Resurrección del complejo de Edipo: un nuevo caso de GSA

Según el Diccionario de Psicoanálisis (Laplanche & Pontalis)  el conflicto de edípico  se refiere

al agregado complejo de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores.

Este concepto acuñado y desarrollado por Freud tras inspirarse en la tragedia griega,  tiene en la actualidad su manifestación en un nuevo caso de GSA.

El fenómeno GSA o Atracción Sexual Genética, término introducido en los EEUU a finales de los 80 por Bárbara Gonyo, ocurre cuando Familiares de Primer Grado crecen separados y se reúnen en la edad adulta, pudiendo darse tanto en relaciones filiares  (padres e hij@s) como fraternales (entre herman@s).

Las declaraciones sobre la historia de amor  entre Kim West de 51 años y Ben Ford de 32, madre e hijo, que se reencontraron en 2014 después de 30 años, tras haberlo dado en adopción, ha abierto de nuevo el debate sobre los juicios morales y legales de este tipo de relaciones, sobre todo cuando los miembros de éstas  llegan a mantener relaciones sexuales (GSA-I. Genetic Sexual Atraction Incest).

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Teorías relacionadas

La investigación psicológica acerca de los orígenes y consecuencias de este fenómeno es escasa, aunque desde el punto de vista teórico, encontraríamos varias líneas que apoyarían o refutarían la hipótesis de la GSA como un proceso natural o por el contrario, como un fenómeno de involución socio genético.

Por un lado Lacan concuerda con  Sigmund Freud, en la interpretación del incesto como un impulso básico de la psique humana, ya que en el inconsciente de todo ser humano (hombre o sea mujer) se encuentra el deseo de volver a la unidad con la madre. siendo el tabú del incesto una creación socio cultural  que reprime dicho impulso para proteger la especie y asegurar la exogamia como evolución de la selección natural .

Por otro lado, los estudios sobre la atracción sexual genética (GSA) realizados por el Dr. Maurice Greenberg ( Reino Unido, 1995) demostraron que el vínculo familiar primario que se creaba desde la infancia gracias al contacto y al apego no estaba presente en este tipo de personas GSA, por lo que al encontrarse en la etapa adulta, la necesidad de crear ese vínculo que se había quedado vacío y estancado, se manifestaba como una fuerte atracción afectiva, y en muchos casos, sexual.

Esta atracción afectiva sexual entre familiares podría concordar también con las  investigaciones de Byrne (1971), en las que se corrobora una relación lineal directa entre semejanza y atracción (a mayor semejanza entre las personas, mayor es la atracción), o los últimos estudios de los investigadores médicos israelíes que aseguran que el origen de la atracción sexual responde a una impronta sexual genética presente en los dos miembros de la pareja, apuntando que la  estadística demostró que las parejas que en algún momento sintieron atracción física compartían genes en común.

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Un aspecto importante a tener en cuenta si nos basamos en la Teoría del Apego, es la necesidad natural y biológica del vínculo temprano con la figura de apego, por lo que cuando éste se interrumpe por una separación y/o abandono (procesos de adopción, divorcios, migraciones, etc.) los sentimientos y deseos inconscientes de conectar a un nivel profundo y de vinculación permanecen en estado latente en el interior de la persona. De ahí que, cuando tiene lugar el reencuentro en la edad adulta, la necesidad de unirse y afianzar la conexión original interrumpida,  pueda activarse de forma intensa.

Los casos de GSA entre madre-hijo:

No siempre los casos de GSA conlleva a la consumación de relaciones sexuales, como así lo afirma en el periódico The Guardian el psicoterapeuta, Joe Soll  cuando insiste que el reencuentro, en edad adulta no hace sino recrear el lazo afectivo que se establece entre una mujer y su bebé.

La relación materno filial es muy sensual, pero no definimos como romance o enamoramiento cuando una madre está amamantando, acunando, acariciando o intercambiando miradas profundas con su retoño. A menudo la gente que experimenta GSA me cuenta que lo único que quieren es acurrucarse juntos. Hay una urgencia en recuperar esa intimidad que debió de haber existido y fue denegada”. 

Así pues, la separación en los primeros años de vida, confirmaría la ausencia del llamado Efecto Westermarck o Impronta Sexual Inversa, por el cual las personas que viven cerca durante los primeros años de sus vidas se vuelven insensibles a la atracción sexual entre sí, asegurando a la especie contar con una mayor variedad genética, en apoyo a las teorías darwinistas.

¿La repulsa del Incesto como repuesta biológica o creación socio moral?

Si bien existe evidencia de consentimiento del incesto o matrimonios entre hermanos en las antiguas monarquías (véase biografía de Cleopatra u otros monarcas europeos, incas o hawaianos)  por lo general el incesto y la unión vincular entre parientes ha sido y sigue siendo condenada desde el punto de vista social y legal, siendo todavía un tabú y relacionándose de forma general erróneamente con el abuso sexual infantil.

Cleopatra y Ptolomeo

El miedo acerca  del riesgo de tener hijos cuando tu pareja comparte tus mismos genes corrobora el rechazo ante la idea generalizada de «ir en contra de la naturaleza».

A este respecto, la activista Keith Pullman, creadora del blog Full Marriage Equality apunta que » por supuesto que existe riesgos a tener en cuenta, sobre todo cuando hay una alguna malformación genética”, pero señala,

«si la familia es genéticamente sana, el porcentaje de que los hijos salgan bien alto. Además, es importante subrayar que sexo, matrimonio y reproducción son tres cosas diferentes y la objeción a la hora de reproducirse no debería evitar que la gente tenga relaciones sexuales o se case”.

Reflexiones y líneas de apertura:

 Lo que está claro, es que aún hoy la sociedad tiende a tapar y silenciar todo lo relativo a la GSA, a pesar de que los casos estudiados en reencuentros en familias donde ha habido adopción, va en aumento (casi un 50% según las estadísticas), siendo muy escasa  la investigación y la intervención psicoterapéutica que ayude a las personas en esta situación.

Lejos de emitir juicios morales y ateniéndome sólo desde el punto de vista del tratamiento psicológico desde mi posición humanista, la comprensión y empatía por las personas que están viviendo el proceso se hacer indispensable debido a que las consecuencias a nivel psicológico y social pueden ser, si no encuentran el apoyo necesario devastadoras, debido a entre otras cosas: las creencias acerca del bien y el mal, la confusión acerca del conglomerado de sentimientos, el miedo al rechazo del entorno, los propios sentimientos de culpa, la estigmatización social y las posibles consecuencias legales.

Cada situación es diferente y si echamos la vista atrás, en todas las épocas históricas ha habido quién ha rechazado y ha condenado las relaciones afectivo-sexuales que estaban «no normalizadas» dentro del pensamiento social  de la cultura dominante.

 Aún queda mucho por investigar en esta línea, pues la controversia está servida, pero casos como el de Kim West y Ben Ford  ponen de manifiesto una realidad cada vez más extendida y requiere no seguir mirando hacia otro lado, sino por lo contrario, la necesidad de contribuir a una revisión integral de las perspectivas biológicas, socioculturales, legales y psicológicas, que ayude a que estos casos sean entendidos y atendidos.

Por último me gustaría despedirme de vosotros con una frase de un antiguo profesor de la universidad cuando estudiaba la asignatura de Psicoanálisis y que me ha venido a la mente a colación del título del post:

«Freud no está vigente pero sí presente»  

¡Qué razón tenía!

Referencias bibliográficas:

  • Laplanche, Jean y Jean-Bertrand Pintalis, Diccionario de Psicoanálisis, Paidos. Edición 2007
  • Silvia Ubillos Darío Páez Elena Zubieta Psicología Social, Cultura y Educación Capítulo XV: Relaciones íntimas: atracción, Amor y Cultura.
  • Carly Sullens y Julie DeNeen:  GSA El riesgo Oculto en los encuentros AFIN nº 51 Junio 2013

Fuentes: