Monoparentalidad. Cuando 1 hace el trabajo de 2.

 

Hace pocos días atrás, sentada en el bus de regreso a casa escuche la conversación entre dos personas que iban justo delante de mí, (Si, sé que es un gesto de mala educación, pero hablaban muy fuerte), me parecía interesante lo que conversaban. Hablaban de como la experiencia de ser padres era una experiencia maravillosa, casi sublime. Entre risas y buenos recuerdos se desarrolló la conversación, sin embargo en un punto bajaron las risas y recordaron a una amiga, que en la actualidad era lo que se llama “madre soltera”. Hacían énfasis en lo triste y dolorosa que “debía” ser su experiencia. Es decir, ellos intentando ponerse en el zapato de la amiga asumían que la experiencia de criar sola era una de las experiencias más duras que podría atravesar alguien.

 

Luego de esto, me preguntaba, ¿realmente ésta persona lo estará pasando así de mal? ¿Su vida será tan dura y triste como lo piensan ellos?. Y luego quedo pensativa, empiezo a reflexionar en la familia, en cómo nos empeñamos en encuadrar y estereotipar lo que se supone es “bueno o malo”,  y por su puesto la familia no escapa de esta realidad.

 

Así como la sociedad ha cambiado, y todos sabemos que existen elementos que no estaban presentes hace 50 o 80 años atrás, como la tecnología y el impacto de ella sobre nuestras vidas, así mismo se ha visto una evolución y transformación en la familia como institución. Sin embargo, en la actualidad me encuentro en consulta, y no solo en consulta sino en el sistema judicial cuando debe intervenir un Juez o el sistema de protección, que predomina el ideal de la “Familia Tradicional”, aquella conformada por Papa, mamá, hijo.

 

Afortunadamente,  existe un proceso indetenible de amplitud de paradigmas, y se ha avanzado mucho en lo que respecta a entender a la familia como un organismo dinámico y cambiante, de manera tal que el concepto de familia se amplia y se comprende de una manera más integradora y respetuosa pro la experiencia del otro.

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=AjnLyQbqcNY

 

Se conocen varios tipos  donde se  «clasifican» las familias, entre ellas podemos nombrar:

 

  • Familia Biparental: conocida como la familia tradicional, Mama, papa, hijo

 

  • Familia de Padres Separados: hijos de padres separados, que viven con uno de ellos, diferenciándose de la familia monoparental, ya que aquí aunque los padres no convivan comparten las responsabilidades y las tareas de la crianza de manera equitativa.

 

  • Familia Adoptiva: son aquellos padres con hijos que han sido adoptados o apadrinados de manera permanente, en esta situación también puede configurarse una familia monoparental.

 

  • Familia sin hijos: es aquella familia conformada solo por la pareja.

 

  • Familia Compuesta o ensamblada: son aquellas formadas por padres separados que se vuelven a establecer en pareja pero donde uno o ambos ya tienen hijos, y donde comienzan a compartir las responsabilidades de crianza.

 

  • Familia Homoparentales: son aquellas familias formadas por parejas con orientación homosexual  con hijos.

 

  • Familia Extensa: son aquellas familias donde participa activamente en la crianza de un niño por parte de distintos familiares, ya sea abuelos, tíos, padrinos, o quizás donde no hay niños pero donde generalmente se comparte la vivienda.

 

Y aquí parafraseo lo dicho al final del vídeo,

«existen muchos tipos de familia, no se trata de buscar un modelo único y perfecto, se trata de poder reconocer a la familia como el lugar del afecto, del cuidado, del respeto, y también de la solidaridad».

 

Y es que ciertamente es así,  el camino por recorrer para ampliar los paradigmas con respecto  a lo que familia se trata es largo, pero si se juntan las voluntades y se respeta la experiencia del otro, de seguro será un camino enriquecedor de transitar.

 

 

Familia Monoparental

Todos conocemos a alguna persona que suele catalogarse “madres o padres solteros”, en su mayoría mujeres, pero actualmente se ve un incremento de hombres que también han asumido la paternidad de manera absoluta, por lo cual aunque son menos en número, no menos en importancia. Finalmente es lo que en la actualidad, para todos los que trabajamos con servicios sociales o médicos catalogaríamos como “Familia Monoparental”.

 

“La familia monoparental se define como  aquellas en las que un progenitor convive con y es responsable en solitario de sus hijos e hijas menores o dependientes.”

 

Para que se pueda entrar en la categoría de monoparentalidad, la persona tiene a cargo los cuidados absolutos de los hijos, es decir es el responsable del cumplimiento de la protección para el desarrollo integral, donde entra la educación, la alimentación y abrigo, los cuidados médicos, la recreación, y todo lo que corresponde a la crianza.

 

 

Hay diversas razones por las cuales una familia puede ser monoparental, principalmente se da luego de separaciones o divorcios donde uno de los padres, se separa y hace abandono del hogar, delegando así todas las responsabilidades de crianza a la otra persona. Es decir, incumple en su rol como padre o madre, y delega en el otro toda la responsabilidad. Esta es una de las principales causas. Sin embargo puede darse también luego de la muerte de unos de los padres.

 

También puede darse el caso de solteros (as) con hijos, en donde la persona simplemente no formó pareja pero no renuncia a la experiencia de la maternidad o paternidad, en este caso se ha visto en incremento aquellas personas que optan por la adopción, por la reproducción asistida.

 

Es importante destacar que la estadística mundial muestra que mayoritariamente son las mujeres quienes lideran las familias monoparentales. Sin embargo, como lo dije anteriormente, los hombres son parte de esta estadística, aunque en menor escala.

 

Sea cual sea el origen, evidentemente la experiencia es individual. No es lo mismo una familia monoparental luego de una separación o procesos de separaciones conflictivas, a una persona que decidió ser madre o padre y asiste a un centro de adopción o de reproducción asistida para lograrlo, es decir, como parte de su proyecto de vida.

 

Papa y Mamá a la vez, uff que difícil…

http://https://www.youtube.com/watch?v=7NvBvP1p_9Y

 

La crianza es una de las tareas más difícil que puede atravesar un ser humano, pero también aquella en donde hay innumerables recompensas.

 

Ciertamente la tarea es complicada, y más cuando las condiciones juegan en contra. Una de las principales dificultades que se establece en una familia monoparental es el factor económico y el factor tiempo. Estamos hablando de hogares donde solo hay una persona encargada de sostener, con un ingreso que debe subsanar los gastos de todos los integrantes del hogar. Razón por la cual el tiempo suele reducirse, ya que estas madres o padres deben extender las estrategias para generar ingresos de manera que puedan cubrir las necesidades básicas del hogar. Esto hace que en muchas ocasiones exista un nivel de estrés muy alto, lo cual puede traer igualmente consecuencias emocionales, sociológicas y físicas.

 

En la consulta, generalmente puede verse madres sobrepasadas emocionalmente, ya que suelen sentirse solas y embotadas de tantas responsabilidades. Igualmente se observa en estos casos, el ingreso prematuro de los hijos en el campo laboral para poder aportar recursos suficientes para sostener el hogar, y en muchos casos para poder continuar con su formación académica.  En cierta forma están en desventaja con el resto de las familias, y esto también se refuerza porque los recursos estatales y gubernamentales generalmente no generan políticas públicas suficientes que garanticen la igualdad de oportunidades para todos los tipos de familia, o beneficios públicos para los padres o madres que requieran de ayudas especiales para sobrellevar la crianza de sus hijos.

 

Cuando se es cabeza de familia en una familia monoparental se debe ser mama y papa a la vez, es decir, se deben cumplir ambas funciones, lo que en psicología básica se llama función materna y función paterna. La función materna se  enfoca en los cuidados, en las acciones de alimentación, abrigo y afecto, y la función paterna se refiere a aquellas acciones de crianza, de establecimiento de límites y de acciones correctivas para desarrollar juicio moral. De manera que una persona que conforma u encabeza una familia monoparental debe cumplir con ambas funciones. De manera que será la figura proveedora pero también la figura de amor y de formación.

 

Papa y Mamá a la vez, una oportunidad inigualable…

Conversando con una madre sobre este tema me comentaba,

 

“Gaby, no hay mejor regalo que me ha dado la vida de dejarme criar sola a mi pequeña, no solo porque la tengo solo para mí, lo cual puede sonar egoísta, sino porque de la manera tradicional mi niña iba a tener más problemas, iba a ser seguramente más infeliz, el que su padre no esté implica no que no tendrá que vernos peleando, en conflicto o sufriendo su indiferencia, aunque ve a su papá un par de veces al mes, la relación entre ellos es mejor

 

Y es así, formar una familia monoparental es una oportunidad única, en síntesis es también formar familia. En experiencias cercanas la formación de familias monoparentales también han sido experiencias de éxito y de fortalecimiento familiar, donde la vinculación que se establece con ese padre o madre es tan fuerte, que permite un desarrollo de ese niño o niña totalmente sano y feliz. La clave: activa todas las redes.

 

Activa las redes

Pertenecer a una familia monoparental no significa estar solos.  

 

Establece estrategias para poder sumar otras personas que puedan apoyar en la crianza de los niños. En este sentido la familia extensa (abuelos, tíos, padrinos, amigos) es un apoyo muy importante, no solo para ese padre o madre, sino para ese niño o niña en crecimiento. Ver articulo ¿somos todos responsables de la crianza de un niño?. y esto no solo sucede con familias monoparentales, también sucede con todos los tipos de familia, y esta asociado generalmente a la demanda de tiempo laboral que deben ejercer los padres para poder cubrir sus necesidades. Sin embargo para una familia monoparental las redes son de real importancia.

 

Los abuelos, son una pieza fundamental. En muchos casos, son un apoyo incondicional y único, donde la madre o padre descansa algunas responsabilidades de crianza, aunque lo importante es no pasar el límite de la delegación absoluta en la formación del niño, para que éste no confunda los roles de cada uno y no se generen conflictos en la crianza del niño. Y sobre todo para que estos abuelos puedan disfrutar de la experiencia de ser abuelos, y no sientan que están repitiendo nuevamente sus paternidades. Para esto recomiendo leer el artículo Padres – hijos- abuelos, el trio la la la

 

Igualmente recurre a todas las opciones de beneficio para familia monoparentales, infórmate sobre todos los beneficios sociales y públicos que hay en favor a las familias monoparentales.  Recurre a las instituciones públicas quienes tienen la obligación de favorecer el desarrollo integral de sus ciudadanos, e infórmate de las que corresponde  a las familias monoparentales para temas de salud, educación, vivienda, entre otros.

 

La familia monoparental es un tipo de familia, como cualquier otro, ayudemos a cambiar el paradigma de “madre soltera” o “padre soltero”. De esta manera fomentaremos la convivencia respetuosa y la integración de todos en sociedad.

 

La resiliencia es fundamental y se desarrolla generalmente en este tipo de familias, ya que evidentemente la crianza es mucho más complicada. Estos madres o padres son ejemplo de lucha y trabajo,  lo cual genera niños igualmente resilientes y preparados para la vida.

 

 

 

Es la hora de Papá

Los Hijos Infinitos.

Cuando se tiene un hijo,

se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera,

se tiene al que cabalga en el cuadril de la mendiga

y al del coche que empuja la institutriz inglesa

y al niño gringo que carga la criolla

y al niño blanco que carga la negra

y al niño indio que carga la india

y al niño negro que carga la tierra.

 

Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños

que la calle se llena

y la plaza y el puente

y el mercado y la iglesia

y es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle

y el coche lo atropella

y cuando se asoma al balcón

y cuando se arrima a la alberca;

y cuando un niño grita, no sabemos

si lo nuestro es el grito o es el niño,

y si le sangran y se queja,

por el momento no sabríamos

si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra.

 

Cuando se tiene un hijo, es nuestro el niño

que acompaña a la ciega

y las Meninas y la misma enana

y el Príncipe de Francia y su Princesa

y el que tiene San Antonio en los brazos

y el que tiene la Coromoto en las piernas.

Cuando se tiene un hijo, toda risa nos cala,

todo llanto nos crispa, venga de donde venga.

Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro

y el corazón afuera.

Y cuando se tienen dos hijos

se tienen todos los hijos de la tierra,

los millones de hijos con que las tierras lloran,

con que las madres ríen, con que los mundos sueñan,

los que Paul Fort quería con las manos unidas

para que el mundo fuera la canción de una rueda,

los que el Hombre de Estado, que tiene un lindo niño,

quiere con Dios adentro y las tripas afuera,

los que escaparon de Herodes para caer en Hiroshima

entreabiertos los ojos, como los niños de la guerra,

porque basta para que salga toda la luz de un niño

una rendija china o una mirada japonesa.

 

Cuando se tienen dos hijos

se tiene todo el miedo del planeta,

todo el miedo a los hombres luminosos

que quieren asesinar la luz y arriar las velas

y ensangrentar las pelotas de goma

y zambullir en llanto ferrocarriles de cuerda.

Cuando se tienen dos hijos

se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo en dos cabezas,

toda la angustia y toda la esperanza,

la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega,

si el modo de llorar del universo

el modo de alumbrar de las estrellas.

Andrés Eloy Blanco

 

 

Los niños, son el mejor regalo del universo, su risa pura, su amor incondicional y su mirada ingenua. Para los que nos rodeamos día a día con niños, nos damos cuenta de su energía especial, que va más allá de ellos, y que a veces hacer reír, soñar o llorar a nuestro niño interno. Quienes trabajamos en la protección a la infancia, este poema nos llega al alma.

 

Un día leí  que la paternidad es el mejor regalo o la mejor oportunidad para ser mejores seres humanos, y recordé una entrevista a Michael Gurian que decía:

 

“Si tratas de unir la ciencia con la espiritualidad, podemos llegar a un punto que podría llamarse epifanía, te das cuenta de que no hay ejemplo mejor de lo que es Dios, que un niño. Aunque uno sea ateo, aunque no creas en Dios o en un Dios en lo absoluto, cuando se tiene un hijo se entenderá que si hay grandiosidad en el Universo. Si existe la seguridad de la paz pura, la van a conseguir en un niño, y si, ellos ven y perciben cosas para los que no tienen un lenguaje adecuado, ellos si pueden ver lo espiritual y divino, y es una de las razones por las que tenemos ese sentido de protección hacia ellos, y no solo porque son nuestra descendencia, sino porque en ellos sentimos ese sentido de divinidad, ese Dios.

 

 Si un niño no crece en un ambiente de cuidado, de protección y de guía, estaremos dañando su alma, y la forma como se manifiesta. No tiene que ser una falta de compresión del concepto de Dios, sino que como adultos, no protegerán, cuidaran ni guiaran a nadie, solo después mirándolos desde un nivel espiritual,  nos daremos cuenta que cuando un padre pega a un hijo, o son víctimas de abusos, el cerebro de ese niño o alma, se volverán tan oscuros, que no seremos capaz de sanarlos. En cierto modo es una cuestión de lenguaje, y en cierto modo podrá confundirnos, pero la clave es: NO HAGAS DAÑO A ESE NIÑO.  Dale seguridad, dale amor y así es como surgirá, la manifestación de la espiritualidad del niño, en ellos y en ti”.

 

Me quedo con estas maravillosas palabras, y me conecto con las experiencias que he podido ver día a día, en mi trabajo profesional, pero también en mi vida personal. Como he podido presenciar transformaciones humanas a través de la paternidad. Y me quedo con la palabra Paternidad, desde el enfoque del Padre.

 

 

 

La madre, en este caso, siempre ha tenido un rol más protagonista en la crianza de los hijos, hay múltiples investigaciones que evidencian esa conexión especial y única entre una madre y un hijo. Desde el punto de vista biológico como medio de supervivencia a través de la alimentación y el abrigo, como desde el punto de vista psicológico y evolutivo, como por ejemplo investigaciones sobre el apego. Desde un punto de vista histórico la madre, es la pieza fundamental en crecimiento de un niño, una pieza inigualable, un rol asignado desde nuestros ancestros más remotos. Y no solamente a las madres, pero si a la mujer como tal.

 

Pero, ¿qué pasa con el padre?, esa figura que, hasta hace no muy atrás quedaba segundo en la crianza, donde se le asignaba solo un rol proveedor. Afortunadamente, en las últimas décadas se han desarrollado investigaciones sobre la importancia del padre en el desarrollo emocional y evolutivo de un niño.  Sin embargo, la mayoría de las investigaciones se basan principalmente en el efecto que produce su ausencia. Y esto gracias a que lamentablemente (afortunadamente eso va cambiando) el padre sigue apareciendo como una figura ausente.

 

En mi práctica profesional, veo que quienes asisten mayoritariamente a consulta son las madres, a quienes también el sistema judicial (que tiene mucho peso en una sociedad, no se de manera justo o no, ya que esto sería una larga discusión), le asigna a la madre el rol fundamental en la crianza. Asignándole a ella los cuidados prioritarios en caso de separaciones o divorcios, dejándoles la mayoría de las veces la tutela y el cuidado del grupo familiar (los hijos). Para que la madre pierda, o en este caso para que el padre gane los cuidados personales de sus hijos, tiene que haber una evaluación previa de la imposibilidad de la madre, tanto física como psicológica para hacerse cargo de los hijos, de esta manera cambiar los cuidados personales asignándole  así el beneficio al padre (en el caso de Chile). Y es que estas premisas de cuidado prioritario están basadas en la importancia biológica y evolutiva histórica que han tenido las madres en el desarrollo de la sociedad.

 

Pero ¿qué ha pasado nuevamente con los padres?, ¿han perdido la batalla, o no han luchado lo suficiente? A quien se puede responsabilizar esta realidad, a la sociedad patriarcal dirían unos, a los mismos padres dirían otros. Olavarría, J. y Parrini, R. (2000) C.P Angelo Vasquez (2011), señalan:

 

“La paternidad patriarcal del siglo XX se impuso no sólo a través de procesos socio psicológicos, que tienen que ver con la subjetividad de los hombres y mujeres en el ámbito de la familia, de los grupos de pares y la escuela, en los procesos de identidad y socialización de cada persona, sino también en el ordenamiento jurídico y de las políticas públicas que permitieron, impulsaron e impusieron ésta forma particular de paternidad y familia”.

 

A un conjunto de hitos históricos en resumen.

 

¿Qué dicen las investigaciones: Son los padres importantes?

 

 

 

Es un área prácticamente nueva de  investigación: la importancia del padre en la vida familiar. Gracias al empoderamiento y la inclusión de la mujer en el aparato productivo, la familia como núcleo social ha sufrido drásticas transformaciones. Esto ha generado intereses científicos como el de Kimmel (1987), quien estudia La “Nueva Paternidad” relacionando el movimiento masculino que examina la vida del varón desde una perspectiva de género, y está conceptualizando “La Nueva Masculinidad”.      Torres y Vera hacen una recopilación de investigaciones en cuanto a la ausencia paterna:

 

  • Mclanahan y Sandefur “crecer sin padre: una perspectiva sociológica”. Realizan un estudio longitudinal de 70.000 adolescentes y adultos jóvenes de ambos sexos a lo largo de casi 20 años,  estudiando riesgos de interrumpir estudios secundarios, riesgo de permanecer sin estudiar ni trabajar por períodos prolongados y riesgo de embarazo en la adolescencia, comparando principalmente la diferencia entre los jóvenes que crecieron con padres a los que no. El estudio demostró una diferencia significativa entre ambos grupos, siendo los jóvenes con ausencia de padres quienes tienen mayor riesgo a  presentar estas condiciones sociales.

 

  • H. B. Biller(1974), en sus estudios sobre el del padre en la crianza, también refiere un alto impacto en el rendimiento académico, dividiendo el grupo de estudio en cuatro: Padre ausente con pérdida anterior a los 3 años de edad, Padre ausente con pérdida posterior a los cinco años de edad, Padre presente con menos de seis horas de convivencia por semana, Padre presente con más de catorce horas de convivencia por semana. Presentando mayores dificultades y riesgos de deserción escolar aquellos niños con padres ausentes. El estudio demuestra como el contacto con el padre y el desempeño académico está fuertemente correlacionado.

 

  • Llad Phillips y William Comanor (2002), en california realizaron un seguimiento en  15.000 adolescentes en la cual encontraron una fuerte asociación estadística entre ausencia del padre y delincuencia juvenil y conductas violentas: un punto importante de este estudio, es que el impacto de una madre ausente respecto de la variable criminalidad es casi nulo, lo que confirma la especificidad de la figura paterna respecto de la conducta transgresora.

 

 

¿Pero, qué pasa cuando el padre está presente, qué pasa cuando un padre se involucra?

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=hKxyuwYNH2o

 

Este video que trajo tantas reproducciones en pocos días, y muestra como en la actualidad los padres están participando mas activamente en las actividades en sus hijos. Como pueden ver en la cara de las niñas, y también de los padres,   esta experiencia las va a marcar de por vida, y va a fortalecer el vínculo entre ellos.

 

  • Un padre que ha logrado involucrarse en el desarrollo de su hijo(a), desde el inicio se convierte en un referente significativo para éste trayéndole múltiples beneficios. Pruett Kyle en su publicación sobre la importancia del padre en el 2001 evidencia los cambios ocurridos en el cuerpo del niño recién nacido, pudiendo diferenciar al padre de la madre a partir de los 6 meses, indicando que en la presencia de la madre, el niño se muestra más relajado, con los hombros más suaves y el ritmo cardiaco más lento, en cuanto en la presencia del padre (del que ya reconocen su voz y olor) evidencian una aceleración del ritmo cardiaco, abren los ojos  muestran mayor brillosidad e intensidad en la mirada.

 

  • Frank y Biller en 1981 comprobaron que aquellos niños que tuvieron una exposición frecuente al padre entre los 2 años de vida, tienden a ser más curiosos, con mayor seguridad en su exploración y en la manera como descubre el mundo. Igualmente indican que una vez iniciada su vida escolar estos niños presentan mejores proyecciones en su adaptación social, teniendo más posibilidad de socialización, mejor capacidad de espera y mayor tolerancia a la frustración, igualmente hacen honor a lo que las investigaciones en éxito escolar refieren, ya que indican que estos niños, quienes tienen al padre como figura referente tienen mejor capacidad para enfrentar las tareas escolares, mayor confianza en sus propias habilidades y mejor desempeño académico.

 

  • Ross Parke, investigador y psicólogo, indica que le padre también tiene un papel fundamental en diferentes aspectos, por ejemplo, los padres motivan a los niños a realizar juegos menos convencionales, ayudándoles en la exploración del mundo, como indican los investigadores anteriores, esto les ayuda a desarrollar confianza en sí mismos y confianza en el mundo externo. Igualmente este investigador refleja la importancia del padre en la autorregulación de emociones, en el desarrollo de la empatía y en la internalización de normas. El padre según este investigador también  muestra con mayor capacidad para establecer disciplina, y para ejercerla. De manera que ayuda al niño en su ajuste en la sociedad y en el respeto por los otros.

 

Hay otros estudios que demuestran los beneficios de la presencia de un padre en el crecimiento de un niño en áreas como el desarrollo cognitivo e intelectual, en el desarrollo social y hasta en el desarrollo físico, poniendo al límite las reglas de la genética. En síntesis a presencia del padre traspasa diferentes áreas que favoereceran un mejor desarrollo en el niño (a).

 

Estar, pero de verdad.

 

Traigo el relato de una madre, la cual me dijo una vez

 

Caso de D. de 4 años.

“El padre y yo estamos separados, aunque vive en la misma ciudad lo ve poco, y cuando lo hace el niño sigue poniéndose ansioso e irritable ya que para él, su padre sigue siendo un personaje desconocido, porque lo ve solo 1 vez cada 15 días.  Yo logre establecerme en pareja otra vez, y mi pareja se ha convertido en una figura paterna para mi hijo, aunque él sabe que él no es el papa, ni lo llama papa, una vez salimos a dar un paseo todos, y el niño vio a su padre junto a mi pareja, salió corriendo a abrazar a mi pareja para saludarlo y no a su padre quienes venían en el mismo camino, el padre de D me reclamó por esto”.

 

Este tipo de relatos son más frecuentes de lo que uno quisiera, padres que luego de una separación también se desvinculan de sus hijos, haciéndoles victimas de olvidos y de desilusiones. ¿Quiénes son los responsables de que los niños salgan corriendo a abrazarlos? Es el padre en este caso quien ha decidido perder terreno y quien se ha perdido de la oportunidad maravillosa que le ha dado la vida de ver crecer a su hijo.

 

Aunque la justicia está de parte de las madres para otorgar los cuidados de los hijos en caso de separaciones o divorcios, también la justicia premia y alienta a los padres a no perder el vínculo con sus hijos. Es deber de los padres ganar y luchar espacios en igualdad de condiciones en el área de la justicia en cuanto a la crianza de sus hijos.

 

Por fortuna he podido ver las dos caras de esta moneda.

 

  • Ver padres ilusionados y comprometidos a 1000% en su paternidad, disfrutando de cada etapa del crecimiento de sus hijos, y sobre todo cumpliendo con su deber de proteger, de cuidar, de alimentar y de educar. Y por resultado he podido ver crecer estos niños sanos y seguros de sí mismos.

 

  • La otra cara, la lamentable distancia de algunos padres hacia sus hijos. Limitándose solo a realizar el pago mensual de su manutención (que en algunos casos son mínimos o míseros). Y también los efectos que esto ha producido en alma y en el corazón de estos niños, con desconfianza por el mundo adulto, tristeza en sus ojos por esa ausencia, inseguridad en sí mismos y haciendo un trabajo cuesta arriba por levantarse a pesar de la ausencia de una figura idealizada en un primer momento: su padre.

 

La palabra clave: trabajo en equipo y paternidad comprometida.

 

 

Jorge Barudy hace una trabajo en parentalidad hermoso, y pone en evidencia que ambas figuras, tanto el padre con la madre tienen cualidades y competencias que le permiten el ejercicio de la parentalidad de forma igualitaria. Ambos aportando su grano de arena.

 

Por fortuna, hay una creciente manifestación y movimiento social de padres comprometidos con su rol protagónico en el crecimiento de sus hijos. Encontramos hoy a padres participando en labores domésticas, en talleres para padres e hijos (a), participando en la educación activa, igualmente levantando movimientos sociales como “igualdad parental” en temas jurídicos. Quienes han entendido que ellos “no ayudan”, ellos están ejerciendo su Derecho pero sobre todo en SU DEBER en la paternidad.

 

Ser un padre comprometido es estar físicamente accesible, emocionalmente dispuesto, y mentalmente comprometido. Una figura presente y contenedora, formadora y guiadora.

 

Para esto se necesita una relación entre padre y madre que promuevan un contexto familiar respetuoso y positivo. En nuestra consulta profesional podemos observar y ver las consecuencias de un contexto familiar toxico y nocivo, generando múltiples enfermedades psicosociales y lesiones en los niños, pero también podemos ver los efectos de un contexto familiar nutritivo y motivador, generando niños mas seguros y  felices.

 

Entonces está demostrado el éxito en la vida de un niño cuando estos tienen relaciones nutritivas y positivas con sus figuras de apego, principalmente con sus padres. Una parentalidad compartida por padres comprometidos asegura la felicidad y la salud mental y emocional de un niño.

 

Cierro con esta pregunta

 

¿Cómo quieres que te recuerden tus hijos cuando ellos ya sean adultos?

 

http://https://www.youtube.com/watch?v=_ytMXGkEiPk

 

 

Referencias Bibliográficas:

 

  • Paternidad y Crianza. Representaciones significativas en progenitores post separación/divorcio, desde la construcción de sus masculinidades. Angelo Fuentealba, 2011. Chile.

 

  • El rol de padre y la influencia en sus hijos. Vicuña y  Reyes. Fundación Chile Unido. 2002

 

  • Síndrome de Alienación Parental. Aguilar, J. (2005).

 

  • Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia. Barudy y Dantagnan. 2009.

 

La sexualidad infantil

A finales del siglo XIX, Sigmund Freud desarrolla al Psicoanálisis como un método para explorar los procesos mentales inconscientes. También como una técnica para tratar las enfermedades mentales. Uno de sus constructos fundamentales es la relevancia de la sexualidad en la constitución del sujeto. En la época victoriana hablar de la sexualidad infantil era casi un pecado. En su obra Tres Ensayos de Teoría Sexual (1905), Freud expone cómo en ese momento la opinión popular asumía la creencia de que lo sexual falta en la infancia. Incluso en la actualidad hay sectores que consideran que la sexualidad sólo se activa en la pubertad, como por arte de magia.

A partir de los trabajos de Freud, se acepta que la sexualidad está presente desde la infancia y se desarrolla hasta la edad adulta. Definitivamente, los (as) niños (as) no experimentan las pulsiones sexuales del modo en que lo hacen los adultos. Es importante conocer las bases de este desarrollo para la comprensión del ser humano y su psiquismo. Aún cuando hoy este tema sigue siendo tabú, muchos de los conceptos freudianos se han insertado en el discurso social. También, han contribuido al surgimiento de otras teorías que han sido fundamentales para comprender este proceso.

sexualidad infantil

En los últimos días en mi país se ha desatado una lucha campal entre dos bandos que apoyan o rechazan un proyecto de ley. El mismo propone la educación sexual en los colegios, entre otras iniciativas vinculadas a la llamada salud sexual y reproductiva. Uno de los aspectos que crea más polémica es “hablar de sexo” con niños en edad escolar primaria. Se han expuesto argumentos válidos a favor y en contra. Igualmente se han divulgado muchos mitos sobre lo que es la sexualidad y cómo se manifiesta en la niñez. Ensayaremos esclarecer algunos conceptos básicos.

 

¿Qué es la sexualidad?

Es muy importante resaltar que en la teoría psicoanalítica, la sexualidad se distingue de la genitalidad. Tomemos como referencia la definición propuesta por Laplanche y Pontalis en su Diccionario de Psicoanálisis:

En la experiencia y en la teoría psicoanalíticas, la palabra sexualidad no designa solamente las actividades y el placer dependientes del funcionamiento del aparato genital, sino toda una serie de excitaciones y de actividades, existentes desde la infancia, que producen un placer que no puede reducirse a la satisfacción de una necesidad fisiológica fundamental (respiración, hambre, función excretora, etc.) y que se encuentran también a titulo de componentes en la forma llamada normal del amor sexual.

La sexualidad se constituye desde la infancia como la búsqueda de un placer que se apuntala en las necesidades fisiológicas pero que las sobrepasa. Freud lo ejemplifica con el chupeteo, y expone los trabajos del pediatra húngaro S. Linder. Cuando un bebé nace, su reflejo de succión existe para que pueda satisfacer la necesidad biológica de alimentarse. Además, se establece un vínculo estrecho con la madre mediante el amamantamiento, el acto de ser alimento. Es un momento idílico entre ambos, en el cuál ella lo mira y acaricia: la primera experiencia de satisfacción.

En un mundo ideal, madre y bebé permanecerían en esta situación siempre. Sin embargo, hay componentes de la realidad que los separan por momentos. Posteriormente, el niño chupetea aún cuando no tiene hambre, buscando una experiencia similar a esa vivencia anterior. Aquellos que hayan tenido bebés o los hayan observado, habrán notado que en muchas ocasiones chupetean mientras duermen. Más adelante, algunos cuidadores primarios captan este fenómeno y le ofrecen al niño un chupete, si es que no ha encontrado su dedo pulgar primero. Esto es una manifestación de la sexualidad en el infante: la búsqueda del placer en su boca aún cuando no tenga hambre.

sexualidad infantil

 

Las zonas erógenas

Durante distintas etapas de la infancia, existen zonas del cuerpo privilegiadas en la búsqueda de ese placer que queda luego de satisfacer las necesidades fisiológicas. Freud las denominó zonas erógenas, pues son fuentes de una tensión que debe calmarse, y a la vez son el objeto o el lugar en el cual se satisface. Como mencionamos el ejemplo de la boca de donde surge el empuje a succionar, y que se colma en sí misma en el chupeteo. En este sentido, la sexualidad en el infante es auto-erótica, pues se satisface en su propio cuerpo.

Como ya mencionamos, el niño no concibe la sexualidad como lo hace un adulto. Tiene sensaciones placenteras en su cuerpo, sobre todo en áreas que por su anatomía están de cierto modo predestinadas. Es en la adolescencia donde despiertan los deseos sexuales propiamente, que van dirigidos hacia un otro. Más adelante, en la vida adulta la sexualidad estará al servicio de la reproducción, y la satisfacción de las pulsiones parciales  formarán parte del acto sexual. Esto se da porque persisten en el sujeto esas formas de satisfacción de su infancia.

 

El desarrollo de la sexualidad

En su obra, Freud propuso una serie de fases (hipotéticas) del desarrollo de la organización sexual. Denominó pregenitales a las organizaciones de la vida sexual en que las zonas genitales todavía no han alcanzado su papel predominante. En su obra explica que:

Normalmente, estas fases de la organización sexual se recorren sin tropiezos, delatadas apenas por algunos indicios. Sólo en casos singulares calificables como patológicos son particularmente activadas y se vuelven notables incluso a una observación grosera.

  • Fase oral: En el primer año de vida la alimentación es la función principal en el desarrollo del infante. Durante el mismo, el placer del bebé está ligado a la cavidad bucal y los labios, que hacen contacto con el pecho de la madre. Como presentamos anteriormente, el chupeteo ejemplifica lo que ocurre en este momento del desarrollo. Consiste en el resto de placer que queda más allá de la nutrición. Se puede observar cómo los bebés se vinculan con su entorno a través de la boca, buscando introducir en ella cualquier objeto que encuentren. El destete constituye un momento crucial en el cual se le despoja al bebé de esta experiencia.

sexualidad infantil

  • Fase anal: Segunda fase del desarrollo sexual que puede ubicarse aproximadamente entre los dos y los tres años. Se caracteriza por la prioridad de la zona erógena anal. Los niños están descubriendo que pueden tener cierto control sobre sus esfínteres. La madre o los cuidadores primarios esperan que el niño tenga conciencia de esta nueva habilidad, al avisar cuando quieren ir al baño. Posteriormente, se espera de ellos que puedan controlar la salida de las heces cada vez más. Es decir, postergar el momento de evacuar hasta que lleguen al baño. Este nuevo poder adquirido de controlar sus heces produce placer. Las heces en sí mismas, son un regalo (simbólico) a los cuidadores primarios quienes promueven su independencia en este aspecto.

control de esfínteres

  • Fase fálica: Fase que se caracteriza por la primacía del interés en los órganos genitales. Los niños en edad pre-escolar sienten curiosidad por descubrir su propio cuerpo. En ocasiones los niños pueden tocar o exhibir sus genitales, sin tener la connotación de un adulto. Además, se preguntan sobre cuestiones propias de la sexualidad como la diferencia entre los niños y las niñas, el origen de la vida, la relación de pareja entre sus padres, etc. Durante esta etapa culmina el Complejo de Edipo (que expondremos en una publicación posterior) y surgen las identificaciones de los niños por las características de los géneros masculino y femenino. Esto se puede observar en juegos de roles y el interés por diversas actividades que socialmente corresponden a un género u otro. Al finalizar esta fase, tienen más conciencia sobre el concepto de privacidad.

fase falica

  • Período de latencia: Período comprendido durante la edad escolar, antes del comienzo de la pubertad, y que representa una etapa de pausa en la evolución de la sexualidad. Según la teoría psicoanalítica, el período de latencia tiene su origen en la declinación del complejo de Edipo. Surgen las identificaciones con los padres y el desarrollo de las sublimaciones. Es por esto que en este periodo los niños se enfocan en llevar a cabo actividades relacionadas con el aprendizaje, ya sea académico o de otras áreas como el deporte y las artes. Generalmente no demuestran mucho interés en las actividades del sexo opuesto, salvo ciertas excepciones.

periodo de latencia

  • Fase genital: Inicia en la pubertad y está determinada por la organización de las pulsiones parciales bajo la primacía de las zonas genitales. Se pasa del autoerotismo del que hablamos en la infancia, hacia el interés sexual por un objeto u otro.

 

Las teorías sexuales infantiles

Los niños son curiosos por naturaleza, desde su nacimiento exploran su entorno y a sí mismos. Estos cuestionamientos varían cualitativamente en los diferentes momentos de su desarrollo. Como ya vimos, los niños pequeños se preguntan sobre aspectos relacionados con la sexualidad. Transmiten dichas cuestiones a sus padres o cuidadores primarios y también crean teorías que los ayudan a interpretarla. Freud propone las siguientes:

  • El enigma de la esfinge: Con respecto a la diferencia de los sexos, surge la primera teoría sexual infantil. Es el supuesto de que todos los seres humanos tienen el mismo órgano genital: el masculino. Posteriormente, ante la presencia de la realidad, se dan cuenta de que no es así. Esto ocurre cuando los niños pequeños comparan sus propios genitales con los de sus padres o algún (a) hermanito (a). De acuerdo con Freud, esta teoría sexual infantil se basa en la creencia de que todas las personas tienen pene, y que a las niñas no les ha crecido todavía.
  • Teorías del nacimiento: Surgen ante la llegada de un (a) hermanito (a), o cualquier embarazo de alguien cercano. La pregunta predominante es: ¿de dónde vienen los niños? Ya que durante el embarazo el vientre de la madre crece, los niños pequeños generalmente tienen la teoría de que el bebé llegó allí por algún proceso asociado con la alimentación. Los padres y cuidadores en distintas culturas buscan responder con fábulas como la cigüeña o similares.
  • Concepción sádica del acto sexual: Sólo en los casos en los que el niño presencia el acto sexual en una edad temprano, lo interpreta como una especie de maltrato o sometimiento. Esto puede ocurrir en situaciones en las que los padres sostienen que el infante no se entera de lo que sucede por no comprender aún lo sexual. Precisamente por no tener esa comprensión y su inmadurez en el desarrollo de la sexualidad, el niño se lo vive como un acto agresivo.

embarazo

Freud apunta que estas teorías sexuales infantiles son un reflejo de la propia constitución sexual del niño. Dan cuenta de una gran comprensión, acorde con su edad, sobre los procesos sexuales. Sin embargo, luego de la primera infancia el niño renuncia a este interés de saber sobre lo sexual, y dirige sus esfuerzos a otros menesteres.

 

El rol de los padres: amor y límites

Esta temática es bastante compleja para los padres. En la actualidad se considera que es apropiado hablar con los hijos acerca de la sexualidad. La cuestión incómoda es determinar las palabras adecuadas y el momento indicado. Sobre todo, porque en nuestro mundo globalizado y tecnológico, la información está al alcance de un click. ¡Padres y madres, tranquilos! La «educación» en el aspecto sexual va más allá de las charlas sobre sexo, aunque no las excluye. A través de los cuidados y la crianza ya están contribuyendo en el desarrollo de las sexualidad de los pequeños. Vamos a abordar dos manifestaciones de este transcurso, para lo cual retomaremos el planteamiento de Freud sobre la meta de la pulsión sexual en los niños:

La meta sexual de la pulsión infantil consiste en suscitar y producir la satisfacción mediante la estimulación apropiada de la zona erógena que, de un modo u otro, se ha escogido.

Sin embargo, vivir en sociedad nos exige a todos renunciar a la satisfacción de ciertas pulsiones. O por lo menos postergar esta satisfacción a un momento más adecuado. Los padres, como representantes de esta sociedad en el hogar, transmiten estas normas a sus hijos. Los niños desde muy temprano se encuentran con estos límites que son impuestos con todo el amor que sus padres pueden ofrecerles. Consisten en la renuncia que deben hacer los infantes a esta satisfacción de la que se han servido por un tiempo.

Ejemplo de estas renuncias son: el destete, el control de los esfínteres, la prohibición de tocar o mostrar sus genitales en público. Las madres, sin saber que esto se relaciona con el desarrollo de la sexualidad, se preguntan: ¿cuándo es el momento propicio? No hay un manual que defina esto con precisión. En la conexión con sus hijos encontrarán la respuesta. Hay un saber en la madre y en la propia fisiología del niño, sobre los momentos más o menos favorables para que se den estos hitos del desarrollo. Su logro promueve la independencia de los niños en el cuidado de su propio cuerpo. Además, apoya un desarrollo sexual y psicológico adecuado, aunque en el momento estos aspectos no parecen estar vinculados.

 

Hablar de sexualidad con los hijos

Otro aspecto que crea incertidumbre en los padres es la curiosidad de los niños sobre estos temas. Y ahora, ¿cómo responder ante las preguntas de mi hijo (a)? Los padres y madres no quieren “meter la pata”. Les aterroriza plantar ideas sobre sexualidad en sus hijos que luego pueden crear más problemas. Sumado a esto, es incómodo hablar de sexo hasta con personas adultas. Pues otra vez, ¡calma! No existe una única respuesta para el bombardeo de preguntas que reciben los padres. Primero hay que mantener la tranquilidad e indagar de dónde surgen esas preguntas. Los padres pueden continuar esta conversación preguntándole a su hijo (a) qué piensan sobre eso. La respuesta que los padres den a sus hijos deben ser honestas y sencillas. No es necesario explicar más de lo que ellos han preguntado.

Padres - Hijos

Desde una edad temprana, los padres pueden inculcar en sus hijos el carácter del cuerpo como algo que se debe cuidar. Además de aspectos de salud en general, esto se refiere también a la comprensión paulatina de que los genitales son órganos privados, que no deben ser exhibidos por los niños. También, en los posible velar porque los pequeños no presencien actos sexuales que como ya hemos visto son interpretados como agresivos.

Más adelante en la pubertad y en la adolescencia, los padres pueden ser más explícitos con respecto a los procesos propios de la sexualidad. Cada familia encontrará la manera de abordar este tema de una forma satisfactoria para todos. La sexualidad es un aspecto fundamental en la constitución de la psique del sujeto. No podemos suponer que en todos los casos este transcurso de dará de forma regular o de acuerdo con lo esperado. Lo fundamental es el amor y los límites que serán el marco para el crecimiento de todo (a) niño (a).

 

Referencias bibliográficas:

  • Freud, Sigmund (1905). Obras Completas (Tomo VII), Tres Ensayos de Teoría Sexual. Amorrortu Editores.
  • Gómez Sánchez, Carlos. Freud y su Obra: Génesis y Constitución de la Teoría Psicoanalítica. Editorial Biblioteca Nueva. Edición 2002.
  • Laplanche, Jean y Jean-Bertrand Pontalis. Diccionario de Psicoanálisis. Paidos. Edición 2007.