Realidad: de la lucha constante a la rendición y la aceptación

Desde hace unos meses hay un tema que me fascina especialmente… La realidad. A simple vista parece un tema simple, que según la Wikipedia nos remite «al término lingüístico que expresa el concepto abstracto de lo real.». Y si vamos un poco más allá, eso real, se refiere «en filosofía a lo que es auténtico, la inalterable verdad en relación -al mismo tiempo- al ser y la dimensión externa de la experiencia«.

No pretendo ser tan ambiciosa como para entrar a analizar la realidad en términos filosóficos, aunque seguro que algo así nos daría para mucho. En este caso, me fascina el concepto de realidad en cuento a nuestra realidad psicológica en contraste con la realidad de «ahí afuera». Lo que  nosotros vemos y percibimos en contraste a esa «inalterable verdad».

¿Somos capaces de alcanzar esa «inalterable verdad»? Mucho me temo que estamos muy lejos ni siquiera de acercarnos a esa verdad. Y mucho me temo, también, que la gran mayoría, sino todos, de nuestros problemas, nacen de esa verdad aplastante de que jamás alcanzamos a rozar la verdad.

Llegados a este punto hay dos temas que hay que abordar: En un primer momento se da nuestra percepción errónea de la realidad y en un segundo momento, se da una continua lucha entre esa percepción errónea y la verdad inalterable. Si conseguimos llegar más allá, llegará el momento de la rendición y la aceptación.

 

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Nuestra percepción errónea de la realidad

Según Fritz Perls, «los instrumentos de la percepción evolucionan al servicio de nuestros intereses; por ello el problema debería ser: ¿existe el mundo per se o existe tan sólo en cuanto están implicados nuestros intereses?

Para nuestros fines suponemos que existe un mundo objetivo partiendo del cual el individuo crea su mundo subjetivo: de acuerdo con nuestros intereses se eligen partes del mundo absoluto, pero esta selección se ve limitada por el alcance de nuestros instrumentos de percepción y por las inhibiciones sociales y neuróticas».

Una realidad objetiva como puede ser un maizal, puede diferir mucho de las cientos de realidades subjetivas que de él se desprenden. Un comerciante lo analizará en función del beneficio, un pintor se emocionará con sus luces y sus sombras, un agrónomo sólo verá la química del suelo… ¿Y qué tienen en común todas las realidades que surgen de una «verdad objetiva»? Lo único que tienen en común es el interés específico de cada realidad subjetiva.

Las diferentes personas tienen diferentes esferas de interés. Se muestran interesados por los objetos del mundo «aptos» para satisfacer sus diferentes necesidades, y sólo por coincidencia ese maizal es un objeto común a sus diferentes esferas de interés.

La realidad que importa es la realidad de intereses: la realidad interna y no la externa. Las necesidades específicas de cada uno dictan intereses específicos. Y esos intereses nos mueven y conforman nuestras realidades subjetivas.

Esos intereses responden siempre a necesidades de nuestros organismo (en un río, el sediento verá primero el agua donde el pintor está fascinado por los reflejos del sol sobre su superficie). Y la relación entre las necesidades de nuestro organismo y la realidad corresponde a la relación entre cuerpo, alma y mente. La imagen de la mente desaparece en cuanto se satisface la necesidad del organismo (una vez que ha bebido, el sediento borrará de su mente la imagen del agua fresca cayendo por su garganta). Sucede exactamente lo mismo con nuestras realidades subjetivas: desaparecen en cuanto ya no se requieren. Una vez que hemos resuelto el crucigrama, pierde nuestro interés.

Y esto lo podemos corroborar en nuestra vida cotidiana constantemente. Si vamos andando por nuestra ciudad, probablemente no veremos los buzones de Correos hasta que necesitemos enviar una carta. Otro ejemplo sería cuando nos compramos un coche nuevo… lo empezaremos a ver por todas partes.

«De esta forma, no percibimos, al mismo tiempo, la totalidad de lo que  nos rodea. No miramos al mundo como ni nuestros ojos fueran las lentes de una cámara fotográfica. Seleccionamos los objetos de acuerdo con nuestros intereses y estos objetos se muestran como figuras destacadas contra un fondo borroso». 

Esta primera parte ya nos dice algo importante. Ni de lejos captamos la realidad tal cual es. Primero, porque nuestros sentidos no nos lo permiten (no somos cámaras fotográficas). Y segundo, porque sólo «vemos lo que nos interesa».

 

La lucha contra la realidad

Hay una frase de Fritz Perls, que me llamó poderosamente la atención la primera vez que la leí: «Si la mente aceptara la realidad en su totalidad, no necesitaríamos una mente».

Así es cómo últimamente concibo nuestra mente. Un instrumento cuya función es luchar contra la realidad en función de todos los mecanismos de defensa que nos hemos ido forjando durante toda la vida. Y en función de nuestras limitaciones físicas para percibir la realidad.

La mayoría de las filosofías orientales afirman que la única vía de alcanzar la felicidad es, simplemente, aceptar la realidad. Y aún así, la mayoría de nosotros ni siquiera llegamos a acercarnos. Después de años de terapia como mucho podemos alcanzar a ver nuestra propia distorsión y nuestras resistencias a aceptar. Que no es poco… Nuestra realidad se manifiesta a través de las distorsiones que nos hemos tragado, nos hemos contado y nos seguimos contando. Todo lo que entra en «nosotros» son elementos que percibimos aptos, decentes, acordes a nuestras ideas y valores… ¿Y dónde queda la realidad?

Sobre esta «lucha» contra la realidad podemos hablar mucho, pero qué mejor para entenderlo que algunos ejemplos sencillos que seguramente todos hemos vivido…

Vemos como una persona recibe un cumplido, «Qué guapa estás hoy». E inmediatamente esta persona se pone tensa, y empieza a justificarse… «Es que hoy he ido a la peluquería», «es este vestido que estoy estrenando», etc. En la mente de esta persona no «cabe» la idea de ser guapa. O no se considera guapa, o no se considera digna de recibir cumplidos. Pero ambas cosas están muy lejos de la realidad. Que es que alguien ha percibido que es guapa. Esta persona está luchando con la realidad de ese momento, en vez de aceptarla.

Otro ejemplo lo vivimos miles de veces al día en «nuestra cabeza». Tenemos un pensamiento, como por ejemplo, que queremos correr una maratón. En seguida se pueden agolpar muchos pensamientos del tipo de «tu no puedes hacerlo», «eres demasiado viejo», «tendrías que haber entrenado toda la vida», «es demasiado tarde». Objetivamente, ninguna de esas afirmaciones tienen nada que ver con la realidad. Seguramente hay personas que han corrido una maratón siendo más viejas, sin haber entrenado toda la vida, etc.

Y aquí viene otra vez la lucha contra la realidad. Lo único que ocurre en ambos casos es que no aceptamos la verdad. Sería mucho más honesto que pudiéramos decir, «me gustaría correr una maratón, pero la verdad es que no estoy dispuesto a hacer los sacrificios necesarios para hacerlo». Y ni siquiera esta es una verdad que encaja al 100% con la realidad, pero al menos está más cerca…

Esta es la forma en que nacen la mayor parte de nuestros «sufrimientos», de nuestras neurosis. Invertimos demasiada energía alimentando mentiras y sobre todo, luchando contra la realidad. Hemos dedicado tantos años montando nuestro castillo de naipes, que nos aterra tirarlo abajo, y contactar simplemente con lo que hay. Aceptar simplemente la realidad.

 

La felicidad en la aceptación

La filósofa Mónica Cavallé habla mucho del camino de la aceptación. Afirma que paradojicamente el intentar cambiarnos a nosotros mismos, el forzarnos a ser mejores, a alcanzar un ideal que nos hemos «inventado»… produce sufrimiento y neurosis. Cuando ese sufrimiento se hace demasiado grande, entramos en una crisis que nos puede llevar a rendirnos, a aceptar que «no sabemos». Y ese cambio de percepción puede cambiarlo todo.

Muchas teorías filosóficas defienden este camino de la aceptación: aprender a querer y aceptar las cosas tal y como son.

 

– Heráclito: «Para Dios toda cosa es hermosa, buena y correcta. Los hombres, en cambio, consideran que algunas cosas son correctas y otras incorrectas».

– Estoicismo: Vivir en armonía con la realidad. Nuestro objetivo es la aceptación lúcida de la realidad.

– Epicteto: «En esto consiste la educación filosófica. En aprender a querer cada una de las cosas tal y como son. No pretendas que los sucesos sucedan como quieres, sino quiere los sucesos como suceden, y vivirás sereno».

– Marco Aurelio: «A la naturaleza que da y quita todo, el que está instruido y es discreto dice: dame todo lo que quieras, quítame lo que quieras. Esto lo dice sin animosidad contra ella, sino sólo obedeciéndola y teniendo buena fe.»

– Spinoza: «Es posible una alegría constante, un sentimiento de máxima alegría, pero sólo cuando nuestra voluntad quiere lo que es. En la aceptación del orden de las cosas».

– Nietzsche: En uno de sus libros utiliza esta cita de Emerson, «El poeta y el sabio consideran amigas y sagradas todas las cosas. Útiles todas las vivencias. Santos todos los días. Divinos todos los hombres.»

 

«En el universo el sufrimiento se debe a la no aceptación. La esencia de la sabiduría es la total aceptación del momento presente. La armonía con las cosas en el modo en que suceden. Un sabio ni quiere que las cosas sean distintas de como son. Él sabe que considerando todos los factores las cosas son inevitables. Es amigo de lo inevitable y por lo tanto, no sufre. Puede que conozca el dolor, pero este no lo alterará. Si puede hará lo necesario para restablecer el equilibrio perdido, o dejará que las cosas sigan su curso.

Entre las orillas del dolor y del placer fluye el río de la vida. Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida, y se estanca en las orillas, se convierte en un problema. Fluir con la vida quiere decir aceptación. Dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va». 

Nisargadatta

 

¿Qué es la aceptación? Mónica afirma que la aceptación es «la capacidad de estar con lo que hay. De concienciar todas las dimensiones de nuestra experiencia. De no resistirse a la experiencia plena de lo que sucede fuera o dentro de nosotros. De permitir su total desenvolvimiento. Aceptar es concienciar. Mirar y sentir absolutamente todo sin resistencias y sin censuras.»

«Autoaceptación es asumir lo que somos aquí y ahora. Es la disposición a enfrentar, a mirar, a asumir, a vivenciar todas las dimensiones de nosotros mismos. Todos los aspectos de nosotros mismos y de nuestra experiencia sin negación, sin rechazo, sin reproche, sin censura. Y esto equivale también a fluir con la experiencia personal y a dejarnos ser lo que somos». 

Y ahora que sabemos qué es aceptar… ¿Que es lo que nos impide aceptar? Siempre es lo mismo. La mente que dice no. Como antes mencionaba Perls, si aceptaramos todo lo que hay, no sería necesaria la mente. La mente no «ataca» con pensamientos como «esto  no debería ser como es». Lo que nos impide aceptar son nuestras ideas fijas sobre cómo deberían ser las cosas.

Y la mente está llena de estas ideas: ideales, juicios, expectativas rígidas… Tengo una imagen ideal del mundo y de mí mismo y me perturbo porque el mundo no me devuelve esa misma imagen. ¡El mundo no es cómo debería ser! Y en mi perturbación crónica percibo nobleza y elevación. Esto, como diría Perls, es lo que llamamos neurosis. Cuando no logro «encajar» mi realidad con la realidad. Carl Rogers también afirmaba que la neurosis es la distancia entre el yo verdadero y el yo ideal.

Este juego entre lo que es y lo que debería ser es lo que hace que empecemos a rechazar nuestra experiencia presente. Pero toda experiencia puede ser «concienciada» y aceptada. Incluso nuestro resistencia a aceptar puede ser aceptada.

Para seguir profundizando en la aceptación, os recomiendo este video:

 

 

Fuentes:

  • El arte de ser, de Mónica Caballe
  • Yo, hambre y agresión,  Fritz Perls

¿Eres auténtico? Ideas claves de la gestalt de F. Perls

Hay muchas «ideas clave» en la terapia Gestalt. Hoy he querido recoger algunas de sus frases que aunque no estés familiarizado con su obra, creo que te pueden hacer reflexionar. Su teoría básicamente está encaminada a hacernos responsables de nuestra vida, de nuestras creencias, y lograr trascenderlas.

Pararnos, y sentir lo que somos en cada instante.

Ser auténticos.

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Preceptos de la Gestalt

Estos son algunos preceptos preceptos clave de la terapia Gestalt. A mí siempre me han resonado mucho. No hace falta que seas psicólogo o que seas un profesional de la salud, para que estas ideas formen parte de tu vida. Si las haces tuyas, tendrás una vida más «consciente» y una apertura de mente mayor.

 

 1- Vive ahora, es decir, preocúpate del presente más que del pasado o el futuro.

2- Vive aquí, es decir, relaciónate más con lo presente que con lo ausente. Deja de imaginar: experimenta lo real.

3- Abandona los pensamientos innecesarios; más bien siente y observa.

4- Prefiere expresar antes que manipular, explicar, justificar o juzgar.

5- Entrégate al desagrado y al dolor tal como al placer; no restrinjas tu percatarte.

6- No aceptes ningún otro debería o tendría más que el tuyo propio.

7- Responsabilízate plenamente de tus acciones, sentimientos y pensamientos.

8- Acepta ser como eres.

 

Ser auténtico

Es fácil decirle a alguien «abandona los pensamientos innecesarios»… ¿Pero sabemos cuáles son los pensamientos innecesarios? ¿Sabemos qué es lo que los impide ser auténticos? ¿Ser nosotros mismos?

La dificultad estiba en poder «ver» esas creencias, que aunque no seamos conscientes de ellas, están actuando en nuestra vida. Y para eso muchas veces necesitamos a un terapeuta o un buen amigo que nos escuche atentamente, con plena presencia, para ir soltándolas una a una. Alguien que te escuche, y ante una incongruencia en nuestro discurso, nos pregunte… ¿te has dado cuenta de lo que has dicho? Normalmente de esa forma podemos ir tomando consciencia de que  muchas veces «hablamos» ideas que no son nuestras. Y que ni siquiera creemos en lo que estamos diciendo. Ante una pregunta así, podemos parar, y probablemente diremos… «¡Dios mío… pero si eso es lo que me decía mi madre cada vez que yo hacía X o Y…!».

Muchos teorías espirituales dicen que estas «creencias» que actúan desde el inconsciente en nuestra vida son «programas» que instalaron en nuestra mente durante la infancia, y que siguen activas en nosotros. Estos «programas» son cualquier cosa que escuchamos de niños, a las personas de «autoridad» y que «hicimos nuestras». Y sin darnos cuenta, actuamos según esas ideas que se quedaron grabadas en nuestra mente.

Es probable que ahora mismo estés pensando que tú ya eres auténtico, que ya «cortaste el cordón» con tus padres y familiares, que ya haces lo que quieres, cuando quieres y cómo quieres… Pero siento darte esta mala noticia. Probablemente, aunque creas que lo has hecho, no lo has hecho en absoluto. De hecho, me temo que puede llevarnos toda una vida deshacernos de todas las ideas que  no son nuestras pero a las que seguimos rindiendo pleitesía.

 

Hacernos responsables y adultos

Actualmente pensamos que hacernos responsables es independizarnos, pagar nuestras facturas, formar nuestra familia y una largo etcétera de cosas que hacen los «adultos». Pero según la terapia Gestalt eso está bastante lejos de hacerte adulto. Puedes tener cincuenta años, ser directivo de una gran empresa y tener cinco hijos, y seguir actuando de forma «irresponsable». Seguir siendo un Ser «no auténtico».

Ser adulto es ser plenamente responsable de nuestros actos, pensamientos, creencias, limitaciones, neurosis… y actuar en consecuencia.  Ser «consciente» de todo ello. Podemos actuar como niños en un momento dado, pero tenemos que ser consciente de lo que estamos haciendo. Y ser consciente de que eso que estamos haciendo no es lo más adecuando ni para nosotros ni para las personas que nos rodean.

Ser adulto y auténtico generalmente entraña la necesidad de mostrarse vulnerable. Algo que a los adultos neuróticos de hoy en día nos resulta aterrador. Pero difícilmente conseguiremos ser auténticos sin habernos dado el permiso para hacernos antes vulnerables. Para mostrarnos tal cual somos, desnudos, sin importarnos lo que nadie pueda decir de nosotros. Una vez que nosotros mismos dejamos de juzgar a los demás, no nos afectarán sus juicios.

 

El insight

Hace unos días estaba hablando con un amigo y fui consciente de varias creencias que había heredado de mi madre sobre el amor y la amistad. Yo las creía totalmente superadas, pero me di cuenta de que no era así. Es más, como si estuviera  en una de esas experiencias cercanas a la muerte, vi ante mi una película de todas las veces que había actuando según esas creencias. Y no puede evitar un «¡Mierda! ¡Pero cómo es posible que esto siga actuando en mi vida!»…

Así que reflexioné mucho sobre dichas ideas. Y me permití a mí misma el ser totalmente vulnerable y hablar con algunas personas a las que probablemente había hecho daño actuando como lo había hecho.

Y ahí es cuando te das cuenta de que cuando sí que eres auténtico, cuando sí que actúas sólo bajo tus propias ideas y creencias, el Universo te devuelve paz. Y tu encuentras la paz en ti mismo.

¿El problema? Que ser auténtico implica estar en alerta todo el tiempo. Estar presente, en tu centro, escaneando tus pensamientos, tus reacciones, tus juicios. Saber cuándo actúas bajo tus ideas, o estás «comprando» el amor, la aprobación o la aceptación de los demás.

¡Suerte!

 

Ideas clave de Perls que nos harán reflexionar

El desarrollo y crecimiento personal

“No encontrarán ningún animal -excepto el animal doméstico, ya infectado por la humanidad- ninguna planta que se impida el propio crecimiento.”

“Cada vez que rechazas el contestar una pregunta, ayudas a la otra persona a usar sus propios recursos.»

“La mayoría de los hombres modernos vive en un «trance verbal». No ven ni escuchan, y el despertar toma bastante tiempo.”

“Miedo a la muerte significa miedo de la vida.”

“Crecer significa «ser solo» (al-one).”

“Hay dos grandes mentiras: «yo quiero» y «yo trato».”

La responsabilidad

“Hay dos grandes mentiras: «yo quiero» y «yo trato».”

«Intentar es mentir. Lo intentaré quiere decir que no tienes intención seria de hacerlo. Si de veras piensas hacerlo, di: «lo haré»; y si no, di: » no lo haré». Hay que hablar claro para pensar claro y obrar claro»

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Nuestro Ser y nuestras percepciones

“El organismo lo sabe todo. Nosotros sabemos muy poco. La intuición es la inteligencia del organismo.”

“Sé como tú eres, de manera que puedas ver quién eres y cómo eres. Deja por unos momentos lo que debes hacer y descubre lo que realmente haces.  Arriesga un poco si puedes. Siente tus propios sentimientos. Di tus propias palabras. Piensa tus propios pensamientos. Sé tu propio ser. Descubre. Deja que el plan para ti surja dentro de ti.»

“Al no vivenciar necesidades e impulsos, la auto-regulación organísmica se deteriora, necesitando confiar en regulaciones moralistas.”

«Abandona tu mente y dedícate a tus sentidos»

«La percepción per se -en sí y por sí- puede ser curativa»

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Los «deberías»

“Amigo, no seas perfeccionista. El perfeccionismo es una maldición y un esfuerzo. Es perfecto si te dejas estar y ser”

“Acercadeismo y deberías: 100.000 órdenes, mas ninguna consideración sobre el aguante que esta persona efectivamente tiene para acatarlas. Y más aún, la mayoría de la gente cree que este «tú debes hacer esto, tú debes cambiar, tú debes, etc,…», es una fórmula mágica que va a dar algún resultado.”

Los otros

“La conciencia es subjetiva. Nos percatamos de nosotros por medio de nuestro cuerpo y de nuestras emociones. Nos percatamos del mundo por los sentidos. No puedo percibir tu conciencia. Conozco sólo tu conducta observable y lo que estés dispuesto a compartir.”

“Si tienes dificultad en comunicarte con alguna persona, busca en los RESENTIMIENTOS. Encontrar aquello con lo que estás resentido y EXPRESARLO y hacer que tus exigencias sean explícitas.”

«Si uno se siente incómodo con alguien puede estar seguro que no hay una comunicación verdadera. Tan pronto como uno expresa genuinamente desaparece toda la incomodidad.» 

«El contacto es la apreciación de las diferencias». Puedo estar contigo únicamente si estoy seguro de que tú eres «no-yo». Lo contrario es la confluencia (fluir con).”

El «aquí» y «ahora»

«La angustia es la brecha entre el «ahora» y el «después».»

«Estar presente ahora consiste en unir nuestra atención y nuestra conciencia».

La terapia Gestalt

“El terapeuta busca constantemente las formas de estar en contacto con el «cómo» de los sucesos que ocurren en el presente. Atiende el flujo de la conciencia del paciente.”

“La meta de la terapia es asegurarnos que el paciente llegue a conocer cuando se experimenta a sí mismo, cuando percibe su mundo y cuando hace uso de su intelecto.»

«En la terapia, estamos involucrados críticamente con el proceso intelectual (ZIM o zona intermedia) como la forma de existencia que imposibilita que nos experimentemos nosotros mismos y evita que veamos y oigamos el mundo».

«El paciente descubre cómo usa la cabeza para bloquear la experiencia y la percepción».

“El método básico es por medio de la conciencia continua. Se pide al paciente que exprese, alternadamente, en voz alta, la conciencia que tenga de sí mismo y el mundo. Interrúmpasele cuando incluya sus pensamientos…”

“Al trabajar con el medio continuo de la percepción, el cliente comienza a experimentar lo que significa «dejar que las cosas ocurran».

“Cuando el paciente haya aprendido a compartir su percepción de su propio cuerpo y de sus emociones, tal como fluyen, hágase que deliberadamente añada su fantasía. Ejemplo: «Veo tu cuerpo…ME IMAGINO QUE ESTÁS… Yo me siento…»

“Al principio, antes que el paciente haya tenido una conciencia clara de sí mismo, dice que «ve» tristeza, que «siente» fracaso, que «sabe» que alguien lo va a culpar. Presenta como un hecho establecido las diversas variedades de lo que imagina.”

«Al comenzar la terapia «Más del 90% de lo que ocurre es proyección».»Confía siempre en la Gestalt que surge», «con el tiempo algo surgirá».»No empujes el río; fluye por sí mismo». «El flujo interno de los acontecimientos es el estado humano natural». Cada uno de nosotros, en cualquier momento, estamos «interminados o no resueltos emocionalmente», y la naturaleza del flujo emocional es permitir que se transforme en conciencia lo no terminado.»

“Cuando el paciente no indica percepción de lo que a nosotros nos parece un fenómeno evidente y claro, podemos hacer algo mejor que esperar: podemos compartir nuestra percepción. Lo que interesa es percibir al paciente con suficiente claridad para saber si permite el proceso de su propio flujo o si se detiene a sí mismo.”

“Vigílese el retraimiento del paciente, para descubrir qué es lo que evita. Si se siente incapaz de enfrentarse a lo que ocurre en torno suyo en el momento presente, puede pedirle que cierre los ojos y se aleje a fantasear, como quiera. Cuando regresa, se compara el lugar al que ha ido en su fantasía, con la situación aquí y ahora.”

 

 

Fotografía: