La conciencia testigo

¿Todo cambia?

En este mundo todo cambia. Si observamos el proceso de apertura y decaimiento de una flor lo podemos ver claramente. Sin embargo, aunque sabemos que, por ejemplo, las montañas también están en un constante proceso de erosión y transformación, ya no resulta tan evidente a simple vista. El caso es que sabemos a ciencia cierta que nada de lo que vemos, tocamos o percibimos a través de los sentidos es eterno y afortunadamente tampoco los pensamientos son eternos, aunque a veces de tan repetitivos lo parezcan. Pero existe algo capaz de observar todos esos cambios y a ese algo lo llamamos Conciencia testigo.

La Conciencia testigo no cambia

En la sabiduría no-dual del vedānta se dice:

“La forma es lo percibido y la mirada es la que la percibe. Esta mirada es ahora lo percibido y la mente es la que la percibe. La mente con sus modificaciones es percibida y la Conciencia-Testigo la que percibe, sin ser percibida a su vez.” (Dṛg- dṛśya- viveka, 1).

Este es un ejercicio que podemos realizar de modo práctico. Vamos allá: observa un objeto y date cuenta de su color y forma. Ahora observa la mirada, la capacidad del ojo para percibir el objeto. ¿Quién se da cuenta de esta percepción? Es la mente la que se da cuenta de como el ojo ve, el oído oye, etc… Observa como incluso con los ojos cerrados aparecen y desaparecen constantemente varios pensamientos. ¿Quién observa la mente que piensa?

Aquí es donde el advaita vedānta nos habla de un observador último al que denomina Conciencia testigo. Es la Conciencia que hace posible toda la secuencia de percepciones y que hace posible la observación, sin embargo ya no hay otra Conciencia que es consciente de Ella sino que Ella misma es autoconsciente. Es a esta Conciencia última a la que se le llama Conciencia Testigo.

La conciencia se da cuenta

Todo en este mundo está en constante cambio pero hay una conciencia que se da cuenta de todos estos cambios sin ser a su vez alterada. Un ojo no ve de por sí, el oído no oye de por sí, la mente no piensa por sí misma, etc. sino que hay Algo, una Energía por la que el ojo ve, el oído oye, la mente piensa… Sin embargo, en el caso de la mente, tendemos a identificarla con el cuerpo y con las habilidades cognitivas, las emociones y en definitiva con la personalidad limitada que denominamos “yo” y a causa de esta identificación, creemos que la mente tienen luz propia. Cuando decimos “yo veo este objeto”, “yo escucho esta música”, “yo pienso esto”… ¿Quién es ese “yo”?

La luz de la Conciencia

A menudo identificamos el “yo” con el cuerpo, la personalidad y las características limitadas que hemos atribuido a una Conciencia que es en realidad infinita y sin la cual no habría posibilidad de percibir, hacer, pensar… Sería algo así como el reflejo del sol en un espejo cuyos rayos rebotaran en una habitación oscura que a causa del reflejo de la luz del espejo se viese iluminada. En esta imagen que nos brinda la propia tradición, la habitación sería el cuerpo, el espejo la mente más sutil y el sol la Conciencia Testigo.

El cuerpo actúa gracias a la mente que ejecuta sus órdenes, pero a la vez esta recibe la luz de la Conciencia última que le da la capacidad de ser consciente. ¿Podría ser que todo lo que suelo considerar como “yo” fuera en realidad una expresión de una misma Conciencia en todos los seres, una Conciencia que parece presentarse bajo múltiples formas y nombres, aunque en realidad es una sola? Como el sol que ilumina múltiples objetos siendo él uno solo. Quita el nombre y la forma de todo cuanto percibes y lo que queda, Aquello es lo Eterno, tu Esencia última, lo que permanece dándose cuenta de todos los cambios.

A la práctica

Preguntarnos con honestidad

Todos estas cuestiones corren el riesgo de convertirse en una abstracción del pensamiento que se divierte creando este tipo de argumentos, a menos que estemos dispuestos a preguntarnos con honestidad, con sinceridad, dispuestos a no recibir respuesta, a soltarnos al Misterio. Revisar en mis acciones ¿qué me permite ver?, ¿qué me permite pensar?, ¿impelido por qué clase de energía respiro?, etc. Cuando me respondo “yo”, ¿a qué me refiero?, ¿a mi nombre, mi cuerpo?, mi personalidad?… y si no aceptamos ninguna de estas respuestas ¿qué es lo que queda? Tal como han planteado algunos sabios, ¿quien era “yo” antes de nacer?, ¿dónde estaba?, ¿quién soy mientras duermo profundamente sin ni siquiera soñar nada?

El pensar sinceramente en todo este tipo de cuestiones nos permite desapegarnos del automatismo de pensar que “yo hago, digo, pienso, percibo y siento” y darnos cuenta de ese algo mayor que el pequeño “yo”, que hace posible que “yo haga, diga, piense, perciba y sienta”.

La autoindagación constituye por sí misma una práctica muy valiosa que nos conduce al reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza.

“Con la desaparición de la identificación con el cuerpo y el conocerse como Conciencia suprema, donde sea que se dirija la mente habrá experiencia de samādhi (vivirse como Pura Conciencia)”. (Dṛg- dṛśya- viveka,verso 30)

El yoga como herramienta

La práctica del yoga nos puede proporcionar un espacio y unas técnicas para ir quitando las capas de cebolla con las que nos identificamos y llegar al núcleo, a la Conciencia testigo que observa todos los procesos mentales, que al ser observados se disuelven.

Observar el cuerpo al hacer una postura y observar aún la mente que se da cuenta de esa postura, la mente con todos sus pensamientos que tal vez huye de la postura a través de otros pensamientos o a través de sus juicios, da lugar a una práctica del yoga dirigida a purificar la mente y nos acerca a la posibilidad de descubrirnos como Conciencia testigo. Los objetos, el cuerpo, la mente,etc. cambian, pero el Testigo no cambia. Lo mismo podemos aplicar a los ejercicios de prāṇāyāma (control de la respiración) o si hacemos alguna práctica meditativa. Y, sobre todo, en nuestra vida diaria, en cualquiera de nuestras acciones cotidianas. La observación es fundamental porque es la observación la que nos devuelve a nuestra verdadera naturaleza, al hecho de Ser, Testigos de todo lo que aparece y desaparece.

¿Qué es eso llamado Conciencia?

¿Conciencia?

Hace tiempo, en clase de yoga, una niña me preguntó qué es la Conciencia. A propósito de una estrofa que estábamos aprendiendo a cantar, les contaba a los niños el significado de las cualidades sat-cit- ananda, inherentes a la Conciencia universal que  en sánscrito se llama brahman. Sat – les decía – significa “aquello que es y que nunca puede dejar de ser, aquello que siempre existe”. Ananda es la felicidad infinita, una felicidad que nunca cesa. Cit es la Conciencia Absoluta. Y entonces fue cuando surgió la duda ante esa extraña palabra ¿Conciencia?

En occidente la palabra conciencia tiene un significado estrechamente vinculado a la dicotomía entre lo bueno y lo malo. Si te portas bien tu conciencia estará tranquila, mientras que si te portas mal sentirá el peso de la culpa. La conciencia es en muchos contextos, una especie de voz- sabiduría interna que nos indica el camino a seguir, lo que nos hará sentir bien y lo que nos hará sentir mal.

También se habla actualmente de un “cambio de Conciencia” colectivo.  Se dice que estamos viviendo un momento de apertura y/o cambio, para indicar, a mi entender, una nueva comprensión del mundo y del universo que parece que ha de llevar al hombre a dar un nuevo paso evolutivo. En este caso la Conciencia es algo más amplio que el sentir individual y sin embargo, parece algo que alcanzar, un estado al que llegar o que es susceptible de desarrollarse.

La Conciencia como luz

En el contexto de la tradición no-dualista del vedanta la Conciencia no puede sufrir alteración alguna, no puede crecer ni decrecer, no puede expandirse ni abrirse, no es algo que va y viene, ni que podamos poseer…

La Conciencia es justamente aquello que está más allá de todo juicio, más allá del bien y del mal por su carácter transcendente y que a la vez tiene también la cualidad de la inmanencia, ya que es aquello que no vemos pero por lo cual todo es visto y conocido. Brahman es la palabra que se utiliza para referirse a esta Conciencia que sostiene todo el universo, mientras que la palabra atman se se refiere a la Conciencia en el individuo.

El mensaje fundamental del advaita vedanta (vedanta no-dualista) es, precisamente, mostrarnos la identidad entre brahman y atman, la perfecta identidad entre la Conciencia universal y la individual. La Conciencia es, pues, algo que todo lo penetra, que a todo subyace y por eso es común en todo.

Aún así, es posible que sigamos sin ver claramente en qué consiste esto de la Conciencia. Vamos juntos a ello, a ver si sacamos algo en claro. Antes de ver cada respuesta mira de responderla por ti:

 

  • ¿Cuál es la luz que te permite conocer todo lo cognoscible?

  • La luz del sol, en el día y la de la lámpara por la noche

  • ¿Y a través de qué luz ves el sol y la lámpara?

  • A través de los ojos

  • ¿Y cuando cierras lo ojos, qué luz de conocimiento hay entonces?

  • El intelecto

  • ¿Y cuál es la luz para percibir el intelecto?

  • Yo, soy ahí la luz

A esto el maestro respondió: “entonces, tú eres la luz suprema”. Esta breve historia es una estrofa atribuida a unos de los pensadores más importantes de la tradición India y al mayor exponente del vedanta no dualista, Shankaracharya.

¿Qué es eso llamado Conciencia?

La distinción entre el Yo-profundo y el yo-limitado

La historia anterior nos muestra dos puntos bien interesantes:

Por un lado, aquello que llamamos Conciencia, resulta ser la Conciencia por la cual vemos, tocamos, olemos, oímos, sentimos. Es la Conciencia Pura porque sin verse alterada por nada, hace posible tomar conciencia de cualquier cosa.

Por otro lado, y esta es la gran noticia que nos ofrece el advaita vedanta, se afirma que cada uno de nosotros es esa Pura Conciencia, que aquel referente último del cual decimos “Yo” es la Conciencia que me permite conocer y actuar.

Es importante no confundir el “Yo-profundo” con la persona limitada por la personalidad, pensamientos, características físicas, etc.

El “Yo” es precisamente la Conciencia única que es la misma en todos los seres y que hace posible el “yo” perecedero y limitado con el que nos solemos identificar. Es precisamente la confusión entre estos dos “Yoes” la que nos acarrea sufrimiento, porque en cuanto la Conciencia (el “Yo” ilimitado e infinito) se expresa a través de nosotros, nos confundimos y creemos que es el “yo” limitado (yo finito, yo -cuerpo, yo – mente, etc.) el que hace, dice, conoce…

La Conciencia como sostén

La Conciencia no es algo que percibamos con los sentidos, pero sí que es aquella energía que permite que percibamos y conozcamos a través de ellos. No soy “yo” la que ve sino que es la Conciencia la que ve a través de “mis” ojos, si acaso puedo decir que los ojos me pertenecen.

Más allá de la vida y la muerte, es aquello que permite que el mundo aparezca ante nuestra mirada y en este sentido es el sostén de todo cuanto existe.

Por supuesto, a aquella niña no le respondí algo tan complejo, pero sí que los invité a todos a hacerse la siguiente reflexión y ahora también tú estás invitada: “¿qué es lo que distingue a un ser vivo de un cadáver?”

Miras una mariposa, está revoloteando torpemente, parece que está a punto de morir en el suelo y ella sigue batiendo las alas  mientras da vueltas sobre sí misma. Cae sobre sus alas, mueve algo las patas y ¡zas! Deja de moverse por completo, se queda tiesa, ya no hay aleteo, el cuerpo ha quedado inerte… ¿qué es lo que pasó? ¿qué es lo que cambió? ¿está eso que llamamos Conciencia presente también en ese cadáver o está sólo presente en los seres vivos? ¿Qué es eso que llamamos Conciencia?

Música y estados alterados de conciencia

La propuesta inicial de hoy puede que te resulte intensa. Quizá sea ese el objetivo. Tienes a continuación un enlace para escuchar una música concreta. Una vez que la hayas puesto en marcha, puedes cerrar los ojos, colocar una mano en tu corazón, sentir su latido, su intensidad y ritmo, y con el dedo índice de tu otra mano, imaginar que es un lápiz o pincel con el que empiezas a dibujar en el aire aquello que te nazca profundamente: puede ser un lugar que sientas seguro, puedes dejarte llevar por la intuición, etc. Una vez que la música acabe, permanece un instante en el silencio, observando las sensaciones de tu cuerpo, tus emociones, etc. Ahora puedes abrir los ojos. ¿Sientes que ha habido cierta desconexión de la realidad? ¿Ha cambiado algo respecto a la percepción de tu cuerpo? ¿Y en cuanto a la percepción del tiempo y el espacio? Quizá tu conciencia ha experimentado un cambio respecto a su estado habitual.

 

Los estados de la conciencia

Habitualmente describimos la conciencia como esa capacidad humana que nos permite darnos cuenta de lo que nos rodea, y de lo que nos sucede interiormente. En cierto modo, va ligada a aquello que percibimos (e implica a nuestros sistemas de percepción, interior y exterior) y la interpretación que hacemos de ello (nuestra capacidad reflexiva). En general, la asociamos a un estado de vigilia, de “estar despiertos”, frente al sueño, que se considera otro estado de conciencia con sus respectivos tipos.

Es difícil distinguir de forma objetiva los diferentes estados de conciencia posibles en la mente humana a partir de pruebas de neuroimagen o de electroencefalografía. Estas herramientas permiten estudiar el correlato anatómico o funcional a partir de lo que el propio sujeto describe, o de lo que es posible describir del mismo si no puede aportar esa descripción. Es por ello un campo difícil de estudio, especialmente en lo relativo a determinados estados alterados en los que se pierden dos parámetros subjetivos importantes: nuestra identificación con el cuerpo, o la identificación con nuestras percepciones. En cierto modo, puede producirse un desdibujamiento de nuestra individualidad para expandir nuestra conciencia.

 

 

Los estados alterados de conciencia pueden aparecer ante determinadas circunstancias excepcionales, como un trauma psicológico, trastornos del sueño, epilepsia, fiebre, etc, pero también pueden ser inducidos por determinadas sustancias, como son las drogas psicotrópicas, determinadas prácticas (meditación, deprivación sensorial) o ciertas experiencias grupales en las que la música suele jugar un papel importante.

 

Música y estados de conciencia

Para profundizar en el poder que tiene la música de facilitarnos determinados estados de conciencia distintos al habitual, que nos permite llevar nuestra vida diaria, me basaré en el libro publicado en 2006 por David Aldridge y Jörg Fachner, ”Music and altered states: consciousness, transcendence, therapy and addictions”, en el que hace referencia en varios momentos al trabajo de Rouget sobre música y trance.

En este libro, recogiendo aportaciones de otros autores, se habla de que los estados alterados de conciencia se caracterizan por presentar cambios en el pensamiento, en el sentido del tiempo, en la expresión emocional y la imagen corporal, distorsión en las percepciones, pérdida del control y reducción de la vigilancia, con cambios en los significados atribuidos, reestructuración visionaria de la realidad, y percepción oceánica de inmensidad, entre otros rasgos.

 

 

Tradicionalmente se ha hablado del trance y el éxtasis como formas alteradas de la conciencia. Si bien existen discrepancias respecto a su definición exacta, Rouget, citado por Aldrigde y Fachner, indica que el trance proviene de una sobreestimulación sensorial (ruido, música, olores, agitación), en la que el componente corporal facilita la entrada en otro estado de conciencia, mientras que el éxtasis proviene de una deprivación sensorial (silencio, ayuno, oscuridad) en el que estados de meditación o contemplación facilitan la inducción de estados alterados.

Si conectamos con la práctica inicial planteada al comienzo de este artículo, hemos partido de una deprivación del sentido de la vista, con una estimulación auditiva a través de la música, y también la estimulación táctil (mano en corazón) y cinestésica (movimiento del dedo).

 

Música y trance

Desde los orígenes de la Humanidad, la música ha jugado un papel importante en la inducción del trance, al proporcionar una atmósfera adecuada y evocar procesos de identificación cuando se aplica en grupos. Si bien no hay una música concreta que provoque un trance, sí parece que hay rasgos comunes que parecen facilitarlo:

  • Formas musicales simples, con variaciones mínimas y muchas repeticiones, que facilitan la percepción de constancia y monotonía.
  • No hay fórmulas rítmicas o melódicas concretas, pero sí progresiones graduales, con aceleración continua en velocidad y volumen.
  • Tiende a haber, a nivel vocal, glisandos (deslizamientos vocales) lentos y un rango tonal estrecho (no suele haber gran separación entre las notas más graves y más agudas).
  • Suele haber un timbre constante, grave, con modulaciones a tonos agudos puntualmente.

Si pensamos en los mantras, seguramente veremos que se adaptan bastante a esta descripción. Aquí mostramos un ejemplo.

 

 

Música, terapia y estados alterados de conciencia

A raíz de lo expuesto, podemos considerar que la música es un recurso que facilita el acceso a otros estados de conciencia que quizá podrían ser útiles en el ámbito terapéutico. Aldridge y Fachner hablan de tres formas de lograrlo:

  • Empleo de visualización guiada mientras se escucha cierto tipo de música: es la base de un modelo en musicoterapia denominado GIM, por sus siglas en inglés (Guided Imagery in Music). Con ojos cerrados, y dejándose llevar por la música, aparecerán imágenes mentales que serán fruto, en gran medida, del inconsciente del individuo, y que pueden ampliar la capacidad de interpretación de la realidad para facilitar la resolución de los conflictos por los que se acude a terapia.
  • Inducción del trance con empleo de la voz e instrumentos (especialmente, percusión): la actividad motora que tiende a ser repetitiva pasado un tiempo inicial de rodaje facilita ese estado de trance que permite desconectar de la realidad y entrar en un mundo imaginario o conectar más profundamente con uno mismo.
  • Combinación de técnicas de hipnosis y música, empleando la sugestión para lograr ciertos objetivos terapéuticos, y teniendo a la música como recurso aliado.

 

Música y alteraciones profundas de la conciencia

Se ha empleado la música a nivel hospitalario en personas en coma o con otras alteraciones profundas de la conciencia. En una próxima publicación se ahondará en los estudios que recogen las evidencias disponibles a este respecto.

 

A modo de conclusión

A partir de la bibliografía consultada, y de mi experiencia, tanto de acompañamiento de otras personas como la mía propia, voy dándome cuenta de que, quizá, los cambios más profundos en nuestra interpretación de la realidad, la cual se basa fuertemente en el anclaje e identificación con nuestro yo, se producen cuando somos capaces de acceder a otros estados de conciencia que nos permiten alejarnos del ego y observar de forma más distante y panorámica el escenario de la vida que nos rodea. Realmente, un proceso de autoconocimiento o de terapia no es más que una ampliación de nuestra perspectiva para flexibilizar nuestra adaptación al entorno y lograr mayor serenidad en nuestro recorrido vital.

 

Referencias bibliográficas

  • Aldridge, D; Fachner, J. (2006). Music and altered states: Consciousness, transcendence, therapy and addictions. Londres: Jessica Kingsley Publishers. Recursos sonoros disponibles en: http://www.jkp.com/uk/music-and-altered-states.html

 

El corazón: un cerebro con conciencia cuántica

¿Por qué el corazón es el primer órgano que se forma en un feto? ¿Cómo es posible que cuando tenemos recuerdos repentinos de algo doloroso sentimos un pinchazo en el corazón? ¿Por qué el corazón puede vivir sin cerebro pero el cerebro no puede vivir sin corazón? ¿Qué es eso de tener una corazanada?

Desde hace siglos, y más a raíz de la influencia en Occidente del dualismo cartesiano , se ha sobrevalorado la idea del cerebro como el «gobernante» que dirige y coordina el resto de órganos del cuerpo. Mientras al corazón se le ha dado un papel secundario, incluso en muchos casos peyorativo, por se el «causante» del mal de amores y pulsiones «irracionales».

A pesar de ello, en muchas culturas milenarias así como en el inconsciente colectivo (y también en el refranero) la metáfora del corazón como una fuente de sabiduría ha estado y está hoy vigente.

Pues bien, gracias a los cada vez más veloces avances en el campo de la Neurocardiología, se ha demostrado que el corazón no sólo no es una simple «bomba» mecánica, sino que además tiene un sistema nervioso intrínsico (SNI) altamente complejo compuesto por más de 40.000 neruronas e interneuronas cuyo circuito permite cualificarlo y calificarlo como un cerebro.

Lo más interesante de esto es que esas interneuronas altamente sensitivas que se comunican entre sí , son capaces de sentir, percibir, aprender, memorizar y tomar decisiones con independencia del cerebro.  De ahí cobra sentido la intuitiva frase de Blaise Pascal:

«El corazón tiene razones que la razón no entiende.»

 

corazón roto

corazón roto

 

Comunicación Cerebro cabeza- Cerebro Corazón

¿Y cómo se produce la comunicación entre ambos? Según expone la autora del libro «Maestro del corazón» Annie Marquier, matemática y experta en el tema , afirma que esta comunicación se llevaría a cabo en cuatro niveles:

  • Comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias. Esto puede influir definitivamente en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones y respuestas.
  • Información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF,»la hormona del equilibrio u homeostasis». Es decir, es la que inhibe la producción de la hormona del estrés y la encargada de producir y liberar la oxitocina (la hormona del amor).
  • Comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones, el corazón envía mensajes al cerebro y al resto de las células del cuerpo. Esta variabilidad de la frencuencia es lo que se conoce como coherencia cardiaca y está directamente relacionado con las emociones positivas (aumento de la armonía rítmica y del equilibrio del SNA) y también con las emociones negativas (desorden,  incoherencia en el rimo cardiaco y desequilibrio del SNA).
  • La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico. Cuando te sientes en paz o sientes amor la frecuencia cardiaca se armoniaza y la vibración aumenta también. Además esa info-energía contenida en nuestro corazón no sólo es enviada al cerebro y al resto de las células del cuerpo, sino que se expande por nuestra ratio alrededor del cuerpo -hasta 4 metros-, siendo esa información recibida, interpretada y sincronizada con los campos electromagnéticos de los organismos cercanos.
conexión corazón

conexión corazón

En esta línea el Instituto HeartMath  afirma que el corazón late en un campo electromagnético más grande producido en el cuerpo , los latidos pueden llegar hasta otros corazones y entablar una especie de comunicación. Investigadores de este Instituto afirman:

«La mayoría de la gente piensa en la comunicación social únicamente en términos de señales manifiestas expresadas a través del lenguaje, la voz, gestos, expresiones faciales y movimientos corporales. Sin embargo, ahora existe evidencia de que existe un sutil pero influyente sistema electromagnético o sistema de comunicación “energético” y la hipótesis de que probablemente este campo contribuya a la atracción o repulsión “magnética” entre individuos».

En torno a esto hay además nuevos datos que sugieren que el campo electromagnético del corazón está directamente relacionado con la percepción intuitiva, a través de un acoplamiento con un campo energético de información en sintonía con el campo cuántico, que muestra que el corazón recibe información antes que el cerebro, incluso antes de que el evento suceda.

De ahí la razón de usar frases como tengo una corazonada o escucha a tu corazón.

Comunicación no local y memoria celular

Una cosa a saber sobre el campo electromagnético es que se ha demostrado científicamente que cada órgano y célula de su cuerpo generan un campo de energía.

Puesto que el corazón genera el campo electromagnético más fuerte, la información almacenada en su campo electromagnético afecta a cada órgano y célula de su cuerpo.

El ya fallecido neurópsicólogo Paul Pearsall, investigador  pionero en el estudio sobre los receptores de trasplantes cardíacos que reciben los recuerdos de su donante, afirmaba al respecto:

«las células tienen memoria y el corazón carga una información electromagnética (info energía) que nos conecta con los demás seres humanos y con el mundo que nos rodea. «

De cierta manera, su teoría explica por qué muchos transplantados empiezan a manifestar trazos de la personalidad del donante como cambios en los gustos, recuerdos con personas que no conoce o atracción inusual hacia actividades que nunca antes les habían interesado o incluso habían detestado.

Según Pearsall,

«no a todas las personas que son trasplantadas les ocurre este fenómeno, ya que como una radio sintoniza una emisora determinada, la sensibilidad del cuerpo del receptor ha de ser igualmente alta y coherente con  la del donante».

Las células del corazón son las únicas células rítmicas. Ellas pulsan incluso cuando están fuera del cuerpo, y cuando son colocadas cerca de otras células del corazón, se comunican entre sí y entran juntas en un latido rítmico

Cada célula de nuestro cuerpo vibra, nuestras células se comunican entre ellas mediante impulsos débiles de 75-80 mV. Esa info energía lleva lo que se conoce como memoria celular y en la que cada célula tendría la información y memoria de todo nuestro organismo.

La memoria  celular implicaría pues la impronta que produce cada vivencia en cada uno de los niveles del ser: material, -como en los músculos o las moléculas-; energético, -como el patrón de vibración neuronal-; informacional -como el significado ya prensizaje del recuerdo de aquella experiencia-; y de conciencia -al extraer el sentido profundo y conectarlo con la globalidad-. Si esto fuese cierto, la afirmación de Candace Pert sobre que la mente no reside en el cerebro, sino que existe en todo el cuerpo, tendría sentido.

Bruce Lipton, biólogo celular y autor del libro «La Biología de la creencias», afirma que las células no sólo se comunican a través de intercambio bioquímico, sino que poseen receptores capaces de captar información del contenida en el vacío cuántico en forma de radiación electromagnética. Algo parecido a lo que hacemos cuando nos conectarnos a Internet, bajamos y compartimos información.

Aunque aún queda mucho que investigar sobre este campo, algunas personas ya nos cuestionamos el hecho de que si  somos capaces de conectarnos vía Wireless a través de nuestros aparatos electrónicos ¿por qué no íbamos a poder hacerlo con nuestro propio organismos y entre otros?

Corazón como vía directa a la expansión de la consciencia

Cuando nos referimos a como el campo energético del corazón  puede conectar con la información más sutil sobre objetos y eventos remotos en el espacio tiempo nos referimos a lo que Kart Pribam  llamó dominio espectral: una forma de energía potencial que envuelve al espacio y al tiempo y que formaría la base para nuestra conciencia y comprensión de “el todo.”

Así pues la comunicación energética a través del campo del corazón facilitaría  el desarrollo de una expansión de nuestra conciencia en relación con nuestro mundo social.

Tomás Álvaro, neurocardiólogo y experto en sistema inmunológico nos recomienda prestar atención de manaera intencionada al corazón :

«céntrate en tu corazón a la hora de dar un abrazo, de mirar a los ojos o de superar una difícil situación. La práctica de la meditación o la conciencia intencional de un estado emocional positivo, como puede ser el agradecimiento  y la compasión, aumentará y armonizará tu coherencia cardiaca hacia tus centros cognitivos y emocionales cerebrales ayudando así  a tu sistema inmunológico.«

La danza entre el cerebro cabeza y el cerebro del corazón refleja la la sinfonía y sincronización de los campos energéticos y el vínculo entre los individuos.

corazon canal conciencia

corazon canal conciencia

Quizá es de ahí que en las tradiciones filosóficas y religiones antiguas se haya afirmado que el Amor es la llave para la unificación y respuesta de la humanidad, ya que ésta emoción se recibe y se emite principalmente desde el corazón.

Puede entonces que la reflexión a todo esto sea llegar a experimentar el Amor del corazón no como una emoción aislada y efímera a nivel individual, sino como un verdadero Estado de Consciencia Inteligente, colectivo y eterno.

 

Referencias bibliográficas :

  • Lipton, Bruce H. La biología de la creencia: la liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros. La Esfera de los Libros, 2007
  • Marquier, Annie Maestro del corazón, Luciérnaga, 2010

Fuentes:

  • http://www.quo.es/salud/el-corazon-tiene-memoria
  • http://pranamanasyoga.es/ la-conciencia-del-corazon
  • www.heartmath.org

Los Pilares del Yoga: Conciencia y Atención

La mayoría de las filosofías occidentales consideran que la Conciencia es una función de la mente, y que sin mente no habría Conciencia. Esto puede verse reflejado en la afirmación clásica “Pienso luego existo” de Descartes.

En el Yoga este pensamiento es, cuanto menos, desacertado. No hay una forma racional de demostrar que es una idea errónea, sin embargo los yoguis nos ofrecen un método para experimentarlo por nosotros mismos.

En un sentido general conciencia significa comprender, conocer o sentir lo que está sucediendo a nuestro alrededor y mas profundamente en nuestro interior. Los yoguis entienden que toda forma de vida es un vehículo para la Conciencia. Ya sea una célula, planta, animal o ser humano. La naturaleza fundamental de todos los seres vivos es la Conciencia.

Sin embargo, cada una de estas formas se expresa en diferentes niveles. Tradicionalmente se dice que “la Conciencia duerme en las piedras, sueña en las plantas, comienza a despertar en los animales y puede desarrollarse por completo en los humanos”. De entre todos los organismos vivientes el ser humano es el único que tiene la capacidad para conocer, manifestar y hacer florecer todo su potencial.

captando señales

La atmósfera está cargada de ondas electromagnéticas que portan todo tipo de información (programas, películas, series, etc.) destinada a llegar a los diferentes canales de televisión. Nosotros como humanos no somos capaces de captar directamente estas señales, nuestros cuerpos carecen del equipamiento necesario. Las ondas están ahí pero no podemos sintonizar con ellas. El potencial está ahí pero no podemos utilizarlo.

Un aparato de TDT por si mismo no puede ver ni escuchar, actúa como un mediador que capta ondas y las convierte en contenido audiovisual apto para ser visualizado. De igual modo, los órganos de los sentidos y el cerebro no son más que receptores, transformadores y emisores. Captan sensaciones que se transforman en señales para que el cerebro las procese y envíe a la conciencia, que es quien realmente observa.

Si entendemos el conjunto cerebro-mente como un ordenador, podríamos decir que el cerebro es la parte física (hardware) mientras que la mente sería el sistema operativo y los programas (software). Un ordenador es una máquina que existe con el fin de hacer la vida mas sencilla a las personas, por si solo no es más que una maquina.


Atención

En el Yoga se enfatiza la importancia de la atención como fin para aislar la conciencia del entorno que nos rodea para dirigirla hacia las esferas más íntimas de nuestra mente.

Si te observas, comprobarás cómo tu mente tiene una tendencia natural a moverse de un lugar a otro, a crear una percepción dispersa. Esta distracción causada por una corriente de pensamientos no interrelacionados se conoce como Vikshepa, y es una limitación de la mente.

Proyección vital

Nuestros procesos mentales son como una buena película: intrigante, excitante, emocional…muchas veces el contenido es tan atractivo que nos perdemos en el drama hasta que la película termina.

La mayoría de nosotros vivimos absorbidos en nuestros pensamientos y cuerpos físicos, tanto que nos identificamos con ellos. Es esta identificación la que nos atrapa en una realidad limitada. Llegamos a creer que formamos parte de la película.

Durante los periodos prolongados de atención comenzamos a entender los aspectos más profundos de nuestro ser, a salir de esta película mental.

En el Yoga tradicional se trabaja de forma indirecta con la atención a través de la presencia. Presencia entendida como “atención consciente”, tanto interna (pensamientos) como externa (cuerpo, respiración…).

Existe una relación entre la actividad perceptiva y el perceptor. Si una persona no sabe que está percibiendo algo no está presente. La idea principal es convertirnos en “espectadores” de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Si tomamos conciencia y comenzamos a observar, a convertirnos en testigos de nuestras acciones y pensamientos podemos trascender a una nueva dimensión existencial y ser verdaderamente libres.