¿Porqué leerles a nuestros hijos?

 

¿Una realidad compartida no?,  los dispositivos digitales y tecnológicos son una realidad, nos han permitido llegar a lugares impensados y  cambiar la manera en que nos comunicamos, haciendo que esta sea más efectiva y rápida, pero también ha cambiado la forma de vincularnos los unos con los otros. Para bien  o para mal, los dispositivos digitales son ya un miembro más de la familia, pero, ¿es saludable para nuestros niños la cantidad de tiempo que pasan junto a los teléfonos, televisores y computadoras?

 

Aunque el foco de este artículo no está en responder la pregunta anterior,  en esta ocasión centraremos nuestra  atención en un  antiguo habito del que si se conocen datos y del cual se ha subrayado muchas veces los beneficios que conlleva: La lectura.

 

Siempre he recomendado a mis familiares, amigos y pacientes la estimulacion a traves de la lectura desde muy temprana edad, pero en muchas oportunidades he escuchado: “si esta pequeñito, no se va a enterar”, o “es muy inquieto, aunque quiera no me va a escuchar”, o el más común de todos  “es que no tengo tiempo”. Y a consecuencia, las tecnologías han suplantado nuestras voluntades y nos han facilitados la tarea de “tranquilizar y educar a nuestros hijos”. Y es lamentable ya que perdemos de vista los beneficios de esta hermosa y maravillosa práctica educativa.

 

He querido realizar este articulo para refrescar un poco la memoria acerca de lo beneficioso que es para nuestros niños la lectura, y entre más temprano se realice mucho mejor:

 

 

LEER A NUESTROS HIJOS

EL DESARROLLO DE LA CREATIVIDAD

Es uno de los aspectos más importantes de la lectura, a través de los cuentos los niños tienen la oportunidad de IMAGINAR, por lo cual de CREAR. Cuando se le lee a un niño se obliga a su cerebro a representar en imágenes todo aquello que se va relatando, ya sea personajes (rostros, vestimentas, personalidades, expresiones emocionales), ambientes y escenarios, momentos y tiempos, conexión con otros sentidos,   es decir se invita a su cerebro a crear y a estructurar el mundo del cuento a través de su imaginación.  Esto es muy estimulante y está relacionado con el desarrollo y la permanencia de la creatividad en su cerebro adulto. Hay investigaciones que confirman que el cerebro de un niño que ha sido expuesto a la lectura desde temprana edad, es un cerebro más estimulado y creativo, por consecuente puede desarrollar mejores estrategias de resolución de problemas, de innovaciones en ideas, tiene vinculación directa con el éxito escolar, y sobre todo es un cerebro que paradójicamente es menos manipulable, ya que suele desarrollar pensamiento crítico y pensamiento global.

 

 

LA ESTIMULACIÓN DE SU INTELIGENCIA  (DESARROLLO NEUROLÓGICO)

El cerebro es el más beneficiado de la exposición a la lectura. Cuando un niño escucha un cuento (personajes, momentos, emocionalidad), o cuando lee, el cerebro se estimula y establece la activación de numerosas conexiones neuronales, todo esto está relacionado con el punto anterior, con la creatividad, cuando el niño obliga a su cerebro a IMAGINAR, pone en marcha una serie de funciones que lo estimulara  y lo hará más receptivo a nuevos aprendizajes.

 

Esta es una diferencia directa a la exposición de las imágenes brindadas por la televisión o por los mecanismos digitales, debido a que aquí, los personajes, los ambientes y los momentos ya están elaborados, por lo que el niño no se ve obligado a imaginar,  no hay nada que crear, ya que todo está dado, el niño solo se limita a recibir lo ya elaborado o creado, por lo que la activación cerebral no es la misma, y se dejan de estimular otros sentidos a través de los cuales el niño logra aprender.  El niño necesita de TODOS sus sentidos para integrar el mundo, de lo contrario estamos LIMITANDO su experiencia y por consecuencia, limitando la capacidad de desarrollo de su cerebro.

 

A NIVEL VINCULAR – EMOCIONAL CON LOS PADRES

 

Una de las primeras razones para leer a nuestros niños desde temprana edad, es que la lectura permite abrir un espacio único para fortalecer el vínculo con ellos, es un momento de intimidad donde los padres o cuidadores tienen la oportunidad de promover valores a través de un espacio recreativo muy estimulador para los niños, se obtiene toda su atención y puede establecer un vínculo único y especial con ellos. Puede promoverse como un espacio familiar especial, donde se perpetuaran recuerdos y momentos emocionales únicos.

 

DESARROLLO SIMBÓLICO – SOCIAL

 

 

En la escucha de la lectura o en el ejercicio de ella, los niños pueden ir identificando personajes, a través de ellos, pueden empezar a organizar el mundo social y simbólico. Es un espacio donde el niño (a) a través de los personajes planteados aprenden acerca de los valores que representan los mismos e igualmente se muestra una manera de relacionarse con ellos. Los personajes y las relaciones que se presentan en los cuentos permiten a los niños ir organizando e introduciendo aspectos que van a ir formando su personalidad, pueden ver como los personajes logran emocionarse, logran resolver problemas, entre otras situaciones sociales que pueden irse representando a través de los cuentos.

 

Con la presentación los cuentos, el niño tiene la oportunidad de poder desarrollar el pensamiento crítico, a través de la identificación con una u otra característica de los personajes, es decir, logra aprender a integrar distintas características de los personajes con sus características propias, muy probablemente eso también puede suceder con los personajes brindados en las series de la televisión infantil, sin embargo cuando un niño va imaginando a un personaje en una situación determinada, como sucede en los cuentos, se ve forzado a agregar una cuota personal para terminar  la imagen y así poder organizarla en su mente, por lo que va a poder permitir adquirir de lo imaginado a la formación de su personalidad y de su visión crítica de las relaciones sociales.

 

DESARROLLO DEL VOCABULARIO

 

 

Este es un beneficio  indudable de los efectos de la lectura en el desarrollo de un niño. Estimulan de tal manera que su vocabulario podrá crecer de manera prodigiosa, su lenguaje y la comprensión lingüística del niño se verá aventajada, generando un impacto directo en su cerebro. Esta tendrá beneficios tanto a nivel neuronal como también a nivel social, ya que un niño que tiene comprensión lingüística amplia desarrolla también empatía y reconocimiento de las experiencias emocionales de los otros, puede «leer» mas fácilmente al otro y por consecuente podrá desarrollar una mejor inteligencia emocional.

 

ÉXITO ESCOLAR.

 

Finalmente la exposición temprana a la lectura también es un predictivo del éxito escolar de un niño (a). Hay estudios que demuestran que un niño que ha sido expuesto a la lectura a temprana edad, 2-8 años, tiene mejores proyecciones escolares, reconocen más fácilmente sus intereses, logran organizar de mejor manera las actividades académicas, y por consiguiente tiene mucha más probabilidades  de tener éxito escolar ante niños que no han sido estimulados con la lectura en tempranas edades.

 

¿NECESITAS MAS RAZONES?

Cuando el adulto quiere ser niño y al niño se le trata como a un adulto

El adulto se ha olvidado de ser niño. Y eso le pone muy triste.

«Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan)» (Antoine de Saint Exupéry)

Así dicta el libro de El Principito. Un relato corto del aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, que fue publicado por  primera vez el 6 de abril de 1943 y que es actualmente una de las obras más reconocidas de la literatura universal.

El relato, –sin hacer spoiler a quien aún no haya tenido la suerte de leerlo- muestra entre sus mensajes,  a los adultos desprovistos de su esencia natural, absorbidos por la materialización, el pensamiento lógico-racional y desprovistos de la inocencia y la inteligencia intuitiva y valiente de un niño.

A su vez, la diferencia de visión del mundo que rodea a ambos es abismal. La naturalidad y espontaneidad de los niños choca con la frialdad y desconfianza del adulto, en lo que lo más importante del mundo son las cifras (ya sean en euros o en likes), la estabilidad, el no perder el tiempo y dedicarse principalmente a las llamadas «cosas serias y lógicas». Y así a medida que crecemos inexorablemente nos volvemos incapaces de ver más allá de lo limitado que es nuestra propia concepción de las cosas.

El mundo de lo posible se vuelve imposible. El poder ilimitado de la imaginación, el amor por la incertidumbre y la confianza en nuestra intuición, dan paso a una inteligencia que tiene que controlarlo y saberlo todo de antemano. Y así, vamos poco a poco convirtiendo en argumentaciones aquello que «Sabemos», simplemente por el hecho de que tenemos la certeza-justamente inexplicable- de que es cierto.

Recuerdo un adulto que me decía que le resultaban ridículos los niños pequeños porque no se podía razonar con ellos y eran poco inteligentes.

El Principito

El Principito

 

Adultos y niños creativos

Indiscutiblemente la creatividad está sobrevalorada. Se cree ingenuamente que es algo exclusivo de un grupo selecto de genios, en lugar de verlo como lo que realmente es: una habilidad que todos los seres humanos tenemos de expresarnos de forma única y exclusiva.

La creatividad está íntimamente relacionada con la imaginación, y como dice Hugh Mc Leod:

«todos nacemos creativos, a todos nos dan una caja de lápices de colores en la guardería»

Sin embargo, otro error fundamental de los adultos al respecto es asociar únicamente la creatividad con las artes plásticas, la música, el baile y la poesía.

Si bien éstas ramas tuvieron un auge importante y eran bien consideradas en su apogeo, con el dominio del pensamiento racionalista, se instauró en el inconsciente colectivo la falaz idea de considerar todo lo relacionado con estos menesteres como algo poco productivo y hasta de «menor categoría» que las ciencias exactas.

El estudio de StrategyOne, realizado entre más de 5.000 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Japón muestra la relación existente entre la creatividad y el crecimiento económico

La habilidad creativa tanto en el adulto como en el niño es mucho más amplia que el escribir poesía, hacer un bonito dibujo o crear una historia. Desde la psicología congnitiva esta capacidad implica generar un cambio fuera de lo establecido, desarrollar pensamiento divergente y encontrar soluciones efectivas a problemas planteados saliéndose del «esquema mental», entre otras muchas cosas. Ello incluye su aplicación por ejemplo en el marketing, la cocina, el deporte, la medicina, ingeniería y por supuesto, en la economía.

Así de claro era Albert Einstein en su frase célebre

«En tiempos de crisis la creatividad es más importante que el conocimiento»

Guille-Mafalda

Guille-Mafalda

Escuelas diseñadas por adultos creativos

La necesidad de que los sistemas educativos que están diseñados por adultos que no hayan olvidado qué es ser niño, es inminente.

Focalizarse en un curriculum productivo sin tener en cuenta la productividad que genera la propia creatividad. ¿Qué sentido tiene?

Un porcentaje muy alto de las personalidades más influyentes del siglo XX eran fracasados escolares, lo que debe ser motivo de reflexión para el docente: Albert, Stephen Hawking, Craig Vender, Larry Ellison, fundador de Oracle, Bill Gates, Steven Jobs, fueron malos estudiantesy excelentes profesionales.

Un sistema educativo infantil que no tenga en cuenta la voz de los infantes, es como un complejo directivo sólo de hombres debatiendo propuestas sobre la Ley de Igualdad.

Párate un segundo a pensar: además de sujetar papeles, ¿qué otros usos podría darle a un clip?Un niño es capaz de pensar en unos doscientos, mientras que en la edad adulta esta cifra se reduce a unos 15 o 20. Son los resultados de un estudio realizado por el educador y conferenciante británico Ken Robinson.

Aquí os dejo uno de sus mejores monólogos acerca de cómo las escuelas matan la creatividad.

 

5 piezas clave de la Creatividad

Son muchos los estudios y los autores que han desarrollado investidaciones sobre las piezas clave de la creatividad y daría ciertamente para otro artículo del blog. En este caso, simplemente nos ceñiremos a un barrido rápido de algunas de las más destacadas.

  • Dimensión inqusitiva: referida a la capacidad de cuestionamiento, de pensamiento divergente, al desafío de supuestos. Investigación.
  • Persistencia: atreverse a perseguir una meta. Poner el foco en el objetivo y no perderse en los caminos. Aceptación y cierto gusto por la incertidumbre.
  • Novedad: no basta con que sólo haya imaginación, que es condición sine quanun, sino que es necesario que lo creado sea novedoso, peculiar y distintivo.
  • Social: la creación tiene un componente colaborativo, de compartir lo que se ha producido. Se alimentan mutuamente la creación misma y el feedback de lo creado.
  • Pasional: sin pasión no hay motivación.

Reflexión:

La creatividad puede y debe aprenderse y re-aprenderse. Es un hábito. Sólo que en muchas escuelas se considera un ‘mal hábito’, como diría Sternberg, en su libro Inteligencia Exitosa.

«La curiosidad sobre la vida en todos sus aspectos continúa siendo el secreto de los grandes creativos»

(Leo Burnett)

Y yo os pregunto: ¿Y qué es la vida si no un gran misterio?

Fuentes:

Marina JA, Marina E. El aprendizaje de la creatividad. Barcelona: Ariel; 2013.

Robinson K. Busca tu elemento. Aprende a ser creativo individual y colectivamente. En: Robinson K, ed. Barcelona: Empresa Activa; 2012.

Fábrica de sueños

Entre las muchas posibilidades que tenemos de definir a los seres humanos, está la opción de reconocernos como una fábrica andante de sueños. Ese espejo maravilloso y deformante de la realidad y de nosotros mismos, que en ocasiones resulta más revelador que la poderosa conciencia. Y es que en los sueños, siendo nosotros mismos podemos a la vez ser otros, integrar nuestra sombra. Dormidos, con la guardia baja, el otro yo se apodera sigilosamente de los controles y desactiva las alarmas. Convertidos en marioneta, los sueños nos llevan a su vida secreta. A ese reino que es de todos y en el que se nos permite volar, mutar en criaturas fantásticas, desatar por completo los instintos, trascender el tiempo y el espacio.

Lo soñado

El sueño no nos niega nada. En los brazos de Morfeo, volví a besar a Micaela durante el sexto grado de primaria, recorrí Anatolia montado en un canguro (no era Anatolia ni tampoco exactamente un canguro), escapé por poco de un linchamiento, participé en una orgía, me convertí en rinoceronte, fui director de una orquesta sin instrumentos, visité un universo distante, me convertí en número, se me cayó la cabeza al suelo y cuando me agaché a recogerla no había suelo sino una lengua gigante de vaca. Una anciana, peinada de amapola, gritó mi nombre: ¡Diógenes, la cena está servida!. Hablé con objetos inanimados. Deslicé el dedo por las arrugas de una cara invisible. Vi cigarrillos y un vaso con agua turbia. Un reptil dentro de una caja de zapatos. En el cadalso, con las últimas luces de la tarde, y habiendo perdido toda esperanza, llegó la dispensa especial de aquel rey extranjero. Y todas estas peripecias sin salir de la cama.

Marco privilegiado de la imaginación, en los sueños redimimos lo perdido, le pillamos el truco a la vida, respondemos preguntas imposibles, abolimos la lógica. Luego nos despertamos con un fragmento clarificador entre las manos o bien con el desasosiego de no haber podido retener nada. Los caprichos de la memoria cuando juega al escondite.

Los sueños se tejen con el hilo del eterno retorno. Volvemos a esa escena recurrente: se nos caen los dientes, estamos desnudos ante un auditorio, contemplamos un desierto infinito, se nos muere un ser querido.

Los sueños nos colocan ante los arquetipos. Revelan estados interiores de nuestra psique. Nos reparan por dentro y nos preparan para ese otro sueño, el eterno.

En la selva malaya está el pueblo de los Senoi cuya primera actividad por la mañana es reunirse para relatar los sueños, que a continuación son interpretados y comentados por los ancianos. Éstos son los encargados de evaluar si se ha actuado de manera correcta en el sueño y, en su caso, aconsejan lo que se debería hacer. Así es como los Senoi obtienen de los sueños un conjunto de guías que se va transmitiendo de generación en generación.

El lugar que ocupan los sueños en la cultura occidental contemporánea es considerablemente más reducido y estrecho. A diferencia de varios pueblos antiguos, como los griegos o los romanos, que les asignaban cualidades adivinatorias -bastaría con mencionar aquí las profecías que contenían los sueños de Julio César- o incluso pedagógicas, en nuestra época no hay pruebas tangibles de que les hayamos otorgado esos roles. No obstante, sería injusto ignorar la relevancia que tiene el empleo de la palabra sueño para designar aquello que anhelamos, despreciar el valor de los descubrimientos que el psicoanálisis alcanzó o ningunear la infinidad de veces que el séptimo arte se encargó de ellos.

Sueño + psicoanálisis + cine

Uno de los ejes sobre los que gira el psicoanálisis es su método de investigación para evidenciar el significado inconsciente de los sueños. De hecho, Freud sostenía que éstos eran la vía regia hacia el inconsciente.

El contenido manifiesto del sueño se presenta como un mensaje en código o un puzzle cuyas piezas están desordenadas, por lo que es usual que su sentido se asocie con lo absurdo en la medida en que desafía el sentido común y parece escapar de una mera comprensión intelectual.

A través del simbolismo que se extrae de los sueños, observamos como el deseo dispara imágenes que deberán ser descifradas pero que vienen esencialmente cargadas de material sexual. El psicoanalista busca ayudar al paciente a que tome conciencia y reviva de un modo no traumático cierto tipo de experiencias pasadas: lo reprimido. Fomentando la libre narración -sin resistencias- de los sueños van saliendo a flote cuestiones sumergidas dentro del paciente. De esta manera, no es la lógica de la razón la que explica la actividad del sujeto sino aspectos irracionales de su psiquis. Capítulo aparte merecerían las aportaciones de Carl Jung al tema de  los sueños. Éstos no sólo compensan y equilibran la actividad de la vigilia, sino que dialogan y sirven de puente con los procesos arquetípicos del inconsciente.

Otro canal privilegiado por el que circuló la savia de los sueños fue el cine, al que dedicaremos la última parte de estas líneas.

Un cohete lanzado desde la tierra, aterriza en el ojo derecho de la luna y allí descienden seis astronautas muy particulares. El parisino Georges Méliès convirtió, a finales del siglo XIX, una caja de madera en un proyector de sueños y nos ofreció las primeras imágenes en movimiento de un Viaje a la luna. Para este pionero del cine y del género fantástico las películas tenían el poder de capturar los sueños. A partir de él, muchos creadores han parido obras en las que el sueño juega un papel primordial.

En 1920, Salvador Dalí y Luis Buñuel, subvencionados por los príncipes de Polignac se lanzaron a unir al cine con el  surrealismo. La premisa fijada para las películas Un perro andaluz y La edad de oro, fue la de trabajar exclusivamente con material proveniente de los sueños. Ya en Hollywood, diez años más tarde, Dalí volvió al terreno onírico con Alfred Hitchcock en Recuerda: columnas que se licuaban, árboles que se tensan, espirales hipnóticos, relojes desinflados. El artista de los bigotes de gato siempre creyó en la imaginación que encendían sus sueños. Los tenía por fuente de los misterios, algunos de los que todavía esconden sus pinturas.

Varios de los directores clásicos del siglo XX incluyeron a los sueños en en algunas de sus mejores películas.

En un minúsculo cine-club de Buenos Aires, recuerdo haber visto en la adolescencia Cuando huye el día (traducida como Fresas Salvajes en España) de Ingmar Bergman. En una escena que me ha quedado clavada en la retina, el protagonista –un tal doctor Isak Borg- sueña con su muerte que aparece representada por un reloj sin agujas.

Todo el cine del ruso Andrei Tarkovski no es otra cosa que la búsqueda de lo que se aleja de la lógica objetiva y que nos habla del significado de la vida a través del sueño.

Sueños de Akira Kurosawa se divide en ocho segmentos, a cual más poético, que se corresponden con ocho sueños reales del propio director japonés.

La última película de Stanley Kubrick, de marcado corte psicológico, bucea en lo onírico ya desde el propio título, Ojos bien cerrados, y bajo ningún concepto facilita al espectador los criterios que le permitirían discernir entre la realidad y lo que sólo tiene lugar en la mente de la pareja protagonista.

Woody Allen, por su parte, no ha cesado de representar los estados mentales que se suscitan en la visualización de los sueños. Toda la filmografía del neoyorquino está preñada de escenas en que las que algún personaje le relata a su psicoanalista un sueño recurrente.

Ciñéndome a los últimos años y a la temática de los sueños que nos ocupa termino con los siguientes cuatro títulos: Mulholland Drive (2001) de David Lynch; La ciencia del sueño (2006) de Michel Gondry; La cueva de los sueños olvidados (2010) de Werner Herzog. Un documental en el que el director alemán penetra en la Cueva de Chauvet, situada en el sur de Francia y donde se hallan pinturas rupestres de hace más de 32.000 años, para intentar aproximarse a los sueños que inspiraron al primer artista de la historia. Por último y como si se tratase de algo sólo posible en sueños, el protagonista de Holy Motors (de Leos Carax, 2012) es un hombre con múltiples personalidades: la de asesino, mendigo, ejecutivo, monstruo y padre de familia.