¿Por qué las madres mueren en los cuentos infantiles?

Hace unos días Roxana Palacios publicó un post en este mismo portal llamado “Yo vivo por mis hijos” en el que hablaba de la relación que se crea entre el niño y sus padres desde incluso antes de su nacimiento.

Me gustaría resaltar una frase:

“Hay un momento en el que el bebé es realmente todo para la madre, y es necesario que sea así para su supervivencia. Sin embargo, debe haber un corte o límite entre ambos.”

Esta separación efectivamente es vital, y es algo que los cuentos de hadas llevan enseñándonos desde hace miles de años. Quizá nos vendría bien repasar estas viejas historias para rescatar su sabiduría.

El papel de los cuentos

Uno de los primeros artículos que escribí en Psiquentelequia, trataba sobre la función moralizante de los cuentos infantiles.  Desde hace 1.300 años (y con casi total seguridad más), los cuentos de hadas han servido para enseñar a niñas y niños (sobre todo a las primeras) lo que deben hacer y lo que no. Lo que es deseable, y lo que hay que evitar.

Una primera visión por encima, podría hacernos creer que las moralejas de los cuentos iban dirigidas esencialmente a la infancia, pero si nos adentramos un poquito más descubrimos que también los adultos podemos aprender muchas cosas de estas viejas historias.

Disney: el asesino de las madres

La separación de la que habla Roxana tiene su máxima expresión cuando vemos que en una gran cantidad de historias creadas para el consumo infantil, la figura de la madre, del padre (o de ambos) no existe.

Vamos a hacer un breve repaso de la filmografía de Disney para ponernos en situación. He seleccionado las películas más representativas de la casa, cuyos protagonistas son humanos,  y a no ser que se me haya despistado alguna, están presentes todas las archiconocidas princesas Disney:

  • Blancanieves: madre muerta.
  • La Cenicienta: madre muerta.
  • Alicia en el País de las Maravillas: padres ausentes en el cuento (esperemos que estén vivos).
  • Peter Pan: no solo no tiene padres, sino que lidera una pandilla de niños “perdidos”, es decir, huérfanos.
  • La Bella Durmiente: separada de sus padres desde que nada. Suponemos que ella creería que habían muerto.
  • La Sirenita: madre muerta.
  • La Bella y la Bestia: madre muerta.
  • Aladín: de él sabemos poco. La madre de Yasmin por el contrario sí que sabemos que ha fallecido.
  • Pocahontas: madre muerta.
  • Tarzán: ambos padres muertos.
  • Lilo y Stich: ambos padres muertos.
  • Tiana y el Sapo: madre muerta.
  • Enredados: separada de sus padres al nacer.
  • Brave: ¡Increíble! ¡Ambos padres vivos y con buena salud!
  • Frozen: padres muertos.
  • Big Hero: padres muertos.
  • Vaiana: madre y padre con vida.

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De los personajes de la imagen tan solo Mérida y Mulan han crecido sabiendo que su madre está viva, las demás o eran huérfanas o creían serlo. Faltaría añadir casos como la madre de Bambi o la muerte de Mufasa que tantísimo nos hicieron llorar.

¿Es acaso la factoría Disney una vil y perversa empresa que odia a las madres del mundo entero?

Si viajamos atrás en el tiempo podemos hacer otro repaso a la literatura infantil y observar por ejemplo los cuentos recopilados de los Hermanos Grimm:

  • Hansel y Gretel
  • Caperucita Roja
  • La Cenicienta
  • Rapunzel
  • La Bella Durmiente
  • Blancanieves
  • La niña de los Fósforos

Otra vez más la orfandad está presente en la mayoría de las historias.

¿Cuál ha sido el éxito de la literatura infantil más importantes de los últimos tiempos? El mago más famoso de todos, Harry Potter también era huérfano. Huérfanos son también Lucy, Edmun, Susan y Peter, protagonistas de la adaptación de los libros de Lewis Las Crónicas de Narnia. Huérfano era Frodo, héroe del Señor de los Anillos, y así podríamos seguir. ¿Azar? Ni mucho menos. Estas muertes son un símbolo de la transición sana de la infancia a la adolescencia.

La muerte de la inocencia

Cuando somos pequeños, dependemos para sobrevivir de nuestros padres.  Las personas, como mamíferos que somos hemos dependido de nuestras madres para sobrevivir nuestros primeros meses de vida cuando éramos amamantados. Nuestra cultura además ha delegado en las mujeres el cuidado de los bebés y de niños y niñas pequeños. En el reino animal y en el caso de los mamíferos, suele ser la hembra la encargada de enseñar a las crías lo que deben hacer. Por eso en los cuentos la figura de la madre es la peor parada, porque han sido ellas las responsables de cuidar y educar.

En ese periodo de nuestra vida nuestros padres no son solo unos seres que nos proporcionan cuidados externos. Son las persona que se encargan de mostrarnos lo que debemos hacer y lo que no. Interiorizamos las voces de nuestros padres y con ella configuramos nuestra voz interior, nuestro pepito grillo.

Y ojo, que esta voz es necesaria para sobrevivir. Cuando refleja la existencia de peligros reales no distorsionados, es la responsable de que el cachorro de león no se aleje de la leona con la consiguiente probabilidad de ser devorado. Es la responsable de que un niño pequeño busque a su madre cuando está con desconocidos: nos brinda protección.

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Pero llega un momento en nuestro desarrollo vital en el que debemos desprendernos de esa voz. Y es aquí donde aparece la necesidad de dejar huérfanos a los niños en los cuentos infantiles.

En estas historias la muerte de la figura materna, en algunos casos la paterna también, representa la muerte de nuestra madre interior, nuestra guía infantil. Cuando nos adentramos en la adolescencia los esquemas con los que vemos el mundo cambian drásticamente. Ya no es sano quedarse paralizado al amparo de esta voz que te dice “no hagas eso”, “no es seguro”. Es necesario matarla. Así, tal cual.  Si no lo hace, el cachorro del león no aprenderá a cazar y se convertirá en un adulto independiente. Si no lo hacemos y no nos alejamos de esa seguridad infantil nos convertimos en adultos miedosos y fácilmente manipulables.

El nacimiento del héroe

¿Qué ocurre cuando muere la madre, la inocencia, la guía interna o como prefieras llamarlo? Básicamente se da la oportunidad para que nazca el héroe.

Las lobas, tal y como cuenta Clarissa Pinkola en su archifamoso libro  “Mujeres que corren con los lobos”,  son unas buenísimas maestras.

La loba protege a sus cachorros con garras y dientes, pero cuando llega el momento, es ella quién les obliga a enfrentarse al peligro de cara, amenazándoles incluso con gruñidos si no quieren hacerlo. La loba se aleja para que el cachorro lobo crezca, porque sabe que con ella al lado seguirá siendo un cachorro.

 

En muchas historias infantiles la muerte de los padres marca el fin de la infancia y el inicio de las responsabilidades de la vida adulta. Cuando muere  la madre de Bambi, él debe abandonar los juegos de la infancia. Una vez perdida la inocencia y la seguridad de esa voz que le protegía se da de bruces con su padre, quien encarna la transición a la vida real. “No va a volver” le dice, y al protagonista no le queda más remedio que afrontarlo, abandonar la primavera y meterse de lleno en el invierno inhóspito como metáfora de la adolescencia.

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Si los padres de Harry siguieran vivos difícilmente este habría tenido la necesidad de ser valiente, y sin la necesidad de ser valiente difícilmente hubiera hecho todas las cosas maravillosas que hizo. Esta historia en particular se acerca al niño y le dice: “puedes solo”.

Brave, aunque es cierto que tiene padres, debe enfrentarse a su madre para lograr la independencia, es decir, para lograr ser una adulta fuerte e independiente. Y es que la madre de Brave representa el modelo de padres sobreprotectores que no dejan morir esa guía que han interiorizado sus hijos para que creen ellos una propia.

Por lo tanto, esta guía interior que recoge los cuidados y protección de nuestros padres tiene que apagarse para que el adolescente  pueda explorar los peligros que le acechan. Por su puesto que lo hará con miedo, y muy probablemente se lleve algún mordisco, pero es la única manera que tenemos de crecer y convertirnos en protagonistas de nuestras historias.

¿Qué ocurre si no dejamos morir la inocencia?

Si la loba no obliga a la cría a salir al bosque ella sola por mucho miedo que tenga, no aprenderá a cazar, será débil y torpe, y probablemente no sobreviva demasiado.

Si no obligamos a los pequeños a enfrentarse al mundo de cara, tendremos una generación de personas miedosas, con ninguna tolerancia la frustración, dependientes, manipulables… ¿os suena?

Porque ya lo estamos viviendo: por primera vez en EEUU los adultos jóvenes prefieren vivir con sus padres antes que independizarse.; las tasas de depresión aumentan en la población adolescente (que ya es igual a la de la población adulta), estamos regresando a unos niveles de puritanismo que no dejan de sorprenderme,  etc.

Las señales están ahí. De nosotros depende dejar de sobreproteger a la infancia.  Permitir que se equivoquen, que se caigan y se levanten ellos solos, porque pueden hacerlo. Reconocer en las viejas historias de hadas la imperiosa necesidad de dejar espacio.

 

 

Aprendiendo a ser Padres: Hermanos

Esta es una serie de artículos para orientar a padres, hermanos, educadores y cualquiera interesado en el conocimiento acerca de los distintos ámbitos que ocupan la vida de los jóvenes y adolescentes. Pero si tuviera que definir un “Target” (Un objetivo) diría que se trata de una serie de artículos para orientar a los padres en el complejo mundo que es su hijo.

La relación entre hermanos:

El vínculo entre hermanos es diferente a la relación con los padres y los amigos. Un hermano influye en el desarrollo social del niño ya que le da la oportunidad de desenvolverse ante posibles situaciones sociales futuras. Éste tipo de relación se puede definir como ambivalentes: Por un lado el niño tiene más oportunidades de pelearse con sus hermanos que de hacerlo con otros niños y por el otro, tiene más oportunidades de disfrutar de relaciones positivas con sus hermanos que con el resto.

Tener hermanos supone tener:

  • Compañeros de juego.
  • Modelos a imitar.
  • Relaciones conflictivas con ellos y aprender a solucionarlas,
  • Una fuente de apoyo y compañía.
  • Aprender a compartir.

Celos entre los hermanos.

Cualquiera puede tener celos. Suele presentarse en los primeros años y esto puede dar lugar a choques entre los hermanos, y pueden ocurrir de forma abierta o enmascarada durante toda la vida.

Los celos en el niño nacen al imaginar, sentir, pensar o darse cuenta de que sus padres quieren más a otro hermano que a él.

El origen de los celos cuando un hermano nuevo llega a casa.

Dependiendo de la edad que tenga, se tratará de una situación diferente. A partir de los dos años suele reflejar su malestar de forma más o menos encubierta, mostrándose más tierno y pidiendo más atención de su madre.

Desde los cuatro y cinco años puede reaccionar volviéndose más travieso y opositor. Cuando tiene más de cinco no se le nota tan afectado porque sus relaciones sociales ya son más amplias.

El niño puede sentir celos ante los cambios por distintos motivos:

  1. Le prestáis menos atención porque todo gira en torno al nuevo bebé.
  2. Se le cambia de habitación por la llegada de su nuevo hermano.
  3. Se le piden y exigen cosas diferentes por ser el hermano mayor.
  4. Se le riñe e impide hacer cosas habituales, utilizando siempre como argumento al nuevo hermano.

El niño siempre querrá teneros solo para él, en especial en sus primeros años, y con un hermano nuevo le será más complicado lidiar con eso. Puede sentir que la llegada del hermano es una fuente de inseguridad para él, viendo en riesgo su propio mundo.

¿Cómo saber si vuestro hijo tiene celos?

Puede que se comporte de forma agresiva en con la familia y en el colegio, e incluso puede autoagredisrse para intentar llamar la atención. Puede hacer comparaciones continuas con sus hermanos. Puede sufrir afecciones físicas como hacerse pis, tener nauseas, vómitos, diarrea, problemas de alimentación, alteración del sueño, ect.

Puede manifestar quejas y fingir afecciones como dolor de tripa, de cabeza o mareo. Puede estar susceptible en especial ante vuestros comentarios. Puede comportarse de forma más inmadura a su edad real.

Puede imaginar, o incluso tratar de hacer daño a sus hermanos, al tratarlo como su enemigo. Esto puede generarle culpabilidad que intentara subsanar con muestras de cariño desproporcionadas.

¿Qué hacer en caso de que sienta celos?

Antes de nada, no os asustéis y sed pacientes. Por desgracia, vuestro hijo va a pasar por los celos y van a darse cambios en la dinámica familiar, pero hay formas para reducir los efectos negativos de esta situación.

Es relevante involucrar al niño desde el primer día del embarazo, haciéndole partícipe de los preparativos que vais llevando a acbo para recibir al nuevo hermano.

Ayuda presentar al bebé al niño como una persona con sentimientos y deseos. Así al niño le podría generar curiosidad hacia el bebé y evitar que le vea como un incordio que le quita atención.

Pedidle que os ayude a cuidar del bebé. Esto le hará sentirse útil y valioso, y se empezará a sentir como un hermano mayor que tiene ciertas ventajas que su hermano menor no tiene. Es muy importante que el niño se sienta único e irremplazable, para que él también se sienta irrepetible y por tanto no tienda a compararse con su hermano.

Tratad de transmitir que vuestro cariño no se puede medir porque es ilimitado e inagotable, y por eso se puede compartir con el resto de hermanos. Haced saber al resto de la familia, amigos y vecinos que no presten toda su atención al recién nacido. Así se facilita la adaptación del niño al nuevo sistema familiar.

Una idea es generar situaciones donde solo él tenga atención, como juegos, tareas domésticas, etc. Igual que antes de la llegada del hermano.


El constante choque entre hermanos

Mientras que crecen, suele darse un reparto de roles entre ellos. Uno puede definirse por una cualidad (estudioso, inteligente,…) y suele desarrollarla y actuar como si fuera su papel asignado de antemano, distinguiéndole del resto. Esto genera envida en el resto de hermanos e incluso el rechazo total de esa característica, por lo que intentan buscar un papel propio dentro de la familia, como podría ser el rebelde, social, simpático, ect.

Resaltar los avances, aunque sean pequeños, de cada uno de ellos en sus diferentes áreas (Estudio, deportes, amigos), siempre comparándole con él mismo y nunca con los demás. Así aprenderá a valorarse y se evitará la envidia hacia el que sobresale en otras actividades concretas. Enseñadle que le queréis tal y como es, por lo que no tiene que ser ninguna otra persona, ni compararse para sentirse aceptado o querido.

Atended de forma paciente y prestando atención las quejas de vuestro hijo cuando se sienta que preferís a su hermano, para recordarle situaciones donde le hayáis demostrado vuestro cariño y apoyo.

Cuando los hermanos se pelean

En las relaciones entre hermanos es normal que pasen de estar jugando a pelearse donde se agredan físicamente. Por eso hay que evitar responsabilizar siempre al mayor cuando se dan peleas entre ellos, porque hará que se sienta tratado de forma injusta y fomentará los celos por el hermano menor. Cuando se estén pegando es importante que actuéis, de forma firme y contundente, para terminar la reyerta y evitar que se acostumbren a resolver sus problemas con peleas.

A la hora de criticar alguna conducta, lo mejor es que sean conductas concretas (“No está bien eso que has hecho”) que generalizar la crítica hacia el niño (“Eres muy malo”). Es importante que aclaréis las consecuencias de su comportamiento (“Si insultas a tu hermano se sentirá triste”). Es importante que le enseñéis alternativas posibles para resolver una pelea: “Cuando te estropee un dibujo, en lugar de pegar a tu hermano, dale una hoja para que él también pueda dibujar”.

Desde pequeño es necesario que le enseñéis a ponerse en el lugar del otro: “Cómo te sentirías si tu hermano te insultara?”. Podéis planificar actividades que generen cooperación entre hermanos para que aprendan a compartir sus cosas, tener que ayudarse mutuamente y respetar a los demás.

La educación que proporcionéis para favorecer la buena relación de los hermanos y evitar la envidia entre vuestros hijos, debe cumplir tres condiciones elementales:

  1. Proporcionar el cuidado y la atención específica a cada hijo teniendo en cuenta sus necesidades.
  2. Establecer una relación afectiva que le dé seguridad, evitando sobreprotegerle.
  3. Facilitar una vía de comunicación para que vuestro hijo pueda consultaros sobre cualquier cosa que le preocupe.

Conclusión

No es una tarea sencilla y es fácil no seguir éste ideal de paternidad, pero es que todos somos humanos y no es tan sencillo ser padre. Intentad todo lo posible, tened paciencia y recordad que nunca es tarde para mejorar las dinámicas en casa y si la tarea resulta demasiado difícil siempre podéis acudir a un profesional que pueda ayudaros.

Los peligros de la pornografía

El porno es una de las industrias que mueven más dinero en todo el planeta. Hace tres años Business Pundit publicaba en su portal un listado con los negocios más lucrativos a nivel mundial entre los que estaba presente la industria de la pornografía. Es muy difícil saber cuánto dinero genera, sin embargo las cifras estimadas son de 97 billones de dólares. En España se calcula que los ingresos generados por la industria del porno se mueven en torno a los 400 millones de euros.

Para darse cuenta de la magnitud de su difusión he aquí algunas cifras:

  • El 43% del total de usuarios de internet ve material pornográfico.
  • Cada segundo hay 3.000 personas viendo porno.
  • El 10% de los consumidores se declaran adictos. 

El mundo de lo erótico y lo pornográfico ha estado presente siempre en nuestra cultura, pero es desde hace varias décadas con la llegada de los medios de comunicación de masas en un primer momento, y de internet después, cuando la industria del pono se masifica y se convierte en un producto de autoservicio fácil, barato (cuando no gratuito) y cómodo. Por todos estos datos me parece absolutamente necesario parar un segundo a reflexionar sobre algunas cuestiones como:  ¿Qué efectos tiene en nuestra manera de relacionarnos con la sexualidad? ¿Tiene consecuencias en nuestras relaciones de pareja? ¿Existe la adicción al porno? ¿Qué relación tiene el porno con la cultura de la violación? 

La pornografía en la adolescencia

Desde la llegada de internet al grueso de los hogares, la pornografía se ha convertido en uno de los primeros acercamientos que tienen los adolescentes con la sexualidad.  Del mismo modo que ha quedado más que demostrado cómo exponer a los más jovenes a la cultura del «cuerpo perfecto» promocionado por los medios y la publicidad puede tener consecuencias muy negativas en el desarrollo de su autoestima, la exposición a cierto tipo de pornografía también tiene sus inconvenientes.

Con el acceso a internet en todos los hogares, el acercamiento de jóvenes a este tipo de materiales se produce desde unas edades muy tempranas. Cuando un adolescente que jamás ha mantenido relaciones sexuales se expone a la pornografía, está formando de manera inconsciente expectativas de lo que debe ser el sexo en realidad, con las consiguientes frustraciones que acarrea después, tanto para ellos como para ellas. Expectativas generadas por patrones irreales en la mayoría de los casos que muestran conductas sexuales que poco tienen que ver con la realidad.

La pornografía en las relaciones de pareja

Hace tan sólo unos meses se publicaban los resultados del estudio longitudinal llevado a cabo por Samuel L. Perry llamado «Does Viewing Pornography Reduce Marital Quality Over Time? Evidence from Longitudinal Data» en el que ha estudiado durante 8 años la relación entre el consumo de pornografía y las relaciones maritales. Desde 2006 hasta 2014 analizaron datos tomados de la Encuesta Social General que se lleva a cabo en USA, en la cual se recogen las opiniones de los americanos sobre un amplio abanico de temas.

Los resultados muestran que las personas que empezaron a ver porno eran más propensas a divorciarse durante el tiempo de seguimiento del estudio, casi el doble en el caso de los hombres, crecen del 6 al 11%, y casi el triple en el de las mujeres, del 6 al 16%. Los datos también sugieren que cuando las mujeres dejan de ver pornografía sus tasas de divorcio caen del 18% al 6%, algo que no ocurre con los hombres.

El sociólogo Patrick F. Fagan ha estudiado el tema y en 2009 publicó un artículo llamado «The Effects of Pornography on Individuals, Marriage, Family and Community» en los que desarrolla la idea de que cuando un hombre consume habitualmente pornografía puede comenzar a buscar lo mismo en su vida real, con la consiguiente insatisfacción al no encontrarlo. El buscar ese ideal del «sexo ficticio-perfecto» haría que de algún modo el sexo real no sea tan espectacular como se piensa que debería ser.

¿Hasta qué punto somos capaces de abandonar nuestra vida real, en la búsqueda de un ideal sexual perfecto?

Los fans de Big Bang Theory recordarán esta escena, cuando Howard tiene que elegir, entre pasar el rato con una fantasía, o con una mujer real bastante más alejada de su patrón ideal.

Fantasía sexual
Katee Sackhoff: Me gustaría saber por qué estas aquí fantaseando conmigo cuando podrías estar con una mujer real esta noche.     
Howard Wolowitz: Te refieres a Bernadette?
Katee Sackhoff: No, a la princesa Leia. Por supuesto que me refiero a Bernadette.  Es una chica maravillosa y realmente le gustas. 
Howard Wolowitz: Ya lo sé, pero ella no es tú.   
Katee Sackhoff: Yo no soy yo. La verdadera yo está  Beverly Hills saliendo con un hombre alto, rico y guapo… el caso es que tienes una mujer maravillosa en tu vida y la estás ignorando para pasar tus noches en una bañera con una imagen mental y una manopla.  

La adicción a la pornografía

La adicción a la pornografía es un tema del que no se suele hablar, pero que existe. Gary Willson expone sus ideas en esta charla Ted en la que se manejan ideas muy interesantes.

 

 

El porno pone a nuestro alcance una cantidad ingente de «amantes» desechables a golpe de un click, y es debido a esa enorme cantidad de estímulos que cada vez necesitamos más y con mayor intensidad. Cuando la gente pasa mucho tiempo consumiendo pornografía su cerebro cambia. La dopamina es la principal responsable.

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El deseo sexual dispara la producción de dopamina, pero si esta situación es muy frecuente también hace que nuestro sistema nervioso se desensibilize. Esto se traduce en que necesitamos mucha más dopamina para alcanzar los mismos efectos, lo mismo que ocurre con la mayoría de drogas de abuso. Y este proceso lleva aparejados bastantes problemas más allá de la adicción en sí misma: problemas de eyaculación precoz, impotencia, incapacidad para establecer relaciones reales, etc, han sido encontradas como efectos secundarios de la adicción en multitud de estudios.

La buena noticia es que estos efectos sobre nuestro cerebro son 100% reversibles una vez abandonada la adicción.

La pornografía como reflejo del patriarcado

A principios de año Susan Sarandon dio unas declaraciones en el festival de Cannes que no dejaron indiferente a nadie. La actriz arremetió  contra la indutria pornografica cuando dijo que:

«La mayoría de la pornografía es brutal y no parece placentero desde un punto de vista femenino».

Y es que lamentablemente la pornografía «barata» que consumimos (quitando excepciones) no es más que el reflejo de un sistema en el que el goce femenino ha estado subordinado al placer del hombre, cuando no olvidado completamente. Mujeres que alcanzan el éxtasis más absoluto con prácticas que en la vida real nos dejan más bien indiferentes. Donde los preliminares (¡Ay,  los preliminares!) brillan por su ausencia, y donde la mujer es con mucha frecuencia humillada.

Para luchar contra todo esto y abrir nuevos caminos aparecen figuras como Erika Lust, directora de un porno más relista, pensado para el disfrute de hombres y mujeres, en el que se reflejan unos estereotipos mucho más ajustsdos a lo que sería una relación sexual verdadera, sin renunciar por ello al componente erótico y fantástico de este tipo de películas. Tal y como dice la propia Erika:

“Más de la mitad de mi público es masculino. A ellos también les gusta la atracción, el buen gusto, el respeto. Sin olvidar el hecho de que una película más cuidada no significa, en absoluto, que sea menos sexy o explícita. A excepción de lo ilegal y violento, todo está permitido”.

Conclusiones

Si has llegado hasta aquí puedes estar pensando que este post es toda una declaración en contra de la industria de la pornografía. En parte sí, y en parte no. Creo firmemente en la afirmación de la sexualidad, de lo erótico y de la función que tiene la pornografía en nuestra cultura. Si a día de hoy tuviera en mis manos prohibir este sector tal y como existe en la actualidad mi respuesta sería un tajante NO.

Sin embargo creo en las posibilidades de crear material con un contenido sexual de calidad. En el que la mujer tenga un papel equiparable al del hombre, que no promueva estereotipos machistas ni haga apología de la violación. Un material en el que todos podamos vernos reflejados.

Creo también en una educación sexual de calidad, que vaya más allá de la prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual, en las que se hable abiertamente del mundo del porno, mostrando sus limitaciones y bondades.

 

Aprendiendo a ser padres: Los Amigos

Esta es una serie de artículos para orientar a padres, hermanos, educadores y cualquiera interesado en el conocimiento acerca de los distintos ámbitos que ocupan la vida de los jóvenes y adolescentes. Pero si tuviera que definir un “Target” (Un objetivo) diría que se trata de una serie de artículos para orientar a los padres en el complejo mundo que es su hijo.

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¿Qué es importante saber sobre la amistad?

Desde el momento en el que nacemos nos convertimos en seres sociales, ya que empezamos a compartir nuestra vida con las personas de nuestro entorno. La primera relación del niño se establece con sus padres, de modo que éstos pueden contribuir a desarrollar en sus hijos habilidades y formas de comunicación positivas que les permitan, más tarde, relacionarse de forma competente con sus iguales. Las relaciones con otros niños y amigos son muy importantes porque, desde la infancia a la adolescencia, proporcionan: Un espacio para juegos y diversión; Un espacio para aprender y ensayar diferentes papeles sociales; El ámbito adecuado para aprender a cooperar, a respetar al otro y a respetar las normas establecidas; Un importante apoyo afectivo.

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El primer año:

Es una etapa fundamental, ya que en ella se establece el vínculo afectivo entre el bebé y las personas más próximas: sus padres. Posteriormente, esto influirá de forma decisiva en su manera de relacionarse con los demás. Es imprescindible que, además de satisfacer sus necesidades físicas (Comida, sueño, higiene…) habéis, abracéis, beséis y estimuléis al bebé, para satisfacer sus necesidades emocionales. Actualmente, es cada vez más frecuente que el bebé vaya a la escuela infantil, por lo que comienza a relacionarse antes con otros niños.

Entre los 2 y los 3 años:

Se empieza a observar la preferencia por ciertos compañeros de juego y el inicio de actividades grupales, aunque los miembros del grupo cambian constantemente. Intentad dedicar parte de vuestro tiempo exclusivamente a jugar con vuestro hijo. Llevad a vuestro hijo a espacios infantiles que le permitan jugar con otros niños. Si es posible, salid con amigos que tengan hijos pequeños.

Entre los 4 y los 5 años:

Se empieza a depender cada vez más de los compañeros como fuente de satisfacción. El niño comienza a aprender cómo son las relaciones de amistad, al tiempo que desarrolla ciertas habilidades sociales. En esta etapa los padres podéis tener un papel fundamental a la hora de ayudar a vuestro hijo a establecer relaciones sociales.

Organizad actividades en casa o excursiones e invitad a otros niños. Permitidle que vaya a casa de sus vecinos o compañeros. Enseñadle a presentarse a otros niños o a pedir que le dejen jugar. Valorad la cooperación, para que vuestro hijo aprenda a compartir y a aceptar a los demás. Fomentad el diálogo con él y responded a todas sus preguntas. Iniciadle en juegos sencillos en los que se tengan que respetar ciertas normas.

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Entre los 6 y los 9 años:

En este período es muy importante la aceptación de los compañeros y permitirá saber si existen o no dificultades o puede haberlas en el futuro. Se empieza a distinguir claramente quién es un niño popular y quién es un niño rechazado por sus compañeros.

El niño popular: Es un niño que es aceptado por sus compañeros y tiene facilidad para conocer y  hacer amigos porque es activo y comunicativo. Tiene habilidad para solucionar los conflictos entre los compañeros. Se preocupa por sus amigos y les suele ayudar.

El niño rechazado: Cuando hablamos del niño rechazado, debemos distinguir dos causas y comportamientos diferentes de rechazo. Cuando el niño es rechazado activamente debido a su comportamiento agresivo y no respeta las normas de los juegos, queriendo ganar siempre; Cuando el niño es ignorado por los demás al tener poca seguridad en sí mismo y se muestra tímido, reservado, pasivo, temeroso y excesivamente sensible ante situaciones sociales.

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¿Cómo ayudar a vuestro hijo cuando presente dificultades para relacionarse?

Es necesario que ayudéis a vuestro hijo a adquirir seguridad, enseñándole a aceptarse, quererse y valorarse tal y como es. El primer paso para poder relacionarse con los demás consiste en encontrarse a gusto con uno mismo. Indicadle modelos positivos a los que imitar sin que deje de ser él mismo mediante demostraciones prácticas.

Es fundamental que vuestro hijo aprenda a: Interpretar la conducta de los demás, entender su punto de vista, admitir que el otro es diferente y aceptar al resto tal y como es; Hacer comentarios positivos o cumplidos hacia los demás y a saber recibirlos correctamente; Ofrecer su ayuda y a pedirla cuando sea necesario; Decir que no de una forma adecuada ante algo que no desea y a aceptar, a su vez, una negativa como respuesta; Iniciar conversaciones y a participar en ellas; Escuchar a los demás; Resolver conflictos por sí mismo; Compartir.

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Entre los 10 y los 11 años:

Se empiezan a formar las pandillas y es muy importante para el niño pertenecer a un grupo determinado, ya que éstos surgen por la necesidad de obtener cada vez más independencia de los adultos. Los miembros de un mismo grupo generalmente del mismo sexo, comparten valores e intereses y establecen ciertas normas que deben respetarse. Aparece una organización jerárquica (líderes y seguidores) y los intrusos son excluidos. La influencia de estos grupos suele ser positiva. Sin embargo, también puede ser negativa si las prácticas y los objetivos del grupo lo son (Agresiones, peleas, pequeños robos, consumo de drogas…).

Es importante que animéis a vuestro hijo a integrarse en grupos organizados y supervisados (deportivos, culturales…) Recordad que debéis lograr un equilibrio entre la supervisión de sus amigos y de las actividades que vuestro hijo realiza y el fomento de su independencia.

A partir de los 12 años:

El adolescente desea ser aceptado por un grupo determinado y comienza a prestar atención al sexo opuesto. Le preocupa lo que los demás piensen de él y es especialmente sensible a las críticas, ya que muchas veces la imagen que tiene de sí mismo depende de la opinión que de él tienen los demás.

En este periodo se produce un claro alejamiento de los padres y la fuente de satisfacción se busca en compañía de los amigos. Sin embargo, esto no significa que familia y amigos sean incompatibles, ya que el adolescente necesita de ambas para hacer una transición sana hacia la vida adulta. Los problemas aparecen cuando una de las partes, bien los padres, bien los amigos, tiene un papel predominante en prejuicio de la otra, o una de las dos no existe.

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¿Qué aportan los amigos a tu hijo?

Le permiten participar en actividades de ocio y recreativas; le brindan compañía y amistad; Con ellos aprende a desarrollar habilidades sociales; Le ayudan a reafirmar su identidad; Le proporcionan independencia de sus padres; Le ofrecen apoyo emocional en situaciones estresantes; Le sirven de confidentes; Le facilitan críticas y consejos que son aceptados y tenidos en cuenta; Le ayudan en sus primeras relaciones amorosas.

En general, no se pueden establecer normas fijas comunes para todas las familias. Cada una deberá valorar el grado de autonomía que puede dar a sus hijos siempre intentado conseguir un equilibrio entre la independencia que se debe fomentar en ellos y la supervisión. Es importante que conozcáis personalmente a los amigos de vuestro hijo e incluso también a sus familias, invitándolas a casa o en vacaciones.

Es preciso que evitéis continuos interrogatorios y un control tan riguroso que impida una comunicación fluida. Sin embargo, no evitéis ser firmes cuando resulte necesario. Es necesario evitar las críticas constantes hacia los amigos por su forma de vestir, peinar… ya que vuestro hijo siente que esas críticas están también dirigidas a él.

Es importante que tengáis en cuenta que toda prohibición tajante pueda conllevar tentación. Es fundamental estar abierto al dialogo para prevenir cualquier tipo de problema.

Conclusión:

Las relaciones sociales son fundamentales en la vida de cualquier persona. Vuestro hijo tendrá a imitar vuestra forma de relacionaros con los demás. Involucraros en la vida social de vuestro hijo, conociendo a sus amigos y mostrando interés hacia las actividades que realiza, a la vez que impulsáis su independencia y autonomía.

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