Tres experimentos (que no creerás) heredados de la II Guerra Mundial

Después de la Segunda Guerra Mundial, a lo largo de la década de los 50 y los 60, la comunidad científica internacional se vio sumida en un hervidero de nuevos estudio, teorías, investigaciones, experimentos… que intentaban dar respuesta a grandes interrogantes surgidos después del conflicto. Una vez terminada  la guerra, Europa estaba demasiado ocupada intentado recomponerse del desastre, así que fue en los EEUU, cuyo territorio seguía «intacto» donde se pusieron en marcha algunos de los experimentos psicológicos más curiosos que se han hecho en la historia de la medicina y la psicología del pasado siglo. 

1- Proyecto Paloma: misiles guiados por palomas

El nombre del proyecto parece sacado de una película de los Monty Python, pero es real como la vida misma. De todos los experimentos llevados a cabo a lo largo de la historia, mi favorito es sin duda el  Project Pigeon.

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paloma asesina

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Después de la Segunda Guerra Mundial el desarrollo armamentístico experimentó un grandísimo boom en la búsqueda de nuevas maneras de matar más y mejor. Entre otras cosas, se querían desarrollar estrategias de guiado de misiles que fueran lo más fiables posibles.  Y es aquí donde (¿en serio?) entra en juego nada más y nada menos que:  Frederic Skinner, uno de los mayores referentes  de la psicología conductista, por aquel entonces profesor en la Universidad de Harvard.

Al padre del condicionamiento operante no se le ocurrió mejor idea que adiestrar a varias palomas para picotear, mediante estímulos, figuras con el objetivo que tendría el misil. El resto del mecanismo no importa. En el museo Smithsonian tienen una réplica del diseño original.

Demasiado excéntrico para el Ministerio de Defensa, el proyecto fue cancelado en octubre del 44 (después de haber invertido eso sí  25.000 dólares).

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2- La psicología del hambre: el experimento de Minnesota

 

En noviembre de 1944, 36 jóvenes participaron en un curioso experimento llevado a cabo en los pasillos  y habitaciones del estadio de fútbol de la Universidad de Minnesota. Los jóvenes, que por supuesto no eran futbolistas, fueron reclutados por Ancel Keys (el mismo que popularizó el concepto de Índice de Masa Corporal), desde el recién inaugurado  laboratorio de Higiene Psicológica de la universidad, en colaboración con Josef Brozek como psicólogo responsable. ¿De qué trataba el proyecto?

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experimentos II Guera Mundial

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En Estados Unidos veían como el hambre era un problema constante en la Europa asediada por la guerra, donde los bloqueos comerciales hacían muchas veces imposible el abastecimiento de ciudades enteras. Desde la universidad se propusieron hacer un estudio sistemático sobre los efectos físicos y psicológicos de hambre a largo plazo, tratando de encontrar cuál es la mejor manera de rehabilitar a las personas que lo han padecido durante periodos prolongados de tiempo.  Los  36 participantes del estudio eran objetores de conciencia , que como alternativa a la guerra se habían apuntado a labores de servicio público (a menudo los objetores de conciencia se alistaban en experimentos médicos donde eran utilizados como conejillos de indias). 36 jóvenes que se ofrecieron voluntariamente para que «los mataran de hambre«.

De los 200 inscritos, 36 llegaron a Minessota en noviembre de 1944, donde pasarían los 12 meses siguientes. El experimento se desarrolló de la siguiente manera:

Los tres primeros meses se les alimentó de manera normal, para establecer una línea base (un punto de partida controlado y equitativo) entre los jóvenes.

Los siguientes 6 meses fueron sometidos a una dieta muy pobre, dividida en dos comidas al día. Los alimentos que les daban eran los mismos que se podían encontrar en la Europa de aquellos años: patatas, pan, pasta, poca proteína… Debían trabajar 15 horas a la semana en el laboratorio, caminar 22 millas a la semana, y  participar en actividades educativas otras 25 horas semanales.

Los últimos 3 meses fueron sometidos a una «rehabilitación» en la que volvieron a comer de manera habitual.

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experimentos minnesota

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¿Qué averiguaron? Los resultados a nivel físico que observaron fueron los siguientes: bajada de peso; bajada de la temperatura corporal;  disminución de la energía sexual y de la activación en general. En el plano psicológico encontraron un deseo obsesivo por la comida; fatiga; irritabilidad; depresión; apatía…

Pero aquí no termina la historia. Si ya de por sí podemos pensar que el experimento en cuestión era bastante ridículo, el destino no quiso que llegara a buen puerto. En mayo de 1945 finalizó la guerra, antes de haber terminado la segunda fase del experimento, cuando los 36 participantes se encontraban en pleno calvario pasando hambre. El equipo  de Minnesota, que veía como el resultado de su estudio no iba a poder ayudar a la población real, decidió no tirar la toalla y elaboró una guía de 70 páginas Men and Hunger: A Psychological Manual for Relief Workers, basado en lo que habían aprendido hasta la fecha.  Como dato curioso advertir que de todos los tratamientos que se utilizaron en la última fase (rehabilitación) el más eficaz fue  la ingesta de comida altamente calórica.

Si quieres saber más, te recomiendo este artículo en el que se recogen algunos pensamientos de los participantes en el estudio.

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3- Experimentos crueles: investigación de Milgram

 

Desde la Universidad de Minnesota, pasando por Harvard, llegamos a Yale. En esta universidad se encontraba Stanley Milgram cuando  desarrolló unos de los experimentos más famosos de la historia. Corría el año 1961, y los actos de barbarie cometidos durante la Segunda Guerra Mundial despertaban mucha atención. Pocos meses antes miembros del partido nazi habían sido condenados por crímenes contra la humanidad, y Milgram quería averiguar si las demás personas que habían seguido sus órdenes también deberían ser consideradas como cómplices. ¿hasta qué punto un humano obedece a una figura de autoridad aunque  sus órdenes entren en conflicto con su moral? 

El anuncio que publicaron en una parada de autobús en Florida para buscar a sus conejillos de indias rezaba así: «estudio de la memoria y el aprendizaje». Por cuatro dólares más dietas, los voluntarios creían que estaban participando en un estudio que se alejaba mucho de la realidad.

Se necesitaban tres personas para desarrollar la actividad. El investigador, intentaba persuadir al voluntario para que administrara descargas eléctricas a una tercera persona (cómplice del investigador). La intensidad de las descargas iba ganando en potencia, y el cómplice fingía, mediante gritos y suplicas, que sufría verdaderos dolores.  La variable dependiente objeto de estudio fue:

«¿Cuánto tiempo puede alguien seguir dando descargas a otra persona si se le dice que lo haga, incluso si creyera que se le pueden causar heridas graves?»

 

 

Las hipótesis que barajaban en el inicio era que muy pocas personas llegarían al final del experimento, tan sólo los más sádicos, por lo que su sorpresa debió ser considerable cuando vieron que 25 de los 40 participantes llegaron al último nivel de voltaje.

Después de terminar las sesiones Milgram les hacía una serie de preguntas a los participantes antes de contarles lo que realmente había pasado. Algunas de las transcripciones originales son:

 

Sujeto: Yo me detuve, pero él (el experimentador) insistía ¡continúe! ¡continúe!

Milgram: ¿Pero por qué usted simplemente no desatendió la orden?

Sujeto: ¡Él decía que el experimento debía continuar!

Milgram: Está bien, me gustaría decirle algo sobre el experimento ¿se siente usted un poco molesto?

o

Milgram: ¿Por qué no se detuvo?

Sujeto: ¡Él no me dejaba! ¡Yo quería parar! Le insistía con parar pero él decía no. Le pedí que revisara al tipo que estaba ahí dentro pero no lo hizo. 

Si quieres saber más, Milgram publicó tiempo después Obediencia a la Autoridad, donde se recogen los detalles de la investigación.

 

Fuentes: