Distinguir lo que depende y lo que no depende de nosotros (Lección de filosofía 3)

En esta serie de 4 posts sobre las lecciones de la filosofía estoica que siguen vigentes en la actualidad, hoy nos toca hablar de uno de los elementos que más sufrimiento nos causa. La incapacidad de distinguir entre lo que depende y lo que no depende de nosotros. Gracias a Monica Cavallé, y a su libro «El arte de ser«, podemos profundizar mucho más en estas ideas.

Si quieres leer antes las otras lecciones, aquí las tienes:

 

Lección 3: Lo que depende y lo que no depende de nosotros

En el anterior posts hablábamos de libertad… Y libre, es únicamente aquel a quien todo sucede según su albedrío. Ahora bien,¿no es esto inalcanzable para los seres humanos? ¿Es acaso posible que todo lo que suceda se conforme a nuestro querer?

Los estoicos nos enseñan que sí, que este objetivo aparentemente quimérico forma parte de nuestro patrimonio esencial; pero que únicamente sucede así cuando queremos «lo que es» y lo que depende de nosotros. No es libre, en cambio, pues la realidad entrará en conflicto con su querer, el que no quiere «lo que es» y pone su bien en lo que no depende de él.

«Libre es el que vive como quiere, al que no se puede forzar ni poner impedimentos ni violentar; sin obstáculos en sus impulsos ni fallos en sus deseos ni tropiezos en sus rechazos. Entonces, ¿quién quiere vivir en el error? Nadie. ¿Quién quiere vivir engañado, dejándose arrastrar, siendo injusto, incontinente, quejumbroso, vil? Nadie. Por tanto, ningún malvado vive como quiere. Ni tampoco, por consiguiente, es libre.»

Epicteto

Nuestra voluntad no necesita ser domada ni purificada pues está estructuralmente orientada hacia lo que percibimos como un bien. Lo que tiene que ser modificado es nuestro discernimiento, en concreto, nuestras concepciones operativas sobre el bien y el mal, pues no siempre lo que percibimos subjetivamente como portador de algún beneficio se corresponde con nuestro bien objetivo. La sabiduría, la ciencia más elevada, no es otra cosa que el conocimiento cierto y operativo de lo que constituye nuestro auténtico bien.

 

depende

 

Según Epicteto, el conocimiento cierto de estas nociones se logra mediante el correcto discernimiento, entre lo que depende de nosotros y lo que no depende de nosotros. Es decir, entre lo que está o no en nuestro poder, y mediante la compresión de que solo merece ser calificado como bueno o malo lo que depende de nosotros, de nuestro Principio Rector. Es este discernimiento el que, en expresión de Marco Aurelio, «preserva la pureza de nuestra divinidad interior»; el que disuelve los juicios limitados que obstaculizan la rememoración de lo que realmente somos, los que tiñen, ocultándola, la potencia y libertad de nuestra verdadera identidad.

«En esto consiste la tarea principal de la vida: distingue entre las cosas, sepáralas y di: «Lo exterior no depende de mí, el albedrío depende de mí. ¿Dónde buscaré el bien y el mal? En lo interior, en lo mío. No califiques nunca las cosas ajenas de «bien» ni de «mal», ni de «provecho» ni de «perjuicio», ni nada semejante.»

Epicteto

 

«Acuérdate solo de la distinción aquella de acuerdo con la cual se separa lo tuyo de lo que no es tuyo. No te afanes por cosa alguna que pertenece al ámbito de lo ajeno (…) Y entonces seremos discípulos de Sócrates, cuando seamos capaces de escribir peanes (himnos dedicados a Apolo) en la cárcel.»

Epicteto

 

Lo que depende de nosotros

Epicteto incluye dentro del ámbito de «lo que depende de nosotros» solo aquello que siempre y en todo caso va a depender de nosotros, lo que pertenece al único ámbito inviolable, en el que somos totalmente libres: cómo nos representamos la realidad y, derivadamente, la actitud que adoptamos a los hechos y situaciones.

Todo lo demás queda incluido en el ámbito de «lo que no depende de nosotros»: nuestra salud, la fama y el honor, nuestras pertenencias, nuestros vínculos, lo que hacen o dejan de hacer los demás, la aprobación ajena, nuestra suerte y la de nuestros seres queridos, el desenvolvimiento de los acontecimientos, etc. Y es que, si bien sobre algunas de estas cosas tenemos un control relativo, dicho control siempre será restringido. La realidad terminará poniendo límites a nuestro querer, y ante este límite a nuestra potencia humana, lo único que puede restablecer nuestro poder esencial es la aceptación.

«De lo existente, unas cosas dependen de nosotros; otras no dependen de nosotros. De nosotros dependen el juicio, el impulso, el deseo, el rechazo y, en una palabra, cuanto es asunto nuestro. Y no depende de nosotros el cuerpo, la hacienda, la reputación, los cargos y, en una palabra, cuanto no es asunto nuestro. Y lo que depende de nosotros es por naturaleza libre, no sometido a estorbos ni impedimentos; mientras que lo que no depende de nosotros es débil, sometido a impedimentos, ajeno.

Recuerda, por tanto, que si lo que por naturaleza es esclavo lo consideras libre, y lo ajeno, propio, sufrirás impedimentos, padecerás, te verás perturbado, harás reproches a los dioses y a los seres humanos, mientras que si consideras que solo lo tuyo es tuyo, y lo ajeno, como es en realidad, ajeno, nunca nadie te obligará, nadie te estorbará, no harás reproches a nadie, no irás con reclamaciones a nadie, no harás ni una sola cosa contra tu voluntad, no tendrás enemigos, nadie te perjudicará ni nada perjudicial te sucederá.»

Epicteto

Lo que concierne al albedrío, a la parte más noble del ser humano, es lo que nunca nos puede ser arrebatado y siempre depende de nosotros, es lo único que merece, para los estoicos, el calificativo de verdadero bien o de verdadero mal.

 

depende

 

«La divinidad hizo a toros los seres humanos para ser felices, para vivir con equilibrio. Para eso nos dio recursos, entregando a cada uno unos como propios y otros como ajenos. Los que pueden ser impedidos y arrebatados y los coercibles no son propios, y son propios los libres de impedimentos. Pero la esencia del bien y del mal, como convenía que lo hiciera quien se preocupa de nosotros y nos guarda paternalmente, reside en los propios.»

Epicteto

Nuestro bien y nuestro mal, en efecto, solo pueden ser relativos a lo que nos es propio, a lo que nos especifica como seres humanos.

«Cuanto se halla dentro de los límites de tu carne y hálito vital, recuerda que eso ni es tuyo ni depende de ti».

Marco Aurelio

 

«Por eso, lo que no hace al ser humano peor de lo que es no le perjudica intrínsecamente. En cambio, el que comete una injusticia, aunque crea cometerla contra otro, siempre contra sí mismo la comete.»

Marco Aurelio

 

Lo que es «bueno» y «malo»

Según Epicteto, aquello que no depende de nosotros es «indiferente», es decir, no es intrínsecamente «bueno» ni «malo». Que lo perteneciente a este ámbito sea indiferente, no significa que no incluya bienes y males relativos, realidades o situaciones preferibles o indeseables, capaces de procurarnos alegrías o dolor. Es evidente que no nos puede resultar indiferente…

Hablamos de «indiferencia» desde un punto de vista ético. Desde esta perspectiva solo lo que tiene la capacidad de hacernos mejores o peores seres humanos es un bien o un mal en propiedad.

«Muerte y vida, gloria e infamia, dolor y placer, riqueza y penuria, todo eso acontece indistintamente al individuo bueno y al malo (…) Porque, efectivamente, no son bienes ni males.»

Marco Aurelio

Es posible asumir lo que acontece con contentamiento, ausencia de turbación en el alma y libertad, es decir, sin sufrimiento mental (aunque sintamos una punzada de dolor), cuando se tiene una actitud «del ser humano de bien que se contenta con la parte del conjunto que le ha sido asignada y que tiene suficiente con su propia actividad justa y con su benévola disposición» (Marco Aurelio).

«Para ti, el mal no proviene de la mente de otro ni de alguna alteración en tu cuerpo. ¿De dónde viene, entonces? Es tu mente la que hace juicios sobre el bien y el mal. Detén estos juicios y todo estará bien.»

Marco Aurelio

 

«(…) Que tu mente no diga que algo es bueno o malo si puede ocurrirle igualmente a un ser humano bueno y a uno malo. Pues nada que puede sucederle tanto a un ser humano que vive contra la naturaleza como a uno que lo hace en armonía con ella puede ser útil ni contrario a la naturaleza.»

Marco Aurelio

 

Pasiones y juicios limitados

Esta visión nos aporta una pauta sencilla para saber si estamos teniendo una actitud adecuada ante las cosas, es decir, si los juicios latentes en dichas actitudes están siendo, o no, ajustados a la realidad. Se trata de una clave que nos permite poner a prueba nuestras representaciones: no aceptarlas sin haberlas examinado.

«Pon al punto tu esfuerzo en responder siempre a toda representación áspera: «Eres una representación y no, en absoluto, lo representado». Y luego examínala y ponla a prueba mediante las normas esas que tienes y, sobre todo, con la primera, la de si versa sobre lo que depende de nosotros o sobre lo que no depende de nosotros. Y si versa sobre lo que no depende de nosotros, ten a mano lo de que: «No tiene que ver conmigo.»

Epicteto

Las turbaciones del alma se originan en nuestros juicios limitados. Los juicios limitados básicos latentes en nuestras emociones y conductas problemáticas se resumen en:

– Creer que depende de nosotros lo que no depende de nosotros.
– Creer que no depende de  nosotros lo que depende de nosotros.
– Creer que lo que no depende de nosotros es intrínsecamente bueno o malo.
– Creer que nuestra identidad central radica en algo que no es nuestro Principio Rector.

Así, todo los juicios que traen consigo sufrimiento evitable vendrían a ser variantes o derivaciones de estos cuatro juicios limitados fundamentales. Estos juicios permiten distinguir dos grupos básicos de perturbaciones emocionales.

 

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1- Grupo de emociones disfuncionales que se sostiene en la creencia limitada según la cual depende de nosotros lo que no depende de nosotros:

De esta creencia se deriva la dificultad para aceptar los límites que la vida pone a nuestra capacidad de acción y de intervención, es decir, para asumir serenamente lo inevitable: el pasado, los aspectos condicionados de nosotros mismos y de la existencia, el carácter cambiante e imprevisible de la vida, la enfermedad, la muerte, los golpes del destino, la forma de ser y de actuar de los demás, etc.

A este grupo de emociones pertenecen la ansiedad, el miedo crónico, la angustia, la preocupación y la inquietud desordenadas, la hipocondría, el pánico, etc.

Detrás de la necesidad excesiva de control se oculta la aspiración legítima a no sentirnos impotentes, pero esta concepción errada de la potencia, por la que buscamos que la realidad se ajuste a nuestras ideas, deseos y objetivos con el fin de evitar experimentar la debilidad, la pérdida y la frustración, es precisamente la que nos torna débiles, impotentes y dependientes de lo que no depende de nosotros. Al centrarnos obsesivamente en la manipulación de lo que no nos es propio, nos enajenamos de nuestro poder central.

La superación de este tipo de emociones problemáticas requiere cuestionar los juicios limitados que obstaculizan la aceptación, los que nos imponen «soltar» nuestro afán desordenado de control. Pues solo en la aceptación de nuestros límites afirmamos nuestra verdadera potencia.

La aceptación así entendida no equivale a resignarse: cabe aceptar cada faceta del mundo tal como es, mientras consideramos la mejor manera de transformarla en el futuro si ello es posible y si está en nuestra mano.

Estas actitudes que nos capacitan para reconciliarnos con «lo que es» se cimientan en una disposición fundamental: la confianza básica en la Realidad.

 

2- Grupo de emociones disfuncionales que se sostiene en los juicios errados que nos hacen sentir que no depende de nosotros lo que sí depende de nosotros:

Este olvido de la inalienable potencia intrínseca a nuestro Regente (guía interno «divino»), se traduce en emociones como la impotencia, la desesperación, el desamparo, la apatía, la desmotivación, la autocompasión… en general, en la sensación de ser víctimas pasivas de factores que están más allá de nuestra esfera de influencia.

 

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Estas emociones revelan que hemos pasado por alto que hay algo que siempre está en nuestro poder: los juicios sobre lo que nos pasa. Son estos juicios los que determinan que las mismas situaciones puedan tener para distintas personas significados muy diferentes.

El error cognitivo descrito es propio de quienes acusan sistemáticamente a los demás y a las circunstancias de sus alternaciones emocionales; de quienes creen que sus juicios, estamos y emociones son el resultado de lo que les ha pasado o les pasa, y que, mientras las cosas sean como son, no tienen más opción que sentirse alterados o deprimidos. Nadie es una mera víctima pasiva de las circunstancias en la media en que puede adoptar una actitud u otra ante lo que le pasa.

La transformación de estas emociones pasa por desvelar las creencias limitadas que están en su base. Pasa por advertir que hemos incurrido en una resignación ilusoria ante lo que sí puede ser cambiado; que hemos olvidado nuestro poder creador, la instancia en nosotros que nos otorga siempre señorío sobre las situaciones.

Aunque con frecuencia no podamos modificar nuestras circunstancias, siempre podemos modificar nuestra actitud ante ellas. Esta última es la única causa de nuestro sufrimiento mental, por más que esas circunstancias objetivas hayan podido traer consigo un legítimo e intenso dolor puro.

«La divinidad no solo nos concedió esas capacidades con las que podemos soportar todo lo que sucede sin vernos envilecidos o arruinados por ello, sino que, además, como correspondería a un rey bueno y a un verdadero padre, nos las concedió incoercibles, libres de impedimentos, inesclavizables, las hizo absolutamente dependientens de nosotros, sin siquiera reservarse a sí mismo ninguna fuerza capaz de obstaculizarlas o ponerles impedimentos.»

Epicteto

 

«¿Te impide este suceso ser justo, magnánimo, sensato, prudente, reflexivo, sincero, discreto, libre, etc. conjunto de virtudes con las cuales la naturaleza humana contiene lo que le es particular? Acuérdate, a partir de ahora, en todo sucedo que te induzca a la aflicción, de utilizar este principio: no es un infortunio, sino una dicha soportarlo con dignidad.»

Marco Aurelio

 

Luchar contra lo que no puede ser cambiado y sentirnos pasivos ante lo que sí puede ser modificado constituyen las dos disposiciones que pueden coexistir y que están siempre detrás de todas las formas de sufrimiento evitable.

«En donde ponga el «yo» y «lo mío», a ello es fuerza que se incline el ser vivo. Si en la carne, allí estará lo dominante; si en el albedrío, allí estará; si en lo exterior, allí.»

Epicteto

Nada nos impide crecer, actualizar lo que somos. Nada justifica el estancamiento interior. Ante todo podemos dar una respuesta creativa a actualizadora. Todo puede convertirse en un bien interior.

«¿Se puede, entonces, sacar provecho de esto? De todo. ¿Y también del que insulta? Si. ¿Cuánto aprovecha el entrenador al atleta? Muchísimo. Pues el que me insulta se vuelve entrenador mío; entrena mi capacidad de aguante, mi docilidad, mi mansedumbre. (…) Si alguien me entrena en la docilidad, ¿no me aprovecha? (…) ¿Un mal vecino? Para mí mismo, pero para mí, bueno. Entrena mis buenos sentimientos, mi ecuanimidad. ¿Un mal padre? Para sí, pero para mí, bueno. Esto es la varita de Hermes: «Toca lo que quieres -dice- y se convertirá en oro». No, sino: «Venga lo que quieras y yo lo convertiré en un bien.»

Epicteto

Respuestas del ser humano para adaptarse al estrés crónico (Parte 2)

 

Hace unos meses escribí un artículo en el blog sobre el sufrimiento mental intenso, o lo que conocemos como las enfermedades mentales tanto depresivas, como ansiosas o psicóticas. Hoy quiero mostrar una guía para entender cómo se forman y cuáles son las respuestas más típicas del ser humano a este sufrimiento mental intenso o estrés crónico.

 

estrés crónico


1- La base: personalidad y carácter


Lo primero que debemos entender para comprender las «enfermadas de la mente» es el carácter. Nuestra estructura está formada por tres círculos, uno dentro del otro.

– El más interno es el temperamento, que viene definido por la biología (genes).

– El siguiente es el carácter, que es la estructura psíquica. La estructura con la que el individuo absorbe lo bueno (nutrición) y se defiende de lo malo (defensa).

– El exterior, que contiene los otros dos, es el entorno.

 

El niño se “prepara” desde el útero para enfrentarse al ambiente que le espera al nacer. Si el ambiente al que va a llegar es muy estresante, lo va a saber a través de las hormonas de estrés de la madre. Y probablemente ya en el útero desarrolle una estructura psíquica defensiva (cerrada).

 

CARÁCTER: Es el mediador entre el temperamento y el entorno. La estructura nutriente y la estructura defensiva:

Estructura psíquica defensiva (cerrada) –> Entorno negativo.

Estructura psíquica nutriente (abierta) –> Entorno positivo.

 

Si hay dificultad en la adaptación de la persona al entorno empieza a desarrollar síntomas. Los síntomas psicobiológicos son 4: psicosis, depresión, ansiedad y síntomas somáticos (mal funcionamiento del cerebro).

La personalidad es la integración del temperamento (¿Qué he heredado de mis padres?) y el carácter (¿Qué he aprendido de mis padres?)

2- Estrés bio-psico-social

El estrés bio-psico-social tiene tres niveles:

1- BIO (TEMPERAMENTO): Biología, alteraciones genéticas, etc. Es el estrés biológico.

2- PSICO (CARACTER): A los 3-4 años ya está establecido el carácter (la capacidad de defenderse y de nutrirse). Si es rígido (cerrado), hay estrés psicológico.La estructura de carácter va con nosotros aunque cambiemos de entorno. Si hay estrés psicológico porque nacimos en un entorno hostil, nuestro carácter ya se ha quedado “fijado”, solidificado, y permanecerá aunque cambiamos a un entorno nutriente. La persona seguirá comportándose muy rígidamente aunque ahora esté en un ambiente más nutricio.

 

El problema es que el carácter no cambia. Y si nacimos en un ambiente hostil, al cambiar el adulto a un ambiente más positivo, sigue respondiendo de forma hostil, aunque ya no sea necesario.

En terapia no podemos cambiar el carácter. Lo aceptamos y conocemos para ser más flexibles.

La persona está muy “cómoda” en el ambiente que conoce. Alguien que nació en un ambiente muy hostil “repite” eso en el futuro. Busca repetir el mismo ambiente porque paradójicamente es donde se siente más seguro. Piensa, “mejor malo conocido que bueno por conocer”. Una persona así, si entra en un ambiente amoroso, no sabe cómo desenvolverse. No sabe “sostener” el amor.

Así, el carácter no se modifica. Somos igual que cuando éramos niños. Hemos cambiado muy poco y lo que hemos cambiado ha sido con mucho trabajo.

En los trastornos de personalidad es muy difícil cambiar porque el carácter es muy rígido. Un neurótico tiene más capacidad de flexibilizarse. El neurótico tiene el carácter más “solidificado”, pero tiene más capacidad de autoconocerse y de flexibilizarse. Tiene más capacidad de “romper” con su zona de confort y tomar nuevos registros.

Alguien con un trastorno de personalidad (TP) no sabe de su zona de confort. Es demasiado rígido. Además desarrollan una adición a su propio estrés.

3- SOCIAL (ENTORNO): Cuando vivimos una guerra, secuestro, desastre natural, es estrés social.

3. Sintomatología

La sintomatología es una combinación de los tres tipos de estrés (bio/psico/social). A mayor vulnerabilidad biológica a la depresión, se necesitará menos estrés social para desarrollar sintomatología. Por ejemplo, una depresión.

En todos los síndromes interactúan los tres tipos de estrés.

4- Factores estresantes

A- Estrés físico agudo:

Los animales viven estrés físico agudo. Por ejemplo, cuando una gacela ve que se acerca un depredador.

– Agudo: Es temporal en el tiempo. Llega el estrés y desaparece. Ve al león, anticipa la lesión, y pone a funcionar los mecanismos de huida.

– Hay anticipación: Imagina la muerte y de defiende (psicológico).

 

En esta situación desarrolla una “respuesta”, que se llama “síndorme general de adaptación”.

SÍNDORME GENERAL DE ADAPTACIÓN:

Es la respuesta corporal al peligro. Es una reacción de estrés agudo. La reacción puede ser de huida o de lucha.

La estructura homeostática del ser humano es muy “fina”. En cuanto algo cambia se produce el estrés. Todo aquello que interrumpe la “normal homeostasis” genera una situación de estrés agudo.

En los animales, cuando se da un síndrome general de adaptación muy potente para acabar con el agente estresante (león), no puede durar mucho. Tiene un tiempo limitado. El cuerpo se moviliza para acabar con el agente estresante activándose corporalmente (respiración, músculos, hormonas, etc.), pero no puedo durar mucho tiempo.

Del reposo pasamos a una actividad energética muy fuerte al servicio de la huida o de la lucha. Se desactivan otros sistemas (inmunitario, reproductor, digestivo…) para que toda la energía esté puesta en la activación del cuerpo para la huida o la lucha.

A diferencia del animal, el ser humano no experimenta sólo estrés físico agudo. También experimenta estrés psíquico.

 

B- Estrés psíquico:

El humano representa en su “mapa mental” un peligro (imaginación). Lo “proyecta” en su pantalla mental (recuerdo). Y aunque sea una representación que NO es real (fantaseada o recordada), reacciona ante ellos con la única respuesta que tenemos al estrés, con un SÍNDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN.

4. Estrés agudo vs estrés psíquico

ESTRÉS:

FÍSICO: AGUDO. Dura un tiempo. O vives o mueres.

PSÍQUICO: CRÓNICO. Está siempre activo

En el estrés psíquico (crónico) cada vez que lo “imagino” vuelvo a activar el cuerpo (taquicardia, tensión corporal…) y desactivo los sistemas no necesarios (reproductor, digestivo…). La activación se mantiene en el cuerpo.

El estrés crónico no es adaptativo. Es patológico. El cuerpo se lesiona cuando lleva mucho tiempo en estado de estrés crónico. Esto hace que desarrolle mecanismos de adaptación al estrés (conductas y comportamientos).

5. Lesiones y respuestas para adaptarse al estrés crónico


PSICOPATOLOGÍA
–> La reacción al estrés crónico. Hay tres tipos:

– RESPUESTA ANSIOSA: Síndromes defensivos

– RESPUESTA DEPRESIVA: Síndromes de desvitalización

– RESPUESTA PSICÓTICA: Síndromes de vulnerabilidad cognitiva

 

Respuestas al estrés crónico

 

Cuando sufrimos estrés, nos lo podemos imaginar como una banqueta con tres patas. Una pata es el estrés, otra la depresión y otra la psicosis. El peso del estrés crónico sobre la banqueta hace que una de las patas se rompa.

No sabemos por qué una pata es más vulnerable que otra. Ante el estrés crónico, una persona desarrolla un depresión y otra un síndrome de estrés.

6. Síndromes de desvitalización (puros)

DEPRESIONES MAYORES (DEPRESIÓN PURA)

  • Muy profundas, severas.
  • Energía vital muy disminuida.
  • Mucho gasto energético (Estrés crónico) que hace que caiga la energía vital.
  • Pensamiento relantecido.
  • Poca capacidad para asociar ideas.
  • Lenguaje muy lento.
  • Memoria, atención y cognición muy disminuidos.
  • Pensamiento muy negativo.
  • Pensamiento suicida (90% de los suicidios).
  • Pérdida de ganas de vivir.
  • Mucha inhibición física y emocional.
  • Impotencia y desesperanza.
  • “No voy a salir nunca de esto”.
  • Dificultad para moverse. Pocos gestos en la cara.
  • Los órganos no funcionan bien (fallos en todos los sistemas). El cuerpo no funciona bien por la falta de energía.
  • Mayor probabilidad e infartos, etc.
  • Puede no haber tristeza. La persona no siente nada.
  • Angustia de verse incapaz, No pueden levantarse de la cama.
  • Poca emoción, pensamiento y acción.
  • Fuera de juego. Paralizada.
  • No tiene nada que ver con la tristeza severa o el duelo. Hay falta de energía.
  • Abandono profundo. No comer, no beber, etc.
  • No tienen capacidad de “curarse” por sí mismos.
  • No es bueno hacerles “hacer” cosas. Deben parar y descansar (baja laboral, etc.).
  • No tienen energía para “hacer”.
  • Viven en el pasado.


7. Síndromes defensivos (puros)

TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADO (ESTRÉS PURO)

  • Ansiedad no muy alta pero continua a lo largo de todo el día.
  • Psiquico à Sensación de estar siempre en peligro, activado. Está anticipando todo el rato.
  • Vive en el futuro à Anticipación. Control.
  • Defensa, cabreo, susceptibilidad, pela constante con su realidad.
  • Mucha somatización: contracturas, enfermedades, etc.
  • Mal funcionamiento del aparato digestivo, corazón, etc.
  • Genera amenazas.

TRASTORNO DE PÁNICO (ESTRÉS PURO)

  • Surge bruscamente. Muy intenso.
  • La persona se siente amenazada por su propio cuerpo (cree que puede morir).
  • El nivel de activación es tan elevado que siente pánico.
  • Sensación de despersonalización.
  • La cognición se desregula à Sensación extraña de la realidad y de uno mismo.
  • Sensación de volverse loco.
  • La mayor parte de las veces no se sabe el desencadenante. Parece una locura porque la persona no encuentra la causa. “Si no hay causa es que me estoy volviendo loco”.
  • El organismo activa algún tipo de asociación, ya que no sostiene el que no haya sentido a lo que le pasa.
  • Produce muchas conductas de evitación.
  • El pánico es tan grande que por nada del mundo quiere que se vuelva a repetir. Se empieza a evitar todo lo que produce un poco de ansiedad.
  • Puede llegar a ser muy incapacitante. Pueden llegar a no salir de casa por miedo a tener otra crisis. Esto es mucho peor que la propia crisis de pánico, que no tiene ningún efecto secundario para el cuerpo.
  • Fisiológicamente, una crisis es como correr un sprint de 100 metros.
  • Trastorno de pánico à Conductas de evitación à Incapacidad (fobias).
  • Hay tanto miedo a que se repita que la evitación puede ser muy grave.
  • Cuanto más crisis, más miedo a que se repitan, más inseguridad.

TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (ESTRÉS PURO)

  • Estrés físico agudo à En este caso sí hay un detonante (violación, guerra, etc.).
  • Estrés psíquico à Se queda el “hecho” muy gravado, y se repite en la cabeza de la persona constantemente.
  • Nivel elevado de activación nerviosa.
  • También genera mecanismos evitativos y fobias.


9. Síndromes de vulnerabilidad cognitiva (puros)

ESQUIZOFRENIA DELIRANTE CRÓNICA (PSICOSIS PURA)

  • Vulnerabilidad cognitiva grave que se mantiene en el tiempo.
  • No se sabe muy bien lo que es. No se sabe qué ocurre en el cerebro.
  • Los brotes producen mucha incapacidad.
  • No se sabe nada de la “pata” psicótica, ya que tiene que ver con cómo construimos la realidad, con cómo pensamos.
  • No se invierte nada en investigación. Son los pacientes peor tratados.
  • La cognición se altera. No hay relación entre lo que se “ve” y cómo se representa lo que se ve en la mente.
  • Cognición deformada de la realidad à
  • Pensamiento delirante.
  • Desregula el funcionamiento de la persona.
  • El delirio es intuitivo.

PSICOSIS DELIRANTE CRÓNICA (PSICOSIS PURA)

  • El cuadro delirante se da de forma permanente.
  • El delirio está incorporado a la personalidad de la persona.
  • Rigidez, orgullo, agresividad, creen en la conspiración por parte de otros.
  • Fallan los recuerdos, las percepciones y las representaciones.
  • El delirio es alucinatorio.

10. Síndromes entre desvitalización y defensivos (depresión-ansiedad)

DISTIMIA (MIXTA)

  • Aparece y se va.
  • Días en los que estoy deprimido y otros no.
  • Mucha ansiedad.
  • Se pasa de un estado a otro.

SOMATIZACIONES (MIXTA)

  • Síntomas somáticos producidos por el estrés o la depresión.
  • Síntomas psicosomáticos.
  • Enfermedades corporales (cáncer, enfermedades autoinmunes, etc.).
  • Toda enfermedad física es una somatización ante el estrés psicológico.

CONDUCTAS ADICTIVAS (MIXTA)

  • Las conductas adictivas es todo lo que hacemos para no “enterarnos” del estrés o la depresión.

TRASTORNOS DE COMPORTAMIENTO COMPENSATORIO (MIXTA)

  • Trastornos alimenticios.
  • Se manifiestan a través de la conducta alimenticia, pero engloban una compleja gama de síntomas entre los que prevalecen la distorsión de la imagen corporal.
  • Personas que sufren ansiedad, perfeccionismo, pensamientos y comportamientos obsesivos y compulsivos.
  • Tienden a tener expectativas no realistas de ellos mismos y de las demás personas.
  • Se sienten incapaces, ineptos, defectuosos, etc.
  • No tienen sentido de identidad. Por eso tratan de tomar control de su vida y muchas veces se enfocan en la apariencia física para obtener ese control.


11. Síndromes entre desvitalización y vulnerabilidad cognitiva (depresión-psicosis)

DEPRESIÓN PSICÓTICA (MIXTA)

  • Es un tipo de depresión donde además se viven ideas delirantes.
  • Puede ser episódica o crónica.


12. Síndromes entre defensivos y vulnerabilidad cognitiva (depresión-psicosis)

TOC

  • Hay tocs más ansiosos y tocs más psicóticos.
  • La persona tiene conciencia de la enfermedad, sabe que le ocurre algo malo. Saben que sus ideas son absurdas pero no pueden parar.
  • Son muy inseguros y crean estos rituales para “controlar” el ambiente.
  • Inseguridad à A que el cuerpo funcione mal, a su sexualidad, etc.
  • Sentimiento agresivo que como no se lo permite sentir, “sale” de forma obsesiva.
  • Son comportamientos de compensación ante la agresividad.
  • Miedo a perder el control, a volverse loco.
  • La mayoría de los pensamientos que tienen son agresivos o sexuales. No se permiten tener estos pensamientos y los compensan de forma obsesiva.
  • Ejemplo à Tengo el pensamiento de querer tirar a mi hijo por la ventana, y hago lo contrario. Peso a ser la “mejor” madre del mundo. Y reprimo al 100% la agresividad. Esa represión activa mucho más el primer pensamiento. Es un círculo vicioso.
  • Agresión reprimida à comportamiento obsesivo.
  • Todo lo obsesivo tiene que ver con la sexualidad y la agresividad. Ya que quieren “controlar” algo que no se puede controlar.

13. Síndrome entre los tres (depresión-ansiedad-psicosis)

BIPOLAR (PSICOSIS MANÍACO-DEPRESIVA)

  • Tienen cambios inusuales del estado de ánimo:
    • Unos días están muy felices y con mucha más energía de lo habitual.
    • Otros están tristes y deprimidos y con mucha menos energía de lo habitual.
  • Dificultad para dormir, concentrarse, trabajar… debido a estos cambios del estado de ánimo.
  • Cambios muy extremos que vienen junto a alteraciones del sueño, del nivel de energía y la capacidad de pensar.
  • Los síntomas son tan fuertes que pueden inhabilitar a la persona para una vida “normal”.
  • Pueden llegar a intentar suicidarse.
  • Pueden tener episodios maníacos, episodios depresivos o episodios mixtos.
  • Episodios maníacos à Felices, aceleradas, nerviosas, muy activas, con problemas para dormir, hablan muy rápido, agitadas, irritables, sensibles, hacen muchas cosas a la vez, toman muchos riesgos.
  • Episodios depresivos à Decaídas, tristes, duermen mucho o muy poco, no pueden disfrutar de nada, se sienten vacías, no se pueden concentrar, se olvidan de muchas cosas, cansadas, sin energía, comen mucho o muy poco, no pueden dormir, piensan en la muerte y en el suicidio.

PSICOSIS TRANSITORIA

  • No tienen estructura psicótica, pero ante un estrés crónico aparece un síntoma psicótico.
  • Alguien “normal” que tras un estrés crónico empieza a sentir que le persiguen, etc.
  • Al parar el estrés, cede la psicosis.
  • Psicosis afectivas à Surgen, pero cuando acaba el estrés y se trata la parte emocional, cede la crisis.

14. Trastorno límite de la personalidad

No es una psicopatología. Está más “abajo”, entre el temperamento y el carácter. No se sabe qué les ocurre a estas personas. Pueden tener todas las sintomatologías:

  • Depresión grave.
  • Estrés crónico.
  • TOC.
  • Adicciones.
  • Suicidio, etc.

A veces tengo ansiedad y no sé por qué… Ansiedad sin motivo

¿A veces tienes ansiedad sin motivo? Tranquilo, no te estás volviendo loco. Eso que te pasa tiene una explicación. ¿Quieres conocerla?

El mecanismo de la ansiedad

Es cierto que el hombre ha llegado a la luna y, sin embargo, nuestro cuerpo sigue estando diseñado de una manera primitiva. Estamos diseñados para sobrevivir. 

Cuando el hombre primitivo salía cazar y se encontraba con un animal, se le disparaba un mecanismo en el cerebro (la amígdala) que le permitía tomar decisiones rápidas, sin racionalizar (puenteando los mecanismos racionales). Se activaba su sistema de supervivencia: lucha o huye. Este mecanismo de supervivencia desencadena toda una serie de reacciones fisiológicas en el cuerpo. El corazón bombea más rápido (palpitaciones), la respiración se vuelva alta (hiperventilación), sudoración… Todos esos cambios en nuestro cuerpo lo que hacen es que nos preparar para luchar o huir más eficazmente. Cuando corres, tu corazón bombea más rápido, tu respiración es alta, sudas, etc, y ello te facilita realizar esa actividad. 

El hombre moderno no puede optar por luchar o huir, la sociedad no lo vería con buenos ojos, los tiempos han cambiado. Así, cuando te encuentras con una situación que no sabes cómo gestionar y se activa tu mecanismo de supervivencia, lucha o huye, optas por el control. Te quedas parado pero tu sistema biológico es primitivo y sigue funcionando como siempre. O sea que te prepara para luchar o huir más eficazmente (palpitaciones, hiperventilación, sudoración…). ¡Enhorabuena, tu sistema biológico funciona! ¡Tu cuerpo tiene el motor de un Ferrari! 

Sin embargo, como te has quedado parado, te encuentras con que has puesto el motor de tu Ferrari a tope, pero luego no has dado salida a toda esa carga de energía. Has puesto tu motor a 6.000 revoluciones para nada. Así que luego necesitas un rato para desacelerar ese motor, para desactivarlo, para frenar.

ansiedad sin motivo

 

Ansiedad sin motivo: ¿como se genera?

Los perros de Pávlov. El reflejo condicionado. Seguro que has oído hablar de ese experimento. Tú sabes que la comida, incluso tan solo con olerla, produce salivación (Ummm, se me hace la boca agua…). Pávlov tocaba una campana e inmediatamente después daba de comer a los perros. Los perros se acostumbraron a esto y pasado un tiempo, salivaban solo con oír la campana, aunque después no les dieran de comer. La campana se convirtió para ellos en un «ancla», un elemento que disparaba su mecanismo de salivación. Les hacía salivar SIN que hubiera un motivo real para hacerlo. A los seres humanos también nos ocurre esto.

La primera vez que tienes una subida de ansiedad, la anclas con 2 ó 3 elementos. Mientras que estás en esa situación ves, por ejemplo, una persona que pasa, un foco que te da de frente en los ojos o una lámpara que hay allí.

Luego tienes otra situación en la que se disparan algunas de esas «anclas». Ves otra vez a la persona o una luz vuelve a darte de frente… Y tu cuerpo recuerda y te dice: ¡ojo! que esto me recuerda a cuando lo pasaste tan mal en tal o cual situación. Y nuevamente el cuerpo avisa como sabe hacerlo. Tu sistema biológico se pone en marcha como un reloj (palpitaciones, etc). Y en esa segunda ocasión lo que tienes delante es una botella y una bolsa y otra cosa, lo que sea, y las incorporas como anclas adicionales. Las sumas a las anclas anteriores. Así se van repitiendo las ocasiones y se van sumando anclas y llega un momento en que has incorporado un montón de anclas en tu mochila personal. Estas anclas son las que pueden provocar que, a veces, puedas sentir ansiedad sin motivo.

Nuestra mente está constantemente haciendo asociación libre de ideas. Esto ocurre de forma automática e inconsciente. Por eso a veces tenemos ansiedad y no sabemos porqué. Simplemente hay una de esas anclas que se ha disparado. Tengo que agradecer a Luis Bueno, colega y amigo, el haberme dado esta clara explicación del mecanismo de la ansiedad.

ansiedad sin motivo

Remedio natural para la ansiedad sin motivo ¿Hacia dónde miras?

No puedes “controlar” la ansiedad sin motivo, pero si aprender a manejarla. Cuando la alarma de tu sistema bilógico se dispara, lo hace con una intención positiva. Avisarte de que hay un peligro. Este mecanismo es el que, probablemente, nos ha hecho permanecer como especie a lo largo de los siglos. Así que podemos estarle agradecidos. Y ahora que ya sabes esto, cuando la alarma se dispare, puedes mirar a tu alrededor, comprobar que no hay peligro en ese momento y apagarla. Puedes decir a tu cuerpo: gracias por avisarme, gracias por funcionar como un reloj, pero tranquilo. Ya sé que me estás avisando, pero no hemos sido atacados.

A veces, la alarma de un coche se dispara sola y puedes apagarla una vez que compruebas que nadie está robándolo. A veces, las alarmas sufren interferencias eléctricas y se disparan sin motivo.

No sé si a ti te ha ocurrido alguna vez, pero a mí sí. Estas en una terraza tomando algo una noche de verano y oyes como salta la alarma de un coche aparcado. La primera vez que salta la alarma, la gente se vuelve a mirar. Ves salir corriendo al dueño del coche, sobresaltado, porque piensa que le están robando su coche. Sin embargo, el dueño llega y ve que todas las ventanas del coche están bien (nadie rompió los cristales). Escucha y no oye ninguna amenaza. Toca las cerraduras y ve que están bien (nadie las forzó). En suma, pone su atención en lo que le rodea y percibe a través de sus sentidos que todo está en orden. Nadie le está intentando robar su coche en ese momento. Así es cómo queda tranquilo, apaga la alarma y vuelve a sentarse para seguir disfrutando con sus amigos.

No sé si a ti te ha ocurrido alguna vez, pero a mí sí. La alarma del mismo coche vuelve a saltar varias veces en la misma noche, mientras estás sentado en la terraza. Y observas que la gente ya no mira hacia el coche. El dueño ya no corre despavorido hacia el coche creyendo que se lo roban. Ahora va tranquilo. Ya sabe, ya todos saben, que a veces pasan estas cosas. Hay alguna interferencia eléctrica que está haciendo que la alarma se dispare sin motivo. Ahora el dueño se acerca hacia el coche con cierta cara de cansancio o aburrimiento porque la alarma se dispare sin ton ni son. A pesar de ese cansancio, quizá pueda apreciar que la alarma de su coche funciona, que le quiere ayudar a proteger su propiedad. Que el problema no está en ella sino en esas interferencias eléctricas que a veces hay en el ambiente. Así, quizá pueda acercarse al coche y decirle: tranquilo, no hace falta que actives la alarma. Gracias por querer avisarme, tu intención era positiva, pero no hace falta, he mirado todo alrededor y nadie nos está atacando.

Lo que no conviene hacer

Cuando sentimos ansiedad sin motivo, en vez de mirar alrededor, solemos mirar hacia dentro. Focalizamos nuestra atención en nuestro interior, en los síntomas (palpitaciones, hiperventilación, sudoración…). Esto empeora la situación, especialmente, si intentas controlar esos síntomas, lo que también es frecuente. Lo que empeora la situación es mirar hacia dentro, lo que la alivia es mirar hacia afuera, en la forma descrita en el apartado anterior. Esto nos ayudará a recuperar más rápidamente nuestro bienestar cuando sintamos ansiedad sin motivo.

Otros remedios naturales

La respiración también es un remedio natural. La respiración abdominal rompe la respuesta fisiológica de la ansiedad. Si crees que en esas situaciones no puedes respirar de forma profunda, hay un truco. Prueba a soplar por la boca todo el aire de tus pulmones. Luego, tu cuerpo inspirará de forma natural todo el aire que necesite.

También puedes hacer EFT Tapping cuando tengas ansiedad. Es una técnica de gestión emocional natural que puedes aprender a aplicarte a ti mismo.

Como decía antes, la ansiedad no se puede “controlar” pero si se puede aprender a manejar. Y EFT es una herramienta muy efectiva para manejar la ansiedad. Funciona como un ansiolítico natural. Y te ayuda a empoderarte porque te facilita desarrollar la capacidad de manejar tu ansiedad por ti mismo. Puedes aprender a hacer tapping  cuando se disparen las anclas y desactivarlas.

Un abrazo de corazón,

 

Ansiedad… No quiero seguir viviendo así.

“Cada mañana me despierto en un sobresalto, con ansiedad… No me va a dar tiempo a hacer todo lo que “tengo” que hacer hoy. No voy a saber hacerlo. No me va a salir bien. Voy a quedar mal. ¿Qué pensarán de mí?…”

¿Mis pensamientos son verdad?

A veces creemos nuestros pensamientos como si fueran verdad cuando en realidad son algo mentirosillos…

Detrás de todo ese diálogo interno hay una auto-exigencia excesiva. El pensamiento que subyace es algo así como yo “debería” tener todas las tareas hechas a final del día, saber cómo hacerlas y hacerlas bien; yo “debería” quedar bien con todos, es lo que esperan de mí. ¿Y quién consigue eso? Esos “deberías”, esos pensamientos, no son ciertos, son de una auto-exigencia excesiva y me están generando ansiedad…

Anticipando el futuro…

¿Y que sé yo que pasará hoy en el momento en que despierto por la mañana? Hasta que no lo viva no lo sabré… Mientras estoy en el futuro, estoy anticipando acontecimientos que puede que ni siquiera lleguen a existir. De momento, están sólo en mi imaginación. Y esa “realidad virtual” que a veces nos construimos en nuestra cabeza, nos puede generar ansiedad.

 

ansiedad

Anticipar el futuro puede generar ansiedad

Foco en el resultado o foco en la actividad

Cuando pones el foco en el resultado futuro esperado, te separas de ti. Dejas de estar en el presente, en tu aquí y ahora. Y eso genera, en sí mismo, malestar y abre la puerta a los “miedos” a que salga mal, a que no de tiempo… Abre la puerta a la ansiedad.

¿Y si probamos a enfocarnos en la actividad en vez de en el resultado? Enfocarnos en el hacer de cada momento, nos trae al aquí y ahora, nos hace estar presentes, acompañarnos.

Los plazos

Todos los proyectos se retrasan. Cualquier persona que haya trabajado en un proyecto lo sabe. Siempre surgen imprevistos, modificaciones… Y al final del camino no pasa nada porque ya se asume que esas cosas suceden.

Y si hay un plazo ineludible que cumplir, se termina como se puede, como las circunstancias lo permiten. Aunque no sea de la mejor manera.

Lo mejor es enemigo de lo bueno

Un jefe que tuve decía, como Voltaire, que lo mejor era enemigo de lo bueno. Se trata de elegir una relación adecuada entre coste y eficacia. — Si, vale, esto podría estar mejor hecho pero ¿a qué coste?

Si el coste es elevadísimo, no compensa porque eso hace que la empresa no sea rentable. ¿Podemos hacer algo que cubra la necesidad de una manera práctica y digna? ¿Algo más simple y rápido de gestionar? Hagámoslo así entonces.

¿Y en tu vida personal? ¿Qué coste tiene para tu salud, equilibrio, bienestar… elegir lo mejor en vez de lo bueno? ¿No podrías tú también simplificar?

 

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«Lo mejor es enemigo de lo bueno» Voltaire. Filósofo francés, padre de la Ilustración.

La perfección se alcanza cuando ya no queda más que quitar

Un buen amigo abogado me decía: — Menos mal que hay plazos para entregar los escritos en el juzgado porque si no seguiría cambiando el texto una y otra vez, poniendo más cosas, y no acabaría nunca…

Y quizá ese “extra” de tiempo para supuestamente perfeccionar el texto tampoco beneficie. Reconozco que yo muchas veces me he confundido pensando que algo estaba “perfecto” cuando ya no quedaba nada más que añadir… pero en realidad eso puede hacer el texto farragoso, pesado… hasta ilegible.

Antoine de Saint-Exupéry decía que:

“la perfección no se alcanza cuando ya no queda nada más que añadir sino cuando ya no queda más que quitar”

Quizá se trate más de pararse a pensar unos instantes en que es lo esencial y centrarse en eso. Lo demás es prescindible.

El perfeccionismo

El perfeccionismo genera inseguridad y ansiedad… ¿Y cómo habría de ser de otra manera? Lo único seguro es que perfecto no va a quedar…

¿Es posible estar a gusto de todos?

¿Qué piensas? ¿Es posible estar a gusto de todos? Parece que no… Ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito y cada uno tiene el suyo…

A veces este es otro factor que nos genera ansiedad. Me da miedo quedar mal con otros, ¿qué pensarán de mi?, ¿qué dirán? Me auto-exijo “quedar bien con todos” hacer lo que creo que esperan de mí…

A veces ni siquiera los otros me han dicho que esperan de mí, soy yo quien lo imagino… vaya usted a saber si acierto o no… Otras veces puede que si me lo hayan dicho expresamente. En todo caso, lo que los demás esperen de mí,  ¿es asunto mío…? ¿o más bien es asunto de ellos?

Mientras que yo estoy pensando sobre lo que los demás esperan de mí o no, en como complacerles, etc, estoy de alguna manera viviendo su vida y no la mía. Esto también me separa de mí, me genera malestar y abre la puerta a los “miedos” a no gustar, al rechazo… De nuevo, se abre la puerta a la ansiedad.

Quizá no sea posible complacer a todo el mundo pero si es posible estar razonablemente satisfecho contigo mismo.

 

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La vida es un camino de aprendizajes

La vida es un camino de aprendizajes

La historia de la humanidad es una historia de aprendizajes. Así es como el ser humano llegó desde las cavernas hasta la luna. Un científico premio Nobel, es una persona que se ha pasado años explorando, experimentando en el esquema “prueba, error, corrección”. Tanto es así que quizá deberíamos empezar a hablar de “prueba, resultado, avance”. Porque siempre que hay un resultado, hay una pista sobre por dónde dar el siguiente paso, por dónde seguir avanzando.

Y esa misma historia de la humanidad es reproducida en cada ser humano. Cada vida es un camino de aprendizajes.

Aprender a gestionar la ansiedad

Podemos aprender a gestionar la ansiedad, el estrés. Hoy en día existen herramientas a nuestra disposición. Entre ellas, EFT Tapping es la que me parece más fácil y eficaz en su aplicación. Ahora es la técnica de gestión emocional de moda en los Estados Unidos. Se ha extendido rápidamente gracias a su éxito para el tratamiento del estrés. Desde estrés común a estrés post-traumático.

Así, EFT se ha convertido, en su versión básica, en una herramienta de desarrollo personal para auto-aplicación. Y, en su versión avanzada, en una técnica utilizada por coaches y psicólogos que desean contar con una herramienta sencilla de aplicar y potente en sus resultados.

¿Y ahora, qué elijes?

Quien sabe, quizá algún día esa persona cuyo testimonio abría este artículo acabe por decirme “Cada mañana me despierto tranquila. Me doy permiso para aceptar que no sé como irá el día, explorar y a ver a dónde me lleva eso…”.

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia