Educación emocional (Dejando espacio al sentir)

De un tiempo a esta parte, en muchos momentos de encuentro que tengo con equipos profesionales (docentes, educador@s, familias) uno de los temas que más relevancia tiene en la conversación es el de la gestión emocional. Hace relativamente poco tiempo, se pusieron de moda materiales didácticos como el Emocionario, o “El monstruo de los colores”, con los que muchas maestras y maestros comenzaron a intervenir en este aspecto en el aula, en los ciclos de infantil, primaria y hasta secundaria, con la programación de sesiones que abordaran de manera directa el mundo emocional de los/as menores. De pronto, todos los profesionales éramos conscientes de la importancia de trabajar con el alumnado o con los/as chavales (en el ámbito de la educación no formal) la identificación y la gestión de emociones, como la piedra angular del resto de la intervención educativa.

En un momento de la conversación, cuando dos colegas intercambiaban experiencias de trabajo en este ámbito en sus respectivas clases, se me ocurrió hacerles una pregunta: “¿Y los/as chavales se sienten libres de, por ejemplo, llorar durante la sesión?”. Ambos me miraron con expresión de no entender. Y, finalmente, uno de ellos me dio la respuesta “Cómo van a llorar en el aula. Sería un poco raro verlos llorar delante del resto de compañeros/as”.

Este profesor, sin darse cuenta, había dado con la clave. ¿Se legitima que los/as menores expresen sus emociones? ¿se juzgan las emociones propias y ajenas? ¿Nos sentimos libres de expresar las cosas que sentimos para poder “sacarlas fuera”, mirarlas con atención y volver a integrarlas en nosotros/as?

En uno de los talleres de formación como terapeuta Gestalt, vivenciamos nuestro propio mapa emocional, conectando a través del cuerpo con cada una de las emociones planteadas (ira, tristeza, alegría, amor) con el objetivo de conocer cuáles eran nuestras emociones más negadas. Recuerdo que, lo primero que escuché de la formadora fue que las emociones existen para  ser sentidas. Si, de acuerdo. Puede parecer una obviedad. Pero si prestamos más atención a esta frase, y empezamos a recordar momentos o escenas de nuestras vidas, nos daremos cuenta de que en realidad, eso no ocurre. Las emociones se juzgan, se esconden, se inhiben o se coartan. Todos podemos visualizar una escena en la que nuestro “YO niña/o” se ponía a llorar (no importa no recordar el motivo) y nuestra madre o padre nos instaba a dejar de hacerlo con un “Deja de llorar” que, en aquel momento, podía funcionar.

Empiezo a tirar del hilo, y pienso como en mi familia, durante mi infancia, se “castigaba” mi excesiva sensibilidad. Como a mi primo, mi tío le decía que parecía una niña porque lloraba demasiado. Como la ira estaba totalmente inhibida, incluso entre los adultos, ocasionando más de una úlcera de estómago (porque si, amigos/as: el inhibir las emociones y negarnos a sentirlas, hace que éstas busquen otras vías de expresión alternativas que se reflejan en nuestra salud física y mental). Si sigo tirando del hilo, salto de mi familia a la sociedad. Las niñas son más sensibles; los niños no lloran; cuando te enfadas te pones muy fea; dejad de reíros que molestáis a papá, que está viendo la televisión; No llores por una tontería; Que no te lo diga, no significa que no te quiera.

Bien. ¿Creemos entonces que vivimos en un sistema donde somos libres de expresar nuestras emociones sin miedo? ¿Qué todas las emociones están legitimadas? ¿Qué las mujeres podemos expresar nuestra ira y enfado porque nos han enseñado a cómo hacerlo y los hombres pueden mostrarse sensibles y llorar en público?.

Pienso en los/as adolescentes con los que trabajo y convivo diariamente. Por ejemplo, en la adolescencia temprana (12 a 14 años), su desarrollo emocional se caracteriza por presentar una gran inestabilidad en sus conductas, se muestran más sensibles y necesitan mayor privacidad; comienza la búsqueda de relaciones afectivas fuera de la familia. En resumen, están en plena búsqueda de su sentido de identidad (su “self”). Esta búsqueda les produce en ocasiones gran sufrimiento, confrontar con las normas y los límites, no entender qué están sintiendo en muchos momentos. En este sentido, me planteo si la escuela, la familia, la sociedad en general, nos permite sentir. Nos permite emocionarnos libremente, conocer qué sentimos, dónde lo sentimos y qué postura tomamos frente a las cosas que sentimos.

Las emociones son una fuente de información maravillosa para saber qué es lo que nos pasa en relación con el mundo exterior, ya sean situaciones vitales o personas que están en nuestra vida. Nos permiten y nos facilitan conectarnos con nosotras mismas. Por ejemplo, si siento miedo, es porque algo que me rodea lo percibo como una amenaza. Y el miedo me conectará con mi propia vida, con lo que considero importante o no. Tienen una función orientativa, ya que nos dan información sobre cómo vivimos nuestra relación con algo o con alguien y sobre la calidad de la misma. Las emociones tienen una función adaptativa. Nos permiten aprender a desenvolvernos en la vida adaptándonos al medio que nos rodea. Son un termómetro de lo que queremos y lo que no queremos en nuestra vida; así, podemos aceptar las relaciones que alimentan nuestra salud y evitar las que nos enferman.

Está claro que no podemos elegir la emoción que sentimos en un momento determinado, pero si podemos decidir qué hacer con ella, qué actitud tener ante lo que nos pasa. Tengamos en cuenta que son nuestra forma de percibir el mundo. Es decir: si me manejo en la vida siempre desde el miedo, pensaré que todas las personas son una amenaza que viene a dañarme. Es por esto que, como profesionales y como madres/padres, es imprescindible que acompañemos a los/as niños/as a vivir sus emociones y a expresarlas, para poder gestionarlas de manera natural y adecuada.

Tenemos que tener en cuenta que las emociones siempre se dan en relación con algo o con alguien, con lo que detectar este estímulo que genera una emoción determinada en mi es el primer paso para saber qué me pasa y cómo soy (herramienta de autoconcepto). Este estímulo tiene que resultar significativo para que yo pueda sentir la emoción. Y estos estímulos variarán según la persona, el momento o la situación (hay personas que se enfadan más rápidamente que otras y por motivos muy diversos, que dependerán de su propia historia de vida).

Por ejemplo: Si las personas invasivas me dan miedo, este miedo me permite discriminar un estímulo que me perturba y me informa de que soy una persona introvertida; y a su vez esto me indica que, para ajustarme a lo que voy viviendo, quizá deba aumentar mi tolerancia a este tipo de personas y/o aprender a poner límites a la hora de relacionarme con ellas. Me daré cuenta de que mi cuerpo también siente esa emoción, apareciendo sudoración en mis manos, o sequedad en mi boca cuando me encuentro frente a una persona invasiva.

 

educación emocional

Pasos:

Primer paso: reconocer la emoción en mi cuerpo

Lo emocional se vincula con los cinco sentidos. Un paisaje, por ejemplo, puede conectarme con la paz y la tranquilidad. Un olor, con la nostalgia de la niñez. Una canción, puede conectarme con la alegría más pura. Cada emoción, nos conecta con diferentes acciones. Así, la alegría nos lleva a querer compartir, mientras que el enfado nos invita a apartar lo que nos molesta. La tristeza requiere de soledad para reflexionar, el miedo me paraliza o me empuja a huir…

Todas las emociones, todo lo que siento, tiene un registro corporal que lo acompaña. En mi trabajo diario, cuando estoy en intervención con algún/a adolescente (que ya sabemos que a veces no encuentran palabras para describir lo que sienten), les llevo al cuerpo. ¿Dónde sientes la emoción? ¿Cómo es?. Así es más sencillo que vayamos tomando consciencia de que emoción es la que me embarga. Por ejemplo, la tristeza se siente en los ojos o en la boca del estómago; la alegría se siente en la parte alta del pecho, la ira, suele sentirse en los puños y la mandíbula… situando corporalmente la emoción, es más sencillo poder acompañar en que él/ella pueda sostenerla.

Segundo paso: sostener la emoción

Aquí entramos en la parte más compleja. En lo que está impregnado por el juicio, el contexto cultural en el que me muevo, mi historia familiar, lo que me está permitido o no…

Una vez que reconozco lo que siento, sólo he de dejarlo sentir. Acepto este momento sin pretender cambiarlo o modificarlo. Dejo que la tristeza me invada, que las lágrimas surjan. No la niego ni la alimento. Solo dejo que sea, le doy su espacio, su tiempo… y no la juzgo. No caigo en alimentarla o aumentar su intensidad, ni tampoco la penalizo o la contengo.

De ahí que las frases que hemos ido escuchando a lo largo de nuestra vida (como “deja de llorar si quieres que te haga caso”, “No llores por tonterías”) son las que nos dificultan la capacidad de legitimar y sostener las emociones que siento. Si tu hija/o de 4 años tiene una pataleta y llora, déjale que llore hasta que se calme. Prueba con un “No entiendo lo que me quieres decir porque lloras y hablas a la vez. Cuando dejes de llorar, hablamos”. De esta forma, el mensaje que le estamos dando a este/a niño/a es que es legítimo que sienta rabia, enfado y/o tristeza, que es libre de expresarla, y que cuando considere que ya es suficiente, puede buscarnos y hablar sobre lo que ha sentido. Y lo mismo cuando estamos frente a un/a adolescente: dejemos que sientan lo que sienten. Legitimemos que todos/as nos sentimos en ocasiones enfadados/agresivos, alegres, tristes, con ganas de encerrarnos en casa sin que nadie nos vea. Es lícito. Es real. A todos/as nos pasa. Y, cuando esta emoción disminuya, démosles el espacio para poder expresar qué ha ocurrido. Para que entiendan que las emociones no son “malas” o “buenas”, permitidas o prohibidas. Simplemente están y son. Si no dejamos el espacio suficiente a la emoción, esta se ahoga, no puede hablar. No nos puede hacer llegar el mensaje, su utilidad.

Tercer paso: gestionar la emoción

Una vez que reconozco y acepto la emoción, puedo saber que necesito, puedo decidir conscientemente que hago con ella y como la expreso o la vivo conmigo misma o con el otro.

“Estoy enfadada con mi mejor amiga. Siento mi enfado, como una bola caliente en mi estómago (reconozco mi enfado); lo sostengo (acepto que estoy enfadada, sin hacerlo más grande y sin minimizarlo. No le quito importancia, le doy espacio y que dure el tiempo que necesite.) Y, finalmente, gestiono mi enfado: ¿qué necesito hacer para que este enfado disminuya y desaparezca? En este caso, puede ser hablar con mi amiga, expresar lo que siento.

Por lo tanto, la gestión de la emoción me permite completar el proceso, nutrirme de lo experimentado, completar mi ciclo de necesidad y reequilibrarme a nivel interno y con el entorno que me rodea.

 

Después de escribir y releer este artículo, me ronda una pregunta. ¿Estamos preparados/as para acompañar a los/as niños/as, adolescentes, jóvenes, adultos/as para que redescubran su propio mundo emocional, para que puedan expresar de manera libre sus emociones? Dejemos de prohibir a los/as niños/as llorar, sólo porque nosotros/as no podemos ayudarles a sostener el llanto. Dejemos espacios para que ellos/as se sientan en confianza para expresar todo lo que les ronda por dentro. Acompañémosles en el “poner palabras” a lo que sienten. O al menos, saber cuándo lo sienten, en qué parte de su cuerpo se manifiesta y cómo se posicionan ante esa emoción. Todas ellas son lícitas. Están legitimadas. Son necesarias para que ellos/as aprendan a posicionarse en el mundo, a encontrar momentos y espacios propios en los que, simplemente, sentir.

Lenguaje centrado en la persona

Después de 10 años continuos en la universidad, entre licenciatura y maestrías, decidí hacer una pausa en mi educación formal. Toda mi formación académica estaba orientada a la psicología clínica, pero mi experiencia laboral también incluía el área educativa. Por mucho tiempo busqué un programa académico que me permitiera adquirir conocimientos a los que tuve acceso de manera empírica por seis años. Hace unos meses, finalmente encontré lo que estaba buscando: el Programa de Liderazgo en Inclusión en Escuelas Internacionales. Antes de iniciar, nos enviaron una serie de lecturas recomendadas, entre ellas un artículo titulado “El Lenguaje Centrado en la Persona” de Kathie Snow, que me pareció importante para compartir en este espacio. 

 

Las bases de la inclusión

La UNESCO define la educación inclusiva en su documento conceptual así:

La inclusión se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una visión común que incluye a todos los niños y niñas.

Pero cómo podemos cumplir con este modelo si hablamos de minusválido, discapacitado, retrasado, etc. Muchas veces hemos escuchado a alguien referirse así de otra persona, incluso puede que hayamos caído en esto nosotros mismos. Cuando lo hacemos, estamos nombrando a una sujeto en su totalidad, sólo por medio de un diagnóstico que le ha sido asignado. Ésta es la base para la inclusión, eliminar los estereotipos y ver primero a quien en realidad importa: a la persona.

 

¿Qué es una discapacidad?

No existe hasta ahora un consenso en una definición única de discapacidad. De acuerdo con Snow, es un simple descriptor de un diagnóstico médico. Además, se convierte en un pasaporte sociopolítico para recibir servicios o un estatus legal. Donde sí hay unanimidad es en el hecho de que constituye el grupo más inclusivo y diverso. Puesto que circunscribe a personas de todas las edades, géneros, religiones, niveles socioeconómicos, etc.

Existen muchas concepciones erradas sobre las personas con alguna discapacidad. Por ejemplo, que sufren de alguna condición, que se les dificulta ser normales o que son víctima del destino. La realidad es que todos sufrimos de algo y la normalidad es una idea muy relativa. Unas de las pocas características que podrían tener en común son los prejuicios y la ignorancia que se tienen con respecto a ellos. Y sobre todo, un punto que Snow resalta y que es harto impactante: cualquier persona puede unirse a este «grupo» en cualquier momento. Ya sea en el nacimiento o adquirido posteriormente.

En lo que todos debemos estar de acuerdo es que las personas con discapacidad son personas primero. No se definen, ni se deben nombrar con una etiqueta que no los representa. Snow propone un nuevo paradigma según el cual la discapacidad es algo natural. Redefine el concepto como “una parte del cuerpo que funciona diferente.” Las necesidades de una persona no son especiales para él/ella.

El poder de las palabras

Las palabras que se utilizan sobre una persona tienen un gran impacto en ella. No es lo mismo afirmar que un niño es malcriado, a decir que tuvo una conducta particular que molestó a otra persona. Del mismo modo, nombrar a una persona como un “discapacitado”, implica que es menos capaz que los demás para tener éxito o lograr metas. Desafortunadamente, en la actualidad ciertos diagnósticos tienen una connotación negativa que baja las expectativas. Cuando lo que realmente importa son las fortalezas y necesidades de esa persona.

Algunos detractores argumentan que hay condiciones como el autismo que son parte importante de su identidad. Agregan que utilizar este modelo busca negar dicha condición como algo negativo. Sin embargo, es todo lo contrario puesto que se trata de reconocer que hay una necesidad particular. Aceptar que si bien esta necesidad ha contribuido de una forma importante en quién soy, no me define en mi totalidad. 

No se trata de utilizar eufemismos o palabras políticamente correctas. Con mucha frecuencia, lo que los demás dicen y/o esperan de nosotros tiene un impacto importante. Tal como el concepto de la profecía que se auto-cumple propuesta por Robert Merton:

Una vez que una persona se convence a sí misma de que una situación tiene un cierto significado, y al margen de que realmente lo tenga o no, adecuará su conducta a esa percepción, con consecuencias en el mundo real.

El siguiente video ilustra muy bien esta idea que hemos desarrollado en el presente artículo:

 

El lenguaje centrado en la persona

El lenguaje centrado en la persona pone al individuo antes que a la discapacidad. También describe algo que la persona tiene, mas no quien esta persona es. Según este enfoque, una persona no es su discapacidad, y su potencial no puede ser predicho por su diagnóstico. Por lo cual propone que se deben escoger respetuosamente las palabras que se utilizan para referirse a alguien. Así como ser conscientes de las actitudes y acciones que esas palabras generan en los demás.

Las categorías médicas y/o psicológicas deben limitarse a los entornos profesionales para facilitar la comprensión de un caso en particular. Así mismo como en el ámbito legal en algunos países. Sin embargo, se debe considerar el caso por caso y respetar la singularidad de cada sujeto. A pesar de las coincidencias sintomáticas que comparten con otros. Está de más decir que estas categorías son irrisorias en los ámbitos sociales y familiares, pues no tienen utilidad alguna.

Snow propone que en ciertas circunstancias, y cuando sea apropiado, podemos compartir información sobre las necesidades particulares que pueda tener una persona. Siempre de una forma muy respetuosa que no atente contra su dignidad. Por ejemplo, una persona con miopía no lleva la etiqueta de «el miope», ni es su carta de presentación. Este sujeto necesita lentes que lo ayuden a ver mejor. Otro individuo necesitará una silla de ruedas para movilizarse, y así sucesivamente.

 

El cambio está en la actitud

De acuerdo con Snow, el problema real no está en la persona con discapacidad sino en la actitud de los demás. Siguiendo esa línea, propone que un cambio en nuestras actitudes lleva a cambios significativos en nuestras acciones. Me gustaría concluir con un párrafo que refleja exactamente lo que este cambio de mentalidad implica:

Si los individuos con discapacidad y los miembros de sus familias se vieran a sí mismos como ciudadanos en todo derecho, quienes pueden y deber ser incluidos totalmente en todas las áreas de la sociedad, nos enfocaríamos en lo que realmente importa: vivir una vida real en un mundo real, disfrutando de relaciones y experiencias ordinarias, y teniendo grandes sueños (como cualquier persona lo haría), en lugar de vivir una vida especial y segregada en un mundo de discapacidad, donde los servicios, las bajas expectativas, la pobreza, la dependencia y la falta de esperanza son la norma.

Esto es para reflexionar …

 

Fuentes:

¿Tienes una actitud creativa para resolver tus problemas?

En este post, abordo la creatividad desde el punto de vista de la actitud y cómo ésta nos puede ayudar a resolver problemas.

Todos los días nos enfrentamos a distintos tipos de retos o pruebas a las que responder. Para cada uno de nosotros, los retos pueden ser distintos y algunos quizás podamos compartir, como por ejemplo hacer del mundo un lugar mejor, mejorar nuestra calidad de vida, enmendar una terrible injusticia, etc.  Si lo piensas detenidamente, seguro que hay alguno que merece tu atención en este preciso momento, ¿cierto?.

 

 

Factores a tener en cuenta

 

¿Qué pueden tener en común personas como Steve Jobs, Ludwig Van Beethoven, Picasso y Marie Curie? Todos tiene un rasgo común. Han sido personas muy creativas. Piensan de manera divergente y tienen ciertas características comunes:

  • Factores cognitivos, que dependen de los conocimientos. Aunque que una persona sea muy inteligente no implica que sea muy creativa.
  • Factores de personalidad psicológicos, que dependen de la personalidad del individuo, de su motivación y de sus emociones.
  • Factores de contexto en el que se mueve, la influencia de la familia, de los padres, del colegio, de los amigos, etc.

Las personas de los ejemplos anteriores son muy reconocidas, pero, ¿significa esto que el resto de personas no podemos ser creativas? En absoluto. La creatividad es un músculo que se trabaja constantemente tanto a nivel personal como profesional y que también implica un poco de esfuerzo por nuestra parte.

Hay algunos aspectos a tener en cuenta si queremos desarrollar este músculo tan potente:

  • La perseverancia: requerimos esfuerzo continuo para conseguir nuestro objetivo, sea cual sea. Por ello, es importante el nivel de compromiso que queremos adquirir con nosotros mismos para conseguirlo.
  • La persistencia: Edison, nos podría hablar hoy en día sobre ello y de sus más de 200 intentos hasta que inventó la bombilla. “Cada una de las 200 bombillas que no funcionaron me enseñó algo a tener en cuenta para el intento siguiente”. 
  • Innovar y crear toma riesgos: siempre que emprendemos un nuevo camino, hay ciertos riesgos que hay que tomar.
  • El incorformismo: desde el punto de vista de la transgresión, la predisposición a opinar de manera distinta a pesar del posible juicio de la sociedad o del otro.
  • El individualismo: parece un valor negativo, ¿verdad?, pero en este caso no lo es. Tiene que ver con no dejarnos embaucar por «la marea», es decir, por las tendencias dominantes. Estar dispuesto a tener ideas propias, atravesar los convencionalismos. Expresar emociones, curiosidad, preguntar sin miedo, etc.
  • La capacidad para jugar: el juego es exploración e innovación tanto a nivel personal como también profesional. En este sentido, empresas como Google y Pixar, han visto claramente que para innovar, es necesario proporcionar a los empleados lugares y espacios de juego y que inspiren a las mentes creativas.

 

El proceso creativo en el ámbito de la empresa

 

De igual forma, las empresas no pueden quedarse pensando en el momento ideal para innovar. Están en continuo cambio y transformación. Las últimas tendencias de gestión de la innovación se han basado en diversas filosofías, como Lean Start-up,Blue Ocean o Design Thinking. El uso de la creatividad para impulsar la innovación. Pero si no es algo que hayamos trabajado de manera personal como una habilidades propias, difícilmente podremos ponerlas en práctica en nuestro entorno laboral, aunque hay algunos procesos y técnicas que nos ayudan a hacerlo.

Encontrareis en Internet numerosas referencias relacionadas, por ejemplo, con la técnica Design Thinking. Por contextualizar brevemente: «es una disciplina que pretende aplicar el proceso de diseño como enfoque holístico para la resolución de problemas. Capacidad de mezclar el pensamiento convergente y divergente en ciclos de desarrollo iterativo de las ideas, ampliando o cerrando el flujo de información en relación a la necesidad del momento. Es decir, enfrentar los desafíos como si de un diseñador se tratase».

Steve Jobs lo traduce en estas palabras:“Design is not just what it looks like and feels like. Design is how it works“ (Diseño no es solo como parecen y se sienten las cosas. Diseño es cómo funcionan).

Es decir, utilizar no solo el pensamiento deductivo tradicional (soluciones válidas a escoger), sino también explorar el pensamiento adductivo o divergente (soluciones a explorar no descubiertas hasta ahora).

 

Cuando llevamos a cabo una técnica creativa (como Desing Thinking), es importante tener en cuenta:

  • Colaboración: es un trabajo colectivo y una actitud de apertura hacia cualquier que tenga algo que aportar. Muy importante el no juicio.
  • Integración: observar e integrar la perspectiva de todos de manera global. Todos tenemos que vernos reflejados en el planteamiento del problema, en el trabajo para resolverlo y en la solución.
  • Interprertar: definimos ideas válidas y posibles. No únicas. Nadie tiene la verdad absoluta. Muy importante ser humilde, saber escuchar y no imponer.
  • Exploración: fomentar la visualización de ideas espontaneas para descubrir otros caminos no planteados o vinculados.
  • Experimentar: realizar prototipos para testear todo lo que queramos llevar a la práctica.
  • Iteraciones: no es un proceso lineal, es un proceso iterativo que reformula y replantea para construir una solución final. Es un proceso vivo como la propia naturaleza. Es cambiante, por tanto, volvamos a ello cuantos veces necesitemos.
  • Cocreación: foco en las personas. Trabajar por las personas. Dejando a un lado la tecnología y el mercado.

La actitud creativa requiere:

  • habituarse a vivir en la incomodidad
  • Actitud de punto de salida
  • Filtro de conocimiento
  • Aplicadores de conocimiento
  • Colaboración

Si cumplimos con estas «reglas» estaremos en disposición de desarrollar ideas y soluciones coherentes y efectivas. De innovar en nosotros mismos como persona. De crear valor sobre nosotros mismos de una manera clara, sencilla. La innovación parte de cada uno de nosotros como individuo y debe ir hacia nosotros. En definitiva, es una técnica que surge para ayudarnos, no para complicarnos la vida.

 

El valor de innovar es natural al cambio

 

Ser creativo es parte de nuestra naturaleza. Ésta siempre busca soluciones creativas. Explicaba Robert Dilts que algunos estudios registraron hasta 1.000 movimientos de un bebe. Pero, ¿qué ocurre?. Ni la escuela, ni la vida, ni la sociedad están para que ese bebe sea algo diferente, sino para homogeneizar a las personas. Es más seguro y además cuesta menos dirigirlas.

 

Walt Disney contaba en sus oficinas con el rincón para soñar. Un lugar donde queda fuera la parte crítica y realista que nos habita. Sin juicios. La crítica despiadada es el mayor enemigo de la creatividad. Robert Dilts lo explica con más detalle en el siguiente vídeo.

 

 

El proceso de innovación es algo natural. Entender la necesidad de evolucionar, de transformarnos es entender la evolución de nuestra propia especie. Nosotros, como personas y también las empresas evolucionamos en el valor que aportamos.  Es éste valor que aportamos (a la sociedad, la empresa, en la pareja… ) lo que nos indica si estamos en crisis o no. Si estamos actualizados o si necesitamos un «reseteo». En la mayoría de las situaciones, la pérdida de valor viene de la propia persona o empresa. Nuestra forma de ser y de hacer nos impide dar más valor a nosotros mismos y a la sociedad.

 

«Innovar es poner en valor el conocimiento de forma acelerada. Es algo sistémico, como fruto de una metodología, actitud. Si se hace dentro del ámbito profesional es innovar, si es desde el ámbito persona, es emprender. (Actitud vital) algo con lo que la persona nace. La innovación es algo más profesional o empresarial». Antonio Flores. La actitud innovadora.

 

Comenta Antonio Flores en su libro La actitud innovadora, que la inteligencia es la capacidad de transformar conocimiento en valor, como respuesta adaptativa a las transformaciones del entorno. El pensamiento creativo es el que te permite ver tu entorno de forma diferente, encontrar posibilidades donde solo había rutina, consenso en lugar de incomprensión y acción en vez de muchas ideas en un cajón. El pensamiento innovador sirve para generar y gestionar ideas nuevas y recicladas, y construir valor eficazmente, convirtiéndolas en resultados.

 

Creando espacios de fluidez para posibilitar el cambio

 

La única constante que encontramos en la naturaleza, en la empresa, en la vida, es el cambio. El valor que aportas tú ha de adaptarse a ese cambio. Para ello debe haber pasión, motivación, estar emocionalmente involucrado. Solo así encontraremos la motivación que necesitamos.

 

«La pasión por resolver problemas es lo que crea el potencial para obtener
resultados extraordinarios». Gary Hamel

 

La importancia de una educación integradora

 

Esta actitud creativa debería de ser trabajada desde la infancia, en las escuelas. Pienso que es fundamental que los educadores puedan experimentar, conocerse y desarrollarse personalmente a través de la conciencia para convertir las aulas en espacios de fluidez, de transformación personal y grupal, dando cabida a la parte emocional, espiritual y corporal. Es decir, siendo y dejando ser para poder transcender los ideales de la sociedad patriarcal. Integrar cuerpo – emoción y mente en el proceso creativo de conocernos. Llegar a una educación, como dice Claudio Naranjo para la evolución personal y social.

«Respuestas correctas», especialización, estandarización, competencia estrecha, adquisición ávida, agresión, desapego. Sin ellas, nos ha parecido
que la máquina social no podría funcionar. No debemos culpar a las escuelas de crueldad cuando sólo han cumplido con lo que la sociedad les ha pedidoPero la razón por la que necesitamos una reforma radical de la educación es que las demandas de la sociedad están cambiando radicalmente. No cabe duda de que las características humanas que hoy en día se inculcan dejarán de ser funcionales. Ya se han tornado inapropiadas y destructivas. Si la educación continúa siendo como solía, la humanidad terminará destruyéndose tarde o temprano.”  Cita Del libro Cambiar la educación para cambiar el mundo. Claudio Naranjo.

 

Bibliografía:

  • La actitud innovadora. Antonio Flores. Pocket Innova.
  • Desing Thinking. Innovación en los Negocios. MJVPress. 2016.
  • MOOC Creatividad y Pensamiento Lateral. UOC – Miriadax. 2018.
  • Cambiar la educación para cambiar el mundo. Claudio Naranjo

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La creatividad como medio para la transformación

Si en el artículo anterior hablaba sobre el miedo, hoy me apetece compartir el momento en el que me encuentro, explorando el lado opuesto, la creatividad.

 

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¿Cuál es mi relación con la creatividad?

 

Y es que, aunque parezca mentira y me cueste creerlo, yo he nacido creativa. El simple hecho de mi nacimiento, ya fue un acto creativo. ¿Te habías parado a meditarlo? Tú también eres un ser creativo por naturaleza. Lo que me ocurre cuando actúo sin miedo, cuando entro en contacto con la confianza y dejo el control, es que me encuentro con que soy una persona muy creativa. Uy!, esto también llega a asustarme un poco porque eso significa que soy un ser libre y responsable 100% para diseñar, crear y actuar con todas sus consecuencias.

El mismo hecho de estar escribiendo este artículo ya está siendo un acto creativo en sí mismo y para realmente expresar qué me pasa a mí con la creatividad, he tenido que dejar de lado una serie de libros que para lo único que me ayudaban era para darme seguridad y estructura a lo que voy diciendo. ¿No es esto mismo una contradicción si estoy hablando de creatividad?

A ver si me explico, tenemos la capacidad de ser creativos, nacemos creativos, pero conforme vamos creciendo vamos enterrando esta capacidad. Es como si conforme vamos cumpliendo años, a la vez, va muriendo nuestro lado creativo, el más puro, la propia creación de lo que somos.

Pero tampoco es tanto así. En mi vida, he tenido muchos momentos creativos, por ejemplo, si busco en mi memoria, tener pareja ha sido un acto de creatividad, tener un hijo/a lo es (aunque aún no lo he experimentado), viajar a lugares desconocidos, coger caminos distintos para llegar a casa, etc. Hay muchos momentos creativos en mi vida, tengo la capacidad para ello. Seguro que en tu vida, también los hay, ¿verdad?.

Pero parece que soy un poco estrecha de miras por mi propio autoconcepto. “No puedo, no valgo, esto es un error, no puedo fallar”. En definitiva hay algún miedo detrás.

Y si reflexiono un poco más, ¿en qué momentos me siento creativa? Pues me siento creativa cuando dejo de pensar y actuar como lo hago habitualmente. Cuando me desarmo como un Lego, cuando pongo la casa patas arriba, cuando desordeno, descoloco, cuando me des-estructuro, cuando digo cosas sin sentido… En todos esos momentos me siento creativa.

 

Experimentar la locura, ir más allá de mi propio auto concepto

 

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Esto parece un poco loco. Hay algo (o mucho) de dionisíaco en la creatividad. Algo que nos invita a experimentar la locura y a dejar atrás el juicio. Y es que la creatividad tiene que ver más con nuestra parte instintiva que con nuestra parte social. Va más allá de nuestro propio ego, de nuestro propio auto concepto.

Si confío en mí, ensancho… abro miras, soy capaz de sorprenderme a mí misma.

Cuando juego y me divierto también me siento creativa, tanto en el trabajo como en mi vida personal. Lo que me pasa es que en ocasiones siento angustia (otra vieja amiga) y un cierto vértigo. Porque si doy rienda suelta a mi creatividad, tendré que buscarme la vida, no estoy en mi zona de confort, surge lo desconocido, la incertidumbre en lo que va a pasar. Esto son códigos que siguen frenando nuestra capacidad y nos generan angustia existencial. ¿No te parece?, ¿Te pasa a ti lo mismo?. Desde nuestra zona de confort vamos a dar lo mismo de nosotros mismos, es mi zona segura.

 

Creatividad: energía de creación y destrucción

 

Hay un tema muy energético en la creatividad. Para sentirla, primero, digamos  que hay que invocar esta energía que curiosamente es la misma que la energía de destrucción solo que al contrario. No se puede construir sin antes destruir, siempre hay algo que se destruye y se crea. Es ley de vida, en todos los momentos estamos conviviendo con la creación y la destrucción, la vida y la muerte. En el vacío encontramos  una mente abierta y sin juicios, un caldo de cultivo estupendo para experimentar la creatividad. Cuando nos vaciamos de pre conceptos, ideas o prejuicios, nos abrimos al ser creativo que llevamos dentro. La creatividad es también un lenguaje de contradicciones, paradógico, muy simbólico, conectado en ocasiones con el alma; es un lenguaje que invita a la exploración, a perderse, a buscar nuevas alternativas.

 

El efecto einstellung y otros enemigos de la creatividad

 

¿Qué me impide ser creativo? Nos pasa que vamos adquiriendo ciertos hábitos que nos hacen sentir cómodos y justamente esta comodidad es la que entorpece la creatividad. ¿Has oído hablar del efecto einstellung? Es una palabra alemana que significa “instalación”, “ajuste”. En psicología, el efecto einstellung significa la tendencia de la mente a adoptar la solución más habitual. La más conocida y la que nos genera mayor seguridad. Te habrás escuchado en muchas ocasiones diciendo “esto debe ser así”, “más vale malo conocido que bueno por conocer”, “siempre me ha funcionado de esta manera”…. Este tipo de actitud es anti-creativa en la vida.

Abraham Luchins, uno de los psicólogos fundadores de la Terapia Gestalt, quien demostró esta tendencia en la mente a utilizar el mismo esquema mental para resolver problemas. Pero además del evento einstellung, hay otros enemigos para mantener una mente creativa, alguno de ellos ya los he mencionado anteriormente:

  • El perfeccionismo: está bien querer mejorar, siempre y cuando tengamos en cuenta que la perfección no existe.
  • El miedo: este es el más conocido y más antiguo. ¿A qué tenemos miedo cuando desarrollamos nuestra creatividad? ¿A equivocarnos?, ¿a hacer el ridículo?, ¿a ser juzgado?.

Un ejemplo práctico es el de Albert Adrià, cocinero y hermano de Ferran Adrià. Cuenta en este breve vídeo de abajo, cómo se abordaba el proceso creativo en el taller de elBulli para el proyecto «Ferran Adrià. Cómo influye el miedo en la creatividad.

 

La creatividad en el ámbito profesional

 

La creatividad está siendo un tema de relevancia en las empresas de hoy en día. La transformación digital, la robotización y la posibilidad de que muchos trabajos sean sustituidos por máquinas, está provocando que los perfiles creativos sean cada vez más demandados para potenciar la innovación, el pensamiento crítico y la resolución de problemas complejos.

El Foro Económico Mundial, que en 2015 la situó en el décimo lugar en su lista de competencias clave, ahora nos indica que en 2020 (en dos años más), será la tercera competencia más demandada por las empresasHoy en día son muchas las técnicas que se usan para fomentar la creatividad por ejemplo juegos con Lego, Desing Thinking, etc.

La creatividad ha sido muy estudiada a lo largo de la historia por expertos. Por ejemplo:

«La creatividad es la inteligencia que se divierte». Albert Einstein

«La creatividad es la capacidad mental para visualizar, anticipar y generar ideas».  Alex Osborn 

Para mí, la creatividad es un proceso de creación y de destrucción que me ayuda en mí día a día a adaptarme al medio con mayor flexibilidad. En base a tu relación con la creatividad, ¿cómo la definirías? ¿Qué es para ti la creatividad?

 

Pensamiento convergente y divergente

 

Si hablamos de creatividad, es esencial hablar del pensamiento convergente y divergente. Términos que vienen del psicólogo Joy Paul Guilford, conocido por sus trabajos sobre inteligencia humana. Estaba convencido de que la creatividad y otras actitudes se pueden desarrollar mediante la educación.

El pensamiento convergente tiene que ver con el mundo racional, causa – efecto, prueba – error. Es un pensamiento secuencial. Nos planteamos si una idea funcionará o no, pero no cómo nos gustaría que funcionara. Es un pensamiento que desarrollan filósofos, los científicos o matemáticos. Es necesario, por ejemplo, si queremos llevar una idea a la realidad.

Por otro lado, el pensamiento divergente, es un proceso mental que permite producir numerosas ideas a partir de un estímulo único. Buscamos alternativas ante una misma realidad. Aquí requerimos de fluidez, flexibilidad y originalidad. La fluidez de ideas, verbal y de expresión.

La originalidad es la capacidad para producir ideas remotas, muy locas y la flexibilidad, la capacidad de practicar la fluidez. Flexibilidad para replantear una situación, reinterpretar, cambiar. Necesitamos flexibilidad para pensar fuera de la caja de confort (Out of the box).

 

¿Quieres poner a prueba tu creatividad?

 

Sommer + Sommer

Test Sommer + Sommer

 

Comparto con vosotros algunos ejercicios que he ido encontrando y probando para poner a prueba la creatividad. Encontrareis muchos más en la red. Los podéis hacer solos, en pareja, con amigos o con vuestros hijos. La idea es experimentar. Coge papel y lápiz y dedícale unos minutos.

  1. Test sobre creatividad: ¿Quieres saber cuál es tu lado del cerebro más dominante? Realiza el auto test de creatividad SOMMER+SOMMER.
  2. Escribe todos los usos que se te ocurran de un cinturón, hasta el más raro que se te pueda ocurrir. (Imaginación al poder).
  3. ¿Que frases se te ocurren que comiencen con las siguientes letras? A … H …. O….. L
  4. Este ejercicio es para ayudarte a conocer mejor tu relación con la creatividad.
  • Piensa en el último problema que hayas resuelto. ¿Cómo lo hiciste? Ahora piensa en una manera creativa de solucionarlo.
  • Pon un temporizador en 10 minutos y haz una lista de cosas que harías si no tuvieras que hacerlas a la perfección.
  • Escucha música relajada, coge papel y lápiz y tómate tu tiempo para responder a la siguiente pregunta en primera persona:
    • ¿Hay algo que me de miedo cuando pienso en mí mismo como un ser creativo? Si es que sí, anota esos miedos.
    • Cuando termines, imagina que esos miedos son de un amigo y que te los está contando a ti. ¿Qué le podrías decir a tu amigo respecto a estos miedos que te está contando?

 

Bibliografía:

  • J.P. La naturaleza de la inteligencia humana. Buenos Aires; Paidós. 1977.
  • Maslow, A. La personalidad creadora. Barcelona. Kairós. 1982.
  • MOOC Creatividad y Pensamiento Lateral. UOC – Miriadax. 2018.
  • No es lo mismo. Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárate. LID editorial. Edición 5.

Cómo siente el mundo

Los científicos, biomédicos o los neurólogos tenemos miedo de hablar de la mente porque no sabemos por dónde empezar. Para las personas de a pie, las que tenemos que pagar una hipoteca o ir a trabajar, la mente es el conjunto de cosas que percibimos, ya sean pensamientos, emociones o sensaciones corporales, es el espacio que las personas usamos para relacionarnos con los demás y con la vida.

Actualmente la ciencia ve la mente como el resultado de la actividad de las neuronas, como el resultado de un juego cerebral desconocido. Sin embargo, no tenemos pruebas científicas de que la mente esté generada por las neuronas. Sabemos que intervienen, si, pero no tenemos estudios concluyentes que digan que las neuronas son la causa y la mente el efecto. Esto ocurre porque desde neurología seguimos pensando como los científicos de hace 100 años. Empujó una pelota y se mueve. La causa el empujón y el efecto el movimiento de la pelota. Esto no es aplicable a la vida. ¿Por qué? Muy sencillo; porque la vida no es una pelota.

 

 

La mente y el fútbol

Desde hace finales del siglo pasado, las ciencias sociales y la física nos han dado motivos de sobra para ver la mente como un sistema emergente. Continuando con el símil de la pelota, podemos entender la teoría de sistemas emergentes con símil futbolístico. ¿Es posible entender el fútbol prestando atención únicamente a la pelota? ¿Podemos llegar a entender el fuera de juego, la afición o de las reglas del fútbol estudiando únicamente la presión del balón, su composición o sus trayectorias? Probablemente no. Por eso nos resulta tan complicado desde la neurología entender la mente, porque estamos mirando únicamente las neuronas.

El fútbol (la mente) no puede comprenderse mirando únicamente la pelota. ¡No tiene sentido! ¡Es de locos! ¿Cómo vas a entender el fuera de juego teniendo en cuenta únicamente la pelota? Sin los jugadores, sin el terreno de juego, sin la portería, el árbitro, sin el juez de línea no es posible entender el fuera de juego, porque el fuera de juego solo tiene sentido cuando tienes en cuenta a los jugadores, al balón, al campo y al equipo arbitral. Entonces, el fuera de juego es un sistema que emergente de todos estos elementos. Lo mismo ocurre con el fútbol. Es un sistema emergente que incluye a los jugadores, al utillero, a la pelota, al señor que pinta las líneas del terreno de juego, al estadio, a la afición, al presidente y a las reglas del juego.

 

 

Una nueva neurociencia

Aunque muchas personas se sientan solas, estamos rodeados de gente la mayor parte del tiempo; en la calle, en el trabajo, en el super… vivimos en sociedad. Sabemos mucho acerca de cómo funciona el cerebro cuando estamos solos, pero no sabemos nada de lo que ocurre en el cerebro cuando nos relacionamos con otros personas. ¡Y nos pasamos la vida relacionándonos!

 

 

¿Qué ocurre en el cerebro de 10 personas que interactúan entre si? Gracias al avance en el campo de la neuroimagen, hoy por hoy, podemos empezar a hacernos estas preguntas y a buscar respuestas. Es el comienzo de una nueva neurociencia, de una nueva psicología, de una nueva visión de la medicina. Estudiar el organismo desde esta nueva perspectiva nos va a aportar una nueva visión acerca de las enfermedades, una nueva visión acerca del cuerpo humano y, por primera vez, estaremos en disposición real de entender la mente humana. Ahora puedes contribuir a este avance y formar parte de una de las investigaciones más revolucionarias de las últimas décadas de forma anónima y segura.

 

How the world feels: un experimento a nivel mundial

 

 

Solo tendremos posibilidades reales de entender la mente cuando dejemos de mirar hipnotizados a las neuronas y comencemos a incluir todo lo que nos rodea. La mente tiene una parte interna, las células y su comunicación, pero también una parte externa. La mente está en nosotros y entre nosotros, es algo interno y externo al mismo tiempo. Diversos estudios han puesto de manifiesto que cuando dos personas se relacionan, sus cerebros comienzan a funciona de manera diferente a cuando están solos. De hecho, si esas dos personas se hacen tilín, muchos parámetros fisiológicos como la frecuencia cardiaca o respiratoria se sincronizan. ¿Y qué quiere decir esto? Quiere decir que la parte externa de mi mente cambia cuando yo me relaciono contigo y, por lo tanto, mi mente se construye en función de ti.

Siguiendo esta idea, hemos diseñado un experimento (con la colaboración Luis García) para conectar la mente de las personas y hacer una radiografía, un mapa, de lo que el mundo piensa y siente. Bienvenido/a a How the world feels, el estudio que cambiará nuestra forma de ver el mundo y dará mucho que hablar. En 50 segundos te explicamos como formar parte de él. ¡Millones de gracias!

 

 

El Pez Arcoiris (y la negación de la belleza)

El Pez Arcoiris es un cuento infantil escrito por Marcus Pfister. Es el cuento más famoso del escritor e ilustrador suizo, y suele ser uno de los libros que encontramos sí o sí, en cualquier escuela infantil. De hecho, forma parte de la santísima trinidad de los cuentos infantiles (junto con Elmer, y A qué sabe la Luna).

La belleza maldita

El relato cuanta la historia del Pez Arcoiris “el pez más hermoso de todo el océano”. Un día uno de los demás peces le pide una de sus escamas y él se niega, espantado con la idea. A partir de ese momento el resto de peces le hacen el vacío y el pobre Pez Arcoiris se ve abandonado a una vida de marginación y soledad.

Tal es su desesperación que acude a ver al pulpo, el más sabio del mar, quien le dice:

“Escucha mi consejo: regala a cada pez una de tus brillantes escamas. Entonces, aunque ya no seas el pez más hermosos del océano, volverás a estar muy contento.”

La única solución que tiene el Pez Arcoiris para volver a nadar con el resto de peces del océano es renunciar a sus escamas, las que le convierten en un pez raro y excepcional, único en el océano. Como podrás imaginar, termina regalando todas sus escamas menos una, de tal modo que todos los peces terminan siendo iguales. Y vivieron felices por siempre jamás. Fin.

 

Pez Arcoiris

 

La moraleja del relato es: tienes que renunciar a tus escamas, a lo que te hace único, compartiéndolas con los demás, para que te quieran.

En la literatura infantil moderna hay muchos más relatos en lo que se desprecia la belleza excepcional. Otro de los libros que mencioné al principio es el de Elmer. Elmer es un precioso elefante de colores que está dispuesto a renunciar a su excepcionalidad para ser aceptado por el resto de elefantes.

Recuerdo que hace años, cuando terminé de ver Shrek me pareció una película más que apta para los niños, con un mensaje muy positivo: da igual la apariencia, lo que importa es lo que llevas dentro, etc, etc.

Años después, ya en la universidad en clase de literatura infantil alguien habló muy mal de la película. Su crítica era la siguiente: si se quieren tanto, ¿por qué tiene Fiona que renunciar a ser una princesa humana y hermosa, para poder estar con Shrek? Y tenía razón…

¿Por qué es malo que el Pez Arcoiris sea mucho más guapo que el resto de peces? ¿Por qué les decimos a los niños que es mejor que todos tengamos una belleza “equitativa” antes de que alguno resalte sobre los demás?

¿Tenemos algo en contra de la belleza?

El Ideal de Belleza

La RAE define la Belleza Ideal como: “prototipo o ejemplar de belleza, a la que tienden ciertas formas de la realidad en continua búsqueda de la belleza en sí”.

Para el ser humano siempre ha existido un ideal de belleza. Aunque con el devenir de los siglos el prototipo de belleza haya evolucionado, lo cierto es que bien podríamos afirmar en el caso masculino por ejemplo, que el prototipo de belleza que estaba presente hace más de 500 años podría aplicarse hoy en día sin problemas.

Ideal de belleza

 

El David fue bello, es bello y seguirá siendo bello, del mismo modo que el pez Arcoiris es más bello que el resto de sus amigos los peces.

Lo que me llama la atención es que la moraleja en estas historias postmodernas no es “no seas un cretino con los demás por ser más bello”, sino que considera inaceptable la existencia de un ideal de belleza. Es necesario destruirlo para que todos seamos igualmente bellos.

Igual que en muchas series de televisión se ataca y ridiculiza al listo o al culto, quien es representado como un pedante o inadaptado, en estas historias la belleza se muestra con claras connotaciones negativas.

En 1990 la escritora feminista Naomi Wolf publicó su libro “El mito de la belleza” en el cual expone cómo las mujeres (es un fenómeno casi exclusivo de nuestro género) sentimos tanta presión por alcanzar un ideal de belleza inexistente por culpa de los medios de comunicación de masas, que incluso llegamos a enfermar en nuestro intento.

Este libro tuvo una repercusión inmediata e importantísima, y a raíz de su publicación se disparó la alarma sobre el peligro de la anorexia y otras enfermedades de este tipo. Si bien otro sector del feminismo alertó sobre las cifras infladas que expone  Wolf en su ensayo, todo el mundo occidental compró rapidísimo la idea. Modelos, actrices, la prensa…  pasaron a ser acusadas de fomentar la enfermedad entre las adolescentes.

Pero lo cierto es que antes de 1990 existían modelos de belleza muy parecidas a las de ahora… ¿Qué cambió? ¿La mayor exposición gracias a la televisión, revistas, y más tarde Internet, puede explicar el fenómeno?

Y otra vez… la frustración

Yo creo que son varios los factores que intervienen, y creo que no es justo culpar exclusivamente a las actrices o actores de Hollywood o a los modelos que vemos en las revistas, de la crisis que atraviesan los adolescentes desde hace ya 3 décadas.

Consideraría a la frustración por ejemplo, un elemento mucho más importante. Cuando les leemos a los niños historias como la del Pez Arcoiris, les lanzamos un mensaje muy dañino.

En lugar de decirles que todos los peces pueden ser felices viviendo juntos (unos más guapos, otros más feos) les decimos que la belleza trae la infelicidad, y que es en su renuncia donde encontraremos de nuevo la alegría. Pero igual que quien es muy atractivo no puede renunciar a serlo, quien no posee este tipo de belleza, difícilmente la tendrá.

Si a esto le sumamos el mensaje “misterwonderfulniano” tan de moda actualmente de que podemos hacerlo todo, de que “podemos ser como queramos” la frustración está asegurada. Rápidamente, según mi opinión, incurrimos en el delito de decirles a los niños que “todos somos iguales”, como si nos diese miedo asumir las diferencias.

Como dice Elisabeth Badinter “toda militancia choca con la dificultad de asumir la diversidad de la realidad”. Del mismo modo que los relatos infantiles parecen haber superado la idea de la princesa desvalida que necesita de un príncipe para ser salvada, considero que sería igual de importante aparcar de una vez por todas la idea de menospreciar lo extraordinario.

Y no puedo terminar sin compartir una de las pocas opiniones que no le dan 5 estrellas en Amazon al cuento. Perfecto resumen en mi opinión…

 

Atentados, musulmanes y la regla del PLAC

Los atentados del pasado 17 de agosto en Barcelona hicieron que muchas personas sintiéramos rabia e impotencia. Las cafeterías, los bares y las comidas familiares comenzaron a llenarse de opiniones, comentarios racistas y todo tipo de «fogos» y «fobias» hacia los musulmanes, terroristas o cualquier extranjero que pasara por ahí en ese acalorado momento. Este artículo surge a raíz de esas discusiones privadas que construyen nuestra realidad y ponen sin querer de manifiesto que la mayoría de personas desconocemos el funcionamiento de nuestro organismo el cual, por cierto, nos acompaña a todas partes a todas horas.

¿Pueden las personas o las cosas que nos pasan generar una emoción? ¿Cuál es el origen de las emociones? Gracias a la colaboración de Aïda Massana, este mes el artículo ha tomado la forma de video. En él abordamos estas y otras preguntas. Un video es algo inacabado que se termina con los ojos de la persona que lo mira. ¡Gracias!

 

Recordad siempre la regla del PLAC: una persona, un animal, una video o un lugar no tiene la capacidad de hacernos sentir nada, solo las ideas que hemos asociado a él.

PD: En este artículo, si os apetece, podéis profundizar un poco más en la regla del PLAC.

Confesiones de un adolescente imaginario

El adolescente  necesita manual de instrucciones para ser entendido, o eso dicen…

Hace unas semanas terminé de ver la serie de «13 reasons why» (Por trece razones, en español) que cuenta la historia de Hannah Baker, una adolescente que se suicida. Antes de hacerlo, graba unas cintas de cassete en las que explica sus 13 razones -asociadas a 13 personas- para morir y se encarga de que éstos mismos las escuchen y respondan a la propia conciencia de sus actos.

No puedo negar mi conmoción y el revuelto estomacal-emocional tras finalizar cada capítulo y súbitamente me vi reflejada en la protagonista, en su amiga, en su enemiga, en el orientador… y sentí un gran sentimiento de tristeza y nostalgia por mi adolescente pasada. Aquella a la que no escuché y que tampoco fue escuchada.

Entonces me puse a pensar en cuántos cursos, psicoterapias y libros se han escrito sobre el niño interior y qué pocos sobre el adolescente. O al menos qué pocos para el adolescente. A éste se le estigmatiza más que se le escucha, se le protege más que se le comprende. Y se le pregunta ¿qué ha sucedido? más que ¿cómo te sientes?

Por esto pensé en un artículo diferente, dedicado a todos ellos. A través de las voces recopiladas -de algunos adolescentes de blogs anónimos, otros imaginarios, así como la mía propia escrita en diarios- deseo reflejar el mundo interno, el inconsciente submarino, de un adolescente confuso.

Ya no sirve la frase «son cosas de adolescentes» sin asumir que: si no fuimos comprendidos en nuestro periodo de vacío existencial, poco podremos hacer para comprenderles ni para darles voz.

Yo al menos se lo debo a la adolescente que fui.

Aquí van algunas de sus voces:

MIEDO AL RECHAZO Y BULLYING

En la adolescencia lo que yo creo que soy, lo que experimento y entiendo como «mí-mismo» es un constante intercambio entre yo y mi mundo. Una dialéctica constante entre el haciadentro y el haciafuera para formar la identidad. El adolescente confuso, buscando la respuesta más importante de su vida: ¿Quién soy? se encuentra muchas veces con el espejo deforme y corrupto de un entorno social que fomenta y tolera el bullying y el ciberacoso y que le devuelve una mirada del sí mismo carente de sentido y nada positiva.

«No me aceptan en la escuela. Hay un límite en el número de insultos que una persona puede soportar. Me odian por lo que soy. Pero la verdad es que a quien realmente odio es a mí misma. No entiendo cómo he dejado que me afecte tanto lo que me hacen. Me doy asco» (B.R)

Hannah Baker, protagonista de 13 reasons why dice:

“Facebook, Twitter e Instagram nos han convertido en una sociedad de acosadores.»

Algo tan del siglo XXI como las redes sociales y algo tan atemporal como la angustia y el miedo ante la mirada del otro. Hannah se pierde en el laberinto de lo que dicen de ella, lo que cree que dicen de ella, lo que saben los demás y lo que imagina que saben. Se desdibuja, se pierde. No se encuentra ante el espejo. Y sin identidad ¿quién somos?

La mayoría de los adolescentes, independientemente de su estrato social, carece de un concepto definido de sí mismo. Ante un conflicto como el bullying es frecuente ver cómo muchos ignoran las verdaderas necesidades, normalizan la situación, niegan sus obligaciones, o las evaden por miedo; ya que su energía está más orientada a obedecer al más fuerte que al ayudar a la víctima. Como dice Horario Krell, director de ILVEM (Brain Training Method)

«Se puede esperar poco de una sociedad donde prima la conveniencia egoica sobre la autorrealización, el -¡sálvese quien pueda!- sobre los valores morales.»

adolescente bullying

adolescente bullying

LA NECESIDAD DE ENCAJAR

Al llegar a la adolescencia vamos construyendo nuestra identidad conforme vamos sintiendo la necesidad de descubrirnos. El ansia de tener respuestas ante cuestionamientos existenciales tales como: ¿quién soy?, ¿cómo debería ser? nos produce una angustia y necesidad de encajar que dificulta la autenticidad ante los demás.

Algunos adolescentes en lugar de ir construyéndose por medio de las características que poseen y que deciden interiorizar y asumir como propias, eligen o toman algo que ya está construido sin partir de algo propio. Cayendo en esa trampa, su identidad resulta inestable y frágil (debido a que no es realmente genuina) pudiendo quedarse atrapado en una personalidad débil y una identidad que nunca se forjó adecuadamente.

La confusión al elegir el rol más apropiado puede provocar una falta de identidad estable. En el período de identidad vs confusión de roles, es palpable una gran presión por ser un individuo único e irrepetible, no una copia de los demás.

«Estoy planeando cambiar, ¿en qué sentido? en todos, pero no sé qué modelo seguir, sé que quiero ser el que mejor notas saca de la clase, como en un pasado lo fui, quiero ser el más guapo (aprovechando que me voy a poner lentillas) quiero ser más gracioso y más social, en resumidas cuentas, quiero ser perfecto. No es la primera vez que lo intento puesto que ya lo intenté una vez y vi que no conseguía nada. Otra cosa que no sé es si cambiar en el sentido de creerme superior a todos, ser más chulito y eso, o ser perfecto sin ir presumiendo por así decirlo. ¿Qué debo cambiar? ¿Debo cambiar? ¿Creerme superior? ¿Cómo ser admirado?» (D.A)

«Tengo un carácter cerrado, no me gusta llorar en público, ni que me pregunten sobre mis cosas. Mucho menos contar qué me pasa, pues paso de que me juzguen o se rían de mí. Aparento ser fuerte, eso dicen de mí. ¿Pero sabes un secreto? No lo soy para nada y a veces me canso de fingir. «(A.M)

Los amores adolescentes son un intento por definir su propia identidad, proyectando sobre otra persona la imagen que tienen de su propio yo, para así verla reflejada y con más claridad. De no forjar una aceptada identidad y autoconocimiento, la búsqueda de amarse y comprenderse a uno mismo derivará siempre en la necesidad del reflejo del otro para llevarlo a cabo.

«Me pregunto si algún día encontraré a mi alma gemela, alguien que me comprenda y me acepte como soy. El problema es que soy demasiado complicada, porque lo mismo pienso una cosa y pienso la contraria al mismo tiempo. Así que si ni yo misma me entiendo, no sé cómo lo va a hacer alguien. Además no soy de las que suele gustar a los chicos, y dudo que llegue a importar tanto a alguien alguna vez como para querer e interesarse en saber cómo soy realmente» (S.G)

ADOLESCENTE Y PADRES

La adolescencia es la época en la que las y los jóvenes definen su posición ante la familia, sus compañeros y compañeras y la sociedad donde viven.

El espacio con los iguales es un espacio de libertad, donde encontrar el sentido de pertenencia. En sus descargas hormonales de acción, de palabras, de gestos, de secretos, hay una afirmación implícita: «espacio despejado- aquí no hay adultos»-. Esto no implica que no haya jerarquías, reglas o sanciones, ya que en el  grupo de los pares también lo hay, pero no son las mismas que las de los adultos, de quienes debe aprender a separarse y diferenciarse.

Los y las adolescentes comienzan a tomar riesgos y a experimentar; se comportan con tabúes y secretos ante la familia. Temen ser descubiertos y al mismo tiempo les gusta crear cierta sensación de misterio. Necesitan proteger su intimidad sin ser invadidos, pasando de un mundo centrado en la familia a un mundo centrado en los iguales.

«De repente entra mi madre, acto seguido apago el monitor (como de costumbre) y me dice: ¿qué estás escribiendo? ¿es una especie de diario o algo así? ¿me lo enseñas? Ha estado un buen rato intentándo sonsacarme y obligándome a encender la pantalla, pero por fin al final se ha ido. Menos mal… si me pilla.. me muero. Parece ser que tendré que extremar la seguridad en este ordenador, menos mal que mis padres no saben casi nada de tecnología.» (D.A.)

Quieren ser vistos y a la vez ser invisibles. Esa es la verdadera paradoja.

«La verdad es que es muy arriesgado escribir un blog anónimo contando tu vida, para mí sería el fin del mundo si algún conocido descubriese este blog, tengo mucho miedo. Quiero que este blog se haga más popular, pero con límites.» (D.A.)

ADOLESCENTE Y BÚSQUEDA DEL SENTIDO DE LA VIDA

En el joven son normales los períodos de profundas preocupaciones por determinar qué es lo verdadero, qué es lo falso, qué es lo bueno, qué es lo malo, qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. Las mentiras y las traiciones se viven como altavoces emocionales.

«Y fueron sus palabras agujas clavándose en mi pecho. Y fueron sus caricias, cristales inyectándose en los dedos. Locura, pasión deseo. Desengaño, incertidumbre, tormento» (L.F.)

En la adolescencia se ensalzan los sentimientos, se dinamizan los encuentros sociales, el sexo se amplía a sexualidad con-un otro-. Aparecen los ingredientes asociados al propio sentido de la vida.

«Hoy no os puedo escribir mucho más porque me tengo que ir ya mismo. Suerte con vuestras vidas por que la mía tiene una felicidad mediocre» (D.A.)

Cuando el sentimiento de falta de sentido y vacío existencial aparece en el adolescente, los adultos no saben cómo actuar. Vivimos en una sociedad de consumo que se «adolescentaliza ella misma»  y que sólo prentende la satisfacción de las necesidades inmediatas, ignorando, descuidando y frustrando la más humana de todas las necesidades, y pieza fundamental en el puzzle de los adolescentes: la de búsqueda de sentido.

«El espejo de mi alma hecho pedazos. Una lucha inconsciente me domina. Debate entre la vida y la muerte. Y aunque busco nunca encuentro la salida» (L.F)

Victor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido denomina neurosis existencial al fracaso para encontrar un significado en la vida, el sentimiento de que no tiene ninguna razón para vivir, luchar, de que uno es incapaz de encontrar una meta, una directriz en la vida, el sentimiento que aunque te esfuerces, nada tiene sentido.

El adolescente vuelve al sí mismo, explorando la paradoja del mundo interno, viviendo en la dualidad como eje de oposición, de afirmación y resistencia al mundo. Es el momento egotista, contradictorio y oscilante, que tanto agrede como se agrede, que tanto sueña y ansía, como rechaza y se retira.

«O te acercas o te alejas. O me buscas o te escondes. Pero no juegues más y ¡decide! sombra de tentaciones. Pues de mí te estás llevando mis más tiernas ilusiones» (L.F.)

REFLEXIONES

Sí, visto esto no puede negarse que la adolescencia es una etapa de duelos (duelo de los padres, duelo del cuerpo, duelo del rol infantil, duelo del primer amor) y aunque no todos los adolescentes lo manifiestan con igual intensidad o conciencia, no siempre se puede hacer caso omiso con un simple: «ya se le pasará»

Sin embargo, no es sólo una etapa difícil, es también un pozo de creatividad y sensibilidad. Una oportunidad de crecimiento, de posibilidades, de dirección y propósito. Un quehacer continuo y dinámico. Hay que observar y aprender de la valentía de los adolescentes que poseen ideales y valores relativos al destino, a la sexualidad y al amor, que renuevan el camino sentido del verdadero encuentro entre personas: viviendo más que teniendo.

Tenemos que impulsar  la posibilidad de descubrirse, de pulir sus recursos personales para que desarrollen una identidad genuina que les permita afrontar la vida con más fortaleza, responsabilidad, libertad y resiliencia.

A fin de cuentas, si me preguntasen ¿y cuál crees que es el sentido de la vida? Diría sin titubear: LA VIDA SENTIDA.

Y de eso precisamente…los adolescentes saben mucho.

 

Referencias bibliográficas:

Frankl, Victor E. El hombre en busca de sentido. Erder, 2013

Fuentes:

-Greenberg. L, Rice.L, Elliott.J. Facilitando el cambio emocional,Paidós, 1993

-www.logoforo.com/crisis-de-adolescencia.

-diversos blogs anónimos.

Cuando el adulto quiere ser niño y al niño se le trata como a un adulto

El adulto se ha olvidado de ser niño. Y eso le pone muy triste.

«Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan)» (Antoine de Saint Exupéry)

Así dicta el libro de El Principito. Un relato corto del aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, que fue publicado por  primera vez el 6 de abril de 1943 y que es actualmente una de las obras más reconocidas de la literatura universal.

El relato, –sin hacer spoiler a quien aún no haya tenido la suerte de leerlo- muestra entre sus mensajes,  a los adultos desprovistos de su esencia natural, absorbidos por la materialización, el pensamiento lógico-racional y desprovistos de la inocencia y la inteligencia intuitiva y valiente de un niño.

A su vez, la diferencia de visión del mundo que rodea a ambos es abismal. La naturalidad y espontaneidad de los niños choca con la frialdad y desconfianza del adulto, en lo que lo más importante del mundo son las cifras (ya sean en euros o en likes), la estabilidad, el no perder el tiempo y dedicarse principalmente a las llamadas «cosas serias y lógicas». Y así a medida que crecemos inexorablemente nos volvemos incapaces de ver más allá de lo limitado que es nuestra propia concepción de las cosas.

El mundo de lo posible se vuelve imposible. El poder ilimitado de la imaginación, el amor por la incertidumbre y la confianza en nuestra intuición, dan paso a una inteligencia que tiene que controlarlo y saberlo todo de antemano. Y así, vamos poco a poco convirtiendo en argumentaciones aquello que «Sabemos», simplemente por el hecho de que tenemos la certeza-justamente inexplicable- de que es cierto.

Recuerdo un adulto que me decía que le resultaban ridículos los niños pequeños porque no se podía razonar con ellos y eran poco inteligentes.

El Principito

El Principito

 

Adultos y niños creativos

Indiscutiblemente la creatividad está sobrevalorada. Se cree ingenuamente que es algo exclusivo de un grupo selecto de genios, en lugar de verlo como lo que realmente es: una habilidad que todos los seres humanos tenemos de expresarnos de forma única y exclusiva.

La creatividad está íntimamente relacionada con la imaginación, y como dice Hugh Mc Leod:

«todos nacemos creativos, a todos nos dan una caja de lápices de colores en la guardería»

Sin embargo, otro error fundamental de los adultos al respecto es asociar únicamente la creatividad con las artes plásticas, la música, el baile y la poesía.

Si bien éstas ramas tuvieron un auge importante y eran bien consideradas en su apogeo, con el dominio del pensamiento racionalista, se instauró en el inconsciente colectivo la falaz idea de considerar todo lo relacionado con estos menesteres como algo poco productivo y hasta de «menor categoría» que las ciencias exactas.

El estudio de StrategyOne, realizado entre más de 5.000 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Japón muestra la relación existente entre la creatividad y el crecimiento económico

La habilidad creativa tanto en el adulto como en el niño es mucho más amplia que el escribir poesía, hacer un bonito dibujo o crear una historia. Desde la psicología congnitiva esta capacidad implica generar un cambio fuera de lo establecido, desarrollar pensamiento divergente y encontrar soluciones efectivas a problemas planteados saliéndose del «esquema mental», entre otras muchas cosas. Ello incluye su aplicación por ejemplo en el marketing, la cocina, el deporte, la medicina, ingeniería y por supuesto, en la economía.

Así de claro era Albert Einstein en su frase célebre

«En tiempos de crisis la creatividad es más importante que el conocimiento»

Guille-Mafalda

Guille-Mafalda

Escuelas diseñadas por adultos creativos

La necesidad de que los sistemas educativos que están diseñados por adultos que no hayan olvidado qué es ser niño, es inminente.

Focalizarse en un curriculum productivo sin tener en cuenta la productividad que genera la propia creatividad. ¿Qué sentido tiene?

Un porcentaje muy alto de las personalidades más influyentes del siglo XX eran fracasados escolares, lo que debe ser motivo de reflexión para el docente: Albert, Stephen Hawking, Craig Vender, Larry Ellison, fundador de Oracle, Bill Gates, Steven Jobs, fueron malos estudiantesy excelentes profesionales.

Un sistema educativo infantil que no tenga en cuenta la voz de los infantes, es como un complejo directivo sólo de hombres debatiendo propuestas sobre la Ley de Igualdad.

Párate un segundo a pensar: además de sujetar papeles, ¿qué otros usos podría darle a un clip?Un niño es capaz de pensar en unos doscientos, mientras que en la edad adulta esta cifra se reduce a unos 15 o 20. Son los resultados de un estudio realizado por el educador y conferenciante británico Ken Robinson.

Aquí os dejo uno de sus mejores monólogos acerca de cómo las escuelas matan la creatividad.

 

5 piezas clave de la Creatividad

Son muchos los estudios y los autores que han desarrollado investidaciones sobre las piezas clave de la creatividad y daría ciertamente para otro artículo del blog. En este caso, simplemente nos ceñiremos a un barrido rápido de algunas de las más destacadas.

  • Dimensión inqusitiva: referida a la capacidad de cuestionamiento, de pensamiento divergente, al desafío de supuestos. Investigación.
  • Persistencia: atreverse a perseguir una meta. Poner el foco en el objetivo y no perderse en los caminos. Aceptación y cierto gusto por la incertidumbre.
  • Novedad: no basta con que sólo haya imaginación, que es condición sine quanun, sino que es necesario que lo creado sea novedoso, peculiar y distintivo.
  • Social: la creación tiene un componente colaborativo, de compartir lo que se ha producido. Se alimentan mutuamente la creación misma y el feedback de lo creado.
  • Pasional: sin pasión no hay motivación.

Reflexión:

La creatividad puede y debe aprenderse y re-aprenderse. Es un hábito. Sólo que en muchas escuelas se considera un ‘mal hábito’, como diría Sternberg, en su libro Inteligencia Exitosa.

«La curiosidad sobre la vida en todos sus aspectos continúa siendo el secreto de los grandes creativos»

(Leo Burnett)

Y yo os pregunto: ¿Y qué es la vida si no un gran misterio?

Fuentes:

Marina JA, Marina E. El aprendizaje de la creatividad. Barcelona: Ariel; 2013.

Robinson K. Busca tu elemento. Aprende a ser creativo individual y colectivamente. En: Robinson K, ed. Barcelona: Empresa Activa; 2012.

Donald Trump y Meryl Streep (O la lucha entre el Ello y el Superyo)

meryl devil1. Meryl Streep

En su discurso en los Globos de Oro, Meryl Streep hacía una crítica muy pertinente que se refería a la ejemplaridad. Daba en un clavo que se puede y debe aplicar a todos aquellos que son referentes sociales, especialmente a los que lo son a raíz de un proceso democrático.

Se refería más específicamente a aquella desagradable ocasión en la que el presidente electo de EEUU, el señor Trump se burló de un periodista con diversidad funcional en el curso de una arenga política.

Y señalaba una cuestión fundamental: Aquellos que son referentes para otros deben cuidar sus declaraciones y acciones porque con ellas legitiman las declaraciones y acciones de otros. Así, como ella dijo, la violencia legitima la violencia y las faltas de respeto legitiman las faltas de respeto.

De un tiempo a esta parte hemos venido observando en prácticamente todos los ámbitos políticos una elevación del discurso. Este no es un fenómeno exclusivo de Donald Trump o del Brexit. Campa a sus anchas por toda Europa legitimando en muchas ocasiones el odio, la violencia, el abuso, etc…

Estamos asistiendo, en definitiva, a la ruptura de algunos tabúes que llevaban entre nosotros desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

¡Y qué rápido nos estamos acostumbrando!trump

2. Donald Trump

En el reverso de esta tendencia hay otra, diametralmente opuesta, que indaga con afilada lupa en toda palabra digital o impresa a la búsqueda del lugar dónde ejercer la corrección política.

Esta es la gran paradoja: en el momento en el que los tabúes se sostenían, el espacio para la libertad del chiste, por ejemplo, era mucho más amplio.

Hoy -rotos muchos de estos tabúes- nos encontramos atrapados entre aquellos que se declaran enemigos de la corrección política para expresar ideas que la historia reciente demuestra muy peligrosas y esos otros que, como adalides del tabú, cargan contra cualquiera que no se mantenga dentro del marco roto de lo que está prohibido expresar.

Uno siente casi la tentación de comportarse como el señor Trump ante esta presión constante hacia la corrección. Se percibe el deseo de opinar libremente cualquier barbaridad, de agredir sin consideración, de insultar, de expresar el demonio con libertad.

Libertad para ser un cabrón ¿Por qué no?

Libertad para decirle a Meryl que es una pesada sobreactuada y que burlarse de una persona con discapacidad no es tan grave.

3. El Superyó y el Ello

donald trump meryl streep

Estamos cayendo aquí en la trampa del Ello y el Superyó.

Trump, como el Ello, desea expresarse libremente, sin cortapisas. Meryl, encarnando al Superyó, le censura. Lo que provoca la reacción agresiva de Trump que, reincidiendo en su no-ejemplaridad, insulta a la actriz en Twitter.

La paradoja es que cuanto más fuerte es el Superyó más fuerte es el Ello. Cuanto más agresiva es la fuerza de la censura más potente será el deseo de liberarse de ella.

Con Trump poco se puede hacer, pero ¿Qué hacer con aquellos que sufren más esta falta de ejemplaridad? Me refiero a los niños, aquellos que están en pleno desarrollo moral.

Es importante huir de posturas censoras y represivas. Buscar la tercera vía.

La ley debe existir, igual que debe existir el deseo. Pero hoy sabemos que en la educación el amor funciona mejor que la ley.

Educar en libertad de pensamiento, palabra, obra y omisión. Libertad también para ser un cabrón, pero sin olvidar el empleo de la fuerza del amor. Con el empleo del poder del amor los educadores y los padres pueden construir sujetos libres, buenos y comprometidos, que entiendan porque es inadmisible burlarse de la discapacidad de alguien sin necesidad de la reprimenda de Meryl Streep.

Los padres y los educadores solo necesitan tres cosas:

Vocación, tiempo y recursos.

La primera depende de ellos y está en sus manos realizar el adecuado análisis de conciencia antes de ser padres o dedicarse a la enseñanza.

La segunda y la tercera dependen de otros factores. No basta en nuestros políticos que sean políticamente correctos. Son necesarios cambios en la esfera de la realidad que hagan que la famosa conciliación sea posible, que doten de recursos a las escuelas y que construyan planes educativos basados también en el aprendizaje moral. Un aprendizaje moral desideologizado es posible y una de sus premisas sería sin duda que está mal burlarse de una persona imitando su discapacidad.

La concepción del sujeto como un recurso económico, la idea del niño como una inversión para sus padres, en definitiva el sujeto del discurso capitalista nos lleva solo hacia la psicopatía.

Estamos construyendo un mundo de psicópatas, no nos debe extrañar verlos dirigiendo naciones o empresas.

Los ingredientes están claros. Tanto para el estallido del Ello salvaje como para la instauración de un Superyó sádico. El camino que estamos tomando es muy peligroso.

Solo los educadores -la denostada casta del profesorado- nos puede salvar, pero necesitan armas para luchar ¿Estamos dispuestos a dárselas?

El dragón es poderoso y necesitan ayuda.

¿Se la daremos?

 

Enrique Schiaffino

Psicólogo colegiado en Madrid

 

*Este texto está inspirado en recientes acontecimientos y de forma parcial en la lectura de «Problemas en el paraiso» de Slavoj Zizek.