Trátame con mucho tacto: el profundo significado de una caricia

 

Te propongo un momento de serenidad para comenzar. Solo tienes que cerrar los ojos, inspirar profundamente, y colocar tu mano derecha bien abierta sobre tu corazón, siente su tacto, a la vez que liberas el aire de forma lenta a través de tus labios. Puedes colocar también tu otra mano sobre tu vientre. Respira lentamente varias veces manteniendo esta posición. Puedes prestar atención al calor que desprenden tus manos en tu pecho y en tu abdomen, al roce del aire en tus labios al espirar. ¿Qué sensación interior estás teniendo? ¿Qué se mueve o se detiene dentro de ti? Puede que hayas vivido una experiencia de reencuentro contigo mismo. Y, seguramente, el elemento que ha tenido más peso en ello ha sido tomar conciencia de tu propio tacto.

 

El tacto como puerta de la afectividad

El tacto es uno de los sentidos que se desarrolla a etapa más temprana en el embrión humano. La piel comienza a llenarse de terminaciones nerviosas que conectan con el sistema nervioso en desarrollo, y esto permite al embrión y posteriormente al feto recoger sensaciones táctiles cuando aún se encuentra nadando en el líquido amniótico. Su propio movimiento y el de su madre suponen un estímulo continuo antes de nacer, con contracciones, vibraciones, roces dentro del vientre materno, que contribuyen a la maduración de este sentido.

Tal es la importancia del tacto, que nada más nacer, lo más importante es proporcionar al recién nacido el contacto piel con piel con su madre. Las prácticas habituales hasta no hace muchos años se basaban en separar inmediatamente al bebé de su madre, lavarlo, monitorizar el estado de salud y ya al cabo de un rato, devolvérselo a ella. Pero se demostró que, tan importante como respirar, es ese contacto inicial entre los dos implicados para generar un vínculo basado en el tacto, el olor, el sabor, los sonidos, que permitirá al bebé normalizar sus constantes vitales, regular su desbordamiento emocional ante la llegada a este mundo desconocido, y reducir el estrés tras la traumática vivencia del parto. En las unidades de neonatología se practica ya desde hace años el método canguro, especialmente importante en niños prematuros que requieren del contacto directo con la piel de su madre para reducir su frecuencia cardiaca, regular su respiración y el aporte de oxígeno, y controlar su temperatura corporal.

 

Tacto piel con piel

Tacto piel con piel entre recién nacido y su madre

 

¿Qué sentido tiene que sea tan necesario ese contacto continuo con la madre?

Se ha especulado mucho sobre ello, y desde un punto de vista evolutivo, una hipótesis considera que, para que fuera posible que el ser humano evolucionara hacia la bipedestación, es decir, mantenernos sobre dos piernas, se hacía necesaria una anchura de cadera limitada. Una de las consecuencias de ello es que el periodo de gestación de las crías humanas no podía alargarse hasta que hubiera un desarrollo avanzado, sino que una parte importante de la maduración debía realizarse ya fuera del útero. Es por ello que los bebés humanos son las crías de mamífero menos maduras y más indefensas, y por tanto, la naturaleza ha propiciado que sea necesario un contacto continuo con su progenitor para lograr la sensación de seguridad que permita proseguir el desarrollo, además de proporcionarle alimentación y cuidados. Cuando este contacto no se da o es menor que el necesario, surge el llanto desgarrador, que es la señal de alarma más importante que tiene un bebé para llamar la atención.

Aunque en los últimos años ha habido un cambio importante a favor del contacto físico con los bebés, aún pesan las creencias de que “demasiados brazos malcrían al niño”, o que “es mejor que se acostumbre a estar solo”. Realmente, estamos barriendo, desde un punto de vista “adultocéntrico”, las necesidades evolutivas, y nos permitimos juzgar sin comprender lo que hay detrás de una manifestación de alerta de un bebé.

Además de conferir seguridad y facilitar el apego, el contacto físico con el bebé le permite desarrollar su conciencia corporal, la estimulación de su piel permite generar conexiones a nivel cerebral que le permiten ir desarrollando un esquema de su propio cuerpo, de sus movimientos y contribuir a generar su “yo somático”.

 

 

La oxitocina como llave para vincularnos y relacionarnos en positivo

¿Qué base biológica hay detrás de la necesidad del contacto físico para generar vínculos? En las últimas décadas se ha hecho un esfuerzo importante para comprender qué nos mueve afectivamente hacia las otras personas, y parece que existe una hormona, la oxitocina, que está detrás de todo ello. Esta hormona interviene en el momento del parto y también durante la lactancia, pero lo que parece ser aún más relevante es que cualquier estimulación táctil y, en general, sensorial, que nos resulte agradable, eleva sus niveles y nos hace más proclives a “conectar” con los otros. Parece que hay una tendencia a menor niveles de esta hormona en personas que muestran un apego inseguro, y cuando existen ciertos problemas de salud, como depresión, esquizofrenia, fibromialgia o ciertos síndromes asociados a dolor crónico.

En general, se ha demostrado que unos niveles adecuados de oxitocina se asocian con un mejor estado de salud, que se plasma con un menor riesgo cardiovascular, menor tensión arterial, menor ritmo de envejecimiento, menor riesgo de infecciones ciertos tipos de cáncer, etc. La oxitocina se genera ante situaciones que nos “mueven” emocionalmente, como una mirada intensa y profunda, una caricia u otra manifestación de tacto afectivo, también ante un masaje, una relación sexual o con la ingesta de alimentos. Incluso, esta hormona está detrás de la conexión existente entre humanos y perros, ya que en ambas especies, un contacto visual afectivo eleva los niveles de oxitocina y contribuye al vínculo.

 

El poder de un buen abrazo

Aunque escasos, son interesantes los estudios científicos relativos a los abrazos sobre la salud. Se ha demostrado que las mujeres en etapa postmenopáusica que compartían más abrazos con sus parejas tenían niveles más elevados de oxitocina, así como una tensión arterial y una frecuencia cardiaca más bajas. Otro estudio experimental con adultos sanos a los que se inoculaba un virus que producía cuadros respiratorios leves ha puesto de manifiesto que cuando la persona percibe un mayor apoyo social y recibe más abrazos, tiene menor tendencia a enfermar, y si lo hace, mostrará signos menos graves de enfermedad.

 

 

Una forma de cambiar el mundo: el masaje infantil

Ante las evidencias de la importancia del tacto en nuestra vida, y nuestra dificultad para sentirlo de forma natural, ha habido diferentes aproximaciones para ir generando una visión desprovista de juicios pero sí provista de apertura en cuanto al tacto. Una de ellas ha venido siendo impulsada desde la década de 1970 por Vimala McClure, que se propuso difundir el masaje infantil como una herramienta que, heredada de algunas tradiciones culturales, pudiera ser transmitida a todos los padres y de este modo generar y reforzar el vínculo con sus hijos. La International Association for Infant Massage (IAIM) es la asociación internacional que potencia esta herramienta y en España, a través de la Asociación Española de Masaje Infantil (AEMI), se ofrecen cursos para educadores que sigan difundiendo esta práctica. Generar espacios donde madres y padres puedan conectar con sus bebés de forma natural, piel con piel, sintiéndose desde el corazón, puede ser una de las formas de lograr un mundo más humanizado.

 

 

Y para terminar …

Para finalizar este viaje a través del tacto, te propongo una nueva experiencia. Puedes escuchar el sonido de lluvia que te facilito en el próximo enlace, cerrar los ojos, y e imaginar que las yemas de tus dedos son esas gotas que van a ir empapando tu cuerpo. Puedes realizar pequeños golpecitos por todo el cuerpo, comenzando por tu frente, tu cara, tu cuello, detente en el pecho, sigue por brazos, luego abdomen, cadera, piernas … Siente el golpeteo rítmico ajustado a esa lluvia y permítete acoger las intensas sensaciones que seguramente se generen. Imagina que es tu forma de reconocerte y darte amor.

 

 

Referencias

  • Cohen, S., Janicki-Deverts, D., Turner, R. B., y Doyle, W. J. (2015). Does hugging provide stress-buffering social support? A study of susceptibility to upper respiratory infection and illness. Psychological Science 26, 135–147.
  • Light, K. C., Grewen, K. M., y Amico, J. A. (2005). More frequent partner hugs and higher oxytocin levels are linked to lower blood pressure and heart rate in premenopausal women. Biological Psychology 69, 5–21.
  • McClure, V. (2014). Masaje infantil. Guía práctica para el padre y la madre. Barcelona, Ediciones Medici.
  • Uvnäs-Moberg, K., Handlin, L., y Peterson, M. (2015). Self-soothing behaviors with particular reference to oxytocin release induced by non-noxious sensory stimulation. Frontiers in Psychology, 5, 1529.

 

El raciovitalismo de Ortega y Gasset

El tema de nuestro tiempo

El tema de nuestro tiempo es una obra de José Ortega y Gasset escrita en 1923. Puede considerarse como el comienzo de su tercera y última etapa filosófica, caracterizada por su doctrina del raciovitalismo. Esta teoría considera la vida humana como la realidad radical, siendo la razón uno de sus componentes (instrumentos) esenciales. Con el raciovitalismo, Ortega y Gasset pretende superar los excesos del racionalismo y del vitalismo.

Lo que Ortega llama ‘el tema de nuestro tiempo’ es el agotamiento de los dos grandes movimientos filosóficos que le preceden: racionalismo dogmático y vitalismo relativista, y la necesidad de superarlos.

Razón y vida parecen oponerse. Véase el conocimiento: ¿Cómo conjugar la verdad, objetiva, inmutable, única, universal con la vida, subjetiva, mutable, plural, individual? Si se renuncia a la primera nos quedamos en el relativismo, que en tanto negador de verdad absoluta no se puede tomar en serio a sí mismo; se acaba en el escepticismo: es una doctrina suicida. Por otro lado está el racionalismo, que para salvar la verdad renuncia a la vida. El racionalismo ha de suponer un entendimiento abstracto, un yo puro común a todos los hombres, un yo trascendental. ¿Pero cómo explicar la dificultad del acuerdo en tiempo y lugar? El racionalismo es antihistórico. Los racionalistas conciben la historia como la historia de los errores debidos a nuestra voluntad de afirmar lo que no entendemos aún. La verdad sería lo que la pura intelección descubre sin apoyarse en nada: lo matemático, lo cuantitativo.

Ortega rechaza esta feroz oposición, este falso dilema: y afirma que la sensibilidad de su época rechaza este dilema también. Su época está pidiendo su superación: no entendemos la verdad sin vida ni la vida sin verdad. Lo mismo ocurre con la idea de bien o de belleza; con todo lo que englobamos dentro del término “cultura”. No hay una escisión radical entre razón y vida, sino una continuidad con la vida en la base y la razón como facultad que emerge de lo vital y está al servicio de la vida. El pensamiento es un órgano de mi vida, un instrumento para mi vida que ella gobierna. Nace como necesidad vital del individuo pero consiste en adecuarse a las cosas; está entre la ley subjetiva del individuo y la ley objetiva de la verdad. No puedo pensar útilmente para mis fines biológicos si no pienso la verdad. Lo contrario nos llevaría a numerosos errores prácticos y a la desaparición. El pensamiento verdadero es un enlace entre la subjetividad del yo y la objetividad de las cosas. Tengo que adecuarlo a las cosas y a la vez tengo que hacerlo mío.

Árbol de la vida

La cultura como vida espiritual

Ortega prosigue en la obra citada afirmando que el pensamiento, nuestra parte espiritual, se construye de acuerdo con los dictados vitales. Y el producto de esa construcción es la cultura. La cultura inicialmente es una función vital como su causa, el pensamiento. Pero puede segregarse del sentimiento, independizarse e ir contra la vida, adquiriendo valor por sí mismas, desvinculadas de su función vital, cosa que no sucede con el páncreas, por ejemplo. Es lo que Ortega considera que es el problema de su tiempo: la discontinuidad entre la vida espontánea y la vida espiritual. Y es que no hay cultura sin vida, no hay espiritualidad sin vitalidad. “Espiritual” es un adjetivo que se añade a “vida”: la cultura es vida espiritual. Los racionalistas, al desvincularlas totalmente, han errado. Quedarse sólo con una de ellas lleva a la barbarie o al bizantismo. La nueva sensibilidad es la que se da cuenta de ello.

Los racionalistas, según Ortega, ya no creen en su propia filosofía, pues no es suficiente la convicción lógica, sino que también es necesaria la convicción vital. Nuestras actividades necesitan regirse por dos clases de imperativos: culturales y vitales. La disociación de las normas y su cumplimiento es la gran hipocresía de Occidente en los últimos tiempos, debido a que su cultura está alejada de la vitalidad que la originó; está anquilosada. Se ha objetivado imponiéndose a la subjetividad que la engendró. Esta cultura ya no nos vale, hay que crear otra que sirva a la vida; es necesaria una cultura emergente enraizada en la vida de los hombres de ahora. El hombre occidental está desorientado, su sistema de valores ha perdido vigor imperativo, ya no le convence, no lo siente como suyo. Se ha dejado de creer en los grandes ideales de la modernidad; se hace un arte que rompe con todo lo anterior.

El tema de nuestro tiempo, la misión de nuestra generación -dice Ortega- es reordenar el mundo desde el punto de vista de nuestra vida. Hacer de la vida un principio. La modernidad fue acabando con el trasmundo celestial cristiano, que ponía la vida del más acá como subordinada a la vida del más allá, pero no puso la vida como principio: ciencia, moral, arte (la cultura en general) se consideran como valores desligados de la vida: la ciencia es la búsqueda de la verdad por la verdad misma, la moral el deber por el deber. Dado el carácter esencial de apertura que tiene la vida (siempre se vive para algo): de transitividad, de emigración del yo hacia lo otro, se ha pensado siempre que la vida no tenía valor en si misma. Y no es así.

Ortega aboga por una síntesis superadora de vitalismo irracionalista y culturalismo (racionalismo antivital-antihistórico). Una unión que los haga desaparecer. No se trata de negar la necesidad que la vida tiene de la cultura, sino de destacar la inversa, algo ignorado hasta ahora.

Perspectivismo

Ortega retoma el primer ejemplo que puso: el conocimiento. Pero si antes lo analizó desde el punto de vista del (falso) dilema, ahora lo analiza desde la superación de dicho dilema. Ni nos vale el racionalismo, según el cual el sujeto no tiene peculiaridad alguna, la realidad lo atraviesa sin deformaciones; es un sujeto trascendental, sin vida ni historia. Ni tampoco el relativismo, para el que todo sujeto es particular, la realidad se deforma de modo distinto según el sujeto, y no hay conocimiento objetivo y universal.

La solución que Ortega propone es el perspectivismo. Lo mismo que ocurre con los olores y los colores ocurre con las verdades. La estructura psíquica de cada individuo es un perceptor de unas y otra no, depende de las circunstancias. La realidad es percibida desde distintas perspectivas; no existe un punto de vista absoluto, una visión sub especie aeternitatis al modo espinosista, sino más bien al modo leibniziano, cada mónada es una perspectiva del universo, un parte única de la verdad. La divergencia de visiones entre dos sujetos no implica la falsedad de una de ellas: cada vida es un punto de vista sobre el universo. La realidad es como un paisaje, admite distintas descripciones según el punto de vista.

La peculiaridad de cada individuo es lo que le permite captar la parte de la realidad que le corresponde. Cada individuo, cada enervación, es un aparato de conocimiento insustituible. La verdad total sólo se obtiene articulando lo que el prójimo ve con lo que yo veo, y así sucesivamente. Yuxtaponiendo todas las visiones parciales tendríamos el punto de visa que se atribuiría a Dios, que no es un punto de vista distinto, absoluto, sino la suma de los puntos de vista individuales.

No hay pues para Ortega tal oposición radical entre razón y vida, sólo si concebimos la razón al modo moderno, como razón pura físico-matemática. La razón pura debe sustituirse por la razón vital.

Referencias:

La huella del amor negativo en la infancia

 Amor negativo… 3,2,1:¡acción!

«¿Has sentido alguna vez como una masa uniforme y vacía llamada abismo te va absorbiendo poco a poco hasta no saber si tu propio Yo te pertenece a ti o aquella fuerza succionadora? ¿Has llegado a creer que no eres tú quien dirige tu vida y que todo lo que has dicho o hecho no es más que una reiteración monótona, pesada -muy pesada- sin significado propio? Si es así, bienvenido y bienvenida al Punto de No Retorno.

No olvides compartir con nosotros tu soledad, tu angustia y tu caos el resto de los días que Nos pertenecen. Gracias por ser un cadáver más de entre los cien millones de almas desgarradas que habitan este lugar sin tiempo ni espacio. Que tengas una feliz noche en tu corazón muerto. Buenas noches…shussssss»

Algo está mal cuando un niño o una niña escribe estas palabras con apenas 12 años. Algo está mal cuando alberga dentro de sí estos sentimientos. Estas palabras las escribí yo sin tener idea por aquel entonces que lo que estaba sintiendo era claramente las huellas del Amor Negativo.

El término Amor Negativo fue presentado por  Bob Hoffman en 1976 como el más destructivo de los impulsos emocionales.

«Es la adopción y repetición de una programación básica negativa que incluye los comportamientos, actitudes, rasgos, creencias y emociones negativas de nuestros padres, incluyendo todos los modelos familiares existentes.»

Es cuando, según Hoffman, los niños y las niñas* (de ahora en adelante usaré niño/niños por consistencia gramatical), adoptamos desde muy temprana edad los patrones de nuestros padres por Amor Negativo.

¿Por qué haríamos algo así?

– Bien por imitación, ya que el bebé aprende por modelado de las figuras de apego copiando aquello que ve en su entorno cercano.

– Bien para comprar su amor y ser aceptados («ahora que soy igual que tú ¿me vas a querer mamá/papá?»)

– O bien a un nivel muy subconsciente para castigarlos con la culpa siendo el espejo de las consecuencias destructivas de sus propios patrones negativos transmitidos.

Toda nuestra programación básica negativa ocurre sin que seamos plenamente conscientes, antes de la pubertad (la edad de madurez biológica).  El adulto y adulta en el que nos transformamos después de la pubertad, actúa de manera automática según el  modelo de infancia que hayamos aprendido. Es por ello que  reaccionamos ante las dificultades en función de las necesidades que fueron cubiertas o descubiertas durante ese periodo. Da igual lo que hayas madurado después, da igual que sientas que eres completamente diferente a como eras de pequeño o pequeña. Ante situaciones similares en las que el niño se haya sentido herido y no se haya restablecido a nivel profundo el contacto sano con ese niño, el adulto actuará igual que si tuviera la edad en la que saltó por primera vez ese mecanismo negativo.

Para mí comprender y sobre todo experimentar esto en la base del proceso Hoffman durante mi estancia en el programa «Crisol», supuso un antes y un después.

Si bien mi incesante interés por la psicología vino en parte motivado por comprender a qué se debían estos mecanismos automáticos que a veces parecían no pertenecerme (rabietas, miedos, sonrisa compulsiva, perfeccionismo, invalidación, autosabotaje, etc.)  antes de este «darme cuenta» minimizaba gran parte de las repercusiones de mi infancia, pues había sido muy feliz, con unos padres que me querían, honrados y buenos. Sin traumas relevantes,  me sentía obligada a idealizar y proteger a mis padres a modo de lealtad y gratitud.

Ahora sé que esto era sólo una falsa cortina de humo para no enfrentar el dolor, para no desenterrar la memoria infantil y para seguir teniendo la justificación de que «es que yo soy así» cada vez que un automatismo negativo saltaba por los aires haciéndome daño a mí y a los de mi alrededor.

 

La internalización  del Amor Negativo

Esta internalización puede llevarse a cabo por medio de tres vías:

-Adopción total: cuando adoptamos totalmente un rasgo de nuestros padres. Si es un rasgo de ambos, será doblemente duro y es casi imposible rebelarnos contra él. (ejemplo: negativismo, miedo, falsedad, autoritarismo, dependencia)

-Rebelión + Amor Negativo: crea un conflicto de «Tira y Afloja». No nos gusta el rasgo negativo de nuestros padres ni sus consecuencias, así que lo suprimimos, tratamos de actuar de manera opuesta. Nos rebelamos. Así que, cuando actuamos con el opuesto positivo, la voz negativa no se calla dentro de nosotros y nos vemos empujados en 2 direcciones opuestas con el consiguiente sentimiento de desgarro. Es un conflicto de «Tira y Afloja»: en ocasiones actuamos positivamente, en otras negativamente.  Este balanceo ambivalente crea todavía más conflictos y ansiedad.  Hay que tomar conciencia de que al adoptar los rasgos de ambos padres, con el fin de ser leal a cada uno de ellos, ¡debemos jugar ambos papeles! Por ejemplo si la madre es tranquila y conciliadora y nunca expresa rabia.  Por otro lado, el padre es siempre hostil y agresivo.

Externamente, podemos comportarnos como la madre, pero la supresión de la hostilidad del padre es como un volcán latente, rugiendo dentro de nosotros, esperando un momento (apropiado o no) para entrar en erupción. Lo mismo ocurre por ejemplo con la dependencia e independencia,  la soberbia y la humilidad, la generosidad y la tacañería.

-Trascendencia: somos capaces de trascender los rasgos negativos de nuestros padres sin sentir un conflicto interior. Adoptamos aquellos rasgos positivos que nos son propios y que no generan conflictos de sentimientos como la deslealtad, la culpa o la soberbia.

Si lo piensas bien, ¿cuántas veces te dices: «me parezco a mi padre» o «en esto soy igual que mi madre».  Y en otras aún más te preguntas «pero ¿por qué estoy haciendo esto?  ¡Mi madre (o padre) hacían justamente esto! y yo odiaba que lo hiciera y ahora aquí estoy haciendo lo mismo…»

Es como el dice el propio Hoffman:

«Es fácil comprender por qué nosotros, cuando éramos niños, imitábamos los comportamientos y los rasgos positivos de nuestros padres.  Lo que es más difícil de comprender es por qué imitábamos también los comportamientos negativos. De una forma y otra, hemos internalizado a nuestros padres en nuestra infancia.»

Si en esencia, si no fuéramos en gran parte la herencia de esos patrones transmitidos, entonces, ¿por qué nos comportaríamos como ellos? o por la contra ¿por qué nos aferraríamos a rebelarnos por no ser como él/ella?

Si bien es cierto que ya en la pre adolescencia, los jóvenes buscamos  nuestra propia forma de ser en vez de adoptar los rasgos parentales  negativos, como no nos sentimos  queridos de manera incondicional cuando nos rebelamos, lo que nos hace únicos no llega a aflorar. Y terminamos rebelándonos también contra nosotros mismos a través de la autoinvalidación y el sentimiento de culpa.

La socióloga y psicóloga Sperber  muestra muy bien esto que señalo:

» Desgraciadamente, nosotros pasamos la vida rechazándonos y creando situaciones en las que nos rechazan los demás. Vivimos poniendo condiciones… parece que uno tuviera que hacer esfuerzos para ser querido, comprar ese amor a prueba de expectativas y pruebas.  Eso es el amor negativo.»

 ¿Cómo se hirió nuestro niño interior?

Todas las formas en las que un niño puede herirse y ser programado con el Amor Negativo responden en esencia a la invalidación  y a sentirse indigno de ser amado.

El patrón de invalidación y auto invalidación es quizá la forma más devastadora en la que se puede dañar la autoestima y la identidad de un niño.

El psicólogo y autor del libro «Volver a casa», John Bradshaw, lo asocia con el sentimiento de la vergüenza tóxica que es mucho peor que el sentimiento de culpa.

«Con la culpa has hecho algo mal pero puedes remediarlo, con la vergüenza, es que hay algo mal en ti y no hay nada que puedas hacer, nunca nada será suficiente hagas lo que hagas: eres inadecuado/a e imperfecto/a.» 

 A su vez el patrón de sentirse indigno de ser amado/a es en mi opinión la base de todo Amor Negativo. Los niños saben intuitivamente que la gente tiene tiempo para lo que ama y cuando eres bebé no sabes diferenciar a ciencia cierta si cuando tu papá o tu mamá se ausentan se trata de una elección o de una obligación. A ojos de un niño, esa ausencia ya sea física, emocional-o ambas-, aun entendida racionalmente y justificada en la adultez, generará inevitablemente en su interior la pregunta ¿qué he hecho mal para que tú no estés conmigo?

Los niños están predispuestos por naturaleza al amor y a la alegría (si crees que no, sólo hay que mirarles a lo ojos cuando son aún bebés). No obstante, deben primero ser  bien amados para poder aprender a amar bien.

naturaleza infantil

naturaleza infantil

El crecimiento sano de un niño depende de que otro le ame y le acepte incondicionalmente por lo que es, y no por lo que hace. Cuando esto se satisface, la energía del niño se libera de modo que es capaz de amar a otros del mismo modo.

Cuando un niño en cambio no es amado tal y como es, se rompe su sentido del Yo. Al ser depender de los adultos, su Egocentrismo se encajona y su verdadero yo nunca llega a salir realmente por miedo a ser herido o rechazado. Se fabrica así la coraza que le permitirá sobrevivir a base de personajes y máscaras con las que evitar el dolor. También reprimirá su voz a la hora de mostrar sus emociones  y le costará amar a los demás con plena aceptación.

Cualquier mecanismo automático infantil reaccionario es pues una sobre adaptación egocéntrica del niño herido y es nuestro deber como adultos que ese niño interior vuelva a confiar en nosotros para que crezca de manera madura y sana.

Ellos no tienen culpa

¿Qué ocurre si al leer estas palabras siento un gran resentimiento contra uno o los dos progenitores? ¿Qué ocurre si cuando estoy leyendo este artículo siento enfado contra su autora invalidando y cuestionando que mis padres hayan influido en cómo reacciono antes las cosas? Ambos sentimientos son completamente normales. De hecho a veces se tiene ambos.

Sin embargo, para que puedas llegar a una comprensión más profunda de la huella del Amor Negativo, es importante aclarar, sin ninguna sombra de duda, lo que dice Hoffman al respecto:

«Nuestros padres, que inconscientemente nos programaron, aunque sean la causa, no tienen culpa. Ellos también fueron programados por sus padres; y antes también lo fueron éstos por los suyos.» Somos todos culpables de nuestros comportamientos, y sin embargo ninguno de nosotros tiene la culpa.»

Y esto, de lo que nadie tiene la culpa, pero nos hace sentir culpables a todos, se hereda ciegamente de generación en generación y se llama Amor Negativo.

Una vez que entiendes esto y lo experimentas (no basta hacerlo mentalmente) todo comienza a colocarse.Comienza el proceso. Comienza el derrumbe de las lealtades.

 

programación negativa heredada

programación negativa heredada

Cómo no va a ser responsable (prefiero éste al  término culpa ) un padre que es alcohólico y maltrata a su hijo/a? ¿Cómo no va a importarle a un niño de 6 años que su padre o madre estén ausentes, sólo se dirijan a él/ella en términos de mandatos y nunca tengan tiempo de jugar con él? ¿Cómo no va a doler que seas el o la favorita de papá (mamá) y tus hermanos/as te tengan envidia por las comparaciones?

A continuación te invito que te tomes unos minutos para leer estas líneas y que seas sincero/a ¿Puedes reconocer de tu infancia alguno de estos patrones y frases (admoniciones) similares?:

– Poca/ninguna demostración de sentimientos

– Falta de compromiso con los demás. Promesas sin cumplir.

– Insensibilidad, indiferencia con los otros.

– Invasión

– Rechazo

– Dependencia

– Chantaje emocional

– Favoritismo entre los hijos

– No expresa aprobación

– Provoca rivalidad entre los hijos

– Disciplina de mano de hierro o lo contrario

– Avergonzar y culpar a los demás

– Egoísmo

**************

– Otra vez lo has hecho mal, esfuérzate

– Así no te van a querer

– Primero, la obligación.

– Así no aprenderás

– Porque aquí mando yo

– Eres un desastre

-No estés triste.¡Otra vez llorando!

– Tienes que ser fuerte.

– Eso son tonterías.

– Con lo que hago por ti.

– No tienes derecho a quejarte

– Pensar en ti  es ser egoísta

– No tienes derecho a opinar.

– No pareces hijo/a nuestra/o.

Antes de que podamos borrar nuestros comportamientos, sentimientos y actitudes negativamente programadas y llegar a un estado en que nos sintamos dignos de ser amados, debemos romper la dependencia y la necesidad psicológica hacia los padres de nuestra infancia y ello pasa por entender el cómo ellos, sin quererlo, nos transmitieron esa programación.

La verdad básica de esta transmisión es:«nosotros no podemos darte  amor de manera incondicional si no lo tuvimos».

Así lo que normalmente parece ser amor es solamente la pretensión de actuar amorosamente para recibir o conseguir el amor de los demás. El verdadero amor sólo puede manifestarse cuando nos aceptamos y nos amamos. ¿Cuántos de ustedes pueden decir que sus padres se aman y se aceptan incondicionalmente? ¿Cómo poder hacerlo entonces con sus hijos?

 Hay algunas personas que tenderán a sentir de manera exagerada que los padres son los culpables de que ahora sus vidas estén así aún no habiendo vivido grandes negligencias ni traumas específicos de abuso o abandono. Otras personas que por el contrario, aún habiendo vivido estas circunstancias habrán aprendido mecanismos de defensa tales como la amnesia o la idealización para tapar dicho dolor.

Sea cual sea tu caso, el niño y la niña interior va a necesitar perdonarlos,así como también necesitará de tu defensa y aceptación incondicional para que madure de una manera positiva y afectuosa hacia la libertad de sentirse amado y amada tal cual es. La forma en la que se conduce el proceso la veremos en el siguiente artículo. ¿Me acompañáis?

puerta de la liberación

 

«Perdonen la cara angustiada, perdonen la falta de abrazo, perdonen la falta de espacio, los días eran así…»

(-A nuestros hijos-, Martins-Lins)

 

 Referencias bibliográficas:

-Bradshaw, John, Volver a casa Recuperación y reveindicación del niño interior. Ed. Gaia, 2015

-Hoffman, Bob El proceso Hoffman de la Cuadrinidad, Ed. Urano, 1992.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Ha muerto el amor?

¿Hay alguien para ti? ¿Alguien en un lugar del mundo que te espere? ¿Será el destino? ¿La media naranja? ¿Manzana? ¿Pera? ¿Será la divina providencia? ¿San Antonio? ¿La mano de Fátima que te compraste en el Bazar de Estambul? ¿O la claridad de las señales que le estás enviando al cosmos?

moulin rouge amor

Nosotros, seres solitarios, añoramos la época en la que unidos a nuestra madre, nadando felices, ignorantes del mundo, sentíamos que eramos completos. Tras el trauma del nacimiento salimos al mundo y chocamos con nuestras limitaciones, el universo es un lugar hostil para una pequeña criatura como nosotros. Quedamos, entonces, deseando siempre hallar aquello que nos haga ser de nuevo completos, algunos creen que lo pueden encontrar en los caminos del espíritu, otros en las cloacas del dinero. Con todo, la mayoría de las personas nacidas en países occidentales y en este siglo busca colmar esa falta por la vía del amor. Es, en verdad, una buena vía esta del amor, pero está llena de indicaciones falsas, infructuosos atajos y caminos cortados.

Así muchos de nosotros consumidos por las fantasías manufacturadas de Disney esperamos cantando como Blancanieves “Algún día mi príncipe/princesa vendrá”

https://www.youtube.com/watch?v=jia9enHovls

Pero no viene, aparecen pastores, camareras, lecheros, pescaderas, hasta algún abogado pero príncipes y princesas ninguno. Así quedamos siempre con la puñetera duda que insistentemente cuestiona: “¿Y si no viene?” “¿Y si no me encuentra?”. Y latente, por debajo, la mayor incertidumbre, un terror que sugiere que Disney mentía y que el amor ha muerto, un terror que, abandonada la adolescencia (mental, que no biológica), se convierte en certeza.

Y entonces caemos en la desesperación, la muerte del romanticismo deja paso a un erial, un desierto en el que nada es bueno, nos volvemos hipercríticos, el carácter se agria y nos reímos con dolor y desprecio de todo aquello en lo que una vez creímos.

Y sin embargo, a pesar de la pésima educación emocional que hemos recibido, de las manipulaciones románticas y del peligro constante de caer en el cinismo, la vida nos lleva la contraria. Todos conocemos, antes o después, a personas en la vida real que encuentran el amor. No es un amor como el de Blancanieves pero nos vale, nos da esperanzas. “Si él/ella lo encontró, tal vez yo también pueda”. Y él/ella no es un dibujo animado, es una persona que también va al baño (la esperanza aumenta).

titanic amor

Pero, si hablamos del amor real, baños aparte, tenemos que introducir muchos elementos que Disney no consideró en la ecuación, empezando por el sufrimiento. Dice Freud:

“Nunca estaremos menos protegidos contra el sufrimiento que cuando amamos y nunca seremos más irremediablemente infelices que cuando hayamos perdido a la persona amada o su amor”

Enuncia el sabio una cosa que saben los que amaron y es que se sufre sin amor y se sufre con amor, la soledad es una compañera antipática cuando se queda en casa demasiado tiempo pero el amor siempre implica un riesgo, el riesgo de perder aquello que amamos, por eso cuanto más amamos más podemos sufrir, igual que cuanto más jugamos en el casino más fichas podemos perder.

El dolor de la pérdida puede ser terrible y las personas que han pasado por él pueden desarrollar una defensa instintiva ante la posibilidad de volver a ser víctimas de ese dolor que les impida implicarse emocionalmente con una nueva pareja. Los fantasmas de las parejas anteriores son incómodos compañeros de viaje, conviene exorcizarlos, ponernos en buenos términos con ellos y, mientras esto no sea posible, colocarlos en su alta torre y hacerles pocas visitas.

Brokeback mountain amor

Queda claro que amando se goza y se sufre y que a través del amor en ocasiones podemos sentir que somos más completos, pero queda todavía la pregunta del millón. ¿Por qué éste y no aquel? ¿Por qué aquella y no ésta? ¿En qué se basa nuestra elección? Una de las más importantes de nuestra vida y parece una completa arbitrariedad.

La buena noticia es que no es siempre así. Efectivamente, hay un elemento maravilloso, arbitrario y no medible pero también hay otros que derivan de la propia biografía de cada uno, los vínculos tempranos, los roles desarrollados, las proyecciones de los familiares, etc… Todos estos elementos inciden directamente en la elección de pareja.

Por eso es tan importante reflexionar cuando llevas cuatro parejas seguidas en las que se cumple el mismo patrón ¿Qué estás intentando arreglar a través de esa relación en la que cambian las caras pero el problema siempre es el mismo? ¿Por qué te transformas en esa otra persona que te desagrada cada vez que empiezas una relación? ¿Por qué hay una persona que vuelve a tu vida una y otra vez a pesar de que no deseas estar con ella?

Son demasiadas las cosas que se ponen en juego en el encuentro entre dos personas, si conocemos el mecanismo por el que se rige nuestra elección, tendremos la llave para una relación más sana, más limpia de interferencias inconscientes y de conflictos ajenos. Una relación que no será ideal, será real.

Y entonces nos daremos cuenta de que el amor no ha muerto, solo había que atreverse a sentirlo.

Aprendiendo a ser padres: La autonomía y la responsabilidad

Este es el primero de una serie de artículos para orientar a padres, hermanos, educadores y cualquiera interesado en el conocimiento acerca de los distintos ámbitos que ocupan la vida de los jóvenes y adolescentes. Pero si tuviera que definir un “Target” (Un objetivo) diría que se trata de una serie de artículos para orientar a los padres en el complejo mundo que es su hijo.

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¿Qué es importante saber sobre la autonomía y la responsabilidad?

Primero, definamos: Autónomo es aquel que no depende de otros para cumplir una función; Y responsable es aquél que es consciente de sus obligaciones. El papel de los padres en el desarrollo de la autonomía y responsabilidad en el hijo es innegable, ya que son el modelo a seguir, correctores y guías (Sobre todo en las primeras fases del desarrollo). Como la edad a la que los niños adquieres autonomía es flexible y sus márgenes son amplios, no todos los niños aprenden a leer, o a controlar sus esfínteres a la misma edad. Es importante tener en mente que cada niño tiene unas características propias que le diferencian de los demás.

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Grados de responsabilidad:

  • De 0 a 2 años: Grado muy bajo de autonomía y depende de vosotros. A partir del tercer mes comienza a mostrar conductas intencionales (reconoce, mira). Al cuarto o quinto mes, manipula objetos activamente. Al final del primer año de vida empieza a andar, por lo que puede ir ampliando su mundo y empieza a comunicarse señalando de forma activa e incluso pronunciando sus primeras palabras.
  • De 2 a 7 años: La adquisición más importante es el lenguaje, que le permite relacionarse con sus iguales. Juega con otros niños y hace “ensayos” de la vida real que le sirven de entrenamiento. A partir de los tres años asume costumbre básicas (comida, higiene, el sueño, control de esfínteres, ect.) Por eso, es muy importante que vosotros le demandéis cierta disciplina. El control de esfínteres se afianza, aunque de noche puede haber dificultades, para los 5 años debe tenerlo prácticamente logrado. Es aconsejable tener una rutina par air a dormir para que lo haga él solo y cuando se le indique. Con los juegos, reclama cada vez menos vuestra atención. También podeis pedirle que coopere en las tareas de casa: Poner la mesa, ordenar la ropa y/o su cuarto.
  • De 7 a 12 años: Los amigos empiezan a ganar más peso para el niño. Aumenta su capacidad de cooperación. Atiende a los razonamientos del otro, por lo que es la etapa en la que se fija el respeto mutuo. Comienzan los juegos de reglas, donde “ensaya” nociones básicas para la vida, siendo capaz de reflexionar antes de actuar.
  • Adolescencia: La entrada en la adolescencia supone un momento de grande cambiso y de malestar para el niño y para vosotros. Surgen la necesidad de identidad y búsqueda de independencia. El adolescente pone a prueba los modelos conocidos y las figuras de autoridad para ver si aguantan. Consolida su esquema de valores y se afianza en su grupo de iguales.

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Modelos educativos «Inadecuados»:

  • Punitivo: Cuando los métodos para conseguir que las normas se cumplan son la agresividad y la intimidación, el niño puede sentir miedo e inseguridad, o por el contrario, agresividad desmedida y frustración. Es importante que enseñéis que la agresividad no es el modo de conseguir las cosas (Como podíamos ver en el artículo anterior sobre agresividad) y también que sus opiniones tienen valor y merecen ser escuchadas. Sin escucha, no podrá darse la comunicación.
  • Sobre-Protector: Cuando se anticipan a las dificultades del niño, impidiendo que se equivoque. El niño cree que siempre habrá alguien para resolver sus problemas y que la responsabilidad de su bienestar está en otra persona, esto genera dependencia de ellos. Surge en el niño miedo hacia lo nuevo y lo desconocido. Enseñad a afrontar las dificultades y a aceptar que en ocasiones se equivocará, sin que esto le hunda. Acompañadle en el aprendizaje de sus propios errores, pero no los viváis por él.
  • Permisivo: La creencia de que el niño tiene el derecho a expresar sus deseos de cualquier modo y que es su función la de facilitar que se cumplan siempre. El niño piensa que lo único importante son sus necesidades y conseguir sus deseos al momento. Enseñad que sus deseos no se anteponen a cualquier cosa (Ni los de los demás) ni se consiguen sin ningún tipo de esfuerzo o porque é “Lo quiere”. Enseñarles a conseguir las cosas es algo que requiere tiempo.

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Modelo educativo adecuado:

Primero Acompañad al niño en sus dificultades y ayudadle a superar su frustración pero no evitándoselas. Enseñadle que la agresividad no es respetuosa ni tolerante con los demás y que vosotros valoráis su opinión. Todos sus comportamientos tienen consecuencias, positivas y negativas. No os mostréis, pues, permisivos con sus comportamientos inadecuados. Mostradles, de modo claro y estable, cuales son los límites a su conducta. No dudéis en aprobar y alabar su comportamiento adecuado. Debéis enseñar al niño que sus logros y sus capacidades son algo que le pertenecen, y que él mismo puede superarse.

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¿Qué es hacer a vuestro hijo responsable?

Preparadle para afrontar el mundo adulto. Los juegos de reglas que él conoce ahora se extienden también a las relaciones sociales de su vida. Potenciad su autoestima y la confianza. Enseñareis al niño a saber cuándo está haciendo bien las cosas y cuándo no. Preparadle para que tome sus propias decisiones sin miedo. Dadle la oportunidad de sentirse válido. Permitidle disfrutar de su individualidad responsable y respetuosa. Y pedid que el resto de personas se muestren con él igualmente responsables y respetuosos.

Capacitadle para decir No a las cosas que no quiere (Drogas, violencia, sexo, valores…) de una manera asertiva, sin dañar a los demás ni sentirse mal por ello. Ser críticos con las cosas que le suceden y con las opiniones de los demás. Enseñadle a desarrollar su autonomía económica, sentimental, afectiva, ect. Enseñadle a controlar su propia conducta impulsiva y animadle a que siga avanzando en sus éxitos.

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¿Cómo poner límites a una conducta no responsable?

Haced ver que su conducta trae consecuencias. Si el niño pega a su hermano, es inadmisible y debe tener unas consecuencias que supongan algún coste para él. Si besa y escucha a su hermano, hacedle ver que eso os gusta y lo aprobáis. Reforzadle, ya que vuestra aprobación es muy importante para él, aunque no os lo diga. Se siente valioso cuando le decís que os gusta cómo recoge su ropa después del baño. Hacedlo, aunque sea su obligación, ya que así aprenderá a disfrutar también con las cosas que debe hacer. Dejadle claro qué cosas no se pueden hacer en casa. Sólo de esta forma él sabrá, exactamente, cuándo se ha saltado los límites. Explicadle también qué ocurrirá si él se salta ese límite. Enseñadle que su conducta se puede reparar. Pedidle que os ayude a limpiar y recoger los espaguetis del suelo, si los ha tirado, pero no le digáis que es un “Inútil”.

Mostraos constantes en vuestras respuestas, es algo que el niño necesita. Si siempre respondéis igual le estáis enseñando a ser consecuente y responsable con su propio comportamiento. De otra forma, si los límites son cambiables, crece en el niño la incertidumbre, el miedo y la inconsecuencia de su conducta. Confiad en él, en sus capacidades y en sus criterios para hacer las cosas. Aceptad que el niño puede tener dificultades o problemas en el cumplimiento de las normas. Su desobediencia no debéis entenderla siempre como un gesto de maldad o desconsideración hacia vosotros. Cuando se salta una norma, preguntadle cuáles han sido sus motivos para incumplirla. Sed razonables pero firmes en vuestras normas. Cuando vuestro hijo se enfada con vosotros no es a vosotros a quienes rechaza, sino a la norma. Al principio, el niño intentará alargar la hora de volver a casa; mostradle que estáis dispuestos a flexibilizar y ceder un poco, pero nunca iréis más allá de lo que vosotros consideréis razonable.

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No rechacéis valores personales de vuestro hijo, sino comportamientos concretos. Si tu hijo hace algo mal, no es que sea un “inútil”, un “vago”, o un “egoísta”, sino que ha hecho algo que no está bien. No le digáis que es un “vago”, decidle que no os gusta cunado no estudia. Cambiad el modo de decirle las cosas. Decidle: “Espero que hagas tu cama porque sé que eres capaz de hacerlo”. De esta forma dais al niño control sobre su conducta, demostráis que confiáis en él y que le pedís un comportamiento adulto. Enseñadle a ponerse en el lugar del otro. Así mostrareis a vuestro hijo cuáles son las consecuencias de sus conductas sobre los demás. No utilicéis esto como chantaje afectivo. Si llega tarde a comer eso implica que la comida se queda fría o que hay que empezar a comer sin él y eso no os gusta. No le digáis que es un “egoísta” y “que no valora vuestros esfuerzos con él”.

No os coloquéis en el ideal de perfección. Es normal que haya pequeñas discusiones en casa, o momentos de desacuerdo con vuestros hijos. Haced que el hogar le proporcione sentimientos de seguridad para poder salir al mundo sin agresividad o vulnerado los derechos de los demás. No repitáis mensajes, porque estos perderán su valor. Es mejor decir las cosas pocas veces, de una forma firme y cuando realmente os está escuchando, que repetirlas muchas veces sin conseguir nada.

Conclusión:

La autonomía y la responsabilidad son cualidades que se adquieren en el proceso de aprendizaje y no son características que vuestro hijo posea en el momento de nacer. La convención sobre los derechos del niño recoge en uno de sus artículos la obligación de “(…) preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre (…)”. Cuando el niño cumpla 18 años la sociedad le pedirá que sea responsable. Que tenga esas competencias dependerá del camino que habréis recorrido con él.

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Ser feliz: un viaje hacia la reconciliación interior

Ser feliz… Después de mi primer post en este blog, este tema me vuelve… Una cliente nueva llegó a mi consulta hace poco y, tras contarme su malestar, le pregunté que era lo que quería y me contestó: ser feliz. No es la primera ni será la última vez que esto ocurre… En verdad, todos los clientes y todos nosotros, de una manera o de otra, queremos ser felices. Cada uno con el contenido que quiera darle a ser feliz. También con la expresión que cada uno prefiera denominarlo. Ser feliz, encontrarme bien, vivir en paz… conmigo y con el mundo…

Y como se puede hablar de ser feliz desde muchas perspectivas diferentes, hoy hablaré de esto desde una perspectiva distinta a la de mi primer post, el titulado cómo ser feliz.

 

Ser feliz

 

Amarte a ti mismo, con tus luces y tus sombras

Cómo dice mi amigo Luis:

“erase una vez una mujer que se amaba a sí misma… y el cuento se acabó”.

Hay quien me dice “pero si yo ya me amo” y entonces empiezo a indagar en su “sombra” y acaba por concluir que ama su “luz” pero no su “sombra”… Amarnos de verdad a nosotros mismos implica amar tanto nuestra luz como nuestra sombra, aceptarnos tal y como somos. Y no se trata de tomar esta idea de otro porque parece adecuada o madura, sino de generar nuestra propia respuesta sentida. Hacerlo de forma experiencial, con comprensión emocional. Se trata de poder mirar nuestra luz y nuestra sombra y sentirnos en paz.

Está mi yo “bueno”, ese que me gusta que veas. Y está mi yo “malo”, ese que no me gusta que veas, que yo mismo rechazo en mí. Está mi parte “luz” y mi parte “sombra”. Como decía Enrique Schiaffino en su post:

“La sombra reúne todos aquellos elementos que rechazamos encontrar en nosotros mismos”.

Y la sombra, a pesar de que su nombre pueda asustar un poco, no está constituida por elementos de perversidad.

“A modo de ejemplo, la sensibilidad podría ser parte de la sombra de una persona que considerase la dureza y la fuerza como virtudes fundamentales. Lo mismo podría suceder al revés, para una persona amante de la delicadeza”.

Para estas personas la sensibilidad-delicadeza sería el opuesto de la dureza-fuerza, pudiendo vivirse sólo en uno de los dos lados de la dualidad.

El ser humano vive en la dualidad…

Si, el ser humano vive en la dualidad. Y la mente consciente suele enfocarse en un solo lado de la dualidad y no en los dos lados a la vez. Esto no es un problema siempre que uno no desarrolle una fijación por uno solo de los lados y rechace el otro…  Y es que yo puedo ser sensible y puedo ser fuerte. Puedo ser ambas cosas a la vez… y mucho, mucho más…

Un equipo de científicos de Stanford ha creado el primer material que es sensible al tacto, al mismo tiempo que tiene la fuerza de repararse a sí mismo, rápida y repetidamente. Impresionante, ¿verdad?

Y si nos paramos a pensar… nos podemos dar cuenta de que la piel humana es un invento igual de extraordinario. Un invento de la naturaleza que nos ha sido donado, regalado. No sólo es sensible, lo que le permite enviar información valiosa al cerebro para poder interactuar con el mundo que nos rodea, sino que también tiene la extraordinaria fuerza de repararse eficazmente a sí misma y permitirnos conservarla como barrera de protección frente al entorno. Este extraordinario don humano nos permite ser sensibles y ser fuertes, a la vez.

 

luz y sombra

Del conflicto entre opuestos a la reconciliación de los complementarios

Existe la dualidad estar activo/descansar. ¿Qué es más importante? ¿Estar activo o descansar…? Si uno desarrolla una fijación por uno solo de los lados. Estar activo es “bueno”. Y rechaza el otro lado, descansar es “malo”… ¿Qué puede ocurrir? Puede ocurrir que esa persona genere un síntoma o malestar. Imagina a alguien que trabaja 70 horas de lunes a viernes y luego sigue sin parar el fin de semana… Y así una semana tras otra… Se puede romper… Le puede dar un “stress breackdown”.

Realmente, necesitamos estar activos y necesitamos descansar. Y en algún momento, quizá, podemos empezar a darnos cuenta de que es posible pasar del aparente conflicto entre opuestos a la reconciliación de los complementarios. Porque… necesito estar activo y necesito descansar. Ambas cosas son necesarias y “buenas” para mí. Estar activo y descansar son mis complementarios. Pueden colaborar para convertirse en un buen equipo. De hecho, son un buen equipo. Y al pasar del conflicto entre opuestos a la comunión de los complementarios, puedo empezar a hallar en mi interior una unidad y armonía más profundas que me den paz y bienestar y, en consecuencia, me lleven a ser más feliz.

Aceptar nos transforma

Hay veces que queremos hacer un cambio importante en nuestras vidas y una parte de nosotros tiene miedo y nos paraliza y otra parte de nosotros quiere ese cambio. Y la parte que tiene miedo mira a la otra y piensa y siente sobre ella: “ésta está loca, en que lío me va a meter, ganas me dan de salir corriendo”. Y la parte supuestamente loca no quiere ni mirar a la parte miedosa: “¿qué haces tu aquí?, como siempre, dando la tabarra… anda calla…”.  Y la suerte ya está echada… Ya tenemos servido el conflicto entre partes, la guerra estalló… aquí dentro…  en nuestro interior.

Miramos a la parte que tiene miedo y a la parte “loca” como opuestos en conflicto pero quizá no lo son… ¿Y si diéramos a cada parte su espacio? ¿Y si nos abriéramos a escuchar a ambas amorosa y respetuosamente? Cuando aceptamos a ambas partes y abrimos el diálogo entre ellas, podemos sorprendernos de empezar a observar cómo se equilibran entre sí. Cómo la parte miedosa se puede equilibrar con la parte “loca” y transmutarse en prudencia. Cómo la parte “loca” se puede equilibrar con la parte miedosa y transmutarse en audacia. Y así empezar a darnos cuenta de que ambas partes pueden colaborar, pueden abrazarse y caminar juntas, porque prudencia y audacia son un buen tándem, son recursos, activos que tiene la persona, complementarios entre sí. Cada uno puede aportar al equipo.

¿Qué pensarías de un equipo de baloncesto que combina la audacia del ataque a la canasta contraria con la prudencia de la defensa de su propia canasta? ¿No es un buen equipo?

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior

 

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Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior, por mirarnos bien a nosotros mismos, por abrazar amorosa y respetuosamente a todas las partes que nos habitan. Y ya sé que a veces nuestra mente racional no lo entiende… Ya sé que a veces vemos comportamientos de alguna parte de nosotros que son aparentemente destructivos pero, incluso éstos, tienen una intención positiva, quieren hacer algo bueno por nosotros. Hablaré de ello en el próximo post. De momento me paro aquí, en aceptar que el ser humano vive en la dualidad y que la dualidad no es mala, sino enriquecedora, nos equilibra, nos dota de más recursos para adaptarnos a cada momento vital, según aquello que necesitemos en cada instante.

¿Qué es más importante…? ¿Estar activo o descansar? ¿Estar activo o receptivo? ¿El yin o el yang…? Puedes escuchar tu propia respuesta…

Ser feliz es un camino que empieza por aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos, con nuestras luces y nuestras sombras… Y, curiosamente, cuando la sombra se ilumina, también se hace luz…

Todos esos pedazos de mí mismo forman una sola entidad. Todos son uno…

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior. Incluso hay quien dice que empieza y acaba por reconciliarte contigo mismo. ¿Recuerdas?:

“Erase una vez una mujer que se amaba así misma… y el cuento se acabó”.

Un abrazo de corazón,

Ana F. Luna

 

Fuentes:

Este post se inspira en el trabajo ericksoniano. Especialmente, en la visión del mismo de Stephen Gilligan PhD, quien está influenciado también por la filosofía oriental. Conocí esta visión a través de mi formación en Psicoterapia e Hipnosis Ericksoniana, en especial, en los cursos que realizé con Gilligan. Puedes entrar en contacto con su visión de la psicoterapia leyendo su libro “El coraje de amar”

La revolución del mindfulness – 1ª parte: más allá de la meditación.

El mindfulness está de moda. Desde que en los años 60 empezaran a ser populares en Occidente distintas formas de meditación, primero la meditación transcendental, hoy una marca registrada y en su origen una técnica de meditación desarrollada por un maestro indio a quien los Beatles o los Beach Boys, entre otras celebridades, consideraban su gurú, Maharishi Mahesh Yogi; pero posteriormente también distintas formas de meditación budistas, como la meditación Zen, Vipassana o tibetana, ahora, más allá de la meditación llega el mindfulness.

Choegyal Rinpoche (b. 1946) març 2005

Aunque para nosotros el mindfulness sea una moda, debemos ser conscientes que en Asia lleva 2.500 años de moda. Como explicó en su reciente visita a España el biólogo norteamericano Jon Kabat-Zinn, creador en 1979 del programa de Reducción del estrés basado en mindfulness (MBSR en sus siglas en inglés) que ha popularizado el mindfulness en Occidente: «el mindfulness es una forma de llevar aquellos aspectos más universales del budismo a Occidente.« Podríamos decir entonces que el mindfulness es una moda, sí, pero una moda milenaria.

 

La llegada del budismo a Occidente

En efecto, el popular psicólogo norteamericano Daniel Goleman relata en su «Prólogo» a Nuestra salud innata que en 1975 en un restaurante de Cambridge (Massachussets), el lama tibetano Chögyam Trungpa Rinpoché (autor del mencionado libro), quien venía de instalarse en los EE.UU. después de haber fundado el primer monasterio budista tibetano en Europa, donde por ejemplo acudirían figuras como David Bowie, se inclinó sobre la mesa con un gesto de complicidad y mientras le miraba fijamente a los ojos le dijo con rotundidad: «El budismo vendrá a Occidente como una psicología.»

Cuarenta años después, esta suerte de «profecía» no deja de ser sorprendente puesto que aunque quizás Trungpa Rinpoché no sabía qué nombre adoptaría esta forma de psicología budista, ¡el hecho es que ya está aquí! Es, como titulaba el 23 de enero de 2014 la revista Time: «The Mindful Revolution». Es la última revolución, la «revolución del mindfulness».

Time Magazine Mindful Revolution

A menudo pensamos en las revoluciones como algo por venir, en el futuro, o como hechos que sucedieron, en el pasado. Además solemos pensar en una revolución como un suceso de enormes proporciones, grandioso. Sin embargo la revolución del mindfulness no es así.

Te has preguntado alguna vez, ¿quién eres? O, ¿qué haces en el mundo? Incluso, ¿qué posees en realidad? O ¿dónde está la conciencia? Por favor, te invito a que te pongas estas preguntas por un instante. ¿Quién soy? ¿Qué hago en el mundo? ¿Qué tengo en realidad? ¿Dónde está la conciencia? Observa, ahora mismo no tienes ni idea de cuál es la respuesta. Todavía no lo sabes pero aquí radica la cuestión.

Lo que sí sabes es quién fuiste en el pasado, tienes una vívida imagen de tus recuerdos. También sabes quién te gustaría ser o, quizás, quién no te gustaría ser. Del mismo modo puedes recordar qué hiciste en el pasado o lo que te gustaría hacer en el futuro, qué tuviste o qué te gustaría tener. Y ahora ya sabes donde está la conciencia, recordando el pasado e imaginando el futuro. Es natural, los neurocientíficos lo llaman la Red Neuronal por Defecto (DMN en sus siglas en inglés), es el modo de funcionamiento automático de tu cerebro que te lleva a estar constantemente rumiando en el pasado y el futuro.

 

El momento presente

Pero todo cuanto forma parte del pasado ya no está y todo lo relativo al futuro aún está por venir, por lo que lo único que hay está en el momento presente, todo cuanto tienes está en el momento presente, incluso cuando tu mente recuerda o imagina sigue estando en el momento presente. El momento presente es todo lo que hay, por lo que si no estamos atentos a cada pequeño momento perdemos todo cuanto hay, ¡lo perdemos todo! El momento presente es todo cuanto eres, todo cuanto tienes, todo cuanto haces, donde siempre están tu cuerpo y tu mente.

Sin embargo al atender el momento presente, al desactivar el piloto automático, quizás te decepciones. Quizás lo que encuentres no encaje con tus expectativas, es decir con lo que habías pensado. Quizás esperabas encontrar algo especial, algo distinto, sublime o grandioso, aunque eso solo fue algo que imaginaste en el pasado. Sin embargo, estar atento al momento presente, a cada pequeño momento, ¡lo es todo! ¡Es todo cuánto eres! ¡Todo cuánto tienes! ¡Todo cuanto haces en el mundo! ¡Allí donde siempre estás! Qué podría haber más maravilloso. Ésta es la revolución de la conciencia, traerla de vuelta al momento presente. Esto es el mindfulness, estar atento al momento presente. Estar atento momento a momento. Estar atento a quién eres en este momento, qué estás experimentando, qué estás haciendo, dónde estás. Como dice el maestro Zen vietnamita Thich Nhat Hanh en El milagro del mindfulness«es el milagro que puede traer de vuelta en un instante la mente dispersa y devolverla a la plenitud para que podamos vivir cada minuto de vida.»

Pero no te agotes intentando estar atento en todo momento, para estar atento no hay que hacer nada, la atención no puede fabricarse, simplemente ya está presente sin esfuerzo, puesto que es una cualidad innata de la mente. Sólo tienes que recordar que ya está aquí, en todo momento.

mingyur rinpoche (b. 1975) 2002

 

 

Mindfulness

Mindfulness en este sentido no significa ‘atención plena’, no hay nada que llenar. Si no estás plenamente atento simplemente es que no estás atento. Quizás alguien en algún momento pensó que la palabra inglesa mindfulness se compone de mind (mente) i fullnesss (plenitud), pero en realidad se forma a partir de mindful y nessTo be mindful en inglés significa ‘tener presente’, ‘tener en cuenta’, ‘ser consciente’ o ‘estar atento’. El sufijo -ness sólo substantiviza la expresión: mindfulness es ‘la presencia’, ‘la consciencia’ o ‘la atención’.

Pero la palabra mindfulness a su vez es la traducción inglesa de sati, un término en lengua pali, la lengua literaria con la que se han transmitido las enseñanzas del Buddha, en un origen orales, en el Sudeste Asiático. En otras lenguas en las que se tradujeron las enseñanzas budistas, mindfulness en sánscrito es smṛti (pronunciado «smriti»), en chino nian («nien») y en tibetano dran («dren»). Sati, o cualquier otra variante, literalmente significa «recordar», «memoria» o «atención», y en el contexto del budismo hace referencia al cultivo de la atención correcta (sammā sati), el séptimo componente del Camino Óctuple de los nobles (ariyo aṭṭhaṅgiko maggo), el sendero budista.

En efecto, podemos ver la relación entre la atención y la memoria si observamos que cuando no recordamos algo es porque no estábamos atentos. Como explica el monje theravada Anālayo en SatipatthanaThe Direct Path to Realization«El mindfulness es recordar el momento que tan a menudo olvidamos, el momento presente.« Mindfulness significa recordar el momento presente, sentido que todavía preserva en inglés la palabra record que significa «grabar», «registrar». Por lo que la atención al momento presente, significa apretar el botón rojo de REC, desactivar el modo TV (la red neural por defecto, el reality siempre de cháchara) y activar el modo vídeo, darse cuenta de lo que estás sintiendo en este momento, abrir la atención y vivir tu vida en directo, no desde tus rumiaciones. Puedes hacerlo ahora mismo, no tienes que cambiar de postura ni dejar de hacer lo que estabas haciendo. No hace falta que alcances profundos estados de absorción meditativa, ni que te retires a una cueva en el Himalaya.

matthieu ricard (b. 1946) juny 2002

Pero este recordar el momento presente tampoco significa pensar en el momento presente, mindfulness es una atención preconceptual, prelingüística. En la jerga del mindfulness, ‘sin juzgar’. En efecto, incluso en su etimología latina, la palabra recordar (re + corcordis) significa «regresar al corazón», por lo que se trata de estar atento a lo que estás sintiendo, a lo que estás experimentando, que sólo sucede en el momento presente. Recuerda que para la mayoría de culturas asiáticas la mente se encuentra en el corazón y que en chino ambas palabras se llaman igual: shin. Recuerda también que hoy la neurociencia ha descubierto que alrededor del corazón existe una red de 40.000 neuronas conocida como cerebro cardíaco. En el lenguaje popular siempre lo supimos, es lo que llamamos escuchar la intuición: «tengo una corazonada…»

 

Integrar cuerpo y mente

Así pues, la práctica del mindfulness consiste en integrar mente y cuerpo, en llevar la atención a lo que estás experimentando momento a momento a través del cuerpo. Pero el cultivo de la atención en el mindfulness no es un mero ejercicio cognitivo o atencional, es una práctica psicosomática, objeto de estudio por parte de la medicina llamada mente-cuerpo y que ha dado lugar a la aparición de nuevos campos interdisciplinarios de investigación científica sobre la mente, la naturaleza de las experiencias y el cultivo de la salud, como la neurociencia contemplativa, cuyo principal exponente es el psicólogo Richard Davidson (alumno de Goleman, entre otros) o la neurobiología interpersonal (IPNB en sus siglas en inglés), formulada por el psiquiatra Daniel Siegel.

Ésta es la revolución del mindfulness. Sucede ahora, está presente en las pequeñas cosas, puede practicarse haciendo cualquier actividad, promueve la salud física y mental a un nivel interpersonal y ha generado una nueva disciplina científica. Es decir, el mindfulness es meditación y no lo es, es meditación y post-meditación, es meditación formal e informal. El mindfulness va más allá de la meditación y se ha convertido en una práctica coadyuvante, literalmente que «contribuye a ayudar», potencialmente en todas las esferas de la vida humana. Estar atento o no es la clave de la transformación.

Ésta, sin embargo, es solo la primera parte, el mindfulness no solo consiste en el cultivo de la atención. En efecto, como dice el Buddha: «Igual que el océano tiene un único sabor (ekarasa), el sabor de la sal, del mismo modo estas Enseñanzas tienen un único sabor, el sabor de la liberación.» Se refiere a la liberación del sufrimiento y ésta es la única finalidad de la práctica del mindfulness. Sin embargo veremos que el cultivo de la atención es solo un primer paso.

Próximamente: La revolución del mindfulness – 2ª parte: la sombra de la meditación.

El cisne negro: un caso de psicosis

Ballet Lago de los Cisnes

 

Hace una semana tuve el privilegio de acudir en mi país a la puesta en escena de El Lago de los Cisnes. La trágica historia de amor, maravillosa música de Tchaikovsky y magistral interpretación deleitaron a todos los presentes. En la cultura popular, este ballet ha inspirado diversas cintas cinematográficas entre ellas El Cisne Negro. La relación del Psicoanálisis con el séptimo arte siempre ha sido muy estrecha. A través del cine el ser humano expone aspectos de su psiquismo que serían difíciles de presentar de otro modo.

Me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones que hice hace algún tiempo sobre esta película. Principalmente, cómo en ella se presenta el concepto de la psicosis y los fenómenos psíquicos que le caracterizan. No hay una definición propiamente psicoanalítica de la psicosis. Sin embargo, se considera la misma como una de las tres estructuras psíquicas, junto con la perversión y la neurosis. Su denominador común es una alteración en el sujeto de la relación que mantiene con la realidad compartida por todos. Sus particularidades serán explicadas tomando a Nina, protagonista del Cisne Negro, como sujeto del análisis.

 

El frágil vínculo social en la psicosis

Psicosis Suplencia

 

Nina es una mujer de 28 años, quien se dedica al ballet clásico. Acude con regularidad a una prestigiosa academia de danza en Nueva York. Es una de las bailarinas más dedicadas de la compañía, buscando siempre la perfección en la técnica. Reside con su madre Erika, bailarina retirada a los 28 años cuando quedó embarazada de Nina. Esto fue producto de una relación sentimental con un director de su academia. Desde entonces, Erika se ha dedicado a cuidar de su hija y promover en ella un gran interés por el baile.

Thomas es el director de la academia que dirigirá el ballet de El Lago de los Cisnes. Describe a Nina como la intérprete idónea del cisne blanco: “bella, frágil, perfecta en sus movimientos”. Nina se muestra como una persona dócil y sumisa frente a figuras que considera de autoridad. Además, se muestra inocente y “carente” de cualquier manifestación de sexualidad.

¿Cuál es el trasfondo que sostiene a la psicosis y cómo se despliega en ella el Complejo de Edipo? Si tuviéramos que nombrar el tipo de vínculo entre Nina y su madre, tendría que ser Erikanina. Es un relación completamente dual, sin cabida para un tercero. Nina tiene la certeza de ser todo para su madre, aquello que completa la falta de la madre. Además, es su objeto de goce, pues a través de Nina, la madre obtiene satisfacción pulsional. Esto se observa en el modo en el que Erika manipula el cuerpo de Nina a su antojo, vistiéndola y desvistiéndola aún a sus 28 años. Sumado a esto, la madre presenta una obsesión con el rostro de su hija, del cual hace pinturas de forma compulsiva.

 

La sexualidad sin deseo

La sexualidad de Nina se ve limitada a este intercambio con Erika. No ha entrado en el discurso materno el Nombre del Padre o una figura que haga la función paterna. Es decir, un Otro que ocupe el deseo de la madre, y que ponga límites a esa relación de satisfacción y de exclusividad entre ambas. La alusión que hace la madre de Nina sobre el padre es que fue un “error, por el cual tuvo que renunciar a su carrera”.

Como resultado de esta dinámica, Nina se mueve en el mundo de las “relaciones de a dos” y de los “blancos y negros”, donde no pueden ser posible los puntos intermedio. Hay además un agujero en lo simbólico, teniendo las palabras una literalidad vital. Destaco en este punto el significante “perfección”, que en la vida de Nina parecía tener mucha relevancia. Hasta ese momento había estado asociado con la exactitud en la técnica del ballet.

Hasta el desencadenamiento del brote psicótico, esa carencia en lo simbólico había sido colmada por una suplencia del Nombre del Padre. La suplencia es algo que mantiene la unidad con lo social y ayuda a mantener la compostura. En este caso, el ballet hace de suplencia pues es una actividad que le había permitido a Nina salir un poco de esa relación exclusiva con la madre. Sumado a esto, le permitía mantener un estado de psicosis estabilizada y le daba una identidad de bailarina. Siendo consistente en sus entrenamientos podía alcanzar, según su razonamiento, el nivel de perfección literal. Nada se mueve, nada se cuestiona, nada cambia.

 

El surgimiento del brote psicótico

Psicosis Brote

 

En la academia de danza a la que pertenece Nina, anuncian el nuevo ballet de El Lago de los Cisnes dirigido por Thomas. Éste lo presenta ante las aspirantes con una dicotomía de sus personajes. Por un lado, Odette (la reina de los cisnes y el cisne blanco) es la heroína de la historia. Es una hermosa princesa, que se ha transformado en un cisne blanco durante el día y toma su aspecto humano durante la noche. Por otro lado, Odile (el cisne negro), es la malvada hija del brujo Rothbart, y al igual que Odette se ha enamorado del príncipe Sigfrido. Dile se transforma en Odette con la ayuda de su padre para que el príncipe se enamore de ella. Thomas invita a las bailarinas a hacer una interpretación “visceral y real.”

Nina aspira al papel principal, quien debe interpretar tanto al cisne blanco como al negro. Es en ese momento, se empiezan a manifestar fenómenos característicos de la psicosis. ¿Qué de este hecho puede haber incidido? Nina es llamada a ocupar un lugar que no puede representarse. Por una parte, pasar de tener un rol secundario a uno protagónico. Mientras que también, debe interpretar dos personajes opuestos en una sola obra, manteniendo su parte cisne blanco “virginal”, y dejando surgir su cisne negro “seductor”. Esta exigencia adquiere cualidad de mandato. Se vuelve un imperativo que ella debe cumplir en lo real, y no únicamente como una representación.

 

El mandato del amo

Cisnes negro psicosis

 

Teniendo esto como base, sigamos el curso del desencadenamiento. Decíamos que hay dos exigencias, tomemos por primera la más gráfica: la no-metáfora del cisne negro. El director del ballet, le hace una invitación a Nina, a fin de poder interpretar adecuadamente al cisne negro. En diferentes momentos, Thomas la expone frente a su sexualidad, de la cual ella no se ha cuestionado nunca cual le dice:

Pierde el control y a ti misma, déjate llevar, sorprende y sorpréndete, sé seducida y seduce…

Ve a casa y tócate, vive un poco.

¿Te follarías a esta mujer? Nadie lo haría. (Refiriéndose a Nina) Siente mi tacto y responde a él.

¿Qué ocurre aquí? Thomas enfrenta a Nina con un deseo enigmático para ella, por lo que se coloca frente a él como objeto de goce pasivo, al igual que con Erika. Pero Thomas exige otra cosa, que cuestiona su sexualidad, su deseo y su identidad de “ser bailarina” que hasta ese momento la habían sostenido. Al no soportar la incertidumbre, y potenciado por el modo seductor de Thomas, Nina lo coloca en el lugar de amo con una demanda clara: déjate llevar, disfruta de la sexualidad, vive, y te convertirás en el cisne negro que estoy buscando.

La relación especial que Nina tiene con el lenguaje y el cuerpo, influyen para que este mandato retorne desde lo real en forma de alucinaciones. Ante la ausencia del soporte simbólico, Nina es incapaz de metaforizar, y se queda en la literalidad del mandato, sufriendo en su cuerpo una metamorfosis. En ella, progresivamente, y luego de sus intentos de masturbarse, Nina tiene la percepción de que su cuerpo se fragmenta, de que empiezan a salirle plumas y patas, y a cambiarle el color de los ojos. Esto la deja perpleja y le angustia, pues no hay una representación de un cuerpo unificado que le pertenece, más bien le es extraño. Nina no reconoce que esto está es su mente, y lo experimenta como si fuera completamente real.

 

El delirio paranoide en la psicosis

Paranoia Psicosis

 

Otra salida característica que Nina reproduce es la formación de un delirio paranoide. El principal objeto persecutorio para ella es Lilly, una bailarina nueva en la academia. Thomas describe a Lilly como “imperfecta, natural y que no finge”, para él ella sería el perfecto cisne negro. El delirio consiste en que Lilly está conspirando contra ella para desplazarla y representar el papel protagónico. Entonces nos preguntamos ¿por qué Lilly? Puede ser porque ella está significada por Thomas como la sensualidad y la soltura que a Nina le faltan.

Inicia para Nina la búsqueda de una “nueva perfección” asociada ahora con la sensualidad y no con la técnica. Entonces despliega diversas estrategias que culminan con fenómenos alucinatorios. Primero roba artículos personales de Beth, quien es la antigua estrella de la academia y consentida de Thomas. Beth deja su carrera por tener una edad que esa disciplina se considera avanzada. Por otro lado, se articula una fantasía homosexual con Lilly. A través de este vínculo, trata de descubrir algo de lo que para ella es un misterio: la femineidad y sensualidad. Ambos aspectos que se desbordan en Lilly y de los que ella no sabe nada.

Durante el brote psicótico el sufrimiento de Nina es avasallador. La angustia de aniquilamiento del ser es paralizante. La misma es promovida por una madre demasiado presente, y por ese agujero en lo simbólico ante el cual no puede responder. Esto se observa en una escena en la cual Nina se empieza a masturbar en su habitación y la madre irrumpe. Nina busca poner un límite a la madre en la realidad, tratando de poner una vara para evitar que se abra la puerta de su habitación. La madre literalmente sigue allí negando ese espacio de privacidad a su hija.

 

El pasaje al acto como desenlace

 

El gran día de Nina llega justo después de sufrir unas intensas alucinaciones. Ella se empeña en salir a escena, a pesar de que su madre ha llamado antes para comunicar que estaba incapacitada. Thomas complacido, por esta nueva Nina más “segura de sí misma”, le dice:

La única persona metida en tu camino eres tú, es hora de dejarlo ir y dejarte llevar.

Toda la presentación parece llena de un dolor innombrable, que se observa en la expresión de su rostro. Nina comienza a experimentar las alucinaciones y el delirio. La única salida posible es un pasaje al acto. Esto implica un salir de la escena del lugar al que había sido llamada. Nuevamente toma las palabras de Thomas como una orden y actúa para “quitarse de su propio camino”.

Entonces, por la identificación masiva que presentaba con respecto a Lilly, se hiere a sí misma con un vidrio. De forma alucinatoria Nina piensa que ha herido a Lilly. Sólo cae en cuenta que se ha herido a sí misma, cuando Lilly entra a su camerino para felicitarla, y lo real se le presenta de frente. Otra vez su cuerpo estaba desconectado del dolor físico, pues vuelve para culminar con la función. Es entonces cuando finaliza la escena y literalmente muere.

El suicidio de Nina es contundente, ya que no hay un llamada a un otro ni una intención de enviar un mensaje. Sus últimas palabras dirigidas a Thomas: “lo sentí, me sentí perfecta, fue perfecto”. Una vez más se confirma cómo esta mujer no podía tomar el sentido metafórico. La única forma de tener una interpretación magistral, y de acabar con sus alucinaciones y angustia paralizante, era muriendo al igual que Odette.

 

Psicosis Suicidio

 

Referencias bibliográficas:

  • Laplanche, Jean y Jean-Bertrand Pontalis, Diccionario de Psicoanálisis, Paidós. Edición 2007.
  • Julien, Philippe, Psicosis, Perversión y Neurosis, Amorrortu Editores. Edición 2000.

Fuentes:

¿Te acuerdas de…? El multiverso de la memoria humana

«Puedo recordar todo lo que sucedió aquel día como si fuera ayer… aunque hace ya diez años de ello, puedo recordar perfectamente el sabor de aquella comida, pues jamás olvidaré dónde me encontraba en aquel momento».

A la mayoría de nosotros nos cuesta a veces recordar qué es lo que cenamos la noche anterior o cuál fue el perfume que elegimos antes de salir de casa, pero quizá rememoremos con detalle el menú del convite el día de nuestra boda (una fecha señalada)­ que tuvo lugar varios años atrás. Entonces ¿por qué algunas memorias quedan grabadas en piedra y resisten inolvidables al paso de los años, mientras que otras son frágiles y desaparecen en minutos?

En un estudio realizado en el año 1977, Roger Brown y James Kulik, de la Universidad de Harvard, publicaron que 79 de 80 estadounidenses entrevistados recordaban vívidamente las circunstancias en las que se encontraban 14 años antes cuando escucharon que John F. Kennedy había sido asesinado. Estos resultados han sido replicados en numerosos estudios que han estudiado eventos similares de singular importancia, observando las características de la persistencia o la precisión de las memorias formadas en determinadas circunstancias. En inglés este tipo de memorias se denominan memorias fogonazo (flashbulb).

 

RECUERDOS QUE PERDURAN

Algunas remembranzas resultan mucho más vívidas que otras. Con el nombre de memorias fogonazo (flashbulb) nos referimos a memorias especialmente vigorosas que se generaron en respuesta a una experiencia única con una alta carga emocional. Por ejemplo los atentados del 11 de Septiembre de 2001. Todos tenemos memorias personales muy intensas relacionadas con acontecimientos importantes en nuestra vida, como un accidente o una boda. En otros casos la persistencia de la memoria requiere atención y esfuerzo por nuestra parte como el aprendizaje de distintas materias durante la formación académica.

 

Los numerosos datos revelan que los sucesos que han sido asociados a momentos de alta carga emocional, tienden a ser recordados de forma espontánea con una intensidad concreta. Pero en otros casos, la formación de los recuerdos no se realiza de manera inconsciente, ya que requiere esfuerzo por parte del individuo para poder retener cierta información. Es decir, su persistencia solo se consigue mediante la repetición. ¿Cuántas veces tuvimos que repasar la tabla de multiplicar o la lista de capitales europeas para posteriormente poder recordarlas?

Cuando nos paramos a pensar en ¿qué es eso de los recuerdos? Surgen numerosas respuestas y a su vez cuestiones relacionadas con el tema. La ciencia se ha centrado durante muchos años en poder localizar los recuerdos en el cerebro humano y hoy por hoy son muchos los resultados obtenidos gracias a los avances tecnológicos de la época. Así podríamos definir la memoria  de forma general como la capacidad que tiene el sistema nervioso de retener información acerca de las experiencias pasadas, de manera que puedan ser condicionadas las conductas futuras. Sin embargo, el concepto de memoria es mucho más complejo que esto, ya que hoy sabemos que engloba capacidades muy diversas pudiendo distinguir diferentes tipos de memoria:

  • Memoria explícita o declarativa: tales como nuestros recuerdos de gentes, lugares y cosas.
  • Memoria implícita o de procedimiento: que incluyen distintas formas de aprendizaje inconsciente, motor o perceptivo.

A su vez, estos tipos de memoria requieren la participación de diferentes circuitos neuronales y se localizan en distintas regiones del cerebro. Pero llegar a esta conclusión no ha sido nada sencillo. Mediante el estudio de pacientes con lesiones cerebrales muy dispares, experimentos con animales de laboratorio y técnicas quirúrgicas y farmacológicas, se ha podido identificar el sustrato anatómico de distintas formas de aprendizaje y memoria en los humanos, acabando con la idea inicial de un sustrato completamente deslocalizado que se mantenía al principio del siglo XX. Por tanto podemos concluir hoy en día que el cerebro es un conglomerado de circuitos especializados que llevan a cabo distintas funciones.

Tras algunos datos teóricos pongamos un ejemplo:

La neuropsicóloga Brenda Milner estuvo trabajando en uno de los casos más relevantes de la historia de la clínica neurocientífica, en particular con un paciente conocido como H.M. que parecía presentar una importante lesión cerebral en el lóbulo temporal.

H.M. LA HISTORIA DE UN HOMBRE SIN HISTORIA

A la edad de 27 años H.M. fue sometido a una operación quirúrgica experimental y arriesgada con el objetivo de curarle de los ataques epilépticos cada vez más frecuentes e intensos que sufría desde su niñez a causa de un accidente en bicicleta. Dicha operación consistió en la extirpación quirúrgica de la región del cerebro en la que los médicos consideraban que se encontraba el foco de su epilepsia, una parte del lóbulo temporal que incluía el hipocampo. Los resultados de la intervención fueron sorprendentes: tras la operación, el cerebro de H.M. había perdido la capacidad de formar nuevas memorias. En palabras del cirujano responsable: «intentamos acabar con su epilepsia, pero acabamos con su memoria´´. La operación tuvo lugar en 1957; en los decenios siguientes H.M. gozó de buena salud y fue objeto de numerosos estudios neurológicos y psicológicos. La investigación realizada reveló que el paciente era incapaz de formar nuevos recuerdos de la gente que había conocido tras la operación, incluso de las enfermeras que veía a diario y así continuó hasta su muerte en 2008 a los 82 años. Lo más interesante del caso es que a diferencia de lo observado en los episodios de amnesia clásica, la mayoría de los recuerdos de H.M. previos a la operación seguían intactos. Además aunque su cerebro era incapaz de adquirir nuevas memorias de tipo declarativo, no estaba cerrado a otras formas de aprendizaje, tales como la adquisición de nuevas habilidades motoras. De esta manera se demostró que los distintos tipos de memoria se alojaban en sustratos anatómicos diferentes.

hipocampo

 

 

 

Este caso le condujo a la identificación del lóbulo temporal en general y el hipocampo en particular como componente imprescindible para la adquisición de nuevos recuerdos acerca de personas, eventos o cosas, es decir, memorias de tipo explícito o declarativo. Sin embargo, una vez que la memoria ha sido adquirida y consolidada, el hipocampo deja de ser necesario. Por mecanismos que aún se desconocen, se produce una transferencia de la información desde el hipocampo hacia centros corticales. Por ello las lesiones hipocampales no repercuten en los recuerdos consolidados previos al daño.

Además de este avance, otros estudios han podido dilucidar circuitos neuronales que subyacen a otros tipos de memoria. Por ejemplo la amígdala, el estriado o distintas regiones de la corteza cerebral desempeñan una función clave en la memorias de tipo emocional, motora o procedimental. Pero, ¿de qué están hechos los recuerdos? ¿qué es lo que debemos buscar cuando hablamos de ellos? La identificación de la naturaleza física de los recuerdos ha sido un tema recurrente de estudio a lo largo de la historia, pero no fue hasta finales del siglo XIX que se postuló la primera hipótesis cargada de validez científica basándose en la intuición del neuroanatomista aragonés Ramón y Cajal, padre de la neurociencia moderna y premio Nobel en Medicina y Fisiología en 1906. El autor enunciaba ya para el año 1894 que:

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«El ejercicio mental facilita un mayor desarrollo de las estructuras nerviosas en las partes del cerebro en uso. Así, las conexiones preexistentes entre grupos de células podrían ser reforzadas por la multiplicación de terminales nerviosas´´

En la actualidad, esta hipótesis es la que explica la visión del problema en cuestión. La mayoría de los neurocientíficos piensa que los mecanismos de plasticidad sináptica (capacidad para modular o cambiar la fuerza de las conexiones entre neuronas, las sinapsis, y en consecuencia las propiedades y funciones de circuitos neuronales en respuesta a estímulos externos y a la experiencia previa) representan el sustrato celular para la formación de los distintos tipos de memoria: desde las formas más simples de aprendizaje no asociativo que observamos en sensibilizaciones en animales de laboratorio, hasta las elaboradas formas de memoria declarativa de los humanos. Resulta admirable que Ramón y Cajal pudiera inferir esa idea a partir de lo observado en las imágenes estáticas de sus preparaciones en microscopía. Finalmente la hipótesis cajaliana sobre la plasticidad sináptica encontró una definición más formal cincuenta años después en palabras de Donald Hebb (1904-1985), reconocido psicólogo canadiense cuyo postulado se considera hoy en día la explicación más razonable de lo que ocurre en nuestro cerebro cuando aprendemos: «Cuando el axón de la célula A excita a la célula B, y repetida o persistentemente interviene en su activación, algún tipo de crecimiento o cambio metabólico tiene lugar en una o ambas células…´´.

DATOS CURIOSOS

MEMORIAS DE CARACOL. CUANDO EL TAMAÑO IMPORTA

1222-Aplysia

El caracol marino Aplysia califórnica se ha ganado un puesto destacado en la historia de las neurociencias. Su sistema nervioso, formado por unas 20.000 neuronas organizadas en una docena de ganglios, es muy simple si lo comparamos con los más de 10 mil millones de neuronas que constituyen nuestro cerebro. Pese a semejante simplicidad, el caracol exhibe una variedad de comportamientos innatos y adquiridos que van desde el aprendizaje no asociativo al condicionado. Por ello, Eric R. Kandel, de la Universidad de Columbia, ha dedicado buena parte de su carrera científica a investigar las bases celulares y moleculares de estas formas básicas de aprendizaje. La accesibilidad de su sistema nervioso y el gran tamaño de sus neuronas, las mayores observadas en el reino animal, han permitido identificar con gran detalle los circuitos neuronales que regulan comportamientos concretos y estudiar cómo el aprendizaje y la formación de memorias afecta y da lugar a cambios físicos en conexiones especificas dentro de estos circuitos. Mucho de lo que conocemos hoy en día acerca de las bases celulares y moleculares de la memoria se lo debemos a este animal. Pese a la diferencia en número de neuronas y complejidad, parece que los mecanismos moleculares básicos que subyacen al aprendizaje y la memoria en este molusco están altamente conservados en los mamíferos.

anders gefragt : Eric Kandel, Medizin-Nobelpreis 2000

 

 

Labilidad de la memoria autobiográfica

En la conferencia de Helmut Schnatz realizada hace unos años, saltó el escándalo. Entre los asistentes al acto había muchas personas mayores de Dresde, testigos directos del horrible ataque sufrido por su ciudad los días 13 y 14 de febrero de 1945. Excitados, contaban que, tras el derrumbe de los edificios, los aviones británicos habían ido a la caza, en vuelo rasante, de los que huían de las llamas hacia las orillas del Elba o el gran parque. Schnatz, historiador riguroso, explicaba pacientemente que los hechos desmentían ese recuerdo. Los bombardeos levantaron tal columna de fuego, que era imposible que los pilotos volaran sobre la ciudad a baja altura para atacar a las personas una a una. El análisis de los planes de ataque y de los partes de las incursiones aéreas británicas no ha suministrado tampoco ninguna prueba de tales cazas del hombre. Aunque lo expuso con precaución y prudencia, el investigador consideraba la historia del vuelo rasante un mito que se perpetúa hasta hoy en el recuerdo de muchos ciudadanos. Pero los oyentes se hallaban indignados, pues ¿es que no habían visto con sus propios ojos los «plateados cazas Mustang´´ y a las personas que huían despavoridas?

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Los recuerdos, a pesar de ser falsos, encierran una gran densidad emotiva. Han adquirido tal importancia para ellos que ya no quieren perder estos sentimientos y otros asociados. En último término, se trata de sucesos que fueron decisivos en sus vidas y no podrían olvidarlos nunca. Paradójicamente es probable que esta intención haga que lo vivido se transforme de mil modos, pues toda evocación de un recuerdo, tiene también como consecuencia su almacenamiento refundido. En él se archiva el contexto de cada situación de evocación, por lo cual el recuerdo original puede enriquecerse o corregirse con nuevos matices y centrarse o incluso transferirse a determinados aspectos.

Quien comenta con otros participantes, sucesos compartidos, acusa la influencia de los demás en su retrospectiva personal. Por ejemplo, en casos de vivencias tan duras como conlleva una guerra, los sociólogos observaron que los relatos se estandarizan en el formato en que otros también lo recuerdan. Muchas de las transmisiones de los sucesos guardan un patrón similar, pareciendo que todas las personas hubieran vivido lo mismo en una determinada fase de sus vidas. Esto saca a la luz que los testigos de vivencias bélicas pueden presentar recuerdos muy diferentes a los que documenta la historia. Los habitantes de una ciudad bombardeada se constituyen en comunidades de recuerdo que se intercambian relatos y al mismo tiempo los modifican y configuran hasta que todos disponen de un fondo de historias similares. Ciertamente, todas ellas se basan en experiencias equiparables, sin embargo, con frecuencia han sido modificadas, adulteradas y creadas en la comunicación.

Los estudiosos de la memoria saben que las informaciones de episodios singulares e incluso desarrollos completos de sucesos, pueden integrarse en contenidos de memoria preexistentes. Se pueden alimentar falsos recuerdos a partir de fuentes muy diversas que trascienden lo vivido por uno mismo: narraciones de otras personas, novelas, documentales, películas, ensoñaciones y fantasías. Se trata de un fenómeno de amnesia de las fuentes: se recuerda el suceso en cuanto tal, pero se confunde la fuente de la que procede el recuerdo. Con el paso del tiempo, se intensifica esta tendencia del cerebro a recordar como parte de la propia biografía las vivencias de otros.

Pero ¿pueden equivocarse estos ojos? Lo relevante de tales reminiscencias importadas es que: «Están casi vivas delante de los ojos como si hubieran pasado ayer´´. De este modo las representaciones visuales de acontecimientos pasados, poseen subjetivamente la mayor fuerza de convicción. Los sucesos, para quedar almacenados después en la memoria, no necesitan pasar antes por la retina. Los sistemas neuronales de procesamiento de las percepciones visuales y los de lo fantaseado e imaginado, se solapan de manera parcial. Stephen M. Kosslyn, de la Universidad de Harvard, demostró en 1995 que la corteza visual primaria se activa de forma similar cuando los probandos ven objetos y cuando sólo se los representan.

Los sucesos se acogen en la historia propia con tanta mayor facilidad cuanto mejor se integran en el sentimiento general de fondo. Por ejemplo, la vivencia directa de la guerra deja tras de sí huellas emocionales muy profundas. Esto lo demostró Joseph LeDoux: se establecen conexiones sinápticas firmes entre las células nerviosas de la amígdala (la central de las conexiones emocionales), que desencadenan una rápida reacción afectiva. Así, determinados estímulos que recuerdan la vivencia primigenia, promueven la liberación de neurotransmisores en el cerebro, y con ello provocan las señales corporales de alarma que están ligadas con el engrama del recuerdo (se empieza a temblar, a sudar, a tener miedo y a buscar protección).

La conciencia puede asignar esta traza de memoria emocional a sucesos muy distintos, no vividos, si bien perfectamente asimilables a nuestra trama de sentimientos. Los recuerdos traumáticos no tienen por qué ser ni «más verdaderos´´ ni «más auténticos´´ que los otros, pero los sentimientos a ellos ligados contienen la huella emocional del acontecimiento de aquel entonces. El quid de la cuestión es que los testigos contemporáneos no pueden llegar a saber por si mismos si algo es un recuerdo verdadero o falso, pues para la persona que los rememora, ambos se perciben enteramente igual. De este modo, aunque los testigos tengan recuerdos muy diferentes de los que documentan los hechos históricos, no significa que mientan o que suplanten el ayer, sino que cuando guardan una imagen, lo hacen con una fuerte carga emocional, la cual apenas cambiará con lo aprendido más adelante. Cabe añadir que tales conflictos entre los recuerdos pueden transmitirse a través de generaciones. Así la transmisión oral del pasado demuestra que a pesar de que el abuelo o la abuela cuenten una historia determinada, los oyentes llegan a su propia versión de lo narrado. Es como si se tratase de un caleidoscopio, en donde los elementos y rasgos de las historias se transforman en una nueva constelación. Por tanto cada uno va incluyendo en la estructura de la narración sus propios sentimientos, formando diferentes collage basados en la identidad del que recuerda.

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Una memoria superior

Si pensamos por un momento ¿qué es lo que hemos desayunado esta mañana? Seguramente no nos suponga el más mínimo esfuerzo responder con acierto a la pregunta. Pero ¿podríamos decir que es lo que comimos el 29 de septiembre de 2003 una vez despiertos y duchados? Ciertas personas son capaces de satisfacer esa curiosidad. A partir de un momento concreto de su infancia o juventud se muestran capaces de describir con pelos y señales cada instante de su vida. Saben al dedillo en que día de la semana cayó una fecha concreta del calendario, qué hicieron en esa jornada y las noticias que leyeron en el periódico.

A esto le llamamos memoria autobiográfica superior o hipertimesia, cuya denominación proviene de la unión de los dos términos griegos: híper, que significa «sobre o por encima de´´ y timesis, «recordar´´. Existe una gran dificultad en investigar el origen de dicha capacidad ya que se conoce un número reducido de personas que dispongan de ella. La ciencia trata de buscar en su cerebro el secreto de tan asombrosa capacidad. Veamos un ejemplo:

 

Jill Price

hipertimesia

En el año 2000 se inició la historia de este síndrome cuando una mujer de los Ángeles, que por entonces tenía 34 años, contactó en su búsqueda de ayuda por internet con James McGaugh, de la Universidad de California en Irvine. Price remitió al investigador un correo electrónico en el que le narraba su insólita habilidad, la cual le permite conservar los primeros recuerdos de su más tierna infancia y almacenar en el cerebro cada día de su vida desde el 5 de febrero de 1980. Según explicaba, los recuerdos del pasado no le surgen cuando desea recordar conscientemente, sino que literalmente la avasallan cada vez que tropieza con una fecha. A primera vista muchas personas soñarían con poseer un don semejante, pero a Price le resulta una carga.

McGaugh quedó fascinado por el caso. A lo largo de los cinco años posteriores a leer el mensaje de la joven, estudió con minuciosidad el asunto. Se basó en múltiples pruebas de inteligencia y de memoria para comprobar los conocimientos de la paciente sobre días concretos del pasado. Según averiguó, la memoria de Price destacaba sobre todo en relación al calendario: en diez minutos era capaz de poner fecha a todos los domingos de Pascua entre 1980 y 2003, equivocándose tan solo en una de ellas por dos días; también se acordaba de lo que aconteció en su vida cada uno de esos días. El equipo de McGaugh contrastó una parte de esa información con las anotaciones del diario personal que esta mujer escribe meticulosamente desde su adolescencia.

El cerebro de Price también almacena los acontecimientos de trascendencia pública con sus respectivas fechas, siempre y cuando le interesen personalmente. Así lo observaron los investigadores al preguntarle sobre eventos relevantes recogidos en un libro sobre historia norteamericana contemporánea. La paciente acertó todas las fechas, a excepción de una: el día de la ocupación de la embajada de EE.UU. en Irán a finales de los años setenta del siglo pasado. Posteriormente se descubrió que el dato que aparecía en el volumen era incorrecto. Price tenía razón.

 

McGaugh y su equipo comprobaron que esa capacidad inusual no se basaba en un cálculo mental de fechas de calendario como sí se ha descrito en algunas personas autistas con síndrome del sabio o savant. Estos sujetos son capaces de calcular datos exactos dentro de un periodo de tiempo de hasta 40.000 años. Price, en cambio, solo recordaba hechos desde 1980: desde entonces, su memoria autobiográfica trabaja de forma misteriosamente exacta. En pruebas de memorización posteriores, los investigadores descubrieron que el cerebro de esta paciente escondía otros enigmas: era capaz de recordar palabras con la misma perfección.  Reconocía 50 términos que le acababan de mostrar sin equivocarse. No obstante obtuvo un resultado por debajo de la media en pruebas menos estructuradas como recitar de memoria listados de palabras. La paciente reconoce que en casa pierde a menudo las llaves, así como que apunta muchas cosas del día a día para no olvidarse.

Además, al contrario de lo que podría pensarse, la inteligencia de Price se ajusta a la media de los mortales. Le cuesta sobre todo las pruebas de pensamiento abstracto y de anticipación relacionadas con las funciones ejecutivas  del lóbulo frontal (las cuales califican los procesos mentales que sirven para la gestión y adaptación flexible del comportamiento humano; entre estos destacan el control de impulsos, la planificación de acciones o la regulación emocional). Nunca obtuvo notas destacables durante su vida de estudiante y siempre necesitó esforzarse mucho, en especial para aprender de memoria poesías o datos históricos.

De momento no existen instrumentos estandarizados para poder estudiar la Hipertimesia, lo cual implica que los investigadores no hayan podido aclarar hasta ahora el por qué de esta extraña capacidad memorística. Los estudios que se han hecho en pacientes como Price se han basado en métodos ideados en un inicio para evaluar a pacientes con trastornos de memoria. Pero lo que si se ha contrastado con grupos control, es que las áreas cerebrales relacionadas con la memoria autobiográfica se encuentran localizadas en el polo temporal. Existen diferencias en un total de nueve regiones cerebrales entre las que se han hallado mediante tomografía por resonancia magnética (TRM) las siguientes: el lóbulo temporal del telencéfalo (giros inferior y temporal medial o polo temporal), el fascículo unciforme y lóbulo frontal. Se ha comprobado que el fascículo unciforme conecta el lóbulo frontal con el temporal y ejerce una función clave en la memoria autobiográfica. Existe un estudio de un paciente que padeció una lesión en el fascículo unciforme a causa de un accidente en bicicleta, lo cual le produjo un daño en esa zona y como consecuencia la incapacidad de poder recordar episodios pasados de su vida. Sin embargo la memoria semántica (su conocimiento del mundo) se hallaba en su mayor parte intacta.

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También se habla de regiones como la amígdala y el hipocampo, los cuales desempeñan funciones sobresalientes en este tipo de pacientes. Las conexiones que existen entre ambas estructuras cerebrales se presentan mayor de lo usual y además facilitan la remembranza: las emociones tienen gran importancia en la capacidad de recordar, por ello recuperamos mejor los acontecimientos con trascendencia emocional que los estímulos neutros. La amígdala carga de emociones a los recuerdos, con lo que les confiere una gran relevancia personal. Pero si bien es cierto, la investigación sigue sin saber el origen de esta capacidad, por lo que queda abierto pensar si estas alteraciones cerebrales son las que causan dicha habilidad o bien, si el uso regular de ésta habilidad transforma el cerebro.

 

EL SINDROME DE KORSAKOFF

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Sé que esta mañana cuando abra la puerta de la habitación 1037 del servicio de neurología, volveré a encontrarme con una situación difícil de creer. «Vaya, otra vez alguien nuevo…´´, exclamará el paciente desde la cama. La escena se ha repetido en diez ocasiones. Aunque el dialogo se reitera, él cree siempre que es la primera vez:

  • ¿Hace mucho que está aquí?
  • Un día o dos, no más. Va siendo hora de que vuelva a casa – contesta el señor F.
  • Espere… ¿Dónde estamos?
  • Vaya pregunta, pero, eh… al verlo vestido así, yo diaria que… ¿en el hospital?
  • Si, así es. ¿Sabe que día es hoy?
  • El señor F. se rasca la frente…
  • Bueno, yo creo que debemos estar en verano.
  • Sí, ¿de qué año?
  • ¿1999?
  • Le extiendo el periódico. El señor F. frunce el ceño. En la primera página se lee la fecha del 21 de Julio del 2001.
  • ¿Qué broma es esta? – exclama.
  • Me llaman por teléfono y dejo al señor F. muy perplejo. Vuelvo minutos más tarde a su habitación.
  • Ah, otra vez, alguien nuevo… – profiere. Hay tanta gente aquí…
  • Procuro no hacer las mismas preguntas, acompañadas de la entrega del periódico. No habrá novedad en las consabidas respuestas.

El señor F. es un paciente singular. Aunque viva diez veces seguidas un mismo suceso, será para él, de ahora en adelante, una experiencia nueva. Cada mañana se despierta en el hospital y se asombra de estar allí. Cada día encuentra la fecha en el periódico y se entristece, para luego olvidarse. A cada visita del personal, aunque observa a las mismas personas, las recibe como extraños, se presenta y después nombre y cara de los saludados se borran de su memoria. Es como si su vida se hubiera detenido en el verano de 1999. Ninguna traza del nombre, del aspecto, nada de lo que habla con la gente deja la menor huella en su memoria. Hace un año y medio que el señor F. está en la habitación 1037.

El olvido del paciente parece total y absoluto. No es capaz de retener durante más de un minuto información que se le ha transmitido por vía oral o escrita. Esta amnesia evoca la de ciertos pacientes que sufren la enfermedad de Alzheimer, que olvidan de inmediato lo que se les acaba de decir y que plantean sin cesar las mismas preguntas. Sin embargo, el problema del señor F. es diferente; es un caso de amnesia que apareció de repente, hace año y medio:

El señor F., soltero, era técnico de mantenimiento y tenía una arraigada inclinación por la bebida. Bebía con desmesura y prescindía a menudo de la comida. Hasta que cierto día pierde el equilibrio, empieza a ver doble y su mente comienza a desvariar. Llega al hospital en un estado de confusión mental. Un análisis de sangre fue suficiente para emitir un diagnóstico: carencia grave de vitamina B1. Unas perfusiones de esta sustancia le devolvieron la vista y el equilibrio, pero había perdido para siempre la memoria. Padecía el Síndrome de korsakoff.

Sergei Korsakoff (1854-1900) describió el síndrome que llevaría su apellido a finales del siglo XIX. El médico ruso había observado la enfermedad entre los bebedores de vodka. Años más tarde se estableció una relación entre dicha amnesia y la carencia de Vitamina B1, o tiamina, inducida por el alcohol y la malnutrición. En general, tras una fase aguda en la que se asocian confusión mental, parálisis de los nervios motores de los ojos y perdida de equilibrio y de la coordinación de los movimientos, los pacientes salen de ese estado con una amnesia completa. En adelante no fijarán ya nada en su memoria. Con mucha frecuencia, la amnesia afecta incluso a los hechos que precedieron a la crisis aguda. Puede suceder también que al sujeto se le borren todos los recuerdos correspondientes a un periodo de años o decenios. Además, se sume en un pasado más o menos lejano, en el que permanece prisionero por un tiempo indefinido; el olvido le impide modificar sus impresiones en función de los datos del entorno.

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Las lesiones cerebrales de quienes padecen este síndrome se suelen analizar post mórtem o con técnicas de formación de imágenes, como la resonancia magnética nuclear (RMN) in vivo. Las lesiones afectan sobre todo a ciertas estructuras, pequeñas y alojadas a ambos lados de la región media del cerebro: los cuerpos mamilares. El volumen total de las zonas dañadas no supera el medio centímetro cubico de materia gris. Para entender la razón de ésta singular amnesia, es necesario entender cómo los cuerpos mamilares se integran en los circuitos de la memoria. Se sabe que la memorización de los hechos sigue una secuencia precisa:

Las informaciones entran por el Hipocampo (así llamado debido a su parecido con el caballito de mar), que se encuentra en la zona interna de los lóbulos temporales; todas las informaciones recibidas por el cerebro mientras ocurre algo, se dirigen a esta estructura que se activa según una configuración neuronal característica del acontecimiento, lo que constituye una especie de código de almacenamiento y de recordatorio del mismo; el propio hipocampo está conectado a su vez a los Cuerpos mamilares, al Tálamo y a la Circunvolución del Cíngulo, creando un Bucle o circuito de Papez (James Papez, 1883-1958).

 

DATOS CURIOSOS

El neurólogo y escritor Oliver Sacks evoca en su libro «El hombre que confundió a su mujer con un sombrero´´ el caso de un hombre de 49 años que pensaba tener todavía 19 y se creía aun radiotelegrafista del ejército norteamericano. Cada mañana se sobresaltaba de miedo al mirarse en el espejo y descubrirse mucho más viejo que la imagen de sí mismo que guardaba en su memoria. Otros pacientes olvidan que han cambiado de profesión, que se han casado o que han tenido hijos.

¿SABIAS QUE….?

En Australia, donde antaño la frecuencia del síndrome de Korsakoff era la más elevada (a causa del alcoholismo causado por la cerveza), el enriquecimiento obligatorio con vitamina B1 de la harina industrial ha hecho que el número de casos disminuya a la mitad. Esta vitamina es esencial para el funcionamiento de las neuronas y, en particular, las de los cuerpos mamilares, que son cruciales para la creación de los recuerdos de la vida.

cervezas 

 

 

Todos los elementos del bucle son indispensables para la fijación de los recuerdos a largo plazo. Cualquier tipo de destrucción del hipocampo por infección, traumatismo, accidente cerebrovascular, o por enfermedad como el Alzheimer, da lugar a una amnesia grave. En el síndrome de Korsakoff, resultado de una carencia de tiamina, la amnesia es idéntica, con la diferencia de que el hipocampo sigue intacto. En este síndrome son los cuerpos mamilares los que están destruidos debido al déficit de vitamina B1.

Todavía se desconoce por qué la carencia de esta vitamina destruye las neuronas de los cuerpos mamilares y de otras estructuras cerebrales. Entonces nos surge la cuestión de ¿Por qué algunas de estas células mueren en caso de carencia y otras no? Lo ignoramos… Lo único que conservamos de momento es el conocimiento de que la destrucción de los cuerpos mamilares impide la activación normal del hipocampo cuando se trata de crear nuevos recuerdos.

¿Qué le ocurre al sujeto cuando sufre lesión en  los cuerpos mamilares? Mantiene su capacidad de percibir el momento presente gracias a las zonas cerebrales cuya función es independiente del circuito de Papez. Sin embargo ese instante presente es barrido para siempre por las sensaciones siguientes: las zonas sensoriales no pueden guardar mucho tiempo en la memoria el contenido de las sensaciones, y en ausencia del circuito de Papez, no se inscriben en la historia a largo plazo del individuo. Se borran automáticamente tras unos instantes. De este modo los pacientes que sufren este síndrome lo olvidan todo, o por lo menos es la impresión que dan. Aun así siguen recordando su nombre, el de sus padres, qué es un perro o un tractor, cómo se usa un tenedor o cómo se conduce un coche. Es decir, que este circuito solo interviene en un tipo de memoria: la memoria episódica o de las experiencias vividas.

Los conocimientos sobre el mundo que nos rodea o la memoria semántica, no se resienten. Los pacientes reconocen el entorno y comprenden el significado de las palabras. Esta memoria depende de otras regiones cerebrales que se alojan en la cara externa de los lóbulos temporales. La memoria semántica está separada del circuito de Papez, es decir, de todo contexto espacio-temporal. Del mismo modo ocurre con la memoria procedimental, la cual nos permite aprender a montar en bici o conducir un automóvil. Por ello estos pacientes nunca olvidan ciertos ejercicios como esquiar o tocar un instrumento musical. La memoria procedimental se ubica en estructuras profundas del cerebro que se conectan con zonas motoras, como la sustancia negra, el núcleo caudado o el lenticular, que gobiernan los aprendizajes motores. Ni la memoria semántica ni la procedimental están asociadas a un momento dado en el tiempo o a un lugar en particular. Esto se muestra en que sabemos montar en bicicleta sin que sea necesario acordarse ni en qué fecha precisa ni dónde aprendimos a hacerlo. Los pacientes con el síndrome de Korsakoff por tanto son capaces de aprender comportamientos nuevos pese a su olvido inmediato. Pueden adquirir competencias particulares como la lectura y la escritura especular, o incluso jugar al tenis. Es curioso que cada vez que lo intentan, declaran que nunca en su vida han realizado este ejercicio, pero sus resultados mejoran cada día. También pueden aprender a orientarse en lugares nuevos.

Existen experimentos llevados a cabo por Claparède (1873) en donde observaba a pacientes con este síndrome que eran capaces de recordar dónde se ubicaba el baño dentro del hospital aun diciendo que no conocían donde se encontraban; o el caso de otra paciente con la que este autor había puesto de manifiesto su memoria emocional mediante un experimento curioso: un día, ocultó una aguja en la palma de su mano y después se la estrechó a la paciente, recibiendo ésta un pinchazo doloroso, lo cual hizo que a pesar de que al cabo de unos minutos olvidara el incidente, más adelante se negara a darle de nuevo la mano al médico, interiorizando el dolor asociado al apretón de manos.

Parece que todos estos aprendizajes, que se inscriben en el ámbito motor, emocional, espacial o incluso verbal se desarrollan en el registro inconsciente. El paciente dispone de ciertas informaciones y habilidades técnicas  que puede usar de manera juiciosa, aunque sin tomar conciencia de ello. Sin embargo la memoria afectada por este síndrome (memoria episódica) es por encima de todo una memoria explicita, de la que uno tiene conciencia.

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El estudio de este complejo síndrome nos ha permitido manifestar que la memoria humana está formada por diversos componentes localizados en varias regiones del encéfalo. No obstante, lo duro del caso es que no hay cura para las personas que lo sufren. No existe de momento manera alguna de hacer funcionales las estructuras afectadas en el hipocampo de estos enfermos. El señor F. no escapará a esta triste suerte y continuará amnésico hasta el fin de sus días. No podrá vivir fuera de un centro especializado, tendrá siempre 42 años en su cabeza y guardará la impresión de vivir en alguna parte hacia la mitad del verano de 1999…

Parentalización: cuando un NIÑO se convierte en PADRE

A menudo podemos observar en diferentes épocas o lugares del mundo que, a los niños se le exige ser adultos en miniatura. No es nuevo ver a los niños realizando tareas o actividades que corresponde solo y exclusivamente al mundo adulto. Puede verse reflejado en diferentes contextos tanto sociales, escolares como también en contextos familiares, donde se espera que los niños se ajusten y respondan de acuerdo a lo esperado para su adulto significativo. De esto no escapa la parentalidad.

familia

La familia puede dividirse en diferentes sub-sistemas, cada uno con roles “definidos”. En el enfoque sistémico, Salvador Minuchin con su Escuela Estructural, dan cuenta de la existencia de sub sistemas, entre los que destacan:

El sistema conyugal el cual se refiere a la relación de pareja, el sistema parental el cual hace mención a los padres – hijos, y tenemos el sub sistema fraternal que define a los hermanos. Igualmente tenemos a la familia extensa (tíos, abuelos, primos). Todos y cada uno se relacionan entre sí, definiendo una dinámica familiar que va a determinar la ejecución de roles, jerarquías, normas y límites.

Pero que pasa cuando en una familia, los roles no se definen adecuadamente y las jerarquías se diluyen? generalmente esto produce un movimiento en muchos casos desestabilizador, que provocará que los límites se traspasen entre los participantes, provocando  confusión de la identidad dentro de la familia.

Es muy importante brindarle a nuestros hijos experiencias que generen responsabilidad, sentido de pertenencia, cuidado personal y que moldeen hábitos que le faciliten su participación futura en la sociedad. Lo ideal es que las responsabilidades de estos niños este siempre orientado a su etapa de desarrollo (edad) y habilidades personales, que el niño vaya creciendo conociendo como es el mundo, pero sin olvidar que siguen siendo niños.

Parentalización: cuando un padre delega, siempre…

Hay muchos casos donde los padres deben mantenerse ausentes o distantes tanto física como emocionalmente de sus hijos, ya sea por razones laborales y sociales, o por otros movimientos como separaciones, enfermedades de larga data, muertes, en familia muy numerosas (4 hijos o mas), igualmente cuando un padre empieza a ubicar a un hijo como un sostén emocional, como un referente en momentos difíciles, otorgándole el lugar de “confidente”, suele traer como consecuencia en los hijos sobre ajustes compensatorios a las faltas de los que deberían generar los espacios de cuidado, afecto y protección: sus padres. Los hijos (generalmente el hijo mayor) entonces, empieza a sumir responsabilidades y tareas propias del sub – sistema parental. A esto anteriormente descrito se le define como Parentalización.

 Parentalización

La parentalización se define como la asignación del rol parental a uno o más hijos de un sistema familiar. Los hijos hacen de padres de sus hermanos, o incluso de un padre mismo. Este hijo parentalizado se encarga de su propio cuidado personal, del cuidado de su hermanos, del cuidado del hogar, y hasta de cumplir con roles sociales. Tenemos entonces a este hermano mayor (como un ejemplo) que se cocina a él y a sus hermanos, hace sus tareas y ayuda a la de sus hermanos, arregla la casa, hace las compras, y en algunos casos hasta va a la reunión de padres en la escuela, ya que el adulto al cual corresponde estas tareas se encuentra «ausente”.

En algunos casos estas conductas son reforzadas y observadas con orgullo por parte del resto del sistema familiar, suele verse como un espacio de “madurez precoz”, y como se vuelven funcionales ante este rol, se le siguen asignando nuevas tareas que van a ir perpetuando la confusión de la identidad y de los roles y límites dentro de la familia. La pregunta es: ¿Que pasa dentro de estos niños/jóvenes que viven estas experiencias?, ¿que pasa cuando esta situación se vuelve parte de la dinámica estructural de la familia?

 

Parentalización: la experiencia de ser hijo y padre a la vez

Principalmente estos niños o jóvenes dejan de vivir su etapa de desarrollo, dejan de vivir su infancia para poder adaptarse a una etapa más compleja, se convierten precisamente en adultos en miniatura, por lo que pueden evidenciar dificultad para desarrollar relaciones con sus pares adecuadas y sanas. Esto hace que salten una etapa que debe ser hermosa y nutritiva, dejan de ser niños, y empiezan a cumplir funciones de un adulto. Es un carga muy pesada que inevitablemente traerá consecuencias para su vida inmediata y adulta.

Esto igualmente trae consecuencias en el sistema fraternal. El hijo parentalizado ya tiene un poder que lo ubica en el sistema paternal, lo cual hace que se desconecte del sistema fraternal, suelen evidenciarse dificultades en las relaciones entre hermanos, aflorando rivalidades o celos entre ellos, marcando conflictos que pueden ir perpetuándose en el tiempo y generando así la alteración definitiva del sub – sistema fraternal. Los hijos parentalizados “juegan a ser padres”, utilizando intuitivamente los recursos observados o naturales necesarios para abordar diferentes situaciones. En algunos casos estas posturas son acatadas por los hermanos como un proceso natural, aceptando y cumpliendo con la función de “hijo”, normalizando así la parentalización de su hermano, quienes en algunos casos pueden utilizar estrategias de regulación y disciplinas inadecuados.

 Parentalización

La parentalización también puede traer como consecuencia la dificultad futura en desarrollar diferenciación con la familia de origen. Ese sentimiento de sentirse responsable eternamente de la salud y la estabilidad emocional de toda la familia, en especial de estos padres que le otorgaron este “poder”. Sienten la obligación de mantener el cuidado a este padre o madre. Esto puede generar conflictos al momento de decidir hacer vida en pareja, ya que se puede vivir con “culpa” la experiencia de separarse física y emocionalmente de este padre o madre. Por lo cual se altera o se vive con dificultad una ciclo natural de la vida y de la evolución como persona.

Igualmente una parentalizacion puede traer como consecuencia la dificultad de desarrollar una autoestima sana, la constante obligación de satisfacer los deseos y cuidado de los demás, dificultara la exploración de las necesidades y potencialidades propias, por lo que enlentece el proceso de auto conocimiento. Cuando adultos suelen ser expertos en cuidar a los demás, lo que puede orientar decisiones de profesiones u oficios futuros.

Este video aporta un espacio de reflexión sobre la paternidad y sus efectos en la vida adulta de un hijo. REDES-APRENDIENDO A SER PADRES

Parentalización 

Sin embargo, es importante destacar que los padres en muchas oportunidades no se dan cuentan que están generando espacios de parentalización que pueden afectar a sus hijos. Estos padres a su vez, fueron hijos, y podrían estar respondiendo a pautas observadas durante su infancia (ver artículo Conectando con nuestras herencias familiares (transgeneracionalidad)). Para estos padre pueden estar normalizadas muchas situaciones que en su infancia estuvieron presentes y que en este momento están siendo utilizados como recursos de crianza. Es de importancia generar espacios que generen la visualización de estas dinámicas que pueden repercutir en la salud mental de la familia, de manera de provocar cambios favorables para el desarrollo de los hijos.

 

Las palabras claves en este sentido son: perdonar, reconocer, aprender, reparar y crecer

Perdona

Podemos darnos cuentas que vivimos en carne propia un proceso de parentalización durante nuestra infancia. Sin querer, nuestros padres no pudieron sanar sus propias historias y repitieron pautas con nosotros. En su momento tus padres te entregaron lo que ellos pensaban que era lo mejor para ti. Como se describe en el articulo Conectando con nuestras herencias familiares (transgeneracionalidad), fue un regalo que ellos te hicieron a ti, seguramente con amor, pero que quizás en algún momento olvidaron ver el daño que podías causar en ti alguna de sus decisiones como padres. Una noticia: no tienes porque repetir la historia. Puedes marcar diferencias entre tu historia y la de tus hijos.

Parentalización

Reconoce

Darte cuenta que quizás estas repitiendo tus historias familiares te da la oportunidad de generar cambios y giros positivos en el ejercicio de tu paternidad.

Aprende

Aprende que tu eres responsable de tu propia vida, y de que tus hijos tienen Derecho a vivir la suya propia.

Repara

Si sientes que tus experiencias infantiles aun generan dolor, busca un espacio terapéutico para sanarlas. Busca apoyo y espacios de crecimiento para ti. Por fortuna la estigmatización de la consulta psicológica ha ido en decrecimiento, aumentando así  la demanda de psicoterapia. No tengas miedo al dolor, al contrario, la psicoterapia sera un espacio protegido para enfrentar ese dolor y para salarlo.

Crece

Es una oportunidad única para hacer mas nutritiva para ti tu parentalidad, y por consecuencia para tus hijos. No te pierdas la oportunidad de ser padre, no dejes que tu hijo pierda la oportunidad de ser hijo y niño. Finalmente evalúa si estas utilizando pautas de crianza que ayuden a tus hijos a abrir sus alas y a volar por sus propias fuerzas o por el contrario le estas brindando espacios para mantener sus alas cerradas.

 

Dejar ir también es una forma de crecimiento.

Solo hay dos días en el año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y el otro se llama mañana. Hoy es el día correcto para amar, creer, hacer y vivir.

 

Fuente: