La conciencia testigo

¿Todo cambia?

En este mundo todo cambia. Si observamos el proceso de apertura y decaimiento de una flor lo podemos ver claramente. Sin embargo, aunque sabemos que, por ejemplo, las montañas también están en un constante proceso de erosión y transformación, ya no resulta tan evidente a simple vista. El caso es que sabemos a ciencia cierta que nada de lo que vemos, tocamos o percibimos a través de los sentidos es eterno y afortunadamente tampoco los pensamientos son eternos, aunque a veces de tan repetitivos lo parezcan. Pero existe algo capaz de observar todos esos cambios y a ese algo lo llamamos Conciencia testigo.

La Conciencia testigo no cambia

En la sabiduría no-dual del vedānta se dice:

“La forma es lo percibido y la mirada es la que la percibe. Esta mirada es ahora lo percibido y la mente es la que la percibe. La mente con sus modificaciones es percibida y la Conciencia-Testigo la que percibe, sin ser percibida a su vez.” (Dṛg- dṛśya- viveka, 1).

Este es un ejercicio que podemos realizar de modo práctico. Vamos allá: observa un objeto y date cuenta de su color y forma. Ahora observa la mirada, la capacidad del ojo para percibir el objeto. ¿Quién se da cuenta de esta percepción? Es la mente la que se da cuenta de como el ojo ve, el oído oye, etc… Observa como incluso con los ojos cerrados aparecen y desaparecen constantemente varios pensamientos. ¿Quién observa la mente que piensa?

Aquí es donde el advaita vedānta nos habla de un observador último al que denomina Conciencia testigo. Es la Conciencia que hace posible toda la secuencia de percepciones y que hace posible la observación, sin embargo ya no hay otra Conciencia que es consciente de Ella sino que Ella misma es autoconsciente. Es a esta Conciencia última a la que se le llama Conciencia Testigo.

La conciencia se da cuenta

Todo en este mundo está en constante cambio pero hay una conciencia que se da cuenta de todos estos cambios sin ser a su vez alterada. Un ojo no ve de por sí, el oído no oye de por sí, la mente no piensa por sí misma, etc. sino que hay Algo, una Energía por la que el ojo ve, el oído oye, la mente piensa… Sin embargo, en el caso de la mente, tendemos a identificarla con el cuerpo y con las habilidades cognitivas, las emociones y en definitiva con la personalidad limitada que denominamos “yo” y a causa de esta identificación, creemos que la mente tienen luz propia. Cuando decimos “yo veo este objeto”, “yo escucho esta música”, “yo pienso esto”… ¿Quién es ese “yo”?

La luz de la Conciencia

A menudo identificamos el “yo” con el cuerpo, la personalidad y las características limitadas que hemos atribuido a una Conciencia que es en realidad infinita y sin la cual no habría posibilidad de percibir, hacer, pensar… Sería algo así como el reflejo del sol en un espejo cuyos rayos rebotaran en una habitación oscura que a causa del reflejo de la luz del espejo se viese iluminada. En esta imagen que nos brinda la propia tradición, la habitación sería el cuerpo, el espejo la mente más sutil y el sol la Conciencia Testigo.

El cuerpo actúa gracias a la mente que ejecuta sus órdenes, pero a la vez esta recibe la luz de la Conciencia última que le da la capacidad de ser consciente. ¿Podría ser que todo lo que suelo considerar como “yo” fuera en realidad una expresión de una misma Conciencia en todos los seres, una Conciencia que parece presentarse bajo múltiples formas y nombres, aunque en realidad es una sola? Como el sol que ilumina múltiples objetos siendo él uno solo. Quita el nombre y la forma de todo cuanto percibes y lo que queda, Aquello es lo Eterno, tu Esencia última, lo que permanece dándose cuenta de todos los cambios.

A la práctica

Preguntarnos con honestidad

Todos estas cuestiones corren el riesgo de convertirse en una abstracción del pensamiento que se divierte creando este tipo de argumentos, a menos que estemos dispuestos a preguntarnos con honestidad, con sinceridad, dispuestos a no recibir respuesta, a soltarnos al Misterio. Revisar en mis acciones ¿qué me permite ver?, ¿qué me permite pensar?, ¿impelido por qué clase de energía respiro?, etc. Cuando me respondo “yo”, ¿a qué me refiero?, ¿a mi nombre, mi cuerpo?, mi personalidad?… y si no aceptamos ninguna de estas respuestas ¿qué es lo que queda? Tal como han planteado algunos sabios, ¿quien era “yo” antes de nacer?, ¿dónde estaba?, ¿quién soy mientras duermo profundamente sin ni siquiera soñar nada?

El pensar sinceramente en todo este tipo de cuestiones nos permite desapegarnos del automatismo de pensar que “yo hago, digo, pienso, percibo y siento” y darnos cuenta de ese algo mayor que el pequeño “yo”, que hace posible que “yo haga, diga, piense, perciba y sienta”.

La autoindagación constituye por sí misma una práctica muy valiosa que nos conduce al reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza.

“Con la desaparición de la identificación con el cuerpo y el conocerse como Conciencia suprema, donde sea que se dirija la mente habrá experiencia de samādhi (vivirse como Pura Conciencia)”. (Dṛg- dṛśya- viveka,verso 30)

El yoga como herramienta

La práctica del yoga nos puede proporcionar un espacio y unas técnicas para ir quitando las capas de cebolla con las que nos identificamos y llegar al núcleo, a la Conciencia testigo que observa todos los procesos mentales, que al ser observados se disuelven.

Observar el cuerpo al hacer una postura y observar aún la mente que se da cuenta de esa postura, la mente con todos sus pensamientos que tal vez huye de la postura a través de otros pensamientos o a través de sus juicios, da lugar a una práctica del yoga dirigida a purificar la mente y nos acerca a la posibilidad de descubrirnos como Conciencia testigo. Los objetos, el cuerpo, la mente,etc. cambian, pero el Testigo no cambia. Lo mismo podemos aplicar a los ejercicios de prāṇāyāma (control de la respiración) o si hacemos alguna práctica meditativa. Y, sobre todo, en nuestra vida diaria, en cualquiera de nuestras acciones cotidianas. La observación es fundamental porque es la observación la que nos devuelve a nuestra verdadera naturaleza, al hecho de Ser, Testigos de todo lo que aparece y desaparece.

Karma, libertad y poder de elección

En el yoga hablamos constantemente del karma, el concepto hindú que hace referencia al destino, la ley de causalidad que gobierna nuestras vidas. A pesar de no existir prueba de su existencia, en demasiadas ocasiones lo consideramos como un hecho sin ni siquiera cuestionarnos qué es en realidad.

Karma es un concepto tan común en el Oriente y una especie de axioma para la cultura del yoga. En el yoga buscamos samadhi, el estado de conciencia que subyace a la liberación de las cadenas del sufrimiento kármico. Todos esperamos liberarnos del sufrimiento, pero ¿en qué medida realmente entendemos el karma?

Se dice que el Karma es la ley universal de causa y efecto. El origen de la ignorancia y la esclavitud. El punto seminal de nuestra misma existencia. ¿Hasta dónde llega este determinismo?

Estoy en este lugar en particular debido a una elección. El estado de mi cuerpo, por ejemplo, depende de una decisión consciente, quiero sentirme bien así que decido hacer asanas y comer saludablemente. Pero no siempre actuamos de este modo…si no no tendríamos nunca resaca. Ayer bebiste más de la cuenta, hoy te toca afrontar las consecuencias.

La causalidad es un hecho, pero ¿hasta dónde podemos permitirnos el lujo de estirar esta idea mientras mantenemos intacta su lógica y su practicidad?

Los textos yóguicos describen el contenido de nuestra mente como la causa de nuestra esclavitud y angustia. El Yoga dice que samskaras (impresiones de eventos pasados) y vasanas (deseos insaciables) contaminan la mente y nos impiden experimentar la verdad de nuestra libertad.

La ciencia moderna ha demostrado recientemente que la actividad mental influye en la estructura de nuestro cerebro. La calidad de nuestros pensamientos se transmite a todas las partes del cuerpo a través de señales químicas y produce conexiones específicas entre nuestras células nerviosas. La meditación diaria hace más gruesa la materia gris, mientras que el miedo mata a las neuronas. Cada tipo de entrenamiento seriamente mantenido crea nuevas vías neuronales, mientras que la falta de repetición de cierta información debilita las conexiones sinápticas, llevando al olvido.

¿Qué tiene esto que ver con el karma? El karma se puede definir como el poder de elección. Nuestra condición futura depende de nuestras opciones actuales. Yo elijo salir de fiesta o quedarme en casa y meditar.

Además de las consecuencias obvias de estas decisiones, cada elección repetida refuerza en el cerebro una conexión específica y compleja entre las neuronas. Todas las demás posibles relaciones neuronales se debilitan y olvidan lentamente. Cada vez que nos enfrentamos a la misma situación en el futuro también traerá un rango más limitado de la libertad. Nuestros pensamientos predominantes forman nuestros cerebros.

El karma está en nuestro cerebro

Desde esta perspectiva, claramente, el karma no es un guardián que proteja las puertas del cielo cual gorila de discoteca. No es un Dios feroz en los cielos contando nuestros pecados. Está en nuestro cerebro. Lo que aprendimos, lo que repetimos, lo que elegimos en el pasado nos hace más propensos a tomar el mismo camino, a «ver la misma solución», a vagar en la misma gama de patrones mentales.

El almacenamiento emocional en el sistema límbico de nuestro cerebro determina las reacciones instintivas a los acontecimientos presentes; Los yoguis hablan de samskaras, las impresiones que dan forma a nuestras mentes y crean esclavitud. Estas impresiones, todos los deseos, el contenido de la mente o la estructura del cerebro crean un destino para nosotros.

¿Cuánto somos conscientes de todas las opciones disponibles para nosotros? ¿Cuántos nos atrevemos a tomar otro camino o incluso a investigar alternativas diferentes? ¿Cuánto de elástico es nuestro cerebro?.

La mayoría de la personas consideran los atascos de tráfico como situaciones muy estresantes. Mientras que el estrés está destinado a protegernos, un atasco de tráfico no es exactamente el equivalente a una agresión que amenaza la vida. La preocupación no va a cambiar el color del semáforo.

Es obvio que el estrés se origina principalmente en la mente y, sin embargo, ¿cuánto control tenemos para detenerlo? ¿Qué pasa si llego tarde, qué pasa si se va, qué pasa si la tienda está cerrando, y si mi jefe me necesita? Todos los «qué pasa si» son producciones de muchos recuerdos almacenados de sufrimiento o proyecciones de una mente intranquila.

¿Cuánta libertad tenemos para escoger entre una sonrisa o un ceño fruncido cuando los coches no se mueven y ya llegamos tarde? Siempre nos queda la opción de disfrutar de un breve descanso. Poner música, disfrutar de la comodidad de nuestro asiento, o incluso de la presencia de la persona que nos acompaña. Las alternativas están ahí. ¿Las tomaremos? ¿Llegaremos sonrientes o cabreados a nuestro destino?.

En yoga los vasanas y los samskaras son «quemados» por el poder de la práctica. Meditación, kriyas (técnicas de purificación), karma yoga y técnicas específicas de kundalini. A través de su práctica los grados de claridad mental y la libertad se elevan y uno puede finalmente hacer la elección de descansar en su verdadero Ser.

Tal vez no es científicamente preciso referirse al destino y la predeterminación. Sin embargo, el poder de nuestras opciones predominantes en el presente claramente moldea el futuro y esto es un hecho científico. También es la psicología en la ciencia la que demuestra la expresividad profunda de metáforas y símbolos. Las vías neuronales sinápticas son difíciles de entender, pero la palabra karma las describe también.

El yoga, las leyendas, el folclore, las creencias comunes y la neurociencia hablan en términos diferentes sobre el poder de nuestras opciones actuales. Lo que está más allá de este tiempo presente podría no ser tan fácil de probar o negar, pero el yogui práctico no necesita mirar en sus acciones más allá de ahora para cambiar el karma futuro.

 

Surya Namaskar – Los saludos al sol

La palabra sanscrita Surya significa “sol”, la palabra Namaskara puede significar “saludo” o “veneración”. Por lo tanto esta practica es mas conocida como saludo al sol. Pese a que aparece mencionada en los Rig y Yayur Vedas, esta practica no forma parte del Yoga tradicional. En estas escrituras ancestrales, Surya Namaskara no tiene la misma forma que hoy en día. La practica que conocemos hoy es una evolución que se ha incorporado siglos mas tarde debido a sus efectos beneficiosos sobre el cuerpo y la mente.

A nivel físico revitaliza todo el cuerpo, suelta las articulaciones, estira la mayor parte de los músculos, hace que los órganos internos reciban un masaje (mejorando su funcionamiento) y activa los sistemas respiratorio y circulatorio. Elimina la sensación de fatiga y nos ayuda a tomar conciencia de nuestro cuerpo, por lo que es una practica magnifica para comenzar el día. Este es el mejor momento para realizar saludos al sol, al amanecer. Seguido de el atardecer.

El sol hace posible la vida en la tierra, calienta y da luz a todos los que habitamos en ella. Por ello muchas culturas ancestrales desarrollaron sus religiones basadas en la veneración a este astro. Los griegos con el dios Apolo, los egipcios con Osiris o los persas con Mithras. Pero el sol no solamente era venerado por su poder y su naturaleza material. El sol es un símbolo de inmortalidad, muere cada noche para volver a nacer la mañana siguiente. Al mismo tiempo simboliza la iluminación espiritual y el conocimiento, la luz en la oscuridad de la ignorancia. Representa la esencia que existe en todas las cosas del mundo material.

Los saludos al sol se basan en cinco aspectos esenciales: Las posturas físicas, la respiración, la presencia, mantras y la relajación. En cuanto a la parte física se compone de doce posiciones que representan los símbolos del zodiaco, cada una de ellas haciendo referencia a un aspecto diferente del sol: como amigo, fuerza, belleza…

Las respiración fluye de forma natural creando un hilo conductor para las diferentes posiciones. La presencia es la clave para que cualquier cosa que hagamos se convierta en Yoga, de modo que mantener la presencia durante cada una de las asanas y durante las transiciones entre ellas es fundamental para obtener todos los beneficios de esta practica.

Cuando realizamos Surya Namaskar como una practica aislada debemos de recordar siempre terminar en Shavasana y dedicar al menos 5 minutos para relajar por completo el cuerpo.

Chakras y evolución

En lugar de intentar comprender los chakras a través de descripciones de terceras personas, debemos experimentarlos por nosotros mismos, obteniendo así conocimiento personal.

Los chakras trabajan como centros de intercambio entre las dimensiones física, astral y causal. A través de ellos la energía sutil de las dimensiones astral y causal puede ser transformada en energía para emplearla en la dimensión física.

Cuando los chakras son activados, uno puede no solo llegar a ser consciente de realidades superiores existenciales, si no que puede obtener el poder de entrar en estas dimensiones y desde ahí apoyar y dar vida a las dimensiones inferiores.

Toda forma, sonido y color tienen una determinada frecuencia. Del mismo, cada pensamiento tiene su propia frecuencia, que puede ser baja o elevada. Vibraciones inferiores son destructivas (miedo, odio, ira…), mientras que las elevadas son constructivas (amor, compasión, piedad…)

Nuestra actitud y forma de pensar son el resultado de la frecuencia a la que funciona nuestra mente.

Cuando los chakras son despertados, la mente cambia automáticamente. Los valores cambian y la calidad de nuestras relaciones y nuestra capacidad de amar mejoran inmensamente.

Los chakras existen en los diferentes cuerpos (koshas). En muchas de las practicas de kundalini debemos concentrar nuestra atención en los puntos gatillo localizados en la espina dorsal, mientras que en otras es mas fácil concentrarnos en los Kshetram, que pueden considerarse reflejos de los puntos gatillo originales, cuando concentramos la atención en ellos se crea una sensación que pasa a través de los nervios hasta el cerebro.

Mooladhara no tiene reflejo mientras que el resto tienen homologos directamente en frente de ellos en el mismo plano horizontal. Swadistana se encuentra en la zona del pubis, justo por encima de los órganos genitales. Manipura en el ombligo, anahata en el corazón, vishudhi en el hueco de la garganta y Ajna en el centro del entrecejo (conocido como bhrumadhya).

Chakras como camino evolutivo

Los chakras están simbolizados por flores de loto. El loto se desarrolla en tres niveles: lodo, agua y aire. Brota en el fango, crece en el agua en un esfuerzo de alcanzar la superficie y eventualmente alcanza el aire y la luz directa del sol. Del mismo modo, el hombre debe pasar a través de tres etapas en la vida espiritual, que representan su existencia en tres diferentes niveles: Ignorancia (fango), ambición y esfuerzo (agua) e iluminación (aire).

El loto simboliza el crecimiento humano desde los niveles inferiores de conciencia a los estados superiores de conocimiento. La culminación del crecimiento del loto es una bella flor. Del mismo modo, la culminación de la búsqueda espiritual de un hombre es el despertar y florecimiento de todo el potencial humano.

La evolución humana consiste en realizar el camino a través de los diferentes chakras. Comenzamos desde Mooladhara y vamos hasta Sahasrara.

Mooladhara es el primer “nivel de conciencia” en los seres humanos, y el mas elevado del resto de los animales. Por debajo de Mooladhara existen otros chakras conocidos como patalas que representan la evolución del reino animal. Estos centros no funcionan en los seres humanos.

Sahasrara es el punto mas elevado de la evolución humana y el primer paso hacia la evolución divina. Por encima de Sahasrara existen otros chakras llamados lokas, y representan estados superiores de conciencia.

La evolución completa se divide en tres fases: Tamasica (animal), Rajastica (humana) y Satvica (Divina).

El hombre es consciente del tiempo y el espacio y tiene ego. Puede pensar, puede saber que está pensando, y puede saber que sabe que está pensando. Esto se debe a la evolución del ego. Un animal no tiene esta capacidad, es su instinto el que le guía en su evolución.

Una vez que shakti (la energía) supera manipura ya no hay forma de volver atrás. El estancamiento en un chakra ocurre cuando hay una obstrucción en sushumna o en uno de  los chakras superiores. Kundalini puede permanecer en un Chakra durante años o incluso durante una vida entera.

Despertar los chakras es muy importante en la evolución humana y no debe ser confundido con el misticismo u ocultismo. Nuestro estado mental actual no nos permite controlar todos asuntos de la vida diaria, el propósito de despertar los chakras, sushumna y kundalini está relacionado precisamente con esto, tomar control sobre nuestras vidas.

 

Yoga, fuego y espiritualidad

El tener una granja no me convierte en granjero. Trabajar cada día las tierras, cuidar de los animales, hacer el sacrificio de estar ahí, presente, dedicado en cuerpo y alma es lo que me convierte en granjero. Lo mismo sucede con la espiritualidad. Soy una persona espiritual cuando hago un esfuerzo consciente por trabajar el espíritu.

En demasiadas ocasiones representamos en nuestras mentes  el espíritu de una forma fantasmagórica, le damos una imagen etérea y en la mayoría de los casos vacía. El espíritu es una fuerza, tan real como la de la gravedad. No se puede ver ni oír, pero se siente a través de la acción. Es la fuerza que nos mueve, que nos da vida y nos transforma.

Todo cambia, en todo momento. No hay nada que permanezca estático. Hasta la roca más sólida se va erosionando con el tiempo. No hace falta ser budista para comprender esto, cualquier persona que se siente a observar va a llegar a la misma conclusión.

El primer principio de la termodinámica nos dice que la energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Crear consiste en transformar algo de una forma a otra. Pensamiento en acción, imaginación en proceso. Sueños que se hacen “realidad”.

Resulta paradójico que el mecanismo de la espiritualidad consista en materializar lo intangible pero así es. Sin embargo el “propósito” al que sirve es lo verdaderamente “espiritual”. Lo importante nunca  a ser el resultado de la transformación si no el proceso que lleva detrás, la fuerza que lo hace posible.

El yoga es una forma de espiritualidad, es un camino de transformación. El objetivo consiste en convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Somos diamantes en bruto que debemos pulir para brillar con fuerza. La acción de pulir es la manifestación del espíritu, el brillo la iluminación.

La fuerza de la gravedad siempre está ahí, podemos aprovecharla o dejar que haga su función naturalmente. Con el espíritu sucede lo mismo. Podemos controlar esa fuerza, podemos hacerla más fuerte, podemos utilizarla para nuestro beneficio o bien dejar que fluya sin más. La clave en el yoga consiste en tomar el control sobre esa fuerza.

Aquí es donde comienza todo. Una persona espiritual es una persona con una fuerza de voluntad excepcional, constancia, determinación, valor… Conceptos que se asocian tradicionalmente al elemento fuego.

Entregarnos al fuego del espíritu para ser transformados es sólo el principio y el camino hacia el final. Un camino lleno de obstáculos y peligros, un camino que cada uno de nosotros debemos de andar. Un camino que desgraciadamente lleva en muchas ocasiones al engaño pues es un camino de poder. En el momento en que te das cuenta de tu poder te haces invencible (o más bien te crees) y olvidas que de igual modo que sucede con la gravedad, todo lo que sube baja en algún momento.

Ese es el verdadero infierno, en el que las llamas te consumen y sufres tu ignorancia. Ignorancia por haber llegado a creer que ese espíritu que te hizo brillar es tuyo, que te pertenece, pues el sentimiento de pertenencia no es más que un espejismo. Tan real como el reflejo que ves cada mañana en el espejo.

Buda decía que el deseo es la causa del sufrimiento pero en realidad el sufrimiento está causado por el apego. Es bueno desear, es necesario tener aspiraciones, sueños…es la forma en la que el espíritu cobra forma. Pero al mismo tiempo es fundamental no aferrarnos al resultado de nuestras acciones. Esta es la forma tradicional de crear karma.

El yoga nos enseña que debemos amar, y el amor es aceptación. Debemos amarnos a nosotros mismos de forma incondicional. Aceptar los resultados, sean cuales sean, valorando por encima de todo nuestro esfuerzo, pasión y entrega. Darle valor al espíritu por encima de todo. Sonreírle a la adversidad, entregarte al máximo en cada momento y no esperar nada. Ese fuego puede iluminar galaxias enteras, no tiene límites, es eterno.

Prana y Pranayama – Conociendo y controlando la energía

Para hablar de Prana debemos de remontarnos a los orígenes de la creación, tal vez un poco antes.

En el principio no había nada, ni siquiera la creación. Lo que existía era una conciencia no manifestada que permanecía inmóvil, en perfecto equilibrio y armonía, conteniendo en sí misma todos elementos necesarios para la creación, el universo en su totalidad comprimido en forma de potencial. Una conciencia que en las escrituras se conoce como Para Brahman.

De esta quietud surge un movimiento, el primer impulso creativo, el deseo. Ekoham bahusyam: ”soy uno, déjame ser muchos”. De este deseo se crea la primera vibración spandan, y de ella surge la energía primordial mahaprana.

Desde el origen de la creación el universo se ha ido expandiendo, en un baile cósmico entre conciencia y energía, creando diferentes niveles de  existencia.

Todo el universo se compone de dos fuerzas: Conciencia y energía. Donde quiera que miremos, en la naturaleza, en el cuerpo, en la mente, esta polaridad puede verse como luz y oscuridad, positivo y negativo, masculino y femenino… Cuando esta polaridad se manifiesta en el microcosmos humano, toma la forma de chita shakti (conciencia) y prana shakti (energía)

Es este prana shakti el que forma el cuerpo pránico:

Los yoguis sostienen que envolviendo al cuerpo físico existe un cuerpo energético conocido como pranamaya kosha. Este es el cuerpo etérico a través del cual la energía se mueve por canales establecidos llamados nadis. Existen más de 72000 pasajes de energía diferentes de los cuales 3 son fundamentales. Estos son Ida, Pingala y Shushumna. Cuando Ida y Pingala están en equilibrio, Sushumna se activa y la energía comienza a fluir a través de él. Los dos mantras que forman la palabra HA THA corresponden con cada uno de estos nadis: Ha con Pingala (Sol) y Tha con Ida (Luna)

Pranayama

“La vida es el periodo entre una respiración y la siguiente, aquel que respira correctamente adquiere control sobre todo su ser” Hatha Yoga Pradipika

Pranayama es una técnica para controlar y dirigir la energía. A través de la respiración tomamos control sobre el prana.

La vida y la respiración están estrechamente conectadas, podemos pasar días sin agua o alimentos pero ¿Cuánto tiempo podemos aguantar sin llenar de aire nuestros pulmones? Sin respiración no hay vida.

Teniendo en cuenta la importancia de la respiración, deberíamos de pararnos a observar la calidad de la misma. ¿Estamos respirando correctamente?

Una respiración rápida y superficial está asociada con tensión, miedo, preocupación…condiciones que tienden a llevarnos hacia problemas de salud, infelicidad y por supuesto hacia una vida mas corta.

Una persona que está razonablemente relajada inhala y exhala aproximadamente medio litro de aire en cada respiración. Si expande el abdomen y el pecho todo lo que puede, este volumen puede ascender hasta los dos litros.

Cuando esta respiración profunda se hace de forma lenta, conseguimos que la mayor cantidad de oxigeno se transfiera a la sangre, llenando de vida cada una de las células del cuerpo. Una persona que respira profunda y lentamente se mantiene en un estado relajado, en calma y feliz.

“Cuando el prana fluctúa la mente fluctúa, cuando el prana se estabiliza la mente quede en calma”

Cuando el flujo de prana está en armonía, los pensamientos se reducen al mínimo y somos capaces de controlar la mente. Imagina que la mente es un cristal con vistas a la realidad. Si el cristal está sucio veremos la realidad “manchada” o incluso tan solo una parte de esta. Mediante las técnicas de pranayama conseguimos limpiar esta ventana y de este modo podemos ver las cosas como realmente son.

El proceso consta de inhalación (pooraka), exhalación (rechaka) y retención (kumbaka). Normalmente la exhalación es igual o el doble a la inhalación.

De acuerdo con los textos yoguicos, kumbaka es la esencia del pranayama. Cuando la respiración cesa, prana y apana se unen dirigiéndose la energía resultante hacia arriba a través de Sushumna nadi. Cuando esta energía alcanza Ajna chakra las fluctuaciones de la mente cesan por completo y alcanzamos Shamadi.

A medida que vamos redirigiendo la energía al canal central mediante la práctica de pranayamas vamos activando diferentes zonas del cerebro que permanecían inactivas, despertando de este modo a nuevas realidades existenciales.

“Aquel que conquista la esencia del pranayama es capaz de controlar su cuerpo, su mente y cualquier poder en el universo”

 

 

Mudras, los gestos energéticos

La palabra mudra en sánscrito significa “gesto”. Cuando realizamos un mudra, estamos configurando de un modo determinado nuestro sistema energético. De esta forma se crea un vinculo entre nuestro cuerpo físico (annamayakosha), pránico (pranamayakosha) y mental (manomayakosha).

Los mudras son una práctica completa per se, al igual que lo son las asanas y pranayamas. Es quizás en las fases más avanzadas de nuestra shadana (practica espiritual) cuando los mudras se utilizan de forma aislada. 

Son muchos los tipos de mudras, y aunque la mayoría de ellos se realizan con las manos (hasta mudras) también se pueden ejecutar con otras partes del cuerpo (khechari, aswini, shambavi…)

Chin / Jnana Mudra

La palabra Chin significa en sánscrito Conciencia, Chin mudra es por tanto el gesto de la conciencia. Para realizarlo debemos de juntar las puntas de los dedos índice y pulgar, creando de este modo un circulo con ellos, y manteniendo los tres dedos restantes estirados y ligeramente separados entre sí (en ambas manos). A continuación dejamos las manos en las rodillas con las palmas apuntando hacia el cielo y nos aseguramos que estén relajadas.

Recuerda que al principio puede que los dedos se separen pasado un tiempo sin que te des cuenta, por lo que resulta práctico, en lugar de juntar directamente las puntas, llevar la punta del dedo índice a la base o primera falange del pulgar y con este sellar el gesto.

Este mudra resulta muy cómodo a la hora de sentarnos a meditar. Puede que al principio sus efectos sean muy sutiles, pero si tomamos costumbre de realizarlo nos aseguramos de que las manos estén bien ubicadas en todo momento.

A nivel simbólico el dedo pulgar representa la conciencia universal, mientras que el índice  representa la conciencia individual. Cuando ambos se juntan se crea la unión, el Yoga. Fusión del universo con el microcosmos de nuestro serA nivel energético creamos un circuito en el que el prana es reconducido hacia Ajna chakra, mejorando de esta forma la capacidad de concentración y creando un efecto relajante sobre el cuerpo.

Jnana significa en sánscrito “conocimiento intuitivo”, por lo que este mudra se conoce como gesto del conocimiento.

La diferencia principal con Chin mudra reside en la posición de las palmas. En lugar de apuntar hacia arriba quedan apuntando hacia abajo. A nivel energético esta simple modificación aumenta el anclaje con la tierra. Cuando sientas que tu mente está muy dispersa o que tiendes a perder la concentración fácilmente es preferible utilizar este gesto.

Aswini Mudra

Es conocido como el gesto del caballo y consiste básicamente en la contracción del esfínter anal. Cuando realizamos esta contracción, activamos ciertos músculos de la zona pélvica y otros asociados con los órganos sexuales.

En el momento en que conseguimos aislar de forma consciente cada una de las áreas implicadas en este mudra, estamos preparados para realizar una práctica más avanzada llamada Moola Bhanda (el primero de los cierres energéticos). Además de prepararnos para Moola Bhanda, Aswini aporta beneficios tanto a nivel físico como a nivel energético.

A nivel energético ayuda a armonizar el flujo de Apana Vayu, el tipo de prana que se encarga de  la excreción y eliminación de residuos en nuestro organismo. A nivel físico refuerza la musculatura del suelo pélvico.

En combinación con ciertas asanas en las que trabajamos con Muladara Chakra, nos es de gran utilidad ya que reforzamos la atención en la zona del perineo. Recuerda que donde vaya tu atención va la energía.

Podemos trabajar con el mudra de dos formas:

La primera consiste en mantener la contracción durante un tiempo determinado, al inhalar se contrae y se mantiene el gesto el tiempo que se pueda sin forzar; cuando queramos soltar lo haremos con una exhalación. Puedes ir observando tu progresión contando ciclos de respiración completa (inhalación-exhalación). Cuando trabajes con asanas es preferible no contar para llevar la atención por completo a Muladara.

La otra forma consiste en realizar la contracción de forma intermitente, creando una sensación de bombeo energético hacia los chakras superiores.

Shambavi Mudra

El una técnica muy poderosa que nos ayuda a activar Ajna chakra. El gesto consiste en llevar ambos ojos hacia el centro de la frente (brhumadhya).

Por si misma es una práctica avanzada que puede inducir a estados profundos de meditación. A nivel físico fortalece los músculos de los ojos y alivia posible tensión acumulada en este área. A nivel mental calma la mente, creando estabilidad y eliminando estrés. Además favorece la capacidad de concentración y desarrolla la intuición. A la hora de realizar esta práctica es importante no bizquear ni forzar la vista. Realiza el mudra de forma breve pero con constancia para obtener resultados.

En la mitología hindú, Shambavi es el nombre que recibe la mujer de Shambu (también conocido como Shiva). En honor a ella Shiva creó esta práctica para que ambos pudieran fundirse en la conciencia universal. En Gheranda Shamita se llega a declarar que de todas las prácticas que aparecen en las escrituras Shambavi es la más secreta y poderosa.

Khechari Mudra

Es una mudra que realizamos conjuntamente con la respiración Ujjai. Se aplica doblando la lengua hacia arriba y llevándola hacia atrás todo lo posible, de manera que la punta de la lengua presiona el paladar blando.

Kechari mudra ayuda a controlar y a influenciar el conjunto de glándulas endocrinas a lo largo del cuerpo. Este efecto se consigue gracias a la regulación en las secreciones del cerebro, que se producen en pequeñas cantidades para controlar la glándula pituitaria y el resto de glándulas que están bajo la influencia de Ajna Chakra (la tiroides, el timo, las glándulas mamarias, la glándula suprarrenal y las reproductivas).

También tiene efecto en los centro del hipotálamo y del bulbo raquídeo, que controlan la respiración, el latido del corazón, las expresiones emocional, el hambre y la sed. Además el hipotálamo está conectado con el tálamo, que tiene un papel fundamental en la regulación de los ciclos de sueño y vigilia y en todas las actividades del sistema nervioso central, como la capacidad de concentración.

Los Pilares del Yoga: Conciencia y Atención

La mayoría de las filosofías occidentales consideran que la Conciencia es una función de la mente, y que sin mente no habría Conciencia. Esto puede verse reflejado en la afirmación clásica “Pienso luego existo” de Descartes.

En el Yoga este pensamiento es, cuanto menos, desacertado. No hay una forma racional de demostrar que es una idea errónea, sin embargo los yoguis nos ofrecen un método para experimentarlo por nosotros mismos.

En un sentido general conciencia significa comprender, conocer o sentir lo que está sucediendo a nuestro alrededor y mas profundamente en nuestro interior. Los yoguis entienden que toda forma de vida es un vehículo para la Conciencia. Ya sea una célula, planta, animal o ser humano. La naturaleza fundamental de todos los seres vivos es la Conciencia.

Sin embargo, cada una de estas formas se expresa en diferentes niveles. Tradicionalmente se dice que “la Conciencia duerme en las piedras, sueña en las plantas, comienza a despertar en los animales y puede desarrollarse por completo en los humanos”. De entre todos los organismos vivientes el ser humano es el único que tiene la capacidad para conocer, manifestar y hacer florecer todo su potencial.

captando señales

La atmósfera está cargada de ondas electromagnéticas que portan todo tipo de información (programas, películas, series, etc.) destinada a llegar a los diferentes canales de televisión. Nosotros como humanos no somos capaces de captar directamente estas señales, nuestros cuerpos carecen del equipamiento necesario. Las ondas están ahí pero no podemos sintonizar con ellas. El potencial está ahí pero no podemos utilizarlo.

Un aparato de TDT por si mismo no puede ver ni escuchar, actúa como un mediador que capta ondas y las convierte en contenido audiovisual apto para ser visualizado. De igual modo, los órganos de los sentidos y el cerebro no son más que receptores, transformadores y emisores. Captan sensaciones que se transforman en señales para que el cerebro las procese y envíe a la conciencia, que es quien realmente observa.

Si entendemos el conjunto cerebro-mente como un ordenador, podríamos decir que el cerebro es la parte física (hardware) mientras que la mente sería el sistema operativo y los programas (software). Un ordenador es una máquina que existe con el fin de hacer la vida mas sencilla a las personas, por si solo no es más que una maquina.


Atención

En el Yoga se enfatiza la importancia de la atención como fin para aislar la conciencia del entorno que nos rodea para dirigirla hacia las esferas más íntimas de nuestra mente.

Si te observas, comprobarás cómo tu mente tiene una tendencia natural a moverse de un lugar a otro, a crear una percepción dispersa. Esta distracción causada por una corriente de pensamientos no interrelacionados se conoce como Vikshepa, y es una limitación de la mente.

Proyección vital

Nuestros procesos mentales son como una buena película: intrigante, excitante, emocional…muchas veces el contenido es tan atractivo que nos perdemos en el drama hasta que la película termina.

La mayoría de nosotros vivimos absorbidos en nuestros pensamientos y cuerpos físicos, tanto que nos identificamos con ellos. Es esta identificación la que nos atrapa en una realidad limitada. Llegamos a creer que formamos parte de la película.

Durante los periodos prolongados de atención comenzamos a entender los aspectos más profundos de nuestro ser, a salir de esta película mental.

En el Yoga tradicional se trabaja de forma indirecta con la atención a través de la presencia. Presencia entendida como “atención consciente”, tanto interna (pensamientos) como externa (cuerpo, respiración…).

Existe una relación entre la actividad perceptiva y el perceptor. Si una persona no sabe que está percibiendo algo no está presente. La idea principal es convertirnos en “espectadores” de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Si tomamos conciencia y comenzamos a observar, a convertirnos en testigos de nuestras acciones y pensamientos podemos trascender a una nueva dimensión existencial y ser verdaderamente libres.

Hatha Yoga, el origen de las asanas

padmasanaCuando hablamos de yoga en occidente, la primera imagen que nos viene a la cabeza suele ser la de una persona en una posición extraña (asanas), ya sea haciendo el pino sobre su cabeza  o sentada con las piernas cruzadas de un modo que puede parecer imposible, o cuanto menos lesivo para la mayoría de seres humanos.

Cada vez más se está tratando de cambiar esta percepción. Podemos encontrar en internet multitud de artículos en los que se habla del yoga, entendido como práctica espiritual, como técnica para controlar la mente o como método para restablecer la salud física.

Desde el punto de vista de los grandes yoguis, tales como Swami Sivananda, Sri Aurobindo, Paramahansa Yogananda… el yoga es una ciencia.

Una ciencia, a diferencia de una filosofía, implica una metodología práctica, una tecnología. Y toda tecnología precisa de herramientas que, en el caso del Hatha yoga, dan origen a las asanas, pranayamas, meditación, y otros métodos de introspección.

Estas herramientas sirven a un fin, no son el objetivo per se. Por hacer una analogía con un tema que me resulta cercano:

En fotografía precisamos de una herramienta que es la cámara (el cuerpo). Podemos conocer nuestra cámara en profundidad, todas sus funciones y posibilidades, pero si no conocemos el comportamiento de la luz (mente) este conocimiento no sirve de nada.

Aun teniendo el conocimiento teórico, puede que las fotos carezcan de vida, pues quien crea una foto es la persona que está detrás de la cámara, detrás de la mente. Observando y reconociéndose a sí misma en aquello que tiene delante. Esto es lo que hace de una fotografía algo más, algo mágico, algo vivo y eterno, aunque nunca llegue a materializarse… Este es el objetivo del yoga, la presencia, la ciencia de la inmortalidad.

La verdadera espiritualidad consiste en ver más allá de nuestras limitaciones, y es por eso que a los sabios en India se los conoce como rishis (videntes).

Fueron estos rishis los que descubrieron que absolutamente todo en el universo es energía vibrando a diferentes niveles. La ilusión del mundo material está causada por una percepción limitada de nuestra mente.

A pesar del esfuerzo que se está haciendo hoy en día por devolver al yoga su significado original, sigue habiendo una visión materialista en lo que a la parte más básica del Hatha Yoga se refiere, las posturas corporales o asanas.

En la actualidad la inmensa mayoría de la literatura relacionada con las asanas, está orientada a hacer una descripción biomecánica de las mismas. Si buscas un libro sobre el tema, es altamente probable que las encuentres clasificadas en función de su efecto a nivel físico, ya sean aperturas de caderas, torsiones, flexión hacia delante y hacia atrás…

2100 asanas

Es como consecuencia de esta visión que cada vez proliferan más estilos de yoga alejados de la tradición. Implican cientos de asanas que permiten estirar, fortalecer y en definitiva crear un cuerpo más sano, pero al mismo tiempo se alejan del propósito original.

Muchas de estas “nuevas asanas” nos ayudan a poder realizar las asanas tradicionales. Gracias a la incorporación de elementos como cinturones, bloques, bolsters, etc. podemos acercar el mundo del yoga a personas de todas las edades y condiciones físicas. De modo que salirse de la tradición está justificado, ocasionalmente, siempre que se recuerde el motivo por el que se está haciendo.

¿Qué es exactamente lo que dice la tradición sobre las asanas?

Si nos vamos a la raíz de este sistema, podemos comprobar que el termino Hatha significa “sol (ha) y luna (tha)”. Hatha yoga es la unión entre el sol y la luna. Una representación simbólica que hace referencia a la polaridad de la energía, al aspecto positivo y negativo de la misma.

Anatomía energética

Los rishis descubrieron que la energía se comporta de una forma determinada, y que esta polaridad tiene un efecto concreto sobre cómo fluye en nuestros cuerpos. Establecieron así nuestra anatomía energética. Determinaron que el prana (la forma con la que denominaron a la energía) se mueve a través de canales llamados nadis. Y que en diferentes puntos donde estos nadis convergen, el prana se concentra de forma notable. A estos “vórtices energéticos” los llamaron chakras.

Se dieron cuenta también, de que posicionando el cuerpo de una forma concreta, podían controlar el prana dirigiéndolo conscientemente a los diferentes chakras, y que cuando la energía se concentraba en estos puntos, podían acceder a estados mentales que aportan armonía, equilibrio y paz interior. Este es el origen de las asanas.

Para acceder a estos estados es necesario permanecer en las asanas durante un tiempo determinado, de forma estática, inmóviles. El yoga nunca fue planteado para realizarse en movimiento.

Imagina que quieres ver un programa en la televisión. Además del aparato físico, necesitas una antena orientada en una posición concreta para poder captar la señal. ¿Qué es lo que sucede si cambias la posición de la antena constantemente? Seguramente te pierdas el programa.

Del mismo modo nuestro cuerpo funciona como una antena, y el programa son esos estados mentales que buscamos en yoga. Si no paras de moverte, tendrás buena salud y una sensación de calma interna creada por el ejercicio físico, pero te estarás perdiendo la esencia de esta maravillosa práctica.

Las asanas fundamentales pueden encontrarse en textos clásicos como Hatha Yoga Pradipika o Gheranda Samhita. Algunos libros de Swami Sivananda como «Asanas» o «Kundalini Yoga» explican el funcionamiento de la energía en las diferentes posiciones. En «Asana, Pranayama, Mudra y Bhanda» de Swami Satyananda vienen, un poco superficialmente, las correspondencias de cada asana con sus respectivos chakras.