Hatha Yoga, el origen de las asanas

padmasanaCuando hablamos de yoga en occidente, la primera imagen que nos viene a la cabeza suele ser la de una persona en una posición extraña (asanas), ya sea haciendo el pino sobre su cabeza  o sentada con las piernas cruzadas de un modo que puede parecer imposible, o cuanto menos lesivo para la mayoría de seres humanos.

Cada vez más se está tratando de cambiar esta percepción. Podemos encontrar en internet multitud de artículos en los que se habla del yoga, entendido como práctica espiritual, como técnica para controlar la mente o como método para restablecer la salud física.

Desde el punto de vista de los grandes yoguis, tales como Swami Sivananda, Sri Aurobindo, Paramahansa Yogananda… el yoga es una ciencia.

Una ciencia, a diferencia de una filosofía, implica una metodología práctica, una tecnología. Y toda tecnología precisa de herramientas que, en el caso del Hatha yoga, dan origen a las asanas, pranayamas, meditación, y otros métodos de introspección.

Estas herramientas sirven a un fin, no son el objetivo per se. Por hacer una analogía con un tema que me resulta cercano:

En fotografía precisamos de una herramienta que es la cámara (el cuerpo). Podemos conocer nuestra cámara en profundidad, todas sus funciones y posibilidades, pero si no conocemos el comportamiento de la luz (mente) este conocimiento no sirve de nada.

Aun teniendo el conocimiento teórico, puede que las fotos carezcan de vida, pues quien crea una foto es la persona que está detrás de la cámara, detrás de la mente. Observando y reconociéndose a sí misma en aquello que tiene delante. Esto es lo que hace de una fotografía algo más, algo mágico, algo vivo y eterno, aunque nunca llegue a materializarse… Este es el objetivo del yoga, la presencia, la ciencia de la inmortalidad.

La verdadera espiritualidad consiste en ver más allá de nuestras limitaciones, y es por eso que a los sabios en India se los conoce como rishis (videntes).

Fueron estos rishis los que descubrieron que absolutamente todo en el universo es energía vibrando a diferentes niveles. La ilusión del mundo material está causada por una percepción limitada de nuestra mente.

A pesar del esfuerzo que se está haciendo hoy en día por devolver al yoga su significado original, sigue habiendo una visión materialista en lo que a la parte más básica del Hatha Yoga se refiere, las posturas corporales o asanas.

En la actualidad la inmensa mayoría de la literatura relacionada con las asanas, está orientada a hacer una descripción biomecánica de las mismas. Si buscas un libro sobre el tema, es altamente probable que las encuentres clasificadas en función de su efecto a nivel físico, ya sean aperturas de caderas, torsiones, flexión hacia delante y hacia atrás…

2100 asanas

Es como consecuencia de esta visión que cada vez proliferan más estilos de yoga alejados de la tradición. Implican cientos de asanas que permiten estirar, fortalecer y en definitiva crear un cuerpo más sano, pero al mismo tiempo se alejan del propósito original.

Muchas de estas “nuevas asanas” nos ayudan a poder realizar las asanas tradicionales. Gracias a la incorporación de elementos como cinturones, bloques, bolsters, etc. podemos acercar el mundo del yoga a personas de todas las edades y condiciones físicas. De modo que salirse de la tradición está justificado, ocasionalmente, siempre que se recuerde el motivo por el que se está haciendo.

¿Qué es exactamente lo que dice la tradición sobre las asanas?

Si nos vamos a la raíz de este sistema, podemos comprobar que el termino Hatha significa “sol (ha) y luna (tha)”. Hatha yoga es la unión entre el sol y la luna. Una representación simbólica que hace referencia a la polaridad de la energía, al aspecto positivo y negativo de la misma.

Anatomía energética

Los rishis descubrieron que la energía se comporta de una forma determinada, y que esta polaridad tiene un efecto concreto sobre cómo fluye en nuestros cuerpos. Establecieron así nuestra anatomía energética. Determinaron que el prana (la forma con la que denominaron a la energía) se mueve a través de canales llamados nadis. Y que en diferentes puntos donde estos nadis convergen, el prana se concentra de forma notable. A estos “vórtices energéticos” los llamaron chakras.

Se dieron cuenta también, de que posicionando el cuerpo de una forma concreta, podían controlar el prana dirigiéndolo conscientemente a los diferentes chakras, y que cuando la energía se concentraba en estos puntos, podían acceder a estados mentales que aportan armonía, equilibrio y paz interior. Este es el origen de las asanas.

Para acceder a estos estados es necesario permanecer en las asanas durante un tiempo determinado, de forma estática, inmóviles. El yoga nunca fue planteado para realizarse en movimiento.

Imagina que quieres ver un programa en la televisión. Además del aparato físico, necesitas una antena orientada en una posición concreta para poder captar la señal. ¿Qué es lo que sucede si cambias la posición de la antena constantemente? Seguramente te pierdas el programa.

Del mismo modo nuestro cuerpo funciona como una antena, y el programa son esos estados mentales que buscamos en yoga. Si no paras de moverte, tendrás buena salud y una sensación de calma interna creada por el ejercicio físico, pero te estarás perdiendo la esencia de esta maravillosa práctica.

Las asanas fundamentales pueden encontrarse en textos clásicos como Hatha Yoga Pradipika o Gheranda Samhita. Algunos libros de Swami Sivananda como «Asanas» o «Kundalini Yoga» explican el funcionamiento de la energía en las diferentes posiciones. En «Asana, Pranayama, Mudra y Bhanda» de Swami Satyananda vienen, un poco superficialmente, las correspondencias de cada asana con sus respectivos chakras.