Respuestas del ser humano para adaptarse al estrés crónico (Parte 2)

 

Hace unos meses escribí un artículo en el blog sobre el sufrimiento mental intenso, o lo que conocemos como las enfermedades mentales tanto depresivas, como ansiosas o psicóticas. Hoy quiero mostrar una guía para entender cómo se forman y cuáles son las respuestas más típicas del ser humano a este sufrimiento mental intenso o estrés crónico.

 

estrés crónico


1- La base: personalidad y carácter


Lo primero que debemos entender para comprender las «enfermadas de la mente» es el carácter. Nuestra estructura está formada por tres círculos, uno dentro del otro.

– El más interno es el temperamento, que viene definido por la biología (genes).

– El siguiente es el carácter, que es la estructura psíquica. La estructura con la que el individuo absorbe lo bueno (nutrición) y se defiende de lo malo (defensa).

– El exterior, que contiene los otros dos, es el entorno.

 

El niño se “prepara” desde el útero para enfrentarse al ambiente que le espera al nacer. Si el ambiente al que va a llegar es muy estresante, lo va a saber a través de las hormonas de estrés de la madre. Y probablemente ya en el útero desarrolle una estructura psíquica defensiva (cerrada).

 

CARÁCTER: Es el mediador entre el temperamento y el entorno. La estructura nutriente y la estructura defensiva:

Estructura psíquica defensiva (cerrada) –> Entorno negativo.

Estructura psíquica nutriente (abierta) –> Entorno positivo.

 

Si hay dificultad en la adaptación de la persona al entorno empieza a desarrollar síntomas. Los síntomas psicobiológicos son 4: psicosis, depresión, ansiedad y síntomas somáticos (mal funcionamiento del cerebro).

La personalidad es la integración del temperamento (¿Qué he heredado de mis padres?) y el carácter (¿Qué he aprendido de mis padres?)

2- Estrés bio-psico-social

El estrés bio-psico-social tiene tres niveles:

1- BIO (TEMPERAMENTO): Biología, alteraciones genéticas, etc. Es el estrés biológico.

2- PSICO (CARACTER): A los 3-4 años ya está establecido el carácter (la capacidad de defenderse y de nutrirse). Si es rígido (cerrado), hay estrés psicológico.La estructura de carácter va con nosotros aunque cambiemos de entorno. Si hay estrés psicológico porque nacimos en un entorno hostil, nuestro carácter ya se ha quedado “fijado”, solidificado, y permanecerá aunque cambiamos a un entorno nutriente. La persona seguirá comportándose muy rígidamente aunque ahora esté en un ambiente más nutricio.

 

El problema es que el carácter no cambia. Y si nacimos en un ambiente hostil, al cambiar el adulto a un ambiente más positivo, sigue respondiendo de forma hostil, aunque ya no sea necesario.

En terapia no podemos cambiar el carácter. Lo aceptamos y conocemos para ser más flexibles.

La persona está muy “cómoda” en el ambiente que conoce. Alguien que nació en un ambiente muy hostil “repite” eso en el futuro. Busca repetir el mismo ambiente porque paradójicamente es donde se siente más seguro. Piensa, “mejor malo conocido que bueno por conocer”. Una persona así, si entra en un ambiente amoroso, no sabe cómo desenvolverse. No sabe “sostener” el amor.

Así, el carácter no se modifica. Somos igual que cuando éramos niños. Hemos cambiado muy poco y lo que hemos cambiado ha sido con mucho trabajo.

En los trastornos de personalidad es muy difícil cambiar porque el carácter es muy rígido. Un neurótico tiene más capacidad de flexibilizarse. El neurótico tiene el carácter más “solidificado”, pero tiene más capacidad de autoconocerse y de flexibilizarse. Tiene más capacidad de “romper” con su zona de confort y tomar nuevos registros.

Alguien con un trastorno de personalidad (TP) no sabe de su zona de confort. Es demasiado rígido. Además desarrollan una adición a su propio estrés.

3- SOCIAL (ENTORNO): Cuando vivimos una guerra, secuestro, desastre natural, es estrés social.

3. Sintomatología

La sintomatología es una combinación de los tres tipos de estrés (bio/psico/social). A mayor vulnerabilidad biológica a la depresión, se necesitará menos estrés social para desarrollar sintomatología. Por ejemplo, una depresión.

En todos los síndromes interactúan los tres tipos de estrés.

4- Factores estresantes

A- Estrés físico agudo:

Los animales viven estrés físico agudo. Por ejemplo, cuando una gacela ve que se acerca un depredador.

– Agudo: Es temporal en el tiempo. Llega el estrés y desaparece. Ve al león, anticipa la lesión, y pone a funcionar los mecanismos de huida.

– Hay anticipación: Imagina la muerte y de defiende (psicológico).

 

En esta situación desarrolla una “respuesta”, que se llama “síndorme general de adaptación”.

SÍNDORME GENERAL DE ADAPTACIÓN:

Es la respuesta corporal al peligro. Es una reacción de estrés agudo. La reacción puede ser de huida o de lucha.

La estructura homeostática del ser humano es muy “fina”. En cuanto algo cambia se produce el estrés. Todo aquello que interrumpe la “normal homeostasis” genera una situación de estrés agudo.

En los animales, cuando se da un síndrome general de adaptación muy potente para acabar con el agente estresante (león), no puede durar mucho. Tiene un tiempo limitado. El cuerpo se moviliza para acabar con el agente estresante activándose corporalmente (respiración, músculos, hormonas, etc.), pero no puedo durar mucho tiempo.

Del reposo pasamos a una actividad energética muy fuerte al servicio de la huida o de la lucha. Se desactivan otros sistemas (inmunitario, reproductor, digestivo…) para que toda la energía esté puesta en la activación del cuerpo para la huida o la lucha.

A diferencia del animal, el ser humano no experimenta sólo estrés físico agudo. También experimenta estrés psíquico.

 

B- Estrés psíquico:

El humano representa en su “mapa mental” un peligro (imaginación). Lo “proyecta” en su pantalla mental (recuerdo). Y aunque sea una representación que NO es real (fantaseada o recordada), reacciona ante ellos con la única respuesta que tenemos al estrés, con un SÍNDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN.

4. Estrés agudo vs estrés psíquico

ESTRÉS:

FÍSICO: AGUDO. Dura un tiempo. O vives o mueres.

PSÍQUICO: CRÓNICO. Está siempre activo

En el estrés psíquico (crónico) cada vez que lo “imagino” vuelvo a activar el cuerpo (taquicardia, tensión corporal…) y desactivo los sistemas no necesarios (reproductor, digestivo…). La activación se mantiene en el cuerpo.

El estrés crónico no es adaptativo. Es patológico. El cuerpo se lesiona cuando lleva mucho tiempo en estado de estrés crónico. Esto hace que desarrolle mecanismos de adaptación al estrés (conductas y comportamientos).

5. Lesiones y respuestas para adaptarse al estrés crónico


PSICOPATOLOGÍA
–> La reacción al estrés crónico. Hay tres tipos:

– RESPUESTA ANSIOSA: Síndromes defensivos

– RESPUESTA DEPRESIVA: Síndromes de desvitalización

– RESPUESTA PSICÓTICA: Síndromes de vulnerabilidad cognitiva

 

Respuestas al estrés crónico

 

Cuando sufrimos estrés, nos lo podemos imaginar como una banqueta con tres patas. Una pata es el estrés, otra la depresión y otra la psicosis. El peso del estrés crónico sobre la banqueta hace que una de las patas se rompa.

No sabemos por qué una pata es más vulnerable que otra. Ante el estrés crónico, una persona desarrolla un depresión y otra un síndrome de estrés.

6. Síndromes de desvitalización (puros)

DEPRESIONES MAYORES (DEPRESIÓN PURA)

  • Muy profundas, severas.
  • Energía vital muy disminuida.
  • Mucho gasto energético (Estrés crónico) que hace que caiga la energía vital.
  • Pensamiento relantecido.
  • Poca capacidad para asociar ideas.
  • Lenguaje muy lento.
  • Memoria, atención y cognición muy disminuidos.
  • Pensamiento muy negativo.
  • Pensamiento suicida (90% de los suicidios).
  • Pérdida de ganas de vivir.
  • Mucha inhibición física y emocional.
  • Impotencia y desesperanza.
  • “No voy a salir nunca de esto”.
  • Dificultad para moverse. Pocos gestos en la cara.
  • Los órganos no funcionan bien (fallos en todos los sistemas). El cuerpo no funciona bien por la falta de energía.
  • Mayor probabilidad e infartos, etc.
  • Puede no haber tristeza. La persona no siente nada.
  • Angustia de verse incapaz, No pueden levantarse de la cama.
  • Poca emoción, pensamiento y acción.
  • Fuera de juego. Paralizada.
  • No tiene nada que ver con la tristeza severa o el duelo. Hay falta de energía.
  • Abandono profundo. No comer, no beber, etc.
  • No tienen capacidad de “curarse” por sí mismos.
  • No es bueno hacerles “hacer” cosas. Deben parar y descansar (baja laboral, etc.).
  • No tienen energía para “hacer”.
  • Viven en el pasado.


7. Síndromes defensivos (puros)

TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADO (ESTRÉS PURO)

  • Ansiedad no muy alta pero continua a lo largo de todo el día.
  • Psiquico à Sensación de estar siempre en peligro, activado. Está anticipando todo el rato.
  • Vive en el futuro à Anticipación. Control.
  • Defensa, cabreo, susceptibilidad, pela constante con su realidad.
  • Mucha somatización: contracturas, enfermedades, etc.
  • Mal funcionamiento del aparato digestivo, corazón, etc.
  • Genera amenazas.

TRASTORNO DE PÁNICO (ESTRÉS PURO)

  • Surge bruscamente. Muy intenso.
  • La persona se siente amenazada por su propio cuerpo (cree que puede morir).
  • El nivel de activación es tan elevado que siente pánico.
  • Sensación de despersonalización.
  • La cognición se desregula à Sensación extraña de la realidad y de uno mismo.
  • Sensación de volverse loco.
  • La mayor parte de las veces no se sabe el desencadenante. Parece una locura porque la persona no encuentra la causa. “Si no hay causa es que me estoy volviendo loco”.
  • El organismo activa algún tipo de asociación, ya que no sostiene el que no haya sentido a lo que le pasa.
  • Produce muchas conductas de evitación.
  • El pánico es tan grande que por nada del mundo quiere que se vuelva a repetir. Se empieza a evitar todo lo que produce un poco de ansiedad.
  • Puede llegar a ser muy incapacitante. Pueden llegar a no salir de casa por miedo a tener otra crisis. Esto es mucho peor que la propia crisis de pánico, que no tiene ningún efecto secundario para el cuerpo.
  • Fisiológicamente, una crisis es como correr un sprint de 100 metros.
  • Trastorno de pánico à Conductas de evitación à Incapacidad (fobias).
  • Hay tanto miedo a que se repita que la evitación puede ser muy grave.
  • Cuanto más crisis, más miedo a que se repitan, más inseguridad.

TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (ESTRÉS PURO)

  • Estrés físico agudo à En este caso sí hay un detonante (violación, guerra, etc.).
  • Estrés psíquico à Se queda el “hecho” muy gravado, y se repite en la cabeza de la persona constantemente.
  • Nivel elevado de activación nerviosa.
  • También genera mecanismos evitativos y fobias.


9. Síndromes de vulnerabilidad cognitiva (puros)

ESQUIZOFRENIA DELIRANTE CRÓNICA (PSICOSIS PURA)

  • Vulnerabilidad cognitiva grave que se mantiene en el tiempo.
  • No se sabe muy bien lo que es. No se sabe qué ocurre en el cerebro.
  • Los brotes producen mucha incapacidad.
  • No se sabe nada de la “pata” psicótica, ya que tiene que ver con cómo construimos la realidad, con cómo pensamos.
  • No se invierte nada en investigación. Son los pacientes peor tratados.
  • La cognición se altera. No hay relación entre lo que se “ve” y cómo se representa lo que se ve en la mente.
  • Cognición deformada de la realidad à
  • Pensamiento delirante.
  • Desregula el funcionamiento de la persona.
  • El delirio es intuitivo.

PSICOSIS DELIRANTE CRÓNICA (PSICOSIS PURA)

  • El cuadro delirante se da de forma permanente.
  • El delirio está incorporado a la personalidad de la persona.
  • Rigidez, orgullo, agresividad, creen en la conspiración por parte de otros.
  • Fallan los recuerdos, las percepciones y las representaciones.
  • El delirio es alucinatorio.

10. Síndromes entre desvitalización y defensivos (depresión-ansiedad)

DISTIMIA (MIXTA)

  • Aparece y se va.
  • Días en los que estoy deprimido y otros no.
  • Mucha ansiedad.
  • Se pasa de un estado a otro.

SOMATIZACIONES (MIXTA)

  • Síntomas somáticos producidos por el estrés o la depresión.
  • Síntomas psicosomáticos.
  • Enfermedades corporales (cáncer, enfermedades autoinmunes, etc.).
  • Toda enfermedad física es una somatización ante el estrés psicológico.

CONDUCTAS ADICTIVAS (MIXTA)

  • Las conductas adictivas es todo lo que hacemos para no “enterarnos” del estrés o la depresión.

TRASTORNOS DE COMPORTAMIENTO COMPENSATORIO (MIXTA)

  • Trastornos alimenticios.
  • Se manifiestan a través de la conducta alimenticia, pero engloban una compleja gama de síntomas entre los que prevalecen la distorsión de la imagen corporal.
  • Personas que sufren ansiedad, perfeccionismo, pensamientos y comportamientos obsesivos y compulsivos.
  • Tienden a tener expectativas no realistas de ellos mismos y de las demás personas.
  • Se sienten incapaces, ineptos, defectuosos, etc.
  • No tienen sentido de identidad. Por eso tratan de tomar control de su vida y muchas veces se enfocan en la apariencia física para obtener ese control.


11. Síndromes entre desvitalización y vulnerabilidad cognitiva (depresión-psicosis)

DEPRESIÓN PSICÓTICA (MIXTA)

  • Es un tipo de depresión donde además se viven ideas delirantes.
  • Puede ser episódica o crónica.


12. Síndromes entre defensivos y vulnerabilidad cognitiva (depresión-psicosis)

TOC

  • Hay tocs más ansiosos y tocs más psicóticos.
  • La persona tiene conciencia de la enfermedad, sabe que le ocurre algo malo. Saben que sus ideas son absurdas pero no pueden parar.
  • Son muy inseguros y crean estos rituales para “controlar” el ambiente.
  • Inseguridad à A que el cuerpo funcione mal, a su sexualidad, etc.
  • Sentimiento agresivo que como no se lo permite sentir, “sale” de forma obsesiva.
  • Son comportamientos de compensación ante la agresividad.
  • Miedo a perder el control, a volverse loco.
  • La mayoría de los pensamientos que tienen son agresivos o sexuales. No se permiten tener estos pensamientos y los compensan de forma obsesiva.
  • Ejemplo à Tengo el pensamiento de querer tirar a mi hijo por la ventana, y hago lo contrario. Peso a ser la “mejor” madre del mundo. Y reprimo al 100% la agresividad. Esa represión activa mucho más el primer pensamiento. Es un círculo vicioso.
  • Agresión reprimida à comportamiento obsesivo.
  • Todo lo obsesivo tiene que ver con la sexualidad y la agresividad. Ya que quieren “controlar” algo que no se puede controlar.

13. Síndrome entre los tres (depresión-ansiedad-psicosis)

BIPOLAR (PSICOSIS MANÍACO-DEPRESIVA)

  • Tienen cambios inusuales del estado de ánimo:
    • Unos días están muy felices y con mucha más energía de lo habitual.
    • Otros están tristes y deprimidos y con mucha menos energía de lo habitual.
  • Dificultad para dormir, concentrarse, trabajar… debido a estos cambios del estado de ánimo.
  • Cambios muy extremos que vienen junto a alteraciones del sueño, del nivel de energía y la capacidad de pensar.
  • Los síntomas son tan fuertes que pueden inhabilitar a la persona para una vida “normal”.
  • Pueden llegar a intentar suicidarse.
  • Pueden tener episodios maníacos, episodios depresivos o episodios mixtos.
  • Episodios maníacos à Felices, aceleradas, nerviosas, muy activas, con problemas para dormir, hablan muy rápido, agitadas, irritables, sensibles, hacen muchas cosas a la vez, toman muchos riesgos.
  • Episodios depresivos à Decaídas, tristes, duermen mucho o muy poco, no pueden disfrutar de nada, se sienten vacías, no se pueden concentrar, se olvidan de muchas cosas, cansadas, sin energía, comen mucho o muy poco, no pueden dormir, piensan en la muerte y en el suicidio.

PSICOSIS TRANSITORIA

  • No tienen estructura psicótica, pero ante un estrés crónico aparece un síntoma psicótico.
  • Alguien “normal” que tras un estrés crónico empieza a sentir que le persiguen, etc.
  • Al parar el estrés, cede la psicosis.
  • Psicosis afectivas à Surgen, pero cuando acaba el estrés y se trata la parte emocional, cede la crisis.

14. Trastorno límite de la personalidad

No es una psicopatología. Está más “abajo”, entre el temperamento y el carácter. No se sabe qué les ocurre a estas personas. Pueden tener todas las sintomatologías:

  • Depresión grave.
  • Estrés crónico.
  • TOC.
  • Adicciones.
  • Suicidio, etc.

El Complejo de Edipo y las estructuras psíquicas

Complejo de Edipo

En Psicoanálisis, el concepto del Complejo de Edipo da cuenta de la constitución del aparato psíquico y sus estructuras. Esta concepción freudiana fue acuñada por primera vez en 1910 y se baja en el Mito de Edipo. Se refiere al deseo inconsciente de mantener una relación incestuosa con el progenitor del sexo opuesto. Deseo que va acompañado de hostilidad hacia el progenitor del mismo sexo.

Jacques Lacan en su retorno teórico a Sigmund Freud, lo describe como una estructura cuaternaria. Sus elementos -hijo, madre y padre- se organizan en función de la circulación del falo. Éste no debe confundirse con el órgano genital masculino, pues para el Psicoanálisis lo que prima es su representación. Además, plantea que se desarrolla en tres tiempos: complejo materno, complejo de castración y elección de objeto.

 

Primer Momento: Complejo Materno

complejo materno

En el primer tiempo del Complejo de Edipo, el vínculo entre la madre y el bebé promueve la idea de unidad fálica. Ambos se complementan, pues son cada uno el falo del otro, es decir, colman su deseo mutuamente. El bebé nace inmerso en el universo simbólico donde se inserta. El mismo está formado por el lenguaje y por lo que sus padres desean para él.

La madre atiende las necesidades de su hijo y calma sus angustias. En algunas ocasiones, también se ausenta lo cual es experimentado por el niño como una pérdida del amor antes entregado. Esta alternancia entre presencia y ausencia, enfrenta al niño con la arbitrariedad y lo enigmático del deseo materno. Para descifrarlo, debe obtener la respuesta a la pregunta: ¿che vous? También entra en la dialéctica del ser. Es decir, se identifica como el objeto que satisface el deseo de su madre colmando su falta.

Por otra parte, el bebé experimenta todo en sensaciones corporales. Estas sensaciones se apuntalan con la satisfacción de sus necesidades. Cuando la madre alimenta al bebé, queda un plus de satisfacción que el bebé satisface en su propio cuerpo. Un ejemplo del autoerotismo oral es el chupeteo. Ya no se satisface una necesidad de comer, sino el placer de succionar. Las zonas erógenas entonces constituyen órganos privilegiados. Ellos son los orificios del cuerpo: la boca, el ano, los genitales.

 

Segundo Momento: Complejo de Castración

complejo de castracion

En el Complejo de Edipo, el concepto psicoanalítico de castración no se considera la mutilación real de los órganos genitales. Este concepto psicoanalítico es inconsciente y siempre una amenaza, que tiene consecuencias distintas en el varón y la niña. Tampoco se limita a ser una experiencia evolutiva, pues se ve renovada a lo largo de la vida.

Hasta este momento, tanto el niño como la niña habían sostenido la premisa universal, según la cual todos tienen pene. Ésta va acompañada de la ilusión de omnipotencia, que más tarde deberá remitir ante la aceptación de los límites. Más adelante el desarrollo es distinto para el varón y la niña.

Complejo de castración en el varón

La primera condición para que surja el complejo de castración en el varón son las amenazas verbales. Las mismas que procuran: prohibir sus prácticas autoeróticas, y establecer un corte en el vínculo exclusivo con la madre. Generalmente, estas advertencias son proferidas por alguna mujer.

La segunda condición necesaria es la visión de la falta de pene en la zona genital femenina. Así, comienza a representarse la pérdida de su propio pene como posible, pues hay personas que no lo tienen. Sólo entonces, surge la angustia de castración que es completamente inconsciente. En el varón esta angustia dará salida a la resolución del Edipo.

Complejo de castración en la niña

En el caso de la niña, la visión del pene la obliga a admitir que ella no lo posee. Entonces interpreta de forma inmediata que “fue castrada” y lo vive como un infortunio individual. De este modo, la niña no experimenta la angustia del varón ante algo que podría ocurrir. Más bien, alberga el deseo de tener lo que vio y de lo que fue desposeída. Posteriormente, cuando descubre que las mujeres y la madre han tenido la misma suerte, resurge el resentimiento hacia ésta por no haberle otorgado el atributo fálico.

El padre como agente de la castración

Como se muestra, lo esencial de la experiencia de la castración es el reconocimiento de la diferencia anatómica de los sexos. Hasta ese momento, reinaba la fantasía de omnipotencia. En adelante podrá aceptar que el universo está conformado por hombres y mujeres, y que el cuerpo tiene límites. Para el niño, el sentimiento resultante es la angustia de castración, ante la posibilidad de una herida narcisista. Mientras que en la niña, la herida narcisista ya ha sido consumada, y el resultado es el dolor de la castración.

Este trayecto es posible por la entrada de un tercero, el padre quien funge como agente de la castración. Es introducido a través del discurso de la madre, quien abandona para el niño su apariencia de madre fálica y se torno en castrada o en falta. El hijo no satisface plenamente a la madre, cuyo falo ahora es representado por la función paterna. Resurge entonces la pregunta: ¿che vous?, cuya respuesta es nuevamente el falo. Pero ahora lo es en su dimensión simbólica.

 

Tercer Momento: Elección de Objeto

elección de objeto

La castración simbólica recién instaurada unifica la ley y el deseo. Es lo que designa al Complejo de Edipo como una metáfora. Ésta tiene una función estructurante, pues convierte al niño en un sujeto deseante. El superyó es la estructura psíquica que surge a posteriori del Complejo de Edipo. También emerge como consecuencia de las identificaciones secundarias con las figuras parentales, principalmente el padre, permitiendo la entrada en la cultura.

Elección de objeto en el varón

Con referencia a la resolución de Edipo, el varón acepta la ley de prohibición de incesto y elige resguardar su narcisismo. Entra directamente en el Complejo de Edipo porque desea a la madre, y sale cuando desea a otra mujer que no sea ésta. Esta crisis que atraviesa el niño es estructurante, pues a partir de ella asume su falta y sus límites, así como afirma su identidad sexual masculina.

Elección de objeto en la niña

Según Freud, la niña puede adoptar tres salidas distintas y decisivas para su feminidad.

  • La primera reacción es alarmarse tanto ante la falta, que se niega a entrar en la rivalidad con el varón y se aleja de toda sexualidad en general.
  • La segunda salida posible se exhibe como un complejo de masculinidad, sostenido por el fantasma de ser un hombre a pesar de la castración que deniega. No necesariamente pero en algunos casos, su elección de objeto podría ser homosexual.
  • La tercera reacción es el reconocimiento inmediato y definitivo de la castración, por lo que cambia el partenaire amado: la madre cede su lugar al padre.

Por esto, el complejo de castración es la entrada de la niña en el Complejo de Edipo y su relación con el padre, a quien desea darle un hijo. Para Freud la resolución del Complejo de Edipo femenino es ser madre, mientras que Lacan argumenta que el deseo de la mujer no se agota en tener un hijo.

 

Estructuras Psíquicas

Dependiendo de la resolución del Complejo de Edipo, surge una determinada estructura psíquica. Ante el complejo de castración, hay tres mecanismos posibles: la forclusión (del Nombre-del-Padre), la renegación y la represión.

Psicosis

Para que surja esta estructura, se da una falla en la capacidad de la función materna. Sobre todo en la capacidad de dar significantes al bebé sobre las tensiones que éste experimenta como angustia. Además, se presenta como una madre fálica, colmada en su deseo por su bebé. El bebé, permanece en la dialéctica del ser, identificado con el falo. Por otra parte, la madre no introduce en su discurso al padre, por lo que la función paterna está ausente. El bebé queda sometido al capricho de la ley materna, que no muestra límite en la satisfacción del goce.

La forclusión del Nombre-del-Padre es la respuesta característica. El significante se rechaza y expulsa fuera del universo simbólico del individuo. Éste significante no está integrado en el inconsciente y retorna en forma alucinatoria en lo real. Es decir, la alucinación, consiste en la percepción de la vivencia de satisfacción como si proviniera del mundo exterior. Esto es un mecanismo normal del bebé para satisfacerse en ausencia de la madre pero es abandonado posteriormente por otros mecanismos. No ocurre lo mismo en la psicosis.

psicosis

 

Perversión

En esta estructura el punto de anclaje se da durante el complejo de castración. Específicamente en referencia con la diferencia de los sexos. El padre no representa una ley que limite el goce entre la madre y el hijo, sino que aparece como un padre rival. Por el lado materno, se instaura el fantasma de la madre fálica que alienta al niño a colocarse en el lugar de su objeto de goce.

El mecanismo propio de la perversión es la renegación de la castración, rehusando toda posibilidad de simbolización de la falta en el Otro. Una verdad del deseo de la madre es encontrada y repudiada. Así, se produce un movimiento intra-sistémico con una escisión del yo en dos funcionamientos que no se influyen mutuamente. Uno que sabe de la falta en la madre, y el otro que reniega de ella.

Siendo esto así, el individuo perverso tiene su propia ley que se basa en la certeza del goce, tanto propio como del otro. El mismo ha sido objeto de goce para otros. De esta forma, ni él ni el otro son sujetos, sino objetos de pulsión y rebajados a la condición de la cosa.

perversion

 

Neurosis

Es la salida del Edipo expuesta en el tercer momento del mismo, que varía para la niña y el varón. La madre reconoce la palabra del padre como la única susceptible de movilizar su deseo. Surge el mecanismo de la represión como el proceso que instaura la Ley. El sujeto neurótico relega de su conciencia los deseos incestuosos. Entonces, queda dividido por el inconsciente. Éste se constituye como lugar autónomo que se constituye fuera de la conciencia.

El sujeto neurótico se maneja en la dialéctica del tener, y reconoce que existe un atributo fálico que se puede poseer o no. Obedeciendo a la cualidad subsecuente, el sujeto tendrá una estructura de neurosis obsesiva o histeria.

En la neurosis obsesiva, la madre toma al niño como complemento de satisfacción de su deseo, y él se siente demasiado amado por ella. El niño es necesariamente objeto de una seducción pasiva, y se siente parte activa de u goce privilegiado con la madre. Entonces, una vez instaurada la represión primaria, se identifica como el que tiene el falo. El psicoanalista Joel Dör los describe como “nostálgicos del ser”, ya que en la entrada del padre, él es cautivo de la satisfacción suplencia con la madre, experiencia que añora.

Por otro lado, el sujeto histérico se identifica como no teniendo el falo, y se siente injustamente privado de él. Las histéricas son también descritas por Dör como “militantes del tener”, puesto que interroga sin descanso la atribución fálica. Se identifica con quien responde a la pregunta de cómo desear cuando se está privado de aquello a lo que se tiene derecho.

 

Referencias bibliográficas:

Fuentes:

Esas voces que oigo dentro de mí, ¿locura o supervivencia?

 

¿Alguna vez te has planteado qué significado tiene para ti la locura? ¿Has tenido contacto con alguna persona que tenga algún tipo de psicosis? ¿Qué sensaciones te ha producido la interacción con ella? ¿Quizá eres quien padece o ha padecido alguna manifestación de psicosis?

 

En mi caso, mi primer contacto fue hace más de 20 años, cuando comencé a trabajar en un centro docente que estaba dentro del recinto de uno de los mayores complejos psiquiátricos de Europa, en Ciempozuelos (Madrid), y donde se formaba a profesionales que desarrollarían sus prácticas en dicho centro hospitalario, y una buena parte de ellos pasarían a engrosar posteriormente la plantilla del mismo. Yo no impartía ninguna materia relacionada con salud mental, sino otras de carácter complementario, y durante los más de 15 años que trabajé ayer, desempeñando diversas funciones dentro del ámbito docente, siempre sentí una especie de incapacidad para conectar con las personas que padecían trastornos mentales severos de forma crónica y que residían allí. Creo que me faltaba comprender algún eslabón de todo lo que acontecía, y algo intuitivo me impedía aceptar que el enfoque convencional era el único aceptable.

 

Mente dividida en la locura

Mente dividida en la locura

 

¿Qué supone la traumatización crónica para nuestro cerebro?

 

Desde hace unos cuantos años he sentido una profunda atracción por todo lo relativo a cómo las personas afrontan situaciones de traumatización crónica, especialmente en la infancia, ya sean maltratos, abusos, abandono, etc, y cómo se ha avanzado en los últimos años en un abordaje más integrador desde el ámbito de la psicoterapia, con enfoques novedosos como el EMDR (desensibilización mediante movimiento rápido de los ojos), brainspotting, mindfulness y un acompañamiento más humanista.

 

Comencé a conocer y profundizar en el concepto de integración, entendido como la organización de los diferentes aspectos de la personalidad en un todo unificado que funciona de un modo cohesionado, de forma que podemos concebir una historia o biografía completa o coherente, así como un sentido estable del yo. En cierto modo, se concibe a la personalidad como un conjunto de formas típicas y duraderas de pensar, sentir, actuar y percibir de cada uno, donde lo habitual es la transición suave entre patrones de respuesta.

 

 

Nuestro cerebro está preparado para llevar a cabo esta integración, y para ello es importante, durante la infancia, el papel de los padres para acompañar el proceso de regulación emocional que el niño va adquiriendo de forma progresiva. Cuando un niño se expone a circunstancias especialmente duras, y no es acompañado, aceptado, validado por un adulto que pueda contenerlo sin negarlo, lo más habitual es que no funcione totalmente ese mecanismo de integración, y hablemos de que se ha producido una disociación. Una persona disociada tiende a sentirse fragmentada, puede vivir como ajenos ciertos pensamientos, recuerdos, emociones, etc, de modo que se tambalea su percepción de un yo estable y unificado. Seguramente, una gran parte de nosotros tengamos patrones de respuesta emocional exagerada en determinados momentos, sin capacidad para controlarlos o darles una explicación, que tienden a generar una incomodidad o incluso sufrimiento, y que quizá son el reflejo de algo más profundo que no ha terminado de ser integrado en el inconsciente.

 

Persona que manifiesta malestar psíquico

Persona que manifiesta malestar psíquico

 

Paradojas de la vida, indagando hace algunos meses en este tema de la disociación, me topé con una charla que comparto a continuación, que me permitió conocer a los grupos de “escuchadores de voces”, que es como se vienen denominando habitualmente. Precisamente este tema de la disociación y la integración, que me fascina, me condujo a aquel otro ámbito, el de las psicosis, del que iba rehuyendo de una u otra forma.

 

 

Conocí el caso de Rufus May, un psicólogo británico que de joven padeció varios brotes psicóticos y estuvo hospitalizado por ello, y que ha sido uno de los impulsores en Reino Unido de este movimiento de escuchadores de voces que surgió a finales de los años 80 en Holanda. Con el paso de los años, otros profesionales que respaldan este enfoque alternativo de los trastornos severos de salud mental (otro ejemplo es Eleanor Longden), también han mostrado sus testimonios como pacientes, han relatado sus sufrimientos, su forma de superación de la enfermedad, y han logrado ser vistos y reconocidos por un ámbito profesional especialmente cerrado a ampliar sus enfoques.

 

Pero, ¿qué es el movimiento de escuchadores de voces? Cuando una persona sufre una psicosis, especialmente la esquizofrenia, es muy frecuente que presente alucinaciones auditivas. Lo que ellos llaman “voces”. Tienden a ser voces con un discurso propio, bastante agresivo en ocasiones, que pueden originar un desdoblamiento y gran sufrimiento en la persona. En el enfoque psiquiátrico tradicional, el tratamiento con antipsicóticos reduciría la frecuencia de estas voces, y facilitaría una mejoría del estado de la persona. Sin embargo, la realidad parece ser muy diferente, ya que las personas afectadas suelen seguir oyendo las voces a pesar del tratamiento, y tienden a ocultar sus experiencias para evitar el rechazo o tratamientos más agresivos por parte de los profesionales.

 

En este escenario, comienzan a surgir grupos de escuchadores de voces, constituidos como grupos de autoayuda gestionados por los propios sujetos afectados, sin un facilitador profesional, que buscan que cada persona que escucha voces pueda compartir sus experiencias, sus necesidades, los mecanismos que emplea para convivir con esas voces y cómo las integra en su vida diaria. Se manejan términos diferentes a los más estigmatizantes del mundo de la psiquiatría: en vez de alucinaciones, se habla de realidad no compartida, por ejemplo. El aumento de la autoeficacia en estas personas, su autoestima, su papel más reivindicativo, tienen un efecto positivo en su evolución y plantea alternativas diferentes a la medicación. En noviembre de 2015, organizaron, bajo la denominación de Entrevoces el 7º Congreso Mundial de Escuchadores de Voces, en Alcalá de Henares (Madrid). Aquí comparto esta entrevista realizada a uno de los impulsores en España de este movimiento.

 

 

Las últimas investigaciones para explicar el origen de las psicosis van enfocándose en el papel importante de los sucesos traumáticos durante la infancia, sobre todo si tienen carácter crónico, que influyen tanto en los trastornos de la personalidad como en las psicosis. Y aquí se cierra el bucle que comencé hablando de la disociación. ¿Acaso el cerebro, al sentirse desbordado, no intenta “tabicar” esas partes internas que se quedaron bloqueadas, estancadas durante la infancia, para poder sobrevivir y continuar una vida lo más “normalizada” posible? ¿Quizá la psicosis no sea la manifestación más extrema de división interna, hasta el punto de que las voces que se oyen, a pesar de proceder de dentro, se perciben como algo externo y amenazador?

 

Vivimos aún en un mundo que tiende a ocultar, a tapar aquello que no gusta o que no sabe interpretar y aceptar. Y muchos profesionales reflejan, en muchas ocasiones, esta misma conducta. Sin embargo, los últimos avances en neurociencia y en psicoterapia coinciden en que es la integración la pieza clave para lograr la superación de todo el malestar psíquico y emocional, y en esa integración, la aceptación de la realidad tal cual es y fue es el paso fundamental, y los profesionales tienen el gran papel de acompañar en ese proceso.

 

Para rizar aún más el rizo, recientemente el Prof. Jim van Os, de la Universidad de Maastricht, impartió esta conferencia que desmonta la visión extendida y aceptada de lo que es la esquizofrenia, y plantea muchos interrogantes. Incluso recalca que los genes que, presuntamente, aumentan el riesgo de padecer psicosis son los mismos que confieren una mayor creatividad. Siempre se ha visto que la frontera entre la creatividad y la locura era muy fina. Pero, ¿acaso la locura no ha sido la forma más creativa que ha tenido el cerebro para permitir la supervivencia de las personas que han vivido experiencias de sufrimiento en edades muy tempranas?

 

 

A modo de final, me nace esta reflexión, poniéndome por primera vez en la piel de una persona que sufre psicosis y a la cual tiendo mi mano y abro mi corazón: “No puedo luchar contra mis voces, pues son parte de mí. Solo puedo escucharlas desde el corazón, abrirme a conversar con ellas desde mi yo más coherente, comprender qué emoción hay detrás de cada una de esas voces que me cuesta reconocer como mías, qué vivencias llevaron a que hoy tengan esa necesidad de expresarse, y solo puedo tenderles mi mano para acogerlas, para aceptarlas y convivir con ellas, sabiendo que reconocerlas es una forma de reconocer mi propia historia, mi propio sufrimiento, como primer paso para trascenderlo y dejar la puerta abierta a que el amor y la confianza realmente se asienten en mi vida.

 

Referencias

  • Boon, S., Steele, K., & Van der Hart, O. (2015). Vivir con disociación traumática. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • Van der Hart, O., Nijenhuis, E., & Steele, K. (2008). El yo atormentado. La disociación estructural y el tratamiento de la traumatización crónica. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • Wallin, D. (2012). El apego en psicoterapia. Bilbao: Desclée de Brouwer.

 

El cisne negro: un caso de psicosis

Ballet Lago de los Cisnes

 

Hace una semana tuve el privilegio de acudir en mi país a la puesta en escena de El Lago de los Cisnes. La trágica historia de amor, maravillosa música de Tchaikovsky y magistral interpretación deleitaron a todos los presentes. En la cultura popular, este ballet ha inspirado diversas cintas cinematográficas entre ellas El Cisne Negro. La relación del Psicoanálisis con el séptimo arte siempre ha sido muy estrecha. A través del cine el ser humano expone aspectos de su psiquismo que serían difíciles de presentar de otro modo.

Me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones que hice hace algún tiempo sobre esta película. Principalmente, cómo en ella se presenta el concepto de la psicosis y los fenómenos psíquicos que le caracterizan. No hay una definición propiamente psicoanalítica de la psicosis. Sin embargo, se considera la misma como una de las tres estructuras psíquicas, junto con la perversión y la neurosis. Su denominador común es una alteración en el sujeto de la relación que mantiene con la realidad compartida por todos. Sus particularidades serán explicadas tomando a Nina, protagonista del Cisne Negro, como sujeto del análisis.

 

El frágil vínculo social en la psicosis

Psicosis Suplencia

 

Nina es una mujer de 28 años, quien se dedica al ballet clásico. Acude con regularidad a una prestigiosa academia de danza en Nueva York. Es una de las bailarinas más dedicadas de la compañía, buscando siempre la perfección en la técnica. Reside con su madre Erika, bailarina retirada a los 28 años cuando quedó embarazada de Nina. Esto fue producto de una relación sentimental con un director de su academia. Desde entonces, Erika se ha dedicado a cuidar de su hija y promover en ella un gran interés por el baile.

Thomas es el director de la academia que dirigirá el ballet de El Lago de los Cisnes. Describe a Nina como la intérprete idónea del cisne blanco: “bella, frágil, perfecta en sus movimientos”. Nina se muestra como una persona dócil y sumisa frente a figuras que considera de autoridad. Además, se muestra inocente y “carente” de cualquier manifestación de sexualidad.

¿Cuál es el trasfondo que sostiene a la psicosis y cómo se despliega en ella el Complejo de Edipo? Si tuviéramos que nombrar el tipo de vínculo entre Nina y su madre, tendría que ser Erikanina. Es un relación completamente dual, sin cabida para un tercero. Nina tiene la certeza de ser todo para su madre, aquello que completa la falta de la madre. Además, es su objeto de goce, pues a través de Nina, la madre obtiene satisfacción pulsional. Esto se observa en el modo en el que Erika manipula el cuerpo de Nina a su antojo, vistiéndola y desvistiéndola aún a sus 28 años. Sumado a esto, la madre presenta una obsesión con el rostro de su hija, del cual hace pinturas de forma compulsiva.

 

La sexualidad sin deseo

La sexualidad de Nina se ve limitada a este intercambio con Erika. No ha entrado en el discurso materno el Nombre del Padre o una figura que haga la función paterna. Es decir, un Otro que ocupe el deseo de la madre, y que ponga límites a esa relación de satisfacción y de exclusividad entre ambas. La alusión que hace la madre de Nina sobre el padre es que fue un “error, por el cual tuvo que renunciar a su carrera”.

Como resultado de esta dinámica, Nina se mueve en el mundo de las “relaciones de a dos” y de los “blancos y negros”, donde no pueden ser posible los puntos intermedio. Hay además un agujero en lo simbólico, teniendo las palabras una literalidad vital. Destaco en este punto el significante “perfección”, que en la vida de Nina parecía tener mucha relevancia. Hasta ese momento había estado asociado con la exactitud en la técnica del ballet.

Hasta el desencadenamiento del brote psicótico, esa carencia en lo simbólico había sido colmada por una suplencia del Nombre del Padre. La suplencia es algo que mantiene la unidad con lo social y ayuda a mantener la compostura. En este caso, el ballet hace de suplencia pues es una actividad que le había permitido a Nina salir un poco de esa relación exclusiva con la madre. Sumado a esto, le permitía mantener un estado de psicosis estabilizada y le daba una identidad de bailarina. Siendo consistente en sus entrenamientos podía alcanzar, según su razonamiento, el nivel de perfección literal. Nada se mueve, nada se cuestiona, nada cambia.

 

El surgimiento del brote psicótico

Psicosis Brote

 

En la academia de danza a la que pertenece Nina, anuncian el nuevo ballet de El Lago de los Cisnes dirigido por Thomas. Éste lo presenta ante las aspirantes con una dicotomía de sus personajes. Por un lado, Odette (la reina de los cisnes y el cisne blanco) es la heroína de la historia. Es una hermosa princesa, que se ha transformado en un cisne blanco durante el día y toma su aspecto humano durante la noche. Por otro lado, Odile (el cisne negro), es la malvada hija del brujo Rothbart, y al igual que Odette se ha enamorado del príncipe Sigfrido. Dile se transforma en Odette con la ayuda de su padre para que el príncipe se enamore de ella. Thomas invita a las bailarinas a hacer una interpretación “visceral y real.”

Nina aspira al papel principal, quien debe interpretar tanto al cisne blanco como al negro. Es en ese momento, se empiezan a manifestar fenómenos característicos de la psicosis. ¿Qué de este hecho puede haber incidido? Nina es llamada a ocupar un lugar que no puede representarse. Por una parte, pasar de tener un rol secundario a uno protagónico. Mientras que también, debe interpretar dos personajes opuestos en una sola obra, manteniendo su parte cisne blanco “virginal”, y dejando surgir su cisne negro “seductor”. Esta exigencia adquiere cualidad de mandato. Se vuelve un imperativo que ella debe cumplir en lo real, y no únicamente como una representación.

 

El mandato del amo

Cisnes negro psicosis

 

Teniendo esto como base, sigamos el curso del desencadenamiento. Decíamos que hay dos exigencias, tomemos por primera la más gráfica: la no-metáfora del cisne negro. El director del ballet, le hace una invitación a Nina, a fin de poder interpretar adecuadamente al cisne negro. En diferentes momentos, Thomas la expone frente a su sexualidad, de la cual ella no se ha cuestionado nunca cual le dice:

Pierde el control y a ti misma, déjate llevar, sorprende y sorpréndete, sé seducida y seduce…

Ve a casa y tócate, vive un poco.

¿Te follarías a esta mujer? Nadie lo haría. (Refiriéndose a Nina) Siente mi tacto y responde a él.

¿Qué ocurre aquí? Thomas enfrenta a Nina con un deseo enigmático para ella, por lo que se coloca frente a él como objeto de goce pasivo, al igual que con Erika. Pero Thomas exige otra cosa, que cuestiona su sexualidad, su deseo y su identidad de “ser bailarina” que hasta ese momento la habían sostenido. Al no soportar la incertidumbre, y potenciado por el modo seductor de Thomas, Nina lo coloca en el lugar de amo con una demanda clara: déjate llevar, disfruta de la sexualidad, vive, y te convertirás en el cisne negro que estoy buscando.

La relación especial que Nina tiene con el lenguaje y el cuerpo, influyen para que este mandato retorne desde lo real en forma de alucinaciones. Ante la ausencia del soporte simbólico, Nina es incapaz de metaforizar, y se queda en la literalidad del mandato, sufriendo en su cuerpo una metamorfosis. En ella, progresivamente, y luego de sus intentos de masturbarse, Nina tiene la percepción de que su cuerpo se fragmenta, de que empiezan a salirle plumas y patas, y a cambiarle el color de los ojos. Esto la deja perpleja y le angustia, pues no hay una representación de un cuerpo unificado que le pertenece, más bien le es extraño. Nina no reconoce que esto está es su mente, y lo experimenta como si fuera completamente real.

 

El delirio paranoide en la psicosis

Paranoia Psicosis

 

Otra salida característica que Nina reproduce es la formación de un delirio paranoide. El principal objeto persecutorio para ella es Lilly, una bailarina nueva en la academia. Thomas describe a Lilly como “imperfecta, natural y que no finge”, para él ella sería el perfecto cisne negro. El delirio consiste en que Lilly está conspirando contra ella para desplazarla y representar el papel protagónico. Entonces nos preguntamos ¿por qué Lilly? Puede ser porque ella está significada por Thomas como la sensualidad y la soltura que a Nina le faltan.

Inicia para Nina la búsqueda de una “nueva perfección” asociada ahora con la sensualidad y no con la técnica. Entonces despliega diversas estrategias que culminan con fenómenos alucinatorios. Primero roba artículos personales de Beth, quien es la antigua estrella de la academia y consentida de Thomas. Beth deja su carrera por tener una edad que esa disciplina se considera avanzada. Por otro lado, se articula una fantasía homosexual con Lilly. A través de este vínculo, trata de descubrir algo de lo que para ella es un misterio: la femineidad y sensualidad. Ambos aspectos que se desbordan en Lilly y de los que ella no sabe nada.

Durante el brote psicótico el sufrimiento de Nina es avasallador. La angustia de aniquilamiento del ser es paralizante. La misma es promovida por una madre demasiado presente, y por ese agujero en lo simbólico ante el cual no puede responder. Esto se observa en una escena en la cual Nina se empieza a masturbar en su habitación y la madre irrumpe. Nina busca poner un límite a la madre en la realidad, tratando de poner una vara para evitar que se abra la puerta de su habitación. La madre literalmente sigue allí negando ese espacio de privacidad a su hija.

 

El pasaje al acto como desenlace

 

El gran día de Nina llega justo después de sufrir unas intensas alucinaciones. Ella se empeña en salir a escena, a pesar de que su madre ha llamado antes para comunicar que estaba incapacitada. Thomas complacido, por esta nueva Nina más “segura de sí misma”, le dice:

La única persona metida en tu camino eres tú, es hora de dejarlo ir y dejarte llevar.

Toda la presentación parece llena de un dolor innombrable, que se observa en la expresión de su rostro. Nina comienza a experimentar las alucinaciones y el delirio. La única salida posible es un pasaje al acto. Esto implica un salir de la escena del lugar al que había sido llamada. Nuevamente toma las palabras de Thomas como una orden y actúa para “quitarse de su propio camino”.

Entonces, por la identificación masiva que presentaba con respecto a Lilly, se hiere a sí misma con un vidrio. De forma alucinatoria Nina piensa que ha herido a Lilly. Sólo cae en cuenta que se ha herido a sí misma, cuando Lilly entra a su camerino para felicitarla, y lo real se le presenta de frente. Otra vez su cuerpo estaba desconectado del dolor físico, pues vuelve para culminar con la función. Es entonces cuando finaliza la escena y literalmente muere.

El suicidio de Nina es contundente, ya que no hay un llamada a un otro ni una intención de enviar un mensaje. Sus últimas palabras dirigidas a Thomas: “lo sentí, me sentí perfecta, fue perfecto”. Una vez más se confirma cómo esta mujer no podía tomar el sentido metafórico. La única forma de tener una interpretación magistral, y de acabar con sus alucinaciones y angustia paralizante, era muriendo al igual que Odette.

 

Psicosis Suicidio

 

Referencias bibliográficas:

  • Laplanche, Jean y Jean-Bertrand Pontalis, Diccionario de Psicoanálisis, Paidós. Edición 2007.
  • Julien, Philippe, Psicosis, Perversión y Neurosis, Amorrortu Editores. Edición 2000.

Fuentes: