Cuando el adulto quiere ser niño y al niño se le trata como a un adulto

El adulto se ha olvidado de ser niño. Y eso le pone muy triste.

«Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan)» (Antoine de Saint Exupéry)

Así dicta el libro de El Principito. Un relato corto del aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, que fue publicado por  primera vez el 6 de abril de 1943 y que es actualmente una de las obras más reconocidas de la literatura universal.

El relato, –sin hacer spoiler a quien aún no haya tenido la suerte de leerlo- muestra entre sus mensajes,  a los adultos desprovistos de su esencia natural, absorbidos por la materialización, el pensamiento lógico-racional y desprovistos de la inocencia y la inteligencia intuitiva y valiente de un niño.

A su vez, la diferencia de visión del mundo que rodea a ambos es abismal. La naturalidad y espontaneidad de los niños choca con la frialdad y desconfianza del adulto, en lo que lo más importante del mundo son las cifras (ya sean en euros o en likes), la estabilidad, el no perder el tiempo y dedicarse principalmente a las llamadas «cosas serias y lógicas». Y así a medida que crecemos inexorablemente nos volvemos incapaces de ver más allá de lo limitado que es nuestra propia concepción de las cosas.

El mundo de lo posible se vuelve imposible. El poder ilimitado de la imaginación, el amor por la incertidumbre y la confianza en nuestra intuición, dan paso a una inteligencia que tiene que controlarlo y saberlo todo de antemano. Y así, vamos poco a poco convirtiendo en argumentaciones aquello que «Sabemos», simplemente por el hecho de que tenemos la certeza-justamente inexplicable- de que es cierto.

Recuerdo un adulto que me decía que le resultaban ridículos los niños pequeños porque no se podía razonar con ellos y eran poco inteligentes.

El Principito

El Principito

 

Adultos y niños creativos

Indiscutiblemente la creatividad está sobrevalorada. Se cree ingenuamente que es algo exclusivo de un grupo selecto de genios, en lugar de verlo como lo que realmente es: una habilidad que todos los seres humanos tenemos de expresarnos de forma única y exclusiva.

La creatividad está íntimamente relacionada con la imaginación, y como dice Hugh Mc Leod:

«todos nacemos creativos, a todos nos dan una caja de lápices de colores en la guardería»

Sin embargo, otro error fundamental de los adultos al respecto es asociar únicamente la creatividad con las artes plásticas, la música, el baile y la poesía.

Si bien éstas ramas tuvieron un auge importante y eran bien consideradas en su apogeo, con el dominio del pensamiento racionalista, se instauró en el inconsciente colectivo la falaz idea de considerar todo lo relacionado con estos menesteres como algo poco productivo y hasta de «menor categoría» que las ciencias exactas.

El estudio de StrategyOne, realizado entre más de 5.000 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Japón muestra la relación existente entre la creatividad y el crecimiento económico

La habilidad creativa tanto en el adulto como en el niño es mucho más amplia que el escribir poesía, hacer un bonito dibujo o crear una historia. Desde la psicología congnitiva esta capacidad implica generar un cambio fuera de lo establecido, desarrollar pensamiento divergente y encontrar soluciones efectivas a problemas planteados saliéndose del «esquema mental», entre otras muchas cosas. Ello incluye su aplicación por ejemplo en el marketing, la cocina, el deporte, la medicina, ingeniería y por supuesto, en la economía.

Así de claro era Albert Einstein en su frase célebre

«En tiempos de crisis la creatividad es más importante que el conocimiento»

Guille-Mafalda

Guille-Mafalda

Escuelas diseñadas por adultos creativos

La necesidad de que los sistemas educativos que están diseñados por adultos que no hayan olvidado qué es ser niño, es inminente.

Focalizarse en un curriculum productivo sin tener en cuenta la productividad que genera la propia creatividad. ¿Qué sentido tiene?

Un porcentaje muy alto de las personalidades más influyentes del siglo XX eran fracasados escolares, lo que debe ser motivo de reflexión para el docente: Albert, Stephen Hawking, Craig Vender, Larry Ellison, fundador de Oracle, Bill Gates, Steven Jobs, fueron malos estudiantesy excelentes profesionales.

Un sistema educativo infantil que no tenga en cuenta la voz de los infantes, es como un complejo directivo sólo de hombres debatiendo propuestas sobre la Ley de Igualdad.

Párate un segundo a pensar: además de sujetar papeles, ¿qué otros usos podría darle a un clip?Un niño es capaz de pensar en unos doscientos, mientras que en la edad adulta esta cifra se reduce a unos 15 o 20. Son los resultados de un estudio realizado por el educador y conferenciante británico Ken Robinson.

Aquí os dejo uno de sus mejores monólogos acerca de cómo las escuelas matan la creatividad.

 

5 piezas clave de la Creatividad

Son muchos los estudios y los autores que han desarrollado investidaciones sobre las piezas clave de la creatividad y daría ciertamente para otro artículo del blog. En este caso, simplemente nos ceñiremos a un barrido rápido de algunas de las más destacadas.

  • Dimensión inqusitiva: referida a la capacidad de cuestionamiento, de pensamiento divergente, al desafío de supuestos. Investigación.
  • Persistencia: atreverse a perseguir una meta. Poner el foco en el objetivo y no perderse en los caminos. Aceptación y cierto gusto por la incertidumbre.
  • Novedad: no basta con que sólo haya imaginación, que es condición sine quanun, sino que es necesario que lo creado sea novedoso, peculiar y distintivo.
  • Social: la creación tiene un componente colaborativo, de compartir lo que se ha producido. Se alimentan mutuamente la creación misma y el feedback de lo creado.
  • Pasional: sin pasión no hay motivación.

Reflexión:

La creatividad puede y debe aprenderse y re-aprenderse. Es un hábito. Sólo que en muchas escuelas se considera un ‘mal hábito’, como diría Sternberg, en su libro Inteligencia Exitosa.

«La curiosidad sobre la vida en todos sus aspectos continúa siendo el secreto de los grandes creativos»

(Leo Burnett)

Y yo os pregunto: ¿Y qué es la vida si no un gran misterio?

Fuentes:

Marina JA, Marina E. El aprendizaje de la creatividad. Barcelona: Ariel; 2013.

Robinson K. Busca tu elemento. Aprende a ser creativo individual y colectivamente. En: Robinson K, ed. Barcelona: Empresa Activa; 2012.

Yo vivo por mis hijos

Vivo por mis hijos

La publicación de hoy es más bien una reflexión sobre la dinámica entre padres e hijos, y cómo se juega el deseo entre ellos. Hay una página en Instagram que sigo y me encanta pues es una fuente muy rica de reflexiones. La misma simula el final de una sesión de análisis, donde el analizante habla y el analista le interpreta para luego decir: “Terminamos por hoy.”

Hace unos días leí una publicación acerca del deseo de los padre hacia sus hijos. El analizante dijo: “Yo vivo por mis hijos.” A lo que el analista respondió: “¿La vida de ellos? … Terminamos por hoy.” Tú que tienes hijos, ¿te removió algo esta frase? Y si no los tienes, eres hijo si duda. ¿Te resuena en algo a la relación con tus propios padres?

 

Universo simbólico del bebé

Mundo simbolico

Desde antes de nacer, el bebé se encuentra inmerso en un universo simbólico. El mismo está constituido por el lenguaje como estructura, y los deseos de sus padres con respecto a él. Ya desde antes de nacer, sus padres lo soñaron e imaginaron un futuro que en el mejor de los casos será un propio. Escogen su nombre con mucho cuidado o al azar, pero siempre con componente inconsciente importante. El otro día en consulta le pregunté a sus padre por qué escogieron el nombre. Me contaron que la primera sílaba es la primera del nombre del padre, y la última sílaba es la última del nombre de la madre. “Así tiene algo de los dos, se parece en una cosas a mí y en otras a ella.”, comentan los padres.

En otros casos, será la continuación del futuro truncado de alguno de sus padres. El bebé llegará como un Mesías a cumplir los sueños rotos, los planes inconclusos de sus progenitores. Puede ser a través de alguna actividad que lo defina, y en la cual el padre no pudo realizarse. Pero no se limita a este tipo de situaciones. ¿Qué pasa cuando vive la vida de ellos?

Es fundamental, ante los hijos pensar en qué contexto este niño o esta niña fue concebido. Sus padres quieren para él o para ella un futuro propio como sujetos de su deseo. O más bien, lo toman como un objeto de satisfacción de sus propios deseos.

 

Necesidad y demanda

El deseo es un concepto fundamental del Psicoanálisis para comprender los procesos del sujeto. Puede vincularse en parte con la noción común de deseo, como algo que motiva al sujeto. Lo cierto es que surge en la infancia, y luego se manifiesta en los sueños, las fantasías, la psicopatología de la vida cotidiana, entre otras producciones psíquicas. En Psicoanálisis se distingue el deseo de la necesidad y la demanda.

La necesidad está ligada al instinto de supervivencia de una especie. Mediante la misma, un ser vivo busca un objeto que la pueda satisfacer por completo. Estas circunstancias ocurren primordialmente en el mundo animal, donde hay un objeto que puede colmar esa necesidad. Mientras que en el ser humanos, el instinto pasa por lo psíquico. Lo que nos mueve es la pulsión, un límite entre lo físico y psíquico. La misma no tiene un objeto específico que lo satisfaga.

 

Surgimiento del deseo

Volvamos al tema de los padres en relación con sus hijos. Cuando un bebé llora, la madre interpreta esto como una demanda. Digamos que lo hace por hambre, pero no puede interpretar aún esas sensaciones corporales e identificarlas como la necesidad de comer. En el mejor de los casos, la madre lo satisface pero también lo introduce en el campo del lenguaje. Ella construye una interpretación y le dice a su bebé: “Es hambre, quiere comer.”

Además de alimentarse y satisfacer la necesidad de hambre, el bebé empieza a chupetear. Esto le causa un placer que va más allá de la alimentación misma. Cuando la madre hace lugar a la falta en la satisfacción de esa demanda, el niño entra en la dimensión del deseo. Este es insatisfecho y de allí en adelante el bebé busca revivir esa primera experiencia de satisfacción en la realidad o en la fantasía.

El concepto psicoanalítico de fantasma se refiere a la respuesta que da el sujeto ante la pregunta sobre el deseo del Otro. En las palabras de la madre siempre hay algo incomprensible, y el niño se pregunta: ¿qué quieres? La madre demanda algo que le falta, y el niño se ubicará como ese objeto que la completa. Pero en el fantasma se incorpora la presencia del sujeto en la escena.

 

Niños y niñas «Amo»

niños amo

Hoy en día ocurre un fenómeno particular en relación con la crianza de ciertos hijos. Los padres procuran vivir sus vidas a través de sus hijos. A veces reconocen en ellos un atributo particular que los hace extremadamente especiales. En otros casos, hay un cierto grado de culpa por errores cometidos con respecto a este hijo o a otra figura significativa. En cualquier caso, la madre o el padre hacen de este hijo un objeto y le dan todo. No le permiten tener su propio deseo pues colman cualquier vestigio de falta, incluso antes de que se perciba.

Estos son los niños o niñas amo, y actualmente ya adultos con este funcionamiento. Son personas a quienes no les ha faltado nada, pues sus padres constantemente se desviven por satisfacer cada una de sus necesidades, deseos y hasta caprichos. Los padres hacen lo mejor que pueden con lo que tienen. No son conscientes del daño que causan a sus hijos una vez éstos sean adultos. Principalmente, se sienten merecedores de todos los privilegios sin realizar ningún esfuerzo, y lo que es peor, sin desearlo. Es un rasgo un poco perverso a veces, en el sentido psicoanalítico. Pues es su ley la que vale, por encima del resto.

Vemos infinidad de casos de lo que se conoce comúnmente como “adolescentes tardíos”. En muchas ocasiones, no son más que niños amo, incapaces de esforzarse por nada, porque no tienen un deseo propio por nada. Todavía dependen de sus padres, no sólo económicamente, sino emocionalmente. Estos padres por su afán de que sus hijos cumplan su propio éxito frustrado, han fracasado nuevamente.

adulto inmaduro

 

¿Qué necesita un niño?

Como hemos visto, el deseo del sujeto se configura en relación con el deseo del Otro, quien cumple la función materna. El niño necesita que la madre desee para él un porvenir propio. Si el niño se convierte en su objeto de satisfacción esto es imposible. Por otro lado, si colma al niño con todo lo que cree que el necesita se colma la falta. Entonces, éste será incapaz de desear por sí mismo.

En la consulta privada y en mi trabajo como consejera en un colegio soy testigo de esto a diario. En esta época donde la tecnología es tan importante, nos encontramos con niños que tienen todos los gadgets que se puedan imaginar. Sin embargo, no tienen el tiempo compartido con sus padres, no tienen quien los escuche.

Hay un momento en el que el bebé es realmente todo para la madre, y es necesario que sea así para su supervivencia. Sin embargo, debe haber un corte o límite entre ambos. Generalmente, lo cumple el padre –o quien cumpla esa función. De allí en adelante, se reproducirá esa experiencia toda vez que el sujeto sea se enfrente con un límite a su satisfacción inmediata y/o completa. Esto le permite vincularse con otras personas en el futuro, de un modo no egocéntrico.

amor y limites

De no darse estas condiciones, encontraremos vagos emocionales, personas carentes de un deseo propio. También se ven niños o adultos amos, convencidos de que se merecen el mundo sin mover dedo para conseguirlo. En fin, un niño necesita el amor de sus padres, el deseo de estos de un futuro propio como sujeto, y límites a sus satisfacciones de modo que pueda vivir en sociedad. No vivir para ellos, ni la vida de ellos… sino vivir la vida con ellos.

 

Fuentes:

Aprendiendo a ser Padres: Hermanos

Esta es una serie de artículos para orientar a padres, hermanos, educadores y cualquiera interesado en el conocimiento acerca de los distintos ámbitos que ocupan la vida de los jóvenes y adolescentes. Pero si tuviera que definir un “Target” (Un objetivo) diría que se trata de una serie de artículos para orientar a los padres en el complejo mundo que es su hijo.

La relación entre hermanos:

El vínculo entre hermanos es diferente a la relación con los padres y los amigos. Un hermano influye en el desarrollo social del niño ya que le da la oportunidad de desenvolverse ante posibles situaciones sociales futuras. Éste tipo de relación se puede definir como ambivalentes: Por un lado el niño tiene más oportunidades de pelearse con sus hermanos que de hacerlo con otros niños y por el otro, tiene más oportunidades de disfrutar de relaciones positivas con sus hermanos que con el resto.

Tener hermanos supone tener:

  • Compañeros de juego.
  • Modelos a imitar.
  • Relaciones conflictivas con ellos y aprender a solucionarlas,
  • Una fuente de apoyo y compañía.
  • Aprender a compartir.

Celos entre los hermanos.

Cualquiera puede tener celos. Suele presentarse en los primeros años y esto puede dar lugar a choques entre los hermanos, y pueden ocurrir de forma abierta o enmascarada durante toda la vida.

Los celos en el niño nacen al imaginar, sentir, pensar o darse cuenta de que sus padres quieren más a otro hermano que a él.

El origen de los celos cuando un hermano nuevo llega a casa.

Dependiendo de la edad que tenga, se tratará de una situación diferente. A partir de los dos años suele reflejar su malestar de forma más o menos encubierta, mostrándose más tierno y pidiendo más atención de su madre.

Desde los cuatro y cinco años puede reaccionar volviéndose más travieso y opositor. Cuando tiene más de cinco no se le nota tan afectado porque sus relaciones sociales ya son más amplias.

El niño puede sentir celos ante los cambios por distintos motivos:

  1. Le prestáis menos atención porque todo gira en torno al nuevo bebé.
  2. Se le cambia de habitación por la llegada de su nuevo hermano.
  3. Se le piden y exigen cosas diferentes por ser el hermano mayor.
  4. Se le riñe e impide hacer cosas habituales, utilizando siempre como argumento al nuevo hermano.

El niño siempre querrá teneros solo para él, en especial en sus primeros años, y con un hermano nuevo le será más complicado lidiar con eso. Puede sentir que la llegada del hermano es una fuente de inseguridad para él, viendo en riesgo su propio mundo.

¿Cómo saber si vuestro hijo tiene celos?

Puede que se comporte de forma agresiva en con la familia y en el colegio, e incluso puede autoagredisrse para intentar llamar la atención. Puede hacer comparaciones continuas con sus hermanos. Puede sufrir afecciones físicas como hacerse pis, tener nauseas, vómitos, diarrea, problemas de alimentación, alteración del sueño, ect.

Puede manifestar quejas y fingir afecciones como dolor de tripa, de cabeza o mareo. Puede estar susceptible en especial ante vuestros comentarios. Puede comportarse de forma más inmadura a su edad real.

Puede imaginar, o incluso tratar de hacer daño a sus hermanos, al tratarlo como su enemigo. Esto puede generarle culpabilidad que intentara subsanar con muestras de cariño desproporcionadas.

¿Qué hacer en caso de que sienta celos?

Antes de nada, no os asustéis y sed pacientes. Por desgracia, vuestro hijo va a pasar por los celos y van a darse cambios en la dinámica familiar, pero hay formas para reducir los efectos negativos de esta situación.

Es relevante involucrar al niño desde el primer día del embarazo, haciéndole partícipe de los preparativos que vais llevando a acbo para recibir al nuevo hermano.

Ayuda presentar al bebé al niño como una persona con sentimientos y deseos. Así al niño le podría generar curiosidad hacia el bebé y evitar que le vea como un incordio que le quita atención.

Pedidle que os ayude a cuidar del bebé. Esto le hará sentirse útil y valioso, y se empezará a sentir como un hermano mayor que tiene ciertas ventajas que su hermano menor no tiene. Es muy importante que el niño se sienta único e irremplazable, para que él también se sienta irrepetible y por tanto no tienda a compararse con su hermano.

Tratad de transmitir que vuestro cariño no se puede medir porque es ilimitado e inagotable, y por eso se puede compartir con el resto de hermanos. Haced saber al resto de la familia, amigos y vecinos que no presten toda su atención al recién nacido. Así se facilita la adaptación del niño al nuevo sistema familiar.

Una idea es generar situaciones donde solo él tenga atención, como juegos, tareas domésticas, etc. Igual que antes de la llegada del hermano.


El constante choque entre hermanos

Mientras que crecen, suele darse un reparto de roles entre ellos. Uno puede definirse por una cualidad (estudioso, inteligente,…) y suele desarrollarla y actuar como si fuera su papel asignado de antemano, distinguiéndole del resto. Esto genera envida en el resto de hermanos e incluso el rechazo total de esa característica, por lo que intentan buscar un papel propio dentro de la familia, como podría ser el rebelde, social, simpático, ect.

Resaltar los avances, aunque sean pequeños, de cada uno de ellos en sus diferentes áreas (Estudio, deportes, amigos), siempre comparándole con él mismo y nunca con los demás. Así aprenderá a valorarse y se evitará la envidia hacia el que sobresale en otras actividades concretas. Enseñadle que le queréis tal y como es, por lo que no tiene que ser ninguna otra persona, ni compararse para sentirse aceptado o querido.

Atended de forma paciente y prestando atención las quejas de vuestro hijo cuando se sienta que preferís a su hermano, para recordarle situaciones donde le hayáis demostrado vuestro cariño y apoyo.

Cuando los hermanos se pelean

En las relaciones entre hermanos es normal que pasen de estar jugando a pelearse donde se agredan físicamente. Por eso hay que evitar responsabilizar siempre al mayor cuando se dan peleas entre ellos, porque hará que se sienta tratado de forma injusta y fomentará los celos por el hermano menor. Cuando se estén pegando es importante que actuéis, de forma firme y contundente, para terminar la reyerta y evitar que se acostumbren a resolver sus problemas con peleas.

A la hora de criticar alguna conducta, lo mejor es que sean conductas concretas (“No está bien eso que has hecho”) que generalizar la crítica hacia el niño (“Eres muy malo”). Es importante que aclaréis las consecuencias de su comportamiento (“Si insultas a tu hermano se sentirá triste”). Es importante que le enseñéis alternativas posibles para resolver una pelea: “Cuando te estropee un dibujo, en lugar de pegar a tu hermano, dale una hoja para que él también pueda dibujar”.

Desde pequeño es necesario que le enseñéis a ponerse en el lugar del otro: “Cómo te sentirías si tu hermano te insultara?”. Podéis planificar actividades que generen cooperación entre hermanos para que aprendan a compartir sus cosas, tener que ayudarse mutuamente y respetar a los demás.

La educación que proporcionéis para favorecer la buena relación de los hermanos y evitar la envidia entre vuestros hijos, debe cumplir tres condiciones elementales:

  1. Proporcionar el cuidado y la atención específica a cada hijo teniendo en cuenta sus necesidades.
  2. Establecer una relación afectiva que le dé seguridad, evitando sobreprotegerle.
  3. Facilitar una vía de comunicación para que vuestro hijo pueda consultaros sobre cualquier cosa que le preocupe.

Conclusión

No es una tarea sencilla y es fácil no seguir éste ideal de paternidad, pero es que todos somos humanos y no es tan sencillo ser padre. Intentad todo lo posible, tened paciencia y recordad que nunca es tarde para mejorar las dinámicas en casa y si la tarea resulta demasiado difícil siempre podéis acudir a un profesional que pueda ayudaros.

La huella del amor negativo en la infancia

 Amor negativo… 3,2,1:¡acción!

«¿Has sentido alguna vez como una masa uniforme y vacía llamada abismo te va absorbiendo poco a poco hasta no saber si tu propio Yo te pertenece a ti o aquella fuerza succionadora? ¿Has llegado a creer que no eres tú quien dirige tu vida y que todo lo que has dicho o hecho no es más que una reiteración monótona, pesada -muy pesada- sin significado propio? Si es así, bienvenido y bienvenida al Punto de No Retorno.

No olvides compartir con nosotros tu soledad, tu angustia y tu caos el resto de los días que Nos pertenecen. Gracias por ser un cadáver más de entre los cien millones de almas desgarradas que habitan este lugar sin tiempo ni espacio. Que tengas una feliz noche en tu corazón muerto. Buenas noches…shussssss»

Algo está mal cuando un niño o una niña escribe estas palabras con apenas 12 años. Algo está mal cuando alberga dentro de sí estos sentimientos. Estas palabras las escribí yo sin tener idea por aquel entonces que lo que estaba sintiendo era claramente las huellas del Amor Negativo.

El término Amor Negativo fue presentado por  Bob Hoffman en 1976 como el más destructivo de los impulsos emocionales.

«Es la adopción y repetición de una programación básica negativa que incluye los comportamientos, actitudes, rasgos, creencias y emociones negativas de nuestros padres, incluyendo todos los modelos familiares existentes.»

Es cuando, según Hoffman, los niños y las niñas* (de ahora en adelante usaré niño/niños por consistencia gramatical), adoptamos desde muy temprana edad los patrones de nuestros padres por Amor Negativo.

¿Por qué haríamos algo así?

– Bien por imitación, ya que el bebé aprende por modelado de las figuras de apego copiando aquello que ve en su entorno cercano.

– Bien para comprar su amor y ser aceptados («ahora que soy igual que tú ¿me vas a querer mamá/papá?»)

– O bien a un nivel muy subconsciente para castigarlos con la culpa siendo el espejo de las consecuencias destructivas de sus propios patrones negativos transmitidos.

Toda nuestra programación básica negativa ocurre sin que seamos plenamente conscientes, antes de la pubertad (la edad de madurez biológica).  El adulto y adulta en el que nos transformamos después de la pubertad, actúa de manera automática según el  modelo de infancia que hayamos aprendido. Es por ello que  reaccionamos ante las dificultades en función de las necesidades que fueron cubiertas o descubiertas durante ese periodo. Da igual lo que hayas madurado después, da igual que sientas que eres completamente diferente a como eras de pequeño o pequeña. Ante situaciones similares en las que el niño se haya sentido herido y no se haya restablecido a nivel profundo el contacto sano con ese niño, el adulto actuará igual que si tuviera la edad en la que saltó por primera vez ese mecanismo negativo.

Para mí comprender y sobre todo experimentar esto en la base del proceso Hoffman durante mi estancia en el programa «Crisol», supuso un antes y un después.

Si bien mi incesante interés por la psicología vino en parte motivado por comprender a qué se debían estos mecanismos automáticos que a veces parecían no pertenecerme (rabietas, miedos, sonrisa compulsiva, perfeccionismo, invalidación, autosabotaje, etc.)  antes de este «darme cuenta» minimizaba gran parte de las repercusiones de mi infancia, pues había sido muy feliz, con unos padres que me querían, honrados y buenos. Sin traumas relevantes,  me sentía obligada a idealizar y proteger a mis padres a modo de lealtad y gratitud.

Ahora sé que esto era sólo una falsa cortina de humo para no enfrentar el dolor, para no desenterrar la memoria infantil y para seguir teniendo la justificación de que «es que yo soy así» cada vez que un automatismo negativo saltaba por los aires haciéndome daño a mí y a los de mi alrededor.

 

La internalización  del Amor Negativo

Esta internalización puede llevarse a cabo por medio de tres vías:

-Adopción total: cuando adoptamos totalmente un rasgo de nuestros padres. Si es un rasgo de ambos, será doblemente duro y es casi imposible rebelarnos contra él. (ejemplo: negativismo, miedo, falsedad, autoritarismo, dependencia)

-Rebelión + Amor Negativo: crea un conflicto de «Tira y Afloja». No nos gusta el rasgo negativo de nuestros padres ni sus consecuencias, así que lo suprimimos, tratamos de actuar de manera opuesta. Nos rebelamos. Así que, cuando actuamos con el opuesto positivo, la voz negativa no se calla dentro de nosotros y nos vemos empujados en 2 direcciones opuestas con el consiguiente sentimiento de desgarro. Es un conflicto de «Tira y Afloja»: en ocasiones actuamos positivamente, en otras negativamente.  Este balanceo ambivalente crea todavía más conflictos y ansiedad.  Hay que tomar conciencia de que al adoptar los rasgos de ambos padres, con el fin de ser leal a cada uno de ellos, ¡debemos jugar ambos papeles! Por ejemplo si la madre es tranquila y conciliadora y nunca expresa rabia.  Por otro lado, el padre es siempre hostil y agresivo.

Externamente, podemos comportarnos como la madre, pero la supresión de la hostilidad del padre es como un volcán latente, rugiendo dentro de nosotros, esperando un momento (apropiado o no) para entrar en erupción. Lo mismo ocurre por ejemplo con la dependencia e independencia,  la soberbia y la humilidad, la generosidad y la tacañería.

-Trascendencia: somos capaces de trascender los rasgos negativos de nuestros padres sin sentir un conflicto interior. Adoptamos aquellos rasgos positivos que nos son propios y que no generan conflictos de sentimientos como la deslealtad, la culpa o la soberbia.

Si lo piensas bien, ¿cuántas veces te dices: «me parezco a mi padre» o «en esto soy igual que mi madre».  Y en otras aún más te preguntas «pero ¿por qué estoy haciendo esto?  ¡Mi madre (o padre) hacían justamente esto! y yo odiaba que lo hiciera y ahora aquí estoy haciendo lo mismo…»

Es como el dice el propio Hoffman:

«Es fácil comprender por qué nosotros, cuando éramos niños, imitábamos los comportamientos y los rasgos positivos de nuestros padres.  Lo que es más difícil de comprender es por qué imitábamos también los comportamientos negativos. De una forma y otra, hemos internalizado a nuestros padres en nuestra infancia.»

Si en esencia, si no fuéramos en gran parte la herencia de esos patrones transmitidos, entonces, ¿por qué nos comportaríamos como ellos? o por la contra ¿por qué nos aferraríamos a rebelarnos por no ser como él/ella?

Si bien es cierto que ya en la pre adolescencia, los jóvenes buscamos  nuestra propia forma de ser en vez de adoptar los rasgos parentales  negativos, como no nos sentimos  queridos de manera incondicional cuando nos rebelamos, lo que nos hace únicos no llega a aflorar. Y terminamos rebelándonos también contra nosotros mismos a través de la autoinvalidación y el sentimiento de culpa.

La socióloga y psicóloga Sperber  muestra muy bien esto que señalo:

» Desgraciadamente, nosotros pasamos la vida rechazándonos y creando situaciones en las que nos rechazan los demás. Vivimos poniendo condiciones… parece que uno tuviera que hacer esfuerzos para ser querido, comprar ese amor a prueba de expectativas y pruebas.  Eso es el amor negativo.»

 ¿Cómo se hirió nuestro niño interior?

Todas las formas en las que un niño puede herirse y ser programado con el Amor Negativo responden en esencia a la invalidación  y a sentirse indigno de ser amado.

El patrón de invalidación y auto invalidación es quizá la forma más devastadora en la que se puede dañar la autoestima y la identidad de un niño.

El psicólogo y autor del libro «Volver a casa», John Bradshaw, lo asocia con el sentimiento de la vergüenza tóxica que es mucho peor que el sentimiento de culpa.

«Con la culpa has hecho algo mal pero puedes remediarlo, con la vergüenza, es que hay algo mal en ti y no hay nada que puedas hacer, nunca nada será suficiente hagas lo que hagas: eres inadecuado/a e imperfecto/a.» 

 A su vez el patrón de sentirse indigno de ser amado/a es en mi opinión la base de todo Amor Negativo. Los niños saben intuitivamente que la gente tiene tiempo para lo que ama y cuando eres bebé no sabes diferenciar a ciencia cierta si cuando tu papá o tu mamá se ausentan se trata de una elección o de una obligación. A ojos de un niño, esa ausencia ya sea física, emocional-o ambas-, aun entendida racionalmente y justificada en la adultez, generará inevitablemente en su interior la pregunta ¿qué he hecho mal para que tú no estés conmigo?

Los niños están predispuestos por naturaleza al amor y a la alegría (si crees que no, sólo hay que mirarles a lo ojos cuando son aún bebés). No obstante, deben primero ser  bien amados para poder aprender a amar bien.

naturaleza infantil

naturaleza infantil

El crecimiento sano de un niño depende de que otro le ame y le acepte incondicionalmente por lo que es, y no por lo que hace. Cuando esto se satisface, la energía del niño se libera de modo que es capaz de amar a otros del mismo modo.

Cuando un niño en cambio no es amado tal y como es, se rompe su sentido del Yo. Al ser depender de los adultos, su Egocentrismo se encajona y su verdadero yo nunca llega a salir realmente por miedo a ser herido o rechazado. Se fabrica así la coraza que le permitirá sobrevivir a base de personajes y máscaras con las que evitar el dolor. También reprimirá su voz a la hora de mostrar sus emociones  y le costará amar a los demás con plena aceptación.

Cualquier mecanismo automático infantil reaccionario es pues una sobre adaptación egocéntrica del niño herido y es nuestro deber como adultos que ese niño interior vuelva a confiar en nosotros para que crezca de manera madura y sana.

Ellos no tienen culpa

¿Qué ocurre si al leer estas palabras siento un gran resentimiento contra uno o los dos progenitores? ¿Qué ocurre si cuando estoy leyendo este artículo siento enfado contra su autora invalidando y cuestionando que mis padres hayan influido en cómo reacciono antes las cosas? Ambos sentimientos son completamente normales. De hecho a veces se tiene ambos.

Sin embargo, para que puedas llegar a una comprensión más profunda de la huella del Amor Negativo, es importante aclarar, sin ninguna sombra de duda, lo que dice Hoffman al respecto:

«Nuestros padres, que inconscientemente nos programaron, aunque sean la causa, no tienen culpa. Ellos también fueron programados por sus padres; y antes también lo fueron éstos por los suyos.» Somos todos culpables de nuestros comportamientos, y sin embargo ninguno de nosotros tiene la culpa.»

Y esto, de lo que nadie tiene la culpa, pero nos hace sentir culpables a todos, se hereda ciegamente de generación en generación y se llama Amor Negativo.

Una vez que entiendes esto y lo experimentas (no basta hacerlo mentalmente) todo comienza a colocarse.Comienza el proceso. Comienza el derrumbe de las lealtades.

 

programación negativa heredada

programación negativa heredada

Cómo no va a ser responsable (prefiero éste al  término culpa ) un padre que es alcohólico y maltrata a su hijo/a? ¿Cómo no va a importarle a un niño de 6 años que su padre o madre estén ausentes, sólo se dirijan a él/ella en términos de mandatos y nunca tengan tiempo de jugar con él? ¿Cómo no va a doler que seas el o la favorita de papá (mamá) y tus hermanos/as te tengan envidia por las comparaciones?

A continuación te invito que te tomes unos minutos para leer estas líneas y que seas sincero/a ¿Puedes reconocer de tu infancia alguno de estos patrones y frases (admoniciones) similares?:

– Poca/ninguna demostración de sentimientos

– Falta de compromiso con los demás. Promesas sin cumplir.

– Insensibilidad, indiferencia con los otros.

– Invasión

– Rechazo

– Dependencia

– Chantaje emocional

– Favoritismo entre los hijos

– No expresa aprobación

– Provoca rivalidad entre los hijos

– Disciplina de mano de hierro o lo contrario

– Avergonzar y culpar a los demás

– Egoísmo

**************

– Otra vez lo has hecho mal, esfuérzate

– Así no te van a querer

– Primero, la obligación.

– Así no aprenderás

– Porque aquí mando yo

– Eres un desastre

-No estés triste.¡Otra vez llorando!

– Tienes que ser fuerte.

– Eso son tonterías.

– Con lo que hago por ti.

– No tienes derecho a quejarte

– Pensar en ti  es ser egoísta

– No tienes derecho a opinar.

– No pareces hijo/a nuestra/o.

Antes de que podamos borrar nuestros comportamientos, sentimientos y actitudes negativamente programadas y llegar a un estado en que nos sintamos dignos de ser amados, debemos romper la dependencia y la necesidad psicológica hacia los padres de nuestra infancia y ello pasa por entender el cómo ellos, sin quererlo, nos transmitieron esa programación.

La verdad básica de esta transmisión es:«nosotros no podemos darte  amor de manera incondicional si no lo tuvimos».

Así lo que normalmente parece ser amor es solamente la pretensión de actuar amorosamente para recibir o conseguir el amor de los demás. El verdadero amor sólo puede manifestarse cuando nos aceptamos y nos amamos. ¿Cuántos de ustedes pueden decir que sus padres se aman y se aceptan incondicionalmente? ¿Cómo poder hacerlo entonces con sus hijos?

 Hay algunas personas que tenderán a sentir de manera exagerada que los padres son los culpables de que ahora sus vidas estén así aún no habiendo vivido grandes negligencias ni traumas específicos de abuso o abandono. Otras personas que por el contrario, aún habiendo vivido estas circunstancias habrán aprendido mecanismos de defensa tales como la amnesia o la idealización para tapar dicho dolor.

Sea cual sea tu caso, el niño y la niña interior va a necesitar perdonarlos,así como también necesitará de tu defensa y aceptación incondicional para que madure de una manera positiva y afectuosa hacia la libertad de sentirse amado y amada tal cual es. La forma en la que se conduce el proceso la veremos en el siguiente artículo. ¿Me acompañáis?

puerta de la liberación

 

«Perdonen la cara angustiada, perdonen la falta de abrazo, perdonen la falta de espacio, los días eran así…»

(-A nuestros hijos-, Martins-Lins)

 

 Referencias bibliográficas:

-Bradshaw, John, Volver a casa Recuperación y reveindicación del niño interior. Ed. Gaia, 2015

-Hoffman, Bob El proceso Hoffman de la Cuadrinidad, Ed. Urano, 1992.