Cuando la familia abraza, pero muy fuerte.

¿En algún momento has tenido la sensación que tu familia se preocupa más de la cuenta, o que en algunas oportunidades (quizás más de lo que te gustaría) te has convertido en padre de tus hermanos, o en madre de tus sobrinos, o que tus problemas son tema de  conversación de todos tus familiares, lo cuales están haciendo un esfuerzo inmenso por solucionarlos, casi sin escuchar tu voz? Si es así, puede que tu familia responda a una dinámica de tipo aglutinada o amalgamada.

 

 

Para poder profundizar en el término es necesario poder entender términos generales en lo que familia se refiere.  Tomando en consideración la Teoría Sistémica Familiar, hay diferentes autores que han logrado caracterizar a la familia.

 

CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA FAMILIA COMO SISTEMA

Salvador Minuchin, hace referencia que la familia es el principal espacio de contención y de interrelación del ser humano, es el principal responsable de la formación de una persona, la cual se va a nutrir de los recursos que en la familia se desarrolle y con las que va a interactuar posteriormente con agentes externos, como la cultura, la época, y la sociedad en la que viva. Minuchin igualmente explica que la familia es un sistema dinámico y abierto, siempre en transformación,  esto quiere decir que la importancia no radica en las individualidades, sino en la interrelación que cada uno de los integrantes va a tener entre sí, nutriendo así el sistema. Es decir, la familia es el resultados de las interacciones entre sus miembros, donde uno va a influir en todos y todos va a influir en uno.

La teoría Sistémica Familiar desarrolla un concepto fundamental, que marca una diferencia con las teorías existentes hasta la época. Observa los fenómenos y los problemas en la familia NO como una consecuencia lineal, donde hay una causa – efecto, sino más bien, marca su enfoque en la circularidad, es decir donde la causa puede pasar a ser una consecuencia, y viceversa, y donde esto puede variar a lo largo del proceso. De manera que se evalúan las dificultades como  deficiencias en las relaciones entre los miembros de la familia, y no en los individuos en sí. Esto se convierte en un hito a lo largo del desarrollo de la teoría y se profundiza en las relaciones familiares recíprocas y retroalimentadas unas con otras, las que van a marcar las dinámicas y las personalidades familiares.

Aparecen entonces términos importantes para la organización de los sistemas familiares como por ejemplo:

 

  • JERARQUÍAS O SUB – SISTEMAS

Son sub – grupos que van a formar la estructura de una familia. Minuchin hace relación de 3 sub – sistemas principales:

  1. Sub – sistema Conyugal: es el primer sub – sistema de una familia, está conformada por la pareja. Su relación se basa en una vinculación adulta. Debe ser una relación simétrica, es decir una relación entre iguales.
  2. Sub – sistema parental. se refiere a los adultos pero en su rol de padres. Es decir en la relación padres – hijos. La relación entre padres e hijos debería caracterizarse por la complementariedad, es decir una relación de desigualdad, donde los padres tienen mayor poder y están jerárquicamente por encima de los hijos.
  3. Sub – sistema fraternal: se refiere a la relación entre hermanos. Este sub sistema se caracteriza también por ser una relación entre iguales, por lo cual es una relación simétrica.

 

  • LÍMITES:

Término desarrollado con profundidad por nuestra compañera de blog  en su artículo Límites y necesidades relacionales fundamentales para el bienestar emocional. Los límites son reglas (implícitas o explicitas) de participación, es decir es la manera de regular las relaciones. Existen diversos tipos de límites.

  1. Límites claros: se refiere a un tipo de interrelación donde están bien definidos los roles en cada sub sistema. Se respetan los espacios y las funciones de  cada uno dentro de la cotidianidad familiar.
  2. Limites difusos: en una familia con límites difusos entre sí, se caracterizará por una confusión de roles entre los sub sistemas, donde se priorizará el sentido del grupo por encima de la individualidad. Es un tipo de relación que se caracteriza en muchos aspectos por dinámicas invasivas y donde el colectivo y los legados familiares empujan la lealtad y la convivencia en comunidad.
  3. Limites rígidos: se caracteriza por ser límites como dice la palabra, poco flexibles. La dinámica hace que los miembros entre sí interactúen con mucha distancia, tendiendo a priorizar la individualidad por encima del colectivo. Generalmente forma miembros desligados o aislados del grupo familiar.

  • FRONTERAS:

Se refiere principalmente a la dinámica que una sistema familiar tiene con agentes externos, como otros sistemas familiares, la comunidad, entre otros.

  1. Fronteras abiertas y flexibles: es aquel sistema familiar que permite la interacción con agentes externos, alimentándose del ambiente y de las relaciones fuera del grupo familiar. No observa la salida de un miembro como una amenaza a la lealtad familiar, por el contrario se nutre y se transforma añadiendo nuevos códigos y valores.  Por ejemplo cuando los hijos pueden traer amigos a casa, cuando los padres se relacionan con los padres de los amigos de sus hijos y participan de grupos en la escuela y la comunidad.
  2. Fronteras cerradas y rígidas: la dinámica en familias con fronteras cerradas es de tipo poco permeable  observa la participación de agentes externos a la dinámica familiar como amenazantes, tiene un cierto punto paranoico, la salida de un miembro a otro tipo de interacciones genera conflictos, y es observado como una deslealtad al grupo familiar. Ejemplo de ello, los celos de una madre o padre  hacia la pareja de su hijo (a) y hacia su grupo familiar.

 

  • FUERZAS

Stierling en el año 1974 genera una teoría para poder describir la cohesión familiar. Este autor refería que hay tipos de fuerzas que marcarán las relaciones:

  1. Fuerzas Centrípetas:  son familias que se caracterizan por fomentar una participación activa de los miembros dentro del grupo familiar, intentando siempre la permanencia de un individuo dentro del grupo, la fuerza es hacia adentro, evitando así la salida o la expulsión de uno de los integrantes.
  2. Fuerzas Centrífugas: Fuerzas que empujan a los integrantes fuera del sistema familiar, permiten la salida y promueven la participación de los miembros fuera del sistema familiar. Ejemplo de esto, cuando la familia apoya y promueve la salida de un hijo a otra cuidad o país por asuntos escolares.

Stierling se enfoca en la idea de que ninguna de las fuerzas es disfuncional en sí, sin embargo puede convertirse en destructivas si la intensidad de una fuerza controla a la otra. Es decir, que la clave, indicaba, está en integrar ambas fuerzas y dejarlas actuar equilibradamente en la cotidianidad, ya que ambas pueden proteger y a la vez estimular un grupo familiar.

 


Igualmente existen dos tipos de fuerzas más que están enfocadas en la posición frente al cambio

 

  1. La homéostasis: es la tendencia ala familia a mantenerse como están a fin de no generar cambios, aunque se encuentren en una situación de estrés y tensión. La homéostasis es la resistencia al cambio.
  2. La Morfogénesis: es la fuerza que facilita los cambios, muestra resiliencia ante las crisis y permite que los procesos de cambios construyan y ayuden al fortalecimiento de la familia. En terapia familiar, se ayuda a canalizar adecuadamente esta fuerza a fin de potenciar los cambios en los vínculos y en las relaciones, para generar dinámicas más sanas y constructivas.

 

Conociendo ya estas características conversemos un poco de un tipo de familia: la familia aglutinada.

 

LA FAMILIA AGLUTINADA

http://https://www.youtube.com/watch?v=HHcDQUoi-tY

Esta genial película se llama Little Miss Sunshine (Pequeña Miss Sunshine )  es una comedia dramática, se estrenó en el 2007, muestra la convivencia de una familia en un viaje, la dinámica que se observa es de tipo aglutinada, y para algunas personas, de tipo disfuncional.

Esta pequeña escena de la película, muestra la esencia de lo que se trata al término aglutinado. Primero, basados en las posición de los participantes, el director juega con una presentación donde todos están apiñados literalmente en una mesa, compartiendo un momento del día: el desayuno. Este momento es algo simple y rutinario para cualquier familia, pero en esta escena se pudo apreciar como una decisión tan simple como escoger comer helado o no, genera una serie de conflictos, tensiones  y diferencias entre los participantes, y como la persona que debe decidir debe primeramente escuchar el plenario para poder tomar una decisión, es decir todos participan.

La familia aglutinada es un tipo de dinámica que se basa primeramente por:

  • Jerarquías poco definidas.
  • Límites difusos.
  • Fronteras generalmente cerradas.
  • Fuerzas centrípetas dominan.
  • Tendencia a la homéostasis.

 

Cuando se habla de familia aglutinada, la característica principal que viene a la mente es todos para uno y uno para todos. A pesar que la familia siempre va a intentar fortalecer la cohesión, en muchas ocasiones este tipo de familias cuando atraviesan crisis ya sea vitales o no (las esperadas por la vida como la adolescencia o la salida de los hijos del hogar), suelen enfrentar mucha tensión y suelen aparecer conflictos que son difíciles de manejar por los miembros, ya que sienten que todo lo que genera malestar puede distanciar o amenazar la cohesión familiar.

 

Las familias aglutinadas igualmente se caracterizan por tener rituales y ceremonias familiares que son importantes, y donde se espera la participación de todos. Lo cual refuerza la idea de la identidad grupal, y fortalece el vínculo entre los miembros. Sin embargo la falta de participación en dichos rituales o ceremonias familiares suele percibirse como una deslealtad o falta de respeto al legado familiar, un ejemplo de eso: faltar al cumpleaños de un familiar. Igualmente se observa dificultad por mantenerse al margen de los conflictos o discusiones, si discuten 2 se mete 3,4,5, o 10, si están todos presentes todos opinarán y participaran en la discusión.

 

Igualmente se puede puntualizar en la participación de los miembros con agentes externos al grupo familiar. Aunque no se niegue la participación con otros sistemas, siempre se va a esperar que se priorice a la familia, y principalmente que se defienda los legados familiares, lo cual va a perpetuar el grupo como un todo.

 

Es difícil diferenciarse de la familia de origen. Se puede observar procesos muy dolorosos y a veces patológicos en la separación entre los miembros de la familia. El hijo sufre de una gran ansiedad por tener que salir de casa, se le hace muy difícil la independizaciónde sus padres o cuidadores, y suele postergar esta decisión. O en su defecto aparece un síntoma, ya sea una enfermedad o una situación inesperada. Esto puede generar crisis y problemas con sus parejas y amigos, y sobre todo cuando sus parejas no han presentado estas dificultades con sus propias familias de origen. Existe una vinculación familiar muy intensa y una dificultad para la autonomía personal.

 

La palabra clave en estas familias es: Lealtad, y sobre todo, dificultad para decir NO.

 

Sin embargo no todo es negativo en este tipo de dinámicas, las familias aglutinadas suelen reaccionar de manera rápida y eficiente ante la convalecencia de un miembro de la familia. En caso de enfermedades o accidentes, este tipo de familia suele agruparse, apoyar y contener  hasta lograr superar la situación. Van a defender a muerte a un familiar que fue herido emocional, psicológica o físicamente por otra persona. Es decir se cuida a la manada, porque se considera a cada uno de los miembros vitales para el legado familiar.

 

 

 

RECONOCER, INTEGRAR Y SUPERAR

  • Reconocer que venimos de una familia, que nos formó y que gracias a ella somos quienes somos el día de hoy, con nuestros defectos y virtudes, nuestras familias fueron nuestros principales pilares para nuestra vida en sociedad. Es por eso que la idea de este artículo no es enjuiciar o defender la teoría de que toda familia aglutinada es disfuncional. Al contrario, la idea es reconocer las fortalezas y virtudes que tienen este tipo de familias, rescatarlas y potenciarlas, sin embargo igualmente es una oportunidad para darnos cuenta de que a veces lo que nos parecía normal, no necesariamente favorece el bienestar emocional y psicológico de una persona.

La cohesión familiar es necesaria para superar dificultades, pero también se necesita de la suficiente flexibilidad para actuar. La familia no puede estar aislada, por lo que se hace importante contar con una red de apoyo para poder acudir en caso de necesidad.

  • Rescata de tu familia las fortalezas, todos esos recursos que te permiten en la actualidad enfrentar las dificultades de la vida. sin embargo si algo de lo que a tu familia pertenece no te hace bien o te produce malestar, encárgate. La mejor manera de superar e integrar es encargarse. La idea no es evitar los conflictos, al contrario, la idea es utilizarlos a favor, aprender de ello y  que eso se convierta en un espacio de crecimiento para ti.

Y si crees que hacerlo por ti mismo es difícil, ya lo has intentado y no has logrado diferenciarte, independizarte y se ha hecho cuesta arriba el proceso: Busca apoyo, comienza un proceso personal con un terapeuta. No tengas miedo en poder conversar sobre esto con un especialista. Quien mejor que un Psicólogo para liberarte de esas culpas, de  ese dolor, y de  ese peso que conlleva generar cambios en la vida.

Los terapeutas familiares están capacitados para canalizar junto a todos los miembros de la familia las dificultades y las crisis que atraviesan. Será un participante externo a la convivencia familiar, lo que generara un punto de parcialidad a los conflictos. Será un punto de fuga para las tensiones y además potenciará lo que se dijo anteriormente, la morfogénesis, lo cual facilitara la posición frente al camio y potenciará la posibilidad de fortalecerse de las crisis y de las adversidades.

  • Igualmente un terapeuta te ayudará a prender a poner límites. Sí, sé que es muy difícil saber decir «no«. A veces genera culpas, otras veces genera conflictos, a veces te sientes como el malo de la película, o es considerado en casos más extremos como una traición. Esto descrito anteriormente parece una película cómico-dramática, pero la experiencia nos ha revelado, que cuando se empiezan a generar cambios en las relaciones, pueden levantarse resistencias que dificulten el proceso de cambio (homéostasis).  Pero este es un paso muy importante en el proceso terapéutico cuando estamos trabajando las relaciones con nuestras familias de origen y sobre todo cuando queremos y entendemos que marcar límites puede ayudarnos a oxigenar las relaciones y a posicionarnos de una manera más sana y respetuosa con nosotros mismos y con el otro.

Finalmente la palabra clave a la que invito es a amar  fluyendo, sin controlar, ni ser controlados. El amor genuino se basa en el respeto por si mismo y por el otro. Amar sin forzar, y amar aceptando. Aceptar a nuestras familias no es permitir. Es solo aceptar las diferencias, respetar las historias, y sobre todo es agradecer, pero continuando nuestros caminos.

Si, es ahora el momento!

«Tener un lugar a donde ir se llama hogar, tener personas a quien amar se llama familia, tener ambas se llama bendición»

Papa Francisco.

 

 

 

 

Llenando el nido que quedó vacío: La emancipación de los hijos

Los modelos de familia han sufrido transformaciones a lo largo de la historia, evolucionando y adaptándose al estilo de vida social de cada época. Así como en nuestra historia reciente vemos por ejemplo que en el siglo XIX y comienzos del siglo XX la configuración más común era la familia multigeneracional, que explica la presencia de varias generaciones conviviendo en el mismo lugar y  generalmente compartiendo la misma actividad económica, ya que usualmente las personas vivían en campos, su primera actividad económica era la agrícola familiar. Estos  modelos familiares se definirían hoy en día con dinámicas “aglutinadas”, en lo que se profundizará más adelante.

Esta modalidad de familia se fue transformando, individualizando y en la actualidad predomina la familia nuclear, conformada básicamente por la díada padres – hijos; por lo que se puede concluir que el modelo social de familia ha buscado más bien la individualización y parcelación, fenómeno que se puede ver más frecuentemente en occidente.

 

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En la actualidad la parentalidad está enfocada en el desarrollo de vínculos afectivos más fuertes, ya que se privilegia  la participación de ambos padres y otros actores  familiares que apunten al desarrollo de un apego seguro en el niño, que facilite el desarrollo y expresión emocional, por lo que afortunadamente (por lo menos en la mayoría de los países occidentales) los roles de género tradicionales de unos 50 años atrás, ha cambiado, gracias a la lucha y a la conquista de espacios de personas y grupos que ayudaron a facilitar la visualización de una parentalidad más nutritiva e igualitaria, mostrando la importancia y el impacto de ambas figuras parentales en la crianza, lo que generara experiencias más liberadoras tanto para padres como  para hijos.

 

 

Los ciclos vitales de la familia

Dentro de la familia se esperan que surjan ciertas crisis que son esperadas para poder evolucionar y pasar al “siguiente nivel”, estas crisis  van a moldean el carácter de la misma y va a permitir el crecimiento de los miembros de un grupo familiar, o por el contrario el estancamiento en una etapa, lo que patologizaría el desarrollo familiar.

Tenemos las crisis normativas o esperadas  y las crisis circunstanciales o inesperadas,  esto igualmente se le llama Ciclo Vital.

Crisis normativas: son aquellas crisis esperables en el ciclo de la vida. Algunos  por ejemplo son determinados por las diversas etapas biológicas, otros por condicionamientos de la sociedad. Por ejemplo: luego del nacimiento de un hijo, podemos observar una crisis (y entiéndase como cambio)   cuando ya éste debe incorporarse a un sistema de estudio formal. Igualmente por ejemplo los padres que pasan de su edad productiva a la jubilación.

Crisis no normativas: se puede define como  eventos inesperados o accidentales en la vida de un individuo o familia, por ejemplo la separación de la pareja, la muerte de algún familiar, mudanzas, entre otros. Se observa como una amenaza a la supervivencia familiar y requiere de la activación de mayores recursos para su superación.

Salvador Minuchin (1986) indica que la familia se desarrolla en el transcurso de cuatro etapas principalmente a lo largo de las cuales el sistema familiar sufre variaciones; los períodos de desarrollo pueden provocar transformaciones al sistema, un salto a una etapa nueva y más compleja:

  • Formación de la pareja.
  • La pareja con hijos pequeños.
  • La familia con hijos en edad escolar y/o adolescentes.
  • La familia con hijos adultos.

Minuchin también señaló que cada etapa requiere de nuevas reglas de interacción familiar, tanto al interior como al exterior del sistema. Sin embargo, hay familias que pueden permanecer en una etapa, a pesar de que el sistema familiar requiere de una transformación ante nuevas situaciones. Igualmente explicaba sea cual sean las características de la familia (ya sea de padres divorciados, de familia monoparentales, de familia con niños en diferentes etapas de ciclo vital, ejemplo hijo lactante e adolescente al mismo tiempo) si llegase a existir el estancamiento en alguna etapa del ciclo vital puede llevar a la disfuncionalidad familiar y manifestaciones sintomáticas.

 

 El arte de saber volar

Como ya hemos visto, dentro de la familia se espera la aparición de diversas etapas, que van a facilitar el crecimiento de la misma. Una de las etapas más difíciles dentro de una familia es cuando los hijos se marchan de casa. Dependiendo de la cultura esta etapa llega antes o después. Por ejemplo es bien sabido que en la cultura de Estados Unidos la emancipación se espera ya cumplido los 18 años. Se puede observar igualmente que en las culturas como Latinoamérica o España, esta salida de casa es un poco más tardía.

Pero entonces, ¿que hace que un proceso de emancipación sea realmente exitoso sin que ponga en riesgo la estabilidad familiar?

Primeramente hay que entender el proceso de emancipación como eso, un proceso, lo que quiere decir que son un conjunto de eventos sucesivos que generan un hecho en específico. Es decir, que una persona no se levanta un día con ganas de independizarse y emancipar, sino que hay una serie de eventos anteriores que prepararon el terreno  para que pudiese tomarse la decisión.

Este proceso idealmente debe estar preparado por los padres, quienes son el primer modelo que un hijo toma como referencia para afrontar la vida. Igualmente hay ciertos factores que  participan en la salida definitiva de un hijo de casa, como lo es la posibilidad del sostenimiento económico por sus propios medios.  En la actualidad vemos adultos aun conviviendo con sus padres, no por un tema de dificultad para separase, sino por la imposibilidad de costearse una vida de manera independiente.

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A este proceso participan características propias de las familias que favorecen o no la salida saludable de un integrante al mundo exterior de manera independiente:

Los padres, o las personas encargadas de la crianza del niño, tienen que promover el desarrollo de la independencia y la seguridad en sí mismo con actividades adaptadas para la edad que vayan moldeando el apego y generen la individualización de este niño. Estas primeras “practicas” van a generar una autonomía plena y sana que favorecerán la futura participación como adulto son en la sociedad. Para esto recomiendo leer el artículo Aprendiendo a ser padres: La Autonomía y la Responsabilidad. 

Algunas condiciones de las familias van a determinar la salida temprana o tardía de los hijos. En este sentido la Psicología Sistémica plantea varias características que se explican a continuación:

Minuchin establece un término que facilita la visualización de las características de interacción.  Introduce el término de Límites, lo cual define como el sistema de reglas que van a regir la dinámica de una familia. Junto con las fronteras familiares, los cuales permiten o no la permeabilidad de participantes o sistemas externos al sistema familiar a través de la  exposición e interacción.

  • Los límites claros, los se representan como un conjunto de reglas que permiten la adaptación ideal de un sistema familiar. Los miembros de la familia respetan espacios y conocen las funciones, roles de cada uno. De tal manera que vemos padres ejerciendo de padres y respetando el espacio de sus hijos y viceversa. Las fronteras de estas familias igualmente están abiertos lo que permite la interacción con otros sistemas familiares nutriéndose de ellos.

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  • Los límites difusos, son aquellos que pertenecen a un sistema de reglas difíciles de establecer,  se pueden observar en las familias aglutinadas, aquellas donde los miembros confunden los roles, traspasan espacios correspondientes a otros miembros, existe un exagerado sentido de pertenencia; ausencia o pérdida de autonomía personal; poca diferenciación entre subsistemas; el sufrimiento de un miembro se convierte en el sufrimiento de toda la familia.  Generalmente estas familias suelen tener fronteras cerradas o semi cerradas, lo cual establece que la influencia externa es observada como una amenaza. En este tipo de familias en algunas ocasiones la diferenciación o proceso de independencia es evaluado como una traición al grupo familiar y suele dificultar la salida (física y mentalmente) de los miembros de la misma.

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  • Los límites rígidos generalmente son representados por familias desligadas se caracterizan por miembros con pocas cosas en común. Se observa un exagerado sentido de independencia; ausencia de sentimientos de fidelidad y pertenencia; no piden ayuda cuando la necesitan; generalmente el sufrimiento de un miembro no es registrado por el resto.
  • Existe otra característica que puede dificultar la emancipación defini
    tiva de un hijo de su familia de origen y es la triangulación. Minuchin igualmente lo define como la inclusión de un tercero con la finalidad de desfocalizar generalmente el conflicto real. En otras ocasiones es llamado igualmente Chivo expiatorio. Tenemos por ejemplo, y en el caso de la independencia y diferenciación, la fusión de una madre con un hijo, con la finalidad de que no salga de casa para no confrontar los diversos conflictos de pareja presentes en el sistema conyugal, o para n contactar con su propia individualidad desde la soledad. La parentalización de un hijo también se observa como una triangulación , como se explica en el articulo Parentalización: cuando un Niño se convierte en Padre.

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En cualquiera de los  casos, tanto en familias aglutinadas como en familias desligadas, o en aquellas donde exista alguna triangulación, el proceso de diferenciación o independencia con la familia de origen se presenta con mayor dificultad, lo que hace que la experiencia de la independencia este matizada con emociones negativas como la culpa, el enojo o la tristeza, o en otras manifestaciones esta experiencia se viven con somatizaciones importantes que requieren de atención por parte de la persona que intenta emancipar, o por algún miembro de la familia.

 

El nido vacío

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=Bq4iRAbV9hk

 

Aunque el hijo emancipe, la conexión entre ambos es un espacio que no se va a alterar por la distancia, sino que va a ser un espacio de reconstrucción de la relación. Es como volver a ser padres e hijos, pero parados desde el amor y el respeto por el espacio y la vida del otro.

La emancipación de los hijos es una emancipación igualmente de los padres. Es así que preparar la emancipación ayudara a soportar el dolor de la separación. Preparar el camino de la independencia aunque se viva bajo el mismo techo va a favorecer el éxito de la salida definitiva de este hijo. Un hijo que observa a padres autónomos confía en su propia autonomía.

Participar de la emancipación de los hijos es mostrarle igualmente la consecuencia de las decisiones que se tomen. Es participar como un orientador del camino, mas no como un permanente salvador de éste.  Generar la verdadera autonomía promueve una verdadera libertad entre ambos lo que garantizará una nueva relación basada en el respeto por la individualidad del otro, pero también apostando por el amor genuino entre un padre y un hijo.

Aunque es una experiencia difícil de afrontar, cuando los hijos marchan de casa, generalmente hay un vacío y un silencio inusual, que puede generar angustia y tristeza en los padres o en las personas que cuidaron a estos hijos. Sin embargo es una oportunidad única para volver a contactar con el espacio de individualización postergado durante la crianza. Recordando que se fue primero mujer o hombre antes de ser padre o madre, la emancipación de los hijos es una invitación a reconectarse con todas aquellas actividades o esferas de la vida que quedaron postergada por la llegad de los hijos. Vivir el duelo de la partida como un proceso natural de la vida, facilitará la vinculación en esta nueva relación y permitirá una reconstrucción sólida y permanente de la relación.

El título de este artículo va dirigido a una invitación: Fluir. Como el cauce de un río, que sigue su curso a pesar de conseguir rocas y troncos en el camino, la fuerza el agua siempre hará que el río continúe, así es la vida. Aunque nos resistamos con todas las fuerzas, la vida sigue su ciclo. Es una decisión personal el seguir luchando en contra de las fuerzas naturales, o más bien fluir con la fuerza y aprovecharla a vuestro favor.

Llenar el nido que queda vacío es una oportunidad para volver a empezar. Es un espacio único de reconstruir una relación también contigo mismo, de llenar esos espacios que hoy quedan libres con aquellos “pendientes”. Aquellas actividades, gustos, entretenciones. Si estas en pareja, a volver a verle desde el reencuentro, a volver a contactar a aquellas amistades olvidadas, a realizar aquellos  viajes apuntados en la ilusión, aquellos libros que no se habían podido leer, aquellas películas que no se habían podido ver, aquellos paseos que no se habían podido dar, aquellas artes que no se habían podido aprender, aquellos platillos que no habían podido comer. Volver a empezar aunque cause dolor, pero con la certeza de saber que tu trabajo como madre o padre fue hecho desde el corazón y ahora es un regalo para ti la oportunidad de conectarte plenamente  contigo mismo y con tu libertad.

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=Jufn0qZK2C0