Mudanzas (III)

Debe haber por ahí, seguro que hay, un estudio de Harvard o un artículo de la revista Saber vivir afirmando que las mudanzas son perjudiciales para la salud. Como los cigarrillos o el dióxido de carbono. Las mudanzas generan un nivel disparado de estrés porque somos animales de costumbres y posesión territorial. Una vez que hemos logrado armar la guarida sólo una mudanza nos sacará de ella.

2018

La última mudanza estuvo precedida por una batería de dificultades. Luego de ocho años en Sebastián Elcano, había llegado el momento de marcharse. No era parte del plan, no era lo deseado. That´s life.

El dueño del piso, embriagado con burbujas inmobiliarias, nos había anunciado un súbito aumento del precio. A partir de enero del 2019, pasaríamos a pagar unos 1.300 o 1.400 euros mensuales. Oigo la voz de mi casero: “con vosotros estoy perdiendo dinero…dejo de ingresar una suma importante cada mes…si publicase la oferta del piso por internet no duraría más que unos minutos”. Por teléfono intenté explicarle mi situación: el paro, la niña en la escuela primaria, mi mujer que es autónoma. Fue en vano, él también tenía sus problemas y los míos, antes o después, se resolverían. «Para algo eres joven -dijo- tienes tiempo para levantarte e incluso para triunfar. Alguien como tú, con esa preparación, es capaz de superar cualquier bache».

En ese momento, lo último que quería escuchar eran monsergas pequeño burguesas de un avaro aprendiz del coaching.

Una preocupación giraba sobre mi cabeza, a dónde carajo nos iríamos a vivir.

El centro de Madrid, atiborrado de alquileres turísticos y con los precios por las nubes, echaba a vecinos como nosotros a mansalva. Los programas periodísticos hablaban de desahucios, de fondos de inversión que compran bloques de edificios en Lavapiés como si fueran caramelos, de procesos gentrificación y doctrinas del shock. Distintas plataformas de afectados se reunían todos los jueves ante el Congreso de los Diputados para reclamar.

Sin posibilidades de acceder a un crédito hipotecario, estábamos abocados a una mudanza hacia el extrarradio. A quince o veinte kilómetros al sur de Madrid, los alquileres pueden bajar hasta un cuarenta por ciento pero uno, eso sentía yo, está lejos de todo. Se trataba de quemar las naves y empezar de nuevo.

Estaba la opción de convertirnos en neo rurales, pero yo sabía que entre las cabras y el monte no duraría ni dos telediarios. Adiós a las librerías, al ruido constante, a sentir bajo la suela del zapato como late la bestia.

Donde yo crecí, donde siempre he vivido, hubo y hay tiendas de libros abiertas todo el día, teatros, cines, peatonales sucias, monumentos cagados por las palomas, tipos raros que deambulan por la calle, locos que hablan solos. Estas escenas han adornado desde joven mis fantasías: los beatniks, el cabaret político, las crónicas de vidas marginales, los grafitis, la cultura rock. Un caldo así sólo puede revolverse en la olla urbana y la sola perspectiva de irme a vivir a una de esas pseudo ciudades dormitorio, rodeadas de autopistas y centros comerciales, me ponía los pelos de punta.

Como dice mi amigo Juan Ignacio, a propósito de lo que oyó una vez de una colega de trabajo congoleña, problemas de blancos.

Cruzar el río

Al cabo de dos años desde la muerte de mi viejo, pude hacerme con unos dineros que no quería apresurarme en gastar. Estaría bien destinarlos a una vivienda. Eso pensaba. La experiencia de estar desempleado, de trabajar por chirolas y de no ver luz en un túnel personal se estaba alargando, había hecho estragos en mi estado de ánimo. La lectura de la trilogía Vernon Subutex, parida por la letal Virginie Despentes, aumentaba mi pesimismo. Al igual que el protagonista de la novela, yo también veía el riesgo de hundirme en la precariedad.

Mi mujer tenía unos ahorros, mis suegros nos podían echar una mano económica, ¿podíamos permitirnos soñar con un lugar propio? ¿Dejar atrás la sangría de los alquileres? ¿Mudarnos, quizá, de manera definitiva?

La búsqueda de un piso decente en la zona cercana al cole de mi hija fue tarea de Laura. Ella me imploraba que me sentase a su lado para mirar las fotos publicadas en internet y yo me escaqueaba todo lo que podía. Su deseo, imperturbable, aún en la desesperanza, contrastaba con mi pereza y mi apelación al pensamiento mágico: Si tiene que aparecer, aparecerá; pero si no es el momento, no es.

Recuerdo que en las caminatas por Arganzuela iba siempre con la mirada hacia arriba esperando encontrar una señal que confirmara mi intuición. La fantasía era dar con un cartel de puño y letra del propietario, con apuros por vender, y sin tener que lidiar con inmobiliarias.

Poco a poco nuestras aspiraciones de vivir en la margen derecha del Manzanares fueron dando paso a la lúcida y necesaria decisión de cruzar el río.

Una serie de eventos inesperados nos condujeron al encuentro de una ex participante del Gran Hermano, devenida en agente inmobiliaria, una pareja de personas mayores sin ganas de rizar el rizo y nuestra amiga, gran arquitecta, diseñadora, napolitana, Simona. Éstos fueron los engranajes de la historia y habría muchas formas de contar cómo fue que terminamos comprando el piso en el que ahora vivimos y qué significó atravesar los mil y un avatares propios de una reforma integral.

Voy a ahorrarles las partes más truculentas del asunto, para centrarme en tres momentos y principios que resumen la odisea.

Momentos, actos, principios

Primer acto

Despertarme en mitad de la noche, meses antes de la mudanza, para atender las ansiedades del momento. Revisar la lata en la que íbamos guardando el dinero para comprar el apartamento. Contar los billetes cada día y anotar las sumas en un pequeño cuaderno forrado de color violeta. Anotaciones en bolígrafo (azul o negro) separadas en tres columnas. Sueños recurrentes con asaltos, incendios, terremotos. Una día llegaron a ser tantos los billetes sobre la cama que aquello parecía la peli Casino de Scorsese.

Primer Principio

El dinero es energía y como tal se acumula, se dispersa, se desperdicia, fluye, se estanca, se disuelve, se desintegraSe gasta, se agota.

Segundo acto

Simona supervisando la obra. Simona como directora de orquesta. Simona intentando explicarle al jefe de obra -machista recalcitrante- la diferencia que hay entre una pared recta y una torcida. Simona con una cinta métrica en la mano y un nivel en la otra. Simona sonriendo ante la adversidad. Simona metida en una trinchera con el barro hasta la cintura. Simona entregándonos la llave cuando la pesadilla terminó. Simona y su estandarte: Per aspera ad astra A través del esfuerzo, el triunfo»).

Segundo Principio

Al igual que las mudanzas, las obras de reforma son perjudiciales para la salud. Se sabe cuándo empiezan, jamás cuándo acaban. Como casi todas las galaxias, más allá de nuestra Vía Láctea, el presupuesto de una obra está siempre en expansión.Nos percatemos o no de ello.

Tercer Acto

Mis amigos gestaltistas Antonio y Fede cargando cajas de cartón en las que van mis libros. Unas, dos, treinta cajas pesadas. Tuvieron en sus manos mi único tesoro. Germán, otro amigo generoso, bajando una nevera seis pisos por escalera. Es el amigo habilidoso, montando lámparas, armando muebles, cantando un tango. Abel, amigo alado,con un destornillador en la mano no hay trasto del Ikea que se le resista. Su sola presencia fue un bálsamo, como cuando pasa un ángel y se hace el silencio. Cada día durante la mudanza, que se prolongó horas semanas noches, he pensado en las cosas, las poseídas, las compradas, las tiradas, las regaladas, las mudadas, las elegidas, las desechadas. También he pensado, sentido, a los amigos.Incluso a los que no estuvieron.

Tercer Principio

Las mudanzas ponen a prueba el carácter, la resistencia de las parejas, la solidez de las amistades. El acontecimiento de semejante cambio es siempre un jaleo, pero también es enseñanza: mejor andar por la vida ligero de equipaje.

Barrio de Comillas

Comillas, Carabanchel Bajo, a diez minutos del Puente de Toledo, es un barrio popular y tranquilo.

A un lado de mi nueva calle, las persianas bajas de Sastrería Pajares; la floristería Iris; tejidos y estores Pina; Lotería y Apuestas del Estado; Bar Los Pedroches; un cartel luminoso amarillo-verde con letras rojas del supermercado Ahorra Más. La basura rebalsa los contenedores de vidrio, cartón y plástico. En la esquina, una construcción de los ’80 de tres pisos con un cartel que pone Edificio Pili, al lado una fachada más antigua con balcones en los que se cuelga ropa puesta a secar; la ferretería Flosan; la escuela de pintura Stefan; la panadería Lola; el salón de belleza del Senor Wang, así sin “ñ”. Enfrente, la cafetería Bar Loly, en la que se escucha bachata a todas horas; la cafetería Belmy en la que no hay música; la peluquería dominicana Dando la Nota, anunciada en caracteres fluorescentes que bailan sobre unas corcheas y una clave de sol. En un cartel escrito con faltas de ortografía, adherido a la vidriera, se anuncia la venta de pelo humano y productos latinos.

En otras de las esquinas, el bar Jumess con el chino Andrés detrás de la barra y los parroquianos de siempre: una pareja madura que bebe gin tonics; tres marroquíes que se turnan en la máquina traga monedas, un par de ¿peruanos, ecuatorianos? con ropa deportiva. A veces están los hijos pequeños de Andrés haciendo la tarea o prendidos a una Tablet.  Aquí es donde veo los partidos del Barça, donde festejo con el puño cerrado, pero sin gritar, los goles de Messi.

Un mulato, con camiseta sin mangas y gorra de béisbol roja, está parado en la esquina. Melena afro, buena musculatura, dos collares de oro, reloj, anillos y pendientes haciendo juego. Pasa un coche deportivo lentamente, retumban los bajos de un regetón. El conductor y el de la esquina se ponen a charlar sin prisa alguna, ajenos a los coches que empiezan a formar fila detrás. Después de un par de minutos, intercambian un saludo y un gesto rápido con las manos. El de la esquina, guarda el dinero en el bolsillo delantero de su pantalón. El otro hace sonar el claxon a modo de despedida.

No tengo con quien intercambiar opiniones sobre el barrio, pero me gustaría conversar con el gigante negro que pide monedas en la puerta del supermercado. Se parece a Thelonious Monk, o mejor dicho al pianista después de haberse zampado a Miles Davis con su trompeta y todo. En su enorme mano el móvil parece un pastillero. Una vez le escuché hablar en su lengua natal, una catarata de sonidos dulces repleta de vocales. Se me ha metido en la cabeza que es originario de Gabón o de Zambia.

Durante los fines de semana, las calles circundantes al parque de Comillas se vacían como si entrasen en letargo. El parque, un terreno del tamaño de unos cuantos campos de fútbol, está rodeado de talleres mecánicos. Hacia el norte, más allá de un restaurante de comida china clausurado, los gitanos tienen el control del área. Al sur, después de una casa que fue convertida en una iglesia evangélica y un solar vacío pegado al bar Las Toledanas, los dominicanos son los que mandan.

A decir verdad, en todo el barrio los mismos rasgos: las viejas casas mezcladas con las más recientes, el olor a pollo frito y ajo, los trabajadores que a partir de las siete salen hacia sus coches mal aparcados sobre la acera, las chicas jóvenes que esperan los autobuses en las esquinas para llegar hasta el colegio.

¿Tienes una actitud creativa para resolver tus problemas?

En este post, abordo la creatividad desde el punto de vista de la actitud y cómo ésta nos puede ayudar a resolver problemas.

Todos los días nos enfrentamos a distintos tipos de retos o pruebas a las que responder. Para cada uno de nosotros, los retos pueden ser distintos y algunos quizás podamos compartir, como por ejemplo hacer del mundo un lugar mejor, mejorar nuestra calidad de vida, enmendar una terrible injusticia, etc.  Si lo piensas detenidamente, seguro que hay alguno que merece tu atención en este preciso momento, ¿cierto?.

 

 

Factores a tener en cuenta

 

¿Qué pueden tener en común personas como Steve Jobs, Ludwig Van Beethoven, Picasso y Marie Curie? Todos tiene un rasgo común. Han sido personas muy creativas. Piensan de manera divergente y tienen ciertas características comunes:

  • Factores cognitivos, que dependen de los conocimientos. Aunque que una persona sea muy inteligente no implica que sea muy creativa.
  • Factores de personalidad psicológicos, que dependen de la personalidad del individuo, de su motivación y de sus emociones.
  • Factores de contexto en el que se mueve, la influencia de la familia, de los padres, del colegio, de los amigos, etc.

Las personas de los ejemplos anteriores son muy reconocidas, pero, ¿significa esto que el resto de personas no podemos ser creativas? En absoluto. La creatividad es un músculo que se trabaja constantemente tanto a nivel personal como profesional y que también implica un poco de esfuerzo por nuestra parte.

Hay algunos aspectos a tener en cuenta si queremos desarrollar este músculo tan potente:

  • La perseverancia: requerimos esfuerzo continuo para conseguir nuestro objetivo, sea cual sea. Por ello, es importante el nivel de compromiso que queremos adquirir con nosotros mismos para conseguirlo.
  • La persistencia: Edison, nos podría hablar hoy en día sobre ello y de sus más de 200 intentos hasta que inventó la bombilla. “Cada una de las 200 bombillas que no funcionaron me enseñó algo a tener en cuenta para el intento siguiente”. 
  • Innovar y crear toma riesgos: siempre que emprendemos un nuevo camino, hay ciertos riesgos que hay que tomar.
  • El incorformismo: desde el punto de vista de la transgresión, la predisposición a opinar de manera distinta a pesar del posible juicio de la sociedad o del otro.
  • El individualismo: parece un valor negativo, ¿verdad?, pero en este caso no lo es. Tiene que ver con no dejarnos embaucar por «la marea», es decir, por las tendencias dominantes. Estar dispuesto a tener ideas propias, atravesar los convencionalismos. Expresar emociones, curiosidad, preguntar sin miedo, etc.
  • La capacidad para jugar: el juego es exploración e innovación tanto a nivel personal como también profesional. En este sentido, empresas como Google y Pixar, han visto claramente que para innovar, es necesario proporcionar a los empleados lugares y espacios de juego y que inspiren a las mentes creativas.

 

El proceso creativo en el ámbito de la empresa

 

De igual forma, las empresas no pueden quedarse pensando en el momento ideal para innovar. Están en continuo cambio y transformación. Las últimas tendencias de gestión de la innovación se han basado en diversas filosofías, como Lean Start-up,Blue Ocean o Design Thinking. El uso de la creatividad para impulsar la innovación. Pero si no es algo que hayamos trabajado de manera personal como una habilidades propias, difícilmente podremos ponerlas en práctica en nuestro entorno laboral, aunque hay algunos procesos y técnicas que nos ayudan a hacerlo.

Encontrareis en Internet numerosas referencias relacionadas, por ejemplo, con la técnica Design Thinking. Por contextualizar brevemente: «es una disciplina que pretende aplicar el proceso de diseño como enfoque holístico para la resolución de problemas. Capacidad de mezclar el pensamiento convergente y divergente en ciclos de desarrollo iterativo de las ideas, ampliando o cerrando el flujo de información en relación a la necesidad del momento. Es decir, enfrentar los desafíos como si de un diseñador se tratase».

Steve Jobs lo traduce en estas palabras:“Design is not just what it looks like and feels like. Design is how it works“ (Diseño no es solo como parecen y se sienten las cosas. Diseño es cómo funcionan).

Es decir, utilizar no solo el pensamiento deductivo tradicional (soluciones válidas a escoger), sino también explorar el pensamiento adductivo o divergente (soluciones a explorar no descubiertas hasta ahora).

 

Cuando llevamos a cabo una técnica creativa (como Desing Thinking), es importante tener en cuenta:

  • Colaboración: es un trabajo colectivo y una actitud de apertura hacia cualquier que tenga algo que aportar. Muy importante el no juicio.
  • Integración: observar e integrar la perspectiva de todos de manera global. Todos tenemos que vernos reflejados en el planteamiento del problema, en el trabajo para resolverlo y en la solución.
  • Interprertar: definimos ideas válidas y posibles. No únicas. Nadie tiene la verdad absoluta. Muy importante ser humilde, saber escuchar y no imponer.
  • Exploración: fomentar la visualización de ideas espontaneas para descubrir otros caminos no planteados o vinculados.
  • Experimentar: realizar prototipos para testear todo lo que queramos llevar a la práctica.
  • Iteraciones: no es un proceso lineal, es un proceso iterativo que reformula y replantea para construir una solución final. Es un proceso vivo como la propia naturaleza. Es cambiante, por tanto, volvamos a ello cuantos veces necesitemos.
  • Cocreación: foco en las personas. Trabajar por las personas. Dejando a un lado la tecnología y el mercado.

La actitud creativa requiere:

  • habituarse a vivir en la incomodidad
  • Actitud de punto de salida
  • Filtro de conocimiento
  • Aplicadores de conocimiento
  • Colaboración

Si cumplimos con estas «reglas» estaremos en disposición de desarrollar ideas y soluciones coherentes y efectivas. De innovar en nosotros mismos como persona. De crear valor sobre nosotros mismos de una manera clara, sencilla. La innovación parte de cada uno de nosotros como individuo y debe ir hacia nosotros. En definitiva, es una técnica que surge para ayudarnos, no para complicarnos la vida.

 

El valor de innovar es natural al cambio

 

Ser creativo es parte de nuestra naturaleza. Ésta siempre busca soluciones creativas. Explicaba Robert Dilts que algunos estudios registraron hasta 1.000 movimientos de un bebe. Pero, ¿qué ocurre?. Ni la escuela, ni la vida, ni la sociedad están para que ese bebe sea algo diferente, sino para homogeneizar a las personas. Es más seguro y además cuesta menos dirigirlas.

 

Walt Disney contaba en sus oficinas con el rincón para soñar. Un lugar donde queda fuera la parte crítica y realista que nos habita. Sin juicios. La crítica despiadada es el mayor enemigo de la creatividad. Robert Dilts lo explica con más detalle en el siguiente vídeo.

 

 

El proceso de innovación es algo natural. Entender la necesidad de evolucionar, de transformarnos es entender la evolución de nuestra propia especie. Nosotros, como personas y también las empresas evolucionamos en el valor que aportamos.  Es éste valor que aportamos (a la sociedad, la empresa, en la pareja… ) lo que nos indica si estamos en crisis o no. Si estamos actualizados o si necesitamos un «reseteo». En la mayoría de las situaciones, la pérdida de valor viene de la propia persona o empresa. Nuestra forma de ser y de hacer nos impide dar más valor a nosotros mismos y a la sociedad.

 

«Innovar es poner en valor el conocimiento de forma acelerada. Es algo sistémico, como fruto de una metodología, actitud. Si se hace dentro del ámbito profesional es innovar, si es desde el ámbito persona, es emprender. (Actitud vital) algo con lo que la persona nace. La innovación es algo más profesional o empresarial». Antonio Flores. La actitud innovadora.

 

Comenta Antonio Flores en su libro La actitud innovadora, que la inteligencia es la capacidad de transformar conocimiento en valor, como respuesta adaptativa a las transformaciones del entorno. El pensamiento creativo es el que te permite ver tu entorno de forma diferente, encontrar posibilidades donde solo había rutina, consenso en lugar de incomprensión y acción en vez de muchas ideas en un cajón. El pensamiento innovador sirve para generar y gestionar ideas nuevas y recicladas, y construir valor eficazmente, convirtiéndolas en resultados.

 

Creando espacios de fluidez para posibilitar el cambio

 

La única constante que encontramos en la naturaleza, en la empresa, en la vida, es el cambio. El valor que aportas tú ha de adaptarse a ese cambio. Para ello debe haber pasión, motivación, estar emocionalmente involucrado. Solo así encontraremos la motivación que necesitamos.

 

«La pasión por resolver problemas es lo que crea el potencial para obtener
resultados extraordinarios». Gary Hamel

 

La importancia de una educación integradora

 

Esta actitud creativa debería de ser trabajada desde la infancia, en las escuelas. Pienso que es fundamental que los educadores puedan experimentar, conocerse y desarrollarse personalmente a través de la conciencia para convertir las aulas en espacios de fluidez, de transformación personal y grupal, dando cabida a la parte emocional, espiritual y corporal. Es decir, siendo y dejando ser para poder transcender los ideales de la sociedad patriarcal. Integrar cuerpo – emoción y mente en el proceso creativo de conocernos. Llegar a una educación, como dice Claudio Naranjo para la evolución personal y social.

«Respuestas correctas», especialización, estandarización, competencia estrecha, adquisición ávida, agresión, desapego. Sin ellas, nos ha parecido
que la máquina social no podría funcionar. No debemos culpar a las escuelas de crueldad cuando sólo han cumplido con lo que la sociedad les ha pedidoPero la razón por la que necesitamos una reforma radical de la educación es que las demandas de la sociedad están cambiando radicalmente. No cabe duda de que las características humanas que hoy en día se inculcan dejarán de ser funcionales. Ya se han tornado inapropiadas y destructivas. Si la educación continúa siendo como solía, la humanidad terminará destruyéndose tarde o temprano.”  Cita Del libro Cambiar la educación para cambiar el mundo. Claudio Naranjo.

 

Bibliografía:

  • La actitud innovadora. Antonio Flores. Pocket Innova.
  • Desing Thinking. Innovación en los Negocios. MJVPress. 2016.
  • MOOC Creatividad y Pensamiento Lateral. UOC – Miriadax. 2018.
  • Cambiar la educación para cambiar el mundo. Claudio Naranjo

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Las fuerzas del cambio, ¿cómo avanzar sin perdernos a nosotros mismos?

El cambio nos acompaña a lo largo de nuestra vida lo queramos o no, es algo inherente al hecho de existir. Si nos fijamos en la naturaleza observamos que nada en ella permanece estático, todo cambia, a distinto ritmo e intensidad eso es cierto, pero siempre cambia. Los cambios pueden ser visibles, como el cambio físico que experimenta el cuerpo de una persona desde el nacimiento hasta la vejez, o pueden pasar más desapercibidos, como los cambios de actitud, de conocimientos, de interés y de sentimientos. El cambio está siempre presente.

cambio

Las fuerzas del cambio: la lucha entre la homeostasis y la physis.

 

Cambiar, a pesar de ser un proceso natural, que si se bloquea o impide puede llevarnos a la no salud, es un proceso duro. Debido a su dificultad y al reto que supone, a veces repetimos acciones y/o pensamientos que no nos gustan o que deseamos evitar. Aunque lo que vayamos a obtener después del cambio sea satisfactorio para nosotros y nos haga sentirnos más orgullosos o fuertes, el hecho es que cambiar en si mismo puede resultar apabullante. Si te tomas un segundo para pensar en los cambios que has ido realizando a lo largo de tu vida es probable que recuerdes la sensación de vértigo que los precedió. Los nervios antes de iniciar un nuevo trabajo, al irte a vivir con tu pareja, al hacer una compra importante o incluso tal vez al decidir cambiarte el corte de pelo.

 

miedo al cambio

 

La lucha interna que precede al cambio se debe a la tendencia en el ser humano de mantener la homeostasis. Según la RAE se entiende por homeostasis al conjunto de fenómenos de autorregulación, que conducen al mantenimiento de la constancia en la composición y propiedades del medio interno de un organismo. En el terreno psicológico Richard Erskine explica la homeostasis como una forma que tiene la persona de dar continuidad y predictibilidad a su vida. Según explica el fundador de la Psicoterapia Integrativa en su artículo “Los desafíos del Cambio y del Crecimiento”, mediante el mantenimiento de los antiguos patrones de comportamiento, de los hábitos, incluso de las antiguas relaciones, la persona adquiere una estructura psicológica que le permite dar significado a su vida.

 

Las personas necesitan tener una sensación de seguridad y de control que les permita hacerse una idea del futuro y predecir lo que vendrá. Mediante la homeostasis se consigue esta sensación de continuidad, de vivir algo conocido que sabemos cómo afrontar. Gracias a esta teoría podemos entender mejor por qué nos cuesta tanto dar ese paso final que nos llevará a cambiar algo en nuestras vidas, a pesar de que lo que nos espera tras esa decisión sea algo positivo.

 

Sin embargo, como hemos dicho al principio del artículo el cambio es algo intrínseco a cualquier organismo vivo, por tanto es algo inevitable. Si la homeostasis es la fuerza que nos ayuda a mantenernos estables, la physis es la fuerza que nos lleva a cambiar. La physis es la fuerza que nos impulsa a crecer, a desarrollarnos, a ser más creativos, a establecer nuevos objetivos y a descubrir nuevas facetas de nosotros mismos. Es la fuerza interna que nos lleva a buscar nuevos caminos cuando los conocidos se nos quedan pequeños, es la vitalidad y el descubrimiento de lo que está por venir.

 cambio

 

A pesar de ser contrarias ambas fuerzas son igualmente importantes para mantener el bienestar y la salud mental y emocional de la persona. Como casi todo en la vida la clave está en el término medio, en que ambas fuerzas se equilibren. Gracias a la homeostasis sentimos estabilidad y cierta sensación de control y de capacidad de respuesta que nos permite continuar con nuestras vidas y gracias a la physis somos capaces de avanzar, de cambiar, de no quedarnos estancados. Podríamos decir que el crecimiento saludable es aquel en el que la persona va cambiando a un ritmo ajustado a su capacidad de adaptación, de forma que a la vez que cambia mantiene su estabilidad interna.

 

Paradoja del cambio, ¿por qué cuánto más deseo cambiar menos lo consigo?

 

Según explica el Dr. Erskine la teoría paradójica del cambio de Arnold Beisser (1971) propone que «el crecimiento psicológico ocurre cuando nosotros y otras personas a nuestro alrededor apreciamos quiénes somos». Cuánto más forzamos el cambio menos se produce, el cuerpo y la mente se resisten a algo para lo que no están preparados y luchan para mantener la homeostasis de la que hablábamos antes. Sin embargo, si en un proceso terapéutico, el terapeuta se interesa genuinamente por la experiencia de la persona, por su manera de afrontarla, por sus acciones y por sus sentimientos, sin entrar a juzgarla, fomentará en ella el deseo propio de cambiar y de crecer.

Resulta paradójico que el camino hacia el cambio pase por la aceptación de uno mismo pero no por paradójico resulta menos verdadero. Espero que este artículo sirva para reflexionar acerca de uno mismo y para afrontar lo que se desee cambiar desde la auto aceptación y las ganas de crecer y no desde la lucha y la ira.

 

aceptación y cambio

 

Fuentes

http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=homeostasis

http://www.integrativetherapy.com/es/articles.php?id=89

 

 

¿Cambio o transformación?

Ausentes

El otro día investigando por internet algunos de los trabajos de David del Rosario, me encontré con un cortometraje dirigido por él que me llamó mucho la atención. Este es el corto, titulado Ausentes – El árbol del compromiso:

Lo que más me llamó la atención acerca del corto es la capacidad de desdibujar la línea mental con la que nos hemos separado del “otro”. Un texto de los Veda, que tiene por los menos unos 2.500 años (¡se dice rápido!) comienza explicando la siguiente historia:

“Al comienzo este mundo era como un solo cuerpo con forma de persona. Miró alrededor y sólo se vio a sí mismo. Lo primero que dijo fue: “¡Este soy yo!” Y de ahí el nombre de “yo” (…)

Este primer ser sintió miedo, ya que cuando uno está solo siente miedo. Entonces pensó: “¿De qué puedo tener miedo si no hay nadie más que yo?” Y así el miedo desapareció, porque ¿de qué iba a tener miedo? A fin de cuentas, uno tiene miedo de otro.” (Bṛhadāraṇyaka Upaniṣad, 1.4.1-2)

La creencia de que el otro es distinto a nosotros, o que nosotros somos distintos del otro, alimenta el miedo y el miedo nos hace creer que necesitamos protegernos. La forma de protegernos es endurecer nuestros corazones y para conseguirlo nos cubrimos de capas y máscaras que escondan nuestra “vulnerabilidad”, la última capa bajo la cual se esconde lo que en realidad SOMOS.

Existe un mecanismo recurrente, que sirve al propósito de enmascarar nuestra verdadera esencia y que consiste en proyectar en el otro lo que no podemos soportar en nosotros mismos. Por ejemplo, gracias a que juzgo al otro como delincuente yo puedo definirme como persona virtuosa y honrada. Cualquier atisbo de mezquindad o debilidad es así volcada sobre el otro. Sólo el otro es un estafador, un ladrón, un violador, un maltratador, un asesino, un terrorista. Yo nunca soy nada de todo eso.

Fortalecer nuestro ego a través del otro

Fortalecer nuestro ego a través del otro

¿Qué ocurre si miro hacia dentro?

Cuando miro hacia dentro me doy cuenta de que todas esas etiquetas: “estafador, ladrón, violador, etc.” las inventé yo. Necesité crear esas etiquetas para poder situar al otro en las antípodas de mí. Pero es que ni lo que yo creo que soy, ni lo que creo que el otro es, ninguna de las dos cosas constituye la realidad.

Cuando miro hacia dentro me doy cuenta que la realidad que veo fuera la proyecto yo a través de las etiquetas que le pongo. Un ejemplo clásico del advaita vedānta cuenta que:

Una persona va por un camino y de repente ve una serpiente. En milésimas de segundo su cerebro ha procesado el peligro que implica una serpiente y ha paralizado todo su cuerpo. Está quieta y el corazón se le ha disparado, le va a mil por hora. Observa atentamente aquella serpiente y no está siquiera segura de si se mueve o no, así que armándose de valor se acerca un poquito y se da cuenta de que la serpiente no se mueve. Esto le anima a avanzar un poco más más para acabar dándose cuenta de que se trataba de una cuerda y no de una serpiente. Todo fue una confusión.

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Algo parecido ocurre con el mundo que percibimos a nuestro alrededor, fruto de nuestros confusos juicios.

Hoy conozco a una persona y la necesidad de protegerme me lleva a ponerle un montón de etiquetas. Al cabo de un par de días cuando la vuelvo a encontrar ya no la veo de una forma nueva, sino que me relaciono con ella en función de las etiquetas que le he puesto y que si es necesario variaré ligeramente hasta que se acomoden a lo que quiero ver. El caso es que no nos relacionamos directamente con la realidad sino con lo que pensamos acerca de ella.

Cuando etiquetamos a alguien como criminal ¿dónde está el límite que nos separa de esa etiqueta? Tal como muestra el corto, todos podemos vivir circunstancias que nos conviertan en criminales.

Todos somos criminales en potencia, mientras sigamos creyendo que la etiqueta “criminal” tiene realidad alguna. Es decir, mientras nos sigamos negando a mirar la esencia última de esa persona, que es exactamente la misma que habita en mí.

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La misma Vida expresada a través de distintos cuerpo, distintas personalidades, distintas circunstancias. Somos nosotros los que a esa expresión concreta de la Vida la llamamos “delincuente” o “criminal” y de esta forma seguimos protegiendo nuestro ego, bondadoso y virtuoso.

La Vida no sabe de delincuentes y virtuosos, no sabe nada de buenos y malos. La Vida sólo busca continuar expresándose bajo la forma que le demos. Es el dilema del héroe y el villano. Quien para muchos es un héroe, como por ejemplo Robin Hood, para otros es un ladrón. Algunos ven en el rey una garantía para la libertad mientras que otros ven en él un símbolo de represión.

Creo que el corto refleja de una forma muy bonita como la línea entre los que están fuera y dentro de la cárcel es muy fina. Y a mí me gusta pensar que la línea entre “yo” y “otro” también es una línea muy fina que se disipa cuando dejo de identificarme con el cuerpo, los pensamiento y las emociones (en constante cambio) y puedo ver la Vida que todo lo habita.

¿Por qué el título del post Cambio o Transformación?

Pues bien, además del aspecto mencionado anteriormente, lo que me ha llevado realmente a escribir este post es la distinción que se hace entre el cambio y la transformación.

El mensaje viene a decirnos que el cambio es algo que ocurre sólo a nivel mental y a través de una fuerza de voluntad determinante, que me recuerda, personalmente la idea de sacrificio. Mientras que la transformación es algo que ocurre instantáneamente, “un chispazo que te alcanza y que tiene que ver con el corazón”, dice el chico.
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Y para mí está ahí el meollo de toda la cuestión. Nos pasamos la vida intentando cambiar el mundo y todo lo que nos rodea, cuando nos damos cuenta, si es que nos damos cuenta, de que no podemos cambiar al otro entonces intentamos cambiar nosotros. Bueno, tal vez desde pequeños ya nos esforzamos por cambiar en nosotros todo aquello que vemos que es rechazado o que no encaja “ahí fuera”. En cualquier caso, obviamos que el mundo, y “nosotros” con él, está constantemente cambiando, a pesar de nosotros y de la cantidad ingente de energía que invertimos en hacer algo para cambiar lo que sea.

El protagonista del corto dice “yo no cambié sino que me transformé”, indicando que algo algo tocó su corazón, que antes había estado recubierto de piedra y le dio una nueva forma a todo. Trans-formar es ir más allá (trans-) de la forma, es abandonar algo obsoleto para abrirse a la novedad.

¿Y cuál es esa novedad?

Esa novedad, y para mí esto es lo maravilloso, es descubrir que nunca fue nada de todo lo que se había dicho a sí mismo, le habían dicho y había creído que era.Ni tampoco los demás eran lo que él había querido creer que eran.

La transformación es distinta al cambio porque en realidad no es un cambio sino un des-cubrimiento (dejar de cubrir lo que eres). La transformación tienen que ver con re-concerse (volverse a conocer) y si tiene que ver con el corazón es porque se trata de un acto de Amor y el Amor no pretende nada, simplemente se Entrega.

Es un acto de Amor lo que toca el corazón del protagonista y es darse cuenta del Amor que habita en él lo que lo transforma.

¿Y cómo conseguir transformarme?

Simplemente, siendo lo que ya soy.