Proyección vital

La mayoría de las filosofías occidentales consideran que la Conciencia es una función de la mente, y que sin mente no habría Conciencia. Esto puede verse reflejado en la afirmación clásica “Pienso luego existo” de Descartes.

En el Yoga este pensamiento es, cuanto menos, desacertado. No hay una forma racional de demostrar que es una idea errónea, sin embargo los yoguis nos ofrecen un método para experimentarlo por nosotros mismos.

En un sentido general conciencia significa comprender, conocer o sentir lo que está sucediendo a nuestro alrededor y mas profundamente en nuestro interior. Los yoguis entienden que toda forma de vida es un vehículo para la Conciencia. Ya sea una célula, planta, animal o ser humano. La naturaleza fundamental de todos los seres vivos es la Conciencia.

Sin embargo, cada una de estas formas se expresa en diferentes niveles. Tradicionalmente se dice que “la Conciencia duerme en las piedras, sueña en las plantas, comienza a despertar en los animales y puede desarrollarse por completo en los humanos”. De entre todos los organismos vivientes el ser humano es el único que tiene la capacidad para conocer, manifestar y hacer florecer todo su potencial.

captando señales

La atmósfera está cargada de ondas electromagnéticas que portan todo tipo de información (programas, películas, series, etc.) destinada a llegar a los diferentes canales de televisión. Nosotros como humanos no somos capaces de captar directamente estas señales, nuestros cuerpos carecen del equipamiento necesario. Las ondas están ahí pero no podemos sintonizar con ellas. El potencial está ahí pero no podemos utilizarlo.

Un aparato de TDT por si mismo no puede ver ni escuchar, actúa como un mediador que capta ondas y las convierte en contenido audiovisual apto para ser visualizado. De igual modo, los órganos de los sentidos y el cerebro no son más que receptores, transformadores y emisores. Captan sensaciones que se transforman en señales para que el cerebro las procese y envíe a la conciencia, que es quien realmente observa.

Si entendemos el conjunto cerebro-mente como un ordenador, podríamos decir que el cerebro es la parte física (hardware) mientras que la mente sería el sistema operativo y los programas (software). Un ordenador es una máquina que existe con el fin de hacer la vida mas sencilla a las personas, por si solo no es más que una maquina.


Atención

En el Yoga se enfatiza la importancia de la atención como fin para aislar la conciencia del entorno que nos rodea para dirigirla hacia las esferas más íntimas de nuestra mente.

Si te observas, comprobarás cómo tu mente tiene una tendencia natural a moverse de un lugar a otro, a crear una percepción dispersa. Esta distracción causada por una corriente de pensamientos no interrelacionados se conoce como Vikshepa, y es una limitación de la mente.

Proyección vital

Nuestros procesos mentales son como una buena película: intrigante, excitante, emocional…muchas veces el contenido es tan atractivo que nos perdemos en el drama hasta que la película termina.

La mayoría de nosotros vivimos absorbidos en nuestros pensamientos y cuerpos físicos, tanto que nos identificamos con ellos. Es esta identificación la que nos atrapa en una realidad limitada. Llegamos a creer que formamos parte de la película.

Durante los periodos prolongados de atención comenzamos a entender los aspectos más profundos de nuestro ser, a salir de esta película mental.

En el Yoga tradicional se trabaja de forma indirecta con la atención a través de la presencia. Presencia entendida como “atención consciente”, tanto interna (pensamientos) como externa (cuerpo, respiración…).

Existe una relación entre la actividad perceptiva y el perceptor. Si una persona no sabe que está percibiendo algo no está presente. La idea principal es convertirnos en “espectadores” de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Si tomamos conciencia y comenzamos a observar, a convertirnos en testigos de nuestras acciones y pensamientos podemos trascender a una nueva dimensión existencial y ser verdaderamente libres.

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