y educación de sus hijos con esperanzas e ilusión, pero tras estas realidades existen desbordamientos, sentimientos de peso y agobio ante algunas situaciones de la vida cotidiana. Sin embargo no siempre se es consciente de la necesidad de tener un espacio para trabajar estas cuestiones tan delicadas. Por ello la idea de crear escuelas para madres y padres surge como medio para cubrir esta necesidad tan importante y a su vez tan invisible. Hasta ahora no ha existido un lugar específico en donde enseñen a los padres cómo criar de forma saludable a sus hijos.

Aquí os dejo un enlace de un vídeo que ilustra bien la realidad social del proceso de crianza desde un análisis crítico: https://vimeo.com/147444073

 

¿Por qué una escuela para padres y madres?

En esta sociedad actual, el proceso de crecer está afectado tanto por el concepto que se tiene de ello como por la manera de llevarlo a cabo. En referencia al concepto, nos preguntamos ¿Qué es lo que más desea una madre o un padre para sus hijos e hijas? Y las respuestas que solemos encontrar con más frecuencia suelen ser: «que sea feliz, que esté sano, que estudie y sea responsable, que tenga recursos para poder vivir bien…´´, pero realmente ¿Qué es ser feliz, sano o responsable? ¿Qué hay que hacer para conseguir esto? ¿Guarda alguna relación la autonomía (la cual no se suele nombrar) con el ser feliz?

Cuando un ser humano nace, llega al mundo como un cachorro «indefenso´´ que presenta un conjunto de necesidades que tienen que ser satisfechas por los adultos primordiales, y esto se consigue desde un vinculo que siempre estará marcado por los mandatos sociales (serás una buena madre si… serás un buen padre si…). Pionera en una posible educación desde una escuela para madres y padres, Mirtha Cucco (en Rebollar, 2003, p.81) afirmó que dentro de este contexto de vinculación primaria, es mejor caracterizar el proceso de crecer como  «un camino de sucesivos desprendimientos hacia la autonomía desde cada nueva adquisición´´, en donde los limites son los principales protagonistas dentro de este progreso ya que permiten operativizar dichos desprendimientos.

Estos límites, desde una sana autoridad por parte de los padres, permitirán la construcción de un sujeto separado, autónomo y a su vez intrínsecamente relacionado con los demás, puesto que la humanización implica vínculo, sostén y además desprendimientos sucesivos, que se dan desde un acto generoso por parte de los padres de irse retirando para que el otro «sea´´. Por tanto esta capacidad de «ser feliz´´ que comentábamos anteriormente, va más allá de lo idealizado, teniendo que ver con el logro de grados de autonomía que permitan encontrar y sostener el sentido de la vida.

grupo

La escuela para padres y madres pretende crear un espacio en donde los adultos puedan juntarse para cuestionar si se encuentran en espacios de NSS y ver qué guiones o significados imaginarios emplean en su vida cotidiana. De esta manera pueden concienciarse y desatarlos tomando distancia, teniendo la posibilidad de elegir otro modo de proceder en la crianza de sus hijos. Así, en este espacio se trata de encontrar el lugar que tienen que ocupar los padres para que les indiquen a sus hijos su lugar, en donde puedan aprender a satisfacer todas sus necesidades partiendo desde un modelo de autonomía.

Los recursos que se emplean es estas escuelas permiten hacer visibles los malestares que parecen invisibles, y todo aquello que se pueda ver, podrá ser modificado, ya que los malestares realmente están presentes y se «ven´´, mientras que los comportamientos o guiones de vida que llevamos a cabo de forma automática «no se ven´´. Con esta escuela se aprende a establecer relaciones entre malestares de la vida cotidiana y guiones de comportamiento social, a través de la Critica de la vida cotidiana que permite una interpelación seria y rigurosa de aquello que por cotidiano nos parece conocido pero que sin embargo desapercibimos. De este modo se trabaja por la superación de disociaciones paralizantes entre lo social y lo individual desde una reconstrucción socio-histórica de la subjetividad.

Por ello surgen nuevos espacios grupales de reflexión que permiten interpelar aquello que, siendo normalizado, invisibiliza lo saludable, generando malestares. Y el modo en que se pueden analizar dichos malestares se consigue a través del Diagnóstico de indicadores de población que son caracterizaciones y sistematizaciones de «trocitos´´ de ese Imaginario Social que se cristalizan en comportamientos concretos de la vida cotidiana. Es decir, se trata de hacer un análisis exhaustivo de  Indicadores de Realidad que desde una referencia teórica permite su categorización. Como la NSS compromete a toda la población, es imposible psiquiatrizarla a toda ella, por esto surge este tipo de intervención socio-comunitaria mediante grupos formativos en Escuelas para padres y madres. Y de todo esto podemos finalmente obtener una profunda transformación social que dé como fruto una crianza saludable a los hijos.

Referencias bibliográficas:

  • Cucco, Mirtha (2013). Escuela para madres y padres. Una propuesta de transformación social. Nuevos Editores. Madrid, España.

Oniria: el mundo de los sueños I

Sueños, miedos, pesadillas y represión de la angustia

Los sueños tienen en ocasiones tal intensidad que son capaces de invadir nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra conciencia con impresiones turbadoras. Esto pasa cuando los sueños presentan escenas tan vívidas que nos dejan secuelas emocionales muy potentes durante todo el día e incluso no los olvidamos a lo largo de toda nuestra vida. Podemos despertarnos deprimidos, contentos, enfadados, sorprendidos, y esto es un fiel reflejo de nuestros pensamientos más profundos que muestran nuestra personalidad y el modo en que experimentamos el mundo.

El miedo es un fuerte inhibidor de conductas, pero en otras ocasiones es un potente aliciente que empuja a la acción. A veces las reacciones se producen de forma instintiva, transformándose en impulsivas e irreflexivas, pareciendo entonces su expresión más una descarga que una acción premeditada. Cuando el miedo es irracional y no es atendido de forma consciente, puede ser dañino tanto para uno mismo como para los demás. Es una manera de salir rápidamente de una situación que nos mantiene incómodos y paralizados, pero se puede convertir en actos dolorosos. Sin embargo, si se observa con consciencia, permite obtener una salida positiva y esta nueva posición aporta una visión diferente, más amplia.

Las pesadillas, muy relacionadas con el miedo, son exteriorizaciones de sentimientos angustiosos y de desazón, y son vividos con tanta intensidad y las imágenes son tan amenazadoras que el sujeto suele despertarse en mitad del sueño. A los pocos minutos de despertar, estos sentimientos desaparecen, pero en otras ocasiones inundan nuestra mente a lo largo del día. Muchas de nuestras pesadillas representan rasgos o aspectos de nuestra personalidad que no nos gustan, además de situaciones, experiencias, sentimientos o pensamientos más profundos. Sus mensajes suelen tener significados muy valiosos, ya que traen a la conciencia información desagradable que se muestra en forma de aviso o alerta para que el sujeto atienda a dicha llamada de atención.

pesadilla

Normalmente suelen aparecen en momentos de encrucijadas existenciales donde el sujeto está inmerso en numerosos cambios profundos y de algún modo se resiste a ellos; en situaciones en las que se tienen problemas importantes con los parientes o las parejas; cuando perdemos a un ser querido; en situaciones en que negamos miedos en nuestras relaciones personales; o cuando tenemos que abandonar a personas cuya ausencia nos parece insoportable; etc. Las pesadillas muestran esta información de manera encubierta, exteriorizando contenidos más o menos inconscientes.

Nuestro inconsciente tiene numerosos conocimientos que es capaz de reprimir o de expresar de diversas maneras. La represión es un mecanismo automático que tiene como función suprimir la angustia del sujeto, pues cuando éste no es capaz de afrontar una situación angustiosa, recurre a este mecanismo que le permite tranquilizarse momentáneamente, ahorrando así energía que de otro modo alimentaría la fuerza de su miedo.

De ahí que en muchas ocasiones los sueños expresen estos contenidos reprimidos aunque lo hagan de forma críptica y encubierta. Los sueños son medios de información importante sobre lo que pasa dentro de nosotros, y esta «censura´´ es posible descifrarla desde uno mismo. Pero aunque no podamos recordar los sueños o no sepamos descifrar qué es lo que nos quieren decir, el mero hecho de soñar ya es útil, pues a través de ellos podemos expresar emociones, experiencias, melancolías, anhelos, etc, que están presentes en nuestra existencia, en el aquí y ahora.

Yo sueño, ¿y tú?

Los sueños, en los cuales no siempre interviene la atención consciente, son uno de los principales elementos que aportan gran cantidad de información a los seres humanos sobre sí mismos. Toda información que se presenta en ellos, es traída al presente, reflejando lo que la memoria procesa in situ.

En los sueños se proyectan nuestros conflictos, miedos, alegrías y asuntos pendientes, en fin, nuestra personalidad en su totalidad y por ello es interesante conocer cuáles son los mecanismos oníricos que nos permiten vernos en otra dimensión y que nos facilitan información sobre nuestras realidades existenciales. Si observamos los mensajes de los sueños, nos observamos a nosotros mismos.

sueños

Las últimas investigaciones nos muestran que la función principal de los sueños es fijar en la memoria la información que hemos ido recibiendo a lo largo del día. Según las experiencias que tengamos en los momentos de vigilia, así fijará dicha información nuestro cerebro durante la noche, y en ocasiones nos brindará la maravillosa experiencia de enviar esta información a nuestra conciencia más dormida en forma de historia o acontecimiento onírico. Si nuestra experiencia durante el día no ha sido especialmente buena, no es de extrañar que durante la noche podamos tener una pesadilla. Y esto sucede así periódicamente, por lo que nuestra pesadilla puede reflejar experiencias o miedos del pasado que quedaron fijados en la memoria mucho tiempo atrás, trayéndolo al presente y entumeciéndonos del mismo modo.

En la fase MOR, nuestras neuronas se encargan de fijar la información que hemos procesado durante nuestra experiencia en el día, de ahí que podamos reconocer que los sueños son funcionalmente importantes para la adquisición de conocimiento. Dicha función aparece durante el primer año de vida y un dato curioso es que el niño desde que nace tiende a soñar un 70-80% del tiempo en que duerme, el cual va reduciéndose al finalizar el primer año hasta llegar a un 10- 15% en la edad adulta. Pues bien, durante este primer año de vida del hijo, la madre sueña hasta un 60-70% del tiempo que duerme, y algunos científicos (Descamps et al.) afirman que esto ocurre porque la madre acompaña a su hijo en esta función de aprendizaje, construcción y terminación del sistema nervioso. Es decir, cuando el niño necesita menos tiempo de maduración del sistema nervioso y por tanto menos tiempo de producir sueño, la madre también lo disminuye, dándose lugar de forma inconsciente y biológica una intensa intercomunicación entre ambos.

Es un acompañamiento maravilloso, en donde trabajan juntos cerebro con cerebro, pero la pregunta que surge es ¿esto trasciende más allá de la adolescencia y la adultez? Aun está por descubrir.