¿Qué función tienen las emociones?

En nuestra cultura se ha dado mucha importancia a la razón y al comportamiento en detrimento de la emoción, pero las emociones nos aportan mucho. Nos ayudan a vivir. Realmente, no podríamos vivir sin ellas. Y es gracias a ellas que podemos disfrutar de una vida plena.

Las emociones nos envían mensajes

Las emociones nos envían mensajes, nos informan de que está pasando en nuestras vidas. El miedo te dice que estás en peligro. La tristeza que has perdido algo importante. La alegría que has alcanzado una meta o has cubierto una necesidad importante para ti. El enfado puede indicarte que tus límites están siendo invadidos. La confianza que estás con alguien con quien te sientes seguro. Son señales para ti.

A veces nos gusta recibir la señal, otras no. Alguna vez he pensado que confundimos el mensajero con el mensaje. Que, a veces, hacemos nuestro ese dicho de “matar al mensajero”, como si el mensajero fuera el responsable de las malas noticias. El mensajero solo las transmite… Y a veces no queremos escucharle porque la noticia que nos trae no es buena.

 

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No mates al mensajero

Plutarco cuenta como Tigranes cortó la cabeza del mensajero que le llevó una mala  noticia. Sófocles decía “nadie ama al mensajero que trae malas noticias”. Quizá esto tenga que ver con el motivo de que, a veces, intentemos reprimir la emoción o “controlarla”. En realidad, no es a la emoción a quien queremos callar sino al mensaje que nos trae. Queremos “matar al mensajero” para no tener que oírle… o hacemos al mensajero único responsable de nuestro malestar… “y muerto el perro, se acabó la rabia”.

Shakespeare aconsejaba “no mates al mensajero”. Y quizá nosotros podamos darnos permiso para escucharle, para recibir su información porque es útil saber que está ocurriendo en nuestra vida. O… ¿prefieres no saberlo…? Saber dónde está el problema, nos da la oportunidad de tomar acción para corregirlo o de expresar nuestra herida para liberarla y dejarla marchar.

Las emociones son clave en las relaciones sociales

Las emociones también son señales para los demás. Si el otro ve en ti una cara de enfado, puede cambiar su actitud y parar de hacer lo que estuviese haciendo. De alguna manera el enfado en tu cara es una señal de que tienes intención de proteger tus límites. Las emociones comunican tus estados internos y tus deseos a las demás personas. La comunicación emocional, no verbal, transmite mucha más información que las palabras contenidas en el mensaje. Las emociones son información básica para poder relacionarnos con los demás. Alguien sin empatía, tendrá dificultades para relacionarse.

La regla de Mehrabian

El psicólogo alemán Albert Mehrabian realizó investigaciones que muestran que solamente el 7 % de lo que comunicamos es transmitido a través de las palabras y el 93 % restante es transmitido a través del lenguaje no verbal (la comunicación emocional). Ese 93% no verbal, se desglosa en lo que transmitimos a través de nuestro lenguaje corporal (el 55%) y las características de nuestra voz (el 38%). El lenguaje corporal engloba nuestra postura, nuestros movimientos corporales, la respiración, el movimiento de los ojos, los gestos faciales… Las características de nuestra voz incluyen su calidad, timbre, velocidad, volumen, entonación…

La regla 7-38-55 fue extraída de investigaciones hechas en el contexto de comunicaciones personales o íntimas. En ese contexto entran en juego los sentimientos. Aunque en otros contextos, por ejemplo, de trabajo, el pensamiento racional puede tener más peso, lo cierto es que al final todos somos humanos… Y en el trabajo también realizamos comunicaciones de índole personal. Así, nuestra comunicación no verbal también será relevante para que nos entiendan y no nos mal interpreten en el entorno laboral.

 

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Emociones y aprendizaje

Las emociones incrementan el aprendizaje. Nos es más fácil recordar aquello que nos ha emocionado que aquello que nos ha sido indiferente. Se dice que hay dos formas de asegurarse de que recordemos algo: la repetición y la emoción.

Todavía hoy recuerdo el enfado de nuestra profesora de historia en el colegio cuando, tras corregir un examen, nos dijo que todas las alumnas habíamos puesto que Mahoma era caravanero de la Meca y ascendió a los cielos a caballo. Como si no hubiera cosas más importantes que decir… en vez de perderse en la anécdota… No sé qué les pasaría al resto de mis compañeras de clase. Yo recuerdo mi emoción de sorpresa al descubrir la profesión del profeta y su modo de ascensión a los cielos. Dejó en mí una huella emocional. Lo más probable es que no hubiera subrayado esas frases en el libro. Que las hubiera leído tan sólo una vez, sin repasarlas. Pero cuando llegó el día del examen, lo recordé. Y todavía hoy lo recuerdo, reforzado con la risa que nos causó la reprimenda de nuestra profesora de historia, Teresa. Aunque enfadada, se lo tomó con sentido del humor. Era muy maja. Y la recuerdo con cariño. Quizá por eso aún la recuerdo… porque la recuerdo con cariño. Ella también dejó una huella emocional en mí.

 

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Las emociones nos ayudan a tomar decisiones

Los sentimientos instintivos guían tus decisiones reduciendo rápidamente las alternativas a considerar. Por ejemplo, te vas de vacaciones y tus emociones dicen que prefieres ir al campo en vez de visitar una ciudad. Limitan las opciones que consideras y evitan que te sientas abrumado ante la situación de elegir entre la multitud de opciones disponibles. Te dicen lo que quieres, te conviene o necesitas. Lo que el cuerpo te pide en ese momento. Mi cuerpo me pide descansar del estrés yendo al campo ahora.

Se dice que es bueno tener un mapa mental rico en opciones. Si sólo tienes una opción, te obsesionas. Si tienes dos, tienes un dilema. Si tienes tres o más, puedes elegir. Parece que la mente se relaja a partir de tres opciones. Sin embargo, también es cierto que, el extremo contrario, tener infinidad de opciones entre las que elegir, puede resultar abrumador. Son demasiadas las alternativas a considerar y nuestra mente racional no tiene capacidad para gestionar toda esa información y tomar una decisión razonablemente rápida. Y, además, ¿en función de que criterios tomaríamos la decisión…? Si quitas la variable de las emociones… ¿cómo sabes que es lo que te gusta o lo que te apetece…?

 

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La emoción nos ayuda a vivir

Las emociones comprenden mucho más rápido de lo que tú puedes analizar conscientemente. Nos ayudan a ser más eficaces, a adaptarnos más rápidamente, a resolver problemas en un entorno cambiante, a tomar decisiones sobre la marcha. Nos ayudan a conducir nuestra vida. Son una guía interna. No podríamos tener vidas satisfactorias sin ellas.

Constantemente, actúas sin pensar. Te levantas, te mueves, abrazas, sonríes, te rascas… sin mucho esfuerzo consciente.

Las emociones dan color, significado y valor a la vida. Si no eres capaz de conectar con tus emociones, te faltará orientación y perderás la sensación de lo que es realmente importante para ti en la vida.

Y, por último, las emociones también nos preparan para la acción de supervivencia. Te hablan del peligro antes de que hayas tenido tiempo para pensar y te preparan para la acción adaptativa: lucha, huida o congelación. Cuando la señal de alarma se dispara en el cerebro (la amígdala), se desencadenan toda una serie de respuestas fisiológicas en el cuerpo que nos preparan para afrontar la situación de peligro: salir corriendo, luchar o quedarnos congelados (el quedarte parado en un momento dado puede ayudar a que no te vean y facilitar así tu supervivencia). Probablemente, esto ha sido lo que ha permitido al ser humano sobrevivir como especie a lo largo de los siglos.

El cerebro emocional a veces falla

Aunque las emociones cumplen las importantes y saludables funciones que hemos visto en la vida del ser humano, también es verdad que nuestro cerebro emocional a veces falla. Las evaluaciones a través de la emoción son tan rápidas que a veces son imprecisas o están equivocadas. Al final del camino, a nuestra emoción le pasa igual que a nuestra razón, a veces, se equivoca. Del mismo modo que no todo pensamiento es necesariamente lógico, no todas las emociones son necesariamente sabias. Por ello, debemos aprender a gestionar nuestras emociones.

 

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia

Bibliografía: «Emociones: una guía interna». Leslie Greenberg

 

¿Otra vez el enfado? ¡Y ahora con la novia!

Esta vez toca hablar del enfado con la novia… Ya dije que el enfado es una de las emociones que más pereza me da en mi último artículo.  Y aquí estoy otra vez con el enfado… Y es que, si te paras a pensar, es un tema con mucho jugo… Y si la vida me lo devuelve, será por eso, para que lo exprima más, para que aprenda más de ello…

Vaya por delante que la historia que cuento del enfado con la novia podría habernos pasado, mutatis mutandis, a cualquiera de nosotros en algún momento de nuestra existencia, así que podemos mirarla con cariño y sentido del humor.

Un cliente vino a la consulta en plena ebullición de su enfado con la novia. Decía que ella no le quería, no le valoraba. Yo le miraba y me preguntaba, ¿qué hay detrás de todo ésto?, ¿cuál es la historia que él se está contando? Y llegado un momento, le dije: bueno, y si ella no te quiere, ni te valora, ¿qué hace contigo entonces…? Esto paró un poco su acelerado e indignado discurso …

Y ya con un poco de serenidad en el ambiente, le pregunté por sus “pruebas” de que ella no le quería ni le valoraba. Resultó que si su novia quería quedar un día con sus amigas en vez de con él, él interpretaba: ella prefiere estar con sus amigas, ella no quiere estar conmigo, ella no me valora, ella no me quiere. Si su novia estaba cansada un día a la salida del trabajo y prefería marchar sola a su casa, igual: ella prefiere estar sola a estar conmigo, ella no valora mi compañía, ella no me quiere.

Esa era la historia que él se estaba contando. Mi novia queda con sus amigas significa que mi novia no me quiere ni valora. Mi novia está cansada y quiere irse a su casa, igual.  Y, claro, me enfado. ¿Cómo no habría de enfadarme si creo que mi novia ni me quiere  ni me valora?

enfado con la novia

¿Nuestros pensamientos  son verdad?

Solemos creer en nuestros pensamientos como en verdades absolutas. Lo que yo pienso es cierto, es verdad. Pero, en realidad, ¿qué pensáis vosotros? Realmente, ¿es cierto qué si su novia queda un día con sus amigas significa que no le quiere? ¿Es verdad que si su novia sale un día cansada del trabajo y quiere marchar sola a casa  eso también significa que no le quiere? Obviamente, eso no es verdad. Son pensamientos “mentirosillos”…

¿Y cómo se siente él cuando piensa que eso es verdad? ¿Cómo reacciona? Con enfado. Habla conmigo y critica a la novia. Habla con la novia y discuten acaloradamente, con lo cual la relación se deteriora… Él se siente mal, hace sentirse mal a la novia y la relación se resiente… ¿Algún motivo para mantener esos pensamientos?  ¿Alguna razón para soltarlos? ¿Quién sería él sin esos pensamientos? … Puedes contestarte tu mismo.

enfado con la novia

 

El espejo

Hay quien dice que cómo nos relacionamos con el otro es un espejo de cómo nos relacionamos con nosotros mismos… Así que, llegado el momento oportuno,  le invité a que invirtiera la frase de su pensamiento inicial. A que dijera en voz alta “yo no me quiero ni me valoro”,  en vez de “mi novia no me quiere ni me valora”. ¿Te resuena? — Le pregunté —. Sí — me contestó él y su semblante cambió radicalmente, quedándose pensativo y  en silencio—.

A partir de ahí, pudimos trabajar sobre la aceptación de sí mismo para que se quisiera y se valorara más.

Somos humanos y tendemos a proyectar en los demás. En este sentido, el otro es mi maestro. Sin embargo, mientras seguimos atrapados en el enfado con la novia o con quien sea, echando los balones fuera, somos incapaces de verlo. La ira ciega, dice el saber popular.

Cuando somos capaces de quitarnos la venda del enfado, podemos abrir los ojos. Y quien abre los ojos ve.

Una mujer me dijo esta mañana «he decidido no entrar en conflicto con nadie porque me he dado cuenta de que cuando entro en conflicto con alguien, en realidad, lo que hago es entrar en conflicto conmigo misma”.

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

Referencias bibliográficas. Si quieres cultivar la desidentificación del pensamiento te recomiendo que leas “Amar lo que es” de Byron Katie. Y si quieres más información del enfado desde otro punto de vista, mi anterior artículo “El enfado… que pereza me da”

El enfado… qué pereza me da

El enfado es una de las emociones que más pereza me da… genera tan mala energía, tanta falta de claridad mental… Quizá por eso necesito reconciliarme con ella. Como decía Jung, “todo aquello que rechazas te somete y aquello que aceptas te transforma…”

Además, soy mujer y claro… enfadarse está mal visto en una mujer…Hay una especie de convención social al respecto. Es una cuestión cultural. Si una mujer da un “puñetazo encima de la mesa” en la oficina (hablo en sentido metafórico) es una insoportable. Si un hombre hace lo propio, es un líder, alguien que tiene decisión, que tiene lo que hay que tener… No les arriendo el beneficio… Además, si es que existe el mandato social “la mujer no debe enfadarse”, también existe el mandato social de  “el hombre no debe llorar”, es más, “los hombres no lloran”…

Así es como, quizá, la mujer ha desarrollado un mayor rechazo a la emoción del enfado, de la rabia. Por esa cuestión cultural. Aunque, por supuesto, hay hombres que también sienten un rechazo especial hacia sus emociones de enfado. Por ejemplo, un varón que de niño vivió en casa con un padre que gritaba para afirmar su autoridad, puede haber generado un rechazo hacia ese tipo de figura de autoridad que de adulto se transforme en un rechazo especial a mostrar rabia.

 

enfado, rabia

 

 

El rechazo a la emoción del enfado

¿Qué hacemos cuando tenemos una emoción que nos desagrada?, la rechazamos. Podemos negarla, negar su existencia. Niego mi enfado por lo que me dijo Luis y luego me duele la cabeza y no sé porqué…  (la emoción reprimida se somatiza). No me doy permiso para reconocer  mi enfado con el jefe y luego llego a casa y salto a la mínima, pagándolo con mi pareja…  (realmente ya venía enfadado de “antes”, sólo que antes no me dí permiso para reconocerlo y soltarlo, ¿cómo iba a soltarlo en la oficina?)

A veces me doy cuenta de que estoy enfadada. Llego a tomar consciencia de ello y rechazo sentirme así. Y, claro, el enfado no se me va… sino que parece crecer… Y es que contra lo que te resistes, persiste… Y lo que aceptas, se diluye.

Y también puede ocurrir que cuando me doy cuenta, me enfado por haberme enfadado o me siento culpable por haberme enfadado. Es el segundo sufrimiento. El primer sufrimiento es cómo me siento. El segundo sufrimiento es cómo me siento acerca de sentirme así. Nuevamente aparece el rechazo a la emoción. Mi rechazo al primer sufrimiento es lo que genera el segundo.  Y a veces es peor el segundo sufrimiento que el primero…

 

enfado, rabia

 

El segundo sufrimiento

Una vez vino una mujer a mi consulta que se sentía terriblemente culpable por haber tenido ganas de estampar a su bebé contra la pared… Aunque por supuesto no lo hizo, el sólo hecho de que esa idea se le hubiera podido pasar por la cabeza, le atormentaba. Era su primer hijo. Había sido muy deseado. Le costó muchísimo quedarse embarazada y estaba feliz de haber dado a luz una niña hacía 6 meses.  Desde entonces no había vuelto a dormir ni una sola noche… La niña lloraba cada noche, sistemáticamente, y durante largos periodos. La madre estaba físicamente agotada y emocionalmente desesperada.

Los seres humanos necesitamos dormir. Es una cuestión de supervivencia. Nadie puede vivir mucho tiempo sin dormir nada en absoluto. Y cuando no podemos hacerlo en la medida que necesitaríamos, nos alteramos física y emocionalmente. Visto desde fuera, ¿te extraña que la madre (por muy devota que fuera),  después de 6 meses sin dormir lo necesario,  tuviera ese “instante” de rabia? A mí no, puedo mirarlo con comprensión y compasión.

Pasamos bastante tiempo aliviando su sentimiento de culpa, su segundo sufrimiento, durante la sesión. Sin embargo, una vez aliviada la culpa, fue fácil y rápido aliviar el “instante” de rabia, su primer sufrimiento.

 

Podemos amar y sentir rabia por la misma persona, a la vez

A algunos nos educaron en que si es A, no es B. O es blanco o es negro. Pero la vida es blanco y es negro y es de muchos otros colores, a la vez.

Yo no sé si esto te ha pasado alguna vez pero a mí sí. Vas andando por la calle y ves a un niño pequeño de la mano de su mamá. La madre se despista un instante y el niño aprovecha para soltarse de su mano y salir corriendo en dirección a cruzar la calle, precisamente, cuando están pasando los coches… Cuando la madre lo vé, sale corriendo detrás de él,  le ”engancha” por el abrigo,  le detiene antes de que cruce y… cuando le dá la vuelta … le echa una reprimenda enorme. Ves la cara de la madre  llena de rabia, escuchas su tono de voz alto y enfadado, notas sus manos zarandeando al niño, sus palabras… ¿pero cómo se te ocurre?, ¡jamás vuelvas a hacer esto!

¿Ha dejado esa madre de querer a su hijo? Evidentemente, no. Es precisamente porque le quiere y porque se siente responsable de su cuidado, que reacciona de esa manera. Si, se puede sentir rabia y amar a la vez.

 

enfado, rabia

La intención positiva de la emoción

Todo comportamiento y, también toda emoción que le acompaña, tiene una intención positiva, quiere hacer algo bueno por ti. Si, ya sé que a veces nuestra mente racional no lo comprende. Pero cuando nos paramos a preguntarnos que quiere conseguir ese comportamiento o esa emoción podemos sorprendernos de lo que descubrimos.

El enfado es una reacción de agresividad, de lucha, que generalmente responde a que, previamente, uno se ha sentido en peligro o atacado. Percibimos una amenaza y queremos defendernos luchando. Es puro instinto de supervivencia.

Como ya no vivimos en la época de las cavernas, las amenazas actuales suelen ser más sutiles. Sentimos nuestro orgullo herido, atacada nuestra buena fama profesional o personal, nos sentimos rechazados… y reaccionamos con enfado. Así, la intención positiva del enfado puede ser la de defendernos, sentirnos protegidos, respetados, aceptados, queridos… Y una vez detectada esa intención positiva, podemos mantenerla y ver cómo conseguirla de otra manera…

No somos dueños de las emociones o de las ideas que aparecen espontáneamente en nuestras cabezas y corazones. De lo que si somos responsables es de lo que hacemos con ellas.

Aceptar nuestras emociones, también las que nos desagradan, nos ayuda a soltarlas, a dejarlas marchar y recuperar nuestro bienestar. Preguntarnos por su intención positiva, nos ayuda a reconciliarnos con ellas y a explorar nuevas formas más saludables de obtener esa intención positiva, de cubrir esa necesidad.

Un abrazo de corazón,

 

Ansiedad… No quiero seguir viviendo así.

“Cada mañana me despierto en un sobresalto, con ansiedad… No me va a dar tiempo a hacer todo lo que “tengo” que hacer hoy. No voy a saber hacerlo. No me va a salir bien. Voy a quedar mal. ¿Qué pensarán de mí?…”

¿Mis pensamientos son verdad?

A veces creemos nuestros pensamientos como si fueran verdad cuando en realidad son algo mentirosillos…

Detrás de todo ese diálogo interno hay una auto-exigencia excesiva. El pensamiento que subyace es algo así como yo “debería” tener todas las tareas hechas a final del día, saber cómo hacerlas y hacerlas bien; yo “debería” quedar bien con todos, es lo que esperan de mí. ¿Y quién consigue eso? Esos “deberías”, esos pensamientos, no son ciertos, son de una auto-exigencia excesiva y me están generando ansiedad…

Anticipando el futuro…

¿Y que sé yo que pasará hoy en el momento en que despierto por la mañana? Hasta que no lo viva no lo sabré… Mientras estoy en el futuro, estoy anticipando acontecimientos que puede que ni siquiera lleguen a existir. De momento, están sólo en mi imaginación. Y esa “realidad virtual” que a veces nos construimos en nuestra cabeza, nos puede generar ansiedad.

 

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Anticipar el futuro puede generar ansiedad

Foco en el resultado o foco en la actividad

Cuando pones el foco en el resultado futuro esperado, te separas de ti. Dejas de estar en el presente, en tu aquí y ahora. Y eso genera, en sí mismo, malestar y abre la puerta a los “miedos” a que salga mal, a que no de tiempo… Abre la puerta a la ansiedad.

¿Y si probamos a enfocarnos en la actividad en vez de en el resultado? Enfocarnos en el hacer de cada momento, nos trae al aquí y ahora, nos hace estar presentes, acompañarnos.

Los plazos

Todos los proyectos se retrasan. Cualquier persona que haya trabajado en un proyecto lo sabe. Siempre surgen imprevistos, modificaciones… Y al final del camino no pasa nada porque ya se asume que esas cosas suceden.

Y si hay un plazo ineludible que cumplir, se termina como se puede, como las circunstancias lo permiten. Aunque no sea de la mejor manera.

Lo mejor es enemigo de lo bueno

Un jefe que tuve decía, como Voltaire, que lo mejor era enemigo de lo bueno. Se trata de elegir una relación adecuada entre coste y eficacia. — Si, vale, esto podría estar mejor hecho pero ¿a qué coste?

Si el coste es elevadísimo, no compensa porque eso hace que la empresa no sea rentable. ¿Podemos hacer algo que cubra la necesidad de una manera práctica y digna? ¿Algo más simple y rápido de gestionar? Hagámoslo así entonces.

¿Y en tu vida personal? ¿Qué coste tiene para tu salud, equilibrio, bienestar… elegir lo mejor en vez de lo bueno? ¿No podrías tú también simplificar?

 

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«Lo mejor es enemigo de lo bueno» Voltaire. Filósofo francés, padre de la Ilustración.

La perfección se alcanza cuando ya no queda más que quitar

Un buen amigo abogado me decía: — Menos mal que hay plazos para entregar los escritos en el juzgado porque si no seguiría cambiando el texto una y otra vez, poniendo más cosas, y no acabaría nunca…

Y quizá ese “extra” de tiempo para supuestamente perfeccionar el texto tampoco beneficie. Reconozco que yo muchas veces me he confundido pensando que algo estaba “perfecto” cuando ya no quedaba nada más que añadir… pero en realidad eso puede hacer el texto farragoso, pesado… hasta ilegible.

Antoine de Saint-Exupéry decía que:

“la perfección no se alcanza cuando ya no queda nada más que añadir sino cuando ya no queda más que quitar”

Quizá se trate más de pararse a pensar unos instantes en que es lo esencial y centrarse en eso. Lo demás es prescindible.

El perfeccionismo

El perfeccionismo genera inseguridad y ansiedad… ¿Y cómo habría de ser de otra manera? Lo único seguro es que perfecto no va a quedar…

¿Es posible estar a gusto de todos?

¿Qué piensas? ¿Es posible estar a gusto de todos? Parece que no… Ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito y cada uno tiene el suyo…

A veces este es otro factor que nos genera ansiedad. Me da miedo quedar mal con otros, ¿qué pensarán de mi?, ¿qué dirán? Me auto-exijo “quedar bien con todos” hacer lo que creo que esperan de mí…

A veces ni siquiera los otros me han dicho que esperan de mí, soy yo quien lo imagino… vaya usted a saber si acierto o no… Otras veces puede que si me lo hayan dicho expresamente. En todo caso, lo que los demás esperen de mí,  ¿es asunto mío…? ¿o más bien es asunto de ellos?

Mientras que yo estoy pensando sobre lo que los demás esperan de mí o no, en como complacerles, etc, estoy de alguna manera viviendo su vida y no la mía. Esto también me separa de mí, me genera malestar y abre la puerta a los “miedos” a no gustar, al rechazo… De nuevo, se abre la puerta a la ansiedad.

Quizá no sea posible complacer a todo el mundo pero si es posible estar razonablemente satisfecho contigo mismo.

 

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La vida es un camino de aprendizajes

La vida es un camino de aprendizajes

La historia de la humanidad es una historia de aprendizajes. Así es como el ser humano llegó desde las cavernas hasta la luna. Un científico premio Nobel, es una persona que se ha pasado años explorando, experimentando en el esquema “prueba, error, corrección”. Tanto es así que quizá deberíamos empezar a hablar de “prueba, resultado, avance”. Porque siempre que hay un resultado, hay una pista sobre por dónde dar el siguiente paso, por dónde seguir avanzando.

Y esa misma historia de la humanidad es reproducida en cada ser humano. Cada vida es un camino de aprendizajes.

Aprender a gestionar la ansiedad

Podemos aprender a gestionar la ansiedad, el estrés. Hoy en día existen herramientas a nuestra disposición. Entre ellas, EFT Tapping es la que me parece más fácil y eficaz en su aplicación. Ahora es la técnica de gestión emocional de moda en los Estados Unidos. Se ha extendido rápidamente gracias a su éxito para el tratamiento del estrés. Desde estrés común a estrés post-traumático.

Así, EFT se ha convertido, en su versión básica, en una herramienta de desarrollo personal para auto-aplicación. Y, en su versión avanzada, en una técnica utilizada por coaches y psicólogos que desean contar con una herramienta sencilla de aplicar y potente en sus resultados.

¿Y ahora, qué elijes?

Quien sabe, quizá algún día esa persona cuyo testimonio abría este artículo acabe por decirme “Cada mañana me despierto tranquila. Me doy permiso para aceptar que no sé como irá el día, explorar y a ver a dónde me lleva eso…”.

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia

 

 

EFT Tapping es un regalo. “Con las emociones no se puede hacer nada…” ¡Sí, se puede!

Me preguntan ¿que es EFT? o ¿qué es tapping? (como popularmente se conoce a EFT). Y cuando contesto, acabo por quedarme con la sensación de no haber transmitido lo que realmente es para mí. Es fácil caer en dar una explicación técnica, sin más. Y con eso quedas bien. Es correcto. Pero EFT ha significado mucho más que eso en mi vida, personal y profesional. Hace 10 años que comencé a utilizar esta herramienta y no imagino cómo hubiera podido recorrer todo este camino sin esta compañera de viaje…

— Has sido mi mejor compañera de viaje, EFT, la más leal. Siempre has estado ahí para echarme una mano. Gracias.

Titulo este artículo “EFT Tapping es un regalo” pero, en realidad, yo he recibido muchos regalos gracias a ella… Te los cuento ahora.

EFT, Tapping

Con las emociones no se puede hacer nada vs. ¡Sí, se puede!

Quizá a vosotros no os haya pasado esto pero a mí si… A mí me enseñaron de niña que con las emociones no se podía hacer nada…

— ¿Qué estás enfadada? Pues te aguantas y te lo tragas.

Cuando ya era mayor, todavía escuché decir a un psicólogo…

¡Que manía con hablar de las emociones, con preguntarle al cliente como se siente! El cliente se mete en su “fregao” emocional y de ahí no hay quien le saque…

El mayor regalo que me hizo EFT fué hacerme ver que los seres humanos tenemos una capacidad natural para “soltar” el malestar emocional. ¡Claro que se puede hacer algo con las emociones! Puedes gestionar las emociones. Puedes reconocerlas, aceptarlas cuando lleguen, y luego soltarlas, dejarlas marchar, recuperando así tu bienestar.

El Tapping me ayudó a recuperar esta habilidad natural para “soltar”, entrenarla y desarrollarla. Y cuando comencé a dedicarme al coaching, me permitió también hablar de emociones con mis clientes SIN miedo a que se metieran en un “fregao”… porque EFT siempre estaba allí si hacía falta liberar emociones desagradables.

(Aunque no hace falta decirlo por obvio, si quiero, por respeto, mencionar que hay muchos psicólogos que si hablan de emociones con sus clientes y algunos también usan EFT)

Trabajar sólo desde la mente vs. hacer un trabajo holístico

Cuanto más pasan los años, más me convenzo de la conveniencia de trabajar con el sistema energético de nuestros cuerpos. Y EFT fue quien me inició en este camino.

— No te voy a engañar… Seré honesta. A pesar de lo que acabo de expresar, reconozco que cuando te conocí, EFT, yo era una escéptica, occidental, abogado… Necesitaba “tocar” para creer… Y eso del sistema energético del cuerpo me sonaba a ese tipo de cosas que una no puede ni ver ni tocar… Esotérico…

La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define esotérico como algo oculto, reservado… Impenetrable o de difícil acceso para la mente. Afortunadamente, la RAE también enseña que exotérico (ahora con “x” en vez de con “s”) significa “común, accesible para el vulgo”.

Y fue así como, a pesar de mi mente cuadriculada de abogada escéptica y occidental, el sistema energético del cuerpo acabó por ser accesible también para mí, para el “vulgo”, siguiendo la definición de la RAE. Mi mente decidió darse permiso para explorar nuevos territorios. La sencillez y naturalidad con la que el Tapping trabaja desde el sistema energético del cuerpo, hicieron lo demás con el tiempo.

El ser humano es mente, emociones, cuerpo, sistema energético y alma. Necesita un tratamiento holístico. Ninguna parte de nosotros mismos puede quedar excluida si deseamos sanar, evolucionar, crecer de una forma integrada y armónica. Y EFT hace este tratamiento holístico. Este fué mi segundo regalo.

EFT

Es demasiado fácil… vs. “hazte la vida fácil”

— En este arrebato de sinceridad que hoy me embarga, tengo que reconocerte EFT que también pensé de ti: ésto es demasiado fácil para funcionar y ser eficaz…

De niña me enseñaron que todo lo que merecía la pena requería mucho esfuerzo, sacrificio. Que las cosas eran complicadas… Lo fácil no funciona, no resuelve nada… Seguir el camino fácil es un error.

Cuando empecé a trabajar para una multinacional tuve un jefe cuyo lema era “hazlo sencillo, hazlo fácil”. Para él lo complicado no funcionaba. Descubrí con sorpresa que tenía razón. Cada vez que se establecía un nuevo procedimiento en la empresa y éste era complicado, fracasaba su implantación. Los empleados nos hacíamos un lío:

— Uy… y ahora… ¿quién tiene que autorizar esto?

— Y… ¿cuál es el siguiente paso? Es que hay tantos…

— ¿Y no puedo hacer el paso 3 antes del 2? Es que fulanito está de vacaciones…

— ¿Cómo quieres que termine en plazo y que el asunto quede bien? Con todo este procedimiento tan complicado…

Recuerdo con cariño a este jefe que me hizo ver la conveniencia de hacerte la vida fácil por primera vez en mi vida. Luego, el Tapping se encargó de acabar de convencerme. Y éste fué el tercer regalo.

Además, por muy sencillas que sean las técnicas que utilicemos, al final habremos de aplicarlas a una entidad compleja: el ser humano. Con toda su riqueza y diversidad, con todo su misterio… Así que tranquilos, la complejidad acabará por llegar, si es esto lo que os preocupa.

También ocurre que hay quien cree que EFT es sólo la llamada “receta básica” pero el Tapping es mucho, mucho más. Aunque hay que seguir reconociendo a Gary Craig (creador de EFT) su gran habilidad para hacer fácil lo difícil.

EFT, Tapping

¿Qué es EFT Tapping?

— Bueno Ana. Esta carta de enamorada que le estás escribiendo a EFT con tanta honestidad, reconociendo tus iniciales prejuicios hacia ella es muy entrañable pero… ¡dímelo ya!, ¿qué es el Tapping?

— Tienes razón. Ahora te lo cuento. Muy resumido, en una “cascara de nuez”. Aquí va.

Herramienta holística de gestión emocional

EFT es una herramienta de gestión emocional. Con EFT puedes aliviar estrés, tristeza, enfado… El Tapping es cómo otras técnicas con las que puedes estar más familiarizado, sólo que, además de trabajar con la mente y la emoción, trabaja también con los meridianos de energía y con el cuerpo. Esta forma holística de trabajo facilita y hace más rápido el alivio emocional.

Te cuento su historia en un suspiro

Roger Callahan, doctor en psicología americano, descubrió que estimular ciertos puntos de acupuntura, junto con una serie de procedimientos físicos y psicológicos, podía aliviar problemas emocionales. Tras años de estudio, desarrolló TFT. Terapia eficaz pero muy compleja de aprender y aplicar.

Un alumno suyo, el coach americano e Ingeniero por Standford Gary Craig, diseñó EFT, consiguiendo simplificar la técnica de Callahan mientras mantenía su eficacia. Es así como EFT se ha convertido en la técnica más difundida y se ha constituido en el “buque insignia” de la denominada psicología energética que hoy es vanguardia en EEUU.

A pesar de su juventud, ya existen estudios científicos que avalan su eficacia en el tratamiento de todo tipo de estrés, desde estrés común hasta estrés post-traumático.

Simplificando, se puede decir que EFT interviene directamente sobre la emoción a través del sistema energético del cuerpo. Es una especie de acupuntura emocional SIN agujas, con digitopuntura. De ahí que popularmente se conozca como “tapping”, que en inglés significa dar suaves golpecitos con los dedos.

Y aún me queda algo más… ¡El cuarto y el quinto regalo!

Como venía diciéndo, el Tapping es una técnica de gestión emocional suave y natural. Te ayuda a recuperar tu  capacidad natural para “soltar” el malestar emocional. Pero EFT no es sólo esto… Cuando, a través del Tapping, nuestro malestar emocional desciende hasta diluirse, nuestra perspectiva del asunto cambia, podemos mirarlo con distancia y sentirnos más capaces de manejarlo. Y cuando cambia pensamiento y emoción, también cambia nuestra acción.

Así es como EFT puede ayudarte, no solo a generar cambios emocionales, sino también cognitivos y de conducta. Y ya tenemos el cuarto regalo.

Vamos a por el quinto. EFT tiene una versión sencilla que puedo enseñar a mis clientes para que se apliquen Tapping entre sesión y sesión. Los clientes que la utilizan avanzan más rápido en el proceso y, sobre todo, aprenden una herramienta que les podrá ser útil para recuperar su bienestar emocional el resto de sus vidas.

Y ya me despido…

Sólo mencionar que EFT son las siglas en inglés de “Emotional Freedom Techniques”, que traducimos al castellano por Técnicas de Liberación Emocional, y también recordar que es conocida popularmente como “Tapping”.

— Tenías razón Ana. El “rollo” técnico es un poco frío. Me ha llegado más lo otro. Y también es verdad que después de tu explicación técnica ya entiendo mejor que es EFT.

— Espero que te haya sido útil

Un abrazo de corazón,

Ana F Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia

Formadora en EFT certificada por la AHEFT y autora del libro “Manual EFT”, Editorial Dilema.

 

Referencias:

  • Manual EFT”, Ana F. Luna. Editorial Dilema.
  • Cursos EFT Tapping

 

 

Cómo ser feliz

«Cómo ser feliz» fue una de las frases más buscadas en Google en 2015. Desde que lo leí tuve la inquietud de escribir algo sobre esto, de pararme a pensar… Si alguien me preguntara esto, ¿qué le contestaría? Quizá también… ¿qué me contestaría yo a mí misma?

Aunque no existen “recetas” que sirvan para todos (cada uno habrá de encontrar su propio camino para llegar a ser feliz), creo que si hay unas pautas de vida que nos conducen a la felicidad y otras que nos abocan a la infelicidad.

Cómo ser feliz

 

Pautas de vida que llevan a ser infeliz

Creo que estar enfocado en el resultado y asociar su logro a la felicidad es una de las formas más corrientes de amargarse la vida en occidente. “Hasta que no tenga pareja, no seré feliz…” “Hasta que no consiga un trabajo mejor, no seré feliz…” “Hasta que no ocurra tal o cual cosa, no seré feliz…” Y cómo usualmente falta algo, no conseguimos ser felices.

Además, es curioso observar cómo cuando tenemos la fortuna de haber conseguido lo que perseguíamos, en vez de disfrutar de ello plenamente, de ser ¡por fin, feliz!, pasamos rápidamente a lo siguiente…, a la siguiente meta, objetivo, a lo siguiente que nos falta…

Así es cómo podemos pasarnos la vida en el camino de conseguir lo siguiente…, sintiéndonos frustrados por lo que todavía no ha llegado a nuestras vidas e incapaces de disfrutar y agradecer todo aquello que ya está aquí… ¿Te suena? A mí, humildemente, sí.

Y quizá este no sea sólo un mal de occidente ya que Nisargadatta decía:

Una vez que te das cuenta que el camino es la meta y que siempre estás en el camino, no para alcanzar una meta, sino para gozar de su belleza y sabiduría, la vida deja de ser una tarea y se torna natural y simple, se convierte en éxtasis…»

 

Pautas de vida que conducen a ser feliz

Asumir que el único momento que tienes para ser feliz es ahora. El pasado se fue y el mañana no existe porque cuando llegue… ya será hoy. Asumir que el camino es la meta, como decíamos antes, y agradecer todo lo que hoy habita en nuestra vida.

Damos por supuesto aquello que nos da bienestar, aquello que nos hace «ser feliz», como si no fuéramos capaces de apreciarlo hasta que lo perdemos. Podemos despertarnos cada día y dar gracias por cosas sencillas y maravillosas como poder darnos una ducha caliente, tomar una taza de delicioso café con tostadas, disfrutar del sol que ilumina la mañana, del azul del cielo que le pone color, de la sonrisa de un ser querido o del niño de la vecina, de la salud de nuestros cuerpos si gozamos de ella, de dos piernas cuyos pasos nos llevan, de dos manos con las que ayudarnos a hacer en este mundo… Puedes probar a agradecer diez cosas sencillas cada día al despertar y luego contarme como te va… a ver dónde te lleva eso… ¿Te animas a probar?

 

como ser feliz, gracias

 

Y si hay algo que hoy no está funcionando en nuestra vida, quizá podamos decirnos: a pesar de eso… o precisamente por eso… hoy elijo vivir un buen día. Bastante tengo ya con ese dolor como para añadir yo sufrimiento. Es verdad que eso está sucediendo. Y también es verdad que puedo relajarme porque siempre hay partes de mí que pueden relajarse y porque siempre hay otras muchas cosas que también están sucediendo en mi vida y que puedo agradecer. Y también puedo elegir mirar aquello que me disgusta de una manera diferente, desde otra perspectiva. Quizá, simplemente, preguntarme ¿qué puedo aprender de esto? Quizá pueda añadir también en algún momento ¿qué puedo hacer con esto?

 

Gestionar los momentos difíciles

Ya sé que a veces es tan grande el malestar que sentimos que estamos sobrepasados o demasiado abatidos para poder contestar a estas preguntas de manera constructiva. Quizá el secreto último de la felicidad esté guardado precisamente aquí. Cuando todo va bien es fácil ser feliz. Cuando hay momentos difíciles… ya no resulta tan fácil, ¿verdad?

Para mí hay tres claves en cómo aprender a gestionar los momentos difíciles: la gestión emocional, la desidentificación del pensamiento y la transcendencia.

 

La gestión emocional

Lo que no dejas ir, lo cargas y, a veces, esa carga es demasiado pesada. Afortunadamente, el ser humano tiene una capacidad natural para “soltar”. Aunque en la escuela no nos enseñaron cómo entrenar y potenciar esta capacidad, hoy tenemos a nuestra disposición técnicas eficaces de gestión emocional que nos permiten aliviar nuestro malestar. El método Sedona, las técnicas de estimulación bilateral – EMDR, EFT – Técnicas de Liberación Emocional, son ejemplo de ello y nos ayudan a recuperar, entrenar y potenciar nuestra capacidad natural para soltar.

Cuando nuestro malestar emocional desciende hasta diluirse, nuestra perspectiva del asunto cambia, podemos mirarlo con distancia y sentirnos más capaces de manejarlo. Y cuando cambia pensamiento y emoción, también cambia nuestra acción. Quizá no pueda solucionarlo por completo en este momento pero si puedo dar un primer paso. Y un paso lleva a otro… Y es así como puede generarse un efecto bola de nieve, una progresión de cambios, que lleve a la resolución total. Se trata de salir del círculo vicioso y entrar en un círculo virtuoso. A veces, son las pequeñas decisiones las que hacen los grandes cambios.

Y cuando hablo aquí de “cambios”, me refiero a resolver los momentos difíciles, a encontrar soluciones creativas a nuestros problemas con un sentido de bienestar. Yo no pienso que se trate de cambiarte, sino de reencontrarte contigo mismo, con tu ser auténtico, con tu patrón natural de equilibrio, salud y bienestar. Hablo de transformarte en la versión más auténtica de ti mismo.

Como ser feliz, transformarte

 

Desidentificación del pensamiento

Tendemos a creer que nuestros pensamientos son verdad y, a veces, son bastante… mentirosillos… y creernos esos pensamientos nos trae sufrimiento.

A veces, somos nosotros los que vemos como imperfecto lo que en realidad es perfecto… Otras, somos nosotros mismos los que nos montamos “películas” inexistentes…

Y también ocurre que nos decimos cosas como “él no debería ser así”, “esto debería ser asá”… ¿y es eso verdad…? La respuesta es… “no” porque la realidad no entiende de “deberías” y “no deberías”, la realidad simplemente “es”. Cuando mis pensamientos discuten con la realidad, me agito en el malestar. Lo que me está volviendo loca es pensar que tendría que ser de otra manera en lugar de, sencillamente, aceptar lo que es.

Cuenta mi amigo Pablo que su padre perdió por completo la memoria tras darse un golpe en la cabeza. Dice Pablo que su padre fue feliz en aquel momento. Después, empezó a recordar y volvió a sufrir… Da que pensar…

Quizá “quien soy yo” es una construcción que sólo existe en mi mente y, si yo la he construido, quizá pueda también “deconstruirla”… Y de forma similar puede ocurrir con la visión que tengo de mi entorno. Y es que hay tantas formas de ver, hay tantas formas de ser y estar en el mundo, hay tantas formas de hacer las cosas…

¿Cómo podemos ayudarnos a desidentificarnos del pensamiento? Podemos encontrar ayuda en la meditación, el mindfulness…  TAT (Tapas Acupressure Technique) puede ser una buena opción, especialmente, para aquellos a los que la meditación no les resulta fácil. Cuando utilizamos TAT, nos pasa como cuando entrenamos nuestra atención mediante la meditación o mindfulness, empieza a desarrollarse la capacidad de reconocer y observar los pensamientos como contenidos eventuales de nuestra mente, en vez de tomarlos como si fueran realidades indiscutibles, y nos vamos desidentificando también de las emociones que se asocian con esos contenidos mentales. El Trabajo de Byron Katie (“The Work”) también puede ser de utilidad, en especial, cuando hay problemas de relación con otras personas.

«No resuelves los problemas pensando; pensando los creas. La solución siempre aparece cuando sales del pensamiento, accedes a la quietud y estás absolutamente presente, aunque sea por un instante. Entonces, poco después, cuando el pensamiento vuelve, experimentas una comprensión creativa que antes no estaba allí. Deshazte del exceso de pensamiento y observa cómo todo cambia…» (Eckhart Tolle)

Cómo ser feliz, transcendencia

 

Transcendencia

Como decía Jung: “Todo lo que rechazas, te somete. Lo que aceptas, te transforma”. Una forma segura de quedarnos enganchados en el sufrimiento, una forma segura de no ser feliz, es rechazar lo que ocurre en nuestro interior o en nuestro entorno. Y si la “toxina” es el rechazo, ¿Cuál es el “antídoto”?: la aceptación.

Una de las claves para la salud mental y emocional y, sin duda, para ser feliz, es la capacidad de aceptarnos tal y como somos y aceptar también al otro y al mundo tal y como es. Y a veces no es fácil aceptar porque la vida nos trae algo realmente duro de vivir. Tanto que nos plantea preguntas sin respuesta en este plano terrenal en el que vivimos, abocándonos a abrirnos al misterio de la vida, más allá de lo que podemos ver, escuchar y tocar en este plano. Situaciones que te llevan a buscar la conexión con esa parte de ti que… está en ti y más allá de ti, con tu Ser.

¿Cómo puedo estimular esa conexión en mi interior? La meditación puede ayudarnos y la Hipnosis Ericksoniana puede resultar un impulso decisivo para acompañarnos en este camino del despertar. Si, ya sé que hay personas que piensan que la hipnosis sirve para dormir, pero, en realidad, la hipnosis sirve para despertar. Sirve para tener una mayor consciencia y conexión contigo mismo, para ayudarte a hacer ese silencio interior que te facilita escucharte a un nivel profundo. Hay quien dice que el siglo XX fué el siglo de los «maestros» y el XXI se abre como el siglo del «maestro interior». Estimular esa conexión interior, íntima, contigo mismo, ayuda a ser feliz.

 

Y date permiso…

Y date permiso para jugar… Date permiso para mantener espacios de disfrute en tu vida. ¿A ti que te gusta? ¿Qué te hace sentir bien? ¿Qué te hace feliz? ¿Pescar? ¿Hacer senderismo? ¿Pintar? ¿Dar paseos por el parque? ¿Estar con tus amigos? ¿Compartir con tu familia? ¿Generar espacios para estar contigo mismo? ¿Hacer fotos? ¿Escuchar música? Pues, date permiso para hacerlo siempre que puedas.

Como dice mi amigo Luis, hay veces que tenemos ya cansado al “niño interior” de tanto proceso de sanación y lo que el niño quiere es ¡jugar!

Que la letra y el ritmo de esta canción te acompañen en tu camino.

Un abrazo de corazón,

Ana F. Luna

Video Catch & Release (Matt Simons)