Sabemos que en el antiguo Egipto los gatos fueron tratados como divinidades y se les rindió culto hasta el punto de incorporar en su panteón a Bastet, la diosa gata. Ha corrido mucha agua bajo el puente hasta nuestros días, pero allí siguen estos felinos domésticos entre nosotros: olfateándolo todo y, si prestamos atención, enseñándonos…