Musicoterapia: otro modo de entender la música

¿Alguna vez has presenciado la reacción de un bebé ante el canto de su madre? ¿O el baile de un niño que apenas acaba de aprender a andar cuando escucha música? ¿Alguna vez te has parado a pensar la cantidad de asociaciones que establecemos entre determinada música y ciertos sucesos o momentos de nuestra vida? ¿Y te has dado cuenta de cómo nuestras emociones fluyen, vienen y van, ante ciertas composiciones musicales? ¿Has oído hablar alguna vez de la musicoterapia?

 

https://www.youtube.com/watch?v=mQtT8hADx3E

 

¿Qué es la música?

Sería difícil definir lo que es la música, pero podría considerarse una sucesión estructurada de sonidos y silencios que se diseña de forma intencionada. El modo en que se ha llevado a cabo el diseño de dicha sucesión ha variado según la época histórica, cultura, localización geográfica, pero en todos los grupos humanos ha existido la música como fenómeno con un amplio calado personal y social.

La música consta de varios elementos: el ritmo, la melodía y la armonía. El ritmo existe desde el momento en que es posible distinguir ciertos acentos o partes fuertes que se repiten de forma regular y previsible en la secuencia de sonidos, lo cual facilita el movimiento del cuerpo. Es el elemento más visceral de la música, que nos incita a la acción y facilita la sincronización entre individuos, favoreciendo la cohesión grupal y el sentido de pertenencia.

Musicoterapia

Percusión como expresión del ritmo

La melodía es la combinación de las alturas o tonos de cada uno de los sonidos de la secuencia en un orden concreto. Los componentes melódicos de la música tienen un gran significado emocional. La armonía es un elemento característico de la música occidental, en el que se realiza un acompañamiento de la melodía con otros sonidos simultáneos en forma de acordes, según unas normas establecidas que han variado según las épocas y estilos (armonía clásica, jazz, blues, etc). La creación de la armonía es un proceso intelectual, pero tiene un gran efecto a nivel emocional, pues el orden de los acordes puede crear “atmósferas sonoras” con gran capacidad de movilizar emociones.

 

¿En qué consiste la musicoterapia?

La música se ha empleado desde los orígenes de la humanidad con fines de sanación o de desarrollo espiritual. En culturas antiguas o en actuales aún organizadas en pequeños grupos humanos y conectadas a la Naturaleza, el uso del canto y la percusión han sido herramientas para facilitar el acceso a estados no ordinarios de conciencia. A mediados del siglo XX, surge la musicoterapia como disciplina profesional con base científica. La definición que se da actualmente es la siguiente:

Proceso sistemático de intervención en el que un musicoterapeuta establece una relación de ayuda con la/s persona/s con las que trabaja mediante el uso de la música y/o de sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía, armonía) en un encuadre adecuado, con el fin de promover y/o restablecer la salud y mejorar la calidad de vida de esa/as persona/s, satisfaciendo sus necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas, y fomentando cambios significativos en ellas (Asociación Española de Musicoterapeutas Profesionales, 2014).

Tanto a nivel de la población general como de los profesionales de la salud, sigue habiendo gran desconocimiento acerca de la musicoterapia. Existe la creencia generalizada de que consiste en la audición de música, habitualmente grabada, para inducir estados de relajación y bienestar. Por ello, es preciso diferenciar lo que serían efectos terapéuticos derivados del uso de la música de lo que es un proceso musicoterapéutico. Más allá de la recepción pasiva de música grabada, la mayor parte de modelos implican la improvisación musical llevada a cabo por los propios pacientes, ya sea con su voz, percusión corporal o instrumental, piano u otro instrumento, tengan o no conocimientos de música, ya que se parte de que cada persona tiene un ser musical en su interior, y la labor del musicoterapeuta es acompañar esa expresión sonora de forma adecuada, con el fin de inducir cambios que mejoren la calidad de vida.

Para ejemplificar distintas aplicaciones actuales de la musicoterapia, se muestran ejemplos que facilitarán la comprensión de su alcance.

Personas con discapacidad

En personas con discapacidad, ya sea intelectual o física, es un medio muy importante para la adquisición de nuevas capacidades, como en este caso del vídeo de un chico con síndrome de Angelman, en la que el estímulo musical favorece la movilidad de los dedos y el desarrollo del saludo social.

 

 

Otro ejemplo más creativo, en el que el paciente experimenta directamente con los instrumentos, se muestra en este vídeo:

 

 

Personas con daño cerebral adquirido

En personas con daño cerebral adquirido, se han desarrollado en los últimos años diversos protocolos para la rehabilitación motora a distintos niveles, en los que la música es un elemento clave. En el caso del vídeo, se muestra la rehabilitación del lenguaje en una persona que sufrió un ictus, a partir del desarrollo del canto.

 

 

Acompañamiento al final de la vida

Ya a nivel más emocional y psicológico, ha tenido un gran desarrollo el uso de la música en el acompañamiento al final de la vida. Existen varios centros hospitalarios en España que prestan este servicio de forma habitual. En el vídeo se muestran dos ejemplos:

 

 

Personas hospitalizadas

A nivel hospitalario, existe gran experiencia en el ámbito de la pediatría, tanto en recién nacidos prematuros, como en niños de mayor edad con patología como el cáncer:

 

 

Así pues, la creatividad es el gran motor de las innumerables formas de aplicación de la música en el ámbito terapéutico.


Referencias

  • MacDonald, R. A.R., Kreutz, G., & Mitchell, L. (Eds). (2012). Music, Health, and Wellbeing. Oxford: Oxford University Press.
  • Wigram, T., Pedersem, I. N., & Bonde, L. O. (2005). Guía completa de musicoterapia. Vitoria: Agruparte.

Fuentes

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