Una nueva visión de la física cuántica

 

Esta semana vamos con un artículo atípico a medio camino entre las matemáticas, la física y la filosofía. Acababa de terminar la charla. Esa tarde-noche descubrimos el fascinante mundo de la memoria humana, de su implicación en nuestra vida y de cómo afectan los recuerdos a la toma de decisiones en el agradable Ateneu de l’Aliança de Lliçà d’Amunt, en Barcelona. Como suele ser habitual, una vez puesto el punto y final, siempre hay gente que se acerca a compartir impresiones o a lanzar preguntas algo más íntimas. Una de esas personas se acercó, me pidió una hoja de papel y escribió el siguiente número: 1.53493738496 × 10^-35 metros. Sin anestesia me preguntó: “¿Te dice algo este número?”.

 

Se trataba de un número muy pequeño, y rápidamente respondí que debía mantener relación con el mundo cuántico. La física ve todo el tiempo tres mundos diferentes dependiendo de la escala en la que ajuste su mirada y, cada uno de estos mundos, se rigen por leyes propias. El mundo microscópico de los átomos está gobernado por la cuántica de Planck, el mundo que vemos los seres humanos es cosa de la física clásica de Newton y, para la escala de los planetas o galaxias, tenemos la relatividad de Einstein. Aquel extraño me dijo “creo que he descubierto algo grande” y me invitó a pasar por su blog sin más.

 

Semanas más tarde, encontré por una mochila ese mismo papel y comencé a curiosear por el blog. Ojeé su trabajo con calma y reflexioné acerca de sus posibles consecuencias. Creemos que el universo se está expandiendo, y eso significa que a cada segundo se está generando nuevo espacio (sí, tu casa antes de leer esta frase tenía menos metros cuadrados que ahora que has terminado de leerla). Usando los cálculos de Francesc, llegué a la conclusión de que a cada segundo un kilómetro se estiraría expandiendo unos fentómetros, aproximadamente 0,000000000000001 m (14 ceros); el tamaño de un protón.

 

Al mismo tiempo, este trabajo sugiere que uno de los principios más conocidos de la física, el principio de incertidumbre de Heisenberg, pende de un hilo puesto que da a entender que la naturaleza redondea los resultados de las cosas (como si fuera una calculadora). Esta visión de un mundo dividido en pequeños trocitos (en ciencia decimos “cuantizado”) es capaz de convertir al mismísimo teorema de Pitágoras en una paradoja. Según mi punto de vista, la propuesta de Francesc nos enseña un mundo cuántico donde el observador crea una realidad cuantizando la materia. En el mundo de Francesc, el universo es infinito hasta que un observador entra en escena. Entonces la naturaleza redondea y da lugar a los pequeños trocitos de materia, y surgen diminutas porciones de espacio, tiempo y energía. Según sus cálculos, el valor de estas pequeñas porciones de espacio, tiempo y energía son diferentes a las que propuso el premio Nobel de Física Mark Planck. ¡Cómo no iba a presentaros el trabajo de Francesc!

 

Le envié un correo con la posibilidad de tomar un café. Pese a tener que esperar unas semanas (acababa de ser padre), ese “café” de cuatro horas llegó. Enseguida me cautivó la valentía de Francesc y las nuevas posibilidades que abre su trabajo, así que me ofrecí a compartir con vosotros su forma de ver el mundo mediante un artículo conjunto. Este es el resultado. Os dejo con Francesc.

 

 

David del Rosario

 

PD: Os invito a que visitéis el blog de Francesc.

 

 

El trabajo de Francesc Feliu

 

 

Si por algún milagro de la naturaleza todos los granos de arroz pesaran lo mismo, ¿verdad que podríamos saber con facilidad la cantidad exacta de granos de arroz que hay en un kilogramo? Bien, ¿Y si ahora os digo que hay teorías en las que se contempla la naturaleza como estos granos de arroz, con la diferencia que en vez de hablar de peso hablamos de longitud, tiempo y energía? Primero me a centrar en la longitud y el tiempo, y posteriormente hablaré de la energía.

 

 

Espacio y tiempo

 

Hay quien defiende que la longitud mínima para cualquier cosa en el universo se llama “longitud de Planck” y lo que tarda la luz en el vacío en recorrer esa longitud es el tiempo de Planck. Lo que ocurre es que los valores actuales conocidos para la longitud de Planck y el tiempo de Planck (a fecha de 01-09-2017) son aproximados.

Teniendo claros estos conceptos, dejadme que os hable de π, ese número que ha gastado más litros de tinta en el mundo que decimales tiene detrás del “3”, y es que aunque la definición de π se ajusta bastante a la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro, lo cierto es que no hay fracción de números enteros que sea exactamente igual a π. Incluso en fracciones de este tipo:

 

360000000000000000000000000000000000000000/114591559026164641753596309628210340664811

24000000000000000000000000000000000000000000/7639437268410976116906420641880689377654063

 

Aunque esta calculadora piense que son exactamente igual a π

 

(360000000000000000000000000000000000000000/114591559026164641753596309628210340664811)/PI

=

1

 

(360000000000000000000000000000000000000000/114591559026164641753596309628210340664811)

/

(24000000000000000000000000000000000000000000/7639437268410976116906420641880689377654063)

=

1

 

Lo cierto es que la calculadora “cree que el resultado de la fracción es π” pero en realidad no lo es. Si no me creéis podéis repetir las operaciones en esta otra calculadora más precisa.

 

Si dividimos las cosas en trocitos lo más pequeños posible, es decir, cuantizamos la materia, descubriremos que en la naturaleza no hay círculos perfectos, lo que hay son categorías de círculos, siendo el más pequeño de todos de la categoría 22/7 y siendo el más popular de todos (hasta la fecha) de la categoría 157/50 (157/50=3.14 exactamente. Un breve comentario: 22/7 es la primera fracción sin decimales en el numerador y en el denominador el resultado de la cual se parece al número π de forma razonable. Si con esta información intentamos cuadrar el círculo (no con un martillo, sino obteniendo un cuadrado con la misma área que un círculo) nos daremos cuenta que aunque el cuadrado resultante no se puede construir, podemos utilizar la fórmula del área del círculo π*radio^2 cambiando π por la fracción que nos recuerda a π (en nuestro ejemplo 22/7) obteniendo un área para el círculo sin infinitos decimales (22/7)*(3.5^2)=38.5 unidades^2. 

 

A = π*r^2 ; A = (22/7)*(3.5^2) ; A = 38.5 unidades^2.

Si usáramos π en vez de la fracción, el resultado del área tendría SIEMPRE infinitos decimales.

 

Una vez obtenida esta área sin infinitos decimales, bastará con calcular la raíz cuadrada de la misma para saber la longitud de cada uno de los lados de nuestro cuadrado (eso sí, con infinitos decimales).

 

Pues precisamente jugando con los diámetros de ciertas categorías de círculos muy concretas (recordad que el diámetro de un círculo es igual a dos veces su radio) llegué a la conclusión que la longitud de Planck expresada en metros en vez de ser de 1.61624(12)*10^-35 metros (ojo que este paréntesis del número 12 NO multiplica, en realidad a la hora de realizar cálculos el paréntesis no hace nada) debería ser de 1.53493738496*10^-35 metros exactamente, y de ahí he sacado también el valor exacto del tiempo de Planck en segundos, que sería de 5.12*10^-44 segundos en vez de 5.39106(32)*10^−44 segundos.

 

Si os fijáis, (1.53493738496*10^-35)*(1.953125*10^43)=299792458. Es decir, es igual a los metros exactos que se desplaza la luz en el vacío durante un segundo.A raíz de esto me di cuenta de algo, y es que aunque 299792458 metros sí es un valor exacto, 1 metro por separado no lo es… Para darse cuenta de ello basta con observar que el resultado de esta división contiene infinitos decimales 1/299792458=0.00000000333564095198152… Este resultado implicaría que a la velocidad de la luz en el vacío se necesitarían infinitas porciones de segundo cada vez más y más pequeñas para poder recorrer un único metro. Lo cual me llevó a crear un sistema de unidades nuevo que he bautizado con el nombre de “Sistema Plánticko Longitudinal”, en el que la equivalencia exacta con el milímetro es la siguiente: 1 mm_pl = 1.49896229 mm0.5 mm_pl = 0.749481145 mm Si usáramos este sistema nos permitiría a escala macroscópica trabajar con una precisión mucho mayor a la actual de forma más práctica, aunque ciertamente si queremos asegurar el tiro no nos queda otra que trabajar directamente con longitudes de Plank y a posteriori convertir el resultado final a la unidad de medida deseada. Daros cuenta que cualquier cifra exacta que sea equivalente a 299792458 metros, según esta longitud de Planck, tendrá también su valor exacto en la unidad de medida que se use, por ejemplo en yardas quedaría así: 299792458 metros — 327857018.8101487 yardas1.53493738496*10^-35 metros — x yardas x=((1.53493738496*10^-35)*(327857018.8101487))/299792458x=1.678627936307961344*10^-35 yardas (Nota: Es de vital importancia destacar que el resultado en yardas tampoco tiene infinitos decimales). Quiero remarcar lo de cualquier cifra exacta que sea equivalente a 299792458 metros ya que si hacemos algo que permiten las matemáticas que es dar una equivalencia no exacta a 299792458 metros (por ejemplo 299792458/3) la longitud de Planck que nos saldrá tampoco será exacta. De confirmar este descubrimiento podríamos disponer de informaciones tan valiosas como por ejemplo el diámetro exacto de un electrón (y así entender un poco mejor el mundo subatómico).

 

 

Según esta entrada de la Wikipedia, e radio aproximado de un electrón es de

 

2.8179403227(19)*10^-15 metros

Pasamos el valor a milímetros

2.8179403227(19)*10^-12 mm

 

Luego, tomando este valor para la longitud de Planck

1.53493738496*10^-32 mm

(1.53493738493*10^-32)*x=(2.817940322719*10^-12)
x=(2.817940322719*10^-12)/(1.53493738493*10^-32)

x seria el radio del  electrón en longitudes de Planck, pero como lo que queremos saber es el diámetro del electrón, lo vamos a multiplicar por 2.

 

diámetro=2*((2.817940322719*10^-12)/(1.53493738493*10^-32))

diámetro=367173325815829375220.48044732810624148878062338954… longitudes de Planck

 

Cómo las longitudes de Planck son valores discretos (no pueden tener decimales), si aplicamos al resultado el redondeo matemático oportuno obtenemos un valor de 367173325815829375220 longitudes de Planck, es decir, un valor exacto. Si os fijáis, este resultado puede dividirse entre 4 sin obtener cifras decimales. Esto podría facilitar muchísimo entender la naturaleza ondulatoria de un electrón cuando esta se produce.

 

367173325815829375220/4

=

91793331453957343805

 

 

La energía

 

 

Teniendo claros los conceptos de longitud mínima y tiempo mínimo, vamos a hablar de otro pilar fundamental en física: la energía. En física, la energía se puede definir cómo la capacidad para realizar un trabajo. El Sistema Internacional de Unidades mide la energía en Julios, con lo que os voy a poner un par de ejemplos para que os quede la cosa más clara. Con un julio de energía podemos (dependiendo de las circunstancias iniciales):

  • Lanzar una manzana pequeña un metro hacia arriba.
  • Elevar 0,24 °C la temperatura de un gramo de agua.

 

La unidad mínima de energía se conoce cómo constante de Planck (representada por la letra h), y el valor oficial es de h=6.62606957(29)*10^-34 Julios por segundo. Si os fijáis, esta cifra no puede ser multiplicada por un número sin cifras decimales en el que el resultado sea igual a 1. Si la energía está cuantizada  y el valor de la velocidad de la luz en el vacío es un valor exacto (299792458 metros por segundo), o bien la cifra está mal o bien un único Julio no es materializable. Al principio pensé que tal y como ocurre con el metro, un único Julio no era materializable. Sin embargo, a posteriori descubrí que hay este valor en la naturaleza que relaciona energía y tiempo: 1 vatio hora = 3600 Julios. Cuando digo “hay este valor en la naturaleza” me refiero a que independientemente del entorno en el que estemos (más o menos gravedad, más o menos temperatura, etc.) es posible (si se dispone de los medios oportunos) obtener 1 Julio de energía durante un segundo, ya que 1 hora es equivalente a 3600 segundos.

 

Combinando la longitud de Planck, el tiempo de Planck, el vatio hora en Julios y la velocidad de la luz en el vacío, llegué a una conclusión bastante sorprendente. La cantidad mínima de energía en el universo debería ser de 2.048*10^-43 Julios por segundo. Dejando el valor de h en un valor muy superior al mínimo, siendo exactamente de 6.626069573632*10^-34 Julios por segundo, daros cuenta que (2.048*10^-43)*(4.8828125*10^42) = 1. Esto implica que necesitaríamos 4.8828125*10^42 “paquetes mínimos de energía” (por segundo) para poder obtener 1 Julio (por segundo) de energía. También implica que si sólo obtenemos 2.048*10^-43 Julios por segundo (un “paquete mínimo de energía” por cada segundo) deberemos esperar 4.8828125*10^42 segundos para poder “sumar” 1 Julio de energía.

 

 

El principio de incertidumbre de Heiseberg 

 

 

Y ya para terminar el artículo os voy a hablar del principio de incertidumbre de Heisenberg. La clave que para mí resume dicho principio es la siguiente: el principio de incertidumbre de Heisenberg postula que no se puede saber, a la vez y con total precisión, el valor de ciertos objetos observables, como por ejemplo la posición y el momento de una partícula.  Si cómo hemos visto hasta ahora podemos saber la longitud mínima de cualquier cosa en el universo, la energía mínima que puede existir en el universo, y el tiempo mínimo que puede durar algo en el universo, ¿a qué campos queda relegado el principio de incertidumbre de Heisenberg? En otras palabras, si después de medir algo podemos calcular realmente lo que está sucediendo en términos de espacio, tiempo y energía ¿es conveniente seguir teniendo en cuenta dicho principio?

 

La aceptación, base de la realización espiritual

Cada vez que vuelvo a escuchar a Mónica Cavallé aprendo. Da igual que ya haya escuchado esa misma conferencia varias veces. Aparecen nuevos matices o incluso se abren nuevas puertas a lo profundo.  Quizá esto tenga que ver con mi propia evolución o con los momentos que transito. No sé. Lo cierto es que siempre me enriquece. Siempre salgo de ese contacto con Mónica más rica de lo que llegué. Y, por eso, te invito a visitar esta disertación sobre la aceptación como camino espiritual. Si quieres escuchar la conferencia completa, tienes el vídeo al pie del artículo. Aquí me ha interesado traer sólo una pequeña parte de ella, la que habla de la aceptación como camino, no solo hacia la salud mental y emocional, sino también como camino hacia de realización espiritual.

Después de escucharla, meditarla, releerla, me pregunto si realmente cabe salud mental y emocional sin apurar la aceptación en toda su extensión… En otras palabras, si realmente es posible estar sano mental y emocionalmente, sin transcender. Y más allá, si se puede llegar a ser realmente feliz en la vida sin transcender… Yo ya tengo mi respuesta ¿y tú? Siéntete libre para dejar tus comentarios al post. Me gustará leerlos.

 

Aceptar es superar la dualidad entre lo que “es” y lo que “debería ser”.

A veces, detrás de esa expresión de “debería ser” camuflamos lo que en realidad no es más que lo me “gustaría” a mí que fuera. Sin embargo, en otras ocasiones, detrás de ese “debería ser” hay una legítima aspiración ética. A este respecto, hay que distinguir entre la aspiración ética a que las cosas se desarrollen de la mejor manera posible. Lo que es legítimo. Y la pretensión de que las cosas sean, aquí y ahora, de una determinada manera. Esto último es discutir con la realidad, sin aceptar que las cosas son lo que son. Son lo que pueden ser en cada momento, considerando los factores implicados.

No tiene nada que ver el “debería” como una aspiración con el “debería” como una exigencia de que las cosas sean de una determinada manera aquí y ahora. Detrás del sufrimiento está este error: hemos transformado nuestras preferencias legítimas en exigencias. Obviamente vamos a preferir unas situaciones a otras, pero sólo cuando creemos que unas deberían prevalecer es cuando sufrimos.

aceptación

 

Anhelo de perfección del “Yo ideal” vs. aspiración de excelencia del “Yo profundo”

Y otra matización en línea con lo anterior es que no hay que confundir el anhelo de perfección del “Yo ideal” con la aspiración de excelencia del “Yo profundo”. Y hay formas de ver qué es lo que está operando en cada caso. Al “Yo ideal” le incomoda profundamente la verdad que le cuestiona (la verdad que le dice que no es perfecto). Por el contrario, cuando estamos conectados con el impulso hacia la excelencia del “Yo profundo”, que es el impulso hacia el crecimiento que nos constituye, una señal de ello es que no nos perturban nuestras limitaciones. Al revés, cuando algo se descubre, cuando tomamos consciencia de una limitación que antes no veíamos, hay agradecimiento por esa toma de consciencia. Decimos gracias y acogemos a nuestro “Yo real”.

Mónica Cavallé cree que cuando se supera esta grieta, cuando se supera esta dualidad entre lo que “es” y lo que “debería ser”, ya sea con relación a la experiencia que ocurre en el exterior ya sea con relación a la experiencia que ocurre en nuestro interior, es cuando irrumpe lo profundo.

Esto puede tener lugar en la vida cotidiana y muchos habremos tenido esta experiencia en momentos sencillos, aparentemente anodinos, en los que, simplemente, estamos totalmente reconciliados con el ahora. En nuestra mente no existe esa dualidad. Son momentos que se convierten en grietas por las que puede irrumpir lo que realmente somos.

aceptación

La aceptación es la base de la salud psicológica y emocional

La aceptación así practicada es importantísima. Es la base de la salud psicológica y emocional. En primer lugar, la aceptación así entendida es lo que elimina la raíz del sufrimiento evitable porque abandonamos la obstinación. Ese apego a nuestras ideas sobre como deberían ser las cosas que nos hace estar constantemente en conflicto con la experiencia presente.

Pero también porque la falta de aceptación conduce a la desintegración, a la división psicológica. Estamos permanentemente escindidos y en lucha con nosotros mismos, desintegrados. Y la aceptación así practicada conduce a la integración y a la unificación.

Y también es importante para la salud psicológica y emocional porque las emociones tienen un ciclo natural de vida. Y cuando ese ciclo no se culmina y hay sentimientos que no han terminado de ser sentidos y experiencias que no se han apurado… Todo esto que no se ha terminado de vivir se convierte en energía anímica estanca, tóxica, que es una fuente de bloqueos, de sufrimientos, de reactividad porque estamos proyectando todo eso continuamente en el mundo exterior. Y esto es lo que hace que muchas personas a lo largo de la vida, en vez de que con los años cada vez se sientan más sueltos, más ligeros, se sientan más bloqueados.

Y en esto no hay atajos. El crecimiento y el desarrollo interior solamente vienen cuando no hay negación, cuando no hay evitación. Solo asumiendo nuestra debilidad, conocemos nuestra verdadera fortaleza. Solo aceptando nuestra tristeza, nos volvemos personas más felices.

Pero la aceptación no es sólo la base de la salud sino también la base de la realización espiritual. En primer lugar, porque la aceptación libera cualidades y fuerzas transpersonales que están siendo bloqueadas por el “Yo superficial”. Veámoslo.

La aceptación libera cualidades y fuerzas transpersonales

Todos queremos ser felices. Y pensamos que vamos a alcanzar esa plenitud de forma condicionada, poniendo condiciones. Seré feliz cuando logre esto, cuando supere esto otro… Cuando consiga esas cosas con las que neutralice la sensación que en el presente tengo de carencia, de limitación… Y también a través de la negación. Evitando todo aquello que me hace sufrir o luchando contra aquellas cosas que creo que se interponen en mi camino hacia la felicidad. Pero por esta vía de poner condiciones y a través de la negación, no podemos alcanzar los estados esenciales, esos estados del Ser, que son la resonancia del “YO profundo”. Porque esos estados se caracterizan, precisamente, por ser incondicionales y por no alcanzarse eliminando o eludiendo nuestras limitaciones, sino asumiéndolas, integrándolas, pasando por ellas.

Dicho de otro modo. Muchas personas que se empiezan a interesar por el trabajo interior de tipo espiritual, filosófico, psicológico, al principio lo que quieren es tener algo que no tienen o abandonar y superar algo que tienen y no les gusta. Y muchas personas se vuelven adictas a las modas de trabajo interior de cualquier tipo, precisamente porque con esta dinámica llegan a un punto de no avance. Y este punto de no avance es el punto en el que hace falta la rendición. Por eso van de una práctica a otra, de un camino a otro, hasta llegar siempre a ese callejón sin salida y no terminan nunca de alcanzar el punto de la transformación. Porque ese punto lo que exige, precisamente, es abandonar ese esquema de ambición y de lucha. La aceptación acalla la mente inquieta, la mente que compara, la mente que quiere algo que no tiene o que quiere librarse de alguna condición presente. La aceptación acalla el “Yo superficial” y, por eso, permite que aflore el Ser esencial.

La aceptación nos revela que no hay otra plenitud que aceptar plenamente el ahora, que no hay otro camino ni otra plenitud que sencillamente Ser. Y esto no resulta fácil de admitir. Cómo voy a descansar en mi aquí y en mi ahora si mi situación interna o externa es un desastre total… Como decía un amigo… “¿pero así, aquí, con estos pelos…?” Si, y la cuestión es experimentarlo. Esto es una invitación. Y si se piensa que no es así, adelante. Porque, como antes decía, el único camino que tiene sentido es la sinceridad.

aceptación

La aceptación me lleva a la conexión con mi Ser, con mi “Yo espiritual”

No puedo descansar en la paz y en la plenitud de mi propio Ser, si pretendo evitar lo que me resulta incómodo, disonante… El “Yo espiritual” está precisamente detrás de todo eso. Al otro lado de todo eso. Y se alcanza al asumir todas las dualidades de la existencia, de nuestra propia experiencia. Y por eso puedo llevar a cabo todo tipo de prácticas espirituales y puedo poner toda mi voluntad en ello, sin alcanzar mi centro. Y en cambio con la práctica de la aceptación, así entendida, como un fruto indirecto, no buscado, siempre se alcanza esta experiencia de lo profundo que, en ocasiones, requiere atreverse a pasar por esa noche oscura de los sentimientos no plenamente vividos.

Y lo interesante de este camino es que es un camino experiencial, un camino que no requiere asumir ningún tipo de dogmas, ni de creencias, ni apuntarse a ninguna enseñanza ni a ninguna filosofía. Lo que uno vea y comprenda, lo va a ver y lo va a comprender de primera mano. Y quizá comience a entender, a intuir, cosas que ha leído y que ha visto en ciertas enseñanzas tradicionales pero lo interesante es que no será una mera “opinión verdadera” sino una comprensión sentida, fruto de haber alcanzado esa comprensión de primera mano.

La aceptación nos sitúa en la posición del testigo.

Y también la aceptación es un camino hacia la salud, hacia la realización espiritual, porque nos sitúa en nuestro centro, en el testigo. Porque la aceptación sólo es posible en ese lugar de nosotros mismos dónde estamos con los contenidos de nuestra experiencia, pero no estamos identificados y confundidos con nuestros sentimientos, impulsos, juicios mentales… Advertimos que estos van y vienen, no nos dejamos confundir con ellos y descansamos en ese testigo interior que se limita a presenciar todo esto. Porque la naturaleza del testigo, la naturaleza de la conciencia testimonial es la aceptación. Es un abrazo dado a todo, desde un espacio de perfecta ecuanimidad, que todo sostiene, que todo acoge.

Y esto es interesante porque si esto es así, la aceptación no es, en realidad, un acto volitivo. No es el “pequeño Yo” decidiendo si acepta, si no acepta… Nuestra naturaleza profunda es ya aceptación. Y por eso, desde ahí, no queremos que nada sea distinto de lo que es. Pero no como si esta fuera una opción entre otras, sino porque ahí somos lo que «es». La afirmación de lo que “es”, es la muerte del “Yo superficial”. Por el contrario, afirmar lo que “es”, es desde este nivel, desde el “Yo profundo”, la más radical auto-afirmación.

aceptación

La aceptación culmina en la entrega.

Y, en último lugar, la aceptación es también un camino para la realización espiritual porque culmina en la entrega. Veámoslo.

Podemos decir que el grado más elemental de aceptación es acepto lo que “es” porque “es”, porque es inevitable, porque no tiene ningún sentido luchar contra la realidad.

Esta aceptación madura un poco más cuando entendemos ya no sólo que es inútil luchar contra lo inevitable, sino que no tiene sentido juzgar con nuestra mente limitada la totalidad de la que formamos parte, el misterio en el que estamos envueltos, cuando, incluso, nuestra propia inteligencia es algo que no nos hemos dado a nosotros mismos y que es una manifestación de esa inteligencia única que nos sostiene.

Y esta aceptación se profundiza y madura, aún más, cuando se traduce en la confianza plena de que podemos lanzarnos al vacío y atravesar la confusión, la incertidumbre, sabiendo que la inteligencia de la vida se ocupará de nosotros. Y hemos descubierto, tras saltar al abismo, que no es un abismo en el que caemos, sino un abismo en el que flotamos. Y sabemos (y ya no es una creencia consoladora sino una comprensión saboreada) que la realidad, en último término y en su fondo, es inteligente, es benéfica, que nuestro propio fondo es benéfico y digno de confianza. Y en esta certeza ya no tememos dejarnos ser lo que somos. Y cuando es así, cuando la aceptación impregna nuestro ser total, cuando se convierte en nuestra actitud básica ante la vida, pasa a ser entrega, pasa a ser rendición.

Hay dos formas básicas de estar en la vida

Digamos que hay dos formas básicas de estar en la vida. Una forma que podemos describir como auto-centramiento, auto-referencialidad. Tengo la pretensión de que la vida, la existencia, las situaciones y los demás se ajusten a mis ideas sobre cómo deberían ser las cosas.

Y otra forma de estar en la vida que es el auto-descentramiento. Entiendo que yo no estoy aquí para ajustar la vida a mis ideas. Que yo no soy el maestro o la maestra de la vida… (Es ridículo, ¿no? Millones y millones de personas en el mundo y todas ellas intentando adaptar la vida a sus conceptos, a sus deseos). Sino que la vida es la maestra y yo estoy aquí para ajustarme a la realidad.

Y en estas dos alternativas no hay término medio. Se tiene que dar una completa conversión. O lo uno o lo otro. Las tradiciones sapienciales insisten en que el objetivo de la filosofía, el objetivo de la espiritualidad es vivir en armonía con la realidad, con el orden de las cosas.

Una frase muy típica de Nisargadatta dice: “En mi mundo todo marcha bien”. Porque seguiré teniendo problemas y dificultades. Pero ninguna de esas cosas amenaza mis objetivos o choca con mis objetivos. Porque, aunque tengo planes, preferencias, por encima de todo, he decidido que mi único objetivo es aceptar lo que “es”.

Auto-centramiento vs. auto-descentramiento

En el primer caso, en el auto-centramiento, voy a incurrir en el intento de manipular la realidad y habrá miedo, frustración, resentimiento, impotencia, sin sentido. Aunque las cosas me vayan bien, habrá miedo, porque sé que ese ir bien es frágil, es temporal.

Y en el segundo caso, la fuerza de la vida irá a mi favor y yo voy a ir a favor del curso de la vida. La inteligencia y la fuerza de la vida serán las mías. Y este auto-descentramiento es lo que en el lenguaje religioso se llama la entrega a Dios, la entrega a una voluntad superior. Mi centro se desplaza. Mi centro ya no es mi voluntad personal aislada. Sino que esta voluntad se alinea con una voluntad más amplia, con una realidad más amplia que reconozco como mi verdadera identidad.

¿Estoy renunciando a algo?

Ha habido dos formas de entender esta entrega sin condiciones al poder superior. Una forma de entender la entrega, cuando el esquema religioso ha sido dualista es: “anulo mi voluntad a favor de un poder superior”.

Para las tradiciones sapienciales y las tradiciones místicas no dualistas no es así. No niego mi voluntad a favor de la voluntad divina, sino que sencillamente comprendo que esta dualidad es una ilusión. Que yo como individuo no soy el centro ni la fuente de mi propia vida, no soy un agente causal último, sino un canal de una inteligencia y de una fuerza transpersonal que supera y transciende mi yo personal. Con lo cual, en esta entrega, no se renuncia a nada. Se renuncia, sencillamente, a una ilusión.

Las claves de la aceptación

Puedes leer más sobre las claves de la aceptación en mi artículo “Transformarte: de la aceptación a la transformación”

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia

Consulta y Formación

Bibliografía:

Conferencia Mónica Cavallé sobre la Aceptación

Pensamiento divergente ¿qué tal se te da?

Comencemos con una pregunta un poco extraña:

¿Cuántos usos posibles se te ocurren para un clip?

Test pensamiento divergente

 

Sería fantástico que le dedicaras un ratito, ¿5 minutos? a encontrarlos. Si estás en la media se te ocurrirán entre 10 y 15 usos. Si eres un genio del pensamiento el número ascenderá hasta 200 ¡felicidades!

Esto es lo que encontraron los autores del libro «Breakpoint and Beyond: Mastering the Future Today«  Geoge Land y Beth Jarman. El test partía de una simple pregunta: ¿Cuántos usos se te ocurren para un clip o sujetapapeles? 

Pero lo maravilloso del experimento es que se realizó de manera longitudinal, a lo largo de 15 años.

De las 1.500 personas que participaron en el estudio, el 80% de los que alcanzaron el nivel genio eran… ¡niños de jardín de infancia!  Continuaron con el experimento y repitieron la misma pregunta cuando tenían 10 años. Entonces, solo el 50% alcanzó el nivel genio. Por último les volvieron a preguntar siendo adolescentes, a los 15 años, y como podrás imaginar el resultado es desalentador: solo el 35% alcanzó el máximo nivel.

¿Qué les pasó a estos niños para su capacidad de pensar divergentemente? La conclusión de los autores es que les pasó la escuela. Pasaron a ser «educados».

¿Qué es el pensamiento divergente?

A grandes rasgos podríamos diferenciar dos tipos de pensamiento: convergente y divergente.

El pensamiento convergente está basado en la lógica y trata de dar una respuesta correcta a un problema. Si has respondido a la pregunta del clip «sujetar juntos varios papeles» habrías puesto en marcha tu pensamiento convergente.

El pensamiento divergente actúa sin límites, y busca múltiples respuestas a un problema. Es un tipo de pensamiento que se alimenta de la creatividad.

Normalmente las personas ponemos en marcha uno u otro según la situación determinada, y nuestras experiencias previas. Mi madre por ejemplo, hace gala de un gran pensamiento divergente cuando se le rompe algo en casa. En serio. Tú dale una alcayata, un poco de cinta aislante y un trozo de cartón y te soluciona cualquier desperfecto. Ríete tú de Mac Gyver…

 

 

Sin embargo en las escuelas lo habitual es fomentar el pensamiento convergente. Si tienes niños pequeños en casa, verás que es muy habitual cuando comienzan a aprender a sumar y a restar, que el maestro o maestra, solo dé por válidas las respuestas que se obtengan siguiente un determinado esquema.

¿Por qué es importante el pensamiento divergente?

De un modo práctico, se podría decir que el pensamiento divergente es importante porque es necesario de cara a los futuros puestos de trabajo. El tipo de sistema de producción que impere en un país hará que se más importante fomentar uno u otro. Con el desarrollo de la educación gratuita universal se perseguía formar empleados para la incipiente industria, por lo que el tipo de pensamiento que se favoreció fue el convergente.

 

 

 

Pero ahora mismo, si asumimos que dentro de unos años el trabajo más rutinario y especializado va a estar cada vez más informatizado, los jóvenes de hoy tendrán que enfrentarse a otro tipo de retos en el futuro.

 

 

Con internet y las (ya no tan nuevas) TIC desarrollándose a un ritmo vertiginoso, lo que se premia cada vez más es eso: ser capar de dar soluciones rápidas a problemas repentinos y volátiles. Los nichos de mercado son cada vez más breves, así que a no ser que tengas la idea y tomes la iniciativa bien rápido, probablemente a otro se le ocurrirá.

Otra respuesta menos práctica, pero desde mi punto de vista más importante, es que este tipo de pensamiento fomenta la crítica y la reflexión. Cuando solo eres capar de vez un lado del cubo y te olvidas de los matices grises, los demás se tornarán extraños, pero cuando tienes una visión global del conjunto puedes tomar decisiones desde el acercamiento, alejándote de los peligrosos extremismos.

Por último me gustaría hacer hincapié en la relación que tiene este modelo de pensamiento con una de la que considero una de nuestras mejores herramientas: la creatividad.

La creatividad

La creatividad es la fuerza creedora por excelencia. Una herramienta que está a nuestro alcance desde que nacemos, y que como afirma Kevin Robinson: «la creatividad se aprende igual que se aprende a leer«. Y la creatividad va de la mano del pensamiento divergente. Las personas creativas no se contentarán con buscar una sola respuesta correcta. Serán capaces de encontrar nuevos caminos y alternativas.

Hace unos días el magnifico divulgador Christophe Galfard dio una charla en Madrid en la que hizo un resumen de su libro: «El Universo en tu mano«. Galfard habló del poder de la creatividad y la imaginación, y del poder que ellas han tenido en los mayores descubrimientos de los últimos tiempos. Al preguntarle en una entrevista por la ciencia afirmó:

«su herramienta es la imaginación, y eso es pura locura. A través de la imaginación descubrimos nuevos mundos, nueva materia, nuevas partículas, nuevos aspectos del espacio tiempo».

Las creatividad, el buscar soluciones novedosas a problemas conocidos, nos ha permitido llegar a lugares que ni siquiera podíamos imaginar.

Pero ¿Se puede entrenar el pensamiento divergente?

Robinson afirma que el pensamiento divergente y la creatividad se pueden enseñar igual que se enseña a leer o escribir. Requiere un trabajo, un ejercicio constante de entrenamiento.

Y lo mismo que a escribir aprendemos escribiendo, a ser creativos aprendemos creando. Pintando. Construyendo. Grabando. Las posibilidades son infinitas. La buena noticia es que a las personas, curiosas por naturaleza, nos encanta crear si estamos en el entorno adecuado. Las escuelas son un espacio perfecto para llevar a cabo este tipo de actividades, pero no es el único lugar. En casa, basta con dejar de lado un rato los instrumentos de ocio más extendidos en la actualidad, los electrónicos, para dar cobijo a lápices y herramientas.

Y para terminar, esta frase que encaja perfectamente con los tiempos locos que corren…

 

 

La «coraza muscular»… O cómo los bloqueos emocionales crean una armadura corporal

 

Todas las personas tenemos un «carácter» diferente, que se ha fijado en nuestra infancia. El hecho de que tengamos un carácter u otro depende de en qué fase de la infancia tuvimos más dificultades, y por tanto, nos quedamos «más fijados», con más energía bloqueada.

Los diversos caracteres crean unas corazas musculares específicas. Cada carácter tiene unos bloqueos emocionales más interiorizados y esto se traduce en unos bloqueos musculares diferentes. Podemos decir que cada carácter tiene unas contracturas, «dolores», dificultades respiratorias… diferentes. Pero esto es tema de otro artículo. En este me centraré de los diferentes bloqueos corporales.

 

coraza muscular

 

1- Coraza muscular  «ocular»

Comprende todos los músculos que intervienen en los movimientos oculares. A través de la mirada expresamos las emociones básicas: rabia, alegría, tristeza, miedo... Cuando la persona se encuentra bloqueada y seu estado queda fijado en una de estas emociones la mirada se quedará congelada en la expresión de la emoción correspondiente.

Los bloqueos de la mirada están conectados con los músculos profundos de la nuca. De tal modo que las tensiones pueden ir migrando de los ojos a la nuca, o viceversa, sin que consigamos que le estado emocional contenido fluya libremente.

 

2- Coraza muscular «oral»

A través de este segmento se expresan o contienen esencialmente las emociones relacionadas con la dependencia, la rabia y la pena.

Cuando hay una contención crónica de la rabia o de la pena, dichos estados emocionales quedan bloqueados en los músculos masticadores (maseteros), que se encontrarán tensos, duros y dolorosos a la presión. Sin embargo, cuando dichas emociones estén muy inhibidas  y su percepción muy distorsionada y fuera de la conciencia, este segmento habrá perdido su capacidad para sensarlas y expresarlas; en esta situación encontraremos los maestros muy blandos, lo que indica, probablemente, que hay un profundo conflicto de dependencia.

En este último caso, es frecuente que encontremos la barbilla elevada, con los músculos elevadores contraídos y las comisuras de los labios caídas hacia abajo, nos indicará la inhibición emocional de una profunda pena, con la que en ese momento no hay contacto consciente o existe alguna dificultad para su expresión.

No es raro que la expresión de esta profunda pena vaya seguida de una expresión de rabia, pues con frecuencia la pena suele estar bloqueando el contacto con la rabia.

 

3- Coraza muscular «cervical»

Su bloqueo tenso está relacionado con la necesidad de mantener un exceso de control sobre las propias emociones y sobre le mundo en general, e inhibe la expresión del rechazo y el afecto.

Este bloqueo tenso nos indica que la persona vive en un estado de alerta crónico por desconfianza en sí mismo y en benevolencia del medio. Suele corresponderse con la necesidad de mantener una actitud de defensa ante los supuestos imprevistos que puedan surgir del mundo interno o externo, para su respuesta inmediata, bien sea a través de la acción reactiva o de la inhibición completa del contacto con el estado emocional propio, sobre todo con las emociones hostiles con la rabia en primer lugar.

 

4- Coraza muscular «torácica»

El cuarto segmento es el torácico, que abarca todos los músculos intercostales implicados en la respiración, así como los músculas escapulares, subescapulares y los músculos deltoides… junto con los antebrazos y las manos. En el tórax sensamos las emociones que nos ponen en contacto con nuestros propios estados emocionales en relación con el mundo exterior.

La función del tórax es expresar dichas emociones desde el contacto más profundo. Cuando esta función está distorsionada o inhibida, se corresponde con un bloqueo torácico, con una disfunción de la respiración que se mantendrá en una actitud crónica de inspiración o espiración crónica, limitando el movimiento del tórax y, con ello, dificultando la respiración libre y espontánea; esta se torna superficial y con escasa capacidad para movilizar aire. Las costillas pierden su elasticidad y se endurecen, los movimientos de inspiración y espiración son poco aparentes  resulta difícil aplanar el tórax con la presión de las manos para ayudar a profundizar la respiración.

Al limitar la oxigenación, se disminuye la intensidad de las emociones, su percepción y la necesidad de expresarlas, inhibiéndose sobre todo el contacto con el dolor emocional, la rabia, el llanto y el anhelo.

 

5- Coraza muscular «diafragmática»

La tensión crónica del diafragma dificulta notablemente la conexión energética entre el tórax y el abdomen; es decir, entre el sentimiento y la percepción de las necesidades. Tan importante es su participación en los mecanismos de defensa, que cada uno de ellos se acompaña de un bloqueo específico de la función diafragmática.

La inmovilización del diafragma limita notablemente la capacidad respiratoria, la oxigenación, energetización e intensidad de la sensaciones y sentimientos. Además, hace del tórax y del abdomen dos compartimentos estancos. Todas las conexiones energéticas entre la parte superior e inferior del cuepro tienenque atravesar el diafragma.

La tensión crónica del diafragma, al dificultar el flujo energético ocasionará que percibamos nuestras necesidades distanciadas de su componente emocional, dificultado, por tanto, tomar conciencia discriminativa acerca de la necesidad organísmica de satisfacción. En la medida en que el diafragma esté bloqueado, cualquier movimiento energético que fluya desde la pelvis, al encontrarse el obstáculo de la tensión diafragmática, ocasionará espasmos crónicos en todo el organismo; clonismos que se pueden percibir acompañados de notable sensación de angustia y aumentar la tensión del diafragma como reacción de defensa.

 

coraza muscular

 

6- Coraza muscular «abdominal»

En el segmento abdominal experimentamos y sensamos nuestras necesidades biológicas básica, así como los contactos emocionales que provienen de los demás, nuestra nutrición básica emocional. Su bloqueo nos dificulta no solo la percepción de nuestras necesidades, sino también los afectos y las necesidades de los demás.

 

7- Coraza muscular «pélvica»

Fundamentalmente la pelvis es un reservorio energético relacionado con la capacidad de entrega y placer y, por tanto, con la capacidad de contacto tierno y agresivo. En la pelvis ocurre que el placer inhibido se convierte en rabia, y la rabia inhibida en espasmos musculares, y también en angustia.

El bloqueo de la pelvis la dispone en retroversión o anteversión forzada, lo que nos indica respectivamente, que la persona tiene dificultad para la entrega espontánea y libre a los demás, o para el contacto y la entrega a sí mismo. Una pelvis bloqueada rígidamente nos indica siempre una profunda desconexión de la persona con sus procesos emocionales y un refugio en la racionalización como defensa.

Su bloqueo implica un corte desde el más importante reservorio energético hacia el resto del organismo, dificultando la toma de conciencia de todas las sensaciones y estados emocionales. Por ello, interfiere en el arraigamiento de la persona en sí misma; dificulta sobre todo la percepción de los estados placenteros de relajación y la sensación de estar energetizado. Afecta de manera fundamental al sentimiento de seguridad en uno mismo.

Se interrumpe, además, el flujo energético hacia las piernas y los pies, dificultando la estabilidad y el arraigamiento sobre el mundo exterior. Por lo tanto, su bloqueo afecta tanto a la capacidad para estar arraigados en la realidad de uno mismo como en la realidad del mundo. Afecta a la capacidad de hacernos cargo de nuestros procesos conservando nuestra libertad y autonomía.

 


Fuente: Ternura y agresividad, de Juan José Albert
Fotografía: Jake DaviesHenry Hustava

El rito del matrimonio ¿qué implica realmente?

Es cierto que estamos en noviembre y no es la época de bodas por excelencia pero este año el matrimonio ha estado muy presente en mi vida y me gustaría compartir algunas reflexiones acerca de este tema, tan común y a la vez tan poco conocido en su totalidad.

Cuando pensamos en la ceremonia del matrimonio, ya sea civil o religiosa, lo primero que nos suele venir a la mente es la imagen de una pareja rebosante de felicidad y de amor en su gran día. Y, normalmente, esa fotografía no nos permite ver el mundo de emociones y factores que existen detrás de esa imagen.

 

El cambio implica despedida

 

matrimonio despedida

 

Quizás pueda parecer que hablar del matrimonio es un tema baladí, sin embargo no lo es. El hecho de casarse va más allá de esa fotografía idealizada y supone mucho más que firmar un papel. Casarse implica adquirir unos nuevos compromisos con la pareja y con su familia de origen, puede implicar, aunque hoy en día cada vez con menos frecuencia, el convivir con la pareja por primera vez, el compartir una compra importante, el cambiar de estado civil, entre otros muchos cambios. Cada uno de estos cambios, dirigidos al crecimiento y al inicio de una nueva etapa conllevan una despedida de lo anterior. Y como en cualquier cambio que hacemos en nuestras vidas esta despedida de lo conocido puede provocar vértigo, miedo o inseguridad.

 

Por tanto, es normal tener dudas y plantearte todo un abanico de cuestiones cuando estás en el proceso de casarte. Si nos parece normal sentir inseguridad al cambiar de trabajo o al mudarnos a una ciudad nueva, ¿cómo no lo vamos a sentir al dar este paso? ¿qué ocurre que exigimos a los futuros contrayentes que no tengan dudas acerca de esa decisión? O peor, que si se atreven a expresarlas suelan recibir como repuesta “bueno ya se te pasará”, quitándole así importancia a sus sentimientos legítimos y transmitiendo un mensaje de que “de esto no se puede hablar”. Con cada una de estas respuestas el miedo y la inseguridad de la persona no disminuye, simplemente se va acallando y escondiendo hasta silenciarlo. Y es en el silencio que provoca la soledad donde la persona se angustia tanto que puede llegar a plantearse ¿será que no quiero a mi pareja lo suficiente?

 

El mito del amor romántico en el matrimonio

 

matrimonio romantico

 

Y aquí es dónde entra con fuerza el mito del romanticismo. La idea equivocada, pero que sigue grabada a fuego en el inconsciente colectivo, de que el amor puede con todo incluso con los miedos y las dudas. Este mito es tan fuerte que tiene el poder de hacernos dudar de nuestros sentimientos que, a pesar de ser mucho más reales, nos parecen equivocados. Y, por tanto, los escondemos por considerarlos prohibidos, provocando así el distanciamiento de la pareja y nuestro propio aislamiento. Creándose la siguiente paradoja: por amar realmente a mi pareja y plantearme cuestiones naturales siento que no le amo lo suficiente.

En el artículo «La historia no contada de cómo el romanticismo mató al amor» profundizamos sobre este tema.

 

La gestión de conflictos: la comunicación es fundamental

 

matrimonio negociando

 

El proceso de organizar una boda puede resultar altamente estresante, constituyendo fuente de agobio y conflicto entre los miembros de la pareja y, a veces incluso con las familias de origen. Decisiones económicas, familiares y de organización pueden convertirse en un problema para el que raramente se está preparado, porque una vez más el romanticismo impera haciéndonos creer que será un proceso fácil en el que no existirá el estrés. De esta forma, un proceso que suele iniciarse con muchísima ilusión puede resultar a veces muy difícil de gestionar. Y es en este punto dónde es fundamental tener en cuenta que:

Es normal que existan conflictos y discusiones, eso no significa que la pareja no se quiera lo suficiente.

La clave es la comunicación. Hablar y escuchar son las herramientas clave para lidiar con las cuestiones que puedan surgir ya sean emocionales o de gestión. Muchas veces, por el cansancio o el estrés, las parejas no hablan suficiente o se desmarcan diciendo cosas como “me da igual” o “decídelo tú”. Este tipo de respuestas pueden provocar en la otra persona una sensación de soledad y falta de apoyo. Es un proceso de dos y es importante que ambos miembros de la pareja se sientan escuchados y apoyados en sus necesidades y para ello, es fundamental poder comunicarlo. Aunque pueda dar cierto miedo el expresar cómo nos sentimos, quizás por pensar que puede desencadenar una discusión, es mucho mejor para uno mismo y para el bienestar de la pareja poder hablar de ello.

No dejar que el matrimonio eclipse a la pareja. El proceso de organizar una boda requiere mucha energía y dedicación. Hablar y pensar constantemente sobre cuestiones de la boda puede llegar a hacer que se deje a un lado a la propia pareja. Es importante tener presente y ser conscientes de que lo que da sentido a todos los detalles y las cuestiones organizativas es la relación que existe entre vosotros dos. Así que es fundamental dedicar momentos de encuentro en los que podáis alimentar a la pareja, encontrando puntos de amarre que os ayuden a no perderos en el proceso.

Respetando los tiempos propios de la pareja, las necesidades de cada uno y fomentando la comunicación, el proceso de organizar y celebrar un matrimonio puede convertirse en una oportunidad maravillosa de conocer a tu pareja y a ti mismo/a aún más y fortalecer la relación.

 

matrimonio avanzando

 

¿Por qué culpamos a las víctimas?

Casos de abusos sexuales

En las últimas semanas han salido a la luz múltiples casos de abusos sexuales en Hollywood, copando artículos y tertulias en prácticamente todos los medios de comunicación: desde periódicos internacionales (The guardian, The New York Times, BBC news… ), periódicos nacionales (El mundo, El país o La vanguardia por ejemplo), hasta blogs y webs específicas de cine (Fotogramas, Spin-off entre muchos otros), pasando por los telediarios y por distintos platós de televisión. El escándalo comenzó con una acusación de abuso a Harvey Weinstein, a raíz de la cual surgieron muchas otras denuncias salpicando tanto al propio Harvey Weinstein como a otras personas famosas del cine.

Maniquis

¿Qué efecto está teniendo esta súbita cadena de acusaciones en el público en general? Me he dedicado con gran curiosidad a leer las opiniones que los lectores vierten de estas noticias en la sección de comentarios de cada nueva noticia que se publica sobre el tema en Facebook, de cada nueva denuncia de abuso que se hace pública. Para mi sorpresa, he encontrado reacciones fuertemente encontradas; por un lado personas que empatizan con la presunta víctima (la chica o chico que denuncia el abuso), que lamentan que hayan tenido que sufrir esa situación, que se alegran de que por fin se atrevan a denunciar y que condenan cualquier tipo de agresión de este tipo imaginando la cantidad de casos que permanecen en el silencio de ese lugar tan oscuro en el que a menudo acaba atrapada la víctima de un abuso.

Por otro lado, muchas respuestas cuestionan de una forma u otra la versión de la persona que denuncia, tachándola de oportunista o incluso de merecida, cambiando los roles de víctima-agresor de forma que la persona denunciada sería la verdadera víctima de una difamación o de una acusación con intenciones ocultas.

¿Qué nos puede llevar a percibir como culpables a las víctimas de un suceso?

Una de las explicaciones más comunes reside en el hecho de que tras años de silencio, de repente muchas personas se decidan a denunciar. Teniendo en cuenta que se estima que menos de un 10% de los abusos sexuales son denunciados, esto no debería extrañar. El abuso generalmente se da en una relación de asimetría en la que alguien con más poder (por edad, por posición social, por superioridad física…) abusa de otra persona en situación de debilidad. Esta asimetría hace que muchas veces la persona se vea intimidada a la hora de denunciar, que crea que no va a servir para nada o incluso que reciba amenazas explícitas para que no denuncie. Pero no son los únicos motivos que llevan a alguien a no denunciar un abuso: no estar emocionalmente preparado ya que la víctima muchas veces tarda en procesar y aceptar lo ocurrido, minimizándolo, negándoselo o disociándolo, miedo a que se enteren otras personas como familiares, miedo a la retraumatización de tener que revivir el hecho al contarlo o miedo a que no le crean por falta de pruebas y ser juzgado o culpado por lo ocurrido. Este último motivo vendría a verse confirmado con los comentarios que se pueden leer en estas noticias del tipo: “anda ahora resulta que todas las actrices han sido abusdas!” o “vaya otra trepa que se suma a la moda de los abusos”.

Juicio

Este argumentario resulta imposible de sostener en los casos en que las personas denunciadas admiten los hechos, como es el caso de Kevin Spacey, Alec Baldwin o Ben Affleck. En estos casos los comentarios inculpatorios hacia la persona que denuncia se amparan en el supuesto oportunismo de denunciar ahora y no en su momento. Algunos no condenan el abuso y solo cuestionan el por qué de hacerlo público ahora, del tipo “no entiendo porque no lo denunciaron en su momento” o “hay que ver lo que hacen algunas para volver a ser portada, ¿qué pasa que antes esto no vendía?”, pero otros directamente defienden al acusado en la línea de “claro ahora que eres famosa bien que lo dices pero entonces sabías lo que hacías y decidiste dejarte, no hay delito si fuiste consciente y por lo tanto fue una relación consentida por ambas partes”. Ya he expuesto los motivos (¡y habrá más!) que llevan a que la inmensa mayoría de los abusos no se denuncien. Habría que hacerse la pregunta: ¿son más lícitas las denuncias de gente que no ha obtenido beneficios secundarios de un abuso, como por ejemplo, que ahora mismo no es famoso o famosa? O dicho de otra forma, ¿si como consecuencia de un abuso alguien obtiene algún beneficio secundario, su denuncia quedaría desacreditada? Es importante tener en cuenta que un abuso sexual es un abuso sexual al margen de que con posterioridad la persona, además de múltiples secuelas físicas y psicológicas, obtenga un beneficio secundario. Una cosa es ser consciente de que estás siendo abusado y otra muy distinta que eso signifique que has consentido el abuso.

En esta línea también estaría operando el llamado error fundamental de atribución, por el que se enfatizan los factores personales o internos de la víctima, como intereses ocultos, y se minimizan los factores situacionales o externos como el agresor o la asimetría de poder.

Otra explicación que opera en este tipo de reacciones es el sesgo cognitivo conocido como ilusión de un mundo justo. A veces preferimos culpar a la víctima (“se lo merecía” o “ella se lo buscó”) como una forma de defendernos frente a la idea de que nos pudiera pasar a nosotros o a alguien de nuestro entorno. De esta forma, el mundo estaría siendo justo lo cual nos inmuniza frente a la dramática situación de la víctima y además encontramos una explicación que nos hace sentir invulnerables ya que “nosotros no hemos hecho nada para merecerlo”. Este tipo de insinuaciones se pueden leer en los comentarios de las noticias que narran la denuncia que ha puesto Nacho Vidal, por ejemplo.

Siguiendo con motivos defensivos, es posible que lo que lleva al lector a cuestionar a la víctima es un intento de defender un estereotipo de persona con el que se identifica y que se ve amenazado por la noticia. Comentarios del tipo “una feminazi echando espuma por la boca en 3, 2, 1…” u “otra viogen que quiere mandar a un tío al calabozo”, en alusión a la ley actual de violencia de género en España. En estos casos, el estereotipo que represente el acusado hace que la persona que se identifique con él sienta la acusación dirigida hacia alguien de su comunidad o incluso hacia sí mismo y se sienta amenazado. Dicho estereotipo puede ser más genérico o más específico en función de la noticia o de la interpretación del lector: por ejemplo Harvey Weinstein podría representar el estereotipo de hombre blanco heterosexual y occidental que en la noticia parecería asociado a abuso sexual, mientras que Kevin Spacey el de hombre homosexual que quedaría asociado a pederasta, sin especificar raza ni procedencia. De esta forma los comentarios se dirigen a desmentir o negar la asociación que se presupone al estereotipo, pudiéndose leer muchos comentarios que aclaran que la homosexualidad y la pederastia no tienen relación o sugiriendo que el feminismo más radical ha emprendido una caza de brujas contra el hombre.

Algunas estrategias para hacer frente a este efecto son: la descategorización por la que consideras al acusado como ajeno a tu grupo, la recategorización por la que buscas un elemento diferenciador que hace que ya no pertenezcas a su grupo, la creación de un subtipos (por ejemplo crear un subtipo al estereotipo de hombre poderoso como el de hombre actor/productor poderoso, de forma que ya no nos incluye en su categoría) o la búsqueda de contraejemplos que es el modelo de conversión (como el caso de actores y actrices famosos que sí denunciaron que se estaban produciendo abusos).

Faltaría por incluir en esta lista de posibles motivos para culpar a una víctima los relativos a características personales de quien comenta, como su educación, sus valores, su historia de aprendizaje (como haber sido víctima de una denuncia falsa de abuso o conocer a una persona que haya sufrido abusos sexuales), su opinión o su relación con la persona que denuncia o el denunciado, su capacidad de empatía y un largo etcétera.

Influencia de los Medios de Comunicación

Medios de Comunicación

Una crítica que se puede leer en los comentarios está relacionada con la Teoría de la agenda-setting por la que un tema se convierte en relevante en tanto en cuanto los medios de comunicación le dan cobertura, de forma que son los medios los que terminan por decidir qué es importante. Es difícil distinguir cuando se cubre una noticia por la relevancia social que tiene o cuando tiene relevancia social una noticia porque los medios la cubren. Esto se observa en algunas noticias que parecen “de moda” durante un época y que luego caen en el olvido, sobre todo en política. En este caso podría explicar que denuncias que se habían hecho en el pasado no tuvieron cobertura mediática y pasaron desapercibidas.

Un efecto de esta teoría sería la Teoría del cultivo que defiende que la exposición progresiva a los mensajes que se repiten en los medios se instauran en nuestra forma de comprender el mundo, de forma que los medios de comunicación nos estarían moldeando. Hoy en día esta influencia se vería reducida gracias a las redes sociales y al intercambio casi instantáneo de opiniones, como por ejemplo las posturas encontradas frente a las noticias de los abusos o los millones de tuits que dan voz a personas individuales e incluso anónimas.

Por último destacar el conocido Efecto tercera persona por el que la persona percibe que los medios de comunicación están influyendo en los demás y no en nosotros mismos, de forma que desacreditamos opiniones contrarias ya que estarían sesgadas y reafirmamos nuestra postura ya que la consideramos genuina y libre de influencia externa. Con esta línea de descalificación se terminan algunos intercambios de comentarios que defienden opiniones dispares.

Homens. Círculo de Hombres

A mediados de mayo del 17 arrancamos, junto con Antonio Capa, un proyecto por largo tiempo amasado: Homens.

¿Cómo definirlo?

Todavía estamos dándole vueltas a eso que venimos haciendo dos martes al mes y que no termina de corresponder con las etiquetas: ¿un grupo de hombres?, ¿hombres reunidos conectando con sus emociones?, ¿hombres en la búsqueda de nuevos modelos de masculinidad?

En el comienzo de este proyecto, Antonio y yo, nos topamos con la sensación de que como hombres nos sentimos muchas veces perdidos, desorientados, cabreados ante lo que pretendemos/suponemos/creemos/ que un hombre debe ser.

¿Cómo debe ser un hombre?

Un hombre es y en principio no hay razón para que sea algo diferente a lo que es, sin embargo sabemos que desde la niñez primero la familia y luego la sociedad generan modelos o ideales de hombría y masculinidad. Así es como en nuestro desarrollo vamos fijando una serie de comportamientos, apetencias, atributos o preferencias que nos alejan de nuestro verdadero ser pero que nos permiten encajar en los moldes establecidos.

Al menos para la generación a la que pertenezco, los nacidos allá por los años 70, la entrada al club de la hombría, de la masculinidad, estaba vinculada con un conjunto de reglas no escritas pero sí de estricto cumplimiento:

  • Los niños no lloran.
  • No visten de rosa ni juegan con muñecas, bebés o cocinitas.
  • No usan el pelo largo, ni faldas o vestidos.
  • No levantan la mesa ni lavan los platos.
  • Le gustan las nenas pero sólo juegan con otros nenes a juegos de nenes.

Ya más creciditos en edad, se iban sumando nuevas pautas:

  • Ser caballeros: dejar pasar a las damas primero, abrirles la puerta, pagarles la cena o la entrada al cine. Son las reglas de la galantería.
  • Ser fuertes: física y mentalmente para destacar en los deportes o en cualquier otro tipo de actividad semejante.
  • Ser machos: cortejar a la hembra y sin complejos lanzarse a su conquista.
  • Sacar pecho ante las adversidades o ante el enemigo, tal como lo harían los gladiadores, los soldados, los príncipes valientes que en los cuentos se enfrentan a dragones.
  • Ser mentales: no dejarse guiar por las emociones.
  • Ser sostén económico: el padre de familia que abastece las necesidades de su prole y de su esposa.

El modelo del hombre del patriarcado

Sobrevolando estos ideales de masculinidad, aparece la bandera de la autosuficiencia: el hombre no necesita la ayuda de nadie ni comparte con nadie lo que le pasa. Tampoco crea demasiados vínculos de afecto porque está abocado a la competencia y a ser un triunfador. Se desconecta, pasa de todo, aguanta lo que le echen encima. Es pragmático y resolutivo.

Gracias a las luchas de los feminismos y a otros factores en los que no vamos a entrar aquí, esta matriz educativa y social patriarcal, esta fábrica de machos en serie, ha entrado en declive. Aunque aún quede mucha tarea de desmantelamiento, de denuncia y de recuento de los daños. Éste resulta particularmente difícil por la cantidad y variedad de destrozos que el patriarcado ha generado. Entre los más evidentes está, sin lugar a dudas, el hecho de que las mujeres son, por una parte, víctimas directas de la violencia machista en sus variadas formas (físicas, materiales y simbólicas) y, por otra parte, tienen un acceso mucho más dificultoso a los niveles altos de la escala salarial, a los puestos jerárquicos del poder político o del tejido económico. Múltiples son también las formas de explotación y atropello de la dignidad a las que están sometidas miles de mujeres, como así también son muchas las que padecen expresiones más sutiles, pero igualmente injustas, de un trato desigualitario e inequitativo.

La trama del patriarcado nos envuelve a todos y es consustancial al desarrollo exponencial del capitalismo en el mundo. Una mentalidad que se caracteriza por su violencia, desmesura, voracidad, afán de riqueza y destrucción. El ego, acaparador, insensible se expande como la pólvora, impregna a la cultura, educa. El individualismo radical del “salvase quien pueda” como principio que guía toda acción.

El modelo de hombre que genera el patriarcado, egoísta y destructor, está siendo revisado desde muchas perspectivas críticas y sensibilidades. Una voz como la de Claudio Naranjo se ha referido al ego patrístico como un complejo de violencia, conciencia insular y pérdida de contacto con una identidad más profunda.

Así las cosas, no todo está perdido y más vale encender una vela que maldecir la oscuridad.

A la búsqueda de nosotros mismos

Los hombres que rechacen o estén incómodos con el disfraz del modelo patriarcal, tienen la oportunidad de quitárselo. Lo primero es ser conscientes del daño que nos produce y que produce, ya que los hombres también somos víctimas del patriarcado y podemos ser agentes de cambio.

Se trata de ir encontrando fórmulas, estrategias de transformación de lo más próximo y personal: la manera de relacionarnos con nosotros mismos, con la familia, con la pareja, con los hijos, con los padres, con los amigos o la forma de gestionar lo doméstico. Con empeño y trabajo de hormiga, se pueden ir incluyendo otros ámbitos de actuación: lo vecinal, lo comunitario, lo político.

Nadie dice que sea fácil, el camino del auto conocimiento y la transformación suele estar lleno de malas noticias. En su recorrido, quizás nos vayamos percatando de que no somos tan maravillosos como creíamos ser, ni tan fuertes o poderosos, pero a cambio podemos volvernos más reales.

Las mujeres nos llevan la delantera en esto. Desde hace tiempo, muchas de ellas -varias generaciones- se organizan, se reúnen, se encuentran, crean redes para el conocimiento mutuo, el trabajo con las emociones, los círculos de apoyo. Crean, así, espacios de confianza y seguridad. Desde allí crean cultura, ética del cuidado, modos de aunar la razón con lo sentimental y lo instintivo.

Aprovechemos la experiencia de nuestras maestras, las mujeres, atrevámonos como hombres a madurar nuestra parte amorosa, tierna, a reconocer nuestra vulnerabilidad, a conectar con nuestras emociones y a responsabilizarnos de nuestras propias vidas.

Abrámonos a la posibilidad de ser nosotros mismos sin tantos miedos, conscientes de las heridas internas pero en la búsqueda del poder amoroso que nos constituye.

Pero, si soy yo quien tiene la razón!

Seguramente has ido a alguna fiesta que termina acabándose por una discusión sin fin, disgustos gratuitos, tiempo perdido. ¿Que mala racha no? “Allí va juanito siempre con su tema”, o “maría con sus ideas”, ¿es que no se dan cuenta que queremos relajarnos?, o ¿alguna vez has sido tu quien termina en el medio de un duelo de argumentos, sin jueces, sino solo con rivales?. Todos seguramente en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por alguna discusión, donde lo que importa es quedarse con la palabra final, tener la razón.

Para nadie es secreto que ahora la televisión se ha convertido más en una fuente de estrés que de entretención. Aunque no queramos las malas noticias invaden las pantallas, y lamentablemente el mundo está lleno de malas noticias: guerras, invasiones, crisis, violencia. El pan nuestro de cada día. Y si no invaden las malas noticias, invade la publicidad que no hace más que hacernos sentir insatisfechos porque, según los publicistas, no tenemos todo lo que necesitamos. Nos ayudan a generar necesidades “falsas” para completar el día, “que si el coche, que si el cuerpo perfecto, que si la pareja perfecta, que si los muebles nuevos para la casa, cambiar de ropa se vuelve casi tan vital como el alimento”, es realmente estresante.

Para muchos la solución es fácil, NO MAS Tele. Pero, ¿es así de sencillo? En muchos casos sí, no tener tele en casa sería una gran solución, pero que pasa cuando en nuestros trabajos o con las personas que compartimos empiezan a aparecer todos los temas que invaden nuestra vida diaria, ¿también hay que dejar de hablar con la gente? Evidentemente hay culturas que invitan al retiro, pero nuestra realidad es otra, no vamos a dejar de ver tele, no vamos a dejar de trabajar, no vamos a cambiar a nuestros amigos, pero si podemos controlar que cosas nos afectan o no.

¿Soy radical?

Ciertamente hay situaciones sociales que invitan a la radicalidad, en esto la política y la religión suelen ser las protagonistas, pero no son las únicas causas. Para aquellos que hemos vivido en regímenes radicales o absolutistas (en mi caso el venezolano), es muy difícil no posicionarse en un extremo, pasar a ser parte de un bando es inevitable cuando el sistema político y social de un país te empuja a decantarte por una posición u otra. La política, la religión, o cualquier otro dogma fundamentalista, invade cada rincón de la vida cotidiana del ciudadano y esto quiera o no, le atrapa. Uff, que difícil es no dejarte controlar por una ideología, es un tema tentador, porque cuando una ideología te invade, quieras o no hacen que en tu interior se despierten los más primitivos instintos de supervivencia, querer ser más fuerte para poder sobrevivir, un tema que a nuestros antepasados ya preocupaba.

Pero darnos cuenta que esta situación (la radicalidad) empieza a controlar nuestras vidas, habría que ver cuánta parte de nuestra energía se centra en ello (pensamientos, emociones acciones). Por ejemplo: nos damos cuenta que hablamos más de lo que quisiéramos del tema, empezamos a relacionarnos solo con personas que piensan igual a nosotros, cambiamos nuestros hábitos para identificarnos cada vez más a estas ideologías, no logramos conciliar con aquellos que piensan distinto. Etcétera.

Hay veces que necesitamos meses, quizás años para darnos cuenta que sin querer o queriendo hemos sido radicales en algunas ideologías, pero a veces tardamos mucho más para valorar lo dañino que esto ha sido para nosotros. Sí, hablo de daño porque evidentemente cuando nos radicalizamos estamos tomando una decisión, y como cualquier otra toda decisión tiene sus consecuencias, y generalmente la radicalidad trae más consecuencias negativas que positivas.

Evidentemente hay situaciones en la vida donde simplemente debemos ser firmes y poner una posición clara, donde no se puede matizar, por ejemplo en hechos de violencia, vulneraciones de Derechos Humanos, abusos, etcétera, frente a situaciones como estas la lógica moral y social nos obliga a actuar con firmeza, nos obliga a decir NO, nos obliga a actuar para proteger, para restituir y garantizar derechos, sin embargo la diferencia está en que actuar para garantizar la vida y para garantizar el respeto por los derechos no se hace a través de más violencia y más vulneración o abusos, al contrario.

¿Qué pasa cuando mi mente se radicaliza?

  • Cuando una ideología nos atrapa, o nos domina, prevalece un pensamiento en nuestra mente de tipo dicotómico, que quiere decir esto, que perdemos la capacidad de pensar en matices, convertimos a nuestra mente en un campo de batalla: todo o nada, blanco o negro, sí o no, amigo o enemigo, conmigo o en mi contra.

Esto quiere decir que perdemos o disminuimos nuestra posibilidad de negociar, de dialogar y de aprender del otro. Perdiendo la posibilidad de aprender de otras experiencias, a ver las cosas desde otras perspectivas, y a darnos cuentas que no existen las verdades absolutas. Vamos desprendiéndonos de algo que nos hace ser humanos, distintos al resto del mundo animal: la razón. Nuestra mente regresa a uno de los estadios más infantiles y primitivos, donde resguardamos lo que creemos nuestro, por sensación de amenaza a perderlo, ¿y que perdemos?, principalmente “el poder sobre el otro, la superioridad, la sensación de control”.

  • Pero la radicalización hace otra cosa en el cuerpo, lo estresa. Quieras o no, una persona que esta radicalizada está tensa, alerta y presionada a responder ante cualquier amenaza, o lo que “considera” como una amenaza, y básicamente este es un proceso subjetivo.

Un cuerpo expuesto a un estado de estrés crónico se enferma. Y no es un proceso solo psicológico, sino médico y científico. Hay innumerables investigaciones que demuestran que el estrés crónico produce en nuestro cuerpo el mayor riesgo de producir enfermedades como gastritis, fallas cardíacas, dificultades respiratorias, migrañas, alteraciones del sueño, dificultades digestivas, entre muchas otras. para profundizar en este punto recomiendo la lectura de los siguientes artículos:

Respuestas del ser humano para adaptarse al estrés crónico

¿Estresado? pregúntale a tu cuerpo.

  • La exposición a radicalizaciones más crónicas o complejas también puede influir en la aparición de estados alterados de la conciencia, a la aparición de cuadros psicológicos complicados como ansiedades, depresiones, obsesiones. Y esto gracias a la exposición constante de pensamientos cargados de contenido negativo, dicotómico y poco conciliador, y gracias también a la exposición al estrés crónico.

También se relaciona con la capacidad de sugestión que tienen las personas que tienden a radicalizar sus posiciones, donde la capacidad de autocrítica esta disminuida, lo cual es fundamental para poder desarrollar espacios de aprendizajes y de crecimientos personales. Pensar que está todo hecho, y que aquellos que piensan como yo siempre tendrán la razón, evitando así contrastar la información opuesta, perdiendo un espectro de información que pueden complementar, o por el contrario cuestionar nuestros argumentos.

  • A nivel emocional también repercuten nuestros pensamientos radicalizados. Existe evidencia que muestra un aumento de respuestas impulsivas, en algunos casos también va relacionado con la agresividad y hostilidad hacia otros. Nuestras respuestas se vuelven más viscerales, por lo tanto se pueden ver más episodios de violencia en grupos o en personas radicalizadas en algunos dogmas o ideologías. Y no solo la impulsividad tiende a ser una consecuencia, se puede observar igualmente volatilidad o inconsistencia emocional.

 

 

 

  • Y una de las consecuencias más dolorosas son las sociales, ver como una idea o convicción te aleja de las personas que quieres, o haces que ellos se alejen de ti.

 

Ciertamente es importante que en la vida tengamos ideales y algún patrón que guie nuestro esquema moral, en este sentido, este patrón de “visión de vida”, define quien eres, y como te relacionas con el mundo. Lo difícil es cuando esa visión de vida se rigidiza y agrede a otros.

 

 

Lamentablemente he tenido la experiencia de ver familias divididas por temas políticos. En mi caso la situación política de Venezuela dividió a mi familia en dos, aquellos afectos al gobierno y aquellos en contra. También pude ver como amigos se peleaban por temas religiosos, pero no solo eso representa las radicalidades. También he visto parejas separarse por diferencias en gustos, costumbres y culturas, por lucha de poderes, que cultura se impone ante la otra, que costumbre gana a la otra.

No dejar de ser tú.

La invitación no es a que no te identifiques con un dogma u otro, con un ismo u otro, con una persona u otra. Estos también han ayudado a formarte a ti como persona y como individuo, como ciudadano, como humano. Solo NO DEJES QUE TE CONTROLE.

Tus ideas forman parte de tu personalidad, de tu manera de ver la vida, de tu posición dentro de este mundo, sin embargo, la invitación es a integrar, a complementar, y sobre todo a equilibrar. A darte cuenta que hay situaciones en las que no se tiene control. Pero en las que sí puedes controlar, aquellas que puedes manejar tú, siempre deben estar dirigidas a sembrar en ti bienestar y equilibrio, que te generen una sensación de utilidad para ti sobre todo, pero también para otros. El controlador de la marioneta debes ser tú, y no que las ideas o las creencias te controlen a ti.

Las situaciones adversas hacen parecer que son difíciles de superar, sin embargo una vez superadas la sensación de empoderamiento y de fortalecimiento son reconfortantes. Ayudan a favorecer el crecimiento, el aprendizaje y hasta la sabiduría.

También depende de ti.

Mi familia fue víctima de la violencia que impera en Venezuela, afortunadamente no costó la vida de mis seres queridos, sin embargo fue un momento duro y amargo en la historia de mi familia. Habían dos cosas que podrían pasar, quedarnos en la rabia, la impotencia y el dolor, o realizar acciones para poder seguir avanzando y fortalecernos como sobrevivientes y ¿por qué no? triunfadores.

Esta situación de violencia en mi familia pudo haber sido una buena excusa para radicalizar nuestros pensamientos. Sin embargo esta situación nos fortaleció como familia e hizo que emergieran capacidades resilientes que nos ayudaron a enfrentar el dolor de la experiencia. ¿A qué voy con todo esto? Aunque la sociedad te invite a sentir odio hacia otros, a pensar que todo está acabado, y que nunca saldremos del hoyo en que creemos estar, piensa: ¿es así realmente?

¿Cuánto vale mi salud mental?

¿Ésta idea, creencia, dogma favorece mi salud mental y física?

¿Qué realmente está en mi control, y que no puedo controlar?

¿A quienes les estas dando el control sobre tus emociones?

¿Vale la pena alejar PERSONAS queridas con tal de tener la razón?

Aprender a dejar ir, a perdonar y ser perdonado, a ser asertivo y respetuoso contigo y también con los otros, a poner limites con respeto, a entender que la vida es solo una, el presente es un regalo que a veces se nos olvida agradecer. Y aunque no lo creas puedes aprender a manejar una conversación difícil con alguna persona que piense diferente a ti:

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=cLEt9nIQCGg&feature=youtu.be

 

La tolerancia y el respeto por el otro, por la diferencia, es la clave para no caer en la trampa de la radicalidad.

Todos queremos que el mundo se convierta en un lugar mejor para vivir, pero eso comienza por ti, ¿que estas haciendo para mejorar la convivencia con tu familia, pareja, amigos, vecinos?.

La cultura de paz es el mejor antídoto para una convivencia sana y respetuosa.

 

 

Música al comienzo de la vida (I): el canto materno como espacio de emociones compartidas

Hoy te propongo un ejercicio de observación externa. Seguro que a lo largo de tu día encontrarás a alguna madre con su bebé, ya sea caminando por la calle o en algún lugar que visites. Si puedes, observa cómo se relacionan, sin juicio. Puede ser uno de los espectáculos más bellos que existen, lleno de amor. Observa lo que cada uno, madre y bebé, propone, y cómo recoge lo que el otro plantea. Sus miradas, sus voces, sus movimientos. ¿A que parece una danza?

 

La “danza de la vida”

Ya desde su llegada a este mundo, el bebé puede reconocer la cara, la voz y el olor de su madre. Se muestra deseoso de reflejar y provocar expresiones faciales en ella y su padre. Estas manifestaciones tempranas de apertura social de los bebés tienen un significado interpersonal profundo.

La diada madre-bebé convive de forma continua, con alternancia de momentos de conexión o ajuste con otros de discrepancia o desajuste. Se ha definido a esta interacción como una “danza”. No puede evitarse que se produzcan esas rupturas en la armonía, pero lo más importante es el modo en que la madre o el cuidador principal facilita la transición desde un desajuste hacia un nuevo momento de conexión, pues el bebé aprende que es posible superar las situaciones desagradables, y se cultiva la esperanza y el optimismo, y aumenta el sentimiento de autoeficacia. Hay una transformación de afectos negativos en positivos. De este modo, en su camino compartido, la madre y el bebé aprenden a perfeccionar esos pasos de baile hasta conseguir un patrón sincronizado en ritmo y tiempo. Esta alegría compartida constituye un elemento fundamental para la creación de conexiones neuronales en los bebés que permiten el desarrollo de la intersubjetividad humana.

 

 

El canto de la madre al bebé como expresión de amor compartido

En todas las partes del mundo, los adultos, y especialmente las madres, cantan a los bebés con el fin de regular sus emociones. Este canto aumenta la sensación de placer en el bebé, además de reducir su incomodidad y facilitar el sueño. Pero también ayuda a que el niño aprenda a autorregularse en etapas más avanzadas de su desarrollo, y facilita la competencia social. En los países en desarrollo, el bebé suele estar en contacto más continuado con su madre mientras esta realiza sus tareas domésticas, e incluso duerme con ella, de modo que en el momento de cantar, existe también contacto físico y movimiento, es decir, se produce una estimulación a diversos niveles que puede denominarse multimodal. En los países industrializados, el contacto del bebé con la madre es menor, aunque puede ser frecuente la realización de actividades lúdicas en las que se produzca dicha interacción.

Las principales características del canto materno son las siguientes:

  • Las madres emplean con frecuencia el canto para expresar emociones positivas, por lo que el tono de voz que emplean es más amoroso, con mayor riqueza de sonidos armónicos más agudos. Además, las madres tienden a cantar a sus bebés de forma más lenta y emplean vocales largas y glisandos o deslizamientos de voz.

 

  • El rango del canto suele ser bastante agudo, lo que puede deberse a que los bebés prefieren escuchar un canto agudo en una voz femenina, ya sea por su familiaridad con la voz materna o por una mayor precisión en la captación de los tonos agudos. Además, coincide con el rango de voz del bebé.

 

 

Las madres logran mayor expresividad manipulando la letra y la melodía, pero también la dinámica y el tempo en el transcurso de la canción. De este modo, las nanas suenan más relajantes, y las canciones de juego, más alegres. La nana es un tipo de canción infantil destinada a relajar y facilitar que el bebé se duerma. Presenta una estructura simple y repetitiva, así como un contorno melódico suave y descendente, con sucesión de pequeños intervalos en un rango tonal limitado. La canción de juego es una forma musical diseñada para provocar interacciones más alegres o aumentar la emoción y la estimulación durante los cuidados rutinarios.

En función del objetivo de la madre (relajación o estimulación del bebé), alterará ciertos elementos musicales mientras canta. De este modo, las nanas expresarán afecto o ternura, mientras que las canciones de juego llevan sentimientos de alegría. Las madres tienden a refinar su interpretación musical con el fin de adaptarse al estado de ánimo y destrezas del bebé. Estos pueden detectar cambios sutiles en los estímulos musicales y así descifrar las expresiones de la madre.

 

 

¿Cómo ayuda el canto materno a regular emocionalmente al bebé?

El canto materno contiene estructuras secuenciales que facilitan la percepción de emociones. Las nanas y las canciones de juego han evolucionado para convertirse en rituales expresivos de emociones profundas, con beneficios para la madre y el bebé. Las nanas y las canciones de juego modifican el estado anímico del bebé y regulan su excitación, pasos previos para la regulación de los afectos.

 

 

El canto ayuda a coordinar los estados emocionales entre la madre y el bebé, y a establecer un vínculo social. Ambos muestran interacciones comunicativas rítmicas, con un patrón temporal, que se mantienen de forma conjunta. Los elementos musicales proporcionan a madres y bebés las herramientas necesarias para coordinar y expresar sus emociones. Las madres tienden a sonreír más cuando cantan que cuando hablan, lo que origina mayor atención visual de los bebés, y favorece la sensibilidad materna.

Las canciones de juego suelen ser más adecuadas para controlar momentos de malestar del bebé. Su carácter rítmico capta la atención de forma intensa y puede favorecer la distracción. Estas canciones suelen ser estimulantes, y se acompañan de movimientos con la cabeza y los brazos, y balanceo rítmico del bebé. Si este ya conoce la canción, se facilita un entorno de recuperación más seguro que el creado por el habla.

 

Canto materno y estados anímicos de la madre

Con frecuencia, el proceso de adaptación a una nueva maternidad puede conllevar cambios en los estados anímicos de la mujer. Estos estados pueden derivar en una depresión postparto, o en un estado mantenido de ansiedad, que además del propio sufrimiento que conllevan, dificultan el establecimiento de una relación saludable con su bebé. En general, nuestra sociedad tiende a negar esta realidad, e infravalorar todo lo que supone la maternidad en la vida de la mujer.

Desde hace algunos años, se sabe que las madres con depresión postparto interactúan menos con sus bebés, son más inexpresivas, y les cantan menos. Su canto es menos expresivo, menos luminoso, menos vital. Y por tanto, con menos rasgos que ayuden a regular a su bebé. De este modo, se genera un círculo vicioso que tiende a perpetuar la desconexión.

En Bélgica, se llevó a cabo una experiencia en un hospital materno-infantil con madres con depresión, en las que participaban durante varias sesiones grupales junto a sus bebés con dinámicas musicales en las que había un contenido teatral o expresivo importante, siguiendo las pautas de aprendizaje musical del pedagogo musical norteamericano Edwin Gordon. A lo largo del estudio, se comprobó la mejoría en la interacción entre madre y bebé.

 

 

Otros estudios en Estados Unidos y Australia se han enfocado en plantear programas educativos a través de las nanas para madres en general, como medio de promoción de la salud en esta etapa temprana, o como recurso de apoyo para madres con trastornos psiquiátricos. En todos ellos, se demuestra el profundo impacto de las experiencias musicales compartidas con los bebés para la mejora de su interacción y el desarrollo de una mayor conciencia de sus emociones.

 

 

Referencias bibliográficas

 

  • Edwards, J. (ed). (2011). Music Therapy and Parent-Infant Bonding. Oxford: Oxford University Press.
  • Gordon, E. (2013). Music learning theory for newborn and young children. Chicago: GIA Publications.
  • Nicholson, J. M., Berthelsen, D., Abad, V., Williams, K., & Wallace, J. (2008). Impact of music therapy to promote positive parenting and child development. Journal of Health Psychology, 13(2), 226-238.
  • Trehub, S. E. (2001). Musical predispositions in infancy. Annuals of the New York Academy of Sciences, 930, 1–16.
  • Van Puyvelde, M., Rodrigues, H., Loots, G., De Coster, L., Du Ville, K., Matthijs, L., Simcock, D., & Pattyn, N. (2014). Shall we dance? Music as a port of entrance to maternal-infant intersubjectivity in a context of postnatal depression. Infant Mental Health Journal, 35(3), 220-232.

 

Rupturas con elegancia: si te vas a ir cierra la puerta, por favor

Las rupturas son un acto de responsabilidad que pretenden ser el remedio o la salida a un estado de tensión, desequilibrio o estancamiento de lo que fluía y ya no fluye. Por desgracia, muchas veces olvidamos la parte que se refiere a «responsabilidad» y sólo nos quedamos en el acto, en el «quitárnoslo de encima».

Llegamos, tocamos y nos vamos. Como si del crimen perfecto se tratase: «no dejamos ni huella».

La ruptura de cualquier tipo de relación ( amistad, laboral, pareja, etc.) se expresa finalmente mediante una acción física, pero es un proceso tanto intrapsíquico como interrelacional que va desde:  un malestar e inquietud individual y/o de la relación, pasando por la necesidad de cambio, el desacople de la relación, la crisis manifiesta y no resuelta, la quiebra, el post síndrome de abstinencia y la transformación vínculo.

Sin embargo, será la madurez emocional de los miembros implicados, la capacidad de autocrítica, el apego desarrollado y lo integrado de anteriores duelos, lo que se reflejará en cómo nos posicionemos y vivamos la ruptura.

A otra cosa mariposa

Decidir de forma responsable y madura alejarte de una relación en la que antes estabas de manera más o menos presente, no es baladí, es una decisión cuanto menos incómoda y cuanto más dolorosa, que demuestra un compromiso y un respeto con uno mismo y con la persona con la que estábamos relacionándonos. Por ello dedicarle un tiempo a darle el valor que merece minimizará los efectos en ambos.

«No le dije nada. Simplemente desaparecí poco a poco. Yo creo que tuvo que darse cuenta, porque antes nos escribíamos prácticamente a diario y de repente dejé de contestar… pero sólo hemos estado 5 meses juntos  y no teníamos nada, yo lo dejé bien claro desde el inicio».

Una cosa es no tener una etiqueta que «certifique» que se es pareja y no forzar las cosas y otra esconder nuestra incapacidad de afrontar maduramente una decisión legítima como la de cortar lo que había, con una racionalización defensiva del tipo «no éramos nada»

El trabajo con las gestalts inconclusas son uno de los motivos por los que más se acercan a mi consulta en los últimos años. Es en el propio espacio de la terapia donde acompañamos al paciente a concluir e integrar esos vínculos que bien no cerraron o bien lo hicieron de una manera traumática por el hecho de no haber sido conscientes de la importancia que tenía a nivel intrapsíquico e interpersonal. Muchas veces estas rupturas conectan con los episodios de despedidas no resueltas en la propia infancia, reforzando aún más los bloqueos y aumentando los mecanismos de defensa.

Quizá para una de las partes pueda ser más doloroso que para la otra, pero ambos han estado danzando en esa unión durante ese tiempo. Recordemos que si uno no es capaz de asumir sus propias motivaciones y sentimientos reales con honestidad, y en su lugar tiene miedo de expresarse por salir herido o dejar herido al otro, no encontrará un espacio donde poder sanar las heridas relacionadas con el apego y el rechazo. Las dos heridas, según la filosofía zen, más relacionadas con el sufrimiento.

 

Algo similar pasa en esas díadas de amistad simbióticas y que de la noche a la manaña, una de las dos partes hace un «abracadabra» y desaparece como el humo, sin poder asumir la otra parte que esa etapa -por el motivo que sea- ya no continua igual, está caduca y que es mejor tomar distancia y evolucionar por separado.

Actualmente, tal y como acertadamente exponía el sociólogo Zygmunt Bauman  en «El amor en tiempos líquidos» las relaciones entre las personas se hacen y deshacen con una facilidad que a veces resulta abrumadora. Los lazos afectivos parecen haber adquirido un cierto carácter industrial. Las relaciones se valoran por su utilidad (¿me encajas? ¿me sirves? ¿me convienes? ¿me complementas?) y se desechan cuando no son rentables.

Recuerdo mientras escribo el bello paisaje de El Principito que enmarca un poco la reflexión que trato de trasladar a este escrito:

Principito: – ¿Qué significa «domesticar» ?

Zorro – Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa «crear lazos…»

Principito: – ¿Crear lazos?

Zorro: – Claro. Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo…

Principito: – Comienzo a entender . Hay una flor… creo que me ha domesticado…

/…/

Zorro: – Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante. Los hombres han olvidado esta verdad. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…

Principito: – Soy responsable de mi rosa… – repitió el principito a fin de recordarlo.

 

ruptura

 

¿Significa esto entonces que tengo que estar «atado» al otro por el simple hecho de que compartimos un lazo en su momento? Aunque técnicamente así sería por la Ley del entrelazamiento cuántico, a nivel práctico y saludable: absolutamente no.

Sólo se trata de ser responsable con lo que ambos construyeron y ritualizar en la medida de lo posible el cierre del mismo. Ya haya sido una relación de pareja, de amantes, de amistad (o incluso laboral).

 

ruptura

 

Si el tipo de relación lo merece y ha habido respeto y madurez aún siendo poco el tiempo el transcurrido juntos, el darle al uno la oportunidad de escuchar las motivaciones, las reflexiones y los sentimientos que están debajo de la decisión y a su vez oír del otro lo que siente respecto a esa determinación, -con la que puede estar de acuerdo o no- es darle un sentido a lo (mucho o poco) que significó ese tiempo y espacio interno compartido.

Emancipación emocional y diferenciación del self en las rupturas:

En este marco también parece importante tener en cuenta el concepto acuñado por Bowen en su estudio sobre los sistemas familaires, cuando hace referencia a la diferenciación del self. Ya vimos en este otro artículo»  Pareja equilibrada: juntos pero no revueltos cómo estar sanamente diferenciado supone encontrar el equilibrio entre las dos fuerzas vitales básicas: la individualidad y la conexión con otros. Esto implica poder estar emocionalmente próximo a los demás sin que ello suponga fusiones o pérdidas de identidad.

Bowen señala en este sentido, que a nivel intrapsíquico diferenciarse consiste en :

«tener la capacidad de tomar conciencia y distinguir los pensamientos de las emociones, viviendo éstas con la intensidad que conlleven y pensando a su vez con claridad antes de actuar.»

Así, una persona con alta diferenciación del self asume la responsabilidad de sí misma y de sus acciones, al mismo tiempo que es capaz de escuchar y apreciar los puntos de vista del otro sin que ello conlleve reactividad o sumisión. Es capaz de sostener sus propias emociones y pensamientos sin echarlos fuera, reprimirlos o negarlos.

Por el contrario, un nivel bajo diferenciación del self implicaría perder la capacidad de pensar con claridad, actuando o bien de forma reactiva movido por la intensidad emocional y la ansiedad culpando al otro o así mismo; y o bien adoptando una actitud excesivamente racionalizadora, distante y fría. Evitando el contacto y la comprensión tanto de las emociones propias como ajenas.

Veamos un ejemplo de los efectos de una ruptura de los miembros con un nivel bajo de diferenciación del self en la letra de esta canción de Gotye (el vídeo contiene la letra completa en español).

«pero no tenías que cortar todos los lazos conmigo, hacer como que nunca ha pasado y que no fuimos nada. Y ni siquiera necesito tu amor, pero me tratas como a un extraño, y eso resulta tan duro. Supongo que ya no lo necesito, sólo eres alguien a quien yo solía conocer»

En este caso la ruptura se produce a través de una emancipación física pero sin diferenciación real, puesto que él en este caso, se queda enganchado y fusionado en la historia, desbordado por el recuerdo emocional de la relación romántica. Y ella por el contrario, desconecta de todo contacto personal significativo, optando por el cut-off emocional, que en palabras de Bowen se manifiesta en:

«una negación abrupta del apego, un pseudo-control de las emociones y un fingimiento de elevada autonomía. «

Por doloroso que pueda ser, tener una conversación para terminar una relación de manera madura puede enseñarnos mucho acerca de uno mismo y sentar las bases para las siguientes relaciones.

rupturas

Cerrando el círculo: aprendizaje de la impermanencia en las rupturas.

Si la ruptura es un acto de responsabilidad para con el otro, también lo es para con uno mismo.  La necesidad de cuestionar el vínculo y aceptar la reorganización de la imagen de uno mismo de un modo autocrítico y positivo es importante para evolucionar y cerrar sin fisuras.

Cuando la reconciliación no es posible y la decisión es inamovible, una ruptura asumida con responsabilidad puede ayudarnos a:

  • Aceptar los sentimientos de culpa, vergüenza, decepción, tristeza, abstinencia, liberación o miedo como parte de la honestidad que necesitamos para transitar  la siguiente etapa de nuestra vida.
  • Abrazar con humilidad y gratitud aquello que hemos aprendido a través del espejo del otro ya que las relaciones nos muestran más de nosotros mismos que del otro. Sobre todo, las repeticiones nos están señalando algún punto ciego, una asignatura de vida que no hemos aprobado (como en el colegio) y por ello la volvemos a repetir.En palabras de Carl Gustav Jung: “Lo que no es reconocido se convierte en destino”.
  • Soltar sin temor lo que no nos pertenece más para estar abiertos a recibir  lo que tenga que llegar que de seguro, volverá a enseñarnos a amar-nos más y mejor.

 

Referencias bibliográficas:

Bowen, M. De la familia al individuo. La diferenciación del sí mismo en el sistema familiar. Barcelona. Paidós

Zygmunt, B. Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. S.L. Fondos de cultura económica de España.

Fuentes:

Antoine de Saint-Exuperi El Principito, Salamandara Publicaciones y ediciones Salamandra.

Moreno, A. Manual de terapia sistémica. Principios y herramientas de intervención. Bilbao. Desclee de Brouwer