Sueños: cosas curiosas que te gustaría saber

Vamos a adentrarnos de nuevo al interesante mundo de los sueños:

 

capacidad onírica

capacidad onírica

 

¿QUIEN SUEÑA Y CUANTO?

Realmente todos soñamos. Desde los ciegos de nacimiento, hasta los gatos y los pájaros (los cuales tienen la fama de no tener alma). Incluso el feto a partir de los siete meses de gestación ¡¡aun sin haber podido almacenar las percepciones visuales ni reprimido los deseos prohibidos del Superyo!!

 

sueño intrauterino

sueño intrauterino

 

Soñamos más o menos unos 100 minutos cada día, siendo el soñar mucho más importante para la supervivencia que el simple hecho de dormir profundamente. Sin embargo, no todos soñamos la misma cantidad. Por ejemplo, en el caso de los esquizofrénicos en periodos de crisis, presentan un sueño muy pobre a lo largo de la noche. Esto es debido a que deliran mucho durante el día (se sumergen en un mundo inconexo del medio que les rodea, lo cual agota su fantasía). Pero esto no significa que sus sueños sean de peor calidad que el de las demás personas.

Por otro lado cuando se abusa del alcohol se puede llegar a dar un déficit importante en la tasa de sueño. Pudiendo llegar incluso a suprimirse. Por ello los alcohólicos agudos tienden a compensar esta falta de capacidad de soñar «ofreciéndose» a una crisis de delirium tremens. Por otro lado, los somníferos (barbitúricos) que se toman para «poder dormir», disminuyen claramente nuestra dosis normal de sueño, lo cual los hace nocivos bajo un uso prolongado.

 

TODOS NOS PREGUNTAMOS PARA QUÉ SOÑAMOS

Es durante la noche que se fijan nuestros recuerdos en la memoria. Pero hay una clara diferencia a tener en cuenta. A través de numerosas investigaciones se ha podido constatar que durante la fase de sueño con sueños (sueño paradójico) se registra todo el material mnésico diurno que está cargado de emociones. Mientras que se registraría durante la fase de sueño sin sueños todos los recuerdos no cargados de emoción.

Una de las funciones estrella de los sueños, es que sirven como vía de reprogramación genética. Es decir, cada noche realizamos una «lectura molecular» que nos permite revisar las lecciones del «Gran libro de la vida» a través de historietas (sueños). Esta capacidad onírica la hemos desarrollado a lo largo de la historia de la humanidad y es una herencia que mantenemos generación tras generación.

 

 

DE ESTE MODO PODRÍAMOS DECIR QUE EL SUEÑO ES EL CORDÓN UMBILICAL DE LA ESPECIE

 

Ponemos al día nuestro inconsciente colectivo con la información que hemos experimentado durante el día. Así aseguramos la integración de nuestra memoria individual en nuestra memoria colectiva. Esta noción del sueño nos permite despsicologizarlo para poder devolverle de nuevo su carácter universal como puerta de entrada a la diversidad de las culturas. Es a través del sueño que podríamos acceder al conocimiento de nuestras vidas anteriores (creencia que se ha mantenido por siglos en oriente).

Por otro lado, podríamos decir que el sueño nos permite armonizar mejor el comportamiento social adquirido y el comportamiento instintivo básico. Pongamos un ejemplo que lo aclare: los gatos cuando sueñan, normalmente lo hacen sobre caza y ataque, mientras que los ratoncitos sueñan con huir constantemente para no ser cazados. Esto representa comportamientos instintivos programados para la supervivencia de la especie. Para que os hagáis una idea, hasta los esquimales sueñan con serpientes, a pesar de que nos resulte especialmente difícil encontrarlas en su clima (lo cual corrobora el concepto junguiano de los arquetipos).

 

SUEÑO Y EXCITACIÓN SEXUAL

Todas las parejas sabemos que cuando soñamos nos puede acompañar una excitación genital. Se traduce en la congestión del clítoris en la mujer o la erección del pene en el hombre. Esto suele ocurrir en más de un 60% de las veces. Además la excitación precede a la aparición del sueño en unos dos minutos y luego se mantiene como máximo durante unos 20 minutos más. Y se da tanto en el recién nacido como en el anciano.

 

excitación sexual durante el sueño

excitación sexual durante el sueño

 

Cabe añadir que dicha excitación se hace especialmente clara en el ultimo periodo de sueño de la mañana (que es el más largo, comprendiendo 36 minutos antes de despertarse frente a los 10 minutos al principio de la noche). Además es independiente del contenido del sueño, es decir, no es necesario estar soñando con una escena sexual para tener excitación.

Después de unos cinco días de privación del sueño, pueden aparecer comportamientos hipersexuales, así como bulimia, irritabilidad, delirio paranoide y delirio sexual en el peor de los casos. Como bien hemos comentado anteriormente, el sueño es un regulador esencial de estas conductas instintivas.

 

DURACIÓN DEL SUEÑO

Es a partir de los pájaros que podemos encontrar la capacidad de soñar, ya que esta se limita a las especies superiores o de sangre caliente. ¡Los insectos y crustáceos no conocen qué es eso de soñar!

El tiempo de sueño estimado en los pájaros y herbívoros en libertad es más o menos de un 5% del tiempo total de sueño; las vacas llegan a triplicarlo, lo cual las hace estar más expuestas a ser cazadas, ya que los estímulos necesarios para poder despertarse tienen que ser tres veces más elevados durante el sueño paradójico que cuando no estamos tan ocupados en fases de sueño sin sueños. Sin embargo es cierto que el umbral del despertar depende de las características del estímulo: por ejemplo un ligero maullido despierta al gato, del mismo modo que el llanto de un bebé procedente de otra habitación despierta a una madre o el susurro al oído del nombre de un individuo dormido acaba desvelándole.

 

 

EL SUEÑO PARADÓJICO (CON PRODUCCIÓN DE SUEÑOS), ES EN REALIDAD MAS PROFUNDO QUE EL SUEÑO DENOMINADO «PROFUNDO», AL CONTRARIO DE LO QUE NOS HEMOS IMAGINADO SIEMPRE 

 

Entre los mamíferos podemos diferenciar los cazadores de los cazados. En el caso de los segundos (que suelen ser los herbívoros y granívoros) consumen gran parte de su tiempo nutriéndose, duermen poco y sueñan todavía menos (5% del tiempo total de sueño). Mientras que los cazadores se nutren muy deprisa, duermen más tiempo y sueñan más (20-30% del tiempo de sueño). Nosotros caemos en el grupo de los cazadores, gozando de un 20% de nuestro tiempo soñando y fundamentalmente soñamos con agresión y sexualidad. Esto nos permite revisar nuestros comportamientos de seducción (reproducción) y ataque (combate), que permiten el mantenimiento de la especie.

Algunos datos curiosos que deberíais saber: las mujeres que están encinta tienden a duplicar su capacidad de soñar para acompañar al feto, alargándose este aumento durante el periodo de lactancia. Cuando dos personas comparten la misma cama, también sueñan con frecuencia al mismo tiempo (¡nos sincronizamos hasta para soñar!). Las pesadillas solo afectan a un 4% de la población adulta y rara vez aparecen durante el sueño REM (periodo de aparición de los sueños), lo cual sucede del mismo modo con el sonambulismo.

 

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ENFOQUE GESTÁLTICO: IR Y VENIR ENTRE LA MATERIA Y EL ALMA

La Psicoterapia Gestalt no solo se centra en la realidad encarnada del cuerpo, sino también presta especial interés por las fantasías espontáneas. Siempre se balancea en un «ir y venir´´ constante entre la realidad de la situación presente que rodea al sujeto y la fantasía evocada tras un recuerdo del pasado. Se pasa del cuerpo a la mente, de la materia al alma, en busca de un darse cuenta genuino cuando se trabajan situaciones inacabadas o mecanismos que se endurecen con el paso del tiempo.

En el caso del psicoanálisis encontramos que se trabaja con la fantasía elaborada por parte del paciente, pero en pocas ocasiones es confrontada con la realidad. Y el conductismo se centra especialmente en la confrontación constante de los síntomas que provoca la realidad cotidiana. Sin embargo la Gestalt trabaja con este ir y venir de uno a otro, permitiendo una escapada hacia lo imaginario y un regreso a la tierra firme de la realidad social del paciente tratando de encontrar puntos de unión entre ambos ambientes.

Esta «lanzadera o shuttle´´ (termino que empleaba Fritz) entre la fantasía y la realidad, suele ser muy útil en pacientes psicóticos o límites que se encuentran en situaciones de recaídas. Es posible permitirles «volar´´ a lo largo de su imaginario mental, pero siempre manteniendo aterrizajes periódicos y controlados en la realidad del momento presente. El terapeuta va acompañando al paciente a lo largo de su viaje y se mantiene especialmente atento a los momentos de conexión con el mundo exterior cada vez que sea necesario salir de la fantasía del mundo interno del paciente. Estos ajustes en el itinerario del viaje, permiten la toma de contacto con el aquí y ahora.

 

 

RECUERDO, ANGUSTIA Y FUNCIÓN TERAPÉUTICA DEL SUEÑO

El sueño es en sí mismo terapéutico, incluso antes de que sea interpretado por cualquier persona. Pero este hecho no implica que el sueño tenga que ser recordado conscientemente. No todos recordamos lo que soñamos, y mucha gente vive esto como una desventaja. Pero que no cunda el pánico, pues lo que hay que tener claro es que este hecho no es imprescindible para poder gozar de un buen sueño nocturno. Y no hay que empeñarse en adoptar un modelo de «soñador que recuerda sus sueños» para ser plenamente uno mismo. Independientemente de que recordemos o no, el sueño siempre será una vía regia de expresión, lo cual ya es de por sí terapéutico.

Normalmente olvidamos los sueños muy rápido y solo un 5% de «privilegiados» se acuerdan de haber soñado tras despertarse. Tan solo ocho minutos después de levantarnos, el recuerdo del sueño se esfuma y este olvido responde a un proceso natural, de lo contrario estaríamos coleccionando recuerdos todas las noches durante toda la vida.

Entonces, ¿es útil forzar la puerta hacia el recuerdo de los sueños? ¿O tenemos que culpabilizar a los «no soñadores»? Está claro que no. Si el sueño resurge a la superficie es porque tiene la necesidad de respirar a fuera y de ser atendido por su soñante. En este caso sí es interesante prestarle la atención que merece.

 

sueño y angustia

sueño y angustia

 

Freud reconocía que los sueños tienen «poder de curación y alivio» y Jung los consideraba agentes terapéuticos que «corrigen una falsa conciencia». A través de los sueños podemos darle forma a las tensiones que hemos vivido durante el día, teniendo un efecto de desomatización de la angustia. Es decir, el sueño tiene la función de autorregular las tensiones psicoafectivas internas y al confrontar las situaciones estresantes, facilita la digestión de los traumas.

De este modo, los sueños repetitivos son reactivaciones constantes de situaciones traumáticas que tienen como finalidad el elaborar mejor la angustia. Así se va atenuando la carga emocional que envuelve el recuerdo. Pero si no se resuelve el conflicto interno, el sueño no dejara de repetirse.

También es interesante apuntar que los sueños que tenemos en una misma noche se entrelazan entre , es decir, es como si soñáramos lo mismo a lo largo de la noche. Podríamos comprobar tras despertar a un sujeto varias veces en distintos momentos, que vuelve a hacer el mismo sueño constantemente, solo que las circunstancias aparentes van variando dentro de una «unidad dramática» que versa sobre el mismo tema.

 

LO IMAGINARIO, LO SIMBÓLICO Y LO REAL

Cuando realizamos un sueño dirigido que surge de forma espontánea, el terapeuta acompaña al paciente para que vaya encarnando el relato verbal y las imágenes de lo soñado. Esto da lugar a una amplificación de la imaginación interior del sujeto, al poner en acción corporal su producción mental onírica. El sujeto se identifica más fácilmente con ello y este paso de lo mental a lo corporal en la escena terapéutica permite desarrollar de forma progresiva una relación entre lo imaginario, lo simbólico y lo real.

 

imaginario-simbolico-real

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De este modo podemos considerar al sueño como un camino real cargado de elementos concretos que representan fragmentos de la personalidad del paciente. Para poder sanar la inquietud interior, hace falta juntar estos fragmentos del sueño y permitir que el sujeto los integre en su totalidad. No se trata de interpretar lo que acontece en la trama onírica, sino de traer a la vida presente lo soñado, reviviendo las situaciones como si se estuvieran produciendo en la actualidad. Es ponerlo en acción en lugar de contarlo como si se tratara de una historia pasada. Así el paciente se implica mucho más.

Por otro lado, uno no tiene por qué depender de un terapeuta para poder realizar este trabajo. Si alguien quiere elaborar un sueño de forma individual, no tiene más que escribirlo, hacer una lista de los elementos que aparecen, de los detalles y sensaciones y después trabajar con cada uno de ellos. Cuando digo trabajar, me refiero a convertirse verdaderamente en cada uno de esos elementos empleando la propia imaginación.

Algo curioso es el hecho de que los sueños que preceden o siguen a una sesión de terapia no son solamente una proyección (mecanismo defensivo que consiste en sacar a fuera algo que es propio de uno mismo) donde el cliente proyecta en un sueño realidades que le son propias; sino que también se puede considerar retroflexiones en toda regla (mecanismo defensivo en donde el paciente dirige hacia sí mismo aquello que necesita hacerle al otro) es decir, el durmiente se dice cosas a si mismo que no quiere decírselas claramente al terapeuta. En ambos casos esto representa una perturbación en la frontera de contacto entre el cliente y el terapeuta.

 

trabajo terapéutico

trabajo terapéutico

 

En definitiva podemos observar que el maravilloso mundo de los sueños es la escena interior donde se manifiestan nuestros sentimientos, emociones, recuerdos, fantasías temidas o deseadas, tomas de conciencia, etc. Por ello iluminar este espacio conlleva la amplificación de los procesos internos inconscientes. Es otra manera de explorarnos profundamente, siempre y cuando nuestro inconsciente nos brinde, a la luz de la conciencia, una de estas historietas que elaboramos durante la noche.

 

¡Feliz sueño!

 

Referencia bibliográfica:

  • Ginger S., Ginger A. 1993. La Gestalt: una terapia de contacto. 2a ed. México, Manual Moderno.

La vida ¿es sueño?

Entre la realidad y el sueño

Cada día de nuestras vidas, cada noche cuando dormimos, experimentamos un estado de conciencia en el que proyectamos a través de nuestra mente un universo nuevo. Se trata del universo onírico, el mundo de los sueños. A veces soñamos parajes y situaciones que nos hacen sentir muy a gusto y si el despertador nos encuentra en ese agradable momento es fácil que pensemos “¡ay! Un poquito más. No quiero perderme lo que seguía, ¡estaba tan a gusto!”.

Otras veces ocurre justo lo contrario, nos despertamos de una pesadilla y al abrir los ojos con sobresalto nos decimos “¡uff, menos mal que sólo era un sueño!”, y aún necesitamos beber un poco de agua o hacer unas respiraciones antes de volvernos a dormir. En ocasiones los sueños nos parecen tan reales que al despertar no estamos seguros de si fue sólo un sueño o si ha ocurrido en realidad. Y aquí llega la gran cuestión ¿cuál de las dos realidades es la real?, ¿qué es lo que distingue la vida “real” del sueño?

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Procesando nuestras vivencias

En tanto que los sueños nos ayudan a procesar asuntos inconclusos que han quedado registrados en nuestro subconsciente, forman parte de la vida “real”, es decir, desde un punto de vista global el mundo de los sueños forma parte de la vida “real”. Ahora bien, es el sueño en sí aquello que decimos que no es real. Por ejemplo, sueño que veo a un amigo que hace mucho tiempo que no he visto, hablamos y nos comunicamos unos mensajes. Al despedirnos nos damos un sentido abrazo.

Diríamos que lo real es el hecho de haber soñado y los motivos que tal vez me hayan llevado a soñar esto: justo hace un par de días vi a alguien que me recordó a este amigo y estuve pensando en él. Lo que no es real es el encuentro con este amigo, ya que sólo ha ocurrido en una proyección interna de mi mente. En cualquier caso el elemento más importante que nos marcar la línea que divide la realidad de los sueños es el despertar. Solamente al despertar puedo estar segura de que lo anterior fue un sueño.

La vida es sueño

En la España del s. XVII Calderón de la Barca reflejaba en su obra, La vida es sueño, la idea de la vida como un sueño del cual sólo despertamos en el momento de la muerte. El monólogo más famoso de esta obra dice:

“(…) Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe

y en cenizas le convierte

la muerte ¡desdicha fuerte!:

¿que hay quien intenta reinar

viendo que ha de despertar

en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza (…)

¿Qué es la vida?, un frenesí.

¿Qué es la vida? una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.”

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En la tradición hindú el advaita vedanta también plantea la misma cuestión pero con una pequeña y gran variación: ¿y si la vida fuese como un sueño?. Ese “como” marca una gran diferencia. El advaita vedanta no pretende afirmar que la vida que vivimos es en sí misma un sueño completamente irreal, sino que nuestra percepción de la vida es como un sueño del cual podemos despertar. Es decir, podemos despertar a otra forma de percepción de la realidad y con ello descubrir un nuevo mundo.

A diferencia de la idea de que la vida es un sueño del cual despertamos en el momento de la muerte, como exponía Calderón de la Barca, aquí no es necesario morir en el sentido literal de la palabra para poder despertar.  Lo que sí es necesario es morir al ego y a sus formas de percepción e identificación. No se trata de algo mágico, en el sentido de que uno vaya a percibir un mundo de luces y colores, sino de abrirnos a conocer el mundo de otra manera tan distinta que nuestra antigua percepción nos parezca un sueño.

¿Qué ves y cómo lo ves?

¿Has hecho alguna vez algún juego de percepción en el que tienes que descubrir una figura “escondida” en la globalidad de la imagen?

Al principio la imagen general aparece como como si fueran manchas o bien sólo puedes detectar una forma concreta y no ves la alternativa. Tú te esmeras en buscar qué otra percepción se puede tener de la imagen. ¿Te ha ocurrido que no había manera de dar con la solución hasta que alguien te la ha indicado? ¿Y no ocurre entonces que cuando por fin ves la solución ya no puedes dejar de verla? Por mucho que quieras volver a la percepción anterior no puedes dejar de ver la imagen concreta que por fin detectaste e incluso ni te explicas cómo es que te costó tanto verlo.

Pues bien, con la percepción del mundo y de la “realidad” ocurre lo mismo. Una vez descubrimos otra forma de realidad y la integramos, ver el mundo de la forma limitada que lo veíamos antes nos parece un sinsentido, nuestra percepción anterior fue como un sueño.

En otros casos ni si quiera la percepción a través de los sentido cambia, pero sabemos que en realidad las cosas son de otra manera. Seguimos viendo el sol salir por el este y ponerse por el oeste y en cambio, sabemos que el sol ni sale ni se pone y que es la tierra la que al girar a su alrededor dando la sensación de que sale por un lado y se esconde por otro. Veamos el ejemplo con unas figuras:

¿Cuál de los dos te parece más largo?

 

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Pues son iguales. ¡Mira!

 

El conocimiento que todo lo cambia

Nosotros vivimos la vida como en un sueño: a veces gozando de los placeres y momentos agradables, otras veces sintiendo dolor y miedo. Tanto una cosa como la otra dependen de nuestra proyección mental, de nuestra forma de conocernos, conocer el mundo y relacionarnos con él. El CONOCIMIENTO en este sentido LO CAMBIA TODO. Igual que al despertar de un sueño nos damos cuenta de que sólo fue un sueño, al despertar a una nueva forma de comprensión nos damos cuenta de que la vida que estábamos viviendo era lo mismo que un sueño.

 

¿En qué consiste el conocimiento del que hablamos?

Consiste en darnos cuenta de lo pasajero de todo lo que nos rodea así como de nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, emociones… Darnos cuenta de que términos como “yo” y “mío” están vacíos, son sólo nombres. Todo aquello con lo que me identifico y a lo que llamo “yo” habitualmente es efímero y cambiante.

Este es mi sueño: nací en el mes de octubre y pesé muy poco. En el lugar donde debiera estar mi paladar había un agujero, así que en el hospital me apartaron varios días de mi madre para poder hacerme un seguimiento médico. Fui una niña inquieta y a la vez dulce y amable. Era servicial, siempre dispuesta a contentar a los demás. Delgadita, pequeña, morena y fuerte….

Podría seguir con el sueño que podría ser completamente distinto y haber soñado que nací en un mes de julio, con gran tamaño y peso y que enseguida mi madre me pudo tener entre sus brazos mientras yo me cogía a su pecho. Podría haber soñado que fui una niña tranquila y parada.

A veces sueño que me ocurre algo maravilloso y me siento contenta y satisfecha, otras veces sueño que estoy triste porque algo me ha dolido, o que me siento enfadada.

Conocer es ante todo CONCIENCIA, DARSE CUENTA, OBSERVAR. ¿Has tenido alguna vez un sueño consciente? Se llama sueños conscientes a aquellos en los que dentro del propio sueño uno se da cuenta de que está soñando y elige cómo vivir su sueño.

El DESPERTAR

¿Y si ocurriese lo mismo con nuestra vida? En el momento en que puedo darme cuenta de que estoy soñando algo dejo de ser esclava de mis sueños.

Del mismo modo, en el momento en que me doy cuenta de que yo no soy todos los juicios, pensamientos y emociones pasajeros que me atribuyo, puedo entonces observar lo que queda, la plenitud del Ser, Eso es lo que soy. No soy lo cambiante y pasajero con lo que siempre me identificaba, esa vida mía era como un sueño.

Darse cuenta de que la vida es como un sueño nos permite vivirla sin apego, observando todo lo que va y viene, todo lo que aparece y desaparece mientras Algo mucho mayor en nosotros es consciente de estar soñando. Entonces podemos movernos con plena libertad en el sueño de nuestra vida, igual que una araña se mueve libremente por la tela que ella misma ha tejido.