El mago no puede morir. (El mago eres tú)

Las personas simpre hemos tenido la necesidad de explicar todo lo que ocurre en nuestro entorno. Si bien es cierto que hoy en día recurrimos a métodos ciéntificos para hallar estas explicaciones, hace miles de años nuestros antepasados encontraron otra forma de explicar lo que veían.  Desde las sociedades más antiguas de las que tenemos registro, mujeres y hombres de todas las tribus y culturas alrededor del mundo han venerado la existencia de algo invisible que nos rodea y a lo que sólo unos pocos afortunados tienen acceso, lo que se ha llamado comúnmente como magia. La magia se define como:

«Conjunto de conocimientos y prácticas con los que se pretende conseguir cosas extraordinarias con ayuda de seres o fuerzas sobrenaturales.»

Como señalaba al principio, la magia ha existido desde que el hombre es hombre. Parece que siempre hemos tenido el impulso de ponerle nombre a las cosas, de dotar de cierto orden el mundo en el que vivimos, y de este modo surge la «magia natural«, aquella que intentaba explicar los fenómenos naturales  dotándoles de una explicación fantástica para sortear lo que entonces se tomaba como inexplicable.  Y en las tribus surge entonces una de las figuras más importantes para el grupo: el chamán.

El mago

El mago era aquella persona de la tribu que a través de rituales mágicos proveía a los miembros del grupo de una ilusión de poder controlar el medio, algo necesario cuando debían enfrentarse a situaciones de gran peligro. Bajo la promesa de cambiar el clima, la salud, o los conflictos con otras tribus, los demás miembros del grupo se dejaban guiar.

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Chamán, mago navajo

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Chamán significa «médico» (en turco «el que sabe») y es una figura que ha existido (y sigue haciéndolo)  en todas las culturas del mundo, en diversas formas:

  • En América del Sur el pueblo mapuche tenían a su machi, quien preparaba brebajes para combatir enfermedades, favorecía la cosecha, expulsaba demonios… Los Aymara por otro lado tenían a los yatiris en la amazonía peruana contaban con la ayuda de los  yachaqFamosa es la figura del nahualbrujo que podía transformarse en animal.
  • En América del Norte, los navajos llamaban hatali  a sus curanderos.
  • En África la figura del chamán tenía importantes cualidades jurídicas, siendo una figura de gran prestigio en la comunidad.
  • En las cordilleras del Hymalaya la figura del chamán ha perdurado hasta nuestros días, a medio camino entre la medicina y el mundo de los espíritus.
  • En la tradición celta tenemos a los druidas, de los que hemos heredado muchas tradiciones  que perduran hoy en día.
  • En China la tradición chamánica recibe el nombre de Wuismo, cuyas raíces se remontan al 1.600 a.c. Y así muchos más.

Con el asentamiento del monoteísmo, las figuras que defendían esta magia natural comienzan a ser marginadas en Europa y Oriente Medio. Alrededor del año 400, la Iglesia Católica consigue el poder en Grecia y Roma y se apropia de las festividades paganas. De ese modo, aunque no lo sepamos seguimos celebrando el solsticio de invierno, en el que acontece el triunfo del «Dios Sol», el 25 de diciembre. Es el motivo por el que el 1 de noviembre aún sin saberlo celebras el Samhein, una antigua fiesta pagana en la que  los druidas celebraban el fin del verano, y en el que el dios de los muertos permitía a los difuntos volver a la vida momentáneamente para comunicarse con sus familiares.  Una vez destruidos los templos y apropiadas las celebraciones, se dio una caza de brujas que fue el último paso al desprestigio de la magia en el mundo entero.

La figura del mago queda entonces desprestigiada (y amenazada) y comienza a apagarse.

Y sin embargo, ¿ha muerto la magia?

El mago en el inconsciente colectivo

Cuando Jung desarrolló su idea del inconsciente colectivo, nos habló de ese océano común y universal en el que estamos todos inmersos, y describió las estructuras que lo sustentan: los arquetipos.  De los muchos arquetipos de los que nos habló Jung, hay uno que se presta muy interesante: el mago.

En palabras de Jung:

«El mago es sinónimo del viejo sabio, que se remonta en línea directa a la figura del hechicero de la sociedad primitiva. Es, como el Ánima, un demonio inmortal, que ilumina con la luz del sentido las caóticas oscuridades de la vida pura y simple. Es el iluminador, el preceptor y maestro, un psicopompo (conductor de almas), a cuya personificación no pudo escapar ni siquiera el «destructor de las tablas», Nietzsche, puesto que declaró portador y proclamador de su propia iluminación y éxtasis «dionisíacos» a su encarnación en Zaratustra, ese espíritu superior de una era casi homérica.»

 

Una de las características más importantes que describen el arquetipo del mago es su poder para cambiar la realidad. Hace siglos los chamanes eran capaces de transformar las sequías en agua, la enfermedad en salud, y sobre todo, citando al propio  Jung: «el arquetipo compensa ese estado de carencia espiritual con contenidos que rellenan el espacio vacío.« Cuando estábamos perdidos y necesitamos la luz, el adivino, el mago o el chamán hacían uso de su sabiduría para rellenar ese hueco.

¿Y acaso no estamos hoy en día experimentando ese profundo vacio? ¿Acaso no experimentamos una falta de «sentido de vivir«? Si tenemos en cuenta de que la OMS asegura que en el 2020 la depresión será la segunda causa de incapacidad a nivel mundial, creo que la respuesta es más que afirmativa.

 

El mago en la actualidad

mago tarot

Si en la antigüedad eran los chamanes quienes exorcizaban al hombre liberándolo de sus demonios, ¿quién asume esa función hoy en día? Si aceptamos la idea de que gran parte de nuestro malestar proviene de las represiones que ejercitamos contra nosotros mismos, la curación de estos problemas proviene de la aceptación de aquellos aspectos a los cuales nos duele hacer frente. Pero este proceso puede llegar a ser altamente doloroso, y en muchas ocasiones nos vemos incapaces de curarnos a nosotros mismos.

Esta incapacidad nos empuja a buscar la ayuda de un curador externo, que  hoy en día puede adoptar la forma de psicólogos, terapeutas, guias religiosos o maestros, que nos ayuden a despertar a nuestro curandero interno.

Porque el arquetipo del mago puede despertarse y expresarse en cualquiera de nosotros. Hace unas semanas, una persona muy cercana participó en un taller y literalmente definió a la persona que impartió el curso como «es un chamán» «lo que ha hecho es magia«. Si te paras a pensar un poco estoy seguro que puedes traer a tu mente el recuerdo de alguna persona que con su sola presencia es capaz de transformar el ambiente de una habitación emanando paz y tranquilidad. Personas que sin hacer aparentemente nada, simplemente siendo ellas mismas cambian la realidad que les envuelve y nos hacen sentir bien sólo con estar en su presencia.

 

Cuando somos capaces de poner orden en nuestro mundo interno somos más capaces de poner orden en nuestro mundo exterior. En este sentido, si bien es cierto que en un primer momento puede hacerse necesario contar con la ayuda de un mago que nos guie, después todos podemos ser nuestros propios chamanes.

¿Cómo despierta el mago?

La magia nace siempre de un acto doloroso. Como indica José María Poveda, los antiguos chamanes nacían a partir de:

  • Enfermedades: «El contacto con el dolor y la muerte constituye un modo poderoso de exposición al conocimiento o a la necesidad de saber acerca de situaciones críticas. El chamán ha sido definido también como «el curador herido», en el sentido de que las cicatrices son señales de su transformación en el camino del conocimiento para sanar. El psicoanalista que pasa su propio psicoanálisis antes de empezar a trabajar representa otra manifestación de esta manera de aprender.«
  • Los modelos cercanos: «La transmisión familiar será otra de las formas elementales de adquisición de conocimientos. El lugar donde habitualmente trabajan los chamanes es de ordinario el lugar donde viven y donde está su familia o su grupo. Es un sistema tradicional para transmitir experiencia, sobre todo en tareas que incluyen especialización artesanal«. 
  • Llamadas místicas

 

Si nos paramos a analizar la vida de personas que han adoptado el rol arquetípico de mago, nos encontramos con muchos ejemplos de individuos que han encontrado su luz, su camino, después de haber atravesado un camino lleno de dificultades y dolor.

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dolor

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Tenemos por ejemplo a  Milton Erickson. Uno de los psicoterapeutas más eficaces de la época y  famoso por ser pionero en cambiar las técnicas de hipnotismo aplicadas a la psicoterapia.  Tuvo un expediente  médico muy problemático, que comenzó a los 17 años cuando sufrió su primer ataque de polio, que se repetiría otra vez a la edad de 50 años. Era disléxico, daltónico y padecía una sordera que le impedía discriminar variaciones entre tonos. Todo el sufrimiento que experimentó a partir de la enfermedad le sirvió para desarrollar estrategias para afrontar el dolor que después utilizó para ayudar a la gente, convirtiéndose en su guía.

O tenemos el propio ejemplo de Jung, quien no es hasta después de superar una crisis en la mitad de su vida, cuando hizo sus principales publicaciones.

Tenemos a Aaron  Beck, padre de la psicología cognitiva, quien tuvo una infancia difícil, teñida por la depresión de su madre debido al fallecimiento de su hermana, y a una enfermedad que le obligó a afrontar sus miedos y problemas desarrollando las técnicas a partir de las cuales  desarrollaría después su teoría.

En la saga de literatura fantástica, Nacidos de la Bruma, Brandon Sanderson nos habla de los alománticos, personas que desarrollan grandes poderes después de haber atravesado un episodio de intenso dolor físico o mental. En el Señor de los Anillos Gandalf no desarrolla todo tu poder hasta que atraviesa los infiernos peleando con el Balrog. Nos topamos de bruces con el mito del Ave Fénix, sólo tras la muerte puede haber vida.

Como dijo José Luis Sampedro:

«Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde empieza a pisar firme».

Así podemos entender el sufrimiento desde una nueva dimensión. Más allá del dolor y las limitaciones,  una oportunidad para que se produzca el despertar del mago, ya que sólo a través de la curación del Self, el mago puede ayudara los demás.

 

Referencias:

  • Carl Gustav Jung. Arquetipos  inconsciente colectivo. Paidós, 2009.
  • Poveda, José María: Chamanismo: el arte natural de curar, Planeta, España, 2002.