Pero, si soy yo quien tiene la razón!

Seguramente has ido a alguna fiesta que termina acabándose por una discusión sin fin, disgustos gratuitos, tiempo perdido. ¿Que mala racha no? “Allí va juanito siempre con su tema”, o “maría con sus ideas”, ¿es que no se dan cuenta que queremos relajarnos?, o ¿alguna vez has sido tu quien termina en el medio de un duelo de argumentos, sin jueces, sino solo con rivales?. Todos seguramente en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por alguna discusión, donde lo que importa es quedarse con la palabra final, tener la razón.

Para nadie es secreto que ahora la televisión se ha convertido más en una fuente de estrés que de entretención. Aunque no queramos las malas noticias invaden las pantallas, y lamentablemente el mundo está lleno de malas noticias: guerras, invasiones, crisis, violencia. El pan nuestro de cada día. Y si no invaden las malas noticias, invade la publicidad que no hace más que hacernos sentir insatisfechos porque, según los publicistas, no tenemos todo lo que necesitamos. Nos ayudan a generar necesidades “falsas” para completar el día, “que si el coche, que si el cuerpo perfecto, que si la pareja perfecta, que si los muebles nuevos para la casa, cambiar de ropa se vuelve casi tan vital como el alimento”, es realmente estresante.

Para muchos la solución es fácil, NO MAS Tele. Pero, ¿es así de sencillo? En muchos casos sí, no tener tele en casa sería una gran solución, pero que pasa cuando en nuestros trabajos o con las personas que compartimos empiezan a aparecer todos los temas que invaden nuestra vida diaria, ¿también hay que dejar de hablar con la gente? Evidentemente hay culturas que invitan al retiro, pero nuestra realidad es otra, no vamos a dejar de ver tele, no vamos a dejar de trabajar, no vamos a cambiar a nuestros amigos, pero si podemos controlar que cosas nos afectan o no.

¿Soy radical?

Ciertamente hay situaciones sociales que invitan a la radicalidad, en esto la política y la religión suelen ser las protagonistas, pero no son las únicas causas. Para aquellos que hemos vivido en regímenes radicales o absolutistas (en mi caso el venezolano), es muy difícil no posicionarse en un extremo, pasar a ser parte de un bando es inevitable cuando el sistema político y social de un país te empuja a decantarte por una posición u otra. La política, la religión, o cualquier otro dogma fundamentalista, invade cada rincón de la vida cotidiana del ciudadano y esto quiera o no, le atrapa. Uff, que difícil es no dejarte controlar por una ideología, es un tema tentador, porque cuando una ideología te invade, quieras o no hacen que en tu interior se despierten los más primitivos instintos de supervivencia, querer ser más fuerte para poder sobrevivir, un tema que a nuestros antepasados ya preocupaba.

Pero darnos cuenta que esta situación (la radicalidad) empieza a controlar nuestras vidas, habría que ver cuánta parte de nuestra energía se centra en ello (pensamientos, emociones acciones). Por ejemplo: nos damos cuenta que hablamos más de lo que quisiéramos del tema, empezamos a relacionarnos solo con personas que piensan igual a nosotros, cambiamos nuestros hábitos para identificarnos cada vez más a estas ideologías, no logramos conciliar con aquellos que piensan distinto. Etcétera.

Hay veces que necesitamos meses, quizás años para darnos cuenta que sin querer o queriendo hemos sido radicales en algunas ideologías, pero a veces tardamos mucho más para valorar lo dañino que esto ha sido para nosotros. Sí, hablo de daño porque evidentemente cuando nos radicalizamos estamos tomando una decisión, y como cualquier otra toda decisión tiene sus consecuencias, y generalmente la radicalidad trae más consecuencias negativas que positivas.

Evidentemente hay situaciones en la vida donde simplemente debemos ser firmes y poner una posición clara, donde no se puede matizar, por ejemplo en hechos de violencia, vulneraciones de Derechos Humanos, abusos, etcétera, frente a situaciones como estas la lógica moral y social nos obliga a actuar con firmeza, nos obliga a decir NO, nos obliga a actuar para proteger, para restituir y garantizar derechos, sin embargo la diferencia está en que actuar para garantizar la vida y para garantizar el respeto por los derechos no se hace a través de más violencia y más vulneración o abusos, al contrario.

¿Qué pasa cuando mi mente se radicaliza?

  • Cuando una ideología nos atrapa, o nos domina, prevalece un pensamiento en nuestra mente de tipo dicotómico, que quiere decir esto, que perdemos la capacidad de pensar en matices, convertimos a nuestra mente en un campo de batalla: todo o nada, blanco o negro, sí o no, amigo o enemigo, conmigo o en mi contra.

Esto quiere decir que perdemos o disminuimos nuestra posibilidad de negociar, de dialogar y de aprender del otro. Perdiendo la posibilidad de aprender de otras experiencias, a ver las cosas desde otras perspectivas, y a darnos cuentas que no existen las verdades absolutas. Vamos desprendiéndonos de algo que nos hace ser humanos, distintos al resto del mundo animal: la razón. Nuestra mente regresa a uno de los estadios más infantiles y primitivos, donde resguardamos lo que creemos nuestro, por sensación de amenaza a perderlo, ¿y que perdemos?, principalmente “el poder sobre el otro, la superioridad, la sensación de control”.

  • Pero la radicalización hace otra cosa en el cuerpo, lo estresa. Quieras o no, una persona que esta radicalizada está tensa, alerta y presionada a responder ante cualquier amenaza, o lo que “considera” como una amenaza, y básicamente este es un proceso subjetivo.

Un cuerpo expuesto a un estado de estrés crónico se enferma. Y no es un proceso solo psicológico, sino médico y científico. Hay innumerables investigaciones que demuestran que el estrés crónico produce en nuestro cuerpo el mayor riesgo de producir enfermedades como gastritis, fallas cardíacas, dificultades respiratorias, migrañas, alteraciones del sueño, dificultades digestivas, entre muchas otras. para profundizar en este punto recomiendo la lectura de los siguientes artículos:

Respuestas del ser humano para adaptarse al estrés crónico

¿Estresado? pregúntale a tu cuerpo.

  • La exposición a radicalizaciones más crónicas o complejas también puede influir en la aparición de estados alterados de la conciencia, a la aparición de cuadros psicológicos complicados como ansiedades, depresiones, obsesiones. Y esto gracias a la exposición constante de pensamientos cargados de contenido negativo, dicotómico y poco conciliador, y gracias también a la exposición al estrés crónico.

También se relaciona con la capacidad de sugestión que tienen las personas que tienden a radicalizar sus posiciones, donde la capacidad de autocrítica esta disminuida, lo cual es fundamental para poder desarrollar espacios de aprendizajes y de crecimientos personales. Pensar que está todo hecho, y que aquellos que piensan como yo siempre tendrán la razón, evitando así contrastar la información opuesta, perdiendo un espectro de información que pueden complementar, o por el contrario cuestionar nuestros argumentos.

  • A nivel emocional también repercuten nuestros pensamientos radicalizados. Existe evidencia que muestra un aumento de respuestas impulsivas, en algunos casos también va relacionado con la agresividad y hostilidad hacia otros. Nuestras respuestas se vuelven más viscerales, por lo tanto se pueden ver más episodios de violencia en grupos o en personas radicalizadas en algunos dogmas o ideologías. Y no solo la impulsividad tiende a ser una consecuencia, se puede observar igualmente volatilidad o inconsistencia emocional.

 

 

 

  • Y una de las consecuencias más dolorosas son las sociales, ver como una idea o convicción te aleja de las personas que quieres, o haces que ellos se alejen de ti.

 

Ciertamente es importante que en la vida tengamos ideales y algún patrón que guie nuestro esquema moral, en este sentido, este patrón de “visión de vida”, define quien eres, y como te relacionas con el mundo. Lo difícil es cuando esa visión de vida se rigidiza y agrede a otros.

 

 

Lamentablemente he tenido la experiencia de ver familias divididas por temas políticos. En mi caso la situación política de Venezuela dividió a mi familia en dos, aquellos afectos al gobierno y aquellos en contra. También pude ver como amigos se peleaban por temas religiosos, pero no solo eso representa las radicalidades. También he visto parejas separarse por diferencias en gustos, costumbres y culturas, por lucha de poderes, que cultura se impone ante la otra, que costumbre gana a la otra.

No dejar de ser tú.

La invitación no es a que no te identifiques con un dogma u otro, con un ismo u otro, con una persona u otra. Estos también han ayudado a formarte a ti como persona y como individuo, como ciudadano, como humano. Solo NO DEJES QUE TE CONTROLE.

Tus ideas forman parte de tu personalidad, de tu manera de ver la vida, de tu posición dentro de este mundo, sin embargo, la invitación es a integrar, a complementar, y sobre todo a equilibrar. A darte cuenta que hay situaciones en las que no se tiene control. Pero en las que sí puedes controlar, aquellas que puedes manejar tú, siempre deben estar dirigidas a sembrar en ti bienestar y equilibrio, que te generen una sensación de utilidad para ti sobre todo, pero también para otros. El controlador de la marioneta debes ser tú, y no que las ideas o las creencias te controlen a ti.

Las situaciones adversas hacen parecer que son difíciles de superar, sin embargo una vez superadas la sensación de empoderamiento y de fortalecimiento son reconfortantes. Ayudan a favorecer el crecimiento, el aprendizaje y hasta la sabiduría.

También depende de ti.

Mi familia fue víctima de la violencia que impera en Venezuela, afortunadamente no costó la vida de mis seres queridos, sin embargo fue un momento duro y amargo en la historia de mi familia. Habían dos cosas que podrían pasar, quedarnos en la rabia, la impotencia y el dolor, o realizar acciones para poder seguir avanzando y fortalecernos como sobrevivientes y ¿por qué no? triunfadores.

Esta situación de violencia en mi familia pudo haber sido una buena excusa para radicalizar nuestros pensamientos. Sin embargo esta situación nos fortaleció como familia e hizo que emergieran capacidades resilientes que nos ayudaron a enfrentar el dolor de la experiencia. ¿A qué voy con todo esto? Aunque la sociedad te invite a sentir odio hacia otros, a pensar que todo está acabado, y que nunca saldremos del hoyo en que creemos estar, piensa: ¿es así realmente?

¿Cuánto vale mi salud mental?

¿Ésta idea, creencia, dogma favorece mi salud mental y física?

¿Qué realmente está en mi control, y que no puedo controlar?

¿A quienes les estas dando el control sobre tus emociones?

¿Vale la pena alejar PERSONAS queridas con tal de tener la razón?

Aprender a dejar ir, a perdonar y ser perdonado, a ser asertivo y respetuoso contigo y también con los otros, a poner limites con respeto, a entender que la vida es solo una, el presente es un regalo que a veces se nos olvida agradecer. Y aunque no lo creas puedes aprender a manejar una conversación difícil con alguna persona que piense diferente a ti:

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=cLEt9nIQCGg&feature=youtu.be

 

La tolerancia y el respeto por el otro, por la diferencia, es la clave para no caer en la trampa de la radicalidad.

Todos queremos que el mundo se convierta en un lugar mejor para vivir, pero eso comienza por ti, ¿que estas haciendo para mejorar la convivencia con tu familia, pareja, amigos, vecinos?.

La cultura de paz es el mejor antídoto para una convivencia sana y respetuosa.

 

 

Respuestas del ser humano para adaptarse al estrés crónico (Parte 2)

 

Hace unos meses escribí un artículo en el blog sobre el sufrimiento mental intenso, o lo que conocemos como las enfermedades mentales tanto depresivas, como ansiosas o psicóticas. Hoy quiero mostrar una guía para entender cómo se forman y cuáles son las respuestas más típicas del ser humano a este sufrimiento mental intenso o estrés crónico.

 

estrés crónico


1- La base: personalidad y carácter


Lo primero que debemos entender para comprender las «enfermadas de la mente» es el carácter. Nuestra estructura está formada por tres círculos, uno dentro del otro.

– El más interno es el temperamento, que viene definido por la biología (genes).

– El siguiente es el carácter, que es la estructura psíquica. La estructura con la que el individuo absorbe lo bueno (nutrición) y se defiende de lo malo (defensa).

– El exterior, que contiene los otros dos, es el entorno.

 

El niño se “prepara” desde el útero para enfrentarse al ambiente que le espera al nacer. Si el ambiente al que va a llegar es muy estresante, lo va a saber a través de las hormonas de estrés de la madre. Y probablemente ya en el útero desarrolle una estructura psíquica defensiva (cerrada).

 

CARÁCTER: Es el mediador entre el temperamento y el entorno. La estructura nutriente y la estructura defensiva:

Estructura psíquica defensiva (cerrada) –> Entorno negativo.

Estructura psíquica nutriente (abierta) –> Entorno positivo.

 

Si hay dificultad en la adaptación de la persona al entorno empieza a desarrollar síntomas. Los síntomas psicobiológicos son 4: psicosis, depresión, ansiedad y síntomas somáticos (mal funcionamiento del cerebro).

La personalidad es la integración del temperamento (¿Qué he heredado de mis padres?) y el carácter (¿Qué he aprendido de mis padres?)

2- Estrés bio-psico-social

El estrés bio-psico-social tiene tres niveles:

1- BIO (TEMPERAMENTO): Biología, alteraciones genéticas, etc. Es el estrés biológico.

2- PSICO (CARACTER): A los 3-4 años ya está establecido el carácter (la capacidad de defenderse y de nutrirse). Si es rígido (cerrado), hay estrés psicológico.La estructura de carácter va con nosotros aunque cambiemos de entorno. Si hay estrés psicológico porque nacimos en un entorno hostil, nuestro carácter ya se ha quedado “fijado”, solidificado, y permanecerá aunque cambiamos a un entorno nutriente. La persona seguirá comportándose muy rígidamente aunque ahora esté en un ambiente más nutricio.

 

El problema es que el carácter no cambia. Y si nacimos en un ambiente hostil, al cambiar el adulto a un ambiente más positivo, sigue respondiendo de forma hostil, aunque ya no sea necesario.

En terapia no podemos cambiar el carácter. Lo aceptamos y conocemos para ser más flexibles.

La persona está muy “cómoda” en el ambiente que conoce. Alguien que nació en un ambiente muy hostil “repite” eso en el futuro. Busca repetir el mismo ambiente porque paradójicamente es donde se siente más seguro. Piensa, “mejor malo conocido que bueno por conocer”. Una persona así, si entra en un ambiente amoroso, no sabe cómo desenvolverse. No sabe “sostener” el amor.

Así, el carácter no se modifica. Somos igual que cuando éramos niños. Hemos cambiado muy poco y lo que hemos cambiado ha sido con mucho trabajo.

En los trastornos de personalidad es muy difícil cambiar porque el carácter es muy rígido. Un neurótico tiene más capacidad de flexibilizarse. El neurótico tiene el carácter más “solidificado”, pero tiene más capacidad de autoconocerse y de flexibilizarse. Tiene más capacidad de “romper” con su zona de confort y tomar nuevos registros.

Alguien con un trastorno de personalidad (TP) no sabe de su zona de confort. Es demasiado rígido. Además desarrollan una adición a su propio estrés.

3- SOCIAL (ENTORNO): Cuando vivimos una guerra, secuestro, desastre natural, es estrés social.

3. Sintomatología

La sintomatología es una combinación de los tres tipos de estrés (bio/psico/social). A mayor vulnerabilidad biológica a la depresión, se necesitará menos estrés social para desarrollar sintomatología. Por ejemplo, una depresión.

En todos los síndromes interactúan los tres tipos de estrés.

4- Factores estresantes

A- Estrés físico agudo:

Los animales viven estrés físico agudo. Por ejemplo, cuando una gacela ve que se acerca un depredador.

– Agudo: Es temporal en el tiempo. Llega el estrés y desaparece. Ve al león, anticipa la lesión, y pone a funcionar los mecanismos de huida.

– Hay anticipación: Imagina la muerte y de defiende (psicológico).

 

En esta situación desarrolla una “respuesta”, que se llama “síndorme general de adaptación”.

SÍNDORME GENERAL DE ADAPTACIÓN:

Es la respuesta corporal al peligro. Es una reacción de estrés agudo. La reacción puede ser de huida o de lucha.

La estructura homeostática del ser humano es muy “fina”. En cuanto algo cambia se produce el estrés. Todo aquello que interrumpe la “normal homeostasis” genera una situación de estrés agudo.

En los animales, cuando se da un síndrome general de adaptación muy potente para acabar con el agente estresante (león), no puede durar mucho. Tiene un tiempo limitado. El cuerpo se moviliza para acabar con el agente estresante activándose corporalmente (respiración, músculos, hormonas, etc.), pero no puedo durar mucho tiempo.

Del reposo pasamos a una actividad energética muy fuerte al servicio de la huida o de la lucha. Se desactivan otros sistemas (inmunitario, reproductor, digestivo…) para que toda la energía esté puesta en la activación del cuerpo para la huida o la lucha.

A diferencia del animal, el ser humano no experimenta sólo estrés físico agudo. También experimenta estrés psíquico.

 

B- Estrés psíquico:

El humano representa en su “mapa mental” un peligro (imaginación). Lo “proyecta” en su pantalla mental (recuerdo). Y aunque sea una representación que NO es real (fantaseada o recordada), reacciona ante ellos con la única respuesta que tenemos al estrés, con un SÍNDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN.

4. Estrés agudo vs estrés psíquico

ESTRÉS:

FÍSICO: AGUDO. Dura un tiempo. O vives o mueres.

PSÍQUICO: CRÓNICO. Está siempre activo

En el estrés psíquico (crónico) cada vez que lo “imagino” vuelvo a activar el cuerpo (taquicardia, tensión corporal…) y desactivo los sistemas no necesarios (reproductor, digestivo…). La activación se mantiene en el cuerpo.

El estrés crónico no es adaptativo. Es patológico. El cuerpo se lesiona cuando lleva mucho tiempo en estado de estrés crónico. Esto hace que desarrolle mecanismos de adaptación al estrés (conductas y comportamientos).

5. Lesiones y respuestas para adaptarse al estrés crónico


PSICOPATOLOGÍA
–> La reacción al estrés crónico. Hay tres tipos:

– RESPUESTA ANSIOSA: Síndromes defensivos

– RESPUESTA DEPRESIVA: Síndromes de desvitalización

– RESPUESTA PSICÓTICA: Síndromes de vulnerabilidad cognitiva

 

Respuestas al estrés crónico

 

Cuando sufrimos estrés, nos lo podemos imaginar como una banqueta con tres patas. Una pata es el estrés, otra la depresión y otra la psicosis. El peso del estrés crónico sobre la banqueta hace que una de las patas se rompa.

No sabemos por qué una pata es más vulnerable que otra. Ante el estrés crónico, una persona desarrolla un depresión y otra un síndrome de estrés.

6. Síndromes de desvitalización (puros)

DEPRESIONES MAYORES (DEPRESIÓN PURA)

  • Muy profundas, severas.
  • Energía vital muy disminuida.
  • Mucho gasto energético (Estrés crónico) que hace que caiga la energía vital.
  • Pensamiento relantecido.
  • Poca capacidad para asociar ideas.
  • Lenguaje muy lento.
  • Memoria, atención y cognición muy disminuidos.
  • Pensamiento muy negativo.
  • Pensamiento suicida (90% de los suicidios).
  • Pérdida de ganas de vivir.
  • Mucha inhibición física y emocional.
  • Impotencia y desesperanza.
  • “No voy a salir nunca de esto”.
  • Dificultad para moverse. Pocos gestos en la cara.
  • Los órganos no funcionan bien (fallos en todos los sistemas). El cuerpo no funciona bien por la falta de energía.
  • Mayor probabilidad e infartos, etc.
  • Puede no haber tristeza. La persona no siente nada.
  • Angustia de verse incapaz, No pueden levantarse de la cama.
  • Poca emoción, pensamiento y acción.
  • Fuera de juego. Paralizada.
  • No tiene nada que ver con la tristeza severa o el duelo. Hay falta de energía.
  • Abandono profundo. No comer, no beber, etc.
  • No tienen capacidad de “curarse” por sí mismos.
  • No es bueno hacerles “hacer” cosas. Deben parar y descansar (baja laboral, etc.).
  • No tienen energía para “hacer”.
  • Viven en el pasado.


7. Síndromes defensivos (puros)

TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADO (ESTRÉS PURO)

  • Ansiedad no muy alta pero continua a lo largo de todo el día.
  • Psiquico à Sensación de estar siempre en peligro, activado. Está anticipando todo el rato.
  • Vive en el futuro à Anticipación. Control.
  • Defensa, cabreo, susceptibilidad, pela constante con su realidad.
  • Mucha somatización: contracturas, enfermedades, etc.
  • Mal funcionamiento del aparato digestivo, corazón, etc.
  • Genera amenazas.

TRASTORNO DE PÁNICO (ESTRÉS PURO)

  • Surge bruscamente. Muy intenso.
  • La persona se siente amenazada por su propio cuerpo (cree que puede morir).
  • El nivel de activación es tan elevado que siente pánico.
  • Sensación de despersonalización.
  • La cognición se desregula à Sensación extraña de la realidad y de uno mismo.
  • Sensación de volverse loco.
  • La mayor parte de las veces no se sabe el desencadenante. Parece una locura porque la persona no encuentra la causa. “Si no hay causa es que me estoy volviendo loco”.
  • El organismo activa algún tipo de asociación, ya que no sostiene el que no haya sentido a lo que le pasa.
  • Produce muchas conductas de evitación.
  • El pánico es tan grande que por nada del mundo quiere que se vuelva a repetir. Se empieza a evitar todo lo que produce un poco de ansiedad.
  • Puede llegar a ser muy incapacitante. Pueden llegar a no salir de casa por miedo a tener otra crisis. Esto es mucho peor que la propia crisis de pánico, que no tiene ningún efecto secundario para el cuerpo.
  • Fisiológicamente, una crisis es como correr un sprint de 100 metros.
  • Trastorno de pánico à Conductas de evitación à Incapacidad (fobias).
  • Hay tanto miedo a que se repita que la evitación puede ser muy grave.
  • Cuanto más crisis, más miedo a que se repitan, más inseguridad.

TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (ESTRÉS PURO)

  • Estrés físico agudo à En este caso sí hay un detonante (violación, guerra, etc.).
  • Estrés psíquico à Se queda el “hecho” muy gravado, y se repite en la cabeza de la persona constantemente.
  • Nivel elevado de activación nerviosa.
  • También genera mecanismos evitativos y fobias.


9. Síndromes de vulnerabilidad cognitiva (puros)

ESQUIZOFRENIA DELIRANTE CRÓNICA (PSICOSIS PURA)

  • Vulnerabilidad cognitiva grave que se mantiene en el tiempo.
  • No se sabe muy bien lo que es. No se sabe qué ocurre en el cerebro.
  • Los brotes producen mucha incapacidad.
  • No se sabe nada de la “pata” psicótica, ya que tiene que ver con cómo construimos la realidad, con cómo pensamos.
  • No se invierte nada en investigación. Son los pacientes peor tratados.
  • La cognición se altera. No hay relación entre lo que se “ve” y cómo se representa lo que se ve en la mente.
  • Cognición deformada de la realidad à
  • Pensamiento delirante.
  • Desregula el funcionamiento de la persona.
  • El delirio es intuitivo.

PSICOSIS DELIRANTE CRÓNICA (PSICOSIS PURA)

  • El cuadro delirante se da de forma permanente.
  • El delirio está incorporado a la personalidad de la persona.
  • Rigidez, orgullo, agresividad, creen en la conspiración por parte de otros.
  • Fallan los recuerdos, las percepciones y las representaciones.
  • El delirio es alucinatorio.

10. Síndromes entre desvitalización y defensivos (depresión-ansiedad)

DISTIMIA (MIXTA)

  • Aparece y se va.
  • Días en los que estoy deprimido y otros no.
  • Mucha ansiedad.
  • Se pasa de un estado a otro.

SOMATIZACIONES (MIXTA)

  • Síntomas somáticos producidos por el estrés o la depresión.
  • Síntomas psicosomáticos.
  • Enfermedades corporales (cáncer, enfermedades autoinmunes, etc.).
  • Toda enfermedad física es una somatización ante el estrés psicológico.

CONDUCTAS ADICTIVAS (MIXTA)

  • Las conductas adictivas es todo lo que hacemos para no “enterarnos” del estrés o la depresión.

TRASTORNOS DE COMPORTAMIENTO COMPENSATORIO (MIXTA)

  • Trastornos alimenticios.
  • Se manifiestan a través de la conducta alimenticia, pero engloban una compleja gama de síntomas entre los que prevalecen la distorsión de la imagen corporal.
  • Personas que sufren ansiedad, perfeccionismo, pensamientos y comportamientos obsesivos y compulsivos.
  • Tienden a tener expectativas no realistas de ellos mismos y de las demás personas.
  • Se sienten incapaces, ineptos, defectuosos, etc.
  • No tienen sentido de identidad. Por eso tratan de tomar control de su vida y muchas veces se enfocan en la apariencia física para obtener ese control.


11. Síndromes entre desvitalización y vulnerabilidad cognitiva (depresión-psicosis)

DEPRESIÓN PSICÓTICA (MIXTA)

  • Es un tipo de depresión donde además se viven ideas delirantes.
  • Puede ser episódica o crónica.


12. Síndromes entre defensivos y vulnerabilidad cognitiva (depresión-psicosis)

TOC

  • Hay tocs más ansiosos y tocs más psicóticos.
  • La persona tiene conciencia de la enfermedad, sabe que le ocurre algo malo. Saben que sus ideas son absurdas pero no pueden parar.
  • Son muy inseguros y crean estos rituales para “controlar” el ambiente.
  • Inseguridad à A que el cuerpo funcione mal, a su sexualidad, etc.
  • Sentimiento agresivo que como no se lo permite sentir, “sale” de forma obsesiva.
  • Son comportamientos de compensación ante la agresividad.
  • Miedo a perder el control, a volverse loco.
  • La mayoría de los pensamientos que tienen son agresivos o sexuales. No se permiten tener estos pensamientos y los compensan de forma obsesiva.
  • Ejemplo à Tengo el pensamiento de querer tirar a mi hijo por la ventana, y hago lo contrario. Peso a ser la “mejor” madre del mundo. Y reprimo al 100% la agresividad. Esa represión activa mucho más el primer pensamiento. Es un círculo vicioso.
  • Agresión reprimida à comportamiento obsesivo.
  • Todo lo obsesivo tiene que ver con la sexualidad y la agresividad. Ya que quieren “controlar” algo que no se puede controlar.

13. Síndrome entre los tres (depresión-ansiedad-psicosis)

BIPOLAR (PSICOSIS MANÍACO-DEPRESIVA)

  • Tienen cambios inusuales del estado de ánimo:
    • Unos días están muy felices y con mucha más energía de lo habitual.
    • Otros están tristes y deprimidos y con mucha menos energía de lo habitual.
  • Dificultad para dormir, concentrarse, trabajar… debido a estos cambios del estado de ánimo.
  • Cambios muy extremos que vienen junto a alteraciones del sueño, del nivel de energía y la capacidad de pensar.
  • Los síntomas son tan fuertes que pueden inhabilitar a la persona para una vida “normal”.
  • Pueden llegar a intentar suicidarse.
  • Pueden tener episodios maníacos, episodios depresivos o episodios mixtos.
  • Episodios maníacos à Felices, aceleradas, nerviosas, muy activas, con problemas para dormir, hablan muy rápido, agitadas, irritables, sensibles, hacen muchas cosas a la vez, toman muchos riesgos.
  • Episodios depresivos à Decaídas, tristes, duermen mucho o muy poco, no pueden disfrutar de nada, se sienten vacías, no se pueden concentrar, se olvidan de muchas cosas, cansadas, sin energía, comen mucho o muy poco, no pueden dormir, piensan en la muerte y en el suicidio.

PSICOSIS TRANSITORIA

  • No tienen estructura psicótica, pero ante un estrés crónico aparece un síntoma psicótico.
  • Alguien “normal” que tras un estrés crónico empieza a sentir que le persiguen, etc.
  • Al parar el estrés, cede la psicosis.
  • Psicosis afectivas à Surgen, pero cuando acaba el estrés y se trata la parte emocional, cede la crisis.

14. Trastorno límite de la personalidad

No es una psicopatología. Está más “abajo”, entre el temperamento y el carácter. No se sabe qué les ocurre a estas personas. Pueden tener todas las sintomatologías:

  • Depresión grave.
  • Estrés crónico.
  • TOC.
  • Adicciones.
  • Suicidio, etc.

A veces tengo ansiedad y no sé por qué… Ansiedad sin motivo

¿A veces tienes ansiedad sin motivo? Tranquilo, no te estás volviendo loco. Eso que te pasa tiene una explicación. ¿Quieres conocerla?

El mecanismo de la ansiedad

Es cierto que el hombre ha llegado a la luna y, sin embargo, nuestro cuerpo sigue estando diseñado de una manera primitiva. Estamos diseñados para sobrevivir. 

Cuando el hombre primitivo salía cazar y se encontraba con un animal, se le disparaba un mecanismo en el cerebro (la amígdala) que le permitía tomar decisiones rápidas, sin racionalizar (puenteando los mecanismos racionales). Se activaba su sistema de supervivencia: lucha o huye. Este mecanismo de supervivencia desencadena toda una serie de reacciones fisiológicas en el cuerpo. El corazón bombea más rápido (palpitaciones), la respiración se vuelva alta (hiperventilación), sudoración… Todos esos cambios en nuestro cuerpo lo que hacen es que nos preparar para luchar o huir más eficazmente. Cuando corres, tu corazón bombea más rápido, tu respiración es alta, sudas, etc, y ello te facilita realizar esa actividad. 

El hombre moderno no puede optar por luchar o huir, la sociedad no lo vería con buenos ojos, los tiempos han cambiado. Así, cuando te encuentras con una situación que no sabes cómo gestionar y se activa tu mecanismo de supervivencia, lucha o huye, optas por el control. Te quedas parado pero tu sistema biológico es primitivo y sigue funcionando como siempre. O sea que te prepara para luchar o huir más eficazmente (palpitaciones, hiperventilación, sudoración…). ¡Enhorabuena, tu sistema biológico funciona! ¡Tu cuerpo tiene el motor de un Ferrari! 

Sin embargo, como te has quedado parado, te encuentras con que has puesto el motor de tu Ferrari a tope, pero luego no has dado salida a toda esa carga de energía. Has puesto tu motor a 6.000 revoluciones para nada. Así que luego necesitas un rato para desacelerar ese motor, para desactivarlo, para frenar.

ansiedad sin motivo

 

Ansiedad sin motivo: ¿como se genera?

Los perros de Pávlov. El reflejo condicionado. Seguro que has oído hablar de ese experimento. Tú sabes que la comida, incluso tan solo con olerla, produce salivación (Ummm, se me hace la boca agua…). Pávlov tocaba una campana e inmediatamente después daba de comer a los perros. Los perros se acostumbraron a esto y pasado un tiempo, salivaban solo con oír la campana, aunque después no les dieran de comer. La campana se convirtió para ellos en un «ancla», un elemento que disparaba su mecanismo de salivación. Les hacía salivar SIN que hubiera un motivo real para hacerlo. A los seres humanos también nos ocurre esto.

La primera vez que tienes una subida de ansiedad, la anclas con 2 ó 3 elementos. Mientras que estás en esa situación ves, por ejemplo, una persona que pasa, un foco que te da de frente en los ojos o una lámpara que hay allí.

Luego tienes otra situación en la que se disparan algunas de esas «anclas». Ves otra vez a la persona o una luz vuelve a darte de frente… Y tu cuerpo recuerda y te dice: ¡ojo! que esto me recuerda a cuando lo pasaste tan mal en tal o cual situación. Y nuevamente el cuerpo avisa como sabe hacerlo. Tu sistema biológico se pone en marcha como un reloj (palpitaciones, etc). Y en esa segunda ocasión lo que tienes delante es una botella y una bolsa y otra cosa, lo que sea, y las incorporas como anclas adicionales. Las sumas a las anclas anteriores. Así se van repitiendo las ocasiones y se van sumando anclas y llega un momento en que has incorporado un montón de anclas en tu mochila personal. Estas anclas son las que pueden provocar que, a veces, puedas sentir ansiedad sin motivo.

Nuestra mente está constantemente haciendo asociación libre de ideas. Esto ocurre de forma automática e inconsciente. Por eso a veces tenemos ansiedad y no sabemos porqué. Simplemente hay una de esas anclas que se ha disparado. Tengo que agradecer a Luis Bueno, colega y amigo, el haberme dado esta clara explicación del mecanismo de la ansiedad.

ansiedad sin motivo

Remedio natural para la ansiedad sin motivo ¿Hacia dónde miras?

No puedes “controlar” la ansiedad sin motivo, pero si aprender a manejarla. Cuando la alarma de tu sistema bilógico se dispara, lo hace con una intención positiva. Avisarte de que hay un peligro. Este mecanismo es el que, probablemente, nos ha hecho permanecer como especie a lo largo de los siglos. Así que podemos estarle agradecidos. Y ahora que ya sabes esto, cuando la alarma se dispare, puedes mirar a tu alrededor, comprobar que no hay peligro en ese momento y apagarla. Puedes decir a tu cuerpo: gracias por avisarme, gracias por funcionar como un reloj, pero tranquilo. Ya sé que me estás avisando, pero no hemos sido atacados.

A veces, la alarma de un coche se dispara sola y puedes apagarla una vez que compruebas que nadie está robándolo. A veces, las alarmas sufren interferencias eléctricas y se disparan sin motivo.

No sé si a ti te ha ocurrido alguna vez, pero a mí sí. Estas en una terraza tomando algo una noche de verano y oyes como salta la alarma de un coche aparcado. La primera vez que salta la alarma, la gente se vuelve a mirar. Ves salir corriendo al dueño del coche, sobresaltado, porque piensa que le están robando su coche. Sin embargo, el dueño llega y ve que todas las ventanas del coche están bien (nadie rompió los cristales). Escucha y no oye ninguna amenaza. Toca las cerraduras y ve que están bien (nadie las forzó). En suma, pone su atención en lo que le rodea y percibe a través de sus sentidos que todo está en orden. Nadie le está intentando robar su coche en ese momento. Así es cómo queda tranquilo, apaga la alarma y vuelve a sentarse para seguir disfrutando con sus amigos.

No sé si a ti te ha ocurrido alguna vez, pero a mí sí. La alarma del mismo coche vuelve a saltar varias veces en la misma noche, mientras estás sentado en la terraza. Y observas que la gente ya no mira hacia el coche. El dueño ya no corre despavorido hacia el coche creyendo que se lo roban. Ahora va tranquilo. Ya sabe, ya todos saben, que a veces pasan estas cosas. Hay alguna interferencia eléctrica que está haciendo que la alarma se dispare sin motivo. Ahora el dueño se acerca hacia el coche con cierta cara de cansancio o aburrimiento porque la alarma se dispare sin ton ni son. A pesar de ese cansancio, quizá pueda apreciar que la alarma de su coche funciona, que le quiere ayudar a proteger su propiedad. Que el problema no está en ella sino en esas interferencias eléctricas que a veces hay en el ambiente. Así, quizá pueda acercarse al coche y decirle: tranquilo, no hace falta que actives la alarma. Gracias por querer avisarme, tu intención era positiva, pero no hace falta, he mirado todo alrededor y nadie nos está atacando.

Lo que no conviene hacer

Cuando sentimos ansiedad sin motivo, en vez de mirar alrededor, solemos mirar hacia dentro. Focalizamos nuestra atención en nuestro interior, en los síntomas (palpitaciones, hiperventilación, sudoración…). Esto empeora la situación, especialmente, si intentas controlar esos síntomas, lo que también es frecuente. Lo que empeora la situación es mirar hacia dentro, lo que la alivia es mirar hacia afuera, en la forma descrita en el apartado anterior. Esto nos ayudará a recuperar más rápidamente nuestro bienestar cuando sintamos ansiedad sin motivo.

Otros remedios naturales

La respiración también es un remedio natural. La respiración abdominal rompe la respuesta fisiológica de la ansiedad. Si crees que en esas situaciones no puedes respirar de forma profunda, hay un truco. Prueba a soplar por la boca todo el aire de tus pulmones. Luego, tu cuerpo inspirará de forma natural todo el aire que necesite.

También puedes hacer EFT Tapping cuando tengas ansiedad. Es una técnica de gestión emocional natural que puedes aprender a aplicarte a ti mismo.

Como decía antes, la ansiedad no se puede “controlar” pero si se puede aprender a manejar. Y EFT es una herramienta muy efectiva para manejar la ansiedad. Funciona como un ansiolítico natural. Y te ayuda a empoderarte porque te facilita desarrollar la capacidad de manejar tu ansiedad por ti mismo. Puedes aprender a hacer tapping  cuando se disparen las anclas y desactivarlas.

Un abrazo de corazón,

 

¿Estresado? pregúntale a tu cuerpo.

 Confucio decía: “elige un trabajo que te guste, y usted nunca tendrá que trabajar un día de su vida”.


 

Esta frase nos permite visualizar un panorama positivo en nuestro día a día, hacer algo que nos gusta y al mismo tiempo recibir recompensa monetaria y social por nuestro trabajo,¿maravilloso no? Poder hacer lo que nos apasiona y que esto nos permita vivir con calidad en la sociedad moderna es el sueño de muchos, que algunos logran concretar y que para otros es un camino más difícil.  Sin embargo en la actualidad, quizás el estilo de vida en la sociedad moderna, traiga de la mano ritmos acelerados, que empujen al cuerpo a un límite, favoreciendo así la aparición de enfermedades biopsicosociales, el coste que alguna veces resulta por lograr cubrir nuestras necesidades básicas, y más, dependiendo de nuestro estilo de vida y de consumo. Esto quiere decir que a pesar de estar  haciendo lo que nos gusta, igualmente podemos vernos envueltos en esta palabra que se ha puesto de moda en las últimas décadas: el estrés; y en otros casos cuando el estrés es prolongado se convierte en crónico, y puede generar cuadros mucho más delicados.

 

El Estrés: Una palabra que está de moda pero que está en nuestro cerebro durante nuestra evolución como especie.


 

Estrés, palabra que hace saltar de inmediato aquellas definiciones con carácter negativo por la cual se ha vuelto famosa, una palabra que lamentablemente ha tenido mala publicidad, a la que conocemos poco, olvidando así el valor de su existencia en nuestro cerebro.

 

¿Qué es el estrés?

 

Es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada, es decir una situación de peligro.

 

El estrés es el modo de un cuerpo de reaccionar a un desafío. De acuerdo con el evento estresante, la manera del cuerpo a responder al estrés es mediante el sistema nervioso simpático de activación que da lugar a la respuesta de lucha o huida. Debido a que el cuerpo no debe mantener este estado durante largos períodos de tiempo, el sistema parasimpático tiene tendencia a hacer regresar al cuerpo a condiciones fisiológicas más normales (homeostasis).

Esta capacidad natural del cerebro  nos ha ayudado a lo largo de nuestra historia evolutiva,(pj:. a correr de un león o a percibir peligros vitales), y de esta manera asegurar la supervivencia.

 

El problema se genera una vez que se nuestro cuerpo está inundado de una hormona llamada cortisol, (que es la que nos activa y ayuda a nuestro cuerpo a estar en fase de huida), y  no logra regularla y regresar al estado anterior a la huida (no logra la homeostasis anteriormente descrita), entonces es allí cuando empieza a alterar la salud mental – física y social de la persona.

 

 

 

Entonces, ¿es positivo o negativo sentir estrés?

Primero hay que diferenciar dos tipos de estrés:

  • Estrés agudo: se considera estrés agudo la reacción del cuerpo y del cerebro ante un episodio corto y puntual que provoca la activación del sistema de alerta, como ejemplo: cuando vemos que alguno de nuestros hijos  se va a caer de algún lugar y reaccionamos para protegerlo, cuando un auto nos pasa cerca en la calle, o cuando vamos en nuestra bicicleta a alta velocidad por una pendiente.  Este tipo de estrés acaba una vez que la situación amenazante o excitadora desaparece.
  • Estrés Crónico: es el estrés más conocido, es aquel que es prolongado en el tiempo, permanece presente por semanas o meses, y en algunos casos más delicados por años, y viene de la mano generalmente por factores externos desagradables como una separación conflictiva, problemas económicos, situación social de inseguridad,    empleo de mucha presión, desempleo,  entre otros muchos factores desencadenantes.

Este último es el que facilitará la aparición de síntomas físicos, emocionales y psicológicos llegando a representar la posibilidad de aparición de enfermedades biopsicosociales, por el desgaste y sobre exigencia continúa a la que está expuesto el cerebro, manteniéndose en alerta aunque ya no exista riesgo o peligro.

 

Factores que influyen en el estrés crónico


 

Centrándonos ahora en el estrés crónico, esta condición puede disparar o activar enfermedades tanto físicas, como emocionales y psicológicas. Es por eso que estar atentos a nuestro cuerpo y a nuestra mente nos puede dar un indicio de que estamos expuestos a situaciones o factores desencadenantes de estrés, y en especial de este especial que genera poco bienestar y reduce nuestra salud integral.

 

No hay una causa única para la aparición de síntomas asociados con la presencia del estrés.  Lo que si ya está comprobado por la ciencia que la combinación de muchos factores favorecen la aparición de síntomas crónicos asociados al estrés, como por ejemplo, un estilo de vida agitado o acelerado, sin espacio para el ejercicio ni el descanso, situaciones familiares complejas, problemas de pareja prolongados, situación de inestabilidad social como países en guerras o en desastres, empleos de alta presión, deudas, perdidas (del estatus económico, de empleo, de un familiar, de una vivienda), enfermedades crónicas y terminales, familiares cercanos con adicciones, entre muchos otros escenarios de la vida diaria, en general situaciones de incertidumbre y de poco control pueden generar en el cuerpo y en la mente desgaste por la exposición prolongada a situaciones donde se requiere un máximo de esfuerzo para poder ser resueltas.

 

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Nuestro sistema psicológico está preparado para poder resistir situaciones adversas, sin embargo una vez que se satura nuestro nivel de resistencia y de defensa ante los peligros y presiones externas, el aparato psicológico empieza a enfermarse,, por lo que utiliza el cuerpo como medio de expresión para solicitar atención. Es como por ejemplo nuestra columna vertebral, la cual está capacitada para resistir hasta una cantidad de peso sobre nuestro cuerpo, pero una vez se supera el límite a columna empieza a sentir dolor, y puede llegar a lesionarse de manera temporal o permanente, dependiendo del daño sufrido.

 

Hay profesiones u oficios que son más vulnerables a sufrir estrés crónico. En muchos casos pueden llegar a cuadros más complicados como el Síndrome del BURNOUT, lo cual representaría una fase de daño más compleja y llega una vez que hemos hecho caso omiso a señales anteriores, el burnout representaría una última fase del estrés, donde nuestro cuerpo y nuestra mente ya no cuentan con recursos suficientes para superar la situación . Término bautizado por Freudenberger en 1974, sin embargo en el año de 1981 Maslach y Jackson proponen las siguientes dimensiones del síndrome de Burnout para definirla:

 

  • Cansancio emocional: valora el agotamiento emocional debido a las exigencias del trabajo.
  • Despersonalización: valora el grado de indiferencia y apatía frente a la sociedad.
  • Baja realización personal: valora sentimientos de éxito y de realización personal

 

Las investigaciones han seguido generalmente la línea laboral u organizaional, enfocando las estrategias de atención a grupos de profesionales o a empresas específicas. Generalmente están asociados a profesiones u oficios relacionados a la atención de púbico, y sobre todo aquellos que atienden poblaciones vulnerables o con condiciones adversas, como por ejemplo el personal médico. Igualmente profesiones como la docencia, profesionales de la salud mental, profesionales  de seguridad pública y de atención al cuidadano como policías, bomberos.  Igualmente a atención al público general, como por ejemplo los teleoperadores.

 

 

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Es por eso la importancia de que los profesionales que trabajan en ambientes de alta presión, con responsabilidades altas, con ambientes de trabajo negativos,  tomen las medidas necesarias para preservar la salud y evitar cavar su carrera profesional rápidamente.

 

Como  psicóloga, y mucho más trabajando en el área de protección a la infancia vulnerada,  comprendí que mi salud mental es fundamental para poder brindar contención y protección a todos las personas a las cuales debía atender y procurar su recuperación emocional.  Comprendí que ser terapeuta luego de pasar por un proceso terapéutico personal,  enriquece mi trabajo, me hace más responsable y me ayuda a ejecutar con mayor claridad las intervenciones necesarias. Igualmente evita que el sistema me consuma y que muy pronto “me queme”, apostando por una carrera larga y con objetivos más claros.

 

El siguiente video ejemplifica de manera sencilla la importancia de poder utilizar espacios terapéuticos como una manera de sanar y mantener nuestra salud  mental y emocional. Y de esta manera evitar que nuestro cuerpo empiece a lesionarse por no escuchar las señales enviadas de advertencia.

 

 

 

Como se manifiesta el estrés en nosotros


 

Manifestaciones psicológicas: En diversas investigaciones se ha determinado que la exposición frecuente a situaciones de estrés, o la permanencia a un estado de estrés crónico puede manifestarse a través de nuestra irritabilidad, poca paciencia, tendencia a responder de manera más agresiva, necesidad de aislamiento,  igualmente se ha estudiado que puede incrementar la necesidad de usar sustancias toxicas para aliviar tensiones como el uso el drogas o de medicamentos. En casos más crónicos puede influir en la aparición  de cuadros depresivos, cuadros ansiosos, o la combinación de ambos. Puede influir en la aparición de cuadros de  ataques de pánico recurrentes o aislados, igualmente altera la memoria y la concentración.  También se ha estudiado la relación entre el estrés crónico y la alteración de los periodos de sueño, en la calidad del sueño y los estados de insomnio primario y secundario.

 

Manifestaciones físicas: viene a manifestarse con alteraciones propias de otros sistemas, por ejemplo manifestaciones gastrointestinales, como gastritis, ulceras o colon irritable, diagnósticos muy asociados a la presencia de estrés. Cefaleas, migrañas.  Tensión alta y dificultades cardiovasculares. Dolores musculares, cuello tenso. Cansancio crónico, fatiga y nauseas. Temblores musculares, aparición de tics. Suele haber igualmente un descuido de la apariencia física.

 

Si tienes varios de estas manifestaciones asociadas a diversos factores de riesgos, nombrado anteriormente como el estilo de vida, trabajos de alta presión, dificultades familiares o sociales, debes considerar tomar acciones reparatorias para evitar daños permanentes tanto físicos como psicológicos.

 

La palabra clave para esta problemática es: “Encárgate de ti mismo”. 


 

 Una vez que eres consciente que las situaciones que vives el día de hoy está afectando la salud mental y la de tu cuerpo es hora de comenzar a provocar cambios, a menos que quieras enfermarte realmente.

 

1.- Reconoce tus fuentes de estrés o los estresores actuales:

Tener pleno conocimiento de cuáles son las situaciones que están afectando tu vida, cuáles son tus fuentes de estrés, te ayuda a  recuperar el control. Saber que no es un todo generalizado, sino que hay ciertas situaciones o personas en específico que te generan estrés podrá empoderarte y enfocarte a trabajar estrategias de resolución efectivas que ayuden a disminuir su intensidad o capacidad para generarte estrés.

  1. Ayuda a tu cuerpo.

La alimentación saludable y oportuna, hidratación y un buen descanso son indispensables para que tu cuerpo esté preparado para enfrentarse a situaciones adversas. Piensa que tu cuerpo es una máquina, que necesita elementos básicos para poder funcionar. Sin estos 3 elementos le haces más cuesta arriba la capacidad de tu cuerpo para reaccionar y para regularse.

  1. Ejercicio Físico.

Aunque es una recomendación súper conocida, el ejercicio físico realmente trae para tu cuerpo   y para tu mente beneficios reconocidos por la ciencia. No tienes por qué dedicar mucho tiempo. De 15 a 20 minutos diarios e ejercicios continuos como una caminata o una pequeña sesión de baile, puede generar en ti más beneficios que el uso de medicamentos  para relajarte.

  1. Practica ejercicios de relajación y meditación.

Una característica básica del estrés es la tensión en el cuerpo, lo que la relajación atacaría directamente. Igualmente libera sustancias que permitirán oxigenar  tu mente y tu cuerpo. Será un punto de liberación al día. La recomendación es hacerlo a diario.

Aquí te dejo un video que te podrá dar algunos consejos prácticos para hacerlo de manera rápida y efectiva.

 

  1.  Regálate una o dos veces por semana una actividad solo para ti y que tú ames hacer.

Inscríbete en un curso de baile, de pintura, aprende a tocar un instrumento musical,  un curso de cocina, escucha música, lee,  inscríbete en un club deportivo, practica alguna actividad recreativa que te ayude a desconectarte, al principio organizar el tiempo para alcanzar ir va a ser (quizás)  una fuente de estrés, pero una vez que lo generes como un hábito, será un espacio sagrado entre tu cuerpo y tu mente, y donde solo tú te verás beneficiado.

  1. Aprende a decir no, aprende a poner límites.

Esto debe ser una práctica generalizada en tu vida, esto generará relaciones más respetuosas y asertivas en tu vida, te liberara de peros innecesarios y evitara verte envuelto en situaciones.

  1. En situaciones que escapan de tu control pide ayuda.

Apóyate en tu familia, amigos o personas de confianza, delegar responsabilidades igualmente descargará de tus hombros situaciones estresantes.

  1. Si ya tu cuerpo comprometió otros sistemas consulta un médico.

Si ya en tu cuerpo hay manifestaciones crónicas, donde está comprometido el sistema digestivo, el respiratorio, el cardiovascular, el neurológico, el muscular, etc. CONSULTA AL ESPECIALISTA. No te auto mediques. Tu salud es tu responsabilidad no juegues con ella.

  1. Consulta un terapeuta

Así como tu cuerpo tiene especialistas para consultar, tu mente igualmente lo tiene, los psicólogos y terapeutas son personas preparas y capacitadas para poder ayudarte a aligerar la carga, igualmente te acompañan en un proceso en un proceso de cambio que oxigenara tus relaciones con los demás, pero especialmente contigo mismo. Es una inversión en ti mismo.

  1. Evalúa tus expectativas de vida

Realmente vale la pena el sufrimiento y la presión que estás viviendo hoy día? Hay cosas a las que puedes renunciar por mi salud metal? Evalúa cual está siendo el coste de tus decisiones hoy y de esta manera ver cómo puede afectarte en un mañana

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=ykTAh3VVkxU

 

 

“El dolor es inevitable, pero le sufrimiento es opcional”

BUDA

Ansiedad… No quiero seguir viviendo así.

“Cada mañana me despierto en un sobresalto, con ansiedad… No me va a dar tiempo a hacer todo lo que “tengo” que hacer hoy. No voy a saber hacerlo. No me va a salir bien. Voy a quedar mal. ¿Qué pensarán de mí?…”

¿Mis pensamientos son verdad?

A veces creemos nuestros pensamientos como si fueran verdad cuando en realidad son algo mentirosillos…

Detrás de todo ese diálogo interno hay una auto-exigencia excesiva. El pensamiento que subyace es algo así como yo “debería” tener todas las tareas hechas a final del día, saber cómo hacerlas y hacerlas bien; yo “debería” quedar bien con todos, es lo que esperan de mí. ¿Y quién consigue eso? Esos “deberías”, esos pensamientos, no son ciertos, son de una auto-exigencia excesiva y me están generando ansiedad…

Anticipando el futuro…

¿Y que sé yo que pasará hoy en el momento en que despierto por la mañana? Hasta que no lo viva no lo sabré… Mientras estoy en el futuro, estoy anticipando acontecimientos que puede que ni siquiera lleguen a existir. De momento, están sólo en mi imaginación. Y esa “realidad virtual” que a veces nos construimos en nuestra cabeza, nos puede generar ansiedad.

 

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Anticipar el futuro puede generar ansiedad

Foco en el resultado o foco en la actividad

Cuando pones el foco en el resultado futuro esperado, te separas de ti. Dejas de estar en el presente, en tu aquí y ahora. Y eso genera, en sí mismo, malestar y abre la puerta a los “miedos” a que salga mal, a que no de tiempo… Abre la puerta a la ansiedad.

¿Y si probamos a enfocarnos en la actividad en vez de en el resultado? Enfocarnos en el hacer de cada momento, nos trae al aquí y ahora, nos hace estar presentes, acompañarnos.

Los plazos

Todos los proyectos se retrasan. Cualquier persona que haya trabajado en un proyecto lo sabe. Siempre surgen imprevistos, modificaciones… Y al final del camino no pasa nada porque ya se asume que esas cosas suceden.

Y si hay un plazo ineludible que cumplir, se termina como se puede, como las circunstancias lo permiten. Aunque no sea de la mejor manera.

Lo mejor es enemigo de lo bueno

Un jefe que tuve decía, como Voltaire, que lo mejor era enemigo de lo bueno. Se trata de elegir una relación adecuada entre coste y eficacia. — Si, vale, esto podría estar mejor hecho pero ¿a qué coste?

Si el coste es elevadísimo, no compensa porque eso hace que la empresa no sea rentable. ¿Podemos hacer algo que cubra la necesidad de una manera práctica y digna? ¿Algo más simple y rápido de gestionar? Hagámoslo así entonces.

¿Y en tu vida personal? ¿Qué coste tiene para tu salud, equilibrio, bienestar… elegir lo mejor en vez de lo bueno? ¿No podrías tú también simplificar?

 

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«Lo mejor es enemigo de lo bueno» Voltaire. Filósofo francés, padre de la Ilustración.

La perfección se alcanza cuando ya no queda más que quitar

Un buen amigo abogado me decía: — Menos mal que hay plazos para entregar los escritos en el juzgado porque si no seguiría cambiando el texto una y otra vez, poniendo más cosas, y no acabaría nunca…

Y quizá ese “extra” de tiempo para supuestamente perfeccionar el texto tampoco beneficie. Reconozco que yo muchas veces me he confundido pensando que algo estaba “perfecto” cuando ya no quedaba nada más que añadir… pero en realidad eso puede hacer el texto farragoso, pesado… hasta ilegible.

Antoine de Saint-Exupéry decía que:

“la perfección no se alcanza cuando ya no queda nada más que añadir sino cuando ya no queda más que quitar”

Quizá se trate más de pararse a pensar unos instantes en que es lo esencial y centrarse en eso. Lo demás es prescindible.

El perfeccionismo

El perfeccionismo genera inseguridad y ansiedad… ¿Y cómo habría de ser de otra manera? Lo único seguro es que perfecto no va a quedar…

¿Es posible estar a gusto de todos?

¿Qué piensas? ¿Es posible estar a gusto de todos? Parece que no… Ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito y cada uno tiene el suyo…

A veces este es otro factor que nos genera ansiedad. Me da miedo quedar mal con otros, ¿qué pensarán de mi?, ¿qué dirán? Me auto-exijo “quedar bien con todos” hacer lo que creo que esperan de mí…

A veces ni siquiera los otros me han dicho que esperan de mí, soy yo quien lo imagino… vaya usted a saber si acierto o no… Otras veces puede que si me lo hayan dicho expresamente. En todo caso, lo que los demás esperen de mí,  ¿es asunto mío…? ¿o más bien es asunto de ellos?

Mientras que yo estoy pensando sobre lo que los demás esperan de mí o no, en como complacerles, etc, estoy de alguna manera viviendo su vida y no la mía. Esto también me separa de mí, me genera malestar y abre la puerta a los “miedos” a no gustar, al rechazo… De nuevo, se abre la puerta a la ansiedad.

Quizá no sea posible complacer a todo el mundo pero si es posible estar razonablemente satisfecho contigo mismo.

 

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La vida es un camino de aprendizajes

La vida es un camino de aprendizajes

La historia de la humanidad es una historia de aprendizajes. Así es como el ser humano llegó desde las cavernas hasta la luna. Un científico premio Nobel, es una persona que se ha pasado años explorando, experimentando en el esquema “prueba, error, corrección”. Tanto es así que quizá deberíamos empezar a hablar de “prueba, resultado, avance”. Porque siempre que hay un resultado, hay una pista sobre por dónde dar el siguiente paso, por dónde seguir avanzando.

Y esa misma historia de la humanidad es reproducida en cada ser humano. Cada vida es un camino de aprendizajes.

Aprender a gestionar la ansiedad

Podemos aprender a gestionar la ansiedad, el estrés. Hoy en día existen herramientas a nuestra disposición. Entre ellas, EFT Tapping es la que me parece más fácil y eficaz en su aplicación. Ahora es la técnica de gestión emocional de moda en los Estados Unidos. Se ha extendido rápidamente gracias a su éxito para el tratamiento del estrés. Desde estrés común a estrés post-traumático.

Así, EFT se ha convertido, en su versión básica, en una herramienta de desarrollo personal para auto-aplicación. Y, en su versión avanzada, en una técnica utilizada por coaches y psicólogos que desean contar con una herramienta sencilla de aplicar y potente en sus resultados.

¿Y ahora, qué elijes?

Quien sabe, quizá algún día esa persona cuyo testimonio abría este artículo acabe por decirme “Cada mañana me despierto tranquila. Me doy permiso para aceptar que no sé como irá el día, explorar y a ver a dónde me lleva eso…”.

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia