Que es primero, la madre o la mujer?

Este título abre una discusión que puede llegar a ser polémica. Situación por la que he atravesado varias veces en conversaciones con mi círculo más íntimo (familia, amigos). Pero también una reflexión que he hecho luego de muchos años como terapeuta.

Una pregunta que me hace revisar mi historia y mis legados familiares:

  • ¿Cómo se vive la maternidad en mi familia?
  • ¿Qué rol tiene la mujer en mi familia?
  • ¿Qué ha pasado cuando alguna de mis primas o tías han intentado romper lo esperado y han hecho cosas distintas?

 

Esto me invita a ver cómo ha vivido la experiencia de la maternidad mis primas, amigas, y personas cercana a mí, y sobre todo como me siento ante eso, que cosas suceden en mí. Pero también pienso, no sólo se trata de cómo mi familia ha construido el rol de la mujer y el ideal de una madre, sino también en que cultura y en que etapa social e histórica hemos crecido, lo que empuja a la familia en general a construir este tipo de “realidades”, a las que “no se cuestionan” sino que se “introyectan o asumen sin oponerse” considerándolas como correctas.

 

Qué difícil es para una mujer cumplir con los roles impuestos por una sociedad más bien patriarcal, donde se espera que sea una mujer trabajadora, independiente, pero además se obliga a ser una madre excepcional, sin errores y sobre todo abnegada al 1000% con relación a la crianza de sus hijos. Una vez escuche “olvídate de ser mujer como por 15 años, el día que quedaste embarazada primero están tus hijos y después tú”, (aclarando que no soy madre, la persona que me lo dijo se lo decía a sí misma) Pero, ¿será realmente así?.

 

MADRES A TIEMPO COMPLETO

 

Este tipo de ideas ha sido reforzado por generaciones. Ciertamente la maternidad es una experiencia maravillosa que cambia la vida, pero porqué debe convertirse en una experiencia aisladora donde solo debe cumplirse un rol 24/7?, en pocas palabras ¿porque anularse como mujer?. En esto, además de la familia, y de la cultura donde se desarrolla se suman los medios de comunicación,los cuales han hecho un trabajo sistemático que encapsular cada día más los roles de género, y perpetúa los estereotipos de lo que es la maternidad. Por ejemplo el siguiente:

Es un pequeño ejemplo de cómo la sociedad en la que vivimos evalúa la maternidad. Es una cosa o la otra, pero las dos juntas quizás no funcionen. ¿Por qué plantear la experiencia de maternidad como un polo opuesto a lo que es ser mujer e individuo?

 

Amor desmedido y desinteresado.

 

Ciertamente la madre es una figura única e irrepetible en la vida de un niño. Cuando el niño nace depende directamente de la madre quien provee lo más importante para sobrevivir, el alimento. Pero también el abrigo y el amor alimentan, razón por la cual el cuidado de una madre los primeros años de la vida de un niño son fundamentales para su crecimiento y la formación de su seguridad psicológica y salud física y emocional.

 

Tener este aspecto claro hace que una madre se comprometa con su responsabilidad en la crianza y entienda que su rol como protectora y formadora es fundamental para el desarrollo de sus hijos. Pero en algunos casos, pareciera que esto conlleva directamente a olvidarse a ellas como mujer.

 

Y en este aspecto la sociedad también tiene responsabilidad. Cuando un niño nace generalmente el regalo de las personas que van de visita van dirigidos al bebe, ¿y que pasa con la mamá?; cuando el niño va creciendo y hablamos con una mujer, lo primero que preguntamos es ¿Cómo están los niños? ¿Cómo va la escuela?. Cuando entablamos una conversación con alguien que sabemos que es madre las primeras preguntas para comenzar una conversación se centran en: los niños. Lo cual sin querer igualmente encaminamos a esa mujer a olvidarse ellas como individuos y nos relacionamos a través del rol que están desarrollando: ser madre.Entre líneas le estamos diciendo, «primero madre, después mujer».

 

Es raro ver que una persona le pregunte, ¿Cómo estás tú? ¿Qué tiempo has tomado para ti?, ¿sigues bailando, o en tu curso de pintura, yoga, deporte? Es decir, asumimos que si es madre, su foco de atención y en lo que está concentrada su vida es en eso mismo: ser mamá. Y la tarea es mucho más asumida cuando la familia es monoparental, es decir cuando la mama es mama y papa a la vez, cuando hay condiciones especiales en sus hijos tanto físicas como psicológicas, entre otras situaciones.

 

Pero qué pasa cuando empezamos a ver que hay madres, que no se desconectan de su esencia de mujer, es decir que no se de olvidan de ellas como individuos y se siguen desarrollando en otras área de interés, donde solo invierten tiempo en ellas (aunque sea solo por un rato) y pueden separarse del rol de madre?

 

 

¿Mujer primero, madre después?

 

Es así antes de ser madre fuiste mujer, pero, ¿cómo vivías la experiencia de ser mujer? Eso es importante ya que a partir de allí podemos partir para revisar como estas viviendo la experiencia de de ser madre, si decides ser lo algún día, o si ya lo eres actualmente.

 

He visto como aquellas madres que dedican tiempo a divertirse o a realizar actividades fuera del hogar son enjuiciadas y reprendidas por una sociedad, que responde a la vivencia patriarcal de lo que es la mujer. Expresiones como estas son comunes:

 

“se escapa cada vez que puede hacer yoga, es que no quiere encargarse de los niños”, “pero como va a empezar a trabajar tan pronto, si los niños están muy pequeños”, “Deja a los niños solos con el papa y ella se va a reunir con sus amigas, que irresponsable”, “no le ofrezcas que no vaya, sino va a aprovechar quedarse en casa y te va a dejar a los niños a ti”

 

Frases como estas las he escuchado en diversas ocasiones en donde realmente es enjuiciado cuando una madre dedica tiempo para ellas y no involucra a sus hijos en esas actividades.

 

Sin embargo, no se escapa de la realidad que algunas mujeres viven la experiencia de la maternidad con apegos más bien evitativos, distantes y poco conectados con sus hijos. Aquellas mujeres que  habiendo decidido ser madres (de manera planificada o no), les cuesta conectarse con los cuidados prioritarios y muestran conductas negligentes como abandonos, distanciamientos o delegación de responsabilidades en terceros.

 

son aquellas mujeres que también están polarizadas, pero en este caso al extremo contrario.

 

 

 

 

LA PALABRA CLAVE: EQUILIBRIO

MADRE Y MUJER A LA VEZ

 

La clave es el equilibrio, saber fusionar ambas sin que una anule a la otra. SI, hablo en plural, ya que todos tenemos diversas facetas dentro de nosotros mismos. de manera que la invitación es a integrar cada unas de nuestras partes para que una no controle ni domine, sino que una parte de nosotros se complemente con la otra.

 

  • Para lograr esto es importante SOLTAR LAS CULPAS!!!!. sentir culpa es una manera de sabotaje a los procesos de crecimientos y de reconocimiento personal, la culpa es la amiga que siempre se queja, la que es negativa y la que frena el avance. Si te dejas acompañar siempre de las culpas, seguirá una parte de tí anulando a la otra.

 

  • Evitar entrar un extremo. Nos se trata de solo ser mujer, ni de solo ser madre, se trata de saber equilibrar ambas en ti.

 

Recuerdo una madre a la que le dije una vez “has hecho un trabajo maravilloso con tus hijos, son adultos ya responsables de sus vidas, sanos, felices e independientes, pero ahora que se fueron de casa, que pasara contigo? a lo que siguió un espacio de silencio y unas lágrimas continuas, ya que era primera vez en su vida que no tenia a nadie a quien cuidar, y no sabia como empezar a atenderse a sí misma.

 

Muchas mujeres pasan 20, 25 y hasta más años de sus vidas siendo madres, y una vez que los hijos se emancipan y se van de casa, no saben qué hacer, ya que no han desarrollado otras facetas de su vidas más que ser madres. Y aquí es donde llegan las complicaciones, ya que suelen desarrollarse patologías como depresiones, ansiedades, o empiezan a generar síntomas físicos porque no saben encontrarse en otra forma que no sea realizando la labor de madre.

 

Razón por la cual es importante recordar, que antes de madre fuiste mujer, y que aunque tus hijos siempre serán tus hijos, en algún momento ellos volaran fuera de casa, por lo que la pregunta es: vas a esperar ese momento para verte a ti al espejo? para reconocerte y para descubrir tus necesidades, sueños y motivaciones?

 

Tus hijos también necesitan verte desarrollándote en diversas áreas de tu vida, lo cual será para ellos fuentes de aprendizajes, de ejemplo y sobre todo de admiración. Esto también fortalecerá el vínculo que se establece entre madre – hijo y ayudara a desarrollar en ellos seguridad por el mundo externo y capacidad de aventurarse a explorar el mundo con confianza.

 

Recuerda que la clave es la integración, el equilibrio entre la posibilidad de ser una buena madre y de reconocerte como mujer, con necesidades y motivaciones, con sueños y con ilusiones.

 

Invito a leer este cuento recopilado por la Autora Pinkola Estes, donde de manera magistral nos ayuda a conectarnos con nuestra esencia más profunda y nos invita a regresar a nuestras raíces y profundidades psicológicas. se llama Piel de Foca y pueden encontrarlo en su libro Mujeres que corren con lobos

 

Ser madre definitivamente es un plus, pero también fortalecerá tu ser realizar las actividades que te gustan y que complementan tu felicidad y equilibrio interno. Realizar un curso recreativo, estudiar, salir con las amigas, etc. Sean cuales fueren tus intereses, no los olvides, reconcíliate con ellos y magistralmente hazte un espacio para ellos, protégelos, porque al proteger esos espacio también estas protegiendo tu salud mental y emocional, lo que traerá consecuencias positivas tanto con la relación con tus hijos, como con el resto de tu vida.

 

 

Cuando la familia abraza, pero muy fuerte.

¿En algún momento has tenido la sensación que tu familia se preocupa más de la cuenta, o que en algunas oportunidades (quizás más de lo que te gustaría) te has convertido en padre de tus hermanos, o en madre de tus sobrinos, o que tus problemas son tema de  conversación de todos tus familiares, lo cuales están haciendo un esfuerzo inmenso por solucionarlos, casi sin escuchar tu voz? Si es así, puede que tu familia responda a una dinámica de tipo aglutinada o amalgamada.

 

 

Para poder profundizar en el término es necesario poder entender términos generales en lo que familia se refiere.  Tomando en consideración la Teoría Sistémica Familiar, hay diferentes autores que han logrado caracterizar a la familia.

 

CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA FAMILIA COMO SISTEMA

Salvador Minuchin, hace referencia que la familia es el principal espacio de contención y de interrelación del ser humano, es el principal responsable de la formación de una persona, la cual se va a nutrir de los recursos que en la familia se desarrolle y con las que va a interactuar posteriormente con agentes externos, como la cultura, la época, y la sociedad en la que viva. Minuchin igualmente explica que la familia es un sistema dinámico y abierto, siempre en transformación,  esto quiere decir que la importancia no radica en las individualidades, sino en la interrelación que cada uno de los integrantes va a tener entre sí, nutriendo así el sistema. Es decir, la familia es el resultados de las interacciones entre sus miembros, donde uno va a influir en todos y todos va a influir en uno.

La teoría Sistémica Familiar desarrolla un concepto fundamental, que marca una diferencia con las teorías existentes hasta la época. Observa los fenómenos y los problemas en la familia NO como una consecuencia lineal, donde hay una causa – efecto, sino más bien, marca su enfoque en la circularidad, es decir donde la causa puede pasar a ser una consecuencia, y viceversa, y donde esto puede variar a lo largo del proceso. De manera que se evalúan las dificultades como  deficiencias en las relaciones entre los miembros de la familia, y no en los individuos en sí. Esto se convierte en un hito a lo largo del desarrollo de la teoría y se profundiza en las relaciones familiares recíprocas y retroalimentadas unas con otras, las que van a marcar las dinámicas y las personalidades familiares.

Aparecen entonces términos importantes para la organización de los sistemas familiares como por ejemplo:

 

  • JERARQUÍAS O SUB – SISTEMAS

Son sub – grupos que van a formar la estructura de una familia. Minuchin hace relación de 3 sub – sistemas principales:

  1. Sub – sistema Conyugal: es el primer sub – sistema de una familia, está conformada por la pareja. Su relación se basa en una vinculación adulta. Debe ser una relación simétrica, es decir una relación entre iguales.
  2. Sub – sistema parental. se refiere a los adultos pero en su rol de padres. Es decir en la relación padres – hijos. La relación entre padres e hijos debería caracterizarse por la complementariedad, es decir una relación de desigualdad, donde los padres tienen mayor poder y están jerárquicamente por encima de los hijos.
  3. Sub – sistema fraternal: se refiere a la relación entre hermanos. Este sub sistema se caracteriza también por ser una relación entre iguales, por lo cual es una relación simétrica.

 

  • LÍMITES:

Término desarrollado con profundidad por nuestra compañera de blog  en su artículo Límites y necesidades relacionales fundamentales para el bienestar emocional. Los límites son reglas (implícitas o explicitas) de participación, es decir es la manera de regular las relaciones. Existen diversos tipos de límites.

  1. Límites claros: se refiere a un tipo de interrelación donde están bien definidos los roles en cada sub sistema. Se respetan los espacios y las funciones de  cada uno dentro de la cotidianidad familiar.
  2. Limites difusos: en una familia con límites difusos entre sí, se caracterizará por una confusión de roles entre los sub sistemas, donde se priorizará el sentido del grupo por encima de la individualidad. Es un tipo de relación que se caracteriza en muchos aspectos por dinámicas invasivas y donde el colectivo y los legados familiares empujan la lealtad y la convivencia en comunidad.
  3. Limites rígidos: se caracteriza por ser límites como dice la palabra, poco flexibles. La dinámica hace que los miembros entre sí interactúen con mucha distancia, tendiendo a priorizar la individualidad por encima del colectivo. Generalmente forma miembros desligados o aislados del grupo familiar.

  • FRONTERAS:

Se refiere principalmente a la dinámica que una sistema familiar tiene con agentes externos, como otros sistemas familiares, la comunidad, entre otros.

  1. Fronteras abiertas y flexibles: es aquel sistema familiar que permite la interacción con agentes externos, alimentándose del ambiente y de las relaciones fuera del grupo familiar. No observa la salida de un miembro como una amenaza a la lealtad familiar, por el contrario se nutre y se transforma añadiendo nuevos códigos y valores.  Por ejemplo cuando los hijos pueden traer amigos a casa, cuando los padres se relacionan con los padres de los amigos de sus hijos y participan de grupos en la escuela y la comunidad.
  2. Fronteras cerradas y rígidas: la dinámica en familias con fronteras cerradas es de tipo poco permeable  observa la participación de agentes externos a la dinámica familiar como amenazantes, tiene un cierto punto paranoico, la salida de un miembro a otro tipo de interacciones genera conflictos, y es observado como una deslealtad al grupo familiar. Ejemplo de ello, los celos de una madre o padre  hacia la pareja de su hijo (a) y hacia su grupo familiar.

 

  • FUERZAS

Stierling en el año 1974 genera una teoría para poder describir la cohesión familiar. Este autor refería que hay tipos de fuerzas que marcarán las relaciones:

  1. Fuerzas Centrípetas:  son familias que se caracterizan por fomentar una participación activa de los miembros dentro del grupo familiar, intentando siempre la permanencia de un individuo dentro del grupo, la fuerza es hacia adentro, evitando así la salida o la expulsión de uno de los integrantes.
  2. Fuerzas Centrífugas: Fuerzas que empujan a los integrantes fuera del sistema familiar, permiten la salida y promueven la participación de los miembros fuera del sistema familiar. Ejemplo de esto, cuando la familia apoya y promueve la salida de un hijo a otra cuidad o país por asuntos escolares.

Stierling se enfoca en la idea de que ninguna de las fuerzas es disfuncional en sí, sin embargo puede convertirse en destructivas si la intensidad de una fuerza controla a la otra. Es decir, que la clave, indicaba, está en integrar ambas fuerzas y dejarlas actuar equilibradamente en la cotidianidad, ya que ambas pueden proteger y a la vez estimular un grupo familiar.

 


Igualmente existen dos tipos de fuerzas más que están enfocadas en la posición frente al cambio

 

  1. La homéostasis: es la tendencia ala familia a mantenerse como están a fin de no generar cambios, aunque se encuentren en una situación de estrés y tensión. La homéostasis es la resistencia al cambio.
  2. La Morfogénesis: es la fuerza que facilita los cambios, muestra resiliencia ante las crisis y permite que los procesos de cambios construyan y ayuden al fortalecimiento de la familia. En terapia familiar, se ayuda a canalizar adecuadamente esta fuerza a fin de potenciar los cambios en los vínculos y en las relaciones, para generar dinámicas más sanas y constructivas.

 

Conociendo ya estas características conversemos un poco de un tipo de familia: la familia aglutinada.

 

LA FAMILIA AGLUTINADA

http://https://www.youtube.com/watch?v=HHcDQUoi-tY

Esta genial película se llama Little Miss Sunshine (Pequeña Miss Sunshine )  es una comedia dramática, se estrenó en el 2007, muestra la convivencia de una familia en un viaje, la dinámica que se observa es de tipo aglutinada, y para algunas personas, de tipo disfuncional.

Esta pequeña escena de la película, muestra la esencia de lo que se trata al término aglutinado. Primero, basados en las posición de los participantes, el director juega con una presentación donde todos están apiñados literalmente en una mesa, compartiendo un momento del día: el desayuno. Este momento es algo simple y rutinario para cualquier familia, pero en esta escena se pudo apreciar como una decisión tan simple como escoger comer helado o no, genera una serie de conflictos, tensiones  y diferencias entre los participantes, y como la persona que debe decidir debe primeramente escuchar el plenario para poder tomar una decisión, es decir todos participan.

La familia aglutinada es un tipo de dinámica que se basa primeramente por:

  • Jerarquías poco definidas.
  • Límites difusos.
  • Fronteras generalmente cerradas.
  • Fuerzas centrípetas dominan.
  • Tendencia a la homéostasis.

 

Cuando se habla de familia aglutinada, la característica principal que viene a la mente es todos para uno y uno para todos. A pesar que la familia siempre va a intentar fortalecer la cohesión, en muchas ocasiones este tipo de familias cuando atraviesan crisis ya sea vitales o no (las esperadas por la vida como la adolescencia o la salida de los hijos del hogar), suelen enfrentar mucha tensión y suelen aparecer conflictos que son difíciles de manejar por los miembros, ya que sienten que todo lo que genera malestar puede distanciar o amenazar la cohesión familiar.

 

Las familias aglutinadas igualmente se caracterizan por tener rituales y ceremonias familiares que son importantes, y donde se espera la participación de todos. Lo cual refuerza la idea de la identidad grupal, y fortalece el vínculo entre los miembros. Sin embargo la falta de participación en dichos rituales o ceremonias familiares suele percibirse como una deslealtad o falta de respeto al legado familiar, un ejemplo de eso: faltar al cumpleaños de un familiar. Igualmente se observa dificultad por mantenerse al margen de los conflictos o discusiones, si discuten 2 se mete 3,4,5, o 10, si están todos presentes todos opinarán y participaran en la discusión.

 

Igualmente se puede puntualizar en la participación de los miembros con agentes externos al grupo familiar. Aunque no se niegue la participación con otros sistemas, siempre se va a esperar que se priorice a la familia, y principalmente que se defienda los legados familiares, lo cual va a perpetuar el grupo como un todo.

 

Es difícil diferenciarse de la familia de origen. Se puede observar procesos muy dolorosos y a veces patológicos en la separación entre los miembros de la familia. El hijo sufre de una gran ansiedad por tener que salir de casa, se le hace muy difícil la independizaciónde sus padres o cuidadores, y suele postergar esta decisión. O en su defecto aparece un síntoma, ya sea una enfermedad o una situación inesperada. Esto puede generar crisis y problemas con sus parejas y amigos, y sobre todo cuando sus parejas no han presentado estas dificultades con sus propias familias de origen. Existe una vinculación familiar muy intensa y una dificultad para la autonomía personal.

 

La palabra clave en estas familias es: Lealtad, y sobre todo, dificultad para decir NO.

 

Sin embargo no todo es negativo en este tipo de dinámicas, las familias aglutinadas suelen reaccionar de manera rápida y eficiente ante la convalecencia de un miembro de la familia. En caso de enfermedades o accidentes, este tipo de familia suele agruparse, apoyar y contener  hasta lograr superar la situación. Van a defender a muerte a un familiar que fue herido emocional, psicológica o físicamente por otra persona. Es decir se cuida a la manada, porque se considera a cada uno de los miembros vitales para el legado familiar.

 

 

 

RECONOCER, INTEGRAR Y SUPERAR

  • Reconocer que venimos de una familia, que nos formó y que gracias a ella somos quienes somos el día de hoy, con nuestros defectos y virtudes, nuestras familias fueron nuestros principales pilares para nuestra vida en sociedad. Es por eso que la idea de este artículo no es enjuiciar o defender la teoría de que toda familia aglutinada es disfuncional. Al contrario, la idea es reconocer las fortalezas y virtudes que tienen este tipo de familias, rescatarlas y potenciarlas, sin embargo igualmente es una oportunidad para darnos cuenta de que a veces lo que nos parecía normal, no necesariamente favorece el bienestar emocional y psicológico de una persona.

La cohesión familiar es necesaria para superar dificultades, pero también se necesita de la suficiente flexibilidad para actuar. La familia no puede estar aislada, por lo que se hace importante contar con una red de apoyo para poder acudir en caso de necesidad.

  • Rescata de tu familia las fortalezas, todos esos recursos que te permiten en la actualidad enfrentar las dificultades de la vida. sin embargo si algo de lo que a tu familia pertenece no te hace bien o te produce malestar, encárgate. La mejor manera de superar e integrar es encargarse. La idea no es evitar los conflictos, al contrario, la idea es utilizarlos a favor, aprender de ello y  que eso se convierta en un espacio de crecimiento para ti.

Y si crees que hacerlo por ti mismo es difícil, ya lo has intentado y no has logrado diferenciarte, independizarte y se ha hecho cuesta arriba el proceso: Busca apoyo, comienza un proceso personal con un terapeuta. No tengas miedo en poder conversar sobre esto con un especialista. Quien mejor que un Psicólogo para liberarte de esas culpas, de  ese dolor, y de  ese peso que conlleva generar cambios en la vida.

Los terapeutas familiares están capacitados para canalizar junto a todos los miembros de la familia las dificultades y las crisis que atraviesan. Será un participante externo a la convivencia familiar, lo que generara un punto de parcialidad a los conflictos. Será un punto de fuga para las tensiones y además potenciará lo que se dijo anteriormente, la morfogénesis, lo cual facilitara la posición frente al camio y potenciará la posibilidad de fortalecerse de las crisis y de las adversidades.

  • Igualmente un terapeuta te ayudará a prender a poner límites. Sí, sé que es muy difícil saber decir «no«. A veces genera culpas, otras veces genera conflictos, a veces te sientes como el malo de la película, o es considerado en casos más extremos como una traición. Esto descrito anteriormente parece una película cómico-dramática, pero la experiencia nos ha revelado, que cuando se empiezan a generar cambios en las relaciones, pueden levantarse resistencias que dificulten el proceso de cambio (homéostasis).  Pero este es un paso muy importante en el proceso terapéutico cuando estamos trabajando las relaciones con nuestras familias de origen y sobre todo cuando queremos y entendemos que marcar límites puede ayudarnos a oxigenar las relaciones y a posicionarnos de una manera más sana y respetuosa con nosotros mismos y con el otro.

Finalmente la palabra clave a la que invito es a amar  fluyendo, sin controlar, ni ser controlados. El amor genuino se basa en el respeto por si mismo y por el otro. Amar sin forzar, y amar aceptando. Aceptar a nuestras familias no es permitir. Es solo aceptar las diferencias, respetar las historias, y sobre todo es agradecer, pero continuando nuestros caminos.

Si, es ahora el momento!

«Tener un lugar a donde ir se llama hogar, tener personas a quien amar se llama familia, tener ambas se llama bendición»

Papa Francisco.

 

 

 

 

Equidad doméstica en una terapia de pareja

Hablemos de equidad.

Ser mujer y terapeuta de pareja no tendría porqué resultar una dificultad a la hora desarrollar la labor profesional, pero a veces si resulta un hándicap. Sobre todo cuando en consulta hay que abordar uno de los temas principales en los que las parejas piden asesoramiento. Estoy refiriéndome al famoso y trillado tema: reparto de las tareas domésticas.

Por muy manido y revisado que resulte el asunto, en esta ocasión me gustaría comentaros la responsabilidad que los y las terapeutas de pareja tenemos en el abordaje de este área cuando nos piden ayuda, si queremos ofrecer un contexto de intervención adecuado.

Antes de empezar, es necesario acudir al término equidad, por diferenciado y complementario al de igualdad.

Equidad, según la RAE es:

  1. f. Igualdad de ánimo. 2. f. Bondadosa templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.3. f. Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva.4. f. Moderación en el precio de las cosas, o en las condiciones de los contratos.15. f. Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.»

Así pues, desde la perspectiva de equidad de género, se deben tomar en cuenta las condiciones diferentes y desiguales de las que parten mujeres y hombres frente al tema a tratar y plantear opciones para que ambos puedan desarrollarse de igual forma con las mismas oportunidades.

Sería pues poco profesional, -como confieso me ocurrió en los inicios-, que el o la terapeuta reencuadrase este tipo de demandas pasando por alto el examen a fondo de los programas de feminización y masculinización que han aprendido cada uno de los miembros de la pareja en el terreno del reparto de las tareas domésticas.

 

etica

 

Examinar los factores relacionados con el género en un proceso terapéutico significa, en  palabras de la famosa psicóloga de Peggy Pag:

«prestarle especial atención al sistema personal, familiar, y socio político de cada quien. Revisando los hábitos y creencias implícitas tomadas como «verdades normalizadas» afianzadas por la tradición y mantenidas por el condicionamiento de género».  

En este sentido, no basta con sugerirle a la pareja que elabore  un cuadro semanal donde pueda escribir el reparto de tareas asignadas a cada uno, ni mucho menos aún decirle a ella (o rol feminizado, en el caso de parejas no hetero), que si quiere que su pareja «le ayude, deje que lo haga a su modo«.

Este tipo de intervenciones descontextualizadas, sólo pueden efectuar pequeñas adaptaciones o cambios de conducta a corto plazo, pero no transforman la base de las actitudes y conceptos de identidad de género asociados y que mantienen de manera importante el sistema de desigualdad entre ambos.

Programas asumidos por el condicionamiento de género

Veamos un ejemplo de un proceso de feminización y masculinización con un caso práctico de una pareja heterosexual sin hijos/as:

Vanesa (nombre no real): – «¡Siempre tengo que estar rogándole! Me pone enferma. Parece que lo hace por mí. Yo también trabajo fuera y cumplo con mis obligaciones. Tengo que estar revisando siempre sus tareas, cargándome más o volviéndolas a hacer. Y si encima no se lo pido, puedo encontrarme con que no están hechas y me tengo que enfadar. Esto no es igualdad, somos una familia con dos trabajos.»

Eduardo (nombre no real): – «Cuando trato de ayudarle, siempre está detrás mía. Ya tengo un jefe en el trabajo, no puede estar ordenándome lo que es cosa suya. Nunca te gusta como hago las cosas y te pones como una fiera histérica cada vez que toca el día de limpieza.»

Como podemos observar, más allá de lo que a simple vista podría ser un posible reajuste a la hora de pedir las cosas o un ajuste de normas, se trata de algo más: la percepción de satisfacción de la pareja está asociada a la desigualdad de poder y a la inequidad.

Según el psicólogo y especialista en parejas Aaron T. Beck, el término «dos trabajos» no sería del todo correcto, ya que se trata de tres trabajos: dos de los trabajos son remunerados e individuales (no suponen conflicto) y otro de ellos es no  remunerado y  que debe ser común (supone conflicto).

Así vemos en este caso ejemplificado de Vanesa y Eduardo, cómo la erosión de la pareja en esta área se debe en parte, al choque de los dos mapas del mundo interno que han sido fruto de la programación de género.

Es posible que leyendo esto haya muchos miembros de parejas heterosexuales que no se sientan identificados, eso está bien. Cuantas más excepciones haya mucho mejor para conseguir la igualdad. Pero recordemos que las individualidades no amenazan las estadísticas y los programas de género hablan por sí solos cuando evidencian que el reparto igualitario de tareas sólo se alcanza cuando la mujer trabaja y el hombre está desempleado. Aunque si es el caso contrario, las mujeres suelen encargarse de más de un 97% del trabajo.

Parte de esta programación está el considerar  el cuidado de los hijos como trabajo reproductivo y no como trabajo productivo, por lo tanto no se incluye en el cómputo -como ocurre con las tareas domésticas- en el total de horas trabajadas.  Sin embargo, estas actitivades no sólo son un trabajo que conlleva muchas horas y cansancio sino que además resta horas de ocio individual, debiendo ser consideradas como parte del reparto equitativo y en su defecto, un trabajo «por cuenta propia» con una factura como la que ofrece la web todo no incluido.

 

educación genero

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Mapas del mundo interno

Veamos ahora la forma en la que los protagonistas de nuestro ejemplo intentaron solucionar el problema, yendo por partes -como dijo Jack El Destripador-

Por un lado Vanesa que ha sido condicionada como mujer para sentir que no tiene derecho a pedir lo que es justo y necesario de una manera firme pero asertiva.  Al tiempo  que sus creencias inconscientes asocian el pedirlo como un acto egoísta  dificultándole la capacidad de negociar desde una posición de fortaleza y autoconfianza. Ella también está con un pie entre la educación patriarcal y el cambio, con sentimientos de culpa por «tener que pedir ayuda».

En su defecto, desarrolla métodos encubiertos e indirectos de comunicar y expresar sus necesidades; tales como ironizar, ponerse a la defensiva, hipervigilar, criticar o reprochar. Todos ellos sin resultado.

Ante esa comunicación encubierta, el hombre (o rol masculinizado)  le etiqueta de manipuladora, obsesiva de la limpieza e inestable emocional.

Por su parte Eduardo, que ha sido condicionado como hombre para sentirse sensiblemente cuestionado con «dar la talla» ante cualquier acción que se asemeje a una posible dominación por parte de la mujer, ve afectada su autonomía y  autoimagen, al interpretar el acto igualitario del reparto de tareas como expresión de subordinación o como un acto de generosidad genuino.  Al mismo tiempo su programación como solucionador de problemas se ve amenzada ante la crítica y la desvalorización de lo que él entiende como ayuda generosa por su parte.

Ante ello, la mujer (o rol femenizado) lo etiqueta como egoísta, pasivo, insensible, machista.

 ¿Qué necesitamos cambiar?

Revisión de la identidad de género:

– En el caso de ellas-o rol femeninizado-, es importante ayudarles  a buscar formas más eficaces de situarse en una posición de igualdad desde la firmeza asertiva y negociadora sin caer en la reacción esporádica pero sin resultados duraderos.

Si nosotras mismas no creemos en el derecho propio de negociar la normalización de una corresponsabilidad, si creemos que la hipervigilancia, los gritos a destiempo y la exigencia son los mejores modos de conseguir la tan ansiada equidad, entonces, es que estamos repitiendo los mismos patrones de dominación que detestamos, pero a la inversa.

El objetivo primordial es no caer en dos de las principales posiciones especialmente nocivas para las relaciones de pareja: la sumisión o la dominación y así no contribuir con estos patrones al mantenimiento y perpetuación de las desigualdades en la lucha por el poder.

– En el caso de ellos – o rol masculinizado-, es clave que desde una posición de apertura y no de actitud defensiva o evasiva, puedan hacer ellos mismos autocrítica y cuestionarse el valor de la corresponsabilidad en el trabajo doméstico como un ámbito más en el que describir y expandir su identidad.  Integrar la corresponsabilidad en la pareja no se trata de un añadir un rol complementario, sino de asumir un rol que les correponde.

Reparto equitativo: compartir es más que ayudar

– Según las recomendaciones de muchos estudiosos en el tema de la terapia de pareja desde la perspectiva de género, tal reparto de trabajo tiene que tener en cuenta cuatro aspectos básicos:

  1. la dificultad, 2. el tiempo necesario, 3. el desgaste que suponga 4. periocidad

Esta clasificación está hecha con el fin de que el número de tareas no sea la única variable a tener en cuenta, sino también el desgaste físico-emocional y el tiempo empleado.

Hacer el reparto por responsabilidades y no por tareas.

Ejemplo: si vamos a coger una responsabilidad como es la comida que conlleva muchas tareas subyacentes (planificar la comida, ir a la compra, preparar la receta y vigilar la comida) y además es diaria tendremos que equiparla con otra tarea similiar y no por ejemplo con limpiar el baño que es algo semanal y con menos tareas desglosadas.

El hacerlo de este modo y no por tareas facilita también que tengamos que depender de la pareja para elaborarla (ej: si yo me encargo de la comida pero tú de hacer la compra estoy a expensas de ti).

– La remuneración económica de cada miembro no es tener en cuenta a la hora de hacer el cómputo del reparto. ¿Por qué? muy sencillo y sin entrar a hablar en la desigualdad de género que también se da en este área y que  nos darían para otro post, es por el simple hecho de que uno de los miembros gane más que el otro no hace que éste miembro esté más cansado ni que tenga menos horas de ocio. Si hay desigualdad económica, se tendrá que llegar a pactos a ese respecto en otras áreas si se quiere, pero nada tiene que ver con la distribución de tareas domésticas y los factores a tener en cuenta.


– Por último, se recomienda también que este reparto si se quiere pueda ajustarse con periocidades de tiempo en intervalos (semanal, trimestral y semestral) en lugar de hacerlo con un día concreto de limpieza (ej: los sábados). Esto ayuda en parte a que pueda adaptarse a los ritmos de épocas laborales más estresantes en uno de los miembros de la pareja.

Beneficios de la equidad doméstica

Si bien la lucha de la mujer por el acceso digno al panorama laboral ha dado algunos frutos, así como ha aumentado la conciencia de una parentalidad positiva, aún en una investigación publicada en 2009 por Alicia Moreno y Beatriz R. de la Vega, se afirmaba que:

«La distribución de roles, la desigualdad en el reparto de las tareas, y sobre todo el poco poder en la toma de decisiones, es uno de los aspecto más influyentes en el aumento sintomatología depresiva en la mujer dentro de una pareja».

La participación conjunta en la toma de decisiones y en el reparto de  responsabilidades implica mayores niveles de equilibrio en la pareja , menor número de escalada de conflicto, aumento de refuerzos positivos hacia el otro y mayor tiempo libre individual y compartido.

ocio

 

Precisamente, explica el psicólogo Carl Rogers como la desaparición progresiva de  distribución rígida de roles, es uno de los elementos que contribuyen al éxito de una pareja:

 «Seguir ciegamente las expectativas de los propios padres, de una religión o cultura, equivale a condenar al desastre a una pareja en desarrollo. En las parejas que parecen más enriquecedoras y satisfactorias, los roles juegan un papel cada vez menor, hasta que acaban por desaparecer y volverse flexibles».

Por último otro de los efectos positivos destacados, según el estudio realizado por el «Laboratorio del Amor», del doctor John Gottman, (Univ. de Washington), es el aumento del deseo sexual.

Tal y como dice Gottman:

«interpretar esta equidad como un signo reciprocidad y atención hacia la pareja promueve  una mayor afectividad y atracción entre ellos, así como estimula el ambiente de tranquilidad para el encuentro íntimo entre ambos.»

Para reflexionar

Si como terapeutas queremos actuar desde un punto de vista ético y justo,  tenemos que revisar nuestras propias «mochilas», es decir, cuestionar nuestro propio mito de la «neutralidad».

Todo psicólogo y psicóloga tiene un contexto en el que se crió y un marco sociocultural-político en el que vive. De no trabajarse debidamente podremos caer en el autoengaño y esto se reflejará en los prejuicios, actitudes y valores con los que analizaremos e intervendremos sobre el caso.

No está de más, desde una coherencia moral y ética, hacer revisión de los mismos con el fin de no ser sujetos pasivos que fomentemos de manera, consciente o inconsciente, los valores de una cultura aún hoy día discriminatoria, que no les favorece a ellos ni a ellas.

Y mucho menos, a la pareja.

 

Fuentes:

  • Marianne Walters, Betty Carter; Peggy Pap & Olaga Silverstein La Red Invisible. Pautas vinculadas al género en relaciones familiares. Paidós. 1991
  • Moreno Fernández, A., Rodríguez Vega, B., Carrasco Galán, M.J. & Sánchez Hernández, J.J. (2009). Relación de pareja y sintomatología depresiva de la mujer: implicaciones clínicas desde una perspectiva de género. Apuntes de Psicología, 27.
  • http://www.observatoriogeneroyliderazgo.cl/index.php/las-noticias/2105-compartir-las-tareas-domicas-mejora-incluso-la-vida-sexual-de-la-pareja