Que es primero, la madre o la mujer?

Este título abre una discusión que puede llegar a ser polémica. Situación por la que he atravesado varias veces en conversaciones con mi círculo más íntimo (familia, amigos). Pero también una reflexión que he hecho luego de muchos años como terapeuta.

Una pregunta que me hace revisar mi historia y mis legados familiares:

  • ¿Cómo se vive la maternidad en mi familia?
  • ¿Qué rol tiene la mujer en mi familia?
  • ¿Qué ha pasado cuando alguna de mis primas o tías han intentado romper lo esperado y han hecho cosas distintas?

 

Esto me invita a ver cómo ha vivido la experiencia de la maternidad mis primas, amigas, y personas cercana a mí, y sobre todo como me siento ante eso, que cosas suceden en mí. Pero también pienso, no sólo se trata de cómo mi familia ha construido el rol de la mujer y el ideal de una madre, sino también en que cultura y en que etapa social e histórica hemos crecido, lo que empuja a la familia en general a construir este tipo de “realidades”, a las que “no se cuestionan” sino que se “introyectan o asumen sin oponerse” considerándolas como correctas.

 

Qué difícil es para una mujer cumplir con los roles impuestos por una sociedad más bien patriarcal, donde se espera que sea una mujer trabajadora, independiente, pero además se obliga a ser una madre excepcional, sin errores y sobre todo abnegada al 1000% con relación a la crianza de sus hijos. Una vez escuche “olvídate de ser mujer como por 15 años, el día que quedaste embarazada primero están tus hijos y después tú”, (aclarando que no soy madre, la persona que me lo dijo se lo decía a sí misma) Pero, ¿será realmente así?.

 

MADRES A TIEMPO COMPLETO

 

Este tipo de ideas ha sido reforzado por generaciones. Ciertamente la maternidad es una experiencia maravillosa que cambia la vida, pero porqué debe convertirse en una experiencia aisladora donde solo debe cumplirse un rol 24/7?, en pocas palabras ¿porque anularse como mujer?. En esto, además de la familia, y de la cultura donde se desarrolla se suman los medios de comunicación,los cuales han hecho un trabajo sistemático que encapsular cada día más los roles de género, y perpetúa los estereotipos de lo que es la maternidad. Por ejemplo el siguiente:

Es un pequeño ejemplo de cómo la sociedad en la que vivimos evalúa la maternidad. Es una cosa o la otra, pero las dos juntas quizás no funcionen. ¿Por qué plantear la experiencia de maternidad como un polo opuesto a lo que es ser mujer e individuo?

 

Amor desmedido y desinteresado.

 

Ciertamente la madre es una figura única e irrepetible en la vida de un niño. Cuando el niño nace depende directamente de la madre quien provee lo más importante para sobrevivir, el alimento. Pero también el abrigo y el amor alimentan, razón por la cual el cuidado de una madre los primeros años de la vida de un niño son fundamentales para su crecimiento y la formación de su seguridad psicológica y salud física y emocional.

 

Tener este aspecto claro hace que una madre se comprometa con su responsabilidad en la crianza y entienda que su rol como protectora y formadora es fundamental para el desarrollo de sus hijos. Pero en algunos casos, pareciera que esto conlleva directamente a olvidarse a ellas como mujer.

 

Y en este aspecto la sociedad también tiene responsabilidad. Cuando un niño nace generalmente el regalo de las personas que van de visita van dirigidos al bebe, ¿y que pasa con la mamá?; cuando el niño va creciendo y hablamos con una mujer, lo primero que preguntamos es ¿Cómo están los niños? ¿Cómo va la escuela?. Cuando entablamos una conversación con alguien que sabemos que es madre las primeras preguntas para comenzar una conversación se centran en: los niños. Lo cual sin querer igualmente encaminamos a esa mujer a olvidarse ellas como individuos y nos relacionamos a través del rol que están desarrollando: ser madre.Entre líneas le estamos diciendo, «primero madre, después mujer».

 

Es raro ver que una persona le pregunte, ¿Cómo estás tú? ¿Qué tiempo has tomado para ti?, ¿sigues bailando, o en tu curso de pintura, yoga, deporte? Es decir, asumimos que si es madre, su foco de atención y en lo que está concentrada su vida es en eso mismo: ser mamá. Y la tarea es mucho más asumida cuando la familia es monoparental, es decir cuando la mama es mama y papa a la vez, cuando hay condiciones especiales en sus hijos tanto físicas como psicológicas, entre otras situaciones.

 

Pero qué pasa cuando empezamos a ver que hay madres, que no se desconectan de su esencia de mujer, es decir que no se de olvidan de ellas como individuos y se siguen desarrollando en otras área de interés, donde solo invierten tiempo en ellas (aunque sea solo por un rato) y pueden separarse del rol de madre?

 

 

¿Mujer primero, madre después?

 

Es así antes de ser madre fuiste mujer, pero, ¿cómo vivías la experiencia de ser mujer? Eso es importante ya que a partir de allí podemos partir para revisar como estas viviendo la experiencia de de ser madre, si decides ser lo algún día, o si ya lo eres actualmente.

 

He visto como aquellas madres que dedican tiempo a divertirse o a realizar actividades fuera del hogar son enjuiciadas y reprendidas por una sociedad, que responde a la vivencia patriarcal de lo que es la mujer. Expresiones como estas son comunes:

 

“se escapa cada vez que puede hacer yoga, es que no quiere encargarse de los niños”, “pero como va a empezar a trabajar tan pronto, si los niños están muy pequeños”, “Deja a los niños solos con el papa y ella se va a reunir con sus amigas, que irresponsable”, “no le ofrezcas que no vaya, sino va a aprovechar quedarse en casa y te va a dejar a los niños a ti”

 

Frases como estas las he escuchado en diversas ocasiones en donde realmente es enjuiciado cuando una madre dedica tiempo para ellas y no involucra a sus hijos en esas actividades.

 

Sin embargo, no se escapa de la realidad que algunas mujeres viven la experiencia de la maternidad con apegos más bien evitativos, distantes y poco conectados con sus hijos. Aquellas mujeres que  habiendo decidido ser madres (de manera planificada o no), les cuesta conectarse con los cuidados prioritarios y muestran conductas negligentes como abandonos, distanciamientos o delegación de responsabilidades en terceros.

 

son aquellas mujeres que también están polarizadas, pero en este caso al extremo contrario.

 

 

 

 

LA PALABRA CLAVE: EQUILIBRIO

MADRE Y MUJER A LA VEZ

 

La clave es el equilibrio, saber fusionar ambas sin que una anule a la otra. SI, hablo en plural, ya que todos tenemos diversas facetas dentro de nosotros mismos. de manera que la invitación es a integrar cada unas de nuestras partes para que una no controle ni domine, sino que una parte de nosotros se complemente con la otra.

 

  • Para lograr esto es importante SOLTAR LAS CULPAS!!!!. sentir culpa es una manera de sabotaje a los procesos de crecimientos y de reconocimiento personal, la culpa es la amiga que siempre se queja, la que es negativa y la que frena el avance. Si te dejas acompañar siempre de las culpas, seguirá una parte de tí anulando a la otra.

 

  • Evitar entrar un extremo. Nos se trata de solo ser mujer, ni de solo ser madre, se trata de saber equilibrar ambas en ti.

 

Recuerdo una madre a la que le dije una vez “has hecho un trabajo maravilloso con tus hijos, son adultos ya responsables de sus vidas, sanos, felices e independientes, pero ahora que se fueron de casa, que pasara contigo? a lo que siguió un espacio de silencio y unas lágrimas continuas, ya que era primera vez en su vida que no tenia a nadie a quien cuidar, y no sabia como empezar a atenderse a sí misma.

 

Muchas mujeres pasan 20, 25 y hasta más años de sus vidas siendo madres, y una vez que los hijos se emancipan y se van de casa, no saben qué hacer, ya que no han desarrollado otras facetas de su vidas más que ser madres. Y aquí es donde llegan las complicaciones, ya que suelen desarrollarse patologías como depresiones, ansiedades, o empiezan a generar síntomas físicos porque no saben encontrarse en otra forma que no sea realizando la labor de madre.

 

Razón por la cual es importante recordar, que antes de madre fuiste mujer, y que aunque tus hijos siempre serán tus hijos, en algún momento ellos volaran fuera de casa, por lo que la pregunta es: vas a esperar ese momento para verte a ti al espejo? para reconocerte y para descubrir tus necesidades, sueños y motivaciones?

 

Tus hijos también necesitan verte desarrollándote en diversas áreas de tu vida, lo cual será para ellos fuentes de aprendizajes, de ejemplo y sobre todo de admiración. Esto también fortalecerá el vínculo que se establece entre madre – hijo y ayudara a desarrollar en ellos seguridad por el mundo externo y capacidad de aventurarse a explorar el mundo con confianza.

 

Recuerda que la clave es la integración, el equilibrio entre la posibilidad de ser una buena madre y de reconocerte como mujer, con necesidades y motivaciones, con sueños y con ilusiones.

 

Invito a leer este cuento recopilado por la Autora Pinkola Estes, donde de manera magistral nos ayuda a conectarnos con nuestra esencia más profunda y nos invita a regresar a nuestras raíces y profundidades psicológicas. se llama Piel de Foca y pueden encontrarlo en su libro Mujeres que corren con lobos

 

Ser madre definitivamente es un plus, pero también fortalecerá tu ser realizar las actividades que te gustan y que complementan tu felicidad y equilibrio interno. Realizar un curso recreativo, estudiar, salir con las amigas, etc. Sean cuales fueren tus intereses, no los olvides, reconcíliate con ellos y magistralmente hazte un espacio para ellos, protégelos, porque al proteger esos espacio también estas protegiendo tu salud mental y emocional, lo que traerá consecuencias positivas tanto con la relación con tus hijos, como con el resto de tu vida.

 

 

La histeria en la mujer versus la feminidad

Hace unos días, navegando en el Instagram, me encuentro con un post que me hizo reflexionar sobre la histeria en la mujer versus la feminidad. En el mismo se citaba a la excéntrica cantante Madonna. La joven bloggera exaltaba en su publicación la capacidad de hacer la diferencia: “LA REVOLUCION EMPIEZA AHORA”, afirma en mayúscula cerrada. Curiosamente, la imagen que acompaña este pensamiento motivador es ella misma mostrando su trasero: ¡la revolución de las nalgas será! “Qué tiempos más felices para los adolescentes varones”, pensé.

Cada vez es más fácil tener acceso a la pornografía, y no precisamente protagonizada por actrices porno. Son mujeres de carne y hueso quienes cada vez más se desnudan en sus cuentas de redes sociales. Lo más curioso de todo, es que dichas imágenes seductoras y explícitas se acompañan de: pasajes bíblicos, pensamientos motivadores, frases filosóficas, etc. El panorama para la mujer en el plano de la experiencia y expresión de la sexualidad ha dado un giro drástico en el último siglo. Existe una diferencia abismal entre la “revolución de las nalgas” que vemos hoy en día, y la doble moral que caracterizaba la época victoriana.

mujer histeria

 

Histeria versus feminidad

A finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, Sigmund Freud estudiaba y ofrecía tratamiento a las pacientes con histeria. Sujetos, en su mayoría mujeres que sufrían de síntomas físicos, como diversos tipos de parálisis, que no podían explicarse por medio de la biología. Esto abrió el camino para el surgimiento del Psicoanálisis como disciplina y el estudio de diversos fenómenos psíquicos/sociales. Pero con respecto a la mujer, Freud decía:

La gran cuestión… que no he sido capaz de responder, a pesar de mis 30 años de estudio del alma femenina es: ¿Qué quieren las mujeres?”

El deseo de la mujer se presenta como enigmático, múltiple y disperso. En la cultura popular, incluso se hacen bromas con respecto a esto: nadie sabe lo que quieren las mujeres, ni ellas mismas.

Unos años después en la década de los 70s, el psicoanalista francés Jacques Lacan se dedica al estudio psicoanalítico de las mujeres. En dichas formulaciones, Lacan distingue entre la histeria y la feminidad, hasta llega a oponerlas. Como decía uno de mis profesores de la maestría:

Toda mujer es histérica (en su estructura psíquica), pero no toda histérica es mujer.

En esta línea, Lacan plantea que en la histeria hay una pregunta perenne por qué es ser mujer. Lo cual es esencialmente diferente a volverse una mujer, o serlo.

 

La histeria como estructura psíquica

Tomaremos como referencia el trabajo del psicoanalista Joël Dor, en su obra “Estructuras Clínicas y Psicoanálisis” para definir una estructura y los rasgos primordiales:

La especificidad de la estructura (psíquica) de un sujeto se caracteriza por un perfil determinado de la economía de su deseo, regida por una trayectoria estereotipada, o rasgos estructurales… y que se distinguen de los síntomas.

Las estructuras se constituyen como una salida al Complejo de Edipo, y la relación del sujeto con la función paterna, como instauradora de la Ley y como aquello que colma el deseo de la madre. La estructura surge en el pasaje del ser el falo (lo que completa el deseo materno), a no serlo sino tener un atributo fálico que satisface parcialmente dicho deseo. Es decir, se interrumpe ese momento en el cual el hijo o la hija son todo lo que colma a la madre, para dar paso a otra realidad. No hay nada que colme por completo a nadie. Sin embargo, hay alguien que cumple la función paterna y que cuenta que un atributo fálico que satisface de cierta forma a la madre.

 

Rasgos estructurales en la histeria

Histeria Mujer

Toda la dinámica del deseo en la histeria, ya sea en el hombre como en la mujer, se juega en torno al hecho de haber sido despojado (a) injustamente del atributo fálico. Por esto, en la histeria un rasgo estructural es la alienación subjetiva del histérico en su relación con el deseo del Otro. Lo que busca contantemente es ser el objeto causa de deseo del Otro. De allí, surgen una serie de identificaciones con el objeto ideal del Otro. La constante en la histeria es convertirse en aquel objeto que despierte el deseo del Otro.

Sumado a esto, el sujeto histérico se vive constantemente como no habiendo sido suficientemente amado por el Otro. Se inviste a sí mismo como un objeto incompleto con respecto al objeto fálico. Con respecto a su propio deseo, procura de forma inconsciente que el mismo permanezca insatisfecho. Además, intenta incansablemente reivindicarse al emular este objeto ideal que no ha sido jamás.

El narcisismo en la histeria es particular, pues se relaciona con la dimensión del dado para ver. El sujeto de la histeria se ofrece a la mirada del Otro como encarnación del objeto ideas de su deseo. En ocasiones, se vale de otras personas para lograr ese “brillo”. Por medio de un desplazamiento, se muestra a través de otros que ha colocado en una posición privilegiada como modelos.

 

Mujeres histéricas y su relación con el sexo

mujer histeria perfecta

He tomado el mismo subtítulo utilizado por Dor, pues me parece justo para explicar fenómenos actuales como el expuesto en los primeros párrafos de este escrito. Una serie de aspectos sintomáticos se hacen más evidentes con el auge de las redes sociales. Se abre más la brecha entre la mujer histérica y su relación con la femineidad.

La mujer histérica mantiene un afán de perfección, que se experimenta como una exigencia constante que la atormenta. Para ella lo bello y lo femenino van de la mano. Sin embargo, la preocupación persecutoria por lo bello en ocasiones viene a suplantar a lo femenino hasta borrarlo. Este fenómeno se evidencia cada vez más, potenciado por los desarrollos tecnológicos en las ramas de la estética y la cirugía plástica.

En el fondo lo que hay es una convicción permanente de imperfección. La mujer histérica se vuelve su propio juez tiránico, pues nada será jamás lo suficientemente bello para neutralizar la huella de sus imperfecciones. En cuando a su cuerpo, lo expresa en sus frases favoritas: “mi cuerpo debería ser así”, “sólo debo arreglarme esto o lo otro”, “no soy lo bastante bonita”, etc. Todo lo que encuentre en su camino es bueno para servir de máscara, y atraer la mirada del otro.

Pero así como cuestiona insaciablemente su belleza física, lo hace con su inteligencia y espíritu. Pero se encuentran con una barrera, es difícil aparentar el intelecto. Por lo que toman un discurso prestado, y vuelve a hacer “como si” supiera más de lo que realmente sabe. En los casos más grotescos, vemos las redes sociales inundadas de mujeres histéricas que se muestran “como si” fueran perfectas. Cuerpos esculturales productos de las cirugías plásticas y retocador por el Photoshop, siempre acompañadas de una frase intelectual sacada de Google. Esto es sólo un pantallazo del modo como se conducen en la vida.

 

Identificación de la histérica con la mujer

mujer histeria identificación

Sobre las mujeres Lacan plantea que La Mujer no existe, ya que sólo existen las mujeres de una en una. Ante esta paradoja, el psicoanalista francés Eric Laurent es cuestionado en una entrevista. Le preguntan: ¿Y el hombre sí que existe? A lo que él responde:

El hombre tiene un falo, que es exterior; es patente y obvio y con él puede convertir con facilidad su placer en categoría. Por eso, lo que quiere el hombre se puede producir en masa y por eso hay una industria del sexo, pero sólo está pensada en masculino. Sólo para ellos.

Sin embargo, para la mujer histérica pareciera que sí existe una mujer. Y es aquella con la que busca identificarse pues responde a la pregunta: ¿qué es una mujer? Lacan plantea que en la histeria se responde a esta pregunta por medio de una identificación viril. Como ya vimos, identificándose como aquella que posee el atributo fálico. En esa transacción, cede la posición femenina a otra mujer que para ella encarna el enigma de la feminidad. Mientras que ella se vuelve una maestra de la seducción infinita.

Freud ya lo había señalado en el caso Dora, que estaba avasallada por los encantos de la Sra. K. En la histeria siempre veremos una suerte de homosexualidad. La misma se vincula más al proceso de identificación con una mujer que toma como modelo, que a la elección del objeto amoroso. La histérica procura ser como ella, pensar como ella, vivir como ella, incluso tener los mismos hombres que ella… ¿Han escuchado el término “frenemies”, o “amigas y rivales”?

 

La elección del objeto masculino en la histeria

mujer histeria hombre

Otros rasgo estructural en la histeria que marca la elección de objeto, y todas las elecciones en general, es la indecisión permanente. Puede relacionarse con cosas comunes o un compañero amoroso, la histérica nunca quedará satisfecha con su elección. El objeto elegido continúa sujeto a las dudas, porque siempre es mejor el objeto que no se eligió.

Ya Freud llamo la atención sobre este punto al exponer que el histérico deseaba sobre todo que su deseo permaneciera insatisfecho. La lógica psíquica funciona de esta manera: para mantener su deseo, la histérica se esfuerza por no darle jamás un objeto que la satisfaga. En el caso de la elección de una pareja amorosa, se afanará por no encontrar nunca un hombre a la altura de su máscara de perfección.

Las histéricas generalmente se deciden por un compañero inaccesible. Puede ser potenciado por un aspecto de realidad, como una pareja que viaja por largos periodos de tiempo. Otra salida que encuentra es escoger un compañero amoroso ya comprometido. Al final del día suele sentirse tan desolada pues de todos los posibles compañeros masculino, el único que le interesa es el imposible.

En la histeria se coloca a este otro en el lugar de Amo, pero un amo que jamás ocupará el lugar que ella le asigna en sus fantasías. Siendo un hombre inaccesible o extraño, rápidamente se vuelve decepcionante, o en un objeto más de su insatisfacción. Como bien decía Lacan:

El histérico necesita un amo sobre el cual pueda reinar.

 

Menos histérica más mujer

HISTERIA MUJER

La temática de las mujeres para el Psicoanálisis es bastante extensa y no será tocada en este escrito. Volviendo a la llamada “Revolución de las Nalgas” que se observa cada vez más en las redes sociales. Debemos hacer una distinción, puesto que no se trata de mujeres en el sentido de expresar un deseo de libertad. Más bien se observan manifestaciones de una estructura histérica marcada por un búsqueda exagerada de despertar el deseo en el Otro. Hoy el Internet y los seguidores se han convertido en un Otro bastante exigente y cruel. Mientras más le dan las histéricas más le piden, más les da, más enseña pero siempre tratando de enmarcarlo con algún pensamiento positivo.

El universo de las estructuras psíquicas y de la histeria es extenso, y no se agota en un simple post. Aunque no trataremos la orientación terapéutica de la histeria, en la clínica estos fenómenos son más dramáticos, y menos graciosos. Las pacientes llegan a consulta con un sufrimiento real que buscan suprimir. Como mencionábamos anteriormente, toda mujer es histérica en su estructura, pero no toda histérica es mujer en el sentido de reconocer su falta. Deben caer las identificaciones que buscan satisfacer el deseo en el Otro, y surgir otras que promuevan el propio deseo. Entonces la histérica será cada vez menos insatisfecha y podrá ser más mujer.

 

Referencias Bibliográficas:

  • Dor, Joël. Estructuras Clínicas y Psicoanálisis. Amorrortu Editores. Edición 2006.
  • Philippe, Julien. Psicosis, Perversión y Neurosis. Amorrortu Editores. Edición 2002.

Fuentes: