La huella del amor negativo en la infancia

 Amor negativo… 3,2,1:¡acción!

«¿Has sentido alguna vez como una masa uniforme y vacía llamada abismo te va absorbiendo poco a poco hasta no saber si tu propio Yo te pertenece a ti o aquella fuerza succionadora? ¿Has llegado a creer que no eres tú quien dirige tu vida y que todo lo que has dicho o hecho no es más que una reiteración monótona, pesada -muy pesada- sin significado propio? Si es así, bienvenido y bienvenida al Punto de No Retorno.

No olvides compartir con nosotros tu soledad, tu angustia y tu caos el resto de los días que Nos pertenecen. Gracias por ser un cadáver más de entre los cien millones de almas desgarradas que habitan este lugar sin tiempo ni espacio. Que tengas una feliz noche en tu corazón muerto. Buenas noches…shussssss»

Algo está mal cuando un niño o una niña escribe estas palabras con apenas 12 años. Algo está mal cuando alberga dentro de sí estos sentimientos. Estas palabras las escribí yo sin tener idea por aquel entonces que lo que estaba sintiendo era claramente las huellas del Amor Negativo.

El término Amor Negativo fue presentado por  Bob Hoffman en 1976 como el más destructivo de los impulsos emocionales.

«Es la adopción y repetición de una programación básica negativa que incluye los comportamientos, actitudes, rasgos, creencias y emociones negativas de nuestros padres, incluyendo todos los modelos familiares existentes.»

Es cuando, según Hoffman, los niños y las niñas* (de ahora en adelante usaré niño/niños por consistencia gramatical), adoptamos desde muy temprana edad los patrones de nuestros padres por Amor Negativo.

¿Por qué haríamos algo así?

– Bien por imitación, ya que el bebé aprende por modelado de las figuras de apego copiando aquello que ve en su entorno cercano.

– Bien para comprar su amor y ser aceptados («ahora que soy igual que tú ¿me vas a querer mamá/papá?»)

– O bien a un nivel muy subconsciente para castigarlos con la culpa siendo el espejo de las consecuencias destructivas de sus propios patrones negativos transmitidos.

Toda nuestra programación básica negativa ocurre sin que seamos plenamente conscientes, antes de la pubertad (la edad de madurez biológica).  El adulto y adulta en el que nos transformamos después de la pubertad, actúa de manera automática según el  modelo de infancia que hayamos aprendido. Es por ello que  reaccionamos ante las dificultades en función de las necesidades que fueron cubiertas o descubiertas durante ese periodo. Da igual lo que hayas madurado después, da igual que sientas que eres completamente diferente a como eras de pequeño o pequeña. Ante situaciones similares en las que el niño se haya sentido herido y no se haya restablecido a nivel profundo el contacto sano con ese niño, el adulto actuará igual que si tuviera la edad en la que saltó por primera vez ese mecanismo negativo.

Para mí comprender y sobre todo experimentar esto en la base del proceso Hoffman durante mi estancia en el programa «Crisol», supuso un antes y un después.

Si bien mi incesante interés por la psicología vino en parte motivado por comprender a qué se debían estos mecanismos automáticos que a veces parecían no pertenecerme (rabietas, miedos, sonrisa compulsiva, perfeccionismo, invalidación, autosabotaje, etc.)  antes de este «darme cuenta» minimizaba gran parte de las repercusiones de mi infancia, pues había sido muy feliz, con unos padres que me querían, honrados y buenos. Sin traumas relevantes,  me sentía obligada a idealizar y proteger a mis padres a modo de lealtad y gratitud.

Ahora sé que esto era sólo una falsa cortina de humo para no enfrentar el dolor, para no desenterrar la memoria infantil y para seguir teniendo la justificación de que «es que yo soy así» cada vez que un automatismo negativo saltaba por los aires haciéndome daño a mí y a los de mi alrededor.

 

La internalización  del Amor Negativo

Esta internalización puede llevarse a cabo por medio de tres vías:

-Adopción total: cuando adoptamos totalmente un rasgo de nuestros padres. Si es un rasgo de ambos, será doblemente duro y es casi imposible rebelarnos contra él. (ejemplo: negativismo, miedo, falsedad, autoritarismo, dependencia)

-Rebelión + Amor Negativo: crea un conflicto de «Tira y Afloja». No nos gusta el rasgo negativo de nuestros padres ni sus consecuencias, así que lo suprimimos, tratamos de actuar de manera opuesta. Nos rebelamos. Así que, cuando actuamos con el opuesto positivo, la voz negativa no se calla dentro de nosotros y nos vemos empujados en 2 direcciones opuestas con el consiguiente sentimiento de desgarro. Es un conflicto de «Tira y Afloja»: en ocasiones actuamos positivamente, en otras negativamente.  Este balanceo ambivalente crea todavía más conflictos y ansiedad.  Hay que tomar conciencia de que al adoptar los rasgos de ambos padres, con el fin de ser leal a cada uno de ellos, ¡debemos jugar ambos papeles! Por ejemplo si la madre es tranquila y conciliadora y nunca expresa rabia.  Por otro lado, el padre es siempre hostil y agresivo.

Externamente, podemos comportarnos como la madre, pero la supresión de la hostilidad del padre es como un volcán latente, rugiendo dentro de nosotros, esperando un momento (apropiado o no) para entrar en erupción. Lo mismo ocurre por ejemplo con la dependencia e independencia,  la soberbia y la humilidad, la generosidad y la tacañería.

-Trascendencia: somos capaces de trascender los rasgos negativos de nuestros padres sin sentir un conflicto interior. Adoptamos aquellos rasgos positivos que nos son propios y que no generan conflictos de sentimientos como la deslealtad, la culpa o la soberbia.

Si lo piensas bien, ¿cuántas veces te dices: «me parezco a mi padre» o «en esto soy igual que mi madre».  Y en otras aún más te preguntas «pero ¿por qué estoy haciendo esto?  ¡Mi madre (o padre) hacían justamente esto! y yo odiaba que lo hiciera y ahora aquí estoy haciendo lo mismo…»

Es como el dice el propio Hoffman:

«Es fácil comprender por qué nosotros, cuando éramos niños, imitábamos los comportamientos y los rasgos positivos de nuestros padres.  Lo que es más difícil de comprender es por qué imitábamos también los comportamientos negativos. De una forma y otra, hemos internalizado a nuestros padres en nuestra infancia.»

Si en esencia, si no fuéramos en gran parte la herencia de esos patrones transmitidos, entonces, ¿por qué nos comportaríamos como ellos? o por la contra ¿por qué nos aferraríamos a rebelarnos por no ser como él/ella?

Si bien es cierto que ya en la pre adolescencia, los jóvenes buscamos  nuestra propia forma de ser en vez de adoptar los rasgos parentales  negativos, como no nos sentimos  queridos de manera incondicional cuando nos rebelamos, lo que nos hace únicos no llega a aflorar. Y terminamos rebelándonos también contra nosotros mismos a través de la autoinvalidación y el sentimiento de culpa.

La socióloga y psicóloga Sperber  muestra muy bien esto que señalo:

» Desgraciadamente, nosotros pasamos la vida rechazándonos y creando situaciones en las que nos rechazan los demás. Vivimos poniendo condiciones… parece que uno tuviera que hacer esfuerzos para ser querido, comprar ese amor a prueba de expectativas y pruebas.  Eso es el amor negativo.»

 ¿Cómo se hirió nuestro niño interior?

Todas las formas en las que un niño puede herirse y ser programado con el Amor Negativo responden en esencia a la invalidación  y a sentirse indigno de ser amado.

El patrón de invalidación y auto invalidación es quizá la forma más devastadora en la que se puede dañar la autoestima y la identidad de un niño.

El psicólogo y autor del libro «Volver a casa», John Bradshaw, lo asocia con el sentimiento de la vergüenza tóxica que es mucho peor que el sentimiento de culpa.

«Con la culpa has hecho algo mal pero puedes remediarlo, con la vergüenza, es que hay algo mal en ti y no hay nada que puedas hacer, nunca nada será suficiente hagas lo que hagas: eres inadecuado/a e imperfecto/a.» 

 A su vez el patrón de sentirse indigno de ser amado/a es en mi opinión la base de todo Amor Negativo. Los niños saben intuitivamente que la gente tiene tiempo para lo que ama y cuando eres bebé no sabes diferenciar a ciencia cierta si cuando tu papá o tu mamá se ausentan se trata de una elección o de una obligación. A ojos de un niño, esa ausencia ya sea física, emocional-o ambas-, aun entendida racionalmente y justificada en la adultez, generará inevitablemente en su interior la pregunta ¿qué he hecho mal para que tú no estés conmigo?

Los niños están predispuestos por naturaleza al amor y a la alegría (si crees que no, sólo hay que mirarles a lo ojos cuando son aún bebés). No obstante, deben primero ser  bien amados para poder aprender a amar bien.

naturaleza infantil

naturaleza infantil

El crecimiento sano de un niño depende de que otro le ame y le acepte incondicionalmente por lo que es, y no por lo que hace. Cuando esto se satisface, la energía del niño se libera de modo que es capaz de amar a otros del mismo modo.

Cuando un niño en cambio no es amado tal y como es, se rompe su sentido del Yo. Al ser depender de los adultos, su Egocentrismo se encajona y su verdadero yo nunca llega a salir realmente por miedo a ser herido o rechazado. Se fabrica así la coraza que le permitirá sobrevivir a base de personajes y máscaras con las que evitar el dolor. También reprimirá su voz a la hora de mostrar sus emociones  y le costará amar a los demás con plena aceptación.

Cualquier mecanismo automático infantil reaccionario es pues una sobre adaptación egocéntrica del niño herido y es nuestro deber como adultos que ese niño interior vuelva a confiar en nosotros para que crezca de manera madura y sana.

Ellos no tienen culpa

¿Qué ocurre si al leer estas palabras siento un gran resentimiento contra uno o los dos progenitores? ¿Qué ocurre si cuando estoy leyendo este artículo siento enfado contra su autora invalidando y cuestionando que mis padres hayan influido en cómo reacciono antes las cosas? Ambos sentimientos son completamente normales. De hecho a veces se tiene ambos.

Sin embargo, para que puedas llegar a una comprensión más profunda de la huella del Amor Negativo, es importante aclarar, sin ninguna sombra de duda, lo que dice Hoffman al respecto:

«Nuestros padres, que inconscientemente nos programaron, aunque sean la causa, no tienen culpa. Ellos también fueron programados por sus padres; y antes también lo fueron éstos por los suyos.» Somos todos culpables de nuestros comportamientos, y sin embargo ninguno de nosotros tiene la culpa.»

Y esto, de lo que nadie tiene la culpa, pero nos hace sentir culpables a todos, se hereda ciegamente de generación en generación y se llama Amor Negativo.

Una vez que entiendes esto y lo experimentas (no basta hacerlo mentalmente) todo comienza a colocarse.Comienza el proceso. Comienza el derrumbe de las lealtades.

 

programación negativa heredada

programación negativa heredada

Cómo no va a ser responsable (prefiero éste al  término culpa ) un padre que es alcohólico y maltrata a su hijo/a? ¿Cómo no va a importarle a un niño de 6 años que su padre o madre estén ausentes, sólo se dirijan a él/ella en términos de mandatos y nunca tengan tiempo de jugar con él? ¿Cómo no va a doler que seas el o la favorita de papá (mamá) y tus hermanos/as te tengan envidia por las comparaciones?

A continuación te invito que te tomes unos minutos para leer estas líneas y que seas sincero/a ¿Puedes reconocer de tu infancia alguno de estos patrones y frases (admoniciones) similares?:

– Poca/ninguna demostración de sentimientos

– Falta de compromiso con los demás. Promesas sin cumplir.

– Insensibilidad, indiferencia con los otros.

– Invasión

– Rechazo

– Dependencia

– Chantaje emocional

– Favoritismo entre los hijos

– No expresa aprobación

– Provoca rivalidad entre los hijos

– Disciplina de mano de hierro o lo contrario

– Avergonzar y culpar a los demás

– Egoísmo

**************

– Otra vez lo has hecho mal, esfuérzate

– Así no te van a querer

– Primero, la obligación.

– Así no aprenderás

– Porque aquí mando yo

– Eres un desastre

-No estés triste.¡Otra vez llorando!

– Tienes que ser fuerte.

– Eso son tonterías.

– Con lo que hago por ti.

– No tienes derecho a quejarte

– Pensar en ti  es ser egoísta

– No tienes derecho a opinar.

– No pareces hijo/a nuestra/o.

Antes de que podamos borrar nuestros comportamientos, sentimientos y actitudes negativamente programadas y llegar a un estado en que nos sintamos dignos de ser amados, debemos romper la dependencia y la necesidad psicológica hacia los padres de nuestra infancia y ello pasa por entender el cómo ellos, sin quererlo, nos transmitieron esa programación.

La verdad básica de esta transmisión es:«nosotros no podemos darte  amor de manera incondicional si no lo tuvimos».

Así lo que normalmente parece ser amor es solamente la pretensión de actuar amorosamente para recibir o conseguir el amor de los demás. El verdadero amor sólo puede manifestarse cuando nos aceptamos y nos amamos. ¿Cuántos de ustedes pueden decir que sus padres se aman y se aceptan incondicionalmente? ¿Cómo poder hacerlo entonces con sus hijos?

 Hay algunas personas que tenderán a sentir de manera exagerada que los padres son los culpables de que ahora sus vidas estén así aún no habiendo vivido grandes negligencias ni traumas específicos de abuso o abandono. Otras personas que por el contrario, aún habiendo vivido estas circunstancias habrán aprendido mecanismos de defensa tales como la amnesia o la idealización para tapar dicho dolor.

Sea cual sea tu caso, el niño y la niña interior va a necesitar perdonarlos,así como también necesitará de tu defensa y aceptación incondicional para que madure de una manera positiva y afectuosa hacia la libertad de sentirse amado y amada tal cual es. La forma en la que se conduce el proceso la veremos en el siguiente artículo. ¿Me acompañáis?

puerta de la liberación

 

«Perdonen la cara angustiada, perdonen la falta de abrazo, perdonen la falta de espacio, los días eran así…»

(-A nuestros hijos-, Martins-Lins)

 

 Referencias bibliográficas:

-Bradshaw, John, Volver a casa Recuperación y reveindicación del niño interior. Ed. Gaia, 2015

-Hoffman, Bob El proceso Hoffman de la Cuadrinidad, Ed. Urano, 1992.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

One thought on “La huella del amor negativo en la infancia

  1. Gracias de nuevo… Cada artículo tuyo que leo me acerca más a mí… Me cuestiona y me descubre, a veces con sorpresa, a veces con dolor, pero siempre con una conciencia renovada.
    No sabía que mi niño interior pudiese ser tan importante y tan condicionante en mi edad adulta. No sabía que era tan importante reconocer los patrones negativos aprendidos, saber su origen y no dar culpas… No culpar a mis padres por haberme trasmitido esos patrones en modo no voluntario ni a mí niña interior por haberlos interiorizado de forma incosciente. No culparles a ellos y como bien dices confiar en nuestro yo actual para que nuestro niño interior crezca de manera sana y madura

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