En la soledad de los cuidadores de enfermos crónicos

En la soledad de los cuidadores de enfermos crónicos

La necesidad de asistencia de un enfermo crónico supone cambios drásticos en el núcleo familiar, siendo necesaria una reasignación de roles, tareas y funciones para cubrir aquellas necesidades que antes eran satisfechas por la persona ahora enferma así como las nuevas necesidades que generan una situación de dependencia.

Normalmente, las necesidades generadas por la enfermedad crónica implican la figura del cuidador que suele tratarse de un familiar allegado en el que la persona enferma confía su estado de salud. Igualmente, el resto de familiares delegan en esta persona una serie de responsabilidades como pueden ser las visitas médicas, el aseo, la toma de decisiones durante el tratamiento, la gestión económica de los gastos del mismo, etc.

El cuidador escogido o aquél que ha mostrado voluntad para adquirir esas responsabilidades, atiende diariamente y de forma continuada en el tiempo tanto a necesidades físicas (desplazamientos, transferencias, aseo, alimentación, etc.) como emocionales (preocupaciones, miedos, cambios de humor, etc.).

En una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística en el año 2008, se han obtenido los siguientes datos acerca de las características propias de los cuidadores así como las dificultades a las que se enfrentan:

Tres de cada cuatro cuidadores principales son mujeres con edades comprendidas entre los 45 y 64 años. El 78´9% de ellas, reside en la misma casa que la persona cuidada. El 63´7% de los cuidadores que residen en el mismo hogar que el enfermo, han disminuido su tiempo de ocio y para el 54´4% el cuidado ha repercutido en su situación laboral y económica.

– En la asistencia personal el mayor problema se encuentra en la falta de fuerza física para realizar ciertas tareas.

– Como consecuencias en su salud, los cuidadores perciben cansancio y un deterioro de ella, seguido de depresión o la necesidad de tratamiento para poder llevar la situación.

La atención dada a los enfermos suele ser de una media de 8 horas al día.

– Las tareas principales del cuidador se dividen en dos categorías: autocuidado (vestido- desvestido, aseo, comidas, etc.) y las tareas domésticas (compras, limpieza, etc.).

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Ante una situación tan demandante como esta, el entorno percibe en el cuidador síntomas de cansancio, insomnio, estado depresivo, sensación de fracaso, aislamiento social, deshumanización de la asistencia, pérdida del sentido de la prioridad, irritabilidad, pérdida de autoestima, desgaste emocional, aumento de la automedicación y el síndrome de burnout (síndrome de desgaste). Todos estos síntomas se deben al desequilibrio existente entre el cuidador, quien recibe la asistencia y el entorno. Éste último, pese a ser consciente de estas dificultades no las percibe como un problema si el cuidador es capaz de cuidar eficientemente al enfermo.

La figura del cuidador ha sido olvidada por los profesionales de la salud, la sociedad y entorno cercano de la persona como pueden ser amigos y familiares. Con lo que respecta a los profesionales de la salud, éstos se centran en el enfermo, entendiendo que el entorno de éste es útil en cuanto a que puede mejorar la adaptación tanto física como psicológica, pero sufren miopía en cuanto a entender las necesidades propias del cuidador, su disponibilidad o capacidad para enfrentarse a las demandas exigidas por el profesional. En relación con los amigos y el entorno cercano del paciente, suele suceder que en las primeras etapas de la enfermedad (momentos de mayor incertidumbre y necesidad por parte del enfermo y familia) el entorno ofrece apoyo tanto físico como emocional. Sin embargo, con el paso del tiempo, éstos perciben una mejora en cuanto a la calidad de vida del enfermo y una menor necesidad de ayuda. Además, en algunos casos la tendencia al aislamiento por parte del cuidador y/o del enfermo facilita que este entorno se aleje, dejando de proveer el apoyo más necesario en esos momentos, el emocional. Así, el cuidador percibe un abandono por todas las figuras que le rodean a él y al enfermo, en donde físicamente permanecen ahí (al menos los profesionales a los que visitan religiosamente) pero emocionalmente se encuentran muy alejados de nutrirlos en sus necesidades más humanas. Y ésta es la eterna soledad del cuidador, rodeado de personas pero invisible para ellas.

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El síndrome Burnout en cuidadores de pacientes crónicos

El síndrome Burnout en el caso de cuidadores, normalmente se debe a una transferencia afectiva del enfermo, situaciones conflictivas repetidas y la imposibilidad de ofrecerse continuadamente. Estos tres aspectos son fáciles de entender si tenemos la ocasión de vivir de cerca la vida de un cuidador.

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La vida de un cuidador está limitada al trabajo (en el caso de haberlo mantenido) y al cuidado del enfermo, siendo éstos sus dos grandes pilares, a los que ofrece su mayor parte del tiempo y en los que se puede encontrar realizado o útil. En el caso de haber perdido el trabajo o estar de baja, únicamente le queda el cuidado del enfermo. Situaciones como éstas, en donde la gran parte del tiempo es dedicado a una sola persona, se puede dar el caso de que el estado de ánimo de uno dependa o se vea influenciado por la persona a la que cuida, creándose un contagio en donde uno está mal si el otro se encuentra mal por razones como por ejemplo, no haber logrado sus objetivos en rehabilitación, presenta dolores o sencillamente se encuentra cansado o triste. Esto es precisamente lo que anteriormente denominamos como transferencia afectiva.

En el caso de las situaciones conflictivas repetidas, éstas hacen referencia a los grandes obstáculos con los que se encuentran los cuidadores en su día a día; no solamente obstáculos físicos, en donde pasear por la ciudad puede convertirse en una sesión de crossfit, sino a los obstáculos en cuanto al manejo del tiempo libre, por ejemplo. En muchas ocasiones, los centros destinados a ofrecer actividades de ocio como son las asociaciones, se suele trabajar con rangos de edades concretos, siendo los más comunes a partir de los sesenta años. En otras asociaciones suelen trabajar de forma especializada según el diagnóstico. Esto deja a un rango de la población desprotegida, personas entre los 30- 60 años y sobre todo a aquellos pacientes que, sensatos, deciden compartir su ocio en la diversidad, siendo su razón de unión intereses e inquietudes comunes y no la enfermedad.

Finalmente, la imposibilidad de ofrecerse de forma continuada en el cuidado hace referencia a la imposibilidad material de mantener una vida saludable si durante un periodo mantenido en el tiempo se sufren por ejemplo:

– despertares nocturnos (fruto de las quejas por dolor o insomnio y/o peticiones de asistencia como por ejemplo para ir al baño) que afectan al propio sueño y descanso.

– la sensación de ser la prolongación del enfermo si éste es dependiente para desplazarse por su casa.

– la necesidad de simplemente estar ahí si se está en una alerta continua por posibles desequilibrios o riesgo de caídas para prevenir posibles lesiones.

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Si ahora comparamos esta vida con la nuestra, podemos echar en falta otros pilares que nos sustentan y en los que en ocasiones nos apoyamos cuando nuestra vida se tambalea, como por ejemplo el ocio, la familia, la pareja, los amigos, actividades de autocuidado e incluso de realización personal. Así, cuando sentimos que lo necesitamos, salimos con amigos, hacemos un pequeño viaje o simplemente nos anotamos a alguna actividad que nos ayude por un momento a olvidarnos de nuestra rutina.

Seguramente que alguno de vosotros habéis pensado que si los cuidadores ya viven estresados, cuanto más si deben dedicar a la rutina de su día tiempo para sí mismos o con amigos. Sin embargo, se debe diferenciar el estrés por sobrepasar los límites de la capacidad de adaptación propia y el estrés por defecto de una baja estimulación. El primero, hace referencia a situaciones en donde la demanda es demasiado alta, de manera que la persona se encuentra sobrecargada; al comienzo, siente frustración porque independientemente de su esfuerzo, la situación demanda todavía más. Si esta sensación se mantiene en el tiempo, puede dar lugar a indefensión aprendida creando respuestas de bloqueo (dejar de hacer) o desorganizadas, de manera que llega un momento en que son tantos los frentes abiertos, que la persona pierde su sentido de la prioridad, comenzando a actuar de forma impulsiva. De este modo se busca la inmediatez de la solución en vez de tomar la mejor decisión en esa situación en concreto.

Sin embargo, el estrés por defecto de una baja estimulación se debe a la ausencia de rutinas o actividades estimulantes que permitan a la persona desconectar de sus quehaceres. El quedarse en casa viendo la televisión o jugando a juegos de mesa, no supone un problema un par de días a la semana, pero éstas no ofrecen el mismo enriquecimiento que cualquier otra tarea que implique salir de casa y/o socializarse con otras personas.

Ambos están presentes en los cuidadores, pero la conclusión que debemos sacar no es que es sensato que eliminen actividades placenteras porque éstas son menos importantes, sino que debemos aumentar los apoyos a estas figuras para que nutriendo el presente, cuiden de su propio futuro. Y esto nos lleva finalmente a luchar por la mejora de la calidad de vida del cuidador a través de enriquecer la red de apoyo social e indirectamente se verá mejorada la del enfermo.

Ante el cuidado de uno mismo en detrimento (aunque sólo sea por un corto periodo de tiempo) del cuidado del enfermo, genera en la gran mayoría de los casos un alto sentimiento de culpabilidad, siendo percibido dicho acto como egoísta tanto por el cuidador como en ocasiones por el que es cuidado. Esta tendencia a que el cuidador se olvide de sí mismo es además potenciado y premiado por la sociedad, la cual apoya e incluso percibe como normal que el altruismo o amor de una persona conlleve a apartarse de sus propias necesidades. Incluso los profesionales de la salud potenciamos esta deshumanización del cuidador, al dirigirnos al mismo para expresar lo que necesita el paciente y exigirle la adquisición de nuevas habilidades y atenciones al mismo. De hecho, son muchos los artículos que se dedican a cuidadores pero no con el fin de ayudarlos a afrontar la situación o a protegerlos del riesgo al aislamiento, crisis de ansiedad, insomnio o depresión; los que más se acercan a lograr dicho fin parecen ser aquellos que enseñan a esta figura a cuidarse para ser más eficiente en el cuidado de su familiar, lo que lleva de nuevo a exigir a esta persona por parte de los profesionales una cierta actitud o habilidades, siendo el foco de atención el paciente, aunque de forma secundaria se logre una leve mejoría en la calidad de vida del cuidador. Por tanto, teniendo en cuenta el entorno de esta figura, del que todos formamos parte, se deslegitima la búsqueda de información y ayuda por parte de esta persona para cubrir sus propias necesidades, permaneciendo el sanador crónicamente herido.

Combatir la soledad y el aislamiento ya no es una tarea ajena, nos involucra a todos e incluir la figura del cuidador en nuestras preocupaciones se convierte en una necesidad. Comenzando por reconocer y valorar tratándolo con respeto por familiares, profesionales y la sociedad en general, sin mirar con recelo, permitiendo equivocaciones en el proceso; legitimando y normalizando sus necesidades, ofreciendo disponibilidad no sólo física sino también emocional y facilitando la expresión de aquello que siente sin infravalorarlo o relativizarlo. Humanizar al cuidador no es tarea de éste, sino nuestra; entender y permitir la expresión de sentimientos negativos hacia el enfermo, aceptar que éste desee tiempo propio, que salvaguarde sus propias necesidades contestando en ocasiones NO a ciertas demandas del enfermo, son realidades que la sociedad no sólo debe escuchar sino también aceptar y comprender.

 

Fuentes:

http://www.ine.es/revistas/cifraine/1009.pdf

 

 

Lesionados por carencias afectivas

Observo por la ventanilla el movimiento en la estación ferroviaria: pasajeros con su equipaje que van y vienen, subiendo y bajando del vagón. Miro mi rostro reflejado en el cristal. Mi equipaje está repleto de relatos que vienen y se van de mi vida, pasajeros. Nostálgica maleta de bellas y tristes memorias. Cuando suena el aviso de partir, estoy solo, nadie en mi compartimento. No hay pasajero que se haya sentado y se quede… me he acostumbrado a tener asientos libres cerca y me gusta esta tranquilidad; tampoco necesito compañía. Mejor en soledad que un mal compañero de viaje. Aunque en el fondo,  sé que no es del todo cierto…

Porque a veces se deslizan por esa cara acartonada e inerte de la ventana lágrimas amargas;

y me sacude como un relámpago en la noche, la lacerante soledad en el vacío.

Mis anhelos son líquido para el que no existe recipiente.

Carencia emocional

El ser humano es un ser emocional. Nos distingue como especie nuestra poderosa capacidad de vincularnos, y nos influye desde que nacemos hasta el final de nuestras vidas. Establecemos fuertes lazos y deseamos relacionarnos. Uno de los motivos básicos e instintivos de la experiencia humana es la búsqueda y conservación de un fuerte vínculo emocional con otra persona.  Esta motivación básica es lo que llamamos apego.

Existe una tendencia natural a buscar la cercanía física, de compartir estados emocionales, de conectarnos con otro ser humano. Sin embargo, existen personas que –aparentemente– parecen no estar fabricados con este ingrediente.

Hojalata sin corazón

¿Recuerdas al hombre de hojalata en el cuento del Mago de Oz? El fuerte compañero acompaña a Dorothy para recibir un corazón que le otorgue sensibilidad. La metáfora nos sirve para representar a cierto tipo de individuos que no exteriorizan necesidades emocionales, de consuelo, cercanía, comprensión, cariño… ninguna necesidad de amor. Expresan sus creencias acerca de los vínculos con un discurso teñido de pesimismo respecto a relacionarse. Muestran desencanto, una desconfianza de que pudieran existir relaciones auténticamente duraderas. No esperan ni piden de los demás ningún tipo de soporte afectivo, y naturalmente, tampoco lo obtienen.

Evitan la intimidad y cuando se enfadan son capaces de desaparecer de la vida de otras personas. Generalmente son personas independientes, incluso podría decirse que necesitan compulsivamente sentir y mostrarse independientes. No sienten angustia por no estar en relación, convencidos de que no van a conseguir lo que necesitan: ¿para qué implicarse? Y si existe malestar por esto, devalúan la importancia de las relaciones. No creen que eso que llaman “amor” exista: sus propias experiencias de decepción le confirman a modo de profecía, que así es.

Por otro lado, les cuesta expresar y conectar con su mundo emocional: si las emociones son la brújula que nos orientan en las relaciones, no saben interpretar muy bien las indicaciones de la aguja. No tienen una consciencia adecuada de sus necesidades y no son capaces de expresar su experiencia emocional interna. Inhiben su expresión, todo ese mundo les hace sentir descontrol. Si se permiten abrirse y comunicar sus emociones, les invade el miedo a la falta de respuesta, a ser heridos y al rechazo.

La imagen que quiero crear, no es la de un egocéntrico, frío y calculador. Imagina más bien a un niño que en su soledad siente que no hay, ni habrá, nadie a su lado. Un niño que siendo ahora grande, intuye que algo que debió estar no estuvo, ni está, y es vivido con un sentimiento de ausencia, de vacío. Creencias ancladas de forma profunda de que nunca se podrán satisfacer necesidades afectivas de amor. En su propia autoimagen, se ve como un ser que pase lo que pase acabará estando solo, o que ciertos aspectos que en el fondo necesita, nunca se obtendrán; aspectos que no serán escuchados o comprendidos, y por lo tanto no habrá nadie que los proporcione. Las necesidades de apego imprimen deseos que son centrales para el psiquismo, y como cualquier otro deseo al no poder ser realizado, nos deja en un estado de impotencia y desesperanza. Por ello hay que levantar muros, auténticas fortalezas para que el impacto de un posible asedio emocional no arrase con dolor. Dolor psíquico ya conocido pero que ha sido retirado de la realidad mental presente.

En cierta forma, coexisten dos modos de víncularse, pero uno de  ellos está reprimido1: se perciben como autónomos y sin necesidades, pero en su núcleo reside el deseo de contacto emocional y, especialmente de que no le “fallen” emocionalmente. Viven en una paradoja: por un lado la compulsión a la autonomía, que les da seguridad, control y calma, y por otro, una necesidad inconsciente de un vínculo cálido, auténtico, confiable, cuidador, seguro.

Anatomía de las carencias afectivas: su origen

Generalmente, estas personas provienen de contextos familiares cuyas figuras de apego se caracterizan por la ausencia. Esta ausencia pudo ser total debido, por ejemplo, a una situación familiar que implicó una separación larga o permanente con una o ambas figuras de apego, o por un fallecimiento en edades tempranas. Empero, es fundamental comprender que esa ausencia puede ser parcial, es decir, a pesar de la presencia y cuidado por parte de las figuras parentales, es posible que en otro nivel hubiera alguna falta, como por ejemplo en el plano emocional. Una madre puede estar siempre presente y atenta a las necesidades pero ser un desierto afectivo. Pueden darse contextos que le provoquen sentimientos de ser rechazado, no valorado ni merecedor de amor del ser querido debido a que recibe una interacción caracterizada por la frialdad, inaccesibilidad, severidad, etc. A modo de esquema, podríamos diferenciar la carencia emocional en tres tipos de fallas:

– Primero, pudo faltar un cuidado sensible, desde el afecto físico y la demostración de ternura –como las caricias y abrazos, o un habla cariñosa y cercana–, o bien la falta de atención a sus necesidades y deseos. Figuras de apego que fueron frías, poco demostrativas en los gestos de cariño, o que no dieron la atención y tiempo que el niño necesitó, hasta que se adaptó a esa forma de vínculo. Hay madres y padres que por sus propias condiciones psicológicas y situación vital no pueden o no disfrutan plenamente de una conexión emocional y cuidado del hijo, desconexión que es captada por el niño.

– Segundo, la carencia puede estar relacionada con la falta de empatía, de sintonía y conexión con el niño. Esto desemboca en una impresión intima de que no existe nadie que realmente sepa como se sienten por dentro ni que traten de comprenderlo. Hay padres que no consiguen empatizar adecuadamente con sus hijos, esto es, conectar con sus estados emocionales, las necesidades y dificultades, y por lo tanto, no consiguen regular adecuadamente dichos estados, e incluso imponen sus propias necesidades en sus hijos. Estos niños tendrán dificultades en regular sus propios estados emocionales y poder interpretar correctamente el mundo interno propio y de los demás.

– Por último la carencia afectiva puede estar relacionada con no sentirse protegidos, no poder desarrollar una seguridad básica.

La relación emocional cuidador-hijo se convierte en algo afectivamente estéril. El niño se adapta al adulto evitando la cercanía y la conexión emocional, ya que el vínculo inaccesible y frío por parte de la persona que necesita y ama, le resulta dañino.

La privación de las necesidades emocionales puede empezar muy pronto, durante el primer año de vida. Incluso antes de poder hablar y por ello es un aspecto psicológico que puede quedar fuera de la conciencia –sin lenguaje, no es representado mentalmente –.

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¿Por qué se produce esta forma de protección emocional?

Los teóricos del apego2 señalaron que el apego organiza el desarrollo evolutivo de los niños, ya que dentro de la relación cuidador-hijo, le permite organizar su experiencia emocional y controlar sus emociones. Esto depende de la capacidad y sensibilidad del cuidador para sintonizar adecuadamente con las necesidades y demandas del niño. Desde el nacimiento existe un impulso natural a buscar la proximidad del Otro significativo en busca de un refugio y una base segura.

La función esencial de las figuras de apego es la de regular las necesidades fisiológicas y psicológicas básicas, por lo que la meta de la activación del sistema de apego es acceder y asegurar estas respuestas de cuidado y regulación. Según la calidad, la sensibilidad , accesibilidad y la continuidad de las respuestas aportadas por las figuras de apego, les permite desarrollar un sentimiento de seguridad en el apego, o bien pueden necesitar desplegar estrategias para adaptarse y autorregularse.

Las estrategias de apego se van consolidando en forma de organizaciones o estilos, diferenciándose en el tipo de estrategias utilizadas para regular el estrés y los estados internos de inseguridad y vulnerabilidad. Cuando la estrategia primaria de regulación afectiva del sistema de apego –es decir, la búsqueda de proximidad– no logra restaurar el equilibrio emocional por las experiencias negativas con las figuras de apego previas –inaccesibilidad, ambivalencia, intrusividad, rechazo, persecución, etc.– los apegos inseguros ponen en marcha estrategias secundarias. Las estrategias de los apegos inseguros, las cuales son psicológicamente adaptativas en la infancia, son esquemas mentales y sistemas defensivos establecidos en la primera infancia para combatir la desorganización ante la angustia y el dolor psíquico. Por un lado el estilo evitativo, utiliza estrategias para minimizar el impacto emocional de la activación de las necesidades de apego, mientras que los apegos con elevada ansiedad hiperactivan el sistema de apego y la expresión de conductas y afecto negativo para asegurar la presencia de la figura de apego.

Desde la Teoría del apego, el perfil de persona que estamos revisando en el artículo es predominantemente un estilo de apego inseguro Evitativo.

Señales de alarma en la elección y relación de pareja

En mi anterior artículo sobre la elección de pareja, hablaba de los patrones que se repiten debido a las experiencias vividas en las relaciones pasadas. Las relaciones de pareja pueden verse afectadas por la persistencia de esos esquemas internos, dado que las estrategias de los apegos inseguros son psicológicamente adaptativas en la infancia, pero tienden a ser un impedimento para un desarrollo afectivo, social y cognitivo adecuado, apareciendo dificultades en la edad adulta. La relación de pareja, e la relación de apego central en la etapa adulta y está influenciada de modo significativo por la historia relacional de cada uno de los miembros.

¿Qué tipo de experiencias y patrones pueden ocurrir en el contexto de una relación?

El “gatillo” que predominantemente dispara la transferencia del pasado será un vínculo con alguien que hace recapitular la carencia emocional, sea por el motivo que sea –porque existe alguna negligencia emocional como abandono, ausencia, rechazo, etc.–. Desde un esquema predominantemente evitativo/devaluador del apego, se puede decantar por una elección hacia relaciones distantes, con personas “desapegadas”, poco emotivas e implicadas… incluso con individuos que no pueden o no quieren entregarse a otro.

En este punto, puede que hayas reconocido en ti algo que ya conocías. Tal vez lo reconozcas en alguna persona querida. O puede que estés tomando conciencia de algo que jamás habías pensado. En el caso de que sientas identificación con la imagen que expongo en el artículo, si la persona que te provocó una atracción irresistible y magnética en el pasado o actualmente, percibes por su parte cierta frialdad, distancia, falta de compromiso, incomprensión, inaccesibilidad, evitación emocional; si está disponible esporádicamente y en situaciones que necesitas su presencia o apoyo no está; si provoca sentimientos de vulnerabilidad, obsesividad, enfado, celos y no te reconoces con esas emociones; si te fuerza a estar «mudo» cuando intentas expresarte emocionalmente, en el sentido de que no es capaz de escuchar ni comprender tu esencia emocional… ante esta situación sólo se me ocurre una palabra: huye.

Sin embargo, paradójicamente, normalmente puede ser que el protagonista de ese papel distante y frío seas tú.

Es común que muchos sientan una atracción intensa al principio, optimismo y muchas esperanzas, pero que termina desembocando en decepciones. La repetición del esquema puede ocurrir eligiendo personas que saben o sienten que no habrá un futuro en relación, o provocando que las relaciones no funcionen, volviéndose boicoteadores e impulsando a que les abandonen.

Curiosamente las personas con las que podrían formar una relación estable, que muestran cariño y entrega, parece que provocaran que el interés se volatilizara. El historial de relaciones puede ser en este caso amplio y muy inestable. Saben que en esos vínculos la pareja “estará ahí”, pero acaban perdiendo el interés o sintiéndose inundados por las necesidades del amante, que puede resultarles intrusivos, especialmente si llegan a demostrarles su dependencia y por la aparición de ciertas respuestas emocionales –como la rabia, la recriminación, o los celos, debido a que ese modo de vincularse crea inseguridad y despierta sus propios «fantasmas» –.

Aparte de no querer ser inundados emocionalmente porque les perturba, también podrían hallar el vacío que supone un vínculo centrado en atender las demandas del Otro, de no ser reconocidos en sus necesidades y estar excluidos emocionalmente –de nuevo…– .

También puede darse un historial de pocas relaciones, ya que es común una terrible capacidad para decidirse, en el sentido de comprometerse en una relación. Lo perciben como algo intrusivo, como una amenaza que pudiera atrapar su “privacidad y espacio”.  En el fondo, en su inconsciente, la amenaza y el terror real es volver a verse atrapados en una situación en la que vuelvan a estar carentes afectivamente; que les vuelvan a fallar. Existen por lo tanto casos de mayor soledad y evitación de relaciones íntimas, permaneciendo en relaciones muy distantes o evitándolas completamente.

Como puedes ver, son formas distintas de colocarse en una relación pero que desembocan en una situación común de carencia, reproduciendo la maldición. Para detenerla hay que entender las carencias vividas, conectar con ellas en el presente y sentir las necesidades de afecto y empatía de aquél  niño, y revisar su impacto en las relaciones pasadas y presentes. Esta reflexión profunda acompañada de la experiencia emocional, permite aclarar los patrones y anticipar los posibles peligros, pasos fundamentales para avanzar hacia el cambio y el bienestar en nuestras relaciones.

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1 He utilizado esta expresión para el público no familiarizado con conceptos psicoanalíticos. La expresión correcta sería disociado o escindido, en referencia a la exclusión defensiva de cualidades contradictorias e incompatibles en el psiquismo, dejando los aspectos inaceptables o traumáticos fuera de la conciencia.
2 Concretamente me refiero a los estudios de Sroufe y Waters (1977; citado en Marrone, 2009)
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Referencias bibliográficas

  • Marrone, M. (2009) La Teoría del Apego: un enfoque actual. (2º Edición revisada y ampliada). Madrid: Editorial Psimática.
  • Young, J. & Klosko, J. (2001). Reinventa tu vida : cómo superar las actitudes negativas y sentirse bien de nuevo. Barcelona: Paidós.

Asexualidad ¿Es la falta de sexo la última revolución sexual?

La asexualidad aparece con fuerza en los titulares de medio mundo en una época en la que el propio concepto de identidad está en crisis, un momento en el que para mucha gente los discursos nacionales, políticos o religiosos han dejado de tener sentido. De pronto, nos encontramos con el terreno bien abonado para el descubrimiento de nuevas identidades, nuevas categorías que  nos ayuden a saber quienes somos, que nos den una explicación y al mismo tiempo un marco de referencia para entender nuestra subjetividad.

Este es uno de los motivos que explican el masivo nacimiento de nuevas identidades a lo largo del siglo XX que continúa con fuerza acentuándose a partir del comienzo de la era digital. El declive del modelo normativo universal impulsado por occidente (hombre, blanco, heterosexual, cisgénero y cristiano) ha dado lugar a la reivindicación de todas aquellas identidades que permanecían en un segundo plano. Empezando naturalmente por la mujer y su lucha, todavía vigente, por ocupar el lugar que legítimamente corresponde a nada menos que el 50% de la humanidad, históricamente marginada.

La lucha por la libertad y el lugar de la asexualidad

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Junto a la revolución feminista vino la racial, la de las minorías sexuales y muchas otras. La mayoría de estas reivindicaciones, como podemos ver todos los días en las noticias, están a la orden del día. Lo cual, por cierto, no quiere decir que no podamos estar orgullosos como civilización de todas las cosas que hemos conseguido.

En este entramado identitario una de las grandes luchas ha sido la de las minorías sexuales. Desde el principio este asunto fue de gran complejidad, se trataba de nombrar por primera vez en siglos, de forma no peyorativa aquello de lo que estaba prohibido hablar (o al menos hablar bien). Esa es una de las razones por las que el colectivo ahora conocido por las siglas LGBTI (Lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales) ha sufrido tantos cambios internos hasta la formulación que actualmente es más frecuente, no sin polémicas, como veremos, de hecho la «I» es una incorporación bastante reciente, no aceptada por todo el mundo.

Cada una de estas siglas lo que representa al fin y al cabo es una identidad que históricamente no ha podido ser expresada por su lejanía del modelo normativo del que antes hablaba. Pues bien, en este momento hay varios colectivos que desean añadir letras a LGBTI, uno de ellos, tal vez el que está haciendo más ruido en internet es el asexual, pero ¿Es razonable, con lo que sabemos, la inclusión de la «A» junto con las otras siglas?.

¿Qué es la asexualidad?

Los defensores de la asexualidad como una orientación sexual más (además de la heterosexual, homosexual y bisexual), pretenden establecer paralelismos entre esta y aquellas que habiendo estado perseguidas durante siglos ya han alcanzado ciertos grados de aceptación en la sociedad, este es uno de los motivos por los cuales desean su inclusión dentro del colectivo LGBTI, que ha servido históricamente para dar voz a aquellos que tenían una sexualidad, sexo o género no normativo.

Pero vayamos al tema que nos ocupa, ¿Cómo se definen los propios asexuales? En la versión española de la web de la asociación internacional más importante de asexuales, AVEN, definen al asexual como :

La persona que no experimenta atracción sexual hacia otras personas. No es lo mismo que ser célibe, ni lo mismo que ser asexuado o antisexual. No implica necesariamente no tener libido o no practicar sexo o no poder sentir excitación o no poder enamorarse o no tener pasiones o no sentir deseo. En la comunidad asexual la consideramos una orientación sexual, hacia ningún género o sexo, o la falta de orientación sexual, siendo ésta referida sólo a la atracción sexual ya que la orientación romántica de cada persona no tiene por qué coincidir con la sexual.

Encontramos mucha información en esta definición, veamos parte por parte.

De entrada queda claro que la asexualidad no tiene que ver con el celibato, es decir con la opción de no mantener relaciones sexuales aunque exista atracción o deseo. Esta distinción parece muy importante, es decir, la asexualidad tiene que ver con la atracción sexual, no con el hecho en si de no practicar sexo, ser virgen o hacer votos de celibato.

Tampoco es lo mismo que ser asexuado, cosa que equivaldría a no tener órganos genitales, ni que ser antisexual que supondría odiar el sexo.

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Lo que sigue es más complicado, esta definición plantea que los asexuales pueden mantener relaciones sexuales o tener conductas autoeróticas, lo harían en estos casos por contentar al otro, para liberar tensiones o por una descarga fisiológica. En este sentido efectivamente también podrían enamorarse y sentir pasión romántica sin necesidad de sentir atracción sexual, quedaría así desligado una vez más el sexo del amor, lo que para algunos teóricos sería un amor incompleto o platónico y sin embargo ha sido extremadamente popular desde la época de los juglares y el amor cortés.

Asexualidad, libido y deseo

La parte más compleja de esta definición sería, sin embargo, aquella que afirma que «ser asexual no implica necesariamente no tener libido (…) o no sentir deseo.» Esta frase es equívoca a mi parecer, ya que los conceptos de libido y deseo son amplios y cuentan con numerosas definiciones posibles.

Libido, por ejemplo, según la RAE sería:

Deseo sexual, considerado por algunos autores como impulso y raíz de las más varias manifestaciones de la actividad psíquica.

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Bien, si la libido es el deseo sexual y el asexual es aquel que no experimenta atracción sexual hacia otras personas vemos que el elemento diferencial es lo relacional. Es decir, que según AVEN el asexual puede experimentar deseo sexual pero este es un deseo sin objeto deseado.

Es ciertamente posible para todos nosotros experimentar este tipo de deseo sin objeto, es esa comezón, esa sensación interna, es angustia difícil de nombrar que intentamos eludir, silenciar o encarrilar mediante estímulos externos. Esa sensación de deseo sin objeto deseado es normalmente desagradable para el sujeto, necesita ponerle nombre y colocarla en algún sitio (comida, pareja sexual, relaciones sociales, agresividad, deporte, etc…). Por eso, se plantearía en este caso que existen personas que experimentan no simplemente un deseo, sino un deseo de índole sexual pero no dirigido nunca hacia ningún objeto. ¿Quedaría entonces este deseo sexual perpetuamente insatisfecho por no contar con un objeto sobre el que proyectarse o sería simplemente satisfecho mediante la estimulación física y el orgasmo?

En este sentido creo que AVEN entiende por asexuales tanto a aquellas personas que no experimentan ningún tipo de deseo sexual como a aquellas que experimentan deseo sexual pero no dirigido hacia ningún objeto. En caso de considerar la asexualidad como una orientación sexual entiendo que solamente sería adecuado en el segundo de estos dos casos, puesto que en el primero no existe orientación ni falta de orientación sexual puesto que no existe un deseo sexual que orientar o no orientar.

Por otra parte, cuando la RAE se refiere a «algunos autores» habla claramente de los autores psicoanalíticos. Sigmund Freud consideraba efectivamente a la libido como la energía de la pulsión, aquella que llevaba al ser humano hacia la vida y que inicialmente tenía una expresión principalmente sexual, aunque podía sublimarse por diversos medios y manifestarse en multitud de formas.

Según comprensiones más modernas desde el psicoanálisis la libido se reconceptualiza como la capacidad deseante del sujeto. Existiendo por tanto deseo existiría libido. De este modo una «baja libido» sería entendida como un déficit en la capacidad deseante. En este caso es importante diferenciar entre una baja libido originaria o sobrevenida. Si es sobrevenida habrá que considerar qué es lo que la provocó, podemos encontrarnos en este caso, por ejemplo, con un Trastorno de deseo sexual hipoactivo o con otras eventualidades que pueden afectar al deseo sexual de tipo biológico como cambios hormonales, por ejemplo.

Conclusiones

Mi conclusión, según los testimonios que he ido leyendo y los casos que he podido ver en la consulta es que la asexualidad no es, como suele suceder en psicología, una cuestión de blancos o negros, sino de diferentes tonalidades de gris.

Dentro de este degradado de grises podremos encontrar desde la persona que no siente ningún tipo de deseo sexual hasta aquel que tiene un deseo sexual reducido con respecto a la media. Esta falta de deseo/atracción/orientación sexual probablemente sea múltifactorial, como suele suceder con todo lo que tiene que ver con la construcción del deseo, más aún cuando parece que bajo la categoría de asexualidad pueden estar englobadas cuestiones de diversa naturaleza y etiología.

En este sentido, creo que, en la clínica, para poder hablar de una auténtica asexualidad, se impone primero descartar cuestiones farmacológicas o biológicas que podrían estar afectando negativamente al deseo sexual, en esta linea sería necesario descartar también, las dificultades que pueden  experimentar personas que han tenido una educación muy represiva en materia sexual y por último las posibles experiencias traumáticas relacionadas con el sexo (Por ejemplo, agresiones sexuales, abusos, etc…).

Una vez descartadas estas variables creo que es ciertamente posible que dentro de la infinita variedad de la familia humana existan personas que sean genuinamente asexuales, tal vez nacidas así, tal vez como resultado de sutiles cambios hormonales o influencias ambientales recibidas en la más temprana infancia, en realidad, eso es materia para los investigadores, mientras tanto lo que nos toca a los clínicos y a la gente en general es contar con la experiencia subjetiva de las personas. Y si no existe un malestar interno al respecto ni un anhelo por estar perdiendo la experiencia de disfrutar de la sexualidad, creo que es posible que estas personas desarrollen una vida plena.

Quedan sin embargo muchas preguntas por resolver: ¿Cuales son las causas de la asexualidad (o las asexualidades)? ¿Cuales son los condicionantes biológicos y psicológicos que están en juego en estos casos? ¿Qué sucede con estas personas que experimentan un deseo sin objeto? ¿En verdad podemos considerarlas como asexuales de la misma forma que aquellas que no experimentan ningún deseo? ¿Qué realidades diferentes estamos contemplando cuando hablamos de asexualidad? y por último ¿Podemos considerar a la asexualidad (o a una parte de lo que se considera asexualidad) como una orientación sexual más, o hay que conceptualizarla de otra manera?

Mientras nuevos estudios responden a nuestras preguntas nos queda la cuestión inicial, es decir, si esta nueva identidad, bajo la cual un número creciente de personas se ampara tiene hueco dentro del colectivo LGBTI o debería constituirse en otro colectivo diferenciado, al final este es un tema de índole político-filosófico que está abierto al debate. Tal vez la solución sea, como proponen algunos activistas abandonar las siglas tradicionales y cambiarlas por unas más inclusivas: GSRDI (Géneros, Sexualidades y Romanticismos Diversos e Intersexo). 

Mientras tanto, respetando la diversidad y la complejidad humana, pensemos, investiguemos, debatamos y mantengamos una mente abierta.

 

 

Enrique Schiaffino

Psicólogo colegiado en Madrid

Fundador de Psiquentelequia

 

 

 

Elección de pareja: ¿somos libres de la herencia familiar en la repetición de patrones dolorosos?

Desde mi humilde experiencia, y gracias al trabajo personal que he estado haciendo en los últimos años, puedo ver de forma cristalina que las elecciones de pareja que he hecho nunca han sido aleatorias. Podemos decir que el azar o el destino están implicados en las personas con las que nos hemos cruzado durante los años, pero la verdad es que los fenómenos de atracción y de apego tiene una explicación mucho menos romántica. Algo que ya pudimos ver con el artículo de nuestro compañero Hugo.

 

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La triste realidad es que no somos tan libres como pensamos, y que las elecciones que hacemos vienen determinadas por la herencia psicológica que llevamos con nosotros, ya que esperamos encontrar a alguien que sea compatible con lo que cada miembro de la pareja ha heredado durante generaciones.

Si nos fijamos bien en cualquier pareja de nuestro entorno, veremos que hay características que se parecen, y otras que se complementan. Pensemos por ejemplo en una pareja en la que ambas personas tienen un gran sentido de la responsabilidad, tienen un carácter fuerte y mucha determinación. En estos valores, que ambos han heredado de sus sistemas de origen, se reconocen.

Por otro lado, ella es divertida y se ríe continuamente. Mientras que él es una persona seria. En este caso dichas características no encuentran una homóloga en la pareja. Sino que se complementan. Y son los rasgos que generarán atracción entre las dos personas.

 

Lo que nos atrae de la pareja

Según la psicología sistémica y la psicogenealogía, lo primero que nos interesa de una pareja, al conocerla, es encontrar esa mínima base de características parecidas para podernos entender con el otro. En el ejemplo anterior sería el sentido de la responsabilidad, el carácter fuerte y la determinación.

Estos puntos en común funcionan como facilitadores de la relación, pero realmente no tienen mucho que enseñarnos porque ya los llevamos en nuestra propia herencia. Garantizan la compatibilidad a un nivel básico, pero no aportan nada nuevo. Son importantes para la colaboración de la pareja, pero no resultan atrayentes.

Lo que nos atraer verdaderamente de la otra persona son esas características que no tenemos nosotros. Lo que carecemos pero nos gustaría tener. Es la búsqueda de lo que nos complementa, porque nos falta. En el ejemplo anterior, él se va atraído por la alegría de ella, porque él no la tiene. Al igual que ella se ve atraída por la seriedad y la compasión de él, ya que se ve incapaz de asumir situaciones que requieran dichas actitudes.

Así, la pareja aspira a ser un todo completo. Como si cada uno de sus miembros hubiese firmado un poder, cada uno de ellos puede vivir lo que se le ha prohibido vivir en su familia de origen a través del otro. Este complementariedad crea una admiración profunda entre ellos, una atracción que conduce a la pasión.

La pareja se construye sobre el compromiso de que cada uno suplirá las carencias del otro para ser una pareja completa y feliz. Aunque no es oro todo lo que reluce. Con el tiempo, lo que al principio resultaba atrayente se convierte en un fastidio, porque obliga a cada miembro de la pareja a encasillarse en una especialización de la que no puede huir. Y porque generará una relación de dependencia. Con los años, este «fastidio» se puede hacer que la pareja vegete, muera o madure.

 

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Espejos que  no queremos mirar

Aunque esto es lo más común, en ocasiones puede ocurrir lo contrario. Si en tu sistema de origen la prohibición de expresar una emoción o un comportamiento fue muy fuerte, sólo con verla en otra persona nos generará mucho rechazo. Y bajo ningún concepto querremos vivirla a través del otro. En vez de admiración, sentiremos envidia consciente o inconsciente hacia la característica que la otra persona puede expresar y que nosotros no podemos desarrollar.

Entonces, la atracción se convierte en repulsión o atracción conflictiva. Esta atracción nos moviliza a un combate hacia la persona que posee la «atracción prohibida» en nuestro código. Fenómeno que tiene el nombre de polarización.

Esta polarización es la que explica las antipatías entre las personas. La gente que nos cae peor son las que más pueden enseñarnos sobre nosotros mismos. Lo que sentimos hacia alguien que nos resulta antipático puede enseñarnos lo que tenemos reprimido en el fondo de nuestro corazón, ya que no nos damos permiso para sentirlo.

Los fenómenos de procuración (poder que una persona da a otra para que ejecute algo en su nombre) y de polarización son posibles gracias a la proyección que hacemos en la otra persona de aquellas partes menos desarrolladas de nosotros mismos. La proyección es inevitable ya que nos permite exteriorizar las tensiones que estos déficits nos crean.

 

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Elección de pareja

Las prohibiciones, derechos y prohibiciones que hemos interiorizado de nuestra familia de origen, así como las carencias que hemos vivido en nuestra vida producto del entorno, explican cierto número de criterios que tenemos en cuenta a la hora de escoger una pareja.

Toda esta herencia jugará un papel fundamental en nuestra elecciones. Por ejemplo, una mujer que tuvo un padre que vibraba con la libertad, la locura y la originalidad, no elegirá esas características en su pareja, porque pudieron ser las razones de haber vivido muchas carencias económicas durante la infancia. Así, preferirá valores como la estabilidad y la seguridad material.

Estas características, que serán muy valoradas por dicha mujer, no serán las que despierten su pasión. Además, ella deberá buscar otras vías para poder expresar la libertad, la locura y la originalidad que ha heredado y forman parte de ella.

De la misma manera él, que creció en un entorno acomodado, no buscará esas características en su mujer. Ya que él necesita el complemento que le permita vivir esa locura y originalidad que tuvo prohibido en su infancia.

 

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Desarrollo del potencial

El potencial de crecimiento de cada uno de los miembros de la pareja es una fuerza con la que hemos nacido y que nos es propia. Esa fuerza, bien canalizada, nos lleva a la autorealización. Aunque a algunas trayectorias vitales son más propias que otras para ese desarrollo, en cuanto que contienen los estímulos y recursos necesarios para que crezca. Además, estos recursos deben combinarse con las capacidades y la motivación de la persona para que se de una eclosión completa.

La herencia con la que hemos de vivir una vez que abandonamos nuestra familia de origen tiene todos los componentes innatos y adquiridos de este potencial. Donde las capacidades y la motivación del individuo no se han podido desarrollar, se creará, como en el caso de las emociones, un canal de derivación que compense las carencias. Esa pérdida de parte del potencial no explotada quedará en suspenso y la forma en que se exprese influirá en las relaciones de pareja.

La parte de renuncia y l aparte de realización del potencial marcarán la trayectoria persona, de pareja y familiar.

 

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El éxito

Cuando nos unimos a otra persona desarrollamos, consciente o inconscientemente un proyecto común en relación al éxito. Por muy evidente que nos parezca que todo el mundo quiera llegar a tener éxito, conseguirlo o no depende de muchos más elementos que el simple hecho de desearlo o de tener una voluntad consciente para ello.

Crecemos en base a un «código legal» que rige la vida familiar, registrando muchos datos contradictorios, contenidos en ese código, relativos al tema del éxito.

Según Vincent de Gaulejac: «Los padres quieren que sus hijo tenga éxito y consiga un estatus más prestigioso que ellos; pero al mismo tiempo, no desean que sea demasiado diferente a ellos mismos, que no se convierta en un ser extraño y que no sienta la necesidad de renegar de sus orígenes. Quieren que sea otro siendo el mismo, con lo que implantan una contradicción entre lo idéntico y lo diferente en la construcción de la identidad del hijo».

Por ejemplo, una pareja puede tener diferentes conceptos del éxito. Ella, pudo vivir en una familia en la que se le inculcó que tener éxito es sospechoso, y más aún cuando uno se hace rico. Por consiguiente, los ricos corren el riesgo de ser rechazados por el mero hecho de serlo. Por su parte, él pudo aprender que el éxito sólo se consigue a través de una feroz competición en la que se excluyen los afectos. Por consiguiente, por mucho que esta pareja desee tener éxito, difícilmente lo tendrán nunca…

El potencial conyugal sólo podrá fraguarse un camino si se llega a un compromiso entre los deseos de cada uno, las condiciones para alcanzar los objetivos y las prohibiciones. Y teniendo en cuanta que los dos últimos elementos los hemos aprendido de forma inconsciente en el seno familiar, tendremos que hacer un trabajo profundo para sacarlos a la luz, en primer lugar, y decidir si en nuestra vida tienen algún sentido.

 

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Fuentes:

  • Psicogenealogía. Daris y Lise Langlois. Ediciones Obelisco. 2 edición del 2014.

Fotos:

 

¿Cómo estudiamos? técnicas básicas de aprendizaje

LA VUELTA AL COLE

Ahora, con la gran esperada »vuelta al cole» resurgen los intereses (siempre perennes) sobre el modo en que los alumnos aprenden sus lecciones. Es frecuente escuchar en los medios de comunicación la carga de estrés que los jóvenes de hoy en día tienen en sus estudios. ¡¡Son demasiados conocimientos para tan poco tiempo!! Por ello, durante más de un siglo de investigación se han estado realizando experimentos muy concretos para poder formular modelos de aprendizaje eficaces. Modelos que abaraten tiempo y permitan una mejor asimilación de la información. ¿Y cuál ha sido el resultado de tanto estudio? Pues bien, no existen formulas mágicas. Entonces, ¿cuáles pueden ser las estrategias o atajos que tanto ansiamos y que facilitan esta obligación a veces estresante?

El axioma radica en aprender a aprender de la forma más efectiva posible. Es fácil plantear la pregunta. Y más cuando se sabe que hoy día no existen modelos plenamente definidos a la hora de concretar cuál es la mejor manera de estudiar.

En la actualidad debemos asimilar más conocimientos que antaño, y no aprendemos mejor que los antiguos alumnos. Pero mantengamos la calma, no todo está perdido. Existen tantas formas de aprendizaje como capacidades y conocimientos posibles. Así, los psicólogos del aprendizaje están en constante trabajo para descubrir las vías más idóneas que nos permitan potenciar nuestras posibilidades.

 

EL ARTE DE APRENDER SIN FIN…

En épocas pasadas se consideraba que una persona había finalizado sus estudios tras acabar la educación escolar y la etapa de formación profesional o superior. Sin embargo hoy en día radica el lema de »Estudia durante toda la vida». La ciencia avanza y uno tiene que estar en constante actitud de actualización. Además el modo de estudiar también ha ido modificándose con el tiempo. Han apareciendo nuevos tipos de interacción con las materias a través de la era tecnológica en la que estamos sumergidos. Esto deja ver claramente que con anterioridad el procedimiento de aprendizaje era más estable (en el sentido de memorizar la lección, por ejemplo) mientras que ahora los alumnos tienen mayor libertad para manejarse con los contenidos.

 

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En nuestra sociedad donde prima el conocimiento, experimentamos una continua lluvia de información que nos llega desde muy diversas vías. Esto implica que tengamos que estar adaptándonos constantemente a los nuevos avances técnicos, a formas de comunicación cambiantes y a métodos de trabajo novedosos. Debemos formarnos de manera activa y creativa. De este modo tenemos que estar en constante renovación con el fin de adquirir nuevas competencias y mantenernos »al día».

 

ERRORES CLÁSICOS A LA HORA DE ESTUDIAR

Si tenemos que estudiar un examen para febrero, comenzamos a planificar cómo y cuándo estudiaremos las lecciones para poder alcanzar nuestro objetivo. Cada uno nos forjamos, de forma personal, la manera en que creemos que va a ser más fácil retener la información.  Pero no es lo mismo estar motivado para aprender y aprobar que estar motivado solo para superar la materia y seguir adelante.

Cuando estudiamos, empleamos métodos que se corresponden con nuestros talentos, aunque en la mayoría de las ocasiones no somos conscientes de ello. El problema surge cuando empleamos sistemas de aprendizaje erróneos (los cuales también pueden pasar desapercibidos a nuestra conciencia). Estos sistemas erróneos más que ayudarnos  entorpecen la adquisición de nuevos conocimientos. De este modo pasemos a definir cuáles son los cuatro errores que solemos cometer a la hora de estudiar:

 

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  • Error número uno: Cuanto más mejor. Normalmente los alumnos tratan de estudiar el mayor contenido posible de una tacada, engullendo cada lección y su contenido. Sin embargo, un aprendizaje distribuido en el tiempo da lugar a mejores resultados. Por ejemplo, si estamos estudiando un idioma, es más efectivo aprender un listado de diez palabras cada día que una lista de cincuenta en una sentada.

 

  • Error número dos: Ir a piñón fijo. Muchas personas se dedican a subrayar los textos que le resultan más importantes y a repetírselos una y otra vez hasta acabar memorizándolos. Pero es la variedad la que permite fijar mejor los conocimientos a largo plazo. Por ejemplo, en lugar de repetir la lección infinidad de veces, es más productivo leer el texto, recitarlo en voz alta, escucharlo, incluso poner en práctica lo aprendido.

 

  • Error número tres: Miedo a equivocarse. Cuando tenemos miedo a parecer tontos evitamos la autoproducción, como puede pasar cuando estamos aprendiendo una nueva lengua y tratamos de expresar lo que queremos decir. Uno de los factores más comunes y que interrumpen el proceso de aprendizaje es la timidez. Es importante saber que la repetición activa de lo aprendido, aunque uno tienda a equivocarse, es especialmente efectivo.

 

  • Error número cuatro: Marcar sin pensar. Perdemos mucho tiempo tratando de almacenar numerosos datos, sin digerirlos ni desarrollarlos en profundidad. Si realmente trasladásemos lo aprendido a otros ejemplos, o los recitásemos a otras personas, conseguiríamos un aprendizaje más enriquecedor y duradero. Por ejemplo, entender una fórmula matemática es más útil que aprendérsela de memoria.

 

ESTRATEGIAS EFICACES PARA ESTUDIAR

Cuando pensamos en poder recordar bien los datos de un determinado autor que seguro sale en el examen de oposición, nos surge cierta curiosidad en saber cómo hacerlo mejor. Podríamos decir que ésta es la gran cuestión cuya respuesta todos queremos conocer. Si bien es cierto, una técnica determinada puede ser muy útil para una persona mientras que para otra, con aparentes similitudes, puede no servirle de mucho.

Esto dependerá de numerosos factores idiosincrásicos relacionados con cómo cada uno se ajusta creativamente a su método de estudio. Por ello, ¿pueden formularse reglas generales validas para todo el mundo? A esta cuestión solo le corresponde una respuesta: cada proceso de aprendizaje apenas se asemeja a otro.

En relación a los factores de personalidad hablaremos más adelante. Mientras tanto centrémonos en qué estrategias de estudio parecen ser eficaces de forma general:

 

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CINCO ESTRATEGIAS ÚTILES

  • Autoevaluación

Una manera segura de retener la información es expresándola de forma activa, siendo beneficioso explicarle a otra persona lo aprendido y dejarse acribillar a preguntas. Esto permitiría sacar a la luz el contenido que aún queda por aprender.

Inclusive, la autoevaluación surte efecto incluso cuando no se tiene mucho conocimiento sobre algo. La preparación mental antes de un aprendizaje, ayuda a incorporar nuevos conocimientos a los ya existentes.

  • Aprender en porciones manejables

Ir aprendiendo en dosis pequeñas proporciona un aprendizaje más duradero que »tragarse» una gran cantidad de información de una sola vez. Se debe distribuir el plan de estudio en segmentos manejables. E ir introduciendo de forma regular momentos de descanso entre cada unidad didáctica, así como fases de comprobación de lo ya aprendido.

  • Preguntarse por qué

¿Cuál es el motivo por el que la tierra gira alrededor del sol? ¿Por qué los ojos se adaptan rápidamente a la oscuridad? ¿De dónde proviene el número pi? Argumentar un dato determinado para poder reflexionarlo sin conformarse con simplemente saberlo, hace que las respuestas se fijen mejor en la memoria. De hecho, los pedagogos saben que no sirve de nada bombardear a los alumnos con respuestas prefabricadas, sino que es mejor que las infieran por sí mismos.

  • Saber lo que (aun) no se sabe

¿Qué tiene que ver este contenido nuevo con lo que ya se? ¿Me recuerda a algo? ¿Cómo encaja en mis conocimientos previos? Aquí nos estamos centrando más en el trasfondo de la información que en el mismo contenido. De este modo el alumno aprende a abrirse camino por entre la jungla de conocimientos que posee, dándose la posibilidad de que conozca lo que todavía no conoce.

  • Aprender de forma variada

Como ya hemos comentado anteriormente, estudiar con diversos métodos afina mejor el aprendizaje. Por ejemplo: leer, subrayar, anotar conceptos clave, explicar la materia a otra persona, autoexplicarse las interrelaciones de la información, etc.

 

¿Y QUE HAY DE LA PERSONALIDAD?

¿Cómo poder aprender a manejar una buena reunión de negocios o simplemente flirtear con una persona que te resulta atractiva? Parece ser que en la tranquilidad reside la virtud. Las personas que se mantienen en un estado más calmado internamente, son capaces de controlar mejor su acción. Además les permite poder exponerse de forma repetida ante la misma situación, acabando por dominarla con destreza. Esto tiene relación directa con el rendimiento en los estudios. Las personas más tranquilas se concentran más y son más eficaces.

No solo el aprendizaje parece depender del tema, la situación o la finalidad. También existen factores de la personalidad que influyen en él. Por ejemplo, las convicciones que uno tiene sobre sus propias capacidades mentales, determinan el grado de eficacia en el aprendizaje. Es decir, según nos juzguemos y autoevaluemos nuestro rendimiento, así dará sus resultados. Lo cual implica que si tenemos un bajo concepto de nuestras aptitudes de aprendizaje, esto mermará el grado de éxito. La falta de autoconfianza reduce la capacidad de retención memorística.

Por otro lado, las motivaciones intrínsecas (que surgen de dentro a fuera, como es el caso de la curiosidad) favorecen más el aprendizaje exitoso que las motivaciones extrínsecas (como pueden ser los elogios o el reconocimiento). Pero hoy en día este tema sigue estando en entredicho ya que existen estudios que avalan que el prestigio y el dinero pueden estimular el aprendizaje aunque solo sea un medio para conseguir una recompensa mayor.

¿Estudiar con música? Parece ser que las personas más extravertidas estudian mejor con música de fondo que las introvertidas. Pero cabe señalar que la sonorización tiene en su conjunto una influencia más obstaculizadora que facilitadora. Esto se debe a que la exposición constante a un efecto sonoro facilita la distracción, lo cual debilita la concentración durante el aprendizaje. De hecho, podemos enmascarar peor la música con letra que la instrumental, puesto que la primera interfiere en la información léxico-semántica del contenido a aprender.

Otros estudiantes precisan caminar, tumbarse o estar sentados mientras estudian. Existen estudios sobre cognición corporizada que afirma que la actividad motora también facilita el aprendizaje. Hablan de un efecto de precalentamiento, donde la actividad motora da lugar con frecuencia a efectos mentales al estimular el cerebro. Si bien es cierto, esta información sigue bajo estudio ya que el complejo proceso de asimilar nueva información precisa más elementos.

 

ALGUNAS REGLAS DE ORO

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  • Quien quiere aprender, debe elegir. Lo importante es no solo limitarse a ello, pero saber diferenciar la información relevante dentro del contenido completo, proporciona un aprendizaje exitoso. Por lo cual, saber lo que es esencial ayuda a no perderse entre infinidad de datos anecdóticos y afinar mejor la puntería sobre lo que se debe conocer sin falta. Cierto es que el aprendizaje no solo depende de saberse lo importante de la materia, sino que requiere de numerosos factores, como por ejemplo disponer del tiempo suficiente para poder estudiar.

 

  • Quien quiere aprender, debe relacionarTodo aquello que aprendemos a cada momento no se encuentra aislado de la información general que ya poseemos. Cualquier dato (de la índole que sea) se armoniza y asimila en una red básica de conocimientos adquiridos anteriormente. Así un nuevo paso de baile o una palabra en otro idioma, cuando se retiene en la memoria, es porque comparte lazos con otras informaciones relacionadas entre sí. Es importante saber que la capacidad de adquisición de nueva información no tiene fronteras fijas. Siempre estamos aprendiendo cosas nuevas a lo largo de la vida y en muchas ocasiones de forma inconsciente. Algo interesante es saber que las personas acostumbradas a estudiar son capaces de retener mejor la información debido a que tienen más conexiones establecidas a nivel neuronal. Por ello »quien más tiene, mas retiene».

 

  • Quien quiere aprender, debe olvidarSe sabe que la red neuronal es plástica, es decir, es cambiante a lo largo de la vida. Esto indica que la memoria no se rige por mecanismos rígidos de adquisición y asimilación de la información, sino más bien necesita desechar datos antiguos para poder asimilar los nuevos. Lo viejo se olvida, se reconstruye, se sustituye, se mejora, para dar paso a nuevos conocimientos más completos y recientes. Y cada vez que recuperamos dicha información, se presenta con algún cambio. Del mismo modo, aprendido no es sinónimo de recordado, por lo que si nos interesa mantener una información a largo plazo, debemos ponernos a prueba durante el aprendizaje. Esto se puede conseguir aplicando la información a la realidad, recordando bajo situaciones de estrés, practicando la concentración en otros ambientes, etc.

 

  • Quien quiere aprender, debe sentirLas emociones nos acompañan en prácticamente todos los aprendizajes que adquirimos. Si no recordamos el nombre de la ciudad a la que viajamos este verano, sentimos algo de rabia. O si nos emocionamos profundamente en el pasado con una obra de teatro, la recordaremos con claridad a lo largo de toda la vida. Una de las estrategias más efectivas en el aprendizaje es asociar los datos que estamos estudiando con sentimientos positivos. Pero entonces nos preguntamos cómo se hace esto cuando uno está estudiando Estadística II en su carrera. Pues bien, puede parecer complicado a primera vista, pero siempre existen caminos para hacer el aprendizaje agradable. Por ejemplo con juegos de pregunta-respuesta, aplicando en la práctica lo estudiado, evaluandola información con otra persona, etc. No debemos infravalorar factores como la creatividad o la diversión a la hora de estudiar.

 

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A esto cabe añadirle que estudiar en compañía resulta más provechoso que aprenderse una lección a solas, ya que el respaldo emocional que proporciona un amigo hace más sencillo el proceso. Y a pesar de que las escuelas no potencien este método, es muy provechoso llevarlo a cabo fuera de ellas.

Por ultimo aquí os dejo un breve reportaje  de Eduardo Punset y Shlomo Breznitz que aborda aspectos tan importantes como es el ocuparnos de nuestra salud mental:

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA

  • 2009. H. Pashler et al. Learning styles: Concepts and evidence. Psychological Science in the Public Interest, vol. 9, págs. 105-119
  • 2010. A. Owen et al. Putting brain training to the test. Nature, vol. 465, págs. 775-778
  • 2013. Dunlosky et al. Improving student´s with effective learning techniques. Psychological Science in the Public Interest, vol. 14, págs. 4-58

 

EFT Tapping es un regalo. “Con las emociones no se puede hacer nada…” ¡Sí, se puede!

Me preguntan ¿que es EFT? o ¿qué es tapping? (como popularmente se conoce a EFT). Y cuando contesto, acabo por quedarme con la sensación de no haber transmitido lo que realmente es para mí. Es fácil caer en dar una explicación técnica, sin más. Y con eso quedas bien. Es correcto. Pero EFT ha significado mucho más que eso en mi vida, personal y profesional. Hace 10 años que comencé a utilizar esta herramienta y no imagino cómo hubiera podido recorrer todo este camino sin esta compañera de viaje…

— Has sido mi mejor compañera de viaje, EFT, la más leal. Siempre has estado ahí para echarme una mano. Gracias.

Titulo este artículo “EFT Tapping es un regalo” pero, en realidad, yo he recibido muchos regalos gracias a ella… Te los cuento ahora.

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Con las emociones no se puede hacer nada vs. ¡Sí, se puede!

Quizá a vosotros no os haya pasado esto pero a mí si… A mí me enseñaron de niña que con las emociones no se podía hacer nada…

— ¿Qué estás enfadada? Pues te aguantas y te lo tragas.

Cuando ya era mayor, todavía escuché decir a un psicólogo…

¡Que manía con hablar de las emociones, con preguntarle al cliente como se siente! El cliente se mete en su “fregao” emocional y de ahí no hay quien le saque…

El mayor regalo que me hizo EFT fué hacerme ver que los seres humanos tenemos una capacidad natural para “soltar” el malestar emocional. ¡Claro que se puede hacer algo con las emociones! Puedes gestionar las emociones. Puedes reconocerlas, aceptarlas cuando lleguen, y luego soltarlas, dejarlas marchar, recuperando así tu bienestar.

El Tapping me ayudó a recuperar esta habilidad natural para “soltar”, entrenarla y desarrollarla. Y cuando comencé a dedicarme al coaching, me permitió también hablar de emociones con mis clientes SIN miedo a que se metieran en un “fregao”… porque EFT siempre estaba allí si hacía falta liberar emociones desagradables.

(Aunque no hace falta decirlo por obvio, si quiero, por respeto, mencionar que hay muchos psicólogos que si hablan de emociones con sus clientes y algunos también usan EFT)

Trabajar sólo desde la mente vs. hacer un trabajo holístico

Cuanto más pasan los años, más me convenzo de la conveniencia de trabajar con el sistema energético de nuestros cuerpos. Y EFT fue quien me inició en este camino.

— No te voy a engañar… Seré honesta. A pesar de lo que acabo de expresar, reconozco que cuando te conocí, EFT, yo era una escéptica, occidental, abogado… Necesitaba “tocar” para creer… Y eso del sistema energético del cuerpo me sonaba a ese tipo de cosas que una no puede ni ver ni tocar… Esotérico…

La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define esotérico como algo oculto, reservado… Impenetrable o de difícil acceso para la mente. Afortunadamente, la RAE también enseña que exotérico (ahora con “x” en vez de con “s”) significa “común, accesible para el vulgo”.

Y fue así como, a pesar de mi mente cuadriculada de abogada escéptica y occidental, el sistema energético del cuerpo acabó por ser accesible también para mí, para el “vulgo”, siguiendo la definición de la RAE. Mi mente decidió darse permiso para explorar nuevos territorios. La sencillez y naturalidad con la que el Tapping trabaja desde el sistema energético del cuerpo, hicieron lo demás con el tiempo.

El ser humano es mente, emociones, cuerpo, sistema energético y alma. Necesita un tratamiento holístico. Ninguna parte de nosotros mismos puede quedar excluida si deseamos sanar, evolucionar, crecer de una forma integrada y armónica. Y EFT hace este tratamiento holístico. Este fué mi segundo regalo.

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Es demasiado fácil… vs. “hazte la vida fácil”

— En este arrebato de sinceridad que hoy me embarga, tengo que reconocerte EFT que también pensé de ti: ésto es demasiado fácil para funcionar y ser eficaz…

De niña me enseñaron que todo lo que merecía la pena requería mucho esfuerzo, sacrificio. Que las cosas eran complicadas… Lo fácil no funciona, no resuelve nada… Seguir el camino fácil es un error.

Cuando empecé a trabajar para una multinacional tuve un jefe cuyo lema era “hazlo sencillo, hazlo fácil”. Para él lo complicado no funcionaba. Descubrí con sorpresa que tenía razón. Cada vez que se establecía un nuevo procedimiento en la empresa y éste era complicado, fracasaba su implantación. Los empleados nos hacíamos un lío:

— Uy… y ahora… ¿quién tiene que autorizar esto?

— Y… ¿cuál es el siguiente paso? Es que hay tantos…

— ¿Y no puedo hacer el paso 3 antes del 2? Es que fulanito está de vacaciones…

— ¿Cómo quieres que termine en plazo y que el asunto quede bien? Con todo este procedimiento tan complicado…

Recuerdo con cariño a este jefe que me hizo ver la conveniencia de hacerte la vida fácil por primera vez en mi vida. Luego, el Tapping se encargó de acabar de convencerme. Y éste fué el tercer regalo.

Además, por muy sencillas que sean las técnicas que utilicemos, al final habremos de aplicarlas a una entidad compleja: el ser humano. Con toda su riqueza y diversidad, con todo su misterio… Así que tranquilos, la complejidad acabará por llegar, si es esto lo que os preocupa.

También ocurre que hay quien cree que EFT es sólo la llamada “receta básica” pero el Tapping es mucho, mucho más. Aunque hay que seguir reconociendo a Gary Craig (creador de EFT) su gran habilidad para hacer fácil lo difícil.

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¿Qué es EFT Tapping?

— Bueno Ana. Esta carta de enamorada que le estás escribiendo a EFT con tanta honestidad, reconociendo tus iniciales prejuicios hacia ella es muy entrañable pero… ¡dímelo ya!, ¿qué es el Tapping?

— Tienes razón. Ahora te lo cuento. Muy resumido, en una “cascara de nuez”. Aquí va.

Herramienta holística de gestión emocional

EFT es una herramienta de gestión emocional. Con EFT puedes aliviar estrés, tristeza, enfado… El Tapping es cómo otras técnicas con las que puedes estar más familiarizado, sólo que, además de trabajar con la mente y la emoción, trabaja también con los meridianos de energía y con el cuerpo. Esta forma holística de trabajo facilita y hace más rápido el alivio emocional.

Te cuento su historia en un suspiro

Roger Callahan, doctor en psicología americano, descubrió que estimular ciertos puntos de acupuntura, junto con una serie de procedimientos físicos y psicológicos, podía aliviar problemas emocionales. Tras años de estudio, desarrolló TFT. Terapia eficaz pero muy compleja de aprender y aplicar.

Un alumno suyo, el coach americano e Ingeniero por Standford Gary Craig, diseñó EFT, consiguiendo simplificar la técnica de Callahan mientras mantenía su eficacia. Es así como EFT se ha convertido en la técnica más difundida y se ha constituido en el “buque insignia” de la denominada psicología energética que hoy es vanguardia en EEUU.

A pesar de su juventud, ya existen estudios científicos que avalan su eficacia en el tratamiento de todo tipo de estrés, desde estrés común hasta estrés post-traumático.

Simplificando, se puede decir que EFT interviene directamente sobre la emoción a través del sistema energético del cuerpo. Es una especie de acupuntura emocional SIN agujas, con digitopuntura. De ahí que popularmente se conozca como “tapping”, que en inglés significa dar suaves golpecitos con los dedos.

Y aún me queda algo más… ¡El cuarto y el quinto regalo!

Como venía diciéndo, el Tapping es una técnica de gestión emocional suave y natural. Te ayuda a recuperar tu  capacidad natural para “soltar” el malestar emocional. Pero EFT no es sólo esto… Cuando, a través del Tapping, nuestro malestar emocional desciende hasta diluirse, nuestra perspectiva del asunto cambia, podemos mirarlo con distancia y sentirnos más capaces de manejarlo. Y cuando cambia pensamiento y emoción, también cambia nuestra acción.

Así es como EFT puede ayudarte, no solo a generar cambios emocionales, sino también cognitivos y de conducta. Y ya tenemos el cuarto regalo.

Vamos a por el quinto. EFT tiene una versión sencilla que puedo enseñar a mis clientes para que se apliquen Tapping entre sesión y sesión. Los clientes que la utilizan avanzan más rápido en el proceso y, sobre todo, aprenden una herramienta que les podrá ser útil para recuperar su bienestar emocional el resto de sus vidas.

Y ya me despido…

Sólo mencionar que EFT son las siglas en inglés de “Emotional Freedom Techniques”, que traducimos al castellano por Técnicas de Liberación Emocional, y también recordar que es conocida popularmente como “Tapping”.

— Tenías razón Ana. El “rollo” técnico es un poco frío. Me ha llegado más lo otro. Y también es verdad que después de tu explicación técnica ya entiendo mejor que es EFT.

— Espero que te haya sido útil

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia

Formadora en EFT certificada por la AHEFT y autora del libro “Manual EFT”, Editorial Dilema.

 

Referencias:

  • Manual EFT”, Ana F. Luna. Editorial Dilema.
  • Cursos EFT Tapping

 

 

El goce de mirar y hacerse-mirar

Lo más característico de la vida moderna no era su crueldad ni su inseguridad, sino sencillamente su vaciedad, su absoluta falta de contenido.

– George Orwell (1949)

 

En el mundo globalizado del Siglo XXI, el sujeto puede aparentemente relacionarse con más personas, incluso de otras latitudes del mundo. Paradójicamente, hay un incremento de la soledad, los dramas sociales y el sufrimiento psicológico. El discurso capitalista se ha coronado como sistema económico y social por excelencia en los países llamados occidentales. Estamos solos en relación al otro semejante, y al mismo tiempo estamos constantemente expuestos al gran Otro: el sistema. Esto lleva al sujeto a confundir sus objetos (de amor) con los gadgets (objetos de consumo), que actúan como termómetro de su estado de bienestar.

 

La sociedad Orwelliana

En 1949 George Orwell publica su obra “1984”, en la cual presenta una sociedad ficticia indeseable en sí misma. Pretende la felicidad mientras que oprime a sus ciudadanos y los condena al sufrimiento. Escasas décadas después, se encuentran paralelismos con lo que ocurre en la actualidad. Vivimos en un mundo en el cual se manipula la información y se practica la vigilancia masiva.

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Uno de los protagonistas de esta obra literaria es llamado sarcásticamente el Gran Hermano. Éste tiene un carácter omnipresente y lo observa todo. Además, aparece constantemente en la trama a través de las tele-pantallas, en la enérgica propaganda de «El Partido». Su existencia es enigmática, pues nadie lo ha conocido ni se sabe su verdadero nombre. ¿Será el Gran Hermano una persona real o una invención propagandística para infundir respeto y temor en la población?

Si bien Orwell se basó en los sistemas totalitarios y de valores colectivistas, algunos rasgos de este fenómeno se evidencian en la actualidad. En nuestra cultura dominada por el capitalismo, estamos vigilados constantemente. Estamos a merced del Gran Hermano.

 

La mirada y la pulsión escópica

El psicoanalista francés Jacques Lacan estudia la temática de la mirada en su seminario “Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis”. En éste discute el libro “Lo visible e invisible” del filósofo Marleu-Ponty. Lacan distingue la pulsión escópica, centrada en la mirada subjetivante, de la función fisiológica de ver. Por definición, ver es la acción y el resultado de captar el mundo por medio de la vista. Mientras que mirar, consiste en fijarse en un detalle particular de aquello que estamos viendo.

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Durante el desarrollo del sujeto, la madre mira a su bebé, y le va introduciendo la imagen de su propio cuerpo como algo unificado. Este bebé se va convirtiendo en un sujeto, pues hay alguien que dirige hacia él una mirada amorosa. Entonces en el niño va surgiendo un deseo de ser mirado, y posteriormente de mirar él mismo.

Al igual que todo los aspectos pulsionales del ser humano, esta mirada debe tener un límite. Es angustiante para el pequeño ser mirado todo el tiempo. Es por esto que los niños disfrutan el juego del escondite. En el mismo, el niño se oculta de la mirada del otro, y a la vez desea que el otro lo busque. El goce que se pierde al no poder mirar o ser mirado todo el tiempo, se recupera a través del juego.

 

La mirada de la ciencia

Gérard Wajcman (2011) en su libro “El Ojo Absoluto” introduce la noción de que somos mirados permanentemente. Esto se constata ante la infinidad de cámaras de vigilancia que hoy son parte del entorno natural del hombre citadino. El deseo de mirar, propio de la naturaleza humana, ahora parece ser potenciado por la ciencia y la tecnología. Éstas implantan la creencia y la promesa de que tarde o temprano absolutamente todo es posible. Dentro de estas posibilidades, entra el ver-todo que se impone como un mandato, desnaturalizando el deseo previo. Igualmente, funciones que antes estaban separadas, deben condesarse y formar un solo objeto. Entonces desaparece el corte entre ver y ser visto, entre el sujeto y el objeto.

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Wajcman propone la Transparencia como un fenómeno actual. La ciencia y la técnica han sobrepasado los límites del cuerpo, pues ahora puede verse a través de la piel. El único intermediario es la pantalla, ya sea la del monitor o el televisor. Incluso el bebé ya no es sólo anticipado por la palabra, sino por “sus primeras fotografías” tomadas cuando aún habitada la comodidad del vientre materno.

Hoy en día, todos los objetos tecnológicos tienen un ojo integrado, con una gran capacidad de memoria para almacenar todas las imágenes producidas. Entonces tomamos fotos frenéticamente, en lugar de mirar. Se mirará siempre más tarde, imágenes que son almacenadas en carpetas de la memoria. Cada una tiene su minuto de gloria para luego ser sustituida por los millones que le siguen. Wajcman titula una de las secciones de su libro: “Ver Todo, Perdérselo Todo”, ya que hay demasiadas fotos y no bastantes ojos para verlas.

Esto se constituye en una amenaza a lo íntimo, ya que el lugar donde el sujeto puede sustraerse de la mirada del Otro le es arrebatado. La tendencia actual a la transparencia es opuesta al derecho del sujeto a ocultar su verdad inconsciente, de la que él mismo tampoco sabe nada. ¿Por qué? La mirada omnipresente del sistema sobre nuestras formas de satisfacción le proporciona información importante. De este modo, el mercado sabe cómo anticiparse y colmar todos nuestros deseos. A través de Internet se pueden conocer los intereses intelectuales, sociales y hasta sexuales; que luego son ofrecidos como objetos plus de goce. Actualmente no se crea una invento para satisfacer una necesidad, mas bien se crea la necesidad de dicho invento.

 

Lo público y lo privado

El psicoanalista francés Jacques-Alain Miller expresa:

Hoy no sólo tengo derecho a gozar a mi manera, sino también a decírselo a todo el mundo. Hay un plus de goce que no está velado, sino que se exhibe de todas las maneras posibles. La sociedad ha dado un giro para pasar de la intimidad de los goces privados de la Viena Victoriana de Freud, a la exposición pública de todos los modos potenciales de gozar.

La influencia del Psicoanálisis pasa por la idea actual de que si algo anda mal, es absolutamente necesario hablar, y por qué no, publicar. Las pacientes histéricas de Freud vivían en la época de la represión y el secreto de la doble moral. Freud liberó la palabra cuando descubrió las pulsiones y los deseos inconscientes. No se imaginó que el sujeto un siglo después estaría vociferando sus goces y desgracias, exhibiendo sus secretos más íntimos. Consecuentemente encontramos las estanterías repletas de libros de auto-ayuda basados en la vida de personas comunes que obtuvieron los logros que la sociedad les impone como deseables. Todo el mundo tiene una historia que contar. Esta es la era de los talk shows, cada uno protagonista de su propio espectáculo.

 

La realidad como espectáculo

El paso de lo público a lo privado, no sólo implica el empuje actual a decirlo todo. No basta sólo con palabras huecas, pues además se hace imperativo hacerlo visible en imágenes. La sociedad del show business nos pone a disposición el goce de la pulsión escópica. El sujeto cae y consiente esta dinámica, por lo que se muestra más que dispuesto a exhibirse.

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Siguiendo a Wajcman, para esconder algo es preciso reconocerse en él. De modo que sólo es posible exhibir sin pudor cuando el sujeto no se reconoce exactamente en lo que muestra. En este sentido, el exhibicionismo apunta a algo del desapego y liberación respecto de sí mismo. Es decir, que la mirada a la que se expone no apunta a él como sujeto, no está implicado y no es responsable de lo que se ve de él. Así es como los actores que representan un personaje toman distancia de sí mismos.

En este contexto surgen y se popularizan los reality shows, en los cuales suponemos ser testigos de la real cotidianidad de sus protagonistas. Podemos identificar tres tipos de reality shows:

  • Primero tenemos los Top Shows, en los cuales sus participantes cuentan con un talento que enmascara el verdadero propósito de mostrarse: canto, baile, cocina, modelaje, etc.
  • Segundo se ubican los New Celebrities Shows, teniendo como prototipo “Keeping Up with the Kardashians». Éstos se basan en la vida de un grupo reducido de personas que cuentan con un estatus de vida excéntrico y lujoso, cuyo único talento es seguir siendo famosos.
  • Por último, se encuentran los Truman Shows, basados en la película que lleva el mismo nombre. Sus participantes cuentan con una carencia emocional importante. Esto les hace exponerse a una situación de encerramiento con extraños, y ser sujetos del escrutinio colectivo. Quedan a merced de los medios de comunicación, que tienen acceso a las reacciones de público, y manipulan las condiciones de la casa-jaula para obtener mayor rating.

Citando a la psicoanalista Diana Wolodarsky en su artículo Reality Show:

El Reality puede inscribirse como un nuevo gadget de la época: un objeto más de consumo ofrecido en el mercado para saturar el vacío de existir… el sujeto paga el precio de ser reducido a la condición de objeto, como un producto más del consumo del mercado.

 

El ideal de fama injustificada

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En el Siglo XXI, programas de televisión como Big Brother son populares tanto en países desarrollados, como en los llamados peyorativamente tercermundistas. La pobreza económica no es el factor determinante, sino el empobrecimiento de la experiencia. Lo importante es atraer las miradas, puesto que la sensación de no ser mirado acarrea una irremediable falta en ser. Hay una consigna: “Me miras, luego soy. Soy mientras me miras.”

Otro factor importante a considerar es la caída de los ideales. Diariamente, incluso en las redes sociales, los sujetos-objetos de la mirada buscan fervientemente un estatus de celebridad. La particularidad y lo que le distingue de generaciones anteriores, es que dicha insignia surge ante la ausencia de un talento o saber extraordinario. Más bien se basa en la realización de las actividades cotidianas, lo cual genera admiración en sus espectadores y deseo de imitarlos.

Woody Allen plasma este fenómeno en su película “A Roma con Amor”. El personaje Leopoldo Pisanello es un tipo terriblemente aburrido, quien una mañana se convierte en el hombre más famoso de Italia. Es constantemente acosado por lo paparazzi, empieza a disfrutar de los privilegios de su fama. Un buen día, el foco de atención se desplaza a una nuevo famoso desconocido, Aldo Romano. Entonces, el pobre Leopoldo ignorado trata desesperadamente de mantener su nivel de fama. Realiza actos que llegan al extremo de desnudarse en la calle: toca fondo.

Esta reflexión sarcástica de Allen, nos muestra el precio a pagar por la fama injustificada. Actualmente, las redes sociales y los reality shows, entre otros fenómenos, alimentan esta sed de ser mirados y mirar. Llegan los sujetos a borrarse con el único fin de hacerse visibles para alguien, hay espectadores anónimos y disponibles. «Ser mirado» depende del otro que mira, mientras que «hacerse-mirar» está del lado del sujeto, quien se exhibe buscando ser notado, admirado y hasta envidiado.

De este modo, seguiremos siendo bombardeados con los detalles más irrelevantes de lo que le ocurre a estas personas en sus vidas vacías. Continuará la producción y desecho incesantes de famosos injustificados. Los espectadores seguirán de cerca el show del momento, ilusionados o decepcionados. Y esto será así, mientras el mercado encuentre un beneficio económico y/o social. Tal como culmina Wajcman en su libro:

Cada quien es susceptible hoy de ser el gran reportero de todas las tragedias del mundo, desde las más grandes hasta las más minúsculas.

 

Referencias bibliográficas:

  • Miller, Jaques-Alain; Laurent, Eric. (2005). El Otro que No Existe y sus Comités de Ética. Editorial Paidós. Buenos Aires, Argentina.
  • Nasio, Juan David (2011). La Mirada en Psicoanálisis. Editorial Gedisa. Barcelona, España.
  • Wajcman, Gérard (2011). El Ojo Absoluto. Ediciones Manantial. Buenos Aires, Argentina.

Fuentes:

Aprendiendo a ser padres: Los valores

Este es el primero de una serie de artículos para orientar a padres, hermanos, educadores y cualquiera interesado en el conocimiento acerca de los distintos ámbitos que ocupan la vida de los jóvenes y adolescentes. Pero si tuviera que definir un “Target” (Un objetivo) diría que se trata de una serie de artículos para orientar a los padres en el complejo mundo que es su hijo.

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¿Qué es importante saber sobre enseñar valores?

La familia, al ser el primer entorno en el que los niños comienzan a relacionarse con los demás, también va a ser el lugar donde, día a día, van a aprender los distintos valores que después les ayudará a enfrentarse con éxito al mundo exterior. Los niños y adolescentes deben desarrollar estos valores dentro de la familia ya que a partir de las vivencias cotidianas y las relaciones con sus padres, hermanos, abuelos… es donde primero aprenderán a convivir, a compartir y a ayudar. Los padres podéis facilitar la educación en valores viviendo cada día con ilusión para fomentar que vuestro hijo se sienta a gusto y querido; Aceptando a vuestro hijo tal y como es, con sus particularidades pero creándole expectativas positivas y realistas; Buscando momentos que permitan que os reunáis toda la familia, en los que podías dialogar y compartir; Siendo un ejemplo a imitar por vuestro hijo.

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¿Cómo educar a vuestro hijo para  favorecer su crecimiento y desarrollo personal?:

Los valores que debéis fomentar son: La Responsabilidad, la Autonomía y la Independencia.
Es importante que al ejercer la autoridad con vuestro hijo no lo hagáis por el simple hecho de ser sus padres, sino que debéis conseguir que las normas que existan en vuestra familia las asuma como suyas y las acepte como guía de su comportamiento. Mientras vuestro hijo es pequeño es necesario que le deis pocas instrucciones, muy claras y muy concretas para que entienda perfectamente qué es lo que esperáis de él. A medida que vaya creciendo debéis explicar a vuestro hijo los motivos de vuestras peticiones e incluso pedirle opinión para intentar llegar a acuerdos.

Animad a vuestros hijos ante cualquier iniciativa que tenga, pero siempre supervisando que sea adecuada para su edad y ayudándolo a desarrollarla. Enseñadle a tomar decisiones por sí mismo y a saber elegir. Es conveniente proporcionar situaciones donde tenga que empezar a decidir: A: De pequeño, se sentirá orgulloso si le tenéis en cuenta a la hora de realizar ciertas compras, ayudar en casa, planear el fin de semana… B: Cuando vaya acercándose a la adolescencia, es conveniente que decida cómo administrar el dinero que le deis, su forma de vestir y peinarse, cómo organizarse para hacer las tareas domésticas encomendadas, dando un mínimo de orientación.

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Es importante que razonéis con él las consecuencias de su decisión, pero si no son peligrosas, la mejor manera de que aprenda es dejándolo equivocarse. Cuando vuestro hijo se equivoque debéis evitar comentarios tales como “Ya te lo advertimos” o “Nunca nos haces caso”, Porque podéis provocar que evite tomar decisiones la próxima vez, o con tal de oponerse a vosotros, las tome sin pensar. Cuando tenga un problema, será necesario que le impliquéis en la búsqueda de alternativas para solucionarlo, alentándole para que alcance una solución madurada. Será positivo que le dejéis tiempo para solucionar por sí mismo los problemas que se le planteen. Cuando consideréis que debéis intervenir, preguntadle antes como le gustaría que le ayudarais. Es importante que le expliquéis, mediante ejemplos, que todos sus actos tendrán consecuencias. También debéis decirle que en ocasiones esas consecuencias pueden ser negativas para ellos o para los demás, a fin de que aprenda a valorar los resultados de su comportamiento antes de actuar.

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¿Cómo educar a vuestro hijo para facilitar su relación con los demás?

Los valores que debéis fomentar son: Convivencia, Tolerancia, Respeto, Solidaridad, Justicia.
Es fundamental que fomentéis en vuestro hijo un estilo de vida sencillo que se base en el ser y no en el tener, para no llegar al consumismo imperante en nuestra sociedad. Es importante que enseñéis a vuestro hijo a no tener prejuicios y a aprender que todas las personas tienen los mismos derechos aunque las características de los otros sean diferentes a las suyas. Será positivo que enseñéis a vuestro hijo a valorar las diferencias de los demás y a conocer la diversidad cultural que existe incluso dentro de nuestro país, a través de viajes, visitas a museos, libros… Es necesario que enseñéis a vuestro hijo desde pequeño a respetar a los demás, no haciendo ruido si alguien está durmiendo, estudiando o realizando alguna tarea, no interrumpiendo conversaciones y respetando las cosas de los demás.

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Es importante que enseñéis a vuestro hijo a respetar su entorno más cercano: No tirando papeles al suelo, no pisando el césped, no rayando paredes , respetando turnos… Debéis animarle desde pequeño a hacer cosas por los demás. Cuando sea pequeño, pedidle que colabore en casa para, después, ir implicándole poco a poco en las necesidades de nuestra sociedad. Podéis proponerle que regale sus juguetes que estén en buen estado y que ya no use a otros niños más necesitados, o que dé parte de su dinero ahorrado. Es importante que a medida que vaya creciendo. Le ayudéis a conocer la realidad que le rodea para que aprenda a analizarla de forma crítica, comentando noticias de prensa, programas de televisión, libros… Favoreced el contacto de vuestro hijo con sus abuelos, para que les transmitan sus propias experiencias de la vida.

Proponedle que practique deporte y/o participe en asociaciones infantiles o juveniles, para favorecer la participación en grupos organizados que le permitan convivir y aceptar a otros niños. Es necesario que ayudéis a vuestro hijo a intentar ponerse en el lugar del otro, entendiendo y respetando sus sentimientos y opiniones. Es importante que vuestro hijo aprenda a escuchar las ideas y opiniones de los demás y las acepte como válidas aunque sean diferentes a las suyas. Debéis enseñar a vuestro hijo a aceptar los errores de los demás, diciéndole que nadie es perfecto y que incluso vosotros podéis equivocaros. Es importante que vuestro hijo aprenda a colaborar con los demás y que pida y/u ofrezca su ayuda cuando crea que puede ser necesaria.

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¿Cómo educar a vuestro hijo para favorecer su buen ajuste escolar?

Los valores que debéis fomentar son: Estudio, Perseverancia, Voluntad, Objetivos y Metas.
Será positivo que establezcáis con vuestro hijo los objetivos que le gustaría alcanzar y que le animéis a esforzarse por conseguirlos. Mostrad vuestra alegría por lo que va consiguiendo, exigiéndole poco a poco para que los logros se conviertan en hábitos. Valorad el esfuerzo que realice vuestro hijo cuando consiga algo por sí mismo y hacedle entender que no conseguir a veces los resultados esperados es normal, pero que descubriendo fallos cometidos, al final tiene éxito. Es importante que establezcáis prioridades y horarios determinados para realizar las diversas actividades. De esta forma vuestro hijo irá adquiriendo la capacidad de organizarse. Es conveniente que dediquéis todos los días un espacio de tiempo para saber cómo le h ido en el colegio y lo que ha hecho durante el día.

Intentad que vuestro hijo adquiera el gusto por saber, por conocer cosas nuevas, estimulando su curiosidad, bien contestando a sus preguntas espontáneas, o bien proponiendo vosotros mismos temas donde vuestro hijo tenga que pensar: Planead visitas a museos, conciertos, exposiciones y lugares de interés histórico; Fomentad el hábito de lectura en vuestro hijo dedicando parte de vuestro tiempo para leer todos juntos y adquiriendo de forma periódica publicaciones infantiles o juveniles. Es fundamental que participéis en sus juegos, aunque cambien con la edad, ya que permiten establecer lazos afectivos muy sólidos y le ayudan a desarrollar sus habilidades. Debéis tener en cuenta que las aficiones son importantes. Es conveniente que compartáis con vuestro hijo alguna adecuada a su edad, en la que no tenga que realizar un esfuerzo excesivo, pero que le plantee algún tipo de reto.

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Conclusión:

Uno de los aspectos más importantes para educar en valores a vuestro hijo es favorecer el diálogo entre todos los miembros de la familia, creando un ambiente donde todos os sintáis queridos y respetados. Es fundamental que escuchéis de forma activa a vuestro hijo y mostréis interés por cualquier área de su vida.

Hermanos: ¿Amigos o Rivales?

 

 

Hermanos, una palabra que sin dudar hace que surja desde nuestro más profundo ser, emociones, recuerdos y momentos.  Este comercial de Coca – Cola (sin intención de la publicidad en este espacio), tiene consigo en solo 1 minuto la esencia de los que es la relación de hermanos, en muchos casos puede ser un sinónimo de compañerismo, complicidad y amistad, y en otros casos puede ser sinónimo de rivalidad, celos, diferencias.

 

La relación entre hermanos es el primer espacio íntimo de socialización entre iguales, y no iguales entendidos solo desde la edad, sino desde la posición familiar a la que se refiere. Los hermanos pertenecen en la estructura familiar al  llamado sub-sistema fraternal.    Pero la relación que se establece entre ellos (los hermanos) está directamente relacionado a otros dos sub-sistemas: el conyugal y el paternal. ¿Qué quiere decir esto?, que los padres  son los primeros responsables de guiar, orientar y direccionar la relación y los matices que se establecen entre sus hijos, quiere decir que hay una estrecha relación entre el ejercicio de la paternidad y el tipo de vínculo y relación entre hermanos.

 

Cuando en una familia aparece la “figura” del hermano, empieza ya a jugarse un papel importante de adaptación familiar. El primer hijo  es a quien generalmente se le depositan las primeras ilusiones y expectativas de los padres en su comienzo de la aventura de «criar», y dependiendo de cómo haya sido esta primera experiencia, los padres   matizarán la segunda oportunidad de crianza, generalmente con mayor seguridad ya que el primer hijo les ha permitido, por decirlo de alguna manera, un espacio de practica al ejercicio de la parentalidad. Esta primera experiencia determinará la emocionalidad  de la llegada de un segundo hijo e igualmente abrirá el camino para los primeros pasos de la relación entre hermanos.

 

Sin lugar a dudas, la historia de cada padre jugará un papel importante para el ejercicio de su parentalidad. Como se ha explicado en artículos anteriores, los legados familiares ayudan a ajustar y a enfrentar  cada una de las crisis o los ciclos que deben atravesarse en la historia de la vida de una persona. De esta manera los padres utilizaran recursos recibidos desde su propia historia, desde su infancia, y desde la manera como se vinculó y posicionó dentro de su propia familia de origen, para ajustar y formar su nueva familia propia. Para más detalles se recomienda leer Conectando con nuestras herencias familiares (transgeneracionalidad) y el artículo La huella del amor negativo en la infancia publicados en esta misma página.

 

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Factores que influyen en la llegada de los hijos. 


Cuando estamos haciendo la historia familiar en nuestras consultas, hay preguntas que realizamos, no con el ánimo de averiguar por solo saber, sino que nos orientan en la manera de cómo se forma y cómo se fortalece el vínculo entre padres e hijos, y como esto puede impactar en la organización psicológica de un niño.

 

Comenzamos con preguntas relacionada al sistema conyugal, de manera que nos permite visualizar la posición de la  paternidad para cada integrante de la pareja. De esta manera observar prioridades, expectativas y proyecciones futuras, estilos vinculares y estructuración familiar, nos permite igualmente visualizar el impacto producido por la paternidad para esta persona que tenemos enfrente y para observar la vinculación entre ellos.

 

Igualmente la llegada de otro hijo va ser recibida e incluida dentro del sistema familiar de acuerdo a los momentos psicológicos y emocionales que se encuentre viviendo esta familia. Por ejemplo, la llegada de un hijo luego de una reconciliación de los padres (¿estaban separados en el momento de quedar embarazados? ¿Acababan de reconciliarse?, la llegada de un hijo luego de la creación de una segunda pareja ¿es un nuevo hijo entre la nueva pareja? ¿es hijo de su pareja?, padres con hijos ya adolescentes ¿hay mucha diferencia de edad entre cada hijo?, padres con separaciones prolongadas por motivo laborales, padres con familias numerosas, la propia posición del padre o madre dentro de su familia de origen (¿fue el primer o segundo hijo?¿pertenece a una familia numerosa? ¿cómo es su relación con sus hermanos?), la perdida de un hijo anterior ¿sufrió usted una pérdida antes?,  el género también juega un papel importante ¿es el sexo que esperaba? ¿tiene relación el género del niño con su rol dentro de la familia? . Es en estos aspectos donde se puede observar la influencia directa que se establece entre el momento psicológico de una madre o padre  y  la orientación y guía de la relación entre hermanos.

 

Esto quiere decir que la situación que viven los padres en la llegada de cada hijo de seguro será diferente,  y la manera de como sea canalizada y manejada por los padres tanto en el ejercicio de su parentalidad como en la relación de pareja va a determinar las posiciones y roles que jugaran cada no de los hijos dentro de la estructura y la dinámica familiar. En resumen, los padres son los árbitros y guías de la relación que se establece entre los hermanos.  

 

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La Posición de los hijos dentro de la estructura familiar. 


 

Salvador Minuchin, dentro de su estudio de la estructura familiar, explica como generalmente se tiende a desarrollar algunas dinámicas vinculares que posicionaran a los hijos de acuerdo a su llegada al sistema familiar (por orden de nacimiento), determinando roles y pautas de vinculación tanto para el sistema fraternal como para la relación con sus padres, sin embargo esto igualmente se relaciona como se dijo anteriormente con pautas transgeneracionales y la propia historia del padre y madre dentro de su familia de origen, al igual que se ve influida igualmente por la cultura, el momento socio histórico en el que se conforma la familia; razón por la cual no debe ser una pauta de afirmación  generalizada, pero si puede orientar la similitud observada en muchas familias:

 

  1. El hijo mayor:     Generalmente es el hijo líder, el que debe fungir de guía y de orientador de sus hermanos, suele cumplir roles protectores, igualmente se le suelen asignar responsabilidades de crianza hacia sus hermanos menores. En algunos casos más extremos, usualmente observado en familia numerosas, y dependiendo de los legados familiares ya sea por género, edad, o por situación particular de los padres suelen ser parentalizados, que significa la asignación de responsabilidades exclusiva de los padres hacia el cuidado de sus hijos. para entender más este término, se recomienda leer el artículo publicado anteriormente  Parentalización: cuando un NIÑO se convierte en PADRE  .
  2. El segundo hijo: Debido a que generalmente al primer hijo se le depositan mas expectativa de sus padres, este hijo debe luchar por conseguir su propia posición dentro de la familia.   Tiende a observar a su hermano mayor como una guía, sin embargo con mayor libertad de desarrollo ya que no hay tantas presiones sobre el o ella.
  3. El tercer hijo: En muchas ocasiones puede ser el hijo menor,  en donde la familia ya ha caminado un trayecto lo que permite relajarse, ya cada uno de los integrantes funcionan bajo un rol familiar, y este hijo menor suele recibir la atención de todos los miembros de la familia, tanto de sus padres como de sus hermanos, suele verse como «el más consentido»

 

Cuando existen  familias numerosas de 4 o mas hijos, generalmente tienden a establecerse jerarquías y alianzas entre el subsistema fraternal, se puede observar en la práctica clínica como los hermanos mayores tienden a cumplir roles parentales con sus hermanos mas chicos, y como los padres empiezan a delegar mayores responsabilidades en estos hijos ya que confían en sus habilidades como cuidadores y protectores.

 

Igualmente y como se ha explicado anteriormente, la posición entre hermanos también va a ser influido por otros factores, mas externos y culturales, como por ejemplo el rol del género, los legados y los momentos  familiares que interactuen con la llegada de un nuevo integrante de la familia.

 

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La importancia de los hermanos


 

La relación entre hermanos se diferencia a la relación con los padres principalmente porque se trata de una relación de horizontalidad, es decir, una relación entre iguales. A diferencia de la relación con sus padres que debe ser una relación de verticalidad, ya que en la jerarquía familiar los padres ejercen una relación de autoridad frente a sus hijos.  En dinámica familiar se habla de una relación entre hermanos como na relación que debe ser caracterizada por la simetría.

 

La relación que establece un niño o una niña con sus hermanos es sumamente importante, ya que es el primer vinculo que experimenta con sus iguales, y es un espacio de practica y de enseñanza para la vida futura, ya que esta relación podrá igualmente determinar la manera como este niño se vinculará con sus iguales en una edad adulta. Los hermanos en muchas ocasiones están mas tiempo juntos que con los propios padres, así que son un un espacio único que determinara el desarrollo emocional y psicológico del un niño.

 

Es por eso que los padres deben estar atentos a la manera como sus hijos están relacionándose entre sí, y de cómo ellos se relacionan de manera individual con cada uno de sus hijos, de manera que se pueda hacer una intervención oportuna en la aparición de celos, rivalidades, competencias y separaciones prolongadas.  El estilo de relación entre  hermanos  lo pautan los padres, y se observa a través de trato que dan diferenciado a cada uno de sus hijos, de esta manera cada uno de los hijos de la familia van tomando recursos de interacción entre ellos.

 

 

¿Cómo manejar los celos y las rivalidades entre los hermanos?



https://www.youtube.com/watch?v=gXh8t6iqKhc

 Este video nos enseña como las diferencias  en vez de convertirse en una amenaza y en un quiebre permanente nos invita mas bien a la integración e inclusión, y allí esta la clave. Es importante reconocer como padres que, a pesar de intentar entregar  las mismas experiencias y oportunidades a nuestros hijos, los momentos y las circunstancias en que llegaron cada uno a nuestras vida matizan en cierta medida nuestra manera de vincularnos con ellos. De manera que no se trata de enjuiciar o señalar negativamente las diferencias que se hacen con cada uno de los hijos, pero si de hacer conscientes que de nuestras actitudes influye en la relación que se establece entre los hermanos.

La aparición de celos y rivalidades son naturales entre las relaciones humanas, y mas especialmente en aquellas relaciones intimas y de convivencia, la aparición de estas dinámicas nos permiten igualmente según como se canalicen e intervengan, tener una buena oportunidad para desarrollar habilidades de resoluciones de conflicto efectivas y respetuosas. En este sentido hay dinámicas familiares que podrán facilitar el ejercicio de una sana parentalidad. Para esto es muy importante evaluar algunas características que pueden estar presentes en el día a día.

En familia con dinámicas aglutinadas, donde generalmente los espacios y límites de cada uno son difusos, tiende a haber una invasión por el espacio del otro, se pierde la individualidad y de maneja mas bien un colectivo familiar, es importante evaluar como es manejado el espacio emocional de cada uno, el respeto por los tiempos del otro, igualmente si se tiende a involucrar  a miembros de la familia en roles que no corresponden, por ejemplo: ¿en la discusión de los padres algún hijo interviene? ¿como se llegan a  acuerdos, se toman decisiones por el otro?. O, por el contrario, con familias con limites rígidos y dinámicas distantes, ¿se reconoce el mundo emocional del otro?   ¿se promueve la colaboración mutua y el sentido de pertenencia familiar?. Lo importante es hacer una evaluación del rol de los padre en su manera de guiar la relación entre sus hijos y de cómo esto guía la dinámica familiar. Puntos claves para determinar la dinámica familiar que va a orientar la relaciones entre hermanos.

 Algunas   consideraciones para manejar la relación entre hermanos


  • Lo primero, EVITAR LAS COMPARACIONES. Ayudar a aceptar las diferencias como espacios de crecimiento y de reconocimiento por el otro. Este es el primer punto de quiebre entre hermanos cuando se practica con frecuencia,  las comparaciones son el primer punto de competencia entre hermanos que puede facilitar un quiebre permanente del el amor entre ellos.
  • Respetar el espacio entre hermanos, entre ellos debe haber espacio para la discusión y la diferencia de ideas, y los mismos hijos conseguirán la autoregulación, de manera que así aprenden a conocerse a si mismos y a conocer a los demás en situaciones conflictivas. Si se observa que es necesaria la intervención de un adulto, se debe seguir la máxima: sé un mediador no un juez. No reprimas el conflicto, ayúdalos a saber como resolverlo.
  • Pasa del conflicto a la reconciliación, ayúdalos a ver que a pesar de estar molestos, el amor no se altera, y que siempre va a existir un espacio para reencontrarse y para conversar.
  • Siempre reconocer y reforzar las características únicas y positivas de cada uno de los hijos.   Cada uno tiene un talento individual, ayúdalo a reconocerlo y a potenciarlo, y ayúdalo a integrarlo para el crecimiento de la familia.
  • Dedica tiempo para todos, pero también busca actividades que compartir con cada uno de manera individual, de manera que obtengan una atención especial, pero sin sentir que amenazan o son amenazados por el espacio del otro.
  • Fomenta la Comunicación y la colaboración entre ellos, ayúdalos a sentir que es una decisión que toman de manera voluntaria, y no una obligación.
  • Fomenta espacios de esparcimiento y de juego entre ellos, sin importar la diferencia de edad, hay espacios de juego que deben ser compartidos solo y exclusivamente entre ellos.
  • Fomenta la expresión emocional y el cariño por el otro. En esto es clave tu ejemplo.
  • Fomenta el respeto por la ira del otro, ayuda a propiciar un espacio cuando los hermanos se desbordan emocionalmente. Evalúa que juego de poderes se establecen con tus hijos, observa como se ejerce y realiza una intervención mediadora, evitar que se hagan daño entre sí.
  • Cada uno se debe sentir valorado como individuo, y que sus diferencias sean una atributo positivo y no negativo ante la familia.
  • Involucra a los niños en las tareas cotiadianas del hogar de forma equitativa y adaptados a su edad. Asígnale responsabilidades a cada uno y supervisa que se cumplan de manera equitativa.
  • No delegues responsabilidades que te competen solo a tí como padre o madre.
  • Promover expresiones en los adultos cercanos en la familia de los positivo que es tener un hermano: Va a ser divertido tener un hermanito, vas a poder jugar con el», en vez de comentarios como » vas a tener que compartir tus juguetes, ahora tienes que dar el ejemplo porque eres el mayor, tu vas a cuidar de tu hermanito.    

 

En vez de observar las conductas de celos o rivalidades entre tus hijos como conductas amenazantes o desadaptativas, es una buena oportunidad para ti como padre de enseñarles una afectividad asertiva y una manera de vincularse e manera sana con el otro.

 

Los hermanos son el regalo mas bonito que la vida puede dar, la familia es un vínculo infinito, y la relación entre hermanos puede llegar a ser el vínculo tan fuerte, que acompañará a la persona por el resto de su vida. Nuestros  hermanos son nuestros iguales más cercanos, no solo porque se comparten padres, o porque se compartes herencias familiares, sino porque son los primeros compañeros de experiencias en la vida, son nuestros cómplices, nuestros primeros amigos. Aquellos encargados de cuidar y proteger  el uno del otro. entre los hermanos se establece un vínculo a veces mucho más fuerte que hacia los padres, lo  que hace que sea una experiencia única para nuestra  vida.

 

 

  • «Eres mi hermana no porque nacimos de lo mismos padres sino porque nuestro corazón siempre está unido en todo momento.» (Anónimo)

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Esas voces que oigo dentro de mí, ¿locura o supervivencia?

 

¿Alguna vez te has planteado qué significado tiene para ti la locura? ¿Has tenido contacto con alguna persona que tenga algún tipo de psicosis? ¿Qué sensaciones te ha producido la interacción con ella? ¿Quizá eres quien padece o ha padecido alguna manifestación de psicosis?

 

En mi caso, mi primer contacto fue hace más de 20 años, cuando comencé a trabajar en un centro docente que estaba dentro del recinto de uno de los mayores complejos psiquiátricos de Europa, en Ciempozuelos (Madrid), y donde se formaba a profesionales que desarrollarían sus prácticas en dicho centro hospitalario, y una buena parte de ellos pasarían a engrosar posteriormente la plantilla del mismo. Yo no impartía ninguna materia relacionada con salud mental, sino otras de carácter complementario, y durante los más de 15 años que trabajé ayer, desempeñando diversas funciones dentro del ámbito docente, siempre sentí una especie de incapacidad para conectar con las personas que padecían trastornos mentales severos de forma crónica y que residían allí. Creo que me faltaba comprender algún eslabón de todo lo que acontecía, y algo intuitivo me impedía aceptar que el enfoque convencional era el único aceptable.

 

Mente dividida en la locura

Mente dividida en la locura

 

¿Qué supone la traumatización crónica para nuestro cerebro?

 

Desde hace unos cuantos años he sentido una profunda atracción por todo lo relativo a cómo las personas afrontan situaciones de traumatización crónica, especialmente en la infancia, ya sean maltratos, abusos, abandono, etc, y cómo se ha avanzado en los últimos años en un abordaje más integrador desde el ámbito de la psicoterapia, con enfoques novedosos como el EMDR (desensibilización mediante movimiento rápido de los ojos), brainspotting, mindfulness y un acompañamiento más humanista.

 

Comencé a conocer y profundizar en el concepto de integración, entendido como la organización de los diferentes aspectos de la personalidad en un todo unificado que funciona de un modo cohesionado, de forma que podemos concebir una historia o biografía completa o coherente, así como un sentido estable del yo. En cierto modo, se concibe a la personalidad como un conjunto de formas típicas y duraderas de pensar, sentir, actuar y percibir de cada uno, donde lo habitual es la transición suave entre patrones de respuesta.

 

 

Nuestro cerebro está preparado para llevar a cabo esta integración, y para ello es importante, durante la infancia, el papel de los padres para acompañar el proceso de regulación emocional que el niño va adquiriendo de forma progresiva. Cuando un niño se expone a circunstancias especialmente duras, y no es acompañado, aceptado, validado por un adulto que pueda contenerlo sin negarlo, lo más habitual es que no funcione totalmente ese mecanismo de integración, y hablemos de que se ha producido una disociación. Una persona disociada tiende a sentirse fragmentada, puede vivir como ajenos ciertos pensamientos, recuerdos, emociones, etc, de modo que se tambalea su percepción de un yo estable y unificado. Seguramente, una gran parte de nosotros tengamos patrones de respuesta emocional exagerada en determinados momentos, sin capacidad para controlarlos o darles una explicación, que tienden a generar una incomodidad o incluso sufrimiento, y que quizá son el reflejo de algo más profundo que no ha terminado de ser integrado en el inconsciente.

 

Persona que manifiesta malestar psíquico

Persona que manifiesta malestar psíquico

 

Paradojas de la vida, indagando hace algunos meses en este tema de la disociación, me topé con una charla que comparto a continuación, que me permitió conocer a los grupos de “escuchadores de voces”, que es como se vienen denominando habitualmente. Precisamente este tema de la disociación y la integración, que me fascina, me condujo a aquel otro ámbito, el de las psicosis, del que iba rehuyendo de una u otra forma.

 

 

Conocí el caso de Rufus May, un psicólogo británico que de joven padeció varios brotes psicóticos y estuvo hospitalizado por ello, y que ha sido uno de los impulsores en Reino Unido de este movimiento de escuchadores de voces que surgió a finales de los años 80 en Holanda. Con el paso de los años, otros profesionales que respaldan este enfoque alternativo de los trastornos severos de salud mental (otro ejemplo es Eleanor Longden), también han mostrado sus testimonios como pacientes, han relatado sus sufrimientos, su forma de superación de la enfermedad, y han logrado ser vistos y reconocidos por un ámbito profesional especialmente cerrado a ampliar sus enfoques.

 

Pero, ¿qué es el movimiento de escuchadores de voces? Cuando una persona sufre una psicosis, especialmente la esquizofrenia, es muy frecuente que presente alucinaciones auditivas. Lo que ellos llaman “voces”. Tienden a ser voces con un discurso propio, bastante agresivo en ocasiones, que pueden originar un desdoblamiento y gran sufrimiento en la persona. En el enfoque psiquiátrico tradicional, el tratamiento con antipsicóticos reduciría la frecuencia de estas voces, y facilitaría una mejoría del estado de la persona. Sin embargo, la realidad parece ser muy diferente, ya que las personas afectadas suelen seguir oyendo las voces a pesar del tratamiento, y tienden a ocultar sus experiencias para evitar el rechazo o tratamientos más agresivos por parte de los profesionales.

 

En este escenario, comienzan a surgir grupos de escuchadores de voces, constituidos como grupos de autoayuda gestionados por los propios sujetos afectados, sin un facilitador profesional, que buscan que cada persona que escucha voces pueda compartir sus experiencias, sus necesidades, los mecanismos que emplea para convivir con esas voces y cómo las integra en su vida diaria. Se manejan términos diferentes a los más estigmatizantes del mundo de la psiquiatría: en vez de alucinaciones, se habla de realidad no compartida, por ejemplo. El aumento de la autoeficacia en estas personas, su autoestima, su papel más reivindicativo, tienen un efecto positivo en su evolución y plantea alternativas diferentes a la medicación. En noviembre de 2015, organizaron, bajo la denominación de Entrevoces el 7º Congreso Mundial de Escuchadores de Voces, en Alcalá de Henares (Madrid). Aquí comparto esta entrevista realizada a uno de los impulsores en España de este movimiento.

 

 

Las últimas investigaciones para explicar el origen de las psicosis van enfocándose en el papel importante de los sucesos traumáticos durante la infancia, sobre todo si tienen carácter crónico, que influyen tanto en los trastornos de la personalidad como en las psicosis. Y aquí se cierra el bucle que comencé hablando de la disociación. ¿Acaso el cerebro, al sentirse desbordado, no intenta “tabicar” esas partes internas que se quedaron bloqueadas, estancadas durante la infancia, para poder sobrevivir y continuar una vida lo más “normalizada” posible? ¿Quizá la psicosis no sea la manifestación más extrema de división interna, hasta el punto de que las voces que se oyen, a pesar de proceder de dentro, se perciben como algo externo y amenazador?

 

Vivimos aún en un mundo que tiende a ocultar, a tapar aquello que no gusta o que no sabe interpretar y aceptar. Y muchos profesionales reflejan, en muchas ocasiones, esta misma conducta. Sin embargo, los últimos avances en neurociencia y en psicoterapia coinciden en que es la integración la pieza clave para lograr la superación de todo el malestar psíquico y emocional, y en esa integración, la aceptación de la realidad tal cual es y fue es el paso fundamental, y los profesionales tienen el gran papel de acompañar en ese proceso.

 

Para rizar aún más el rizo, recientemente el Prof. Jim van Os, de la Universidad de Maastricht, impartió esta conferencia que desmonta la visión extendida y aceptada de lo que es la esquizofrenia, y plantea muchos interrogantes. Incluso recalca que los genes que, presuntamente, aumentan el riesgo de padecer psicosis son los mismos que confieren una mayor creatividad. Siempre se ha visto que la frontera entre la creatividad y la locura era muy fina. Pero, ¿acaso la locura no ha sido la forma más creativa que ha tenido el cerebro para permitir la supervivencia de las personas que han vivido experiencias de sufrimiento en edades muy tempranas?

 

 

A modo de final, me nace esta reflexión, poniéndome por primera vez en la piel de una persona que sufre psicosis y a la cual tiendo mi mano y abro mi corazón: “No puedo luchar contra mis voces, pues son parte de mí. Solo puedo escucharlas desde el corazón, abrirme a conversar con ellas desde mi yo más coherente, comprender qué emoción hay detrás de cada una de esas voces que me cuesta reconocer como mías, qué vivencias llevaron a que hoy tengan esa necesidad de expresarse, y solo puedo tenderles mi mano para acogerlas, para aceptarlas y convivir con ellas, sabiendo que reconocerlas es una forma de reconocer mi propia historia, mi propio sufrimiento, como primer paso para trascenderlo y dejar la puerta abierta a que el amor y la confianza realmente se asienten en mi vida.

 

Referencias

  • Boon, S., Steele, K., & Van der Hart, O. (2015). Vivir con disociación traumática. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • Van der Hart, O., Nijenhuis, E., & Steele, K. (2008). El yo atormentado. La disociación estructural y el tratamiento de la traumatización crónica. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • Wallin, D. (2012). El apego en psicoterapia. Bilbao: Desclée de Brouwer.