Ser feliz: la aventura de amar

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior, por mirarnos bien a nosotros mismos, por abrazar con amor y respeto a todas las partes que nos habitan. Ya sé que a veces vemos comportamientos de alguna parte de nosotros que no nos gustan… y, claro, nos cuesta abrazarlos… De cómo reconciliarnos con ellos es de lo que hablo en este nuevo artículo.

Una de las claves para ser feliz es comprender compasivamente este tipo de comportamientos que a veces tenemos, que a veces son, precisamente, «eso» que no te deja ser feliz… — ¿Feliz? Ay, ¿cómo voy yo a ser feliz con “eso” que tengo…?

 

Ser feliz

 

Observar sin juzgar

Lo primero que podemos hacer es acercarnos a esa parte de nosotros mismos que hace algo que no nos gusta en actitud de respeto y escucha. Observar, simplemente, observar sin juzgar, sin necesidad de cambiar nada… Preguntar a esa parte de nosotros mismos ¿que quieres conseguir? y abrirnos a la sorpresa…

Un cliente me decía que cuando entraba en contacto con la mujer que le gustaba se ponía muy nervioso. Reaccionaba con ansiedad por decir algo interesante o gracioso, algo que hiciera que ella tuviera ganas de quedar con él más veces, de llegar a tener una relación con él… Era tal su ansia que ella en vez de acercarse, se apartaba. Y así cada vez… Estaba muy enfadado con esa parte de él…

Le pedí que dijera a esa parte de él que imaginara que ya había conseguido lo que quería, que la chica tuviera una relación con él… Y que me dijera como se sentía… Peor, más nervioso aún… Imaginaba todo el tiempo que “tendría” que pasar con ella… Ella acabaría por conocerle y no le iba a gustar…

Lo que esa parte de él que se ponía nerviosa quería conseguir era gustar a la chica… Así que le pedí que sugiriera a esa parte de él que imaginara que a la chica le gustaba como era él y como era su vida, que su relación se consolidaba y duraba años… toda la vida… Luego le dije,

 — Y ahora que todo esto ya está ocurriendo, me gustaría que preguntases a esa parte de ti que quiere conseguir a través de esto que sea aún más importante

—  Que sienta que yo valgo, que me sienta aceptado y valioso tal y como soy — respondió él con sorpresa tras un largo silencio— Y yo seguí preguntando…

—  Y a través de eso, ¿que quiere conseguir esa parte que sea aún más importante?

— Que yo me acepte a mí mismo, que me valore a mi mismo…

— Y a través de eso, ¿que quiere conseguir, aún más importante?

— Que yo esté en paz, que me sienta en paz

Cuando nos abrimos a escuchar a esas partes de nosotros que no nos gustan, nos podemos sorprender de los mensajes que surgen de sus profundidades. Ese hombre que estaba buscando la aceptación de la chica, en realidad quería encontrarse con la aceptación de sí mismo… Ese hombre que en el proceso de buscar la aceptación se ponía nervioso, en realidad, lo que quería encontrar era la paz…

Ser feliz

 

Escuchar la intención positiva

El trabajo ericksoniano y la PNL asumen que todo comportamiento humano tiene una intención positiva. Quiere hacer algo bueno por ti. Ya sé que parece paradójico que esa parte de ti que quiere conseguir la paz, se ponga ansiosa para ello… que esa parte de ti que quiere que te aceptes a ti mismo, busque esa aceptación en el otro… Ya sé que es paradójico pero cuando exploramos lo que quieren obtener nuestras partes internas observamos muchas veces estas paradojas… Y podemos ir preguntando a la parte con  esos sucesivos “¿que quieres conseguir?” para ir descubriéndolas.

Y luego preguntarnos también, como hice con mi cliente,

— ¿Qué has aprendido de esto?

— Que no necesito mirar a otra persona para empezar a mirarme bien a mi mismo

— ¿Y que vas a hacer con esto?

— Dejar de echar afuera la culpa de mi ansiedad y arreglar las cosas conmigo mismo para aceptarme y estar en paz

El síntoma nunca es el problema. Cuando profundizamos en el síntoma, vemos que hay debajo y encontramos el problema. Cuando descubrimos la intención profunda de nuestras partes internas, encontramos su intención positiva, aquello de bueno que quieren hacer por nosotros.  Y es entonces cuando podemos elegir mantener esa intención positiva, honrarla y respetarla, y obtenerla de otra manera que sea más saludable y eficaz para nosotros.

Habrá quien me diga que no sabe que quiere conseguir esa parte de él o ella que hace algo que no le gusta. Y eso está bien. Lao Tzu decía:

“Las personas son difíciles de guiar
cuando creen que saben las respuestas.
Cuando saben que no saben,
encuentran su propio camino”.

Si sabes que no sabes puedes encontrar más fácilmente tu camino porque estás abierto a escuchar… a escucharte a un nivel más profundo. Y eso es precisamente lo que necesitamos aquí, quedarnos en silencio y esperar a que la respuesta llegue. Puedes darte permiso para “apagar” momentáneamente tu mente racional y esperar en silencio. Sin ir a buscar la respuesta. Que sea la respuesta la que te encuentre a tí.

Quizá al principio no sea fácil, simplemente, porque no estamos acostumbrados a darnos este espacio íntimo para escucharnos a un nivel más profundo. A pesar de ello, puedes concederte tiempo para explorar. Tómate tu tiempo. Puedes concederte todo el tiempo que necesites. La mente tiene horror al vacío. Confía. La respuesta acabará apareciendo. Y con el entrenamiento el proceso se irá haciendo más fácil.

 

Ser feliz: la aventura de amar

 

¿Cómo te relacionas con esa parte de ti?

Quizá también puede ocurrir que estés enfadado con esa parte de ti que hace cosas que te disgustan y… haya que mejorar la relación con la parte antes de hablar con ella… Las partes de nosotros son como las personas. Si las ignoras o las rechazas, no querrán hablar contigo… Si tú sintieras que otra persona te rechaza, te ignora… ¿estarías dispuesto a abrirte a ella en confianza, a hablarle de forma íntima?

Cómo decía al principio, lo primero que necesitamos es acercarnos a esa parte de nosotros mismos que hace algo que no nos gusta en actitud de respeto y escucha. Ya sé que mi mente racional no lo comprende pero seguro que quiere hacer algo bueno por mí.

También necesitamos no quedarnos en la superficie del asunto sino profundizar. Quizá la primera vez que le preguntes a la parte ¿qué quieres conseguir?, te responda “venganza”, y no te sientas muy confortable con esa respuesta. Tranquilo, tranquila. Sigue preguntado y a ver a dónde te lleva eso. Puedes decir a la parte que imagine que ya ha conseguido su venganza y pedirle que vaya más allá, preguntándole:

— Ahora que ya has conseguido tu venganza, que quieres conseguir a través de ella que sea aún más importante

Quizá su siguiente respuesta sea “que te sientas protegida/o” y ya te sientas más confortable con esta segunda respuesta. Puedes profundizar todo lo que quieras. Sólo tienes que apuntar cada respuesta, cada resultado que la parte desea, y utilizarlo para preguntar de nuevo que quiere conseguir a través de ello que sea aún más importante.

Con las partes internas nos pasa como con las personas. Cuando hallamos un terreno común, unos intereses comunes, nos acercamos. Cuando nos damos cuenta de que quieren hacer algo bueno por nosotros, nos reconciliamos con ellas. Aunque hayan podido estar equivocadas, sentimos compasión y agradecimiento por su intención positiva. Como una madre que quería lo mejor para su hijo pero no acertó en la forma de dárselo.

Cuando somos capaces de aceptar todas las partes que nos habitan, somos capaces de reconciliarlas y de hacer que trabajen en equipo, a favor nuestro.

 

Ser feliz

 

La aceptación

Otra forma de hablar de esto es hablar de  “Quiero X pero hago Y”. Muchos de los temas que llegan a la consulta se pueden plantear en estos términos de dualidad “Quiero X pero hago Y”. “Quiero adelgazar pero como helado cada noche”. Así que hay una parte de mí que quiere “X” y otra parte de mí que hace “Y”. Normalmente tiendo a rechazar a esa parte de mí que come helado y cuanto más la rechazo, suele ocurrir que… más helado como y más a menudo… Y cuando el Plan A falla (rechazar esa parte de mi que tiene el problema), es bueno saber que existe un Plan B (aceptarla).

Quizá simplemente necesito escuchar y aceptar a esas partes de mí, confiar en que quieren hacer algo bueno por mí, para empezar a resolver. La parte que quiere que adelgace, quizá simplemente quiere que esté sano físicamente. La parte que come helado quizá simplemente quiere calmar mi ansiedad, que esté sano emocionalmente. Y la intención de relajarse es una intención positiva que merece ser honrada, protegida, merece ser mantenida. Y a partir de ahí, hay tantas maneras de obtener esa intención positiva, hay tantas maneras de relajarse distintas de comer helado cada noche… Así que puedo mantener mi intención positiva y obtenerla de otra manera.

La aceptación de esas partes de nosotros mismos que no nos gustan supone el inicio del cambio que conduce a la resolución del problema.

 

Ser feliz

 

“La aceptación es el principio del cambio” (Stephen Gilligan PhD)

“Todo cambio empieza por una reconciliación interior” (Luis Bueno)

“Lo que rechazas, te somete. Lo que aceptas, te transforma” (Carl Jung)

 

Estas ideas pueden entenderse a través de la historia del siguiente video.

 

 

Ser feliz: la aventura de amar

Está bien saber que la aceptación, la reconciliación interior, nos conduce a la resolución del problema. Es útil y práctico. Sin embargo, para mí no se trata de utilizar la aceptación sólo con un carácter instrumental, como un medio para conseguir un fin. Para mí lo más importante es que aceptarte tal y como eres es un fin en sí mismo y la fuente de la que puedes beber para sentirte feliz. La vida es la aventura de aprender a amar y la primera lección es la de amarte a ti mismo. Para mí de esto es de lo que  trata “ser feliz”. Ser feliz trata de la aventura de aprender a amar.

Una cliente me dijo que quería ser feliz y disfrutar de la vida. Empezamos a trabajar con eso hasta que empezaron a salir cuestiones más concretas. La primera en surgir fue “estoy peleada con todo”, en realidad, “estoy peleada conmigo misma”…

Ella es una mujer con una vida agradable, bien organizada, fácil, trabaja en lo que le gusta, se lleva bien con su familia, tiene amigos, sale… Y sin embargo siente que le falta disfrutar de la vida, que le falta sentirse feliz…

Habrá personas que no entiendan la insatisfacción de esta mujer. Yo si la comprendo. ¿Cómo alguien puede ser feliz y disfrutar de la vida mientras está peleado consigo mismo? No es fácil que lo consiga. Son tiempos de conflicto, de guerra interior… Y si no estoy bien conmigo misma tampoco voy a poder estar bien con el otro, con las personas que me rodean y con mi entorno…

Buen trato, aceptación, amor

Muchas veces detecto que el lenguaje que los clientes usan consigo mismos… no es el propio de darse buen trato. Se juzgan y se condenan duramente. Alguna vez les pregunto ¿consentirías que tu jefe te hablara de ese modo? o ¿permitirías que tu pareja te dijera esas cosas? La respuesta siempre es no… Se dan un mal trato a ellos mismos que no consentirían recibir de nadie más… Y entonces les pregunto ¿qué vas a hacer con esto?, ¿buscar una casa de acogida?

A todos nos puede pasar esto a veces. Todos hemos podido hacerlo en algún momento de nuestras vidas. Yo también. Y esa ausencia de buen trato la tenemos con aquellas partes de nosotros que nos disgustan. Quizá haya llegado el momento de empezar a darlas buen trato porque… ¿cómo no voy a ser amable con esas partes de mí que, precisamente, más lo necesitan…? ¿Cómo voy a dejar de darme amor en el momento que más lo necesito…? Es que acaso… ¿puedo dejar de amar para amar?

Ser feliz es un camino que empieza por aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos, con nuestras luces y nuestras sombras… Y curiosamente cuando la sombra se ilumina, también se hace luz… Como hemos visto, la sombra también tiene su intención positiva… también tiene su luz…

Ser feliz es un camino que empieza por amarte a ti mismo. Incluso hay quien dice que empieza y acaba… porque cuando te amas a ti mismo tal y como eres, también puedes empezar a amar a la vida tal y como es… y empezar a sentir que la vida también te ama a tí…

Un abrazo de corazón,

Ana F. Luna

PCC Coach y Máster en Psicoterapia

Bibliografía (libros y artículos en internet):

  • Integración de partes con PNL: Libro “La Transformación Esencial”  Connirae y Tamara Andreas. Ed. Gaia
  • Integración de partes con EFT: Artículos publicados en el Boletín de la Asociación Hispana de EFT:

“Un viaje hacia la reconciliación interior (Parte 1)”

“Un viaje hacia la reconciliación interior (Parte 2)”

  • Ser Feliz: Artículos publicados en Psiquentelequia:

“Cómo Ser Feliz”

“Ser feliz: un viaje hacia la reconciliación interior,”

Ser feliz: un viaje hacia la reconciliación interior

Ser feliz… Después de mi primer post en este blog, este tema me vuelve… Una cliente nueva llegó a mi consulta hace poco y, tras contarme su malestar, le pregunté que era lo que quería y me contestó: ser feliz. No es la primera ni será la última vez que esto ocurre… En verdad, todos los clientes y todos nosotros, de una manera o de otra, queremos ser felices. Cada uno con el contenido que quiera darle a ser feliz. También con la expresión que cada uno prefiera denominarlo. Ser feliz, encontrarme bien, vivir en paz… conmigo y con el mundo…

Y como se puede hablar de ser feliz desde muchas perspectivas diferentes, hoy hablaré de esto desde una perspectiva distinta a la de mi primer post, el titulado cómo ser feliz.

 

Ser feliz

 

Amarte a ti mismo, con tus luces y tus sombras

Cómo dice mi amigo Luis:

“erase una vez una mujer que se amaba a sí misma… y el cuento se acabó”.

Hay quien me dice “pero si yo ya me amo” y entonces empiezo a indagar en su “sombra” y acaba por concluir que ama su “luz” pero no su “sombra”… Amarnos de verdad a nosotros mismos implica amar tanto nuestra luz como nuestra sombra, aceptarnos tal y como somos. Y no se trata de tomar esta idea de otro porque parece adecuada o madura, sino de generar nuestra propia respuesta sentida. Hacerlo de forma experiencial, con comprensión emocional. Se trata de poder mirar nuestra luz y nuestra sombra y sentirnos en paz.

Está mi yo “bueno”, ese que me gusta que veas. Y está mi yo “malo”, ese que no me gusta que veas, que yo mismo rechazo en mí. Está mi parte “luz” y mi parte “sombra”. Como decía Enrique Schiaffino en su post:

“La sombra reúne todos aquellos elementos que rechazamos encontrar en nosotros mismos”.

Y la sombra, a pesar de que su nombre pueda asustar un poco, no está constituida por elementos de perversidad.

“A modo de ejemplo, la sensibilidad podría ser parte de la sombra de una persona que considerase la dureza y la fuerza como virtudes fundamentales. Lo mismo podría suceder al revés, para una persona amante de la delicadeza”.

Para estas personas la sensibilidad-delicadeza sería el opuesto de la dureza-fuerza, pudiendo vivirse sólo en uno de los dos lados de la dualidad.

El ser humano vive en la dualidad…

Si, el ser humano vive en la dualidad. Y la mente consciente suele enfocarse en un solo lado de la dualidad y no en los dos lados a la vez. Esto no es un problema siempre que uno no desarrolle una fijación por uno solo de los lados y rechace el otro…  Y es que yo puedo ser sensible y puedo ser fuerte. Puedo ser ambas cosas a la vez… y mucho, mucho más…

Un equipo de científicos de Stanford ha creado el primer material que es sensible al tacto, al mismo tiempo que tiene la fuerza de repararse a sí mismo, rápida y repetidamente. Impresionante, ¿verdad?

Y si nos paramos a pensar… nos podemos dar cuenta de que la piel humana es un invento igual de extraordinario. Un invento de la naturaleza que nos ha sido donado, regalado. No sólo es sensible, lo que le permite enviar información valiosa al cerebro para poder interactuar con el mundo que nos rodea, sino que también tiene la extraordinaria fuerza de repararse eficazmente a sí misma y permitirnos conservarla como barrera de protección frente al entorno. Este extraordinario don humano nos permite ser sensibles y ser fuertes, a la vez.

 

luz y sombra

Del conflicto entre opuestos a la reconciliación de los complementarios

Existe la dualidad estar activo/descansar. ¿Qué es más importante? ¿Estar activo o descansar…? Si uno desarrolla una fijación por uno solo de los lados. Estar activo es “bueno”. Y rechaza el otro lado, descansar es “malo”… ¿Qué puede ocurrir? Puede ocurrir que esa persona genere un síntoma o malestar. Imagina a alguien que trabaja 70 horas de lunes a viernes y luego sigue sin parar el fin de semana… Y así una semana tras otra… Se puede romper… Le puede dar un “stress breackdown”.

Realmente, necesitamos estar activos y necesitamos descansar. Y en algún momento, quizá, podemos empezar a darnos cuenta de que es posible pasar del aparente conflicto entre opuestos a la reconciliación de los complementarios. Porque… necesito estar activo y necesito descansar. Ambas cosas son necesarias y “buenas” para mí. Estar activo y descansar son mis complementarios. Pueden colaborar para convertirse en un buen equipo. De hecho, son un buen equipo. Y al pasar del conflicto entre opuestos a la comunión de los complementarios, puedo empezar a hallar en mi interior una unidad y armonía más profundas que me den paz y bienestar y, en consecuencia, me lleven a ser más feliz.

Aceptar nos transforma

Hay veces que queremos hacer un cambio importante en nuestras vidas y una parte de nosotros tiene miedo y nos paraliza y otra parte de nosotros quiere ese cambio. Y la parte que tiene miedo mira a la otra y piensa y siente sobre ella: “ésta está loca, en que lío me va a meter, ganas me dan de salir corriendo”. Y la parte supuestamente loca no quiere ni mirar a la parte miedosa: “¿qué haces tu aquí?, como siempre, dando la tabarra… anda calla…”.  Y la suerte ya está echada… Ya tenemos servido el conflicto entre partes, la guerra estalló… aquí dentro…  en nuestro interior.

Miramos a la parte que tiene miedo y a la parte “loca” como opuestos en conflicto pero quizá no lo son… ¿Y si diéramos a cada parte su espacio? ¿Y si nos abriéramos a escuchar a ambas amorosa y respetuosamente? Cuando aceptamos a ambas partes y abrimos el diálogo entre ellas, podemos sorprendernos de empezar a observar cómo se equilibran entre sí. Cómo la parte miedosa se puede equilibrar con la parte “loca” y transmutarse en prudencia. Cómo la parte “loca” se puede equilibrar con la parte miedosa y transmutarse en audacia. Y así empezar a darnos cuenta de que ambas partes pueden colaborar, pueden abrazarse y caminar juntas, porque prudencia y audacia son un buen tándem, son recursos, activos que tiene la persona, complementarios entre sí. Cada uno puede aportar al equipo.

¿Qué pensarías de un equipo de baloncesto que combina la audacia del ataque a la canasta contraria con la prudencia de la defensa de su propia canasta? ¿No es un buen equipo?

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior

 

reconciliacion interior

 

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior, por mirarnos bien a nosotros mismos, por abrazar amorosa y respetuosamente a todas las partes que nos habitan. Y ya sé que a veces nuestra mente racional no lo entiende… Ya sé que a veces vemos comportamientos de alguna parte de nosotros que son aparentemente destructivos pero, incluso éstos, tienen una intención positiva, quieren hacer algo bueno por nosotros. Hablaré de ello en el próximo post. De momento me paro aquí, en aceptar que el ser humano vive en la dualidad y que la dualidad no es mala, sino enriquecedora, nos equilibra, nos dota de más recursos para adaptarnos a cada momento vital, según aquello que necesitemos en cada instante.

¿Qué es más importante…? ¿Estar activo o descansar? ¿Estar activo o receptivo? ¿El yin o el yang…? Puedes escuchar tu propia respuesta…

Ser feliz es un camino que empieza por aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos, con nuestras luces y nuestras sombras… Y, curiosamente, cuando la sombra se ilumina, también se hace luz…

Todos esos pedazos de mí mismo forman una sola entidad. Todos son uno…

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior. Incluso hay quien dice que empieza y acaba por reconciliarte contigo mismo. ¿Recuerdas?:

“Erase una vez una mujer que se amaba así misma… y el cuento se acabó”.

Un abrazo de corazón,

Ana F. Luna

 

Fuentes:

Este post se inspira en el trabajo ericksoniano. Especialmente, en la visión del mismo de Stephen Gilligan PhD, quien está influenciado también por la filosofía oriental. Conocí esta visión a través de mi formación en Psicoterapia e Hipnosis Ericksoniana, en especial, en los cursos que realizé con Gilligan. Puedes entrar en contacto con su visión de la psicoterapia leyendo su libro “El coraje de amar”