La vulnerabilidad está infravalorada. La vulnerabilidad duele, sí. Pero la percepción -sesgada- y el significado -unívoco- que le hemos otorgado, hace que duela más. Desde el plano etimológico, la vulnerabilidad viene del término latino vulnus, que puede traducirse como “herida”; la partícula –abilis, que es equivalente a “que puede”; y finalmente el sufijo –dad, que…