¿Qué es el guión de vida y cómo influye en mis decisiones?

 

¿Qué es el guión de vida?

 

¿Por qué tomo las decisiones que tomo? ¿por qué algunas personas sienten y entienden que pueden conseguir lo que se propongan y otras no? ¿Qué les diferencia? ¿Es una cuestión de autoestima, de temperamento o de aprendizaje? Y lo más importante, si no estoy feliz con la forma que tengo de relacionarme con la vida y de vivirla, ¿puedo modificarlo?

Muchas preguntas de un alto nivel de profundidad que no resultan sencillas de solucionar con una fórmula mágica, pero a las que si podemos intentar dar respuesta. Para ello, vamos a adentrarnos en el concepto de guión de vida.

Según define el psicólogo integrativo, el Doctor Richard Erskine el guión de vida puede definirse comoun plan de vida basado en decisiones adoptadas en cualquier etapa evolutiva que inhiben la espontaneidad y limitan la flexibilidad en la resolución de problemas y en la relación con las personas”.

 

¿Cómo se forma el guión de vida?

 

El guión de vida va tomando forma desde la infancia temprana, en función de la satisfacción o no de las necesidades relacionales de las que ya hablamos en un artículo previo.

Pongamos el ejemplo de un niño pequeño que tiene una fuerte necesidad de ser consolado. El estrés y malestar que siente el niño le lleva a emitir una serie de conductas y emociones dirigidas a llamar la atención de las figuras de apego (madre, padre, abuelos…), con el propósito de que acudan en su ayuda y satisfagan la necesidad que siente en ese momento. Si esta necesidad de ser consolado no se satisface, porque las figuras de apego no están disponibles física o emocionalmente, el proceso queda incompleto. En ese punto, el niño busca una explicación/solución que le permita cerrar el proceso y satisfacer la necesidad requerida, en este caso la de ser consolado. Para ello, el niño se da una explicación a si mismo denominada cierre cognitivo con la que da por concluido el proceso. En esta auto explicación el niño puede decirse cosas como “he hecho algo mal”, “estoy solo” y/o “que yo necesite algo es molesto para los demás” entre otras muchas posibles explicaciones.

 

guión de vida

 

Por supuesto, un niño pequeño, no se lo explica de una forma tan elaborada porque aún no tiene la capacidad intelectual para hacer ese tipo de inferencias. Pero si siente emocional y corporalmente y se explica, a su modo, el por qué no se ha satisfecho su necesidad. De esta forma, se va sembrando poco a poco el germen de una serie de creencias acerca de sí mismo, de los demás y del mundo que le rodea que le llevarán a elaborar su propio guión de vida. Esa explicación que se da a sí mismo denominada decisión del guión de vida, por dolorosa que pueda resultar, le ayuda a protegerse del malestar mayor de experimentar que algunas de sus necesidades más importantes no se satisfacen por aquellos a los que quiere o de los que depende.

 

¿Cómo nos influye el guión de vida?

 

Por medio de este proceso las personas elaboramos creencias restrictivas que nos impiden el crecimiento y que nos influyen a la hora de relacionarnos con los demás, de afrontar la vida y de vivirnos a nosotros mismos. Creencias que se han grabado en nuestra psique y nuestro cuerpo como verdades absolutas y que se transforman en tensión/dolor corporal o en diálogos internos, en su mayoría inconscientes. Algunos ejemplos de estos diálogos pueden ser: “no soy capaz de hacer lo que quiero porque no soy suficientemente inteligente”, “no soy una persona digna de ser amada”, “es peligroso comunicar lo que necesito”, “los demás no son de fiar”, “los demás son más importantes que yo” “la vida es dura y triste”.

Por tanto, y dando respuesta a una de las preguntas con las que se iniciaba este artículo, podemos decir que el guión de vida con sus creencias restrictivas influye de forma clara en las decisiones que tomamos y en cómo afrontamos la vida. Ya que si en mi guión de vida está la creencia de que nunca consigo lo que quiero, es muy improbable que emprenda acciones para alcanzar una meta. De la misma manera, si en mi guión está la creencia de que los demás no están disponibles emocionalmente para mi, será muy probable que me cierre en mi mismo y que no pida ayuda. La trampa y el verdadero poder de estas creencias reside en el hecho de que la persona no suele ponerlas en cuestión. La creencia absoluta de las mismas, vivida casi como algo innato de la persona, hace que se experimenten vivencias congruentes con dichas creencias una y otra vez, de forma que cobran cada vez más fuerza.

 

¿Se puede cambiar el guión de vida?

 

guión de vida

 

Entonces, ¿qué hacer? ¿cómo romper este círculo de infelicidad?. Simplemente decir que no. Negarse a aceptar esas emociones negativas que nos llevan a sentirnos incapaces o infelices. Negarse a aceptar que hay cosas que son así y que hay que aguantarse. Iniciar un proceso de conocimiento personal, con un/una buen/buena profesional que nos ayude a curar nuestro guión de vida entendiendo de dónde proceden esas creencias, esas emociones y esas tensiones corporales, dándoles espacio para poder expresarse y encontrando nuevas formas más saludables de satisfacerlas. Y, también, siendo conscientes de que la cura del guión es un proceso que requiere tiempo, que puede que se reactive en momentos de presión o estrés, pero que puede modificarse haciéndonos así más libres y felices. Tal como expresa en Dr. Erskine la cura del guión de vida supone la creencia, y los sentimientos asociados de bienestar, de que no importa lo que me suceda, no importa lo mal que esté la situación, voy a aprender y a crecer con la experiencia”.

 

guión de vida

 

Referencia bibliográfica:

  • Transactional Analysis Journal, Volume 10, Number 2, April 1980, pp. 102-106

Fuente:

El ser esencial: Más allá de la razón y la creencias

 

TEISHÔ 7 –  TEISHÔ 6TEISHÔ 5TEISHÔ 4TEISHÔ 3TEISHÔ 2 – TEISHÔ 1

Observar el desarrollo de la física, desde Newton hasta hoy, equivale a observar los límites de la ciencia. El célebre físico Stephen Hawking ha expresado varias veces que no cree en nada parecido a un dios personal. Lo cierto es que su noción de un universo sin fronteras, es decir, sin comienzo y sin final, previsto por la todavía incipiente “teoría matemática del todo”, no contempla la posibilidad de un creador. No obstante el profesor de Cambridge, piensa que cuando la teoría del todo se desarrolle, se descubrirá si el universo tiene un significado, se aclarará el por qué de la creación, y cuál es la misión del ser humano en el mundo.

ser esencial

El encomiable esfuerzo de la Física Teórica en los últimos cien años ha llevado a los científicos a plantearse preguntas cuyas respuestas, ya por definición, escapan al marco estricto de la ciencia matemática. Así lo ve Peter Coles, profesor de Astrofísica de la Universidad de Nottingham, y estudioso del origen de las galaxias, quién, con ocasión de las afirmaciones de Hawking, se plantea si la naturaleza es realmente matemática ¿No serán –señala- las normas que diseñamos solamente una especie de taquigrafía que nos permite describir el universo con el menor número de páginas posible? ¿Es la física simplemente un mapa, o es el territorio en sí? También está otra cuestión importante relacionada con las leyes de la física, y vinculada con el inicio mismo del espacio y del tiempo. En algunas versiones de la cosmología cuántica, por ejemplo, se debe postular, como una especie de neoplatonismo, la existencia de leyes físicas que existen, por decirlo así, antes del universo físico que se supone que deben describir.

Además- añade el citado profesor-, los avances en lógica matemática han levantado dudas sobre la posibilidad de que una teoría basada en cálculos matemáticos sea totalmente coherente. En tal sentido, el lógico Kurt Gödel ha demostrado un teorema, conocido como “teorema de la incompletitud”, que demuestra que cualquier teoría matemática siempre contendrá aspectos que no pueden demostrarse en esa misma teoría. (cita recogida de “Hawking y la mente de Dios” de Peter Colles, Gedisa. Barcelona, 2004).

La ciencia, en su vertiente metodológica clásica, persigue extrapolar leyes y teorías desde el manejo y la contrastación empírica de los hechos objetivos. En el ejercicio del za-Zen la experimentación se torna en experiencia, no menos contrastable, pero tratándose de una experiencia vivenciada, interior, no “interna”, sino íntima, y, sobre todo, inmediata, o in-mediata. Desde ahí es desde donde podemos aproximarnos al término “Ser Esencial”.

 

Ser esencial

Los científicos, predominantemente psicólogos y psiquiatras, al considerar que ese término parte de un misticismo oscuro, ellos mismos se excluyen de la posibilidad de acceder a esa experiencia inmediata, ya que han caído en esa mistificación de la razón que sólo reconoce como verdadero el fenómeno o evento que entiende directamente y que domina desde el control de las variables externas; una actitud racionalista que llevó a Ortega y Gasset a decir que “cualquier teología me parece transmitirnos mucha más cantidad de Dios, más atisbos y nociones de la divinidad que todos los éxtasis juntos de todos los místicos juntos”. Versión bien distinta a la que de lo místico tiene Wittgenstein, quien señala que “aquello de lo que no se puede hablar hay que silenciarlo”.

Es precisamente desde la renovada valoración de los milenarios ejercicio del silencio, como estamos hoy en camino de superar esas barreras, para tomar muy en serio “qué ocurre” en esos determinados momentos, que nos des-velan la fuerza liberadora y transformadora de nuestra verdadera naturaleza esencial. No considerar el peso de la individualidad, y lo que, fuera del discurso intersubjetivo, se puede experimentar, es lo que hace enfermar a las colectividades, convirtiendo en neurótica al 76% de nuestra civilización que vive de espaldas a las demandas más humanas de la naturaleza del ser humano.

En el ejercicio de la sentada en silencio del Za-Zen, ya lo hemos dicho, nos encontramos con la oportunidad de ponernos en contacto con nuestra verdadera naturaleza, con nuestro Ser Esencial; es decir, con nuestro núcleo oculto, transpersonal, e incondicionado. La pregunta que aquí surge es ¿de dónde proviene ese conocimiento esencial que se sitúa más allá de la experiencia ordinaria de los objetos? Porque ¿no resulta, acaso, una arrogancia hablar del Absoluto o de lo sobrenatural vivido en el interior de nuestra interioridad? ¿No se trata de un conocimiento referente a la fe religiosa, a la teología, o a la especulación filosófico-racional? ¿O, no será también un autoengaño, un opio social, cuando no un mecanismo de evasión autoinoculado para evadirnos de la angustia? Nada de eso: Ser esencial, como experiencia, es un derecho de nacimiento, ajeno a cualquier religión o corriente metafísica, al que puede acceder todo ser humano. Hablamos de Ser Esencial en virtud de experiencias acumuladas, y contrastables, a lo largo de la historia de la humanidad. Aunque los occidentales, obnubilados por el predominio del discurso racional, lo hayamos olvidado:

“El concepto de Ser Esencial -Dice Dürckheim- descansa sobre la base de un conjunto coincidente de experiencias de fenómenos y situaciones extraordinarias desde el punto de vista cualitativo. De las extraordinarias fuerzas que liberan, así como de las transformaciones que pueden suscitar, se desprenden que estas experiencias no son producto de meras fantasías, sino que tienen lugar en el marco de una realidad extraordinaria.»

Dürckheim, se refiere a ese fenómeno que Maslow llamó “experiencias cumbre”, a esos momentos estelares propios de otra dimensión ajena al pensamiento ordinario, y que suelen frecuentemente acontecer cuando hemos llegado al límite tanto nuestras fuerzas físicas naturales como de nuestra capacidad de entender y comprender. Una extraña fuerza que no sólo nos anima, sino que nos eleva más allá del desamparo existencial, de los sinsabores o contrasentidos y de la absurdidad, que ilumina nuestra mente, para ver con claridad más allá de las anteojeras sociales, y haciéndonos presentes a un orden del que participamos aun sin comprenderlo totalmente. Se trata de una inteligencia lúcida, ajena a cualquier fe o creencia externa. Se trata de una experiencia contundente, real, que no engaña, y que, de modo imprevisto, puede acceder en los momentos de mayor hundimiento. Entonces nos sentimos acogidos, rescatados del aislamiento y avisados de nuestra pertenencia a un Todo.

Puedo afirmar que lo que en esos momentos aparece se trata de una energía, que nos eleva sobre nuestras fuerzas ordinarias; una fuerza que nos faculta para poder soportar lo insoportable, o de afrontar peligros inquietantes, como el de mirar a la muerte cara a cara. Miles de personas, muchas de ellas en estados límite, han accedido y siguen accediendo a esas experiencias. Lo que ocurre es que nos han programado la conciencia para no tomar en serio nuestra propia liberación.

En el Za-Zen, procuramos afinar el instrumento de nuestra mente y nuestro cuerpo para que tales experiencias no sólo sean un hecho extraordinario sino el acceso transformante de todo nuestro ser hacia una nueva visión, a una nueva conciencia más allá del pensamiento unidimensional. A nuestra naturaleza verdadera. Eso es el Ser Esencial que se ofrece aquí y ahora. En el eterno presente.

  

EL ETERNO PRESENTE

 

Como un sol breve
que no se aferra al aire,
el eterno presente tiene alas
de una blanca mariposa inmóvil.

La frágil fortaleza del instante,
expande su insistencia estremecida
como una claridad que nos ocupa,
como una conciencia desbordada
que no tiene cabida en los sentidos.

 

 

Por eso, en el Za-Zen insistimos siempre en el hecho de si en alguna parte puede hallarse la vida, esa parte es el momento presente, el instante. El nos conduce a nuestro centro, a ese punto central de la conciencia donde yo soy lo que más soy.

 

 

Fuente:

Fragmento del libro: LA RADICALIDAD DEL ZEN (En 24 teishôs)
Fotografía: Sweet Ice Cream Photography