Acoso escolar ¿A las puertas de una sociedad psicópata?

Últimamente tengo una  sensación bastante pesimista en lo que  a nuestro futuro  se refiere. Lo llamaría desesperanza (en el mejor de los casos), y es que sólo hay que pararse a observar un poco para ver cómo en la prensa por ejemplo, cada vez hay más delitos cometidos por niños y niñas que muchas veces ni siquiera han cumplido los 15 años. El acoso está cada vez más presente en los colegios e institutos siendo la escalada de violencia cada vez mayor.

La semana pasada varios “chavales”, el mayor con 14 años, fueron acusados de violar a un compañero de colegio de 9 años. Ante cosas como esta sólo puedo preguntarme ¿Qué clase de sociedad hemos construido para que un niño  de 9 años sufra una violación en el patio del colegio?

 

acoso escolar

 

La gran pregunta qué me inquieta es ¿Qué está pasando con los acosadores? ¿Qué lleva a niñas de 14 y 13 años a acosar a una compañera hasta el punto de la tortura física?

En Estados Unidos un adolescente de 15 años se enfrentará a cadena perpetua por haber matado y violado a una niña de 9. ¿Nos encontramos ante las primeras señales de un inminente cambio en el trato judicial que le damos a los menores? Esto sería necesario si este tipo de conductas fueran cada vez más frecuentes, hasta el punto de tener que plantearse cómo abordarlas desde lo legal, lo que cambiaría de manera drástica la manera en la que entendernos la infancia hoy en día.

El acoso en España

Según la fundación ANAR, en 2016 se registraron 1.207 casos de acoso escolar, lo que supone un aumento del 240% desde 2015 (aunque no se debe exclusivamente a que se hayan dado más casos sino a que también se han denunciado más).

Un dato que resulta realmente inquietantes es lo siguiente:

La edad de los acosadores cada vez es más baja, siendo la media de edad de los acosadores 11 años.

 

 

Además los motivos del acoso también han sufrido un cambio. Si bien la principal causa del acoso son las diferencias físicas , la agresividad de los acosadores ha pasado de un 10,7, a un 20,5%. La falta de empatía también es clave. hemos pasado de un 3,2 a un 13,5%. Hemos vivido por tanto un aumento de la violencia y la falta de empatía.

 

¿Se está «psicopatizando» la infancia?

Uno de los conceptos más difíciles de abordar desde la psicología es el de la psicopatía. ¿Qué define a un psicópata? Según la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades elaborada por la OMS), los criterios para su diagnóstico con los siguientes:

  1. Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatía.
  2. Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones sociales.
  3. Incapacidad para mantener relaciones personales duraderas.
  4. Muy baja tolerancia a la fustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando incluso lugar a un comportamiento violento.
  5. Incapacidad para sentir culpa y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.
  6. Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.
  7. Irritabilidad persistente.

¿Son los acosadores y todas las dimensiones que rodean al acoso, un reflejo de la psicopatía presente en nuestro entorno? Según los datos arrojados por los últimos estudios sobre el acoso en nuestro país muchos de estos puntos se cumplen (y se cumplen cada vez con más fuerza).

La psicología y la medicina han intentado encontrar los motivos que subyacen a la psicopatía ¿El psicópata nace o se hace?

Algunas teorías defienden que existen anomalías y diferencias biológicas en el cerebro de estas personas, y otras teorías defienden que el ambiente traumático en el que crece el individuo es el que origina el problema. Sea cual sea el motivo, y si entendemos que somos organismos que crecemos en un ambiente determinado que moldeará nuestras conductas, influyendo en nuestra determinada dotación biológica, la sociedad en la que nos movemos actualmente está fomentando una serie de conductas de carácter psicópata que se traduce en el aumento de este tipo de violencia.

Según mi reflexión particular, un reflejo más de la crisis de valores que atraviesa nuestra sociedad hoy en día. Crisis que espero sepamos atajar antes de tener que enfrentarnos a debates más graves, como por ejemplo la posibilidad de juzgar a los menores por las mismas vías que los adultos, debate que ya ha sido planteado fuera de Europa, y es de suponer, no tardará en atravesar nuestras fronteras…

 

Bibliografía:

¿Condenados a la psicopatía?

¿Qué ocurre cuando nacemos en un ambiente decididamente marcado por la psicopatía?

Recientemente nos hemos encontrado con dos impactantes noticias que podrían ser los dos lados de un mismo espejo. Las dos han tenido lugar en Italia con la Mafia como telón de fondo.

En la primera historia, María, una joven perteneciente a uno de los importantes clanes de la Mafia calabresa, se suicidaba como consecuencia del rechazo social provocado por su apellido. María se graduaba con buenas calificaciones en la Universidad de Reggio Calabria, sin embargo al comunicar a su novio y amigos quién era, estos decidieron no asistir a su graduación. Tan fuerte fue el peso del rechazo social que María se quitaba la vida seis meses más tarde. La historia es particularmente desoladora porque María había decidido vivir una vida diferente a aquella que tenían sus familiares, marcada por estancias en la cárcel, muertes, crimen y violencia.

La segunda historia la hemos conocido esta semana y muestra la cara opuesta. En ella, el joven Alex de 15 años asesina a punta de pistola a su amigo Francesco de 19, a causa de un like en una foto de facebook de la novia del primero. Da la casualidad de que Alex es hijo de un capo de la ‘Ndraguetta, la misma organización criminal con la que estaba relacionada la familia de María.

Estas dos historias nos llevan a la pregunta que se planteaba al principio. ¿Qué sucede cuando una persona nace en u ambiente en el que la psicopatía es la norma? ¿Es posible escapar y tener una vida normal o estas personas están condenadas a repetir los errores de sus familiares?

Por desgracia, en la mayoría de los casos resulta muy difícil escapar de un ambiente criminal sin tener perturbada de alguna manera la percepción del bien y del mal o sin asumir un gran conflicto interior.

psicopatía

Los orígenes de la psicopatía no están claros. Parece que existen determinadas estructuras neuronales que están estructuradas de forma diferente en aquellas personas que será psicópatas, sin embargo estos datos vienen en su gran mayoría de estudios realizados después de la muerte o después del crimen y no existen medidas realizadas en la infancia que permitan contrastar si se han producido cambios en la estructura cerebral o si esas características que determinan la psicopatía estaban ya presentes desde el nacimiento. Sabemos que el cerebro es plástico y no se mantiene inalterado por lo que nuevos estudios de tipo longitudinal serán precisos para esclarecer este asunto de forma definitiva.

Si aceptamos la hipótesis cultural, por la que yo me inclino, encontramos en los casos descritos varios elementos que generan una gran confusión en el niño. Estamos hablando de familias en las que el crimen y la violencia están justificados, pero en las que, al tiempo, existen relaciones afectivas entre sus miembros y conductas que podrían calificarse como «morales» o de apoyo mutuo. En definitiva, la eterna contradicción que a tantos ha fascinado en las películas dedicadas a este tema, como «el Padrino».

Se genera, de esta forma, en el núcleo familiar un código moral diferente a aquel que rige en el resto de la sociedad. Los niños nacidos en estas familias crecerán con gran confusión cuando sean capaces de comprender la contradicción. Algunos aceptarán este código como válido, como es el caso de Alex, mantendrán la importancia del honor y el derecho a asesinar a aquel que ose interponerse en el camino de su deseo. Otros, como María, buscarán la alternativa contraria, intentarán huir del ambiente familiar y buscarán una vía de desarrollo personal diferente a aquella que dicta el código de la familia en la que han nacido. Esto supone un esfuerzo extraordinario y un conflicto interno muy importante porque implica, no solo una confrontación directa con todo el orden normativo familiar sino también el rechazo de un código moral que se nos ha inculcado desde niños y la «traición» de este código en pro de una vida que se rija por la moral existente fuera de la familia.

mafia

Por este motivo el caso de María es especialmente triste. Ella realizó una proeza, se enfrentó al código moral de su familia, buscó ser una persona distinta de aquella que estaba predestinada a ser. Sin embargo la sociedad no perdona, no olvida tan fácilmente a sus muertos y es natural. El miedo es muy poderoso. María lo sabía y por eso no reveló su identidad hasta que estuvo segura de que sería aceptada, de que encontraría el apoyo que necesitaba. Se equivocó. Ella daba la espalda a su familia y el mundo le dió la espalda a ella. Entre dos tierras María se quitó la vida.

Seguramente habría bastado una persona que le diese esperanza y María se habría liberado de su condena. La mayoría de las personas que nacen en condiciones como estas repetirán las conductas de sus padres, pero una pequeña porción buscará la luz.

A ellos debemos tenderles la mano.