Música al comienzo de la vida (II): el embarazo como experiencia de vínculo sonoro

Seguramente, has podido acompañar en algún momento de tu vida a una mujer embarazada, ya sea familiar o amiga. O quizá eres tú misma quien ha vivido esa experiencia o la estás viviendo en este momento. Creo que es una de las experiencias más mágicas que puede vivir un ser humano, ya sea por sentir en las entrañas el desarrollo de un nuevo ser, o por sentir su vida a través del vientre de la mujer que está embarazada. Pero, ¿es posible que el pequeño perciba ya lo que ocurre en su entorno?, ¿incluso lo que queremos decirle con nuestras palabras?, ¿es posible que sienta la música y le mueva tal cual la sentimos los que estamos al otro lado?

 

¿Puede escuchar el feto?

La respuesta, claramente, es sí. Entre las semanas 10ª y 12ª de gestación, comienzan a diferenciarse las células especializadas en la audición en el interior del oído. Sin embargo, junto con el resto de componentes del oído, no serán anatómicamente funcionales hasta la semana 20ª, aproximadamente. El sistema auditivo se vuelve funcional entre las semanas 25ª y 29ª de gestación, cuando se produce la conexión entre los receptores del oído y las estructuras cerebrales, tanto del tronco encefálico como del lóbulo temporal de la corteza.

 

 

El feto y el bebé prematuro tienen una capacidad limitada de modular o reducir una señal auditiva intensa. En las semanas 25ª a 26ª de gestación, un ruido elevado captado a través del útero, o bien en una unidad de cuidados intensivos neonatales, puede alterar la función del sistema nervioso autónomo, de modo que se vería afectada la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, el patrón respiratorio, la motilidad gastrointestinal y el nivel de oxígeno. Aquí comprobamos la gran importancia de los elementos acústicos para la salud del feto y del bebé prematuro.

Alrededor de las semanas 28ª-30ª, se refinan las conexiones del oído con la corteza del lóbulo temporal del cerebro, y así se perfecciona la capacidad de recibir, reconocer y reaccionar ante el lenguaje, la música y los sonidos ambientales. Todo ello indica que ya tenemos una memoria fetal de los sonidos que percibimos en esa etapa de nuestra vida, especialmente de la voz de nuestra madre, de música sencilla, o de sonidos comunes del entorno. Se ha demostrado que este aprendizaje intrauterino de sonidos, voces y música comienza alrededor de la semana 32ª de gestación. Pueden reconocer la voz de la madre o una melodía concreta, y ser capaces de discriminarlas de otras tras el nacimiento. Para que el feto pueda reconocer una voz o melodía, es necesario que mantenga sus ciclos de sueño, especialmente la fase REM (fase de movimiento rápido de los ojos). El sueño en esta fase origina las ondas cerebrales necesarias para crear sinapsis de larga duración en la corteza auditiva y en los núcleos del tronco encefálico que se convertirán en las memorias auditivas.

 

 

Todos los sonidos del habla, musicales y ambientales no solo son procesados en las áreas auditivas y del lenguaje de la corteza, sino que tienen conexiones directas con el sistema límbico, estructura responsable de las emociones. De este modo, una parte de nuestra memoria emocional como fetos es registrada y almacenada como memorias auditivas, en el sistema límbico. Así, se ha demostrado que ya a las 34ª a 36ª semanas es posible distinguir diferentes estados de ánimo o cualidades emocionales en el habla y la música, que se retienen como parte de las memorias acumuladas.

 

¿Beneficia la música al feto?

En un estudio publicado en 2012 en Estados Unidos, se analizó una muestra de 329 mujeres embarazadas por primera vez, de menos de 20 semanas de gestación. Se dividió esta muestra de forma aleatoria en dos grupos: un grupo experimental, que escuchaba una música grabada durante una hora antes de dormir, y un grupo control, que mantenía sus rutinas habituales al acostarse. Tras los partos, se evaluó a los bebés en su segundo día, mediante la escala de evaluación de conducta en el neonato de Brazelton (BNBAS), una herramienta de referencia a nivel mundial. Los bebés nacidos de madres expuestas a la música tuvieron una puntuación significativamente mejor en 5 de los 7 apartados de esta escala: habituación, orientación, rango de estado, regulación del estado y estabilidad del sistema nervioso autónomo, y rendimiento motor.

El beneficio de la música puede llegar al feto de forma directa, o indirectamente a través de la influencia que ejerce a través de la madre, sobre su estado emocional. Casi todos los trabajos publicados hacen alusión a la música grabada, pero la práctica habitual indica que la música en vivo también ejerce este efecto positivo.

 

¿Influye la música en la salud psicológica de la mujer embarazada?

Se ha demostrado que la música aporta beneficios psicológicos a la mujer embarazada, en cuanto a reducción del estrés, ansiedad y depresión. La reducción del estrés, a su vez, puede originar un descenso en las hormonas maternas relacionadas con el mismo y a una mejora en el entorno prenatal para el feto.

La investigación que aborda el canto durante el embarazo es escasa y se resume a programas de educación prenatal en los que el canto es una más de entre diversas actividades realizadas para reforzar el vínculo prenatal. En Irlanda, el proyecto Lullaby (nana) de Limerick encontró que la participación en grupos de canto beneficiaba a las mujeres en cuanto al refuerzo de su confianza, que una de las participantes describía como “encontrar mi propia voz”. Es probable que esta característica tenga un beneficio sustancial para las nuevas madres, y la bibliografía sobre la transición hacia la maternidad coincide en que la confianza materna es un precursor de un buen ajuste parental.

 

¿Qué es el canto prenatal?

Tal como indica García Hurtado en su libro, el canto prenatal engloba todo tipo de canciones y ejercicios vocales que la mujer puede cantar durante su gestación “con el fin de tomar conciencia de su cuerpo y de su respiración para eliminar el estrés, apaciguar el dolor y favorecer la relajación.” Existen varias metodologías estructuradas para llevar a cabo este tipo de canto, con origen en Francia, a partir de Marie Louise Aucher en la década de 1960 y 1970, continuada en la actualidad por Marie-Laure Potel, pero también está muy desarrollado en Italia. Además, en los últimos años se ha introducido el canto carnático, que es una adaptación europea de la forma de cantar vocalizaciones durante la meditación en el sur de la India.

 

 

¿Qué es la musicoterapia focal obstétrica?

El musicoterapeuta argentino Gabriel Federico ha sido el impulsor de un modelo de trabajo denominado Musicoterapia focal obstétrica (MTFO). Realiza un seguimiento a través de toda la gestación, permitiendo que la mujer embarazada exprese y reciba a través de la música y los sonidos todo su mundo emocional. Busca acompañar a la madre en su proceso personal de adaptación a la maternidad con el fin de reforzar su bienestar. También se centra en la estimulación auditiva del feto, así como en el refuerzo del vínculo entre este y sus progenitores.

Los principales recursos musicales que emplea este enfoque son la relajación a través del movimiento, la visualización creativa guiada por la música, el baño sonoro, el masaje vibracional, la improvisación con instrumentos musicales, o la estimulación prenatal musical.

 

 

A modo de reflexión final …

Más allá de las evidencias científicas que van respaldando el papel de la música desde nuestra concepción, considero que podemos mirar y sentir nuestra propia esencia humana, de la que fluye ese canto que nos conecta con nuestro corazón, y con nuestras entrañas … y es ahí donde el nuevo ser que está formándose recibe nuestro amor más profundo, cuando ese sonido que emite nuestro cuerpo guiado desde nuestro alma lo envuelve con la vibración más hermosa.

 

Referencias bibliográficas

  • Arya, R., Chansoria, M., Konanki, R., Tiwari, D. K. (2012). Maternal music exposure during pregnancy influences neonatal behaviour: an open-label randomized controlled trial. International Journal of Pediatrics, 901812. doi: 10.1155/2012/901812.
  • Carolan, M., Barry, M., Gamble, M., Turner, K., Mascareñas, O. (2012). Experiences of pregnant women attending a lullaby programme in Limerick, Ireland: a qualitative study. Midwifery, 28(3), 321-8.
  • Carolan, M., Barry, M., Gamble, M., Turner, K., Mascareñas, O. (2012). The Limerick Lullaby project: an intervention to relieve prenatal stress. Midwifery, 28(2), 173-80.
  • Chang, H. C., Yu, C. H., Chen, S. Y., Chen, C. H. (2015). The effects of music listening on psychosocial stress and maternal-fetal attachment during pregnancy. Complementary Therapies in Medicine, 23(4), 509-15.
  • Federico, G. F. (2013). Viaje musical por el embarazo. Editorial Kier.
  • García González, J., Ventura Miranda, M. I., Manchon García, F., Pallarés Ruiz, T. I., Marin Gascón, M. L., Requena Mullor, M., y cols. (2017). Effects of prenatal music stimulation on fetal cardiac state, newborn anthropometric measurements and vital signs of pregnant women: A randomized controlled trial. Complementary Therapies in Clinical Practice, 27, 61-67.
  • García González, J., Ventura Miranda, M. I., Requena Mullor, M., Parron Carreño, T., Alarcón Rodriguez, R. (2018). Effects of prenatal music stimulation on state/trait anxiety in full-term pregnancy and its influence on childbirth: a randomized controlled trial. Journal of Maternal-Fetal and Neonatal Medicine, 31(8), 1058-1065.
  • García Hurtado, M. (2015). Embarazo y prevención. Estimulación prenatal auditiva. Punto Rojo Libros.
  • Graven, S. N., Browne, J. V. (2008). Auditory development in the fetus and infant. Newborn and Infant Nursing Reviews, 8(4), 187-193.
  • Liu, Y. H., Lee, C. S., Yu, C. H., Chen, C. H. (2016). Effects of music listening on stress, anxiety, and sleep quality for sleep-disturbed pregnant women. Women Health, 56(3), 296-311.
  • Potel, M. L. (2011). Le chant prenatal. Éditions Désiris.

 

¿Porqué leerles a nuestros hijos?

 

¿Una realidad compartida no?,  los dispositivos digitales y tecnológicos son una realidad, nos han permitido llegar a lugares impensados y  cambiar la manera en que nos comunicamos, haciendo que esta sea más efectiva y rápida, pero también ha cambiado la forma de vincularnos los unos con los otros. Para bien  o para mal, los dispositivos digitales son ya un miembro más de la familia, pero, ¿es saludable para nuestros niños la cantidad de tiempo que pasan junto a los teléfonos, televisores y computadoras?

 

Aunque el foco de este artículo no está en responder la pregunta anterior,  en esta ocasión centraremos nuestra  atención en un  antiguo habito del que si se conocen datos y del cual se ha subrayado muchas veces los beneficios que conlleva: La lectura.

 

Siempre he recomendado a mis familiares, amigos y pacientes la estimulacion a traves de la lectura desde muy temprana edad, pero en muchas oportunidades he escuchado: “si esta pequeñito, no se va a enterar”, o “es muy inquieto, aunque quiera no me va a escuchar”, o el más común de todos  “es que no tengo tiempo”. Y a consecuencia, las tecnologías han suplantado nuestras voluntades y nos han facilitados la tarea de “tranquilizar y educar a nuestros hijos”. Y es lamentable ya que perdemos de vista los beneficios de esta hermosa y maravillosa práctica educativa.

 

He querido realizar este articulo para refrescar un poco la memoria acerca de lo beneficioso que es para nuestros niños la lectura, y entre más temprano se realice mucho mejor:

 

 

LEER A NUESTROS HIJOS

EL DESARROLLO DE LA CREATIVIDAD

Es uno de los aspectos más importantes de la lectura, a través de los cuentos los niños tienen la oportunidad de IMAGINAR, por lo cual de CREAR. Cuando se le lee a un niño se obliga a su cerebro a representar en imágenes todo aquello que se va relatando, ya sea personajes (rostros, vestimentas, personalidades, expresiones emocionales), ambientes y escenarios, momentos y tiempos, conexión con otros sentidos,   es decir se invita a su cerebro a crear y a estructurar el mundo del cuento a través de su imaginación.  Esto es muy estimulante y está relacionado con el desarrollo y la permanencia de la creatividad en su cerebro adulto. Hay investigaciones que confirman que el cerebro de un niño que ha sido expuesto a la lectura desde temprana edad, es un cerebro más estimulado y creativo, por consecuente puede desarrollar mejores estrategias de resolución de problemas, de innovaciones en ideas, tiene vinculación directa con el éxito escolar, y sobre todo es un cerebro que paradójicamente es menos manipulable, ya que suele desarrollar pensamiento crítico y pensamiento global.

 

 

LA ESTIMULACIÓN DE SU INTELIGENCIA  (DESARROLLO NEUROLÓGICO)

El cerebro es el más beneficiado de la exposición a la lectura. Cuando un niño escucha un cuento (personajes, momentos, emocionalidad), o cuando lee, el cerebro se estimula y establece la activación de numerosas conexiones neuronales, todo esto está relacionado con el punto anterior, con la creatividad, cuando el niño obliga a su cerebro a IMAGINAR, pone en marcha una serie de funciones que lo estimulara  y lo hará más receptivo a nuevos aprendizajes.

 

Esta es una diferencia directa a la exposición de las imágenes brindadas por la televisión o por los mecanismos digitales, debido a que aquí, los personajes, los ambientes y los momentos ya están elaborados, por lo que el niño no se ve obligado a imaginar,  no hay nada que crear, ya que todo está dado, el niño solo se limita a recibir lo ya elaborado o creado, por lo que la activación cerebral no es la misma, y se dejan de estimular otros sentidos a través de los cuales el niño logra aprender.  El niño necesita de TODOS sus sentidos para integrar el mundo, de lo contrario estamos LIMITANDO su experiencia y por consecuencia, limitando la capacidad de desarrollo de su cerebro.

 

A NIVEL VINCULAR – EMOCIONAL CON LOS PADRES

 

Una de las primeras razones para leer a nuestros niños desde temprana edad, es que la lectura permite abrir un espacio único para fortalecer el vínculo con ellos, es un momento de intimidad donde los padres o cuidadores tienen la oportunidad de promover valores a través de un espacio recreativo muy estimulador para los niños, se obtiene toda su atención y puede establecer un vínculo único y especial con ellos. Puede promoverse como un espacio familiar especial, donde se perpetuaran recuerdos y momentos emocionales únicos.

 

DESARROLLO SIMBÓLICO – SOCIAL

 

 

En la escucha de la lectura o en el ejercicio de ella, los niños pueden ir identificando personajes, a través de ellos, pueden empezar a organizar el mundo social y simbólico. Es un espacio donde el niño (a) a través de los personajes planteados aprenden acerca de los valores que representan los mismos e igualmente se muestra una manera de relacionarse con ellos. Los personajes y las relaciones que se presentan en los cuentos permiten a los niños ir organizando e introduciendo aspectos que van a ir formando su personalidad, pueden ver como los personajes logran emocionarse, logran resolver problemas, entre otras situaciones sociales que pueden irse representando a través de los cuentos.

 

Con la presentación los cuentos, el niño tiene la oportunidad de poder desarrollar el pensamiento crítico, a través de la identificación con una u otra característica de los personajes, es decir, logra aprender a integrar distintas características de los personajes con sus características propias, muy probablemente eso también puede suceder con los personajes brindados en las series de la televisión infantil, sin embargo cuando un niño va imaginando a un personaje en una situación determinada, como sucede en los cuentos, se ve forzado a agregar una cuota personal para terminar  la imagen y así poder organizarla en su mente, por lo que va a poder permitir adquirir de lo imaginado a la formación de su personalidad y de su visión crítica de las relaciones sociales.

 

DESARROLLO DEL VOCABULARIO

 

 

Este es un beneficio  indudable de los efectos de la lectura en el desarrollo de un niño. Estimulan de tal manera que su vocabulario podrá crecer de manera prodigiosa, su lenguaje y la comprensión lingüística del niño se verá aventajada, generando un impacto directo en su cerebro. Esta tendrá beneficios tanto a nivel neuronal como también a nivel social, ya que un niño que tiene comprensión lingüística amplia desarrolla también empatía y reconocimiento de las experiencias emocionales de los otros, puede «leer» mas fácilmente al otro y por consecuente podrá desarrollar una mejor inteligencia emocional.

 

ÉXITO ESCOLAR.

 

Finalmente la exposición temprana a la lectura también es un predictivo del éxito escolar de un niño (a). Hay estudios que demuestran que un niño que ha sido expuesto a la lectura a temprana edad, 2-8 años, tiene mejores proyecciones escolares, reconocen más fácilmente sus intereses, logran organizar de mejor manera las actividades académicas, y por consiguiente tiene mucha más probabilidades  de tener éxito escolar ante niños que no han sido estimulados con la lectura en tempranas edades.

 

¿NECESITAS MAS RAZONES?

Acoso escolar ¿A las puertas de una sociedad psicópata?

Últimamente tengo una  sensación bastante pesimista en lo que  a nuestro futuro  se refiere. Lo llamaría desesperanza (en el mejor de los casos), y es que sólo hay que pararse a observar un poco para ver cómo en la prensa por ejemplo, cada vez hay más delitos cometidos por niños y niñas que muchas veces ni siquiera han cumplido los 15 años. El acoso está cada vez más presente en los colegios e institutos siendo la escalada de violencia cada vez mayor.

La semana pasada varios “chavales”, el mayor con 14 años, fueron acusados de violar a un compañero de colegio de 9 años. Ante cosas como esta sólo puedo preguntarme ¿Qué clase de sociedad hemos construido para que un niño  de 9 años sufra una violación en el patio del colegio?

 

acoso escolar

 

La gran pregunta qué me inquieta es ¿Qué está pasando con los acosadores? ¿Qué lleva a niñas de 14 y 13 años a acosar a una compañera hasta el punto de la tortura física?

En Estados Unidos un adolescente de 15 años se enfrentará a cadena perpetua por haber matado y violado a una niña de 9. ¿Nos encontramos ante las primeras señales de un inminente cambio en el trato judicial que le damos a los menores? Esto sería necesario si este tipo de conductas fueran cada vez más frecuentes, hasta el punto de tener que plantearse cómo abordarlas desde lo legal, lo que cambiaría de manera drástica la manera en la que entendernos la infancia hoy en día.

El acoso en España

Según la fundación ANAR, en 2016 se registraron 1.207 casos de acoso escolar, lo que supone un aumento del 240% desde 2015 (aunque no se debe exclusivamente a que se hayan dado más casos sino a que también se han denunciado más).

Un dato que resulta realmente inquietantes es lo siguiente:

La edad de los acosadores cada vez es más baja, siendo la media de edad de los acosadores 11 años.

 

 

Además los motivos del acoso también han sufrido un cambio. Si bien la principal causa del acoso son las diferencias físicas , la agresividad de los acosadores ha pasado de un 10,7, a un 20,5%. La falta de empatía también es clave. hemos pasado de un 3,2 a un 13,5%. Hemos vivido por tanto un aumento de la violencia y la falta de empatía.

 

¿Se está «psicopatizando» la infancia?

Uno de los conceptos más difíciles de abordar desde la psicología es el de la psicopatía. ¿Qué define a un psicópata? Según la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades elaborada por la OMS), los criterios para su diagnóstico con los siguientes:

  1. Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatía.
  2. Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones sociales.
  3. Incapacidad para mantener relaciones personales duraderas.
  4. Muy baja tolerancia a la fustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando incluso lugar a un comportamiento violento.
  5. Incapacidad para sentir culpa y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.
  6. Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.
  7. Irritabilidad persistente.

¿Son los acosadores y todas las dimensiones que rodean al acoso, un reflejo de la psicopatía presente en nuestro entorno? Según los datos arrojados por los últimos estudios sobre el acoso en nuestro país muchos de estos puntos se cumplen (y se cumplen cada vez con más fuerza).

La psicología y la medicina han intentado encontrar los motivos que subyacen a la psicopatía ¿El psicópata nace o se hace?

Algunas teorías defienden que existen anomalías y diferencias biológicas en el cerebro de estas personas, y otras teorías defienden que el ambiente traumático en el que crece el individuo es el que origina el problema. Sea cual sea el motivo, y si entendemos que somos organismos que crecemos en un ambiente determinado que moldeará nuestras conductas, influyendo en nuestra determinada dotación biológica, la sociedad en la que nos movemos actualmente está fomentando una serie de conductas de carácter psicópata que se traduce en el aumento de este tipo de violencia.

Según mi reflexión particular, un reflejo más de la crisis de valores que atraviesa nuestra sociedad hoy en día. Crisis que espero sepamos atajar antes de tener que enfrentarnos a debates más graves, como por ejemplo la posibilidad de juzgar a los menores por las mismas vías que los adultos, debate que ya ha sido planteado fuera de Europa, y es de suponer, no tardará en atravesar nuestras fronteras…

 

Bibliografía:

Volver a empezar

Pedro J. Ramírez y Ágatha Ruíz de la Prada hace un tiempo rompieron su relación de pareja. La crónica rosa española se sorprendió. ¿Cómo es posible este divorcio tres meses después de tomar la extraña decisión de casarse?

Después  de haber atravesado más dificultades de las que una pareja normal suele enfrentar y cuando ya parecía que lo que se aproximaba era la tranquila vejez y los nietos correteando, la crédula y sorprendida Ágatha se encuentra soltera (y enfadada) otra vez.

En los divorcios el elemento económico parece fundamental. No es barato divorciarse ni mantener más de un núcleo familiar. Así vemos, una vez más, la determinante relación entre la estabilidad matrimonial y la bonanza económica. La pobreza une muchas veces por necesidad. No hay más que ver el precio del alquiler en Madrid. Cada vez menos personas pueden ser solteras empedernidas.

volver a empezar

En el caso de Ágatha y Pedro J. la cuestión económica, evidentemente, no es un problema. Simplemente se ve que él se ha enamorado (de una mujer más joven, eso sí). Estas cosas suceden y a todas las edades. El amor no es un privilegio exclusivo de la adolescencia, aunque fructifique con mucha pasión en esa época. Esta es una lección importante. Muchas personas consideran que con la edad el corazón (y los genitales) se secan, pero nada más lejos de la realidad. El amor puede existir más allá de los 65, en ocasiones generando graves tensiones en parejas preexistentes de larga duración. Es una buena reivindicación plantear estas cosas pues en ocasiones la soberbia de la juventud reinante ignora la vida emocional de sus mayores.

Con bastante frecuencia en este tipo de rupturas maduras participa una tercera persona, en ocasiones (muchas) bastante más joven. ¿Es el espejismo de la juventud que atrapa al marido o la esposa? ¿La posibilidad de vivir una segunda oportunidad?

El que se va -enamorado- lo tiene más sencillo. Tendrá que construir una vida nueva y reestructurar su agenda de amistades, tal vez en ocasiones lidiar con la culpa y los reproches del abandonado y otros miembros de la familia que pudieran aliarse con él.

El gran peso, sin embargo, queda para el que es abandonado. Cuando el amor troca en odio la ira anima al corazón durante un tiempo y existe el riesgo ¿o la suerte? De acabar como en “El club de las primeras esposas”. Pero tarde o temprano el odio acaba y queda la soledad.

Ese es el momento de volver a empezar. Después de un divorcio maduro las amistades y los miembros de la familia pueden sostener durante un tiempo el ánimo y es muy importante apoyarse en el círculo social cercano para reconstruir la vida.

Las horas muertas y la abundancia de tiempo para uno mismo puede ser un problema pero también una oportunidad. Es la ocasión de encontrar nuevas aficiones y oportunidades de crecimiento personal, el cultivo de aquello para lo que nunca se tuvo tiempo.

¿Y una nueva pareja? A veces, por venganza o por desquite, se busca con celeridad un nuevo acompañante. No suele ser una idea muy acertada. Es necesario tomarse un tiempo para el duelo y cerrar la herida en la autoestima y en el apego. El otro riesgo los constituye el miedo. Algunas personas se incapacitan para volver a amar ante la traición sufrida. Temen que les suceda lo mismo y la paranoia no permite que ninguna potencial pareja pase de un par de citas.

Por todo esto es muy importante elaborar el duelo. Y si después del duelo el amor termina por aparecer, hay que decir «bienvenido sea» y asumiendo el riesgo volver a empezar.

Realidad: de la lucha constante a la rendición y la aceptación

Desde hace unos meses hay un tema que me fascina especialmente… La realidad. A simple vista parece un tema simple, que según la Wikipedia nos remite «al término lingüístico que expresa el concepto abstracto de lo real.». Y si vamos un poco más allá, eso real, se refiere «en filosofía a lo que es auténtico, la inalterable verdad en relación -al mismo tiempo- al ser y la dimensión externa de la experiencia«.

No pretendo ser tan ambiciosa como para entrar a analizar la realidad en términos filosóficos, aunque seguro que algo así nos daría para mucho. En este caso, me fascina el concepto de realidad en cuento a nuestra realidad psicológica en contraste con la realidad de «ahí afuera». Lo que  nosotros vemos y percibimos en contraste a esa «inalterable verdad».

¿Somos capaces de alcanzar esa «inalterable verdad»? Mucho me temo que estamos muy lejos ni siquiera de acercarnos a esa verdad. Y mucho me temo, también, que la gran mayoría, sino todos, de nuestros problemas, nacen de esa verdad aplastante de que jamás alcanzamos a rozar la verdad.

Llegados a este punto hay dos temas que hay que abordar: En un primer momento se da nuestra percepción errónea de la realidad y en un segundo momento, se da una continua lucha entre esa percepción errónea y la verdad inalterable. Si conseguimos llegar más allá, llegará el momento de la rendición y la aceptación.

 

realidad

 

Nuestra percepción errónea de la realidad

Según Fritz Perls, «los instrumentos de la percepción evolucionan al servicio de nuestros intereses; por ello el problema debería ser: ¿existe el mundo per se o existe tan sólo en cuanto están implicados nuestros intereses?

Para nuestros fines suponemos que existe un mundo objetivo partiendo del cual el individuo crea su mundo subjetivo: de acuerdo con nuestros intereses se eligen partes del mundo absoluto, pero esta selección se ve limitada por el alcance de nuestros instrumentos de percepción y por las inhibiciones sociales y neuróticas».

Una realidad objetiva como puede ser un maizal, puede diferir mucho de las cientos de realidades subjetivas que de él se desprenden. Un comerciante lo analizará en función del beneficio, un pintor se emocionará con sus luces y sus sombras, un agrónomo sólo verá la química del suelo… ¿Y qué tienen en común todas las realidades que surgen de una «verdad objetiva»? Lo único que tienen en común es el interés específico de cada realidad subjetiva.

Las diferentes personas tienen diferentes esferas de interés. Se muestran interesados por los objetos del mundo «aptos» para satisfacer sus diferentes necesidades, y sólo por coincidencia ese maizal es un objeto común a sus diferentes esferas de interés.

La realidad que importa es la realidad de intereses: la realidad interna y no la externa. Las necesidades específicas de cada uno dictan intereses específicos. Y esos intereses nos mueven y conforman nuestras realidades subjetivas.

Esos intereses responden siempre a necesidades de nuestros organismo (en un río, el sediento verá primero el agua donde el pintor está fascinado por los reflejos del sol sobre su superficie). Y la relación entre las necesidades de nuestro organismo y la realidad corresponde a la relación entre cuerpo, alma y mente. La imagen de la mente desaparece en cuanto se satisface la necesidad del organismo (una vez que ha bebido, el sediento borrará de su mente la imagen del agua fresca cayendo por su garganta). Sucede exactamente lo mismo con nuestras realidades subjetivas: desaparecen en cuanto ya no se requieren. Una vez que hemos resuelto el crucigrama, pierde nuestro interés.

Y esto lo podemos corroborar en nuestra vida cotidiana constantemente. Si vamos andando por nuestra ciudad, probablemente no veremos los buzones de Correos hasta que necesitemos enviar una carta. Otro ejemplo sería cuando nos compramos un coche nuevo… lo empezaremos a ver por todas partes.

«De esta forma, no percibimos, al mismo tiempo, la totalidad de lo que  nos rodea. No miramos al mundo como ni nuestros ojos fueran las lentes de una cámara fotográfica. Seleccionamos los objetos de acuerdo con nuestros intereses y estos objetos se muestran como figuras destacadas contra un fondo borroso». 

Esta primera parte ya nos dice algo importante. Ni de lejos captamos la realidad tal cual es. Primero, porque nuestros sentidos no nos lo permiten (no somos cámaras fotográficas). Y segundo, porque sólo «vemos lo que nos interesa».

 

La lucha contra la realidad

Hay una frase de Fritz Perls, que me llamó poderosamente la atención la primera vez que la leí: «Si la mente aceptara la realidad en su totalidad, no necesitaríamos una mente».

Así es cómo últimamente concibo nuestra mente. Un instrumento cuya función es luchar contra la realidad en función de todos los mecanismos de defensa que nos hemos ido forjando durante toda la vida. Y en función de nuestras limitaciones físicas para percibir la realidad.

La mayoría de las filosofías orientales afirman que la única vía de alcanzar la felicidad es, simplemente, aceptar la realidad. Y aún así, la mayoría de nosotros ni siquiera llegamos a acercarnos. Después de años de terapia como mucho podemos alcanzar a ver nuestra propia distorsión y nuestras resistencias a aceptar. Que no es poco… Nuestra realidad se manifiesta a través de las distorsiones que nos hemos tragado, nos hemos contado y nos seguimos contando. Todo lo que entra en «nosotros» son elementos que percibimos aptos, decentes, acordes a nuestras ideas y valores… ¿Y dónde queda la realidad?

Sobre esta «lucha» contra la realidad podemos hablar mucho, pero qué mejor para entenderlo que algunos ejemplos sencillos que seguramente todos hemos vivido…

Vemos como una persona recibe un cumplido, «Qué guapa estás hoy». E inmediatamente esta persona se pone tensa, y empieza a justificarse… «Es que hoy he ido a la peluquería», «es este vestido que estoy estrenando», etc. En la mente de esta persona no «cabe» la idea de ser guapa. O no se considera guapa, o no se considera digna de recibir cumplidos. Pero ambas cosas están muy lejos de la realidad. Que es que alguien ha percibido que es guapa. Esta persona está luchando con la realidad de ese momento, en vez de aceptarla.

Otro ejemplo lo vivimos miles de veces al día en «nuestra cabeza». Tenemos un pensamiento, como por ejemplo, que queremos correr una maratón. En seguida se pueden agolpar muchos pensamientos del tipo de «tu no puedes hacerlo», «eres demasiado viejo», «tendrías que haber entrenado toda la vida», «es demasiado tarde». Objetivamente, ninguna de esas afirmaciones tienen nada que ver con la realidad. Seguramente hay personas que han corrido una maratón siendo más viejas, sin haber entrenado toda la vida, etc.

Y aquí viene otra vez la lucha contra la realidad. Lo único que ocurre en ambos casos es que no aceptamos la verdad. Sería mucho más honesto que pudiéramos decir, «me gustaría correr una maratón, pero la verdad es que no estoy dispuesto a hacer los sacrificios necesarios para hacerlo». Y ni siquiera esta es una verdad que encaja al 100% con la realidad, pero al menos está más cerca…

Esta es la forma en que nacen la mayor parte de nuestros «sufrimientos», de nuestras neurosis. Invertimos demasiada energía alimentando mentiras y sobre todo, luchando contra la realidad. Hemos dedicado tantos años montando nuestro castillo de naipes, que nos aterra tirarlo abajo, y contactar simplemente con lo que hay. Aceptar simplemente la realidad.

 

La felicidad en la aceptación

La filósofa Mónica Cavallé habla mucho del camino de la aceptación. Afirma que paradojicamente el intentar cambiarnos a nosotros mismos, el forzarnos a ser mejores, a alcanzar un ideal que nos hemos «inventado»… produce sufrimiento y neurosis. Cuando ese sufrimiento se hace demasiado grande, entramos en una crisis que nos puede llevar a rendirnos, a aceptar que «no sabemos». Y ese cambio de percepción puede cambiarlo todo.

Muchas teorías filosóficas defienden este camino de la aceptación: aprender a querer y aceptar las cosas tal y como son.

 

– Heráclito: «Para Dios toda cosa es hermosa, buena y correcta. Los hombres, en cambio, consideran que algunas cosas son correctas y otras incorrectas».

– Estoicismo: Vivir en armonía con la realidad. Nuestro objetivo es la aceptación lúcida de la realidad.

– Epicteto: «En esto consiste la educación filosófica. En aprender a querer cada una de las cosas tal y como son. No pretendas que los sucesos sucedan como quieres, sino quiere los sucesos como suceden, y vivirás sereno».

– Marco Aurelio: «A la naturaleza que da y quita todo, el que está instruido y es discreto dice: dame todo lo que quieras, quítame lo que quieras. Esto lo dice sin animosidad contra ella, sino sólo obedeciéndola y teniendo buena fe.»

– Spinoza: «Es posible una alegría constante, un sentimiento de máxima alegría, pero sólo cuando nuestra voluntad quiere lo que es. En la aceptación del orden de las cosas».

– Nietzsche: En uno de sus libros utiliza esta cita de Emerson, «El poeta y el sabio consideran amigas y sagradas todas las cosas. Útiles todas las vivencias. Santos todos los días. Divinos todos los hombres.»

 

«En el universo el sufrimiento se debe a la no aceptación. La esencia de la sabiduría es la total aceptación del momento presente. La armonía con las cosas en el modo en que suceden. Un sabio ni quiere que las cosas sean distintas de como son. Él sabe que considerando todos los factores las cosas son inevitables. Es amigo de lo inevitable y por lo tanto, no sufre. Puede que conozca el dolor, pero este no lo alterará. Si puede hará lo necesario para restablecer el equilibrio perdido, o dejará que las cosas sigan su curso.

Entre las orillas del dolor y del placer fluye el río de la vida. Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida, y se estanca en las orillas, se convierte en un problema. Fluir con la vida quiere decir aceptación. Dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va». 

Nisargadatta

 

¿Qué es la aceptación? Mónica afirma que la aceptación es «la capacidad de estar con lo que hay. De concienciar todas las dimensiones de nuestra experiencia. De no resistirse a la experiencia plena de lo que sucede fuera o dentro de nosotros. De permitir su total desenvolvimiento. Aceptar es concienciar. Mirar y sentir absolutamente todo sin resistencias y sin censuras.»

«Autoaceptación es asumir lo que somos aquí y ahora. Es la disposición a enfrentar, a mirar, a asumir, a vivenciar todas las dimensiones de nosotros mismos. Todos los aspectos de nosotros mismos y de nuestra experiencia sin negación, sin rechazo, sin reproche, sin censura. Y esto equivale también a fluir con la experiencia personal y a dejarnos ser lo que somos». 

Y ahora que sabemos qué es aceptar… ¿Que es lo que nos impide aceptar? Siempre es lo mismo. La mente que dice no. Como antes mencionaba Perls, si aceptaramos todo lo que hay, no sería necesaria la mente. La mente no «ataca» con pensamientos como «esto  no debería ser como es». Lo que nos impide aceptar son nuestras ideas fijas sobre cómo deberían ser las cosas.

Y la mente está llena de estas ideas: ideales, juicios, expectativas rígidas… Tengo una imagen ideal del mundo y de mí mismo y me perturbo porque el mundo no me devuelve esa misma imagen. ¡El mundo no es cómo debería ser! Y en mi perturbación crónica percibo nobleza y elevación. Esto, como diría Perls, es lo que llamamos neurosis. Cuando no logro «encajar» mi realidad con la realidad. Carl Rogers también afirmaba que la neurosis es la distancia entre el yo verdadero y el yo ideal.

Este juego entre lo que es y lo que debería ser es lo que hace que empecemos a rechazar nuestra experiencia presente. Pero toda experiencia puede ser «concienciada» y aceptada. Incluso nuestro resistencia a aceptar puede ser aceptada.

Para seguir profundizando en la aceptación, os recomiendo este video:

 

 

Fuentes:

  • El arte de ser, de Mónica Caballe
  • Yo, hambre y agresión,  Fritz Perls

¿Desde dónde te comunicas?

Muchas veces cuando los y las profesionales de la psicología hablamos de comunicación nos centramos en técnicas útiles que nos sirvan para transmitir el mensaje deseado de la manera más eficaz posible. Para ello nos centramos en fórmulas y estrategias que nos faciliten la recepción del mensaje emitido y nos permitan, con ello, mejorar la comunicación. Sin embargo a menudo nos encontramos con dificultades a la hora de poner en práctica dichas estrategias ya que se activan emociones de elevada intensidad, tanto en el emisor como en el receptor, que dificultan el proceso de la comunicación.

 

¿ Y por qué me pasa eso si yo sé racionalmente lo que quiero transmitir?

 

Para poder dar respuesta a esta pregunta primero tenemos que hablar de los diferentes estados del yo. Desde el Análisis Transaccional se plantea un modelo para comprender la personalidad humana, las relaciones y la comunicación. Este modelo de los estados del yo o modelo PAN fue desarrollado por Eric Berne y propone la existencia de 3 estados del yo dentro de cada uno de nosotros:

 

COMUNICACIÓN

 

Cuando nos comportamos, pensamos y/o sentimos de maneras que copian a uno de nuestros padres u a otros que fueron figuras parentales se dice que estamos en el estado padre del yo.

 

Cuando nos comportamos, pensamos y/o sentimos en respuesta a lo que sucede alrededor aquí y ahora se dice que estamos en el estado del yo adulto.

 

Cuando utilizamos formas de comportamiento, pensamientos o sentimientos que utilizamos cuando éramos niños se dice que estamos en el estado del yo niño.

 

Estos estados del yo están presentes a cada momento de nuestra vida diaria y podemos pasar de uno a otro en una fracción de segundo. Dependiendo desde que estado del yo nos vivamos a nosotros mismos la comunicación irá dirigida en un sentido o en otro. Pongamos un ejemplo: María va en el coche camino a una reunión de trabajo. Durante el trayecto está atenta a las señales de tráfico y a los conductores que pasan a su lado, en ese momento María está en su estado del yo adulto. De pronto un conductor pasa por su lado y se incorpora delante de ella a gran velocidad obligando a María a reducir la marcha y a comprobar si venía alguien por detrás, María sigue en su estado del yo adulto. Una vez que ha hecho la maniobra pone gesto de desaprobación y comenta para sí misma “hay personas a las que no se les debería dar el carnet de conducir, son un peligro”, en este momento María ha pasado a su estado del yo padre ya que está reproduciendo la reacción que veía en su padre cuando ella era pequeña. Continúa la marcha hasta llegar a la oficina y darse cuenta de que llega 15 minutos tarde y tenía una reunión importante. En este momento María empieza a sentir como el corazón se le acelera y empieza a experimentar angustia, María ha pasado a su estado del yo niño ya que siente la misma angustia que sentía cuando llegaba tarde a clase y sus profesores le reprendían por ello. Finalmente María se da cuenta de que su jefa es una mujer razonable y entenderá que ha llegado tarde a causa del tráfico ya que no es una conducta habitual en ella. Así María se tranquiliza y vuelve a su estado del yo adulto.

 

Es decir, en función del estado del yo pensaremos y experimentaremos distintas cosas y en función de eso nos comunicaremos con nosotros mismos y con los demás de diferente manera. Cuando en una conversación con otra persona nuestra reacción emocional es desproporcionada con la situación experimentada probablemente se deba a que estamos en un estado del yo niño o padre. Cuando esto ocurre la comunicación se dificulta y pocas veces termina en algo satisfactorio para ambas partes.

 

¿ También me puede pasar esto con mi pareja?

 

En el mundo de la pareja esto ocurre a menudo, haciendo que los miembros de la pareja puedan discutir acerca de lo mismo en repetidas ocasiones sin llegar a ninguna conclusión. Cuando esto ocurre genera mucha frustración e impotencia en la pareja, junto con la sensación de que la otra persona no nos comprende y de que esa situación nunca cambiará. En estos casos estaríamos delante de lo que se conocen como transacciones complementarias entre estados del yo niño o padre que son diálogos infinitos que llevan al mismo punto y a repetir una y otra vez la misma discusión con contenidos diferentes.

 

Entonces, ¿qué puedo hacer?

 

La solución a estas situaciones parte de llamar a nuestro adulto para que se ponga a los mandos. Para eso ayuda enormemente describir la situación como si de un observador externo se tratase sin hacer ningún juicio de valor (estado del yo padre). Esto nos ayuda a entrar en contacto con la situación actual impidiendo que generalicemos a otras situaciones pasadas ya que cuando hacemos eso, la conversación se hace tan grande en cuanto a contenidos y tan cargada emocionalmente que resulta imposible poder darle solución. Y es en estas discusiones cuando empezamos a hablar con nuestra pareja de quién hace la compra esta semana y terminamos, no sabemos muy bien cómo, discutiendo acerca de aquello que ocurrió hace 2 años cuando…

Tomar conciencia de lo que sentimos y de lo que pensamos es el paso previo para poder afrontar cualquier situación de comunicación con otra persona. Al hacerlo nos responsabilizamos de nuestra actuación para con nosotros mismos y para con el otro y esto nos permite expresar lo que realmente está pasando, haciendo que podamos llegar a una conclusión adecuada en el aquí y ahora.

 

comunicación

 

Referencia bibliográfica:

Stewart y Joines,  AT HOY Una nueva introducción al Análisis Transaccional, Editorial CCS. edición 2007.

Pedalear, amar, vivir

Pedalear, amar y vivir es lo que hizo antes de morir. Infinidad de cosas más también, pero cuando la enfermedad fue avanzando y no pudo seguir en el trabajo del hostal, se dedicó con toda la energía disponible a dar largos paseos en bicicleta, a amar a los que le rodeaban, sobre todo a su hijo Tomás, y a vivir en los instantes, ocupando plenamente los minutos y las horas. Como si en cada una de estas medidas del tiempo, por fin hubiese encontrado el más valioso tesoro. Ese que no solemos ver, ocupados con nuestras prisas, ansiedades o frustraciones cotidianas.

Pedalear

En cuestión de pocos meses, nos hicimos íntimos. Nos unió la bicicleta y su hermano Matías, ex compañero mío del cole y buen amigo desde la adolescencia. Él nos puso en contacto. Un día le llamé. Quedamos para andar en bici.

A partir de ahí, los martes se pasaba por casa a buscarme bien temprano, en pleno invierno, y hacíamos casi siempre la misma ruta. Salida desde Embajadores hacia el Pasillo Verde, luego un par de km por Madrid Río hasta a la Casa de Campo para perdernos allí adentro. Una hora, una hora y media.

La primera vez que salimos a dar una vuelta, me impresionó su  estado atlético. Piernas duras como cedros, flexibles como juncos, culo de ciclista. Ni un gramo de grasa acumulada. La espalda recta. Le pregunté si competía. Lanzó una carcajada.

Una mañana, subimos al cerro Garabitas, 677 metros de cota. A mitad de trayecto, yo iba con la lengua afuera, sudado como un pollo, y él iba relajado, sin despeinarse, disfrutando del aire helado.

Rodolfo era un ciclista apasionado, fanático. Había hecho cientos de kilómetros por distintas partes de España, de Europa. Estudiaba los itinerarios hasta el más mínimo  detalle. Al controlar temas de informática y comunicación, se volcaba en el diseño de sus viajes como si fueran piezas de ingeniería. Anduvo con la bici por la montaña, la sierra, la costa, Cataluña, el País Vasco. Un viaje muy especial con su hijo, llevando mochila y acampando. Recorrió toda la Comunidad de Madrid, cientos de rutas inverosímiles. Como aquellas que hacía para llegar hasta un Ikea, rodeado de autopistas y polígonos gigantes o en las que se topaba con ruinas de los romanos y de la Guerra Civil en una misma colina.

Rodolfo ríe y sigue pedaleando. Pausadamente, constantemente. Guardando un plus de energía para las cuestas. El sol apenas empieza a asomar. Cuenta chistes. Le gusta charlar.

Sabía un huevo de cosas, pero no alardeaba. Era de perfil bajo. Podía ser bastante irónico, se reía de sí mismo. Hablábamos mucho de la conciencia, del volverse uno mismo, del sostener el vacío, del sentido del tiempo, de la crisis de los 40.

Hablábamos mucho de nuestros hijos y también de chorradas, anécdotas de la Buenos Aires de hace 20 años o cosas curiosas de nuestro Lavapiés.

Recuerdo su entusiasmo vital en contraste con mi tono más apagado, melancólico. Ahora me doy cuenta que quise contagiarme de su alegría. Yo fui testigo de cómo convirtió sus días en disfrute pleno y ocupó plenamente el presente. Arriba de la bicicleta, Rodolfo fue inmensamente feliz.

Amar

Rodo fue perdiendo la salud gradualmente, los dolores en la columna fueron siendo más intensos a medida que el cáncer se esparcía. A su hijo le habló de una mancha en el cuerpo, como la del petróleo en el mar, difícil de sacar.

Llegó una tarde, muy triste para él, en el que la oncóloga le impidió seguir montando en bici.  Como era de esas personas que procuran tranquilizar a sus allegados en lugar de preocuparles, nos dijo: “queda suspendida un tiempito, hasta que el dolor de la espalda remita un poco”. Yo no me imaginaba a Rodolfo sin su bici –su amado medio de transporte, su vehículo del placer- pero él le quitaba hierro al asunto. Por lo menos, decía, puedo seguir yendo a pie para buscar a Tomi.

Si había desesperación en su corazón, yo no lo sé. Era reservado en ese aspecto. Desde luego, no era de los que les gusta regodearse en el dolor, ni tomar el centro de la conversación generando pena o lástima. Los médicos, me comentaba él, no son del todo claros a la hora de explicar la eficacia del tratamiento. Ante estas opacidades, Rodolfo decidió aferrarse a la idea de que había esperanza. Mientras hubiese vida, él seguiría viviendo.

Su vida se volvió esencial, no accesoria. Empezó a vibrar en alta frecuencia, emprendió un camino profundo de introspección, se abrió al amor. A la aceptación de su historia, de sus decisiones, de lo que el presente tenía para él. Se dedicó a su familia, a la cura de la enfermedad, a amar lo que le rodeaba. Desde la posibilidad de un desayuno, sin velocidad, al don de permitirse una conversación lenta.

Cuando lo ayudé con la mudanza de piso, supe de primera mano lo que es el minimalismo. Aquello parecía la sala de meditación de un budista zen. Lo único que ocupaba espacio eran dos bicicletas. El resto eran tres pares de zapatillas, uno de zapatos, un edredón, algo de ropa, unos pocos complementos de ciclista, dos libros, un cuaderno, un ordenador, un boli, un edredón, unos cables. En la cocina, había distintas variedades de semillas y otros producto típicos del herbolario. Me ofreció una colección de The Wire en DVD que estaba sobre la mesa del salón. Pensaba yo en mi biblioteca, en mi colección de cds que no escucho, en los kilos de recortes de diario que guardo en carpetas y en la cantidad de cosas inútiles que almaceno. Acepté encantado su regalo.

Vivir

El desapego de lo superfluo, la concentración de la energía en lo que hay, el habitar enteramente en el hoy. Rodolfo fue recogiendo en un blog breves reflexiones, poemas, algunas fotos. El último post publicado fue justo antes de la navidad:

Nunca imaginé lo que me depararía el viaje a Argentina… Entrega, compañía, ternura, abrazos, rezos y mucho amor. Toda la familia reunida, físicamente o no, alrededor de una cama, sosteniéndome la mano. Y un sentimiento de amor y agradecimiento más fuerte que el dolor de mi espalda. Y el dolor compartido, se sobrelleva mejor.

Arriba del texto, aparecía la imagen de una cama en la casa de su madre.

Rodolfo viajó a Buenos Aires y allí tuvo que guardar reposo, porque al poco tiempo de llegar comenzó a dolerle la espalda de manera muy intensa. Resultaba complicado dar con el analgésico adecuado. La vuelta a España fue un suplicio. Acompañado de su mujer y su hijo, logró llegar al Aeropuerto de Barajas para luego ir directo al hospital en ambulancia. Pudo reunir al cabo de unos días a los suyos y allí estuvieron todos alrededor de la cama: su madre, su padre, su hermano, sus hermanas, su familia, su mujer y su hijo. La habitación era amplia, iluminada, el alféizar de la ventana estaba lleno de juguetes de Tomi.

A pesar de todos sus esfuerzos, de su valentía, de su empuje por vivir, Rodo se estaba apagando. El cáncer se había disparado.

La última vez que charlé con él, seguía haciendo planes, deseando que le den el alta para recuperarse y volver a salir en bici. Retomar su cotidianeidad, su hijo, su trabajo, los amigos. Le acompañé al baño y sentí que su cuerpo temblaba como una hoja. Al salir del hospital lloré durante todo el trayecto hacia mi casa.

El viernes 12 de enero de 2018, pasadas las 8 de la mañana, Rodo murió. Me gusta imaginar que se fue pedaleando hasta el cielo. Matías, su hermano, luego me contaría que estuvieron agarrados de la mano durante toda la última noche.

No estuvo solo en ningún momento. Rodeado de amor y dando amor. Cuando lo recuerdo, me invade una sensación dulce, me siento un privilegiado por la amistad que compartimos. Me enseñó, y no con palabras, el fulgor de estar vivo.

A Rodolfo Franco (12/12/1975-12/01/2018), in memoriam.

El maestro interior

¿Qué es un maestro?

Aunque no siempre lo creamos y mucho menos le prestemos atención, hay sabiduría en cada uno de nosotros. Ese es nuestro maestro interior.

¿A qué nos referimos cuando hablamos del maestro interior? ¿Es otra persona, un ángel o algún ser espiritual que nos guía? ¿Es una parte de nosotros mismos? ¿Es nuestro verdadero Yo?

Antes de entrar en la reflexión acerca de qué o quién es el maestro interior estaría bien analizar qué es el maestro en general.

Con la palabra maestro nos referimos a la capacidad de algo o alguien para guiarnos en el camino del autoconocimiento. Del latín magister, asociado a la raíz indoeuropea meg-, significa el que destaca sobre los demás.

En India la palabra que se utiliza para referirse a un maestro es guru, que significa “que tiene peso, importante”. En una interpretación simbólica, se dice del guru que guía a alguien en el camino del autoconocimiento que significa “el que remueve (ru) la oscuridad (gu)”.

Sin embargo, la figura del gurú en India y la del maestro en Occidente han tenido recorridos muy distintos; cada una con sus pros y contras.

 

El gurú

En India la figura del gurú tienen una especial relevancia, ya que el gurú es aquella persona que habiendo realizado el camino del autoconocimiento muestra el camino a sus discípulos. Es el sabio que comunica su sabiduría, a través de las enseñanzas, de la iniciación y, si es un verdadero gurú, a través de su presencia, de su forma de estar y de ser.

El gurú es considerado como una encarnación divina dado que por su experiencia y trayectoria vital ha comprendido y encarna su naturaleza más profunda y auténtica, que es la naturaleza divina de la que participan todos los seres.

Ahora bien, entre los contras de esta concepción del maestro están, a grandes rasgos, la dificultad de encontrar una persona que realmente haya llegado al estado de conciencia planteado, y sobre todo, la tendencia de muchas personas a poner la responsabilidad de su propio camino en el gurú y esperar que el autoconocimiento le sea dado desde fuera.

Esta última actitud es la que hace frecuente que se ensalce como gurú a personas que en realidad sólo buscan su propio beneficio y complacencia y que distan mucho de encarnar el ideal que hemos descrito.

Cuando pretendemos que venga de fuera lo que sólo podemos encontrar recorriendo el camino hacia dentro, es cuando surgen los dogmatismos y fanatismos, ya que no podemos permitir que nadie discrepe de aquello en lo que hemos puesto toda nuestra esperanza. Hacer alguna crítica de la figura del maestro o de un maestro concreto se vive en el fondo como un “¿cómo te atreves a decirme que esta persona no puede darme el autoconocimiento y la liberación? ”.

El maestro

En Occidente la figura del maestro tuvo más que ver con el que destacaba en el conocimiento y manejo de algún arte y con la figura del profesor. El maestro era una persona respetada.

Pero aquí nos referimos al guía espiritual, que durante mucho tiempo fue acaparado por la Iglesia: monjes, monjas, sacerdotes, pastores (en la iglesia protestante), religiosos y religiosas, etcétera. Esta figura comienza a perder peso a partir del s.XIX, cuando los principios de la Ilustración han calado en la sociedad y la ciencia comienza a imponerse como verdad única, quedando la cuestión espiritual relegada al ámbito de la fe.

La Ilustración hace un llamamiento a reconocer la autoridad de la razón en cada uno de nosotros:

“Ilustración es la salida del ser humano de una minoría de esdad cuyo responsable es él mismo. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse del propio entendimiento sin verse guiado por algún otro (…) ¡ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí el lema de la Ilustración” (I. Kant)1

Occidente ha tendido desde entonces a fomentar un pensamiento crítico que no acepte ninguna autoridad externa sin más. El maestro puede ser alguien que te de herramientas o facilite tu propia reflexión, pero nunca es una figura divinizada ni paternalista.

El camino debe encontrarlo cada uno según su razón , según su propia forma de pensar. No podemos seguir ciegamente la forma de pensar de otro sólo por la comodidad de no tener que pasar por momentos de incertidumbre, no tener que vivir una “noche oscura”, como la que refiere San Juan de la Cruz en su poema con el mismo nombre.

Las ventajas de esta forma de ver al maestro es que resulta un buen antídoto para la fe ciega y el poner la responsabilidad de nuestra vida en otros.

Los contras son que si no se afina bien la escucha de uno mismo podemos caer en una visión sesgada por nuestro ego y una cierta soberbia que no nos permita aprender del otro y verter luz en nuestras propias sombras. Otro de los efectos negativos que ha tenido es que esta visión ha fomentado la búsqueda del conocimiento sólo a través de la razón y aunque el conocimiento pueda ser razonable, no siempre procede de la razón. Es más, el verdadero conocimiento es experiencial, es algo que se sabe con certeza en el corazón y está más allá de la razón y el lenguaje.

¿Qué es el maestro interior?

El maestro interior no es un personaje ajeno que vive en nosotros. El maestro interior es ante todo el silencio. El silencio es quietud y serenidad y de esa quietud y serenidad emerge nuestra intuición profunda y honesta.

El maestro interior es el que nos dice internamente “por aquí sí”, “por allá no”. No necesita gustar a nadie, ni demostrar nada y por eso no entra en moralismos. El maestro interior emana certeza, pero no es una certeza basada en razones, no busca “tener la razón”, no compite, ni pretende. Es el maestro interior el que hace que determinados mensjes resuenen con fuerza en nuestro corazón.

Es por el maestro interior que podemos reconocer en un momento dado a un maestro externo y ver su luz reflejada en nuestro corazón, sentir y saber que somos iguales, que estamos hechos de lo mismo y que lo que ese maestro me comunica con su presencia o sus palabras es que la luz que veo en él es la que hay en mí.

El maestro interior no se enorgullece ni se avergüenza, no posee el saber sino que lo es y el verdadero maestro externo, el verdadero gurú le hace de espejo, le refleja todo su poder, su señorío. Ser amo y señor de uno mismo, lo cual significa no hacerse esclavo de las pasiones y de la mente. Los pensamientos van y vienen, pero el maestro interior sabe que no está a merced de ese vaivén, poco a poco la mente se aquieta, como el fuego que se apaga cuando no se le echa más leña.

El maestro primordial

Existe una hermosa figura del dios Śiva, conocida como Dakṣiṇāmūrti que representa el maestro primordial. La belleza de esta divinidad reside en su presencia, porque en lugar de enseñar a través de un discurso lo hace en silencio, simplemente es y cuando uno descansa en el silencio del ser la luz y la serenidad irradian espontáneamente. ¿Has estado alguna vez cerca de una persona que irradia paz? Las personas comunicamos mucho más por lo que somos y por nuestra forma de vivir que por lo que decimos.

En la sociedad actual ocurre a menudo que se habla de instaurar en las escuelas educación en valores o programas para evitar el machismo y la violencia de género

Pero ¿de qué ha de servir que los adultos digan una cosa si luego hacen todo lo contrario?, ¿de qué ha de servir que me enseñen a no pelearme si en la televisión, en casa y cuando crecemos socialmente vemos que se fomenta la violencia y la competitividad?, ¿de qué ha de servir que me eduquen para tratar a las mujeres como iguales, si en las revistas, las películas o los anuncios aparecen como un objeto, apreciado sólo por su belleza física y como si fuese un medio para satisfacer los deseso sexuales del hombre? No es lo que decimos sino lo que transmitimos en nuestra forma de ser.

El maestro interior se comunica desde el silencio y nos susurra sin palabras que somos…Y ante la evidencia de ser…Silencio.

1Cita extraída del libro de M. Cavallé, El arte de ser. Filosofía sapiencial para el autoconocimiento y la transformación, Kairós, 2017. P.19

Hombres, el arma entre las piernas

¿Andamos los hombres con el arma entre las piernas?, ¿Somos todos los hombres potenciales abusadores o violadores?, ¿Poseemos una naturaleza sexual agresiva, monstruosa?

La lacra social de la violencia machista y la desigualdad entre mujeres y hombres ocupa un lugar cada vez más relevante entre las preocupaciones sociales, al menos si nos atenemos a lo que se está diciendo en los medios de comunicación, lo que circula por las redes y lo que se está discutiendo en esa entelequia que denominamos la opinión pública. Nos equivocaríamos si creyésemos que por estar estos temas actualmente en el candelero se aproximan cambios o transformaciones en lo sustancial, más bien deberíamos desconfiar de la velocidad con la que unas noticias reemplazan a otras y con la falta de matices y reflexión que caracterizan a muchas de las “campañas de concientización” o a los mecanismos que se ponen en marcha con los linchamientos mediáticos.

Me consta que es muy complicado mantener el equilibrio entre el análisis de la actualidad, la intervención inmediata en los asuntos y la reflexión un poco más profunda, pero aspiro a que el exceso de dramáticas novedades no sepulte lo importante: la conciencia de qué tareas tenemos pendientes. En primer lugar, los hombres con nosotros mismos, en segundo lugar, con respecto a nuestras formas de relacionarnos con los demás y en particular con las mujeres.

Todo pasa con excesiva rapidez y mientras estamos digiriendo el impacto que produce saber que una chica ha sido violada por cinco energúmenos, aparecen nuevas revelaciones de actrices de Hollywood que se vieron sometidas a los apetitos sexuales desbocados de un productor de cine. Sin pausa, seguimos registrando incontables actos de violencia, algunos enormes, atroces. Una mujer mayor es asesinada por su marido después de cuarenta y cinco años de casados, una más joven recibe una paliza brutal por parte de su ex pareja, la policía descubre en un prostíbulo a varias decenas de mujeres que malviven como esclavas sexuales, una adolescente padece el acoso de las miradas masculinas en la calle o en el trabajo por llevar una determinada prenda de ropa. En todos los casos, se repite un mismo patrón: el género del victimario es siempre masculino y el género de la víctima es siempre femenino.

Surgen preguntas, hay necesidad de establecer responsabilidades, queremos castigar a los culpables. ¿Cómo lo hacemos?

La culpa de la violencia es de todos los hombres

En los muros de Facebook o a través de cadenas de whatsapp, he visto como se viene alimentando de manera pueril, y a partir de simplificaciones, la idea de que todos los hombres  -por el simple hecho de ser hombres- somos potenciales violadores, abusadores, acosadores o asesinos de mujeres. En otro mensaje, que circuló bastante por la web, se instaba a que todos los hombres manifestáramos nuestra vergüenza de ser hombres a raíz de la violación que un grupo había cometido durante las fiestas en Pamplona de los Sanfermines.

Una buena amiga, a propósito de la campaña que se lanzó en apoyo de la víctima de dicha violación, #yotecreo, se preguntaba, hace unas semanas en un post: “¿por qué los hombres no espabilan y viralizan un #losiento, un #somosunosmierdas?…¿Por qué no os da la gana daros cuenta de que prácticamente cada pequeño detalle de vuestra cultura, de vuestra cotidianidad, está impregnado de basura patriarcal?…¿Por qué no os sentís interpelados, no digamos ya responsables? ¿Por qué tenemos que educaros y hacer pedagogía constante cuando tenemos cosas mucho mejores que hacer? ¿Por qué somos nosotras las exageradas, las agresivas, las radicales, las que odiamos a los hombres? ¿Cómo tenéis la cara de no odiaros vosotros también?”

Ante un planteamiento semejante, yo sólo puedo responder por mí y no en representación del resto de los hombres.

Yo estoy aquí, sé más o menos bien quien soy, qué pienso del patriarcado y de la explotación capitalista, qué hago y qué no, cómo trato a mi hija, a mi mujer, a mi madre, a mis amigas, a mis vecinas, a las mujeres con las que me relaciono o con las que me cruzo por la vida. ¿Creo yo que la sociedad le debe una explicación a las mujeres que han sido víctimas de la violencia machista? Sí, lo creo. ¿Tiene este país alguna deuda histórica a causa de la ingente cantidad de malos tratos que las mujeres han recibido y reciben? Sí, lo tiene. Pero, ¿me siento culpable o responsable como hombre de las violencias que se ejercen contra las mujeres? No, en absoluto.

Tengo responsabilidad como ciudadano, tengo deberes cívicos, compromisos políticos, luchas invisibles por vivir colectivamente de manera más decente, sin embargo no siento una responsabilidad moral por las circunstancias – como la desigualdad entre mujeres y hombres o la erradicación de los abusos machistas de poder- que intento mejorar en el día a día.

No soy parte de ningún ente colectivo que se llame Hombres Patriarcales y Opresores o Machos como los de antes. Y es por eso que no quiero que me pongan en el mismo saco con otros hombres -retrógrados, cavernícolas, violentos- simplemente porque comparta con ellos el tener un pene y dos testículos.

Si bien como colectivo a los hombres nos vendría muy bien derrumbar un modelo masculino coital, falocéntrico y eyaculatorio, eso no significa que nuestra sexualidad sea sinónimo de agresividad, salvajismo o monstruosidad.

El arma, obviamente, no está entre nuestras piernas como así tampoco la violencia anida en nuestro ADN. Se trata más bien de una cultura en la que nos hemos desarrollado a partir del fomento de la banalidad, la ausencia de búsqueda del sentido y el empobrecimiento del erotismo.

Vivimos en un medio en el que todo parece orquestado para que no nos detengamos en nada ni nos comprometamos con nadie. Aturdidos con tanto ruido mediático y arrastrados por la corriente comunicacional instantánea, no estamos pudiendo comunicarnos bien ni encontrarnos en un frente común con las mujeres. Necesitamos, sin dudas, de ellas para el desarrollo de nuestras potencialidades.

Convendría no perder de vista que también los hombres pueden llegar a desarrollar una sexualidad madura, enriquecida, amorosa y todo ello sin renunciar a ser hombres o sentirse avergonzados de serlo.

La pulsión en el Psicoanálisis

Para comprender la pulsión en el Psicoanálisis es imperativo aclarar que la sexualidad. En la teoría Psicoanalítica, ésta incluye pero no se limita a la genitalidad. Más bien se refiere a la serie de excitaciones y actividades que producen un placer irreductible a la satisfacción de las necesidades fisiológicas.

Es pertinente hacer la distinción entre necesidad y deseo. La necesidad es la exigencia de un órgano cuya satisfacción se cumple realmente con un objeto concreto y no en la fantasía. Por ejemplo, la sensación fisiológica del hambre que se sacia con el alimento. Luego el deseo, es una expresión de la pulsión sexual que nace de una zona erógena del cuerpo. El mismo se satisface sólo parcialmente con un fantasma cuyo objeto es el cuerpo de otro igualmente deseante. El deseo en Psicoanálisis siempre es sexual, y tiene como condición la prohibición del incesto, y la falta asumida con la castración.

 

La pulsión

A lo largo de su obra, Freud sostiene dos planteamientos con respecto a las pulsiones. Estas teorías pulsionales son complementarias y una no descarta la vigencia de la anterior. En su artículo “Pulsiones y Destinos Pulsionales” (1915), Freud define la pulsión como:

Un concepto fronterizo entre lo psíquico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos procedentes del interior del cuerpo, que arriban al alma, y como una magnitud de la exigencia de trabajo impuesta a lo anímico a consecuencia de su conexión con lo somático.

Esto implica que lo somático imprime una exigencia de trabajo en el aparato psíquico.

pulsión

 

Componentes de la pulsión

Ya anteriormente, en sus “Tres Ensayos sobre una Teoría Sexual” (1905) define los componentes de la pulsión como:

  • Fuente (quelle), es el órgano en el que se produce la excitación sexual y donde brota la pulsión. Se denomina zona erógena, siendo orificios del cuerpo básicos para la supervivencia y donde se apoya la sexualidad. En diferentes momentos del desarrollo psicosexual, cada una de estas zonas tendrá una prevalencia sobre las demás. La pulsión satisfecha será entonces parcial. Sólo con el paso del tiempo se agruparán en organizaciones libidinales.
  • Fuerza (drang), es el factor cuantitativo (económico) de la pulsión. Supone la insistencia y el empuje como una exigencia de trabajo.
  • Meta (ziel), que siempre es la satisfacción, es decir, la supresión del estado de estimulación de la zona erógena. Las pulsiones pueden ser inhibidas o desviadas en su fin. En el primer caso, se hace un alto en la satisfacción. Por ejemplo, el cariño hacia los amigos. En el segundo caso, se da el mecanismo de la sublimación. Mediante el cual la pulsión es canalizada para actividades socialmente valoradas.
  • Objeto (objekt), es aquello en lo cual o por medio de lo cual la pulsión puede alcanzar la satisfacción parcial. Freud plantea que el objeto “es lo más variable de la pulsión”. De modo que no está enlazado a ella originariamente. No obstante, no todas las cosas son susceptibles de ser un objeto para un determinado individuo. Sino sólo aquellas condicionadas por su propia historia.

 

Primera Teoría Pulsional

pulsión de vida

La primera teoría pulsional fue expuesta en 1910 en su artículo “La Perturbación Psicógena de la Visión”. La misma consiste en la oposición entre las pulsiones de auto-conservación y sexuales. Las pulsiones de auto-conservación, tienen como fin la conservación del individuo y el yo. Mientras que las pulsiones sexuales, están puestas al servicio de la sexualidad y la consecución del placer sexual. Podría decirse que existe en el psiquismo una oposición entre necesidad y deseo, o como Freud bien lo dijo, entre hambre y amor.

Las pulsiones en cuanto tal, son pulsiones sexuales, pues están orientadas a la consecución de un placer. Éste no siempre está ligado a la satisfacción de la necesidad orgánica, que concierne a las pulsiones de auto-conservación. De acuerdo con Freud en este período de su obra, la vida psíquica está regida por el Principio del Placer. Según el cual, el aparato psíquico tiende a buscar el placer y evitar el displacer. Entiéndase este último como un estado de tensión que puede manar del interior del propio cuerpo o surgir por estímulos externos.

Si bien las pulsiones sexuales se apuntalan en aquellas de auto-conservación. Se diferencian de ellas pues hay un plus de placer, un resto que queda una vez satisfecha la necesidad. El chupeteo ejemplifica este fenómeno, pues el lactante succiona incluso después de haber satisfecho su necesidad de comer. Dicho esto, no hay un objeto predeterminado biológicamente para la satisfacción de las pulsiones.

 

Las pulsiones parciales

desarrollo de pulsión

Las pulsiones (sexuales) se satisfacen localmente en una determinada zona erógena, por lo cual se consideran pulsiones parciales. Este placer de órgano, va ligado a representaciones fantasmáticas, que expresan no las necesidades vitales sino los deseos inconscientes. Como se ha expuesto, Freud consideraba que las pulsiones se apuntalan o apoyan en las funciones vitales, es decir, en las pulsiones yoicas (de auto-conservación). Luego secundariamente se tornan independientes.

Freud propone que el desarrollo de la libido sigue una serie de fases, cada una marcada por una nueva organización de la sexualidad. En cada una de estas etapa, se da la primacía de una zona erógena, y un modo particular de relación con el objeto. De forma muy general, as fases del desarrollo psicosexual según Freud son:

  • La fase oral comprende el primer año de vida, y tiene como zona erógena la boca. De modo que, apoyada en las necesidades de nutrición, el bebé encuentra un plus de satisfacción en la succión, lo que constituye la pulsión oral.
  • Seguida está la fase anal, ocurre entre los dos y cuatro años, coincidiendo con el proceso de control de esfínteres. La zona erógena predominante es anal, y se vincula con el placer del par de retención y evacuación de las heces.
  • Finalmente, la fase fálica entre el quinto y sexto año de vida, se caracteriza por la unificación de las pulsiones en la primacía de los órganos genitales.

En ese momento, ni el niño ni la niña han descubierto la diferencia anatómica de los sexos, por lo que para ambos los seres humanos poseen el falo o están castrados. Esta etapa concluye con el Complejo de Edipo, concepto que hemos explorado en un artículo El Complejo de Edipo y las Estructuras Psíquicas.

 

Introducción del Narcisismo

narcisismo y pulsión

El término narcisismo fue acuñado por Freud por primera vez para referirse a la elección homosexual de objeto. Poco después, en el caso Schreber lo considera como una fase de la evolución sexual entre el autoerotismo y la elección de objeto. No obstante, el concepto es desarrollado por Freud en su obra Introducción del Narcisismo en 1914.

Todo el desarrollo de esta metáfora del funcionamiento psíquico se basa en el mito de Narciso:

Éste era un joven de gran hermosura, quien suscitaba el amor de incontables doncellas y ninfas, Un día, Narciso se acerca a una fuente de agua clara para beber. Pero queda fascinado ante la belleza de su propio rostro reflejado. Trató de acercarse pero se hundió y muere.

Ya Paul Nacke en 1899 define al narcisismo como la descripción clínica de un individuo que da a su propio cuerpo un trato parecido al que daría al cuerpo de un objeto sexual. Freud agrega que rasgos aislados de dicha conducta aparecen en muchas personas aquejadas de otras perturbaciones. Lo que le lleva a proponer que una parte de la libido, definida como narcisista se sitúa en el desarrollo sexual regular del ser humano.

El aporte a las teorías de las pulsiones, consiste en el giro cualitativo en la oposición entre pulsión yoica y pulsión sexual. El yo también es susceptible de convertirse en un objeto de la pulsión, también se encuentra sexualizado. De esta manera, la libido yoica es aquella que inviste al yo, mientras la libido objetal inviste los objetos. Mientras más gasta una, más se empobrece la otra. Un ejemplo de la libido volcada al propio yo son las fantasías del fin del mundo del paranoico. Mientras que el paradigma de la libido invistiendo el objeto es el enamoramiento.

 

Segunda Teoría Pulsional

El estudio de la libido narcisista es el preámbulo para el desarrollo de la segunda teoría pulsional. La cual fue propuesta por Freud en 1920 en su obra Más Allá del Principio del Placer. El nuevo dualismo pulsional se basa en el par de la pulsión de vida por un lado, y la pulsión de muerte por el otro. Este nuevo planteamiento surge del estudio clínico de la compulsión a la repetición. Este es un fenómeno que forma parte de muchos cuadros neuróticos y que contradice el principio del placer.

En el desarrollo, se producen escisiones del yo, cuando ciertas pulsiones parciales se vuelven incompatibles en su meta. Las mismas quedan relegadas al inconsciente por acción del mecanismo de la represión. De esta manera no pueden encontrar la satisfacción. En este caso, donde la satisfacción es indirecta, no contradice el principio del placer. El displacer causado por el malestar neurótico es sólo para el yo.

 

Más allá del Principio del Placer

pulsión de muerte

Freud expone la pulsión de muerte en dos situaciones de la vida anímica. La primera de ellas es la neurosis traumática, en la cual una tensión irrumpe en el psiquismo con una intensidad tan fuerte que desborda su capacidad de defensa. Por ejemplo: accidentes, guerras o cualquier tipo de situación traumática. Después de la Primera Guerra Mundial eran muchas las personas afectadas. Se observaba que en la vigilia el tema se tocaba con naturalidad, o simplemente no se trataba. Mientras que muchos de estos sujetos tenían sueños recurrentes que reconducían a la circunstancia traumática. En estos casos, los sueños no cumplen la función de realización de deseos inconscientes, pues despiertan el terror de la situación temida.

Sumado a esto, Freud observa el juego infantil de uno de sus nietos de año y medio de edad. El Fort-Da consiste en lanzar un objeto pequeño a un rincón de la habitación, o debajo de la cama. Al mismo tiempo, el niño producía un sonido, cuyo significado era fort o fuera. En otras ocasiones, repetía el juego con un carretel de madera, que tenía una cuerda con la que lo lanzaba y lo hacía volver emitiendo la palabra da o aquí. Después de observarlo durante un tiempo, Freud concluyó que el pequeño repetía un escenario que no es agradable para él: la partida de la madre. Empero, ahora el niño tomaba papel activo, en una vivencia donde fue pasivo. Aunque sea revivir una experiencia dolorosa, va conectada a la ganancia de un placer de otra índole.

 

 

Pulsión de Vida vs Pulsión de Muerte

La pulsión de vida entonces incluye tanto las pulsiones sexuales como las yoicas de la primera teoría pulsional. Es cualquier tendencia libidinal hacia la ligadura del aspecto económico del quantum de afecto a una representación psíquica. Por medio de este mecanismo, se dirige a la conservación de la vida, y a generar una mayor ligadura de la energía libidinal con las representaciones.

En «Más Allá del Principio del Placer» (1920), Freud comenta sobre la pulsión de muerte:

La pulsión de muerte en cambio “trabaja muda dentro del ser vivo en la obra de su disolución”.

Si no está de algún modo ligada a la pulsión de vida se nos escapa. Su propensión es contraria a la pulsión de vida, pues es lo más pulsional, y menos ligado a representaciones del psiquismo humano. De hecho, busca romper la conexión entre la pulsión de vida y la representación, volviendo a la pura cantidad. De acuerdo con el planteamiento freudiano, estas pulsiones se encuentran en condición de mezcla o desmezcla. , y nunca pueden distinguirse independientes una de otra.

 

Referencias bibliográficas:

  • FREUD, Sigmund (1905). Obras Completas. Tres Ensayos sobre una Teoria Sexual. Amorrortu Editores. Buenos Aires, Argentina.
    • Introducción del Narcisismo (1914)
    • Pulsiones y Destinos Pulsionales (1915)
    • Más Allá del Principio del Placer (1920)