¿Vivo en un universo hostil o amigable?

Albert Einstein, decía que la pregunta más importante que un ser humano podía hacerse en la vida era: ¿vivo en un universo hostil o amigable? De la respuesta que demos a esta pregunta, dependerá la forma en que se va a desplegar nuestra vida.

Si crees que vives en un universo hostil, vas a vivir con miedo, todo el día alerta. Verás amenazas incluso dónde no las hay. Mirarás al otro como a un oponente y el otro lo va a notar y a reaccionar ante ti con esa misma hostilidad que tú le muestras (aunque sea de una forma sutil, no consciente…).

Si crees que vives en un universo amigable, que la vida te está tendiendo la mano, deseosa de que tu se la estreches, vas a vivir más tranquilo… Puedes ver oportunidades dónde antes no las veías. Puedes mirar al otro como un ser humano que, como tú, está haciendo su camino. Alguien que te puede aportar y a quien tu puedes aportar. Alguien con quien puedes cooperar.

El Doctor Mario Alonso reflexiona sobre las consecuencias de vivir con miedo en este vídeo.

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Vídeo de la entrevista con el Doctor Mario Alonso en la TV de Cataluña. El Dr. Alonso contesta en castellano.

Energía del miedo vs. energía del amor

Un buen amigo dice que los seres humanos actuamos, básicamente, desde dos energías: la del miedo y la del amor.

Cuando te mueves desde la energía del miedo se genera malestar. Encuentras ansiedad, rencor (todo lo que se teme se acaba odiando), incertidumbre, confusión, duda… La energía está baja, cuesta mucho hacer lo que necesitas…

Y cuando te mueves desde la energía del amor se genera bienestar. Serenidad, comprensión, compasión, aceptación, confianza, creatividad, alegría, ilusión… La energía está alta, te es más fácil hacer…

Quien sabe… quizá por puro sentido práctico, nos convenga vivir en el amor más que en el miedo…

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¿Vivimos en un universo hostil o amigable?

Amar

Habrá quien sienta que amar le hace vulnerable pero lo que nos hace vulnerables es simplemente vivir la vida. Y no por eso vamos a dejar de vivirla.

Amar a alguien… ¿y si luego sale mal? Querer hacer algo concreto en la vida… ¿y si luego no funciona? ¿Vas a dejar de hacerlo por si…?

Brene Brow nos dice:

 “amemos de todo corazón, aunque no haya garantía”.

De todas maneras, no va a haberla…

Te dejo con estas maravillosas reflexiones de Brene Brown sobre la vulnerabilidad del ser humano:

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Vídeo de Brene Brown en TED Talks. Subtitulado en castellano

 

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia

Vídeos recomendados:

TED Talks. Brene Brown: el poder de la vulnerabilidad.

TV3. Retrats. Entrevista con el Doctor Mario Alonso

 

 

El papel del juego en el desarrollo infantil

Los recuerdos más felices que tengo de mi infancia se relacionan con las interminables horas de juego con mis primos. Algunas veces pretendíamos ser astronautas con la misión de viajar al espacio sideral. Construíamos nuestra nave espacial con los muebles de la terraza y sábanas que encontrábamos en la lavandería. Una vez terminada, entrábamos por la puerta y gateábamos por los estrechos pasillos hasta llegar a la cabina principal. En ciertas ocasiones, el viaje terminaba antes de despegar, cuando escuchábamos el llamado de mis padres. Es hora de ir a casa, el juego ha terminado por hoy.

Juego y desarrollo

 

El concepto de jugar

Jugar es una experiencia propia del ser humano, que surge desde la más temprana infancia. Existen muchas definiciones del fenómenos lúdico, que confluyen en su mayoría en las siguientes características:

  • Es una actividad recreativa y que causa algún tipo de satisfacción en quien la realiza.
  • Durante la misma se crea una nueva realidad (imaginaria), que surge en la espontaneidad del momento en que se realiza.
  • Se hace uso de la imaginación y de la fantasía, para representar y tramitar simbólicamente aspectos de la vida cotidiana.
  • La finalidad es la propia acción de jugar, por lo que no hay posibilidad de fracaso.
  • En ocasiones, es el resultados de acuerdos entre los que juegan para determinar sus reglas.

Del mismo modo, muchos sociólogos y psicólogos se han interesado por la observación e interpretación del juego, poniendo atención a diversos aspectos del mismo. Es conocido por mis lectores que me inclino por la teoría psicoanalítica. Sin embargo, en esta ocasión me gustaría exponer algunas otras concepciones relevantes para comprender las funciones que cumple el juego en el desarrollo infantil.

Juego cometas

 

El juego como promotor del desarrollo social

La socióloga estadounidense Mildred Parten fue la primera en realizar estudios extensivos en los niños entre dos y cinco años de edad. De acuerdo con sus hallazgos, los niños de paulatinamente van incrementando las interacciones sociales al jugar. En 1929, Parten completa su tesis doctoral en la cual desarrolla su teoría de las seis etapas de acuerdo con el grado de interacción con los demás.

  • Comportamiento libre: Esto ocurre cuando el infante no juega aún, sólo explora su entorno. Puede estar parado en un lugar o realizando movimientos aleatorios. Puede tomar los objetos con las manos y agitarlos, o introducirlos en su boca. Un ejemplo, es el juego que inician los adultos en el cual se tapan la cara o se aleja del perímetro visual del infante, mientras que éste los busca con la mirada. Luego el niño puede reproducir la acción de “esconderse” tapándose la cara.
  • Juego solitario: Se da cuando el niño está solo y se enfoca únicamente en la actividad que él realiza. No muestra interés o no es consciente de lo que otros hacen. Es más común en niños entre los dos y tres años de edad, en comparación con niños mayores. Es muy frecuente que se den los juegos repetitivos, como llenar y vaciar repetidamente una cubeta con bloques de madera. Otro ejemplo de este juego es lanzar un objeto y encontrarlo.

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  • Juego del espectador: Sucede cuando el niño observa a otros jugar pero no participa. Puede involucrarse en otras formas de interacción social, así como conversar sobre el juego, sin unirse realmente al mismo. Este tipo de actividad también es más común en niños pequeños.
  • Juego paralelo: Transcurre cuando el niños juega separado de otros pero a la vez cerca de ellos, imitando sus acciones. Esta etapa se constituye en una suerte de transición entre el formas de juego más solitarias, a otras formas de juego que involucran la interacción con otros.

juego paralelo

  • Juego asociativo: Se da cuando el niño está interesado en jugar con otras personas pero no en coordinar sus actividades con las de esas personas. También consiste en las formas de juego donde no hay actividades organizadas. Se observa más interacción con los demás, pero las actividades no están en sintonía. Puede ser que compartan materiales
  • Juego cooperativo: Surge cuando el niño está interesado en jugar con otros y en las actividades que ellos realizan. Generalmente dichas actividades están organizadas y los participantes tienen roles. Usualmente se da en niños en edad escolar.

 

El juego y las funciones cognitivas

El psicólogo suizo Jean Piaget estudia el juego desde la corriente estructuralista. Propone que el juego forma parte de las habilidades cognitivas del niño, porque representa la asimilación de la realidad según cada etapa del desarrollo. Piaget asocia tres estructuras básicas del juego de acuerdo con el desarrollo de dichas funciones cognoscitivas.

  • Juego de ejercicio: Son propios del estadio sensorio-motor, y por tanto de los primeros dos años de vida. Consisten en repetir una y otra vez una acción, por el placer de obtener una satisfacción inmediata.juego cooperativo
  • Juego simbólico: Se da entre los dos y los siete años de edad. Consiste en simular situaciones, objetos y personajes que no están presentes en el momento del juego. Permite a los niños asimilar el entorno que les rodea, aprender los roles de la sociedad, desarrollar el lenguaje y favoreces la creatividad.juego simbolico
  • Juego reglado: Los juegos con reglas no se limitan a los juegos colectivos, como en los deportes o juegos de mesa. En los demás tipos de juegos también existen reglas que pueden ser implícitas o explícitas. Las mismas determinan lo que se espera de quienes participan en el juego.

 

El juego como forma de expresión del inconsciente

Desde el psicoanálisis, se entiende que jugar constituye una forma genuina y privilegiada de expresión del inconsciente en los niños. En su obra Más Allá del Principio del Placer (1920) Sigmund Freud comentó sobre el juego infantil de uno de sus nietos de año y medio de edad. El Fort-Da consiste en lanzar un objeto pequeño a un rincón de la habitación o debajo de la cama haciendo un sonido que tanto la madre como Freud coincidían en que su significado era fort o fuera. En otras ocasiones repetía el juego con un carretel de madera, que tenía una cuerda con la que lo lanzaba y lo hacía volver emitiendo la palabra da que significa aquí.

Después de observarlo durante un tiempo, Freud concluyó que el pequeño repetía un escenario que no es agradable para él: la partida de la madre. Empero, ahora el niño tomaba papel activo, en una vivencia donde fue pasivo. Aunque sea revivir una experiencia dolorosa, va conectada a la ganancia de un placer de otra índole. 

Fort-Da

Freud reconoció la importancia del juego como vía para acceder al inconsciente, sin embargo no lo desarrolló profundamente en su teoría. Fueron sus sucesoras, Anna Freud y Melanie Klein quienes tomaron la batuta en el estudio del Psicoanálisis en el trabajo terapéutico con niños. Sin ahondar en dichas disputas teóricas, se considera que el juego tiene una importancia intrínseca, más allá de un dispositivo propuesto por alguna concepción en particular. El niño que juega va introyectando el entorno a su psiquismo, mientras que va insertándose él en este entorno. A través del juego el niño experimenta situaciones placenteras, expresa sus emociones más profundas, elabora circunstancias difíciles de tramitar de otro modo, y pone en marcha el proceso creativo.

 

El estatuto del juego en la actualidad

Cuando un niño no juega o su juego se considera extraño, es una alerta de que algo puede estar sucediendo con éste niño. Pero qué ocurre cuando la sociedad promueve la aniquilación del juego como vehículo de creación y tramitación de los conflictos. La tecnología puede ser beneficiosa para el aprendizaje de los niños. Sin embargo, cuando su uso comienza en etapas muy tempranas merman el despliegue del interés natural por jugar.

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Los padres, maestros y cualquier persona que esté en contacto constante con niños debe comprende la relevancia del juego. Igualmente, deben propiciar las oportunidades que permitirán al niño la posibilidad del juego libre, imaginativo y creativo. Los niños deben tener la oportunidad de experimentar su realidad y expresar sus emociones. Para resumir, jugar cumple brinda aportaciones en las diferentes áreas del desarrollo infantil:

  • Desarrollo motor: Estimula el desarrollo de la motricidad gruesa, fina y viso-motora, pues es la fuerza que impulsa la realización de la acción deseada por medio de movimientos y la coordinación de los mismos.
  • Desarrollo emocional: A través del mismo, el niño puede tramitar situaciones conflictivas. Presta sus sentimientos y emociones relacionados con personas significativas y situaciones. Además, puede expresarlos en un rol más activo, distinto al rol pasivo que juegan en el entorno real.
  • Desarrollo cognitivo: Pone en marcha las habilidades cognitivas, que le permiten comprender su entorno, desarrollar el pensamiento y la creatividad.
  • Desarrollo social: A través del mismo se relacionan con los demás. Apoya el surgimiento de la empatía, comunicación, solución de conflictos y la reciprocidad, entre otros.

 

Referencias bibliográficas:

  • FREUD, Sigmund (1920). Obras Completas: Más Allá del Principio del Placer. Amorrortu Editores. Buenos Aires, Argentina.

Enlaces:

Aprendiendo a ser padres: Los Amigos

Esta es una serie de artículos para orientar a padres, hermanos, educadores y cualquiera interesado en el conocimiento acerca de los distintos ámbitos que ocupan la vida de los jóvenes y adolescentes. Pero si tuviera que definir un “Target” (Un objetivo) diría que se trata de una serie de artículos para orientar a los padres en el complejo mundo que es su hijo.

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¿Qué es importante saber sobre la amistad?

Desde el momento en el que nacemos nos convertimos en seres sociales, ya que empezamos a compartir nuestra vida con las personas de nuestro entorno. La primera relación del niño se establece con sus padres, de modo que éstos pueden contribuir a desarrollar en sus hijos habilidades y formas de comunicación positivas que les permitan, más tarde, relacionarse de forma competente con sus iguales. Las relaciones con otros niños y amigos son muy importantes porque, desde la infancia a la adolescencia, proporcionan: Un espacio para juegos y diversión; Un espacio para aprender y ensayar diferentes papeles sociales; El ámbito adecuado para aprender a cooperar, a respetar al otro y a respetar las normas establecidas; Un importante apoyo afectivo.

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El primer año:

Es una etapa fundamental, ya que en ella se establece el vínculo afectivo entre el bebé y las personas más próximas: sus padres. Posteriormente, esto influirá de forma decisiva en su manera de relacionarse con los demás. Es imprescindible que, además de satisfacer sus necesidades físicas (Comida, sueño, higiene…) habéis, abracéis, beséis y estimuléis al bebé, para satisfacer sus necesidades emocionales. Actualmente, es cada vez más frecuente que el bebé vaya a la escuela infantil, por lo que comienza a relacionarse antes con otros niños.

Entre los 2 y los 3 años:

Se empieza a observar la preferencia por ciertos compañeros de juego y el inicio de actividades grupales, aunque los miembros del grupo cambian constantemente. Intentad dedicar parte de vuestro tiempo exclusivamente a jugar con vuestro hijo. Llevad a vuestro hijo a espacios infantiles que le permitan jugar con otros niños. Si es posible, salid con amigos que tengan hijos pequeños.

Entre los 4 y los 5 años:

Se empieza a depender cada vez más de los compañeros como fuente de satisfacción. El niño comienza a aprender cómo son las relaciones de amistad, al tiempo que desarrolla ciertas habilidades sociales. En esta etapa los padres podéis tener un papel fundamental a la hora de ayudar a vuestro hijo a establecer relaciones sociales.

Organizad actividades en casa o excursiones e invitad a otros niños. Permitidle que vaya a casa de sus vecinos o compañeros. Enseñadle a presentarse a otros niños o a pedir que le dejen jugar. Valorad la cooperación, para que vuestro hijo aprenda a compartir y a aceptar a los demás. Fomentad el diálogo con él y responded a todas sus preguntas. Iniciadle en juegos sencillos en los que se tengan que respetar ciertas normas.

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Entre los 6 y los 9 años:

En este período es muy importante la aceptación de los compañeros y permitirá saber si existen o no dificultades o puede haberlas en el futuro. Se empieza a distinguir claramente quién es un niño popular y quién es un niño rechazado por sus compañeros.

El niño popular: Es un niño que es aceptado por sus compañeros y tiene facilidad para conocer y  hacer amigos porque es activo y comunicativo. Tiene habilidad para solucionar los conflictos entre los compañeros. Se preocupa por sus amigos y les suele ayudar.

El niño rechazado: Cuando hablamos del niño rechazado, debemos distinguir dos causas y comportamientos diferentes de rechazo. Cuando el niño es rechazado activamente debido a su comportamiento agresivo y no respeta las normas de los juegos, queriendo ganar siempre; Cuando el niño es ignorado por los demás al tener poca seguridad en sí mismo y se muestra tímido, reservado, pasivo, temeroso y excesivamente sensible ante situaciones sociales.

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¿Cómo ayudar a vuestro hijo cuando presente dificultades para relacionarse?

Es necesario que ayudéis a vuestro hijo a adquirir seguridad, enseñándole a aceptarse, quererse y valorarse tal y como es. El primer paso para poder relacionarse con los demás consiste en encontrarse a gusto con uno mismo. Indicadle modelos positivos a los que imitar sin que deje de ser él mismo mediante demostraciones prácticas.

Es fundamental que vuestro hijo aprenda a: Interpretar la conducta de los demás, entender su punto de vista, admitir que el otro es diferente y aceptar al resto tal y como es; Hacer comentarios positivos o cumplidos hacia los demás y a saber recibirlos correctamente; Ofrecer su ayuda y a pedirla cuando sea necesario; Decir que no de una forma adecuada ante algo que no desea y a aceptar, a su vez, una negativa como respuesta; Iniciar conversaciones y a participar en ellas; Escuchar a los demás; Resolver conflictos por sí mismo; Compartir.

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Entre los 10 y los 11 años:

Se empiezan a formar las pandillas y es muy importante para el niño pertenecer a un grupo determinado, ya que éstos surgen por la necesidad de obtener cada vez más independencia de los adultos. Los miembros de un mismo grupo generalmente del mismo sexo, comparten valores e intereses y establecen ciertas normas que deben respetarse. Aparece una organización jerárquica (líderes y seguidores) y los intrusos son excluidos. La influencia de estos grupos suele ser positiva. Sin embargo, también puede ser negativa si las prácticas y los objetivos del grupo lo son (Agresiones, peleas, pequeños robos, consumo de drogas…).

Es importante que animéis a vuestro hijo a integrarse en grupos organizados y supervisados (deportivos, culturales…) Recordad que debéis lograr un equilibrio entre la supervisión de sus amigos y de las actividades que vuestro hijo realiza y el fomento de su independencia.

A partir de los 12 años:

El adolescente desea ser aceptado por un grupo determinado y comienza a prestar atención al sexo opuesto. Le preocupa lo que los demás piensen de él y es especialmente sensible a las críticas, ya que muchas veces la imagen que tiene de sí mismo depende de la opinión que de él tienen los demás.

En este periodo se produce un claro alejamiento de los padres y la fuente de satisfacción se busca en compañía de los amigos. Sin embargo, esto no significa que familia y amigos sean incompatibles, ya que el adolescente necesita de ambas para hacer una transición sana hacia la vida adulta. Los problemas aparecen cuando una de las partes, bien los padres, bien los amigos, tiene un papel predominante en prejuicio de la otra, o una de las dos no existe.

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¿Qué aportan los amigos a tu hijo?

Le permiten participar en actividades de ocio y recreativas; le brindan compañía y amistad; Con ellos aprende a desarrollar habilidades sociales; Le ayudan a reafirmar su identidad; Le proporcionan independencia de sus padres; Le ofrecen apoyo emocional en situaciones estresantes; Le sirven de confidentes; Le facilitan críticas y consejos que son aceptados y tenidos en cuenta; Le ayudan en sus primeras relaciones amorosas.

En general, no se pueden establecer normas fijas comunes para todas las familias. Cada una deberá valorar el grado de autonomía que puede dar a sus hijos siempre intentado conseguir un equilibrio entre la independencia que se debe fomentar en ellos y la supervisión. Es importante que conozcáis personalmente a los amigos de vuestro hijo e incluso también a sus familias, invitándolas a casa o en vacaciones.

Es preciso que evitéis continuos interrogatorios y un control tan riguroso que impida una comunicación fluida. Sin embargo, no evitéis ser firmes cuando resulte necesario. Es necesario evitar las críticas constantes hacia los amigos por su forma de vestir, peinar… ya que vuestro hijo siente que esas críticas están también dirigidas a él.

Es importante que tengáis en cuenta que toda prohibición tajante pueda conllevar tentación. Es fundamental estar abierto al dialogo para prevenir cualquier tipo de problema.

Conclusión:

Las relaciones sociales son fundamentales en la vida de cualquier persona. Vuestro hijo tendrá a imitar vuestra forma de relacionaros con los demás. Involucraros en la vida social de vuestro hijo, conociendo a sus amigos y mostrando interés hacia las actividades que realiza, a la vez que impulsáis su independencia y autonomía.

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¿Estresado? pregúntale a tu cuerpo.

 Confucio decía: “elige un trabajo que te guste, y usted nunca tendrá que trabajar un día de su vida”.


 

Esta frase nos permite visualizar un panorama positivo en nuestro día a día, hacer algo que nos gusta y al mismo tiempo recibir recompensa monetaria y social por nuestro trabajo,¿maravilloso no? Poder hacer lo que nos apasiona y que esto nos permita vivir con calidad en la sociedad moderna es el sueño de muchos, que algunos logran concretar y que para otros es un camino más difícil.  Sin embargo en la actualidad, quizás el estilo de vida en la sociedad moderna, traiga de la mano ritmos acelerados, que empujen al cuerpo a un límite, favoreciendo así la aparición de enfermedades biopsicosociales, el coste que alguna veces resulta por lograr cubrir nuestras necesidades básicas, y más, dependiendo de nuestro estilo de vida y de consumo. Esto quiere decir que a pesar de estar  haciendo lo que nos gusta, igualmente podemos vernos envueltos en esta palabra que se ha puesto de moda en las últimas décadas: el estrés; y en otros casos cuando el estrés es prolongado se convierte en crónico, y puede generar cuadros mucho más delicados.

 

El Estrés: Una palabra que está de moda pero que está en nuestro cerebro durante nuestra evolución como especie.


 

Estrés, palabra que hace saltar de inmediato aquellas definiciones con carácter negativo por la cual se ha vuelto famosa, una palabra que lamentablemente ha tenido mala publicidad, a la que conocemos poco, olvidando así el valor de su existencia en nuestro cerebro.

 

¿Qué es el estrés?

 

Es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada, es decir una situación de peligro.

 

El estrés es el modo de un cuerpo de reaccionar a un desafío. De acuerdo con el evento estresante, la manera del cuerpo a responder al estrés es mediante el sistema nervioso simpático de activación que da lugar a la respuesta de lucha o huida. Debido a que el cuerpo no debe mantener este estado durante largos períodos de tiempo, el sistema parasimpático tiene tendencia a hacer regresar al cuerpo a condiciones fisiológicas más normales (homeostasis).

Esta capacidad natural del cerebro  nos ha ayudado a lo largo de nuestra historia evolutiva,(pj:. a correr de un león o a percibir peligros vitales), y de esta manera asegurar la supervivencia.

 

El problema se genera una vez que se nuestro cuerpo está inundado de una hormona llamada cortisol, (que es la que nos activa y ayuda a nuestro cuerpo a estar en fase de huida), y  no logra regularla y regresar al estado anterior a la huida (no logra la homeostasis anteriormente descrita), entonces es allí cuando empieza a alterar la salud mental – física y social de la persona.

 

 

 

Entonces, ¿es positivo o negativo sentir estrés?

Primero hay que diferenciar dos tipos de estrés:

  • Estrés agudo: se considera estrés agudo la reacción del cuerpo y del cerebro ante un episodio corto y puntual que provoca la activación del sistema de alerta, como ejemplo: cuando vemos que alguno de nuestros hijos  se va a caer de algún lugar y reaccionamos para protegerlo, cuando un auto nos pasa cerca en la calle, o cuando vamos en nuestra bicicleta a alta velocidad por una pendiente.  Este tipo de estrés acaba una vez que la situación amenazante o excitadora desaparece.
  • Estrés Crónico: es el estrés más conocido, es aquel que es prolongado en el tiempo, permanece presente por semanas o meses, y en algunos casos más delicados por años, y viene de la mano generalmente por factores externos desagradables como una separación conflictiva, problemas económicos, situación social de inseguridad,    empleo de mucha presión, desempleo,  entre otros muchos factores desencadenantes.

Este último es el que facilitará la aparición de síntomas físicos, emocionales y psicológicos llegando a representar la posibilidad de aparición de enfermedades biopsicosociales, por el desgaste y sobre exigencia continúa a la que está expuesto el cerebro, manteniéndose en alerta aunque ya no exista riesgo o peligro.

 

Factores que influyen en el estrés crónico


 

Centrándonos ahora en el estrés crónico, esta condición puede disparar o activar enfermedades tanto físicas, como emocionales y psicológicas. Es por eso que estar atentos a nuestro cuerpo y a nuestra mente nos puede dar un indicio de que estamos expuestos a situaciones o factores desencadenantes de estrés, y en especial de este especial que genera poco bienestar y reduce nuestra salud integral.

 

No hay una causa única para la aparición de síntomas asociados con la presencia del estrés.  Lo que si ya está comprobado por la ciencia que la combinación de muchos factores favorecen la aparición de síntomas crónicos asociados al estrés, como por ejemplo, un estilo de vida agitado o acelerado, sin espacio para el ejercicio ni el descanso, situaciones familiares complejas, problemas de pareja prolongados, situación de inestabilidad social como países en guerras o en desastres, empleos de alta presión, deudas, perdidas (del estatus económico, de empleo, de un familiar, de una vivienda), enfermedades crónicas y terminales, familiares cercanos con adicciones, entre muchos otros escenarios de la vida diaria, en general situaciones de incertidumbre y de poco control pueden generar en el cuerpo y en la mente desgaste por la exposición prolongada a situaciones donde se requiere un máximo de esfuerzo para poder ser resueltas.

 

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Nuestro sistema psicológico está preparado para poder resistir situaciones adversas, sin embargo una vez que se satura nuestro nivel de resistencia y de defensa ante los peligros y presiones externas, el aparato psicológico empieza a enfermarse,, por lo que utiliza el cuerpo como medio de expresión para solicitar atención. Es como por ejemplo nuestra columna vertebral, la cual está capacitada para resistir hasta una cantidad de peso sobre nuestro cuerpo, pero una vez se supera el límite a columna empieza a sentir dolor, y puede llegar a lesionarse de manera temporal o permanente, dependiendo del daño sufrido.

 

Hay profesiones u oficios que son más vulnerables a sufrir estrés crónico. En muchos casos pueden llegar a cuadros más complicados como el Síndrome del BURNOUT, lo cual representaría una fase de daño más compleja y llega una vez que hemos hecho caso omiso a señales anteriores, el burnout representaría una última fase del estrés, donde nuestro cuerpo y nuestra mente ya no cuentan con recursos suficientes para superar la situación . Término bautizado por Freudenberger en 1974, sin embargo en el año de 1981 Maslach y Jackson proponen las siguientes dimensiones del síndrome de Burnout para definirla:

 

  • Cansancio emocional: valora el agotamiento emocional debido a las exigencias del trabajo.
  • Despersonalización: valora el grado de indiferencia y apatía frente a la sociedad.
  • Baja realización personal: valora sentimientos de éxito y de realización personal

 

Las investigaciones han seguido generalmente la línea laboral u organizaional, enfocando las estrategias de atención a grupos de profesionales o a empresas específicas. Generalmente están asociados a profesiones u oficios relacionados a la atención de púbico, y sobre todo aquellos que atienden poblaciones vulnerables o con condiciones adversas, como por ejemplo el personal médico. Igualmente profesiones como la docencia, profesionales de la salud mental, profesionales  de seguridad pública y de atención al cuidadano como policías, bomberos.  Igualmente a atención al público general, como por ejemplo los teleoperadores.

 

 

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Es por eso la importancia de que los profesionales que trabajan en ambientes de alta presión, con responsabilidades altas, con ambientes de trabajo negativos,  tomen las medidas necesarias para preservar la salud y evitar cavar su carrera profesional rápidamente.

 

Como  psicóloga, y mucho más trabajando en el área de protección a la infancia vulnerada,  comprendí que mi salud mental es fundamental para poder brindar contención y protección a todos las personas a las cuales debía atender y procurar su recuperación emocional.  Comprendí que ser terapeuta luego de pasar por un proceso terapéutico personal,  enriquece mi trabajo, me hace más responsable y me ayuda a ejecutar con mayor claridad las intervenciones necesarias. Igualmente evita que el sistema me consuma y que muy pronto “me queme”, apostando por una carrera larga y con objetivos más claros.

 

El siguiente video ejemplifica de manera sencilla la importancia de poder utilizar espacios terapéuticos como una manera de sanar y mantener nuestra salud  mental y emocional. Y de esta manera evitar que nuestro cuerpo empiece a lesionarse por no escuchar las señales enviadas de advertencia.

 

 

 

Como se manifiesta el estrés en nosotros


 

Manifestaciones psicológicas: En diversas investigaciones se ha determinado que la exposición frecuente a situaciones de estrés, o la permanencia a un estado de estrés crónico puede manifestarse a través de nuestra irritabilidad, poca paciencia, tendencia a responder de manera más agresiva, necesidad de aislamiento,  igualmente se ha estudiado que puede incrementar la necesidad de usar sustancias toxicas para aliviar tensiones como el uso el drogas o de medicamentos. En casos más crónicos puede influir en la aparición  de cuadros depresivos, cuadros ansiosos, o la combinación de ambos. Puede influir en la aparición de cuadros de  ataques de pánico recurrentes o aislados, igualmente altera la memoria y la concentración.  También se ha estudiado la relación entre el estrés crónico y la alteración de los periodos de sueño, en la calidad del sueño y los estados de insomnio primario y secundario.

 

Manifestaciones físicas: viene a manifestarse con alteraciones propias de otros sistemas, por ejemplo manifestaciones gastrointestinales, como gastritis, ulceras o colon irritable, diagnósticos muy asociados a la presencia de estrés. Cefaleas, migrañas.  Tensión alta y dificultades cardiovasculares. Dolores musculares, cuello tenso. Cansancio crónico, fatiga y nauseas. Temblores musculares, aparición de tics. Suele haber igualmente un descuido de la apariencia física.

 

Si tienes varios de estas manifestaciones asociadas a diversos factores de riesgos, nombrado anteriormente como el estilo de vida, trabajos de alta presión, dificultades familiares o sociales, debes considerar tomar acciones reparatorias para evitar daños permanentes tanto físicos como psicológicos.

 

La palabra clave para esta problemática es: “Encárgate de ti mismo”. 


 

 Una vez que eres consciente que las situaciones que vives el día de hoy está afectando la salud mental y la de tu cuerpo es hora de comenzar a provocar cambios, a menos que quieras enfermarte realmente.

 

1.- Reconoce tus fuentes de estrés o los estresores actuales:

Tener pleno conocimiento de cuáles son las situaciones que están afectando tu vida, cuáles son tus fuentes de estrés, te ayuda a  recuperar el control. Saber que no es un todo generalizado, sino que hay ciertas situaciones o personas en específico que te generan estrés podrá empoderarte y enfocarte a trabajar estrategias de resolución efectivas que ayuden a disminuir su intensidad o capacidad para generarte estrés.

  1. Ayuda a tu cuerpo.

La alimentación saludable y oportuna, hidratación y un buen descanso son indispensables para que tu cuerpo esté preparado para enfrentarse a situaciones adversas. Piensa que tu cuerpo es una máquina, que necesita elementos básicos para poder funcionar. Sin estos 3 elementos le haces más cuesta arriba la capacidad de tu cuerpo para reaccionar y para regularse.

  1. Ejercicio Físico.

Aunque es una recomendación súper conocida, el ejercicio físico realmente trae para tu cuerpo   y para tu mente beneficios reconocidos por la ciencia. No tienes por qué dedicar mucho tiempo. De 15 a 20 minutos diarios e ejercicios continuos como una caminata o una pequeña sesión de baile, puede generar en ti más beneficios que el uso de medicamentos  para relajarte.

  1. Practica ejercicios de relajación y meditación.

Una característica básica del estrés es la tensión en el cuerpo, lo que la relajación atacaría directamente. Igualmente libera sustancias que permitirán oxigenar  tu mente y tu cuerpo. Será un punto de liberación al día. La recomendación es hacerlo a diario.

Aquí te dejo un video que te podrá dar algunos consejos prácticos para hacerlo de manera rápida y efectiva.

 

  1.  Regálate una o dos veces por semana una actividad solo para ti y que tú ames hacer.

Inscríbete en un curso de baile, de pintura, aprende a tocar un instrumento musical,  un curso de cocina, escucha música, lee,  inscríbete en un club deportivo, practica alguna actividad recreativa que te ayude a desconectarte, al principio organizar el tiempo para alcanzar ir va a ser (quizás)  una fuente de estrés, pero una vez que lo generes como un hábito, será un espacio sagrado entre tu cuerpo y tu mente, y donde solo tú te verás beneficiado.

  1. Aprende a decir no, aprende a poner límites.

Esto debe ser una práctica generalizada en tu vida, esto generará relaciones más respetuosas y asertivas en tu vida, te liberara de peros innecesarios y evitara verte envuelto en situaciones.

  1. En situaciones que escapan de tu control pide ayuda.

Apóyate en tu familia, amigos o personas de confianza, delegar responsabilidades igualmente descargará de tus hombros situaciones estresantes.

  1. Si ya tu cuerpo comprometió otros sistemas consulta un médico.

Si ya en tu cuerpo hay manifestaciones crónicas, donde está comprometido el sistema digestivo, el respiratorio, el cardiovascular, el neurológico, el muscular, etc. CONSULTA AL ESPECIALISTA. No te auto mediques. Tu salud es tu responsabilidad no juegues con ella.

  1. Consulta un terapeuta

Así como tu cuerpo tiene especialistas para consultar, tu mente igualmente lo tiene, los psicólogos y terapeutas son personas preparas y capacitadas para poder ayudarte a aligerar la carga, igualmente te acompañan en un proceso en un proceso de cambio que oxigenara tus relaciones con los demás, pero especialmente contigo mismo. Es una inversión en ti mismo.

  1. Evalúa tus expectativas de vida

Realmente vale la pena el sufrimiento y la presión que estás viviendo hoy día? Hay cosas a las que puedes renunciar por mi salud metal? Evalúa cual está siendo el coste de tus decisiones hoy y de esta manera ver cómo puede afectarte en un mañana

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=ykTAh3VVkxU

 

 

“El dolor es inevitable, pero le sufrimiento es opcional”

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¿Podemos aprender a acompañar?

 

Te propongo hacer una parada en el camino, en este caso en la lectura que estás realizando. Pero antes, cierra los ojos, intenta recordar una situación en la que sientas que te has ofrecido a ayudar o acompañar, ya sea a nivel personal o profesional, y permítete sentir las reacciones que se producen en tu cuerpo, qué emociones afloran, sin hacer juicios, solo observando.

 

Mi camino “ayudando

 

Llevo más de 20 años “acompañando” de forma profesional, de una u otra forma, ya sea desde lo sanitario, desde lo educativo, desde lo terapéutico. Si realmente miro aún más hacia atrás, tomo conciencia de que llevo “acompañando” desde que tengo uso de razón, ha sido una respuesta que ha surgido de forma aparentemente natural en mí, que creo que he ido perfeccionando, pero que no me ha supuesto un esfuerzo. Ahora bien, en los últimos años, fruto de un profundo proceso de autoconocimiento y balance vital, han ido aflorando en mi interior muchas dudas acerca de qué es lo que realmente hago y, sobre todo, por qué lo hago, cuando ofrezco la posibilidad de acompañar a otras personas. En este proceso, me he replanteado qué significa la palabra “ayuda”, en un sentido profundo, y ciertamente personal.

Creo que los seres humanos tenemos una capacidad instintiva e intuitiva para captar una situación de desventaja en el otro, y mostramos una tendencia a responder, ofreciéndonos para mejorar la situación ajena. Quizá jueguen un papel aquí las neuronas espejo en este mecanismo de empatía, y faciliten la comprensión del dolor ajeno. Considero que, ante circunstancias imprevistas que surgen en la vida y que favorecen situaciones de desventaja, aflora esa respuesta instintiva que, en cierta forma, nos ha permitido subsistir como especie. Las dudas me invaden cuando me planteo qué nos mueve realmente a los seres humanos a dedicarnos “profesionalmente” a “ayudar, o que esa ayuda a los otros, también en un plano personal, sea una característica relevante de nuestro modo de situarnos en la vida.

 

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En mi propio camino de reflexión, he ido tomando conciencia de que mi predisposición a “estar ahí” y ofrecerme, más allá de un acto altruista, podía estar reflejando una visión de carencia, de ver la necesidad en los demás, ante la cual ofrezco mis conocimientos y mi “saber estar y acompañar”. Tendemos a proyectar fuera, en los otros, aquello que no vemos en nosotros. Forma parte de nuestra sombra. Y darme cuenta de que quizá proyectaba en los otros mi propia carencia o necesidad, y desde ahí me situaba en cierto modo en la soberbia del que “sabe acompañar”, supuso una enorme crisis que realmente me permitió seguir descubriendo el motor de mis acciones. Tomar conciencia de mi “inconsciencia”, de mi “ceguera”, me permitió ver que, más allá del altruismo, buscaba en mi vida escenarios donde pudiera seguir desempeñando ese papel cada vez más profesionalizado de “ayudador”, descubriendo finalmente que era la forma que había aprendido durante mi infancia para ser visto, reconocido. Sí, aquí nos encontramos con “el sanador herido”.

Y así me di cuenta de que un acompañamiento no puede ser sano, genuino, cuando el que lo hace se mueve desde su propia necesidad o carencia, sea consciente o no, y no desde el “sencillamente estar y ser”, y desde ahí, compartir, viendo al otro de igual a igual, y reconociendo su propio potencial. Y también reconociendo en uno mismo la propia vulnerabilidad, que es un rasgo genuinamente humano. Si acompaño, lo hago sabiendo que yo también me estoy transformando y que solo establezco intercambio con el otro, no doy sin recibir, y ambos crecemos en esa interacción que nos refleja mutuamente.

 

https://www.youtube.com/watch?v=AiZt7Gc0oMo

 

¿Cómo podemos aprender a acompañar?

 

Creo que esta pregunta ha estado latente en mí durante años, al reconocer mi habilidad para conectar con los demás y mi incapacidad para transmitir “cómo se hace”. En este momento, creo que he llegado a un punto de claridad, aunque sea mínima. Y es que solo podemos acompañar conscientemente cuando hemos hecho y continuamos haciendo de por vida un continuo proceso de autoconocimiento y conciencia que nos mantenga siempre replantéandonos por qué nos manifestamos del modo en que lo hacemos, y qué experiencias vitales han condicionado, de una u otra forma, nuestro modo de estar en el mundo para así acogerlas sin juicio, de forma abierta. En cierto modo, es el reto de desnudarnos a cada paso, de mostrarnos vulnerables y, a la vez, abiertos a compartir entre seres humanos, cada uno con sus cualidades y capacidades.

En los últimos tiempos he ido conociendo formas de enseñar este proceso de acompañar, cada una con sus rasgos distintivos. Destaco, por su importancia en nuestro país, y por haber sido pioneros en el ámbito de la salud, al Centro de Humanización de la Salud, de los Religiosos Camilos, con José Carlos Bermejo como director, que ha establecido un sistema de formación de profesionales en el que se conjugan aspectos técnicos con la humanización y la consideración de la espiritualidad, más allá del hecho religioso. Su modelo basado en el counselling ha proporcionado herramientas y recursos prácticos para que los profesionales de la salud puedan introducirlos en sus entornos de trabajo.

 

 

Acompañar al final de la vida como paradigma para acompañar en la vida

 

En el ámbito de la salud, el desarrollo de los cuidados paliativos y la creciente consideración de acompañar a las personas en su etapa final, más allá de que no se pueda ofrecer una curación, ha sido una auténtica revolución. Es por ello que los profesionales que trabajan en este ámbito han impulsado en gran medida formas de acercamiento a la persona que sufre, en la que integran aspectos biomédicos, psicosociales y espirituales, y de ahí han surgido modelos de formación en diferentes países que buscan facilitar el desarrollo de habilidades que permitan contar con profesionales más humanizados. En este sentido, me gustaría compartir una charla que dio recientemente uno de los mayores especialistas de nuestro país en este ámbito, Enric Benito. Y recomiendo la monografía “Espiritualidad en clínica”, editada en 2014 por la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, y que se puede descargar de forma gratuita (http://www.secpal.com//Documentos/Blog/Monografia%20secpal.pdf).

 

 

Daniel Siegel y su propuesta desde la neurociencia

 

Daniel Siegel es una de las figuras que más ha aportado científicamente a la psicoterapia en los últimos años, partiendo de enfoques que rompían con la visión tradicional, e introduciendo los descubrimientos neurocientíficos y los principios del mindfulness o atención plena, tanto en el ámbito de la psicoterapia como en el educativo. Recientemente publicó un libro en el que establece un modelo de desarrollo de habilidades para profesionales de la relación de ayuda, que implica un proceso estructurado de autoconocimiento necesario para poder acompañar desde la conciencia plena.

Siegel se basa en su teoría de la neurobiología interpersonal, y plantea el desarrollo de habilidades de la mente en el profesional que le permitirá adquirir una cualidad “mindful”. Es difícil encontrar una traducción en español de este término, pero me llama la atención una de las definiciones que aporta Siegel, en la que significa estar libre de prejuicios y evitar una pérdida prematura de posibilidades. Es decir, poder situarnos ante el otro con una mente lo suficientemente distante de nuestros propios juicios como para acoger y aceptar al otro en todo su ser. Para ello, es preciso cultivar, entre otras habilidades:

  • la presencia, como una forma de estar en el aquí y el ahora, más allá de nuestra propia historia, abiertos a conectar con lo que sucede, con lo que es.
  • la sintonía, la resonancia y la confianza con y en el otro.
  • la verdad, como forma de percepción de lo que acontece, más allá de nuestra propia narración. Para ello, es preciso ser muy consciente de que esa narración existe, y qué la ha condicionado, para poder acogerla y aceptarla sin juicio.
  • habilidades mentales para estabilizar la lente de nuestra mente con el fin de observar nuestro mundo interior.
  • la integración de lo vivido y del presente, como medio para lograr un equilibrio y alejarse del caos o la rigidez.

 

Siegel propone actividades concretas a lo largo de los quince capítulos donde aborda cada una de estas habilidades y otras que considera importantes para lograr acompañar de una forma abierta y sana.

 

Tras esta reflexión compartida, y desde la serenidad y la honestidad con uno mismo, ¿desde dónde surge tu impulso de ayudar?

 

Referencias bibliográficas

  • Bermejo, José Carlos (2014). Humanizar la asistencia sanitaria. Desclée de Brouwer.
  • Siegel, Daniel (2012). Mindfulness y psicoterapia. Paidós Ibérica.

 

El Cerebro y la Gestalt

¿Podemos establecer relación entre el Cerebro y la Gestalt?

Las reacciones emocionales son procesos que empleamos a diario y sobre los que hay que prestar especial atención si queremos saber más en relación a lo que ocurre en las sesiones de terapia. Podemos decir que las emociones son la toma de conciencia de ciertos procesos vegetativos. Es decir, ser conscientes de la consecuencia del sistema límbico cuando es estimulado por el exterior o por representaciones internas. Así, una emoción sentida es darse cuenta de un neurotransmisor circulando por nuestro cerebro.

 

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La herencia arcaica del ser humano no solo se limita a las disposiciones cognitivas actuales que posee, sino también a los contenidos de las huellas mnémicas relativas a la vivencia de las generaciones anteriores. De este modo, nuestra constitución intelecto-emocional también se ve mediada por la información heredada transgeneracionalmente. Por ello, todos nosotros somos el resultado de lo que nos formamos en el presente y lo que poseemos de nuestros ancestros. Nuestro cerebro emocional (o cerebro difuso) se superpone al cerebro cableado que se encarga de las funciones sensoriomotoras, cognitivas y racionales, y su estudio nos permite no solo conocer el alfabeto que esconde, sino también su gramática y sintaxis.

Nuestro cerebro sigue siendo hoy en día un continente a explorar, cuyos recursos van siendo conocidos poco a poco en un terrero subterráneo apasionante. Sigue en vías de desarrollo este eterno infinito de la complejidad, puesto que podemos considerarlo una de las estructuras complejas (por no decir la que más) de cualquier universo. Imaginaos, si nuestra estructura de conocimiento estuviera extendida en un libro, la precisión del contenido seria tal que no se toleraría ni una sola falta de ortografía en una obra de 500 páginas. Por una sola errata todo el libro seria anulado sin piedad. Pero no se trata de un libro programado con anticipación, sino más bien un cuaderno en blanco que vamos escribiendo a cada momento del día.

Si bien es cierto, los arboles de nuestra inteligencia están plantados desde antes de nuestro nacimiento (vida intrauterina) pero sus ramificaciones crecen sin cesar posteriormente, ampliándose del orden de unas 20.000 conexiones sinápticas por neurona a través de nuestra actividad mental asociativa y emocional. Múltiples uniones interneuronales se siguen dando a lo largo de toda la vida, y especialmente durante las sesiones de Gestalt se estimulan las relaciones entre diferentes capas y zonas del cerebro, al centrarse en vivenciar las experiencias emocionales desde la movilización corporal.

 

Breve pincelada sobre el inconsciente

Nuestro verdadero inconsciente es una estructura viva que se ha ido forjando a lo largo de miles de millones de años de evolución humana. Si nos alejamos del concepto clásico freudiano, podemos adentrarnos en la complejidad biológica de las células que lo conciben, en la cuales se encuentra almacenada tanto la información de nuestras propias experiencias de vida como las huellas de los eventos del mundo desde su creación, así como nuestro patrimonio genético. Además comprende tanto las capas corticales del cerebro como estructuras subcorticales más profundas y su concepto se acerca más al de inconsciente colectivo de Jung como a los conceptos actualmente desarrollados por las corrientes transpersonales. Sea como fuere, de algo de lo que estamos seguros es de que cada uno tenemos una inmensa cantidad de información almacenada precozmente desde el estado fetal, distribuida en una red neuronal compleja que se encuentra en continuo reajuste.

 

¿Qué es eso de que tenemos varios cerebros?

Pues bien, no es que tengamos varios cerebros dentro de nuestro cráneo, sino más bien que cada región cerebral tiene sus funciones específicas, pero todas están a su vez conectadas entre sí. Trabajan en equipo a pesar de tener cada una su papel. Por ejemplo:

 

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El cerebro reptiliano es el centro de los instintos, regulando nuestras reacciones agresivas, alimentarias y sexuales que permiten la supervivencia del ser humano. En relación a la Gestalt, podemos establecer el símil de que esta área cerebral se centra en el equilibrio homeostático, el cual vigila el aquí y ahora de nuestro medio interno.  Además interviene como un activador energético de nuestras emociones.

El cerebro límbico sin embargo se ocupa de procesos memorísticos (hipocampo) y de la modulación de las emociones (amígdala). De este modo, permite que los aprendizajes se consoliden mejor al conferirles una coloración emocional concreta, siendo las experiencias positivas mas reforzadas en la memoria. De este modo la memoria y la emoción están especialmente asociadas, siendo la emoción la que favorece el registro de cualquier aprendizaje. Así, en el trabajo en Gestalt, cualquier manifestación de una emoción concreta tiende a favorecer el afloramiento de recuerdos asociados a esta, pero a la inversa también ocurre, yendo un recuerdo seguido de la emoción que le acompaña.

Las terapias psicocorporales y psicoemocionales actúan movilizando las capas profundas del centroencéfalo (límbico + reptiliano), mientras que las psicoterapias puramente verbales trabajan a nivel superficial de la corteza cerebral, pudiendo distinguir de este modo las «psicoterapias de corazón» y las de la «cabeza».

Por último la neocorteza (materia gris) se centra en la actividad reflexiva y creativa del ser humano, así como en la imaginación y la voluntad. Particularmente las áreas frontales son los órganos encargados de mantener la atención consciente, permitiéndonos a su vez poder planificar proyectos concretos o tomar decisiones. De este modo, las lesiones en estas áreas provocan una dependencia excesiva al mundo exterior, siendo abolida la frontera-contacto dando lugar a una clara confluencia biofisiológica. Además frenan las respuestas casi automáticas, favoreciendo la capacidad de decir «no» a las situaciones que no nos convienen. En psicoterapia Gestalt se trabaja con frecuencia el «si» y el «no», la responsabilidad de la elección libre.

 

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Si queremos mantener de forma duradera las huellas de un trabajo terapéutico, lo que debemos hacer es movilizar las capas profundas del centroencéfalo, favoreciendo el surgimiento de la emoción en paralelo a la explicación verbal y su registro. Esto siempre favorecerá la toma de conciencia del individuo, potenciando su creatividad y el surgimiento de nuevas ideas y proyectos. Mediante este tipo de intervención, el paciente vivencia un recuerdo cargado de emoción asociado a una experiencia nueva y positiva. Esto pondrá sobre el campo de trabajo la posibilidad de arreglar recuerdos del pasado desde el contacto directo con la emoción, reapropiándose por ejemplo de secuencias infantiles, o reconstruyendo figuras parentales reajustando las piezas que faltan en el mosaico vital, etc.

 

Hemisferio izquierdo VS Hemisferio derecho: ¿Compiten o se complementan?

Ya sabemos que el cerebro se caracteriza por una clara dismetría interhemisferica tanto a nivel anatómico como funcional. Esto es un síntoma evidente de la evolución y la diferenciación se da desde antes del nacimiento. El hemisferio izquierdo es sobre todo verbal, lógico, analítico y «científico», mientras que el derecho es «mudo», espacial, analógico y artístico, estando más relacionado con la orientación, el esquema corporal, las imágenes, la música, etc. De este modo podemos decir que «pensamos con el cerebro izquierdo y soñamos con el derecho».

 

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El hemisferio derecho es muy solicitado en Psicoterapia Gestalt (al estar más relacionado con la orientación en el espacio y la emocionalidad), mientras que el izquierdo lo es más para psicoterapias esencialmente verbales (rige la orientación en el tiempo, así la sucesión lineal de los acontecimientos y su encadenamiento, favorecen el compromiso). Podemos considerar que las psicoterapias que implican lo corporal y lo emocional son «psicoterapias del cerebro derecho» puesto que existe una estrecha relación entre la movilización corporal, la emoción y la producción de imágenes.

Sin embargo, no podemos negar que ambos hemisferios están interconectados de forma permanente, trabajando en conjunto con la información que llega del exterior. Es decir, la información llega al mismo tiempo a ambos hemisferios, pero cada uno escoge aquello que le corresponde y lo trata en función de su especialización, para más tarde intercomunicarse de nuevo entre sí con las conclusiones necesarias para emitir una respuesta única.

 

Las mujeres la lógica y los hombres la emoción

Nunca nos abandona el gran dilema tratado a lo largo de la historia de la psicobiología neurocientífica en relación a los rasgos de diferenciación intersexual. Somos lo mismo pero no iguales, y esto es una realidad constatable. Parece que los hombres desde siempre han tenido más éxito en labores de dominio espacial mientras que las mujeres se han sentido más competentes en pruebas verbales. Pero, ¿esto es del todo así? Pues bien, parece que algunos estudios han definido que las mujeres tienen más conexiones interhemisfericas, lo cual les permite tener un desarrollo bilateral mayor, mientras que los hombres presentan una dismetría más acentuada con un desarrollo importante del hemisferio derecho tras la pubertad.

 

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Pero rompiendo con prejuicios estereotipados, podemos afirmar que el cerebro femenino además de ser más verbal, es también más lógico, analítico y científico, mientras que los hombres son más sintéticos, más artísticos y están (a pesar de las creencias culturales) más directamente ligados a las emociones!! Además, siempre se ha asociado la creatividad al hemisferio derecho, pero investigaciones recientes dejan ver que al contrario, éste está relacionado con el reconocimiento de la información común y estereotipada de la vida cotidiana (familiar y personal) frente al hemisferio izquierdo que rescata y procesa los elementos novedosos y originales impulsando así la actividad creativa. Por tanto, la verdadera creatividad implica a ambos hemisferios necesariamente.

Por último, existen numerosas técnicas que permiten la activación aumentada de un hemisferio cerebral frente al otro. De este modo, si el hemisferio izquierdo está inactivo, la percepción de las imágenes y las emociones se refuerzan, mientras que si es el hemisferio derecho el que no está sobreactivado, la fluencia verbal aumenta. Así, la Escuela de Palo Alto desarrolló técnicas que permitían liberar mayormente la actividad del hemisferio derecho: mediante la relajación, la meditación, la visualización o técnicas de logolalia (hablar lenguas con palabras inventadas tratando de comunicar a través de la entonación; técnica empleada en el adiestramiento de perros por ejemplo) que provocan una confusión del cerebro izquierdo gracias a la ráfaga de palabras incoherentes, etc.

Esta activación del hemisferio derecho (típica de la corriente Gestáltica Californiana) permite una movilización mayor de las emociones y del soporte físico de la persona, dejando un poco a un lado la interpretación y expresión verbal de las vivencias de los pacientes (intelectualización). Pero esto no implica que la nieguen o la supediten, sino que se trabaja frecuentemente bajando de la cabeza al corazón, rompiendo con la línea imaginaria (ubicada metafóricamente a la altura del cuello) que disocia o separa la una del otro.

 

Quizá te pueda interesar: ¿Te acuerdas de…? El multiverso de la memoria humana

 

Referencia bibliográfica:

  • Ginger S., Ginger A. 1993. La Gestalt: una terapia de contacto. 2a ed. México, Manual Moderno.

Horkheimer: razón objetiva y razón subjetiva

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De la razón objetiva a la razón subjetiva

En el primer capítulo de la Crítica de la razón instrumental (1947), Max Horkheimer expone el proceso que ha llevado desde la razón objetiva a la razón subjetiva, y lo que supone el dominio de ésta última en la modernidad avanzada.

Horkheimer afirma que la modernidad avanzada significa el triunfo de la razón subjetiva; la razón como una cualidad del sujeto, un instrumento de cálculo de medios óptimos adecuados a fines que vienen dados por una instancia ajena a la razón. Puesto que la razón no puede determinar ningún fin en sí, las cuestiones morales son irracionales, son una cuestión de preferencia emocional; no hay cosas buenas y malas en sí. Las estructuras de vida social se determinan por otras fuerzas; por intereses en pugna en último término. Y sin embargo, nada más alejado de las intenciones iniciales de los protoburgueses ilustrados: los padres intelectuales de la modernidad veían a la razón como rectora del orden moral.

En aquéllos aún predominaba la idea tradicional, clásica, propia del pensamiento antiguo y medieval, de la razón como razón objetiva, como capacidad de percibir el orden del mundo, capaz de determinar y comprender fines en sí. Sócrates hablaba de razón objetiva, de capacidad de penetrar en el orden moral objetivo, oponiéndose a la razón formalista, subjetiva, de los sofistas. La idea de razón objetiva implica el convencimiento de que existe una estructura racional de la realidad a la que hay que adaptarse. La realidad es racional, no sólo el sujeto. La ciencia griega, filosofía griega, quería dar con esa estructura. De ahí su oposición feroz a la mitología, pues ambas se movían en el ámbito de la verdad objetiva. Sin embargo, los sofistas, que rechazaban la verdad objetiva, eran tolerantes con ese tipo de cosas; se movían en un ámbito de abstención.

En la primera modernidad aún predominaba la idea de razón objetiva, y por eso ese interés primordial de la modernidad francesa en sustituir el orden religioso imperante. Están también los racionalistas de los siglos XVII y XVIII, que veían en la razón la capacidad de penetrar en la esencia de las cosas, en la naturaleza. Y de la correcta intelección de ésta se seguía la correcta -racional- conducta (Spinoza). Hay una luz natural (Descartes) accesible por todos. Los primeros modernos prescindieron de la gracia, no de Dios, quien quedaba como personificación del orden (natural y moral) objetivo racional del mundo. De ahí que la metafísica racionalista chocara más con la teología católica que el escepticismo empirista, pues su objeto era el mismo: acceder a la naturaleza objetiva, a la verdad, y los temas también: Dios, creación (relación entre lo necesario y lo contingente). El empirismo, por el contrario, iba más en la línea del calvinismo y su Deus absconditus (un Dios que está más allá de la razón, del que no podemos conocer nada; escepticismo fideísta); para ambos la metafísica trataba de pseudoproblemas. Para el catolicismo y el racionalismo no; se la tomaban muy en serio.

La concepción de la razón del empirismo fue la que acabó triunfando, pasando lo religioso a dejar de tomarse tan en serio: eran cosas irrelevantes, asunto privado de cada uno. Y es que la razón subjetiva es más condescendiente con los intereses dominantes. La idea de tolerancia va íntimamente ligada a la subjetivización de la razón. Y al relativismo. No podemos imponer un modo de vida a nadie, pues no hay un método racional de acceder a valores y fines que sean legítimamente exigibles a todos. No hay criterio de conducta objetivo. El reino de los fines es una cosa subjetiva, privada. Se admite que haya varias confesiones bajo el mismo gobierno, algo impensable anteriormente. Las ideologías y el oscurantismo son los que sacan mayor partido del debilitamiento de la razón objetiva, pues la razón subjetiva se acomoda a todo, sólo se reduce a optimización de medios para fines dados.

Así pues, la neutralización de la razón, reducida ahora a estatuto de bien cultural común, contradijo y debilitó la aspiración totalitaria a la verdad objetiva. El proceso de la modernidad puede describirse como una autoliquidación de la razón. Todo lo que es descubierto por la razón es sospechoso de mitología. La razón es una facultad que ya no percibe realidades sino quimeras, ilusiones (Kant). Fueron Berkeley y Hume los que, en el terreno del pensamiento, atestaron el ataque final a la razón clásica con su ataque empirista nominalista radical al concepto de concepto general. La razón se formaliza, carece de relación con un contenido. Se convierte en destructora de los conceptos. No hay sustancias, sólo relaciones entre cualidades.

Individualismo y utilitarismo

Horkheimer sostiene que la naturaleza ya no es fuente de valores morales. El principio de conducta son los dictados del yo libre, es el egoísmo. En principio el interés egoísta ya estaba presente en doctrinas hedonistas clásicas, pero siempre con base en las intelecciones de la realidad. Es con la modernidad cuando adopta el papel hegemónico de rector, mostrando la contradicción entre la idea de nación y el egoísmo: alternativa que se concreta políticamente entre anarquismo y nacionalismo irracionalista romántico. El egoísmo se convierte en el principio imperialista espiritual, en el principio básico de la ideología liberal. Los liberales no sólo no perciben la contradicción de este principio con la comunidad, sino que ven ésta como su resultado.

La comunidad es una suma de yoes, autónomos e independientes; es el principio de la mayoría. Si bien los primeros modernos fundaban este principio en un orden superior (Locke, Rousseau, Thomas Reid), ahora es mera tautología. Desposeído de su elemento racional, el principio democrático pasa a depender sólo de los llamados intereses del pueblo, que en el fondo son funciones de los poderes económicos. La prueba de esto es que los derechos humanos han sido utilizados por muchos sistemas de libre mercado para controlar y preservar la paz, pero cuando han sido un obstáculo no han tenido reparos en suprimidos.

Los hombres del pasado alababan aquellas ideas porque creían en su verdad, bien porque la ponían en relación con el Logos, Dios o la Naturaleza. Incluso las ocupaciones e inclinaciones más modestas dependían de lo objetivamente deseable, de fines con valor intrínseco. Hoy, la persona que se dedica a un hobby no piensa que guarde alguna relación con la verdad. Para la razón subjetiva la verdad es un hábito.

Esto se muestra en el arte, que se convierte en piezas de museo. En un acontecimiento social al que hay que acudir por formar parte de determinado grupo social, en un esparcimiento. No tiene ningún significado objetivo, ninguna verdad. La razón subjetiva transmuta las obras de arte en mercancías culturales y su consumo en una serie de sentimientos casuales que están separados de nuestras intenciones y aspiraciones reales.

El criterio de verdad para la razón subjetiva es la satisfacción subjetiva, es la utilidad. El empirismo escéptico deviene pragmatismo con Dewey, James y Pierce. La idea es un plan para la acción; la verdad no es otra cosa que el éxito de la idea. Su significado es un plan o esquema. Las ideas no son exitosas porque sean verdaderas sino al revés, son verdaderas porque son exitosas. Pasamos de la verdad a la probabilidad: expectativa de que el plan pueda cumplirse. El pensamiento (conocimiento) de un objeto se reduce a los efectos prácticos que puede producir el objeto, las percepciones que podemos esperar de él y las reacciones que debemos preparar. Ahí radica el subjetivismo del pragmatismo: el papel que nuestras prácticas, acciones e interesas jugar en teoría del conocimiento; la verdad por sí misma no interesa. Lo que no tiene efectos, reacción, no existe. Toda comprensión es mera conducta. El pragmatismo, como la tecnocracia, lleva al desprestigio de la contemplación estática. Así, en las sociedades actuales el trabajo productivo, la utilidad, es glorificado. Hacer una marcha a pie para conducir a alguien se ve como idiota, irracional. Es un empleo necio, destructivo, del tiempo. Sólo sería racional si sirviera a otro objetivo, por ejemplo a la salud o esparcimiento para poder rendir mejor. La actividad es un mero medio.

Esto es asumido plenamente por el positivismo, para el que todo lenguaje que no tenga sentido práctico no tiene significado. El significado de una palabra son sus efectos empíricos concebibles. Para el positivismo sólo cuenta una clase de experiencia, la del experimento de las ciencias naturales. Las proposiciones morales no son verificables. El positivismo se enorgullece de pensarlo todo al modo del laboratorio. Pero ese experimentar propio de la ciencia, el experimentar activo, no es neutro, es una pregunta dirigida para generar respuestas muy concretas, tal como son planteadas por los intereses de individuos, grupos o la comunidad. La ciencia no es una actividad al margen de la sociedad.

Referencias:

Horkheimer, M., Crítica de la razón instrumental, Trotta, Madrid, 2002

El feminismo ante Freud

El feminismo ante Freud

No es ningún misterio que el psicoanálisis y el feminismo han sufrido grandes desencuentros a lo largo de su historia. Entre algunos de esos calurosos debates se han tratado el entendimiento de la sexualidad, la identidad y feminidad. En esta entrada vamos a tocar algunos de los puntos principales en los que el feminismo más ha aportado luz al psicoanálisis freudiano y cómo éste ha nutrido al movimiento con las aportaciones sobre el inconsciente.

La sexualidad de la mujer, oscura e impenetrable

En los primeros escritos de Freud, las mujeres eran reducidas a casos de histeria y se entendía la naturaleza de la misma como oscura. Así, en “Tres ensayos de teoría sexual” Freud plantea las razones por las que la sexualidad de la mujer es oscura e impenetrable: por una parte, la atrofia cultural y por otra, la naturaleza insincera de la mujer. Seguramente, esta segunda razón nos haya al menos sorprendido y es que esta afirmación se fundamenta en dos ideas principales:

– La primera basada en los primeros estudios anatómicos de hombres y mujeres (Siglo XVIII) que se convirtieron en un gran fundamento de discriminación social. Debido a las características anatómicas, los hombres eran definidos como legibles y transparentes, mientras que las mujeres se consideraban extranjeras, incomprensibles. Este lenguaje facilitó juicios hacia las mujeres como la insinceridad, su carácter más natural (animal) con respecto al hombre por ser procreadora y por tanto, la necesidad de responsabilizarse del hogar mientras el hombre se dedica al ámbito público, político y cultural. Así, en “El malestar en la cultura” Freud define a las mujeres como las representantes y encargadas de los intereses familiares, mientras que el mundo de la cultura se convierte en un ámbito masculino.

– Freud, entusiasmado por estos estudios, plantea su teoría tomando como referente al hombre y a partir de ahí, creando paralelismos entre hombres y mujeres. En su teoría refuerza la idea de la mujer insincera desde el concepto de castración. Según Freud la niña entiende la castración como algo consumado, mientras que el niño teme que se dé y este es el motivo por el que se genera un superyó, gracias al cual abandona el complejo de Edipo. Para la niña no hay motivo para superar el complejo de Edipo, por lo que puede permanecer en esta etapa indefinidamente siendo el superyó débil.

La visión de Freud sobre feminidad

Freud establece la diferencia entre hombres y mujeres por la existencia o falta de falo.

La mujer es definida por la carencia del falo, siendo el sustituto del falo un hijo, convirtiéndose ella en madre. Lacan clarifica que la mujer busca al hijo no por el anhelo de ser madre sino en su búsqueda del falo, no entendido como pene sino como deseo. Por tanto, se trata de una búsqueda de lo perdido. Este será uno de los principios de la teoría de Freud que ha sido más rechazado y cuestionado por el feminismo debido al reforzamiento y mantenimiento de una concepción falocéntrica de la cultura.

En “La investigación sexual infantil” Freud explica que cuando los niños y niñas son conscientes de la posesión de diferentes genitales, en el niño se produce el menosprecio y rechazo hacia el otro sexo ya que percibe los genitales de la niña como mutilados, apareciendo así la amenaza de castración. En cambio, en la niña aparece la envidia de pene y surge el deseo de ser un hombre ya que considera el pene como superior a su propio órgano que se encuentra escondido. De este hecho se produce en la niña:

Complejo de masculinidad que es la esperanza de poseer el pene, logrando obtener la misma fuerza de poder que el hombre.

Desmentida que ante la negación de la castración, la niña se comporta como un hombre.

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Parece evidente en todos los casos que según Freud, la feminidad conlleva al reconocimiento de la inferioridad del órgano y de la mujer con respecto al hombre.

Pero la envidia de pene, según Freud tiene otro tipo de consecuencias como un empeoramiento en la relación con la madre (la niña responsabiliza a la madre de no tener pene y la madre reprime la masturbación clitoridea, generando una herida narcisista donde se crea un sentimiento de inferioridad y provocando un sentimiento de menosprecio y celos).

Así, a través de la represión que ejerce la figura materna, la feminidad surge en la mujer cuando su placer clitorideo se desplaza al vaginal.

Freud además plantea ciertas peculiaridades de la feminidad como la necesidad por ser amada, el ensalzamiento de los atributos atractivos como compensación de su inferioridad sexual y la aparición de la vergüenza y pudor como una intención de esconder la defectuosidad de sus genitales.

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La obra de Freud y su teoría sobre la sexualidad femenina se vio inspirada y reforzada por el antropólogo Felix Bryk y su obra. Felix Brik fue conocido por sus estudios de tribus africanas en las que se practicaban la ablación del clítoris. En su obra explicó que las mutilaciones impuestas a las mujeres africanas tenía como fin el facilitar el desplazamiento orgásmico de la zona clitoridea a la vaginal. Además explicó que la intención de estas tribus no era suprimir el placer femenino, sino encauzarlo para obtener fines reproductivos.

Estos escritos sobre los que se apoyaba la teoría de Freud, entusiasmaron a Marie Bonaparte (princesa de Grecia y Dinamarca, escritora y psicoanalista) que consideró estas mutilaciones físicas lo análogo a la represión que produce la madre a la niña en la cultura europea. Como dato curioso, Marie Bonaparte se operó hasta en tres ocasiones para acercar el clítoris a la vagina pero no encontró mejora en su satisfacción sexual, por lo que la teoría freudiana sufrió una gran bofetada ya que se constató que el desplazamiento de la sensibilidad del clítoris a la vagina se fundamenta por la cultura y no por la anatomía, aunque resultó ser un buen intento.

El debate sobre la identidad en el feminismo

El feminismo es un movimiento de resistencia de las mujeres a aceptar los roles, situaciones sociopolíticas e ideológicas que se fundamentan en la jerarquía de sexos basada en un enfoque naturalista. Una de las tareas que han llevado a cabo prácticamente desde la Revolución Francesa hasta hoy, ha sido cuestionar los roles y estereotipos de cada sexo, interrogando la identidad de hombres y mujeres y exponiéndolos a transformaciones.

Si bien es cierto que los años 60 fueron caracterizados por el crecimiento del movimiento feminista, los años 80 han sido cruciales por las discusiones sobre identidad que se compaginaron con el auge del concepto género. Este concepto permite la construcción y transformación de identidades que hasta ese momento estaban determinados por atributos biológicos, de manera que la diferencia justificaba la subordinación. Este concepto ahora tan común, supuso el impulso de políticas públicas con perspectiva de género, entrando las mujeres a formar parte explícitamente de las políticas estatales y de los planes de desarrollo local, nacional y macroeconómico.

El feminismo permanece actualmente en el debate de la identidad ya que dentro del movimiento existen diferentes vertientes que difieren en su percepción de la identidad, aunque comparten su cuestionamiento de la cultura falocéntrica.

El feminismo de la diferencia plantea que hay una esencia común a todas las mujeres y que esta esencia conforma la identidad de las mismas. Esta esencia a su vez se conforma por una serie de valores femeninos intrínsecos y milenarios. Con esta vertiente se revalora a la mujer a través de los atributos asignados desde lo social, pero modifica el lenguaje, reescribiendo su historia sin los prejuicios masculinos. Algunos ejemplos son la transformación de atributos como la pasividad que se redefine como el amor por la paz o la emotividad que se determina como una mayor capacidad de expresión de sentimientos.

El feminismo de la igualdad rechaza este tipo de identidad porque pese a ser depurado del lenguaje de dominancia masculina, sigue cayendo en la identificación como proyección del otro, complementando la identificación masculina. Así, esta vertiente reivindica en la mujer la existencia de atributos históricamente pertenecientes al mundo de lo masculino. Sin embargo a esta vertiente se le ha criticado que aumenta los ideales del mundo femenino, aumentando exigencias y creando ambivalencias en las mujeres que deciden negar otras partes de su self.

La dicotomía existente en el feminismo diferencia- igualdad ha creado muchas discrepancias entre sus miembros, perdiendo el rumbo del debate. Son muchas las personas que consideran que las vertientes no son excluyentes, porque ambas ofrecen una visión rica de la población femenina heterogénea. Así, plantean que la identidad no es estática, sino que se modifica con la historia y el propio desarrollo de la persona, por lo que la identidad es una construcción en el aquí y en el ahora. Así concluyen que al movimiento le falta empatizar con las dificultades que afectan a las mujeres cuando deciden diferenciarse del modelo materno, para así facilitar la liberación de las mujeres. En relación con esta idea, Marcela Lagarde plantea que una de las problemáticas existentes en el feminismo es que las feministas no se reconocen en las otras ya que en sus relaciones interpersonales se proyecta la relación madre- hija, por lo que propone la sororidad en donde la otra ya no es madre sino hermana.

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Sin embargo, ambas vertientes muestran una postura muy clara hacia la teoría de Freud y algunas de sus críticas más consolidadas y que han movilizado a analistas a revisar la teoría son las siguientes:

– El feminismo rechaza el concepto freudiano de envidia de pene y en la concepción de la feminidad como el cambio de la zona libidinal del clítoris a la vagina, ya que concibe a las mujeres bajo su función de reproducción.

– El feminismo cuestiona la envidia de pene y sugiere el fenómeno de la envidia por dar vida de los hombres. Posteriormente, dejando atrás estos conceptos, se plantean el terror que pueden sentir los hombres ante el hecho de poder dar la vida y el poder de los genitales femeninos. En concreto, en este punto ha sido muy importante la visión de Betty Friedan que añade que las mujeres no tienen envidia de pene sino que reclaman mejoras sociales y lo que sí envidian es el estatus del hombre en la sociedad. Otra aportación es la de Liliana García que apoya la idea de que la lucha feminista es la negación de la falta y del complejo de masculinidad, siendo una queja por la falta y en la no aceptación de la castración. Así afirma que se trata de una batalla fálica.

Camino hacia nuevas identidades: feministas y analistas debaten

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El psicoanálisis más ortodoxo no se ha silenciado al respecto y ha dado su interpretación sobre el movimiento feminista; el psicoanálisis no sólo entiende el feminismo como una expresión de la negación de la falta, sino también como un movimiento histérico que demasiado cegado por la explicación culturalista, no entiende el mundo de la psique y el funcionamiento del inconsciente. Así, teniendo únicamente en cuenta la discriminación histórica y social, se busca la causa de discriminación y su propia identidad.

Por otro lado, en el psicoanálisis se han dado posturas más conciliadoras, en donde se ha dado un reconocimiento de muchas de las críticas que las feministas han ofrecido a la teoría de Freud. Un claro ejemplo es Karen Horney, psicoanalista feminista que siendo una de las pioneras del movimiento culturalista, estima que tanto el desarrollo normal como patológico y la identidad femenina tiene su origen en la cultura. Horney rechaza la teoría freudiana y frente a la envidia de pene y el complejo de castración, defiende la identificación de la hija con la madre y la envidia del hombre por la maternidad. Asimismo, Horney ha sido una gran defensora del desarrollo de la feminidad como fruto de factores innatos y la relación entre madre- hija, entendiendo los sentimientos de inferioridad de las mujeres como resultado de la cultura y no por biología; así, son los factores socio-culturales los que evitan que la mujer se expanda y se desarrolle con libertad tanto en el ámbito personal como sexual.

Más allá del feminismo y el psicoanálisis, parece que los significados sociales de género se transmiten constantemente a través de la relación, por lo que las identificaciones no sólo corresponden con el complejo de Edipo y sus consecuencias. Son los propios padres y madres quienes favorecen la huella de estas representaciones tanto conscientes como inconscientes. La forma de transmitir estas representaciones, es a través de:

– Expectativas y deseos

– La relación que crean con la hija

– La relación de la propia pareja que resulta un aprendizaje en donde la niña no sólo incorpora la identificación de la figura materna, sino la de una relación, en donde se interioriza la relación que la madre tiene con el padre.

En todo caso, el debate sigue abierto ya que actualmente se ha abandonado una posición de proteccionismo ante la figura del genio Freud, para buscar una respuesta ante la identidad femenina más actualizada y acorde con las necesidades reales de las mujeres de nuestro tiempo, en una doctrina en la que ya no sólo se cuenta con la participación de los hombres.

Guia para la salud de Usui – Los principios del Reiki

La medicina convencional, por lo general, se centra en tratar los síntomas de la enfermedad en lugar de ir a la raíz del problema y solucionarlo. Si tienes dolor de cabeza tomas una pastilla para aliviarte, esto es un parche temporal. La enfermedad es el resultado de un bloqueo o sobrecarga energética en nuestro sistema. Estos bloqueos suelen estar causados por emociones reprimidas o pensamientos destructivos.

El origen del Reiki se remonta miles de años atrás en el Tibet. Las primeras escrituras que hablan de este sistema se encuentran en los “Sutras del Loto”, una transcripción del ultimo sermón de Gautama Buda. En ellos se describe un proceso de sanación en el que la energía universal es canalizada y transmitida mediante la imposición de manos. Siglos después este sistema fue redescubierto y desarrollado por el doctor Mikao Usui.

Usui descubrió que a pesar de la efectividad de este método, los pacientes que acudían a él sufrían recaídas al cabo de un tiempo. Y era  precisamente por que el Reiki estaba siendo empleado del mismo modo que la medicina convencional. La gente sanaba temporalmente pero mantenía sus malos hábitos a nivel mental. Fue entonces cuando estableció los principios para la buena salud.

Estos 5 principios pueden y deben ser utilizados cada día a modo de mantras. Son instrucciones que enviamos a nuestra mente para mantenerla en un estado propicio para nuestro desarrollo personal y espiritual.

Reiki

 

I. Solo por hoy no me enfadaré.  Solo por hoy dejaré las cosas pasar y estaré en paz.

El enfado con uno mismo o con el mundo entero crea serios bloqueos en la energía. Es nuestro enemigo interno mas complejo. Dejar marchar el enfado trae paz a la mente. Pero… ¿Que es el enfado? El enfado es una reacción, no una acción. Nosotros creamos la ira. Nuestra mente hace que se produzcan componentes químicos que nos hacen sentir enfadados, nuestros cuerpos se tensan, el pulso se acelera, las emociones se nublan y o bien nos tragamos el enfado o se lo transmitimos a otras personas.

Esta energía negativa es perjudicial para nuestro cuerpo, mente y espíritu. Es puro veneno.  Con el tiempo acaba formando parte de nuestro sistema de respuesta autónomo. Si nuestra respuesta habitual es enfadarnos nos convertiremos en personas enfadadas. El hecho de enfadarnos no cambia nada, entender los motivos y dejarlo pasar nos hace evolucionar y estar mejor.

El enfado y el resentimiento normalmente provienen del deseo de cambiar algo en el pasado, algo que desafortunadamente es inviable, lo que si podemos hacer es cambiar el presente y así mejorar el futuro. Cuando dejamos de desear que el pasado hubiese sido diferente nos abrimos a la belleza del momento presente y la paz se nos hace disponible. Así que por hoy, solo por hoy haz borrón y cuenta nueva y libérate!

II. Solo por hoy no me preocuparé. Solo por hoy confiaré

¿De donde viene la preocupación? La preocupación se origina como consecuencia del miedo a algo que pueda pasar en el futuro. Quiere decirse que nos preocupamos por cosas que todavía no se han materializado. La preocupación está en la mente y por eso podemos evitarla. Cuando nos preocupamos, creamos una reacción mental hacia algo que todavía no ha sucedido. Experimentamos emociones antes de exista ninguna acción. Hacemos esto para prepararnos para el peor escenario posible, creando un estado interno de emociones destructivas.

Cuando estamos solos nos sentimos vulnerables y nos preocupamos por nuestra supervivencia. Nos preocupamos por lo que no tendremos mañana en lugar de por lo que tenemos hoy, cuando mañana es un concepto y hoy es la realidad. Como consecuencia de nuestro miedo al futuro, deseamos tener más de lo que necesitamos. Evitar la preocupación nos permite confiar en que seremos capaces de afrontar cualquier situación que el universo nos presente. Cuanto más creamos en que todo irá bien, mayor probabilidad de que esto suceda.

III. Solo por hoy seré agradecido. Agradece desde el corazón.

Cosas sencillas como dar las gracias, sonreír, perdonar, mostrar gratitud.. pueden hacer mejores las vidas de otros y las nuestras mismas. Dar gracias por nuestra existencia, por estar vivos, por todo lo que tenemos, por ser vehículos para el universo, Cuando estamos agradecidos por lo que tenemos en nuestras vidas somos mas propensos a atraer mas. Si sientes que no tienes esto o lo otro, estás enviando un mensaje de “insuficiencia” hacia el universo. Estas creando esa condición. Cuando agradecemos, sintonizamos con las frecuencias de la abundancia, nos abrimos a recibir.

IV. Solo por hoy haré mi trabajo honradamente.

Cuando nos referimos a trabajo, no lo hacemos exclusivamente entendiéndolo como aquello que nos proporciona el sustento para vivir, si no como la propia vida en si misma. Todos hacemos algo, todos tenemos una misión, ese es nuestro trabajo. Si trabajamos de forma honrada llenamos de propósito y significado nuestras vidas. Debemos de ser honrados no solo con los demás, si no sobre todo con nosotros mismos.

Es un buen momento para hacernos la pregunta, ¿Estás haciendo lo que quieres? Si no es así ¿Por qué? Si sientes que no sabes lo que te gustaría estar haciendo no pasa nada, forma parte de tu camino, pero igual es un buen momento para empezar a plantearte ¿Cuáles son las actividades que realizas en las que el tiempo se pasa volando? Trata de incorporar mas de esas actividades en tu vida. Por que el trabajo no solo se refiere al dinero. Haz tu trabajo con ilusión, vive tu vida con pasión y busca la sinceridad contigo mismo y con los demás

V. Solo por hoy seré amable con todo ser vivo.

Todos estamos conectados, somos perfectos. Si somos amables incluso en tiempos de adversidad, la amabilidad formará parte de nuestro sistema de respuesta autónomo. Seremos personas amables. Esto no significa que debamos permitir a otros que pasen por encima nuestro, debemos ser ante todo amables con nosotros mismos. La amabilidad es un estado del ser. Un estado que nos proporciona salud y armonía con el universo. Es el estado natural en el que deberíamos de permanecer en todo momento.

Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) de Steve Hayes

La Terapia de Aceptación y Compromiso o ACT (por sus siglas en inglés: Acceptance and Commitment Therapy), es uno de los planteamientos surgidos en los últimos años que ha experimentado un mayor desarrollo y que cuenta con una mayor evidencia empírica.

Encuadrada dentro de las nuevas terapias de la conducta, emerge como un modelo de trabajo contextual, que recoge elementos de muy diversos enfoques, desde la terapia cognitiva, pasando por el mindfulness, como caracteriza a las terapias de tercera generación. Desarrollada en primer momento por Steve Hayes en Estados Unidos, ha demostrado ser eficaz para diversos trastornos, desde la depresión, pasando por los trastornos de ansiedad, y se muestra especialmente útil en el tratamiento de enfermedades ligadas a dolor crónico.

Una breve introduccióna a las terapias de la «Tercera Ola»

Antes de explicar qué es eso de La Terapia de Aceptación y Compromiso, me parece recomendable explicar brevemente el marco en el que surge dentro de la histora de la psicología.

Cuando decimos  «Terapias de la tercera ola«, o de «tercera generación«, estamos hablando de un nuevo grupo de terapias que surgen en el mismo momento, y que comparten perspectivas similares. Del mismo modo que las terapias de segunda generación, las terapias cognitivas, bebieron  de la teoría conductista, las nuevas terapias de las que hablo han nacido de la tradición de la Teoría Cognitivo Conductual.

Se caracterizan poque en vez de centrarse en el contenido de los pensamientos, su frecuencia o intensidad ponen el foco en el contexto y en la función que los eventos psicológicos como pensamientos o emociones tienen para cada persona. Por ello en los últimos años el término «Terapias Contextuales Cognitivo-Conductuales» va ganando terreno frente al de Terapias de Tercera Generación.

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Terapias Tercera Generación

 

Tal y como dice Steve Hayes, padre de ACT, las terapias de tercera generación

 «tienden a buscar la construcción de repertorios amplios, flexibles y efectivos en lugar de tender a la eliminación de los problemas claramente definidos, resaltando cuestiones que son relevantes tanto para el clínico como para el cliente. La tercera ola reformula y sintetiza las generaciones previas de las terapia cognitivas y conductuales y las conduce hacia cuestiones, asuntos y dominios previa y principalmente dirigidos por otras tradiciones, a la espera de mejorar tanto la comprensión como los resultados.»

ACT, Steve Hayes y el nacimiento de una nueva teoría

Ha ocurrido en muchas otras ocasiones, que a raíz de un intenso sufrimiento han nacido teorías que cambiarían el desarrollo de la psicología. Ocurrió con Milton Erickson, quien tuvo un largo historial de problemas médicos a lo largo de su vida; Aaron  Beck y su difícil infancia, etc. En el caso que nos ocupa fueron los ataques de pánico sufridos a partir de 1978 los que llevaron a Steve Hayes a desarrollar una de las teorías que más interés ha despertado en los últimos años: la Terapia de Aceptación y Compromiso, o ACT.

Tal y como cuanta en la charla de TED que podéis ver a continuación, cuando comenzó a «sufrir» los ataques de pánico hizo lo que su mente racional le pidió que hiciera: luchar contra ellos; negarlos; esconderse de ellos. Pero los ataques continuaron cada vez con mayor intensidad y dolor, hasta que cambió el enfoque con el que se enfrentaba a ellos. En lugar de huir del dolor, «lo experimentó». Y es que uno de los pilares de su teoría es precisamente: la aceptación del dolor como un aspecto natural de la experiencia humana. Una vez que hizo su promesa «no volveré a huir de mi mismo» fue cuando pudo comenzar a avanzar.

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Cuando Hayes comenzó a sufrir sus ataques de ansiedad la TCC era la teoría de referencia. Lo que le hubieran pedido hacer, sería intentar atacar y sustituir sus pensamientos y creencias negativas por otros más adaptativos y realistas. Pero se dió cuenta de que eso no funcionaba para él, y se propuso hacer algo diferente: no cambiar el contenido de sus pensamientos, sino cambiar la manera en la que se relacionaba con ellos, de manera que no controlaran sus actos.

De manera muy simple, si por ejemplo un chico acude a terapia porque piensa «todas las chicas me encuentran desagradable», desde un acercamiento cognitivo-conductual, se cuestionaría este pensamiento incapacitante: ¿de verdad que TODAS las veces que has hablado con una chica le has parecido desagradable? ¿No puede ser que a veces haya sido así, y a veces no?  Lo que Hayes plantea es cambiar la manera en la que nos relacionamos con esos pensamientos a través de prácticas inspiradas en la meditación, que nos permitan observar los pensamientos como algo que ocurre fuera de nosotros, sin enredarnos en ellos. 

ACT intenta quitarle poder a los pensamientos.

Pensamientos

Otro aspecto interesante de la terapia es que considera que muchos de los trastornos psicológicos provienen del esfuerzo por reducir su intensidad. La persona que sufre un trastorno psicológico experimentará lo que se denomina en psicología evitación experiencial (podrá su empeño en huir del dolor). La evitación se mantiene principalmente por dos motivos. En un primer momento porque cualquier conducta que llevemos a cabo para huir del dolor, y que consiga distanciarnos de él en quedará reforzada (por ejemplo alguien que sufre agorafobia y evita salir al exterior. Quedarse en casa le proporciona alivio, así que no sale, pero esto no hace más que agravar el problema). Una segunda variable es de carácter sociocultural, y tiene que ver con las creencias transmitidas a través del lenguaje. Por ejemplo alguien que atraviesa una depresión, probablemente se enfrentará a personas que le digan cosas del tipo: «tienes que centrarte en las cosas buenas de la vida«, «debes intentar no pensar en cosas tristes«, sobre todo en una sociedad como la nuestra que tiende a barrer debajo de la alfombra las emociones «feas» como nos contaba Enrique en su post «La dictadura de la Felicidad«.

 

ACT: aspectos fundamentales de la teoría

Son 6 los pilares sobre los que se cimienta la terapia:

Aceptación

La aceptación comienza con el reconocimiento como algo propio y normal del malestar, las emociones negativas o los sentimientos que nos resultan desagradables. Se trata de no huir o enmascarar la realidad por dolorosa que sea. La principal meta de ACT es entender que nuestra vida es significativa y valiosa aun cuando suframos.

Defusión cognitiva (en contraposición a la fusión cognitiva)

Supone desactivar el poder del lenguaje, de los pensamientos y demás cogniciones. Por ejemplo, una persona que tiene problemas en el trabajo «soy un inútil» y este pensamiento podría llegar a dominar su vida y sus relaciones causándole un intenso malestar. ACT trata de hacer entender a los pacientes que los pensamientos sólo son pensamientos, y en ningún caso son hechos. Entenderlos así nos aporta una gran liberación, al no estar sujetos a leyes autoimpuestas que con formas monstruosas guian nuestras decisiones.

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 Pensamientos

Yo en perpectiva

Íntimamente relacionado con la defusión cognitiva, sería el siguiente paso. Una vez comprendemos que no somos lo que pensamos, o lo que sentimos, supone vernos a nosotros mismos como observadores de nuestra existencia, sea agradable o desagradable. Todas las cosas que sentimos, el miedo, el dolor, la ira, la felicidad, etc, son aspectos periféricos de nosotros mismos, pero en ningún caso nuestra esencia.

Momento presente

Lleva implícito un esfuerzo por experimentar lo que nos ocurre, en contraposición a la explicada anteriormente evitación experiencial. En la terapia se distinguirían cuatro pasos:

  • Notar la presencia de un malestar.
  • Identificarla con una etiqueta verbal.
  • Dejarlo estar observando desde la distancia.
  • Entrar en contacto con ella, dispuesto a experimentar la experiencia tal cual es.

 Identificación con valores

Una de las patas más importantes de ACT es averiguar ¿qué persona quieres llegar a ser? ¿qué es significativo para nosotros? Si bien en las terapias conductuales tradicionales el objetivo de la misma era la eliminación del malestar, de los pensamientos negativos, las emociones incapacitantes… en ACT se hace necesario esteblecer un objetivo vital que surje después de aceptar e integrar el sufrimiento. Cuando alguien sufre un trastorno psicológico es frecuente que sienta que ha perdido las riendas de su vida, y la terapia debe conseguir que se vuelva a hacer cargo de la misma, eligiendo el rumbo que quiere seguir.

Compromiso de acción

Como se puede adelantar, este no es un trabajo sencillo. Requiere adentrarse de lleno en el dolor, y esto solo podrá hecerse si existe un fuerte compromiso por parte de la persona de que así sea.

ACT: evidencia empírica

La Terapia de Aceptación y Compromiso ha sido utlizada para tratar muy diversos trastornos, desde la depresión, pasando por adicciones, trastornos de ansiedad, psicosis etc. teniéndo los mismos resultados que la TCC.  Se postula como una de las alternativas más interesantes a la hora de abordar el dolor crónico. Al tratarse de enfermedades crónicas, es la aceptación del sufrimiento lo que permite reducir el impacto que éste tiene sobre la vida del paciente.

Al ser una terapia que nace de la tradición conductual, resulta un poco difícil saber qué parte de la misma es la responsable de su éxito. La TCC intenta actuar sobre la frecuencia de las cogniciones negativas, mientras que con la ACT se ataca directamente su credibilidad. De este modo el lenguaje pierde su literalidad lo que podría explicar por qué funciona en casos de psicosis, ya que las alucinaciones perderían credibilidad.

Otros trabajos han mostrado que es la flexibilidad psicológica que promueve esta terapia, entendida como la capacidad para estar abierto a las experiencias presentes, adaptando nuestra conducta en función de nuestros valores personales, lo que favorece el éxito terapéutico.

Fuentes:

  • Entrevista: The Third Wave of Therapy, publicada en la revista Time, febrero de 2006.
  • Lecciones de Terapia de Conducta. Vallejo Pareja, Miguel Ángel ; Comeche Moreno, María Isabel. Ediciones Dykinson. 2 edición del 2016.