Esta vez toca hablar del enfado con la novia… Ya dije que el enfado es una de las emociones que más pereza me da en mi último artículo.  Y aquí estoy otra vez con el enfado… Y es que, si te paras a pensar, es un tema con mucho jugo… Y si la vida me lo devuelve, será por eso, para que lo exprima más, para que aprenda más de ello…

Vaya por delante que la historia que cuento del enfado con la novia podría habernos pasado, mutatis mutandis, a cualquiera de nosotros en algún momento de nuestra existencia, así que podemos mirarla con cariño y sentido del humor.

Un cliente vino a la consulta en plena ebullición de su enfado con la novia. Decía que ella no le quería, no le valoraba. Yo le miraba y me preguntaba, ¿qué hay detrás de todo ésto?, ¿cuál es la historia que él se está contando? Y llegado un momento, le dije: bueno, y si ella no te quiere, ni te valora, ¿qué hace contigo entonces…? Esto paró un poco su acelerado e indignado discurso …

Y ya con un poco de serenidad en el ambiente, le pregunté por sus “pruebas” de que ella no le quería ni le valoraba. Resultó que si su novia quería quedar un día con sus amigas en vez de con él, él interpretaba: ella prefiere estar con sus amigas, ella no quiere estar conmigo, ella no me valora, ella no me quiere. Si su novia estaba cansada un día a la salida del trabajo y prefería marchar sola a su casa, igual: ella prefiere estar sola a estar conmigo, ella no valora mi compañía, ella no me quiere.

Esa era la historia que él se estaba contando. Mi novia queda con sus amigas significa que mi novia no me quiere ni valora. Mi novia está cansada y quiere irse a su casa, igual.  Y, claro, me enfado. ¿Cómo no habría de enfadarme si creo que mi novia ni me quiere  ni me valora?

enfado con la novia

¿Nuestros pensamientos  son verdad?

Solemos creer en nuestros pensamientos como en verdades absolutas. Lo que yo pienso es cierto, es verdad. Pero, en realidad, ¿qué pensáis vosotros? Realmente, ¿es cierto qué si su novia queda un día con sus amigas significa que no le quiere? ¿Es verdad que si su novia sale un día cansada del trabajo y quiere marchar sola a casa  eso también significa que no le quiere? Obviamente, eso no es verdad. Son pensamientos “mentirosillos”…

¿Y cómo se siente él cuando piensa que eso es verdad? ¿Cómo reacciona? Con enfado. Habla conmigo y critica a la novia. Habla con la novia y discuten acaloradamente, con lo cual la relación se deteriora… Él se siente mal, hace sentirse mal a la novia y la relación se resiente… ¿Algún motivo para mantener esos pensamientos?  ¿Alguna razón para soltarlos? ¿Quién sería él sin esos pensamientos? … Puedes contestarte tu mismo.

enfado con la novia

 

El espejo

Hay quien dice que cómo nos relacionamos con el otro es un espejo de cómo nos relacionamos con nosotros mismos… Así que, llegado el momento oportuno,  le invité a que invirtiera la frase de su pensamiento inicial. A que dijera en voz alta “yo no me quiero ni me valoro”,  en vez de “mi novia no me quiere ni me valora”. ¿Te resuena? — Le pregunté —. Sí — me contestó él y su semblante cambió radicalmente, quedándose pensativo y  en silencio—.

A partir de ahí, pudimos trabajar sobre la aceptación de sí mismo para que se quisiera y se valorara más.

Somos humanos y tendemos a proyectar en los demás. En este sentido, el otro es mi maestro. Sin embargo, mientras seguimos atrapados en el enfado con la novia o con quien sea, echando los balones fuera, somos incapaces de verlo. La ira ciega, dice el saber popular.

Cuando somos capaces de quitarnos la venda del enfado, podemos abrir los ojos. Y quien abre los ojos ve.

Una mujer me dijo esta mañana «he decidido no entrar en conflicto con nadie porque me he dado cuenta de que cuando entro en conflicto con alguien, en realidad, lo que hago es entrar en conflicto conmigo misma”.

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

Referencias bibliográficas. Si quieres cultivar la desidentificación del pensamiento te recomiendo que leas “Amar lo que es” de Byron Katie. Y si quieres más información del enfado desde otro punto de vista, mi anterior artículo “El enfado… que pereza me da”