IT: análisis psicológico de la película

 

IT es la gran apuesta de terror que gobierna nuestros cines estos días, basada en la novela homónima de Stephen King publicada en 1986, en la que un monstruo con forma predominante de payaso (“Eso”, traducción de “It”) se dedica a matar niños. Por tanto, los claros protagonistas de esta película son los niños del pueblo (Derry) y en concreto la historia se centra en el grupo de 7 chicos que se hacen llamar con bastante dignidad “Los Perdedores”. Sin embargo, para los que no conozcáis ni la novela ni ninguna de sus adaptaciones al cine o televisión, quizás os sorprenda cuando la veáis que en el pueblo en ocasiones dan mucho más miedo los propios padres de los niños que el payaso asesino.

La acción transcurre en un pequeño pueblo ficticio llamado Derry que sirve también de escenario para otras seis novelas terroríficas del autor, por lo que sinceramente no es de extrañar que las familias que aún están dispuestas a vivir allí tengan sus problemillas psicológicos… Yo desde luego no lo elegiría ni como destino para unas pequeñas vacaciones. A continuación iré desgranando aquellos aspectos psicológicos y comportamientos psicopatológicos que he observado a lo largo de la película, por lo que adelanto que incurriré en algunos spoilers.

 

Acoso Escolar: Los Perdedores y la banda de Henry

 

Los Perdedores

Los Perdedores

La banda de Henry es un grupo de cinco chicos liderado por Henry que se corresponde con la clásica banda de matones del pueblo. No cabe duda de que en sus ratos libres harán muchas otras cosas, pero en la película solo se les representa acosando y persiguiendo al grupo de los Perdedores con especial predilección por dos de sus miembros: el chico con sobrepeso y el chico negro.

El Acoso Escolar o Bullying se define como maltrato físico y psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro niño. Este maltrato puede darse en forma de agresiones físicas, amenazas, insultos, burlas, humillaciones, exclusión social y aislamiento, destrucción de objetos, etc… Todos ellos se observan en la película, el acoso es una parte esencial de la trama, aunque se representan con bastante superficialidad algunas de sus implicaciones:

  • El acoso se mantiene generalmente por ignorancia o pasividad del entorno: en la película se da entender que los propios niños acosados intentan no delatar a los agresores, principalmente por miedo a las represalias. Cuesta creer que no tenga repercusión en padres y profesores que un chico vuelva a casa lleno de magulladuras, moratones, la ropa embarrada y agujereada y una “H” grabada en la tripa a golpe de navaja, o que una niña salga del colegio con el traje empapado y oliendo a aguas fecales… Si nadie ha notado nada, como mínimo recomendaría un cambio de orientador escolar en el instituto.
  • Por parte de las víctimas llama la atención que apenas haya secuelas teniendo en cuenta la crueldad del acoso que reciben: ni problemas de ansiedad, ni problemas de estado de ánimo, trastornos de sueño como pesadillas, ni regresiones a etapas infantiles como enuresis…

En cuanto a los agresores son un grupo heterogéneo en el que destaca el cabecilla Henry Bowers, del que hablaré a continuación, y varios chicos que transitan entre la actitud activa del uso de la violencia y la fuerza y la actitud pasiva de animar y seguir o quedarse al margen ante las agresiones. Esto último se observa en la escena en la que Henry y los demás chicos de su banda están disparando a unas botellas y éste les dice que cojan a un gato y lo sujeten en lugar de la botella: se observa la sorpresa y el descontento de los amigos pero en un acto de obediencia jerárquica algunos le hacen caso y otros miran al suelo.

 

Psicopatía o Trastorno de la Personalidad Antisocial: Henry Bowers

 

Henry Bowers

Henry Bowers

A juzgar por sus conductas, se podría pensar que Henry tiene un desapego emocional (escasa profundidad en los afectos, falta de empatía o insensibilidad, ausencia de sentimientos de culpa y remordimientos) y un estilo de vida inestable y antisocial (controles conductuales débiles, impulsividad, irresponsabilidad, delincuencia juvenil, problemas de conductas tempranos)… Cumple todos los criterios para ser considerado un perfecto psicópata, según las dimensiones definidas por el psicólogo Robert Hare. Según el DSM5 (Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales) se correspondería con el diagnóstico de Trastorno de la Personalidad Antisocial si tiene más de 18 años (conduce, así que es posible).

El personaje de Henry afortunadamente es ampliamente desarrollado en la película, gracias a lo cual podemos llegar a comprenderle y empatizar con él. Varios estudiosos han investigado la posible etiología de la psicopatía, siendo dos de las teorías más reputadas las de William y Joan McCord que sitúan el origen de la psicopatía en el rechazo parental y la inconsistencia en el castigo, y John Hodge que la sitúa en abusos físicos y sexuales en la infancia junto con estrés postraumátrico. Pues bien, ambas teorías parecen aportar su granito de arena al personaje, puesto que en la película vemos al padre de Henry como un policía alcohólico que no duda en disparar a los pies de su hijo solo para verle llorar y temblar y ridiculizarle delante de sus amigos y en la novela se describe al padre como un veterano de guerra con estrés postraumático que abusa de su hijo. Además del maltrato infantil al que es sometido Henry, otro factor claro que podría explicar su comportamiento es el modelado ya que su padre no rezuma sensibilidad precisamente, imitando su comportamiento con personas más débiles. Es lo que se conoce como transmisión intergeneracional.

 

Duelo: Bill Denbrough

 

Bill Denbrough

Bill Denbrough

La película arranca con la muerte del hermano pequeño de Bill, que a diferencia de lo narrado en la novela, desaparece sin dejar rastro. Esto se usa en la película para que la motivación principal de Bill para enfrentarse a “Eso”, sea encontrar a su hermano. Su negación de la muerte de su hermano se corresponde con una de las fases de Duelo que definió la psiquiatra Elisabeth Klüber-Ross: negación, ira, negociación, depresión y aceptación, aunque no tienen por qué darse todas ni en ese orden. La película podría resumirse desde el punto de vista de este personaje como una travesía hacia la aceptación de la pérdida de su hermano.

La negación es algo muy habitual en los casos de desapariciones ya que se suele albergar durante mucho tiempo la esperanza de que aparezca su ser querido. El padre de Bill, visiblemente afectado, no parece conocer bien estas fases o al menos no comprende cómo Bill sigue sin reconocer un año más tarde que su hermano está muerto y por eso le reprende con dureza. Esto también es bastante habitual ya que para aquellas personas que intentan aceptar la pérdida y pasar página les puede resultar muy doloroso y frustrante todo aquello que les impida concluir su duelo, además de posibles sentimientos de culpa por pensar “mientras otros continúan buscando, yo he tirado la toalla”.

El duelo en sí mismo no se considera un trastorno del estado de ánimo, todo lo contrario, es una reacción normal ante una pérdida (no solo una muerte, puede ser cualquier tipo de pérdida) aunque en el DSM5 se reserva al juicio clínico la posibilidad de diagnosticar un duelo patológico cuando por la intensidad o por la duración del sufrimiento y la interferencia en la vida de la persona son muy elevados, junto con algunas características asociadas a duelos patológicos como la incapacidad de experimentar placer, un estado de ánimo bajo persistentemente y no “por oleadas” o “punzadas”, elevada autocrítica y rumiación pesimista, autodesprecio, sentimientos de inutilidad…

 

Tartamudez: Bill Denbrough

 

Otro aspecto relevante desde el punto de vista psicológico es el tartamudeo de Bill, llamado Trastorno de la fluencia de inicio en la infancia según el DSM5, que consiste en una marcada alteración de la fluidez normal del habla y de su ritmo. En el caso de Bill se trataría de un tartamudeo tónico, que se caracteriza por producirse normalmente al inicio del discurso por contracciones musculares y sacudidas intermitentes de los órganos de fonación.

El tartamudeo suele remitir de forma espontánea al poco de iniciarse en el niño, pero si se mantiene más de un año es muy probable que mantenga de forma estable. Esto no significa que se dé en todas las circunstancias, ya que parece que suele desaparecer en algunos contextos como a veces al leer en voz alta, cantar, conversar con objetos inanimados o animales domésticos, por ejemplo. En la película, esto queda reflejado cuando Bill tiene una fluidez normal (bastante oportuna por cierto) en el momento de dar un discurso motivacional a sus compañeros antes de entrar en la vieja casa del pozo para enfrentarse con “Eso”.

 

Trastorno de Identidad Disociativo: padre de Beverly Marsh

 

Beverly Marsh

Beverly Marsh

Beverly, única chica del grupo, es una auténtica superviviente. Lleva con mucha normalidad el acoso que recibe por parte de compañeros y adultos por su fama de promiscua (ausente en la novela), máxime cuando su padre se dedica de forma escalofriante a asegurarse de que se mantiene virgen. En el libro se sugiere erróneamente que el padre de Beverly sufre un trastorno Bipolar, por una confusión muy extendida de que la bipolaridad se da en personas con dos personalidades o que actúan de forma distinta según el momento.

El trastorno bipolar se caracteriza por la presencia de al menos un episodio maníaco (ánimo expansivo: grandiosidad, verborrea, disminución de la necesidad de dormir, pensamiento acelerado, agitación psicomotora, implicación excesiva en actividades placenteras con alto riesgo potencial y/o distraibilidad). Es un trastorno que afecta al estado de ánimo y que en la mayoría de los casos alterna episodios maníacos o de ánimo elevado, con episodios depresivos o de ánimo bajo.

El padre de Beverly no parece sufrir este trastorno, puesto que él alterna estados en que trata con cariño a su hija y estados en que la trata de forma controladora, agresiva y sexual, que se correspondería más con un posible trastorno disociativo de la identidad o personalidad múltiple. En su caso además, tanto por la agresividad como por los tocamientos que le realiza a su hija, una de estas personalidades sería abusadora de la menor tanto física como emocionalmente. En la película se insinúa de forma más explícita que ha abusado sexualmente en alguna ocasión de Beverly pero al final descubrimos que en realidad su obsesión es que ésta permanezca virgen, haciendo comprobaciones periódicas físicas (“siempre serás mi niña”).

Las secuelas que algo así podrían dejar en una niña aparecen muy tímidamente representadas en la película, ya que Beverly parece no tener ningún problema ni conducta disruptiva a la hora de relacionarse con el sexo opuesto, expresar sus sentimientos, aislamiento, síntomas físicos… Además de tolerar con gran dignidad las falsas acusaciones de promiscuidad. Lo más interesante al respecto en la película es el momento en que se corta a sí misma el pelo entre lágrimas justo después de que su padre se lo acaricie de forma muy erótica en el pasillo, sin contar la escena en la que se enfrenta a él cuando va violarla finalmente. En el libro se relata una controvertida secuencia final en la que Beverly y el resto del grupo practican una orgía ahondando más en las sombras de su personaje, pero que se decidió no incluir en la película.

 

Trastorno Facticio o Síndrome de Münchhausen: la madre de Eddie Kaspbrak

 

Eddie Kaspbrak

Otro personaje que también da tanto miedo como el payaso o el resto de padres mencionados es la madre de Eddie. En su caso podríamos decir que padece lo que se conoce como Trastorno Facticio aplicado a otros según el DSM5 o Síndrome de Münchhausen por poderes en honor a un barón alemán bastante dado a la mentira. En la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE10) directamente está considerado dentro del apartado de malos tratos en la infancia.

En este trastorno la persona falsifica signos o síntomas físicos o psicológicos o induce una lesión o enfermedad en otros, presentándolos como enfermos, incapacitados o lesionados frente a los demás, sin una recompensa externa obvia. La madre de Eddie se dedica a hacerle creer a su hijo que está profundamente enfermo con la finalidad, según dice en un momento de la película, de protegerle. Eddie padece asma lo cual es compatible con el diagnóstico ya que aunque existe una afección médica previa, la finalidad de la madre es hacerle creer que está más enfermo y es más incapaz, requiriendo Eddie de medicación continua y excesiva además de situarse la madre como su supuesta figura de cuidado y protección. Stephen King explora más este concepto en otra de sus novelas, Misery.

La consecuencia más sobresaliente que se observa en Eddie es un Trastorno de Ansiedad por Enfermar ya que está constantemente preocupado por padecer o contraer una enfermedad grave sin tener síntomas somáticos, con una ansiedad elevada por su salud alarmándose fácilmente y con comportamientos excesivos relacionados con su salud. Evidentemente un trastorno como esté puede afectar al menor severamente: haciéndole creer que no puede enfrentarse por sí mismo al mundo, bajando su autoestima, creando dependencia de otras personas y de medicamentos, con graves hospitalizaciones e intervenciones quirúrgicas… Afortunadamente, en la película la madre de Eddie solo se dedica a hacerle creer que tiene múltiples enfermedades sobreprotegiéndole, pero sin darle una medicación real ni provocándole ninguna enfermedad física. Esto lo consigue compinchándose con el farmacéutico del pueblo para que le dé a Eddie pastillas de placebo (inocuas) cada vez que acude a por medicación. Como viene siendo habitual, todo muy normal en ese pueblo…

 

Fobias: “ESO”

 

IT

Finalmente, no podía acabar esta lista de psicopatologías y reacciones psicológicas sin mencionar el eje central de la película: las fobias. “Eso” se alimenta del terror de sus víctimas, por lo que las expone a sus más profundos temores aprovechando que puede transformarse en cualquier cosa. Así, durante la película podemos verle transformado en un escalofriante payaso, en leproso, en cadáveres en descomposición, en alguno de los mencionados padres, en un cuadro de Modigliani, en una momia y seguro que alguno más (en el libro hay muchos más como forma de Doberman). Además, también ambienta sus apariciones de forma muy efectista, como cuando aparece con la forma del difunto hermano pequeño de Bill o como ataúd representando la muerte de uno de los chicos del grupo.

Algunos de estos miedos están más que fundamentados, por todo lo expuesto es bastante normal que en ese pueblo muchos niños tengan bastante a sus propios padres, por lo que “Eso” se aprovecha tomando sus formas. Pero otros miedos son lo que podemos considerar fobias específicas: un temor intenso y persistente ante un objeto o situación específica, que la persona evita o se resiste activamente con gran ansiedad y desproporcionado respecto al peligro real que plantea el objeto o situación. Parece el caso del citado cuadro de Modigliani, el de la coulrofobia o fobia a los payasos, el de la cinofobia o fobia a los perros o la fobia a las enfermedades (con cierto solape con el Trastorno de Ansiedad por Enfermar).

Como bien se observa en la película, la mejor forma de superar una fobia es exponerse a ella, ya que cada vez que evitamos enfrentarnos y huimos de nuestro miedo, éste crece y se hace más fuerte; está demostrado que cuando la respuesta de miedo es muy fuerte y la exposición a dicho miedo breve, no somos capaces de aprender que la amenaza no es tal y el miedo se mantiene o incluso aumenta. De ahí que en la película cuando los Perdedores deciden enfrentarse a “Eso” y consiguen mantenerse firmes, el miedo desaparece y son capaces de vencer al monstruo. Como tal, es una bonita metáfora que también podría resumir la película: una aventura de superación personal en la que los niños del pueblo tratan de superar sus miedos y fobias, con el pequeño detalle de que si no lo consiguen, mueren.

Termina aquí el análisis de los aspectos psicológicos y psicopatológicos más relevantes que he observado en la película. No obstante, siendo la Banda de Henry casi una organización criminal, lo raro es que los Perdedores que sufren el acoso de padres, compañeros y hasta el payaso no sean los protagonistas de Los Chicos del Maíz. Por otro lado, dado que la mitad de los adultos del pueblo requiere de un tratamiento psicológico urgente y la otra mitad deberían estar en la cárcel por maltrato de menores (y recibir tratamiento psicológico urgente), quitando un par de padres corrientes que no se enteran de nada, es posible que me haya dejado algún trastorno sin comentar. ¿Alguien se anima a ampliar esta lista?

 

Referencias Bibliográficas

American Psychiatric Association (APA). (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5. Barcelona: Masso

Fundación Universia España. ¿Qué es bullying o acoso escolar? España. Universiawww.universia.es

El cisne negro: un caso de psicosis

Ballet Lago de los Cisnes

 

Hace una semana tuve el privilegio de acudir en mi país a la puesta en escena de El Lago de los Cisnes. La trágica historia de amor, maravillosa música de Tchaikovsky y magistral interpretación deleitaron a todos los presentes. En la cultura popular, este ballet ha inspirado diversas cintas cinematográficas entre ellas El Cisne Negro. La relación del Psicoanálisis con el séptimo arte siempre ha sido muy estrecha. A través del cine el ser humano expone aspectos de su psiquismo que serían difíciles de presentar de otro modo.

Me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones que hice hace algún tiempo sobre esta película. Principalmente, cómo en ella se presenta el concepto de la psicosis y los fenómenos psíquicos que le caracterizan. No hay una definición propiamente psicoanalítica de la psicosis. Sin embargo, se considera la misma como una de las tres estructuras psíquicas, junto con la perversión y la neurosis. Su denominador común es una alteración en el sujeto de la relación que mantiene con la realidad compartida por todos. Sus particularidades serán explicadas tomando a Nina, protagonista del Cisne Negro, como sujeto del análisis.

 

El frágil vínculo social en la psicosis

Psicosis Suplencia

 

Nina es una mujer de 28 años, quien se dedica al ballet clásico. Acude con regularidad a una prestigiosa academia de danza en Nueva York. Es una de las bailarinas más dedicadas de la compañía, buscando siempre la perfección en la técnica. Reside con su madre Erika, bailarina retirada a los 28 años cuando quedó embarazada de Nina. Esto fue producto de una relación sentimental con un director de su academia. Desde entonces, Erika se ha dedicado a cuidar de su hija y promover en ella un gran interés por el baile.

Thomas es el director de la academia que dirigirá el ballet de El Lago de los Cisnes. Describe a Nina como la intérprete idónea del cisne blanco: “bella, frágil, perfecta en sus movimientos”. Nina se muestra como una persona dócil y sumisa frente a figuras que considera de autoridad. Además, se muestra inocente y “carente” de cualquier manifestación de sexualidad.

¿Cuál es el trasfondo que sostiene a la psicosis y cómo se despliega en ella el Complejo de Edipo? Si tuviéramos que nombrar el tipo de vínculo entre Nina y su madre, tendría que ser Erikanina. Es un relación completamente dual, sin cabida para un tercero. Nina tiene la certeza de ser todo para su madre, aquello que completa la falta de la madre. Además, es su objeto de goce, pues a través de Nina, la madre obtiene satisfacción pulsional. Esto se observa en el modo en el que Erika manipula el cuerpo de Nina a su antojo, vistiéndola y desvistiéndola aún a sus 28 años. Sumado a esto, la madre presenta una obsesión con el rostro de su hija, del cual hace pinturas de forma compulsiva.

 

La sexualidad sin deseo

La sexualidad de Nina se ve limitada a este intercambio con Erika. No ha entrado en el discurso materno el Nombre del Padre o una figura que haga la función paterna. Es decir, un Otro que ocupe el deseo de la madre, y que ponga límites a esa relación de satisfacción y de exclusividad entre ambas. La alusión que hace la madre de Nina sobre el padre es que fue un “error, por el cual tuvo que renunciar a su carrera”.

Como resultado de esta dinámica, Nina se mueve en el mundo de las “relaciones de a dos” y de los “blancos y negros”, donde no pueden ser posible los puntos intermedio. Hay además un agujero en lo simbólico, teniendo las palabras una literalidad vital. Destaco en este punto el significante “perfección”, que en la vida de Nina parecía tener mucha relevancia. Hasta ese momento había estado asociado con la exactitud en la técnica del ballet.

Hasta el desencadenamiento del brote psicótico, esa carencia en lo simbólico había sido colmada por una suplencia del Nombre del Padre. La suplencia es algo que mantiene la unidad con lo social y ayuda a mantener la compostura. En este caso, el ballet hace de suplencia pues es una actividad que le había permitido a Nina salir un poco de esa relación exclusiva con la madre. Sumado a esto, le permitía mantener un estado de psicosis estabilizada y le daba una identidad de bailarina. Siendo consistente en sus entrenamientos podía alcanzar, según su razonamiento, el nivel de perfección literal. Nada se mueve, nada se cuestiona, nada cambia.

 

El surgimiento del brote psicótico

Psicosis Brote

 

En la academia de danza a la que pertenece Nina, anuncian el nuevo ballet de El Lago de los Cisnes dirigido por Thomas. Éste lo presenta ante las aspirantes con una dicotomía de sus personajes. Por un lado, Odette (la reina de los cisnes y el cisne blanco) es la heroína de la historia. Es una hermosa princesa, que se ha transformado en un cisne blanco durante el día y toma su aspecto humano durante la noche. Por otro lado, Odile (el cisne negro), es la malvada hija del brujo Rothbart, y al igual que Odette se ha enamorado del príncipe Sigfrido. Dile se transforma en Odette con la ayuda de su padre para que el príncipe se enamore de ella. Thomas invita a las bailarinas a hacer una interpretación “visceral y real.”

Nina aspira al papel principal, quien debe interpretar tanto al cisne blanco como al negro. Es en ese momento, se empiezan a manifestar fenómenos característicos de la psicosis. ¿Qué de este hecho puede haber incidido? Nina es llamada a ocupar un lugar que no puede representarse. Por una parte, pasar de tener un rol secundario a uno protagónico. Mientras que también, debe interpretar dos personajes opuestos en una sola obra, manteniendo su parte cisne blanco “virginal”, y dejando surgir su cisne negro “seductor”. Esta exigencia adquiere cualidad de mandato. Se vuelve un imperativo que ella debe cumplir en lo real, y no únicamente como una representación.

 

El mandato del amo

Cisnes negro psicosis

 

Teniendo esto como base, sigamos el curso del desencadenamiento. Decíamos que hay dos exigencias, tomemos por primera la más gráfica: la no-metáfora del cisne negro. El director del ballet, le hace una invitación a Nina, a fin de poder interpretar adecuadamente al cisne negro. En diferentes momentos, Thomas la expone frente a su sexualidad, de la cual ella no se ha cuestionado nunca cual le dice:

Pierde el control y a ti misma, déjate llevar, sorprende y sorpréndete, sé seducida y seduce…

Ve a casa y tócate, vive un poco.

¿Te follarías a esta mujer? Nadie lo haría. (Refiriéndose a Nina) Siente mi tacto y responde a él.

¿Qué ocurre aquí? Thomas enfrenta a Nina con un deseo enigmático para ella, por lo que se coloca frente a él como objeto de goce pasivo, al igual que con Erika. Pero Thomas exige otra cosa, que cuestiona su sexualidad, su deseo y su identidad de “ser bailarina” que hasta ese momento la habían sostenido. Al no soportar la incertidumbre, y potenciado por el modo seductor de Thomas, Nina lo coloca en el lugar de amo con una demanda clara: déjate llevar, disfruta de la sexualidad, vive, y te convertirás en el cisne negro que estoy buscando.

La relación especial que Nina tiene con el lenguaje y el cuerpo, influyen para que este mandato retorne desde lo real en forma de alucinaciones. Ante la ausencia del soporte simbólico, Nina es incapaz de metaforizar, y se queda en la literalidad del mandato, sufriendo en su cuerpo una metamorfosis. En ella, progresivamente, y luego de sus intentos de masturbarse, Nina tiene la percepción de que su cuerpo se fragmenta, de que empiezan a salirle plumas y patas, y a cambiarle el color de los ojos. Esto la deja perpleja y le angustia, pues no hay una representación de un cuerpo unificado que le pertenece, más bien le es extraño. Nina no reconoce que esto está es su mente, y lo experimenta como si fuera completamente real.

 

El delirio paranoide en la psicosis

Paranoia Psicosis

 

Otra salida característica que Nina reproduce es la formación de un delirio paranoide. El principal objeto persecutorio para ella es Lilly, una bailarina nueva en la academia. Thomas describe a Lilly como “imperfecta, natural y que no finge”, para él ella sería el perfecto cisne negro. El delirio consiste en que Lilly está conspirando contra ella para desplazarla y representar el papel protagónico. Entonces nos preguntamos ¿por qué Lilly? Puede ser porque ella está significada por Thomas como la sensualidad y la soltura que a Nina le faltan.

Inicia para Nina la búsqueda de una “nueva perfección” asociada ahora con la sensualidad y no con la técnica. Entonces despliega diversas estrategias que culminan con fenómenos alucinatorios. Primero roba artículos personales de Beth, quien es la antigua estrella de la academia y consentida de Thomas. Beth deja su carrera por tener una edad que esa disciplina se considera avanzada. Por otro lado, se articula una fantasía homosexual con Lilly. A través de este vínculo, trata de descubrir algo de lo que para ella es un misterio: la femineidad y sensualidad. Ambos aspectos que se desbordan en Lilly y de los que ella no sabe nada.

Durante el brote psicótico el sufrimiento de Nina es avasallador. La angustia de aniquilamiento del ser es paralizante. La misma es promovida por una madre demasiado presente, y por ese agujero en lo simbólico ante el cual no puede responder. Esto se observa en una escena en la cual Nina se empieza a masturbar en su habitación y la madre irrumpe. Nina busca poner un límite a la madre en la realidad, tratando de poner una vara para evitar que se abra la puerta de su habitación. La madre literalmente sigue allí negando ese espacio de privacidad a su hija.

 

El pasaje al acto como desenlace

 

El gran día de Nina llega justo después de sufrir unas intensas alucinaciones. Ella se empeña en salir a escena, a pesar de que su madre ha llamado antes para comunicar que estaba incapacitada. Thomas complacido, por esta nueva Nina más “segura de sí misma”, le dice:

La única persona metida en tu camino eres tú, es hora de dejarlo ir y dejarte llevar.

Toda la presentación parece llena de un dolor innombrable, que se observa en la expresión de su rostro. Nina comienza a experimentar las alucinaciones y el delirio. La única salida posible es un pasaje al acto. Esto implica un salir de la escena del lugar al que había sido llamada. Nuevamente toma las palabras de Thomas como una orden y actúa para “quitarse de su propio camino”.

Entonces, por la identificación masiva que presentaba con respecto a Lilly, se hiere a sí misma con un vidrio. De forma alucinatoria Nina piensa que ha herido a Lilly. Sólo cae en cuenta que se ha herido a sí misma, cuando Lilly entra a su camerino para felicitarla, y lo real se le presenta de frente. Otra vez su cuerpo estaba desconectado del dolor físico, pues vuelve para culminar con la función. Es entonces cuando finaliza la escena y literalmente muere.

El suicidio de Nina es contundente, ya que no hay un llamada a un otro ni una intención de enviar un mensaje. Sus últimas palabras dirigidas a Thomas: “lo sentí, me sentí perfecta, fue perfecto”. Una vez más se confirma cómo esta mujer no podía tomar el sentido metafórico. La única forma de tener una interpretación magistral, y de acabar con sus alucinaciones y angustia paralizante, era muriendo al igual que Odette.

 

Psicosis Suicidio

 

Referencias bibliográficas:

  • Laplanche, Jean y Jean-Bertrand Pontalis, Diccionario de Psicoanálisis, Paidós. Edición 2007.
  • Julien, Philippe, Psicosis, Perversión y Neurosis, Amorrortu Editores. Edición 2000.

Fuentes: